En el primer trimestre de 2025, el aeropuerto de Cancún dejó de recibir un millón 35 mil pasajeros al caer el pasaje un 6.9% respecto el mismo periodo del año anterior, en contraste a su gran rival en el Caribe como es República Dominicana, que con 3.3 millones de extranjeros en enero y marzo registra un alza interanual del 4%.
Según el Reporte Gemes de Héctor Flores Santana que cita como fuente a la Secretaría de Gobernación, en ese mismo periodo también llegaron 130 mil turistas internacionales al aeropuerto de Tulum, con lo que el conjunto de aeropuertos de Quintana Roo suma pérdidas de viajeros (Nuevas críticas al CPTQ desde Chetumal entre caídas en Cancún).
Los distintos representantes turísticos de Quintana Roo vienen desaprobando algunas decisiones desde las cuales el destino ha ido reduciendo sus viajeros a diferencia de sus principales competidores, y rechazando por tanto la validez de justificaciones como la falta de aviones que están demostrando no afectar a otros enclaves similares como el que acoge a Punta Cana.
El Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), que comanda Andrés Martínez Reynoso, ha encontrado diversos argumentos para atribuir a factores externos estas caídas, aún cuando el mercado emisor canadiense viene abandonando Cuba en grandes proporciones, e incluso también Estados Unidos tras la retórica de Donald Trump, como viene revelando REPORTUR.mx.
La caída de turistas en Cuba, en especial en La Habana y Varadero, explica las cifras de ONU Turismo citadas por STARC de la Anáhuac Cancún, que dirige Francisco Madrid, en las que se registra que la región del Caribe en su conjunto perdió un 9.7% interanual en el primer trimestre. HHC: negritas nuestras
La recopilación y publicación de los datos sobre el comportamiento del turismo en el año 2023 por parte de la Organización Mundial del Turismo (OMT) ha estado lenta, ya que solamente se ha publicado lo relativo al primer trimestre. Pero lo reflejado en ese período sirve como muestra para afirmar que el sector turístico ha continuado con su recuperación después de los estragos provocados por el COVID-19.
Según las cifras disponibles hasta este momento, las llegadas internacionales alcanzaron en el primer tercio del año el 80 % de los niveles anteriores a la pandemia, lo cual es equivalente a 235 millones de turistas. Este resultado es una continuidad de lo observado en el 2022, cuando se reportaron más de 960 millones de turistas, igual al 66% de la cifra pre pandémica.
Oriente Medio fue la región que registró el mejor desempeño, constituyéndose en el primer destino regional del mundo en recuperar las cifras anteriores a la pandemia en un trimestre completo. Según la OMT, Europa alcanzó el 90% para el mismo período, respaldada por una sólida demanda intrarregional. África y las Américas llegaron al 88% y a cerca del 85%, respectivamente, de los niveles registrados en igual período del 2019.
El Caribe ha avanzado en la misma dirección que el resto del mundo. De acuerdo a los datos de la OMT, en el primer trimestre del 2023 la región atrajo el equivalente al 94% de la cantidad de turistas que viajaron en igual término del 2019, liderada por República Dominicana que superó en un 11% los arribos recibidos en el primer trimestre de 2019. Estos resultados van en la línea de lo reflejado el año 2022, cuando la región recibió 22.6 millones de turistas, lo cual representa el 86% de lo alcanzado en el año previo a la pandemia.
Lo interesante de estos resultados es que se han logrado a pesar de que el mundo ha sufrido una extensa inflación, que ha encarecido los productos y servicios que conforman la cadena turística. Uno de los factores que influye en la propensión a viajar y a gastar de los potenciales turistas es el económico y cómo el mismo impacta el bolsillo de los consumidores. Parecería que, en esta ocasión, la teoría fue desbordada por la realidad de un apetito por viajar después de varios años de restricciones como respuesta a los peligros de contagio del COVID-19.
Sin embargo, todavía persiste cierta cautela sobre los pronósticos de la recuperación total de la industria turística. Una encuesta que la OMT aplicó a un grupo de expertos reveló que la mayoría sigue creyendo que el turismo internacional no volverá a los niveles de 2019 hasta 2024 o más tarde. Señalaron igualmente que, ante el desafiante entorno económico, se espera que los turistas busquen cada vez más una buena relación calidad-precio y viajen más cerca de casa en lo que resta de año. De resultar cierta esta aseveración, la recuperación total de destinos – islas como el Caribe tomaría más tiempo.
Siendo la recuperación un hecho fuera de discusión, es momento entonces de reflexionar sobre el futuro del turismo, en particular los retos que tendría que enfrentar en el Caribe. Estos retos surgen del estado de situación del sector antes de emerger la pandemia y de los impactos que se derivaron de esa crisis sanitaria mundial.
En el momento en que se desató la pandemia del COVID–19, el turismo en el Caribe exhibía resultados robustos. Había mantenido crecimientos, tanto en la cantidad de turistas recibidos como en los ingresos generados, repitiendo una tendencia que se sostuvo desde los años 80 del siglo pasado, lo cual ha convertido a la industria como una de las principales generadoras de divisas de la región.
Este crecimiento estuvo acompañado con niveles de eficiencia en la gestión, que se verificaron en el incremento tendencial de la cantidad de ingresos por turistas, en una relación positiva entre los ingresos obtenidos y el alza en la disponibilidad de alojamiento, además de altos niveles en el aprovechamiento de la capacidad hotelera que compararon muy favorablemente con lo que reflejaron los 10 principales destinos turísticos a nivel mundial. Además, el sector ha impactado favorablemente en el desempeño de las cuentas externas a nivel regional.
Sin embargo, se habían detectado también algunas señales que son preocupantes en relación con el funcionamiento futuro de la industria. Una de ellas es que hasta el 2019 se verificó una desaceleración en los niveles de crecimiento del turismo en comparación con lo logrado en las dos últimas décadas del Siglo XX. Si bien esta desaceleración es parte de una tendencia también observada a nivel mundial y en la región de Las Américas, los valores que reflejó el Caribe fueron inferiores a otros referentes geográficos. Ello, unido al hecho de que la Zona Asia–Pacífico, que comparte las mismas características básicas como destino turístico que el Caribe, tuvo resultados totalmente contrarios, nos lleva a pensar que la región ha comenzado a perder competitividad, debido a posibles fallas o agotamientos de los modelos de desarrollo turísticos prevalecientes en la región.
Un segundo factor de preocupación es que el Caribe depende mucho más del incremento de la cantidad de turistas para aumentar los niveles de ingresos que de otros factores, como, por ejemplo, la diversificación de la oferta turística. Esta estrategia, aplicada por varios países, si bien aporta dividendos en corto y mediano plazo, no se detiene a reflexionar sobre las consecuencias negativas futuras de la práctica de un turismo de masas.
Una tercera señal preocupante es la alta dependencia que el Caribe ha desarrollado del turismo como vector garantizador del crecimiento económico, con el agravante de que dicha dependencia no se ha traducido en desarrollo. En otras palabras, los niveles de rentabilidad obtenidos en el negocio turístico no se han podido convertir en un resultado similar en términos macroeconómicos.
De ahí que los retos que enfrenta el turismo caribeño en la era post-pandemia son:
1. Fortalecimiento de su resiliencia
2. Sostener su crecimiento
3. Lograr que los aportes del turismo al desarrollo económico de los países caribeños sean mayores.
Reflexionaremos sobre los retos que tiene que enfrentar el turismo en el Caribe a partir del COVID – 19 y que mencionamos en la entrega anterior. Dedicaremos este espacio al tema de la adaptación y resiliencia de la industria.
La pandemia dejó dos lecciones aplicables al sector. Primera lección: nos recordó que la actividad turística es muy vulnerable frente a shocks externos. Aclaremos este punto: Todos los sectores productivos y de servicios son impactados de una manera u otra por causales exógenas. Lo que puede diferenciar el turismo de otras actividades es la magnitud y alcance de esas causales y sus efectos.
Comparemos el turismo con la manufactura de exportación. Un huracán o una crisis política y social puede afectar la operacionalidad de una industria, pero no su mercado, el cual está ubicado fuera de los confines donde la industria se localiza. El turismo, sin embargo, es afectado por las dos vías, ya que el producto turístico se consume en el mismo sitio donde está la infraestructura que ofrece el servicio. Por otra parte, el inventario de causales que puede afectar negativamente el funcionamiento de la actividad turística es mayor que el de una industria de bienes, porque el turismo depende también de una variable de mucho valor que es la confianza del turista con relación a los destinos que desea visitar. Si la imagen de seguridad y confianza de un destino es dañada, el consumidor (turista) le da la espalda. Ello es lo que explica como el turismo, por ejemplo, puede ser tan sensible a una campaña hostil de la prensa local o internacional, factor frente al cual el sector manufacturero es incólume o lo podría sortear con mejor suerte.
Segunda lección: la necesidad de que el Caribe se prepare para continuar enfrentándose a eventos similares a la pandemia, sobre todo, aquellos de carácter recurrentes, como son los desastres naturales, en particular los huracanes, que pienso que serán cada vez más frecuentes y de mayor intensidad debido al cambio climático. Al igual que en el caso del COVID-19, los efectos que provocan sobre la industria turística el azote de los huracanes pueden extenderse por varios años, incluso aun después que los destinos alcancen los números de turistas e ingresos previos al impacto de estos fenómenos, ya que recuperar el ritmo de crecimiento que se mantenía toma más tiempo por las diversas disrupciones que provocan los meteoros en toda la cadena turística.
Por ello es imperativo de que cada destino diseñe y aplique estrategias que los prepare para una recuperación lo más expedita posible de los efectos que provocan los eventos externos de diferentes naturalezas y que tenga como prioridad la captación de la demanda latente que se produce debido a esos sucesos. Pero estas estrategias tienen estar enmarcadas en el contexto de la concepción del modelo turístico existente y en las políticas de implementación del mismo.
También hay que incluir en el análisis la capacidad de los destinos turísticos de convertir las adversidades en oportunidades para el desarrollo turístico. Tenemos el caso de la provincia de Aceh, en Indonesia, una de las más impactadas por el tsunami que se derivó del terremoto del 2004. Además de los esfuerzos de recuperación, la provincia se preocupó por convertir ese suceso en una de las principales atracciones, donde, a través de museos y paseos por los lugares que afectó el maremoto, se muestran no solo las consecuencias que generó el evento, sino también los trabajos que se acometieron para lograr que la vida y economía del territorio volvieran a la normalidad.
Un ejemplo de resiliencia de la industria del turismo lo constituye un grupo de países y territorios que he agrupado convencionalmente bajo el término de zona Asia – Pacífico. Estas naciones y territorios están ubicados en la misma franja de coordenadas que el Caribe, pero en el lado oeste del globo terráqueo (entre las latitudes 0 y 25 grados norte y las longitudes 70 y 150 grados oeste), por tal motivo comparten características climáticas similares y la exposición a fenómenos ciclónicos, aunque son más impactados por los terremotos, además que practican el turismo de sol y playa, entre otras modalidades. Los países y territorios son: Brunei, Cambodia, Indonesia, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia, Timor–Leste, Vietnam, Guam, Islas Marianas, Islas Marshall, Estados Federados de la Micronesia, Palau, Kiribati, Papua – Nueva Guinea, Maldivas y Sri Lanka.
Entre el 2000 y el 2018 esa región fue azotada por 33 tormentas tropicales, de las cuales 12 correspondieron a huracanes de categoría 4 y 5. Pero los impactos mayores lo recibieron de los terremotos, que contabilizaron 20 con intensidad que oscilaron entre 6.1 y 9.1 en la escala de Richter, siendo uno de los más devastadores el que sacudió a Indonesia, Sri Lanka, Tailandia y Malasia el 25 de diciembre de 2004 y que fue acompañado por un tsunami.
En términos de la actividad turística, las consecuencias de huracanes y terremotos son bien diferentes. Los huracanes azotan en la temporada baja turística del trópico boreal, por lo que puede esperarse que la mayoría de los turistas no se sientan desalentados de visitar en la temporada alta aquellos destinos con peligro de tormentas tropicales por el temor de quedar atrapados en una de ellas. Aquí la variable de más probabilidad de incidencia es que no puedan viajar porque los destinos no se hayan podido recuperar a tiempo de los daños provocados a su infraestructura turística y de apoyo a la misma para el inicio de dicha temporada.
En el caso de los terremotos la problemática es diferente. Estos pueden ocurrir en cualquier momento del año, por lo que podría pensarse que los turistas eviten visitar áreas de fuerte actividad sísmica. Sin embargo, esto no ha sucedido en los países y territorios del área del Asia y el Pacífico mencionada. Su desarrollo turístico ha continuado a pasos agigantados, superando, incluso, en todas las comparaciones al Caribe, por lo que se puede inferir que esta región ha sido capaz de proyectar una imagen de seguridad y confianza, que como ya expresé, es un activo estratégico para cualquier destino turístico.
Cuando hablamos del Caribe, no podemos hacer la misma valoración que la que acabamos de hacer en relación a la denominada zona Asia – Pacífico. Para ser justos y teniendo en cuenta la heterogeneidad en resultados turísticos de los países que integran la región caribeña, hay países que han demostrado tener más capacidad de sobreponerse y de adaptarse a momentos críticos que otros. Tomando como ejemplo la pandemia del COVID-19: en el año 2022 países como República Dominicana, Islas Vírgenes Norteamericanas e Islas Vírgenes Británicas, sobrepasaron la cantidad de turistas recibidos en el 2019, mientras que Puerto Rico y Jamaica se acercaron bastante a esos valores. Sin embargo, Cuba, el segundo destino de la región, apenas consiguió el 38% de los turistas que llegaron en el 2019 y Bahamas, quinto destino, reflejó solo un 48% de los arribos alcanzados en el año pre-pandemia.
Por lo tanto, el Caribe debe mirarse en el espejo de la zona Asia – Pacífico, ver esas experiencias en el manejo y recuperación de desastres de diversa índole, para tomar lo que sea aplicable en estas latitudes y que sirva como base para el diseño de un plan de mitigación, adaptación y resiliencia que permita mantener el atractivo de la región como plaza turística aún en el peor de los escenarios.
La recuperación de los destinos en el Caribe durante 2022 fue casi total, con excepción de Cuba que aún está muy por debajo de los niveles de 2019. Sin embargo, México, República Dominicana y Puerto Rico sobrepasaron el número de visitantes pre-pandemia, mientras Colombia estuvo muy cerca de alcanzar su recuperación total.
Cuba está lejos de los 5 millones de turistas que tenía antes de las restricciones de viaje por covid-19. En 2022 estuvo cerca de la meta de los 1,7 millones, y para 2023 prevé que lleguen 3,5 millones de turistas, una cifra lejana a los recibidos en 2019.
Sin embargo, para José Luis Perelló, profesor de la Universidad de La Habana y especialista en turismo, prevé que este año solo alcanzarán 2,3 millones de turistas, pues no cree que alcancen los 3.5 millones, según le dijo a EFE, así lo recoge Swissinfo.
Para los cubanos el turismo representa el segundo renglón contributivo al producto interior bruto (PIB) y la tercera fuente de divisas.
De acuerdo con los datos del gobierno federal el Caribe mexicano en 2022 tuvo 30 millones de llegadas al aeropuerto de Cancún. «Cerramos con un total de 19,7 millones de turistas, estos fueron personas que pernoctaron en nuestros hoteles y aquí estamos sumando turistas nacionales y turistas internacionales», dijo Javier Aranda, director del Consejo de Promoción Turística del estado de Quintana Roo. A Cancún llega cerca del 47,5 % del turismo internacional de México.
Por su parte, República Dominicana tuvo 7,1 millones de turistas por vía área y 1,3 millones por cruceros, superando los niveles prepandemia. Puerto Rico tuvo un récord en 2022 de pasajeros en su aeropuerto internacional con más de 10 millones de viajeros. Colombia, aunque no se ha recuperado en su totalidad, en 2022 alcanzó una recuperación del 98,6% con respecto a 2019.
Como lo informó REPORTUR.mx, luego de la crisis generada por la covid-19, Cuba ha tenido mayor dificultad para recuperarse en materia turística, esto de acuerdo con el estudio de la consultora internacional ForwardKeys, donde el sector refleja una caída del 65% respecto a los datos prepandemia. (Cuba sufre la peor recuperación turística de toda América).
“En el caso de Cuba, la recuperación es más lenta. El país recuperó el 40% de sus viajeros previos a la pandemia en 2022. La estrategia de comunicación durante la reapertura fue más lenta que en otros países vecinos, como República Dominicana”, dijo en su momento Juan Gómez, Jefe de Inteligencia de Mercado de la consultora internacional de radio y televisión, según lo recoge Cubaeseuro.
Puerto Viejo de Talamanca, Costa Rica. Foto: Jake Marsee/Pexels.
Los destinos de Caribe y Latinoamérica lideran las previsiones para el verano, según el informe de Perspectivas del turismo mundial que ForwardKeys ha presentado en la Cumbre Global del WTTC (Consejo Mundial de Viajes y Turismo) celebrada en Filipinas.
El citado estudio revela cómo cinco de los seis países que para este verano recuperarán las cifras prepandemia en llegadas internacionales son del Caribe, encabezados por Costa Rica, cuyas reservas para el próximo periodo estival superan en un 30% las registradas en las mismas fechas de 2019; al que siguen Aruba (+23%), República Dominicana (+16%), Jamaica (+15%) y México (+14%). En quinta posición se coloca Pakistán, con un alza del 14%. Por su parte España se encuentra en el puesto 19 en este mismo listado de destinos más resilientes de ForwardKeys presentado por su vicepresidente de Perspectivas, Olivier Ponti.
Tucán de pico de quilla. Foto: Fintanobrien/Pixabay.
El primer país europeo que aparece en el ranking de resiliencia de ForwardKeys es Islandia, en décima posición, por delante de Grecia (11), Portugal (17), Turquía (18), España (19) y Francia (20); “todos, salvo Islandia, destinos de sol y playa”, como ha apuntado Olivier Ponti.
En el ranking de ForwardKeys de los destinos más resilientes, nueve son del Caribe y Latinoamérica, seis de Europa, tres de África y Oriente Medio, y dos asiáticos.
El empuje del mercado estadounidense es el que está impulsando la recuperación, de ahí el óptimo comportamiento de los destinos caribeños, y en menor medida británico, alemán y francés, si bien el británico no sólo se está recuperando como emisor de turistas sino también como destino por la fuerza que está adquiriendo el turismo urbano, según ha indicado Ponti.
También ganan fuerza en Europa, como ha subrayado Olivier Ponti, “mercados más pequeños en volumen pero que sin embargo están experimentado una recuperación bastante fuerte, como los países nórdicos, Dinamarca, Suecia y Noruega, fundamentalmente”.
En cuanto a destinos de otros continentes presentes en el citado ranking sólo aparecen dos asiáticos, Pakistán e India, y tres de África y Oriente Medio: Tanzania, Egipto y Qatar
La programación de vuelos se estabiliza en 2022, con cifras significativamente superiores a las de 2021, por lo que esa capacidad más constante garantiza esa misma estabilidad para los flujos turísticos en los próximos meses.
Eso sí, como ha advertido Ponti, “debemos acostumbrarnos a lo inesperado, como nos ha demostrado el coronavirus, por lo que no podemos excluir que aparezcan nuevas variantes. De las dos últimas incidencias, la que ha tenido un efecto más duradero ha sido la irrupción de ómicron, mientras que la guerra en Ucrania está teniendo un impacto más limitado en el resto del mundo, sólo acentuado en el este de Europa”.
Prueba de ello es que, según ha explicado, “Europa ha logrado un fuerte posicionamiento para este verano a pesar de la guerra, que sólo está afectando a los países del centro y este del continente. ¿Pero qué pasará con la presión de la inflación en los precios de los billetes aéreos para unas compañías que están intentando mantener la cabeza fuera del agua? Pues depende de la duración de la crisis en Europa”.
A pesar de ello Ponti se ha mostrado “confiado, porque el deseo de viajar de los europeos y también fuera de Europa se mantiene, pero ahora no podemos saber cuál será el impacto negativo de la presión de la inflación en los precios y sus efectos en la economía”.
República Dominicana. Foto: Artem Ganzha.
Las cifras de ForwardKeys confirman la recuperación a distintas velocidades de las regiones. Así, en el primer trimestre de este año las llegadas internacionales se mantienen un 39% por debajo de las del mismo periodo de 2019 en América, un -41% en África y Oriente Medio y un -53% en Europa, si bien este último porcentaje estaría más próximo al de África y Oriente Medio de no haber sido por la guerra de Ucrania. De media el turismo internacional sigue un 59% por debajo de las cifras de 2019.
Sin embargo, comparando esas cifras con las del primer trimestre de 2021, se observa una fuerte recuperación liderada por Europa, con un alza del 350%, mientras la media internacional se sitúa en +200%
El segundo trimestre, como ha avanzado Polti, “se presenta más prometedor para el turismo internacional, con unas reservas inferiores un 46% de media a las del mismo periodo de 2019. América lidera la recuperación con un -27%, seguida por África y Oriente Medio (-33%), Europa (-40%) y Asia-Pacífico (-76%).
Olivier Ponti ha mostrado sus dudas sobre cómo afectará la presión de la inflación a los precios, y ha afirmado que todo dependerá de la duración de la crisis en Europa.
Y es que la recuperación está íntimamente relacionada con la reapertura de mercados emisores y destinos. En el caso de Asia-Pacífico, la región donde más tarde se están reabriendo, la gran pregunta es cuándo le llegará el turno a China, mientras destinos como Fiyi y Maldivas ya tienen más reservas para este verano que en 2019, y Filipinas y Singapur son los que más crecen.
ForwardKeys prevé “una aceleración de la recuperación en Asia-Pacífico en este segundo trimestre, para la que será clave recobrar el turismo intrarregional”.
Comentario HHC: Lamentablemente nuestro país no se encuentra entre los que liderena la recuperación turistica. Por cierto, todo el mundo ya habla del I trimestre, y la ONEI sigue sin publicar " Llegadas de los Visitantes Internacionales de Marzo ", el de Febrero fue publicado el 16 de Marzo. No obstante el Ministro de Economía anuncíó hoy que al cierre del primer trimestre 2022 tenemos 313 908 visitantes acumulado. Esto quiere decir que en Marzo se recibieron 128 159 visitantes, el mejor mes de lo que va de año, y significa que nos encontramos al 12.6 % de la meta del año, es decir se necesitan 243 000 visitantes mensuales en los nueves meses que quedan del 2022.
Hoy se cumple casi un mes de solicitarle al MINTUR información adicional que no se publica , donde me dieron acuse de recibo, y hasta el presente no la he recibido.
Los ferris, pequeños transbordadores pintorescos, ágiles y útiles, reanudaron sus viajes entre la República Dominicana y Puerto Rico al comenzar febrero, una buena noticia para el turismo regional en medio de tantas malas noticias generadas por la epidemia de Covid-19.
Una firma propietaria de esos barcos hechos para transportar pasajeros a cortas distancias prometió que mantendrán los protocolos de salud y seguridad con el fin de cuidar la salud de huéspedes, tripulantes y sus empleados.
Todas las precauciones apuntan contra la propagación del nuevo coronavirus
La Dirección General de Migración (DGM) de República Dominicana anunció que el viajero tendrá que presentar formularios de ingreso y salida del país incluyendo datos de salud.
En el caso de Puerto Rico los pasajeros con intención de ingresar a esa isla tienen que presentar una prueba negativa que indique que no tiene el SARS-CoV-2.
El reinicio de los agradables viajes siempre turísticos de los ferris en el mar Caribe es un paso más de la industria del ocio hacia una nueva época.
Especialistas en transporte turístico creen que los ferris que viajan entre las islas caribeñas podrían ampliar las perspectivas de recuperación del sector de las vacaciones.
Un ferry no es solamente un pequeño buque mercante que se utiliza para transportar pasajeros vehículos y carga.
También significa paseos con muchas y deliciosas paradas que multiplican un viaje de vacaciones.
No en balde en Venecia se les llaman autobuses o taxis acuáticos.
Los ferris gracias a su versatilidad pueden tener “paradas” en varias islas en un solo viaje.
Las islas de las Antillas Menores, por ejemplo, son ideales para los ferris. Esto es porque pueden ser comparadas a un sendero con peldaños separados por intervalos del mar desde Cuba hasta Sudamérica.
Con un poco de imaginación, es posible comparar al Caribe y sus islas con una avenida tropical unida por esas embarcaciones que son cada vez más modernas y seguras.
No son gigantescos y de gran calado como los buques cruceros. Salvando las distancias son pequeños y ágiles vehículos náuticos que pueden diseñar itinerarios diversos y divertidos.
Es cierto que los aviones grandes y pequeños son rápidos, pero no todos pueden brindar un majestuoso paseo por un mar azul como el caribeño.
Por lo general el vuelo es rápido y no permite ver mucho ni sentir la brisa marina.
Pese a esas características los ferris aún no abundan entre las islas del Caribe.
Por paradójico que pueda parecer no hay muchas conexiones de ferry en la región.
La razón es que muchos viajeros usan aviones para saltar de una isla a otra.
Las aerolíneas suelen brindar buenas ofertas difíciles de rechazar. Por otra parte, los barcos cruceros han logrado atrapar la imaginación del viajero promedio y su poder adquisitivo.
Pero si usted no es propietario de un yate, los viajes en ferry son ideales para viajeros con un viejo romance con el mar pero con un bolsillo limitado.
Los viejos transbordadores son una parte de la vida isleña, de sus culturas y hábitos. Los naturales suelen usarlos en sus vidas normales.
Estos transbordadores pueden transportar a la gente por un mundo marino cubierto de islas que nunca se ha detenido a mirar.
Muchos de los ferris son lo suficientemente grandes como para ofrecer un área de Primera Clase, amenidades, asientos reclinables, snack bar, lounge y tiendas libres de impuestos.
Y serán pronto nuevamente excelentes partes de las vacaciones una vez que el mundo esté nuevamente rotando con normalidad y haya dejado detrás al monstruoso virus.
Comentario HHC: ¿ Cuándo tendremos nuestros ferries a la Florida, Cayo Largo, Cancún para turismo nacional e internacional?. El Ferris entre Puerto Rico y Dominicana dura el viaje 13 horas.
Investigué un poco más.
"Con una inversión de 100 millones de dólares por los próximos 5 años, la empresa puertorriqueñita de transportación marítima de pasajeros, ha regresado al mercado turístico y marítimo con una nueva embarcación que promete ofrecer los más altos estándares en términos de servicios, amenidades y entretenimiento.
La recién adquirida nave de 192 metros de eslora proveniente de Grecia, que desde mayo 3 ofrece servicios de transportación marítima de pasajeros y vehículos entre Puerto Rico y la República Dominicana, cuenta con capacidad para 1,750 pasajeros.
Uno de los mayores atractivos que ofrece Ferries del Caribe es la capacidad de transportar 500 autos o hasta 150 contenedores de carga. Además, los pasajeros pueden llevar equipaje ilimitado, del cual hasta 3 maletas o bultos libres de costo y cada maleta adicional tiene un cargo establecido."