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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 28 de octubre de 2023

¿Colgar el título?. Comentario HHC

Autor(es): Bohemia, Liudmila Peña Herrera, Talía Suárez, Lilian Knight Álvarez

A la emigración de profesionales cubanos hacia el exterior se añade un creciente flujo de especialistas dentro del país hacia sectores diferentes a los de su área de estudio o hacia puestos de menor calificación, motivado por la crisis económica. El ámbito estatal aún posee los principales medios de producción, pero, ¿con qué fuerza laboral emprenderá la transformación económica que se necesita?

Aquella tarde, cuando concluyó la llamada sin una respuesta tranquilizadora, la preocupación terminó por derribarla. “Si aquella brillante doctora, enamorada de la Pediatría, líder natural y eficiente directiva, había colgado los guantes quirúrgicos para irse a trabajar a una Mipyme, que le pagaba siete veces más que el hospital por ejercer la Medicina, ¿dónde quedaba la utopía? Nos la hemos inventado –se dijo Lesli–. O la soñamos”.


El sector de la salud tuvo una disminución de 31 308 especialistas (incluidos técnicos y asistentes de enfermería) en el 2022, las cifras más bajas del último quinquenio. / Yasset Llerena Alfonso.

Antes de finalizar 2022, ya imaginaba que el próximo año vendría fuerte, mas no podía calcular cuánto. El alza de los precios 10 veces el valor original en el mercado informal (y también en el oficial) ponía a cualquiera ante el antiguo dilema del “to be or not to be”, del príncipe Hamlet. ¿Hacer lo que te gusta, para lo que te formaste durante cinco años de estudios universitarios, o irte a incursionar en otros ámbitos, quizá menos gratificantes desde lo laboral, pero con mejor retribución económica?

Lesli, máster en Comunicación y con otros cuantos diplomas de posgrado, decidió permanecer firme en su puesto, ganando 5 060 pesos, vendiendo ropas recicladas los fines de semana en una venta de garaje, limpiando una casa cerrada en el Vedado cuatro veces al mes y cambiando los cigarros de la bodega por azúcar, arroz o confituras. Aun así, la cuenta no le da. Lo peor es que ella no es la única.

Las cifras en el Anuario de 2022, presentado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), revelan una leve pero sostenida disminución del por ciento de trabajadores estatales. Lo preocupante es que actividades priorizadas, con predominio de graduados superiores –y casi absoluto ejercicio estatal– como la Educación, la Salud Pública y la Asistencia Social y la Ciencia e Innovación Tecnológica muestran, el pasado año, una disminución de más de 3 000, 22 000 y 2 000 profesionales, respectivamente, en comparación con 2020.

En esencia, valida la ONEI 12 065 médicos menos, 3 246 estomatólogos menos, 1 375 profesores universitarios menos desde 2021, cuando fuera aprobada la Tarea Ordenamiento.

La Encuesta Nacional de Ocupación, realizada también por el organismo estadístico en mayo último, añade que, en el 2022, unos 6 860 profesionales conformaban el 8.1 por ciento del total de desocupados (personas que no tienen empleo, no obstante lo están buscando), y lo más complejo de ese afán sería, probablemente, congeniar una opción salarialmente atractiva con sus capacidades y experiencias.



La pequeña Liz Hernández Pérez asumía una postura bien sobria ante una mesa de consultorio. Los pies aún no le llegaban al piso, pero garabateaba sin parar hasta que consideraba que las orientaciones estaban completas. Entregaba el supuesto método al paciente y le indicaba seguirlo fiel y estrictamente. Al siguiente caso le tomaba la presión y al otro lo auscultaba. Para la familia, sobre todo sus padres (médico y enfermera), era obvio qué sería la niña de grande.

Más de una década después, Liz inició el camino que todos daban por sentado. “Empecé en el año 2016 en la Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López –refiere la joven habanera de 24 años, mientras recuerda la dedicación con que asumió la carrera de Medicina. Para mí fue mucho sacrificio, demasiado diría yo. Estudiaba todos los días. Tenía poco tiempo de sueño. Esa constante presión me llevó a un nivel de estrés que hasta mi salud afectó, pero sinceramente no me quejo. Sentí un gran orgullo cuando vi ese título de oro en mi mano”.

Con sus resultados académicos pudo haber obtenido directamente la especialidad de Medicina Interna, que era la que más le atraía; sin embargo, por temor a la regulación decidió optar por Medicina General Integral.

Al finalizar su carrera, una idea empezó a atormentarla: “En el último semestre de mi sexto año tomé la decisión de graduarme y pausar mi carrera en busca de otro trabajo. Vivo sola con mi mamá, un hermano pequeño y mis dos abuelos maternos, ambos bastante delicados de salud. Vivíamos todos del salario de enfermera de mi madre, con millones de limitaciones porque: ¿qué son 5 000 pesos aquí para 5 personas?”.


Aunque el Anuario Estadístico no refiere el número de profesionales en el sector no estatal, entrevistas refieren que otros profesionales como ingenieros o arquitectos también migran al sector privado o cooperativo. / Martha Vecino Ulloa.

Liz fue en busca de un empleo con el que los pudiera ayudar mucho más y terminó trabajando como dependiente en uno de esos bodegones que proliferan en la ciudad con el aumento de la importación de productos por las Mipymes.

“Me gusta mucho mi carrera –añade–, de hecho, es uno de los motivos por los que en ocasiones me siento muy mal. A veces paso por delante del Julio Trigo y me dan ganas de llorar, pero lamentablemente no vivo una vida que me permita trabajar sin importarme el salario”.

A sus 24 años, Liz aspira a retomar su profesión en algún momento, en Estados Unidos, donde está su padre. Al menos, terminó la carrera. En cambio, una amiga doctora cuenta que hace unos meses, durante la graduación de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín, las sillas vacías de los estudiantes que habían emigrado antes de recibir su título gritaban con un silencio de abismo. No eran pocas. Tantos años de estudio, tanta inteligencia joven marchando a recorrer diversas rutas fuera de Cuba.

De igual modo, debido a las complejidades para obtener permisos temporales de salidas al exterior y a las continuas negativas de las autoridades, muchos estudiantes y especialistas de la salud optan por pedir la baja permanentemente.

La emigración de miles de cubanos, entre ellos, muchos profesionales recién graduados y otros con amplia experiencia en los más diversos campos, ha dejado demasiados puestos vacantes como para apreciar el problema con tranquilidad. Y no solo repercute en la calidad de los servicios prestados, sino en la sobrecarga laboral de quienes permanecen ejerciendo su labor, más la de quienes ya no están.

Lo sabe Margarita, madre de un niño de tercer grado que no contó con una maestra fija desde el curso anterior, porque la docente que le correspondía esperaba el resultado del Programa Parole Humanitario para reunirse con su familia en Estados Unidos.

“Iba una semana y faltaba las dos siguientes –se queja Margarita. Nada parecía interesarle, pero decía que terminaría el curso. Hasta que finalmente, después de muchas ausencias y problemas en el aula, decidió pedir la baja. Los niños terminaron segundo grado sin maestra porque no encontraron una para reemplazarla y es una auxiliar y, a veces, la directora quienes les dan clases, como pueden”.

Si bien el Ministerio de Educación Superior no ofrece datos de eficiencia académica, en el ciclo 2016-2017/2021-2022, se rompió la correlación entre la matrícula, que aumentó y el número de graduados que disminuyó. / soyvillaclara.gob.cu

En marzo de 2022, el destacado científico cubano Agustín Lage Dávila publicó en el portal Cubadebate el artículo La emigración de personas calificadas: raíces y contextos, en el cual expresó:

“Entre los factores que causan esta emigración está, por supuesto, la búsqueda por los emigrantes de mejores salarios y condiciones de vida. Pero no es el único factor. Funciona también como fuerza de atracción la búsqueda de mejores condiciones para el trabajo científico y la realización profesional. No siempre la encuentran y conocemos muchos profesionales de alta calificación trabajando en empleos de mucha menor calificación en los países a los que emigraron. Pero la imagen de oportunidad sigue funcionando, aunque solo sea a nivel de imagen, y haciendo que la gente reaccione más a las expectativas que a las realidades”.

Lo que describía el profesor a inicios del año pasado, refiriéndose a la emigración a nivel mundial, tiene puntos de concordancia con lo que se vive hoy al interior del país y que tiene que ver con los efectos de la Tarea Ordenamiento, la inflación y el crítico panorama económico del país. No es de extrañar que la búsqueda de alternativas económicas viables derive, muchas veces, en el abandono de carreras universitarias a medio camino o, incluso, en el éxodo de profesionales con décadas de experiencia hacia formas de gestión no estatal. Muchos de ellos se emplean en puestos donde sus conocimientos quedan subutilizados porque priorizan el mejoramiento de su poder adquisitivo y la mejoría de sus condiciones de vida por encima de su crecimiento profesional.

Si bien todas las actividades económicas son determinantes, el sector de la ciencia está llamado, desde la dirección del país, a la transformación productiva; sin embargo el año pasado mostró 2 500 trabajadores menos. / Yasset Llerena Alfonso.

Esa es la vivencia de Lisset Castaigne, médico pediatra intensivista, quien asegura:

“Me apasiona la sonrisa de un niño, pero no puedo salvar vidas cuando mi salario no me da para comprar comida o cualquier cosa básica, sin contar que haces milagros con nada, prácticamente. En busca de empleo me he encontrado muchos médicos jóvenes como yo que tuvieron que abandonar sus sueños. Si seguimos así, ya no vas a tener que ir al hospital a atenderte porque el médico es el dependiente”.


La holguinera Miriam Pérez fue profesora universitaria durante 18 años, en lo que es su vocación desde niña.

“A raíz de problemas de salud propios y de mis padres tuve que explorar otro perfil de mi carrera: la traducción. Poder hacerlo desde casa, en mis propios horarios, me ha dado la libertad de atender a los míos y ayudarlos más económicamente. Ha sido muy fuerte romper el matrimonio con el magisterio, pero no creo que sean tiempos para romantizar el sueño de la vocación cuando tengo que apoyar física y financieramente a mis padres y a mi propia casa con dos niños en edad escolar”.

Para la habanera Lisandra Luaces, graduada de Física Nuclear, el salto fue abismal. Demasiado trabajo, tiempo y estudio para que el salario le durara apenas una semana. Por eso montó un negocio de impresión de documentos: “Los materiales son costosos, casi todo tengo que importarlo porque aquí es imposible conseguir tintas y papel, pero al menos logro llegar a fin de mes con algo de dinero y puedo planificarme. No creo que regrese a mi sector, porque el futuro se presenta sin perspectivas efectivas para los que estudiamos más y alguna vez tuvimos un trabajo estatal al que aportamos pensamiento e inteligencia”.


Por paradójico que parezca, hay quienes han decidido persistir en realizar lo que les apasiona, buscando alternativas diversas.

Tahymi Monzón es enfermera y, aunque se mantiene activa en su profesión, refiere que gasta su salario en solo un día de compras en el agromercado. Por eso, ha tenido que incursionar en varias actividades como organizadora de eventos, pintacaritas para niños y venta de bombones.




“En cualquiera de esas actividades hago, en un solo día, mi salario de un mes completo como enfermera. Es difícil y me veo en un gran conflicto, porque a veces me chocan los turnos de trabajo con compromisos de otra actividad. Ahora mismo valoro la posibilidad de colgar el uniforme y el título de una vez para echar para adelante el negocio de la chocolatería, el que está sustentando mi hogar”.

Algo similar le ocurre al matrimonio de Gretta Rodríguez y Mario Luis Zaldívar, con padres jubilados y dos hijos estudiantes. Ambos son médicos y la única manera que han encontrado de aumentar los ingresos es limpiando casas los fines de semana ella y él haciendo mensajería todos los días después de la cinco de la tarde.

“A veces nos despertamos para irnos al hospital muertos de cansancio, nos miramos y nos preguntamos si vale la pena”, dice Gretta; sin embargo, se mantiene en el mundo de la asistencia médica porque, a pesar de todo, es lo que la hace sentir útil.

Un sondeo de opinión en redes sociales nos permitió corroborar que la modalidad de pluriempleo hoy es más aceptada como opción para incrementar los ingresos. Esta parece accesible para algunas especialidades como periodismo, comunicación social, informática y algunas opciones para profesores, dadas las grandes necesidades de plazas por cubrir.

Basta hacer una búsqueda superficial en los perfiles institucionales de Facebook, de diversas empresas o entidades estatales, para comprobar los numerosos anuncios que diariamente circulan, sobre todo con propuestas de salarios que no sobrepasan los 5 000 pesos cubanos al mes. No obstante, este tampoco es un camino de rosas.


Una mayor remuneración en el sector privado, ha estimulado a muchos profesionales a ocupar puestos de menor calificación. / laverdad.com

Para la periodista santiaguera Viviana Muñiz Zúñiga el pluriempleo es “la salvación, económicamente hablando, pero a veces ni tanto. ¿Cuánto necesita ganar una madre soltera con una niña pequeña para llegar sin asfixiarse a fin de mes? ¿Cuánto para comprar huevos, algo de carne para la pequeña, ropa o calzado? Ni siquiera con tres trabajos (estatales promedios) es posible cubrir esas necesidades básicas. Sin contar las enfermedades y la compra de medicinas, porque en la farmacia no hay. El pluriempleo nos ha salvado, pero el costo emocional, de tiempo y esfuerzo ha sido grande, al menos para las que ya tenemos la responsabilidad de criar, educar, solventar necesidades de los niños”.

Por su parte, la profesora camagüeyana Karely Alonso subraya algunas peculiaridades del pluriempleo para los docentes:

“Trabajo en educación superior, que no tiene demasiadas posibilidades. Si decides contratarte en la educación media, ¡ahí sí te has complicado! Por lo general, las personas con vergüenza aguantan dos o tres cursos escolares, no más. Me refiero a vergüenza en el sentido de hacer bien su trabajo. En la práctica, tampoco he visto mucho de eso. He experimentado el pluriempleo haciendo otras cosas como mensajería. Sé de personas que se dedican a vender, en físico u online. Como norma, le quitan ‘el pie’ a su trabajo básico estatal. Es un tema complicado. Tampoco existen mecanismos para facilitar el pluriempleo. Por ejemplo, si no hay auxiliares de limpieza, una quiere hacer el trabajo de dos y no hay de dónde buscar personal: ¿por qué no pagar dos salarios? No se puede. Y ahí están los pisos sucios y otros trabajos sin realizar o recargando sin pago a las mismas personas que tarde o temprano se irán”.

A pesar de las ventajas que pudiera generar el pluriempleo en cuestiones de ingresos, no pocas personas aceptaron la influencia negativa que representan más horas de trabajo, mayor estrés y menor tiempo de descanso. La joven colega Claudia Rafaela Ortiz Alba asegura que, si bien ha desarrollado sus habilidades gracias a esa modalidad, pues le ha permitido estar en varios equipos de trabajo y roles dentro del periodismo, también le ha deteriorado muchísimo la salud.

“Con tres empleos tengo trabajo para unas 14 horas al día. Ansiedad, angustia, sobrecarga, migrañas, cansancio, deterioro de la visión, insomnio, culpa por no poder con todo, o sí poder, pero no rendir al 100 por ciento de las capacidades. Y lo peor es que lo que reportan tres trabajos, 10 000 o 12 000 pesos, tampoco garantiza tener ahorros, comprar todos los alimentos que necesito, pagar una renta cómoda, reponer equipos de trabajo si se rompen. Sin embargo, tampoco se puede renunciar a esos ingresos porque al mismo tiempo sabemos que trabajar por un solo salario, en el sector presupuestado, es trabajar literalmente por un paquete de pollo al mes o dos cartones de huevos”.

Hace un tiempo, muchos jóvenes recién salidos de las universidades esperaban con ansias a que alguno de sus colegas llegara a la edad de jubilación para asegurar una plaza fija. Hoy la realidad es otra. En las escuelas y universidades, por ejemplo, los jubilados se recontratan para cubrir la necesidad de maestros, al igual que en varios medios de prensa y otros centros laborales que lo adoptan como alternativa ante el éxodo de fuerza de trabajo especializada, tanto hacia el exterior como hacia las formas de gestión no estatal. Si embargo, esta posibilidad también tiene sus complejidades.


Según la encuesta efectuada por BOHEMIA, sigue siendo el aumento de salario el principal estímulo para migrar de sector, y en menor medida, la búsqueda de mejores oportunidades y condiciones laborales. / Leyva Benítez.

“Si para un joven, el pluriempleo resulta desgastante, qué pudiéramos decir los jubilados con una baja pensión que apenas alcanza para la canasta básica y algo más –dice la periodista Norma del Río Reyes. Los que podemos, nos hemos contratado para recibir algo que nos ayude a vivir, pero no todos están en condiciones de hacerlo porque afrontan problemas de salud y las lógicas discapacidades que van adquiriéndose con el paso de los años. Se supone que, después de más de 30 años de trabajo, a la persona le corresponda descansar y vivir con la pensión que reciba. Hoy en Cuba es muy difícil lograrlo. Muchos centros laborales bien podrían utilizar como asesores a esas personas de experiencia ya jubiladas. Ganaría el centro y el jubilado, que tendría otra entradita, tan necesaria en estos tiempos donde los precios están disparados”.

Cual enfermedad crónica y degenerativa, la crisis económica atrofia las fuerzas del país, la principal defensa, esa con la que se cuenta para construir la futura sociedad mejor. Ahora muchos no pueden dejar de preguntarse con temor ¿quiénes harán la transformación soñada?


En busca de las causas y posibles consecuencias de la migración de profesionales hacia puestos de menor calificación dentro del país, BOHEMIA lanzó una encuesta. Los resultados alertan que, de no tomarse medidas, habrá un mayor declive social.

El flujo de especialistas hacia empleos menos calificados y más remunerados no es novedad. Se ha visto en mayor o menor medida desde la crisis de los 90. Antes fue el turismo el que atrajo a maestros, ingenieros… y en dependencia del desarrollo del sector en los territorios, esa tendencia puede mantenerse.

Entonces, ¿qué tiene de diferente este tipo de fluctuación profesional hoy? Para empezar, como aseguró el 22 por ciento de los 70 encuestados, buena parte de ese flujo actualmente va hacia emprendimientos privados, un sector clave en la dinamización de la economía, pero que hasta ahora no posee grandes medios de producción ni se le permite (salvo algunas excepciones) un ejercicio profesional.


El estudio reveló que son los profesionales de las Ciencias Sociales y Humanísticas los más propensos a cambiar de sector. / uo.edu.cu

Otro nuevo matiz es que, a pesar de que las Ciencias Sociales y Humanísticas habían sido el sector más vulnerable a la fluctuación laboral, ahora los profesionales de la Salud son, cada vez más, actores esenciales en este fenómeno.

El 94 por ciento de los trabajadores encuestados –entre los que resaltan los graduados del campo de las Humanidades y la Salud– admitieron haber valorado migrar hacia otro sector, aunque solo el 30 por ciento de la muestra lo ha llevado a cabo.

El principal objetivo sigue siendo el mismo: obtener una remuneración mayor; pero en menor medida, el estudio permitió identificar otros fines, como la búsqueda de mejores oportunidades y condiciones laborales.

Eso nos lleva directamente a las causas de la migración laboral, entre las que fueron señaladas la inflación y los bajos salarios como expresión de la necesidad económica (sobre todo cuando se requiere apoyar o mantener a familiares dependientes como niños, enfermos y/o jubilados); la falta de motivación y oportunidades para el desarrollo profesional y el difícil ambiente laboral.

Sobre este último aspecto, sorprende encontrar entrevistados con opiniones categóricas:

“El sector de la salud es muy explotado. En estos tiempos, dado al déficit de personal en los hospitales, se les sobrexige a los pocos que quedan. Exigen una buena atención a la población cuando no tenemos los recursos necesarios. En mi último año de la carrera, trabajaba prácticamente sin medicamentos. Teníamos que tratar con lo poco que contábamos y aguantar millones de quejas de la población por cosas que no dependen de nosotros. Entonces es demasiado trabajo para tan poca remuneración y reconocimiento”, afirma Liz Hernández Pérez.

Por su parte, Guillermo, un médico que ahora trabaja en un restaurante, manifiesta: “Prefiero abandonar mi sueño de ser cirujano a ser humillado con tanto maltrato en una consulta. El estado de la medicina actual está en decadencia o declive. Y realmente da miedo: no hay casi personal de calidad, ni insumos, y últimamente ni ganas de trabajar. Todo eso le va a pasar la cuenta al país y va a llegar el momento en que sea irremediable”.


Dichas opiniones se corresponden con varios criterios de los encuestados: “En el campo de la salud, si no se mejoran los salarios y las condiciones de trabajo, la migración laboral será la única solución posible para sobrevivir en un entorno de alto costo de vida. Es muy doloroso dejar lo que uno ama y hace con dedicación, pero el amor no puede suplir las necesidades básicas” o “si siguen así, muchísimas personas se seguirán retirando”.

Además de las implicaciones sociales mencionadas, de la subutilización y descalificación de la fuerza de trabajo, en el sondeo se expresaron consecuencias también a nivel personal. Aunque tres cuartos de la muestra describe el cambio a otro sector como una experiencia positiva, y más del 68 por ciento esté satisfecho con dicha decisión, abandonar la profesión suele ser un proceso difícil, doloroso, con altos costos emocionales.

Otro resultado arrojó que un 64.29 por ciento de las personas a las que preguntamos no recomendaría a otros estudiar su misma carrera, lo cual advierte el impacto de esta migración en la escolaridad, la superación y en la visión del trabajo –al menos en lo estatal– como incentivo. En este sentido, uno de los encuestados resumió: “En Cuba, tener un título es no tener nada”.

No es un secreto: la migración de profesionales, tanto en el interior como hacia el exterior del país, responde a dificultades económicas y organizativas de la nación. Ofrecer mayores incentivos a los trabajadores, estimular la circularidad de la emigración, incrementar la producción de bienes en el país y ponerle coto a la inflación galopante son vitales no solo para el futuro sino también para el presente. Lo dicen las estadísticas y lo confirma cada cubano en su lucha diaria por el sustento.

Comentario HHC: Esto es el resultado de la combinación de un entorno externo cada vez más complejo, y de políticas erradas a lo interno. De "resistencia creativa " estamos pasando a la " destrucción progresiva".

Parece poco razonable que además, el estado gaste millones de pesos en la formación  y funcionamiento de los sectores de educación y salud, para que como contraparte sus profesionales abandonen de modo creciente los mismos y se deteriore el funcionamiento de los mismos. En la salud han decrecido ! 12 065 médicos ! cuatro veces más de lo que provocó el estímulo a emigrar a EEUU por su gobierno, al principio del triunfo de la revolución.

Es hora de los que no puedan, que solo justifican los problemas y se quejan de las condiciones externas difíciles ( ciertas), y no logran revertir la situación, que renuncien y les den la oportunidad de llevar adelante una OFENSIVA CREATIVA, a los revolucionarios que si quieren sacar adelante nuestro país, y pueden hacer en estas condiciones, lo que se tenga que hacer,  resultado de una evaluación objetiva y el uso de la ciencia y de practicas que han demostrado en nuestro país y el mundo, su validez, y con ello, poder empezar a revertir "con prisa y sin pausa" la situación en que nos encontramos. 

No hay mas espacio para la "prueba y error". No hay una solución para todo, y todas las soluciones tienen pro y contras, pero como los médicos, hay que tomar las que " salvan al paciente " que cumple el próximo 1ero de enero, 65 años.