Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 15 de junio de 2018

Así estará la Antártida dentro de 50 años (si no conseguimos evitarlo)



Image: REUTERS/Mawson's Hut Organisation/Handout

En colaboración con Xataka

Estamos en 2071. No hace tanto tiempo aún había hielo en la Antártida, aún queda algo. Pero hoy lo que hay es trabajo. El continente ha cambiado mucho, es cierto. Pero, sin duda, ha cambiado a mejor. Ahora hay hoteles, restaurantes, lugares de ocio y una amplia oferta cultural.

Por ejemplo, si uno viaja al polo, puede ver la reconstrucción del «Polheim», la tienda que Amundsen y su gente montaron hace ya 160 años. Justo al lado, está el Museo William Smith que ahora tiene un par de exposiciones temporales, una de Magritte y otra de tejidos tradicionales africanos. Junto a él, hay un McDonald’s.

Dos escenarios para un futuro antártico

Eso es lo que me viene a la cabeza leyendo ‘Choosing the future of Antartica’, un texto que publica hoy la revista Nature y que hace algo refrescante: se pone en lo peor, pero también en lo mejor. Los investigadores imaginan dos futuros para el continente austral: un escenario es el resultado esperable de la acción climática internacional y del control de actividad humana en la Antártida.

Image: Nature

El otro, como podemos ver en la imagen, el que he recreado al principio del post, es consecuencia de la inacción: de la pérdida de hielo, el aumento del nivel del mar, el calentamiento generalizado, la acidificación del océano y, sobre todo, el uso humano indiscriminado.

Ni siquiera son escenarios muy radicales o sesgados. Son, por decirlo de alguna manera, escenarios razonables. Pero es que la complejidad de imaginar los mares del sur dentro de 50 años es inigualable. Pensemos que el ecosistema del continente antártico es un encaje de bolillos global que se ve afectado constantemente por cambios, imprevistos y decisiones.

Image: Nature

La importancia de la próxima década

Precisamente eso es lo que lleva a los investigadores a decir que salvar la Antártida es salvar el Mundo. «Algunos de los cambios que enfrentará la Antártida ya son irreversibles, como la pérdida de algunas plataformas de hielo, pero hay muchas cosas que podemos hacer, prevenir o revertir», explicaba Martin Siegert, coautor del estudio e investigador del Imperial College London.

«Para evitar los peores impactos, — continúa Siegert — necesitaremos una cooperación internacional sólida y una regulación efectiva respaldada por una ciencia rigurosa. Esto dependerá de que los gobiernos reconozcan que la Antártida está íntimamente unida al resto del sistema de la Tierra y que el daño allí causará problemas en todas partes»,

No obstante, la conclusión más importante es la idea de que las decisiones que tomemos durante la próxima década determinarán ese futuro del que hablan. Hablamos de calentamientos de más de dos grados de diferencia o subidas del nivel del mar muy por encima del metro y medio. Poca broma. Y sí, sé que las predicciones son siempre polémicas: la cuestión no es si creemos en ellas, sino qué hacemos cuando la mejor evidencia disponible se convierte en toda una llamada de atención.

EE.UU. impone aranceles por 50.000 millones de dólares contra las importaciones chinas

Publicado: 15 jun 2018 12:18 GMT | Última actualización: 15 jun 2018 14:34 GMT

Los aranceles sobre productos chinos llegan en medio de crecientes tensiones de EE.UU. con Canadá, México y la UE, algunos de sus socios comerciales más importantes aparte de China.

Reuters

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha aprobado la imposición de tarifas arancelarias del 25 % contra productos tecnológicos procedentes desde China por valor de 50.000 millones de dólares. Las restricciones entrarán en vigor poco después de que este viernes se anunciara el listado final de bienes importados a EE.UU. desde China a los que se aplicarán esos aranceles.

La Casa Blanca anunció su intención de adoptar la medida restrictiva a finales de mayo y aseguró en aquel entonces que EE.UU. iba a seguir protegiendo "las tecnologías y la propiedad intelectual nacional", así como buscando detener "las transferencias no económicas a China de tecnologías industrialmente significativas y propiedades intelectuales".

"Estos aranceles son esenciales para prevenir las futuras transferencias injustas de la tecnología estadounidense y propiedad intelectual a China, lo cual protegerá los empleos estadounidenses", reza el nuevo comunicado de la Casa Blanca, en el que se asegura que las tarifas arancelarias "servirán como un paso inicial hacia el establecimiento de un balance en la relación comercial entre EE.UU. y China".

Pekín no se quedará de brazos cruzados

Desde el Ministerio de Comercio de China, han anunciado que Pekín impondrá tarifas arancelarias contra bienes procedentes desde EE.UU. similares a las impuestas por Washington. A pocas horas del anuncio desde la Administración de Trump, Pekín ya había aseverado que aplicará las medidas que sean necesarias para salvaguardar sus intereses.



"Si EE.UU. adopta medidas unilaterales y proteccionistas, perjudicando a los intereses de China, reaccionaremos rápido y adoptaremos los pasos necesarios para proteger con firmeza nuestros derechos justos y legítimos", declaró en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, citado por Reuters.

China ya tiene preparada una lista de bienes estadounidenses por valor de 50.000 millones de dólares sobre los que podrían aplicarse aranceles como represalia.

Trump advierte de que impondrá más aranceles en caso de represalias chinas

Al anunciar los aranceles contra bienes chinos, el mandatario estadounidense advirtió enseguida de que si Pekín adopta medidas de respuesta, Washington introducirá aranceles adicionales.

Estas podrían consistir en "la imposición de nuevos aranceles a los bienes, servicios y productos agrícolas de EE.UU., el aumento de los obstáculos no arancelarios o la toma de medidas punitivas contra los exportadores estadounidense o compañías estadounidenses que operan en China".


Los aranceles sobre productos chinos llegan en medio de las crecientes tensiones entre EE.UU. y varios de sus socios comerciales más importantes. Debido a las medidas proteccionistas tomadas por la Administración de Trump, Washington se enfrenta a represalias no solo de China, sino también de aliados como Canadá, México, la Unión Europea y Japón.