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viernes, 26 de julio de 2019

Alejandro Gil: Está en nuestras manos que la economía crezca y se desarrolle (+ Video)

Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Dianet Doimeadios Guerrero, Yunier Javier Sifonte Díaz, Roberto Garaycoa Martínez
25 julio 2019 


Sobre el comportamiento de la economía en el año 2018 y las perspectivas para el 2019 se dialogó en la Mesa Redonda de este miércoles. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.
Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación (MEP), expresó en la Mesa Redonda que el desarrollo de nuestra economía depende de “nuestras capacidades de exportar más, de nuestras posibilidades de producir más y de importar menos”. A la vez, subrayó que Cuba mantiene su aspiración de crecimiento del Producto Interno Bruto, a pesar de las restricciones financieras impuestas por el recrudecimiento del bloqueo.
Al comentar sobre el comportamiento de la economía en 2018, el titular del sector dijo que el crecimiento del Producto Interno Bruto, a precios constantes, fue de un 2,2%, superior al 1,2% estimado en diciembre de ese año.
“Lo que se presenta en diciembre son estimados, no es la información real. Para llegar a los indicadores presentados en la Asamblea Nacional, se evalúa lo alcanzado en el primer semestre, se puntualiza en septiembre con nuevos datos y se calcula el último trimestre”, aclaró.
En este propio sentido puntualizó que hay que perfeccionar el proceso de estimación, pues en ocasiones, estos indicadores quedan por debajo del desempeño real de la economía. “Luego de la entrega de la información oficial por parte de cada uno de los sectores, se hacen los cálculos por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Este cierre fue el que dio el 2,2% de crecimiento del PIB contra el 1,2% reportado en el estimado”.
Influyó en la corrección del PIB el crecimiento, por encima de lo estimado, del sector de la construcción, en el que inicialmente se calculó un decrecimiento del 2,2%, cuando realmente experimentó un alza del 9,3%.
“El plan de inversiones de construcción y montaje del país en el 2018 se cumplió, lo que no se cumplió fue el plan de inversiones totales porque no se importaron todos los equipos programados. Explicar también que se sobre ejecutaron los planes de materiales locales de construcción”, añadió.
También ocasionaron el cambio los aumentos de la Salud Pública (de 1,3% al 3 %) y de la agricultura, ganadería y silvicultura, que de una caída del 4,9% ahora se fija con un ascenso del 2,6%. “En este último caso creció la producción de frijoles. Debemos aclarar que los crecimientos se comparan contra el real del año anterior, no contra el plan”.

Mantenemos el propósito de que la economía crezca

Al referirse al pronóstico de crecimiento para el presente año, pautado en el entorno de 1,5%, dijo que es mucho más complejo hacerlo, sobre la base del nivel de actividad superior alcanzado en el 2018.
“A pesar del cerco económico de los Estados Unidos, mantenemos el propósito de que la economía cubana crezca, y alcanzar una estabilidad en el Producto Interno Bruto”, afirmó Gil Fernández.
Otro de los presupuestos planteados para el plan de la economía del 2019 es que esta no tiene reservas. Sobre este tema, el ministro del MEP señaló que se refiere a los equilibrios o balances macroeconómicos. “Emitimos un plan sin déficit y sin superávit. Si tuviésemos superávit eso favorecería el ahorro interno en el país pues la economía tendría más recursos de lo que va a gastar, aunque esto no significa que la economía no tenga reservas”.

Asegurar la producción de alimentos

Sobre la producción de alimentos y los portadores energéticos, elementos que calificó como vitales en el funcionamiento de la economía, dijo que el país continúa importando más de 2 mil millones de dólares en alimentos.
“Como la población conoce, desde finales del pasado año y a inicios de este estuvimos enfrentando determinadas escaseces de productos de alta demanda por la población como pollo y aceite. Estos renglones se han ido estabilizando sobre la base de mayores importaciones pues todo el pollo que el país consume se importa”, acotó.
Los disparos en las compras se deben a la inestabilidad del producto, pues la población adquiere más de lo habitual. Por lo que uno debe restablecer un nivel permanente de oferta para que se calme la ansiedad, ilustró el ministro.
A la vez reconoció que ha habido desplazamientos hacia el consumo de pollo ante el déficit de carne de cerdo, que se perjudicó por la falta de alimento animal. “Ese es otro tema de prioridad, pues 500 millones de dólares del total que mencionamos para la compra de alimentos es para los animales, como maíz, soya, complejos vitamínicos, pienso de inicio; que no se pueden sustituir de un año para otro, pero debemos ir aumentando la producción animal”.
Concluyó que además de respaldar los niveles de importación previstos en el plan, hay que desarrollar más la producción nacional de alimentos, tanto por la vía estatal y no estatal.

Uso del combustible en Cuba: Eficiencia y control


A pesar del cerco económico de los Estados Unidos, mantenemos el propósito de que la economía cubana crezca, aseguró Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación. Foto: Roberto Garaicoa.
Con respecto a las estrategias para el uso del combustible, Gil Fernández explicó que el objetivo es administrarlo de una manera más eficiente para garantizar las principales actividades de la economía, fundamentalmente aquellas de más alto impacto en la población.
“La batalla de los últimos años contra el desvío y el robo de combustible ha demostrado que todavía persisten muchas reservas en la economía cubana, pero que también existe descontrol. Por lo tanto, lo primero que debemos valorar no es la restricción de actividades, sino elevar el control. Buscar la manera de que cada gota de combustible se ponga en función del plan de la economía”, agregó.
Aun así, el ministro puntualizó que pueden existir reestructuraciones enfocadas a sustentar servicios básicos como la generación de electricidad, el transporte público o la producción de alimentos. De igual manera, recalcó que en medio del actual panorama adverso el país logra respaldar una cantidad de combustible que permite el desenvolvimiento de las principales actividades.
“No es un contexto sin presión, pero esas mismas tensiones nos conducen a buscar soluciones. Llamar constantemente al mayor ahorro, a evitar el desvío o el robo no tiene igual significación en un escenario con una mayor cantidad física de portadores energéticos”, argumentó.
En ese sentido, Gil Fernández valoró como positivo el hecho de que en los CUPET ya se vende más combustible que en meses anteriores. A su vez, se evidencia una mayor organización en el transporte y cada cual se ajusta al nuevo escenario para afectar lo menos posible el plan de la economía y sobre todo a los servicios a la población.

Empresas cubanas: Utilidades vs pérdidas

Sobre el hecho de que más de 300 empresas cerraron el primer semestre del año con un sobrecumplimiento de sus utilidades en más de 150 por ciento, Gil Fernández explicó que el país no está en contra de esos crecimientos. Sin embargo, sí debe existir un llamado de alerta, porque esos números no necesariamente se traducen en mayor eficiencia o productividad.
“No se puede hacer una lectura tan simple. La empresa puede tener más productividad y más eficiencia, pero en comparación con la diseñada en su plan de producción. Y eso puede estar dado precisamente porque su diseño no es correcto y tiene muchas reservas que permiten luego cumplir lo planificado sin mucho esfuerzo. Entonces la empresa supera sus proyecciones, pero está trabajando por debajo de su verdadero potencial”, explicó.
Gil Fernández comentó que el país pretende llevar a los planes todas esas capacidades. Según dijo, es preferible una empresa que trabaje con tensión y sobrecumpla muy poco, a una que supere con creces sus planes pero no se evidencie un aumento real de la productividad, la eficiencia, o la ejecución de inversiones capaces de duplicar o triplicar la productividad del trabajo.
“Nosotros decimos que eso no es normal, porque lo ideal es que las empresas trabajen en un entorno aceptable de cumplimiento de sus planes. Esos casos hay que revisarlos puntualmente, para en la medida de lo posible corregirlos. El plan debe ser un instrumento movilizador de la empresa y que realmente cumplirlo sea difícil”, comentó.
Por otra parte, sobre las poco más de 40 empresas que trabajan con pérdidas, el ministro explicó que seis de ellas estaban previstas con ese indicador desde la confección del plan. No obstante, esos casos prestan servicios básicos a la población y el Estado las subsidia; el resto sí debería obtener utilidades.
De modo general, el titular del MEP agregó que un aspecto clave es realizar análisis periódicos sobre estos temas para corregir en tiempo las desviaciones, tanto de utilidades como de pérdidas. “La idea es que, salvo las aprobadas en la confección del plan de la economía, el resto de las empresas del país terminen el año con utilidades, aunque sean mínimas”.
Para ello —aseguró— es imprescindible el trabajo en la base, el estudio de cada situación específica y el conocimiento de los trabajadores y directivos en todas las entidades.

Exportaciones: Claves para captar ingresos

En cuanto al tema de las exportaciones, el ministro de Economía valoró como esencial el cumplimiento del plan. Según comentó, si no llegan al país los ingresos previstos por ese concepto, la única solución es disminuir los gastos. Por tanto, la principal tarea es cumplir las proyecciones del año.
Al respecto, dijo que en este 2019 se han visto afectadas dos actividades fundamentales: los ingresos por la exportación de níquel y por la llegada de turistas a Cuba.
Respecto a este último asunto, explicó que es un sector impactado por el recrudecimiento del bloqueo y las medidas de la administración de Donald Trump, sobre todo en la limitación de la llegada de cruceros a Cuba. Aun así, en el 2019 se espera superar los 4.3 millones de visitantes extranjeros. 
No obstante, Gil Fernández explicó que la disminución de arribos prevista para el año no es proporcional a los ingresos obtenidos por el sector. “Una cuestión importante es obtener más dinero por cada turista que recibimos. Y para ello debemos ser más eficientes, brindar mejores y más variados servicios y explotar las opciones extrahoteleras”, agregó.
“No podemos renunciar el desarrollo del turismo. Es un sector motriz de nuestra economía, no solo porque genera ingresos, sino porque facilita los encadenamientos productivos”, comentó.
Respecto a la exportación de azúcar, en la Mesa Redonda se explicó que aunque el plan quedó por debajo en poco más de 190 mil toneladas, sí aportó a los ingresos, porque el precio de venta fue superior al esperado.
Asimismo, el ministro explicó que otras exportaciones como el tabaco, el ron o la langosta se comportan favorablemente y se espera un cumplimiento e incluso un ligero sobrecumplimiento de sus planes de ventas e ingresos para este año.

Importaciones en el 2019

Sobre las importaciones, Gil Fernández comentó que en 2018 se cumplió el componente de construcción y montaje, pero no el de equipos, porque fue imposible importar todo lo contemplado en el plan. Esos equipos llegan ahora y son la causa del sobrecumpliento en un 10 por ciento de las importacionesprevistas al cierre del primer semestre.
“Ahí están los casi 3 mil equipos de transporte: las “gazellas” para los taxis de La Habana, así como los coches de ferrocarril, los ferrosilos y las motovoltecas. Son compras que se inejecutaron en 2018 y se ejecutan en este año. Además, se ha estabilizado la importación de productos para el alimento animal, y todo eso propicia el sobrecumplimiento del plan”, explicó.
En ese sentido, el ministro recalcó que el país trabaja para cumplir no solo el plan de importaciones al cierre del año, sino también el de exportaciones y el de inversiones. Según comentó, las medidas aprobadas recientemente para impulsar la economía contribuyen a ese objetivo.
Todas ellas —dijo— ayudan a crear un escenario más favorable para el desarrollo de la actividad empresarial, en la empresa estatal, la inversión extranjera y el sector no estatal. “El propósito es que todos de conjunto tributemos al cumplimiento de las principales metas del plan”.

Inversiones a pesar de los obstáculos

Gil Fernández significó que en el primer semestre del año el país cumple su plan de inversiones desde el punto de vista de su ejecución financiera. No obstante, recordó que no podemos confiarnos, porque a los primeros seis meses corresponde alrededor del 35 por ciento de lo planificado. Hasta el momento se han ejecutado 4 200 millones de pesos, de un total de 11 mil 244 millones.
“Nos queda ejecutar más del 50 por ciento del plan. En el segundo semestre hay que empeñarse fuerte. Y aunque el crecimiento todavía es muy insuficiente, sí hemos avanzado conceptualmente, desde el punto de vista práctico, en la medición de las inversiones por su impacto”, agregó.
Comentó que ese tema también forma parte del análisis de la microeconomía de cada empresa. Así, aumentan las evaluaciones sobre el impacto real de las inversiones, sobre todo para estudiar qué nivel de actividad propician para la economía. “Por lo general las inversiones están rindiendo por debajo de lo previsto en los estudios de factibilidad y eso nos frena”, apuntó.
“Es un tema en el cual hay que insistir. Tenemos un grupo de inversiones donde los niveles de actividad están por debajo de lo diseñado en sus estudios de factibilidad, y eso afecta los períodos de recuperación. Llega entonces un conflicto: hay que devolver el dinero que nos prestaron para financiar esas inversiones, pero todavía las inversiones no aportan su parte. Eso también es una presión sobre la liquidez del país”, explicó.

Inversión extranjera, elemento fundamental para el desarrollo

En la Mesa Redonda de este miércoles, el ministro de Economía insistió en que la inversión extranjera no es un complemento, sino “un elemento fundamental de nuestro desarrollo”.
“Cuando defendemos el concepto de proteger la producción nacional no nos referimos solo a la empresa estatal, o sea, buscar la manera de producir en el país todo lo posible, y disminuir el componente importado alto que tiene hoy la economía, significa contar con la empresa estatal socialista, con el sector no estatal y la inversión extranjera. Todo eso es producción nacional”, añadió.
El economista valoró como muy favorables todas las acciones que contribuyan al incremento de la inversión extranjera en sectores productivos, donde se aporte tecnología, conocimiento o capital.
Gil Fernández explicó cuán complejo es el contexto internacional presente y cómo el recrudecimiento del bloqueo y la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, apuntan a menguar el interés de los empresarios extranjeros por invertir en la Isla.
Comentó sobre los 12 nuevos proyectos de inversión extranjera aprobados en los primeros seis meses del año. “Si bien no son suficientes, demuestran el interés de los inversionistas por hacer negocios en el país”.
“Este es un país que ofrece seguridad a la inversión extranjera. Vamos a seguir trabajando en esa dirección, para que en todos los renglones que hoy tenemos déficit en la economía, la inversión extranjera pueda tener una oportunidad de aportar e integrarse junto a los diferentes actores económicos, para estar en capacidad de contribuir a nuestro desarrollo. La valoración que hacemos en el primer semestre del año, en medio de todas las restricciones, es favorable”, concluyó.

Crecer sin aumentar la deuda

Otro de los asuntos presentes en la Mesa Redonda fue el crecimiento de la economía y el Producto Interno Bruto. Al respecto, el ministro apuntó que es necesario analizar estas categorías en profundidad.
“Usted puede crecer, a lo mejor, un 5 por ciento del PIB sobre la base que aumentó el endeudamiento externo, o sea, tuvo niveles productivos en base a créditos que están por encima de sus posibilidades y, por lo tanto, no los va a poder pagar cuando venga el vencimiento de esa deuda. Entonces, la economía se contrae o no crece, a eso le llamamos empeñar el futuro”, explicó.
Resaltó la importancia de pagar las deudas, porque restringen los financiamientos.
“Hay que tener muy claro que la economía no puede endeudarse o pedir créditos por encima de sus posibilidades de pagarlos en tiempo. Y ese problema lo tenemos hoy. Tenemos un nivel de endeudamiento que nos ha obligado a definir como estrategia del Plan 2019 que ese endeudamiento externo no puede crecer.
“Tenemos que mantener un nivel de correlación entre el pago de las deudas y la toma de los créditos, de forma tal que al concluir el año no se incremente el nivel de endeudamiento. Y eso le va a dar más calidad al crecimiento del PIB, porque se obtendrá en base a nuestra posibilidades reales, y no yendo más allá de la capacidad que tiene la economía cubana”.
De cara el futuro, Gil Fernández aseguró que el propósito es avanzar hacia el crecimiento, con tasas moderadas. Asimismo, recordó que el Plan de Desarrollo está dividido en tres etapas. Hasta 2021 se prevén tasas ligeras, sin embargo, entre 2022 y 2026 la aspiración es lograr un crecimiento más dinámico, siempre dentro de los rangos de no incrementar el endeudamiento y ajustarnos a nuestras posibilidades reales.
“Por lo tanto, ¿de qué depende que nuestra economía crezca y se desarrolle?, de nuestras capacidades de exportar más, de nuestras posibilidades de producir más y de importar menos. Está en nuestras manos”, sintetizó el ministro del MEP.

El aporte de todos a la economía

Finalmente, el titular de Economía destacó los amplios espacios de debatepropiciados por los recientes Congresos de la FMC, la CTC, la ANEC y la UNEAC. Al respecto, dijo que en todos han existido “análisis amplios, aportadores, constructivos, en los cuales se han puesto sobre la mesa variantes e ideas, desde el respeto y las ganas de aportar soluciones a los problemas que tenemos”.
A su vez, también ponderó los contactos creados por el MEP con grupos de expertos, donde se evalúan soluciones a los problemas que enfrenta la economía, a partir de estudios e investigaciones. “Ese debate, ese nivel de comunicación que existe con la academia, esos deseos que tiene el potencial científico de aportar, esas son nuestras reservas. Explotando bien toda esa inteligencia colectiva no hay quien pueda con nosotros”.

En video, la Mesa Redonda

sábado, 16 de marzo de 2019

Balance preliminar de la economía cubana en el 2018 y algunas perspectivas para el 2019 (III)

Por: José Luis Rodríguez
En este artículo: Cuba, Economía, Inversiones
15 marzo 2019 
Foto: Juventud Rebelde/ Archivo.

Las complejas condiciones comerciales y financieras externas presentes en el 2018, se reflejaron en los resultados económicos alcanzados en ese año y en la proyección del 2019.

Como ya se planteó, el crecimiento del PIB el pasado año fue de 1,2% frente a un plan del 2%. Este crecimiento –visto sectorialmente- ofrece los siguientes resultados, de acuerdo a los datos publicados hasta el momento.

Antes del análisis de los diferentes sectores, es preciso destacar el crecimiento del 13,2% logrado en las inversiones, aunque resulta muy inferior al 34% planificado, el cual se evidenció como excesivamente optimista tomando en cuenta la situación externa existente ya el 2017 y los negativos escenarios que se preveían para el pasado año.

En esta cifra destaca el incremento de los compromisos de inversión extranjera que se incrementaron en 2017 y 2018, pero con un bajo nivel de concreción, pues la misma se estima que estuvo en torno a 500 millones cada año, cifra que representa solo el 25% de la meta considerada como necesaria.

En el caso de las inversiones se manifiesta la ausencia de una logística de abastecimientos seguros y priorizados para los recursos materiales y la fuerza de trabajo, a lo cual se unen estudios de factibilidad cuyas premisas no se cumplen en el proceso inversionista ni en la recuperación de la inversión. Una situación excepcional en este sentido –aunque no exenta de dificultades- se presenta en las obras hoteleras del turismo, donde se logra un mayor nivel de cumplimiento de los cronogramas previstos y que se apoya fuertemente en empresas inversionistas foráneas como la empresa francesa Bouygues Batiment International.
También merecería evaluarse la experiencia del proceso inversionista de la vivienda, donde se obtuvo un salto significativo en las obras terminadas en el 2018.
En el desempeño de los diferentes sectores durante 2018 se observa nuevamente un decrecimiento en la agricultura, impactada especialmente por las consecuencias climáticas adversas producto de las pérdidas por alrededor de 4 000 millones de pesos provocadas por el huracán Irma de septiembre del 2017.
Adicionalmente el volumen de inversiones en este sector se mantiene por debajo de sus necesidades de recapitalización. No obstante, se obtuvieron buenos resultados en la producción de arroz que alcanzaron a cubrir el 40% del consumo con 283 000 TM y un rendimiento de 4.19 toneladas por hectárea. También se reportó el cumplimiento de los planes previstos en la producción de frijoles y en la carne de cerdo, esta última con 178 000 TM para el encargo estatal.´
Las producciones de la industria pesquera correspondientes a la langosta y el camarón alcanzaron lo previsto en el 2018.
Por su parte la producción de la industria manufacturera se elevó un 3,7%, recuperándose del retroceso registrado el año precedente. Entre los esfuerzos más importantes de este sector resalta le introducción en los últimos cinco años de 25 613 equipos nuevos e inversiones por 230 millones de dólares en la industria farmacéutica, que cubre el 62% del cuadro básico de estos sensibles productos. No obstante y aún cuando la situación ha ido mejorando gradualmente, todavía al cierre de año se registraba un faltante del 40% en los medicamentos disponibles para la población.
También se reportaron cumplimientos en las producciones industriales previstas de envases y embalajes, ron, tabaco y productos para la higiene, aunque en cifras aún por precisar.
El sector de la construcción mostró una caída del valor agregado de -2,2% en el 2018, frente a un plan que suponía un incremento del 12% y en estos momentos no se tiene el detalle de todas las producciones incumplidas,aunque se registraron interrupciones en el suministro de materiales de construcción, tanto del balance nacional como local.
A pesar de lo anterior, se terminaron alrededor de 5 000 habitaciones para el turismo internacional y las viviendas construidas llegaron a 29 235, para un incremento del 34%, lo que contó con el apoyo de 529 establecimientos de la industria local de materiales de construcción y con 131 363 acciones financiadas con subsidios entre el 2012 y el 2018, de las cuales ha concluido el 57%.
Por su parte, las construcciones en apoyo al desarrollo hidráulico del país tuvieron un desempeño favorable, con inversiones por casi 1 600 millones de pesos, que respaldaron la construcción o rehabilitación de más de 2 000 kilómetros de redes, conductoras y colectores de alcantarillado y drenaje, las cuales beneficiaron a más de un millón de personas. En las obras hidráulicas se continuó avanzando en el trasvase este-oeste, inversión que demanda 800 millones de pesos y que debe mejorar el suministro de agua para las provincias de Holguín, Guantánamo, Las Tunas y el norte de Camagüey fundamentalmente.
Otro sector afectado en el 2018 fue el de la minería, ya que la producción de níquel más cobalto llegó a unas 50 000 TM frente a 56 000 el año anterior, lo cual puso de manifiesto que la caída de la producción a partir del año 2014 no se ha detenido aún.
Por su parte en el sector energético se logró un coeficiente de intensidad de 89 toneladas por millón de pesos de PIB, frente a un plan de 91,2, pero se incumplió la cifra de electricidad generada por fuentes renovables y se mantuvo la producción de petróleo equivalente en torno a 3,5 millones de toneladas en el 2018 por agotamiento de los pozos.
El mayor crecimiento sectorial de manifestó en el sector de transporte y comunicaciones, con un incremento del 5,7% en el 2018, reflejado en los avances portuarios en Mariel y en la terminal multipropósito de Santiago de Cuba, así como en la recuperación gradual de los FFCC y en la informatización de la sociedad, donde la cobertura de internet alcanzó alrededor del 50% de la población.
En cuanto al turismo, cabe añadir –en relación a lo ya apuntado en otra parte de este trabajo- que se trata del sector con mayores potencialidades de crecimiento y encadenamiento con otros sectores de la economía nacional. Sin embargo, todavía la actividad turística ve afectada su eficiencia por niveles de ocupación lineal del 55,4% frente a un plan del 66% y por costos de 67 centavos por peso de ingreso bruto, cifras que deben mejorar por su impacto inmediato en la economía.
El Presupuesto del Estado por su parte, registró un déficit del 9% del PIB de una cifra de 11,4% prevista, pero superior al 8,4% del 2017 cuando la economía creció 1,8%. En el pasado año se sobrecumplieron los ingresos un 1,2% y se incumplieron los gastos un 2,5%, esto último debido al nivel de las inversiones ejecutadas inferior a lo planificado.
A pesar de las dificultades, se logró el respaldo necesario a las políticas sociales básicas, así como a las actividades relacionadas con la recuperación de los daños causados por el huracán Irma y los subsidios previstos, incluyendo 3 600 millones de pesos para la canasta familiar.
En medio de las dificultades registradas en el 2018 se lograron cumplir un grupo de indicadores sociales básicos.
En el capítulo de empleo y salarios, se registró un bajo índice de desempleo de 1,7%, con un empleo en el sector no estatal que se estima ya en el 31% de los ocupados, entre ellos 580 828 que son trabajadores por cuenta propia. Al mismo tiempo la tasa de actividad económica muestra un descenso del 76,1 al 63,4% entre 2011 y 2017 tendencia a la que debe prestarse atención dada la estructura demográfica del país.
Por su parte, el salario medio estatal se planificó que llegara a 779 pesos en el 2018, pero en el segmento de las empresas estatales el mismo ya se elevaba a 851 pesos mensuales en septiembre del pasado año, aunque se estima que el 62% de los trabajadores cobra todavía por debajo de esa cifra.
Una situación compleja que no presenta cambios es la del salario del sector presupuestado, donde se registra una erosión en las plantillas de los trabajadores de educación y la ciencia en particular, que no se detuvo en el 2018 y donde el bajo salario es un factor desestimulante a considerar, especialmente por el carácter estratégico de estos dos sectores.
Por otra parte, un paso en la dirección correcta fue la elevación de la pensión mínima de los jubilados a 242 pesos y el incremento en 70 pesos de las prestaciones de la asistencia social, aunque se reconoce que estas cifras resultan insuficientes para las necesidades de ese segmento poblacional.
A pesar de los incrementos registrados en los ingresos de la población, se percibe -con la información disponible en estos momentos- que su capacidad adquisitiva como promedio no aumentó, en tanto que los precios –especialmente en los mercados agropecuarios de oferta y demanda, de productos liberados y de venta en las tiendas de recaudación de divisas, así como en las tarifas del transporte no estatal- se mantuvieron elevados.
Los servicios sociales básicos en el terreno de la salud se aseguraron, lográndose una tasa de mortalidad infantil por mil nacidos vivos de 4,0, similar al año anterior. En el terreno de la educación se alcanzaron tasas de matriculación favorables en todas las enseñanzas.
Finalmente se logró un incremento de las viviendas construidas algo superior al 33%, con 29 235 unidades concluidas en el año.
Adicionalmente se dio a conocer un plan de diez años para enfrentar el déficit habitacional de 929 695 viviendas, de las que 402 000 deben rehabilitarse y 527 000 serán viviendas nuevas.
Corresponde ahora revisar las perspectivas para el 2019 y reflexionar sobre algunas medidas a implementar que pudieran mejorar la coyuntura económica a corto y mediano plazos. (Continuará)
Notas:

¹En el 2017 las inversiones ejecutadas en la agricultura fueron solo de 423 millones de pesos, lo que representa el 5,2% del total.
²Ver Salud Pública: equilibrar los esfuerzos del Estado con la satisfacción del pueblo, periódico Granma, diciembre 27 del 2018.

Fuentes: ONEI Anuario Estadístico de Cuba 2017, www.onei.cu; Intervención del ministro de Economía y Planificación en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 21 de diciembre del 2017, periódico Juventud Rebelde, 22 de diciembre del 2017; Miguel Díaz Canel: La batalla fundamental de Cuba es la economía, diciembre 16 del 2018, www.cubadebate.cu; Consejo de Estado Fragmentos de la versión taquigráfica del informe presentado a la Asamblea Nacional por Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación, periódico Granma, diciembre 22 del 2018 www.internet.granma; The Economist Intelligence Unit Country Report Cuba, January 19th 2019 www.eiu.com

jueves, 7 de marzo de 2019

Balance económico preliminar del 2018 en Cuba y algunas perspectivas para el 2019 (Parte II)

Por: José Luis Rodríguez
5 marzo 2019

Foto: Archivo.
Revisando las cifras previstas en el plan de 2018,[1] se esperaba un crecimiento en las exportaciones de bienes y servicios, basadas en la actividad de turismo y producciones seleccionadas de la industria, el tabaco y las bebidas. Igualmente se preveía un incremento en las importaciones.
También se informaba que –a pesar de las tensiones previstas- se pronosticaba obtener un saldo comercial positivo de 54.8 millones de dólares. Para tener una idea de lo que esta cifra significaba es preciso tomar en consideración que –de acuerdo al Anuario Estadístico de Cuba 2017- el saldo comercial positivo había sido de 2 774 millones en ese año, por lo que en la proyección se suponía una reducción de 2 719.2 millones para el 2018, es decir un comercio prácticamente balanceado y sin margen de flexibilidad para operar.
Sin embargo, como ya se mencionó anteriormente, se estima que el valor total de las exportaciones de bienes descendió un 12,6% este año mientras que las importaciones crecieron un 2,9%. Por su parte, el saldo externo de los servicios se pronosticaba que caería un 5,5%.[2]
Tomando en consideración lo anterior, puede suponerse que el estimado del impacto financiero total del comercio exterior durante 2018 fue negativo en 1 187 millones de dólares,  cálculo que se basa en un saldo negativo en el comercio de bienes superior en 660 millones –sobre todo por caída de producciones de azúcar y níquel-  así como del turismo –cuya reducción en alrededor de un 6% del número de visitantes hasta mayo se estima redujo ingresos en unos 400 millones de dólares contra el plan-,[3] todo lo cual se resume en un saldo positivo menor en servicios por 527 millones durante el año, considerando –además- afectaciones para el cobro de la exportación de fuerza de trabajo calificada.
El enfrentamiento a esta situación nos lleva a analizar las posibilidades de financiamiento externo en base a lo planificado, más allá del comercio exterior.
En primer lugar, la inversión extranjera directa registró compromisos de inversión por unos 6 000 millones de dólares desde el 2014 –un promedio lineal de unos 1 200 millones comprometidos anualmente- promedio que fue mayor en el 2018 cuando se reportaron intenciones inversionistas por unos 1 500 millones de 40 negocios. De entre ellos destaca la Zona Especial de Desarrollo del Mariel ZEDM, con una inversión captada desde el 2013 por 2 130 millones en 43 proyectos, de ellos 17 ya en ejecución.[4]
No obstante, el ritmo de inversión previsto, si bien se ha acelerado, no es aún suficiente ya que en el plan 2018 se calculaba que debía ser del 5,8% del plan de inversiones total, aproximadamente 626 millones de dólares. De esta cifra se reportó como entrada efectiva de capital extranjero por un monto de 474 millones el pasado año, o sea un 24,3% menos.
Por otro lado, el financiamiento corriente es sin dudas la variante de acceso a recursos externos que enfrenta las mayores dificultades.
La presión que ejerce el bloqueo económico de EEUU mediante multas millonarias a aquellos que se atreven a “traficar” con activos cubanos no es un dato menor. En ese sentido se destaca la multa por valor de 1 340 millones de dólares aplicada al banco francés Societe Generale por violar la legislación norteamericana contra Cuba el pasado año, así como la que se impuso al banco BNP Paribas en el 2014 por casi 9 000 millones de dólares por la misma causal.
Este ha sido un factor fundamental para que se clasifique la capacidad de pago cubana como de “alto riesgo” por agencias como Moody’s, que la califica como Caa2.[5] Esto se traduce en altas tasas de interés por los préstamos que el país pueda recibir, siendo la tasa actual de “riesgo soberano” para Cuba de 9.23%, tasa que se cobra superando el interés normal de un crédito en el mercado financiero internacional.
También ha operado negativamente para Cuba el no tener un banco fiador de última instancia de primer nivel. En tal sentido se negoció hasta el 2016 el posible ingreso de Cuba a la Corporación Andina de Fomento (CAF), que es uno de los mayores bancos de la región. Posteriormente se logró el ingreso en el Banco Centroamericano de Integración Económica en agosto de 2017, lo que ofrece –potencialmente- nuevas fuentes de financiamiento para el país.
Sin embargo, el factor de mayor importancia para el acceso a nuevos créditos, que resultan indispensables para el desarrollo y la operatoria corriente de la economía cubana, ha sido el proceso de renegociación y pago de la deuda cubana vencida. En este sentido se estima que hasta el 2017 Cuba renegoció unos 54 372 millones de dólares, obteniendo la cancelación del 82% de esa cifra, aunque hubo que realizar un enorme esfuerzo en los pagos, que alcanzaron unos 23 000 millones de dólares aproximadamente durante más de 5 años para lograr esos resultados.
Los pagos de la deuda reestructurada se comportaron adecuadamente hasta el 2017, pero –desafortunadamente- se incumplieron con un grupo de acreedores en el 2018, lo que supone un esfuerzo adicional para retomar el programa de liquidación de adeudos pactado. Adicionalmente, se ha acumulado un volumen de deudas de corto plazo no pagadas, que al cierre del 2018 se calculaba en unos 1 500 millones de dólares que deberán liquidarse prioritariamente, ya que son –fundamentalmente- los créditos comerciales de corto plazo que inciden directamente en el nivel de importaciones del país.
En estos momentos se estima que la deuda total de Cuba se encuentra en torno a 29 820 millones de USD, según estimados del EIU, lo que representa un 30,4% del PIB, cifra que proporcionalmente no es alta de acuerdo a la situación financiera internacional, pero que en el caso cubano tiene una elevada significación a partir de las dificultades presentes para el acceso al financiamiento internacional. En este sentido diversos análisis apuntan a que la capacidad de endeudamiento del país puede llegar al 40% del PIB, pero en condiciones de crecimiento superiores al 4%.
En medio de esta compleja situación el país aún cuenta con potencialidades para movilizar recursos financieros en condiciones aceptables, lo que se examinará más adelante en este trabajo. (Continuará)

Referencias

[1] Ver Intervención del Ministro de Economía y Planificación en la ANPP, periódico Granma, 22 de diciembre de 2017 en www.granma.cu
[2] Estimados de EIU “Country Report Cuba” November 3 2018 en www.eiu.com
[3] En relación al turismo se informó que crecieron los ingresos brutos, pero en una cifra inferior a lo planificado.
[4] Ver “Inversión extranjera. De complemento a sector clave en el desarrollo cubano” Cuba y la Economía, diciembre 18 2018 en www.cubayeconomia.blogspot.com
[5] La clasificación tiene tres categorías: letra A países que no presentan riesgos, letra B aquellos que muestran algún riesgo y letra C aquellos que se consideran de alto riesgo.

sábado, 2 de marzo de 2019

Balance económico preliminar del 2018 en Cuba y algunas perspectivas para el 2019 (Parte I)

Por: José Luis Rodríguez
En este artículo: Cuba, Desarrollo, Economía, Planificación
2 marzo 2019 
Foto: Archivo.
El año que concluyó ha sido de una elevada complejidad para la economía cubana, lo cual se expresa en la cifra de crecimiento que se alcanza en el 2018. En efecto, el Ministro de Economía y Planificación informó en la Asamblea Nacional que se había logrado un crecimiento en torno al 1,2%[1], cifra inferior al 2% planificado, a pesar de los esfuerzos realizados para mitigar la negativa coyuntura.
La cifra de crecimiento anunciada coincide con la tasa de crecimiento alcanzada por América Latina y el Caribe en el 2018, según estimados de CEPAL.
Dado el nivel de apertura de la economía nacional,[2] un balance objetivo de lo ocurrido necesariamente debe partir de considerar preliminarmente el impacto de los factores externos en el presente año.
En primer lugar, la situación económica internacional ha evolucionado  negativamente durante el 2018, lo cual ha estado determinado fundamentalmente por los efectos de la guerra económica desatada por Estados Unidos contra China a partir de la fuerte elevación de los aranceles a las exportaciones de esta última como una vía para tratar de eliminar el déficit comercial norteamericano con el país asiático. Por otro lado, la administración de Donald Trump ha elevado las tasas de interés en EEUU con el objetivo de atraer recursos financieros de otros países, lo que induce a una fuga de capitales en estos –especialmente en países de bajo desarrollo-, con las imprevisibles onsecuencias que esto puede provocar, especialmente al encarecer los créditos en la economía norteamericana. Todo esto se añade a una coyuntura donde no se han superado los efectos de la crisis que estalló hace 10 años atrás y no ha desaparecido el peligro de su repetición.
Esta negativa coyuntura genera incertidumbre y efectos negativos en todas partes, a lo que no escapa nuestro país, especialmente en relación al financiamiento externo y la inversión extranjera. Al respecto, el Ministro de Economía y Planificación también expresó recientemente: “La situación de la economía ha estado determinada por una tensa situación financiera, en la cual ha influido el incumplimiento de ingresos por exportaciones en un grupo de actividades como el turismo, la producción azucarera y los servicios médicos, a lo que se unen las afectaciones ocasionadas en varios sectores por diversos eventos climatológicos.”[3]
En cuanto al comercio exterior, la economía cubana ya mostraba una reducción del 24,5% en las exportaciones de bienes y servicios y una contracción similar en las importaciones entre 2012 y 2017, aún cuando se mantuvo un saldo positivo en el intercambio total.
La caída de ingresos por la vía de las exportaciones ha estado marcada –en primer lugar- por el descenso de la producción de níquel, que pasó de 72 530 TM en el 2011 a un plan de solo 50 000 este año, el cual –si bien parece cumplirse según las últimas noticias disponibles-[4] resultaría inferior a la producción lograda el año precedente, según estimados. Esta situación se asocia a la descapitalización de las fábricas y a dificultades con el financiamiento suficiente para frenar esta tendencia, aunque en el año que concluye se han invertido 50 millones de pesos solo en la planta Che Guevara. Tampoco puede obviarse la fluctuación de los precios de este mineral, que si bien en el 2018 se estima que alcance 13 344 USD por TM para un incremento del 28,5% sobre el año anterior, en los últimos 5 años se registra un descenso del 21% y los crecimientos previstos hasta el 2020 son solo de un 5,1%.
No obstante, las perspectivas mejoran si se considera que los precios del cobalto -asociado al níquel en los yacimientos cubanos- se sitúan en estos momentos en torno a los 55 000 dólares por tonelada, con perspectivas de crecimiento superiores a corto plazo. También el contenido de las colas que se acumulan a partir del proceso industrial, contienen una significativa cantidad de minerales potencialmente valiosos –se estima su valor en miles de millones de dólares- y se busca inversión extranjera para su explotación.
En el caso del azúcar[5] la producción estimada del presente año fue solo de alrededor de un millón de TM –una caída calculada del 43,7% en relación a la zafa anterior-, muy afectada por problemas climáticos con la alternancia de períodos de sequía y lluvias a destiempo, a lo que se sumó el negativo impacto del huracán Irma que en septiembre del pasado año arrasó con 380 000 hectáreas de caña y daño seriamente a 24 centrales. Por su parte, el precio promedio de la libra de azúcar se estima en 12.27 centavos este año, un 22,8% inferior al logrado en el 2017.
Por otro lado, las exportaciones de servicios también se han visto afectadas.
En el caso del turismo, de un plan original de 5,1 millones de visitantes, este año se prevé llegar a 4 millones 750 mil debido a la reducción registrada inicialmente de turistas norteamericanos –menos 6,8% hasta noviembre- y su recuperación posterior al cierre del año –alrededor del 1% de crecimiento-. Por otro lado, se produjo una reducción de turismo de países europeos durante el 2018. De tal modo, el crecimiento del número de visitantes estará en el orden del 1,3%. Igualmente vale señalar que se incrementó el número de visitantes por la vía de los cruceros un 92,8%, pero con un gasto por turista día inferior y una estancia menor, todo lo cual apunta a una caída en los ingresos brutos en relación al año anterior.[6] Las capacidades disponibles en hoteles alcanzan ya 70 879 habitaciones, a lo que se añaden más de 23 000 habitaciones de arrendadores privados.
Los ingresos por exportación de fuerza de trabajo calificada se estima disminuyan al cierre del año debido a la retirada de la colaboración cubana del personal de salud ubicado en Brasil, a partir de la inadmisible posición asumida frente a Cuba por el presidente Jair Bolsonaro. A esto se añaden dificultades con los ingresos de la colaboración cubana en otros países.
En relación a las importaciones, se estima un incremento en el precio[7] por tonelada de una serie de alimentos al compararlos con el año anterior, entre los que destacan el arroz (5,3%); frijol de soya (2,2%); trigo (20,7%) y carne de pollo (3,8%). La factura de alimentos importados del presente año se encuentra en torno a 1 700 millones de dólares, de los cuales pueden sustituirse con producciones nacionales entre el 35 y el 47%, según estimados.
También crece el precio del barril de petróleo –WTI- de 53 a 65,2 USD, para un aumento del 23% y se mantienen restricciones con el suministro tradicional registradas desde el 2016, lo que se ha tratado de compensar con la compra a suministradores de Rusia y Argelia.
En síntesis, según estimados internacionales, se calcula que el valor total de las exportaciones de bienes descienda un 12,6% este año mientras que las importaciones se crezcan un 2,9%. Por su parte, el saldo externo de los servicios debe descender un 5,5%.[8]
Esta situación en el comercio exterior es necesario examinarla en su relación con las finanzas internacionales del país. (Continuará)

Referencias

[1] En general la fuente de los datos en el presente trabajo se encuentra en Granma “Fragmentos de la versión taquigráfica del informe presentado a la Asamblea Nacional por Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación “Diciembre 22 de 2018 en www.internet.granma, salvo indicación expresa de otra fuente. Ver también Miguel Díaz Canel: La batalla fundamental de Cuba es la económica”, CUBADEBATE, diciembre 16 2018 en www.cubadebate.cu
[2] Este indicador muestra la relación entre la suma de exportaciones e importaciones en relación al PIB y en el 2017 fue de 37,8%.
[3] Ver “Consejo de Ministros analiza Plan de la Economía para 2019 y Presupuesto del Estado”, periódico Granma, noviembre 30, 2018.
[4] Ver “Cuba estima producir unas 50 000 toneladas de níquel y cobalto en 2018” en www.cubayeconomia.blogspot.com diciembre 13 2018.
5 Ver “Cuba necesita elevar la eficiencia industrial en su zafra azucarera” en www.rebelion.org diciembre 6 2018.
[6] Ver “Cuba proyecta para 2019 un aumento del 17 por ciento de sus ingresos turísticos” en www.cubayeconomía.blogspot.com noviembre 26 2018.
[7] Ver “Commodities Prices Forecast” www.pubdocs.worldbank.org
[8] Estimados de EIU “Country Report Cuba” November 3 2018 en www.eiu.com