Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

lunes, 8 de junio de 2020

Los reyes magos


SINE DIE  128
SD2
juan m ferran oliva                                               junio 8 de 2020


Los Reyes Magos son los personajes mitológicos que acudieron a rendir homenaje a Jesús en su nacimiento. A golpes de fantasía se ha creado la  historia de la Navidad ya que el hecho aparece sólo a retazos en los libros sagrados. Escritos posteriores han dado forma al libreto.

Cuenta la leyenda que Melchor, Gaspar y Baltazar  llegaron con todo su boato a un miserable pesebre donde la pobreza había empujado a María, José y al Niño Jesús. Como presentes le llevaron incienso y mirra, dos productos vegetales apreciados en la época. Despedían aroma de convento. Aun el marketing no había ampliado el diapasón de presentes típicos de la fecha. Ahora suelen ser juguetes, golosinas y prendas infantiles.

Antes de llegar, el heráldico trio se entrevistó con  Herodes, rey de los judíos designado por Roma, quien aprovechó la ocasión para indagar sobre el lugar donde estaba Jesús. Al no conseguirlo ordenó pasar a cuchillo a todos los menores de dos años. Fue el episodio conocido como la matanza de los santos inocentes[1]. Se decía que Cristo seria el rey de los judíos y el monarca no quería competencia. Por si acaso, María y José huyeron a Egipto llevando consigo al Niño, por supuesto..

Otra leyenda cuenta que después de la resurrección de Jesús, los tres reyes fueron ganados para el cristianismo. Serian martirizados en el año 70DNE. Sus restos fueron llevados a Constantinopla y siglos más tarde a Colonia en la actual Alemania. Allí reposan en su catedral. La ciudad, junto con Roma y Santiago de Compostela, se ha convertido en un conveniente centro de peregrinación cristiano.
Los Reyes Magos tienen una significación especial para los niños. Recibí sus regalos hasta los 5 ó 6 años. Ya sabía escribir y les hacía cartas ponderando mi buena conducta y relacionando mi pedido. No sé si fui un alfabetizado precoz o un ingenuo trasnochado.

En Cuba durante la colonia el Día de Reyes era de asueto para los esclavos. Después de 1959 se trasladó la fiesta al Día de los Niños en Julio ya terminada la zafra.

La Navidad actual tiene matices particulares en los distintos países. En los sajones es Papa Noel quien baja a la tierra en su trineo tirado por ciervos portando regalos para los infantes. Le hace la competencia a los Reyes Magos en países de raigambre católica.

Los llamados nacimientos forman parte de la tradición. Son dioramas poblados con figuras alusivas.En su centro se coloca  el establo con el niño Jesús, la Virgen y San José; en el entorno figuras humanas, animales domésticos, árboles, casas y otros elementos paisajísticos. Por el camino los 3 Reyes magos en sus cabalgaduras. En Cataluña estos pesebres tienen un sello característico. Una de las figura locales es el caganer (cagón): un hombre agachado defecando. Es colocado en un sitio recóndito que los visitantes se afanan en descubrir[2]; es toda una diversión. La costumbre rebasa la representación religiosa y cada año se ofertan a la venta caganers con la cara de algún personaje de actualidad. Políticos, intelectuales, artistas, etc. No es escarnio sino honor el ser seleccionado. La ilustración adjunta muestra a Artur Mas, cuando era Presidente de la Generalitat, obrando sobre la Constitución Española. Durante su gobierno se llevó a cabo la consulta independentista rechazada por Madrid.

El 6 de enero de 2009 fui invitado por unos amigos de la localidad catalana de Santa Coloma de Queralt a participar en la Epifanía[3]. Allí, como en otros lugares, el Ayuntamiento y los comerciantes organizan la cabalgata que  se convierte en todo un espectáculo. Simulados Melchor, Gaspar y Baltazar visitan individualmente  las casas predeterminadas por un prepago, conversan con los niños y les entregan sus regalos. Mis anfitriones conformaban una familia acomodada de aquella población y en la oportunidad señalada se reunieron para regocijarse con la felicidad de sus niños, todos hermanos o primos entre si. Los pequeños quedaron embelesados con aquella puesta en escena.

Los hogares pobres no disfrutan en lo particular de esta gentil tradición. Se limitan a presenciar la cabalgata que llega a la población en medio de gran alboroto.

Si aún creyese en los Reyes Magos, les pediría que liquidasen la pandemia y que concretasen un modelo viable y soberano para la economía cubana.

Fin



[1] Se celebra el 28 de diciembre con las típicas inocentadas. .
  
[2] Otra tradición catalana es la del tiò de Nadal. Consiste en un tronco adornado con barretina,  llenado  con presentes y tapado  con una manta. El 25 de diciembre los niños lo golpean con bastones mientras cantan para que cague los regalos..

[3] Epifanía: presentación de Jesús a los gentiles: el 6 de enero.

Cinco desafíos y una oportunidad

Por: Ariel Terrero

 
Al combo de sanciones económico-jurídicas que Estados Unidos le aplica hace 60 años se agregan las consecuencias de la pandemia. Foto: EFE.
Muchos de los desafíos con cuño de COVID-19 les resultan comunes a todas las naciones, aunque sus políticos no se den cuenta o maltusianamente les interese un rábano la comunidad global del drama. El primero es poner freno a la pandemia con el menor número posible de muertes. Le sigue el propósito de salir de la crisis económica con costos tan reducidos como se pueda, tras aceptar que las mermas son inevitables por muchas razones y no solo por el protocolo de confinamiento social.
Otros retos se suman y diversifican a medida que la humanidad se acerca a la normalidad postcovid. Durante muchos meses será una normalidad anormal.
La lista puede ser profusa, incluso si reducimos el análisis al área más estrecha de un país, Cuba, y de su economía. Es difícil atraparlos en un dígito. En estos cinco, sin intención excluyente, apenas veo desafíos ineludibles mientras buscamos salida del callejón en que nos metió el coronavirus cuando nos obligó a cerrar fronteras, colapsó el turismo y perdimos conexiones fundamentales con el mercado mundial.
Entre mil y dos mil millones de dólares se le pueden escapar este año a Cuba, solo si el turismo experimenta una contracción en línea con el 60 u 80 por ciento de caída que prevé a escala global la Organización Mundial de Turismo (OMS). Mejor que los números, habla la calma casi dantesca de los aeropuertos. La economía quedó sin locomotora. Mal que bien, de los hoteles y playas colgaban muchas otras industrias, actividades y empleos del país.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé una baja del producto interno bruto (PIB) de Cuba de -3,7 por ciento en 2020. Otra referencia, de la británica Economist Intelligence Unit (EIU), anticipa -4,7 por ciento.
La pandemia sorprendió a la economía cubana con síntomas de desaceleración desde el 2019. A las debilidades financieras propias se unía el bloqueo económico de EEUU; su agravamiento con Donald Trump no lo niega ningún economista serio, sea de izquierda, de derecha o con protocolos de asepsia ideológica.
La desarticulación de tantas actividades económicas y la recesión imponen desafíos bien concretos. Pero la mayoría apunta a viejos problemas del modelo económico cubano y tienen presencia reiterada en planes, discursos y estudios, incluidos los documentos programáticos de la reforma emprendida hace un decenio. El desastre económico adjunto a la COVID-19 solo los redimensiona y hace más evidente el valor estratégico de cada uno.
1. Empleo inteligente de recursos muy escasos
Motivo de antagonismos entre economistas y entre políticos, la planificación estatal emergió como una de las cartas fuertes de Cuba ante la pandemia. Al paralizarse cientos de hoteles, el gobierno pudo redirigir de inmediato parte de sus recursos, combustibles incluidos, hacia sectores priorizados: agricultura, zafra azucarera, consumo de la población y hacia la pieza de oro contra la COVID-19, el sistema de salud. La administración centralizada permitió mantener con vida producciones de exportación, a pesar del declive momentáneo de sus mercados externos. El reajuste de planes, iniciado hasta el nivel de empresas, promete ser largo, en un escenario en que el propio gobierno daba pasos para mejorar sus artes de planificar. Cuando presentó el ajuste del Plan del 2020, el Presidente Miguel Díaz-Canel pidió una planificación “más inteligente y precisa”.
2. Producción de alimentos
Vieja prioridad estratégica, el país la asume ahora por sobrevivencia. Cerca de 2.000 millones de dólares gasta Cuba cada año en la importación de alimentos, casi lo mismo que le aportó el turismo en el 2019. Una parte de esas compras —entre el 30 y el 40 por ciento, según el economista José Luis Rodríguez— pudiera sustituirse con producciones nacionales, evidencia aceptada desde hace años pero que el país no ha logrado. La naturaleza tampoco ayudó esta vez. Una sequía acortó cosechas en el 2019 y retardó siembras de arroz, viandas y hortalizas en 2020. Pero con las lluvias de mayo, los agricultores se animaron con sembrados de ciclo corto para ampliar su oferta al mercado, el suministro a la industria alimentaria y las ayudas solidarias a centros médicos y comunidades en cuarentena. ¿Mantendrán el impulso cuando pase la pandemia? El desafío: implementar estructuras de inversiones y de mercado que destraben las fuerzas productivas de la agricultura de una vez.
3. Reordenamiento del comercio interno
El cierre de tiendas principales y otros centros públicos y la expansión del comercio online se convirtieron en rasgos sociales de la pandemia en Cuba. También el colapso del nuevo comercio electrónico, al no soportar la explosión de la demanda por vía digital. La ineficiencia de las operaciones online agravó la crisis de los suministros y generalizó dudas sobre la pertinencia de la nueva opción. Pero el economista Juan Triana percibe en el comercio interno un valor de mucho interés en el trance hacia la recuperación: “Cuando las oportunidades en el mercado externo se hacen más difíciles, sin dudas una alternativa será nuestro mercado interno, aparentemente pequeño pero enorme si consideramos cuán difícil le resulta a la producción nacional cubrir esa demanda”.
4. Ahorro
A la austeridad obligada por la contracción de ingresos y de recursos, el gobierno suma la opción del ahorro. Mira en primer lugar hacia la energía —combustibles y electricidad—, sensiblemente debilitada por la ojeriza de Trump con Cuba. A juzgar por los informes semanales de la Campaña Ahorra Ahora, conducida por la ONURE, se vieron señales de moderación en el consumo eléctrico del sector residencial en mayo. “Ahorrar cuanto podamos, ese es el elemento primario”, opina otro economista, Alejandro Gil Fernández, cuando calcula como ministro de Economía los recursos que se le escapan al país este año. Si era una vieja condición de sostenibilidad del desarrollo, el ahorro se pinta ahora como otro desafío para la sobrevivencia.
5. Programa fiscal de emergencia
Sin la polémica abundancia financiera de Estados del Primer Mundo, Cuba tendrá que hacer magia para sostener un programa fiscal de emergencia, que sea fiel a los principios de justicia social del modelo. Son los mismos que le han dotado del escudo del sistema de salud frente al coronavirus, centros biotecnológicos de avanzada y una industria farmacéutica que le provee del 67 por ciento de sus medicamentos. El Estado carga con gastos mayores a lo planificados, al asumir salarios de los trabajadores refugiados en sus hogares por la pandemia y subsidios de empresas que tendrán pérdidas inevitables, mientras ve huir ingresos por cierres de negocios y exenciones tributarias. ¿Hasta dónde soportará la economía los desequilibrios financieros consecuentes? ¿Cómo emplear bien cada peso? ¿Qué participación dar a una política crediticia más audaz? El protagonismo del Presupuesto Estatal, sus costos y riesgos, no hacen más que empezar. Durante la recuperación aumentarán en magnitudes que son vitales para salir adelante y entrañan peligros a la vez.

La oportunidad

Con la severa contracción de recursos, el escenario se enreda más para dar continuidad a la reforma del modelo económico cubano. Casi parece otro desafío de la lista. Pero veo en la coyuntura más valor como oportunidad para soltar las amarras de un proceso demasiado lento en diez años. Pudiera ser el empujón para hallar respuestas a limitaciones estructurales, materiales y mentales.
Históricamente, las crisis suelen favorecer transformaciones sociales y hasta revoluciones. También en Cuba. La recesión del Período Especial —demoledora en escalas que no se han repetido— abrió las puertas a innovaciones económicas profundas en los años 90: apertura a inversiones extranjeras, despliegue del turismo, mercados agropecuarios, ampliación del trabajo por cuenta propia y la dualidad monetaria y cambiaria, por citar algunas muy audaces en su momento.
¿Será la recesión con sello de COVID-19 el momento para acelerar cambios cuya demora han criticado expertos, trabajadores y el propio gobierno? El itinerario está escrito en documentos programáticos aprobados en 2016: Conceptualización del modelo económico, Lineamientos y Bases del Plan de largo plazo. ¿Cuáles son las transformaciones que podrían encontrar su oportunidad ahora? Difícil determinarlo, pero dudo que las autoridades dejen pasar este año sin hacer alguna maniobra profunda en el proceso emprendido en el 2011 bajo el nombre de Actualización del modelo económico y social.
La reforma empresarial es una de las que merecen prioridad. Al impacto que tendría en toda la economía, se suma el socorro neto que les corresponde aportar en esta crisis a las empresas, desde el sector estatal hasta el privado, pasando por las cooperativas.
Las alarmas que revolvió algún anacrónico artículo de prensa contra las formas privadas, las famosas Pymes y, de paso, contra los documentos rectores que las defienden, probablemente expresan solo el descontento ante la tardanza de transformaciones que le urgen al sistema empresarial de conjunto. La ley de empresas se esperaba en 2017 y quedó pospuesta para el 2022, según el programa legislativo presentado antes de la pandemia.
Oscar Fernández Estrada es uno de los expertos que aboga por adelantar esta legislación, “no solamente debido a las Pymes”. A su juicio, “un sector privado en Cuba, de pequeña y mediana escala económica, financiado por instituciones bancarias estatales, sin vínculos estructurados con el gran capital, y encauzado a través de las instituciones políticas domésticas, más que representar una amenaza para el socialismo cubano, constituye una pieza importante en su estrategia actual de salvación”.
Pero Fernández Estrada considera que la transformación fundamental es la del sistema empresarial estatal, por la transcendencia del mismo para el funcionamiento de toda la economía.
Las empresas de propiedad estatal sostienen el 85 por ciento de los ingresos del Presupuesto y son la columna vertebral de la economía —industrias, minería, energía, actividades esenciales del transporte, comunicaciones y el ahora congelado turismo, entre otras. Una reforma podría apurar la marcha ya iniciada por estas entidades hacia estructuras y modos de planificación menos rígidos, mayor autonomía bajo los ministerios y ante el mercado, además de facilitar los nexos con el sector privado y cooperativo. Sería una transformación integral, muy esperada, que incluiría el otorgamiento de personalidad jurídica a las pequeñas y medianas empresas privadas.
¿Se reprogramará este reordenamiento y la legislación vinculada? ¿Las pérdidas económicas que afrontarán este año no pocas entidades serán una traba o un factor para acelerar la transformación?
A las carencias financieras de Cuba se suman otras complicaciones, que enlazan la reforma empresarial a la urgencia de otros cambios, de complejidad no menor: desde las formas de planificación, cuya reformación ha anunciado públicamente el ministro de Economía, hasta el enredadísimo y retardado ordenamiento monetario. La sujeción a dos monedas nacionales —se le agregó el comercio en dólares ahora— y a varias tasas de cambio hace imposible determinar con precisión la eficiencia real de cualquier empresa, estatal, cooperativa o privada. Las deformaciones derivadas del desorden monetario y cambiario atascan el empleo eficiente de los pobres recursos disponibles.
Otros pasos previstos en los documentos de la Actualización que parecen esenciales para echar a andar la carroza empresarial son las reformas salarial y de precios y una renovación de la banca que dinamice de una vez la política crediticia.
En mayo, el Presidente Miguel Díaz-Canel pidió al Consejo de Ministros preparar una Estrategia de Desarrollo Económico y Social “donde se ratifique que no podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera”. Orientó implementar cuestiones pendientes de la Conceptualización del Modelo Económico y Social, “de una manera más rápida, más decidida, más organizada”.
En diciembre, había prometido emprender en este año 2020 “el verdadero redimensionamiento empresarial que el país necesita”, con liderazgo estatal y participación de formas privadas y cooperativas. La idea la mantuvo en mayo, en una reunión con nasobucos que recordaban una traba nueva, de magnitud global y raíz virulenta.
¿Habrá llegado el momento del cambio, pese a todo?

Romper, con alimentos de casa, la dependencia de la importación

En uno de los municipios de mayor producción porcina en cuba, no se cruzan de brazos y ya cuentan con alternativas para el alimento animal

Los productores de Placetas laboran para desterrar la mentalidad importadora y emplear alimentos alternativos del territorio para sostener la crianza de cerdos. Foto: Freddy Pérez Cabrera

Placetas, Villa Clara.–Las consecuencias de la actual pandemia y el recrudecimiento del cerco económico contra Cuba han obligado a los productores de uno de los municipios que más carne de cerdo entrega en Cuba, a repensar su estrategia para alimentar la masa animal de que dispone.
Si hasta ahora el Estado había garantizado cerca del 70 % del pienso, producto elaborado casi en su totalidad a base de materias primas importadas como el maíz y la soya, en las cuales se gastan más de 500 millones de dólares cada año; la vida ha demostrado que, en las actuales circunstancias, continuar por ese sendero resulta insostenible para nuestra economía.
Tal realidad ha originado la disminución de la producción de carne del llamado «mamífero nacional» y la caída de las entregas a la población y a la industria, con el consiguiente aumento del precio de venta del preciado producto.
Ante el panorama, los placeteños no se han cruzado de brazos y buscan soluciones alternativas para solventar, por medios locales, la comida que no recibirán por otras vías. Han puesto el énfasis en la siembra de yuca, boniato y plantas proteicas, que son capaces de garantizar un nivel de producción significativo.
José Ramírez González, al frente del fomento porcino en ese municipio y una de las personas más conocedoras de este tema, señala que ante la situación que viven Cuba y el mundo, no queda otro camino que emplear alimentos alternativos para  sostener la crianza de cerdos, en un territorio que llegó a aportar más carne que varias provincias del país.
Para lograr el propósito de revolucionar el modelo de producción porcina, hasta el cierre de mayo ya tenían sembradas 272 hectáreas de yuca, 15,1 de boniato, 26,2 de plátano y 41,6 de maíz, cultivos básicos para garantizar el alimento animal, refiere el especialista.
A ellos se unen otros sembrados que, en menor cuantía, también se fomentan en Placetas, como la soya, la caña, el king grass, la tithonia, el frijol caupí y otras plantas proteicas, sin obviar el acopio de palmiche, explica Ramírez, quien añade que la cultura porcina existente en el municipio ha contribuido a que estas ideas se vayan abriendo paso.
Al respecto, productores como Santiago Cuéllar, Osvaldo Ponce, Erisbel Gutiérrez Sardón y Alberto Benavides Milián, entre otros, han sido abanderados de este nuevo modelo de ceba, basados en su experiencia y el apoyo que han tenido de los científicos del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales  y de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, además de otras entidades, que ven a Placetas como un polígono de pruebas para extender la experiencia al resto de la nación.  
Cuéllar, por ejemplo, tiene muy claro que el país no puede seguir gastando los más de 200 millones que invierte en comprar maíz, por eso ha decidido buscar otras fuentes de energía y proteínas como la soya, de la cual ya tiene un buen pedazo sembrado en su finca. «Si tengo suficiente yuca, boniato y algo de ese grano, lo ligo con la miel y el Nuprovin que aún nos entregan, y con eso voy tirando», nos dice el recio campesino, quien añade que este año tal vez no llegue a las cien toneladas producidas, pero si entrega 80 ya eso será una buena contribución.
Igual filosofía muestran Ramón Sablón Pérez, Arnaldo Navarro Rojas y Orelvis Peñate, este último, líder histórico en la producción porcina en Cuba, e iniciador, junto a Cuéllar del experimento de las cebas al destete, quienes ya van rompiendo con la dependencia del pienso importado y entienden que deben virarse para la tierra.
«Yo hago yogurt de yuca, boniato y hasta de malanga; utilizo ensilaje de plantas proteicas y eso lo combino con la miel, el suero lácteo y el Nuprovin, que es un núcleo de proteínas, vitaminas y minerales, a lo cual los puercos «le van» muy bien, reconoce Peñate, quien asegura que nunca dejará de criar cerdos, porque con eso ayuda a su economía y a la del país. 
Iniciativas como esas son las que garantizarán la presencia cotidiana de esta carne en la mesa nacional no solo ahora en tiempos de la covid-19. Para lograrlo existen productores con experiencia, como los placeteños, quienes todos los días prueban que, a pesar de las dificultades, se puede desterrar la dañina mentalidad importadora y producir aquí todo lo que sea posible.

Directo al grano: La respuesta de la ciencia cubana a urgencias actuales. Comentario HHC

Por: Lissett Izquierdo Ferrer, Abel Padrón Padilla

 


La bióloga Anamary Riverón Valdés examinando los ácaros que afectan los cultivos de interés para el país. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Cuando un mes atrás fue titular que el Consejo de Ministros aprobó ajustes al Plan de la Economía de este año, debido a los efectos de la pandemia, supimos que el país destinaría recursos materiales y financieros en divisas, preferencialmente, para las producciones —entre otros alimentos— de arroz, frijol y maíz. Mientras tú o yo leíamos la noticia, esos tres cultivos permanecían bajo microscopios, en un lugar donde desde hace años son prioridad.
No depender de la importación de granos es una necesidad para Cuba y una pretensión ambiciosa que reta a quienes laboran en el Instituto de Investigaciones de Granos (IIG), ubicado en el municipio de Bauta, en Artemisa. Porque para lograr mayores rendimientos mucho tiene que aportar (y así lo hace) la ciencia, aunque por sí sola “no resuelve todos los problemas”,  como aduce el director de ese centro, Telce Abdel González Morera.
“Se puede llevar al productor una buena variedad de semillas, con un mayor potencial de rendimiento y tolerancia a plagas y enfermedades, pero será vital un buen manejo”, enfatiza el investigador, a lo que se añade el acceso oportuno a insumos y recursos.
Una vez en el IIG, que acumula cinco décadas de experiencia en el desarrollo del arroz, y que en los últimos 10 años incluyó en sus estudios frijol y maíz, además de otros granos, es imposible no hablar de cruzamiento genético, creación de variedades, registros, proyectos y cambio climático.

Empecemos por el arroz: ¿Cuba tiene condiciones para autoabastecerse?


Telce Abdel González Morera, director del Instituto de Investigaciones de Granos. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
“Te aseguro que a todo el que coma arroz cubano procesado en una industria con altos estándares de calidad le costará trabajo consumir después algunos de los arroces importados”, dice sin vacilar Maugly Cabañas Echevarría, jefe del grupo de mejoramiento genético de ese grano.
Frente a una muestra de las más de 40 variedades que han sido nominadas por el IIG, este ingeniero agrónomo de 43 años se recrea en el exquisito sabor del cereal criollo, que muchos desconocen porque en la industria, que precisa de inversiones en función de la calidad, “se mezcla el arroz, se parten granos”.
Desde 2012 la Isla impulsa el desarrollo integral del arroz, y del lado de la ciencia hay fortalezas: todas las variedades empleadas en el país son cubanas, salidas del estudio del centro que tiene su sede principal en Bauta, así como del Instituto Nacional de Ciencia Agrícola.
El instituto tiene un programa muy bien conformado —el decano, como lo califica González Morera—  de mejoramiento genético de este alimento básico en la dieta de los cubanos. En la actualidad, “estamos incursionando en el uso de variedades híbridos, buscando el incremento del rendimiento y la resistencia”, comenta Cabañas Echevarría.
El director del IIG habla de otros proyectos en marcha vinculados con la nivelación del suelo, un problema no resuelto y que afecta el cultivo, como también lo hace, fundamentalmente, el acceso a fertilizantes y la sequía.
“El arroz requiere de áreas bien niveladas para poder establecer la cantidad de plantas por hectárea necesarias y una lámina de agua uniforme, porque de lo contrario el gasto de agua es demasiado”, explica el científico.
Hay un proyecto con Vietnam, mediante el cual llegará al país parte del equipamiento para apoyar el completamiento de las brigadas que asumen esa función. “Debemos recibir unas 28 refinadoras, algunos módulos de GPS —que permiten hacer el trabajo más rápido, con mayor eficiencia y menos recursos humanos—, y otros equipos para medir la cantidad de agua”.
Por otra parte, resultado de una colaboración (que data del año 2000) entre el instituto y Japón, “en estos momentos estamos recibiendo, a partir de un proyecto de cooperación financiera no reembolsable por unos 10 millones de dólares, equipos para la introducción de la tecnología del trasplante mecanizado en la producción de semilla de arroz”, prosigue González Morera.
“Están llegando al país 46 trasplantadoras autopropulsadas de seis hileras, 42 cosechadoras y 199 tractores”.

Alain Puyada Pérez lidera el proyecto de nanociencia en coordinación con el Centro de Estudios Avanzados de Cuba. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Otro proyecto está enfocado en crear un fertilizante, amigable con el medio ambiente, para disminuir las compras en el exterior y aumentar los rendimientos, cuenta Alain Puyada Pérez, quien lidera la iniciativa en coordinación con el Centro de Estudios Avanzados de Cuba.
Dadas las dificultades con el suministro de urea y otros insumos, “en la siembra del arroz se concentran actualmente las principales tensiones del sector agrícola”, según se conoció en una reciente reunión del Gobierno.
“De los fertilizantes que se aplican, fundamentalmente en el arroz, siempre hay porciento elevado de pérdida. Esto se ha atenuado en el mundo con fertilizantes de liberación lenta, pero son muy caros. Por eso nos hemos propuesto este proyecto para incrementar la capacidad de absorción de la zeolita, e incorporarle nitrógeno, fósforo y potasio, y pueda comportarse como un fertilizante de liberación lenta”, detalla el joven licenciado en Química.
Una vez listo este producto, continúa Puyada Pérez, podrá usarse en cualquier tipo de cultivo.
En 1967, cuando inició el programa de desarrollo arrocero en la Isla (los antecedentes del actual) los rendimientos eran de un poco más de una tonelada por hectárea. Hoy ya se logran cuatro toneladas por hectárea.
“Cuba tiene condiciones para autoabastecerse, pues solucionando los problemas objetivos que persisten, pudiéramos sembrar alrededor de 200 000 hectáreas al año, que con un rendimiento de 5 toneladas por hectáreas, se recogerían un millón de toneladas de arroz cáscara húmedo, lo que equivale tras la molinería a 500 000 toneladas de arroz consumo”, asegura González Morera.
Los cálculos del científico se acercan a las 700 000 toneladas que el país necesita para la canasta básica normada y otros destinos.

Bajo el microscopio la plaga que dañó severamente a plantaciones de frijol


Megalurothrips usitatus (thrip de la flor), insecto que ha provocado daños severos a las plantaciones del frijol en los últimos meses. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Desde que Anamary Riverón Valdés se graduó de Biología trabaja en el IIG, examinando los ácaros que afectan los cultivos de interés para el país. Hoy tiene 39 años y una importante tarea: buscar una variedad de frijol que sea resistente al Megalurothrips usitatus (thrip de la flor del frijol), insecto que ha provocado daños severos a las plantaciones del grano en los últimos meses.
Este estudio no solo incluye al frijol común, sino también al caupí —más conocido en Cuba por “carita”—, sembrado como sustituto. “Se ha observado que también los afecta, pero hay que evaluar los daños, porque tal vez no son tan significativos”.
Hay otras vías para el control, “como prácticas culturales que disminuyen la incidencia del thrip y los productos químicos que hasta ahora no han sido efectivos”, sintetiza Riverón Valdés.

La joven agrónoma Giselle Artega aunque lleva poco tiempo en el centro, ya tiene resultados para mostrar. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El Instituto liberó recientemente 4 variedades de frijol, en tanto pretende sumar otras 5. “El objetivo —especifica el director— es que la población disponga de una mayor diversidad de colores: el rojo, blanco, los cremas, moteados y azufrados, aunque la preferencia siga siendo el negro”.
Para obtener una variedad se requiere aproximadamente 5 años, tiempo que los científicos cubanos acortan al disponer de materiales genéticos de instituciones de Colombia y Honduras, los cuales son adaptados a las condiciones del país, según señala la joven agrónoma Giselle Artega.
Aunque lleva poco tiempo en el centro, ya tiene resultados para mostrar. Trabaja con colegas que acumulan muchísima experiencia y junto a ellos vio nacer “Cuba 154”, primera variedad de grano crema que ya está en todo el territorio nacional.

Producción de maíz: Nuevas variedades e introducción de híbridos transgénicos


Ibrahim Cantillo Pérez es líder del programa de mejoramiento genético del maíz. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El programa de mejoramiento genético del maíz es otro proyecto que también rinde frutos. Ibrahim Cantillo Pérez, líder de la iniciativa, resume su impacto: “Ya hemos obtenido 6 variedades, cuatro ya están inscritas en el registro oficial del país y dos están muy próximas”.
“Desde que comenzamos a trabajar el maíz, nos propusimos impulsar variedades antiguas, cuyos rendimientos eran bajos. Introducimos material genético del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, en México, y probamos cuáles son los tipos que mejor se adaptan a las condiciones de Cuba”.
De ese vínculo surgieron las nuevas variedades, que son más resistentes a la sequía, con hojas más pequeñas y erectas que toleran una mayor cantidad de plantas por hectáreas —unas 60 000, cuando antes se podían sembrar solo 45 000.  El potencial de rendimiento también aumentó a 5 toneladas por hectáreas, incluso hay productores que han logrado 6 toneladas.
“El propósito futuro es garantizar las 800 000 toneladas que el país importa anualmente”, señala Cantillo Pérez, de 34 años de edad.
A la par, el Instituto trabaja en la introducción de híbridos de maíz convencionales a la producción, “los cuales tienen un potencial de rendimiento mayor, pero aun nuestro sistema de producción de semillas no está totalmente preparado para asimilarlo”, añade Telce González Morera.
“Estamos acompañando al CIGB (Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología) en la introducción de los híbridos transgénicos, a partir de la aprobación de la política del uso de los cultivos transgénicos para soya y maíz. Estamos buscando la reproducción de los híbridos que ya tiene el CIGB y buscando combinaciones entre su línea transgénica y las convencionales nuestras, de manera que puedan aparecer otros híbridos”, argumenta el director.

Ante las condiciones actuales, mirar hacia otros cultivos


Variedades de granos examinados en el Instituto ubicado en el municipio de Bauta, en Artemisa. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Las circunstancias actuales, de limitación de insumos, “nos ha obligado a revisar nuestras estrategias, y darle mayor prioridad a otros cultivos que pueden tener rendimientos económicos factibles, y a la vez una beneficiosa contribución de calorías”, refiere González Morera.
El científico habla de tres cultivos hacia los cuales están enfocados: garbanzo, sorgo y caupí.
En cuanto al garbanzo, ejemplifica que están trabajando con la Empresa de Semillas para la adquisición de semillas de Turquía, así como con el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas y la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, en la validación de variedades producidas en Siria y México.
“Hay una inquietud positiva entre los productores porque se han percatado que con menos riego que el frijol pueden tener rendimientos favorables”.
El sorgo, un alimento de consumo humano y animal, es más tolerable a la sequía y posee un ciclo más corto. “Estamos enfrascados en la introducción de 35 nuevas variedades, algunas ya comienzan a sembrarse en Pinar del Río y Sancti Spiritus para su validación”.
Y las potencialidades del caupí están también en su capacidad de tolerar las altas temperaturas. “Estos productos del agro, que crecen en condiciones de altas temperaturas, sequías, y dan rendimientos factibles y con buena composición nutricional, los cocineros tendrán el reto de elaborarlos para romper el mito que saben mal”.

La ciencia en manos de los productores cubanos


Cada día logramos estrechar los nexos con la producción, destaca González Morera. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
A juicio del director del IIG, uno de los grandes retos de las ciencias agrícolas es tener un vínculo fuerte con la producción, de manera que todo lo que se genere llegue en el menor tiempo posible y logre impactar.
Del diálogo con los investigadores de ese centro queda claro que no se trata de saberes contrapuestos, ni distanciados, sino de fortalezas que, fundidas, generan siempre frutos en beneficio de la agricultura cubana.
“Reconozco que en los últimos años hay una mejoría significativa, cada día logramos estrechar los nexos con la producción y diseminar los resultados por todo el país de una forma más rápida, aunque todavía queda mucho por hacer”, destaca González Morera.
“Antes el mayor porciento de la tierra era gestionado por el Estado, y con solo trasladar los resultados a la entidad era garantía de que una parte se materializaría. Hoy trabajamos con un mayor número de productores independientes, lo cual nos hizo profundizar en la extensión agraria, como lo hace Japón y Vietnam”.
Estos modelos de extensión, acota, se han llevado a su vez hacia las empresas, para que algunos de sus técnicos realicen la función de multiplicadores. Una iniciativa que deviene apoyo clave para el Instituto, que cuenta con cuatro estaciones experimentales, ubicadas en Granma, Camagüey, Sancti Spíritus e Isla de la Juventud.
“Los productores están deseosos de información, suman gustosos sus tierras para validar y probar nuestros proyectos”, resume Cantillo Pérez, coincidiendo con el criterio de sus colegas.

Que los resultados de la actividad científica impacten en el rendimiento de los cultivos, y de ahí en el plato de la población, es un camino no exento de obstáculos. “Hay cuestiones objetivas que inciden en la agricultura, afectada también por el bloqueo y la persecución financiera”, como acentúa González Morera. Mientras, en el IIG, la investigación no cesa.


Enrique Díaz Alonso, agrónomo recién graduado, trabaja en el porgrama de mejoramiento genético del arroz. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.


Maugly Cabañas Echevarria, jefe del grupo de mejoramiento genético del arroz. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.


Yeandy Graverán Valdés lleva tres años en el Instituto. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.


Insecto que ha provocado daños severos a las plantaciones del grano en el país en los últimos meses. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Comentario HHC: Muy estimulante lo que plantea el artículo, ese es el camino pero hay que hacerlo de manera decisiva y convertirlo en práctica cotidiana.

Si los resultados de los todos los centros científicos del país, de todas las ramas de la economía con que contamos, fruto de la obra educacional impulsada por la revolución, estuvieran aplicados en la práctica cotidiana del quehacer de nuestro país, no tengo la menor duda que estuviéramos ya encaminados  a ser un país desarrollado.  

Tantos años de divorcio en algunos sectores entre la ciencia y la puesta en práctica, no ha sido posible en lo fundamental,  con algunas excepciones como la Biotecnología, obtener mejores resultados productivos internos y depender de otros.

Una parte importante del déficit en la introducción práctica de los logros de la ciencia cubana y del mundo han sido provocado por las relaciones de producción que hemos implementado, que  han impedido , no han estimulado esa necesidad, es la realidad. Unas relaciones sociales socialistas que estén enfocada en el bien común , pero que deben ser sustentables, y tienen que estimular el aumento sostenido de la productividad del trabajo y la satisfacción de necesidades y con ello la correspondiente elevación del nivel de vida, de todos y cada uno de los ciudadanos, es el reto de nuestro proyecto.

El mecanismo de control y corrección de esas desviaciones, mediante las rendiciones de cuentas reales a todos los niveles, donde primen resultados y no justificaciones,  debe formar parte  de la vida común del país, para evitar que se repitan estas insuficiencias  y poder solucionar a tiempo lo que se estanca. Porque la vida económica - social es eso, un eterno perfeccionamiento de los métodos de obtención de los resultados, sin ello ninguna sociedad puede desarrollarse.