Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 5 de marzo de 2019

ACONTECER ECONÓMICO CUBANO



A cargo de L. A. Cañizo

[03.03.2019]- Actualización 9:30 am de Cuba

Desarrollar la banca electrónica es una prioridad económica

Como parte del proceso de informatización de la sociedad cubana, el uso de tarjetas magnéticas además de facilitar todo tipo de trámite monetario, deviene uno de los principales objetivos del Banco Popular de Ahorro (BPA), afirmó Horacio Nava Fernández, su presidente nacional.

Cada una de nuestras unidades tiene un papel preponderante en esa tarea, aseveró, sobre todo en los aspectos relacionados con el desarrollo del comercio electrónico.

Al referirse al trabajo realizado en la provincia de Camagüey, destacó la emisión de 123 mil tarjetas magnéticas, aunque enfatizó que debe duplicarse esa suma con el propósito de acercar los beneficios de ese canal de pago a la población.

Ese proceder romperá con el gran uso del dinero en efectivo, aseveró, y así se evita la concreción de hechos delictivos.
 
Contratada 51 por ciento de producción agropecuaria prevista en Las Tunas

El volumen de producciones agropecuarias contratadas en la provincia de Las Tunas para el presente año, representa 36 mil toneladas más que en el 2018, y continúa desarrollándose este proceso, que se encuentra al 51 por ciento de lo previsto.

Hasta la fecha se han contratado 104 mil 400, de 207 mil 200 planificadas, informó a la Agencia Cubana de Noticias Omar Pérez López, delegado del Ministerio de la Agricultura en el territorio.

El directivo explicó que ya se aseguran los compromisos con los encargos estatales, el turismo en todos sus renglones, menos la piña y los cítricos, mientras el abastecimiento para la población se garantiza al 73 por ciento de la demanda de la provincia.

Continúan desarrollándose visitas hasta nivel de productor, recorriendo las áreas sembradas o en cosecha, para determinar con mayor exactitud las viandas, hortalizas, granos, frutales a contratar, dijo.

Se incluyen la producción de leche y carne de ganado vacuno, cerdos, huevos, miel, tabaco y carbón vegetal para la exportación, entre otros surtidos.

En el programa de visitas participan las juntas directivas de las cooperativas, los grupos de trabajo de las empresas agropecuarias, las unidades empresariales de base de Acopio y de las delegaciones municipales de la Agricultura.

Moderna draga adquirida en Holanda

Comprada por 28 millones de euros, la draga Mario Oliva Pérez llegó a La Habana desde el puerto de Rotterdam, en Holanda, donde fue construida con la más moderna tecnología.

El buque, operado por 18 tripulantes, es capaz de procesar cada día unos 15 mil metros cúbicos de arena, los que puede lanzar hasta 4 kilómetros y medio, la mayor capacidad instalada en el país y que reforzará las labores de recuperación de las playas incluida en los planes medioambientales de la nación.

Comienza la cosecha de papa en Ciego de Ávila

Por la empresa agropecuaria CubaSoy se inició en Ciego de Ávila la cosecha de papa que se extenderá en los próximos días a otras 5 unidades productivas de esa provincia.

Los primeros sacos que salen de los campos se comienzan a distribuir paulatinamente por la capital provincial y el municipio de Venezuela, destacó el delegado de la Agricultura Orlando Pérez Pedreira. 

Especialistas de la agricultura aseguran que las más de 700hectáreas sembradas tienen un favorable estado fito-sanitario ante la garantía de riego y fertilizantes, lo que ayudará a lograr rendimientos de alrededor de 20 toneladas por hectárea.

Considerada una de las provincias mayores productoras de papa en el país, Ciego de Ávila deberá incrementar los controles para que el tubérculo se distribuya de forma ordenada a los consumidores de todos los municipios.

Celebra ICT 18 años de destacado quehacer en el mercado cubano y extranjero

Internacional Cubana de Tabacos S.A. (ICT), empresa productora y comercializadora de tabaco hecho a máquina, celebra 18 años de destacado quehacer en el mercado nacional y extranjero.

La entidad, creada en 2001, surgió con el propósito de aportar a sus clientes un producto ciento por ciento natural con materia prima de la mayor de las Antillas y a precios mucho más competitivos en formatos menores de 3 gramos.

Según un comunicado de la entidad, el proyecto que se inició con unos 240 trabajadores, hoy ya suman casi 400, los cuales contribuyen a que ICT sea un referente del sector tabacalero en el país, al superar los 20 millones de USD en ventas.

Los mercados a los que se dirigen las producciones son España, Francia, Alemania, Inglaterra, Suiza, Grecia, Canadá, Argentina, Venezuela, México, y algunas naciones de África y Medio Oriente.

Por una gestión eficiente de los recursos energéticos

Con la presencia del Ministro de Energía y Minas, Raúl García y el Embajador de la Unión Europea en Cuba, Alberto Navarro se presentó el Programa de Apoyo a la Política de Energía de nuestro país.

El titular cubano significó que esa iniciativa apoya la implementación de la Política para el desarrollo perspectivo de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía en Cuba, y alcanzar así, para 2030, la meta del 24 por ciento de participación de las fuentes renovables en la generación de electricidad.

La gestora del programa por parte de la Unión Europea, Lucía Lacalle, dijo que el proyecto cuenta con un financiamiento de 18 millones de euros.

Agregó que la ejecución exitosa del programa, fortalecerá la eficiencia energética principalmente en las industrias, y promoverá la inversión extranjera en el sector.

Trip Advisor sitúa a Varadero como segunda mejor playa del mundo

Varadero, el principal balneario de Cuba, se ubicó en el segundo lugar en la lista de las mejores playas del mundo, según los premios “Traveller´s Choice 2019”, organizados por la mayor web de viajes TripAdvisor.

En el ranking compuesto por las mejores 25 playas del orbe, la cubana se posiciona detrás de Baia Do Sancho, en Brasil, y está secundada por Eagle Beach, en la isla caribeña de Aruba.

TripAdvisor ha reconocido a 352 playas en total y ha elaborado una lista de las 25 mejores del mundo, además de clasificaciones específicas por continentes y países.

En el clímax recolección de tabaco en Pinar del Río

La campaña tabacalera 2018-2019 llegó al clímax de la recolección y los cosecheros de Pinar del Río, provincia mayor productora de la hoja en Cuba, se muestran optimistas por el excelente desarrollo de las plantaciones, que prometen una buena contienda.

En exclusiva a la ACN, Virginio Morales Novo, especialista agrícola del grupo TabaCuba, dijo que ya se recolectaron más de nueve millones 800 mil cujes de la solanácea, y para la actual decena se estiman unos tres millones, en tanto el apogeo de esa tarea se mantendrá en marzo.

Precisó que el tabaco está secando bien, mientras continúan las siembras dada la disponibilidad de posturas y se sobrepasa el plan pactado, al completar 20 mil 174 hectáreas (ha), aún cuando a causa de las adversidades climáticas se perdieron 307 ha.

A la par prosigue la ampliación de las capacidades para la cura natural, al terminarse la construcción de 765 aposentos, superior a lo fijado, otros están en diferentes fases de edificación y avanzan las reparaciones, explicó.

Pinar del Río tributa a la industria del torcido la totalidad de los capotes y las tripas necesarias para la fabricación de los afamados habanos, así como aporta también capas de exportación.

Fuentes: Radio Habana Cuba (RHC); Radio Reloj; Agencia Cubana de Noticias (ACN); Prensa Latina; Opciones/Juventud Rebelde; NTV; Cubadebate

Es hora que Estados Unidos invada a Estados Unidos

En Estados Unidos más de 20 millones de personas viven en pobreza extrema

Martín Pastor, Rebelión

Bajo el amparo de la ‘ayuda humanitaria’ y la lucha por la ‘democracia’, los Estados Unidos han justificado decenas de intervenciones militares y políticas en el mundo durante el siglo XX y XXI. En su más reciente campaña se han centrado en Venezuela, como parte de una estrategia para menoscabar a gobiernos progresistas de la región.

Con una coordinada manipulación mediática, bloqueo económico y presión diplomática se ha tendido la ofensiva imperialista sobre la nación latinoamericana desde hace más de una década. Han tachado al gobierno venezolano como una ‘dictadura’, presentándolo como un ‘Estado fallido’ sumido en caos social, con altas tasas de pobreza, desnutrición, e inseguridad; argumentando que la causa es el modelo progresista y no factores exógenos como el bloqueo o la desacreditación internacional.

Para Estados Unidos, y gran parte de Occidente, estos son causales suficientes para justificar una intervención política y diplomática, que incluso debería ser militar. Entonces si estos son detonantes para intervenir es momento que Estados Unidos, en defensa de los derechos humanos y la democracia, tome la iniciativa de invadir a su propio país.

La situación norteamericana es altamente preocupante y clasifica a la nación para ser un apto receptor de ‘ayuda humanitaria’ made in USA. Según un informe de Philip Alston, relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la pobreza extrema y los derechos humanos se reveló que al 2018, 40 millones de personas en Estados Unidos viven en pobreza, 18.5 millones viven en extrema pobreza y más de cinco millones viven en condiciones de pobreza absoluta.

El país tiene la tasa más alta de pobreza juvenil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y la tasa más alta de mortalidad infantil entre Estados comparables de este grupo. No es sorpresa que Alston calificó al país como la sociedad más desigual en el mundo desarrollado.

Como tampoco lo es que a Estados Unidos ya no se le pueda denominar como una nación del “primer mundo”. Según un estudio del Massachussets Institute of Technology (MIT), para la mayoría de sus ciudadanos, aproximadamente 80% de la población, Estados Unidos es una nación comparable al “tercer mundo”.

Para llegar a esta conclusión los economistas aplicaron el modelo de Arthur Lewis, ganador de premio Nobel de economía (1979), diseñado para comprender qué factores y cómo clasificar a un país en vías de desarrollo.

Según Peter Temin, coautor del estudio, Estados Unidos cumple con este modelo: es una economía dual (brecha incomparable entre una pequeña parte de la población y la gran mayoría) en la que el sector de bajos salarios tiene poca influencia sobre la política pública; un sector de altos ingresos mantiene los salarios bajos en el otro sector para proporcionar mano de obra barata; un control social que se usa para evitar que el sector de bajos salarios impugne las políticas que favorecen al sector de altos ingresos; altas tasas de encarcelamiento; políticas públicas de los sectores más ricos con el objetivo de reducir los impuestos para dicho grupo; y una sociedad donde la movilidad social y económica es baja.

Especialmente cuando uno de los argumentos principales para justificar las agresiones son el supuesto ‘bienestar’ y derechos humanos de los ciudadanos. Nuevamente los norteamericanos deberían ver primero la ‘viga en su propio ojo’.

Según un análisis trianual del Commonwealth Fund (2017), los Estados Unidos, por sexta ocasión consecutiva, se posesionan como el peor sistema de salud entre 11 naciones desarrolladas. Cuentan con el sistema de atención médica más caro del planeta, con un gasto anual de tres billones dólares, que ha resultado en uno de los países con mayor disparidad en accesos a saludo, basada en ingresos.

Mientras que la expectativa de vida en Estados Unidos disminuyó por tercer año consecutivo, situándose en 78.1 años. Un decrecimiento porcentual comparable al periodo de 1915 y 1918, en el que dicho país enfrentó una Guerra Mundial y la pandemia de influenza global. En comparación, Cuba, que forma parte de la ‘Troika de la Tiranía, según John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional) tiene un expectativa de vida de 79,74 años al 2018.

Y en educación ni que hablar. Desde 1990 al 2016, Estados Unidos cayó del sexto lugar al vigésimo séptimo, situándose como uno de los peores sistemas educativos del mundo ‘desarrollado’. Con un gasto público que se redujo, entre 2010 y 2014 en 3%, mientras que economías desarrolladas la inversión crecía por sobre el 25%.

Un bienestar de vida deteriorado, un sistema de salud caro e inequitativo y una educación que no se compara con otras naciones desarrolladas. Si esto no es suficiente para que el gobierno norteamericano y el resto del Occidente decidan intervenir, entonces las constantes violaciones a los derechos humanos deben ser un causal para movilizar tropas a la frontera e iniciar bloqueos económicos.

Los Estados Unidos sistemáticamente han dirigido o influenciado intervenciones en América Latina y el resto de sur global. Las operaciones cubiertas, las guerras étnicas y las invasiones militares más recientes son una prueba de la ‘licencia para matar’ que se ha auto-concedido a este país.

Cárceles en donde se violan derechos humanos como Guantánamo y Abu Ghraib son solo ejemplos de esta realidad. Y figuras como Gina Haspel, quien estuvo directamente involucrada en el programa de tortura del gobierno estadounidense, ha subido a posiciones de poder mundial como directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Pero su transgresión más clara es la separación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, órgano internacional encargado en velar que dichas violaciones no sucedan. Una decisión que vino días después de que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos denunciara la práctica de la administración actual de separar forzosamente a niños migrantes de sus padres y encarcelarlos, en lo que solo pueden llamarse campos de concentración modernos.

A nivel interno se ha reducido la responsabilidad de la policía sobre el uso de fuerza excesiva, especialmente en comunidades negras y latinas. La matanza sistemática de hombres negros en Estados Unidos por esta fuerza del orden, según un estudio de la Universidad de Boston, refleja un racismo estructural subyacente en la sociedad norteamericana; que también se ve reflejado en un sistema de justicia parcializado en contra de las comunidades negras.

"Si la policía patrullara las áreas blancas como lo hacen en los barrios negros pobres, habría una revolución", comenta Paul Butler, autor de ‘Chokehold: Policing Black men’, que relata lo que significa ser un hombre negro en Estados Unidos.

Estas violaciones de derechos humanos son la realidad diaria para minorías étnicas y grupos históricamente discriminados. Lo cual está acompañado del fortalecimiento de agrupaciones con tendencia fascista, que cuentan con el apoyo directo e indirecto del gobierno central y local en varios estados. Un preocupante escenario para millones de ciudadanos negros, latinos y de otras etnias.

Sin embargo, la falsa ‘preocupación’ por Venezuela, Libia, Siria, Iraq, Yemen, Afganistán, y Ucrania, solo en estas últimas dos décadas, ha guiado invasiones y agresiones en nombre del bienestar y los derechos humanos. Acciones que a su vez llevan escondido intereses ulteriores basados en un indicador en los que Estados Unidos, sí es número uno: el gasto militar.

Al 2019, este país cuenta con un presupuesto militar sobre los 680.000 millones de dólares, es decir más que los presupuestos sumados de las siete naciones que le siguen en la lista: China, Rusia, Arabia Saudita, India, Francia, Reino Unido y Japón.

Ni siquiera en libertad económica (12 en el mundo) son líderes o crecimiento del PIB (147 de 224 países); lo cual refleja una realidad. Estados Unidos es un imperio militar, su economía se basa en la guerra y ninguna acción realizada en nombre de la ‘ayuda humanitaria’ tiene coherencia cuando el interés de su gobierno es promover el caos para su beneficio.

Ante esta situación lo que el mundo está viviendo es la ‘patada de ahogado’ de una superpotencia en declive. Es por ello que con tanto esmero trata de aferrarse del último bastión de influencia que sigue siendo América Latina, ergo su fijación con Venezuela y otras naciones de la región. Ya que si de ayuda real se tratara, es hora que Estados Unidos seriamente analice intervenir, con la misma intensidad, en su propio país.

No es Venezuela. Es Estados Unidos

Los encadenamientos productivos en Cuba: más allá de lo declarativo


Por Pedro Monreal
5 de marzo de 2019

El tema de los encadenamientos productivos como componente esencial del crecimiento económico y del desarrollo nacional parece haber cobrado relevancia en los últimos meses en el discurso oficial cubano, especialmente al más alto nivel. Es un hecho significativo que ha tenido una acogida muy favorable entre los economistas con los que intercambio. 

En realidad, es un tema que, con idas y venidas, ha sido parte del debate económico nacional desde hace muchas décadas, de manera que no se trata de algo inédito. No obstante, lo que resulta novedoso es el lugar prominente que se le adjudica actualmente y la reiteración que se hace de ese enfoque.

De hecho, parecería indicar un refinamiento reciente de las nociones sobre la transformación del modelo cubano pues dos importantes documentos guías de ese proceso, como los “Lineamientos” y la “Conceptualización”, hicieron una escueta mención a los encadenamientos, pero sin concederles centralidad estratégica

En mi modesta opinión, sería conveniente tener en cuenta tres aspectos que pudieran enriquecer la reflexión actual sobre los encadenamientos:

-          La existencia de antecedentes en materia de pensamiento académico nacional sobre el tema, en el contexto de la “gran adaptación” que el modelo económico nacional se vio forzado a introducir desde inicios de la década del 90 del siglo pasado.
-          La teoría económica que pudiera sustentar el enfoque de encadenamientos productivos que desea aplicarse.
-          Los instrumentos metodológicos que pudieran utilizarse para transformar el enfoque de encadenamientos en decisiones de política económica, especialmente en cuanto a la inversión.


¿Qué veinte años no es nada?
Sin tiempo para revisar ahora el inventario detallado de la producción académica sobre el tema y abusando de mi memoria, me atrevería a identificar un grupo de colegas que de manera muy activa analizaron el tema de los encadenamientos desde la década del 90, incluyendo debates y publicaciones en los que tuve la oportunidad de participar.

A riesgo de incurrir en omisiones involuntarias, un listado parcial incluiría a Alfredo Gonzalez Gutiérrez, Miguel Figueras, Anicia García, Hugo Pons, Elena Álvarez, José Luis Rodríguez, Nancy Quiñones, Alfonso Casanova, Juan Triana, Hiram Marquetti, Isis Mañalich, Julio Carranza, Luis Gutiérrez, Alfredo García, Oscar Echevarría, Lázaro Peña Castellanos, Nieves Pico, Adriano García, Ricardo Torres, y Omar Everleny Pérez.

La diversidad de “subtemas” abordados por estos autores fue muy amplia, los análisis contaron con marcos conceptuales bien definidos y se apoyaron en datos concretos. Varios de estos autores poseían experiencia simultánea en el trabajo académico y en la gestión directa de políticas económicas.

Además de la propia cuestión de los encadenamientos productivos, los análisis abarcaron cuestiones íntimamente vinculadas con los encadenamientos, como son la estructura económica, la efectividad de la inversión, la sustitución de importaciones, los clusters productivos, las cadenas globales de valor, y la política industrial.

La disponibilidad de ese cúmulo de pensamiento sobre el tema durante algo más de dos décadas pudiera ser un importante activo para la reflexión sobre un “viejo” tema que ahora se ha priorizado.

¿Hacia una estrategia de desarrollo “desbalanceado” en Cuba?

Concederles prioridad estratégica a los encadenamientos productivos en el marco de la reforma del modelo económico cubano tiene una dimensión teórica que no debiera ser ignorada. Para ser precisos, el tema pudiera tener una conexión más “fuerte” con alguna teoría (o teorías) subyacente(s) que con otras.

Una posible implicación pudiera ser la conveniencia de actualizar la narrativa de la propia estrategia de desarrollo cubano. La razón no es muy difícil de comprender: el discurso vigente subraya la necesidad de “equilibrios” en la planificación, pero un enfoque de encadenamientos productivos con lo que mejor conecta es con la teoría del desarrollo “desbalanceado”. Por lo menos con la manera en que esa teoría fue elaborada por Albert O. Hirschman, Hans Singer y Paul Streeten.

De manera sintetizada, el planteamiento central de la teoría del desarrollo “desbalanceado” es el siguiente: en un país subdesarrollado, donde prevalece un entorno de escasos recursos (por ejemplo, divisas) o de medios adecuados para utilizar los recursos (por ejemplo, carencia de infraestructura y de planta productiva), no existe la posibilidad de dirigir los flujos de recursos disponibles hacia un patrón de inversión que resulte en un crecimiento económico balanceado.

El corolario de lo anterior, en términos de promoción del desarrollo, sería adoptar una estrategia deliberada de crecimiento desbalanceado, pues la función de la política económica sería la de promover las tensiones, desproporciones y desequilibrios que harían posible modificar la estructura económica. Se asume que es precisamente el desarrollo desigual entre sectores lo que genera las condiciones para un crecimiento económico más rápido.  Desde esa perspectiva, se considera que algunos sectores van a proporcionar los incentivos para el crecimiento de otros sectores.

Todos los factores que estarían presentes en un enfoque de encadenamientos (complementariedad, inversión inducida, encadenamientos “hacia atrás”, encadenamientos “hacia adelante”, sectores “lideres”, “motores de desarrollo” y “locomotoras” de crecimiento) se asocian, en diferentes grados a la teoría del desarrollo “desbalanceado”.

No afirmo que en Cuba haya que cambiar necesariamente el discurso en un sentido o en otro. Por el momento, me limito a indicar que no puede ser descuidada la dimensión teórica y la función de esta en la explicación pública de la racionalidad de lo que se hace.

El reto metodológico
Considero que se entiende suficientemente bien el hecho de que para poder materializar encadenamientos productivos que sean eficaces y eficientes (las dos cosas) se requiere de conocimientos específicos a la hora de hacer los análisis que deberían informar la toma de decisiones.

En ese sentido, las cuestiones de método son fundamentales, por lo menos a cinco niveles: el modelo cuantitativo que se utiliza para el proceso de planificación, la producción y operación de un subsistema estadístico enfocado en cuantificar las relaciones secuenciales entre sectores y ramas de la economía, el problema de la aglomeración espacial de los encadenamientos (clusters), las cadenas globales de valor y la tasa de cambio utilizada para el análisis de los encadenamientos.

Este breve texto no es el lugar para abordar la “densidad” técnica de esas cuestiones metodológicas. Lo que me parece conveniente es comenzar a formular el tipo de preguntas que tendrían que hacerse, y también responder, los planificadores cubanos que deben preparar las opciones de políticas y también los decisores que escogerán las variantes que se aplicarán. Es un proceso que debería estar acompañado de un debate “abierto” al que pudiera contribuir un grupo amplio de especialistas y de “no especialistas”.

Algunas preguntas que pudieran hacerse en el plano metodológico serían las siguientes:

-          ¿Es posible hacer un análisis razonado de encadenamientos productivos si no se cuenta con un instrumento como la matriz de insumo- producto?
-          ¿Disponen los planificadores cubanos de una matriz de insumo-producto confiable y actualizada?
-          ¿Es compatible la utilización de un enfoque de insumo-producto con el enfoque de balances materiales que tradicionalmente se ha utilizado en Cuba? (son dos enfoques que expresan dos “filosofías” distintas de planificación). 
-          ¿Qué implicaciones pudiera tener, en términos de la agregación de la información estadística de sectores y ramas, la posible adopción de un enfoque de insumo- producto, en vez de un enfoque balances materiales?
-          ¿Se encuentra lista, desde ahora, la información estadística que permitiría analizar encadenamientos productivos en Cuba?
-          ¿Qué tipo de índices de encadenamientos serían los más adecuados en el análisis, en el caso de Cuba?
-          ¿Cuál debe ser el peso del enfoque de clusters en las decisiones de inversión?
-          ¿Se considera hoy el análisis de clusters en la definición de la “cartera de inversiones”?
-          ¿Cuáles fases inexistentes hoy (o con poco desarrollo) de diversas cadenas de valor deberían “localizarse” en Cuba y cuáles fases existentes hoy deberían “deslocalizarse”?
-          ¿Qué indicadores de encadenamiento productivo necesitan ser analizados para que pueda considerarse que el turismo es un sector líder del crecimiento económico y del desarrollo?
-          ¿Sería confiable un análisis de encadenamientos productivos que adoptase -incluso parcialmente- la tasa de cambio oficial de 1 peso cubano = 1 USD?

Resumiendo

La aplicación de un enfoque de encadenamientos pudiera representar un avance notable en el análisis que debería informar el proceso de toma de decisiones económicas del país, especialmente en lo relativo a las inversiones.

La utilización de los análisis de encadenamientos pudiera presentar retos metodológicos de una magnitud que todavía no parece reconocerse abiertamente, pero existe en el país el conocimiento suficiente para poder resolver esos retos. El factor clave radicaría en organizar un proceso de gestión del conocimiento que permitiese hacer el tipo de debate “abierto” (no solo entre especialistas “escogidos”) que pudiera favorecer la solución correcta y relativamente rápida de tales retos.

Un enfoque de encadenamientos pudiera tener un efecto innovador en el diseño actual de la política económica cubana. Quizás serviría también para reconsiderar críticamente algunas premisas que hasta el momento se adoptan sin objeciones. Pudiera resultar en la erosión de algunos iconos del actual modelo.

Dos candidatos a posibles “ídolos caídos” pudieran ser la noción de que el turismo es -en las actuales condiciones- un sector líder y la idea de que la inversión debe concentrarse en algunas localidades que hoy se privilegian respecto a otras.



“Marx y la crítica de la economía política”

05/03/2019
Por : Marcello Musto

Desde sus primeros estudios hasta los Grundrisse*

I. Encuentro con la economía política
La economía política sólo estaba emergiendo como ciencia en Alemania en la juventud de Marx. No fue entonces su primera pasión intelectual, pues la halló apenas tras haber estudiado otras disciplinas.
Entre 1842 y 1843 se dedicó al periodismo, donde se ocupó de temas de actualidad. Trabajó en la Rheinische Zeitung (Gaceta Renana), el diario de Colonia, del cual muy pronto llegó a ser un muy joven jefe editorial. Sin embargo, poco después de llegar al puesto y comenzar a publicar sus artículos sobre cuestiones económicas (aunque sólo en sus aspectos legales y políticos),1 la censura atacó al rotativo y puso fin a la experiencia, con lo cual Marx decidió “dejar la escena pública” y retirarse a su “gabinete de estudio”.2
De tal modo, continuó los estudios sobre el Estado y las relaciones legales, donde Hegel era autoridad preponderante, y en 1843 escribió un manuscrito publicado en forma póstuma como [Crítica a la filosofía del derecho de Hegel].** Tras desarrollar su convicción de que la sociedad era el verdadero fundamento del Estado político, expuso aquí sus primeras opiniones sobre la importancia de los factores económicos para explicar la totalidad de las relaciones sociales.
Marx encaró “un estudio crítico concienzudo de la economía política”3 en cuanto se mudó a París, donde fundó y coeditó en 1844 los Anales franco-alemanes.4 De allí en adelante, sus investigaciones, antes principalmente de carácter filosófico, histórico y político, giraron hacia la nueva disciplina que sería el núcleo de sus trabajos. Leyó mucho en París: llenó nueve cuadernos de notas y extractos. De hecho, ya había adquirido en la universidad un hábito para toda la vida: compilar resúmenes de obras, a menudo entremezclados con reflexiones sugeridas por éstos.5Los denominados [Manuscritos de París] son en especial interesantes, pues compendian extensamente el Traité d’èconomie politique, de Jean-Baptiste Say; y La riqueza de las naciones, de Adam Smith.6
De ellos, Marx adquirió sus conocimientos básicos de economía política, así como también de los Principios de economía política y tributación, de David Ricardo, y los Principios de economía política,7 de James Mill, que le permitieron hacer sus primeras evaluaciones sobre los conceptos de valor y precio, y esbozar una crítica al dinero como dominio de cosas alienadas sobre el ser humano. Paralelamente a estos estudios, Marx escribió otros tres cuadernos, publicados en forma póstuma como [Manuscritos económico-filosóficos de 1844]. En ellos dedicó especial atención al concepto de trabajo alienado (entäusserte arbeit). Al contrario de los principales economistas y de G. W. F. Hegel, Marx no considera condición natural y, por tanto, inmutable ese fenómeno, por medio del cual el producto del obrero se opone a él “como un ser ajeno, como una fuerza independiente del productor”8, sino como cierta característica de una particular estructura de las relaciones sociales de producción: el modo de producción y el trabajo asalariado del capitalismo.
Friedrich Engels, quien se encontró por primera vez con Marx en el verano de 1844 y forjó una amistad y una solidaridad teórico-política con él durante el resto de sus vidas, también estaba esperanzado en un levantamiento social inminente. Lo urgió, en la primera carta en sus 40 años de correspondencia, a publicar cuanto antes: “Trata de que el material que has reunido sea lanzado pronto al mundo. ¡Dios sabe que ya es la hora!”9 Marx percibía que sus conocimientos no eran suficientes, y por eso se abstuvo de completar y publicar los manuscritos. Sin embargo, escribió con Engels10 La sagrada familia o crítica de la crítica crítica. Contra Bruno Bauer y consortes, un ataque polémico contra Bauer y otras figuras del movimiento de la izquierda hegeliana.
Tras terminar dicho libro, Engels escribió nuevamente a su amigo a principios de 1845 para instarlo a completar el trabajo en preparación. Pero estas súplicas no valían de nada. Marx seguía sintiendo la necesidad de continuar los estudios antes de tratar de dar una forma definitiva a los borradores. De todas maneras, lo sostenía la convicción de que pronto podría publicar, y el 1 de febrero de 1845, después que le ordenaran salir de Francia por su colaboración con el periódico de los trabajadores de lengua alemana ¡Vorwärts! –firmó un contrato con el editor Karl Wilhelm Leske de Darmstadt, para una obra en dos tomos que se titularía Crítica de la política y de la economía política.11
II. Continuando el estudio de la economía
En marzo de 1845, Marx elaboró una crítica –nunca completada– sobre el libro del economista alemán Friedrich List que trataba del “sistema nacional de economía política”.12 Entre febrero y julio, además, llenó seis cuadernos con extractos, los denominados [Cuadernos de Bruselas], dedicados principalmente a conceptos básicos de la economía política. Pasó julio y agosto en Manchester, examinando la vasta bibliografía económica en lengua inglesa –tarea esencial para el libro que tenía en mente–. Compiló otros nueve cuadernos de extractos, los Cuadernos de Manchester, y –de nuevo– aparecían más los manuales relativos a economía política y libros de historia económica, como Lectures on the elements of political economy, de Thomas Cooper; History of prices and of the state  of circulation, por Thomas Tooke; The literature of political economy, por John Ramsay McCulloch; y Essays on some unsettled problems of political economy, por John Stuart Mill.13
En noviembre de 1845 concibió la idea de escribir, con Engels, Joseph Weydemeyer y Moses Hess, una “crítica de la filosofía alemana moderna, sostenida por sus exponentes Feuerbach, Bruno Bauer y Stirner, así como del socialismo alemán expuesto por sus distintos profetas”.14 El texto resultante, publicado en forma póstuma con el título [La ideología alemana], tenía un doble objetivo: combatir las últimas formas del neohegelianismo en Alemania (en octubre de 1844 se había publicado El único y su propiedad, de Max Stirner) y luego, como escribiera Marx al editor Leske, “preparar al público para el punto de vista que adopto en mi Economía, diametralmente opuesto al academicismo alemán, pasado y presente”.15 Nunca pudo terminar ese texto, sobre el que trabajó hasta junio de 1846, pero le ayudó a elaborar con más claridad que antes, si bien no en una forma definitiva, lo que Engels definió para un público más amplio, 40 años más tarde, como “la concepción materialista de la historia”.16
Sus notas de estudio y los escritos publicados son otra prueba de su actividad. Entre el otoño de 1846 y septiembre de 1847 llenó tres grandes cuadernos de extractos, relacionados principalmente con la historia económica de Gustav von Gülich, uno de los principales economistas alemanes de la época, Geschichtliche Darstellung des Handels, der Gewerbe und des Ackerbaus der bedeutendsten handeltrebeinden Staaten unsrer Zeit.17 En diciembre de 1846, tras leer el Système des contradictions économiques ou Philosophie de la misère, de Pierre-Joseph Proudhon, y encontrarlo “malo, muy malo”,18 Marx decidió escribir una crítica. Lo hizo directamente en francés, para que su oponente –que no leía alemán– fuera capaz de entenderlo. El texto se completó en abril de 1847 y fue publicado en julio como Misère de la philosophie: réponse a la Philosophie de la misère, de M. Proudhon. Fue el primer trabajo publicado de Marx sobre economía política, donde expone sus ideas sobre la teoría del valor, el planteo metodológico adecuado para comprender la realidad social y el carácter histórico transitorio de los modos de producción.
III. 1848 y el estallido de la revolución
La publicación del Manifiesto no podía haber sido más oportuna. Casi inmediatamente, un movimiento revolucionario de alcance e intensidad sin precedente hundió el orden político y social de Europa continental en una crisis. Los gobiernos tomaron todas las contramedidas posibles para poner fin a las insurrecciones y, en marzo de 1848, Marx fue expulsado de Bélgica a Francia, donde apenas se había proclamado una república. Por supuesto, entonces dejó a un lado sus estudios sobre la economía política y retomó la actividad periodística para apoyar la revolución, ayudando a esbozar un curso político recomendable.
Cinco artículos basados en conferencias dictadas en diciembre de 1847 a la Asociación de Trabajadores Alemanes en Bélgica aparecieron con el título Trabajo asalariado y capital, donde Marx presenta al público, de un modo más extenso que en el pasado y en un lenguaje lo más comprensible posible para los trabajadores, sus conceptos sobre cómo el capital explotaba el trabajo asalariado.
Tras un periodo de intensa actividad política, Marx recibió en mayo de 1848 la orden de expulsión de Prusia y volvió a Francia. Pero cuando la revolución fue también derrotada en París, las autoridades le ordenaron irse a Morbihan, una región en Bretaña entonces desolada e infectada por la malaria. Frente a este “ataque velado contra [su] vida”, decidió dejar Francia para irse a Londres, donde pensaba que había “una perspectiva segura de poder comenzar con un periódico alemán”.19
IV. Esperando la crisis en Londres
Marx llegó a Inglaterra en el verano de 1849, cuando tenía 31 años. Su vida en la capital no fue nada tranquila. La familia, que llegaba a seis miembros luego del nacimiento de Laura, en 1845, Édgar, en 1847, y Guido, poco después de su llegada en 1849, debió pasar mucho tiempo en gran pobreza en el Soho, uno de los distritos más pobres y decadentes de Londres. Además de sus problemas familiares, Marx participaba en un comité de ayuda para los emigrados alemanes, que impulsaba a través de la Liga Comunista y cuya misión era asistir a los numerosos refugiados políticos en Londres.
Pese a esas condiciones adversas, Marx logró su objetivo de empezar a publicar un nuevo diario. En marzo de 1850 comenzó a dirigir la Neue Rheinische Zeitung-Politischökonomische Revue. Estaba convencido, si bien erróneamente, de que la situación demostraría ser un breve interludio entre la revolución concluida poco antes y otra ya a la vista.
En diciembre de 1849 escribió a su amigo Weydemeyer: “Tengo pocas dudas de que cuando hayan aparecido tres, o tal vez dos números mensuales [de la Neue Rheinische Zeitung (MM)] se producirá una conflagración mundial y se habrá esfumado la oportunidad de terminar temporariamente con la economía política”. Era inminente una “poderosa crisis industrial, agrícola y comercial”,20 y dio por sentado que emergería un nuevo movimiento revolucionario –si bien apenas tras el estallido de la crisis, dado que la prosperidad industrial y comercial debilitaba la determinación de las masas proletarias–. A continuación, en Las luchas de clases en Francia, aparecidas como una serie de artículos en la Neue Rheinische Zeitung, afirmaba que “una verdadera revolución (…) sólo puede darse en los periodos en que (…) las modernas fuerzasproductivas y las formas burguesas de producción incurren en mutua contradicción. (…) Una nueva revolución sólo es posible como consecuencia de una nueva crisis. Pero es también tan segura como ésta”.21 Marx no cambió de opinión, aunque la prosperidad económica comenzó a generalizarse, y en el primer número (enero-febrero) de la Neue Rheinische Zeitung sentenciaba que la mejoría no duraría mucho, pues los mercados de las Indias Orientales “ya estaban casi saturados” y los de Sudamérica, Estados Unidos de América (EUA) y Australia pronto también lo estarían.
En la siguiente edición, fechada en marzo-abril de 1850, Marx también sostenía que la coyuntura económica positiva no representaba más que una mejoría temporal, mientras que la sobreproducción y el exceso de especulación en el sector de los ferrocarriles estatales estaban produciendo una crisis.22 La situación hipotética descrita por él era entonces muy optimista para la causa del movimiento obrero e incluía los mercados europeos y estadounidense. En su opinión, “siguiendo la entrada de Estados Unidos en la recesión, producto de la sobreproducción, se podría esperar que la crisis se desarrolle en el próximo mes más rápido que hasta ahora”. Su conclusión era por tanto entusiasta: “La coincidencia de la crisis comercial y la revolución (…) se está volviendo cada vez más segura. ¡Que les destins s’accomplissent!23 Durante el verano, Marx profundizó su análisis económico comenzado antes de 1848 y en el número de mayo-octubre de la revista (la última antes que la falta de fondos y la represión de la policía prusiana lo obligaran a cerrarla) llegó a una conclusión importante: “La contribución de la crisis comercial a las revoluciones de 1848 es infinitamente mayor que la contribución de la revolución a la crisis comercial”.24 De ahí en adelante, la crisis económica adquiriría importancia fundamental en su pensamiento.
Los pronósticos de Marx para este periodo de más de un año resultaron erróneos. Sin embargo, aun en los momentos en que estaba más convencido de una inminente ola revolucionaria, sus ideas eran muy diferentes de las de los otros dirigentes políticos europeos exiliados en Londres. Aunque equivocado en cuanto a cómo se iría plasmando la situación económica, consideraba que a los fines de la actividad política era indispensable estudiar el estado actual de las relaciones políticas y económicas. En cambio, la mayoría de los dirigentes democráticos y comunistas de la época, caracterizados por él como “alquimistas de la revolución”, pensaban que el único requisito para una revolución victoriosa era “una adecuada preparación de su conspiración”.25
A diferencia de quienes esperaban que cayera del cielo otra revolución, en el otoño de 1850 Marx estaba convencido de que sin una nueva crisis económica mundial no podría madurar nada. A partir de ahí se distanció de las falsas esperanzas de una revolución inminente26 y se fue a  vivir “en un retiro total”.27 El desafío pasó a ser así sobre cómo predecir el estallido de la crisis. Para Marx, quien tenía ahora un motivo político adicional, había llegado de nuevo el momento de dedicarse por entero al estudio de la economía política.
V. Las notas de investigación de 1850-53
Durante los tres años en que Marx interrumpió su estudio de la economía política hubo sucesos económicos –desde la crisis de 1847 hasta el descubrimiento del oro en California y en Australia– que a juicio suyo eran tan importantes que debería emprender nuevas investigaciones, así como revisar sus viejas notas y tratar de darles forma definitiva.28 Sus siguientes lecturas se sintetizaron en 26 cuadernos de extractos, de los cuales compiló y numeró 24 (también con textos de otras disciplinas) entre septiembre de 1850 y agosto de 1853, en lo que se llamaron los [Cuadernos de Londres]. Este material de estudio es en extremo interesante: documenta un periodo significativo de desarrollo crítico, cuando no sólo resumía el conocimiento adquirido hasta entonces sino que, estudiando profundamente docenas de nuevos libros (especialmente en inglés) en la biblioteca del British Museum, también iba adquiriendo otras importantes ideas para la obra que intentaba escribir.
En particular, Marx se concentró en la historia y las teorías de las crisis económicas, prestándole mucha atención a la forma-dinero y al crédito, en sus intentos por comprender sus orígenes. A diferencia de otros socialistas de su época, como Proudhon, convencidos de que las crisis económicas podían evitarse reformando el sistema monetario y crediticio, concluyó que como el sistema crediticio era una de las condiciones subyacentes, las crisis podían a lo sumo agravarse o moderarse por el uso correcto o incorrecto de la circulación monetaria; y que las verdaderas causas de las crisis había que buscarlas en las contradicciones de la producción.29
Al final de este primer grupo de extractos, Marx resumió sus conocimientos en dos cuadernos que no numeró como parte de las series principales y que se titularon [Bullion: the perfect monetary system].30 En este manuscrito, escrito en la primavera de 1851, copió de las principales obras de economía política –a veces acompañándolas con comentarios propios– lo que consideraba los pasajes más importantes sobre la teoría del dinero. Divididos en 91 secciones, una para cada libro en consideración, [Bullion: the perfect monetary system] no fue simplemente un acopio de citas, sino que puede considerárselos como la primera formulación autónoma de Marx sobre la teoría del dinero y la circulación,31 usada luego para escribir el libro que había estado planeando durante años.
De tal modo, Marx nuevamente se dedicó a estudiar a los clásicos de la economía política, y entre abril y noviembre de 1851 escribió lo que podría considerarse el segundo grupo (VIII-XVI) de los [Cuadernos de Londres]. El cuaderno VIII estaba dedicado casi enteramente a extractos de Inquiry into the principles of political economy, de James Steuart, que había comenzado a estudiar en 1847, y de los Principios de economía política y tributación, de Ricardo. Los extractos de éste, compilados mientras escribía [Bullion] constituyen la parte más importante de los [Cuadernos de Londres], pues van acompañados por numerosos comentarios críticos y reflexiones personales.32  Hasta finales de la década de 1840, Marx había aceptado en lo fundamental las teorías de Ricardo, mientras que de ahí en más, con nuevos y más profundos estudios sobre la renta de la tierra y del valor, en ciertos aspectos las fue superando.33
Pese al ampliado alcance de sus investigaciones y la acumulación de cuestiones teóricas que había que resolver, Marx siguió siendo optimista sobre la terminación de su proyecto.34  Evidentemente, pensó que podía escribir su libro en dos meses, basado en la vasta cantidad de extractos y notas críticas acumuladas. No obstante, una vez más, no sólo no pudo llegar a la ansiada “conclusión”; no pudo siquiera comenzar el manuscrito de una “copia legible” que debía enviarse a la imprenta. Esta vez, el principal motivo por el cual no cumplió el plazo fueron sus terribles estrecheces económicas.
No obstante, Marx continuó el estudio crítico de la economía política a lo largo del verano de 1851. En agosto leyó la Idée générale de la révolution au XIXe siècle, de Proudhon, y albergó el proyecto (que más tarde descartó) de escribir una crítica con Engels35. Además, continuó compilando extractos de sus lecturas: el cuaderno XI contiene textos que tratan de la condición de la clase obrera; y el XII y XIII tratan de sus investigaciones en química agraria, cómo entendió la importancia de esta disciplina para el estudio de la renta de la tierra. En el cuaderno XIV retoma el debate sobre la teoría de la población de Thomas Robert Malthus; los modos de producción precapitalistas, según demuestran los extractos de Economie politique des Romains, de Adolphe Dureau de la Malle; e History of the conquest of Mexico e History of the conquest of Peru, de William H. Prescott; asimismo, al colonialismo, particularmente a través de los Lectures on colonization and colonies, de Herman Merivale.36
Por último, entre septiembre y noviembre de 1851 extendió su campo de investigación a la tecnología, dedicando considerable espacio en el cuaderno XV a Johann H. M. Poppe y su historia de la tecnología; y en el XVI, a diversas cuestiones de economía política.37 Como muestra una carta a Engels hacia mediados de octubre de 1851, Marx estaba entonces “tratando de dilucidar su economía”, “buscando principalmente en la tecnología, en su historia y en la agronomía”, a fin de “poder formarse por lo menos algún tipo de opinión sobre esta materia”.38
Entretanto, Marx siguió con otra obra. Desde diciembre de 1851 hasta marzo de 1852, escribió El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte pero, debido a la censura de sus obras en Prusia, tuvo que publicarlo en Nueva York, en la revista Die Revolution, de Weydemeyer, de escasa circulación. Entre mayo y junio de 1852 escribió con Engels una polémica galería de retratos caricaturizados de las principales figuras de la emigración política alemana en Londres, y lo tituló Los grandes hombres del exilio (Johann Gottfried Kinkel, Ruge, Karl Heinzen y Gustav von Struve).
Desde abril de 1852 hasta agosto de 1853 resumió la compilación de sus extractos y escribió el tercer y último grupo (XVII-XXIV) de los [Cuadernos de Londres].39 Se trata aquí principalmente de distintas etapas en el desarrollo de la sociedad humana, pues su investigación giraba en torno a las disputas históricas acerca de la Edad Media y la historia de la literatura, la cultura y las costumbres. En particular, le interesó India, sobre la cual escribía al mismo tiempo artículos para el New York Tribune.
Como demuestra esta amplia gama de investigaciones, Marx de ningún modo se estaba “tomando un descanso”. Los obstáculos a sus proyectos atañían de nuevo a la pobreza que lo acechaba durante esos años. Todo esto le costó caro, en tiempo y en trabajo: “Muchas veces debo gastar todo un día entero por un chelín. Te aseguro que cuando considero los sufrimientos de mi mujer y mi propia indefensión, siento que quiero mandar todo al diablo”.40 A veces la situación se hacía intolerable, como cuando en octubre de 1852 escribió a Engels: “Ayer empeñé una chaqueta de la época en que vivía en Liverpool para poder comprar papel”.41
No obstante, las tormentas en el mercado financiero mantenían altas las esperanzas de Marx, y escribió sobre ello en cartas a todos sus amigos más cercanos. Irónicamente, dijo a Lassalle en febrero de 1852: “La crisis financiera ha llegado finalmente a un nivel comparable sólo con la crisis comercial que se hace sentir ahora en Nueva York y Londres. A diferencia de los caballeros del comercio, ¡ay!, no tengo siquiera el recurso de declararme en bancarrota”.42 En abril contó a Weydemeyer que, debido a las circunstancias extraordinarias, como el descubrimiento de nuevos yacimientos de oro en California y Australia, y la penetración comercial inglesa en India, “bien podría ser que la crisis se posponga hasta 1853. Pero en ese momento la erupción será formidable. Hasta entonces, no podremos ni pensar en conmociones revolucionarias”.43 Y en agosto, inmediatamente después de los colapsos especulativos en EUA, escribe a Engels con tono triunfal: “¿No será que se acerca la crisis? La revolución podría llegar antes de lo que quisiéramos”.44
Marx no guardó estas evaluaciones sólo para su correspondencia sino que, también, las escribió en el New York Tribune. En un artículo de noviembre de 1852 sobre “Pauperismo y librecambio” pronosticaba: “La crisis (…) tendrá un carácter mucho más peligroso que en 1847, cuando fue más comercial y monetaria que industrial”, dado que “cuanto mayor capital excedente se concentre en la producción industrial, (…) tanto más amplia, duradera y directa será la crisis que se abatirá sobre las masas trabajadoras”.45 En otras palabras: tal vez sería necesario esperar un poco más, pero él estaba convencido de que tarde o temprano llegaría la hora de la revolución.
VI. Los artículos sobre la crisis para el New York Tribune
También en este periodo, la crisis económica era un tema constante en los artículos de Marx para el New York Tribune. En “Revolución en China y Europa”, de junio de 1853, donde relacionaba la revolución antifeudal china que comenzó en 1851 con la situación económica general, nuevamente expresó su convicción de que pronto llegaría “un momento en el que la ampliación de los mercados no puede seguir al ritmo de la ampliación de la producción industrial británica, y esta desproporción debe dar lugar a una nueva crisis con la misma certidumbre como lo ha hecho en el pasado”.46 A su juicio, luego de la revolución, una contracción imprevista del gran mercado chino “arrojaría la chispa en la mina sobrecargada del sistema industrial actual y causaría la explosión de la crisis general largamente preparada que, difundiéndose por el exterior, será seguida rápidamente por revoluciones políticas en el continente”.47 Por supuesto, él no consideraba el proceso revolucionario de manera determinista, pero estaba seguro de que la crisis era un prerrequisito indispensable para su realización. El tema lo subraya a finales de septiembre de 1853, en el artículo “Movimientos políticos: Escasez de pan en Europa”:
ni las peroratas de los demagogos ni los disparates de los diplomáticos llevarán la situación a una crisis, pero (…) hay desastres económicos y conmociones sociales que se están acercando, que serán los seguros precursores de la revolución europea. Desde 1849, la prosperidad comercial e industrial ha ampliado el lecho en que la contrarrevolución ha dormido tranquila.48
En su correspondencia con Engels también obran vestigios del optimismo con que Marx esperaba estos acontecimientos.49 Pero la crisis no llegaba todavía, y entonces concentró sus energías en otras actividades periodísticas para no perder su única fuente de ingresos. Entre octubre y diciembre de 1853 escribió una serie de artículos, “Lord Palmerston”, donde criticaba la política exterior de Henry John Temple, tercer vizconde de Palmerston, quien durante mucho tiempo fue secretario de relaciones exteriores y futuro primer ministro de Gran Bretaña. Estos artículos aparecieron en el New York Tribune y The People’s Paper, publicado por los cartistas ingleses. Entre agosto y noviembre de 1854, tras el levantamiento cívico-militar de junio en España, escribió otra serie: “La revolución en España”, donde resumía y analizaba los principales acontecimientos de la última década en ese país. Tomaba muy en serio esos trabajos, como apreciamos en los nueve grandes cuadernos de extractos compilados entre septiembre de 1853 y enero de 1855. Los primeros cuatro de éstos se centraron en la historia diplomática, proporcionándole la base para “Lord Palmerston”; en cambio, los otros cinco, sobre la historia política, social y cultural hispana, incluían su investigación para los artículos de “La revolución en España”.50
Por último, en algún momento entre finales de 1854 y principios de 1855, Marx retomó sus estudios de economía política. Luego de una interrupción de tres años, sin embargo, decidió releer sus viejos manuscritos antes de seguir.
Esa revisión originó 20 páginas de 9 notas, intituladas por Marx “Citas. La esencia del dinero, la esencia del crédito, crisis”; se trataba de nuevos extractos de otros extractos realizados en los últimos años. Volvía a los libros de autores como Tooke, John Stuart Mill y Steuart, y a artículos de The Economist, donde resumía las teorías de los principales economistas políticos sobre el dinero, el crédito y la crisis, que había comenzado a estudiar en 1850.51
Al mismo tiempo escribió más artículos sobre la recesión para el New York Tribune. En enero de 1855, en “La crisis comercial en Gran Bretaña”, expuso con gran satisfacción: “La crisis comercial inglesa, cuyos síntomas premonitorios fueron registrados hace tiempo en nuestras columnas, es ahora un hecho que proclaman en voz alta las mayores autoridades en este tema”.52
Sin embargo, justo cuando Marx parecía estar a punto de retomar su trabajo sobre la “Economía”, las dificultades personales, una vez más, lo obligaron a cambiar de planes. En abril de 1855, la muerte de su hijo Édgar, de ocho años, lo afectó profundamente. Así se franqueaba con Engels:
Ya he tenido bastante mala suerte, pero sólo ahora sé lo que realmente significa la verdadera desdicha (…) Entre todos los terribles tormentos que últimamente he debido sufrir, pensar en ti y en tu amistad, siempre me han sostenido, como así también la esperanza de que hay algo bueno para que nosotros lo hagamos en este mundo.53
La salud de Marx y las circunstancias económicas siguieron siendo desastrosas durante 1855, y su familia aumentó de nuevo con el nacimiento de Eleonora, en enero. A menudo se quejaba con Engels de los problemas oculares, dentales y los relativos a una tos terrible, tanto que sentía que “su deterioro físico también le embotaba el cerebro”.54
Marx pudo empezar de nuevo su trabajo sobre la economía política en junio de 1856 y escribir algunos artículos para The People’s Paper sobre el Crédit Mobilier, el principal banco comercial de Francia, al que consideraba “uno de los más curiosos fenómenos económicos de nuestra época”.55 Después que las circunstancias familiares mejoraron por un tiempo en otoño de 1856, permitiéndoles dejar su vivienda en el Soho y mudarse a un departamento mejor en North London, Marx nuevamente escribió para el New York Tribune sobre la recesión: en “La crisis monetaria en Europa”, publicado el 3 de octubre de 1856, expuso que estaba en marcha “un movimiento en los mercados monetarios de Europa análogo al pánico de 1847”.56 En “La crisis europea”, publicado en noviembre, cuando todos los comentaristas pronosticaban confiadamente que lo peor había pasado, Marx planteaba:
Los indicios provenientes de Europa (…) sin duda parecen postergar el colapso final de la especulación y del juego con las acciones a futuro. A ambos lados del océano, los hombres lo anticipan instintivamente como esperando una fatalidad inevitable. El colapso no es menos seguro por esta postergación; en realidad, el carácter crónico que asume la crisis financiera actual sólo anticipa un final más violento y destructivo. Cuanto más dure la crisis, peor será el ajuste de cuentas.57
Sin embargo, en la primera mitad de 1857, en los mercados internacionales prevalecía una calma absoluta. Hasta marzo, Marx trabajó sobre las “Revelaciones de la historia diplomática del siglo XVIII”, una serie de artículos publicados en The Free Press, diario dirigido por el conservador anti-Palmerston David Urquhart. Estos trabajos deberían haber sido sólo la primera parte de uno sobre la historia de la diplomacia, planeado por Marx a principios de 1856, durante la guerra de Crimea, pero que nunca completaría. También en este caso realizó un estudio profundo de los materiales, y entre enero de 1856 y marzo de 1857 compiló siete cuadernos de extractos sobre política internacional en el siglo XVIII.58
Finalmente, en julio escribió ciertos comentarios críticos breves, pero muy interesantes sobre Harmonies economiques, de Frédéric Bastiat, y Principles of political economy, de Carey, estudiados y resumidos por él en 1851. En estas notas, publicadas en forma póstuma con el título [Bastiat y Carey], señaló la ingenuidad de ambos economistas (el primero, defensor del libre comercio; y el segundo, del proteccionismo), quienes en sus escritos se habían esforzado por demostrar “la armonía de las relaciones de producción”59 y, por tanto, de la sociedad burguesa en su totalidad.
VII. La crisis financiera de 1857 y los [Grundrisse]
A diferencia de otras crisis pasadas, esta vez la tormenta económica no empezó en Europa sino en EUA. Durante los primeros meses de 1857, los bancos de neoyorquinos aumentaron el volumen de sus préstamos, pese a la declinación de los depósitos. Como resultado, creció la actividad especulativa y empeoraron las condiciones económicas generales. Después que la sucursal de Nueva York de la Ohio Life Insurance and Trust Company se declaró insolvente, el pánico general llevó a numerosas quiebras. La pérdida de confianza en el sistema bancario produjo luego retracción del crédito, reducción de los depósitos y suspensión de los pagos en efectivo.
Percibiendo la naturaleza extraordinaria de estos eventos, Marx se puso a trabajar de inmediato. El 23 de agosto de 1857 (un día antes que el Ohio Life colapsara y desatara el pánico en la opinión pública) comenzó a escribir la [Introducción] a su “Economía”: el inicio explosivo de la crisis le había dado un motivo adicional que había estado ausente en los años previos. Tras la derrota de 1848, Marx había pasado toda una década de frustraciones políticas y profundo aislamiento personal. Pero con el estallido de la crisis entrevió la posibilidad de formar parte de una nueva ronda de revueltas sociales y consideró que su tarea más urgente era analizar los fenómenos económicos que serían tan importantes para el comienzo de una revolución. Ello significaba escribir y publicar cuanto antes la obra que había planeado durante tanto tiempo.
Desde Nueva York, la crisis se expandió rápidamente al resto de EUA y, en pocas semanas, a todos los centros del mercado mundial en Europa, Sudamérica y Oriente; fue la primera crisis financiera internacional de la historia. Las noticias sobre estos hechos generaron gran euforia y estimularon una enorme explosión de productividad intelectual en Marx. El periodo que va desde el verano de 1857 hasta la primavera de 1858 fue uno de los más prolíficos de su vida: escribió más en esos cuantos meses que en los años precedentes.
En diciembre de 1857 escribía a Engels: “Trabajo como loco día y noche cotejando mis estudios económicos, de modo de por lo menos tener un bosquejo [los Grundrisse] claro antes del diluvio”. También aprovechó la oportunidad para señalar que sus predicciones acerca de la inevitabilidad de una crisis no habían sido tan mal fundamentadas, dado que “el Economist del sábado sostiene que durante los últimos meses de 1853 y durante todo 1854, el otoño de 1855 y los repentinos cambios de 1856, Europa estuvo siempre al borde de una crisis inminente”.60
El trabajo de Marx era ahora notable y de gran alcance. Desde agosto de 1857 hasta mayo de 1858 llenó los ocho cuadernos que se conocen como los [Grundrisse],61 en tanto que como corresponsal del New York Tribune escribió docenas de artículos, entre otras cosas, sobre el desarrollo de la crisis en Europa. Acosado por la necesidad de mejorar su situación económica, aceptó componer una serie de apuntes para The New American Cyclopaedia. Por último, de octubre de 1857 a febrero de 1858 compiló tres cuadernos de extractos llamados los [Cuadernos de la crisis].62 A diferencia de los extractos hechos antes, éstos no eran compendios de las investigaciones de los economistas sino que comprendían gran cantidad de notas recogidas de distintos diarios sobre los datos más importantes de la crisis, las tendencias del mercado de acciones, las fluctuaciones de los términos del intercambio y las quiebras más importantes de Europa, EUA y otras partes del mundo. Una carta escrita a Engels en diciembre indica que su actividad era intensa:
Estoy trabajando muchísimo, en general hasta las 4 de la mañana. Estoy embarcado en una doble tarea: 1. Elaborando el plan general de una economía política (para beneficio del público es absolutamente esencial ir al asunto au fond, como lo es para mí, personalmente, para deshacerme de esta pesadilla). La crisis actual. Además de los artículos para el [New York (MM)] Tribune, todo lo que hago es tomar notas lo cual, sin embargo, me lleva un montón de tiempo. Creo que, en algún momento de la primavera, deberíamos hacer juntos un panfleto sobre este asunto para recordar al público alemán que, como siempre, estamos aquí y que siempre estaremos.63
Por lo que se refiere a los Grundrisse, en la última semana de agosto Marx redactó un cuaderno “M” que debía servir como introducción a su obra; más tarde, a mediados de octubre, prosiguió con otros siete cuadernos (I-VII). En el primero y en parte del segundo de ellos escribió el denominado “Capítulo sobre el dinero”, que trata del dinero y de su valor, mientras que en los demás cuadernos escribió el denominado “Capítulo sobre el capital”. Aquí dedica cientos de páginas al proceso de producción y circulación del capital, ocupándose de algunos de los temas más importantes de todo el manuscrito, como el concepto de plusvalía y las formaciones económicas precedentes al modo capitalista de producción. Este inmenso esfuerzo no le permitió, sin embargo, completar la obra.
En realidad, no había señales de los movimientos revolucionarios tan largamente esperados que surgirían junto con la crisis; y en esos momentos había otro motivo por el cual Marx no podía completar el manuscrito: su convicción de que todavía estaba lejos de dominar completamente todo ese material. Por ello, los Grundrisse quedaron sólo como un borrador. Tras haber convertido el “Capítulo sobre el dinero” entre agosto y octubre de 1858, en un manuscrito (el texto original del segundo capítulo y el comienzo del tercero), publicó en 1859 un corto libro que no tuvo resonancia pública: Contribución a la crítica de la economía política. Pasarían otros ocho años de febriles estudios y enormes esfuerzos intelectuales antes de la publicación del primer tomo de El capital.

* Este trabajo es un fragmento cedido por el autor, a modo de adelanto, a Memoria. Revista de Crítica Militante de su libro más reciente vertido al español, del cual es coordinador, Los Grundrisse de Karl Marx. Fundamentos de la crítica de la economía política 150 años después, de próxima aparición bajo el sello del Fondo de Cultura Económica de Colombia. La traducción ha corrido a cargo de Sibila Seibert; y la corrección, de Francisco T. Sobrino.
** En el presente ensayo, los títulos de los manuscritos incompletos de Marx serán insertados entre corchetes.
1 Véase Karl Marx, “Proceedings of the Sixth Rhine Province Assembly”. Third article: “Debates on the law on theft of wood” y “Justification of the correspondent from the Mosel”, en Karl Marx y Frederick Engels, Collected works (MECW), Londres, Lawrence & Wishart, 1975-2005, volumen 1, páginas 224-63 y 332-58; “Verhandlungnen des 6 Rheinischen Landtgas. Dritter artikel: „Debatten über das holzdiebstahlsgesetz” y “Rechtfertigung des korrespondenten von der Mosel”, MEGA I/1, Berlín: Dietz Verlag, 1975, páginas 199-236 y 296-323.
2 Karl Marx, Contribución a la crítica de la economía política, Buenos Aires, Ediciones Estudio, 1970, página 8; Zur kritik der politischen ökonomie. Erstes Heft, MEGA II/2, Berlín: Dietz, 1980, página 100.
3 Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Buenos Aires: Ediciones Colihue, 2004, página 263; Ökonimischphilosophische manuskripte, MEGA I/2, Berlín: Dietz, 1982, página 325.
4 La censura y las disensiones entre Marx y el otro director, Arnold Ruge, fueron duros golpes a esta publicación, aparecida sólo una vez, en febrero de 1844.
5 El Marx Nachlass contiene unos 200 cuadernos de resúmenes, esenciales para comprender la génesis de su teoría y de partes de ésta que nunca tuvo oportunidad de desarrollar como habría deseado. Los extractos sobrevivientes, que se prolongan desde 1838 hasta 1882, están escritos en ocho idiomas (alemán, griego antiguo, latín, francés, inglés, italiano, español y ruso) y pertenecen a las más variadas disciplinas. Fueron extraídos de textos de filosofía, arte, religión, política, matemáticas, fisiología, geología, mineralogía, agronomía, etnología, química y física, así como de artículos en periódicos y revistas, resúmenes parlamentarios, y estadísticas, informes y publicaciones gubernamentales.
6 Como Marx todavía no sabía el idioma inglés en 1844, los libros de autores ingleses que leía en esa época eran traducciones francesas.
7 Estos extractos se hallan en los tomos Karl Marx, Exzerpte und Notizen. 1843 bis Januar 1845, MEGA 2 IV/2, Berlín: Dietz, 1981, y Karl Marx, Exzedrpte und Notizen. Sommer 1844 bis Anfang 1847, MEGA 2 IV/3, Berlín: Akademie, 1998. Las únicas partes traducidas al inglés son “Comments on James Mill, ‘Eléments d’économie politique’”, MECW 3, páginas 211-28.
8 Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Buenos Aires: Colihue, 2004, página 106.
9 “Engels to Marx, Beginning of October 1844”, MECW 38, página 6.
10 En realidad, Engels contribuyó con sólo alrededor de 10 páginas al texto.
11 Marx, Engels, Werke, volumen 27, Berlín: Dietz Verlag, 1963, página 669, n. 365.
12 Karl Marx, “Draft of an article on Friedrich List’s Book Das Nationale System der Politischen Oekonomie”, MECW 4, páginas 265-93.
13 Los extractos están contenidos en Karl Marx y Friedrich Engels, Exzerpte und Notizen. Juli bis August 1845, MEGA 2 IV/4, que incluye también el primer Cuaderno de Manchester. Durante este periodo Marx comenzó a leer directamente en inglés.
14 Karl Marx, “Declaration against Karl Grün”, MECW 6, página 72; MEW 4, Berlín: Dietz, 1959, página 38.
15 Karl Marx a Carl Wilhelm Julius Leske, 1 de agosto 1846, en MECW 38, página 50; MEGA 2 III/2, Berlín: Dietz, 1979, página 22.
16 Friedrich Engels, “Prefacio al panfleto Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”, MECW 26, página 519; und der Ausgang der classischen deutschen Philosophie, MEW 21, página 263. De hecho, Engels ya había usado esta expresión en 1859, en su reseña del libro de Marx Una contribución a la crítica de la economía política, pero el artículo no tuvo resonancia y el término comenzó a circular sólo luego de la publicación de Ludwig Feuerbach.
17 Estos extractos constituyen el libro Karl Marx, Exzerpte und Notizen. September 1846 bis Dezember 1847, MEGA 2 IV/6, Berlín: Dietz, 1983.
18 “Carta de Marx a P. V. Annenkov”, 28 de diciembre de 1846, en Carlos Marx/Federico Engels. Correspondencia, Buenos Aires, Cartago, 1987, página 14.
19 Karl Marx to Friedrich Engels, 23 de agosto de 1849, MECW 38, página 213; MEGA 2 III/3, página 44.
20 Karl Marx a Joseph Weydemeyer, 19 de diciembre de 1849, MECW 38, página 220.
21 K. Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras, sin fecha, páginas 161-62.
22 Karl Marx and Friedrich Engels, “Review: marzo-abril 1850”, MECW 10, página 340; “Revue. März/April 1850”, MEGA 2 I/10, páginas 302-3.
23 Ibídem, página 341; ibídem, página 304.
24 Karl Marx and Friedrich Engels, “Review: May-October 1850”, MECW 10, página 497; “Revue. Mai bis Oktober 1850”, MEGA 2 I/10, página 455.
25 “Reviews from the Neue Rheinische Zeitung Revue no. 4”, MECW 10, página 318; “Rezensionen aus Heft 4 der Neuen Rheinischen Zeitung. Politisch-ökonomische Revue”, MEGA 2 I/10, página 283.
26 “La democracia vulgar esperaba que el estallido volviese a producirse de la noche a la mañana; nosotros declaramos en el otoño de 1850 que por lo menos la primera etapa del periodo revolucionario había terminado y que hasta que no estallase una nueva crisis económica mundial no había nada que esperar. Y esto nos valió ser proscritos y anatematizados como traidores a la revolución por los mismos que luego, casi sin excepción, hicieron las paces con Bismarck”. Friedrich Engels, “Introducción” a Karl Marx, Las luchas de clases en Francia, 1848-1850, Beijing, Ediciones en Lenguas Extranjeras, sin fecha, página 7.
27 Marx to Engels, 11 February 1851, MECW 38, página 286; MEGA 2 III/4, página 38.
28 Véase Walter Tuchscheerer, Bevor Das capital enstand, Berlín: Akademie, 1973, página 318.
29 Véase Marx to Engels, 3 February 1851, MECW 38, página 275; MEGA 2 III/4, Dietz, Berlín, 1984, página 27.
30 “Bullion. Das vollendete Geldsystem”, MEGA 2 IV/8, obra citada, páginas 3-85. El segundo de estos cuadernos no numerados también contiene otros extractos; el más notable, el de On the regulation of currencies, de John Fullarton.
31 Otra exposición resumida de las teorías de Marx sobre el dinero, el crédito y las crisis se halla en el cuaderno VII, en las “Reflexiones” fragmentarias, MECW 10, páginas 584-92; MEGA 2 IV/8, páginas 227-34.
32 Véase Karl Marx, Exzerpte aus David Ricardo: on the principles of political economy, MEGA 2 IV/8, páginas 326-31, 350-72, 381-95, 402-4 y 409-26. Que los extractos, con otros del mismo autor incluidos en los cuadernos IV y VII, fueran publicados en 1941, en el segundo tomo de la primera edición de los Grundrisse, prueba la importancia de dichas páginas.
33 En esta fase crucial de nuevas conquistas teóricas, la relación de Marx con Engels fue de la mayor importancia: por ejemplo, algunas de sus cartas a él resumen sus opiniones críticas sobre la teoría de Ricardo sobre la renta del suelo (Marx a Engels, 7 de enero de 1851, MECW 38, páginas 258-63; MEGA 2 III/4, páginas 6-10) y sobre la circulación monetaria (Marx a Engels, 3 de febrero de 1851, MECW 38, páginas 273-8; MEGA 2 III/4, páginas 24-30).
34 Marx to Weydemeyer, 27 June 1851, MECW 38, página 377; MEGA 2 III/4, página 140.
35 Véase Friedrich Engels, “Critical review of Proudhon’s book Idée générale de la révolution au XIXe siècle”, MECW 11, páginas 545-70.
36 Los extractos de estos libros se hallan en Karl Marx, Exzerpte und Notizen. Juli bis September 1851, MEGA 2 volumen IV/9, Berlín: Dietz, 1991.
37 Estos cuadernos no han sido publicados en MEGA 2, pero el cuaderno XV figura en la recopilación de Hans Peter Müller: Karl Marx, die technologisch-historischen Exzerpte, Fráncfort/Main: Ullstein, 1982.
38 Marx a Engels, 13 October 1851, MECW 38, página 476; MEGA 2 III/4, página 232.
39 Estos cuadernos no han sido publicados.
40 Marx to Engels, 25 October 1852, MECW 39, página 216; MEGA 2 III/6, página 50.
41 Marx to Engels, 27 October 1852, MECW 39, página 221; MEGA 2 III/6, página 55.
42 Marx to Ferdinand Lasalle, 23 February 1852, MECW 39, página 46; MEGA 2 III/5, página 56.
43 Marx to Joseph Weydemeyer, 30 April 1852, MECW 39, página 96; MEGA 2 III/5, página 110.
44 Marx to Engels, 19 August 1852, MECW 39, página 163; MEGA 2 III/5, página 183.
45 Karl Marx, “Pauperism and free trade: the approaching commercial crisis”, MECW 11, página 361; MEGA 2 I/11, Berlín: Dietz, 1985, página 347.
46 Karl Marx, “Revolution in China and Europe”, MECW 12, páginas 95-6; MEGA 2 I/12, página 149.
47 Ibídem, página 98; ibídem, página 151.
48 Karl Marx, “Political movements: scarcity of bread in Europe”, MECW 12, página 308; MEGA 2 I/12.
49 Marx to Engels, 28 September 1853, MECW 39, página 372; MEGA 2 III/7, página 18.
50 Estos cuadernos de extractos han sido publicados recientemente en Karl Marx y Friedrich Engels, Exzerpte und Notizen. September 1853 bis Januar 1855, Berlín: Akademie, 2007.
51 Véase Fred E. Schrader, Restauration und revolution, Hildesheim: Gerstenberg, 1980, página 99.
52 Karl Marx, “The commercial crisis in Britain”, MECW 13, página 585; MEGA 2 I/14, página 168.
53 Marx to Engels, 12 April 1855, MECW 39, página 533; MEGA 2 III/7, página 189.
54 Marx to Engels, 3 March 1855, MECW 39, página 525; MEGA 2 III/7, página 182.
55 Karl Marx, “The French Crédit Mobilier”, MECW 15, página 10.
56 Karl Marx, “The Monetary Crisis in Europe”, MECW 15, página 113.
57 Karl Marx, “The European Crisis”, MECW 15, página 136.
58 Estos cuadernos de extractos se hallan todavía inéditos.
59 Karl Marx, Ökonomische Manuskripte 1857/58, en MEGA 2 II/1.1, Berlín: Dietz Verlag, 1976, página 4, “Bastiat and Carey”, en Grundrisse: Foundations of the Critique of Political Economy (Draft), Londres: Penguin Books, 1993, página 886. Como sucedió con los extractos de Ricardo, el fragmento “Bastiat y Carey” fue incluido en el tomo II de la primera edición de los Grundrisse.
60 Marx a Engels, 8 de diciembre de 1857, MECW 40, página 217; MEGA 2 III/8, Berlín: Dietz Verlag, 1990.
61 Aparte de los cuadernos M y VII, que se guardan en el Instituto Internacional de Historia Social en Ámsterdam, están todos en el Archivo del Estado Ruso para la Historia Socio-Política en Moscú. Respecto a las fechas, debería subrayarse que la primera parte del cuaderno I, que contiene el análisis crítico por Marx de la réforme des banques, por Alfred Darimon, fue escrito en enero y febrero de 1857, no (como pensaban los editores de los Grundrisse) en octubre. Véase Inna Ossobwa, “Über einige Probleme der ökonomischen Studien von Marx im Jahre 1857 vom Standpunkt des Historikers”, Beiträge zur Marx-Engels-Forschung 29, 1990, páginas 147-61.
62 Estos cuadernos no han sido publicados.
63 Marx to Engels, 18 December 1857, MECW 40, página 224; MEGA 2 III/8, página 221. Pocos días después, Marx comunicó sus planes a Lasalle: “La actual crisis comercial me ha obligado a ponerme a trabajar seriamente sobre mis bosquejos de la economía política y, también, a preparar algo sobre la crisis actual”. (Marx to Ferdinand Lassalle, 21 December 1857, MECW 40, página 226; MEGA 2 III/8, página 223.)
Fuente: Revista Memoria