Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 5 de mayo de 2015

El dólar se incorpora a las guerras de divisas

Nouriel Roubini, a professor at NYU’s Stern School of Business and Chairman of Roubini Global Economics, was Senior Economist for International Affairs in the White House's Council of Economic Advisers during the Clinton Administration.

NUEVA YORK – En un mundo en el que la demanda interna de muchas economías avanzadas y mercados en ascenso es débil, las autoridades han sentido la tentación de impulsar el crecimiento económico y el empleo inclinándose por el crecimiento propiciado por las exportaciones. Para ello, hace falta una divisa débil y políticas monetarias ortodoxas y heterodoxas que provoquen la necesaria depreciación.

Desde el comienzo de este año, más de veinte bancos centrales de todo el mundo han relajado la política monetaria, siguiendo el ejemplo del Banco Central Europeo y del Banco del Japón. En la zona del euro, los países de la periferia necesitaban la debilidad de la divisa para reducir sus décifits exteriores y hacer arrancar el crecimiento, pero la debilidad del euro desencadenada por la relajación cuantitativa ha aumentado aún más el superávit por cuenta corriente de Alemania, que ya ascendía a un enorme ocho por ciento del PIB el año pasado. Como los superávits exteriores están aumentando también en otros países del núcleo de la zona del euro, el desequilibrio general de la unión monetaria es grande y va en aumento.

En el Japón, la relajación cuantitativa fue el primer “arco" de la “Abenomía”, el programa de reformas del Primer Ministro, Shinzo Abe. Su lanzamiento ha debilitado profundamente el yen y ahora está empezando a aumentar los superávits comerciales.

La presión exterior a que ha estado sometido el dólar de los Estados Unidos debida a la adopción de la relajación cuantitativa por parte del BCE y el Banco del Japón ha sido intensa. El dólar se ha fortalecido también frente a las divisas de los países avanzados exportadores de productos básicos, como Australia y el Canadá, y las de muchos mercados en ascenso. En esos países, la bajada de los precios del petróleo y de los productos básicos ha desencadenado depreciaciones de las divisas que están contribuyendo a proteger el crecimiento y los puestos de trabajo de los efectos de unas exportaciones menores.

El dólar ha subido también frente a divisas de los mercados en ascenso con fragilidades económicas y financieras: déficits fiscales y de cuenta corriente, aumento de la inflación y desaceleración del crecimiento, grandes acumulaciones de deuda interna y externa e inestabilidad política. Incluso China permitió brevemente que su divisa se debilitara frente al dólar el año pasado y un lento aumento de la producción puede tentar al Gobierno a dejar que el renminbi se debilite aún más. Entretanto, el superávit comercial vuelve a aumentar, en parte porque China esta inundando los mercados mundiales con su oferta de productos básicos sobrantes, como el acero.

Hasta época reciente, las autoridades de los EE.UU. no estaban demasiado preocupadas por la fuerza del dólar, porque las perspectivas de crecimiento de los Estados Unidos eran mayores que las de Europa y del Japón. De hecho, al comienzo de este año había esperanza de que la demanda interna de los EE.UU. fuera lo bastante fuerte este año para apoyar el aumento del PIB en casi un tres por ciento, pese a la fortaleza del dólar. Unos menores precios del petróleo y una menor creación de empleo –se pensaba– mejorarían los ingresos disponibles y el consumo. El gasto en bienes de capital (excluido el sector energético) y la inversión en vivienda se fortalecerían con el crecimiento acelerado.

Pero ahora la situación parece diferente y las autoridades de los EE.UU. se están poniendo cada vez más nerviosas respecto del tipo de cambio. El dólar se apreció mucho más rápidamente de lo que se esperaba y, como indican los datos correspondientes al primer trimestre de 2015, las repercusiones de las exportaciones netas, la inflación y el crecimiento han sido mayores y más rápidas de lo que daban a entender los modelos estadísticos de las autoridades. Además, no ha llegado a materializarse una fuerte demanda interna, el aumento del consumo fue débil en el primer trimestre y el gasto en bienes de capital y la inversión en vivienda fueron aún más débiles.

A consecuencia de ello, los EE.UU. se han incorporado de hecho a la “guerra de las divisas” para impedir una mayor apreciación del dólar. Los funcionarios de la Reserva Federal han empezado a hablar explícitamente del dólar como un factor que afecta a las exportaciones, la inflación y el crecimiento netos. Y las autoridades de los EE.UU. han empezado a mostrarse cada vez más críticas con Alemania y la zona del euro por adoptar políticas que debilitan el euro y eludir las que impulsan la demanda interna: por ejemplo, el estimulo fiscal temporal y un aumento más rápido de los salarios.

Además, a la intervención verbal seguirán medidas normativas, porque el crecimiento más lento y la inflación baja –en parte, desencadenados por un dólar fuerte– inducirán a la Reserva Federal a tardar más en abandonar la política de tipo de interés cero y hacerlo más lentamente de lo esperado. Así se corregirán algunas de las subidas recientes del dólar y se protegerá el crecimiento y la inflación contra los riesgos de empeoramiento.

Las fricciones sobre las divisas pueden acabar provocando más adelante fricciones comerciales y las guerras de divisas pueden acabar en guerras comerciales, lo que podría crear problemas a los EE.UU. en su intento de concluir el Acuerdo de Asociación Transpacífico. La incertidumbre sobre si el gobierno de Obama podrá conseguir votos suficientes en el Congreso para ratificar el AAT se ha complicado, además, por una propuesta de legislación que impondría aranceles a los países que practiquen la “manipulación de la divisa”. Si se impusiera la introducción de ese vínculo entre las políticas comercial y monetaria en el AAT, los participantes asiáticos se negarían a adherirse a él.

Si la mayoria de los gobiernos aplicaran políticas que impulsasen el crecimiento mediante la demanda interna, en lugar de medidas exportadoras encaminadas a empobrecer al vecino, el mundo sería más próspero, pero, para ello, tendrían que depender menos de la política monetaria y más de unas políticas fiscales apropiadas (como, por ejemplo, un mayor gasto en infraestructuras productivas). Incluso las políticas de ingresos que aumentan los salarios –y, por tanto, la renta y el consumo de los trabajadores– son una fuente mejor de crecimiento interno que las depreciaciones de las divisas (que reducen los salarios reales).

La suma de todos los balances comerciales del mundo es igual a cero, lo que significa que no todos los países pueden ser exportadores netos y las guerras de divisas acaban siendo juegos de suma cero. Ésa es la razón por la que la entrada de los Estados Unidos en la liza era sólo cosa de tiempo.
Traducido del inglés por Carlos Manzano.


Read more at http://www.project-syndicate.org/commentary/dollar-joins-currency-wars-by-nouriel-roubini-2015-05/spanish#lOYb0Z22K5R2b5EE.99

En el 197 natalicio de Carlos Marx, un esencial escrito.

Por Carlos Marx

Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política

Escrito: En 1859.
Digitalización: Germán Zorba.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, marzo de 2001.

Mis estudios profesionales eran los de jurisprudencia, de la que, sin embargo, sólo me preocupé como disciplina secundaria, junto a la filosofía y la historia. En 1842‑1843, siendo redactor de “Gaceta Renana”[1] me vi por primera vez en el trance difícil de tener que opinar sobre los llamados intereses materiales. Los debates de la Dieta renana sobre la tala furtiva y la parcelación de la propiedad de la tierra, la polémica oficial mantenida entre el señor von Schaper, por entonces gobernador de la provincia renana, y Gaceta Renana acerca de la situación de los campesinos de Mosela y, finalmente, los debates sobre el librecambio y el proteccionismo, fue lo que me movió a ocuparme por primera vez de cuestiones económicas. Por otra parte, en aquellos tiempos en que el buen deseo de “ir adelante” superaba en mucho el conocimiento de la materia, “Gaceta Renana” dejaba traslucir un eco del socialismo y del comunismo francés, tañido de un tenue matiz filosófico. Yo me declaré en contra de ese trabajo de aficionados, pero confesando al mismo tiempo sinceramente, en una controversia con la “Gaceta General” de Ausburgo[2] que mis estudios hasta ese entonces no me permitían aventurar ningún juicio acerca del contenido propiamente dicho de las tendencias francesas. Con tanto mayor deseo aproveché la ilusión de los gerentes de “Gaceta Renana”, quienes creían que suavizando la posición del periódico iban a conseguir que se revocase la sentencia de muerte ya decretada contra él, para retirarme de la escena pública a mi cuarto de estudio.

Mi primer trabajo emprendido para resolver las dudas que me azotaban, fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del derecho[3], trabajo cuya introducción apareció en 1844 en los “Anales francoalemanes”[4], que se publicaban en París. Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. En Bruselas a donde me trasladé a consecuencia de una orden de destierro dictada por el señor Guizot proseguí mis estudios de economía política comenzados en París. El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que , por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso en la formación económica de la sociedad el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana.

Federico Engels, con el que yo mantenía un constante intercambio escrito de ideas desde la publicación de su genial bosquejo sobre la crítica de las categorías económicas (en los Deutsch‑Französische Jahrbücher)[5], había llegado por distinto camino (véase su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo. Y cuando, en la primavera de 1845, se estableció también en Bruselas, acordamos elaborar en común la contraposición de nuestro punto de vista con el punto de vista ideológico de la filosofía alemana; en realidad, liquidar cuentas con nuestra conciencia filosófica anterior. El propósito fue realizado bajo la forma de una crítica de la filosofía poshegeliana[6]. El manuscrito ‑dos gruesos volúmenes en octavo‑ ya hacía mucho tiempo que había llegado a su sitio de publicación en Westfalia, cuando no enteramos de que nuevas circunstancias imprevistas impedían su publicación. En vista de eso, entregamos el manuscrito a la crítica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objeto principal: esclarecer nuestras propias ideas, ya había sido logrado. Entre los trabajos dispersos en que por aquel entonces expusimos al público nuestras ideas, bajo unos u otros aspectos, sólo citaré el Manifiesto del Partido Comunista escrito conjuntamente por Engels y por mí, y un Discurso sobre el librecambio, publicado por mí. Los puntos decisivos de nuestra concepción fueron expuestos por primera vez científicamente, aunque sólo en forma polémica, en la obra Miseria de la filosofía, etc., publicada por mí en 1847 y dirigida contra Proudhon. La publicación de un estudio escrito en alemán sobre el Trabajo asalariado[7], en el que recogía las conferencias que había dado acerca de este tema en la Asociación Obrera Alemana de Bruselas[8], que interrumpida por la revolución de febrero, que trajo como consecuencia mi alejamiento forzoso de Bélgica.

La publicación de la “Nueva Gaceta Renana” (1848‑1849) y los acontecimientos posteriores interrumpieron mis estudio económicos, que no pude reanudar hasta 1850, en Londres. El enorme material sobre la historia de la economía política acumulado en el British Museum, la posición tan favorable que brinda Londres para la observación de la sociedad burguesa y, finalmente, la nueva etapa de desarrollo en que parecía entrar ésta con el descubrimiento del oro en California y en Australia, me impulsaron a volver a empezar desde el principio, abriéndome paso, de un modo crítico, a través de los nuevos materiales. Estos estudios a veces me llevaban por sí mismos a campos aparentemente alejados y en los que tenía que detenerme durante más o menos tiempo. Pero lo que sobre todo reducía el tiempo de que disponía era la necesidad imperiosa de trabajar para vivir. Mi colaboración desde hace ya ocho años en el primer periódico anglo‑americano, el New York Daily Tribune, me obligaba a desperdigar extraordinariamente mis estudios, ya que sólo en casos excepcionales me dedico a escribir para la prensa correspondencias propiamente dichas. Sin embargo, los artículos sobre los acontecimientos económicos más salientes de Inglaterra y del continente formaba una parte tan importante de mi colaboración, que esto me obligaba a familiarizarme con una serie de detalles de carácter práctico situados fuera de la órbita de la verdadera ciencia de la economía política.

Este esbozo sobre la trayectoria de mis estudios en el campo de la economía política tiende simplemente a demostrar que mis ideas, cualquiera que sea el juicio que merezcan, y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos años de concienzuda investigación. Pero en la puerta de la ciencia, como en la del infierno, debiera estamparse esta consigna:

Qui si convien lasciare ogni sospetto;

Ogni viltá convien che qui sia morta[9]

Londres, enero de 1859.

Publicado en el libro; Zur Kritik der plitischen Oekonomie von Karl Marx, Erstes Heft, Berlín 1859.


[1] Gaceta renana (“Rheinische Zeitung”): diario radical que se publicó en Colonia en 1842 y 1843. Marx fue su jefe de redacción desde el 15 de octubre de 1842 hasta el 18 de marzo de 1843.

[2] Gaceta general (“Allegemeine Zeitung”): diario alemán reaccionario fundado en 1798; desde 1810 hasta 1882 se editó en Ausburgo. En 1842 publicó una falsificación de las ideas del comunismo y el socialismo utópicos y Marx lo desenmascaró en su artículo “El comunismo y el Allegemeine Zeitung de Ausburgo”, que fue publicado en Rheinische Zeitung en octubre de 1842.

[3] C. Marx, Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel.

[4] Deutsch‑französische Jahrbücher (“Anales franco‑alemanes”): órgano de la propaganda revolucionaria y comunista, editado por Marx en parís, en el año 1844.

[5] “Anales franco‑alemanes”

[6] Marx y Engels, La ideología alemana.

[7] Marx, Trabajo asalariado y capital.

[8] La Asociación Obrera Alemana de Bruselas fue fundada por Marx y Engels a fines de agosto de 1847, con el fin de educar políticamente a los obreros alemanes residentes en Bélgica y propagar entre ellos las ideas del comunismo científico. Bajo la dirección de Marx, Engels y sus compañeros, la sociedad se convirtió en un centro legal de unión de los proletarios revolucionarios alemanes en Bélgica y mantenía contacto directo con los clubes obreros flamencos y valones. Los mejores elementos de la asociación entraron luego en la organización de Bruselas de la Liga de los Comunistas. Las actividades de la Asociación Alemana en Bruselas se suspendieron poco después de la revolución burguesa de febrero de 1848 en Francia, debido al arresto y expulsión de sus miembros por la policía belga.

[9] Déjese aquí cuanto sea recelo;/ Mátese aquí cuanto sea vileza. (Dante, La divina comedia).

Una disciplina todavía más sombría

J. Bradford DeLong is Professor of Economics at the University of California at Berkeley and a research associate at the National Bureau of Economic Research

BERKELEY – En los últimos 25 años ha habido un acalorado debate entre los economistas más destacados del mundo sobre si la naturaleza del ciclo económico sufrió un cambio fundamental tras el fin de los “gloriosos 30 años” siguientes a la Segunda Guerra Mundial, en que la economía se caracterizó por un rápido crecimiento, pleno empleo y una cierta tendencia hacia una inflación moderada. Se han planteado tres visiones distintas al respecto.

El primero en exponer su punto de vista fue Larry Summers en 1991 con su influyente artículo titulado “¿Cómo se debería determinar la política monetaria de largo plazo?”. En él, manifiesta no estar convencido de que haya cambiado la realidad económica subyacente, por lo que plantearía un enfoque más bien técnico: un intento de llamada de atención para evitar que se repitan las perturbaciones inflacionarias ocurridas en los años 70 y que marcaron el fin de los años de gloria. Su recomendación era fortalecer la independencia tecnocrática de los bancos centrales. Los políticos tendrían a su cargo la tarea de fijar objetivos, pero evitando gestionar los detalles de la economía ni imponer reglas estrictas cuyo fracaso sería inevitable ante circunstancias inesperadas. Summers argumentaba que los tecnócratas estaban en una posición mucho mejor para llevar adelante las políticas, apuntando a un 2 a 3% de inflación anual.


El debate continuó con el artículo publicado por Paul Krugman en 1998, “Ha vuelto: la crisis japonesa y el regreso de la trampa de liquidez” y su libro “El retorno de la economía de la depresión”, editado al año siguiente. Krugman planteó que los bancos centrales ya habían logrado fijar las expectativas inflacionarias en niveles bajos, pero sin haber podido reactivar una economía que, en Europa y Estados Unidos, había vuelto al patrón de “economía de la depresión” anterior a la Segunda Guerra Mundial. Sus rasgos predominantes eran la escasez de demanda agregada, riesgos deflacionarios, crisis financieras y trampas de liquidez.

Entonces Ken Rogoff entró al ruedo con un comentario sobre el artículo de Krugman. Desde su punto de vista, lo que Krugman describía como un retorno de largo plazo a la “economía de la depresión” era una situación temporal producida por deficiencias en la capacidad de regular y limitar adecuadamente la acumulación de deuda. Este fenómeno, que identificó como la causa de las turbulencias económicas, acaba inevitablemente en catástrofe, y el único modo de evitar esto sería un doloroso desapalancamiento y quitas de deuda heterodoxas que  los gobiernos habrían de aplicar.

Otros destacados economistas, como Joseph Stiglitz, Ben Bernanke y Martin Feldstein, han contribuido al debate, pero en su mayoría no han definido sus posturas claramente, manteniéndose más bien en una superposición “schroedingeriana”: algunas veces escribiendo como si creyesen que los años gloriosos de posguerra no hubieran acabado y otras veces argumentando opiniones que recuerdan a las de Krugman, Summers o Rogoff.

Hoy se ha llegado a un cierto grado de consenso. No tiene mucho sentido cuestionarse si han llegado a su fin o no esos días de gloria. En la actualidad son inútiles los modelos y enfoques desarrollados para entender el ciclo económico de posguerra y su tendencia hacia una inflación moderada. Los desacuerdos entre los economistas reflejan no tanto el estado de la economía sino la interrogante de si las políticas macroeconómicas pueden ofrecer remedios eficaces.

Summers ha abandonado más o menos su creencia de los bancos centrales pueden e incluso deben evitar el regreso de la economía de la depresión. Puede que, allá por 1991, los bancos centrales hubieran sido capaces de encarnar el ideal tecnocrático de gestión de los ciclos macroeconómicos que él esperaba, pero no lograron hacerlo. Y pocos banqueros centrales parecen tener buenas ideas sobre los cambios institucionales que podrían fortalecer su capacidad de lograr esa misión.

Desde el punto de vista de Summers, que comparto, los gobiernos tienen que asumir mayores responsabilidades en la toma de riesgos, la planificación de largo plazo y la inversión. De hecho, los gobiernos que tienen la suerte de emitir en las monedas de reserva mundiales pueden asumir este papel sin sobrecargar a los futuros contribuyentes con niveles de deuda excesivos.

Sin embargo, aunque Summers y Krugman crean ahora que las políticas fiscales más expansivas pueden hacer un gran bien, Rogoff sigue adhiriendo a la posición minskyniana que ha caracterizado su pensamiento desde por lo menos 1998: para alcanzar un buen desempeño macroeconómico es necesario regular las finanzas y limitar la acumulación de deuda en tiempos de auge. Resulta peligroso intentar remediar un exceso de deuda privada emitiendo grandes cantidades de deuda estatal “segura”. Después de todo, la deuda privada también se consideraba segura cuando se emitió.

Sean cuales sean las políticas (micro o macro) que acaben por funcionar mejor para abordar los problemas económicos actuales, hay algo que se ha vuelto muy claro: el optimismo ha dejado de estar en boga.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen



Read more at http://www.project-syndicate.org/commentary/economy-debate-post-world-war-ii-by-j--bradford-delong-2015-04/spanish#r6PoHCkDUZWHgHfF.99

Superciclo de deuda, estancamiento secular no

Quiero dirigir una pregunta estrecha pero fundamental para la comprensión de los desafíos actuales de la economía mundial. 1 se ha hundido el mundo en 'estancamiento secular', con un largo futuro de crecimiento mucho menor ingreso per cápita impulsado significativamente por una deficiencia crónica en la demanda global. ¿O débil crecimiento poscrisis refleja la fase de crisis financiera después de un superciclo de deuda donde, después de desapalancamiento y el endeudamiento vientos disminuyen, las tendencias de crecimiento esperado podrían resultar más que simples extrapolaciones de reciente actuación podrían sugerir (Lo y Rogoff 2015)?
Voy a argumentar el superciclo de crisis/deuda financiera vista proporciona un marco mucho más preciso y útil para la comprensión de lo que ha sucedido y lo que es probable que viene.Recuperación de la crisis financiera no tiene que ser simétrica; el Reino Unido y tal vez el Reino Unido han llegado al final del ciclo de desapalancamiento, mientras que la zona del euro, debido a deficiencias en su construcción, todavía está muy presente en el medio de. China, habiendo criado notablemente los niveles de deuda de toda la economía en respuesta a la crisis que se origina en el oeste, ahora enfrenta sus propios desafíos de alta deuda, deuda pública particularmente local.

El caso de un superciclo de deuda

La evidencia a favor de la opinión de superciclo de deuda no es meramente cualitativos, sino cuantitativos. El cable de arriba y secuelas de la crisis financiera mundial de 2008 ha desarrollado como una crisis financiera de la posguerra variedad jardín, con muy fuertes paralelos a la línea de base promedios y medianas que Carmen Reinhart y yo el documento en nuestro libro de 2009, esta vez es diferente (Reinhart y Rogoff 2009). La evidencia no es simplemente la caída de la producción y posterior recuperación muy lenta en forma de U en el ingreso per cápita que comúnmente caracterizan la recuperación de las crisis financieras profundas sistémicas. También incluye la magnitud del auge de la vivienda y el busto, la enorme influencia que acompañó la burbuja, el comportamiento de los precios de las acciones antes y después de la Crisis y sin duda el hecho de que se alza en el desempleo fueron mucho más persistente que después de una recesión ordinaria que no va acompañada de una crisis financiera sistémica. Incluso las subidas dramáticas en la deuda pública que ocurrió después de la Crisis son muy característicos.
Por supuesto, la Crisis tuvo características únicas, lo más importante es la crisis del euro que exacerbó y profundizó el problema. Los mercados emergentes inicialmente recuperaron relativamente rápido, en parte porque muchos entraron en la Crisis con balances relativamente fuertes. Por desgracia, ha dejado un largo período de préstamo más alto por el sector público y empresas emergentes mercados vulnerables a un eco de la crisis financiera de países avanzados, sobre todo porque se desacelera el crecimiento de China y la Reserva Federal de Estados Unidos contempla elevar las tasas de interés.
La macroeconomía moderna ha sido lenta para llegar a familiarizarse con el análisis de cómo incorporar supercycles deuda en modelos canónicos, pero ha habido mucho progreso en los últimos años (ver Geanokoplos 2014 para una encuesta) y los contornos generales ayudan a explicar las regularidades empíricas ahora bien documentadas. Como auges del crédito, aumentan precios de los activos, elevando su valor como garantía, así ayudando a ampliar el crédito y elevar aún más los precios de activos. Cuando la burbuja estalla en última instancia, a menudo catalizada por un shock adverso subyacente a la economía real, todo el proceso gira en un revés áspero y precipitado.
Por supuesto, la política desempeñó un papel importante. Sin embargo, ha habido mucho enfoque en las respuestas políticas ortodoxas y no lo suficiente en respuestas heterodoxas que pueden haber sido mejor preparadas para una crisis enormemente amplificada por el desplome del mercado financiero. En particular, las autoridades deberían haber más enérgicamente amortizaciones de deuda (e.g. deuda "subprime" en Estados Unidos) y la deuda de la periferia-país en Europa, acompañados de reestructuración bancaria y recapitalización. Además, los bancos centrales estaban demasiado rígidos con sus regímenes de objetivo de inflación. Hubieran sido más agresivos en salir empujando para temporalmente elevadas tasas frente a la Crisis, el problema del límite inferior de cero podría haber sido evitado. En general, falta considerar más seriamente los tipos de respuestas heterodoxas que los mercados emergentes han empleado mucho tiempo en parte es un reflejo de una falta de comprensión de los países avanzados como han abordado la crisis bancaria y la deuda en el pasado (Reinhart et al 2015).
Política fiscal (uno de los instrumentos de la respuesta ortodoxa) fue inicialmente muy útil para evitar la peor de la Crisis, pero muchos países apretaron prematuramente, como IMF Managing Director Christine Lagarde acertadamente señaló en su discurso inaugural de la Conferencia "Repensar Macro política III". Reducir la tasa de acumulación de deuda era una de las motivaciones, como señala, pero no vamos a tener amnesia colectiva. Previsiones demasiado optimistas desempeñó un papel central en todos los aspectos de las respuestas de la mayoría de los países ante la crisis. No hay una organización tenía la culpa, como prácticamente todos los principal Banco central, Ministerio de finanzas, y organización financiera internacional fue demasiado optimista en varias ocasiones. Los pronosticadores más públicos y privados prevé que una vez que comenzó una recuperación sería en forma de V, aunque un poco retrasado. De hecho, la recuperación tomó la forma de la muy lenta recuperación en forma de U predicha por los eruditos que habían estudiado más allá de las crisis financieras y supercycles de la deuda. La noción de que los errores de pronósticos eran en su mayoría debido a multiplicadores fiscales malentendido es delgada por cierto. La sincronización y la fuerza de las recuperaciones de los EEUU y el Reino Unido desafiaron las predicciones de polemistas que insistió que muy lenta y paulatina normalización del fiscal política era incompatible con la recuperación.

Estancamiento secular

Por supuesto, factores seculares han desempeñado un papel, como siempre lo hacen en los tiempos buenos y malos. De hecho, las crisis bancarias casi invariablemente tienen sus raíces en factores reales más profundos manejando la economía, con la crisis bancaria suele ser un mecanismo de amplificación en lugar de una causa raíz.
¿Cuáles son algunos factores seculares particularmente obvios? Bueno, por supuesto, decadencia demográfica ha establecido a través de todo el mundo avanzado y está en el umbral de muchos mercados emergentes, especialmente China. A la larga, estabilización de la población mundial será de gran ayuda en el logro de un crecimiento económico sostenible global, pero la transición seguramente está teniendo efectos profundos, incluso si no comenzamos a entender a todos ellos.
Otro menos-pregonó secular factor es el inevitable disminución gradual de la creciente participación femenina en la fuerza laboral. Durante las últimas décadas, la proporción cada vez mayor de mujeres en la fuerza laboral ha agregado a la producción per cápita medida, pero el principal cambio es probable a punto de acabarse en muchos países y como tal ya no contribuirá al crecimiento.
Luego también está el superciclo del ascenso de Asia en la economía global, particularmente China. Crecimiento en Asia ha estado presionando a FMI calcula global potencial de crecimiento desde hace tres décadas. Como China se desplaza a un modelo de crecimiento impulsado por la demanda doméstica más basado en el consumo, su crecimiento será seguramente forma cónica, con efectos significativos en el mundo en los ingresos reales de los consumidores y los precios de las materias primas, entre otros factores. Mientras se desacelera crecimiento en Asia, el crecimiento global probablemente tenderá hacia su promedio de 50 años.
A futuro, tal vez el factor secular más difícil de predecir es tecnología. La tecnología es el último conductor del crecimiento del ingreso per cápita en el modelo clásico de crecimiento de Solow.Algunos podrían argumentar que la tecnología está estancado, con computadoras y el internet como un avance relativamente modesto y circunscrito en comparación con anteriores revoluciones industriales. Tal vez, pero no hay razones para ser mucho más optimista. La globalización económica, la comunicación y la informática a todas las tendencias indican un ambiente muy propicio para continuar la rápida innovación y puesta en práctica, no una desaceleración. De hecho, personalmente estoy mucho más preocupado que progreso tecnológico superarán a nuestra capacidad de adaptación social y políticamente a, en vez de estar preocupado de que la innovación está estancado. Por supuesto, dado crédito apretado en las secuelas de la crisis financiera, algunas de las tecnologías pueden han quedado 'atrapados' por falta de fondos. Pero las ideas no se pierden y el costo para el crecimiento no es necesariamente permanente.
¿Qué hay de la famosa frase 1987 de Solow que "puedes ver la era del ordenador en todas partes menos en las estadísticas". Quizás, pero uno tiene que preguntarse hasta qué punto las estadísticas capturan con precisión el aumento del bienestar plasmado en nuevas mercancías durante un período de tan rápido avance tecnológico. Abundan los ejemplos. En los países avanzados, las posibilidades de entretenimiento han aumentado exponencialmente, con los consumidores de tener a su alcance un tesoro oculto de la música, películas y TV que hubiera sido inimaginable hace 25 años. Mejoras de calidad de la salud a través del uso de bajo costo de las estatinas, ibuprofeno y otros medicamentos milagro están generalizadas. Es fácil ser cínico sobre medios de comunicación social, pero el hecho es que los seres humanos valoran enormemente ofrece, aunque las estadísticas del PIB realmente no pueden medir el exceso de consumo de estas invenciones. Skype y otros avances de telefonía permiten una abuela hablar con un nieto cara a cara en una lejana ciudad o país. Las tecnologías disruptivas como Uber señalan el camino hacia usos mucho más eficientes del capital existente. Sí, hay tendencias negativas tales como la degradación ambiental que va en detrimento de bienestar, pero en general es muy probable que el crecimiento del PIB medido subestima el crecimiento real, especialmente cuando se mide durante largos periodos. Es muy posible que los historiadores económicos del futuro, tal vez utilizando más sofisticadas técnicas de medición, nuestro evaluará como una época de fuerte crecimiento en el consumo de la clase media, en contradicción a la discusión a menudo polémica uno ve en el debate público sobre el tema.
Con todo, el superciclo de deuda y vista del estancamiento secular de economía global de hoy pueden ser dos vistas diferentes del mismo fenómeno, pero no son iguales. El modelo de superciclo deuda coincide con un par de cientos de años de experiencia de las crisis financieras similares. La vista del estancamiento secular no capta el ataque al corazón la economía mundial experimentada; Demografía de lento-mudanza no explican agudo vivienda precio burbujas y se derrumba.

Tasas de interés reales bajas enmascarar una superficie elevada crédito

¿Qué pasa con el valor muy bajo de tasas de interés reales? Tarifas bajas a menudo son tomadas como prima facie por partidarios del estancamiento secular, que sostienen que sólo una deficiencia crónica demanda podría ser responsable de impulsar la tasa de interés real global constantemente.La disminución constante de las tasas de interés reales es sin duda un rompecabezas, pero hay una serie de factores. En primer lugar, no en realidad observamos la realidad económica tasa de interés real; Eso requeriría un índice de precios basados en la utilidad que es extremadamente difícil de construir en un mundo de cambios rápidos en ambas las clases de bienes que consumimos y la forma en que los consumimos. Mi suposición es que la verdadera tasa de interés real es mayor, y quizás este sesgo es mayor de lo habitual. En consecuencia, verdadera inflación económica es probablemente considerablemente menor que incluso los valores medidos bajos que los bancos centrales están luchando para criar.
Tal vez lo más importante, en un mundo donde Reglamento ha reducido marcadamente acceso para muchos prestatarios más pequeños y más arriesgados, rendimientos de los bonos soberanos bajo no necesariamente captura el más amplio 'superficie de crédito' los rostros de la economía mundial (2014 Geanokoplos). Si por accidente o diseño, regulación del mercado bancario y financiero ha enormemente favorecido los prestatarios de bajo riesgo (los gobiernos y las sociedades efectivo-pesado), noqueando a otros prestatarios potenciales que podrían haber competido las tasas. Muchos de los que puede pedir prestado enfrentan mayores requerimientos de colateral. La superficie elevada de crédito es en parte debido al riesgo inherente y el lento crecimiento de la economía después de la Crisis, pero la política también ha jugado un papel grande. Muchos gobiernos, particularmente en Europa, han pegado a las gargantas de los fondos de pensiones, bancos y compañías de seguros. Represión financiera de este tipo no sólo efectivamente impuestos medianos ahorristas y jubilados (que reciben las bajas tasas de devolución de sus ahorros) pero también potenciales prestatarios (especialmente la clase media consumidores y pequeñas empresas), que estas instituciones podrían haber financiado en mayor medida si no estuvieran obligados a ser tan obesas en deuda pública.
Tasas de interés mundiales seguramente también son afectadas por las expansiones masivas del balance que más los bancos centrales de países avanzados han participado en. No creo que esto es tan importante como los otros efectos que he discutido (aunque la mayoría de los participantes del mercado diría lo contrario). Flexibilización cuantitativa global de los países avanzados y las operaciones de intervención esterilizada por los mercados emergentes también seguramente han tenido un impacto muy grande en derribar las medidas de la volatilidad del mercado.
El hecho de que los índices bursátiles mundiales han afectado a nuevos picos es sin duda un problema para la teoría del estancamiento secular, a menos que uno cree que las acciones de beneficio van a aumentar masivamente más. No hay una explicación simple para la desconexión de la acción-bond (después de todo, que he ya enumerado varias). Pero una observación importante sigue el trabajo de mi colega Robert Barro. Ha mostrado ese equilibrio canónica en modelos macroeconómicos (podría ser keynesiano, pero no es), pequeños cambios en la percepción del mercado de los riesgos de cola puede conducir a disminuir significativamente las tasas de interés real libre de riesgo y una prima más alta de la capital. Otro de mis colegas, Martin Weitzman, ha propugnado una variante diferente de la misma idea basada en cómo gente evaluaciones de forma bayesiana del riesgo de eventos extremos.
De hecho, no es difícil de creer que el inversionista promedio global cambió su evaluación general de todos los tipos de riesgos de cola después de la crisis financiera global. El hecho de que los inversionistas del mercado emergentes están jugando un papel cada vez mayor en carteras globales también plausible plantea las percepciones de riesgo generalizado, ya que por supuesto muchos de estos inversores habitan en regiones que son inherentemente más riesgosas que los países avanzados. No tengo tiempo para entrar en gran detalle, aunque he discutido la idea durante muchos años en política (Rogoff 2015), las escrituras y han explorado la idea analíticamente en un documento reciente con Carmen y Vincent Reinhart (Reinhart et al 2015). Por supuesto, un aumento en los riesgos de la cola también inicialmente hará que los precios de los activos a caer (como lo hicieron en la crisis financiera), pero luego posteriormente ofrecerán una mayor tasa de retorno para compensar el riesgo. Con todo, un aumento de los riesgos de cola parece bastante plausible, aunque la intervención masiva del banco central a veces enmascara el efecto de las medidas de la volatilidad del mercado.

¿Cuáles son las diferencias políticas entre el superciclo de deuda y vista del estancamiento secular?

Cuando se trata de gasto del gobierno que mejora el crecimiento futuro productivo y eficiente, las diferencias no son primeras orden. Con bajas tasas de interés real y gran número de trabajadores desempleados (o subempleados), proyectos de infraestructura buena deberían ofrecer una tasa de retorno mucho mayor de lo habitual.
Sin embargo, aquellos que argumentaría que es incluso un proyecto muy mediocre valga la pena cuando las tasas de interés están bajas tienen un caso mucho más difícil de hacer. Es muy superficial y peligroso que sostienen que la deuda es básicamente libre. En la medida en que bajas tasas de interés como resultado del miedo de los riesgos de la cola a la Barro-Weitzman, uno tiene que asumir que el gobierno no es sí mismo expuesto a las clases de riesgos que se preocupa el mercado, especialmente si las obligaciones de deuda y pensiones toda la economía en general están cerca o en máximos históricos. Obstfeld (2013) ha argumentado convincentemente que los gobiernos de los países con grandes sectores financieros necesitan tener un colchón de amplio, como préstamo de gobierno lo contrario podría llegar a ser muy caro en precisamente los Estados de la naturaleza donde el sector privado tiene problemas. Alternativamente, si uno vistas bajas tasas de interés como dando una falsa visión del crédito más amplio de la superficie (como Geanokoplos), uno tiene que preocuparse si mayor deuda del gobierno perpetuará la economía política de las políticas que están ayudando a la deuda financiera del gobierno, pero por lo que es más difícil para las pequeñas empresas y la clase media para obtener crédito.
A diferencia de estancamiento secular, la supercycle de la deuda no es para siempre. Mientras la economía se recupera, la economía estará en posición para una nueva fase ascendente del ciclo de apalancamiento. Con el tiempo, la innovación financiera evitará algunos de los reglamentos más onerosos. Si es así, las tasas reales de interés subirá aunque la superficie total de crédito que enfrenta la economía se aplanan y aliviar.

Varios temas no relacionados

Permítanme concluir tocando brevemente sobre algunos temas más. En primer lugar, es lamentable que en el debate sobre el tamaño del gobierno, hay muy poco debate sobre cómo hacer el gobierno más eficaz proveedor de servicios. El caso de tener un gobierno más grande puede reforzarse cuando se combina con formas de averiguar cómo hacer mejor gobierno.Educación parecen ser un ejemplo destacado. En segundo lugar, la desigualdad dentro de los países avanzados es ciertamente un problema y plausible desempeña un papel en el cambio global a una mayor tasa de ahorro. La política fiscal debe utilizarse para abordar estas tendencias seculares, quizás a partir de mayores impuestos sobre tierras urbanas, que parece estar en el origen de la desigualdad en las tendencias de la riqueza. Estoy perplejo, sin embargo, que quienes dicen estar interesados en la desigualdad desde una perspectiva de justicia pagan tanta atención a la clase del mundo superior medio (la clase media de los países avanzados) y tan poca atención a la verdadera clase media global. ¿Un trabajador de fábrica en China no deben recibir el mismo peso en bienestar global como uno en Francia? Si, los últimos 30 años en gran parte han sido caracterizados por disminuciones históricas de la desigualdad (Rogoff 2014), no se levanta como muchos parecen creer. En cualquier caso, estas son cuestiones muy importantes, pero no deben confundirse con salida a más largo plazo per cápita tendencias.

Observaciones finales

En suma, el caso para describir el mundo como en un superciclo de deuda está obligando tanto teórica y empíricamente. El caso de estancamiento secular es mucho más delgado. Siempre es muy difícil predecir las tendencias de crecimiento futuro a largo plazo, y aunque hay algunos vientos, progreso tecnológico parece menos de probabilidades de superar en las próximas dos décadas como es exhibir una brusca desaceleración.
Una vez más, Estados Unidos parecen estar cerca el final de su ciclo de apalancamiento, Europa es todavía desapalancamiento, mientras que China puede estar cerca de la desventaja de un ciclo de apalancamiento. Aunque muchos factores están en el trabajo, la visión que hemos vivido un superciclo de deuda, marcados por una grave crisis financiera (Lo y Rogoff 2015), son mucho más constructivos para el análisis de las políticas que la opinión de que el mundo está sufriendo un estancamiento secular a largo plazo debido a un déficit crónico de la demanda.

Referencias

Geanakoplos, J (2014), "apalancamiento, por defecto y el perdón: lecciones de la crisis estadounidense y Europea", revista de macroeconomía 39, pp. 313-222.
Reinhart, C y K Rogoff (2009), esta vez es diferente: ocho siglos de locura financiera, Princeton, Nueva Jersey: Princeton University Press.
Reinhart, C, V Reinhart y Rogoff K (2015),lidiando con la deuda", Journal of International Economics, próximamente.
Rogoff, K (2014), "dónde está el problema de la desigualdad?", Project Syndicate, 8 de mayo.
Rogoff, K (2015), "Desconecte el Stock-Bond", Project Syndicate, 9 de marzo. []

Notas al final

[1] esta columna se basa en notas de fondo del autor para observaciones en el Panel de cierre, "Rethinking Macro política III," FMI, Washington DC, 16 de abril de 2015.

Debaten en La Habana sobre prospectiva para el desarrollo regional

Por Yailé Balloqui Bonzón yaile@juventudrebelde.cu

Con el objetivo de buscar herramientas para construir un futuro económico favorable en la región latinoamericana y caribeña, especialistas en economía de 13 países estarán reunidos durante toda la semana en un curso sobre Prospectiva estratégica y políticas públicas para el desarrollo de América Latina y el Caribe.

Organizado por el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (Ilpes/Cepal) con la colaboración del Ministerio de Economía y Planificación de Cuba (MEP), en el encuentro participan 55 especialistas cubanos y contará con profesores de primera línea que enfatizarán en las aplicaciones de la prospectiva para apoyar el ejercicio de la gestión pública con vista al desarrollo desde una visión latinoamericana y caribeña.

La experiencia cubana y el proceso de actualización de su modelo económico, y la elaboración de un programa de desarrollo estratégico económico y social a largo plazo, será el eje conductor que guiará estos cinco días de curso.

Según Jorge Mattar, director del Ilpes, como toda la región, Cuba aspira a escaños superiores de desarrollo y para ello avanza en la actualización de su modelo económico manteniendo la esencia de su esquema basado en el bienestar social y renueva instrumentos como la planificación. Estos aspectos, añadió, indican el rumbo que el país ha de seguir en su proceso soberano de desarrollo.

Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Estado y ministro de Economía y Planificación, durante su intervención en la inauguración del seminario internacional afirmó que la actualización en Cuba responde a la necesidad de conseguir un modelo más dinámico para adaptarse a la actual coyuntura internacional.

Agregó que el desarrollo social cubano responde a una trayectoria de más de 50 años, con una estructura de propiedad social, y ahora, con la actualización del modelo económico, lo que se trata es de modificar su gestión para hacerla más eficiente y lograr en materia económica lo conseguido a nivel social. «El ser humano sigue siendo el centro del desarrollo económico» en el país, aseguró Murillo.

La cita prevé el intercambio de criterios sobre el desarrollo económico de la región, un camino en el que la Cepal desempeña un importante rol. Según aseguró Jorge Mattar este encuentro constituye una oportunidad para desarrollar colaboraciones, intercambio de experiencias, difundir buenas prácticas, provocar el diálogo interactivo y compartir lecciones aprendidas.