Muchas veces me cuestiono mi utilidad en el parlamento. Me siento minúsculo ante muchos compañeros que trabajan directamente en la producción y en la búsqueda de soluciones a esta crisis que no parece decrecer, por más que lo intentamos. La resistencia de algunas MYPIMES y formas de gestión no estatal al pago electrónico para evadir impuestos, es un asesinato a mano armada a los esfuerzos gubernamentales por invertir en lo social y en rescatar nuestra Empresa Estatal Socialista, en tiempos donde escasea el efectivo y gran parte de nuestros trabajadores reciben sus pagos en tarjetas magnéticas.
Una considerable parte de nuestras producciones, que deberían pasar a la venta directa a la población a precios más accesibles, pasan de los comercios en grandes cantidades al mercado ilegal, para ser revendidas y así te encuentras en el Cupet de frente a galerías paseo(creo que el sevillano) un refresco de piña de 330 mililitros, producido en Bauta, Artemisa, Q’ Frescos, a 280 pesos y una cerveza cristal a 380 pesos. El mercado de 29yF que es un proyecto de desarrollo local, se da el lujo de decirle a un cliente que no aceptan transferencias, incluso en presencia de funcionarios de la administración municipal, vergonzoso por demás.
Es sabido por el pueblo de Cuba que en muchos de los cuerpos de inspectores que deberían velar por el cumplimiento de lo establecido, proliferan hechos de corrupción e indolencia, por lo que ante tiempos de economía de guerra urge contar para estas acciones con el horcón de la defensa de la Patria, las FAR y nuestro pueblo uniformado del Ministerio del Interior, los tiempos que corren necesitan ese esfuerzo extra. La contracandela deberá ser contra los que a todo costo ocultan ventas y obligan a los ciudadanos a pagar en efectivo para conjuntamente con el tráfico ilícito de divisas subdeclarar, enriquecerse, a veces con dinero sabrá Dios de que procedencia.
Se toman las medidas desde el gobierno, que habrá que acelerar con la mayor inmediatez para corregir estas distorsiones. La burocracia sigue carcomiendo las entrañas de la nación, ralentizando los procesos en franca resistencia a la agilidad de la vida cotidiana. La mayoría de las importaciones, siguen siendo de productos terminados y terminamos revendiendo en un país bloqueado, puesto en una supuesta lista de países patrocinadores del terrorismo y agredido con todos los hierros por una potencia extranjera (EE.UU), la inflación de otros países.
Muchos de los productos que se importan y pueden llegar a menores precios a la población, son comprados en su totalidad por prácticamente “Mafias”, que los revenden a su antojo a lo largo y ancho del país incrementando en casi un 200 por ciento su precio, al igual que los magnates de la producción agrícola que aprovechan nuestras debilidades y carencias estatales para comprar al productor al contado y revender a su antojo hasta contabilizar 3, 4 y hasta 5 manos antes de llegar al pueblo. Muchos del último eslabón de la cadena, (dígase los vendedores del agro) ante la presión que se les ejerce por los precios, deciden no vender y los ciudadanos entonces no tienen dónde comprar sus productos básicos. A estos delincuentes en todo el sentido de la palabra y de todas las modalidades hay que darles “bajanda” y que vayan a llorar a maternidad de línea.
De lo contrario no se podrá, de lo contrario estaremos desprotegiendo el sustento fundamental de la Patria, del socialismo y de la revolución, que son las mujeres y hombres que lo han resistido todo. Estas problemáticas , a excepción de mis experiencias personales en estos lugares que mencioné, se debaten sin tapujos en la Asamblea Nacional, a chaquetón quitado, como merecen los que nos pusieron allí para representarlos. Cuente con nosotros Presidente para la tarea que haga falta, sean cuales sean las consecuencias que conlleven defender la libertad que tanto nos costó. “Venceremos”.
