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jueves, 27 de agosto de 2026

Tucker Carlson da por “derrotado a Estados Unidos” frente a Irán y Stephen Walt asienta el “orden tripolar” de EU/Rusia/China

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Foto

▲ Aspecto de Líbano tras un ataque israelí, ayer, y la escalada de la guerra en Medio Oriente.Foto Afp

Tucker Carlson (TC), con el máximo rating en la televisión de EU, arrancó su entrevista, con duración de 1 hora y 46 minutos (https://bit.ly/4wMoIGA) con el académico Stephen Walt (SW) de relaciones internacionales (RI) de Harvard, comentando que “EU se rindió ( sic) a Irán hace meses ( sic), pero la guerra continúa (https://bit.ly/4gvSjhs)”. SW pertenece a la escuela neorrealista de las RI y es acérrimo crítico del intervencionismo de EU. Es conocido por ser coautor, con su colega John Mearsheimer de la Universidad de Chicago, del célebre libro El Lobby de Israel y la Política Exterior de EU (https://bit.ly/4xZCtCL)”.

SW sustenta que el mundo es más peligroso como consecuencia de las guerras de EU contra Irán y el apoyo a Ucrania contra Rusia: “creo que va a dejar al mundo en una situación más precaria, y por razones más amplias y duraderas que sólo estos conflictos. Me refiero a que la relación con Rusia no va a mejorar por un tiempo, incluso si la guerra llega formalmente a su fin. Ahora hay mucha desconfianza de ambos lados, así que eso va a ser un problema. China seguirá aumentando su poderío militar. Seguirá creciendo económicamente.Seguirá compitiendo con EU y otros países por la influencia en todo el mundo. Así que eso va a ser una fuente de tensión”.

Luego de golpear feamente “el papel de los Emiratos Árabes Unidos que ha jugado en la guerra civil de Sudán” y “estar implicados en alimentar conflictos en una variedad de otros lugares”, aborda el nuevo orden tripolar, aún dentro de la inestabilidad imperante: “veremos un mundo tripolar (¡mega- sic!), con Rusia, China y EU como las tres potencias principales, y con algunas tensiones sin resolver entre ellas que persisten; creo que también habrá preocupaciones sobre lo que está pasando en Asia y cuáles podrían ser las ambiciones de China en esa región”. Aduce que la inestabilidad se debe a la “situación en la que ya nadie confía realmente en el criterio de EU y eso es, creo, una consecuencia de la guerra, especialmente de la guerra en Irán”.

Se ha de referir seguramente a que mientras Irán negociaba de buena fe con Washington, mediante la intermediación de Omán, EU e Israel iniciaron la guerra contra Irán al asesinar al Supremo Líder ayatollah Jamenei, cuyo martirologio selló la cohesión nacional de nacionalistas jóvenes/mujeres con los partidarios de la República Islámica que congregó asombrosamente a 45 millones en el proceso fúnebre chiíta tanto en Irán como en Iraq.

A propósito, SW fustigó el asesinato y/o decapitación de los líderes fuera del campo de batalla como una “erosión bastante drástica del marco normativo que rige el uso de la fuerza” que ha desembocado en “el colapso de la norma que prohíbe el asesinato. Durante mucho tiempo en la historia mundial, los gobiernos no intentaban asesinarse entre sí. Los líderes de otros países no intentaban matarse unos a otros en los conflictos. Ésta era una práctica común hace 500 años, pero poco a poco cayó en desuso y surgió una norma que la prohibía.El asesinato es un recurso de las potencias más débiles”. ¡Es muy diáfana la alusión al genocidio y magnicidio de Israel!

De todos los medios que suelo consultar a diario –los israelí-anglosajones de Occidente, los mediorientales, los de Irán, India y China–, el único que difundió la entrevista de TC a SW fue Russia Today ( RT) –censurada en EU y en Europa– que tituló: “Analista (léase: SW) Revela a TC qué países formarán el nuevo mundo tripolar (https://bit.ly/4qM52Bd)” en alusión a EU/Rusia/China, lo cual, a propósito, ha sido mi tesis, dicho sea con humildad de rigor, desde por lo menos ¡hace 17 años (https://bit.ly/4gsfrNB)!

RT subtitula que “ya nadie confía realmente en el criterio de EU, indica SW, profesor de la Universidad de Harvard”. De la extensa y sustancial entrevista, RT refiere que “el académico analizó el fin de la hegemonía estadunidense y explicó que la desaparición del orden unipolar restableció la competencia de seguridad entre las superpotencias”. SW invoca el orden tripolar de EU/Rusia/China, pero con tensiones persistentes.

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lunes, 17 de agosto de 2026

El petróleo venezolano acaparado por Washington: ¿qué ha sido de los ingresos petroleros desde el 3 de enero de 2026?



17 de agosto por Eric Toussaint
 


Delcy Rodriguez, présidente faisant fonction, en réunion au palais présidentiel de Miraflores à Caracas | Prensa Presidencial/ Claudia Guerra Méndez https://prensapresidencialvenezuela.gob.ve/index.php/2026/08/14/presidenta-delcy-rodriguez-evalua-avances-del-plan-de-reestructuracion-y-reingenieria-de-gobierno/


El 3 de enero de 2026 Estados Unidos lanzó una operación militar contra Venezuela que culminó con la captura y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, y su traslado forzado a Estados Unidos. Durante esta agresión, llevada a cabo con 150 aeronaves, perdieron la vida un centenar de personas, entre ellas 32 cubanos que intentaron proteger la presidencia del país; el resto de las víctimas eran venezolanas. Pocas horas después de esta intervención, Donald Trump anunció que Washington pretendía controlar temporalmente Venezuela y explotar sus recursos petroleros.

Esta intervención supuso, por tanto, un punto de inflexión crucial en la historia reciente de Venezuela. La vicepresidenta de la República y otras autoridades aceptaron de hecho la situación y se sometieron a la voluntad de Donald Trump y su administración. La agresión armada perpetrada por el ejército estadounidense y la sumisión de las autoridades de Caracas han permitido a Washington hacerse con el control de las exportaciones petroleras del país y, sobre todo, controlar las cuentas en las que se ingresan los ingresos procedentes de dichas exportaciones.

Esta cuestión cobra aún mayor importancia si se tiene en cuenta que Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Durante décadas el petróleo ha constituido la principal fuente de ingresos externos del país. El control de estos ingresos constituye, por tanto, un instrumento esencial de control económico y político.

Ingresos petroleros relativamente modestos antes de la intervención estadounidense

En primer lugar conviene recordar los ingresos petroleros registrados antes de la intervención del 3 de enero de 2026. Según los datos publicados en marzo de 2026 por el Banco Central de Venezuela, las exportaciones petroleras generaron 18 400 millones de dólares en 2024 y 18 200 millones de dólares en 2025. [1] Se trata de ingresos por exportación de petróleo y no del beneficio neto de la empresa petrolera pública PDVSA ni de los ingresos fiscales del Estado.

Estas cifras son relativamente bajas si se tienen en cuenta el potencial petrolero del país y sus reservas. Reflejan en particular el nivel de producción, que sigue siendo muy inferior al de las décadas anteriores, las dificultades de la industria petrolera, las sanciones estadounidenses y las condiciones en las que Venezuela tenía que comercializar su petróleo.

El contraste con el periodo posterior al 3 de enero de 2026 resulta especialmente llamativo.

Después del 3 de enero: Washington toma el control de las exportaciones

Tras el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, la Administración Trump flexibilizó algunas sanciones, lo que permitió a Venezuela vender su petróleo con mayor libertad en los mercados internacionales. Sin embargo, los ingresos procedentes de estas ventas no pueden ser controlados libremente por el Gobierno venezolano. Se han transferido a cuentas gestionadas por las autoridades estadounidenses. El decreto presidencial estadounidense del 9 de enero de 2026 es especialmente revelador. [2] Establece un mecanismo destinado a proteger los ingresos petroleros venezolanos depositados en cuentas del Tesoro de Estados Unidos. Washington presenta jurídicamente estos fondos como pertenecientes al Gobierno venezolano, pero los coloca bajo la custodia y el control de las autoridades estadounidenses.

Desde el punto de vista jurídico y según el mecanismo estadounidense, no se trata de una apropiación pura y simple de los ingresos por parte del Tesoro de los Estados Unidos. Pero el resultado político y económico es fundamental: Venezuela ya no controla libremente los ingresos derivados de su principal producto de exportación. Washington controla su recaudación, su conservación y su desembolso.

Esta situación confiere al dispositivo una dimensión claramente neocolonial.

Venezuela ya no controla los ingresos derivados de los hidrocarburos. Washington controla su recaudación, su conservación y su desembolso. Esta situación es claramente neocolonial

Joaquín Castro, congresista demócrata, declaró al Financial Times: «La invasión de Venezuela por parte de Trump ha estado motivada desde el principio por el petróleo, el poder y la corrupción, ya que la Administración Trump controla miles de millones de dólares de ingresos petroleros venezolanos sin ninguna transparencia ni garantía». Añadió que se mantenía al Congreso «en la ignorancia». [3] El Financial Times recuerda que «Poco después de la incursión de enero, el presidente Trump declaró que esos ingresos “serían controlados por mí”».

Según el diario londinense: «En junio, Trump afirmó que Estados Unidos había recuperado “28 veces” el coste de la operación militar en Venezuela gracias al petróleo y añadió que Estados Unidos “también estaba ganando mucho dinero”».

Un fuerte aumento de las exportaciones

La toma de control por parte de Estados Unidos vino acompañada de un rápido aumento de las exportaciones de petróleo. Según el Council on Foreign Relations, el valor estimado de las exportaciones controladas por Estados Unidos pasó de unos 600 millones de dólares en enero a cerca de 3.700 millones de dólares en abril de 2026. Estados Unidos absorbió alrededor del 43 % de las exportaciones, la India el 26 % y España el 8 %. [4]

En el primer trimestre de 2026, el Banco Central de Venezuela registró 5.49 mil millones de dólares en ingresos por exportaciones petroleras, lo que supone un aumento del 21,5 % con respecto al primer trimestre de 2025. [5]Pero hay que distinguir entre dos cosas: los ingresos contabilizados por las estadísticas venezolanas y las sumas de las que dispone efectivamente el Gobierno venezolano. Es precisamente en este segundo punto donde comienza la opacidad.

Más de 13 000 millones de dólares en ingresos desde enero

A finales de julio de 2026 el Financial Times estimaba que las ventas de petróleo venezolano habían generado más de 13 000 millones de dólares desde principios de año y que estos ingresos habían pasado por cuentas controladas por el Gobierno estadounidense. Esta estimación se basa en los volúmenes exportados y en los precios a los que se vendió el petróleo venezolano.

La cantidad es considerable. Representa en tan solo unos meses aproximadamente el 70 % de los ingresos petroleros que Venezuela había obtenido durante todo el año 2025. Sin embargo, no hay que interpretar estos 13 000 millones como un beneficio neto de Estados Unidos. Se trata de una estimación del valor de los ingresos procedentes de las ventas de petróleo sometidas al control del dispositivo estadounidense. Una parte de estos ingresos debe cubrir los costes relacionados con la comercialización, el transporte, los intermediarios y el funcionamiento de la industria petrolera. La pregunta decisiva es, por tanto: ¿qué parte de estos ingresos ha revertido efectivamente en Venezuela?

¿Cuánto dinero se ha transferido a Venezuela?

Es aquí donde la opacidad cobra especial relevancia.

En enero se había establecido un primer mecanismo mediante una cuenta en Catar. El secretario de Estado, Marco Rubio, había indicado que se habían transferido 300 millones de dólares a Venezuela, mientras que en dicha cuenta aún quedaban unos 200 millones. Posteriormente, el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó que finalmente se habían transferido a Venezuela la totalidad de los 500 millones.

Posteriormente, el Departamento de Estado de EE. UU. indicó ante el Congreso que se habían autorizado unos 3 000 millones de dólares para su transferencia a Venezuela. Washington afirmó que estos fondos se destinaban, entre otras cosas, a financiar los gastos de funcionamiento del Gobierno venezolano y de la industria petrolera.

Sin embargo, esta afirmación no permite conocer con certeza la cantidad efectivamente transferida y gastada. Según el Financial Times el Gobierno venezolano, por su parte, hizo público un registro de transferencias en marzo de 2026. Sin embargo, según el artículo del Financial Times del 22 de julio de 2026, en dicho registro solo figuraba una única transferencia de 300 millones de dólares. Hemos podido encontrar el enlace a un portal creado por el Gobierno de Delcy Rodríguez: «Transparencia Soberana», destinado a hacer públicos los ingresos y los desembolsos. En el momento de la consulta, el 15 de agosto de 2026, el portal solo mostraba efectivamente una operación de 300 millones de dólares, correspondiente a una «venta extraordinaria de fuelóleo», destinada íntegramente, según la información presente en la página web en cuestión, al Fondo de Protección Social para el aumento del salario mínimo de los trabajadores en forma de bonos.

El Departamento de Estado, por su parte, afirma que se han autorizado o abonado unos 3 000 millones. Actualmente no existe una contabilidad pública completa que permita conciliar estas dos cifras.

¿A qué dice Washington que destina el dinero?

Las autoridades estadounidenses han dado algunas indicaciones.

Según la información facilitada al Congreso, los fondos se han utilizado, entre otras cosas, para pagar los salarios de los trabajadores del Gobierno venezolano y financiar los equipos y suministros necesarios para la industria petrolera. Sin embargo, Washington no ha publicado ningún desglose que permita saber cuánto se ha destinado a salarios, cuánto a equipos petroleros y cuánto a otros gastos.

Esta falta de transparencia resulta aún más sorprendente si se tiene en cuenta que el Departamento de Estado había anunciado la puesta en marcha de un mecanismo de auditoría a cargo de KPMG con informes trimestrales. El Council on Foreign Relations señalaba recientemente que no se había publicado ningún informe público detallado.

Por otra parte, el Departamento de Estado ha firmado con KPMG un contrato que puede alcanzar los 84,4 millones de dólares para un mecanismo de transparencia sobre los ingresos procedentes de los recursos naturales de Venezuela. [6]

La situación resulta paradójica: Estados Unidos controla miles de millones de dólares de ingresos petroleros venezolanos y ha establecido un mecanismo de auditoría, pero el público sigue sin disponer de un informe detallado que permita hacer un seguimiento de todos los flujos financieros.

Un control que proporciona a Washington un poderoso medio de presión

El control de los ingresos petroleros proporciona a Estados Unidos un medio de presión considerable sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez. El Gobierno venezolano puede seguir exportando petróleo salvo a Cuba - que lo necesita de forma vital-, pero no dispone libremente de los ingresos derivados de dichas exportaciones. Washington decide las condiciones en las que se liberan los fondos y de este modo puede influir directamente en el gasto del Gobierno.

Por lo tanto, el mecanismo va mucho más allá de las sanciones económicas que precedieron a la intervención. Las sanciones tenían por objeto impedir o limitar determinadas transacciones con Venezuela. El nuevo dispositivo permite a Washington controlar el circuito financiero de la inmensa mayoría de las exportaciones venezolanas.

El regreso de las compañías petroleras extranjeras

El control de los ingresos va acompañado de una transformación del sector petrolero.

El nuevo Gobierno venezolano ha aprobado una reforma de la legislación sobre hidrocarburos que abre aún más el sector a la inversión extranjera y reduce algunas de las prerrogativas de las que disponía anteriormente PDVSA. Varias empresas extranjeras han reanudado o ampliado sus actividades en Venezuela. Entre ellas figuran Chevron, Shell, Eni, Repsol y, ahora, BP.

Esta evolución no significa que todas estas empresas trabajen por cuenta del Gobierno estadounidense, pero se inscribe en una reorganización del sector petrolero impulsada por Washington: aumento de la producción, regreso de las empresas occidentales, mayor apertura al capital extranjero y control estadounidense del circuito financiero de las exportaciones.

Venezuela se convierte así en un productor de petróleo cuya capacidad de exportación aumenta rápidamente, pero cuyos ingresos ya no están bajo el control absoluto del Estado.

Una paradoja: más petróleo, pero no necesariamente más recursos disponibles para el Estado

En 2024 y 2025 Venezuela había obtenido unos 18 000 millones de dólares al año gracias a sus exportaciones de petróleo. Tras la intervención estadounidense las exportaciones aumentaron considerablemente y el valor de las ventas controladas por Washington ya superaba los 13 000 millones de dólares en pocos meses. Cabría esperar que este aumento de los ingresos se tradujera rápidamente en una mejora sustancial de la situación económica y social del país.

Sin embargo, los efectos siguen siendo limitados. El Financial Times señalaba en julio que la economía venezolana no parecía experimentar una mejora acorde con la magnitud de los ingresos petroleros generados.

Un sistema de carácter neocolonial

Venezuela posee los recursos. Las empresas extraen y venden el petróleo. Los compradores internacionales pagan estos cargamentos. Pero los ingresos se transfieren a cuentas bajo el control de las autoridades estadounidenses, que determinan las condiciones en las que el Gobierno venezolano puede disponer de dichos recursos.

Es precisamente el control de la renta lo que constituye aquí el principal reto.

El mecanismo establecido tras el 3 de enero de 2026 instaura una relación de dependencia económica especialmente profunda: un Estado «soberano» sigue produciendo y exportando su principal riqueza natural, pero una potencia extranjera controla los ingresos financieros derivados de dichas exportaciones.

El propio Financial Times ha señalado que este mecanismo podría considerarse una relación «casi neocolonial» en la que Washington ejerce su influencia sobre el Gobierno venezolano mediante el control de sus ingresos petroleros.

Conclusión

La agresión militar estadounidense del 3 de enero de 2026 ha marcado, por tanto, el inicio de una nueva etapa en la historia de Venezuela.

Por primera vez a esta escala, Estados Unidos controla directamente el circuito financiero de las exportaciones petroleras venezolanas. Washington afirma actuar como depositario de fondos pertenecientes a Venezuela y querer utilizarlos en beneficio de la población. Pero la ausencia de una contabilidad pública completa sigue sin permitir saber con precisión cuántos millones se han transferido efectivamente a Venezuela, cuántos se han gastado en su funcionamiento y en su industria petrolera, y qué cantidad permanece bajo control estadounidense.

Esta opacidad no es un aspecto secundario. Se encuentra en el centro de la nueva relación neocolonial establecida en Venezuela.

La cuestión de la deuda venezolana también debe situarse en este nuevo contexto: el control de los ingresos petroleros constituye ahora un elemento central de la relación de fuerzas entre los acreedores, el Gobierno venezolano y Estados Unidos.

Es necesario poner en marcha una auditoría ciudadana de las cuentas públicas con acceso a toda la información necesaria, tanto sobre los ingresos del Estado -entre los que se incluyen los ingresos petroleros- como sobre la deuda pública (las nuevas deudas acumuladas, las antiguas deudas que se le reclaman al país y los pagos efectuados).

Es necesario también volver a conquistar la soberanía nacional: la soberanía del pueblo sobre los recursos del país, la soberanía del pueblo sobre las cuentas públicas, la soberanía plena y absoluta.


Notas

[1] Hispano Post Redacción Caracas, Reuters, «Las exportaciones de petróleo de Venezuela generaron 18 000 millones de dólares en 2025, según el Banco Central», 24 de marzo de 2026, https://hispanopost.com/las-exportaciones-de-petroleo-de-venezuela-generaran-18-000-millones-de-dolares-en-2025-segun-el-bcv/, consultado el 16 de agosto de 2026

[2] Donald J. Trump, La Casa Blanca, Orden Ejecutiva 14373 “Safeguarding venezuelan oil revenue for the good of the american and venezuelan people” («Salvaguarda de los ingresos petroleros venezolanos en beneficio de los pueblos estadounidense y venezolano»), publicado el 9 de enero de 2026, https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/01/safeguarding-venezuelan-oil-revenue-for-the-good-of-the-american-and-venezuelan-people/, consultado el 16 de agosto de 2026

[3] Extracto del Financial Times, « The U.S. has collected about US$13 billion of Venezuela’s oil money. Where is it?” («Estados Unidos ha recaudado unos 13 000 millones de dólares del dinero del petróleo de Venezuela. ¿Dónde está?»), 22 de julio 2026, https://www.expansion.com/economia/financial-times/2026/07/22/6a60799f468aebdc278b458f.html, consultado el 16 agosto 2026

[4] Roxanna Vigil, « The U.S. Took Over Venezuela’s Oil Industry. Where Has All the Money Gone? » («Estados Unidos se hizo con el control de la industria petrolera de Venezuela. ¿Dónde ha ido a parar todo el dinero?»), publicado por el Council on Foreign Relations el 3 de junio de 2026, https://morfema.press/actualidad/estados-unidos-se-apodero-de-la-industria-petrolera-de-venezuela-donde-ha-ido-a-parar-todo-el-dinero/, consultado el 16 de agosto de 2026

[5] Investing.com, « Venezuela oil export revenue rises 21.5% in first quarter » («Los ingresos por exportación de petróleo de Venezuela aumentan un 21,5 % en el primer trimestre»), publicado el 23 de junio de 2026, https://www.larepublica.co/globoeconomia/exportaciones-petroleras-de-venezuela-suben-a-us-5-491-millones-en-primer-trimestre-de-este-ano-4421294, consultado el 16 de agosto de 2026

[6] Véase en la página web del Gobierno de los Estados Unidos: https://govtribe.com/award/federal-contract-award/delivery-order-gs00f275ca-19aqmm26f0357 consultado el 16 de agosto 2026

Autor

Eric Toussaint doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.

Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.

Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

martes, 21 de julio de 2026

J.D. Vance, Epstein, la CIA y el Mossad



Para que Estados Unios pueda salir de la trampa de Ormuz, debe escapar de las garras de Israel


Por Enrico Tomaselli, Arianna Editrice

Está causando un gran revuelo la entrevista concedida por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, al podcast de Joe Rogan, en la que lanzó una serie de duras acusaciones contra Israel. No hay nada nuevo en lo que ha dicho, pero la novedad radica más bien en el hecho de que sea él quien diga estas cosas.

Afirmó que Epstein estaba en contacto con los altos mandos de la CIA y del Mossad, que Israel ha orquestado una campaña para sabotear las negociaciones entre EEUU e Irán, y precisó que «algunos miembros» del Gobierno israelí actúan en ese sentido, porque su objetivo es continuar la campaña militar (…) no con un objetivo específico, sino simplemente de forma indefinida».

Son cosas que se llevan diciendo desde hace tiempo en Estados Unidos, por ejemplo por parte de Tucker Carlson, pero que, al salir de la boca del número dos de la Casa Blanca, cobran un peso muy diferente. Por el momento, no hay comentarios, ni por parte de Israel ni de la propia Casa Blanca. Y será interesante ver si deciden decir algo, cuándo y qué. Pero, ¿cómo se puede interpretar esta singular declaración de Vance?

En los últimos días, se había conocido la noticia de que la delegación negociadora iraní había hecho llegar precisamente a Vance, a través de un intermediario, un mensaje en el que se denunciaban los numerosos sabotajes llevados a cabo por el dúo Witkoff-Kushner, hombres de confianza de Trump, acusados de ser mentirosos, incompetentes y aprovechados. Ambos son sionistas, y el yerno del presidente —Jared Kushner— está muy vinculado a Netanyahu.

El hecho de que los negociadores iraníes hayan considerado oportuno enviar este mensaje y hayan identificado a Vance como el destinatario adecuado merece, a su vez, una reflexión. Durante las negociaciones en Pakistán, de hecho, el vicepresidente se mostró totalmente incapaz de gestionar la situación y sometido a un estricto control precisamente por parte de los dos enviados de Trump. Araghchi y Qalibaf, evidentemente, debieron de percibir cierto malestar en Vance y consideraron oportuno aprovecharlo, subrayando —y documentando— el papel nefasto de ambos.

Además, sabemos que Vance siempre se ha mostrado, como mínimo, escéptico respecto a la agresión contra Irán, aunque luego se viera obligado a alinearse con las posiciones oficiales.

Todo ello podría llevar a pensar que, al final, ha encontrado el valor para salir a la luz, para desahogarse y, sobre todo, para distanciarse del trumpismo, quizá con vistas a la carrera por la sucesión. Pero, francamente, esta hipótesis no resulta muy convincente. En primer lugar, este hombre no destaca precisamente por su valentía ni por su espíritu de iniciativa. Y su principal patrocinador —Peter Thiel, de Palantir— no está precisamente interesado en ponerse en contra del Gobierno de Estados Unidos.

Por lo tanto, si descartamos la hipótesis de una iniciativa personal, que lo expondría a la hostilidad de los lobbies sionistas estadounidenses, debemos concluir que está actuando por encargo. ¿Y de quién, si no es del presidente?

Trump se encuentra entre la espada y la pared, tanto por sus históricos y estrechos vínculos con Netanyahu como por su dependencia del apoyo de los citados lobbies (la super sionista Miriam Adelson se encuentra entre sus principales donantes). Se ve, por tanto, atado a este bloque de poder interno-externo, independientemente de si puede ser chantajeado o no por sus conexiones con Epstein.

Pero, al mismo tiempo, es consciente de que, en esta fase, los intereses estratégicos estadounidenses y los israelíes coinciden muy poco, y probablemente también de que lo están manipulando —algo que, a una persona egocéntrica y narcisista, desde luego no le hace ninguna gracia—.

Por lo tanto, es posible que la salida de Vance sirva para poner en aprietos al bloque sionista, con el fin de que la Casa Blanca pueda recuperar una mayor libertad de acción. Al fin y al cabo, Trump —que tiene olfato para estas cosas— sabe bien que la popularidad de Israel en EEUU está por los suelos y que, por lo tanto, un ataque frontal de este tipo, aunque sea llevado a cabo con guantes de terciopelo, obligará a Netanyahu y a sus grupos de presión a ponerse a la defensiva.

Para salir de la trampa de Ormuz, debe escapar de las garras de Israel.

lunes, 1 de junio de 2026

La crisis artificial y la posibilidad real de una acción militar contra Cuba (+ Video)

 Por: Dr. C.Rodney A. González Maestrey

 

El pueblo estadounidense tiene aversión a las guerras. Tiene aún más aversión a las guerras injustas e innecesarias que sacrifican la moral y el presupuesto estadounidenses. Prefiere que su gobierno se enfoque en temas internos, ayude en la generación de empleos, reduzca la inflación, amplíe los servicios de salud, entre otros temas. Así lo demuestran los resultados de diversos sondeos de manera sostenida.

En el caso de Cuba, estudios de la prestigiosa encuestadora YouGov y del Centro para la Investigación Económica y de Políticas (CEPR, en inglés) de marzo y mayo de este año muestran que una sólida mayoría, superior al 60%, se opone a una acción militar. La mayoría se opone además a la guerra económica y favorece las relaciones diplomáticas.

El rechazo a los peores impulsos de la derecha anticubana proviene de los dos partidos y de diversos sectores de la sociedad estadounidense. Un grupo de senadores republicanos, incluyendo parte de su liderazgo, manifestaron su cuestionamiento al presidente Trump a inicios de mayo. Los emularon 16 ex militares de inteligencia bajo la organización Veteranos Profesionales de Inteligencia para la Cordura (VIPS). También lo han hecho el Caucus Negro Congresional (más de 50 legisladores), miembros del Congreso de forma individual y múltiples organizaciones progresistas, de cubanos, académicos.

Sin embargo, no quedan dudas de que la Casa Blanca y el Departamento de Estado coordinan una campaña para intentar crear las condiciones políticas que justifiquen una agresión contra Cuba.

Estamos ante un caso típico de lo que los intelectuales estadounidenses Noam Chomski y Edward Herman llamaron "fabricación del consenso": la saturación de la opinión pública estadounidense con una narrativa sensacionalista de modo que induzca a la aceptación de la guerra.

Tal ha sido el proceder histórico del gobierno estadounidense desde la explosión del acorazado Maine para justificar la intervención en Cuba en 1898, hasta las dos guerras mundiales, Vietnam, Granada, Panamá, Iraq, Afganistán y más recientemente, Venezuela e Irán.

Para Cuba el libreto es obvio:

• Construcción de un "enemigo": Es el eje fundamental en la actuación de la derecha anticubana para intentar llevar a EEUU a escenarios de confrontación con Cuba. Predomina en el discurso oficial la idea de que Cuba constituye un adversario y una amenaza a la seguridad nacional. Las razones son cambiantes, se adaptan al contexto estadounidense y no se avalan en la realidad verificable.
Lidera este esfuerzo el Secretario de estado, quien demoniza a Cuba por sus relaciones exteriores, sistema de gobierno e ideología. El expediente incluye los imaginarios ataques sónicos, las inexistentes bases chinas, los nunca vistos 40 mil soldados en Venezuela.

Mintieron cuando los 300 drones y más.

• Articulación con medios corporativos, líderes de opinión y red de plataformas digitales tóxicas. Saturan la esfera pública, espacios digitales y las mentes de los consumidores con el mensaje de que una acción militar es inevitable e inminente. No importa que el contenido no respalde los titulares de medios como Axios, Político, The New York Times o NBC News.

• Recrudecimiento de la guerra económica a niveles sin precedentes. Al acumulado de más de 240 medidas para asfixiar la economía cubana durante el primer gobierno de Trump, ahora se suman decenas de otras para aumentar el daño a la economía cubana. Sobresalen las órdenes ejecutivas del 29 de enero y el 1ro de mayo de 2026, para bloquear los suministros de petróleo y derivados, y expulsar a las empresas extranjeras con presencia en Cuba.

*EE.UU. intenta convertir a Cuba en un gran campo de concentración al estilo de los peores nazis en la segunda guerra mundial, o del español Valeriano Weyler que EEUU observó impasible para tomar a Cuba debilitada en 1898.*

Un funcionario gubernamental actualizó para Axios el 28 de mayo, el infame Memorando que el secretario adjunto para asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Lester Mallory, inmortalizara en abril de 1960, acerca de los objetivos siniestros de la política hacia Cuba. El funcionario confesó:

“Va a hacer calor. La gente no tendrá electricidad. La comida se echará a perder sin refrigeración. La gente se enfadará. Podrían salir a la calle. ¿Y entonces qué pasará? No veo al presidente sin hacer nada si hay represión”.

El fin macabro es deprimir las condiciones de vida de los cubanos para conducirlos a un estallido social y que EEUU intervenga como salvador.

• Guerra psicológica: a través de la arquitectura de medios y plataformas digitales antes descrita, se infunden temores, tensiones, desesperanza respecto del futuro, se ubica la responsabilidad en el gobierno cubano y se insta a que los cubanos amen a su verdugo y abracen la intervención extranjera. Ignoran con toda intención el diseño de la política estadounidense y su ejecución fría y deshumanizada.

• Incitaciones a la violencia social. Personajes en redes digitales desde el exterior siguen el manual de Guerra No Convencional contra Cuba y exhortan a la violencia entre cubanos. Los congresistas del sur de la Florida se incorporan abiertamente, reflejo de su interés en manipular la política anticubana para la movilización electoral e ignorar los temas que interesan a la ciudadanía allí.

• Judicialización de la política. La mejor evidencia es la falsa acusación al General de Ejército Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en febrero de 1996. La acción judicial pretende conferir un viso de legalidad a una eventual acción militar. Ya lo hicieron contra el presidente Venezolano Nicolás Maduro, el panameño Noriega en 1989, el yugoslavo Milosevic en 1998 y muchos otros. La sangre de los cuatro fallecidos en 1996 está en las manos del gobierno estadounidense, las autoridades de la aviación en Miami y el liderazgo de Hermanos al Rescate, quienes no tuvieron el coraje para detener las ilegales penetraciones del espacio aéreo cubano, a pesar de las repetidas advertencias.

• Desestimulo del secretario de estado a las conversaciones con Cuba. Como entre personas, entre gobiernos cualquier proceso de conversaciones precisa de buena fé, deseo de avanzar, enfoque en lo que es posible, y no en lo que nos separa. Esto está ausente en las declaraciones del secretario de estado de EEUU, quien en realidad parece dinamitar el proceso. Estos preceptos están ausentes de otras conductas de EEUU, pues acrecienta las penurias de la economia y el pueblo cubano, y las sanciones contra aquellos cubanos que sirven de contraparte en las conversaciones. Es lo que justifica que la Cancillería cubana haya evaluado que no hay progresos en el proceso.

La crisis actual en las relaciones bilaterales es artificial, creada por el gobierno de EE.UU. La política de EEUU contra Cuba es unilateral. Cuba no representa una amenaza ni es enemigo de EEUU. Existe una base para el desarrollo de un agenda común económica y de cooperación en materia de seguridad nacional, sin humillaciones, y en beneficio de ambos países.

Como se vio entre 2015 y 2017, hay un gran interés en el sector de negocios de EEUU y de los cubanos que allí residen en participar en el desarrollo económico de Cuba. Es la política de EEUU y el bloqueo el obstáculo fundamental a una participación sustantiva. También obstruyen una cooperación efectiva para enfrentar delitos como el terrorismo, el tráfico de drogas, la trata de personas y la migración irregular.

En video, la Mesa Redonda

domingo, 17 de mayo de 2026

¿Misil ruso Sarmat definió la Cumbre de Trump y Xi? // Sombra del G-2 de Rusia y China en Beijing

17 mayo, 2026

Por Alfredo Jalife-Rahme




A dos días de la trascendental cumbre de Trump y Xi, Rusia experimentó en forma exitosa el misil intercontinental balístico ICBM Sarmat, el más letal de la Vía Láctea: 4 veces (¡mega-sic!) más poderoso que todas sus contrapartes de Occidente y que estará listo para el combate a finales de año (https://bit.ly/4tF4ddk).

El viceportavoz del Consejo de la Federación Rusa, Konstantin Kosachev, comentó que la estridencia del Sarmat “debe ser escuchada fuera de Rusia, especialmente en aquellos países que desean la derrota estratégica de Rusia”. Sarmat (https://on.rt.com/dps9) posee 16 (¡mega-sic!) ojivas con un alcance de 35 mil kilómetros y ostenta capacidad tanto convencional como de deslizamiento (glide): puede ser balístico, pero también optar por una trayectoria suborbital de un misil hipersónico indetectable por los presentes sistemas defensivos que exhibieron su rotundo fracaso en Israel y en la parte occidental del golfo Pérsico frente a Irán y sus célebres misiles hipersónicos.

Un día antes al aviso ominoso del Sarmat y tres días antes a la visita de Trump, el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, aprobó los asertos de Putin sobre la coordinación entre Rusia y China que “se ha vuelto un pilar vital para disuadir los conflictos y salvaguardar la estabilidad estratégica global (https://bit.ly/4nCqQ0D)”. En mi reciente conferencia magistral en el Primer Congreso de Geopolítica en República Dominicana aduje la operabilidad de la “estabilidad estratégica tripolar (sumado de EU)” como sine qua non de la paz global.

Ya me he explayado lo suficiente sobre la visita de Trump a Xi antes, durante y después –(https://bit.ly/3Pu3yNQ); (https://bit.ly/4uhz0y4); (https://bit.ly/4dp4oTT)– cuando hoy ya nos encontramos de lleno con la visita de Putin el próximo 20 de mayo que, por cierto, fuera de Rusia, anuncié antes que nadie. Nada menos que el vicecanciller ruso Sergey Ryabkov comentó: “no debemos mover la estabilidad estratégica” y que “Sarmat hablaba por sí solo, por lo que no requiere de publicidad (https://bit.ly/3RgZDV4)”.

Sin tapujos, el ex presidente y hoy vice mandamás del relevante Consejo de Seguridad Nacional, Dmitry Medvedev, advirtió a los aventureros europeos de todos los tamaños (diminutos/medianos/grandes): “Felicitaciones a todos los “amigos” occidentales de Rusia por la exitosa prueba del sistema de misiles estratégicos Sarmat. ¡Ahora estamos todos mucho más cerca! (https://bit.ly/4wEblcI)”.

La directora del Centro de Política Mundial y Análisis Estratégico en el Instituto de China y Asia Contemporánea, Ekaterina Zaklyazminskaya (https://bit.ly/4wyj77V), comentó las 5 razones por las que Trump no pudo asegurar acuerdos firmados, ni llevarse la mano frente a Xi o realizar una declaración conjunta en su visita a China: “No había manera de negociar desde una posición de fuerza (¡mega-sic!) debido a que la visita del presidente ruso era esperada a la brevedad. Es difícil para EU encajonar a China y dictar sus términos ya que Rusia actúa como socio estratégico y como la retaguardia estratégica para China en varias (sic) situaciones geopolíticas y periodos de alta tensión (https://bit.ly/4uUa6UZ)”.

Como si lo anterior fuera poco, el legendario canciller de origen armenio Sergey Lavrov expuso que “Rusia no será atraída a ningún intento de triangulación por Estados Unidos para amarrar navajas entre Moscú y Beijing… Creo que el ex secretario de Estado Henry Kissinger argumentó en una ocasión que los lazos de Washington tanto con Beijing como con Moscú deberían ser más fuertes que los lazos de Beijing y Moscú entre sí. EU y las potencias coloniales han seguido durante mucho tiempo esta estrategia de divide y vencerás, que perdura hasta nuestros días en la política occidental… pero no es así como operamos nosotros, tampoco es cómo opera China (https://bit.ly/4duSwjc)”.

Trump no pudo fracturar la hoy indisoluble alianza estratégica del G-2 entre Moscú y Beijing. El letal misil Sarmat definió tanto el encuentro de Trump y Xi como la visita de Putin a China 5 días después.


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domingo, 10 de mayo de 2026

Estados Unidos podría estar cerca de una recesión que nos arrastraría al resto, dos noticias levantan las alarmas




Cae la confianza del consumidor y aumentan los préstamos en las tiendas de empeño

El mundo tiembla cuando el consumidor americano decide ahorrar






El dato no es “preocupante”: es directamente una señal de alarma que los mercados suelen ignorar hasta que ya es tarde. Estados Unidos, el mayor motor de consumo del mundo, está enviando dos señales simultáneas que rara vez aparecen juntas sin consecuencias: desplome histórico de la confianza del consumidor y aumento visible del estrés financiero en la vida cotidiana.

Por un lado, el índice de la University of Michigan Survey of Consumers acaba de marcar un mínimo histórico desde que existen registros en 1952. Una lectura de 47,6 no solo es baja: es peor que durante la crisis financiera de 2008, peor que en plena pandemia y peor que el shock inflacionario de 2022. Cuando los estadounidenses dicen que nunca se han sentido tan pesimistas, no es una percepción menor, es un cambio de comportamiento en potencia.

Este indicador es una encuesta y no significa que la situación sea sensiblemente peor que en 1973 o 2008, pero un cambio de dirección nos indica que el consumidor de EEUU, no está bien.

Por otro lado, una señal mucho más silenciosa, y probablemente menudo más fiable, está emergiendo en paralelo: el repunte del uso de casas de empeño. Según Bloomberg, el encarecimiento de la gasolina, impulsado por la guerra en Irán, está llevando a más hogares a empeñar objetos personales para conseguir liquidez inmediata. No es una estadística glamurosa, pero claramente funciona como un indicador adelantado de tensión económica real.

Estas dos dinámicas están conectadas por un mismo hilo: el consumo. Y ahí es donde aparece el verdadero riesgo global.

Estados Unidos representa cerca del 70% de su PIB a través del consumo de los hogares. Eso significa que no solo importa cuánto produce el país, sino cuánto están dispuestos a gastar sus ciudadanos. Cuando la confianza se hunde y las expectativas de inflación suben, hasta el 4,8% a un año vista, el comportamiento cambia. La gente empieza a recortar gastos, pospone compras grandes y prioriza lo esencial. Es un ajuste silencioso, pero poderoso.

Cuando el consumidor estadounidense se contrae, el mundo rara vez sale indemne

El problema es que el mundo entero depende de ese consumo. Europa exporta bienes industriales y de lujo a Estados Unidos. China depende en gran parte de la demanda externa para sostener su producción de prácticamente todo (electrodomésticos, automóviles, textil, electrónica, juguetes…) América Latina exporta materias primas cuyo precio está ligado al ciclo global. Si el consumidor estadounidense pisa el freno, el impacto se transmite como una onda expansiva: menos importaciones, menor producción global, caída de beneficios empresariales y ajustes en el empleo.

Lo que hace especialmente delicado el momento actual es la causa del shock. No se trata de una burbuja financiera como en 2008 o del auge del uso de la IA, sino de un encarecimiento rápido de bienes esenciales como la energía combinado con incertidumbre geopolítica. Este tipo de shock es más difícil de contener porque afecta directamente al día a día de los hogares.uyente. Desde 250 euros más al año hasta 2.100 euros según ingresos y territorios

Además, hay un factor psicológico clave: la brecha entre datos “duros” y percepción. El empleo en Estados Unidos sigue relativamente fuerte y el consumo agregado no se ha desplomado aún. O mejora el sentimiento, o quizás los estadounidenses sigan recortando consumo.

Aquí es donde entra el riesgo de recesión global. No porque ya esté ocurriendo, sino porque las condiciones previas empiezan a alinearse. Caída de la confianza, aumento de expectativas de inflación, presión sobre los ingresos reales y señales de estrés financiero en los hogares.

La gran incógnita es que sucederá en las próximas semanas. Si los precios de la energía se estabilizan y la tensión geopolítica se reduce, el golpe podría quedarse en un susto. Pero si los precios se mantienen altos y la incertidumbre persiste, el ajuste podría intensificarse en los próximos meses.

La próxima recesión global, si llega, puede que no empiece en los bancos ni en los datacenters. Puede empezar en algo mucho más cotidiano: en millones de estadounidenses decidiendo gastar un poco menos al hacer la compra.

viernes, 8 de mayo de 2026

Exportaciones de productos refinados de Venezuela hacia EE.UU. alcanzaron máximo en siete años




Venezuela en febrero de 2026 figuró como el sexto suplidor petrolero de los Estados Unidos (Foto PDVSA)


La data más actualizada y certificada por la Agencia de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA) es del mes de febrero de 2026 cuando las exportaciones petroleas de Venezuela hacia el mercado norteamericano alcanzaron los 293.000 barriles diarios y de esa cantidad 79% fueron curdo y 21% se corresponde a productos refinados.

En promedio durante el segundo mes del año, los envíos de los derivados del petróleo hacia los Estados Unidos alcanzaron los 62.000 barriles por día, un máximo en más de siete años, en específico no se registraba un nivel similar desde octubre de 2018, tres meses antes que el presidente Donald Trump impusiera las sanciones comerciales a Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Del total de combustibles exportadores en febrero de este año, un total de 44.000 barriles fueron fuel oil residual y los restantes 18.000 barriles corresponden a propano.

Venezuela en febrero de 2026 figuró como el sexto proveedor petrolero de los Estados Unidos, superada por Canadá, Arabia Saudita, México, Irak y Colombia.


miércoles, 6 de mayo de 2026

China le extiende a Trump una "alfombra de bienvenida" con un arma económica inédita


RT 6 may 2026 14:25 GMT

A pocos días del encuentro entre ambos líderes, Pekín ha activado por primera vez un mecanismo legal contra las sanciones estadounidenses, enviando a Washington una señal clara: la bienvenida está servida, pero las reglas del juego están cambiando.



China y Estados Unidos se preparan para la próxima reunión de sus líderes, que tendrá lugar la semana que viene.

Aunque tras la anterior cumbre Xi-Trump las relaciones entre ambos países se estabilizaron en cierta medida, las contradicciones económicas entre las dos mayores economías del mundo vuelven a ocupar un primer plano.

En vísperas de las negociaciones, Pekín ha puesto en marcha un instrumento capaz de debilitar considerablemente la posición de Washington. Al mismo tiempo, se reserva otros medios de presión sobre Trump.

¿Qué ha pasado?

El sábado pasado, el Ministerio de Comercio de China anunció la prohibición de aplicar las sanciones estadounidenses contra cinco empresas chinas acusadas por Washington de participar en el comercio de petróleo iraní.

La redacción del documento es bastante firme y se basa en tres negaciones inequívocas que rigen la forma en que las entidades chinas deben tratar las sanciones estadounidenses: "no reconocer", "no aplicar" y "no cumplir".

Se insta a todos los ciudadanos, empresas y organizaciones chinas a que apliquen esas tres prohibiciones a la Orden Ejecutiva 13902 de Trump, de 2020, y a la Orden Ejecutiva 13846 de 2018, que sancionan a cualquier persona o empresa que mantenga relaciones comerciales con Irán.

Invocando esas órdenes, el Tesoro de EE.UU. designó en abril a cinco refinerías chinas por comprar crudo iraní. Con el nuevo anuncio, Pekín ha declarado que esas sanciones no son aplicables en suelo chino.

Medida sin precedentes

Tanto el instrumento en sí como el momento de su aplicación revisten especial importancia.

La base jurídica para esta decisión se estableció ya en 2021, cuando China adoptó normas para contrarrestar la aplicación extraterritorial de la legislación extranjera. Sin embargo, durante más de cinco años este mecanismo permaneció sin utilizarse. Ahora que la medida legislativa está en vigor, esta ley, parafraseando a Trump, ya no es un "tigre de papel".


La novedad clave radica en que las empresas chinas obtienen el derecho a presentar demandas ante los tribunales nacionales contra entidades extranjeras que cumplan con las sanciones estadounidenses y, por lo tanto, les causen perjuicios.

En otras palabras, si un banco, una aseguradora o un operador se niega a trabajar con las refinerías chinas sancionadas, corre el riesgo de enfrentarse a demandas judiciales en China.

El momento elegido es igualmente importante. La decisión se tomó justo antes de la visita de Trump, lo que, según Fortune, puede considerarse una especie de "alfombra de bienvenida" para el presidente estadounidense.

No es la única herramienta

La nueva medida es solo uno de los instrumentos de presión con los que cuenta Pekín. China sigue ocupando posiciones clave en las cadenas de suministro de elementos de tierras raras. Según datos de Bloomberg, alrededor del 4 % del PIB de EE.UU. —aproximadamente 1,2 billones de dólares— corresponde a sectores que dependen directamente de estos recursos.



Si bien es posible que algunas industrias estadounidenses puedan sortear cualquier interrupción en el suministro, la mayoría no cuenta con buenos sustitutos y algunas tendrían que cerrar en caso de que se produjera un corte.

China aprovechó su dominio de las cadenas de suministro de tierras raras para tomar represalias contra las medidas arancelarias de Trump el año pasado, restringiendo sus exportaciones. Tras una reunión entre Trump y Xi a finales de octubre, China acordó suspender por un año sus controles más estrictos. Sin embargo, si Trump decide presionar, China podría recurrir nuevamente a esta palanca.

¿Llegarán a algún acuerdo en la reunión?

Según declaró a RT Stanislav Tkachenko, doctor en Ciencias Económicas y profesor de la Universidad Estatal de San Petersburgo (Rusia), las partes llegan a las negociaciones con posiciones relativamente equilibradas. Sin embargo, a corto plazo, Washington se encuentra claramente debilitado.

"A corto plazo, Estados Unidos se encuentra claramente debilitado por la situación de crisis en el golfo Pérsico, la ausencia casi total de aliados y la falta de disposición en el mundo a aceptar el uso a gran escala y extralegal de la violencia (coacción) en los asuntos internacionales. China, en comparación, se ve más sólida; sus llamados a la paz y a desbloquear el estrecho de Ormuz, combinados con su capacidad única para hacer pasar sus petroleros incluso bajo bloqueo, muestran a China como líder táctico en vísperas de la cumbre", afirmó el experto.



Donald Trump y Xi JinpingAndrew Harnik / Gettyimages.ru

Según el profesor, Trump intentará mostrar que Estados Unidos "se ha enfrentado a dificultades temporales en la arena internacional" de las que podrá recuperarse, pero los problemas clave seguirán sin resolverse.

"Creo que las cuestiones clave de la economía mundial (el uso de sanciones ilegales por parte de EE.UU., la piratería de facto en las vías marítimas) seguirán sin resolverse. Donald Trump intentará mantener el actual régimen comercial, en el que los productos chinos están sujetos a aranceles elevados en el mercado estadounidense, pero aun así aceptables para las empresas chinas", señaló.

Tkachenko considera que la principal incógnita de la cumbre es si los líderes de ambos países lograrán resolver la crisis en el golfo Pérsico "sin que Washington pierda prestigio" y sin un enfrentamiento militar directo, "en el marco de la garantía (o la violación) del principio de libertad de navegación". "No me atrevo a hacer conjeturas al respecto; el misterio se mantendrá hasta el último momento de las negociaciones. Las partes intentarán, sin duda, evitar una escalada. Sin embargo, lograr una distensión entre ellas es una tarea prácticamente imposible en la situación actual", concluyó.