Por Humberto Herrera Carlés
- La escasez crítica de combustible para aviación: La falta de Jet A-1 llevó a que aerolíneas internacionales como Air Canada, Air Transat y WestJet suspendieran sus operaciones en febrero de 2026. Esto eliminó la conectividad aérea directa con mercados clave, obligando a los viajeros a utilizar rutas con múltiples escalas.
- Apagones masivos y colapso del sistema eléctrico: La crisis de combustible se tradujo en cortes de electricidad que en ocasiones superaron las 24 horas y en múltiples desconexiones totales del sistema nacional. Esto hizo que la estancia en hoteles y resorts fuera inviable, afectando gravemente la experiencia turística.
- Cierre masivo de hoteles: Para ahorrar energía, el gobierno cubano implementó una estrategia de "compactación" que llevó al cierre del 73% de las instalaciones hoteleras para julio de 2026. Los turistas que llegaban eran reubicados en unos pocos establecimientos operativos.
- Retirada de cadenas hoteleras internacionales: Debido a las sanciones secundarias de EE. UU. (especialmente las impuestas en mayo contra el conglomerado militar GAESA), siete grandes cadenas extranjeras abandonaron la isla. Entre ellas se encontraban las españolas Meliá, Iberostar y Barceló, que gestionaban cerca del 46% de las habitaciones del país.
- Suspensión de rutas aéreas y cancelación de vuelos: Además de las aerolíneas canadienses, otras compañías como Iberia y Air France también cesaron o suspendieron sus vuelos a Cuba. La falta de garantías de repostaje de combustible hizo que las aerolíneas consideraran inseguro operar en la isla.
- Crisis económica interna e inflación descontrolada: El país arrastra una profunda crisis económica, con una inflación proyectada del 40% para 2026 y una caída del PIB. Esto encarece los servicios para los turistas y deteriora la calidad de la oferta, además de generar un ambiente de escasez generalizada.
- Deterioro de la imagen de seguridad y alertas de viaje: La combinación de apagones, escasez de alimentos y combustible, y tensiones geopolíticas llevó a varios gobiernos (Canadá, EE. UU., Reino Unido, Argentina, Irlanda) a emitir alertas de viaje para sus ciudadanos. Esto disuadió a muchos potenciales visitantes.
- Desplome de los mercados emisores principales: El mercado canadiense, históricamente el más importante, sufrió una caída del 76% en llegadas. Otros mercados clave como Rusia (-67,205 visitantes), Estados Unidos (-42,984) y España (-69,6%) también registraron retrocesos drásticos, agravando la crisis del sector.
- Parálisis del transporte interno: La escasez de combustible no solo afectó a la aviación, sino también al transporte terrestre. Los turistas no podían desplazarse a los cayos o aeropuertos, y los taxis y autobuses operaban de forma muy limitada, lo que hacía prácticamente imposible moverse por la isla.
- Visitantes internacionales: Cuba recibió solo 477.707 visitantes internacionales entre enero y septiembre de 2026. La Comunidad Cubana en el exterior fue la que menos descendió con -33.9 %, seguida de China con -43.0 %, y Mexico -44.1 %. Sin embargo, Canadá nuestro principal emisor por años, registra la mayor caída entre los diez principales emisores con un -76.9 %
- Caída interanual: Esto representa una disminución del 65,1% (o una caída del 34,9% según otras mediciones del acumulado frente al año previo, con 890.140 visitantes menos que en el mismo período de 2025).
- Meses críticos: Junio y septiembre registraron los flujos más bajos, con 28.100 y 27.354 visitantes respectivamente.
- Motivos de viaje (primer trimestre): El 51,4% de los visitantes viajó por ocio, recreo y vacaciones; el 60,4% de los desplazamientos por negocios mostraron variaciones a la baja en comparación con 2025.
- Ocupación hotelera: La tasa de ocupación en las instalaciones turísticas cayó al 12,9% durante el primer trimestre de 2026 (frente al 23,7% del mismo período en 2025). [1]
- Cierre de instalaciones: Fuentes gubernamentales e informes del sector reportaron que siete cadenas hoteleras internacionales dejaron de operar o abandonaron el país, dejando aproximadamente el 73% de las instalaciones hoteleras cerradas.
- Factores de la crisis: El retroceso se atribuye a restricciones en la conectividad aérea por escasez de combustible, dificultades con medios de pago internacionales y el impacto general de la crisis económica.
Acciones para contrarrestar la agresión de EEUU
El eje central de la estrategia fue un paquete de 176
propuestas de reforma económica y social, presentado en junio de 2026,
diseñado para transformar el sector.
- Fin
de las empresas conjuntas 50/50: Se permitió por primera vez que
entidades extranjeras sean dueñas del 100% de nuevos proyectos
turísticos en la isla, eliminando la obligación de asociarse con el
Estado cubano.
- Nuevas
modalidades de negocio: Se ampliaron las fórmulas para la inversión,
incluyendo arrendamientos, derechos de usufructo, concesiones de áreas
y venta de inmuebles a inversores extranjeros y a cubanos residentes
en el exterior.
- Control
de la cadena de suministro: Se otorgó a los grupos hoteleros la
facultad de importar bienes directamente, agilizando los procesos y
evitando la escasez de productos.
- Incentivos
fiscales: Se estableció un impuesto reducido del 25% sobre las
utilidades para proyectos de ecoturismo y otras modalidades de turismo
especializado, además de la eliminación de aranceles para importar
Apertura al sector privado y nuevos actores
Se flexibilizó el monopolio estatal, permitiendo una
participación mucho más amplia de actores no estatales y privados en la cadena
de valor turística.
- Agencias
de viajes privadas: Se autorizó la creación de agencias de viajes
gestionadas por empresas mixtas, compañías de capital totalmente
extranjero y formas de gestión no estatal.
- Gestión
de hoteles y transporte: El sector privado pudo empezar a gestionar
hoteles, así como operar servicios de alquiler de automóviles y
transporte turístico.
- Guías
y agentes de venta: Se reconoció la figura del guía de turismo y
agente de venta privado, sujeto a certificación.
Medidas de
emergencia y gestión de la crisis
Para hacer frente a la parálisis inmediata por la falta de
combustible, se tomaron decisiones operativas drásticas.
- "Compactación"
de instalaciones: Se implementó un plan para cerrar hoteles y
concentrar a los turistas en un número reducido de instalaciones
operativas, con el fin de ahorrar energía y recursos. Esta medida
llevó al cierre del 73% de los hoteles del país.
- Reubicación
de turistas: Los visitantes que llegaban a instalaciones cerradas eran
trasladados a otros hoteles en funcionamiento.
Diversificación de mercados y promoción
Ante la pérdida de mercados tradicionales, se buscó
activamente atraer nuevos perfiles de viajeros y reforzar los existentes.
- Enfoque
en el mercado canadiense: Se mantuvo a Canadá como mercado
prioritario, dedicándole la Feria Internacional de Turismo (FITCuba) y
desarrollando nuevos conceptos como "Santa María All In" para
incentivar la venta.
- Incentivos
para la diáspora: Se lanzó una propuesta específica para atraer a cubanos
residentes en el exterior, ofreciéndoles incentivos para viajar a la
isla y permitiéndoles invertir en negocios turísticos con ventajas
similares a las de los inversores extranjeros.
- Desarrollo
de productos complementarios: La estrategia buscó ir más allá del sol
y playa, reforzando segmentos como el turismo cultural, de naturaleza,
de salud y de eventos.
Otras medidas de facilitación
- Infraestructura
financiera: Se anunció la creación de un banco corporativo en línea
para el sector turístico, con conexiones internacionales para facilitar
las transacciones de los socios extranjeros.
- Reapertura
y nuevas rutas: A pesar del contexto, se registraron algunas señales
de reactivación, como la reapertura de hoteles emblemáticos (ej. Royalton
Hicacos en Varadero) y la inauguración de nuevas rutas aéreas, como la de
la italiana Neos desde Roma a Holguín.
En resumen, Cuba respondió a la crisis con una doble estrategia: una de supervivencia inmediata (cierre de hoteles, reubicación de turistas) y otra de transformación profunda a medio plazo, que implicó abrir el sector a la inversión privada y extranjera de una manera sin precedentes en las últimas décadas. Pero hasta el cierre de Septiembre 2026, no hay aún indicios de recuperación.
El éxito de estas reformas, sin embargo, depende en gran
medida de la evolución del contexto externo, especialmente de la presión de las
sanciones de EE. UU. y de la recuperación de la conectividad aérea.


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