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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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viernes, 18 de septiembre de 2020

Cuba en Datos: ¿Trabajar yo? Sí, tú...

Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Lissett Izquierdo Ferrer, Edilberto Carmona Tamayo


El número de personas que trabajan en Cuba aumentó en 2019, siguiendo el favorable comportamiento iniciado el año precedente, cuando por primera vez la “curva” subió tras decrecer por tres calendarios consecutivos. El incremento fue de 102 520, muy superior al del 2018 (apenas 7 900), según reveló la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

Se trata de una buena noticia sobre todo si tenemos en cuenta que los ocupados en la economía representan solo el 41% del total de la población. A la fuerte tensión que impone de por sí la propia dinámica demográfica, que se manifiesta en las bajas tasas de fecundidad y una alta esperanza de vida, se le suma los que por diversos motivos no se incorporan al trabajo.

Pero, ¿hacia dónde fueron los nuevos empleados? Las cifras publicadas en la edición del 2020 del Anuario Estadístico de Cuba indican crecimientos tanto en el sector estatal como en el no estatal. Un dato interesante es la cantidad de trabajadores contratados por el Estado, que aumenta (11 547 más que los contabilizados en 2018) luego de descender durante los últimos años. 

Un informe del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) aclaraba que dentro de esos nuevos ocupados en la economía los maestros tenían un peso considerable. Recordemos aquel titular en Cubadebate que decía que más de 8 000 profesores regresaban a las aulas, tras la decisión del Gobierno de incrementar los salarios en el sector presupuestado.

Mientras, continúa en alza el número de aquellos que laboran en el sector no estatal, fundamentalmente los trabajadores por cuenta propia, que ya son el 41% de ese grupo que acumula 1 506 673 cubanos. No obstante, el sector que más crece es el cooperativo (296 192 más con respecto a 2018), excepto las cooperativas no agropecuarias que registran 1 415 socios menos.

El año pasado el Gobierno cubano informó que no se crearían nuevas cooperativas no agropecuarias, para concentrar los esfuerzos en la consolidación de las ya constituidas de manera experimental.

La propiedad cooperativa integra a las Cooperativas de Producción Agropecuaria, las Unidades Básicas de Producción Cooperativa y las Cooperativas de Créditos y Servicios. Precisamente este sector (agricultura, ganadería y silvicultura) mantuvo en 2019 su condición de líder al emplear la mayor cantidad de fuerza de trabajo en Cuba: 792 400.

Sin embargo, esta actividad sigue sin desempeñar el rol que le corresponde en el sistema económico nacional. Análisis oficiales exponen que el 50% de los alimentos que Cuba importa cada año podría producirse en el país. Esta realidad habla de potencialidades aún por aprovecharse, pero también de la necesidad de, entre otras cosas, estructurar la actividad en cadenas productivas y de invertir más en ella (una de las vías identificadas es la inversión extranjera).

Made with Flourish

Explotar todas las reservas

De acuerdo con un documento de la ONEI al que tuvo acceso Cubadebatelos jubilados reincorporados y los menores de la edad laboral que trabajan de manera autorizada también fueron más en 2019. Aunque, en este último segmento apenas se incluyen 4 377 personas, pese a que desde 2009 existe la posibilidad de que los estudiantes de los cursos regulares de los niveles medio superior y superior sean contratados por tiempo determinado.

Otra estadística proporcionada por la Oficina refiere que la población no económicamente activa disminuyó en 2019, realidad influenciada en lo fundamental porque se cuantificaron 99 959 personas menos dedicadas a los quehaceres del hogar. 

El número de inactivos, o lo que es lo mismo, los que no trabajan ni estudian, también se redujo (17 170 menos que los reportados en 2018), siendo la primera vez que apunta hacia la baja en los últimos cuatro años, según valoraciones del MTSS.

Una situación archiconocida es la existencia de un grupo de personas que están desmotivadas y no trabajan, aun encontrándose en condiciones para hacerlo. Varias pudieran ser las causas, una de ellas tiene que ver con el salario. A la espera está el país de la necesaria reforma salarial para reacomodar los eslabones de una pirámide durante mucho tiempo invertida.

Por cada núcleo familiar, señalan estimaciones oficiales, trabajan 1,2 personas y estos tienen que mantener 1,7 personas. Esta fuerte carga no solo recae en la economía doméstica, sino que se multiplica en grandes proporciones en el ámbito financiero nacional.

El documento consultado por Cubadebate detalla que la tasa de desempleo al cierre del 2019 fue de 1,2%, lo que a nivel mundial se considera “pleno empleo”. Este indicador se ha mantenido descendiendo en los últimos cinco años.

Bajo las sombras...

Aunque en los registros de la ONEI no aparece el acápite de quienes trabajan en la informalidad, bajo esa enorme sombrilla de personas que aparentemente no aportan nada suele esconderse una cifra sigilosa. Se les puede ver por las calles vendiendo productos, en el interior de una cocina de un negocio privado o en la comodidad de su vivienda revendiendo, puertas adentro, mercancía traída desde el exterior o adquirida de manera ilegal dentro de fronteras.

Con un contrato verbal y sin licencia, las relaciones informales florecen para beneficio de aquellos que ven engordar sus bolsillos a partir del trabajo no declarado de otros. A la vez, estos “contratos en el aire” abren las puertas a violaciones de derechos elementales de los trabajadores, como son el descanso, las vacaciones, la licencia de maternidad y la protección de la Seguridad Social.

Quizás en este contexto de pandemia hayan sido esos trabajadores los más afectados ante la paralización de muchos negocios. Sin nadie a quien reclamar y sin evidencias que demuestren su relación contractual con un empleador, son estos hombres y mujeres, junto a sus familias, los más vulnerables en situaciones de crisis.

Sumar más cubanos al trabajo, propiciando los incentivos necesarios, resulta un desafío impostergable para un país cuya fuerza laboral desciende cada año.

Conceptos clave para entender la ocupación laboral de Cuba:

Población en edad laboral: Corresponde a la población masculina de 17 a 64 años y a la femenina de 17 a 59 años.

Recursos laborales: Integra a la población en edad laboral más los menores de la edad laboral que trabajan y los trabajadores que sobrepasan la edad laboral.

Población económicamente activa: Abarca a todas las personas que reúnen los requisitos para ser incluidas entre las personas ocupadas o las personas desocupadas. Se refiere a los ocupados y a los desocupados en el período fijado como referencia para la investigación.

Ocupados: Se considera como ocupada a toda persona de 17 años o más de edad y las de 15 y 16 años que excepcionalmente hayan sido autorizadas a trabajar por las autoridades competentes, que en el día de cierre de la información mantenían vínculo laboral formalizado con un empleo asalariado en metálico o en especie, o un empleo independiente (los ocupados que no reciben un salario). El total de ocupados en la economía comprende el total de personas ocupadas en las distintas actividades de la economía nacional, estén o no comprendidas en la edad laboral y que se desempeñan en un empleo estatal o no estatal.

Desocupados: Son las personas en edad laboral (los hombres de 17 a 64 años y mujeres de 17 a 59 años) que no trabajaron en el período de referencia de la Encuesta Nacional de Ocupación*, por no tener vínculo laboral estable, porque lo habían perdido y han realizado gestiones en busca de otro empleo o porque lo buscaban por primera vez. Se consideran dentro de este indicador las personas que no tienen vínculo laboral estable y hayan trabajado al menos 8 horas. Se considerara además como desocupados, los disponibles con garantía salarial y los disponibles con subsidio.

Inactivos: Incluye a las personas que no trabajan ni estudian y declaran que no desean trabajar o los que no declaran una ocupación como medio de vida y constituye una de las posibles fuentes para la incorporación al trabajo.

Población no económicamente activa: Agrupa a los estudiantes, a las personas dedicadas a los quehaceres del hogar, incapacitados, jubilados y a los inactivos.

Sector estatal: Comprende todas las entidades estatales, sociedades mercantiles, uniones, empresas, organizaciones económicas estatales, unidades presupuestadas, organizaciones políticas y de masas, entre otras.

Sector no estatal: Agrupa al sector cooperativo y al privado.

Cooperativistas: Son aquellos trabajadores que pertenecen a entidades creadas por acuerdo de sus miembros con el fin de producir y comercializar sus productos colectivamente y posteriormente distribuir los beneficios obtenidos entre ellos. Son entidades jurídicas independientes, con patrimonio propio separado del patrimonio individual de sus miembros.

Propiedad cooperativa: Puede abarcar la propiedad de todos sus miembros sobre la tierra aportada como es el caso de las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) o su utilización en usufructo Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS).

Cooperativistas no agropecuarios: Comprende a las personas que laboran como socios en las cooperativas no agropecuarias, independientemente de las actividades económicas que realicen.

Privados: Los trabajadores privados comprenden entre otros a los campesinos privados, a los trabajadores por cuenta propia, a los artistas de la plástica, escritores y otros trabajadores intelectuales.

Trabajadores por cuenta propia: Son aquellos trabajadores que siendo o no propietarios de los medios y objetos de trabajo no están sujetos a un contrato laboral con entidades jurídicas, están registrados en la Oficina Nacional de Administración Tributaria donde pagan sus impuestos según lo establecido por la legislación vigente.

*La ONEI realiza anualmente la Encuesta Nacional de Ocupación y toma como muestra a unas 60 000 viviendas.

viernes, 17 de abril de 2020

Cuba: liberar las fuerzas productivas y sociales

Las medidas y reajustes de coherencia socioeconómica para la construcción progresiva de una economía social solidaria requieren de nuevos métodos participativos y ciudadanos.

La liberación de las fuerzas productivas es un fenómeno entramado en múltiples relaciones de manera que no puede tratarse independientemente del conjunto de los fenómenos de la vida social.
Foto: Archivo IPS Cuba
La necesidad de proceder a “liberar las fuerzas productivas” en el país es tratada de diversas formas, tanto por economistas, profesionales de las ciencias sociales y otros emprendedores no estatales –cuentapropistas (TCP) y cooperativistas–, como ha sido de reciente explicitación por el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, y otros funcionarios del Partido y el Estado. Cada uno desde ángulos y matices diferentes y énfasis propios.
Así, por ejemplo, en el reclamo de algunos TCP esto se ha planteado junto a la disposición a comprometerse con un ejercicio de responsabilidad social que contribuya al desarrollo socioeconómico de sus entornos cercanos; muchos han reclamado con fuerza el levantamiento de restricciones, tales como: importaciones y exportaciones libres, mercados mayoristas, personalidad jurídica, cuantía de impuestos, inversión de cubanos (nacionales y  del exterior) y limitaciones de ejercicio a diversas actividades, entre otras.

Multidimensionalidad del tema

Una primera consideración en el enfoque de la cuestión es que todo en la sociedad está vinculado, de una u otra forma. Así, la liberación de las fuerzas productivas es un fenómeno entramado en las relaciones económicas, sociales, políticas, culturales, jurídicas y otras, de manera que no puede tratarse independientemente del conjunto de los fenómenos de la vida social.
Hay que recordar que, a principios de la pasada década de los noventa, la distorsión de ingresos salariales estatales en relación con el costo de la vida –provocada por diferentes factores externos e internos– se permeó con posteriores medidas en diversos campos, desde el económico –con nuevas formas de gestión no estatal, incremento de inversión extranjera, legalización de remesas y empleo de doble moneda–, hasta la creciente flexibilización de contratación internacional en los campos de la cultura, la salud, el deporte y otros.
Todo ello incorporó al país la realidad internacional en términos de variabilidad de ingresos en diferentes segmentos de la población, situación con la que no queda otra opción que convivir, aún con la existencia de regulaciones estatales posibles.
Esto plantea, en las presentes condiciones, una problemática sobre cómo mantener nociones de equidad y oportunidades sociales, ya delineadas de manera general en los documentos programáticos recientes, incluida la nueva Constitución de la República.
En un modelo socialista es evidente la problemática de cómo transformar las formas de gestión estatal de formas autoritarias-centralizadas a formas de gestión multiactoral, a través de concertaciones participativas múltiples. Vea también Alternativas para un nuevo modelo empresarial cubano.
Lo que sí queda claro, más allá del análisis específico de posibilidades y tendencias, es que se afirma un modelo socialista no privatizador, en una vía no capitalista. En estas circunstancias, ¿hasta dónde podría llegar la complementariedad de formas económicas y cómo transformar las formas de gestión estatal de formas autoritarias-centralizadas a formas de gestión multiactoral –incluyentes de las nuevas formas de gestión no estatal–, a través de concertaciones participativas múltiples?
Marx aclaró que, cuando se trata de relaciones de producción (y de trabajo), siempre se trata de relaciones sociales…por tanto, también políticas, económicas, jurídicas y otras que, por oposición a la economía “clásica” y al liberalismo económico, expresan relaciones contradictorias entre capital y trabajo. Entendido el capital como poder económico en el capitalismo, que adquiere un carácter hegemónico y puede metamorfosearse desde otros poderes, como el Estado.
De manera que la alusión a la “liberación de las fuerzas productivas” nos lleva, forzosamente, al carácter de las relaciones sociales de trabajo existentes, con las consiguientes formas de enajenación del trabajo (por cierto, no solo económicas).
En el entorno de una sociedad socialista de predominio estatal, como la cubana, el análisis sería muy variado respecto al de cualquier sociedad capitalista.
¿Qué ocurre en nuestro caso? Tendríamos que partir del estado actual de esas relaciones sociales de producción en las distintas formas de propiedad existentes.
Por otro lado, está la problemática planteada, sobre todo a las nuevas formas de gestión no estatal –pero que también afecta a la empresa estatal– de la reproducción ampliada.
Este es otro punto a debate sobre la “liberación de las fuerzas productivas”: el asunto es cómo y para qué.

Formas socioeconómicas existentes

Sin pretender ser exhaustivos en el tema, se podría decir que se manifiestan  contradicciones y limitaciones actuales en las distintas formas de propiedad y gestión y sus relaciones recíprocas, lo que requiere un acercamiento a sus peculiaridades actuales, dado que las soluciones posibles tendrían que ser diferenciadas en cada caso.
De acuerdo con las medidas económicas de los últimos tiempos, se prevé el mantenimiento y eventual crecimiento de las formas de gestión no estatal, un incremento de empresas de subordinación local, inversión extranjera en forma de propiedad-gestión estatal-privada y aumento creciente de autonomía de la gestión empresarial estatal, lo que presenta un cuadro más promisorio que el existente con vistas al desarrollo socioeconómico del país.
Sin embargo, queda pendiente continuar avanzando en profundización y amplitud de otras medidas potenciales de carácter social y organizativo-económico en la articulación social de las empresas, hacia su interior y en el ámbito de relaciones con las comunidades y municipios.
En la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular fueron dadas a conocer 28 medidas iniciales que pretenden propiciar la flexibilización operacional de las empresas estatales y ampliar su desarrollo.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Empresa estatal socialista: desde la multiplicidad de formas organizativas asumidas en el período revolucionario, se han planteado, más recientemente, otras alternativas en el debate profesional-público: formas de arriendo de empresa estatal a trabajadores (“quinta forma de propiedad”), modos de co-gestión y autogestión obrera, formas corporativas ramales y otras, las que no están aún en el panorama actual de posibilidades perceptibles.
En la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular de 2019, el ministro de economía dio a conocer una serie de 28 medidas iniciales que pretenden propiciar la flexibilización operacional de las empresas estatales, en camino hacia una Ley de Empresas y Sociedades Comerciales, con el fin de reordenar todo el sistema socioeconómico en la diversidad empresarial existente.
Sin embargo, algunos de los problemas persistentes –desde investigaciones sociales de los años ochenta al presente– siguen siendo, entre otros: la desigualdad de ingresos salariales en relación con las formas de gestión no estatal, a pesar de medidas compensatorias implementadas, como pagos por resultados, reforma salarial al sector presupuestado y otras compensaciones; la escasa autonomía empresarial en relación con otras formas de propiedad y gestión, a pesar de sus propias limitaciones actuales; la contradicción entre la propiedad estatal de las empresas y el sentido de pertenencia como propietarios sociales de los trabajadores y ciudadanos en general; la participación de los trabajadores en las decisiones y beneficios empresariales, entre varias cuestiones.
La diversidad de Cooperativas No Agropecuarias abarca varios sectores de la economía urbana, pero se mantienen aún insuficientes y restringidas
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
Cooperativismo: la variedad de formas cooperativas existentes en el país ha tenido diversas trayectorias, las cuales han sido estudiadas en sus aciertos y desaciertos por cientistas sociales en muchos acercamientos investigativos.
En ese grupo están las Unidades Básicas de Producción Agropecuaria (UBPC), articuladas simbióticamente con la empresa estatal; las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), con mayor cercanía a los principios cooperativos internacionales; las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), que constituyen una suerte de productores agrícolas privados asociados en acciones de servicios, comercialización, etc.; finalmente, la diversidad de Cooperativas No Agropecuarias (CNA) que abarcan varios sectores de la economía urbana, aún insuficientes y restringidas.
Mientras las formas de cooperativas agrícolas están asociadas a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, que incluye a campesinos privados, las cooperativas no agropecuarias –sujetas a una Ley experimental desde hace varios años– carecen aún de formas asociativas, lo que aumenta el hándicap de su gestión social en el marco territorial.
La nueva forma experimental de cooperativas no agropecuarias ha evidenciado un conjunto de dificultades (desequilibrios en la cuantía de los anticipos de directivas y miembros, falta de insumos, deficientes encadenamientos productivos y organizativos, poca autonomía de gestión, trasplante de formas directivas de la empresa estatal de la cual una parte importante procede, etc.), todo lo cual ha requerido de ajustes jurídicos –algunos apropiados y otros polémicos– y ha prolongado su carácter experimental, junto al cierre de nuevas adscripciones.
No obstante, en todas las formas cooperativas se han identificado un conjunto de limitaciones. En realidad, no ha cuajado una verdadera cultura cooperativa.
Sin embargo, como nos referiremos más abajo, los principios-valores del cooperativismo podrían ser una plataforma flexible para la fundación de un entramado empresarial de economía social solidaria,  que incluya las diferentes formas de gestión y propiedad con relaciones más humanizadoras.
La ampliación del cuentapropismo abrió un mayor espacio a la satisfacción de bienes de consumo, mejores y variadas ofertas de productos y mayor beneficio de ingresos a segmentos de la población.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Cuentapropismo (TCP): la ampliación del cuentapropismo abrió un mayor espacio a la satisfacción de bienes de consumo, mejores y variadas ofertas de productos, mayor beneficio de ingresos a segmentos de la población, impulso a la iniciativa creadora en ciertos casos, entre otros aspectos.
No puede reducirse la clasificación de cuentapropismo a una sola forma de gestión-propiedad homogénea. Por ejemplo:
  • cuentapropistas individuales o familiares, de supervivencia o mantenimiento restringido.
  • prestadores de servicios agrupados en locales arrendados. Estos funcionan casi como una cooperativa, en tanto deben cubrir de conjunto los gastos de local, mantenimiento y otros.
  • importadores de bienes menores, que son distribuidos mediante venta a la población y otros actores económicos.
  • micro, pequeñas y medianas empresas (MiPeyMEs) –también de una amplitud diferenciada–, con niveles de ingresos de moderados a altos, que emplean fuerza de trabajo en cierta cantidad. Las de mayor rango y bien situadas poseen elevados niveles de ingreso.
Vale la pena destacar que una cantidad de cuentapropistas (al igual que algunas CNA) realizan funciones de responsabilidad social empresarial, que apoyan a sectores o personas vulnerables de la comunidad o aportan otros beneficios a sus empleados y pobladores. Hay casos emblemáticos, conocidos en varias zonas del país.
También vale la pena destacar que, como norma, tanto el TCP como las formas cooperativas brindan a sus empleados fuentes de ingreso superior (o muy superior) a las formas empresariales estatales. No obstante, ello a veces a costa de precios elevados de sus productos y servicios o de superexplotación del trabajo, más allá de los límites legales.
Por otro lado, las formas asociativas (sindicales), ideadas oficialmente para defensa de derechos y otras opciones de justicia laboral, se limitan a una doble contradicción:
  • participan titulares (dueños) y empleados en el  mismo sindicato.
  • este sindicato es el mismo al que pertenecen trabajadores estatales.

Luces y sombras en las relaciones de trabajo actuales

Las diversas formas socioeconómicas empresariales del país manifiestan grados diversos de limitaciones y distorsiones de relaciones de trabajo humanizadoras.
La empresa estatal parece ir avanzando, con las medidas recientes y otras en elaboración, hacia fórmulas de mayor equidad y sentido de pertenencia.
Igualmente, una idea expresada recientemente por el Ministro de Economía versa sobre la necesidad de acercar los ingresos de los trabajadores entre las diversas formas de propiedad y gestión, para evitar las fugas de fuerza de trabajo calificada del sector estatal, lo que disminuiría la actual brecha existente.
No obstante, en el campo de las relaciones de trabajo se podría avanzar hacia formas de organización social, a través de vías de participación de los trabajadores en la toma de decisiones (micro y macrosocial).
La situación es diversa y contradictoria en otras formas socioeconómicas de gestión y propiedad, pongamos por caso: disfunciones en cooperativas, empleo masivo de fuerza de trabajo asalariada, sobre-explotación del trabajo en algunas micro, pequeñas y medianas empresas –MiPeyMEs– (actualmente cuentapropistas) privadas, concepción de una distribución no equitativa de la plusvalía obtenida y de decisiones colegiadas con los trabajadores, en algunas de sus variantes.
Enajenación del trabajo, cotas de enriquecimiento vs equidad social: de manera que los desafíos actuales de nuestra sociedad, desde las concepciones económicas y socio-políticas del trabajo y la propiedad, deberían tomar en cuenta, de manera progresiva, alternativas diferenciadas para lograr que la sociedad en su conjunto avanzara hacia formas más desenajenantes del trabajo, como actividad fundamental de la vida del ciudadano libre y armónico, como ideal histórico del socialismo.
Recientemente, sobre todo, se ha hecho un gran llamado y tomado acciones sobre el tema clave de los encadenamientos productivos –y su implicación en los desarrollos locales y nacionales–, que puede ser una medida de avance.
No obstante, quedan muchos pendientes para lograr una sinergia apropiada, en lo social y en lo económico, en la intención de una economía social multivariada, solidaria y participativa.
La Feria Expoemprendimiento del proyecto CubaEmprende promueve, con la entrega de un premio, la responsabilidad social empresarial.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
Teniendo en cuenta que se está produciendo, quizás tendencialmente, una mayor comprensión oficial y pública hacia los fines de las relaciones propiedad-trabajo en el socialismo en construcción en el país, por vía no capitalista, y se están avanzando medidas interesantes –aunque quedan muchas lagunas importantes a considerar–, adelantamos ciertas ideas –algunas de las cuales hemos abordado en trabajos anteriores, de manera parcial–, que pudieran contribuir a esa construcción progresiva de una economía social solidaria.

Principios de cultura solidaria cooperativa para una economía social más integrada e incluyente

Aun en los contextos actuales multiactorales y diversos, pueden operar principios no alienantes, solidarios, de cooperación social, autogestión y co-gestión de los trabajadores, que han fertilizado autores de corrientes socio-críticas y de economía solidaria.
Esta propuesta tiene un carácter integrador, solidario, que presupone un cambio político y económico sustentado en los principios-valores solidarios (enunciados inicialmente por la Alianza Cooperativa Internacional, a fines de los ochenta), tales como: autonomía, democracia en toma de decisiones, cooperación,  ayuda mutua, reciprocidad, equidad en distribución de ingresos, responsabilidad participativa y cuidado del medio ambiente.
Atendiendo a esos criterios y con la perspectiva de su ampliación constructiva hacia otros sectores de la economía, cada vez más presentes en nuestro país, se podría reformular el empleo del término economía social solidaria, de manera que sus principios puedan ser aplicados en los diversos sectores y formas de propiedad y gestión de la economía, de manera diferencial y flexible.
Esta flexibilidad podría referirse, entre otras modalidades que pueden brindar especialistas en estos temas, por ejemplo, a:
  • diversas escalas redistributivas de plusvalía entre los trabajadores, con margen de recuperación gradual de la inversión inicial de los dueños (en los TCP-MiPeyMEs y empresas estatales).
  • ampliación de campos de inversión social a todas las formas de propiedad y gestión y a sus encadenamientos productivos.
  • diferentes modalidades de participación de colectivos de trabajadores en proyecciones y decisiones de las formas de gestión no estatal y empresas estatales.
  • rediseño de las funciones sindicales como contrapartida constructiva y participativa adecuadas al tipo de propiedad y gestión.
  • aplicación de escalas impositivas que disminuyan la proporción a cuentapropistas menores y se fijen escalas progresivas según el tamaño y volumen de ingresos (sin dejar de estimular su crecimiento) de MiPeyMEs privadas, cooperativas o fórmulas mixtas estatales-privadas (como es habitual incluso en países desarrollados capitalistas).
  • ciertos beneficios sociales y fiscales, en correspondencia con el ejercicio de responsabilidad-compromiso social empresarial en todas las formas de propiedad y gestión.
La formación-difusión de los valores socioeconómicos solidarios y las medidas posibles de su apropiación ciudadana requieren del fomento multidimensional y priorizado de una cultura de relaciones humanas de nuevo nivel, tarea desafiante que requiere de un aliento sostenido y profundo.
Las condiciones de pobreza, pero también la ambición individualista, generan miserias humanas de diferentes tipos. Ambas deberían ser contrarrestadas, evitando que la salida de la pobreza genere una conciencia social codiciosa, con un balance apropiado y concertado colectivamente de la distribución de la riqueza, de la prosperidad individual y colectiva.
De igual manera, las medidas y reajustes de coherencia socioeconómica con vistas al ideal de una economía de mayor integración social, requieren de nuevos métodos participativos, deliberativos y dialógicos multiactorales y ciudadanos, enfocados a modo de concertación, que tomen en cuenta los fines generales últimos y los intereses parciales, con opciones de receptividad y construcción conjunta de alternativas constructivas en torno a los ideales socialistas perspectivos. (2020)

martes, 18 de febrero de 2020

No bastan buenas ideas.

Las intenciones de desarrollo y prosperidad no pueden ser una idea, tienen que ser concretadas en inversiones ejecutadas y para ello se necesita Capital (dinero), que solo puede obtenerse trabajado en actividades que crean valor, y estas ante todo tienen que existir con las condiciones necesarias para hacerlo. Entonces se cae en un círculo vicioso, sin producción no tendremos dinero, sin dinero no tendremos inversiones, surgiendo la necesidad de constar con inyecciones de capital externo a la forma de propiedad estatal.
En las condiciones actuales de hostigamiento financiero que vive el país se impone romper con esquemas que limitan la entrada de nuevos capitales foráneos.
Si una vez se tomó la triste decisión de crear un Mercado sectorial y quizás elitista, y hoy recurrimos al él una vez más, para poder respirar, porque no aceptar la necesidad de inversiones directas de cubanos con capacidad financiera y deseos de que su madre patria progrese, o inversores de otros países que solicitan su inserción en la economía con pequeño o mediano capital, en actividades comunes como comercio minorista, talleres de oficios, etc.
Es que nos podemos dar el lujo de rechazar las ofertas y continuar con nuestros establecimientos en condiciones precarias.
Este tipo de inversiones ampliará el empleo,  son fuentes de suministros a riesgo de los inversionistas e incrementan los niveles de producción (riqueza) tan necesaria para el desarrollo.
Si la política monetaria respeta los ingresos de esto tipos de negocio y no obstaculiza los pagos de su ciclo productivo, el estado obtendrá ingresos por impuestos a las utilidades y otros que nutrirán las arcas para su utilización en las deudas totales del estado.
Igual política pude usarse con los ciudadanos residentes en el país que logren tener el capital necesario para estos fines.
Hoy la división social existe y pocos son dueños de negocios, que muchos más lo sean no establecerá diferencia y todos ganaremos.
De igual forma ocurre con propuestas de inversiones de mayores proporciones que no son aprobadas por antiguos tabúes sobre la propiedad de los medios de producción fundamental, lo fundamental es producir y distribuir la riqueza lo más equitativamente posible.  
No se trata de establecer el capitalismo, la fuerza del estado siempre se impondrá y el régimen legal e institucional bien puede establecer altos impuestos a dueños de capitales según su magnitud. La inmensa riqueza del estado siempre estará por encima de las posibilidades reales de cualquier particular no hay que temer, hay que hacer.
Entre los principios de autorización se pude limitar el tiempo de la tenencia de la propiedad, fijando como límite la recuperación de la inversión duplicada o triplicada y la posibilidad de reinvertir en un nuevo negocio. Es decir que distaría mucho de permitir un capitalismo, solo es respetar la tenencia legal de capital y su disposición en beneficio mutuo.  
Las formas de propiedad y asociación pueden ser múltiples e innovadoras siempre que se respeten las fundamentales establecidas en la constitución. En el capitalismo que supuestamente todo está al libre albedrío se crean formas de asociación legales que garantizan seguridad y estabilidad, como pueden ser las Sociedades anónimas, las Sociedades limitadas,  las Sociedades comanditarias, etc. Todos estos tipos de asociación surgieron para dar respuesta a una situación dada, de conveniencia entre las partes. Por qué el estado no puede ser creativo y adaptativo para poder captar todo el capital necesario que garantice la utilización plena de las capacidades del hombre en función de la producción, cuando se cuenta con un nivel de preparación profesional y académico que está emigrando por falta de realización plena.
Se habla mucho de trabas, palabra santa que por salir de la presidencia es excusa y pretexto para no accionar, en lo nuevo e innovador no hay trabas hay inmovilismo. No puede haber trabas para permitir las inversiones en medianas y pequeñas empresas particulares, porque es un ente económico de nuevo tipo aun por crear.
El esfuerzo y sacrificio de la población acta para el trabajo es la mayor reserva que tiene la economía, y necesita se creen las condiciones para su desarrollo, abrid pues las posibilidades de hacerlo.
Rogelio Castro Muñiz

jueves, 14 de noviembre de 2019

Liberación de fuerzas productivas. Pensamiento critico necesario para la praxis de un marxismo dialéctico.


Por Rafael Alhama Belamaric
Entre los tantos temas de problemas cotidianos, sobre los que cada día se escribe más y más, a veces se aparece alguno de importancia, no sólo práctica sino teórica, profundamente enraizado a la ideología, entendida esta como el conjunto de ideas fundamentales que caracterízan el pensamiento de una colectividad o una época, o como diría Marx, representaciones que el hombre se hace de la realidad ligadas a las condiciones materiales de existencia. 
Como para desarrollar nuevos conceptos es necesaria la práctica, las implementaciones, la teoría lamentablemente anda un poco a la zaga, o se siguen interpretando de la misma forma de acuerdo a prácticas pasadas, o dogmas establecidos.Es más que necesario hacer algunas aclaraciones, o al menos recordatorios; sin estridencias, ni planteamientos extremístas, que no llevan a entendimiento, ni a y debate necesario, o a análisis crítico constructivo. Aunque las ideas transformadoras se realicen con conocimientos y análisis objetivos, se llevarán a hecho cuando las realidades históricas así lo indiquen.
Uno de estos problemas, es evidentemente la “liberación de fuerzas productivas“, presente no desde ayer o el mes pasado, sino desde hace años en los debates e investigaciones y eventos. Así lo obligan los contextos y situaciones específicas, singulares, de una economía, sociedad, país subdesarrollado en estado de permanente asedio económico, con mayor o menor presión, más concretamente grandes limitaciones financieras, económicas y comerciales de todo tipo, que hacen que la economía se lleve a cabo en “condiciones anormales“, y que aparecen cada día más agresivas. Pero, el problema se presenta lamentablemente no siempre en su mejor propuesta ni respuesta.
Estas condiciones de una economía que debe funcionar en condiciones anormales, se ha tenido en cuenta en cuanto estudio e investigación seria se han realizado a lo largo de los últimos más de 40 años, para ubicar una línea de tiempo en las que tuve la posibilidad y privilegio de participar como investigador. Se ha considerado desde las proyecciones de los 80, pasando por los escenarios realizados a mediados de los años 90, hasta los análisis prospectivos del último lustro como parte de los estudios sobre propiedad en los últimos 12 años, realizado por un grupo de investigación del proyecto de propiedad del Instituto de Filosofía, que es avalado por la participación activa en diferentes etapas de más de 50 investigadores, especialistas y expertos en diferentes temas relacionados.
Ahora, las pasiones y cuestionamientos se presentan cuando se vincula la “liberación de las fuerzas productivas“ a la posible aprobación-implementación de PyME (incluye la microempresa, ultima forma y tamaño incorporado), y de cuál pudiera ser su papel, táctico y estratégico, en la liberación de las fuerzas productivas, como forma de gestión y propiedad privada, desde luego, forma de propiedad integrada al sistema de propiedad.
Para entender el lugar que ocupa la PyME, o puede ocupar, no sólo como forma organizativa y de gestión, sino incluso como forma de “propiedad privada“, es necesario recordar y aclarar algunas cosas, por ejemplo, que:
 Las Fuerzas Productivas (FP), concepto central del marxismo, es base material y técnica de la sociedad. Es el conjunto de los medios de producción y de los hombres que los emplean para producir bienes materiales, por tanto, expresan una relación entre el hombre y los objetos y las fuerzas de la naturaleza. Cada sociedad los utiliza para obtener los bienes necesarios para su subsistencia. Comprende desde las riquezas naturales o productivas, como máquinas, instrumentos, materias primas,pasando por los medios técnicos utilizados para la producción,los procedimientos de trabajo, el agrupamiento de los trabajadores, división del trabajo y su racionalización, hasta los conocimientos y las ciencias.
Dentro de la concepción marxista, las FP están necesariamente en conexión con un tipo determinado de relaciones entre los hombres en la producción e incluso con un conjunto de la formación social. Por tanto, esta puede verse obstaculizada o favorecida por el sistema de las relaciones de producción (RP), así como por las superestructuras políticas e ideológicas. Tener en cuenta que las RP constituyen una parte necesaria de cualquier modo de producción, puesto que son las relaciones económicas que se establecen entre los hombres en el proceso de producción, cambio, distribución y consumo de los bienes materiales; por tanto, son tan importantes las relaciones sociales de producción, como las FP y su liberación.
Y es precisamente este campo de interrelaciones donde más se puede discutir, de proponer nuevas ideas, a partir de qué y cómo se ha entendido y seguido en la práctica. De manera que estas conexiones y relaciones siempre se han presentado, se han enseñado y aplicado, entendiendo un ideal de sociedad, como se verá.
Unos lo siguen rechazando de plano, puesto que representa ciertamente una “propiedad privada“, con  medios de producción y dominación de unos sobre otros, no reconocida ni en teoría de los manuales, ni en la mayoría de las sociedades del llamado “socialismo real“ hasta bien entrada la última etapa antes de su desmembramiento y desaparición, sin haber analizado y aprehendido críticamente lo dicho por los clásicos del marxismo.Quizás fue una de las grandes carencias, tanto como lo fue tratar la propiedad social como estatal, sin la necesaria socialización de los medios de producción ni de los resultados.
Se crearon unas relaciones entre los hombres que condujo a similar enajenación (o como señalan algunos autores “enajenación socialista“) a la que conduce la propiedad privada capitalista con apropiación de plusvalía, sin que se produjera una verdadera emancipación ni autorealización del hombre, visión de Marx como parte de una etapa superior del proceso de  construcción socialista.
En consecuencia, se produjo, realmente un desarrollo de una propiedad social limitada, excluyente, no participativa, empezando por el proceso de trabajo. Se trató de “trascender“ a la fuerza un proceso y una etapa histórica, proceso que por supuesto no metabolizó al capital, que sigue jugando un papel fundamental.

Hay que reconocer que no se ha llegado establecer una sociedad de productores libres y asociados, donde el desarrollo de los seres humanos es el objetivo explícito de la producción; el trabajo sigue mediado; la interdependencia de todos los miembros del obrero colectivo, el trabajador colectivo para sí, está lejos de su realización; el patrón de necesidades considerado como inmutable apenas entendido; la “sociedad de la libre individualidad, basada en el desarrollo universal de los individuos y en la subordinación de su productividad colectiva convertida en su riqueza social” (Marx, C.) sigue siendo ideal a alcanzar.
No entender el real significado de la propiedad privada, eliminarlo y no integrarlo al sistema de propiedad, entendida la propiedad como sistema, a un sistema de propiedad (social), aún insuficiente y necesariamente socializado, como debió haber sido hasta ahora, es seguir los conceptos y preceptos aprendidos.
Desde luego, no estaba presente en los manuales de economía política su papel en una sociedad de construcción socialista mercantil, sino supuestamente se partía del socialismo como sociedad “postmercantil“. Significa que trasciende lo mercantil, donde pudiera no estar  presente la enajenación de la fuerza de trabajo. Pero, en algunas sociedades del “socialismo real“ hasta la propiedad personal, individual, se cuestionó y se consideró en un momento como propiedad privada y recibió tratamiento como tal.
Creo que en este concepto de “sociedad postmercantil“, de cómo se quiso en el pasado imponer un ideal, sin condiciones, y sin cambios de las relaciones sociales correspondientes, se encuentra el punto de posible inflexión y explicación, pero también de no comprensión, explicación o aceptación de nuevos conceptos, y razón por la espera de aprobación y la implementación de PyME de propiedad privada.  
No se trata de buscar justificaciones para una práctica, sino de una base teórica, existente, pero no reconocida, que reconozca la realidad y el momento histórico concreto del socialismo, para una política real.
Se aceptó que el “socialismo“, sin aclarar en cual de las etapas del proceso se encuentra, es un sistema de producción post-mercantil, es decir, que la producción se orienta al valor de uso para satisfacer las necesidades humanas o las demandas económicas, en lugar de producir exclusivamente para generar un beneficio, o maximizar el valor de cambio. Aquí se pueden abrir muchas interrogantes sobre la base de experiencias pasadas y presentes, así como condiciones y contexto actuales, por no hablar del nivel de desarrollo alcanzado. Pero, sin duda, muchas explicaciones, conceptos y tratamientos cotidianos económicos y financieros y comerciales se enfocan como si fuéramos una sociedad y una economía post-mercantil.
Pero, se impone una pregunta ¿es el socialismo que se conoció o conoce hoy un sistema post-mercantil? Claro que no!
Diría Marx que es todavía es una sociedad en transición, que reemplazará al modo de producción capitalista, pero debe entenderse que PyME privadas no hace el modo de producción capitalista. Diría que es ”….una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectosen el económico, (en el jurídico), en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede“.
Se pregunta Engels: “ ¿Será posible suprimir de golpe la propiedad privada? No, no será posible, del mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas existentes en la medida necesaria para crear una economía colectiva“.
¿Puede desconocerlo y darle la espalda a un mundo que persigue el beneficio? Claro que no!
¿La implementación de la PyME privada es una necesidad del momento histórico-concreto alcanzado por el socialismo? Definitivamente sí!
Por otra parte, por socialización de los medios de producción, concepto profundamente importante por los cambios más que necesarios en la empresa estatal de propiedad social, y también distorsionado, también llamado-llevado a cabo como colectivización, o cooperativización, o en forma de empresa estatal, llevado en la práctica de las sociedades del “socialismo real“ hasta sus últimas consecuencias, y que de alguna manera se imbrica con la propiedad social, es decir, propiedad estatal, se entiendió en economía política y la ciencia política, como el proceso de estructuración o reestructuración de la economía sobre bases socialistas, pero sin profundizar suficientemente en la participación activa de los trabajadores como productores que conlleva a cambios en las relaciones sociales de producción.
Hechos históricos a tener en cuenta, pues son experiencias histórico-concretas, es precisamente cómo se entendió que debía llevarse a cabo esta socialización, cómo se llevó en la práctica, y que consecuencias produjo. 
El socialismo, entendido como proceso en construcción, depende tanto de la radicalización de la superación de la globalización neoliberal como rasgo central de la organización del sistema económico capitalista mundial, cada  vez mas agresivo, como de la busqueda en estas condiciones de opciones que superen las experiencias historicas conocidas, que no han llevado ni pensamiento crítico ni creador.
La propiedad privada, es un problema clave de la teoría marxista y del funcionamiento de la sociedad; pero en la práctica, no ha estado acompañada de nuevos desarrollos reconocidos y aceptados; sencillamente fue apartada, anulada, quizás pensando que así se resolvía el problema.
Recordemos que la concepción filosófica de la propiedad presente ya en Marx y Engels, es inseparable de una visión de la sociedad en movimiento y desarrollo dialécticos, con la política como uno de sus momentos integradores más importantes, lo que hace de  este terreno elemento central de su obra. Vincula indisolublemente la propiedad y el proceso de dirección social dentro de un sistema totalizador coherente, en torno a un eje articulador: la resolución de la contradicción  dialéctica  enajenación- emancipación.

“Pero, no puede haber humanismo diferente, si son desestimadas, teórica y prácticamente, una y otra vez las formas subjetivas de existencia de los intereses económicos, y el papel de estos en la disposición de la conciencia y conducta de los productores; que, ni se asocian, ni se reconocen sus intereses como necesidad concientizada, como actividad subjetivo-volitiva de los hombres. De esta manera la realidad económica es sólo objeto, y la economía política del socialismo, en su teoría, no llegó a incluir la subjetividad de los agentes del sistema de relaciones de producción. El hombre real es sustituido por un hombre ideal, manejado por cifras macroeconómicas.” (“Cuba: propiedad social y construcción socialista” (García Brigos, J. et al. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012)
Otros, interpretan la liberación de las fuerzas productivas sólo, prioritaria y fundamentalmente en función de la PyME, lo que representa también una visión no sólo reduccionista, sino irreal, por la magnitud en la estructura de propiedad, y el lugar que ocupa la empresa estatal y propiedad social en la sociedad y las políticas estratégicas. Recordar también que la PyME, como empresa y como forma organizativa, de gestión de propiedad privada, puede adoptar diversas formas jurídicas.
Otros más, con buenas intenciones y una crítica práctica proponen PyME como una forma complementaria, como sistema particular de relaciones, posibles y necesarios de regular (de hecho ya se regula la concentración, acumulación), también en funcionamiento, tamaño, empleo, medios a disponer, financiamiento, beneficios, impuestos, hasta de socialización, vías de encadenamiento con otras formas de propiedad. Y sobre todo, proponer las actividades priorizadas.
Pero la regulación no debe anular las que se consideran ventajas de las PyME, como son la flexibilidad, dinámica para aprovechar nichos de mercado y posicionarse, rapidez en las decisiones, cercanía a los clientes, aumento del nivel de competitividad y rentabilidad,
En resumen, emplear su potencialidad para dinamizar la economía, y liberar las fuerzas productivas, a partir precisamente de una situación creada con el TCP, y desarrollo de una parte de este, y de otras medidas, hasta las últimas aprobadas, que ya de cierta forma preparan las condiciones para la implementación de PyME privada. Recordar a Marx, cuando señaló que la propiedad privada "basada en el trabajo personal del productor" se transforma en otra fundada en la "explotación del trabajo ajeno". Por tanto, se impone su regulación. ¿Profundización de las diferencias? Si, pero con ganancias superiores para la economía y la sociedad.
Veamos entonces el trabajo como punto de partida de la propiedad; ya hoy existen poseedores de propiedad y trabajadores sin propiedad, y no sólo ni primero en TCP, se da la relación capital-trabajo. ¿Cómo llamar al TCP, fuera de esquemas mentales, que tienen 20-30-40 y más trabajadores “cuentaspropistas“ contratados, capital y benefícios, pero no reciben el tratamiento de empresa, con sus obligaciones y derechos y posibilidades?
Antes de llegar a la propiedad privada anulada, históricamente violentada, Marx asume tres “tipos“ de comunismo; “La relación de propiedad privada persiste como la relación de la comunidad al mundo de las cosas“ o comunismo crudo o imperfecto, “propiedad privada material, inmediatamente perceptible, es la expresión perceptible material de la vida humana enajenada“ analizado por Mezsaros. Para el que quiere un análisis y una reflexión más profunda puede leer el libro  “Cuba: propiedad social y construcción socialista” (García Brigos, J. et al, con sus 500 páginas, que contienen 773 citas y notas, y 775 bibliografía revisada).
„Cuando Marx señala que la propiedad expresa: “…(..).. las relaciones de los individuos entre sí, en lo tocante al material, el instrumento y el producto del trabajo”, nos llama ante todo, una vez más, a ver la propiedad como un sistema, esencialmente dinámico, en movimiento, un proceso, como totalidad...“ (idem) (el subrayado es nuestro)
“..(.)..dentro de esa necesaria visión y enfoque práctico de la propiedad como totalidad, dentro de la propiedad como sistema, resultan especialmente significativas las insuficiencias en lo concerniente al contenido que debe ser recogido por  la categoría propiedad social...“(idem)
“Las bases erróneas, o cuando menos limitada, de contraposición entre propiedad privada y propiedad social, deben ser superadas, y esto tanto  entendiendo sólo propiedad como posesión,  como la limitada expresión de la propiedad solo en cuanto a la relación del productor respecto a los medios de producción“ (idem)

”Sin ignorar el lugar determinante del vínculo productor – medios de producción a través de todas sus mediaciones en el proceso reproductivo social, se ha arribado por este camino a concepciones en extremo fragmentadas de la propiedad como sistema dinámico, que limitan la relación con los medios de producción a planos meramente formales, a través de expresiones jurídicas, políticas  o meramente ideológicas” (ídem) 
Sería interesante preguntarnos y responder si ¿El Capital se concibió como un estudio sólo del capitalismo en su conjunto o se pensó como un análisis del capital propiamente dicho? Quizás, de haberlo hecho, las propuestas tendrían un horizonte mucho más amplio del que ha tenido, más allá del capitalismo.
Por eso, debo rendirle homenaje entre otros, a dos autores, con dos textos adelantados como son “Más  allá del Capital“ de  Meszaros, I. y  “Más allá de El Capital. La economía política de la clase obrera en Marx“ de Lebowitz,M.
Si se entiende la propiedad como sistema, expresión filosófica conceptual totalizadora del proceso objetivo de producción-apropiación-reproducción por los individuos de su existencia como seres sociales, pero también en el sentido práctico, la necesidad de verlo todo en interacción e interrelación, y se antienden las relaciones de propiedad que se objetivan en un sistema particular de relaciones sociales, en una  totalidad, que se da en la realidad objetiva, entonces se puede confrontar la cotidianeidad compleja.
Las Hipótesis sobre el desarrollo futuro del sistema de propiedad socialista cubano, contenidas en “Análisis prospectivo del sistema de propiedad cubano: 2015-2020 (IF, 2015), señalan:

h1
La planificación social como construcción colectiva, se consolida como factor
emancipador socialista, eje de la articulación sistemática y sistémica de las
diversas formas de propiedad.
h2
El sistema del poder popular logra el avance necesario en la dinámica real de los vínculos entre los diversos actores a los diferentes niveles y las relaciones entre ellos, desde el papel de los individuos como sujetos activos de la política.
h3
La actividad económica en sus expresiones jurídicas estatales (empresas,
entidades de servicios, asociaciones, y otras) se consolida sistemáticamente como
determinante dentro de la multiplicidad de formas de propiedad en el
funcionamiento de la economía.
h4
Se consolida sistemáticamente el papel de los colectivos laborales en la dirección de los procesos.
h5
La subjetividad se consolida efectivamente como elemento activo a través de sus expresiones en las actividades de generación de bienes y servicios, política, social e ideológica.
h6
Se amplía sostenidamente la inversión extranjera hacia las diversas formas de
propiedad, atrayendo capital, nueva tecnología, y mercados, aún bajo la influencia
del bloqueo de los EEUU
¿Que es importante distinguir aquí? Que las hipótesis 1,2 y 4, NO SON LAS MÁS ACTIVAS. Las hipótesis 3,5 y 6 cubren el 65,27% dentro del sistema analizado. Se dentificaron 3 escenarios que alcanzaron en conjunto más del 80% de cumplimiento (suma de los valores de probabilidad de los escenarios) y se encuentran significativamente correlacionados.
S5 (H4) Un escenario donde deben de cumplirse todas las hipótesis excepto h4 el papel supuesto para los colectivos laborales
S17 (H2) Un escenario donde se cumplen todas las hipótesis excepto h2 el sistema de Poder Popular
S33 (H1) Un escenario donde se cumplen todas las hipótesis excepto h1 referida a la planificación social
En resumen, una cosa es que se cumplan las hipótesis 3,5,6, con el papel supuesto de los colectivos laborales, sistema de Poder Popular y planificación social, y otro bien distinto que las más activas, entre estas la referida a las formas y gestión de propiedad se cumplan sin aquellos.
Desde luego, de acuerdo a las complejidades actuales, se pueden perfilar mejor algunos matices en sus diversidades, sobre todo para un horizonte más lejano, pero en esencia, éstas siguen siendo válidas.
No es posible pensar en la economía nacional, mucho menos su mayor inserción a nivel global de acuerdo a sus exigencias, con los problemas actuales de la economía empresarial, o la tipología actual del TCP. Y, ello incluye, desde tecnología, inversiones, financiamiento, funcionamiento, hasta problema del empleo y su calidad, creación de nuevos puestos de trabajo, acorde a la preparación de la fuerza de trabajo existente y su real potencialidad.
Hoy día, como están las cosas en el mundo, no basta siquiera tener tecnología de punta, para exportar o competir en el mercado mundial digamos; es necesario disponer de esta, pero luego es necesario crear y brindar un producto competitivo propio. Por otra parte, el avance de las tecnologías, la informatización, las redes, posibilita que equipos de 5-20-40 personas facturen decenas y hasta cientos de millones en el año. Desde luego, no se trata de cafeterías y restoranes, sino de alta tecnología.
Hace años están sobre la mesa investigaciones, alertas, y propuestas de elevación de calidad de empleo, como respuesta a las capacidades que se fueron creando. Tener hoy una capacidad informática, IT como se conoce, o tecnología de la información, y no emplearlos en su perfíl, y no crear puestos de trabajo acorde a su capacidad, más allá, en el mejor de los casos, de instrumentar la informatización horizontal, es como no tenerlo, o peor, es como haber invertido recursos sin resultados ni económicos ni financieros ni materiales. Eso es parte de la liberación de las fuerzas productivas.
Recordatorio que hacen algunos autores es que del mismo modo que algunas formas precapitalistas subsistieron subordinadas al modo de producción y apropiación capitalista, ¿por qué no puede subsistir la propiedad privada en la construcción socialista, mediado por el Estado, sobre todo tratandose de una sociedad no-postmercantil, con enajenación aún presente, determinadas relaciones sociales económicas, un concepto orgánico de gobierno aún no del todo desarrollado, y organizado de tal manera que debe buscar una participación amplia y activa de las mayorías en las actividades económicas, sociales y políticas de interés general?
Pero, también hay que aclarar y alertar que la liberación de las fuerzas productivas, vinculado al sistema de propiedad, a la propiedad social, más concretamente a la empresa estatal debe ser prioridad.
Sin este proceso de real flexibilización y otorgamiento de la dinámica necesaria a la empresa estatal que debe ante todo cambiar su concepción y sus métodos de gestión, la “liberación de las fuerzas productivas de propiedad privada“ sería otra cosa.
La socialización de la empresa estatal cuenta entre las propuestas quizás más sólidas, amplias, profundas, numerosas y de larga data, antes incluso del proceso de Perfeccionamiento Empresarial, y a lo largo del mismo, por la importancia como elemento de perfeccionamiento del redimensionamiento, y de elevar cualitativamente la gestión. Siempre se planteó como condición no sólo de la existencia y desarrollo de las PyME privadas, sino para la imprescindible integración de estas formas de propiedad en el sistema de propiedad.
Si se hace un análisis sistémico actual, considerando la propiedad también como un sistema, su prioridad sigue estando en primer lugar, por su importancia, la magnitud, y los cambios necesarios que no se han llevado a cabo, o fueron parciales e incompletos. Este proceso es imprescindible llevarlo a cabo lo antes posible, sin el cual la implementación y desarrollo de las PyME sería como una isla en el oceano, con problemas de inicio de las necesarias alianzas, cooperación, integración con entre todas las formas de proiedad y gestión. Es parte de muchas propuestas que proponen formas de mayor socialización de los medios de producción, y de los procesos de dirección y gestión.
Hoy, muchas empresas estatales “restringuidas“ o “limitadas“, pero que siguen desde hace años con miles de máquinas-herramientas ancladas al suelo a lo largo del país, sin aprovechar, sin producir, o subutilizadas, claman por todos los elementos económicos y financieros conocidos por su redimensionamiento y puesta en explotación.
La forma organizativa y de gestión que representa PyME (también de propiedad privada), como necesidad de la reestructuración y redimensionamiento de la empresa estatal, desde siempre sobredimensionada de acuerdo a nuestra escala, de acuerdo a su tipología de los años 80-90, data también de mediados de la década de los 90 del siglo pasado. Esta tipología varía de acuerdo a la región y desarrollo del país, y si se trata de actividades industriales, comerciales, de servicios o agropecuarias.
Ya en esa época se podía encontrar en buena parte de la bibliografía empresarial, como consecuencia de las prácticas y experiencias en el mundo desde la década del 50 .
Luego, se incorpora también como forma de propiedad, se renueva la propuesta a partir de 2010, y en momentos actuales, por condiciones creadas y la propia realidad de los últimos nueve años de implementación y prácticas del trabajo por cuenta propia (TCP), se convierte en necesidad de subjetividades transformadoras, pero también de la economía.