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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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viernes, 22 de marzo de 2024

En Cuba hay un cambio de paradigma

Introducción a la serie de artículos publicada en Science & Society por el 65 aniversario de la Revolución cubana


Por La Tizza


Imagen: Intervención en una foto tomada en Centro Habana / La Tizza

La Tizza comenzará a compartir desde hoy varios artículos sobre la actualidad de la Revolución cubana, cedidos para su publicación en español por la revista marxista estadounidense Science & Society (S & S). Los textos, aparecidos en el más reciente número, dedicado al 65 aniversario de la Revolución, ofrecen un balance adecuado del momento político del país, incorporan a su análisis una imprescindible perspectiva histórica y no esconden su toma de partido por el relanzamiento y profundización del socialismo en Cuba. Presentan, en general, una gran afinidad con los desvelos y apuestas que han caracterizado a La Tizza desde su fundación. No obstante, es inevitable y necesario aprovechar la ocasión para compartir nuestro criterio editorial sobre el contexto tan agudo que estamos viviendo.

El balance de las políticas adoptadas en los últimos cinco años se presenta a primera vista como una sucesión de contradicciones, inconsistencias y resultados no esperados. Ese balance está marcado por factores y acontecimientos sobre los cuales no teníamos control — tales como el recrudecimiento del bloqueo, la pandemia de la Covid 19, la guerra en Ucrania, la inflación internacional, entre otros—, pero el propósito de toda acción política, más aún si se trata de una política revolucionaria, es vencer los obstáculos que se le presentan para llevar adelante sus metas. Es aquí donde se hace evidente que las decisiones tomadas en materia económica han sido inefectivas e, incluso, han contribuido a agravar los problemas. La imagen de nuestro Estado en el último lustro se asemeja bastante a la de un caminante que se pone zancadillas a sí mismo.

Un diagnóstico complaciente de la magnitud de los errores impide determinar la fuerza necesaria para superarlos, impide comprender la rabia y la tristeza que se nos agolpan adentro.

Por eso, vale la pena hacer el inventario y contrastar los objetivos planteados, las acciones realizadas y los resultados alcanzados en momentos relevantes del pasado reciente:

1) En 2019, cuando se buscaba la unificación monetaria y cambiaria, fueron creadas las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC), las cuales introdujeron una tercera moneda y segmentaron aún más los mercados. Luego, en 2021, cuando se buscaba salir de la crisis económica pandémica — y luego de haber ampliado las tiendas en MLC— se implementó la unificación monetaria y cambiaria, que alimentó la inflación y la pérdida de control sobre el mercado informal de divisas y se convirtió en el camino más largo para volver a la multiplicidad monetaria y cambiaria. Hoy podemos decir, dolorosamente, que con la Tarea Ordenamiento no se avanzó en ninguno de los objetivos planteados: ni se incrementó el papel de la moneda nacional, ni mejoró el poder adquisitivo de los salarios, ni se incentivaron las exportaciones.

2) Desde hace años, se pretende alcanzar la soberanía alimentaria, la sustitución de importaciones, el incremento de las energías renovables, la superación del problema de la vivienda, la economía basada en el conocimiento y la innovación. En contraste, la inversión en la agricultura y en la industria ha sido escasa. En 2022, por ejemplo, el 37.4 % de lo invertido se concentró en el turismo y solo un 2.6 % correspondió a la agricultura,[1] y en 2023 sucedió algo similar.[2] Este problema es reflejo del predominio de un modelo extensivo, cortoplacista, importador y dependiente, que alcanza en el turismo su máxima expresión. Se ha permitido que este sector retenga una parte significativa de los fondos de inversión en tiempos de dudosa rentabilidad, lo que ha debilitado la estrategia de desarrollo.

3) En 2021, cuando se buscaba incrementar la producción y la exportación para superar la inflación, recuperar el control sobre la moneda, reducir el déficit fiscal y atenuar la desigualdad, se liberalizó y amplió el sector privado. El sector privado capitalista privilegió, como era de esperar en un escenario de oferta deprimida, aquellas actividades donde podía obtener mayores ganancias y de forma más rápida, es decir, actividades importadoras y de servicios. Esto alimentó la devaluación de la moneda nacional, al incrementar la demanda sobre el mercado informal de divisas — previamente descontrolado por el shock externo y la Tarea Ordenamiento— que capturó crecientes cuotas de las mismas divisas que obtiene el Estado para los objetivos sociales. La política hacia el sector privado no solo ha contribuido a sabotear la Tarea Ordenamiento, sino también los objetivos recaudatorios de las propias tiendas en MLC. Hoy en día este sector es cliente habitual del Estado en actividades como la construcción, la gastronomía o la reparación de vehículos, que transan a altos precios, de modo que, por un lado, se erogan grandes sumas del Presupuesto y, por el otro, se subdeclaran ingresos. Como resultado, se incrementa el déficit fiscal.

Los documentos rectores establecen que el sector privado jugaría un papel complementario en la economía. Sin embargo, su encadenamiento con el sector estatal para la producción y la exportación es escaso y existen actividades completas en las que ya ocupa el papel principal, por lo que sus actores tienen la posibilidad de descargar sobre los consumidores el costo de la crisis.

La mayor parte de las empresas del sector privado, tal y como se ha configurado, dan la apariencia de crear nueva riqueza, pero en realidad se apropian de una parte de la riqueza generada en otros sectores, que pasa a ser distribuida en forma más desigual.

4) En resumen, cuando se buscaba recuperar la justicia social mediante el fortalecimiento financiero y humano del Estado y su acción consciente sobre la sociedad, las políticas adoptadas han contribuido a descapitalizar al Estado, a deteriorar las condiciones de vida de las mayorías y a perder la capacidad para encontrar una salida.

La política económica se ha manifestado como un programa inflacionario, devaluador y dolarizador. En contraste, los salarios del sector estatal han tenido poca variación desde 2021, de modo que el programa ha reforzado la transferencia de poder adquisitivo hacia otros grupos sociales.

Hoy se impulsan medidas para «corregir las distorsiones» — anunciadas en diciembre de 2023—, lo que significa un reconocimiento tácito de que esas distorsiones han sido generadas, en primera instancia, por decisiones institucionales. Sin embargo, el paquete combina medidas a todas luces necesarias con otras que ya están alimentando la inflación…

No podemos afirmar que estos resultados sean intencionales, como lo presenta habitualmente la propaganda contrarrevolucionaria. Las causas son de otra índole. Si nos fijamos bien, la mayor parte de las medidas depositan la solución en arreglos monetario-fiscales y en mecanismos financieros e indirectos de conducción de la economía. Así, se descuida la vieja tesis marxista de que los problemas económicos, sea cual sea su naturaleza, remiten a las relaciones de producción. Aunque las políticas monetarias y fiscales pueden favorecer u obstaculizar, es en el campo de la producción donde se decide la salida de la crisis. Por otro lado, se olvida que el socialismo procura incrementar la dirección consciente de la sociedad, y que los mecanismos políticos y administrativos de conducción de la economía juegan un papel clave para alcanzar sus metas, como ha demostrado la propia historia de la Revolución.

De hecho, algunos de estos mecanismos han sido reforzados durante la presente crisis, al disminuirse los montos de divisas y utilidades que pueden retener las empresas estatales, para poder asignarlas de manera directa hacia otros objetivos económicos y sociales. Paradójicamente, mientras los mecanismos administrativos han impedido que nos hundamos todavía más, la imagen de la política correcta sigue siendo la del arreglo monetario y la liberalización, con su absoluta ineficacia y su alto costo social.

Ha surgido un nuevo dogma. Un dogma economicista tan arraigado en las alturas que se ha mantenido en medio de una terrible crisis, cuando la política revolucionaria debía imponerse para salvar al socialismo y a la gente, que es lo que espera el pueblo de Cuba. Este dogma, en realidad, es reflejo de un cambio de paradigma en la transición. A grandes rasgos, el paradigma anterior privilegiaba la movilización del pueblo y la clase trabajadora en función de metas políticas, económicas y sociales. En la actualidad, se deposita el logro de los objetivos en el diseño adecuado de las relaciones económicas — según criterios técnicos— , y se legitima que actores y empresas persigan intereses particulares, los que serían conducidos y regulados de manera indirecta.

Los contenidos específicos de ambos paradigmas han coexistido históricamente y pueden, incluso, complementarse en más de una cuestión; pero debilitar la movilización política tiene graves consecuencias sobre el sujeto económico y el patrón de eficacia propios del socialismo. Por otro lado, el modelo cubano sostiene un amplio régimen de derechos dentro de un país subdesarrollado. Bajo cualquier circunstancia, debe asegurarse el destino social de una gran parte del producto económico. Este rasgo estructural entra en contradicción con el nuevo dogma y se sabotean el uno al otro, generando resultados no deseados y — lo que es peor— desconectando a empresas y trabajadores de la función social de su labor.

En cualquier caso, el paradigma ausente es el del poder popular efectivo, mediante el cual quienes construyen la sociedad pueden controlar la gestión de las riquezas, prever las fallas, defenderse de los errores, asegurar las metas. Esto puede funcionar como un resorte de eficiencia y transformación, y debe aplicarse en primer lugar en la producción y la exportación, cuya drástica disminución está en la base de la crisis y ocasiona una escasez crónica capaz de diluir cualquier receta económica. Hacia las actividades productivas y exportables debe dirigirse toda la fuerza de la sociedad, deben trasladarse los mejores cuadros y debe desarrollarse una fiscalización permanente desde arriba y desde abajo para asegurar un mejor desempeño, mientras se cuida que cada centavo sea bien distribuido. Nada de esto es sencillo, menos aun al observar que una gran parte del pueblo se encuentra desesperanzada y desmovilizada.

Cuando las masas no se activan por sí mismas hace falta la señal poderosa de un cambio, que debería empezar por quienes dirigen.

Para esto no bastan los recientes llamados al control popular y el combate a la corrupción. Mucha gente percibe demasiada impunidad y complicidad con los errores y los problemas, por eso han perdido la fe en la acción transformadora. Quien convoque a la movilización y al poder popular debe dejar claro en su actuar que no habrá tolerancia con la corrupción, ni con el burocratismo, ni con el privilegio, y compartir el poder en verdad, para que sea el pueblo quien alcance la victoria.

Existe el temor de que el crecimiento del poder obrero y popular saque a relucir las contradicciones y desviaciones de nuestra institucionalidad, pero eso daría la posibilidad de combatirlas, de superarlas. Nada nos fortalece más que eso.

Dejemos de poner el manto de Revolución y Socialismo a aquellos factores dentro del Estado que no son revolucionarios ni socialistas.

Asegurémonos de que la voluntad popular se haga cumplir a lo largo y ancho de la estructura institucional. Dotemos a los afectados por las desviaciones y los errores de un poder real para enfrentarlos, y así los recursos llegarán a su destino, la producción crecerá y edificaremos, como decía Fidel, una democracia donde los humildes tienen las armas.

Notas:

[1] Véase el artículo de José Luis Rodríguez que publicaremos próximamente en esta serie: José Luis Rodríguez: «The Cuban Economy in the Last Decade: Balance and Outlook», Science & Society, Vol. 88, №1, 2024, p. 36.

[2] José Luis Rodríguez: «La economía cubana en 2023 y perspectivas para 2024 (II)», Granma, 20 de febrero de 2024.

lunes, 12 de febrero de 2024

"Claves sobre la implementación del ordenamiento monetario": notas sobre una intervención informativa

Por Yoandris Sierra Lara

En el mes de diciembre de 2020 se realizaron en la televisión cubana una serie de programas informativos con funcionarios del gobierno explicando y conceptualizando lo que sería la llamada "tarea ordenamiento" que comenzaría a aplicarse en enero 2021. Ahora, en enero 2024 se ha decretado el fracaso de esa tarea o reforma monetaria. Como hemos visto en otras entradas, los costos sociales, económicos y políticos han sido muy elevados, y no se cumplió ninguno de sus objetivos propuestos. 

En este breve escrito, repaso una de las intervenciones realizadas por quien en aquel momento era el jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, el economista Marino Murillo Jorge. 

El objetivo es recordar las concepciones de mayor peso teórico - practico de dicha intervención y cuestionarse algunas cosas que, quizás debieron ser consideradas en aquel momento. Cuestiones que, obviamente, aún están sin resolver, y ahora con un nivel de complejidad mucho mayor que hace tres años atrás. 

***

"Hacer una devaluación de la moneda en cualquier país técnicamente no es muy complicado, el problema está en hacerlo unido con una eliminaci6n de subsidios excesivos y gratuidades indebidas, y al mismo tiempo hacer una transformación de los ingresos" (Murillo. J) 

El asunto es que no cualquier gobierno en su sano juicio aplica una devaluación del 2.300% del tipo de cambio de un día para el otro y esperar a sobrevivir a eso. En Argentina, Javier Milei por ejemplo, devaluó la moneda local 100%, y eso ya es demasiado. 

No hubo ninguna transformaci6n de los ingresos reales, que es lo que importa. La transformación fue solo un crecimiento inorgánico de los ingresos monetarios, que iban a ser anulados por la misma devaluaci6n y crecimiento automático esperado de los precios, eso en el mejor de casos, porque en la realidad los ingresos reales han bajado claramente, si me miden por su poder de compra, tanto de divisas como de bienes y servicios. 

No se entiende el afán y el apuro de sacar "subsidios excesivos y gratuidades indebidas", cuando ni siquiera se había visto en la práctica como iba a reaccionar la economía a la devaluación. Ya quizás no tenga sentido decirlo, pero hubiera sido preferible ir por el camino de minidevaluaciones que hubieran permitido un proceso mucho más controlado. Con esa mega devaluación tomaron un riesgo inmanejable. 

- "la soluci6n que se está dando es que se resuelve la dualidad cambiaria sin hacer otra devaluaci6n en el sector de la población ". (Murillo, J) 

Pudimos ver que el desconocimiento técnico de la tasa de cambio de equilibrio de la economía es lo que estaba detrás de este pensamiento. Se devaluó la tasa oficial, pero la tasa del sector de población se depreció totalmente, dado el desequilibrio de ese mercado, donde en ningún momento el gobierno hizo frente al exceso de demanda de divisas por parte de la población. 

Lo criticable es que el propio gobierno era consciente de que no tenían liquidez en divisas para intervenir el mercado y sostener la tasa de cambio establecida. En ese sentido, o subestimaron totalmente el crecimiento de la demanda de divisas que se vendría, o simplemente permitieron que el mercado y los agentes privados fijaran el tipo de cambio de equilibrio y estaban conformes con la mega depreciación que inevitablemente ocurriría. 

Si bien es cierto que es muy complicado estimar con exactitud el tipo de cambio de equilibrio de una economía de forma "ex ante", la diferencia entre el 1 x 24 establecido por el gobierno y 1 x 280 impuesto por el mercado es demasiada. No es marginal. 

El asunto es que el éxito o fracaso de la reforma dependía de poder mantener estable ese tipo de cambio, o uno cercano a él. Era fundamental para mantener controlada la inflación, la depreciación de los ahorros y la inestabilidad social y política, así como la confianza de que el gobierno era quien controlaba realmente la situación. 

Pero eso se perdió enseguida que comenzó la reforma, y ahí vino el caos. Era esperable que la demanda de divisas creciera. El éxodo masivo hacia Estados Unidos impulsó la demanda de dólares, lo cual depreció el tipo de cambio, pero también políticas incoherentes del mismo gobierno, como las tiendas en MLC ayudaron a depreciar aún más el peso cubano. La reforma fracasó en parte por las acciones o inacciones del propio gobierno. 

-  "El problema está en cómo lograr que las precios nacionales no crezcan más del 12 por ciento". (Murillo, J) 

La mayoría crecieron más de 1.500%, un ligero error de cálculo. 

- "(Los crecimientos de precios) estarán en el entorno de crecimiento de las 12 que hemos hablado y eso lo estamos hacienda para que las productos transables en la economía no nos disparen las costos en el resto de las empresas y estas tengan que subir las precios ". (Murillo, J) 

Dicho eso, ¿Cómo se explica entonces todos los incrementos por decreto que ha habido ampliamente superiores a ese 12%, y que incluso hayan ahora aprobado incrementar los precios de los combustibles y el transporte estatal por encima del 500%? 

- ""Estamos creando condiciones para que el trabajo sea la fuente principal de riquezas ".

 ¿Cómo?, ¿Destruyendo el salario real?, ¿Evaporando los ahorros?, ¿Provocando una hiperinflación que impacta en primer lugar a los trabajadores ya los jubilados? 

El segundo gran fallo de esta reforma es que no tuvo una contrapartida simultanea o previa en una reforma productiva. Los cambios quedaron en la cuestión monetaria y de los ingresos monetarios, pero no hubo cambios en la estructura productiva, en las formas de propiedad y gestión, en incrementos de inversiones en sectores productivos, especialmente como la agricultura. 

Todo esto tenía que sostener la expansión de la demanda agregada provocada por el incremento de salarios y pensiones, y tenía que garantizar la sustitución de las importaciones ante el crecimiento de los precios en los bienes importados. Pero al no hacerse nada de eso, o muy poco, o mal orientado como el caso de las MiPymes especializadas en importar y revender; entonces no hubo un sustento material para los cambios monetarios. 

Obviamente, los cambios en la estructura productiva son mucho más profundos, complejos y con implicaciones "políticas" que los puramente monetarios. Y al parecer la decisión política fue no acompañar la reforma monetaria con la imprescindible reforma productiva. Quizás esto no sea responsabilidad de los que dieron la cara explicando el "ordenamiento". De hecho, la lógica da por pensar que al menos Marino Murillo estaba claro que sin reforma productiva todo esto de la reforma monetaria era un globo que iba a estallar inevitablemente. 

"esta medida (se refiere a la devaluación) en términos económicos y financieros apoya la nueva estrategia económica y social del país, ya que se traduce en un estímulo al que exporta y en un desestimulo al que importa". (Murillo, J) 

Tampoco ocurrió así. Las exportaciones no aumentaron, y de hecho, las importaciones privadas sí que aumentaron. En un movimiento contrario a la lógica de la teoría económica conocida internacionalmente. Sin embargo, devaluar o depreciar la moneda nacional tiene consecuencias en el flujo del comercio exterior solo si existe capacidad de respuesta desde el aparato productivo. Por cuestiones relacionadas con la institucionalidad, la rigidez del modelo económico, la carencia de inversiones, la baja competitividad de las empresas, las sanciones impuestas por Estados Unidos, la obsolescencia tecnológica del aparato productivo nacional, y otras razones; la devaluación - depreciación del peso cubano no estimulo las exportaciones. 

Cabe pensar además que, en términos de dólares, los salarios que se pagan en Cuba están entre los más bajos de la región, razón por la cual los costos comparativos ya tendrían una ventaja sabre los potenciales competidores. En ese sentido, no hacía falta devaluar para darse cuenta de que la incapacidad de generar exportaciones es un problema estructural, que no se resuelve con cambios en el valor relativo de la moneda nacional. 

Del otro lado, si bien las importaciones estatales cayeron fruto de la propia situaci6n de crisis, en los últimos dos años se registra un crecimiento de las importaciones por parte de las MiPymes. Estas importaciones han servido, hay que decirlo, para cubrir un déficit de muchos productos inexistentes en el mercado cubano, y aunque a precios muy elevados, ha servido para satisfacer cierta franja de la demanda, que de otro modo parece que no podía ser satisfecha. Sin embargo, gran parte de esas importaciones terminaron siendo bienes finales, de consumo, incluso de lujo. 

Esto por supuesto que es irracional. El país pierde divisas, y no genera más producción, ni más empleo, ni más productividad. Eso sí, un grupo de "emprendedores" se enriqueció aceleradamente. 

En este caso no se dio el esperado efecto sustitución. Cuando la moneda local se deprecia, el costo de los productos importados aumenta, y entonces el consumidor lo sustituye por el producto nacional, lo cual desincentiva las importaciones y estimula la producción nacional, la industria nacional, el empleo, etc. Sin embargo, como no bubo capacidad de respuesta productiva, ni desde las empresas estatales ni desde las MiPymes (que estaban concentradas en el giro de la importación para básicamente revender), no bubo ningún efecto sustitución. Las importaciones siguieron creciendo, llevando el sistema a un callejón sin salida, dado que profundiza el déficit comercial, y con ello la insostenibilidad de la balanza de pagos. 

No estamos en contra de las MiPymes o empresas privadas medianas. Siempre y cuando estén en el giro de la producción, generando renta, pero con base en producir bienes y servicios. Pero es el gobierno quien debe crear un marco que induzca a este resultado. 

 "Estamos rompiendo un gran circulo vicioso que teníamos: no se puede subir el salario porque no hay producci6n que lo respalde y no hay producción que lo respalde porque el salario no estimula a las personas. Entonces esta medida cambia la dinámica, porque la misma riqueza actual se distribuye de manera diferente a favor de los que trabajan, sin importar donde trabajen". (Murillo, J) 

Bueno, esta es una verdad a medias. Existen otros factores que son extremadamente decisivos en la productividad, diferentes a la motivación del trabajador. 

El incremento en la productividad pasa por cosas como: invertir en los sectores productivos de la economía, especialmente en la agricultura y ciertas ramas de la industria; reducir la brecha tecnológica; generar infraestructuras básicas; fomentar y liberalizar ciertos mercados; aplicar una política fiscal coherente y alineada con el objetivo del crecimiento económico sin descuidar la equidad y la sostenibilidad; modernizar la planta productiva; incentivar la aparición de formas económicas privadas en todos los sectores no estratégicos; recomponer la presencia y funciones del Estado, el cual consideramos que es esencial para el desarrollo, pero debe concentrar sus recursos e intervenciones en las áreas estratégicas de la economía nacional y especialmente en lo social. 

Sin esas acciones es muy difícil que se pueda romper ese antiguo circulo vicioso entre bajos salarios y baja productividad. 

 "Hay tres fenómenos en el país que van a ocurrir: déficit de oferta, incremento de los ingresos y aumento de los costos. Esas tres variables solas tienden a dar más inflación que la diseñada (... ) Tenemos que enfrentar precios especulativos y abusivos" (Murillo, J) 

En este punto la claridad técnica es total. Denota la conciencia de que se estaba fraguando una inflación que no iba a poder ser controlada. Sin embargo, lo hicieron. La consigna de enfrentar los precios especulativos y abusivos no pasa de ser eso, una consigna que expresa un voluntarismo ingenuo y cínico, dado que el propio gobierno estableció precios que son claramente especulativos y abusivos, basándonos en la definición que de ellos dio el citado funcionario. 

"Esa facultad de establecer hasta dónde van a crecer los precios está en los gobiernos, fundamentalmente en los municipales. Hay que declarar una guerra sin cuartel a los precios abusivos y especulativos, porque cuatro personas no pueden echar por el fondo todo el esfuerzo que se ha hecho para el incremento de salarios en busca de la productividad del trabajo" 

Las preguntas aquí son evidentes. ¿En base a que los gobiernos municipales iban a establecer los precios máximos? ¿Se iba a establecer una especie de margen de ganancia media sobre los costos? ¿Cómo se iba después a garantizar su cumplimiento? 

No son "cuatro personas" las que echan por tierra el esfuerzo. Son las propias medidas de devaluación, depreciación, incrementos inorgánicos de la masa monetaria, el desentenderse del mercado cambiario, la paupérrima productividad, los que hacen que los precios crezcan desmesuradamente. Y todo eso fue causado directa o indirectamente por el gobierno. 

No veo como santos a los que se aprovechan de esa situaci6n para especular, lucrar, enriquecerse; pero esos solo aprovechan las circunstancias, y esas fueron creadas por el gobierno. También creo, como dije antes, que pretender el incremento de la productividad con solo incrementar los salarios nominales es una falacia que difícilmente se pueda sostener en serio. De modo que el fracaso en el objetivo de elevar la productividad no es de esas cuatro personas a las que se refiere el funcionario. 

A modo de conclusión, podemos afirmar que la inexistencia de una reforma productiva y la falta de una oferta estable y solvente de dólares por parte del gobierno conllevaron al fracaso de esta reforma monetaria. También es evidente que una reforma productiva es una cuestión de economía política, que tenía que llevar una aprobación por parte del más alto nivel político del país, igualmente el control de las divisas del país parece estar fuera del alcance de los funcionarios del MEP, estando en manos de "otros sectores" que evidentemente a última hora no las pusieron en función de la tarea. 

Al final, al no asegurarse ninguna de esas dos condiciones, el fracaso terminó siendo el único desenlace posible. 

Referencia. 

• Claves sobre la implementación del ordenamiento monetario. Cubadebate. Mesa redonda. 11 de diciembre de 2020.

Comentario HHC:  Lo más importante, es tener en cuenta los errores señalados y que no se reiteren. La economía es una ciencia, aunque algunos pretendan dirigirla con algo de sentido común, y ocurrencias.  Las leyes de la economía hay que respetarlas. No olvidemos la advertencia de Marx “ Las leyes se vengan de sus violadores".

sábado, 25 de noviembre de 2023

Algunas causas de la inflación en el contexto de la “tarea ordenamiento” en Cuba. Comentario HHC

Por Yoandris Sierra Lara

Introducción

La denominada "tarea ordenamiento" comenzó en Cuba en enero de 2021. Consistió en la eliminación de la moneda CUC (la cual circulaba simultáneamente con el "peso cubano" ( CUP), por lo que pretendía de ese modo eliminar la dualidad monetaria existente en el pais desde la década de los noventa del siglo XX. También en el establecimiento de un tipo de cambio unificado para el CUP, ampliamente devaluado; y todo esto acompañado de una reforma en los salarios, precios y pensiones.

Esas medidas buscaban eliminar o reducir distorsiones de larga data en la economía cubana, sincerar el proceso de formación de costos y precios, transparentar la contabilidad, incrementar la competitividad de las empresas exportadoras.

Sin embargo, fue una reforma monetaria y cambiaria que no se acompañó de una reforma productiva. Los resultados en realidad han sido catastróficos para la economía y especialmente para las familias. Las que han tenido que soportar una inflación y escasez sin precedentes en el pais, solo equiparable quizás a los años más duros del llamado "periodo especial" en la década de los noventa del siglo pasado.

En este breve análisis se repasan varias de las causas que pueden haber incidido en la inflación.

1. Escasos niveles de productividad

La productividad es la medida en que es eficiente la producción. Cuando la productividad es baja, se refleja en unos costos más altos en la producción de los bienes y los servicios. Los costos más elevados se van a reflejar como precios más altos en el mercado. No obstante, esta es una de las causas de última instancia para la inflación. Los niveles de productividad en Cuba son realmente bajos, tanto en la industria como en la agricultura, lo cual responde a la existencia de una tecnología obsoleta, insuficientes inversiones, déficits constantes de insumos, materias primas y energía, pocos incentivos para los trabajadores, las características propias de la economía centralizada, la nula competencia y flexibilidad empresarial. 

No obstante, la productividad puede ser baja o estacionariamente baja y eso no provoca necesariamente inflación. De hecho, hemos tenido una bajísima productividad por años y ha habido estabilidad en los precios. Y es que creemos que la baja productividad no causa la inflación por sí sola. Otros factores se han establecido para generarla. Pero para reducir el nivel de precios y acoplar de mejor manera la relación salarios - precios, el aumento de la productividad sí resulta esencial.

Se suele decir que la productividad no aumenta porque los salarios son insuficientes para incentivar a los trabajadores, y lo salarios a su vez son insuficientes porque la productividad es baja. Se forma así un círculo vicioso. En parte esto es innegable, pero razonar así es una forma incompleta o superficial de ver el problema.

Hay otros factores que son extremadamente decisivos en la productividad, diferentes a la motivación del trabajador. El incremento en la productividad pasa por cosas como: invertir en los sectores productivos de la economía, especialmente en la agricultura y ciertas ramas de la industria; reducir la brecha tecnológica; generar infraestructuras básicas; fomentar y liberalizar ciertos mercados; aplicar una política fiscal coherente y alineada con el objetivo del crecimiento económico sin descuidar la equidad y la sostenibilidad; modernizar la planta productiva; incentivar la aparición de formas económicas privadas en todos los sectores; recomponer la presencia y funciones del Estado, el cual consideramos que es esencial para el desarrollo, pero debe concentrar sus recursos e intervenciones en las áreas estratégicasde la economía nacional y especialmente en lo social. 

2. Insuficientes niveles de producción en general

De conjunto a la escasa productividad aparecen los muy insuficientes niveles de producción general de la economía nacional. En casi todos los rubros industriales y agrícolas el país tiene niveles productivos inferiores a los del año 1989. Esto claramente provoca escasez física, y una oferta rígida, por lo que las expansiones de la demanda agregada se tienen que traducir en incrementos de precios e inflación.

La producción es también un componente del lado de la oferta. Para corregir o atenuar este problema pueden aplicarse medidas similares a las mencionadas en el punto anterior. Las políticas de demanda agregada, especialmente las que generan su expansión, no son coherentes en la situación de una oferta agregada incapaz de reaccionar. El resultado más probable es la expansión de los precios (inflación) sin una contrapartida en producción o crecimiento económico real. El objetivo esencial de la política económica debería ser entonces generar el mayor crecimiento económico posible, pero eso encaja dentro de la política de oferta, no en la de demanda.

3. Marcada reducción en el volumen de las importaciones.

La crisis en que se ha sumido la economía nacional ha reducido drásticamente las importaciones. Por tanto, se da una contracción de la oferta total en la economía. (Oferta Total = Producción Nacional + Importaciones). De modo que las expansiones que puedan provenir de la demanda agregada generan el incremento de los precios y la inflación, como se dijo antes.

En Cuba la mayor parte del consumo nacional de alimentos se garantiza a través de las importaciones, por lo que si estas se reducen la escasez de alimentos se agrava, y por tanto suben los precios de estos productos siendo quizás el componente más grave de la inflación en el país. También hay que entender que parte de esas importaciones son insumos, materias primas y energía, que permiten la producción de bienes.

La reducción de esos componentes agrava los niveles de productividad, de escasez y por lo tanto de la inflación. Las importaciones dependen del crecimiento de la economía, por lo que no se pueden expandir si no hay recursos propios para ellos (divisas disponibles), o sin expandir la deuda externa.

4. Existen estructuras de mercados monopólicas y oligopólicas.

Un mercado monopólico es aquél que es controlado por una única empresa. Los mercados oligopólicos son dominados por un reducido número de empresas. Ambas estructuras conducen a una producción y ofertas limitadas, y a precios superiores a los que deberían establecer por los fundamentos económicos. Aunque tengan capacidad para incrementar la producción, no lo harán, porque tendrían que vender a precios inferiores y sus ganancias disminuirían.

Esta situación se da especialmente en la agricultura, donde aun existiendo una demanda insatisfecha, no hay incentivos para incrementar la producción. Y esto responde a la estructura del mercado.

La posición del gobierno por su lado es casi siempre la de un monopolio. Amparado en esa situación, ha establecido precios muy elevados para toda una amplia de productos incluso de primera necesidad, precios que el sector privado toma como referencia para fijar los suyos. En este sentido, la aplicación los precios monopolistas (sean estatales o privados), tienen un efecto favorecedor de la inflación.

5. Alargada cadena de comercialización con revendedores que no aportan valor y sí incrementan los precios notablemente

En Cuba, la cadena de valor asociada a las producciones e importaciones de todo tipo de productos suelen ser extensas, pero no en el ámbito productivo si no en el de la comercialización, donde a partir de unos escasos productos se establecen márgenes de ganancia especulativos muy elevados por parte de los revendedores. En la raíz de este problema hay factores como la escasez generalizada, la concentración de los productos en ciertos lugares geográficos, la escasa o nula inversión, la corrupción y obviamente la limitada o nula competencia.

La posición oficial responsabiliza a los especuladores de la inflación. Una parte de la inflación sin dudas debe responder a la práctica de estos agentes, pero la inflación tiene varias causas más, y de mayor impacto. No se trata de defender a las personas que se dedican a esta actividad, pero el enfoque debe ir a la cuestión objetiva.

Los especuladores y revendedores no hacen más que aprovechar las circunstancias que encuentran en su entorno, pero esas circunstancias no son creadas por ellos. Si se eliminan o modifican suficientemente las circunstancias, ya no tendrán las condiciones para operar.

Tampoco tiene sentido movilizar a la población para perseguir a los que ponen precios abusivos. En primer lugar, ¿Qué es un precio abusivo?, ¿Puede definirse eso operativa y normativamente? ¿Es responsabilidad de las personas perseguirlos? ¿Sólo son precios abusivos los que impone el sector privado, o entrarán en esa categoría también muchos de los precios que establece el estado?.

El tema de la inflación es una cuestión de la macroeconomía. El Estado es el principal agente económico de la macroeconomía. Es por tanto el responsable número uno de la estabilidad de los precios. Se pueden tomar acciones de política microeconómica que permitan palear el problema, no se niega esto, pero pretender que la inflación es un tema microeconómico, y que es responsabilidad de especuladores y revendedores no parece ser una solución honesta ni efectiva.

6. Incremento descontrolado de la masa monetaria en circulación

En el marco de la llamada tarea ordenamiento, el gobierno cubano aprobó y aplicó un incremento notable de los salarios y pensiones. A continuación, se muestra la trayectoria del salario medio mensual (nominal) así como su crecimiento interanual:



Como se verifica, en el año 2021 con el "ordenamiento" el crecimiento fue de 222%. Ese masivo incremento salarial se tradujo inmediatamente en una expansión de la liquidez y de la demanda de consumo de los trabajadores y de los jubilados. En el escenario de una muy contraída oferta agregada, la resultante fue un crecimiento masivo y descontrolado de los precios.

Si bien los salarios y pensiones monetarias crecieron, su capacidad real de compra se redujo. Por lo que ahora la mayor parte de la población que viven de estos ingresos exclusivamente son más pobres que antes.

La justificación para tal medida fue que, ante la devaluación del tipo de cambio oficial aplicada por el gobierno, los precios iban a crecer necesariamente – se creyó que iba a ser mucho menos de lo que en verdad sucedió-, y el incremento de los salarios debía propiciar cierto equilibrio con los nuevos precios. De tal modo, en el mejor de los casos no se buscó incrementar el 
salario real, sino adecuar el nuevo salario a los nuevos precios, aunque sin corregir el desequilibrio original entre estas categorías.

Pero la realidad es que los precios crecieron mucho más de lo previsto, el incremento de los salarios y pensiones fue insuficiente para compensar esos crecimientos, pero sí han contribuido sin dudas al crecimiento de esos mismos precios. La masa monetaria en circulación no orgánica – sin respaldo en bienes y servicios- es demasiado grande, y genera una presión permanente al incremento de los precios.

En tales condiciones no cabe esperar una reducción de los salarios y pensiones monetarias. Por lo que el camino debe ser tratar de incrementar la oferta agregada, especialmente en lo que a alimentos se refiere, corregir la cuestión del empleo, tratando de ubicar los trabajadores en actividades productivas, y reducir el empleo estatal expandiendo las capacidades del sector no estatal para emplear de manera más productiva y eficiente la mano de obra.

No es descartable tampoco un canje monetario por parte del gobierno, ante la imposibilidad práctica de otras medidas en el corto y mediano plazo. Es una manera rápida de extraer el excedente monetario, aunque licuaría los ahorros de la población – ya seriamente afectados por la depreciación y la inflación-, mermaría probablemente la confianza en las autoridades del país, y si no se corrigen los problemas de fondo, quizás en poco tiempo reaparezca la inflación y se necesiten nuevos canjes que sería ya un escenario de inestabilidad y de falta de confianza total en la moneda local, en las políticas económicas y en el 
gobierno mismo.

7. La devaluación del tipo de cambio oficial y la depreciación brutal en el mercado

En el marco de la tarea ordenamiento, uno de los elementos claves fue la unificación monetaria y la devaluación del tipo de cambio oficial, el cual pasó de 1 USD = 1 CUP, a 1 USD = 24 USD. Se refiere con tipo de cambio oficial al que deben ajustarse las empresas estatales en su contabilidad. El tipo de cambio oficial nominal CUP – USD subió un astronómico 2.300%. Eso significó una devaluación del CUP frente al USD del orden de 95.83%. Una devaluación enorme. Pero tampoco quedó ahí, dado que el tipo de cambio efectivo en el mercado ha llegado hasta 1 usd = 180 cup, marcando un incremento del tipo de cambio CUP – USD de 17.900% y expresando una depreciación del 99.44% del valor del CUP con respecto al USD. Esos números indican una deprecación realmente catastrófica y una de las más elevadas a nivel mundial en los últimos tiempos.

El CUP sigue siendo la moneda con la cual se pagan los salarios y las pensiones. Pero un porcentaje cada vez mayor de los bienes y servicios que paga el ciudadano cubano promedio y que son básicos para su existencia,deben pagarse en USD. Por lo que la depreciación del CUP se convierte en una depreciación de su poder adquisitivo y por tanto en un incremento casi simétrico de la pobreza.

Es una depreciación directa de sus salarios y pensiones. Los procesos de devaluación – depreciación de la moneda nacional deberían incentivar una reducción de las importaciones, un incremento de los precios y un aumento de la inflación y la erosión parcial de los salarios y pensiones. Pero en el caso de la economía cubana esto es mucho más grave, dado que por un lado no hubo prácticamente producción nacional que se abaratara relativamente frente a las importaciones y que el consumidor pudiera “sustituir”.  Es decir, el incremento de los precios de los bienes importados o producidos con insumos importados deberá ser absorbido por el consumidor, y lo hará más pobre en la misma proporción en que se incrementaron los precios.
 
Por otra parte, el ciudadano promedio primero debe tomar su salario en CUP para comprar USD y de ahí comprar bienes de primera necesidad. Si la moneda nacional se devalúa – deprecia tan gravemente, el ingreso de los trabajadores y pensionados se erosiona en términos reales, tanto por el incremento en el precio del USD como por el incremento en los precios de los bienes y servicios que necesita. 

Los objetivos declarados de la devaluación y unificación eran los de transparentar la contabilidad, comenzar a eliminar las segmentaciones monetarias y de mercados, igualar las reglas del juego para todos los actores económicos, y especialmente incrementar las exportaciones, la producción nacional y reducir las importaciones.

Pero el momento elegido para llevar a cabo tal política debe haber sido el peor en la historia económica reciente del país. En plena pandemia, con un reforzamiento de la hostilidad de Estados Unidos, con una caída absoluta del turismo internacional y de las exportaciones, y en un escenario donde ya la inflación se estaba presentando. Este escenario, más las debilidades internas de la economía - ambas cosas tenían que haber sido consideradas por el gobierno cubano y actuar coherentemente-, llevaron al escenario actual. 

Ahora, en lugar de tener una sola moneda, existen varias. Más que unificar mercados, se han creado nuevas diferenciaciones entre los mercados y las personas que pueden acceder directamente al USD y los que no. Las exportaciones continúan en muy bajos niveles, y es que las exportaciones en 
Cuba no dependen de la tasa de cambio si no de otras variables estructurales e institucionales.

Lo que sí se ha visto es una expansión relativa de las importaciones por parte de las pymes pero concentradas en bienes finales, a contra pelo de la lógica económica - dado que con una depreciación del peso cubano, lo esperable era una contracción de las importaciones y un estímulo a las exportaciones- que en un ambiente inflacionario más bien lo que hacen es obtener ganancias extraordinarias sin aportar realmente al crecimiento de la producción y la productividad, porque son empresas que están en el giro de las importaciones, no de la producción.

8. Creación de tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC)

Una medida impopular y contraproducente ha sido la creación – una vez más de las tiendas estatales que ofrecen productos en MLC. La incoherencia de esta medida en un contexto donde se pretendía fortalecer el CUP, acabar con la dualidad y la dolarización de la economía es evidente y notoria.

Las implicaciones sociales y su impacto político han sido también muy negativos, porque se volvió a retomar este elemento segregador, excluyente y discriminador. La justificación para su existencia es insostenible, se indicó que con los ingresos que estas entidades generaran se iba a garantizar su ciclo comercial y además se iba a financiar la comprar de bienes a vender en CUP pera la parte de la población que no tuviera acceso a dichas tiendas.

La realidad sin embargo demostró que apenas se ha logrado garantizar el propio ciclo comercial de las tiendas, y que la oferta en CUP se ha reducido abruptamente. Lo peor es que imponen precios muy elevados en USD, que actúan como precios de referencia para el mercado y también como precio base para las cadenas de revendedores que han crecido a partir de ellas. Además, refuerzan la demanda de divisas por parte de la población, lo que es un factor que acentúa aún más la depreciación de la moneda nacional.

9. Precios impulsados al alza por una demanda externa

Este elemento se menciona poco. La dinámica de los precios al alza en Cuba se explica no solo por el componente interno de la demanda; sino también por el componente externo, dígase por la capacidad de demanda que tienen los millones de cubanos emigrados pero que siguen influyendo en la economía cubana. Probablemente sea esta demanda la que alimente más el crecimiento de los precios en Cuba para determinados productos, dado que es una demanda efectiva en dólares, que es a lo que apunta en definitiva el gobierno cubano.

Esta situación es nefasta para el asalariado y pensionado cubano, que tiene que ver como sus magros ingresos compiten con salarios, sueldos y pensiones primermundistas. Este mecanismo se puede advertir claramente en mercados como el de automóviles, donde los autos se pueden pagar directamente en USA, o en los mercados virtuales de alimentos, donde los precios no tienen muchas veces ninguna proporción con los ingresos del trabajador cubano, y que terminan siendo pagados por residentes en el extranjero para sus familiares en Cuba. Lo peor de esto, es que sean precisamente los alimentos y otros productos de primera necesidad los que estén en juego.

10. Déficit fiscal

El déficit fiscal es un elemento dinamizador de la inflación, máxime cuando no es capaz de generar una expansión de la oferta total en la economía y el empleo, como es el caso en la economía cubana. Este déficit responde a la expansión inorgánica de los salarios y pensiones estatales, a las enormes pérdidas de un gran número de las empresas estatales, a los incrementos de gastos en el contexto de la pandemia, y a la contracción de los ingresos fiscales del Estado.

Un agravante es que el déficit fiscal no se ha acompañado de una expansión en el gasto social, ni en inversiones estatales relacionadas con cuestiones sumamente sensibles para la población como la salud, la educación, y la producción agropecuaria, como había sido una constante durante la mayor parte de la etapa revolucionaria.

Y es que, en los últimos tiempos, se han recortado gravemente estas inversiones sociales para privilegiar la inversión en ramas como la infraestructura hotelera. De modo que el déficit fiscal se acompaña también de un déficit social, que ha llevado al país a un nivel de pobreza, desigualdad, desatención, desprotección y marginalidad completamente inéditos en los más de 60 años del proceso socialista.

11. Incremento en los precios de importación debido a las tendencias inflacionarias internacionales

El escenario internacional ha sido en los últimos años ciertamente inflacionario. Esto se ha notado también en el precio de los alimentos en el mercado mundial y de la energía. Primero por la pandemia de covid 19, después por ciertas crisis logísticas internacionales, y más recientemente por el conflicto militar en Europa. En la medida que Cuba es un importador neto de alimentos y de energía, esa inflación internacional se traslada a la economía interna. Pero hay que considerar que la inflación en Cuba es muy superior a la inflación internacional, y esa diferencia se explica por factores propios.

El gobierno ha tenido cierta tendencia a usar esta situación como justificación, pero está claro que la intensidad de la depreciación del peso cubano y del crecimiento de los precios, no tiene nada que ver con los valores que se observa en el resto del mundo. Ciertos desequilibrios internos tienen un efecto 
multiplicador muy potente sobre la inflación.

También hay que precisar que el crecimiento de los precios en Cuba había comenzado antes que los que están ocurriendo en la economía internacional, muy vinculados con el descontrol en la emisión de CUC. Adicional, la incapacidad del sistema para producir alimentos en el país no es responsabilidad de la crisis internacional.

12. No se respaldó la nueva tasa de cambio oficial

Por último, el gobierno ha mantenido una actitud incoherente frente al manejo del tipo de cambio. Al devaluarlo de 1 USD = 1 CUP a 1 USD a 24 CUP, no hizo nada por mantener esa paridad en términos concretos. No suministró los USD a ese precio. Durante más de un año simplemente se desentendió de esa variable, y dejó que el mercado la controlara, generando o permitiendo una depreciación como la que se comentó antes. 

Después de un año se comenzó a intervenir tardíamente en el mercado cambiario, nuevamente en forma incoherente al dedicarse exclusivamente a comprar USD, por lo que reforzaron aún más la demanda de esta moneda causando su apreciación y la correspondiente depreciación del CUP. Lo cual va contra la lógica elemental de fortalecer el CUP.

Solo después el gobierno también comenzó a vender USD, pero en cantidades muy restringidas, al punto que el grueso de las operaciones de compra y venta de la divisa, ocurren en el mercado informal y no en el disfuncional mercado cambiario oficial. Al parecer el gobierno apunta a que el mercado le indique cuál es el valor de equilibrio del tipo de cambio, y quizás a practicar un régimen cambiario libre, aunque nada de eso se haya dicho oficialmente.

Comentario HHC: Este artículo es uno de los más completo y mejores que he leído. Se explica claramente, el por qué estamos en las condiciones difíciles presentes, a pesar del esfuerzo que se hace por revertirlas, pero que lamentablemente con medidas insuficientes y mala secuencia en su aplicación en algunas de ellas, no se ha logrado grandes resultados.  

Se puede objetar del escrito, la alusión de que la empresa privada es más eficiente que la estatal per se, cuando nuestra praxis ha demostrado que no es totalmente así, en algunos sectores. 

Por otra parte, se explica brillantemente lo que se llama " algunas causas" de la inflación, ya que desarrolla los aspectos vitales y las interrelaciones que hay que tener en cuenta en cualquier economía. Del mismo, se sugiere o queda implícito las medidas a tomar para corregir la gran desviación que tenemos, por lo que sería conveniente que nuestro gobierno analizara y completara, y corrigiera lo expuesto como causas. 

Lo manifesté en su momento y sigo creyéndolo. La Tarea de Ordenamiento debió hacerse de modo paulatino, sobre todo las devaluaciones, y se tenía que contar con un fondo de reservas en divisas ( todos los países que han pasado por esto lo han tenido), para ir corrigiendo los déficits de la oferta, ante las insuficiencias de transformaciones estructurales de la economía antes de este cambio, y ni tan siquiera se previó al unísono, y aún no se hacen del todo, por lo que el fracaso era altamente probable.   

Me reitero, es con prisa y sin pausa, la toma de medidas correctoras en la situación que estamos. De esas, muchas se han expuesto en este sitio y en otros, por destacados economistas.  

martes, 31 de mayo de 2022

Ordenamiento monetario en Cuba: avances o retrocesos

Las reformas monetarias no son mágicas y no pueden crear riquezas de la nada, estimulan o no a crear riquezas, pero las mayores soluciones están en la esfera productiva.




Han transcurrido 17 meses desde que comenzó a implementarse la Tarea Ordenamiento, en mi opinión por la manera en que se implementó era evidente que no podría cumplir sus objetivos, la realidad lo ha demostrado.

Algunas preguntas quedaban sin respuestas desde el comienzo: ¿Cómo disponer libremente de las divisas obtenidas por exportaciones o por las ventas al mercado interno en estas monedas? ¿Cómo invertir para modernizar la producción, o quién debe aprobar las inversiones a realizar? ¿Qué hacer con la utilidad neta?

El ordenamiento monetario parecía que iba a mejorar el pago a los trabajadores, al permitir repartir a favor de ellos una parte de las utilidades obtenidas por las empresas. Y lo fue en cierto sentido, pero no pensaron bien en la alta inflación que se produjo posteriormente, ni el desequilibrio que se ha creado en el presupuesto estatal, y el aumento vertiginoso de la liquidez en pesos en manos de una parte de la población.

Muchos países, cuando han realizado fuertes devaluaciones de su moneda, o reformas monetarias, han tenido que acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) u otras fuentes, para contar con divisas fuertes para enfrentar el choque del momento, o la alta demanda de divisas del mercado. Cuba no tenía ni tiene acceso a préstamos del FMI, ni de otras fuentes, para enfrentar esta situación. Esto no iba a cambiar, aunque el “ordenamiento” se hiciese antes o después.

Es cierto que la unificación monetaria y cambiaria se llevaba prometiendo desde hace años, pero si se llevaba estudiando el tema por más de 10 años, y no se acababa de implantar, seguramente era porque se conocían los problemas y debilidades de acometer una reforma de ese calado, sin contarse con condiciones para ello. Una vez más, la intencionalidad política tuvo más peso que la realidad económica, pero esa intencionalidad por sí sola no es siempre garantía de éxito.

En este proceso se produjo la interrupción de la venta de divisas por parte de CADECA y bancos del sistema, o pérdida de la convertibilidad interna del Peso Cubano Convertible (CUC), ya que la misma fue producto del estado de las divisas en poder del país, y de la alta demanda de divisas existente, situaciones que permanecerían después del llamado “día cero”.

También debe recordarse que, por una necesidad de recursos financieros, surgen establecimientos de tiendas con ventas en moneda libremente convertible (MLC). El país estaba forzado a continuar y aumentar las ventas en MLC, para captar divisas del exterior y mantener el ciclo de reabastecimiento de productos en tiendas, pero ya esto era un indicio de que realmente no habría una real unificación monetaria en el país.

¿Cuántos contratos con certificados de liquidez (CL) fueron aprobados y no pudieron ser pagados? ¿Cuántos saldos de CL tienen las empresas, para los cuales el país no tiene respaldo líquido en MLC? ¿Cuántos saldos en USD tienen las cadenas de tiendas y las empresas extranjeras, más la población, para los cuales no hay respaldo ni en monedas líquidas, ni en productos en tiendas?

Esas preguntas no son solo para el momento actual, sino también debieron haberse hecho para cuando iba a comenzar el ordenamiento monetario. Si las respuestas no eran muy satisfactorias, podrían haber indicado que no era el mejor momento para echar más leña al fuego.

El “ordenamiento monetario” siguió tratando de la misma manera que se han venido concibiendo de forma histórica el funcionar de la economía, así es muy difícil que la economía vaya a cambiar.

Y, puestos a fijar los precios de las mercancías, no era de extrañar que el tipo de cambio del CUP contra las monedas extranjeras, haya sido fijado como siempre se había hecho en Cuba. A fin de cuentas, el tipo de cambio es el precio relativo de la moneda, y el “ordenamiento” no se alejó de la práctica de establecer precios fijos.

Lo fundamental no era si el tipo de cambio del día cero iba a ser 24, o iba a estar por debajo de 24, o por encima. Esa sería solo una fotografía del momento, aunque fuese más o menos “borrosa”. Lo importante sería ver cómo se seguiría fijando el tipo de cambio del CUP contra otras monedas, en el curso del tiempo; ver si era cierto que existiría un régimen cambiario relativamente flexible, como se anunció.

Era muy difícil para los directivos cambiar de un régimen cambiario de tipo de cambio fijo a otro tipo de cambio flexible. Implicaba variaciones permanentes en muchos aspectos de la vida económica, con influencia constante en precios, salarios, pensiones, etc., y una interrelación estrecha con todas las otras variables de la macroeconomía. Pero las economías exitosas no funcionan con tipos de cambio fijos, para largos períodos de tiempo.

Con mayor o menor éxito, desde 1993 la población cubana se había ido adaptando a la existencia de cadenas de tiendas en divisas (primero en USD, después conviviendo los USD y los CUC, y posteriormente solo en CUC), aceptándolas a pesar de no recibir salarios en esas monedas.

Sin embargo, las tiendas de ahora en MLC, que funcionan solo mediante tarjetas, han tenido y siguen teniendo un fuerte y amplio rechazo de la población. Cabe preguntarse por qué.

La población anteriormente podía en CADECA cambiar CUP por USD o CUC, aunque fuese en las pequeñas cantidades que los salarios permitiesen. Ahora, si alguien no recibe ingresos en MLC, tiene que acudir al mercado extraoficial para adquirir MLC, con mayores dificultades y con una constante devaluación del tipo de cambio de la moneda nacional.

También se habían filtrado las ideas de que el “ordenamiento” tenía la intención de que el salario sirviese para satisfacer las necesidades de la población; de que no se podía admitir que el que recibiese ayuda familiar del exterior, sin trabajar, tuviese ventajas económicas sobre el pueblo trabajador. Ideas muy loables y metas a alcanzar, pero muy difícil de llevar a la práctica simplemente con una reforma monetaria. Las reformas monetarias no son mágicas y no pueden crear riquezas de la nada, estimulan o no a crear riquezas, pero las mayores soluciones están en la esfera productiva.

Cambio monetario informal

Lo que no previó el ordenamiento monetario era la magnitud que iría a alcanzar el tipo de cambio informal del USD, el MLC y el Euro contra la moneda nacional.

¿Por qué se alcanzaron esos valores?, por múltiples factores, por un lado el estado incrementó los salarios en moneda nacional, pagó altas sumas de utilidades a los trabajadores en las empresas con ganancias, es decir aumentaba la masa monetaria en el país, y por otro se desabastecieron las tiendas en CUP y solo quedaba como alternativa las tiendas MLC también desabastecidas, pero menos que las anteriores, por lo tanto, las personas cambiaban pesos por MLC.

Todo esto sumado a la propia crisis económica nacional, y la erradicación de ciertas barreras a la emigración ha desembocado en que en lo que va de año hayan emigrado al menos 100 000 personas, que han demandado dólares para su empeño.

Resulta curioso la intención del Ministro de economía en el mes de mayo de adelantar informaciones que no eran de cumplimiento inmediato al decir “Hay una pieza faltante en el diseño de esa tarea, que es la venta de divisas a la población, hay una gran brecha entre el cambio oficial y el informal.”

Lo real es que el anuncio de la venta de divisas es solo un anuncio, y lo certero que esa medida no es de corto plazo, ni se puede sostener ilimitadamente.

También el gobierno de Estados Unidos anunció aumentar el límite de remesas a Cuba, aumentar los viajes de las aerolíneas a otras provincias, que podría interpretarse como una nueva llegada de divisas a Cuba por los viajeros.

Caída del dólar y el euro en el mercado informal

La realidad es que por distintos anuncios oficiales, sumado a otros factores, el usd y el euro han visto bajar su valor en los últimos días, sin que de momento, existan verdaderas razones para esa sobrevaluación del peso cubano. Se es consciente que es necesario conservar el valor de la moneda del país, pero lo curioso es cómo hacerlo si la misma no tiene la fuerza fundamental dentro del territorio nacional.

Según el sitio El Toque, que con todas las críticas que se le pueda hacer a la manera en que calculan las tasas de cambio, han sido el único referente hasta el momento, se observa la caída en la cotización de las monedas con respecto al peso cubano.

En simples observaciones en algunos centros gastronómicos privados de la ciudad en la semana del 23 al 27 de mayo del 2022, la cotización es menor que la que se expresa en el cambio de la tabla, llegándose a cotizar el dólar a 80 y el euro a 90.

En conclusión, son movimientos a la sobrevaluación, pero sin un fundamento real que los respalde, porque ni el estado ha vendido moneda extranjera o MLC, ni han empezado a llegar remesas en volúmenes superiores a lo habitual, ni el turismo se pasea por las calles en las cantidades que presionen a esos movimientos especulativos.

Por otro lado, la economía no da las señales que se necesitan para esa sobrevaluación de la moneda nacional, siguen los problemas con los apagones por roturas, mantenimiento de plantas y falta de combustible; uno de los principales productos potencialmente exportables, como el azúcar ha caído a las cifras más bajas de los últimos 100 años, o desde 1959 hasta la fecha, y se pudiera estimar en unas 500 000 toneladas solamente los volúmenes de la zafra 2022. Hay dificultades para cumplir los pagos a proveedores extranjeros, es decir, las transferencias al exterior o se han paralizado o se han relentizado. El bloqueo de Estados Unidos que tanto nos afecta se mantiene sin cambios. Es decir, no parece que la economía pueda recuperarse en el corto plazo y ofrecer más bienes y servicios, imprescindible para frenar la inflación existente, por lo tanto no es posible mantener la tendencia a la baja de la tasa de cambio informal.

Entonces, ese movimiento a la baja ha sido influenciado por ciertas expectativas, pero las causas que han propiciado ese cambio informal elevado con respecto al oficial se mantienen.

El llamado ordenamiento monetario con su movimiento cambiario, en vez de lograr la unicidad cambiaria, ha propiciado una diversidad cambiaria donde imperaran 3 tasas según el gobierno, una tasa oficial de 1 dólar es igual a 25 pesos cubanos, una secundaria, para determinadas empresas inicialmente y posterior a la población de un estimado de 1 dólar o MLC igual a 75 pesos cubanos (1) y una del mercado informal que se ha mantenido por encima de los 100 pesos cubanos con respecto al dólar, al MLC o al euro.

***

(1) La tasa secundaria no ha sido divulgada oficial pero entre 25 y 125, se puede estimar que sería de 75 pesos.