Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 7 de octubre de 2016

Principales debilidades internas actuales del modelo y perspectivas de nuestro socialismo

Por: Humberto Pérez González

La revista Temas da continuidad a su serie ¿Qué socialismo?, en esta ocasión con los comentarios enviados a Catalejo por el economista cubano Humberto Pérez, a propósito de la propuesta de Conceptualización del modelo socialista cubano, discutido en el pasado Congreso del PCC.

Fidel en su intervención en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005 planteó que “hay muchas preguntas… acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo”, después de lo cual razonaba y advertía que esta Revolución pudiera ser destruida por nosotros mismos.

En diciembre de 2010, Raúl hizo una más drástica y urgente advertencia cuando dijo que “O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos o hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”.

En la actualidad, principalmente por factores objetivos pero también por decisiones tomadas y políticas seguidas no siempre acertadas (aunque no es el caso examinarlas críticamente en este instante), “tenemos la madeja bastante enredada” y, ante ello, debemos tratar de determinar sus nudos gordianos, el orden de las prioridades a ser abordadas y la ruta crítica a seguir para su solución.

En mi opinión, las palabras y advertencias de Fidel en 2005 y de Raúl en 2010 mantienen su vigencia: no tenemos totalmente asegurado nuestro proyecto socialista y este corre reales riesgos de malograrse. Para tratar de asegurarlo nos queda un máximo de 5 años bajo la dirección histórica de la Revolución.

A lo largo de todo su trayecto en estos casi 60 años, nuestra Revolución ha presentado y presenta peculiaridades, originalidades y fortalezas que la han hecho estar por encima de otros proyectos socialistas y le han permitido supervivir hasta hoy y mantener lo esencial de sus objetivos. Actualmente, Cuba ha aumentado su prestigio internacional y goza de una aceptación como pocas veces antes había logrado. En sentido negativo se mantiene el bloqueo y hay un peligroso reflujo de los gobiernos populares y movimientos progresistas de América Latina.

Debemos sentirnos orgullosos y reconocidos de las fortalezas, pero no podemos confiar dogmáticamente en ellas; ni creer que se mantienen intactas sin resultar afectadas por el paso del tiempo ni por el impacto de los errores internos cometidos y de circunstancias coyunturales.

En nuestra economía interna aún permanecen varios de los defectos y rasgos negativos heredados de los llamados proyectos socialistas del siglo XX. Además, hemos tenido y tenemos defectos y debilidades propias.

Varios estudiosos han aplicado la llamada Matriz DAFO para listar nuestras debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. En la “Introducción” al documento sobre la conceptualización examinado en el último Congreso del Partido se hace un intento parcial de aplicación de dicha Matriz.

A continuación nos concentraremos en lo que entendemos determinante y prioritario dentro de la ruta crítica a seguir, y que se refiere a tres debilidades o problemas internos de la esfera económico-social que resultan determinantes:

Se ha planteado correctamente que el desarrollo de la economía nacional es la primera de las cuatro misiones principales a cumplir y sigue siendo la asignatura pendiente fundamental.

Se ha reafirmado acertadamente que los medios fundamentales de producción deberán continuar siendo propiedad de todo el pueblo. Quiere decir que en entidades del sector estatal se concentran y concentrarán los principales medios de producción del país y por tanto es el sector clave en el que es necesario lograr la mayor eficiencia y productividad posibles.

I—La primera debilidad de importancia capital se expresa en que, a pesar de las medidas tomadas en los últimos años, en nuestra economía en general hay una muy baja productividad y eficiencia y es mucho más acentuada precisamente en el sector estatal.

Entre las causas de esta debilidad está el que se siguen practicando una excesiva centralización estatal de la propiedad y gestión y una administración vertical y burocrática, fórmulas heredadas de las experiencias del campo socialista europeo del pasado siglo y aplicadas en Cuba desde los inicios de la Revolución.

Debido a ello se manifiestan:

– ausencia del sentimiento de dueños y de sentido de pertenencia por parte de funcionarios y trabajadores;

– falta de una participación real y suficiente en el manejo de la dirección y en los resultados de la actividad económica y, en general, en el manejo de la sociedad. 

Tenemos carencia –en síntesis– de una democracia real y participativa y no solo representativa. Como consecuencia, todavía no hemos encontrado la fórmula planteada por el Che hace más de 50 años como una de nuestras tareas fundamentales: lograr una motivación e identificación suficientes para perpetuar en la vida cotidiana las actitudes que se han manifestado y se manifiestan en épocas heroicas y en acontecimientos heroicos puntuales y concretos.

La propiedad de todo el pueblo, en los hechos, resulta tan indirecta y lejana que para cada individuo se convierte en una abstracción que, a lo sumo, puede entender intelectualmente pero que no le llega de manera suficiente al corazón y menos aún a los músculos.

Para sentirse dueños es necesario que los dirigentes y trabajadores de las entidades económicas puedan ejercer determinadas facultades de decisión, de manera real y directa, como lo hace todo dueño, y que reciban en lo personal el efecto de las ganancias o pérdidas que tenga dicha entidad, como sucede a todo dueño.

La parte de los ingresos de los trabajadores procedente del salario debe estar vinculada no a los resultados de la entidad laboral, sino únicamente a la complejidad, condiciones y rendimiento del trabajo individual de cada cual y, siempre que sea posible, con un por ciento significativo del mismo de carácter móvil. Simultáneamente, una porción cada vez mayor del total de sus ingresos personales debe estar vinculada a los resultados anuales de la actividad económica de la entidad como parte de la distribución de una parte de la ganancia.

Para tratar de desarrollar el sentimiento de dueños y el sentido de pertenencia, considero que el sector estatal no debe estructurarse principalmente con el criterio de macroempresas, uniones, consolidados u OSDE en las que resida concentrada y consolidada la personalidad jurídica y la contabilidad empresarial, y por tanto donde se tomen las principales decisiones económicas y se defina el destino de las utilidades.

Sin violar los tamaños mínimos determinados por las tecnologías a utilizar y la aplicación de las economías de escala, es mi criterio que las actividades productivas estatales deben organizarse preferiblemente como empresas medianas y Pymes estatales, con personalidad jurídica propia, independencia contable-financiera y operativa, y circunscritas geográficamente al menor territorio posible.

Esto no significa renunciar a que las entidades de determinada rama o intersectorialmente, manteniendo al máximo su independencia operativa, puedan decidir, de abajo hacia arriba, agruparse para determinados objetivos comunes y obtener así una mayor eficiencia, aplicar los últimos adelantos científicos y tecnológicos, desarrollar cadenas de valor tanto hacia el mercado interno como hacia el externo, etc.

En meso empresas y Pymes, los colectivos laborales empresariales que se formen tendrán un menor número de miembros y ello favorecerá que se conozcan e interrelacionen laboral y personalmente de una manera más cercana; se crearán mejores condiciones para el trabajo en equipos, actividades sociales conjuntas y para la formación de un espíritu de colectivo que pueda hacer sentir y experimentar al conjunto y a cada uno de sus miembros, con mayor intensidad y realismo, su condición de dueños de los medios de producción que utilizan; facilitará la participación más directa y real de todos y cada uno en la elección de los Consejos de Dirección de la empresa y en las principales decisiones a tomar.

Según los estudiosos e investigadores de la historia del hombre, el sentimiento de dueños comunes de sus medios de producción y el sentido de pertenencia era mayor en la gens que en el clan, y en este mayor que en la tribu.

Las actuales empresas y UEB, y no las OSDE que las agrupan, deben ser las células económicas principales en que los trabajadores se sientan y experimenten como dueños y ejerciten la democracia económica socialista.

Es un problema fundamental lograr que la empresa estatal resulte más atractiva o por lo menos tan atractiva para los trabajadores, como lo son actualmente las entidades y los trabajos en el sector no estatal.

II-Una segunda debilidad, y uno de los dos nudos gordianos principales, reside en el hecho de que nuestra sociedad está desgarrada y fracturada en diversos segmentos desiguales económica y socialmente entre sí, con una mayor parte de la población (obreros y empleados del sector estatal, pensionados, etc. que representan aproximadamente un 60-70% de la misma) que no recibe ingresos legales suficientes para vivir, a pesar de que los servicios médicos y educacionales son gratuitos y de que se asegura una canasta básica de alimentos.

Se ha dicho oficialmente que para que el crecimiento del PIB se refleje en la economía doméstica, este debe hacerlo entre un 5 y un 6% como promedio anual. El crecimiento promedio anual logrado en los últimos 5 años ha sido de solo un 2,8% y el crecimiento máximo logrado fue de 4,3 % en el pasado año. En este 2016, primero del período de 15 años que abarca el Plan Nacional de Desarrollo a Largo Plazo hasta 2030, el crecimiento aspirado es solo del 1% y pudiera no haber crecimiento.[1]

Para los siguientes 4 años del actual quinquenio que termina en el 2020 no se prevén crecimientos importantes. La pregunta que nos surge es la siguiente: ¿Debemos seguir esperando sin hacer nada o por lo menos sin pensar en hacer algo que pueda modificar esta situación y romper el círculo vicioso en que nos encontramos?

Ya Marx, en su obra La Ideología Alemana escrita junto con Engels en 1844, expuso su descubrimiento de la ley del desarrollo de la historia humana, la que determina que “el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.”.

Mientras los ingresos normalmente legales no les alcancen para vivir, es absurdo pensar que esa mayor parte de la población afectada se resignará estoicamente a existir “sin vivir”; y se hace lógica e inevitable la búsqueda de los recursos complementarios e irrenunciables para asegurar su subsistencia y la de su familia por vías ilegales. Los desvíos de recursos y la corrupción, calificada como el peor de nuestros males, encuentran y encontrarán un caldo de cultivo que no puede ser contrarrestado ni vencido únicamente por las vías del control y represión administrativa y policial ni por la propaganda y educación ideológica.

Por otro lado, mientras la pirámide de ingresos de la población esté como ahora: peor que invertida, desarticulada y caóticamente estructurada, no se lograrán las motivaciones y encadenamientos laborales indispensables para el incremento de la productividad del trabajo y para el tan necesario aumento de la producción y la oferta de bienes y servicios a la población.

Se hace necesaria la aplicación, lo más rápido posible, de un Sistema de ingresos (no solo salarial pero incluyendo a los salarios) a partir de un ingreso mínimo que alcance para cubrir las necesidades básicas. El salario mínimo hoy es de 225 pesos mensuales y algunos estudios señalan que con los niveles de precios actuales debe alcanzar alrededor de los 850 pesos para cubrir esas necesidades básicas y rebasar el umbral de pobreza. El salario mensual medio actual no llega a los 800 pesos.

Es cierto que un aumento de los ingresos en dinero ante una oferta que no crece genera tendencias inflacionarias y no resuelve per se el aumento del ingreso real. Pero también es cierto que la producción y la oferta no crecerán sostenidamente mientras no haya la indispensable motivación material para que los trabajadores rindan sus máximos esfuerzos. Se está ante un círculo vicioso y se hace necesario tratar de romperlo.

El aumento de los ingresos de los trabajadores en forma de sistema integral no solo es necesario para lograr una mayor justicia social y reducir las desigualdades existentes, sino que es base fundamental para aumentar la productividad, la producción y la oferta. ¿Qué hacer?

Lo primero es preguntarse de dónde salen los productos de esa oferta extra, en su mayor parte ilegal, que permite que subsistan aun los que no ganan para vivir. Los productos de esta oferta aparecen y existen en el mercado negro, informal e ilegal, y salen en parte de las remesas en especie, pero principalmente de la introducción a través de puertos y aeropuertos de contrabandos que burlan y sobornan a los funcionarios aduanales y salen, desviados y robados, de los almacenes y depósitos de las empresas estatales. Sería aconsejable revisar algunas de las regulaciones existentes para convertir en legal lo que hoy es ilegal pero legítimo.

Pero tal vez de mayor importancia, se pudiera también hacer un reanálisis del reparto primario que actualmente se está haciendo del llamado Valor Agregado Total o Nuevo Valor Creado por los trabajadores y que representa el 100% del Valor a repartir.

Una parte de dicho Valor, que en teoría económica marxista se denomina Plus Valor, por diversas vías lógicamente se centraliza y se maneja y redistribuye centralmente para las necesidades sociales y la acumulación y el desarrollo.

La otra parte es la que se supone represente, como mínimo, el llamado Producto o Valor Necesario para la reposición y reproducción de la fuerza de trabajo y es la que llega como salarios e ingresos personales en general de los trabajadores para satisfacer las necesidades de estos y sus familias.

En el socialismo, los trabajadores son los dueños de los medios de producción. Y cualquier productor dueño lo primero que hace con el resultado y con el valor que crea es asegurar la satisfacción de sus necesidades básicas y las de su familia. Luego viene todo lo demás, aunque tenga que limitarse por el momento a una reproducción simple de su producción e ingreso bruto total. Esto no está ocurriendo actualmente.

Tal vez se esté sustrayendo una parte de lo que pertenece y debía integrar al Producto Necesario, y pueda hacerse algún reajuste y aumentarse lo que se destina al ingreso monetario de los trabajadores restándolo de lo que se maneja centralmente. Claro que esto requerirá reajustes cambiarios, tributarios, presupuestarios, de costos y precios, sin afectar el mínimo necesario para cubrir el financiamiento de la educación, la salud, etc.

Otra fuente posible pudiera ser, como han propuesto algunos compañeros, la emisión de bonos de deuda pública para ser vendidos a personas naturales que tengan ahorros, con intereses atractivos aunque no exagerados y tiempos lógicos para ser redimidos, lo que además retiraría liquidez inflacionaria de los que hoy la tienen acumulada en sus casas o en cuentas de ahorro bancarias.

III–La tercera debilidad cardinal y nudo gordiano principal es la relacionada con la denominada dualidad monetaria aunque ya esta no es el problema principal a resolver. El problema principal a resolver es el de la dualidad o multiplicidad cambiaria.

La dualidad monetaria en la práctica está resuelta aunque permanece en lo formal. Es solo un estorbo que en nuestro modesto criterio puede y debe eliminarse lo más inmediatamente posible. Eliminado el CUC, automáticamente las TRD [Tiendas recaudadoras de divisas] perderían su sentido como tales.

En las relaciones empresariales, también como un primer paso, se debe eliminar de inmediato al CUC en tanto intermediario innecesario.

Quedaría entonces desnudo y listo para ser resuelto el verdadero problema: el de la dualidad o multiplicidad cambiaria. Mientras en CADECA el cambio de 1USD para la población es de 24 CUP, para las personas jurídicas estatales el CUP está significativamente sobrevalorado y el cambio es en general de 1 USD=1 CUP, aunque existen además tasas de 2×1, 7×1, 10×1, etc.

De todos los escollos este es el de efectos más negativos, deformantes, confusionistas y contraproducentes:
  1. En sentido contrario a objetivos económicos principales y decisivos como son el aumento de las exportaciones, la sustitución de importaciones y el incremento de las inversiones extranjeras; la permanencia de un dólar devaluado y de un CUP sobrevaluado lleva a que las empresas, en su calidad de exportadoras, se vean desestimuladas a exportar, y en tanto que importadoras, se vean estimuladas a importar y desestimula a los inversores extranjeros.
  2. Contamina, adultera y hace no confiable totalmente a la contabilidad de las entidades estatales y no estatales; y en consecuencia, a los indicadores micro y macro económicos de la economía, lo que desvirtúa en mayor o menor medida las orientaciones de las principales brújulas de que dispone la jefatura del país para tomar sus decisiones.
  3. Es un factor inflacionario y deformador, de un impacto determinante en los mercados de oferta y demanda (entre ellos los mercados agropecuarios) y en general en los altos precios del mercado minorista.
En 2015, por ejemplo, la suma de remuneraciones a los trabajadores, las pensiones y la asistencia social –que son el componente interno principal de la demanda solvente primaria– aportó aproximadamente 34-36 mil millones de CUP. No dispongo de los datos de lo que aportaron los pagos al sector privado y los créditos a la población, pero guiándonos por los indicadores monetarios que publica la ONEI, la masa monetaria primaria normal que llega a manos de la población, creada en el interior del país y asociada a la producción y oferta nacional, debe ser aproximadamente de unos 55-60 mil millones de CUP.

Pero a través de las remesas y de otras fuentes de ingresos en divisas de la población y del sector privado, se inyecta adicionalmente un circulante importado de más de 50 mil millones de CUP al año, no asociado a la producción y a la oferta nacional. Tan solo las remesas, que tienen una tendencia creciente, se estiman en unos 2 mil millones de USD al año –algunos hablan de más de 3 mil millones– y esta cifra al cambio de 1×24 arroja 48 mil millones de CUP anuales.

Súmese a las remesas la demanda solvente adicional generada por los ingresos directos en divisas o CUC de las casas y habitaciones rentadas –existen unas 18 mil–, los paladares, taxistas y demás cuentapropistas que venden servicios directamente a los extranjeros, las propinas, las gratificaciones a los que trabajan en firmas foráneas, las ventas de casas a extranjeros, los ingresos de las “jineteras”, etc. que al cambio de 1×24 van también a comprar al mercado minorista porque no existe un mercado mayorista para el sector privado.

Estos componentes exógenos de la demanda solvente virtualmente la duplican y tienen el agravante de que se concentran principalmente en una parte minoritaria de la población –un 20-25% o menos– con capacidad para pagar cualquier precio y absorber a esos altos precios casi totalmente, o por lo menos a la mayor parte, de la oferta disponible.

Mientras esta anomalía persista no hay medidas administrativas, ni precios topados, ni lucha contra intermediarios innecesarios y especuladores, que logre un equilibrio de precios más o menos normal.

Los aumentos de producción y de oferta que se vayan logrando, y que son a mediano y largo plazo la solución de fondo, serán insuficientes y se verán contrarrestados –y en gran parte anulados– por la deformación de la demanda solvente antes mencionada.
  1. Otro efecto contraproducente es que este mercado totalmente distorsionado, no es el complemento adecuado en la combinación aconsejable y acertada que se ha planteado entre planificación y mercado y entre sector estatal y no estatal. Esta se ve seriamente afectada y pudiera una vez más conducir a fenómenos desfavorables que produzcan la apariencia de que socialismo y mercado son irreconciliables y, una vez más también, al riesgo de decidir equivocadamente “botar a la criatura con el agua sucia”.
  2. Por último, las tasas de cambio múltiple generan un potencial peligro económico, social y político debido a la extraordinaria ventaja en que sitúa a los llamados “emprendedores” del sector no estatal frente al sector estatal.
Al obtener 24 CUP por cada USD o CUC de ingreso, en lugar de 1 CUP como se obtiene en el sector estatal, las Mipymes privadas disponen de recursos financieros relativos 24 veces superiores para pagar altos salarios, financiar inversiones y capital de trabajo, asegurar estabilidad laboral y condiciones de trabajo más favorables, etc.

Adicionalmente, los componentes de este sector no estatal toman sus decisiones económicas con total autonomía, solo dentro de ciertas regulaciones que autorizan legalmente su actividad y no tienen que obedecer a ningún organismo superior, a ningún plan ni cifra directiva alguna.

Por su parte, la autonomía de las entidades estatales está castrada por los niveles superiores a los que se subordinan y deben ajustarse a un plan y a cifras directivas centralmente determinadas.

A ello debemos sumarle que para lograr sus objetivos de siempre, nuestro enemigo tradicional en su política hacia Cuba ha sustituido –por lo menos parcial y temporalmente– “el hacha de la guerra” por la preferible pero ideológicamente más peligrosa “flauta de Hamelin”.

Los trabajadores en general, y dentro de ellos los jóvenes y la fuerza de trabajo calificada, son atraídos con una gravitación tal hacia este sector no estatal y hacia la emigración al exterior que no puede ser contrarrestada por un sector estatal sin capacidad ni atractivos competitivos eficaces que oponerle.

En estas condiciones, la amenaza de que prospere la alternativa capitalista es realmente grande y no es una presunción pesimista y alarmista sino simplemente una previsión realista ante la cual debemos actuar.

Debe impedirse que las condiciones económicas objetivas internas resulten un caldo de cultivo favorable al enemigo y prevenir que, para evitar la concentración de propiedad y riqueza en el sector no estatal, se tenga que acudir a lo que tenemos crónica y casi patológica tendencia: a medidas administrativas y fiscales extremas y contraproducentes que maten el estímulo al desarrollo de este sector.

Hay que encontrar las formulas y vías que eludan, como se ha planteado, nuevas “terapias de choque” para la mayoría de esa población que desde hace años ha vivido y aún vive en crónica “terapia de choque”, recibiendo ingresos que no le alcanzan para vivir.

Pero pudiera y debiera decidirse una cierta “terapia de choque” relativa para la minoría privilegiada, que gracias a la exagerada tasa de cambio de 1×24, vive con relativa holgura y algunos con abundancia después de garantizar, como se ha prometido, que sus actuales depósitos bancarios en divisas internacionales, en CUC y pesos cubanos así como el efectivo actualmente en sus manos sean respetados a la tasa de 1×24.

A manera de ejemplo hipotético, si después de eliminar la doble moneda, eliminarse las TRD y establecer al CUP como única moneda en circulación, se decidiera una primera devaluación de tan solo un 25% de esa tasa de cambio (de 1×24 a 1×18) ello arrojaría una reducción en un año del circulante exógeno en más de 12 mil millones de CUP, los que pudieran destinarse a elevar los salarios y las pensiones, sin que la masa monetaria de la demanda solvente primaria anual total se modifique y, por tanto, sin que tenga por qué producirse un efecto inflacionario –sino todo lo contrario– pues esa masa monetaria sería redistribuida a favor de los más desfavorecidos que, por ser mayoría, presentarían una demanda más dispersa y por tanto menos intensa.

Simultáneamente –y esto es determinante– para las relaciones interempresariales se debe devaluar al peso cubano (CUP), lo que sería una medida indispensable para estimular las exportaciones, la sustitución de las importaciones, la inversión extranjera, clarificar y acercar la contabilidad a los hechos económicos reales, y contribuir a poner a las entidades del sector estatal en condiciones de igualdad con las del sector no estatal.

Quisiera dejar constancia que no se debe derivar de las consideraciones expuestas la más mínima intención o sugerencia de frenar el desarrollo de las Mipymes privadas ni del trabajo por cuenta propia y mucho menos el de las cooperativas, ni tampoco desaprovechar las nuevas posibilidades económicas que se puedan abrir con una normalización de relaciones con los EE.UU., sino todo lo contrario, hay que apoyar estos factores, eliminar trabas y crear mecanismos de encaje adecuados neutralizando sus aspectos negativos.

Estoy consciente de que las sugerencias que hago pudieran tener solo una validez parcial o incluso poca validez práctica, debido a mi falta de información y de conocimientos. Pero si estas logran hacer pensar y provocan el surgimiento, en el proceso de su análisis y refutación, de alternativas concretas valederas para la solución de los problemas que enfrenta nuestro proyecto socialista en los plazos más cortos posible y que pudieran programarse en metas y fechas aproximadas, ello resultaría estimulante y motivador.

Es necesario que los partidarios honestos del proyecto socialista dentro de nuestra academia actual, a la que aprecio altamente calificada y nutrida, se dé a la tarea de elaborar propuestas concretas; que exista alguna institución que actúe como centro receptor, y en debate libre aúne criterios que puedan ayudar a los órganos decisores a prever y tomar las mejores y más prontas respuestas prácticas para desenredar la madeja y preservar y desarrollar nuestro socialismo.

En estos momentos no es suficientemente movilizador el bello y paradisiaco dibujo de un futuro impreciso al que se viene aspirando y por el que se viene esperando hace casi 6 décadas.

Para motivar, estimular, movilizar y llevar al consenso a las mayorías de la generación actual hay que tener en cuenta que nacieron y se desarrollaron en medio de los avatares y penurias del Período Especial, a casi 60 años en lejanía de la vivencias del capitalismo, con una lectura diferente de lo acontecido hasta ahora en la historia de nuestro proceso, en parte por ignorancia y olvido, y en parte por distancias temporales y generacionales, con un acumulado de necesidades insatisfechas y de expectativas y aspiraciones reiteradamente frustradas y con un alto nivel cultural promedio, todo lo cual potencia su exigencia crítica.

A esta generación hay que presentarle un futuro no igual ni similar a los futuros también socialistas a los que se aspiraba en los años 60 o en los años 70 y 80 del siglo pasado y que por diversas razones objetivas y subjetivas se vieron frustrados, lo que ha dañado seriamente la confianza de las masas en el porvenir socialista.

Hay que presentarles un futuro socialista nuevo, derivado de las realidades y posibilidades actuales. Un futuro no solo deseable sino también alcanzable de manera convincente, verosímil y realista; con etapas, metas y plazos visibles y esperanzadores, con expectativas confiables de llegada.

El proceso de actualización (transformación) del modelo, iniciado desde el 2008, se ha enrumbado en lo fundamental correctamente, pero adolece de marchas y contramarchas no siempre lógicas y justificadas; en algunos casos con pasos demasiados cortos y demorados o ningún paso, que faltan al sentido de urgencia al que se ha referido Raúl. Es evidente el inmovilismo que se manifiesta en sentido bastante generalizado obedeciendo a disímiles causales, ninguna positiva.

Acorde con las ideas de Marx expresadas ya en 1844, para el propósito socialista se debe organizar un mundo empírico que constituya una base objetiva adecuada para producir resultados y condiciones de vida mínimas y crecientes, capaces de generar una conducta en los individuos que coincida o tienda a coincidir con el interés humano social pro socialista y logre crear el consenso necesario y la legitimación del proyecto en las mayorías de nuestro pueblo, principalmente entre nuestros jóvenes.

Sobre esta base es que podría ser eficaz y eficiente la indispensable lucha ideológica también determinante, utilizando todos los medios y tecnologías actuales de comunicación social y desarrollando una labor educacional, cultural, informativa y política inteligente, oportuna, atractiva, incluyente, crítica, autocrítica y actualizada.

Como dijese una destacada periodista nuestra: David tiene que ser más astuto que Goliat.

¡Aseguremos la preservación y desarrollo del carácter socialista de nuestro futuro!

Citas:

[1] A partir de índices informados por niveles superiores de dirección económica, para lograr ese 1% de crecimiento del PIB las importaciones deben crecer un 2-3% y lo que se está planificando es reducirlas en un 3,3%.

NOTA 1: A la hora de cambiar las tasas de cambio entre el CUC (dividas) y el CUP en las CADECAS hay que tener muy en cuenta que dentro la población que recibe remesas e ingresos directos en divisas como las propinas, etc. hay un segmento intermedio, entre la minoría privilegiada que vive de sus ingresos en divisas por una u otra vía y que les resultan suficientes en incluso abundantes, y la mayoría que no recibe ingresos en divisas sino solo salarios y pensiones en CUP y en casos pequeños montos esporádicos de divisas.

Este segmento intermedio está formado por aquellos  que aun recibiendo ingresos salariales  y pensiones en CUP reciben adicionalmente ingresos en divisas procedentes principalmente de propinas y remesas que complementan sus ingresos totales personales y que les permiten subsistir. Este segmento resultara por un lado afectado por la disminución de la tasa de cambio de 1x24 pero por otro lado resultara beneficiada y compensada por los aumentos salariales y de las pensiones.

Habría que tener muy en cuenta a este segmento, cuantificar en lo posible su magnitud y adoptar las medidas que fueren necesarias para evitar que les resulte un perjuicio neto muy significativo y pueda generarse en el mismo una situación de malestar que lleve a consecuencias políticas desfavorables.

NOTA 2En cuanto a las formas de propiedad y producción no estatales.
Estas formas resultan dinamizadoras del desarrollo, aptas para aprovechar al máximo los recursos productivos de las localidades  y contribuir a desarrollar la autonomía de los gobiernos locales, dar respuesta a producciones y servicios para los que el sector estatal no es el más indicado, capaces de convertir en materias los desechos habituales de otros procesos productivos e importantes empleadoras para asimilar a los trabajadores que deban ser racionalizados en el sector estatal.

Cuando se planteó la conveniencia de racionalizar aproximadamente a millón y medio de trabajadores que resultaban excedentes en el sector estatal se consideró que estos excedentes encontrarían refugio laboral en el sector no estatal a desarrollar. Este proceso se ha detenido pero está pendiente y el sector no estatal es hoy a pesar de ello y está llamado a ser la principal fuente de empleo neto en los próximos años.

Por ello estas formas de propiedad no estatales deben extenderse y abrírsele las puertas a más sectores, ramas y actividades.

Debe abrírsele el camino a sus posibilidades de importación y exportación directamente o a través de una empresa especializada de comercio exterior; darles la posibilidad de comprar recursos productivos en empresas mayoristas creadas al efecto, debe autorizarse que empresas ferreteras y de suministro de otros insumos, de capital totalmente extranjero o mixtas, puedan abastecerlas utilizando mecanismos de consignación, e incluyendo formas de pagos online desde el extranjero por parte de socios o familiares que los apoyen y contribuyan al país con capital fresco en divisas.

Deben desarrollarse entidades mixtas entre empresas estatales y cooperativas, entre empresas estatales y empresarios privados nacionales, entre cooperativas y empresarios privados en general que aporten capital fresco para ayudar a nuestros planes de desarrollo.

Organizar a los empresarios de las mipymes y a los trabajadores por cuenta propia de una forma más lógica y eficiente, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista social, político e ideológico, diferente a como lo están ahora: en una misma organización sindical en la que se mezclan los dueños empleadores con sus obreros y empleados asalariados cuyos intereses no es lógico que coincidan.

Los empleadores de las mipymes y los TPCP deben organizarse en una o tal vez en dos organizaciones diferentes, que sean independientes y que permitan trabajar con ellos políticamente, promover su participación organizada en objetivos y tareas sociales locales y nacionales y que, a la vez, a través de esas asociaciones puedan plantear sus preocupaciones, inquietudes e intereses sectoriales comunes, es decir defender sus derechos.

Los obreros de las mipymes deben organizarse en los respectivos sindicatos ramales o tal vez en un sindicato especifico de obreros de las mipymes, deben firmar Contratos laborales con sus empleadores y asegurarse sus derechos laborales según lo establecido o que se establezca en las leyes del país.

En cuanto a los aspectos jurídicos del sector privado hay un reciente articulo de Narciso Cobo que considero muy completo en cuanto a los diversos aspectos que deben ser tenidos en cuenta y con sugerencias al respecto.

En lo relativo a las Cooperativas No Agropecuarias (CNA) debieran constituirse como una Asociación aparte pues tienen características especificas que las diferencian de las mipymes y de las empresas estatales.


Y a las UBPC convertirlas en autenticas cooperativas y que funcionen bajo las mismas reglas con que funcionen las CPA, reglas que habría que actualizar.

¿Tiene arreglo la economía de Venezuela?

 Por Mark Weisbrot

Una versión de este artículo fue publicada por Le Monde diplomatique en español el 29 de septiembre de 2016. Si el texto a continuación aparece distorsionado, por favor pulse aquí para una versión sin errores de formato. Si este correo electrónico fue enviado a usted por un tercero, suscríbase a las listas de correo electrónico de CEPR.

Los medios de comunicación internacional nos han bombardeado desde hace tiempo con artículos y editoriales (muchas veces difíciles de distinguir entre ellos) sobre el “colapso” de la economía venezolana. Los reportajes han estado dominados por historias sobre la escasez de alimentos y de medicinas, las colas de horas para comprar productos básicos, los salarios que han sido erosionados por la inflación de tres dígitos e incluso de disturbios por la comida. 

La sabiduría convencional ofrece una serie de argumentos predecibles para explicar el “caos económico” actual: el “socialismo” fracasó — sin importar que la gran mayoría de los empleos creados durante los años de Chávez (1999–2013) fueron en el sector privado y que el tamaño del Estado ha sido mucho menor que en Francia. Se dice que el experimento completo fue un fracaso desde sus inicios. Las nacionalizaciones, las políticas antiempresariales, el gasto excesivo durante los años de altos precios de petróleo y el colapso posterior de esos precios del petróleo en 2014 fueron los que definieron el destino de Venezuela. La espiral en descenso continuará hasta que los chavistas sean expulsados del poder, a través de elecciones o de un golpe de Estado (a la mayoría de los defensores de esta línea de pensamiento no parece importarles de cual manera).

La realidad es algo más complicada. Primero, el experimento bolivariano fue bastante exitoso hasta el 2014. A partir de 2004, después de que el Gobierno de Chávez tomó el control de la industria nacional de petróleo, hasta 2014, el ingreso per capita real subió un 2% al año. Esto significó un enorme cambio con respecto al horrendo decline de largo plazo que hubo durante los veinte años previos a Chávez, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) per capita se contraía un promedio anual del 1,2 %. Durante ese mismo periodo (2004–2014), la pobreza se redujo el 49% y la pobreza extrema el 63% — y esto es solo considerando los ingresos monetarios. Se triplicó el número de personas mayores de sesenta años perceptoras de jubilación, y millones de venezolanos obtuvieron acceso a servicios de sanidad y de educación. Son las ganancias percibidas durante esta década del chavismo las que explican como el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) pudo ganar 41% de los votos en las elecciones para la Asamblea Nacional en diciembre 2015, a pesar de la importante escasez de productos de consumo, una inflación del 180% y una profunda recesión. 

En cuanto a la espiral de caída económica de los últimos tres años: ¿era inevitable? Y ¿es irreversible hasta que el PSUV pierde el poder? Para dar respuesta a estos interrogantes debemos evaluar cómo llegó a esta situación Venezuela y cómo podría salir de ella. 

Durante el otoño de 2012, y nuevamente en febrero de 2013, el Gobierno redujo bruscamente la disponibilidad de divisas extranjeras. Fue durante este periodo que se disparó la escasez de productos básicos, al mismo tiempo que la inflación y el precio del dólar en el mercado negro. La tasa de cambio oficial, a la cual el Gobierno vendía la gran mayoría de los dólares generados por las ventas del petróleo, estaba en 6,3 bolívares fuertes (Bs) por dólar. Pero el mercado paralelo ya existía y la escasez de dólares a tasa oficial impulsó su alza en el mercado paralelo. Y al mismo tiempo, el precio más elevado del dólar en el mercado paralelo hizo subir la inflación dado que incrementa el precio de los bienes importados. 

Y al subir la inflación, más personas quieren comprar dólares, porque perciben el dólar como un activo seguro que no perderá su valor ante la inflación. Pero esto presiona el precio del dólar al alza en el mercado paralelo, lo cual incrementa aún más la inflación. Este ciclo continúa, generando una espiral “inflacionaria-depreciativa”. En octubre de 2012, la inflación estaba en un 18% y el cambio en el mercado paralelo estaba en 13 Bs por dólar. Para finales de 2015 la inflación anual alcanzó un 180% y el cambio en el mercado paralelo 833 Bs por dólar. La escasez de bienes de consumo como de otros bienes también contribuyó a alimentar esta espiral, la cual a su vez acentuó la escasez.

A finales del primer trimestre de 2014, la economía venezolana ya estaba en recesión, a pesar de que el precio internacional del petróleo se ubicaba en más de 100 dólares por barril. En enero de 2015 el precio había caído a 48 dólares por barril y siguen más o menos igual hoy en día. Esto redujo los ingresos del Gobierno en un porcentaje similar y entonces el Gobierno acudió a imprimir dinero para cubrir sus gastos. Esta creación de dinero no tenía por qué acelerar la inflación necesariamente, pero en el contexto de la espiral inflacionaria-depreciativa ciertamente lo hizo. De esa manera la inflación aumentó aún más rápidamente. 

Desde finales del pasado mes de marzo, el mercado paralelo ha caído de su máximo de más de 1.211 Bs por dólar a aproximadamente 1.025 al día de hoy, tras haber subido fuertemente durante más de tres años. Al mismo tiempo, el Gobierno permitió que subiera el precio del dólar en un tercer mercado, denominado SIMADI o DICOM. Éste se establece en la actualidad en aproximadamente 640 Bs por dólar, o sea más de 60% de la tasa del mercado paralelo. 

Esto, sin embargo, no significa que la economía va por el camino de la estabilización. Primero, la tasa de cambio paralelo sigue siendo 100 veces superior a la tasa oficial de 10. Segundo, uno de los elementos fundamentales que ha frenado la espiral inflacionaria-depreciativa ha sido la profundización de la recesión. Hay mucha menos gente personas con recursos para adquirir dólares, y muchos están gastando sus ahorros en dólares para cubrir sus necesidades básicas. Lo cual ha empujado el precio del dólar, en el mercado paralelo, a la baja. 

Esto significa que la economía venezolana no puede recuperarse con el sistema de cambio actual. Está atascada en la recesión. Adicionalmente, el sistema de cambios múltiples, con sus grandes diferencias entre las tasas, crea un incentivo inmenso para la corrupción. Cualquier persona que tenga acceso a dólares oficiales puede multiplicar sus ingresos por 100 simplemente vendiéndolos en el mercado paralelo, al cual casi todo el mundo tiene acceso. 

El sistema de cambio oficial, sin embargo, es solo una de las maneras a través de las cuales se pierden los recursos en divisas del Gobierno. Incluso después del reciente incremento del precio de la gasolina, ésta sigue costando aproximadamente 6 Bs por litro — o sea, aproximadamente un centavo del dólar — a tasa SIMADI. La electricidad y el gas también están fuertemente subsidiados. Estos subsidios le cuestan al Gobierno más del 13% de su PIB. A modo de comparación, el ingreso total del Gobierno federal de Estados Unidos procedente de los impuestos sobre la renta (individual y corporativa) en 2015 fue aproximadamente del 10,6% del PIB. Al mismo tiempo, hay controles de precios que son difíciles o imposibles de mantener en la situación económica actual. En 2015, los precios de consumo en general subieron un 180%, pero los precios de los alimentos, que están controlados, subieron un 300%. Esto es una clara demostración de que los controles de precios no están funcionando. 

Millones de venezolanos obtienen sus ingresos a través de algún tipo de arbitraje: por esperar horas en colas para obtener una pequeña asignación de alimentos subsidiados y luego revenderlos; por comercializar divisas en el mercado paralelo; por vender bienes robados. Incluso una dictadura que tuviera un poder considerable de represión para atacar todas las transacciones ilegales, tendría dificultades para mantener una economía que funcione bien con esta magnitud de distorsión en los precios. Pero Venezuela no es una dictadura; de hecho el Estado es muy débil en cuanto a la limitación de sus cuerpos policiales 

Tomando en cuenta esta situación, está claro que son necesarias serias reformas para volver a activar la economía. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) congregó a un grupo de economistas, coordinados por el ex presidente de la República Dominicana Leonel Fernández, que presentó una serie de propuestas (revelación completa: yo soy uno de los miembros de este grupo).

La reforma necesaria más evidente es la unificación del sistema de múltiples tasas cambiarias. Esto se debe hacer muy rápidamente, de una sola vez. El Gobierno puede subastar una cantidad fija de dólares cada día, permitiendo que su precio sea establecido por la oferta y la demanda. Aunque esto pueda sonar preocupante a muchas personas, el precio del dólar sin duda se establecería considerablemente por debajo de la tasa del mercado paralelo actual de aproximadamente 1.000. Una tasa flotante es también la única manera de evitar el despilfarro de las escasas reservas de divisas por intentar mantener (en vano) una tasa fija sobreevaluada. 

Tomando en cuenta que las devaluaciones generalmente provocan un incremento de los precios, sería necesario proteger a la gente de cualquier subida de precios de productos básicos, incluyendo los alimentos. Esto se podría lograr a través de la masificación del sistema gubernamental actual de “Tarjetas de Misiones Socialistas”, el cual podría ofrecer descuentos importantes que compensen cualquier aumento de precios. Este sistema tendría que activarse antes de la unificación de las tasas de cambio. 

Los subsidios a la energía podrían luego ser eliminados gradualmente en el transcurso de los 18 meses siguientes. Para que sea aceptable económica y políticamente, la recaudación adicional del Estado por el incremento de los precios de la energía debería ser depositada en las tarjetas. Esto constituiría una ganancia neta para la gran mayoría de los venezolanos. Algunos controles de precios, incluyendo los que no permiten que los productores cubran sus gastos, serían eliminados. 

Otras medidas para proteger la calidad de vida de las personas sería indexar los sueldos a la inflación y crear un programa temporal de obras públicas para generar empleo. Estas se podrían financiar con un impuesto sobre el lujo, parecido al que existe en Colombia, y un impuesto sobre las transacciones financieras. 

El Gobierno puede vender parte de sus activos internacionales para ayudar a financiar esta transición. Al mismo tiempo deberá reestructurar su deuda para reducir los 17.000 millones de dólares que le corresponde pagar en el transcurso de los próximos dieciocho meses (intereses y principal).

Todo esto se puede hacer, incluso con los precios actuales del petróleo, porque Venezuela ya ajustó su nivel de importaciones a la caída de los precios del petróleo, que proveen más del 90% de los ingresos en divisas del país. Esto ha sido un ajuste enorme; las importaciones cayeron en más del 50% desde 2012. A modo comparativo, Grecia redujo sus importaciones en un 28% después de más de seis años de depresión. 

Esto significa que la parte difícil del ajuste — que le exige a la gente que rebaje su estándar de vida para poder reducir fuertemente las importaciones — ya se ejecutó. Ahora hay que ajustar los precios relativos para lograr la recuperación. El resultado es que Venezuela podría volver bastante rápidamente al crecimiento económico sin necesidad de pasar por la recesión prolongada que crea normalmente un ajuste neoliberal. 

Una parte de la izquierda, incluyendo a miembros del Gobierno y de la base del partido del Gobierno, el PSUV, rechazan estas reformas económicas. Estiman que se trata de un “paquetazo”, parecido al del FMI u otras reformas neoliberales que en el pasado han incrementado la pobreza. Estiman que mantener una tasa de cambio fija es “socialista” y que una tasa de cambio flotante es una reforma de “libre mercado”. Pero en realidad, el mercado negro es uno de los mercados más destructivos que existen; es el “capitalismo salvaje” que Hugo Chávez denunciaba. (El mismo Chávez permitió que la moneda venezolana flotase en febrero 2002, y las reservas de divisas subieron a pesar de la fuerte inestabilidad política de la época). Y recordemos el apoyo del FMI a tipos de cambio fijos y sobreevaluados con resultados desastrosos en Argentina, Brasil, Rusia y varios países asiáticos en los últimos años del siglo XX.

No hay nada de neoliberal en un programa de Gobierno que genera empleo, protege los sueldos de la inflación (algo que no ha sucedido desde que la inflación comenzó a dispararse hace casi cuatro años), ofrece subsidios a gran escala para los alimentos y productos básicos y protege a la población de la carga asociada generalmente al ajuste de los precios relativos. 

Aún así existen personas en la izquierda que piensan que Venezuela se puede recuperar sin arreglar sus desequilibrios más fundamentales y destructivos. El 1 de septiembre, Alfredo Serano, un asesor del Gobierno, publicó un artículo con ocho “tesis económicas” sobre Venezuela. En 2700 palabras, no se menciona ni una sola vez el sistema de cambio disfuncional de Venezuela. 

Al mismo tiempo, el Gobierno de EEUU — que lleva 15 años promoviendo un “cambio de régimen” en Venezuela — busca desestabilizar aún más la economía. En marzo de 2016, el presidente Obama declaró nuevamente que Venezuela presentaba una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional” de Estados Unidos e impuso sanciones económicas. Las sanciones en sí no son importantes económicamente, pero sí envían un mensaje a los inversionistas que saben lo que le pasa a los países que son etiquetados como amenazas a Estados Unidos. La administración de Obama también ha presionado a las instituciones financieras estadounidenses a no hacer negocios con Venezuela. 

Los medios de comunicación internacionales y sus fuentes habituales también están jugando su papel de siempre, y algunos reportes ampliamente difundidos resultaron ser falsos. En 2015, se difundieron informes que reportaban que la tasa de pobreza se había incrementado en un 76%, cuando esto era prácticamente imposible. El FMI, que tiene una larga historia de generar pronósticos influenciados políticamente, predijo que el PIB se contraería en un 10% el año pasado, cuando en realidad fue solo de un 5,7%. Los medios de comunicación han reportado que las proyecciones de inflación del FMI estarán en el orden del 720% este año, aunque es probable que estas estén lejos de esa cifra. El hecho de que los periodistas sientan la necesidad de exagerar la situación, incluso en medio de la peor crisis económica a la que Venezuela se ha enfrentado en décadas, es una indicio más de la hostilidad de los medios de comunicación hacia el país. No obstante, incluso durante gran parte del crecimiento económico entre 2003 y 2008, cuando el empleo estaba aumentando rápidamente y la pobreza se estaba desplomando, era difícil encontrar alguna publicación positiva sobre Venezuela en los principales medios de comunicación. 

Debe quedar claro, sin embargo, que la economía venezolana no se recuperará, incluso si los precios del petróleo llegasen a subir rápidamente, sin importantes reformas para resolver los más graves desequilibrios económicos.

Traducción por Patricia Abdelnour y Asier Achutegui.


Mark Weisbrot es codirector del Centro de Investigación en Economía y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR) en Washington, D.C. y presidente de la organización Just Foreign Policy. También es autor del nuevo libro "Fracaso. Lo que los 'expertos' no entendieron de la economía global" (Akal, Madrid, 2016).

CEPR es un centro de investigación independiente y no partidario, establecido para promover el debate democrático sobre los temas económicos y sociales más importantes que afectan el diario vivir de las personas.

Nuestro gabinete de asesores incluye a dos Premios Nobel de Economía Robert Solow yJoseph Stiglitz; Janet Gornick, profesora en la facultad de Maestría de CUNY y directora del Estudio de Ingreso de Luxemburgo; y Richard Freeman, profesor de economía en la Universidad de Harvard.


El Banco Central Europeo cambia algunas de sus propuestas neoliberales sin excusarse por el daño causado

Vicenç Navarro. Público

A lo largo de mi larga vida académica he visto con frecuencia que ideas que se consideraban radicales terminaban por aceptarse tras algún tiempo, dependiendo el tiempo de respuesta de la flexibilidad de las instituciones encargadas de actuar en las áreas donde se presentaban las supuestamente radicales propuestas. En España, debido al enorme conservadurismo y rigidez del establishment financiero-político-mediático que gobierna el país, se necesita mucho más tiempo para que tal establishment acepte propuestas que son de mero sentido común, pero que son consideradas como demasiado radicales.

Algo está pasando hoy en Europa, en algunas instituciones enormemente poderosas de carácter financiero, que confirma lo que estoy diciendo. Me estoy refiriendo al reciente cambio del Banco Central Europeo, que ha pasado de ser uno de los mayores proponentes de que se reduzcan los salarios a apoyar tal incremento. Ni que decir tiene que el Banco Central Europeo no ha explicado por qué apoya esta medida ahora, y no antes, ni tampoco ha pedido disculpas por el enorme daño que ha causado proponiendo (y en muchas ocasiones imponiendo) bajadas salariales que era fácil de ver que, además de dañinas, eran totalmente contraproducentes para alcanzar la recuperación económica. Veamos los datos.

¿Qué ha pasado hasta ahora?Estamos todavía saliendo de una de las crisis más grandes que han ocurrido en España y en el resto de Europa, definida como la Gran Recesión (que, en realidad, para millones de españoles y europeos debería definirse como la Gran Depresión), en la que, a pesar de lo que dice la sabiduría convencional, todavía estamos estancados. La causa de esta Gran Recesión (o Gran Depresión) es sumamente fácil de ver (y era, por lo tanto, igualmente fácil de prevenir, como algunos así hicimos –tal como el lector puede ver en mi libro Globalización económica, poder político y Estado del Bienestar, publicado por Ariel Económica en el año 2000, siete años antes de que comenzase la crisis). La causa más importante de la Gran Recesión fue la aplicación de las políticas neoliberales iniciada a los dos lados del Atlántico Norte en los años ochenta (con el presidente Reagan, seguido por los gobiernos Bush, Clinton y Bush junior, en EEUU, por la Sra. Thatcher y el Sr. Blair en el Reino Unido, y por el Sr. Schröder en Alemania, entre otros), políticas que eran ni más ni menos que un ataque frontal por parte del mundo del capital al mundo del trabajo, promoviendo reformas laborales que tenían como objetivo reducir los salarios, y llevando a cabo políticas de austeridad que intentaban reducir o desmantelar el Estado del Bienestar, creando con ello una gran inseguridad e inestabilidad entre la clase trabajadora, eje de las clases populares.

El enorme descenso de los salarios como una de las causas de la Gran RecesiónComo era fácil de predecir, estas políticas de reducción de los salarios y recortes del gasto público crearon un enorme problema de demanda doméstica que afectó negativamente al crecimiento económico (ver mi artículo “Marx llevaba bastante razón”, Público, 01.08.16). El gran crecimiento del endeudamiento, causado por la disminución de los salarios, aumentó el tamaño del capital financiero, que al ver su rentabilidad disminuida en las inversiones en la economía productiva (como consecuencia de la escasa demanda), invirtió en la economía especulativa, creando burbujas que al explotar determinaron la enorme crisis financiera. Los datos, fácilmente obtenibles, muestran claramente los orígenes de tal crisis. Léanse mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante (Anagrama, 2015) y lo verán. El hecho de que los datos que avalan estas tesis sean fácilmente accesibles, sin embargo, no quiere decir que sean fácilmente visibles en los principales medios de información y persuasión, influenciados en su gran mayoría por el capital financiero, que quiere decir la banca.

Todo el enorme sufrimiento causado por la aplicación de estas políticas públicas, que han beneficiado única y exclusivamente a sectores muy minoritarios de la población (el famoso 1%, que es la manera ahora de definir estos días a la clase capitalista, es decir, a los propietarios y gestores de las grandes empresas financieras, industriales y de servicios), era fácilmente previsible. Y fue totalmente perjudicial para la gran mayoría de la población y también, por cierto, para la equidad y eficiencia del sistema económico. En contra de lo que sostiene el pensamiento económico neoliberal dominante, la inequidad no favorece la eficiencia económica. Todo lo contrario, la perjudica, como muestran los datos (ver mi último libro).

Cómo la sabiduría convencional neoliberal está cambiando, sin admitir que las tesis que defendía son insostenibles en base a la evidencia existenteMiren por donde, ahora, casi diez años después de iniciarse la crisis, algunos de los mayores arquitectos de las políticas promovidas por el establishment europeo -tales como el Sr. Draghi, el presidente del Banco Central Europeo- han indicado que las políticas monetarias –que incluyen imprimir más y más dinero- no han sido suficientes para estimular la economía (lo cual es sumamente fácil de entender, pues este dinero imprimido por el BCE no va a los que lo necesitan, es decir, a los ciudadanos o a los Estados (excepto indirectamente ahora, a través de los mercados secundarios), sino primordialmente a los bancos y a las grandes empresas, que lo guardan o utilizan para optimizar sus beneficios, sin que ello implique un mejoramiento de la demanda doméstica). De ahí que el Sr. Draghi haya recomendado que se suban los salarios, lo cual algunos, muy pocos, habíamos sugerido desde que se inició la crisis, pues era fácil de ver que el gran enlentecimiento del crecimiento económico era, en parte, resultado del descenso de la demanda doméstica, consecuencia del descenso salarial.

Pero hay otras intervenciones que todavía no se han reconocido como necesarias, aunque les aseguro que lo harán en los próximos años. Me estoy refiriendo a la masiva inversión pública, con intención de crear empleo y estimular también la demanda doméstica. A lo máximo a lo que el establishment europeo (las instituciones que gobiernan la Eurozona) ha llegado ha sido al Plan Juncker, que es un estímulo para que sea el capital privado el que invierta, lo cual es dramáticamente insuficiente. Seguro que perderemos un par de años más antes de que el establishment europeo se dé cuenta de que tales inversiones son clave para la resolución de la Gran Recesión, como fueron clave para la resolución de la Gran Depresión.

Comparando la sabiduría convencional en Europa con la existente en EEUUEn este sentido, es interesante ver lo que está pasando en EEUU y compararlo con lo que está pasando en le Unión Europea. La teatralidad de las elecciones en EEUU (que, debido, en parte, a la figura atípica de Trump, ha centrado el debate en aquel país) ha ignorado los análisis de los programas económicos y sociales de los candidatos, que tienen diferencias pero también semejanzas, algunas de ellas especialmente relevantes para el debate (o mejor dicho, no debate) que ocurre en la UE. Me refiero a la coincidencia en los programas de los dos partidos mayoritarios de priorizar las inversiones públicas en la infraestructura física del país. Los dos partidos proponen una masiva inversión pública para no solo mejorar una estructura física muy olvidada en el país, sino también para crear buen empleo, con puestos de trabajo bien pagados.

Así, la Sra. Clinton ha prometido gastarse más de 270.000 millones de dólares (algo más de 240.000 millones de euros) en, además de mejorar el sistema educativo y el acceso a tal sistema por parte de las clases populares, mejorar también las infraestructuras del país (que incluyen carreteras, puertos, transporte ferroviario, transformación energética, la estructura de internet de alta velocidad, y otras que se consideran necesarias), y cuyas deficiencias son, en parte, causa del enlentecimiento de la productividad del país. Y el Sr. Trump ha prometido, predeciblemente, gastarse el doble de lo que ha prometido la Sra. Clinton en la infraestructura física.

El Sr. Trump, como era de prever, no indica cómo lo financiará. La Sra. Clinton sí que lo hace: lo programa, en parte, con un impuesto añadido de sociedades sobre las compañías estadounidenses que tienen parte de su producción en el extranjero. Hoy las políticas de apoyo a la globalización económica están desacreditadas en EEUU, y se apoyan medidas que en la UE se definirían y denunciarían como proteccionistas. Es interesante notar, en este aspecto, el cambio de 180º que ha experimentado el Sr. Lawrence Summers, que fue en su día el equivalente al Ministro de Fianzas del presidente Clinton (y arquitecto de la desregulación financiera en EEUU, una de las causas de la crisis financiera). De ser un gran entusiasta de la desregulación y la movilidad de capitales, ha pasado a favorecer hoy la regulación, siendo, a la vez, uno de los mayores defensores de la inversión pública masiva. Y a aquellos conservadores y liberales que protestan por tal incremento del gasto público, subrayando (como siempre hacen) que estaríamos creando una deuda que recaería sobre nuestros hijos y nietos (uno de los argumentos más utilizados por un gurú economista neoliberal de gran visibilidad mediática en Catalunya, miembro del Consejo de Gobierno del Banco de España), Summers responde indicando que sería imperdonable no invertir para dejar a nuestros hijos y nietos una infraestructura mucho mejor de la que hoy existe. Es más, por fin el Sr. Summers reconoce que el gobierno federal puede pedir prestado tanto dinero como quiera, a unos intereses bajísimos (un 1%), que serían más que pagables, pues tales inversiones provocarían un crecimiento de la productividad que originaría un aumento de un 3% de los ingresos al Estado federal, lo que permitiría pagar fácilmente esta deuda.

Tal argumento aplica también, por cierto, al Estado español y a sus CCAA. He indicado en repetidas ocasiones que España tiene uno de los sistemas bancarios privados más grandes, y uno de los sistemas bancarios públicos més pequeños en la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo capitalista desarrollado. Sería de desear que ello se revertiera. Por paradójico que parezca, el problema de España no es la falta de dinero, sino los canales privados (la banca privada) en los que circula. Es probable que ello cambie, sobre todo consecuencia de cambios en la cultura política y económica del país, hoy extraordinariamente conservadora que ha estado dañando el bienestar de las clases populares, y que está originando, como respuesta, una protesta generalizada que terminará transformando este país en caso de que las nuevas fuerzas políticas sean capaces de canalizarla. Es extraordinario, en este sentido, lo que se ha conseguido ya en un periodo muy corto. Pero los lentos cambios en la vía parlamentaria deberían ir acompañados con amplias movilizaciones en defensa de los intereses de las clases populares presionando para que se realicen aquellos cambios necesarios. En realidad, el hecho de que el BCE hoy pida un aumento de los salarios es una respuesta directa al temor de que los movimientos de protesta (a los dos lados del espectro político) se vayan expandiendo por todo el territorio europeo. Una vez más, aparece claro el dicho de que detrás de todo cambio de política económica, monetaria y/o financiera, hay cambios y presiones políticas. Son las variables políticas las que determinan los fenómenos económicos, y no al revés. Así de claro.