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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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martes, 21 de agosto de 2018

La política económica en Cuba: Valorando lo alcanzado y los retos a enfrentar (2011-2018) (II)

Por: José Luis Rodríguez
Foto: José Raúl/ Cubadebate.
Reflexionando sobre lo logrado y lo que no se ha resuelto, puede señalarse que la estrategia económica prevista en los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el 2011 fue la adecuada. En rigor no había otras alternativas para alcanzar un crecimiento económico sostenible a corto plazo, que resultaran mejores en comparación con las propuestas previstas en los documentos aprobados en el VI Congreso del PCC. Sin embargo, en la implementación de esa estrategia, los factores externos incidieron -con mucha más fuerza que lo previsto- en el desempeño económico del país, a lo que se sumaron las dificultades internas y los errores en la implementación de la política trazada, todo lo cual llevó a resultados por debajo de lo planificado para el período 2011-2016,
En este último aspecto es preciso destacar que no se trata solamente de los aspectos cuantitativos implícitos en las tasas de crecimiento por debajo de lo proyectado que se obtuvieron en estos años, ya que tampoco se lograron superar determinados enfoques conceptuales que permitieran desatar adecuadamente las fuerzas productivas.
Baste analizar dos elementos esenciales para la correcta dirección económica del país.
Un primer aspecto tiene que ver con uno de los temas más complejos en la construcción del socialismo en todas las épocas y que –puede afirmarse sin temor a errar- no se ha resuelto aún. Es el caso de la presencia objetiva del mercado en esta etapa, que se manifiesta en el tratamiento a la contradicción que objetivamente existe entre propiedad privada y propiedad social y también en el diseño de los mecanismos de regulación del mercado en el propio seno de la propiedad social.
En este sentido, si bien se ha reconocido la existencia objetiva del mercado en la construcción socialista a partir del bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, que limita la expresión del carácter directamente social del trabajo gastado e impone la necesidad de su confrontación a través del mercado, en muchas ocasiones se ignora la acción de las leyes que rigen su comportamiento.
Es así que la ignorancia de las leyes del mercado ha conducido a serios errores en la implementación de mecanismos adecuados para su regulación en las condiciones de la prevalencia de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción a través de la historia de la construcción socialista en diferentes países. [1]
El manejo fallido de las relaciones monetario-mercantiles –también en Cuba- se ha expresado sobre todo a través de regulaciones administrativas para controlar los desequilibrios que se reflejan en el mercado, con decisiones tales como la congelación de precios, la aplicación discrecional de impuestos elevados, la prohibición del acceso a determinados mercados y la competencia monopólica por parte del Estado, entre otros mecanismos, que no han demostrado su eficiencia social a lo largo del tiempo. La mayor parte de las regulaciones empleadas hasta el presente no han logrado impedir la expansión de la economía sumergida, la evasión fiscal y a la ruptura del monopolio estatal de los flujos financieros y comerciales por diversas vías, en muchos casos imposibles de controlar, a lo que se han unido prácticas delictivas que se requiere reprimir también con mayor rapidez.
Por otra parte, la ausencia de mecanismos monetario-mercantiles adecuados en el sistema de dirección económica ha contribuido al empleo preferente de la planificación basada en balances materiales centralizados, en los que no se ha introducido un adecuado análisis de los factores de incertidumbre y riesgo en la toma de decisiones. [2] Como se ha señalado correctamente “… para el modelo cubano constituye un error común asociar la planificación con la administración directa de los recursos escasos que operativamente tiene lugar en nuestro sistema económico. Esta lógica sugiere que habrá más planificación mientras más recursos se encuentren sujetos a la regulación directiva central, generalmente propensa a emplear métodos administrativos. En la actualidad el Plan de la Economía Nacional pretende abarcar de manera directiva casi la totalidad de la actividad económica del país.” [3]
En general, los resultados macroeconómicos del período 2009 [4] al 2016 pueden apreciarse en la siguiente tabla, donde se refleja un avance, sin dudas meritorio, pero insuficiente de acuerdo a lo previsto.



Fuente: ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2009 y 2016; ANPP Informes del Ministro de Economía y Planificación a la ANPP en diciembre 2009 y 2016.
Notas

  1. La interpretación conceptual de la contradicción que subyace entre propiedad privada y propiedad social mediante la ignorancia o sobrestimación de las leyes del mercado va –en una síntesis simplificadora- desde considerar en el socialismo las relaciones mercantiles como algo formal y desprovisto de contenido, hasta los conceptos más conocidos del socialismo de mercado en las reformas socialistas europeas de finales del siglo pasado. También los conceptos de economía de mercado socialista –presentes en China y Vietnam- encierran no pocas contradicciones.
  2. La ausencia de la matriz insumo-producto para el análisis estadístico –que no se actualiza desde los años 80- ha impedido un uso más eficiente de los balances materiales.
  3. Ver de Oscar Fernández “El modelo de funcionamiento económico en Cuba y sus transformaciones. Seis ejes articuladores para su análisis” Observatorio de la Economía Latinoamericana, 2011 en www.eumed.net
  4. Se toma como punto de comparación el año 2009 considerando el inicio de las transformaciones económicas previas a la aprobación de los Lineamientos del 2011.
(Continuará)

viernes, 18 de mayo de 2018

Insiste Díaz-Canel en la sostenibilidad de los trabajos de reanimación en la capital cubana

Foto: Estudios Revolución
La Habana es una ciudad bella, lo que tenemos es que curar las heridas que le ha dejado el tiempo, aseguró a la prensa el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al concluir este jueves un recorrido de dos días por la capital, durante el cual insistió en reiteradas ocasiones sobre la necesidad de lograr sostenibilidad en los trabajos de reanimación que se realizan como parte de su 500 aniversario.
Se trabaja de manera incansable y, sin hacer mucho ruido, se han ido rescatando lugares, valoró. Ahora estamos en función del medio milenio de la ciudad, pero después debe continuar la reanimación y con la participación del pueblo iremos recuperando municipio a municipio, esquina a esquina, espacio a espacio, manifestó.
«La Habana va a mostrar más su belleza, que unida a los atributos de nuestra población, es parte de esa prosperidad a la que todos aspiramos y queremos que se concrete en el menor tiempo posible».
En el complejo gastronómico de Zapata y 12, el Presidente cubano dialogó con pobladores que en ese momento visitaban el lugar. Foto: Estudios Revolución
En diálogo con los medios de prensa, Díaz-Canel se refirió también al fortalecimiento del vínculo entre el gobierno central y las provincias. Sobre el caso particular de la capital, reiteró que tiene que ser atendida de manera prioritaria porque sus problemas sobrepasan las posibilidades de las instituciones locales.
Citó además la experiencia de trabajo en Santiago de Cuba que ha mostrado alentadores resultados y que por iniciativa del General de Ejército Raúl Castro Ruz ha sido compartida con otras provincias.
A la salida del complejo gastronómico de Zapata y 12 el pueblo esperaba al Presidente cubano para saludarlo.Foto: Estudios Revolución
Estas declaraciones las realizó en la emblemática esquina habanera de Zapata y 12, luego de visitar el complejo gastronómico inaugurado allí recientemente, que cuenta con una heladería, una chocolatería artesanal, un punto de venta de panes y dulces, así como una cafetería con gran afluencia de público.
El Presidente cubano conversó con varios clientes que en ese momento realizaban sus compras, algunos de ellos provenientes de otros municipios capitalinos, quienes coincidieron en la calidad de los productos y en el deseo de que con el tiempo se mantengan la variedad de surtidos y el buen trato a la población.
Con anterioridad, Díaz-Canel había visitado una nueva planta de asfalto, ubicada en el municipio de Guanabacoa y única de su tipo en el país, que se encuentra en proceso de montaje. Según explicó Carlos Acosta Cordoví, director general de la Ecoing 5, esta permitirá incrementar los niveles de producción y atenuar el deterioro de los viales en la capital.
Durante su recorrido por áreas del complejo gastronómico de Zapata y 12, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros se interesó por la producción artesanal de chocolate. Foto: Estudios Revolución
Acompañado por el ministro de la Construcción, René Mesa Villafaña, recorrió varias áreas de la instalación, donde comprobó la modernidad del equipamiento, entre ellos una planta de emulsión asfáltica y dos camiones para el bacheo con bajo nivel de emisión de carbono y mejoría en los niveles de compactación de la mezcla.
La agenda de este jueves incluyó una visita al círculo social obrero «José Luis Tassende», donde Díaz-Canel fue informado acerca del trabajo de la Empresa Provincial de Círculos Sociales Obreros, que atiende nueve instalaciones de este tipo en la ciudad.
Eustaquio Pagés León, director de la empresa, realizó una detallada exposición del movimiento constructivo y de mantenimiento que se acomete en los círculos sociales y que ha permitido mejorar las condiciones de estos lugares que, a decir del Presidente cubano, «son el pulmón recreativo de la capital».
Al recorrer áreas del círculo social «José Luis Tassende», el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros pudo comprobar la calidad de los trabajos de reanimación. Foto: Estudios Revolución
Al caminar por el círculo social, comprobó la calidad de los trabajos de reanimación y se interesó por la programación cultural de estos espacios, la cual, consideró, debe incluir opciones de recreación sana, inteligente y alejada de la vulgaridad.
Valoró que el esfuerzo realizado para reanimar estos locales debe ir acompañado de una mayor afluencia de público, sobre todo de la juventud que puede encontrar aquí opciones más asequibles.
Durante toda la jornada de recorrido, el Presidente cubano estuvo acompañado por la miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y primera secretaria del Comité Provincial en La Habana, Mercedes López Acea, el presidente del Gobierno, Reynaldo García Zapata, y varios ministros.
Ya en la sesión vespertina, Díaz-Canel, junto a Salvador Valdés Mesa, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, fue actualizado acerca del nuevo sitio web del gobierno del municipio de Centro Habana, creado para transformar y apoyar la gestión gubernamental, con la ayuda de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
En la planta de asfalto, el Presidente cubano se interesó por las prestaciones de los dos modernos camiones adquiridos para trabajar en el bacheo de la ciudad. Foto: Estudios Revolución
En esta plataforma, cuya dirección electrónica es centrohabana.infocap.cu, se ofrece información sobre la vida diaria del territorio y sus representantes políticos, datos estadísticos del municipio, imágenes de sitios emblemáticos, referencias a la historia local, así como facilidades para los trámites que realiza la población.
También conoció detalles sobre las ideas conceptuales de la campaña de comunicación para el 500 aniversario de la fundación de la Villa San Cristóbal de La Habana, que favorecerá una comunicación intencional, inteligente y coherente, un mayor sentido de pertenencia por La Habana y una participación activa de los habaneros.
Al término de esta visita de dos jornadas a la capital, Díaz-Canel, acompañado por Valdés Mesa, encabezó una reunión conclusiva donde se analizaron los indicadores económicos y sociales del territorio. Además se abordaron algunas de las problemáticas planteadas en opiniones de la población referidas al transporte, la educación, la salud y la comercialización de alimentos.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros reconoció el coherente y participativo sistema de trabajo que se ha implementado en la capital, que ha dinamizado la solución a muchos de sus problemas.
En las calles se nota el entusiasmo y el espíritu de trabajo, tenemos que seguir convocando a la población para que se sume al propósito planteado de convertir La Habana en un lugar más hermoso. En ello es fundamental que nuestros cuadros mantengan una constante comunicación con el pueblo y usen más los medios de prensa y las redes sociales, para informar sobre todo lo que se está haciendo en la capital, expresó.
Estamos lejos de sentirnos satisfechos –dijo– pero se está trabajando con intensidad.

lunes, 26 de marzo de 2018

Cuba y su economía: El 2017 recién concluido y un 2018 que apenas comienza (V)



Terminal de Contenedores del Mariel. Foto: ZEDM.

A pesar de las dificultades afrontadas en el 2017, un grupo de indicadores sociales de importancia lograron un desempeño aceptable e incluso destacado en algunos casos.

En el ámbito de la salud la tasa de mortalidad infantil por mil nacidos vivos, se redujo a 4,0 –el nivel históricamente más bajo alcanzado por el país-, mientras que la tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años disminuyó de 5,5 a 5,4 por mil y la tasa de mortalidad materna descendió de 41,9 a 38,3 por cien mil.

En lo relativo a los 805 medicamentos que conforman el cuadro básico, se presentaron serias dificultades que se arrastran desde el 2016, ya que si bien la lista de faltantes -producto de la ausencia de financiamiento oportuno- se redujo de 68 en agosto del 2016 a 44 en diciembre del 2017, estas cifras comprometen la eficiencia de tratamiento de enfermedades crónicas de gran incidencia en la población y se alejan de las coberturas que se lograron en la segunda mitad de los años 2000.[1] Para resolver gradualmente esta situación, en el 2017 se planificó una importación de medicamentos por 375 millones 600 mil dólares, cifra que resulta 3,5 veces lo ejecutado en el 2015.

En lo relativo a la educación, se logró cubrir las necesidades educacionales básicas a pesar de que no se alcanzó la estabilidad del claustro a los niveles requeridos,[2] problema que demanda una solución puntual dado el éxodo de profesores que no se ha podido detener, donde el factor de estimulación y los salarios inciden fuertemente. En esta esfera tiene un particular destaque el enorme compromiso social presente a través del esfuerzo realizado en la enseñanza especial, que cubrió en el 2017 las necesidades de aprendizaje de 37 015 alumnos por parte de más de 14 000 docentes en 355 centros, sistema mediante el cual se logra que ingresen a la educación superior entre 90 y 110 estudiantes anualmente con discapacidad visual, auditiva y físico-motora, asegurando así la igualdad de oportunidades para todos como política de la Revolución.[3]

No obstante haberse logrado mantener un grupo de indicadores sociales básicos, en el 2017 se revelaron importantes elementos que ilustran las tensiones sociales provocadas por problemas que no han podido resolverse en los últimos 10 años.

En efecto, en la ANPP en su sesión de julio del pasado año se informó que el déficit habitacional del país alcanzaba alrededor de 880 000 viviendas, cifra superior al faltante de 600 000 existente a la altura del año 2004. En este sentido las viviendas construidas en el 2017, sumando las construidas por el Estado y la población, fueron 23 200 solamente, a pesar de subsidios por 6 000 millones de pesos que se han entregado en los últimos años a los constructores por esfuerzo propio. También agrava la situación habitacional las viviendas afectadas en los últimos años por los huracanes que han azotado la isla, las que suman 239 863 al cierre del 2017.[4] Todo lo anterior se conecta con el déficit de materiales de construcción, en el que se observa que –en relación a 1989- actualmente la producción es el 29,2% de la lograda ese año.[5]

Finalmente, durante el 2017 se continuó la implementación de la política económica y social aprobada, pero continuaron sin una decisión las regulaciones –en revisión desde agosto- para la operación del sector privado y cooperativo no agropecuario, así como el inicio del proceso de reunificación monetaria y cambiaria, medida esta última, que continúa siendo la más compleja y difícil de todo el programa de transformaciones indispensables a emprender, con dificultades que se han incrementado a partir de los limitados crecimientos de la economía desde el 2016 y la elevada tensión financiera que enfrenta el país.

VI

En medio de este complicado panorama, pero sin perder el ánimo, el país se ha propuesto crecer un 2% en el actual año. Apoyan ese incremento esperado el aumento en un 12% del nuevo valor creado en el sector de la construcción, que debe –a su vez- apoyar inversiones por 10 800 millones de pesos, para un incremento del 22,4% en un año y del 66% en relación al 2016. Por su parte, se destinarán en el Presupuesto 2018 3 707 millones de pesos del gasto público a apoyar las inversiones y 15 591 millones al financiamiento de las exportaciones y a la sustitución de importaciones, cifras que aumentan un 33,2 y un 9,1% respectivamente en relación al año anterior.[6]

Bajo estas condiciones el Presupuesto enfrentará un déficit de 11 425 millones de pesos, equivalente al 11,4% del PIB, que será financiado con deuda pública, de la que -a su vez- se amortizan este año 2 370 millones de pesos para ir asegurando la sostenibilidad de nuevos préstamos en el futuro.

Con los recursos financieros que se derivan de los pronósticos anteriores se espera que el crecimiento del PIB se logre con un crecimiento de entre 3,0 y 3,5% en la agricultura; 3,7% en la industria; un aumento del 6,4% de los turistas, que pueden dar ingresos brutos estimados por unos 3 700 millones de dólares.

En relación al comercio exterior, los pronósticos apuntan a mantener el mismo nivel de exportación de bienes con un incremento de las importaciones del 5%, cuestión inevitable a corto plazo, en tanto el saldo de la balanza de servicios tiende a variar ligeramente. Todo esto lleva a que –si bien la balanza comercial total se mantiene positiva- el saldo de la misma se reduce, aunque el saldo favorable de cuenta corriente se prevé que gire en torno a los 2 200 millones de dólares, mientras que en la cuenta de capital se espera un flujo de inversión extranjera de unos 600 millones de dólares.

Por último cabe esperar un aumento del 1,6% en el salario medio y del 2,8% en la productividad del trabajo.

En medio de la tensa situación por la que atravesará la economía en el 2018, el país ha definido un conjunto de nueve “prioridades entre las prioridades”,[7]que cubren desde las inversiones en infraestructura y el crecimiento de los ingresos en divisas, hasta la recuperación de los daños causados por los huracanes y el aseguramiento de los medicamentos del país.

En el logro del éxito dentro de lo posible a lograr a corto y mediano plazo en el 2018 y en los años por venir, pueden destacarse algunas reflexiones que no pretenden agotar el tema, ni son soluciones mágicas, pero si persiguen el objetivo de meditar en todo lo que pudiera hacerse objetivamente en las actuales condiciones de tensión que vive la economía del país.

–Para nuestra economía el objetivo básico a corto y mediano plazo tiene expresiones externas –elevar los ingresos netos en moneda convertible- y en lo interno –incrementar la eficiencia económica y la productividad del trabajo. Más allá de los cambios estructurales que asegurarán el desarrollo del país y que sólo son factibles en un período de varios años, es preciso adoptar todas las decisiones posibles para –en un período que puede abarcar hasta el 2021- estabilizar la economía del país y alcanzar –gradualmente- ritmos de crecimiento que pueden objetivamente estar por encima del 3% anualmente.

–Para mejorar el equilibrio financiero externo pudieran valorarse un conjunto de medidas que contribuirían a alcanzar ese objetivo, entre las que cabe destacar:

1.- Renegociar y liquidar la deuda comercial de corto plazo para asegurar las importaciones indispensables para el país, segregando fondos específicamente para esos fines. De ser posible, tomar créditos adicionales con este objetivo.

2.- Renegociar y liquidar la deuda con inversionistas extranjeros compuesta por dividendos y rentas que no se han podido liquidar en moneda libremente convertible, valorando la alternativa de aplicar un swap de deuda por inversiones.

3.- Diversificar los vínculos comerciales y financieros externos especialmente con China, Rusia, México, India, Irán, Japón, España, Francia, Italia y otros miembros de la Unión Europea.

4.- Obtener nuevos créditos a mediano y largo plazo para asegurar las importaciones corrientes del país, tomando en cuenta que el pago de la deuda externa debe asegurarse con compromisos no mayores del 40% del PIB.

4.- En el ámbito de la inversión extranjera directa:

a) Valorar apropiadamente el factor riesgo que asume el inversionista extranjero en las negociaciones a desarrollar.

b) Crear un fondo conjunto de inversiones con las remesas que entran al país entre la banca cubana, los remitentes y los receptores, con pagos de intereses que hagan atractiva la modalidad y tomando en cuenta la experiencia existente internacionalmente en este sentido.

c) Promover centralmente inversiones con capital extranjero para proyectos que permitan incrementar prioritariamente la producción nacional de alimentos y la de materiales de construcción. Asegurar de manera independiente las operaciones de exportación e importación asociadas a estos proyectos.

d) Ampliar la participación de la banca cubana en bancos multilaterales de desarrollo, tales como la Corporación Andina de Fomento-Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) con la que ya se han iniciado algunos acuerdos.

–Para mejorar a corto plazo la eficiencia económica y estimular el incremento de la producción y la productividad del trabajo, pudiera tomarse en cuenta lo siguiente:

1.- Aplicar medidas de estimulación que frenen el éxodo de trabajadores calificados del sector estatal, especialmente de sectores como la educación y la ciencia, que comprometen los recursos humanos para el desarrollo del país. Para ello incrementar gradualmente el salario de los sectores de educación y ciencia, tomando en cuenta las experiencias anteriores con el sector de la salud y el deporte, entre otros.

2.- Emitir bonos de deuda pública que puedan ser adquiridos por los ciudadanos cubanos con recursos para ello, tomando en cuenta el aumento de la liquidez monetaria que viene ocurriendo en los últimos 5 años. Esto permitiría contar con fondos adicionales para financiar presupuestariamente la ampliación de programas específicos como la construcción de viviendas o las inversiones en el sector agroalimentario o de la industria de materiales de construcción sin generar nuevos déficits fiscales.

3.- Tratar de acelerar la descentralización del proceso de gestión en las empresas estatales, otorgando las facultades previstas en los documentos de política económica aprobados y segregando –gradualmente- recursos para materializar esta decisión. Igualmente, incrementar los recursos fiscales destinados a obras de desarrollo local.

4.- En relación al sector no estatal:

a) Crear condiciones para la venta a precios mayoristas de los suministros básicos que requieren las operaciones aprobadas para este sector. Aún sin desarrollar totalmente una red de mercados mayoristas, se puede incrementar el abastecimiento de productos mediante su importación en consignación y su venta en CUC previa adquisición de los CUC en moneda libremente convertible.

b) Privilegiar los mecanismos económicos para regular la actividad del sector privado y cooperativo y no los mecanismos administrativos. En principio, el Estado deberá competir con este sector en base a precio y calidad de sus productos, introduciendo además una política que estimule la inversión de las ganancias del sector no estatal en la creación de empresas mixtas con el Estado o en la creación de fondos de inversión conjuntos, entre otras medidas.

Las medidas que se sugieren pueden ayudar a mitigar los negativos efectos de la coyuntura actual y –aunque implican algunos costos- los beneficios que se obtendrían -al menos de parte de las mismas- los compensarían, reduciendo –adicionalmente- la tensión social.

Finalmente cabe apuntar que cualesquiera que sean las medidas que se adopten a corto plazo, (las que se mencionan en este trabajo no pretenden de inmediato ser una solución para todo) las mismas deberán contar con las participación consciente de la población en la elaboración y control de los planes y presupuestos, única garantía para forjar el consenso indispensable para avanzar hacia un socialismo próspero y sostenible.

Notas:

[1] Ver “En el mostrador de la farmacia” periódico Granma, febrero 3 del 2018, p. 3.

[2] El curso 2017-18 contó inicialmente con una cobertura del 93%, lo que ha llevado a que “…se cubren todas las necesidades con más de 17 800 jubilados reincorporados, profesores contratados y alumnos ayudantes de las universidades, entre otras variantes. Y también habrá maestros con sobrecarga docente, los cuales reciben una remuneración especial.” Ver “Cobertura docente toca a todos” Cubahora, 30 de agosto del 2017 en www.cubahora.cu

[3] Ver “Enseñar en todas partes…” periódico Granma, diciembre 9 del 2017, p. 8.

[4] La recuperación de las viviendas afectadas se plantea lograrla en la menos 5 años.

[5] Baste mencionar que entre 1989 y el 2016 la producción de cemento cayó un 60,3%; la de barras de acero un 79,6% y la de bloques de hormigón un 16%. Ver “Un análisis integral sobre la vivienda” periódico Juventud Rebelde, 13 de julio del 2017, p. 6.

[6] Ver “Presupuesto para el día a día” periódico Granma, 7 de enero del 2018, pp. 4 y 5.

[7] Ver de Ricardo Cabrisas “Con el esfuerzo de todos somos capaces de asegurar los principales objetivos estratégicos y de desarrollo del país” periódico Granma 22 de diciembre del 2017, p. 6.

domingo, 18 de marzo de 2018

“Cuba y su economía: El 2017 recién concluido y un 2018 que apenas comienza” (III y IV)


IV

Durante el primer semestre del 2017 se logró crecer 1,1%, según la información presentada por el ministro de Economía y Planificación en la Asamblea Nacional de julio del pasado año.[1]

Tomando en cuenta que es en el primer semestre donde se concentran los elementos que en buena medida deciden la evolución del año, se pudo apreciar entonces las dificultades que se enfrentaban para alcanzar un crecimiento del PIB del 2%, ya que se daba a conocer también que los ingresos externos se habían incumplido en 417 millones de dólares y que se estimaba para el año una reducción de las importaciones en cifras superiores a los 1 500 millones debido a “…las dificultades en la utilización de los créditos; limitación en la asignación de liquidez; deudas por cartas de crédito vencidas y no pagadas, así como deficiencias en el proceso de contratación.”[2]

Vale la pena destacar que en estas afectaciones financieras continuaron incidiendo los impagos de la deuda de corto plazo –fundamentalmente cartas de crédito vencidas y no pagadas-, ya que si bien se informó que se habían efectuado pagos de adeudos por 2 306 millones de dólares, los mismos no cubrieron todas las necesidades, ya que solo se alcanzó a asegurar “…el reordenamiento de deudas de los años anteriores, los créditos gubernamentales, suministradores de alimentos, aseo, envases, la zafra azucarera y los que garantizan nuevos embarques de mercancías…”[3]

Sobre estos temas es necesario tener presente que los créditos corrientes –mayormente a pagar en un año- y que son los que aseguran el abastecimiento de alimentos y combustibles importados, así como materias primas de todo tipo, no es posible renegociarlos y posponer su liquidación como ocurre con los adeudos pactados bilateralmente cuando se trata de créditos a mediano y largo plazo.

A lo anterior se une el impago a un grupo de accionistas extranjeros y proveedores en las empresas mixtas. Sobre esto se ofreció información que ilustra la importancia de atender con urgencia estos asuntos particularmente en el caso de la industria alimentaria, donde se identificó un impago de 543 millones de dólares, de los cuales se llegó a un reordenamiento de 440 millones, paso indispensable para poder iniciar la reactivación de este importante sector.

Desde luego, que no es posible pagar sin dinero, pero para eso la experiencia indica que el país debe marchar a una integración al sistema financiero internacional que permita contar con bancos que contribuyan con la captación de recursos financieros para apoyar la economía y su desarrollo.

En tal sentido, se dio un paso de importancia con el ingreso de Cuba al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) en agosto del pasado año, banca multilateral que tiene entre sus funciones la sostenibilidad de los recursos de sus miembros.

Otro banco como la Corporación Andina de Fomento-Banco de Desarrollo para América Latina (CAF), firmo un acuerdo de cooperación con Cuba en septiembre del 2016 que puede llevar en un futuro a ingresar a esta institución financiera que cuenta con recursos también para impulsar la captación de financiamiento para el desarrollo del país.

Al evaluar los resultados preliminares de la economía durante el 2017 cabe apuntar –en primer lugar- que en días recientes se dio a conocer por la ONEI el capítulo de Cuentas Nacionales del Anuario Estadístico del 2016, en el que aparece que en ese año la economía no decreció un -0,9% como se informó preliminarmente, sino que se obtuvo un modesto incremento de 0,5% en el PIB.

Esta nueva información requerirá también un nuevo análisis de lo ocurrido en el 2016 para identificar qué factores modificaron la cifra de crecimiento alcanzada, pero por el momento, se eleva el crecimiento medio anual 2016-2017 a 1,1%.

Para examinar los resultados económicos fundamentales del 2016 –ya revisados-, del 2017 y las perspectivas del 2018, se cuenta con la siguiente tabla.

Evolución de la economía cubana 2016-2018:



Las cifras de crecimiento del 2017, que ya fueron informadas, cubrieron solamente el 26% del PIB, por lo que cabe suponer un desempeño satisfactorio de los servicios sociales básicos que apoyaron el crecimiento global de 1,6% en el PIB. Adicionalmente apuntaron en sentido positivo el crecimiento logrado en el primer semestre del año (1,1%), las labores de reconstrucción a partir de los negativos efectos del huracán Irma así como el crecimiento alcanzado por el turismo de 4,4% en términos de valor agregado. Finalmente para el 2017 se previó la elevación de los gastos presupuestarios en un 26% para sustituir importaciones y promover exportaciones –por un monto total de 14 287 millones de pesos- así como un aumento de un 49% de los gastos en inversiones, decisiones que deben haber tributado al incremento de la demanda interna y también al crecimiento del PIB sobre esa base.
Sin dudas, el turismo continuó siendo el sector de mayor expansión en el 2017, aunque elevar la eficiencia de su crecimiento sigue siendo un asunto pendiente, ya que si bien los visitantes aumentaron un 16,5%, los ingresos lo hicieron un 10,5%, lo que refleja una disminución del ingreso por turista, que bajó de 760 dólares en el 2016 a 722 en el 2017, a lo que habría que sumar un nivel de ocupación lineal de las habitaciones en los hoteles que se alcanzó un 60,7% en el 2016, última cifra disponible.[4] En este sentido resalta la necesidad de inversiones extra hoteleras, tales como parques de diversiones, cabarets, etc. que permitan incrementar los ingresos a partir de un mayor gasto de los turistas fuera del “todo incluido” y que no resulten excesivamente costosas.
Por otra parte, se mantuvieron deprimidos los niveles de actividad en la industria manufacturera, que se estima que creció solo 0,2%. Particularmente la producción azucarera quedó por debajo del plan de producción de 2 millones 100 mil TM de azúcar crudo, lográndose solo 1 millón 800 mil debido a afectaciones climáticas, aunque la cifra reflejó un crecimiento del 12,5% en relación con el 2016.
Entre los factores negativos para el desempeño económico del 2017 deben anotarse los devastadores efectos del huracán Irma, que cobró la vida de 10 personas y causó daños valorados en 13 000 millones 185 mil pesos, con afectaciones en 179 534 viviendas y cuantiosas pérdidas en el sector agropecuario, todo lo cual afectará el 2018 y años posteriores. Por otro lado, se redujeron un 13% las entregas de petróleo venezolano durante el primer semestre, las cuales fueron compensadas parcialmente con nuevos embarques pactados con Rusia. También la producción nacional de petróleo y gas continuó descendiendo hasta 3 millones 500 mil TM, un 5,1% menos que el período precedente, debido al agotamiento de los pozos.
Las negativas tendencias de otros aspectos de la economía internacional no desaparecieron en el 2017. De tal modo se estima[5] que el valor de las exportaciones solo creció un 8,6%, mientras que el monto de las importaciones alcanzó 10 952 millones de dólares, para un incremento del 6,5%, por lo que el saldo negativo del comercio de bienes llegó a 8 200 millones de dólares, aumentando un 5,9%. De otra parte, el saldo del comercio de servicios se estima en 9 628 millones de dólares, cifra un 2,3% inferior al 2016, donde cabe suponer una reducción de ingresos en la exportación de servicios de fuerza de trabajo calificada, que los ingresos del turismo no alcanzaron a compensar. En resumen, la balanza comercial total –según estos estimados- debió llegar a 1 428 millones, aunque –tal y como se reflejó en una tabla anterior- otros estimados calculan ese saldo en 776 millones.
Adicionalmente hay que anotar que los precios de los productos de exportación se elevaron un 26,1% en el caso del níquel, pero los ingresos totales se vieron afectados por la caída en la producción debido a roturas y mantenimiento en las plantas. Así de un pronóstico de productivo de 54 500 TM, estimados internacionales ubican esa cifra en solo 44 800 TM.
El azúcar crudo por su parte cerró el año a un promedio de 13.60 centavos de USD la libra, inferior en un 13% a la campaña anterior, aun cuando –como se señaló- la producción aumentó ligeramente en relación al 2016.
Del lado de las importaciones, la falta de liquidez ya reportada en el informe de Cabrisas a la ANPP de julio del 2017 causó serias afectaciones prácticamente en todos los sectores de la economía, a lo que se une el incremento de los precios en la mayor parte de los alimentos importados -cuya factura se estima cerró en 1 672 millones de USD- y en el precio promedio del petróleo WTI, que subió un 16,7% hasta 50.56 USD por barril en el año.
Otros indicadores financieros externos muestran que continuó el pago puntual de la deuda oficial renegociada, erogándose 2 306 millones de dólares durante el primer semestre por este concepto, cifra que debe haber sido superior para el total del 2017.
Por su parte la inversión extranjera directa mostró una mejoría este año, ya que al cerrarse el 2016 se anunció que se había llegado a compromisos de inversión por 1 300 millones de dólares desde que fue aprobada la nueva Ley de la Inversión Extranjera en el 2014, en tanto que al cierre del 2017 se informó que “…en lo que va de año se han aprobado negocios con inversión extranjera por un monto total de capital comprometido superior a los 2 mil millones de dólares.”[6]
En el conjunto de las inversiones aprobadas destaca la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), que acumula 1 100 millones de dólares en 31 negocios con capital de 14 países.
En el 2016-2017 los 209 acuerdos de IED en funcionamiento, se generaron ventas por 4 000 millones de dólares, de ellos 1 800 millones en exportaciones, cifras que –no obstante- resultaron inferiores a lo alcanzado en el año precedente debido a las dificultades financieras que debió enfrentar el país.
Finalmente, se dio a conocer una nueva Cartera de Oportunidades de Inversión con 456 proyectos que representan  un potencial de 10 700 millones de dólares de inversión.
En relación al Presupuesto Estatal del 2017, se anunció preliminarmente que el déficit fiscal fue de 10,9%, cifra algo inferior a lo previsto, el cual se financió mediante la suscripción de bonos de deuda pública emitidos por el Ministerio de Finanzas y Precios para obtener la liquidez necesaria del Banco Central de Cuba.
También se conoció que el salario medio se estima llegó a 747 pesos, para un incremento del 0,9%, en tanto que la productividad se calcula aumentó un 2,6%. En ambos casos se ejecutaron cifras inferiores a lo planificado.
En lo relativo a los aspectos sociales y a la aplicación de la política económica prevista, el 2017 también fue un año complejo. (Continuará)
Fuentes:
* Ricardo Cabrisas “Tras tenso 2016 Cuba aspira a crecer un dos por ciento en 2017” Cubadebate, diciembre 27 de 2016 en www.cubadebate.cu

**Estimados del autor basado en Ricardo Cabrisas “Economía cubana crece en primer semestre de 2017, alrededor del 1,1%” Cubadebate, julio 14 del 2017 en www.cubadebate.cu y Economist Intelligence Unit “Country Report Cuba” February 11, 2018.

***Ricardo Cabrisas “Con el esfuerzo de todos somos capaces de asegurar los principales objetivos estratégicos y de desarrollo del país” Granma, diciembre 22 del 2017 y estimados del Economist Intelligence Unit, “Country Report Cuba” February 11, 2018.

Al examinar los resultados macroeconómicos del 2017 con los datos preliminarmente disponibles, se aprecia la positiva influencia de la agricultura, las construcciones, el sector de transporte y comunicaciones -que también crece un 3%- y el turismo –en el que se incrementa un 16,5% en el número de visitantes y un 10,5% los ingresos brutos. Igualmente se destaca el incremento de las inversiones en un 35,6%, aunque solo representan el 9,2% del PIB.

Resulta necesario ahora, detallar otras proporciones económicas y el desempeño de los distintos sectores durante el pasado año. 

[1] Ver “Comportamiento de la economía 2017. Primer semestre” periódico Granma, 15 de julio del 2017, pp. 7 a 9. Los datos para el análisis se tomaron de este informe.

[2] Ibid. p. 7.

[3] Idem.

[4 El índice de ocupación hotelera en el 2016 de dos competidores importantes fue de 80,4% en Cancún y del 78,1% (entre enero y noviembre de 2016) en República Dominicana.

[5] Las cifras estimadas del 2017 provienen del Economist Intelligence Unit “Cuba Country Report” February 11, 2018 en www.eiu.com

[6] Ver “Discurso del ministro del MINCEX en la inauguración de la 35ª Feria Internacional de La Habana” Octubre 30 del 2017 en www.camaracuba.cu

2017: Cuba, eterna carrera de obstáculos

Resumen anual económico.



El récord de turistas extranjeros en Cuba creció en casi medio millón de visitantes, hasta 4,7 millones en 2017. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Un crecimiento del PIB cubano de 1,6 por ciento en 2017 mantiene a la economía alejada del nivel exigido por el desarrollo, mientras persisten trabas para acceder a divisas y desde EE.UU. la política de bloqueo envía signos de agravamiento.

Entre los sectores de exportación, el turismo casi constituye un oasis, cuando tienden a disminuir los ingresos por servicios médicos a otros países y los de exportaciones tradicionales. Las inversiones estatales y extranjeras pueden acelerarse con la renegociación de la deuda externa. La actualización del modelo económico y social también introdujo novedades el año pasado en empresas estatales y de los negocios privados, pero después de siete años comienza a percibirse un sentimiento de insatisfacción de la población y de las autoridades por la velocidad de los cambios.

A las insatisfacciones con origen en el sector externo de la economía cubana, comunes desde hace años, se sumaron en 2017 señales más intensas de otros bombillos rojos y, en contraste, la reiteración de planes a los que no faltan dosis de osadía. El programa de transformaciones del modelo económico se debate entre adelantos, promesas, decepciones y francas demoras, a pocos meses de un pronosticado cambio de generaciones en la conducción política del Estado cubano.

Los pasos de avance de la economía, calificados de “discretos” por el ministro de Economía, Ricardo Cabrisas, no traen aún los beneficios esperados de la actualización del modelo económico y social. Pero logran mantener la confianza en una reforma que recibió luz verde formalmente en 2011.

El crecimiento de 1,6 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2017 fue valorado de positivo por algunos economistas cubanos. “Es sin dudas sorprendente y supera con ventaja el crecimiento del 1,1 por ciento del primer semestre de este mismo año”, opinó Juan Triana Cordoví. Al considerar las difíciles condiciones que enfrentó el país el año pasado, este experto valoró que “alcanzar un desempeño positivo es una muy buena noticia”.

Limitaciones financieras, presiones por la deuda, contrariedades con precios en los mercados externos, una aguda sequía, el desastre Irma y el no menos desastroso Trump se colocaron en la carrera de obstáculos que Cuba afrontó en 2017. A juzgar por las previsiones de 2018, las vallas continúan en la pista de carreras.

La “buena noticia” del incremento del PIB en 2017 llegó como oportuno alivio para la conciencia cubana, roída durante más de un año por el informe de que ese indicador había caído 0,9 por ciento en 2016 –este dato, ofrecido por el Ministerio de Economía en diciembre de 2016, lo rectificó el Anuario Estadístico de Cuba tardíamente, un año y un mes después, al publicar que el PIB creció 0,5 por ciento en 2016.

De cualquier manera, el consenso compartido por el gobierno y los economistas es que los actuales ritmos de crecimiento de la economía permanecen distantes del cinco o seis por ciento estimado como necesidad del desarrollo. El PIB alcanzó un crecimiento promedio de 2,3 por ciento de 2011 a 2017, por debajo del 4,4 por ciento que se habían propuesto las autoridades, al aprobar a inicios de ese período los Lineamientos de la nueva política económica. Para el presente año, el plan es crecer dos por ciento.


Con los mayores destrozos económicos por un huracán en varias décadas, el Irma recorrió importantes enclaves del turismo, la industria y la agricultura, y destruyó decenas de miles de viviendas. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Récord de Irma

Uno de los traumas de mayor impacto en 2017 sobrevino en septiembre, por el huracán Irma. Considerado uno de los más destructores en la historia meteorológica del Caribe, provocó en Cuba la muerte de 10 personas y las mayores pérdidas económicas achacadas a un ciclón en varias décadas: 13.185 millones de pesos, informó el gobierno (un peso igual al dólar, según la tasa de cambio oficial).

Irma, que castigó a 11 de las 15 provincias del país, se ensañó sobre todo con cinco: Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Villa Clara y Matanzas. Recorrió un largo tramo de la costa norte, donde se encuentran los principales destinos cubanos del turismo, importantes zonas industriales y producciones agropecuarias. Dañó cerca de 160.000 viviendas, más de 30.000 con derrumbes totales o parciales, y paralizó todo el sistema eléctrico nacional.

Este desastre, que al menos puso fin a una costosa sequía de varios años, superó los daños del peor momento meteorológico anterior en varias décadas, la suma de los huracanes Gustav, Ike y Paloma, en septiembre de 2008, que causaron pérdidas entre los tres de unos 10.000 millones de pesos.

Menos de dos meses después de Irma, los polos turísticos de la cayería norte cubana reabrieron sus instalaciones, gracias a una operación nacional de reconstrucción y restauración de hoteles, carreteras, puentes y otros accesos y servicios, a tiempo para el inicio de la temporada alta. Pero los costos y consecuencias del huracán en otras áreas de la economía, como la agroindustria azucarera y la agricultura, se sentirán bien entrado el presente año.

Trump contra normalización

Tan permanentes como los huracanes en el Caribe, parecen para Cuba las tormentas políticas y económicas con origen en Estados Unidos. Con una retórica agresiva, el presidente Donald Trump frenó e hizo retroceder en 2017 el proceso de pacificación y normalización de relaciones de EE.UU. con su vecino insular del Caribe, que Barack Obama (2009-2017) había iniciado.


La Administración de Donald Trump ha dado pasos concretos para enfriar o hacer retroceder los pasos iniciados por Barack Obama para normalizar las relaciones con Cuba.Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Los departamentos de Estado, Comercio y Tesoro del gobierno estadounidense pusieron en vigor, en noviembre, un paquete de medidas para restringir los negocios con un grupo de 180 empresas cubanas y los viajes de estadounidenses a Cuba, que habían experimentado una franca escalada para beneficio de la industria turística de ambos países.

Como consecuencia, se ha vuelto a alejar la hora final del bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. a Cuba, con más de medio siglo de existencia. Las nuevas medidas las anunció la Casa Blanca pocos días después de informar La Habana que este bloqueo le costó al país 4.305 millones de dólares en el último año –de abril de 2016 a junio de 2O17-, por el encarecimiento de importaciones, el fracaso de inversiones extranjeras y otros enredos comerciales.

Pero, después de Washington comunicar las nuevas restricciones, solo pequeñas aerolíneas de ese país, como Spirit y Alaska Airlines, suspendieron vuelos a Cuba. Las principales, American Airlines, Delta y Jetblue entre otras, anunciaron, por el contrario, planes de ampliar los vuelos comerciales que habían reiniciado en 2016, al amparo del acercamiento favorecido por Obama.


Los cruceros estadounidenses anunciaron que planifican un incremento de viajes a puertos cubanos, a pesar de las presiones del Gobierno de EE.UU. contra los negocios con este país del Caribe.

Tampoco se ha congelado el entusiasmo de las líneas de cruceros de bandera estadounidense. Las compañías Carnival Cruise, Royal Caribbean y Norwegian Cruise reiteraron a fin de año, en La Habana, sus planes de ampliar a 286 los viajes a puertos cubanos hasta 2019, con 455.000 pasajeros, lo que apunta a convertir este país en uno de los principales destinos del crucerismo en el Caribe, como observa el analista José Luis Perelló. Este desarrollo daría una contribución importante al alza que experimenta el turismo en la mayor de las Antillas.

Turismo contra viento y marea

La industria turística cerró 2017 con otro salto, pese a la desaceleración en septiembre y octubre por el impacto de Irma y, en menor medida, por las tormentas políticas de sello estadounidense, que llegaron a niveles grotescos con la historia de supuestos ataques sónicos a diplomáticos de EE.UU. en La Habana.

A Cuba arribaron casi 4,7 millones de visitantes extranjeros, un crecimiento de 16,2 por ciento sobre el año previo, muy superior a los planes de recibir 4,2 millones. El alza, que da continuidad al avance anual de dos dígitos iniciado en 2015 –después del anuncio simultáneo de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, el 17 de diciembre de 2014-, tuvo lugar a pesar de la contracción en 2017 del principal mercado emisor de Cuba, Canadá.

Aunque continúan en el primer lugar con más de un millón de visitantes, las llegadas de canadienses disminuyeron 5,9 por ciento en 2017, caída compensada por el fuerte ascenso de los mercados europeos, entre otros.

La mayor alza se la anotaron los estadounidenses, cuyas visitas se duplicaron hasta cerca de 620.000, para ubicarse en el segundo lugar de las visitas a Cuba. El grueso viajó a este país a bordo de cruceros con base en la Florida y con recorridos por el Caribe, que incluyen los puertos de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. De esta manera, evaden la prohibición establecida por Washington de viajar a la nación caribeña en calidad de turistas.

Desagregado el cálculo del PIB por actividades, el turismo encabezó la dinámica de crecimiento en 2017, con un alza de 4,4 por ciento, de acuerdo con el informe anual del ministro de Economía. Le siguen el sector de las comunicaciones y el transporte (3 %), la agricultura (3 %) y la construcción (2,8 %).

José Luis Rodríguez, uno de los economistas que con más rigor examina la evolución de la economía cubana, observa que “los sectores reseñados oficialmente como los de mejor desempeño, representan solo 26 por ciento del PIB”. Tras criticar la insuficiencia de información oficial, Rodríguez calcula que otras actividades, como el comercio y servicios sociales básicos, deben haber influido también positivamente para lograr el 1,6 por ciento de crecimiento de la economía.


En 2017 se mantuvo la baja de exportaciones tradicionales de Cuba, por problemas de producción en casos como el níquel y de precios externos para el azúcar.

Tensiones de las finanzas

Con un fuerte y sostenido flujo de visitantes, el turismo casi es un oasis entre los sectores que aportan moneda dura a la economía cubana. A diferencia de los ingresos de la industria del ocio, que en 2017 treparon 8,1 por ciento hasta 3.318 millones de dólares, a otros rubros principales de exportación les ha ido mal, incluida la exportación de servicios profesionales.

Cabrisas reconoció en diciembre, ante el Parlamento, un incumplimiento en los ingresos por ventas de bienes y servicios al exterior, aunque no dio cifras. Economist Intelligence Unit estima una baja de 8,5 por ciento en el saldo general por exportación de servicios –servicios profesionales más turismo- en 2017 y de 28,6 por ciento de 2014 a 2017.

Es lógico deducir que si los ingresos del turismo han crecido, la reducción general por exportación de servicios obedece a una contracción en las entradas de la fuerza de trabajo calificada. En particular, se encuentran bajo presión los servicios médicos que Cuba brinda a Venezuela por la situación política y económica en ese país. También enfrentan una posible reducción los contratos intergubernamentales de asistencia médica de Cuba a Brasil.

El golpe es sensible, por constituir los servicios profesionales el sostén principal de la balanza comercial cubana, con aportes que llegaron en 2015 a más de 8.000 millones de dólares.


Las producciones de la industria farmacéutica y biotecnológica han introducido un nuevo sello exportador en Cuba. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La exportación de bienes, los tradicionales en primer lugar, encontraron una situación para maldecir: la producción de azúcar aumentó alrededor de 20 por ciento en la zafra pasada, pero los precios bajaron en el mercado mundial. La cotización internacional del níquel, por el contrario, subió moderadamente, pero lo desaprovechó una producción cubana que ha retrocedido en los últimos años. Otro tanto ocurrió con las exportaciones cubanas de derivados del petróleo, afectadas al contraerse en 2017, por segundo año consecutivo, la importación de crudo de Venezuela, debido a la crisis política y las tensiones económicas internas en ese país.

Entretanto, las producciones de la industria farmacéutica y biotecnológica se han mantenido entre las de mayores ingresos en el abanico de exportaciones, con cientos de millones de dólares cada año, y el registro en otros países de medicamentos cubanos de avanzada tecnología y algunos exclusivos.

Deuda renegociada: beneficios y presiones

Las restricciones en la disponibilidad de divisas acusadas por el gobierno cubano se han complicado en lo inmediato por una estrategia del Estado para recuperar credibilidad financiera internacional y reducir esas presiones en el mediano plazo: el reordenamiento de la deuda externa.

Después de la exitosa renegociación de deudas con otros países, Cuba ha tenido que enfrentar obligaciones financieras que incrementan las presiones sobre la caja del Estado. En julio de 2017, Cabrisas informó que el país había desembolsado, en medio año, 2.306 millones de dólares por estos acuerdos de pagos.

Analistas como José Luis Rodríguez estiman montos mucho mayores, derivados del ordenamiento exitoso de deudas vencidas desde hacía años. Valora, por tanto, de “colosal” el esfuerzo que ha implicado para Cuba realizar estas operaciones sin el apoyo del FMI, el Banco Mundial u otros organismos financieros internacionales, y con el agravante de miles de millones de dólares perdidos por el bloqueo económico de EE.UU.

Aun cuando se cumplen los compromisos de pagos renegociados, el gobierno cubano ha reconocido la persistencia de demoras en el cumplimiento de obligaciones en deudas de corto plazo con proveedores. “El incumplimiento de los pagos de cartas de créditos vencidas ha determinado afectaciones a las importaciones, así como dificultades en la utilización de los créditos”, dijo Cabrisas ante los diputados en diciembre. Por esa razón, el país dejó de importar unos 1.500 millones de dólares en el primer semestre, informó en julio el ministro.

Las fallas en el flujo de importaciones han afectado el suministro a producciones industriales y la agricultura,además de visibilizarse en la irregular oferta del comercio minorista. La desaparición, por momentos, de algunos productos se tornó un fenómeno más común de lo habitual en las tiendas en divisas durante 2017.

Pese a tales dolores de cabeza, comienza a atisbarse una reacción que bien puede interpretarse como beneficio incipiente del reordenamiento de relaciones con los acreedores externos: la reanimación de inversiones extranjeras en Cuba.

Inversiones extranjeras: ¿avance o lentitud?

Las inversiones extranjeras directas (IED) en Cuba ganaron alguna velocidad en 2017, a juzgar por las cifras oficiales y pese a continuar distante todavía de las necesidades de la economía.

En la pasada Feria Internacional de La Habana, en noviembre, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, anunció que durante el año transcurrido desde la anterior edición de esa cita comercial, Cuba había firmado inversiones extranjeras con “un capital comprometido superior a los 2.000 millones de dólares”.


Con 33 negocios firmados con compañías foráneas al comenzar 2018, la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) funciona como punta de lanza en la actual política de inversiones extranjeras. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La diligencia parece aumentar. A 1.346 millones ascendía el capital pactado durante casi tres años previos, desde la aprobación a inicios de 2014 de la Ley 118 de Inversión Extranjera, hasta el cierre de 2016.

Los nuevos proyectos fueron acordados –para su ejecución en varios años- en los sectores de energía renovable, prospección petrolera, construcción, turismo, minería, bancario y en las industrias ligeras, alimentaria y azucarera.

De acuerdo con informes de prensa, existían 209 negocios de inversión extranjera en noviembre. La mitad, 104, son contratos de administración con cadenas hoteleras internacionales; 97, empresas mixtas y solo ocho, proyectos de inversión de capital ciento por ciento extranjero. Estos últimos radican en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), que con 33 proyectos actúa como punta de lanza en la política cubana de desarrollo con capital externo.

A juzgar por informes sobre el Plan de la Economía Nacional en 2017, la entrada de capital extranjero permanece distante todavía de una meta que Cuba ubica entre 2.000 y 2.500 millones de dólares de ejecución por año. El programa de inversiones del país preveía 6,5 por ciento de participación foránea ese año, lo que representa poco más de 500 millones de dólares, según comentarios de la prensa cubana.

Sorprendentemente, a pesar de las limitaciones de capital fresco, Cuba insiste en propósitos de inversiones cada vez más ambiciosos.

Ambiciones inversionistas del Estado

Las inversiones ejecutadas por el Estado cubano crecieron un 34 por ciento en 2017 con objetivos como las fuentes renovables de energía.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

El ministro de Economía presentó en diciembre un programa de inversiones del Estado ascendente a 10.800 millones de pesos (o dólares, según la tasa de cambio oficial) en 2017, destinados en primer lugar a los sectores turístico y energético. También a infraestructura hidráulica (trasvases y presas) y capacidades de almacenamiento e industrias disímiles, con avances desde hace unos años.

Ese plan implica un salto de 23 por ciento o de unos 2.000 millones de pesos sobre las inversiones ejecutadas en 2017. ¿Podrá Cuba cumplirlo?

La tendencia reciente le otorga un aval. Aunque en 2017 el país ejecutó solo 90,8 por ciento del Plan Nacional de Inversiones, ya implicó un crecimiento de unos 2.200 millones de pesos (34 %) sobre la ejecución del año anterior (6.500 millones de pesos).

El desafío es tirante, entre otras razones porque todavía la participación extranjera es baja: apenas 5,6 por ciento del valor total de las inversiones que planifica el país en 2018, después de un 2017 en proporción también reducida.

Al parecer, los esfuerzos gubernamentales para acelerar el programa inversionista, en primera instancia con recursos estatales, responden a preocupaciones insistentes de economistas del patio acerca de la baja tasa de inversiones del país. Ese indicador, ligeramente superior al 10 por ciento del PIB todavía en 2017, permanece distante de convenciones del desarrollo que exigen más de 20 por ciento.

Las claves para dinamizar la actividad de inversiones y de la economía en general,dependen en buena medida de un proceso de Actualización del modelo económico, que avanza con más lentitud de la prevista –vox populicompartida por las máximas autoridades.


La solución de la dualidad monetaria y cambiaria está tomando más tiempo del que se propusieron en sus inicios las autoridades.Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Insatisfacciones con la velocidad

“Todos los problemas que hemos enfrentado en la actualización del Modelo son más complejos y más profundos que lo que habíamos pensado inicialmente”, declaró al Parlamento, en diciembre, el Jefe de la Comisión Permanente de Desarrollo e Implementación, Marino Murillo, y admitió que al inicio “pensamos que esto lo podíamos resolver en un periodo de tiempo más corto”.

Como ejemplo, expuso la demora de la dualidad monetaria y cambiaria, una de las trabas más hirientes que afronta la economía cubana, en primer lugar, las empresas estatales.

“Nadie puede calcular, ni el más sabio de los sabios que tengamos nosotros –abundó luego el Presidente Raúl Castro-, el elevado costo que ha significado para el sector estatal la persistencia de la dualidad monetaria y cambiaria”. Reconoció que este mal “favorece la injusta pirámide invertida, donde a mayor responsabilidad se recibe una menor retribución y no todos los ciudadanos aptos se sienten motivados a trabajar legalmente”.

Los aplausos de los diputados tras declarar el mandatario que “este asunto nos ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución”, expresan el agotamiento generalizado de la sociedad ante este problema.

En esa sesión parlamentaria, Murillo se comprometió a presentar, a más tardar en este marzo, un informe sobre la marcha de la actualización, así como una proyección estratégica de cómo enfrentar la implementación de los Lineamientos hasta 2021.

Sobre cuatro prioridades mencionadas por Murillo, se esperan definiciones importantes: la dualidad monetaria y cambiaria –dijo que más de 200 personas trabajan en la solución de este problema, con consulta a expertos extranjeros-, el sistema de empresas estatales, el Plan de Desarrollo de Largo Plazo y la inversión extranjera.


El plazo de entrega de tierras en usufructo a productores privados se extendió de 10 a 20 años. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La interrogante pendiente de respuesta es si el país logrará acelerar un proceso de transformaciones que vio pasar el año 2017 con nuevas medidas en áreas sensibles de la economía, pero aún sin los grandes avances o resultados que espera la sociedad.

Novedades de la reforma

Entre las novedades más importantes de 2017, se encuentra la aprobación final y publicación de los documentos programáticos del proceso de cambios, pendientes desde que en abril de 2016 se celebró el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba: los Lineamientos de la Política Económica y Social 2016-2021, la Conceptualización del Modelo Económico y Social y las Bases del Plan Nacional de Desarrollo de Largo Plazo (hasta el 2030).

A fin de año salió a la luz otro paquete de un decreto-ley y tres decretos con intención de ampliar la autonomía de las empresas estatales, un ámbito con transformaciones graduales previas en materia de salarios y otras áreas. Publicadas en diciembre, las nuevas normas legales buscan perfeccionar las corporaciones denominadas organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) y ampliar la separación de funciones estatales y empresariales, que centralizaban los ministerios en el modelo económico anterior.


El gobierno frenó el otorgamiento de licencias a un grupo de actividades por cuenta propia vinculadas a los mercados agropecuarios, ante las quejas populares por sus altos precios y otras fallas. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

A lo largo del año, las autoridades también adoptaron medidas para ordenar mejor la naciente actividad no estatal, en un esfuerzo más bien baldío por poner techo al alza desmedida de precios de negocios específicos, como los taxis privados, que La Habana identifica como almendrones o boteros.

Atento a la evolución del trabajo por cuenta propia, el gobierno detuvo la aprobación de nuevas licencias para 27 actividades reconocidas por la ley (181 es el total), aunque temporalmente. Y canceló definitivamente el otorgamiento en cinco actividades, tres de ellas vinculadas con el mercado agropecuario, un área de quejas insistentes de los consumidores y la prensa, por la persistencia de altos precios.

A pesar del ajuste, las personas incorporadas al trabajo por cuenta propia aumentaron en 2017 hasta casi 580.000, de acuerdo con reportes divulgados en octubre.

También recibió freno en 2017 la aprobación de nuevas cooperativas no agropecuarias. El gobierno anunció su intención de reordenar esa actividad para eliminar distorsiones de los conceptos originales de este experimento, indisciplinas y hasta problemas de corrupción en algunas de ellas. A la par, estableció límites provinciales para las operaciones de esta forma empresarial no estatal. Al comenzar el nuevo año, deben mantenerse 429 cooperativas, tras la incorporación de cinco vinculadas con la actividad pesquera.


Cuatro prioridades definió Marino Murillo para el proceso de actualización del modelo económico: dualidad monetaria, empresas estatales, inversiones extranjeras y Plan Económico de largo plazo. Foto: Tomada de Cubadebate

Otras medidas ampliaron el máximo de tierra que se puede entregar en usufructo a cooperativas y otros productores agropecuarios y buscan un empleo más eficiente de esos suelos.

Ante la proximidad del informe prometido para el primer trimestre del presente año, han aumentado las tensiones de la población por insatisfacciones con los resultados del proceso de transformaciones. Por su impacto para todo el funcionamiento de la economía –comercio externo e interno; industrias, producciones agropecuarias, turismo, energía, banca y otros servicios; empresas y unidades presupuestadas, sector mayorista y minorista, etc.-, el sueño de la unificación monetaria y cambiaria sintetiza quizás, como pocas otras, la mayor deuda del proceso.

Cuba concluyó 2017, por tanto, sumida entre interrogantes, planes y expectativas más que en el cálculo de ganancias, después de siete años de iniciada oficialmente esta Actualización del modelo económico. Nuevos actores, rasgos y reglas han entrado en escena, sin cambios visibles aún en las capacidades de la economía, en una carrera de obstáculos que amenaza con ser eterna.(2018).