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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 28 de julio de 2026

Cuba redefine la atención a las personas en situación de vulnerabilidad: ¿Quiénes recibirán la protección social?

Por: Oscar Figueredo Reinaldo

 




Adultos mayores observan y participan en una clase de taichí en el Convento de Belén, en La Habana Vieja. Foto: Ramon Espinosa/AP.

  • Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 19 de julio de 2026.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Hola, muy buenas noches, un placer volver a saludarlos en Cuadrando la Caja, su espacio para debatir y reflexionar sobre la economía cubana. Durante las últimas décadas, Cuba ha defendido la equidad y la justicia social como elementos transversales en su proyecto social. También ahora, cuando se habla de las nuevas transformaciones económicas y sociales, no solamente tenemos que preguntarnos ¿qué queremos lograr como sociedad?, sino también ¿cómo proteger a las personas más vulnerables? Sobre estos temas estaremos conversando en la noche de hoy. Si le interesa el tema, acompáñenos.

Y qué mejor para dialogar sobre este tema en la noche de hoy que con dos personas que vienen del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. A uno ya lo conocemos, Ariel Fonseca Quezada, viceministro del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Nos ha acompañado otras veces aquí en Cuadrando la Caja. Muy buenas noches.

Ariel Fonseca Quezada: Buenas noches, Oscarito. Siempre un placer estar en este espacio.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: También se nos suma, aunque la hemos visto en cámara, en la Mesa Redonda y en otros espacios informativos, Rita Machín Reyes, directora de Trabajo Social de este propio Ministerio.

Rita Machín Reyes: Gracias, un placer por la invitación. Buenas noches.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Ya conociendo a nuestros panelistas, pero también el tema, hay una pregunta esencial antes de adentrarnos en estas transformaciones que queremos comentar en la noche de hoy. Como decíamos, tanto la equidad como la justicia social han sido elementos fundamentales, transversales, en la construcción de nuestro proyecto en Cuba. ¿Qué entender hoy como justicia social? ¿Qué entender hoy como equidad? A veces también hablamos de igualitarismo, ese tipo de cosas. ¿Qué elementos podemos aportar?

Ariel Fonseca Quezada: Yo creo, para iniciar, que el gobierno ratifica desde el mismo anuncio —porque las transformaciones sociales y económicas que se aprobaron recientemente en el Comité Central del Partido y en nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular— que esas transformaciones están enmarcadas, o dejan bien claro, como principio, que antes de las económicas tenemos que tener las transformaciones sociales que permitan proteger a las personas. Tú decías que en las últimas décadas la revolución es un proceso eminentemente social, un proceso que pone por delante de todo al ser humano, a las personas, y que ante las disímiles transformaciones que hagamos en el orden económico tiene que seguir siendo una premisa que a las personas en mayor situación de vulnerabilidad las protejamos. Indiscutiblemente, como bien dices, no desde el igualitarismo; desde hace muchos años hemos estado diciendo que tienen que existir espacios de equidad donde las personas tengamos las mismas posibilidades y oportunidades para acceder a los distintos espacios. Pero es indiscutible que, ante un escenario de limitaciones, ante un escenario de guerra económica, tenemos que focalizar, y focalizar exige identificar a las personas que necesitan de un mayor apoyo, de una mayor atención, que están en esa situación de vulnerabilidad.

No les decimos vulnerables porque los estigmaticemos de alguna manera, sino porque decimos que la mayoría de las personas que están ahí pueden salir; están limitadas en un momento determinado para enfrentar una situación, para lidiar con ella, sin embargo, pueden salir a partir de que puedan también participar en los distintos programas de protección que se implementen.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Muchas veces, cuando hablamos de estas transformaciones —y por eso es importante comenzar por estos temas—, se sigue hablando de justicia social; creo que es importante remarcar que, como decía Ariel, no son solamente transformaciones económicas per se. ¿Coincides conmigo, Rita?

Rita Machín Reyes: Sí, exactamente. Como explicaba el viceministro, este es un país donde, desde el mismo proceso revolucionario, la obra de la revolución es una obra de justicia social, y la equidad viene dada precisamente por esa necesidad de que cada cual pueda llegar a los mismos puntos de partida y de que le podamos dar a cada cual lo que realmente necesita para poder desarrollarse, sin caer en lo que usted hablaba: el igualitarismo, dar a todos por igual. Se trata de dar a cada cual lo que realmente necesita y de focalizar cuáles son las personas que más necesidades tienen, hacia las que debemos dirigir todos los esfuerzos en este proceso de limitaciones.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Ahí hay elementos, por ejemplo, como la educación, la salud, la protección social, que también son importantes, y que a veces uno dice que no están como quisiéramos; pero todo el mundo defiende que la educación tenga calidad, que la salud tenga calidad, que esa protección social llegue de verdad en la cuantía que merecen las personas.

Ariel Fonseca Quezada: Sí, así es. Cuando hablamos de equidad, de justicia social, de condiciones de partida, es indiscutible que todos debemos tener acceso a una educación de calidad, todos debemos tener acceso a los servicios de salud pública, para que a partir de ellos cada uno de nosotros pueda prepararse, insertarse en la sociedad, prepararse para un empleo; esas conquistas son invariables en el país. Por lo tanto, cómo perfeccionamos las ayudas, los programas para que se inserten las personas que estén en un escalón inferior, es importantísimo, en un escenario que, insisto, no es el mismo que desde el triunfo de la revolución, ni el de hace 20 años, ni el de hace 5 años. Por lo tanto, ¿cómo adaptar las políticas de protección que se implementan en el país desde un enfoque nacional, pero también con particularidades locales?, ¿cómo hacer que en cada localidad se atienda a las personas que más lo requieren con los escasos recursos que tenemos? Indiscutiblemente, necesitamos priorizar sectores, grupos, familias, que más lo requieran.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Ustedes mismos lo decían: lamentablemente, en los últimos años Cuba ha vivido un proceso en el que ha aumentado la desigualdad social; es un momento en que estas propias conquistas, llamadas conquistas de la revolución, también se han ido deteriorando por las propias condiciones económicas, como se veía en la Mesa el otro día, algo que incluso reconocía el gobierno cubano. ¿Cómo evaluar, en este momento tan complejo de la economía, que realmente ha habido un deterioro de esas conquistas sociales?

Ariel Fonseca Quezada: Como bien decías, el propio gobierno lo está reconociendo; por ejemplo, en el tema de la salud, en un programa tan importante como el materno-infantil se han visto retrocesos. No obstante, aún tenemos indicadores propios de países desarrollados; es indiscutible que, de tener una tasa de mortalidad infantil que llegamos a situar en cuatro puntos, ahora esté por encima del 9 (9 por cada mil), eso es un retroceso, y se manifiesta también en otros indicadores sociales: desde el porciento del presupuesto que se destina a la asistencia, a la protección social, hasta el deterioro del poder adquisitivo de las pensiones. El año pasado, con un gran esfuerzo del país, se aumentó la pensión mínima, pero todavía es insuficiente, y a partir de que se deteriora el poder adquisitivo de las pensiones y de los salarios, eso lleva también a un retroceso en algunos indicadores sociales.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Rita, me imagino que desde el Ministerio ustedes ven con preocupación estos elementos. Estamos en una situación demográfica compleja, en una situación económica muy dura, hay apagones, hay escaseces. ¿Cómo lo ven ustedes desde este organismo?

Rita Machín Reyes: Realmente, como se explicaba, es real, no se puede negar: hay un grupo de indicadores sociales que se han ido deteriorando, y las personas que están en una situación más compleja son quienes sufren un mayor impacto de ese deterioro. Desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social hemos estado trabajando, primero, en organizar ese proceso de focalización, de identificar quiénes son las personas que más nos necesitan, cómo llegarle a cada una de ellas, y en diseñar un grupo de estrategias, de políticas, para poder atenderlas. Hay que decir que las personas no son vulnerables per se. Uno está en una situación de vulnerabilidad a partir de que no es capaz de lidiar con, o de anticiparse a, una problemática o un fenómeno determinado, y por lo tanto necesita de la ayuda de otros para poder salir de ese proceso.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Déjame interrumpirte: ¿qué es una persona vulnerable? Porque esa es la pregunta; yo creo que cuando en la calle se habla de personas vulnerables, todo el mundo lo es. Quiero que ustedes me contesten: ¿la vulnerabilidad tiene que ver solamente con un tema financiero, o también con condiciones sociales? Una persona mayor puede ser vulnerable, tenga o no apoyo familiar. ¿Qué es un vulnerable hoy en Cuba?

Rita Machín Reyes: Como te explicaba, nadie es vulnerable per se; uno no nace vulnerable, hay una situación que lo pone en esa condición. Por lo tanto, es multidimensional: no es solamente económica, también es de salud, de hábitat, educativa, social; tiene múltiples causas, múltiples dimensiones, es multicausal, y por eso la atención tiene que ser también multisectorial. Un adulto mayor puede no estar necesariamente en una condición de vulnerabilidad, porque puede tener sus redes de apoyo en la familia, porque además de su jubilación tal vez tiene otros ingresos. Sin embargo, puede haber una persona no tan mayor, un joven que quizás perdió a sus padres, que está solo, que quizás no cuenta con todos los ingresos, que no tiene esos apoyos porque no tiene otra familia que lo respalde; y esa persona sí pudiera estar en una situación de vulnerabilidad, porque tiene determinadas condiciones que no le permiten salir adelante.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y una persona es vulnerable por vivir en cierto barrio, en determinada zona?

Rita Machín Reyes: No necesariamente; el entorno puede influir, pero no tiene por qué determinarlo. Recuerdo que, cuando se iniciaba el proceso del programa de los trabajadores sociales, una de las premisas del Comandante en Jefe era cortar las cadenas de la marginalidad. No necesariamente, porque yo provenga de una familia con procesos de marginalidad o con una situación disfuncional, tengo que reproducir ese patrón, ni tampoco por vivir en un barrio. Hay quien vive en un barrio quizás marginal y no lo es, simplemente porque ha tenido otra formación. Tiene mucho que ver con lo que explicaba el viceministro: los puntos de partida de cada cual y el acceso de cada cual a las oportunidades. Las oportunidades están ahí, pero no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de acceder a ellas, y por eso pudiera estar en ese proceso.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Volviendo entonces a lo que decía Ariel: de lo que tiene que ocuparse el Estado es de que todas las personas podamos tener acceso equitativo a esas oportunidades de trabajo, de empleo, de educación, de salud. ¿Es así?

Ariel Fonseca Quezada: Es así. Quiero ahondar también en lo que explicaba Rita, sobre lo que hemos estado haciendo en los últimos años para la atención a las situaciones de vulnerabilidad. Lo primero fue diseñar un instrumento de trabajo: el propio Ministerio de Trabajo, junto a su Observatorio Social y Laboral, que es nuestra unidad de ciencia e innovación, diseñó un índice de vulnerabilidad multidimensional. Partíamos del criterio de que había mucha autopercepción, e incluso se seleccionaban comunidades y se decía "esta es una comunidad en situación de vulnerabilidad", pero esas mediciones en un municipio eran diferentes a las de otros. Por lo tanto, identificamos las cinco dimensiones que mencionaba Rita: socioeducativa, de salud, de hábitat, de empleo y económica. Indiscutiblemente, muchos se reflejan a partir de los ingresos, que vemos que son insuficientes —hablaba del deterioro del poder adquisitivo de salarios y pensiones—, pero la vulnerabilidad va más allá de los ingresos económicos.

Coincido en que hay condicionantes sociales en el lugar donde uno vive, en la familia con la que convive, pero uno puede salir de ahí a partir de que se incorpora a la educación, a los grupos que va formando. Siempre hay factores de riesgo, pero también siempre hay factores de protección. Creo que ahí está también la labor del trabajador social y de los grupos de atención a las políticas sociales, porque tenemos instituciones en el país y profesionales para identificar a las personas en sus diferentes contextos, con distintas vulnerabilidades, y poder incorporarlas. Y la incorporación y la transformación social no consisten solo en dar una prestación económica, porque queremos también trascender el asistencialismo.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: A eso nos vamos a referir en el programa, porque muchas veces identificamos la atención a las personas vulnerables con el asistencialismo o con los subsidios, algo de lo que también se ha hablado dentro de las transformaciones económicas y sociales, y que hay que ir transformando con el tiempo. Recuerdo que, cuando se empezaron a identificar estos barrios vulnerables en toda la capital, en todo el país, a veces se decía: "se va a pintar la escuela, se le va a reparar esto". Pero con esas acciones solamente no se sale de la vulnerabilidad, porque tiene que haber otros elementos que impulsen a esa persona a dejar de serlo, como decía Rita. ¿Es así?

Rita Machín Reyes: Exactamente, es así. No es solamente lo material. Siempre hay que asistir: cuando uno llega y encuentra una situación de vulnerabilidad, lo primero que hace es asistir, porque hay una situación que resolver; pero hay que trascender esa asistencia para llegar a la transformación. No es solamente pintar la escuela o poner un bombillo en la calle; también hay que trabajar con los sujetos para que sean sujetos de su propio desarrollo, de su propia transformación. Hay que hacerles ver a las personas cuáles son sus potencialidades y cómo, desde ellas, pueden ayudar a la búsqueda de soluciones. No es solamente darles la vara, también es enseñarles a pescar, porque no puede ser que todo recaiga sobre los hombros del Estado. Las personas también tienen que buscar en sí mismas cuáles son sus recursos para poder desarrollarse.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Cuáles son esos mecanismos para poder salir de la vulnerabilidad? ¿Funcionan realmente las pesquisas? ¿Cómo identificar a esas personas? ¿Cómo puede una persona acercarse a las instituciones del Estado para reclamar ayuda o para acceder a otras acciones? Esos elementos los conversaremos más adelante aquí en Cuadrando la Caja.

Como comentábamos en el primer bloque, seguimos con el tema de los vulnerables, y uno de los cuestionamientos que existen a la hora de hablar de este tema es si realmente funcionan los mecanismos, en la comunidad y en el territorio, para identificar a esas personas más vulnerables. ¿Qué me pueden decir sobre este elemento?

Ariel Fonseca Quezada: Hay un funcionamiento; contamos con instituciones y un grupo de profesionales que trabajan a diario en esta identificación, aunque no es perfecto. Podríamos empezar diciendo que en Cuba hay más de 177 000 núcleos o familias protegidos por la asistencia social, por haberse identificado que estaban en situación de vulnerabilidad económica. El Estado, a partir de su norma de regímenes de seguridad y protección social, hoy beneficia a cerca de 300 000 personas a través de la asistencia social.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y este beneficio cómo es? ¿Se les da dinero?

Ariel Fonseca Quezada: En su mayoría, más del 90 %, son prestaciones monetarias temporales, pero el régimen de la asistencia social no contempla solo la entrega de una prestación monetaria. Podemos decir que a más de 10 000 adultos mayores que viven solos hoy se les paga a una persona para que los cuide —lo llamamos asistente social a domicilio—; esa persona, que por supuesto no es un familiar, aunque hay excepciones, recibe ese pago del presupuesto del Estado. También, en el caso de los niños con enfermedades crónicas que necesitan equipos de aire acondicionado o refrigeración las 24 horas del día, el pago del consumo eléctrico se asume por la asistencia social. Lo ejemplifico para que se entienda que no son solo prestaciones económicas, pero el trabajo no es perfecto. No tenemos duda de que, a lo largo y ancho del país, en distintas comunidades, todavía puede haber familias que no se han identificado, y necesitamos, desde esas reglas de oro que mencionaba Rita —en el año del centenario del Comandante en Jefe, siempre es importante recordar cuando creó el programa de trabajadores sociales— aplicar la idea de que el trabajador social tenía que ir en busca de los problemas, y no esperar a que las personas llegaran a las oficinas. En eso estuvimos trabajando durante el primer semestre de este año, y creo que es importante hablar de esto en este espacio: cómo, a partir de los resultados del año pasado con la aplicación del índice de vulnerabilidad multidimensional en seis municipios del país, decidimos extenderlo a todos los municipios de Cuba, y eso ya tiene un resultado palpable.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Sí, porque este no es un país donde no existan estructuras arraigadas en las cuadras, en las comunidades: existe el CDR, existen organizaciones de masas que también tienen que jugar su papel en este sentido. Y creo que, a veces, uno anda por la calle y ve a una persona en situación de indigencia, o conoce a alguien en el barrio —una viejita cuyo hijo o hija se fue del país y quedó sola—, y realmente esa persona, como usted decía, no estaba en situación de vulnerabilidad, pero cambiaron las condiciones, o pasó una tormenta tropical y perdió parte de la casa, porque, como usted decía, la vulnerabilidad es multidimensional, y a veces uno tiene que ayudar a esa persona, decirle adónde tiene que ir, e incluso acudir a estas propias organizaciones para decir: "mire, creo que esta persona está pasando por alguna dificultad".

Rita Machín Reyes: Exactamente. Tenemos un grupo de trabajadores sociales que hoy están en nuestras comunidades. Como explicaba Ariel, no es perfecto lo que se hace, tampoco es perfecta la labor de los trabajadores sociales, pero hay más de 14 000 trabajadores sociales en el país, presentes en las comunidades, en las circunscripciones, en una pesquisa activa, en ese quehacer proactivo de identificar quiénes son las personas en situación de vulnerabilidad y, además, de diseñar qué estrategia seguir para atenderlas. Están los grupos de atención a las políticas sociales en la demarcación del Consejo Popular, están las organizaciones políticas y de masas. Las personas también pueden dirigirse a las oficinas de atención a la población de las direcciones de Trabajo, del gobierno, para plantear su situación; incluso no tiene que ser la misma persona: otra puede ir a plantear la situación de una familia u hogar que conozca.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y hablando de las transformaciones —si no conociéramos este contexto y cómo funciona, no podríamos hablar de transformaciones económicas y sociales en el país—: ¿por qué se habla tantas veces de subsidiar a las personas y no a los productos? ¿Qué significa esto en la práctica? ¿Por qué nos ha costado tanto hacerlo, Ariel, desde su punto de vista?

Ariel Fonseca Quezada: Yo creo, esencialmente —empiezo por lo último—, que nos ha costado tanto porque no es una tarea sencilla.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y porque había que comenzar por esta propia identificación, ¿no?

Ariel Fonseca Quezada: Claro, porque cuando se pasa de subsidios universales para toda la población a subsidiar a las personas que verdaderamente lo necesitan, lo primero que hay que hacer es identificarlas. Te comentaba que, durante el primer semestre del año, hicimos una actualización de esa caracterización de los hogares. El año pasado hicimos una experiencia piloto en seis municipios del país, que nos permitió identificar los grupos sociodemográficos donde se concentran, donde confluyen, las mayores acumulaciones de vulnerabilidades y de desventajas. Y nos mostró que los hogares donde hay niños menores de cinco años, donde conviven adultos mayores solos o varios adultos mayores sin apoyo familiar, hogares donde hay mujeres embarazadas o niños y adolescentes con enfermedades crónicas, son los de mayor riesgo. Junto con otros organismos de la Administración Central del Estado, identificamos que esos hogares eran cerca de un millón cuatro mil en todo el país; durante el primer semestre, los más de 14 000 trabajadores sociales que mencionaba Rita lograron llegar a ese más de un millón de hogares cubanos, que representaron más de un millón trescientas sesenta y cinco mil personas.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: O sea, ese sería el entorno base a partir del cual comenzaríamos a hablar de transformar el subsidio de productos en subsidio de personas, en sentido general.

Ariel Fonseca Quezada: Exacto. Teniendo en cuenta los resultados del instrumento de trabajo, identificamos. Hemos llegado, decíamos, en el primer semestre, a los hogares donde conviven adultos mayores que viven solos, donde hay niños menores de cinco años. Y, a partir de ahí, teniendo en cuenta también los criterios de elegibilidad, en los que se consideran varias dimensiones, hemos identificado que cerca de 626 000 hogares pueden incluirse en los programas de protección que se están diseñando y que son parte de las transformaciones. Decíamos hace un momento que hay cerca de 177 000 hogares protegidos por la asistencia social; sin embargo, con la situación actual, con el deterioro del ingreso y de las pensiones, más del 60 % de los adultos mayores que visitamos tienen una pensión —es decir, fueron trabajadores—, pero es, indiscutiblemente, insuficiente. Por eso, hacia ellos, creo que ya estamos en condiciones de comenzar ese tránsito, que tiene que regirse por el principio de la gradualidad: no se pueden eliminar todos los subsidios al mismo tiempo. Tenemos que identificar cuál es su impacto en cada uno de los sectores poblacionales.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Cuando uno empieza a quitar subsidios, a implementar transformaciones, eso va teniendo un impacto que ustedes quizás ya midieron, o quizás no, y habría que reevaluar ese fenómeno.

Ariel Fonseca Quezada: Quiero destacar algo, ya que hablabas de la calidad, de la responsabilidad. Mencionábamos cerca de 626 000 hogares en Cuba que hemos identificado en mayor vulnerabilidad; sin embargo, no hay obra perfecta. Se aprobó también, por el gobierno, un mecanismo de actualización que permitirá que los hogares y personas que, a partir de la implementación de las transformaciones económicas —entre ellas la eliminación de subsidios universales—, consideren que deben ser protegidos o atendidos, y que eventualmente deban ser amparados por este régimen de la asistencia social, puedan acercarse a su Consejo Popular para que su caso sea evaluado por las direcciones de Trabajo, por los grupos correspondientes. Algo importante, como cualidad superior, es que la aprobación no está a nivel nacional ni provincial: está en los consejos de la Administración, a propuesta de los grupos de atención a las políticas sociales que, como mencionaba Rita, se encuentran en la demarcación del Consejo Popular, lo más cerca posible de la población.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Sabemos que la situación económica del país es realmente muy dura, que muchas personas, por su capacidad de compra, hoy no llegan con el salario. También sabemos que los subsidios son parejos para todo el mundo, y que se subsidia por igual, digamos, el pan, el arroz u otros productos —que tampoco son muy regulares, pero ahí están— tanto al dueño de una mipyme como a una anciana sola; eso es lo que hay que cambiar. Creo que otra de las transformaciones fundamentales de las que habla este documento es ir transformando también el tema del asistencialismo, porque muchas veces se pensaba que la ayuda tenía que ser económica, y ahora se habla de otros tipos de ayuda que también podría recibir la población.

Rita Machín Reyes: Sí, hay otras transformaciones en las que se está trabajando, relacionadas, por ejemplo, con la dotación de activos de pequeña escala a un grupo de personas que pudieran trabajar o emprender, y generar así sus propios ingresos.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Eso es interesantísimo. ¿Cómo se implementaría?

Rita Machín Reyes: Bueno, eso está en un proceso de construcción, pero consiste, básicamente, en definir primero quiénes son las personas aptas para el empleo, para poder brindarles, por ejemplo, un kit agropecuario, tierra, un kit avícola, una máquina de coser a una mujer, etc., para que emprendan por cuenta propia y generen sus propios ingresos. Eso viene de una experiencia de un proyecto que se implementó hace muchos años, precisamente en Granma, con personas en situación de discapacidad. También hay otra transformación relacionada con los jóvenes: pagarles un salario mínimo a jóvenes entre 18 y 30 años para que se capaciten para el empleo, que viene de la experiencia de la Batalla de Ideas, con el curso de formación integral para jóvenes. Hay otra transformación relacionada con generar beneficios fiscales para que las personas con discapacidad que hoy trabajan en talleres especiales puedan tener mayores ingresos. En fin, hay un grupo de transformaciones orientadas a romper con ese asistencialismo.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Bueno, y antes de seguir con este tema, que es interesante, profundo y necesario —un debate que nos debíamos como sociedad—, vamos a escuchar la opinión del Gurú de Jatibonico, y enseguida regresamos.

El Gurú de Jatibonico:

No es solo que el capital
le fluya a la producción,
también se requiere acción
sobre la atención social.

En la situación actual,
estaría indispensable
que la empresa sea rentable
para poder avanzar,
pero sin nunca olvidar
la atención al vulnerable.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Rita comentaba algo realmente renovador sobre este tema del asistencialismo, sobre cómo salir de él y cómo hacer estas transformaciones, algo que hemos insistido en los dos programas que hicimos sobre las transformaciones: no se puede repartir riqueza que no existe. Otra de las transformaciones sociales de las que también se habla, además de la responsabilidad social, es la creación de un fondo para atender a estas personas. Estamos acostumbrados a que ese dinero salga, por ejemplo, del presupuesto del Estado; sin embargo, creo que es muy innovador que ese dinero no venga solamente del presupuesto, sino que otros actores de la economía puedan sumarse. ¿Cómo sería eso?

Ariel Fonseca Quezada: Es importante, Oscarito, tener en cuenta —como se dijo en la explicación del primer ministro ante la Asamblea Nacional— que las 176 transformaciones están interrelacionadas y hay que verlas como un todo, dentro del programa económico-social del país para este año, discutido ampliamente con toda la población, en los centros de trabajo, en las cuadras, etc. Los ejes 8, 9 y 10 tienen que ver con esas transformaciones sociales: con pasar del subsidio de productos al subsidio de personas, y con las transformaciones laborales y salariales. Como bien se ha dicho, no se puede distribuir una riqueza que no se crea; por lo tanto, si vemos desde el eje número uno, que tiene que ver con desatar las fuerzas productivas, con perfeccionar todo lo relacionado con la empresa estatal socialista, con ponerla en igualdad de condiciones con el resto de los actores, incluida la inversión extranjera —que también se requiere para el desarrollo del país—, se tiene en cuenta que se tribute a ese aporte, porque hay que crear ese fondo imprescindible para aplicar las transformaciones económicas. Hoy, el presupuesto de asistencia social recibe recursos exclusivamente del presupuesto del Estado. Lo que se está definiendo es que exista un fondo de protección social que no tenga una única fuente presupuestaria, sino que también incorpore transformaciones relacionadas con la responsabilidad social.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Que ya lo hemos comentado aquí en el programa, y de hecho los propios empresarios que estuvieron aquí con nosotros decían: "yo quiero aportar más, pero eso no está regulado" —está regulado para la empresa estatal, pero no para las privadas.

Ariel Fonseca Quezada: Hay experiencias muy valiosas en distintos lugares del país. Está la medida 64, relacionada también con esa responsabilidad social y solidaria. Por lo tanto, estamos analizando cómo establecer ese fondo, que sirva de reserva para que el país pueda subsidiar a esas personas.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Estamos hablando de un presupuesto que sigue siendo deficitario.

Ariel Fonseca Quezada: Exactamente; por eso decimos que no sea solo fuente del presupuesto del Estado, sino que existan múltiples fuentes con las que puedan contar los gobiernos locales para atender a esas personas que, indiscutiblemente, ante la eliminación de los subsidios, caigan en una situación de vulnerabilidad económica. No basta con el presupuesto de la asistencia social; tenemos que contar con ese fondo, que provendrá esencialmente de la eliminación de esos subsidios universales. Lo que antes se hacía para 9 millones de personas, ahora hay que hacerlo para menos, y esa diferencia, que antes se transfería esencialmente a las empresas que subsidiaban el producto, ahora se concentra en subsidiar, en un contexto de crisis como el que hemos comentado. Es necesario focalizar esa ayuda y, por lo tanto, concentrar los recursos y priorizar los sectores, los grupos, las familias, que más lo requieran.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Me alegra muchísimo contar hoy con Ariel y con Rita, porque han dado una mirada integral a las transformaciones económicas y sociales; creo que uno de los errores que se cometen es mirar las cosas de manera aislada. Como se está diciendo, en el espíritu de estas nuevas normas, de estas nuevas leyes que habrá que fomentar, tenemos que ver las cosas de manera integral. El desarrollo de un país no es solamente el desarrollo económico; también tiene que ir aparejado ese desarrollo social, adaptado a su propio contexto. En la primera parte del programa hablábamos un poco del papel de los trabajadores sociales. Recuerdo que, cuando yo era niño, existía el programa de los trabajadores sociales; mi mamá lo vivió, más joven, en su servicio social. ¿Cómo seguir perfeccionando esa labor, en una realidad de hoy donde las condiciones son mucho más complejas, mucho más duras, mucho más difíciles, y a veces se hace complicado llegar hasta una comunidad, Rita?

Rita Machín Reyes: Precisamente hay una transformación dirigida a fortalecer el trabajo social, desde jerarquizar esa labor en el municipio. Como explicaba en la Mesa Redonda donde estuve recientemente, primero tenemos que seguir rescatando, en el año del centenario del Comandante en Jefe, las ideas fundacionales del programa de trabajadores sociales; ideas que ponen, como se decía al inicio, en el centro, en la mira, a los seres humanos, a las personas. Ideas relacionadas con esa justicia social y con esa equidad de las que hemos estado hablando aquí. También tenemos que seguir apostando por la preparación de nuestros trabajadores sociales, por seguir elevando esa formación. Hoy tenemos un técnico medio en Trabajo Social, está en sus inicios la carrera de Trabajo Social, y tenemos que lograr que todo el que llegue a hacer trabajo social se convierta realmente en un profesional de la actividad.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Estamos hablando de una persona que no solo tenga una alta sensibilidad humana —porque un trabajador social tiene que tenerla—, sino que también cuente con una preparación que le permita ayudar a esa persona a salir adelante. No estamos hablando de un asistente social, sino de un trabajador social mucho más completo.

Rita Machín Reyes: Es un profesional que tiene que contar con todas las herramientas teóricas y metodológicas que se usan en el mundo, la metodología del trabajo social existente, para poder aplicarla y llevarla a la práctica. Porque el trabajo social, como ya hemos explicado, es mucho más que dar dinero; también tiene que ver con que las personas puedan salir adelante, con hacerles ver que tienen potencialidades para superar esa situación. Para el fortalecimiento de ese trabajo social también tenemos que fortalecer las redes de articulación con el resto de los actores que coinciden en una comunidad, y con el resto de los organismos, para que la solución del problema no dependa de un solo organismo, sino que parta del problema que se está suscitando.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Volvemos a hablar del municipio y del territorio. Una y otra vez, en los últimos programas, hemos dicho —y el gobierno también lo dice— que ese gobierno municipal, y sobre todo el territorio municipal, tiene que fortalecerse para poder enfrentar este tipo de situaciones.

Rita Machín Reyes: Tiene que haber una articulación del municipio, de todos los actores, para la solución del problema. Ya explicábamos que es multicausal, multifactorial; por lo tanto, la solución no depende solamente de un trabajador social, sino de todos los que están ahí para darle continuidad. Y esa labor tiene que fortalecerse también en esa articulación de la que estamos hablando, y en dignificar el trabajo de los trabajadores sociales: que tengan un mayor reconocimiento institucional, un tratamiento salarial diferenciado, que se distinga lo que hacen, y que reciban el reconocimiento social e institucional que merece su labor.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Una de las grandes preocupaciones que tiene la población, a largo plazo, es que puedan aumentar las desigualdades, que la sociedad se vuelva más inequitativa. ¿Cómo velar, desde el punto de vista de ustedes, que tienen como encargo, como Ministerio, evaluar a esas personas en situación de vulnerabilidad, para que esas brechas no crezcan? ¿Existen indicadores en Cuba para medirlo, Ariel?

Ariel Fonseca Quezada: Existen indicadores, ya hay instrumentos para evaluar multidimensionalmente los distintos asuntos. Tenemos una fortaleza en la Oficina Nacional de Estadística e Información. Desarrollamos encuestas; por ejemplo, hay una que se realiza anualmente, la Encuesta Nacional de Ocupación, que evalúa no solo cuántas personas ocupadas y desocupadas hay, sino que aporta un conjunto mayor de información. Cada una de las transformaciones tiene prevista no solo una propuesta para desarrollar una norma, sino también sus propios indicadores: cómo vamos a medir los impactos. Desde el Ministerio de Trabajo, como institución encargada de proponer, controlar y analizar el desarrollo de las políticas laborales, salariales y de protección social, tenemos el encargo de proponer sistemáticamente programas de protección, porque el tema no está hoy en limitar los ingresos de algunas personas, sino en lograr acercar a quienes estén en mayor vulnerabilidad. Fidel siempre nos dijo: igualdad de oportunidades y posibilidades, pero de abajo hacia arriba. Cómo vamos subiendo los salarios del sector estatal, sin disminuir los del no estatal. El fortalecimiento de la empresa estatal socialista busca ponerla en igualdad de condiciones con otros actores, y hacia eso tenemos que ir tributando, así como hacia la transformación de los subsidios. Para eso es imprescindible el perfeccionamiento y el reconocimiento de la labor del trabajador social, ese profesional cuya dedicación esencial debe ser atender, identificar y transformar una realidad, y no solo asistir como punto de partida. Ante este sinnúmero de transformaciones que ahora mismo necesita emprender el país, nos toca también a los organismos, a las instituciones, a los gobiernos locales, porque, como he insistido y Rita lo decía, hoy todos los programas de atención social tienen su aprobación a escala local.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Les dejo un minuto a los dos, porque quiero cerrar con algo: ¿le temen a las transformaciones?, ¿les preocupa que pueda haber una mayor cantidad de brechas?, ¿o están seguros de que este es el camino, y de que con ese propio trabajo que comentaban aquí en el programa podemos hacer muchísimo más y proteger a esas personas para, como decíamos en el título, no dejar a nadie atrás?

Rita Machín Reyes: No, yo no tengo esa preocupación. Creo que si logramos que las transformaciones económicas se lleven a la par de las transformaciones sociales, estaremos en mejores condiciones y en igualdad de condiciones. Aquí se ha hablado mucho de focalizar, y focalizar no quiere decir renunciar a los derechos universales que tienen las personas, sino, en este proceso de crisis, poner la mira en aquellos que pudieran estar más rezagados y quedarse atrás. Pero tengo la seguridad de que, si logramos que todo lo que tenemos pensado se haga, y se haga bien, con eficiencia, con calidad, y de forma articulada entre economía y sociedad, podemos avanzar.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Esta es una mirada integral a los fenómenos de los que hemos hablado. Por supuesto, si se habla de vulnerabilidad y de ayuda a estas personas, hacen falta muchísimos programas, y las transformaciones económicas y sociales también dependen de otros elementos. Como hemos abordado en el programa, se trata de un sistema integral de medidas, de mecanismos de transformación que tenemos que emparentar y llevar a cabo. Y, como se dice, una sociedad no es más justa si obvia estas diferencias; se trata de mirarlas, de analizarlas, y sobre todo de no dejar a nadie atrás, como decíamos en el título del programa.

Transcripción: Anaylet Rodríguez Espinosa y Yanet Muñoz Hernández/ IDEAS Multimedios.


Cuba apuesta por subsidiar a las personas, no a los productos. Foto: Periódico 26.