Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 14 de noviembre de 2015

La quimera del oro de los republicanos

La retórica anti sector público de la derecha no es compatible con los burócratas de la Reserva Federal 




Debate presidencial republicano centrado en la economía, celebrado el martes 10. / SCOTT OLSON (AFP) 

No es demasiado difícil entender la razón por la que todos los que aspiran a la candidatura republicana a la presidencia proponen enormes rebajas fiscales para los ricos. Tan solo hay que seguir el rastro del dinero: los candidatos de las primarias republicanas obtienen el grueso de su apoyo financiero de unas pocas familias extremadamente adineradas. Además, las décadas de adoctrinamiento han convertido la fe casi religiosa en las virtudes de las rebajas fiscales a los tramos de renta más altos —una fe inmune a la evidencia— en una parte fundamental de la identidad republicana. 

Pero lo que vimos en el debate presidencial del martes fue algo relativamente nuevo en el frente político: una demanda republicana cada vez más unificada de políticas de restricción monetaria, incluso en el contexto de una economía deprimida. Ted Cruz exige la vuelta al patrón oro. Jeb Bush dice que no está seguro de ello, pero está abierto a la idea. Marco Rubio quiere que la Reserva Federal se centre únicamente en la estabilidad de los precios, y deje de preocuparse por el paro. Donald Trump y Ben Carson ven una conspiración a favor de Obama tras la política de tipos de interés bajos de la Reserva Federal. 

Y no olvidemos que Paul Ryan, el nuevo presidente de la Cámara de Representantes, lleva años reprendiendo a la Reserva por unas políticas que, insiste, "degradarían" el dólar y provocarían un aumento de la inflación. Ah, y también ha coqueteado con teorías conspirativas como las de Carson y Trump, y ha dado a entender que, desde la crisis financiera, los esfuerzos de la Reserva no se han centrado en tratar de impulsar la economía, sino que han ido encaminados a "rescatar la política fiscal", es decir, dejar que el presidente Obama salga impune por su gasto deficitario. 

Como he dicho, esta ortodoxia de la restricción monetaria es relativamente nueva. Los republicanos solían basar sus recomendaciones monetarias en las ideas de Milton Friedman, que se oponía a las políticas keynesianas para combatir la depresión, pero solo porque pensaba que la flexibilidad crediticia podría funcionar mejor, y que instaba a Japón a adoptar la misma estrategia de "expansión cuantitativa" que denuncian los republicanos actuales. 

Los economistas de George W. Bush elogiaban la "política monetaria enérgica" que, según afirmaban, había contribuido a que la economía se recuperase de la recesión de 2001. Y Bush nombró a Ben Bernanke, quien solía considerarse republicano, para que dirigiese la Reserva Federal. 

Pero ahora todo es restricción monetaria. Los republicanos le han dado la espalda a Friedman, lo sepan o no, y extraen su doctrina monetaria de economistas "austriacos" como Friedrich Hayek —cuyas ideas describía Friedman como una "caricatura rígida y atrofiada"—, cuando no recurren directamente a Ayn Rand. 

Este giro no tiene su origen en la experiencia. La nueva ortodoxia monetaria republicana ya ha fracasado estrepitosamente cuando la realidad la ha puesto a prueba: ese dólar "degradado" ha subido un 30% respecto a otras monedas importantes desde 2011, mientras que la inflación ha seguido baja. De hecho, el fracaso de las predicciones monetarias conservadoras ha sido tan lamentable que los medios de comunicación, siempre buscando "los dos lados de la historia", tienden a encubrirla fingiendo que los republicanos que critican a la Fed no han dicho lo que han dicho. Pero los años de predicciones fallidas no han impedido que las garras de la ortodoxia se cierren con más fuerza alrededor del partido. ¿Qué está pasando? 

Mi principal respuesta sería que la solución de compromiso de Friedman —vituperar el activismo del Gobierno en general, pero afirmar que la política monetaria es diferente— se ha vuelto políticamente insostenible. A largo plazo, no se puede seguir diciéndoles a las bases que los burócratas del Gobierno siempre actúan de forma incompetente, malvada o ambas, y luego afirmar que la Reserva Federal, que a fin de cuentas es un organismo gubernamental dirigido por burócratas, debería tener libertad para imprimir tanto dinero como considere adecuado. 

“Los republicanos le han dado la espalda a Friedman, lo sepan o no, y extraen su doctrina de economistas como Friedrich Hayek, cuando no directamente de Ayn Rand” 

Los políticos que lo meten todo en el mismo saco, que advierten en tono sombrío de que la Reserva está devaluando el dinero que tanto nos cuesta ganar y regalándoselo a Esa Gente, siempre van a tener ventaja en las luchas dentro del partido. 

Se podría pensar que las aplastantes pruebas empíricas en contra de la doctrina de la restricción monetaria deberían servir de algo. Pero solo lo pensaríamos si no estuviésemos prestando ninguna atención a ningún otro debate político. 

Hay figuras políticas destacadas que insisten en que el cambio climático es un gigantesco engaño urdido por un enorme grupo internacional de conspiradores científicos. ¿De verdad creen que su partido se sentirá empujado a cambiar de opinión económica por unos datos macroeconómicos molestos? 

La pregunta interesante es qué pasará con la política monetaria si un republicano gana las elecciones del año que viene. Por lo que yo sé, la mayoría de los economistas creen que todo eso no es más que cháchara, que una vez que estuviese en la Casa Blanca, alguien como Rubio o Cruz volvería al pragmatismo monetario de Bush. Los mercados financieros parecen creer lo mismo. De todas formas, los actuales precios de los activos no muestran ningún indicio de que los inversores crean que existe una probabilidad significativa de que ocurra la catástrofe que se produciría si se volviese al patrón oro. 

Pero yo no estaría tan seguro. Es cierto que un nuevo presidente que observase las pruebas y escuchase a los expertos no seguiría ese camino. Pero todos sabemos que las pruebas y la experiencia tienen un sesgo progresista. 

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. 
© The New York Times Company, 2015. 

Traducción de News Clips.

Buscará Secretario de Agricultura de EE.UU. impulsar comercio con Cuba


Thomas Vilsack remarcó que en sus conversaciones con su homólogo cubano Gustavo Rodríguez, ministro de Agricultura, hablaron sobre cómo han decrecido las exportaciones de alimentos de Estados Unidos a la nación antillana debido a la reducción de los créditos y la prohibición del uso del dólar en transacciones con Cuba

Juventud Rebelde 
14 de Noviembre del 2015 0:21:47 CDT

Thomas Vilsack, secretario de Agricultura de los Estados Unidos, aseguró este viernes su compromiso de buscar un camino para eliminar las barreras que limitan el comercio entre Cuba y su país.

La Agencia Cubana de Noticias (ACN), informó que, en intercambio con la prensa cubana y extranjera a propósito de su visita de trabajo a la Isla, el alto funcionario de la administración del presidente Barack Obama dijo que volverá a Washington con un interés marcado en explorar qué medidas existen y pueden tomarse para flexibilizar el comercio bilateral.

Vilsack remarcó que en sus conversaciones con su homólogo cubano Gustavo Rodríguez, ministro de Agricultura, hablaron mucho, entre otros asuntos, sobre cómo han decrecido las exportaciones de alimentos de Estados Unidos a la nación antillana debido a la reducción de los créditos y la prohibición del uso del dólar en transacciones con Cuba.

Precisamente uno de los objetivos de su viaje, insistió, es entender cuáles son esas barreras y su alcance, para buscar vías que en el corto plazo puedan impulsar una relación que beneficiará a ambos países.

Sobre el bloqueo vigente contra Cuba, el Secretario de Agricultura afirmó que a él le importa lo que cree su Presidente: «mi Jefe ha dicho que hay que levantarlo y está instando al Congreso para ello», declaró.

Si eso ocurre, productores, consumidores, transportistas, empaquetadores y minoristas de Cuba y EE.UU. se beneficiarán, porque tendrán mercados garantizados para sus actividades. «Hay muchos beneficios en un comercio bilateral», subrayó.

El Secretario de Agricultura aludió a la posibilidad de que cuando un contenedor llegue a la Isla cargado de productos estadounidenses pueda regresar lleno de productos cubanos y comentó que ventajas como esa son las que apoya Obama.

Vilsack reconoció la preocupación de Cuba por aplicar en la agricultura los logros de la ciencia, sobre todo en lo relacionado con el enfrentamiento a plagas y enfermedades que atacan los cultivos.

Además, elogió la rápida respuesta de la nación caribeña a la influenza aviar que afectó a la región y sugirió, como otro de los pasos significativos a dar en esta etapa, fomentar la colaboración entre científicos, académicos y productores de ambos países en materia fitosanitaria.

Eso ayudará a establecer las bases para un intercambio de productos seguro para los consumidores de los dos mercados.

Hay mucho trabajo por hacer en este proceso de relacionamiento, pero me voy confiado con el compromiso que las dos partes tenemos en ese sentido, aseguró el tercer funcionario estadounidense de más alto nivel que viaja a Cuba tras el restablecimiento de vínculos diplomáticos.

Vilsack visitó este viernes el mercado agropecuario de oferta y demanda de 19 y B, en el barrio capitalino de El Vedado, en el que su delegación quedó impresionada por el orden y la higiene del lugar y se interesó por algunas producciones artesanales como los encurtidos y dulces. También visitó cooperativas agrícolas.

Acompañan al Secretario de Agricultura, Todd Batta, subsecretario de Relaciones con el Congreso; Alexis Taylor, subsecretario adjunto de Granja y Servicio Agrícola Exterior, y representantes demócratas por los estados de Alabama, Oregón y Washington DC.