Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 10 de marzo de 2018

Lo más Trump que ha hecho Trump hasta ahora

El comercio internacional está diseñado para evitar depredaciones de personajes como el presidente


Entre economistas y directivos empresariales existe un consenso casi universal en que los aranceles al acero y al aluminio que ha propuesto Donald Trump son una mala idea, y que la guerra comercial más amplia que esos aranceles podrían desencadenar sería muy destructiva. Pero las posibilidades de evitar semejante desastre político son pocas, porque este es el ejemplo por excelencia de Trump haciendo de Trump.

De hecho, se podría decir que los aranceles son lo más Trump que Trump ha hecho hasta ahora. Al fin y al cabo, el comercio (como el racismo) es un tema en el que Trump se ha mostrado extremadamente congruente a lo largo de los años. Lleva décadas despotricando contra otros países que, según él, perjudican a Estados Unidos al aprovecharse de sus fronteras relativamente abiertas. Y aunque sus opiniones se basen en un conocimiento nulo de los temas o incluso de los datos básicos, el trumpismo es eso: una beligerante ignorancia, en todo.

Un momento, hay más. Hay una razón por la que tenemos acuerdos de comercio internacional, y no es para protegernos de las prácticas abusivas de otros países. El verdadero objetivo, por el contrario, es protegernos de nosotros mismos: limitar la política basada en intereses especiales y la corrupción descarada que solía reinar en la política comercial.

Sin embargo, los trumpócratas no consideran que la corrupción y el régimen de los intereses especiales sean problemas. Podría decirse que el sistema de comercio mundial está, en buena medida, diseñado específicamente para impedir que personas como Trump tengan demasiada influencia. Normal que él quiera echarlo abajo.

Algunos antecedentes: al contrario de lo que algunos parecen creer, los libros de texto de economía no dicen que todos salgan ganando con el libre comercio. Por el contrario, la política comercial supone conflictos de interés muy reales. Pero estos se dan abrumadoramente entre grupos de un mismo país, no entre países. Por ejemplo, una guerra comercial contra la Unión Europea empobrecería a Estados Unidos en su conjunto, incluso si la UE no tomase represalias (aunque lo haría). Sin embargo, beneficiaría a algunos sectores que soportan una dura competencia europea.

Y esta es la cosa: los pequeños grupos que se benefician del proteccionismo tienen a menudo más influencia política que los grupos más grandes que salen perjudicados. Por eso el Congreso solía aprobar sistemáticamente leyes comerciales destructivas, que culminaron con la infame ley Smoot-Hawley aprobada en 1930: suficientes congresistas se dejaron sobornar, de un modo u otro, para aprobar una ley que casi todos sabían que era mala para el conjunto del país.

Sin embargo, en 1934, Franklin D. Roosevelt estableció un nuevo planteamiento de la política comercial: los tratados recíprocos con otros países, en los que intercambiábamos reducción de aranceles a sus exportaciones por reducción de aranceles a las nuestras. Este sistema introdujo un nuevo conjunto de intereses especiales, los exportadores, capaces de ofrecer un contrapeso a la influencia de los intereses especiales que buscaban protección.

El sistema de acuerdos recíprocos establecido por Roosevelt condujo a un rápido retroceso de la ley Smoot-Hawley, y después de la guerra desembocó en una serie de tratados comerciales mundiales, creando un sistema de comercio mundial que actualmente está supervisado por la Organización Mundial de Comercio. De hecho, Estados Unidos rehízo la política comercial mundial a su propia imagen. Y funcionó: los acuerdos mundiales que evolucionaron a partir del método de aranceles recíprocos redujeron en gran medida los tipos arancelarios en todo el mundo, al tiempo que establecieron normas para impedir que los países se desdijesen de sus propios compromisos.

El efecto total de la evolución del sistema mundial de comercio ha sido muy saludable. La política arancelaria, antes uno de los aspectos más sucios y corruptos de la política en Estados Unidos y en otros países, se ha vuelto notablemente (aunque no perfectamente) limpia. Y yo añadiría que los tratados de comercio mundiales son un ejemplo asombroso y alentador de cooperación internacional efectiva. En ese sentido, realizan una aportación real, aunque difícil de medir, a la gobernanza democrática y a la paz mundial.

Pero entonces llegó Trump.

En virtud de la ley comercial de Estados Unidos, redactada en consonancia con nuestros acuerdos internacionales, el presidente puede imponer aranceles bajo ciertas condiciones estrictamente definidas. Pero los aranceles al acero y al aluminio, justificados con un llamamiento obviamente falso a la seguridad nacional, claramente no pasan el examen.

De modo que, a efectos prácticos, Trump está infringiendo la ley estadounidense y mandando al cuerno el sistema mundial de comercio. Y si esto se intensifica hasta convertirse en una guerra comercial a gran escala, volveremos a los malos tiempos. La política arancelaria volverá a estar regida por el tráfico de influencias y el soborno, sin prestar atención al interés nacional.

Pero eso no va a preocupar a Trump. Después de todo, ahora tenemos básicamente una Agencia de Protección Medioambiental gobernada en nombre de los contaminadores, un Departamento de Interior dirigido por gente que quiere saquear el territorio federal, un Departamento de Educación dirigido por el sector de los colegios privados, y así sucesivamente. ¿Por qué iba a ser distinta la política comercial?

Es cierto que a muchas grandes empresas y muchos ideólogos del libre mercado, que creían tener a Trump de su lado, les horrorizan las medidas comerciales que está tomando. ¿Pero qué esperaban? Nunca ha habido ninguna buena razón para pensar que la política comercial estaría a salvo de las depredaciones de Trump.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.
© The New York Times Company, 2018.
Traducción de News Clips.

El impuesto de Trump a Estados Unidos

Por  J. BRADFORD DELONG

BERKELEY – Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana del Senado de Estados Unidos, recientemente proclamó que "2017 era el mejor año para los conservadores en los 30 años que he estado aquí", entre otras razones porque la administración del presidente Donald Trump "resultó ser… muy sólida, conservadora, de centro-derecha, pro-negocios".

Sin duda, es posible escuchar a los donantes republicanos expresar sentimientos similares mientras degustan sus canapés de langostinos. Después de todo, la administración Trump ha reculado en materia de regulaciones ambientales y ha recortado impuestos para los ricos. ¿Qué puede no gustarles? 

Sin duda, Trump y su familia son cleptócratas en ciernes. Pero eso significa que están en contra de que el gobierno se quede con "su" riqueza. Son aliados naturales de quienes piensan que la brecha de ingresos y riqueza de Estados Unidos podría ser inclusive mayor de lo que ya es.

Y no importa si la administración Trump es completamente inepta, o si la legislación impositiva del año pasado fue el proyecto de ley peor redactado de la historia reciente. La ineptitud de Trump, en todo caso, les da a los republicanos del Congreso más oportunidades aún para crear resquicios legislativos y garantizar un trato preferencial para sus donantes. Parecería que para el Partido Republicano, una cleptocracia incompetente y errática podría ser la mejor forma de gobierno.

O al menos esto era así hasta el 1 de marzo de 2018, el día en que Trump dejó en claro su intención de imponer, de forma generalizada, aranceles a las importaciones del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio. Esa decisión, observa Pat Roberts, senador republicano de Kansas, "no va a caer bien en los sectores agrícolas".

Como señala Roberts, la estrategia de Trump hacia el proteccionismo este año va en contra de sus primeros logros en materia de políticas. "Tenemos un paquete de reforma impositiva que le está trayendo muchos beneficios a la comunidad empresarial", le dijo Roberts al Kansas City Star, "y ésta es una medida política que va en contra de eso". Su preocupación ahora es que Trump quiera aplicar "una política comercial que esencialmente resulte en que todos los beneficios de la reforma impositiva sean absorbidos por los mayores costos de producción que se trasladan a los consumidores".

Tiene razón. Al final, los consumidores norteamericanos son los que pagarán por los aranceles de Trump. Esas amplias medidas proteccionistas afectarán a todos los sectores de la industria estadounidense de una manera u otra, y los fabricantes ciertamente no absorberán todos los costos de los insumos de acero y aluminio más caros. Al mismo tiempo, otros países introducirán aranceles propios sobre las exportaciones estadounidenses. La Unión Europea, por ejemplo, está planeando aplicar aranceles a productos típicamente norteamericanos como las motos Harley-Davidson, el borbón y los pantalones Levi's.

De manera que Trump esencialmente ha propuesto un nuevo impuesto a los consumidores y a las industrias exportadoras de Estados Unidos, cuyos costos serán absorbidos, en gran medida, por sus propios seguidores en el corazón y el Cinturón de Óxido de Estados Unidos. Es más, Trump parece haber llegado a su decisión casi de la nada. A los mercados bursátiles los tomó desprevenidos e inmediatamente cayeron alrededor del 1,5%. Y según el informe del Kansas City Star, "Roberts y otros senadores republicanos no recibieron ningún anticipo formal desde la Casa Blanca".

Es más, los republicanos se han sentido tan amedrentados por Trump que la mejor respuesta que pudo pergeñar Paul Ryan, el portavoz de la Cámara de Representantes, fue que "espera que el presidente considere las consecuencias no intencionadas de esta idea y analice otras estrategias antes de avanzar".

Resulta ser que la decisión de Trump fue tomada en contra del consejo -por cierto, de las objeciones- no sólo de su principal asesor económico, Gary Cohn, sino también de su asesor de seguridad nacional, el general H.R. McMaster, su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y su secretario de Defensa, James Mattis.

Por otro lado, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, aparentemente favorece los aranceles. Pero no está del todo claro por qué. El propio Departamento de Comercio sin duda reconoce que más norteamericanos se benefician de los precios más bajos del acero y del aluminio que de los precios más elevados.

Otro defensor de los aranceles es Peter Navarro, quien recientemente fue promovido a director de la Oficina para la Política Comercial e Industrial y director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca. No es una sorpresa. Navarro ha escrito una cantidad de libros alarmistas sobre la relación comercial de Estados Unidos con China, incluido uno titulado Muerte por China. Sin embargo, Navarro todavía no ha sido capaz de explicar de qué manera la creación de una industria del acero doméstica más grande a través de aranceles dará como resultado un beneficio neto para la economía estadounidense.

Un último defensor clave de los aranceles es el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, quien anteriormente se desempeñó como abogado para la industria del acero. Como sucede con Ross, no está del todo claro qué piensa Lighthizer. Tiene que saber que los aranceles de Trump prácticamente no tendrán posibilidades de impulsar las industrias del acero y del aluminio de Estados Unidos sin también imponer costos sustanciales a la economía. ¿No toma conciencia de que su propia reputación en definitiva dependerá de si la administración tiene una política comercial exitosa o una claramente estúpida? 

Ahora que Trump ha incendiado el sistema comercial global, cabe preguntarse si los plutócratas de Estados Unidos y sus falderos en el Congreso pronto tomarán consciencia de que un gobierno torpe encadenado al capricho impredecible de un presidente lábil no es, en verdad, ideal para sustentar y crear riqueza. En una cleptocracia, los depredadores muchas veces descubren que ellos son la presa.


J. Bradford DeLong is Professor of Economics at the University of California at Berkeley and a research associate at the National Bureau of Economic Research. He was Deputy Assistant US Treasury Secretary during the Clinton Administration, where he was heavily involved in budget and trade negotiations. His role in designing the bailout of Mexico during the 1994 peso crisis placed him at the forefront of Latin America’s transformation into a region of open economies, and cemented his stature as a leading voice in economic-policy debates.

De la inversión extranjera y sus avances

A pesar de los pasos que se han dado, los resultados continúan por debajo de las necesidades del país



Foto: Jose M. Correa


La inversión extranjera en Cuba es un elemento activo y fundamental para el desarrollo y crecimiento económico del país. Sin embargo, lograr una estabilidad en este sentido necesita tiempo. Se trata de un proceso paulatino y que, aun cuando cada año tiene logros discretos, continúa siendo un reto a superar para este 2018.

Con la aprobación de la Ley de Inversión Extranjera en el año 2014, se inició un proceso de cambios, que unidos a los Lineamientos de la Política Económica y Social, se crea un escenario económico más acorde a las necesidades del país y al panorama de la región. En aquella época las estimaciones macroeconómicas, apuntaban a alrededor de 2 000 millones de dólares anuales de capital extranjero como necesarios para complementar los esfuerzos del país, alcanzar las metas trazadas y un desarrollo a mediano y largo plazos.

Hasta noviembre del 2016 Cuba logró atraer compromisos de capital extranjero de alrededor de 1300 millones de dólares. Sin embargo, según explicó a la prensa Déborah Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera, del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), en esta primera etapa, no se logró un avance perceptible ante el crecimiento que se necesitaba: entre un 5 y un 7 % en el Producto Interno Bruto (PIB).

En el año 2017, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz, anunció, en el marco de la Feria de La Habana, que el país había logrado comprometer capital por un monto aproximado de 2 300 millones de dólares. Esta cifra se traduce hoy en la presencia de negocios establecidos en el país, estudios de viabilidad logrados, además de cronogramas de inversión para desembolsar esas cantidades.

Según aclaró Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera, este escenario es un salto importante, pues Cuba comienza a insertarse en el entorno previsto según lo planificado. 

Esta primera cantidad de capital comprometido, añadió la directiva, se está recibiendo en los sectores del turismo, las energías (fundamentalmente renovables), la construcción, la logística, la minería y algunos negocios agroforestales. En este sentido, una de las metas cumplidas tiene que ver con la multiplicidad de inversionistas, un tema que, a su vez, complementa la política de no establecer dependencia de un solo país o mercado, sino lograr diversificar el origen del capital extranjero.

El camino transitado se materializa actualmente en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) y en dos sectores de la economía: el turismo y las energías.

ZONA ESPECIAL DE DESARROLLO MARIEL

En la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) están presentes ya 15 países además de Cuba. La zona, es hoy el proyecto más ambicioso en el país referido a la inversión extranjera, y para satisfacción de sus cuatro años de trabajo, cuenta actualmente con 34 proyectos de negocios aprobados, al mismo tiempo que desarrolla su infraestructura.

Igualmente, su directora general Ana Teresa Igarza Martínez, explicó a la prensa que para este año 2018, los imperativos de la ZEDM radican en incrementar los diez usuarios que operan hoy en la zona, lograr que esas inversiones en ejecución culminen sus procesos constructivos, inicien su producción y tengan utilidades, como ha ocurrido con otras empresas ahí presentes, y que estas a su vez puedan reinvertir.

TURISMO

Uno de los sectores más dinámicos de la economía cubana es hoy el turismo. Su presencia en la ZEDM, con la primera empresa mixta para el desarrollo inmobiliario, ha servido para repensar nuevas inversiones dentro de la zona, que a su vez contribuyan al desarrollo del sector.

«Complementar los Planes de Desarrollo hasta el 2030 son premisas del sector del turismo, no solo con inversión propia sino también con inversión extranjera. Se está llevando a cabo un proceso para dinamizar la inversión por todo el país. Hablamos de ciudades patrimoniales y otros muchos sectores y polos que pueden desarrollarse y en los cuales se está llamando a la inversión», explicó José Reinaldo Daniel Alonso, director general de Desarrollo del Ministerio del Turismo (Mintur) en la televisión nacional. 

Los contratos de administración hotelera, el logro de empresas mixtas sobre todo para el desarrollo inmobiliario, y el crecimiento extra hotelero, son las tres modalidades en las que el sector ha logrado atraer mayor capital.

El mayor crecimiento, aseguró el directivo del Mintur, se percibe en los contratos de administración hoteleras. Existen 20 compañías de 10 países operando actualmente en el país, entre ellas entidades de alto estándar como la Kempinski y la Banyan Tree del sudeste asiático.

Al cierre de enero de 2018 se habían logrado 90 contratos y 118 hoteles aprobados bajo administración, lo que representa el 65 % de las habitaciones hoteleras existentes en el país. Entre las inversiones de este año, se encuentra la construcción de dos nuevos hoteles en Trinidad y la restauración de otros tantos en el país para mejorar el confort de las instalaciones. Una de las demandas del sector lo constituye el desarrollo extra hotelero, que proyecte su ampliación con la creación de marinas, parques temáticos y otros atractivos que complementen la oferta hotelera. 

ENERGÍA RENOVABLE Y PETRÓLEO

Con el objetivo de transformar la estructura de las fuentes renovables, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y elevar la sostenibilidad medioambiental, en el año 2014 se aprobó la Política para el Desarrollo Perspectivo de las Enérgicas Renovables en Cuba.

En esta área, el proceso inversionista se ha girado hacia la biomasa cañera para la concreción de bioeléctricas en 25 centrales azucareros. Actualmente según explicó a la prensa, Javier Rubén Cid Carbonell, viceministro del Ministerio de Energía y Minas (Minem) se trabaja en la ejecución de este proyecto con una empresa mixta y otra de capital ciento por ciento extranjero.

Asímismo, agregó el Viceministro sucede en el petróleo, un sector en el que cada día se hace más difícil encontrar inversores ante los bajos precios de este combustible en el mercado. No obstante, en 2017 se avanzó en dos proyectos relacionados con el incremento de producción, uno en Varadero y otro en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Negociaciones con empresas mixtas fueron también avances en el año anterior, una para la comercialización del gas licuado en el centro del país y otra para el almacenamiento de combustible en Matanzas.

También, agregó el directivo del Minem, se ejecuta un proyecto para la adquisición, procesamiento e interpretación de 25 000 kilómetros de líneas sísmicas de alta resolución, que se realiza por primera vez en la historia de la industria petrolera cubana, y que servirá de base para posibles proyectos de exploración en Cuba.

Junto a estos, se potencian otros relacionados con la energía y la fabricación de paneles y calentadores solares, el aprovechamiento de la energía eólica, la fabricación de torres y otros elementos fundamentales para una economía también sostenible. 

Concretamente en este sector, se ejecutan proyectos relacionados al aprovechamiento de plomo y cinc. Actualmente se exportan 9 000 toneladas de concentrado de estos productos, un aporte real que ya tributa a la economía del país.

¿DE QUÉ DEPENDE MEJORAR LA INVERSIÓN EXTRANJERA?

Como rectores de la política en el país, el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera es hoy el máximo responsable de lograr que todos los proyectos se negocien, se logren con rapidez, eficiencia y que sean aprobados.

Sobre este tema, Déborah Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera del Mincex, agregó a la prensa que hasta el momento existen insuficiencias en el proceso. Entre ellas mencionó las dilaciones innecesarias que continúan presentes en los diferentes procesos negociadores, la dilatación en los estudios de factibilidad, la falta de preparación en términos, por ejemplo, de derecho mercantil, derecho internacional privado, la evaluación en las fichas de costo, la tecnología y otros.

Sobre esta misma línea, agregó, la existencia de un grupo de trámites y permisos que no se logran concretar de manera integral y orgánica, y que son imprescindibles para colocar los encadenamientos productivos como centros del proceso, y alcanzar el desarrollo armónico que requiere el país a mediano y largo plazo.

«Aun cuando se ha logrado concientizar y poner en conocimiento del empresariado la importancia que tiene buscar capital extranjero, para alcanzar los objetivos propuestos en tanto crecimiento y desarrollo, sigue siendo insuficiente lo que el país está percibiendo en materia de atracción de capital», afirmó la Rivas Saavedra.

El país demanda de mucho capital comprometido anualmente para que crezca el producto interno bruto y lograr el desarrollo. Aunque hoy la inversión extranjera llega a Cuba, este primer paso sigue estando por debajo de las necesidades. Ejecutar inversiones y alcanzar una estabilidad en este sector, es un proceso paulatino, sin embargo, esto no significa que no sea también, un imperativo.

La concentración de la riqueza y los ingresos en Cuba: ¿tertulia o análisis?


El tema de las restricciones a la actividad no estatal ha ocupado un lugar destacado en el debate económico de los últimos meses en Cuba. Es una discusión que se presenta asociada a la aspiración de regular la concentración de la riqueza y los ingresos en el marco de la reforma económica. Es un tema justificado e importante.
Sin embargo, los intercambios se han caracterizado -hasta el momento- por la imprecisión de lo que se discute, por el carácter anecdótico de la evidencia que se aporta, y por una tendencia a representar, sin claroscuros, los complejos procesos económicos, sociales y políticos del país.
Consideremos, por ejemplo, uno de los puntos salientes del debate: la reducción del número de licencias permitidas para cada trabajador por cuenta propia (TCP).
¿Cuál es la evidencia disponible, o la cuantificación estimada, para poder considerar que la restricción de una licencia única para cada trabajador por cuenta propia conduciría a mejorar la distribución de ingresos en Cuba?
La respuesta corta es, ninguna.
Está haciéndose un debate etéreo, sin hacer referencia a suficientes datos razonados sobre la realidad. No se divulgan en Cuba indicadores oficiales de desigualdad ni de pobreza.
El problema es que, en ausencia de uno, o de varios indicadores de distribución del ingreso nacional, difícilmente pudiera hacerse una ponderación racional sobre el tema de la licencia única como supuesto factor positivo para fomentar una distribución más equitativa de ingresos.
Se pudiera sostener una tertulia acerca del asunto, pero no es posible hacer un análisis reflexivo que pudiera contribuir a la formulación y aplicación de la política económica y social del país.
¿Hemos dilapidado acaso varios meses dándole vueltas a una discusión que, siendo relevante, ha sido analíticamente anodina dada la falta de datos?
En esas condiciones –ausencia de evidencia- cualquier participante en el debate que esté medianamente iniciado en el análisis económico, muy probablemente se sienta inclinado a cuestionar la supuesta validez del argumento “ecualizador” de la licencia única, al minuto de comenzarse una conversación sobre el tema.
“Maneje con cuidado”: los vericuetos de la distribución del ingreso 
El asunto es complejo y no se limita a la falta de indicadores. Inclusive si se aportase al debate nacional el tipo de medición que todavía hoy no se divulga en Cuba, por ejemplo, un índice como el de Gini –el más utilizado internacionalmente para medir la desigualdad de ingresos- tras esa cifra pudieran esconderse diversos patrones posibles de distribución del ingreso. 1
En principio, un mismo valor del coeficiente de Gini pudiera reflejar combinaciones diferentes de patrones de distribución del ingreso entre los diversos grupos de la sociedad. Tómese el hipotético caso de un coeficiente de Gini de 0,4, aproximadamente el valor de la última medición publicada en Cuba, hace ya 19 años.
Si se dividiesen los hogares cubanos en cinco grupos (quintiles) diferenciados en función de la parte del ingreso nacional que reciben, pudiera pensarse en un ejemplo con tres patrones de distribución.
Patrón de distribución
Quintil 1
(más pobre)
Quintil 2Quintil 3Quintil 4
Quintil 5
(más rico)
Coeficiente de Gini
A5101520500,4
B9101112580,4
C10101010600,4
Nota: En esta y en la siguiente tabla que muestran ejemplos ilustrativos se utilizó un generador “online” para calcular curvas de Lorenz, coeficientes de Gini y visualización de patrones de distribución.
 i quisiera preservarse, al menos temporalmente, un coeficiente de Gini de 0.4, ¿cuál de esos tres patrones de distribución sería el más apropiado para Cuba?
La respuesta no es obvia. Requeriría una discusión en la que habría que considerar no solamente aspectos económicos y sociales, sino también los de naturaleza política.
El patrón A tendría menos concentración de riqueza en el quintil más rico, pero habría una distribución dispar en el resto de los quintiles. El patrón B tendría un quintil más rico con una proporción más elevada del ingreso, pero con una distribución relativamente más balanceada en el resto de los grupos. Comparativamente, en el patrón C coexistirían los “ricos más ricos” de toda la tabla con una distribución perfectamente homogénea en el restante 80% de los hogares del país.
¿Qué ocurriría si la admisión de varias licencias para el TCP fuese compatible con el patrón C, mientras que el establecimiento de una sola licencia fuese compatible con el patrón A?
¿Pudiera ser el patrón C el resultado del funcionamiento de un sector no estatal donde los más ricos aumentasen su parte del ingreso nacional a la vez que creasen empleos que mejorasen los ingresos del quintil más pobre?
Las respuestas tampoco son obvias, pero eso es precisamente lo que habría que medir y analizar.
Esos diferentes patrones serían la expresión de distintas estructuras económicas. A la vez, condicionarían tres tipos de sociedades relativamente disímiles. El efecto diferenciado sobre las políticas económicas también sería notable. Los instrumentos para redistribuir el ingreso nacional en el marco del patrón C pudieran ser muy desiguales a los que se necesitarían para redistribuir en el caso del patrón A.
¿Dónde colocar el acento? ¿En la desigualdad o en la polarización?
Lo anterior pone de manifiesto la importancia de diferenciar la noción de desigualdad del ingreso respecto al concepto de polarización del ingreso.
Para ilustrar el punto, pudiera pensarse en una tabla que mostrase la hipotética modificación de la distribución del ingreso en el tiempo, con datos ilustrativos sobre una distribución inicial y una final.
Patrón de distribución
Quintil 1
(más pobre)
Quintil 2Quintil 3Quintil 4
Quintil 5
(más rico)
Coeficiente de Gini
Inicial5101520500,4
Final2121922450,384

En este ejemplo, se habría logrado “mejorar” el índice de Gini (este se reduce), lo cual teóricamente indicaría una distribución mas equitativa del ingreso, pero, paradójicamente, el patrón de distribución final indicaría una distribución más polarizada.
En el patrón inicial, el 20% de las familias más ricas tendrían una participación en el ingreso total que sería diez veces mayor a la parte correspondiente al 20% más pobre de los hogares, pero en el patrón final, los más ricos tendrían una parte del ingreso total que seria 22,5 más veces mayor que la parte del ingreso correspondiente al 20% de las familias más pobres. Se habría duplicado la polarización del ingreso.
En ese sentido, cabe recordar que se han desarrollado otros indicadores para medir la desigualdad con el objetivo de superar las limitaciones del índice de Gini. Ese es el caso del llamado índice de Palma que permiten cuantificar mejor la polarización de los ingresos. Me he referido a ese tema en textos anteriores. 2
El índice de Palma divide la población total en diez “deciles”: el “medio” se define por los “deciles” del 5 al 9 (D5 a D9), mientras que “los extremos” están formados por dos grupos: el “decil” más rico (D10) y el 40% más pobre de la población, que abarca los “deciles” del 1 al 4 (D1 a D4). 3
De manera consistente, el índice de Palma ha mostrado, entre países y también a nivel de países individuales en diferentes momentos, que el 50% del ingreso nacional va al “medio”, mientras que la otra mitad del ingreso se distribuye de manera muy diferente entre el 10% más rico y el 40% más pobre de la población. Es decir, la disparidad de ingreso se define por la polarización que pudiera existir entre ambos “extremos”.
Hasta donde conozco, el índice de Palma nunca ha sido calculado para el caso de Cuba. No sería muy difícil hacerlo pues se utiliza la misma base de datos primarios que se emplea para calcular el índice de Gini.
Resultaría interesante poder comprobar si el patrón de distribución identificado por Palma es válido para Cuba. Es decir, si el 50% del ingreso nacional se distribuye en “el medio” y el otro 50% es disputado por “los extremos”. Obviamente, cualquier análisis requiere que se publique primero la medición de la desigualdad del país y ello no está ocurriendo.
Resumiendo,
  • Ponerse a divagar sobre la desigualdad en Cuba –sin acudir a datos concretos- es una pérdida de tiempo.
  • Proclamar que la restricción de una licencia única para cada trabajador por cuenta propia conduciría a mejorar la distribución de ingresos en Cuba pudiera estar reflejando un acto de fe y no mucho más que eso.
  • La necesidad de apoyar cualquier discusión sobre el efecto que tendrían las políticas económicas de la “actualización” sobre la distribución del ingreso es indispensable para poder reflexionar racionalmente más allá del trabajo por cuenta propia, especialmente en relación con otro componente muy importante del sector privado que hoy existe (la producción privada agropecuaria) y respecto a un componente que se ha aceptado, pero que todavía no se ha aplicado: la operación legal de la empresa privada nacional.
  • Desde una perspectiva de largo plazo, la empresa privada nacional es estratégicamente más importante que el trabajo por cuenta propia que existe hoy, sobre todo en cuanto a productividad, aprendizaje tecnológico y organizativo, exportaciones, y la formación de clusters y de eslabonamientos productivos internos. El diseño coherente de las políticas en esa área necesita apoyarse en un conocimiento lo más preciso posible sobre los patrones de distribución de ingresos del país. Pensar sobre el tema, en ausencia de datos, equivale a “dar palos de ciego”.
  • El análisis de la distribución del ingreso no debe separarse, en el contexto de la “actualización”, del análisis de la pobreza. Las relaciones entre ambas cuestiones –desigualdad y pobreza- son más complejas de lo que parece observarse en el debate actual en Cuba. Lo que indica la experiencia de China y de Vietnam, por ejemplo, es que la reducción sustancial de los niveles de pobreza en ambos países se produjo simultáneamente con un incremento en la distribución desigual de ingresos, desigualdad que ha comenzado a reducirse también en los últimos años.
  • Ese es un tema que abordaré en otro momento. Solamente anoto ahora una cuestión práctica, de naturaleza eminentemente política, pero que necesita una cuantificación: ¿Cuáles serían los niveles de desigualdad y de polarización “admisibles” en Cuba, en el marco de una posible trayectoria de reducción o de eliminación de la pobreza en el país?
NOTAS
1 Fernando Medina. “Consideraciones sobre el índice de Gini para medir la concentración del ingreso.” Serie Estudios Estadísticos y Prospectivos No. 9. marzo de 2001. División de Estadística y Proyecciones Económicas. CEPAL. http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4788/S01020119_es.pdf;jsessionid=1C6C5D56B2496E5542D5EE9FDC01E516?sequence=1
2 El coeficiente de Palma se calcula a partir de la división de la parte del ingreso nacional bruto que va hacia el 10% de la población más rica del país entre la parte del ingreso nacional correspondiente al 40% de la población más pobre. Ver, Pedro Monreal, “La desigualdad medida con otra “vara”: el índice de Palma”. Blog El Estado como tal,  26 de abril de 2017 https://elestadocomotal.com/2017/04/26/la-desigualdad-medida-con-otra-vara-el-indice-de-palma/
3 José Gabriel Palma. “Do nations just get the inequality they deserve?   the ‘Palma ratio’ re-examined”, Cambridge Working Paper Economics: 1627. 3 May 2016. http://www.econ.cam.ac.uk/research-files/repec/cam/pdf/cwpe1627.pdf

Cuba financiará en solitario su exitosa respuesta al VIH/sida

Considerado un caso único en América Latina, la atención a las personas que viven con VIH/sida en la isla, está integrada al sistema nacional de salud, que es público, gratuito y costeado principalmente con el presupuesto nacional.



Una especialista analiza muestras tomadas a pacientes mediante el empleo del sistema ultra micro analítico (Suma), uno de los estudios específicos desarrollados para el VIH/sida y otras enfermedades transmisibles, en el laboratorio del Policlínico Docente Rampa, en el barrio de Vedado, en la capital de Cuba. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

LA HABANA, 10 mar 2018 (IPS) – Cuba iniciará este año una transición sin precedentes en América Latina para costear por sí misma toda la respuesta al virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, con el que conviven alrededor de 23.500 de sus habitantes.

La asistencia monetaria que recibe desde 2003 esta nación insular del Sur en desarrollo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria comenzará en forma paulatina a recortarse y sustituirse con recursos locales, en un proceso llamado “transición completa hacia la sostenibilidad nacional”.

“El Fondo Mundial vio a Cuba como un candidato a demostrar que es posible transitar de la cooperación externa hacia la sostenibilidad nacional”, dijo María Isela Lantero, la jefa del Departamento de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/sida del Ministerio de Salud Pública.

Según precisó la epidemióloga a IPS en una entrevista exclusiva, “el primer país en la región (latinoamericana) que comenzará un proceso de ese tipo será Cuba”, por sus avances demostrados en ese sentido.

En 2016, se registraron 36,7 millones de personas con el VIH en el mundo, de las cuales 1,8 millones residían en América Latina y 310.000 en El Caribe.

“Ahora estamos en la fase de preparación del nuevo proyecto, donde el país seguirá asumiendo compromisos para demostrar que será capaz, cuando acabe 2020, de tener los recursos que recibía del Fondo Mundial, a medida que este vaya aportando menos y el país más”, explicó Lantero.


María Isela Lantero, jefa del departamento de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/sida en el Ministerio de Salud Pública de Cuba, durante una entrevista exclusiva concedida a IPS, en el Salón de protocolo del Centro de Prensa Internacional, en La Habana. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

En 1996, este país caribeño comenzó a realizar proyectos de cooperación con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida). Justo desde su creación, el fondo mundial realiza aportes financieros sistemáticos que se iniciaron en 2003.

De 2003 a 2017, el fondo mundial ha movilizado 110 millones de dólares para la respuesta cubana al VIH/sida, en áreas que van desde la compra de antirretrovirales, reactivos para pruebas de laboratorio, capacitación técnica y profesional hasta cambios en el sistema de atención sanitaria.

Aún se ajustan detalles y se espera por iniciar la transición, pero Lantero puso como ejemplo que, “poco a poco, seguiremos desarrollando un grupo de medicamentos en la producción nacional para que no se interrumpa ningún servicio en 2020”.

Hoy la isla caribeña afronta con su presupuesto, entre otros, la compra de condones que se venden a precios subsidiados, los reactivos para pruebas de CD4 (molécula clave en inmunología) y la mitad de los costos de los reactivos y gastables necesarios para la realización de pruebas de carga viral (cantidad de virus en sangre).

“Es un tránsito que no está colocando al país en un riesgo alto”, aseguró la epidemióloga.

Considerado un caso único en América Latina, la atención a las personas que viven con VIH/sida en este país de 11,2 millones de personas y de gobierno socialista está integrada al sistema nacional de salud, que es público, gratuito y costeado principalmente con el presupuesto nacional.

Además, los portadores del virus y aquellos que han desarrollado el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) reciben costo el tratamiento antirretroviral y otros medicamentos.

El Registro Informatizado de VIH/sida revela que, al cierre de 2017, vivían con el virus alrededor de 23.500 personas, de las cuales 81 por ciento eran hombres y 19 por ciento mujeres. De las personas afectadas, el mayor grupo sigue siendo el de los hombres que tienen sexo con otros hombres, quienes representan 70 por ciento del total.

El pasado año se realizaron 2,6 millones de pruebas de VIH y se detectaron 2.246 nuevos casos, lo que mantuvo el período de meseta que comenzó en 2013. Los nuevos diagnósticos anuales oscilan en 2.000 desde esa fecha, por lo que el ramo trabaja en aras de lograr la esperada disminución.


El médico Danilo Machado con Gilberto Pérez, uno de los cinco pacientes seropositivos que atiende en su consultorio en La Habana, donde tiene a su cuidado a 994 personas. La atención en consultorios de medicina familiar a las personas con VIH es parte de la estrategia de Cuba.Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

El 30 de junio de 2015, Cuba fue coronada por la Organización Mundial de la Salud como la primera nación del mundo en eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH/sida y la sífilis. Desde entonces, Onusida identifica al país como un fuerte candidato a eliminar en 2030 como problema de salud a esta enfermedad crónica transmisible.

El país enfrenta grandes desafíos para cumplir con esa meta.

“(El VIH/sida) es una enfermedad como otra cualquiera, con la cual podemos convivir perfectamente y, si tomamos las medidas adecuadas, no tenemos por qué infectarnos”, explicó a IPS el médico Danilo Machado, que desde hace más 20 años dirige un Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia en el barrio habanero de Vedado.

Bajo su cuidado, el médico tiene 994 personas, de las cuales cinco son seropositivas, gracias a un proceso de descentralización de la atención sanitaria a las personas con VIH/sida que comenzó en 2006 y trasladó a consultorios y policlínicas municipales consultas de seguimiento, especializadas y pruebas de laboratorio.

Las autoridades califican a la descentralización de clave en el mejoramiento de la respuesta cubana al virus.

“Este cambio nos ha exigido que elevemos la cultura sanitaria de la población con respecto a las personas con VIH/sida”, valoró Machado, sobre un proceso que enfrentó resistencias. “Es muy positivo que el paciente sea atendido en su medio y se logre más aceptación social, que es fundamental para aprender a vivir con la enfermedad”, dijo.

Uno de los pacientes de Machado es el joven Gilberto Pérez, que además trabaja como promotor voluntario de salud sexual y reproductiva.

Pérez observa que, para seguir avanzando, se debe “llevar la prevención hasta el momento actual, incluyendo las nuevas tecnologías y haciendo más atractivos los mensajes”. “(La red social) Facebook, Internet, es a lo que más se están conectando los jóvenes ahora”, comentó a IPS, sobre vías que deben explotarse más.

También alertó sobre la necesidad de elevar más el conocimiento de la población, “tanto en la sociedad civil como entre el personal de la salud”, para evitar el estigma y la discriminación que aún sufren las personas portadoras.

Onusida persigue lograr el escenario 90-90-90 en 2020, que significa que en todos los países 90 por ciento de las personas con VIH/sida sean diagnosticadas, 90 por ciento de las personas contagiadas reciban tratamiento antirretroviral y 90 por ciento de las personas con tratamiento tengan su carga viral indetectable.

Según Lantero, su departamento calculó recientemente cómo Cuba avanza en el cumplimiento de los tres compromisos globales. Los indicadores nacionales en las dos primeras metas son respectivamente de 83 por ciento, pero solo 65 por ciento de las personas en tratamiento tienen su carga viral indetectable, indicó.

Estos cambios suceden en medio de una recaída económica del país desde 2016, que hasta ha provocado desde esa fecha inestabilidad en el suministro de medicamentos esenciales a la red de farmacias, donde al cierre de 2017 faltaban 49 medicamentos, de ellos 44 de producción nacional y cinco importados.

Contribuyentes, les han timado

No necesitamos menos ingresos, sino más. Lo que va a pasar es que se recortarán programas de ayuda social


El presidente de Estados Unidos Donald Trump. MANDEL NGAN AFP


Suponga que sale a cenar con un conocido rico. “Corre de mi cuenta”, dice, y pide una hamburguesa para usted. Después se pide para él un caro solomillo y una botella de vino, que no comparte. Y cuando el camarero llega con la cuenta, le dice señalándole a usted: “Cárguelo a su tarjeta de crédito”.

Esa es la esencia de la reducción de impuestos de Trump, convertida en ley hace más de dos meses.

Lo fundamental que necesitamos saber es que ahora mismo el Gobierno estadounidense no tiene razones para reducir impuestos. Lo que necesitamos es más ingresos, no menos. ¿Por qué? Como dice una vieja expresión, la administración pública federal es una compañía de seguros gigantesca con ejército. La mayoría de sus costes proceden de la Seguridad Social, el Medicare (atención sanitaria para ancianos) y el Medicaid (atención sanitaria a personas sin recursos), y los tres programas se están volviendo más caros a medida que más personas nacidas durante la explosión de la natalidad en la posguerra alcanzan la edad de jubilación. Esto significa que, a no ser que recortemos fuertemente las prestaciones de las que depende la clase media estadounidense, necesitaremos recaudar más dinero que en el pasado.

Pero incluso antes de la rebaja fiscal, la recaudación federal era floja para una economía con un bajo desempleo y un mercado bursátil al alza; por ejemplo, mucho más baja en porcentaje del PIB que los impuestos recaudados durante la expansión de Clinton, en la década de 1990, e incluso un poco más bajos que al final de la expansión en la época de Bush. El recorte fiscal los reducirá aún más. Algo tendrá que ceder.

Y ya sabemos lo que va a ceder si los republicanos se salen con la suya: los programas que benefician a los trabajadores estadounidenses. De hecho, los sospechosos de rigor como Paul Ryan hablaban ya de la necesidad de “reformar los subsidios” —refiriéndose a recortes en Medicare y Medicaid— para reducir el déficit al tiempo que aprobaban una enorme reducción de impuestos que empeorará aún más esos déficits.

De ahí mi analogía del tipo que te “da” una hamburguesa y después la carga a tu tarjeta de crédito. Ryan celebró la bajada de impuestos con un tuit sobre una maestra que se ahorrará 1,5 dólares de impuestos a la semana; es como decir que deberíamos estar agradecidos por un “regalo” que de hecho se va a cargar a nuestra tarjeta. ¿Qué le parecerá a la maestra ese ahorro de 75 euros al año cuando descubra que, en parte debido a esa reducción de impuestos, el Medicare de su madre se ha convertido en un deficiente sistema de cupones y que Medicaid no va a pagar la residencia de ancianos de su padre?

Y respecto al solomillo del acompañante: la mayor parte de la reducción tributaria consistía de hecho en enormes deducciones para las grandes empresas, que en realidad suponen grandes reducciones para los accionistas. Y aunque muchos estadounidenses poseen algunos activos a través de sus cuentas de jubilación, incluso incluyendo estas posesiones indirectas, más del 80% de las acciones está en manos del 10% más rico de la población. De modo que, a juzgar por las apariencias, los ricos se están haciendo un gran regalo y endosándole la cuenta a la clase media.

Ahora bien, los defensores de la rebaja insisten en que no es así como funciona realmente, que los beneficios de la reducción del Impuesto de Sociedades se filtrarán a los trabajadores. ¿Cómo se supone que ocurrirá eso?

Bien, la teoría es que unos impuestos de sociedades más bajos atraerán mucho dinero del extranjero, que las grandes empresas invertirán en nuevas fábricas y equipamiento, lo que a su vez aumentará la demanda de trabajadores, y eso a su vez aumentará los salarios. Y para ser justos, probablemente esta teoría tenga algo de cierto; algo, pero no mucho.

Lo primero de todo, incluso si el proceso funcionase tal como se ha promocionado, llevaría mucho tiempo, probablemente décadas. Hasta los análisis más optimistas indican que los primeros años tendría poca repercusión en los salarios, lo que significa que, por ahora, lo que parece una desgravación fiscal para los ricos es, de hecho, una desgravación fiscal para los ricos.

En segundo lugar, el relato se basa en una larga cadena de acontecimientos con múltiples eslabones débiles. Por ejemplo, las empresas con poder de monopolio no verán la reducción de impuestos como una razón para invertir más; simplemente se quedarán con el dinero. Por otro lado, cada vez hay más pruebas de que los grandes empresarios están empleando su poder para moderar los salarios; el rebajarles los impuestos no va a cambiar ese hecho. De modo que incluso a largo plazo no deberíamos esperar mucha filtración.

Un momento, ¿no había muchas noticias de empresas que estaban utilizando la reducción de impuestos para dar primas a sus trabajadores? Sí, pero solo porque los medios informativos se dejaron engañar. La mayor parte de estas primas se habrían entregado de todas formas: en una economía con un bajo desempleo, siempre hay empresas que deciden pagar algo más para atraer trabajadores. Pero las empresas tenían todos los incentivos para fingir que era gracias a la reducción de impuestos, aunque solo fuera para congraciarse con el Gobierno de Trump.

Y en todo caso, el bombo que se dio a las primas fue desproporcionado respecto a la realidad. Hasta el momento, hemos visto unos 6.000 millones de dólares en primas frente a más de 170.000 millones en recompra de acciones, es decir, en dar dinero a los accionistas ricos. Y el dinero gastado en recompras es dinero que no se está invirtiendo en fábricas y equipamiento, el supuesto objetivo de la rebaja.

De modo que el mensaje para los contribuyentes de clase media es que si pensaban que la reducción de impuestos iba a ayudarles, mejor que se lo piensen dos veces. Donald Trump y sus aliados hacían como que les daban un regalo, pero se han dado a sí mismos y a sus mecenas ricos unos regalos mucho más grandes, y van a hacer que los paguen ustedes. Les han timado.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2018. Traducción de News Clips.

Registró Cuba el primer millón de turistas del año


Este 8 de marzo Cuba registró el arribo del primer millón de visitantes internacionales de 2018, logrado cuatro días posteriores a la fecha en que se alcanzó en 2017, indicó un comunicado de prensa del Ministerio de Turismo (Mintur).

Igualmente, el documento explicó cómo tal resultado ha sido posible a pesar de los fuertes daños provocados por el huracán Irma y en medio de redobladas campañas organizadas y dirigidas por el Gobierno de los Estados Unidos para obstaculizar el flujo de visitantes estadounidenses a la Mayor de las Antillas. 

Acerca de los mercados emisores refirió que continúan marcando pauta Canadá y los mercados europeos habituales (Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Rusia y España), a los cuales se suman México y Argentina, en Latinoamérica.

El comunicado señaló, asimismo, que tal acontecimiento confirma el buen posicionamiento alcanzado por la Isla en el ámbito turístico mundial y el reconocimiento al país como destino de paz, salud y seguridad.

También el Mintur informó acerca de la participación cubana en la edición 51 de la Bolsa Internacional de Turismo (ITB 2018) que sesiona del 7 al 11 de marzo, en Berlín, con una delegación presidida por Manuel Marrero Cruz, titular del sector.

En dicha cita, una de las más trascendentes en este ámbito a escala mundial, también están representadas las compañías turísticas cubanas Gran Caribe, Cubanacán Hoteles, Islazul, Gaviota y las agencias de viajes de esta rama y del sector cultural.

Asimismo, promueven y comercializan este destino caribeño las entidades foráneas que participan en el desarrollo de la también llamada industria de la hospitalidad como Meliá Hotels International, Iberostar, Blue Diamond and Resorts, Roc Hotels, Sercotel Hotels y Hotel Manzana Kempinski, entre otros.

El mercado alemán en el año 2017 emitió a Cuba 243 408 visitantes, representando el cuarto lugar de la emisión al Destino, por lo cual constituye un mercado de suma importancia para el turismo cubano. 

Por tal razón, adquiere gran significación la presencia de la Isla en la cita alemana para mostrar el producto turístico más actualizado y una planta hotelera renovada en concordancia con las exigencias de los estándares internacionales, así como los atractivos programas de opcionales vinculados con la naturaleza y los recorridos históricos y culturales todos altamente demandados por los visitantes.

Una de las principales convocatorias cubanas promovidas en las citas foráneas se refiere a la venidera edición de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2018, que se celebrará del 2 al 5 de mayo próximo en Cayo Santa María, al nordeste de la central provincia de Villa Clara. Esta bolsa comercial estará dedicada a la modalidad de sol y playa y al Reino Unido como país invitado de honor.

Durante la etapa previa se impulsa un abarcador programa inversionista en el citado territorio para ampliar su red hotelera, en especial en el llamado corredor turístico de Santa Clara a los cayos. También se anunció la presentación de una nueva zona en desarrollo en la ciudad de Sagua la Grande.

En 2017 Cuba recibió unos 4 700 000 viajeros y aumentó a unas 68 000 las capacidades de alojamiento en su red hotelera extendida por varias regiones del territorio nacional, la cual se incrementará en más de 100 000 para 2030, según los proyectos. Para este año las autoridades del sector anunciaron el propósito de alcanzar los cinco millones de visitantes internacionales.