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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

miércoles, 11 de octubre de 2017

Estados Unidos: Cómo los multimillonarios se convierten en multimillonarios


Estados Unidos es el país desarrollado con mayor índice de desigualdad. Foto: Getty Images.
Estados Unidos es el país desarrollado con mayor índice de desigualdad. Foto: Getty Images.
Estados Unidos tiene el mayor índice de desigualdad, la tasa de mortalidad más alta, los impuestos más regresivos y el mayor subsidio público a banqueros y multimillonarios que ningún otro país desarrollado. En este ensayo examinaremos las raíces socio-económicas de la desigualdad y la relación entre la concentración de riqueza y el retroceso de las clases trabajadora y asalariada.

Cómo los multimillonarios llegan a ser multimillonarios

Comida de negocios en un restaurante de la sexta avenida de Manhattan. Foto: Lahacene Abib.
Comida de negocios en un restaurante de la sexta avenida de Manhattan. Foto: Lahacene Abib.
La evasión impositiva, en todas sus formas, es una de las fuentes más constante de la riqueza de los multimillonarios. Contrario a lo que dice la propaganda mediática a favor de los negocios, entre un 67 y un 72% de las corporaciones no pagan ni un céntimo después de los créditos y exenciones fiscales que reciben… mientras que los trabajadores pagan de un 25 a un 30% de sus ingresos en impuestos. La tasa de la minoría de corporaciones que pagan impuestos fue del 14%.
Según el Servicio de Renta Interna de EE.UU. (IRS, según sus siglas en inglés), la evasión impositiva de los multimillonarios asciende a $458 mil millones de dólares por año, casi un billón de dólares en pérdida de ingreso público cada dos años, según este cálculo moderado.
Las corporaciones más grandes de EE.UU. guardan más de 2,5 billones de dólares en paraísos fiscales del exterior, donde no pagan impuestos o pagan impuestos bajísimos de menos del 10% de tasa impositiva.
Mientras tanto, las corporaciones estadounidenses en crisis se beneficiaron de una ayuda de más de $14,4 billones de dólares (Bloomberg solicitó 12,8 billones) de dinero público, de fondos combinados entre el Tesoro y la Reserva Federal, provenientes mayoritariamente de los contribuyentes estadounidenses, que en su mayoría son trabajadores, empleados y jubilados.
Los banqueros que se beneficiaron del rescate con dinero público invirtieron los préstamos sin interés o con bajas tasas de interés y ganaron miles de millones, la mayor parte de los cuales provino de ejecuciones hipotecarias de viviendas de la clase trabajadora.
A través de resoluciones judiciales favorables y ejecuciones hipotecarias ilegales, los banqueros desalojaron a 9,3 millones de familias. Más de 20 millones de personas perdieron sus propiedades, a menudo debido a deudas ilegales o fraudulentas.
Una pequeña cantidad de estafadores financieros, incluyendo ejecutivos de los principales bancos de Wall Street (Goldman Sachs, J. P. Morgan y otros), pagaron multas, pero nadie fue a la cárcel por el gigantesco fraude que causó la miseria de millones de estadounidenses.
Hay otros banqueros estafadores, como el actual Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, que se enriquecieron con ejecuciones hipotecarias ilegales de miles de viviendas en California. Algunos fueron enjuiciados, pero todos fueron exonerados, gracias a la ayuda dada por líderes del Partido Demócrata durante el gobierno de Obama.
Silicon Valley y sus multimillonarios innovadores hallaron nuevas maneras de evadir impuestos usando paraísos fiscales en el exterior y deducciones impositivas dentro del país. Incrementan su riqueza y las ganancias corporativas pagando localmente salarios en el umbral de pobreza a sus trabajadores manuales y de servicios. Los ejecutivos de Silicon Valley “ganan” mil veces más que los trabajadores del sector productivo.
Las desigualdades de clase son enfatizadas con las divisiones étnicas: los multimillonarios blancos, chinos e indios (de la India) explotan a trabajadores afroamericanos, latinoamericanos, vietnamitas y filipinos.
Los multimillonarios en conglomerados comerciales como Walmart, explotan a los trabajadores pagándoles salarios de miseria y proveyéndoles beneficios escasos o nulos. Walmart obtiene $16 mil millones de dólares de ganancias por año gracias a que solo le pagan a sus trabajadores entre $10 y $13 dólares por hora y dependen de la asistencia estatal y federal para que le brinde a las familias empobrecidas el servicio Medicaid [1] y cupones para alimentos. El plutócrata de Amazon Jeff Bezos explota trabajadores pagándoles $12,5 por hora mientras que él ha acumulado más de $80 mil millones de dólares en ganancias. El CEO de la empresa UPS gana $11 millones por año explotando a sus trabajadores con un pago de $11 por hora. El CEO de Federal Express, Fred Smith, gana $16 millones anuales y le paga a sus trabajadores $11 por hora.
La desigualdad no es un resultado de la “tecnología” ni de la “educación” -eufemismos contemporáneos que alimentan el culto de superioridad de la clase dominante- como les gusta decir a los economistas y periodistas liberales y conservadores. La desigualdad es el resultado de los salarios bajos, las enormes ganancias corporativas, las estafas financieras, la evasión impositiva multimillonaria y la entrega de miles de millones del tesoro público a las corporaciones. La clase gobernante domina la “tecnología” de explotar el Estado a través del saqueo de su erario y de la clase trabajadora. La explotación capitalista de trabajadores del sector productivo con salarios bajos provee miles de millones adicionales a las fundaciones filantrópicas multimillonarias asociadas para pulir su imagen pública usando otra forma de evasión de impuestos: las “donaciones”, que sirven para exaltar su propia importancia.
Los trabajadores pagan impuestos desproporcionados en educación, salud, servicios públicos y sociales y subsidios a los multimillonarios.
Los multimillonarios en la industria armamentista y los conglomerados de seguridad y mercenarios reciben más de $700 mil millones de dólares del presupuesto federal, mientras que más de 100 millones de trabajadores estadounidenses carecen de atención sanitaria adecuada y sus hijos asisten a escuelas en edificios deteriorados.

Trabajadores y jefes: Tasas de mortalidad

Los multimillonarios y sus familias disfrutan de una vida más larga y saludable que los trabajadores. Estado de Nueva York, uno de los más desiguales de EEUU. Foto: HuffPost.
Los multimillonarios y sus familias disfrutan de una vida más larga y saludable que los trabajadores. Estado de Nueva York, uno de los más desiguales de EEUU. Foto: HuffPost.
Los multimillonarios y sus familias disfrutan de una vida más larga y saludable que los trabajadores. No necesitan ni de seguros médicos ni de hospitales públicos. Un CEO vive un promedio de diez años más que un trabajador y disfruta de veinte años más de condiciones de vida saludable.
La atención médica privada provee los tratamientos más avanzados y seguros, incluyendo los medicamentos más efectivos, lo que permite que los multimillonarios y su familia vivan más y en mejores condiciones. La calidad del servicio médico en general, y la alta capacitación de los profesionales a cargo presentan un agudo contraste con el servicio médico disponible para el resto de la población. Esta situación crea un apartheid, o sistema segregado, en la atención médica en EE.UU.
Los trabajadores son tratados y maltratados por el sistema de salud: Reciben tratamiento médico inadecuado y, a menudo, inepto; atención superficial de parte de asistentes médicos sin experiencia y terminan siendo víctimas de una extendida práctica de exceso de medicación con narcóticos y otros medicamentos altamente adictivos. La medicación excesiva recetada por “profesionales” incompetentes ha contribuido de manera significativa a la muerte precoz de trabajadores, ha incrementado los casos de sobredosis de opiáceos, discapacidad causada por adicciones y el descenso en la pobreza, que muchas veces trae consigo la pérdida del hogar. Estas prácticas irresponsables han creado ganancias multimillonarias adicionales a las empresas aseguradoras de élite, las cuales pueden suspender las pensiones y las responsabilidades de los seguros médicos cuando los trabajadores lesionados, enfermos, discapacitados o adictos salen del sistema o mueren.
La reducción de la expectativa de vida de los trabajadores y miembros de su familia es un motivo de celebración para Wall Street y la prensa financiera. Más de 560.000 trabajadores murieron por el uso de opiáceos entre 1999 y 2015, lo que contribuyó a bajar la expectativa de vida de los asalariados y redujo las responsabilidades para pagar pensiones tanto de Wall Street como del Seguro Social (Social Security).
Las desigualdades son acumulativas y afectan a varias generaciones y sectores sociales.
Las familias de los multimillonarios, hijos y nietos, heredan miles de millones. Tienen acceso privilegiado a las escuelas y a las clínicas más prestigiosas; y convenientemente se enamoran de personas igualmente privilegiadas y bien conectadas con las que unen fortunas y forman imperios financieros aún más grandes. Su riqueza les permite comprar una cobertura de prensa favorable, incluso servil, y les garantiza acceso a los abogados y contadores más influyentes para encubrir estafas y evasión impositiva.
Los multimillonarios contratan a innovadores y managers de maquilas -con diplomas en negocios (MBA)- para que inventen nuevas maneras de recortar los salarios, incrementar la productividad y asegurarse de que las desigualdades se profundicen aún más. Los multimillonarios no tienen que ser ni los más brillantes ni los más innovadores, puesto que ellos pueden simplemente comprar en el “libre mercado” ese talento y descartarlo a su antojo.
Los multimillonarios compran a otros o se unen a otros, formando directorios entrelazados (interlocking directorates [2] ). Bancos, tecnología de la información, fábricas, almacenamiento, alimentos, artefactos, laboratorios farmacéuticos y hospitales están directamente relacionados con las élites políticas que se deslizan por las puertas rotatorias para reunirse con el FMI, el Banco Mundial, el Tesoro de EE.UU., los bancos de Wall Street y los prestigiosos bufetes de abogados.

Consecuencias de las desigualdades

Una persona sin hogar en una calle de Boston. Foto: AP.
Una persona sin hogar en una calle de Boston. Foto: AP.
En primer lugar, los multimillonarios y sus asociados políticos, legales y corporativos ejercen un dominio sobre los partidos políticos. Designan a los líderes y a todo aquel que desempeñe un puesto clave asegurándose que los presupuestos y las medidas políticas incrementarán sus ganancias, erosionarán los beneficios sociales de las masas y debilitarán el poder político de las organizaciones populares.
En segundo lugar, se traslada el peso de la crisis económica sobre los hombros de los trabajadores: los echan y los vuelven a contratar a tiempo parcial, como mano de obra temporal. Los rescates con dinero público, aportado por los pagan impuestos, son subsidios que los multimillonarios reciben gracias a la doctrina que sostiene que los bancos de Wall Street son demasiado grandes para fracasar y los trabajadores son demasiado débiles para defender su salario, trabajo y estándar de vida.
Los multimillonarios compran a las élites políticas, que a su vez designan a las autoridades del Banco Mundial y del FMI que tienen la tarea de establecer políticas que congelen o reduzcan los salarios, recorten las obligaciones de las corporaciones y de la salud pública y aumenten las ganancias privatizando empresas públicas y facilitando el traslado de las corporaciones a países con salarios e impuestos más bajos.
Como resultado, los trabajadores -que reciben pago por hora o por mes- están menos organizados y tienen menos influencia; trabajan más por menos dinero, sufren mayor inseguridad laboral y más lesiones -físicas y mentales- en el lugar de trabajo, caen en el deterioro y la discapacidad, salen del sistema, mueren anticipadamente y más pobres y, en el proceso, proveen ganancias inimaginables para la clase multimillonaria. Incluso las adicciones y la muerte son fuente de ganancia -como puede atestiguar la familia Sackler, fabricante de Oxycontin [3] .
Los multimillonarios y sus acólitos políticos sostienen que una agudización del sistema impositivo regresivo incrementaría inversiones y puestos de trabajo. Los datos dicen otra cosa. El grueso de las ganancias repatriadas se usan para comprar acciones de la propia cartera con el fin de incrementar las ganancias de sus inversores; no se invierten en la economía productiva. Los conglomerados entienden que menos impuestos y más ganancias es igual a más compras de empresas (más concentración) y mayor migración hacia países con salarios más bajos. En realidad, los impuestos son menos de la mitad de lo que dice la tasa y son un factor principal en la agudización de la concentración de riqueza y poder -ambos causa y efecto a la vez.
Las élites corporativas, los multimillonarios del complejo Silicon Valley-Wall Street están relativamente satisfechos de que sus preciosas desigualdades sean garantizadas y expandidas con los presidentes Demócratas y Republicanos, mientras continúan los “buenos tiempos”.
Lejos de la élite multimillonaria, los capitalistas locales también claman por mayor inversión pública en infraestructura para expandir la economía interna, menos impuestos para aumentar las ganancias y más subsidios estatales para incrementar la capacitación de la fuerza de trabajo mientras se reducen los fondos para salud y educación pública. No son conscientes de la contradicción que esto involucra.
Dicho de otra manera, la clase capitalista como un todo, la nacional y la internacional, persiguen las mismas políticas regresivas, promoviendo la desigualdad en su lucha por incrementar su parte en las ganancias.
Ciento cincuenta millones de contribuyentes asalariados han sido excluidos de las decisiones socio-políticas que influyen directamente en su salario, empleo, tasas de impuestos y representación política.
Ellos entienden o por los menos tienen la vivencia de cómo funciona el sistema de clases. La mayoría de los trabajadores conocen las injusticias derivadas de los falsos “tratados de libre comercio” y del sistema impositivo regresivo que abruman a la mayoría de los trabajadores.
Sin embargo, la desesperación y hostilidad del trabajador se enfoca directamente contra los “inmigrantes” y contra los “liberales” que han apoyado la importación de mano de obra barata y poco calificada con el disfraz de “libertad”. Esta imagen “políticamente correcta” de la mano de obra importada sirve para encubrir una política que ha servido para abaratar los salarios, beneficios y condiciones de vida del trabajador de EE.UU, ya sea en la tecnología, construcción o sector productivo. Los conservadores adinerados, por otra parte, se oponen a la inmigración con el disfraz de “ley y orden” y para bajar el gasto social -a pesar del hecho de que todos ellos usan los servicios de niñeras, tutores, enfermeras, doctores y jardineros. Sus sirvientes pueden también ser deportados si fuera conveniente.
Los temas planteados a favor o en contra de los inmigrantes eluden la causa de origen de la explotación económica y la degradación social de la clase trabajadora: la alianza entre la clase multimillonaria y la élite política.
Para revertir las prácticas impositivas de carácter regresivo y la evasión de impuestos, los bajos salarios y el incremento de las tasas de mortalidad causado por narcóticos y otras causas que se pueden prevenir -que redundan en ganancias para las compañías aseguradoras y la industria farmacéutica- es necesario forjar alianzas que conecten a los trabajadores, pensionados, estudiantes, discapacitados, ciudadanos desalojados, deudores, subempleados e inmigrantes como una fuerza política unificada.
¡Es más fácil decirlo que hacerlo, pero al menos hay que intentarlo! Absolutamente todo está en juego: vida, salud y felicidad.
Manifestantes piden seguros médicos en EEUU. Foto: EFE.
Manifestantes piden seguros médicos en EEUU. Foto: EFE.

Notas de la traductora:

[1] Medicaid es un programa que provee servicios médicos a las personas de recursos limitados. Cofinanciado por el gobierno federal y los gobiernos estatales, es administrado por cada estado, el que tiene amplio poder de decisión para determinar quién puede acceder al programa.
[2] Intelocking directorate se refiere a la relación entre miembros de directorios de diferentes corporaciones en la que la misma persona forma parte de varios directorios. La conexión cobra mayor relevancia cuando los productos de las empresas involucradas se supone que deben competir en el mismo mercado, pero, por conflicto de intereses no lo hacen y, por tanto, no cumplen con las leyes federales antimonopólicas, como la ley Clayton, que prohíbe específicamente la existencia de directorios entrelazados.
[3] Oxycontin: analgésico opiáceo de acción prolongada.
(Publicado en el blog del autor/Traducido para Rebelión por Silvia Arana)

El superávit comercial de Rusia aumentó un 25% en 8 meses hasta $80.000 millones

Publicado en octubre 11, 2017  ECONOMÍA


El superávit comercial de Rusia aumentó un 25 por ciento entre enero y agosto de 2017 frente al mismo periodo del año anterior al situarse en 80.000 millones de dólares, se desprende del informe del Servicio Federal de Aduanas.

Las exportaciones rusas en el período indicado aumentaron un 26,2 por ciento en términos anuales hasta 223.800 millones de dólares.

Mientras las importaciones crecieron un 26,8 por ciento hasta 143.800 millones de dólares.

De acuerdo con las estadísticas de aduanas, de enero a agosto de 2017 el volumen del comercio exterior de Rusia aumentó un 26,4 por ciento al situarse en 336.700 millones de dólares.

La cuota de la UE predomina en el comercio exterior de Rusia al situarse en un 43 por ciento.

Sputnik Novosti

Cuba en recuperación celebra Día Mundial de la Alimentación

A la insuficiente producción agrícola se suman los daños del reciente huracán Irma.

ECONOMÍA Redacción IPS Cuba 11 octubre, 2017


En Cuba se desarrolla un amplio programa de actividades para celebrar el Día Mundial de la Alimentación. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 11 oct.- En medio de un proceso de recuperación de los severos daños ocasionados hace un mes por el huracán Irma en el sector agroalimentario, Cuba se inserta en la celebración el próximo 16 de octubre del Día Mundial de la Alimentación.

Datos preliminares dados a conocer por la Defensa Civil indican que 95.000 hectáreas de cultivos agrícolas fueron afectadas, con un mayor impacto en las plantaciones de plátano.

Medios de prensa revelan daños en más de 400 naves avícolas y porcinas, casas de cultivos protegidos, sistemas de riego, así como en alimentos y fertilizantes almacenados, entre otros.
Día Mundial de la Alimentación 2017

Este año la celebración centra la atención en las migraciones. El 19 de octubre, se realizará el panel Mujer y juventud en el espacio rural en el contexto demográfico y migratorio actual, en el Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana.
Este encuentro lo organizan la representación de FAO en Cuba, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), CEDEM,  Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ) y el Ministerio de la Agricultura.
Se celebraron también la tradicional carrera popular 10 de octubre e intercambios en el Instituto de Investigaciones de Derivados de la Caña de Azúcar y el Laboratorio Nacional de Higiene de los Alimentos.
Ahora, con la reconstrucción de la infraestructura afectada y la siembra de cultivos cortos, el sector trata de reponerse para no continuar abultando la cifra de más de 2.000 millones de dólares que emplea el país en la importación de alimentos.
En ese contexto, fue presentado en La Habana El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2017, que hace particular hincapié en el tema de las migraciones desde las áreas rurales hacia las ciudades, una realidad de la que tampoco escapa Cuba.
Las zonas rurales, mucho tiempo consideradas focos de pobreza, son claves para el crecimiento económico de los países en desarrollo, para lo que se necesita una profunda transformación para aprovechar su potencial y ayudar a alimentar y dar trabajo a un planeta más joven y más poblado, alerta la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Según declaró a la prensa, este martes, Theodor Friedrich, representante de FAO en Cuba, durante la carrera popular por el Día Mundial de la Alimentación, quienes viven en zonas rurales y sufrieron grandes pérdidas al paso del huracán Irma en septiembre pasado se cuestionarán sobre el hecho de vivir en esos espacios, pero ellos son muy importantes porque son quienes producen los alimentos del campo.
 Pautas coincidentes
 Investigadores alertan desde hace años sobre la necesidad de incorporar políticas y estrategias dirigidas a hacer económicamente atractivas las zonas rurales y dotarlas de mejores condiciones de vida (electricidad donde aún no existe y caminos transitables) como una forma de retener a las poblaciones.
Esas recomendaciones coinciden en esencia con algunos de los postulados del informe de la FAO de 2017 y son válidas para el país.
Según el documento, “el apoyo normativo y la inversión en zonas rurales para construir sistemas alimentarios pujantes y ayudar a las agroindustrias que están bien conectadas con las zonas urbanas -especialmente con las pequeñas y medianas ciudades-, creará empleo y permitirá que un mayor número de personas se quede y prospere”.
Indica además que “las transformaciones necesarias en las economías rurales pueden promoverse aprovechando la creciente demanda de alimentos en las zonas urbanas para diversificar los sistemas alimentarios y generar nuevas oportunidades económicas en actividades no agrícolas relacionadas con la agricultura”.
Entre estas, se menciona las empresas que procesan o refinan, empaquetan o transportan, almacenan, comercializan alimentos, así como aquellas que suministran insumos productivos como semillas, herramientas y equipos, y fertilizantes, o proporcionan servicios de irrigación, labranza u otro tipo.
 Una realidad que preocupa
 Informes dela FAO aseguran que 815 millones de personas sufrieron hambre en 2016, un aumento de 38 millones de personas en comparación con 2015 (777 millones). Esta situación se debe, en gran parte, a conflictos, sequías e inundaciones en todo el mundo.
Al respecto,  José Graziano da Silva, director general de la FAO, ha alertado que los conflictos, la pobreza rural y el cambio climático exigen cada vez más atención, ya que impulsan la migración como último recurso, lo que genera una maraña de problemas morales, políticos y económicos para los migrantes, sus anfitriones finales y los puntos de tránsito intermedios.
Todos tenemos raíces y pocos de nosotros deseamos cortarlas. De hecho, incluso en las situaciones más extremas, las personas prefieren quedarse en casa, comentó el directivo en un reciente artículo de opinión.
A su juicio, el desarrollo rural incluyente puede ayudar en todos los frentes, frenar los conflictos, impulsar la sostenibilidad y hacer de la migración una cuestión de elección en lugar de desesperación. (2017)

Tres escenarios para la economía global


NUEVA YORK – En los últimos años, la economía global ha oscilado entre períodos de aceleración (cuando el crecimiento es positivo y se fortalece) y períodos de desaceleración (cuando el crecimiento es positivo pero se debilita). Después de más de un año de aceleración, ¿el mundo va camino hacia otra desaceleración o la recuperación persistirá?

El alza actual en el crecimiento y los mercados bursátiles se ha venido fortaleciendo desde el verano de 2016. A pesar de un breve traspié luego de la votación por el Brexit, la aceleración soportó no sólo la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, sino también la mayor incertidumbre política y el caos geopolítico que ella ha generado. En respuesta a esta aparente resiliencia, el Fondo Monetario Internacional, que en los últimos años había caracterizado al crecimiento global como la "nueva mediocridad", recientemente mejoró su Perspectiva Económica Mundial.

¿La aceleración reciente del crecimiento continuará en los próximos años? ¿O el mundo está experimentando una mejora cíclica temporaria que pronto será refrenada por nuevos riesgos de acontecimientos excepcionales, como los que han desatado otras desaceleraciones en los últimos años? Basta con recordar el verano de 2015 y comienzos de 2016, cuando los miedos de los inversores a un aterrizaje forzoso chino, una salida excesivamente rápida de las tasas oficiales de interés cero de la Reserva Federal de Estados Unidos, un estancamiento del crecimiento del PIB estadounidense y precios bajos del petróleo conspiraron para minar el crecimiento.

Se pueden vislumbrar tres escenarios posibles para la economía global en los próximos tres años. En el escenario alcista, las cuatro economías más grandes y sistémicamente importantes del mundo -China, la eurozona, Japón y Estados Unidos- implementan reformas estructurales que fomentan un crecimiento potencial y abordan las vulnerabilidades financieras. Al garantizar que el alza cíclica esté asociada con un crecimiento potencial y real más fuerte, esos esfuerzos producirían un crecimiento robusto del PIB, una inflación baja pero moderadamente en alza y una relativa estabilidad financiera por muchos años más. Estados Unidos y los mercados bursátiles globales alcanzarían nuevos picos, justificados por fundamentos más sólidos. 

En el escenario bajista, sucede lo contrario: las principales economías del mundo no logran implementar reformas estructurales que impulsen el crecimiento potencial. En lugar de utilizar el Congreso Nacional del Partido Comunista de este mes como un catalizador para la reforma, China patea el problema para más adelante, sin desviarse de un sendero de excesivo apalancamiento y sobrecapacidad. La eurozona no logra alcanzar una mayor integración, mientras que restricciones políticas limitan la capacidad de los responsables de las políticas a nivel nacional para implementar reformas estructurales que mejoren el crecimiento. Y Japón sigue atascado en su trayectoria de bajo crecimiento, en la medida que las reformas del lado de la oferta y la liberalización comercial -la tercera "flecha" de la estrategia económica del primer ministro Shinzo Abe- se diluyen.

En cuanto a Estados Unidos, la administración Trump, en este escenario, sigue buscando una estrategia política -que incluye un recorte impositivo que favorece abrumadoramente a los ricos, un proteccionismo comercial y restricciones a la inmigración- que bien puede reducir el crecimiento potencial. Un estímulo fiscal excesivo conduce a déficits y niveles de deuda descontrolados, lo que resulta en tasas de interés más altas y un dólar más fuerte, debilitando aún más el crecimiento. Trump, propenso al gatillo fácil, hasta podría terminar en un conflicto militar con Corea del Norte -y, más tarde, con Irán-, reduciendo aún más las perspectivas económicas de Estados Unidos. 

En este escenario, la falta de reforma en las economías principales hará que el alza cíclica se vea limitada por un crecimiento de tendencia baja. Si el crecimiento potencial se mantiene bajo, las políticas monetarias y crediticias laxas podrían llegar a derivar en una inflación de los bienes y/o activos causando, llegado el caso, una desaceleración económica -y tal vez directamente una recesión y una crisis financiera- cuando las burbujas de activos estallen o aumente la inflación.

El tercer escenario -y, en mi opinión, el más probable- se sitúa en alguna parte entre los dos primeros. El alza cíclica, tanto del crecimiento como de los mercados bursátiles, continúa por un tiempo, impulsada por los restantes vientos de cola. Sin embargo, mientras que las economías principales pretenden implementar algunas reformas estructurales para mejorar el crecimiento potencial, el ritmo del cambio es mucho más lento, y su alcance mucho más modesto, de lo que se necesita para maximizar el potencial.

En China, este escenario para salir del paso implica hacer apenas lo suficiente para evitar un aterrizaje forzoso, pero no lo suficiente como para alcanzar un aterrizaje verdaderamente suave; si no se encuentra una solución para las vulnerabilidades financieras, con el tiempo el peligro se torna inevitable. En la eurozona, este escenario conllevaría solamente un progreso nominal hacia una mayor integración, y el continuo rechazo por parte de Alemania a compartir riesgos o su reticencia a una unión fiscal debilita los incentivos para que los países miembro que estén en problemas emprendan reformas duras. En Japón, una administración Abe cada vez más deficiente implementaría reformas mínimas, dejando el crecimiento potencial atascado por debajo del 1%.

En Estados Unidos, la presidencia de Trump seguiría siendo volátil e ineficiente, con una cantidad creciente de norteamericanos que se darían cuenta de que, a pesar de su pretensión populista, Trump es simplemente un plutócrata que protege los intereses de los ricos. La desigualdad aumenta; la clase media se estanca; los salarios apenas crecen; y el consumo y el crecimiento se mantienen anémicos, apenas cerca del 2%.

Pero los riesgos de salir del paso se extienden mucho más allá de un desempeño económico mediocre. Este escenario no representa un equilibrio estable, sino un desequilibrio inestable, vulnerable a sacudidas económicas, financieras y geopolíticas. Cuando finalmente se produzcan esas sacudidas, la economía estará inclinada a una desaceleración o, si la sacudida es lo suficientemente grande, a una recesión y una crisis financiera.

En otras palabras, si el mundo simplemente sale del paso, como parece ser el caso, podría, en el lapso de tres o cuatro años, enfrentar una perspectiva más bajista. La lección es clara: o los líderes políticos y los responsables de las políticas demuestran el liderazgo necesario para garantizar una perspectiva mejor para el mediano plazo o los riesgos a la baja se materializarán pronto -causándole un grave perjuicio a la economía global.


Nouriel Roubini, a professor at NYU’s Stern School of Business and CEO of Roubini Macro Associates, was Senior Economist for International Affairs in the White House's Council of Economic Advisers during the Clinton Administration. He has worked for the International Monetary Fund, the US Federal Reserve, and the World Bank.

SESIONA EN CUBA CITA INTERNACIONAL DE GESTIÓN EMPRESARIAL

Categoría: Cuba 
Publicado el Miércoles, 11 Octubre 2017 08:34 Escrito por PL


La Habana, 11 oct - El II Encuentro Internacional de Gestión y Dirección Empresarial comienza hoy aquí con la participación de cerca de 300 expertos de Cuba, Ecuador, México, Colombia, Nicaragua y otros países, para intercambiar conocimientos y experiencias en esa materia.

La empresa socialista centrará los debates del evento, que incluye ponencias y paneles sobre temas relacionados con la eficiencia económica y el desarrollo local, según precisó a Prensa Latina el presidente de la Asociación de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), Oscar Luis Hung.

El foro comprende áreas temáticas como: Modelos de gestión empresarial, Formación de directivos y habilidades empresariales, Emprendimiento e innovación empresarial en Cuba y la Gestión empresarial en apoyo al desarrollo local.

También incluyen, entre otros, La toma de decisiones en el sistema empresarial, La inversión Extranjera para la gestión empresarial y Sistemas de pago por resultados.

El encuentro sesionará hasta el 13 de este mes en el Palacio de Convenciones y tiene asociada la exposición Expo Empresas 2017.

Hung subrayó la importancia de esta cita en el escenario cubano actual, de transformaciones y búsqueda de un papel más activo y eficiente de la empresa estatal socialista y de avance en el desarrollo local.

El encuentro es organizado por la ANEC en colaboración con la Universidad de La Habana y su Facultad de Economía, el Centro de Estudios de Técnicas de Dirección y el de Estudios de la Economía Cubana, la Escuela Superior de Cuadros del Estado y del Gobierno y la Facultad de Ingeniería Industrial.