Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 14 de julio de 2020

El impacto de la crisis de la Covid-19 sobre la economía cubana[1]

Dr. Juan Triana Cordoví[2]
Centro de Estudios de la Economía Cubana
Msc. Ricardo González Aguila[3]
Centro de Estudios de la Economía Cubana
Resumen
En el trabajo se analizan los principales impactos de la crisis de la COVID-19 sobre la economía cubana. Se identifican canales de incidencia por el lado de la oferta y de la demanda, y se discuten medidas de política económica para enfrentar la crisis.
Palabras claves: COVID-19, economía cubana, impactos
Introducción: contexto país previo a la crisis del COVID-19
A inicios de 2020, antes de la crisis del coronavirus COVID-19, el escenario económico doméstico era delicado y crecientemente vulnerable. En los meses de enero y febrero de 2020, el arribo de turistas internacionales había descendido en 19% y 13%,[4] respecto a igual período del año anterior. Estimamos que el país dejó de ingresar por ese motivo alrededor de 100 millones de USD.[5]
Las tensiones sobre la disponibilidad de combustible, que habían puesto en dificultades al sector empresarial en el último cuatrimestre del año 2019; se mantuvieron. Implicó que las empresas trabajasen en base a planes de la economía ajustados a la baja. El gobierno pronosticó que la economía crecería alrededor de 1% en el año 2020. Adicionalmente, los mercados de consumos habían experimentado una creciente escasez a lo largo del 2019. 
Contexto externo
En términos de relaciones económicas internacionales, la política de la administración de Donald Trump se mantuvo con ninguna perspectiva futura de mejoramiento y afectaciones significativas sobre las remesas, el turismo y la inversión extranjera. Las probabilidades de reelección (al menos antes del impacto de la COVID-19 en EE.UU.) eran elevadas.      
El país había experimentado una recomposición de sus relaciones externas en el quinquenio anterior (2015-2020), propiciado por un período inicial de mejoras en sus relaciones económicas, comerciales y financieras con el gobierno de Estados Unidos, durante la administración de Barack Obama. De otra parte, los últimos tres años se habían caracterizado por el afianzamiento de gobiernos de derecha en América Latina, con la consiguiente pérdida de aliados, tal es el caso de Brasil, Ecuador y Bolivia, con afectaciones directas para Cuba en los ingresos por exportaciones de servicios.
La compleja situación política en Venezuela y su pobre desempeño económico constituyó un factor negativo en el desempeño de la economía cubana, que se afectó directamente en el abastecimiento de petróleo y en los ingresos por exportaciones. El ascenso de gobiernos progresistas en Argentina y México resulta lo más positivo para Cuba en estos años, sin embargo, en términos de impacto económico, no logran compensar suficientemente las pérdidas antes indicadas.
La mejora ostensible de las relaciones con la Unión Europea y Rusia parece equilibrar la situación en términos políticos. En el caso de Rusia, se producido un incremento de las relaciones económicas con Cuba, con significativos proyectos  de inversión extranjera en infraestructura, mientras varios países miembros de la Unión Europea, en especial España y Francia, mantienen relaciones económicas y proyectos de inversión en diferentes sectores de la economía de la Isla.
China, permanece como un socio comercial muy importante; pero más cauto que en años anteriores, tanto en términos comerciales como en proyectos de inversión, a pesar de la conocida afinidad política entre ambos países.
Contexto Interno
En el orden interno, estos últimos años se han caracterizado, primero, por un proceso de reforma económica sustentado en varios documentos rectores[6] (elaborados todos con el concurso de académicos de diferentes ámbitos de las ciencias sociales). Todos esos documentos fueron también ampliamente discutidos por la sociedad cubana y sin dudas consensuados al nivel de las instituciones decisoras. Luego de diez años de implementación ese proceso de reformas puede calificarse de cauto y si atendemos a los resultados obtenidos en términos económicos, puede afirmarse que ha quedado lejos de sus propósitos.
El proceso de reforma económica intentó dar más espacio al mercado dentro de un modelo económico de planificación centralizada, que no ha logrado desprenderse de la utilización de mecanismos de control directo sobre la economía en general. Ha tenido como ejes centrales:
1.    la reforma de la empresa estatal, aún inconclusa;
2.    la promoción de la Inversión Extranjera Directa, la cual no ha alcanzado las metas de monto de inversión por año y es manejada con extrema discrecionalidad; a la vez que las empresas creadas están sometidas a regulaciones que limitan su agilidad en la toma de decisiones y su eficiencia;
3.    la concesión de mayores espacios a los agentes económicos no-estatales, entre ellos, los llamados trabajadores por cuenta propia (TCP) y las cooperativas no-agropecuarias (CNoA), sobre los cuales se mantienen una alta discrecionalidad regulatoria, y límites en cuanto a su crecimiento, tanto cualitativo como cuantitativo;
4.    la concesión de mayor autonomía a los gobiernos territoriales, proceso este último de extrema complejidad que recién comienza y obligará repensar las relaciones entre el gobierno central y los gobiernos locales, en especial las económicas.
Todo ello ha provocado, además, la elaboración y puesta en práctica de centenares de medias de política económica, sin embargo, su impacto en las aspiraciones de crecimiento y desarrollo están lejos de las necesidades reales del país. Retomar ideas centrales que aquellos documentos que de alguna manera fueron “congeladas” desde su aprobación” y ser más osados, parece ser uno de los propósitos inmediatos del liderazgo político. “Hay que tener valentía y tenemos que hacer cosas diferentes, haciendo lo mismo no vamos a resolverlo, ni vamos a avanzar más” fue la exhortación del Presidente Díaz-Canel (Cubadebate, 4 de mayo, 2020).
En segundo lugar, las distorsiones macroeconómicas acumuladas por décadas se mantuvieron. Entre ellas, la de mayor importancia ha sido la sobrevaloración del tipo de cambio oficial y la dualidad monetaria; pero también han persistido distorsiones salariales y fiscales. El gobierno ha hecho varios anuncios acerca de su intención de lograr la unificación cambiaria y monetaria, sin embargo, la propia situación económica del país, en especial la restricción financiera externa y la restricción fiscal han propiciado la demora en la ejecución de tal medida. Debe adicionarse a lo anterior que Cuba no cuenta con la posibilidad de recibir algún tipo de crédito de ningún organismo internacional para este fin. La distorsión cambiaria y monetaria se traduce en problemas de eficiencia asignativa, y mal funcionamiento del sistema de incentivos.
Crecimiento del Producto Bruto Interno
Basado en necesidades de aumento de la inversión y el consumo, el gobierno declaró como meta de crecimiento del PIB, una tasa anual entre 5,5% y 6%. Sin embargo, el crecimiento del PIB en el último quinquenio no solo estuvo por debajo la meta anunciada; sino también del crecimiento estructural observado en el período 1996-2018 (ver gráfico 1). Ello indica que las reformas introducidas en el marco de los Lineamientos han sido insuficientes para acelerar significativamente el ritmo de expansión de la economía.    
Gráfico 1. Dinámica del PIB a precios constantes, 1996-2018
 Fuente: ONEI, Series Estadísticas, 1996-2018
Entre los factores estructurales que han impactado negativamente en la dinámica del PIB se encuentran:
    Débil estructura productiva, y falta de incentivos y complementariedad del sistema empresarial.
    Una tasa de formación bruta de capital que no ha rebasado el 15% del PIB en los últimos diez años.
    Alta sensibilidad del PIB a las importaciones, y altas restricciones a la importación.
    Alta propensión marginal a consumir, y escaso ahorro nacional.
    Alto deterioro tecnológico acumulado.
    Débil flujo de financiamiento externo (créditos e Inversión Extranjera Directa)
De otra parte, la estructura del PIB favorece significativamente el sector servicios. El peso de los servicios ha sido preponderante en la composición del producto, prácticamente desde los años sesenta. El sector de los servicios generó el 75% del PIB en el año 2018 (gráfico 2), de ellos 43 puntos porcentuales correspondieron a los servicios públicos (por ejemplo, salud, educación, administración pública, etc.). El sector del turismo representó un 9% del PIB. No existe datos públicos del 2019, pero no deben existir grandes variaciones en cuanto a la participación sectorial en el PIB.

Gráfico 2. Estructura del PIB, año 2018


Fuente: ONEI, Anuario estadístico de Cuba 2018.
 Inflación
En el año 2018, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) reflejó un modesto incremento de 2,4%. Sin embargo, su utilidad como indicador de inflación es limitada si atendemos a que deja fuera los precios en pesos convertibles (ONEI, 2019).
El gobierno decretó a partir de agosto del 2019 una expansión salarial que representó un incremento del 68% del salario nominal promedio, para la mitad de los empleados del sector estatal. Al unísono, decidió topar los precios de los productos alimenticios. [7]
En los últimos tres años, las presiones al alza de los precios ya habían aumentado debido a una menor disponibilidad de productos en los mercados (inflación reprimida). La crisis venezolana, las nuevas sanciones económicas de la administración Trump, la caída de las exportaciones y del turismo, y el congelamiento de las reformas estructurales forman un coctel que produce estancamiento, obliga al recorte de importaciones e impacta negativamente en la oferta de productos, aun cuando este este efecto no se contemple fielmente en las cifras oficiales de consumo, ni en los valores del IPC.
Desempleo
Al cierre de 2019 se estimaba en 4 millones 515 mil 200 ocupados en la economía, de los cuales 3 millones 79 mil 500 pertenecen al sector estatal y un millón 435 mil 700 al sector no-estatal, con una tasa de desocupación[8] (desempleo abierto) del 1,2%.[9] Desde el 2013 a la fecha se ha manifestado una tendencia decreciente en el comportamiento de la tasa oficial de desempleo.
Sin embargo, dicha tasa debe tomarse con especial cuidado si se tiene en cuenta que, para el año 2018, la población en edad laboral[10] era de 7 millones 146 mil 900 personas; mientras que la población activa solo alcanzaba los 4 millones 559 mil 100 personas para una tasa de actividad económica de 63,8%.
La tendencia del empleo en los últimos cinco años confirma que:
1.    El empleo total disminuyó desde los 4 713 700 empleados en el 2015, hasta 4 515 200 en el 2019, esto es, unos 198 500 empleados menos, aunque es de señalar el crecimiento del empleo total entre el 2018 y el 2019.
2.    El empleo estatal ha sido el principal responsable del decrecimiento del empleo total con una pérdida de empleados de 380 600 para los mismos años.
3.    Los ocupados en el sector no estatal crecen en 182 100 personas, siendo en los ocupados en el sector privado donde se experimenta el mayor crecimiento con 223 500, mientras los ocupados en cooperativas agropecuarias decrecieron entre el 2015 y el 2018 en 71 800 personas.
Otro elemento a destacar es la representatividad del empleo no estatal en la estructura del empleo total que alcanza un 31,7% y se hace aún más significativo si se le compara con el peso del empleo en el sector empresarial estatal en el empleo total que es de 35,4%.
El crecimiento del empleo en el sector estatal y la mejora de la calidad del empleo en el sector privado pareciera debieran ser las prioridades en cuanto a política de empleo para los años venideros.
El sector externo
Cuba ha padecido de una secular debilidad de su sector exportador asociada a deformaciones estructurales de larga data que contribuyeron decisivamente a la concentración geográfica de sus exportaciones y a una alta concentración en términos de bienes,[11] generando una dependencia significativa de convenios sustentados en relaciones políticas.
El cambio estructural más significativo se ha producido en el papel determinante de los servicios en los ingresos totales de exportación, algo prácticamente inexistente hasta inicios de los años noventa, con la irrupción del sector turístico primeramente; y luego la incorporación de los servicios de telecomunicaciones y de los servicios médicos y profesionales.
Hoy, las exportaciones de servicios más que cuadruplican los ingresos por exportaciones de bienes.
Los datos del período también confirman el deterioro en el comportamiento de las exportaciones, tanto de servicios como de bienes. Es posible que el 2019 haya seguido la misma tendencia y todo indica que en el 2020 esa tendencia a la disminución será más pronunciada.
Las exportaciones de servicios
Para el año 2018 la estructura de los ingresos por exportaciones de servicios fue como se muestra en la tabla 1.
Tabla 1. Exportaciones de servicios de Cuba
Exportaciones de Servicios (miles de USD)
2018
Total Exportaciones de Servicios
11 289 821
Servicios de salud humana y servicios de atención social
6 398 538
Servicios de soporte
1 319 072
Alojamiento y restaurantes
970 425
Telecomunicaciones
722 162
Fuente: ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2018
Esos cuatro rubros concentran el 71% de los ingresos por exportación de servicios en el año 2018. En el 2019 la estructura no debe haber cambiado significativamente.
Las exportaciones de bienes
Tras la desaparición de la Unión Soviética el país no ha vuelto a recuperar sus niveles de exportación de bienes, exceptuando un incremento inusitado observado en el período 2010-2014 (ver gráfico 3), que se explica por la exportación de combustible y lubricantes, resultado de acuerdos con Venezuela y la puesta en marcha de la inversión conjunta en la refinería de Cienfuegos.
Gráfico 3. Renglones de exportación de bienes, 1985-2018
Fuente: ONEI, 2019. Series Estadísticas
Sin embargo, en líneas generales, las exportaciones de bienes han descendido desde 2011. En 2018 se exportaron poco más de 2000 millones, cifra similar a la observada en 2004-2005. Los medicamentos, el níquel y cobalto, el tabaco y sus productos asociados, bebidas, azucares y mieles y concentraron el 83% de las exportaciones.
Luego de 1989, también se produjo una cierta desconcentración geográfica de los mercados de destino de las exportaciones. No obstante, esa relativa desconcentración del mercado de exportación, aun cinco países, Venezuela, Canadá, China, España, Países Bajos, constituían el destino principal de la mayoría de las exportaciones cubanas, concentrando poco más del 70% de ellas.[12]
La inversión extranjera directa
La información oficial indica que entre el período que va de octubre del 2018 a octubre del 2019, se firmaron 25 nuevos negocios por 1 700 millones de USD. Mientras, desde el 2014, se han establecido 45 negocios en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel por un monto de 2 600 millones de dólares. Alrededor de 149 acuerdos se han firmado en el resto del país (Rodríguez 2020). En total es posible estimar que entre el año 2014 y el final del 2019, Cuba, ha logrado compromisos de inversión por 8 000 millones de dólares con empresarios de 35 países, ello hace que el monto anual de inversión comprometida en el país estaría alrededor de los 1600 millones de dólares, prácticamente 1000 millones menos de lo reconocido oficialmente como necesario. España, por su presencia en el turismo a través de contratos de administración, Rusia con megaproyectos en la infraestructura (ferrocarril y energía) y Canadá, parecen liderar esas inversiones.
Hoy una parte sustancial de los proyectos se concentra en Infraestructura (energía, ferrocarril, puertos). Proyectos anunciados como el referido a la modernización de los aeropuertos no se han divulgado nuevas informaciones.
Impactos de la COVID-19 sobre la economía cubana
A diferencia de otras, la crisis provocada por el coronavirus COVID-19 es el efecto combinado de un shock de oferta y de demanda. CEPAL estimó que debido a la crisis, el PIB decrecería en -3,4% en 2020.
Por la vía de la oferta la (ya insuficiente) disponibilidad de insumos importados será clave para evaluar el alcance recesivo de la crisis sobre la oferta doméstica. En particular, la disponibilidad de combustibles y de ciertos insumos que no pueden ser producidos localmente marcará la gravedad del impacto. Es de esperar (y de hecho ya se han hecho algunos anuncios) que los escasos insumos disponibles se concentren en la producción de alimentos y la exportación. 
Por lo pronto el gobierno anunció recortes importantes, así como la concentración de los recursos en objetivos bien definidos; no paralizar las exportaciones, por el contrario estimular todo esfuerzo en ese propósito; incrementar la producción de alimentos, y garantizar todos los suministros asociados al enfrentamiento de la pandemia.
Las principales fuentes de divisas en Cuba se han visto impactadas por la pandemia y su recuperación no será inmediata:
1.         El turismo, y el resto de los servicios asociados al sector, servicios de apoyo, viajes, ingresos aeroportuarios, debido a la suspensión de vuelos internacionales y al cierre de fronteras. Las expectativas de recuperación son bajas debido al impacto recesivo que se observa en economías que hoy son los principales emisores de turistas a Cuba.
2.         Las remesas. El creciente desempleo y mayor incertidumbre en economías emisoras supondrá una caída significativa de las mismas por tiempo desconocido; en especial por el impacto de la epidemia sobre el desempleo en los Estados Unidos de Norteamérica, origen principal de las remesas hacia Cuba (alrededor de un 85%).
El Banco Mundial estimó una reducción de las remesas cercana al 20% debido a los efectos de la COVID -19. Para el caso de Cuba, que además enfrenta restricciones específicas dictadas por la administración Trump y cuya fuente principal es Estados Unidos, epicentro actual de la pandemia, es probable que esa disminución sea, cuando menos un 10% por encima del estimado.
3.         Los ingresos por exportaciones de bienes, con la probable excepción de los farmacéuticos deben disminuir. Se espera una caída en los precios de los commodities debido a una fuerte desaceleración del comercio internacional, y la paralización (parcial) de cadenas globales de valor. En el caso de los bienes farmacéuticos, no resulta probable que el aumento de las exportaciones de estos rubros compense la caída de los ingresos de los commodities.
4.         La inversión extranjera directa debido a una mayor aversión al riesgo de los inversionistas internacionales; a que se mantienen estándares de negociación y operación alejados de los internacionales; y a una creciente incertidumbre sobre la economía cubana. No se espera que la IED pueda retomar una dinámica cercana a años anteriores.
Por la vía de la demanda los canales tradicionales determinarán la profundidad del impacto: el consumo de los hogares y el gobierno, la formación bruta de capital (la inversión), y las exportaciones netas. 
Consumo de los Hogares
Debe esperarse una caída significativa en el consumo de los hogares, en particular, por el impacto sobre los ingresos de las familias que se explica por:
1.            Caída de las remesas
2.            El descenso de los ingresos del sector no-estatal como consecuencia de las medidas de aislamiento social. El informe de AUGE (2020) relacionado al impacto de la COVID-19 sobre el Trabajo por Cuenta Propia (TCP) estima que 24 de 38 actividades seleccionadas percibirían un impacto medio-alto sobre su desempeño. Ello afectaría a 264 mil TCP.     
3.            La caída de salarios de trabajadores del sector estatal
4.            La paralización (parcial) del empleo informal
5.            El cierre de actividades de comercio no esenciales y la gastronomía
Por otra parte el consumo de los hogares podría verse afectado por una mayor escasez relativa de productos de origen importado y la disminución sustancial de los “envíos” desde el exterior.
Consumo del Gobierno
Aunque no hay un efecto claro sobre cómo la crisis del COVID-19 afecte el consumo de gobierno para el año corriente, es probable que aumente. Por una parte, al menos mientras dure la epidemia, los gastos en sanidad y asistencia social se incrementarán, por otra, los gastos de educación, cultura, deporte sufrirán un ajuste a la baja.
Sin embargo, dado la caída significativa que se espera en los ingresos fiscales producto de una paralización parcial de la actividad económica estatal y no estatal, y de una menor recaudación por la vía del consumo de los hogares; es (altamente) probable que el consumo de gobierno experimente un ajuste significativo hacia adelante. Con un déficit fiscal incrementado y un espacio fiscal muy ajustado, es de esperar que el déficit termine por monetizarse con sus conocidas repercusiones inflacionarias.  
Formación Bruta de Capital (Inversiones)
Fue anunciado por el Ministro de Economía, la interrupción de inversiones, en especial, no se iniciará ninguna nueva mientras dure esta situación.
Debido a la alta propensión al consumo, el bajo ahorro nacional, y las restricciones de endeudamiento externo cabe esperar ningún cambio drástico hacia el incremento de la formación bruta de capital.
También es de esperar una contracción de la inversión extranjera, principalmente, por factores asociados a la propia situación de las economías donde están radicadas las casas matrices (Canadá, España, Rusia que son economías muy golpeadas por la pandemia). Debe esperarse también un incremento del riesgo-país y también hay que tener en cuenta la competencia de otros mercados en la región que pueden implementar políticas agresivas de atracción de flujos de inversión y hacer concesiones que en el caso de Cuba no resultan fáciles de adoptar
Exportaciones Netas
Exportaciones de Servicios. Expansión de la exportación de servicios profesionales, en particular, cabe esperar un incremento de las exportaciones de servicios médicos. El incremento de los ingresos por estos servicios estará en dependencia de la duración de la crisis sanitaria y de la magnitud de su demanda. De otra parte, aunque no deben esperarse reducciones en los convenios existentes con Venezuela, la crítica situación de su economía levanta serias dudas sobre la capacidad de pago por el consumo de tales servicios. 
De las varias misiones enviadas a países que enfrentan la pandemia (2000 nuevos colaboradores[13]) no es posible estimar qué nivel de ingresos significarán para el país, pues se desconocen las tarifas a las que fueron pactados dichos servicios. No obstante, se descartan incrementos sustanciales al extremo de recuperar los niveles que los mismos tuvieron a mediados de la presente década.
Caída abrupta del turismo. Volver a los niveles de arribos de turistas observados anterior a la pandemia no parece probable en un lapso de tiempo inferior a un año. De hecho, el sector turístico cubano deberá reinventarse para cumplir con los nuevos estándares que esta pandemia ha impuesto. De otra parte, es muy probable que a escala mundial los flujos de turistas demoren en recuperarse debido a razones sanitarias, al incremento de costos de los pasajes aéreos, y a la difícil situación económica, en particular de desempleo, que se experimentarán las principales economías emisoras. La tabla 2 resume en cuánto decrecerá el PIB de los principales emisores de turistas a Cuba.    
Tabla 2. Impacto de la COVID-19 sobre el PIB de los principales emisores de turistas a Cuba
Países
% del
Decrecimiento PIB
total de turistas
estimado 2020
Canadá
26%
-6.2%
Estados Unidos
12%
-5.9%
Comunidad Cubana en el Exterior
15%
-
Italia
3%
-9.5%
Alemania
4%
-6.5%
Federación Rusa
4%
-5.5%
Francia
4%
-8.2%
México
4%
-6.6
Reino Unido
3%
-6.5%
España
3%
-9.4%
Fuente: ONEI, 2020; Unión Europea, 2020; y Fondo Monetario Internacional, 2020
El peor escenario para el turismo cubano sería que la recesión en las economías listadas en la tabla 2 tuviese forma de “U”, o sea, que posterior a la caída del PIB en 2020 aconteciera un período de estancamiento o lento crecimiento (hasta el momento, ése es un escenario poco probable pero no descartable).
En un escenario discreto en el cual el arribo de turistas en Cuba descienda en 20%-30% respecto al 2019 (UNWTO, 2020), estimamos que los ingresos descenderán entre 600-800 millones a lo largo del año.
En la medida que el país pueda elevar los ingresos por turista se podrá mitigar el impacto negativo de la contracción del turismo. Sin embargo, la relación entre ingresos y arribos demuestra un bajo aprovechamiento de las potencialidades del sector, tal como muestra el siguiente gráfico:
Gráfico 4. Ingresos y arribo de turistas a Cuba

Fuente: ONEI, Anuarios Estadístico de Cuba, varios números
Exportaciones de bienes. Es importante observar el avance de la situación económica en los principales mercados de destino de las exportaciones cubanas. Como se explicaba en la sección 2, estos países concentran el 74% del total de las exportaciones cubanas.
La recuperación de la dinámica económica de China será decisiva, al igual que España. En el caso de los países bajos (Cuba comercia una parte importante del níquel a través de los puertos en esos países) la dependencia no es tan decisiva y estaría asociada más bien a los destinos finales del níquel y el cobalto cubano.
Es más lógico esperar una mejor recuperación de la economía china que de la española. En cuanto a Venezuela no parece probable esperar variaciones dramáticas en uno u otro sentido.
Disminución del precio de los commodities
La ralentización del crecimiento económico a escala mundial, en particular, de jugadores claves como China, Estados Unidos, y la Unión Europea es probable que induzca a la baja en los precios de los principales commodities cubanos, azúcar y níquel más cobalto.
En el mes de abril de 2020, el precio del azúcar alcanzó el valor más bajo de la última década, 10.05 centavos por libra, aunque la tendencia ha venido siendo decreciente desde el 2010.
Gráfico 5. Evolución de los precios de los principales commodities de exportación
 Fuente: Elaboración propia con datos del Fondo Monetario Internacional, 2020   
A los precios actuales del azúcar, y sus proyecciones para el año 2020, unido a los bajísimos niveles de producción de Cuba y a los anuncios de incumplimiento del plan de producción, es de esperar que en 2020 se registren los peores datos de ingresos por exportación de este rubro.  
Después de haber alcanzado un mínimo histórico en 2017, los precios del níquel experimentaron una recuperación que duró hasta septiembre de 2019, cuando comenzaron a descender de forma acelerada. A raíz de la crisis de la COVID-19, la demanda internacional del níquel sufrió una fuerte caída debido a la disminución de la actividad económica en China e Italia, dos de los principales consumidores mundiales.
Cuba produjo 54 mil toneladas métricas de níquel en 2019, lo que nos permite estimar unos ingresos de alrededor de 750 millones de USD. Se espera que los precios desciendan alrededor de 17% en 2020. Asumiendo unos niveles de producción iguales a los de 2019 (lo cual es improbable que ocurra) implicaría una disminución de alrededor de 125 millones de USD de ingresos en el año.    
El cobalto (denominado como “oro azul” entre los inversionistas) es uno de los commodities con futuro más prometedor por su uso para baterías recargables. Se espera que la expansión del mercado de los autos eléctricos eleve la demanda de este mineral, de hecho, entre los años 2017 y 2018 sus precios se aceleraron rápidamente debido a las expectativas de los inversionistas internacionales. Sin embargo, en 2019 los precios se desplomaron nuevamente debido a las tendencias reales del mercado de automóviles eléctricos.        
Otros bienes de exportación, como el tabaco y el ron, productos que se mueven en segmentos de mercados de altos ingresos también pueden recibir impactos negativos por la disminución de la demanda para este año. En el caso del tabaco, la paralización de los vuelos internacionales ya ha afectado la operación de exportación en tanto el tabaco se exporta en aviones.
Repunte de la exportación de productos biotecnológicos. Como ya se planteó es posible esperar el crecimiento de los ingresos por exportaciones de fármacos biotecnológicos. Las exportaciones de medicamentos (genéricos y fármacos biotecnológicos) fue uno de los principales rubros de exportación. En buena parte esos ingresos estuvieron sustentados en los genéricos y muy asociados a las misiones médicas cubanas en diferentes países. Lo que cambia cualitativamente ahora, pues, es la demanda sobre productos fármacos biotecnológicos (interferón, ciertos tipos de vacunas de alta capacidad inmunológica) la que puede dinamizar los ingresos. Una ventaja indiscutible del país es la disponibilidad de capacidades productivas tanto en territorio nacional como en el exterior para satisfacer esa demanda.
Otros Impactos
¿Se aproxima una crisis alimentaria? Elevar la producción agropecuaria doméstica fue una de las primeras prioridades económicas anunciadas por el gobierno desde el inicio de la pandemia. Básicamente, las acciones se han dirigido a acelerar las producciones de ciclo corto y a aumentar las asignaciones de recursos (fertilizantes, plaguicidas, combustibles, etc.) para la producción de alimentos, en un año que se dibujaba sombrío para el sector.[14]    
La caída de los ingresos externos en un país que depende de las importaciones para garantizar la alimentación de la población, se interpretó rápidamente como el detonante de una posible crisis alimentaria.  Sin embargo, hay acontecimientos en desarrollo en el entorno internacional que podría aumentar la probabilidad de ocurrencia de dicho escenario.
Primero, a diferencia de otros tipos de bienes, la demanda de alimentos ha aumentado a lo largo del mundo con las medidas de confinamiento implementadas a diferentes niveles por los países. Debido a la incertidumbre, el acaparamiento de alimentos ha sido una práctica observada con frecuencia. Además, con el objetivo de proteger a sus poblaciones varios países han acelerado las importaciones de alimentos con el objetivo de crear reservas.  
Segundo, por el lado de la oferta, las restricciones de movimiento de personas tanto a nivel internacional como a nivel doméstico, han puesto en riesgo el ciclo estacional del trabajo agrícola, con ejemplos en diferentes países de cosechas perdidas por insuficiente disponibilidad de empleados. Además, el incremento del precio internacional de los fertilizantes ha sido evidente desde febrero de 2020 elevando los costos de producción de los alimentos. Asimismo, la escasez de medios de trasporte ha complejizado mucho más situación.     
Tercero, varios países productores-exportadores de alimentos han respondido a la crisis con cuotas o prohibiciones de exportación.
Como consecuencia de todo lo anterior podría suceder en los próximos meses un incremento del precio de los alimentos, agranvado la ya de por sí compleja situación alimentaria que enfrenta Cuba.
Ajustes y reformas para el 2020
El gobierno cubano anunció un grupo de acciones para enfrentar el rigor que impone la pandemia, ajustar la economía y prepare para la recuperación de la economía.
El Ministro de Economía anuncio ajustes importantes a la economía sobe la base de “proteger las exportaciones, priorizar la producción nacional de alimentos, medicamentos y aseo; intensificar las medidas de ahorro de recursos de todo tipo, no solo los energéticos; y no paralizar la actividad productiva ni la comercialización de recursos básicos.” [15]
Reducción de gastos, paralización de nuevas inversiones, paralización de miles de vehículos estatales (mas de 34 000) no vinculados directamente a la producción. A la vez, se tomó la decisión de:
           potenciar la producción agropecuaria;
    destinar recursos materiales y financieros en divisas, preferencialmente, para las producciones de arroz, plátano, frijol, maíz, boniato, huevos, carne de cerdo y ganado menor;
           priorizar la acuicultura y también la producción nacional de alimento animal.
Todo indica que el gobierno se acerca a un proceso de cambios en las estructuras de propiedad de la economía en el futuro inmediato, según las propias afirmaciones del Presidente Díaz-Canel, quien destacó la necesidad de poner en marcha ideas planteadas ya varios años atrás como:
           “el redimensionamiento del sector empresarial y del privado; y la adecuada relación que debe haber entre ambos, de lo cual, apuntó, “tenemos buenas experiencias en estos momentos de la pandemia”.
           “No se trata de improvisar, sino de introducir en los esquemas económicos y en las políticas de desarrollo, los nuevos actores y prácticas que han estado aprobadas en la Conceptualización, en los Lineamientos de la Política Económica y Social, y en las Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030”[16] .
Al respecto quedan urgentes pendientes que deberían ser solucionados durante lo que queda del 2020, entre ellos podemos situar:
La reforma de la empresa estatal que va más allá de “quitarle trabas” y que debiera impulsarse adelantando la discusión de una ley de empresas que parece no debe postergarse más, especialmente no hasta el 2022. En particular, deberían eliminarse todos los procedimientos administrativos que rodean decisiones claves de las empresas como la producción, los precios, las inversiones, la contratación, entre otras. Además, las empresas deben enfrentar un entorno más competitivo que las incentive a ganar eficiencia y productividad.    
La modernización y actualización de la ley de inversión extranjera, para ponerla a tono con las necesidades de financiamiento y desarrollo productivo del país. En especial, facilitar adecuadamente los nuevos negocios, acortando los tiempos y flexibilizando o eliminando regulaciones. Entre las acciones a introducir de forma inmediata, estaría:
     Transparencia en temas tan sensible como la valoración de los activos que figuran como aporte de la parte cubana.
     Contratación directa de la fuerza de trabajo a precios adecuados a la región o utilización voluntaria de los servicios de las compañías de contratación de mano de obra.
     Seguridad en el retorno de sus inversiones.
     Mayores facilidades en los temas de importación y exportación.
     Facilidades para establecerse en Cuba: trámites migratorios, compra de casa y de autos, cuentas bancarias personales, etc.
     Algunos servicios tienen las tarifas más altas de toda la región del Caribe.
     Menos burocracia en la cadena de negociación.
     Más profesionalidad y capacidad de decisión de los grupos negociadores
El reconocimiento legal de la pequeña y mediana empresa y la apertura a la misma de todos los sectores de la economía nacional, con la excepción de los mismos que aparecen en la ley de inversión extranjera. De los peligros y de las ventajas se ha hablado demasiado, lo cierto es que desde su retoma a inicios de los años noventa han pasado treinta años en los cuales hemos desperdiciado un potencial productivo indiscutible. La mejor prueba de lo que significa una alianza entre esas pequeñas empresas privadas y el sector estatal ha sido el turismo, pero también la producción de carne de cerdo, y toda la red de restaurantes privados que lograron lo que en cuarenta o mas años no se logró a pesar de los esfuerzos y recursos a través del Ministerio de Comercio Interior y de las direcciones de gastronomía de los gobiernos provinciales y municipales.
Ahí está todo el potencial productivo (y de servicios productivos) de nuestro país. Son transformaciones que pueden hacerse ya, sin esperar al próximo Congreso pues todas fueron aprobadas en los dos anteriores, son deudas que deben ser saldadas y cuanto antes mejor. Incluso aún sin esperar por la tan anunciada unificación cambiaria y monetaria, que ahora tiene una situación más compleja para realizarse.
Hay otros temas también importantes, pero que de alguna manera están casi umbilicalmente conectados a los tres anteriores; el primero de todos es actuar consecuentemente con aquella definición de medios de producción fundamentales que aparece en la conceptualización e impulsar la racionalización del aparato del Estado y del Gobierno así como de los cargos y puestos en organizaciones sociales, algo que la pandemia ha demostrado no solo que es necesario sino posible (teletrabajo, trabajo a domicilio, trabajo “on line”) y redirigir muchos trabajadores hacia el sector productivo, para lo cual hacen falta inversiones y nuevas empresas, estatales y no estatales. Ello además generaría reducción de gastos. Que mejor ejemplo que la paralización de autos decidida hace poco.
La deuda con proveedores es otro tema urgente y estratégico. Afecta la capacidad productiva, reduce la oferta de bienes de capital y de bienes de consumo, contribuye a elevar el riesgo país, genera incertidumbre a proveedores. Se puede, sin emabrgo, intentar soluciones, una de las cuales es hacer “swaps”, por ejemplo, dando una parte de la propiedad de algunos bienes del Estado (hoteles[17], por ejemplo) a cambio de esa deuda y de esta forma ganar liquidez en el presente.
Temas decisivos como la redefinición de cuales deben ser las industrias estratégicas del país, su identificación y el diseño de programas que realmente le reconozcan y concedan ese rol estratégico debieran ser definidos cuanto antes. En el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Económicos Estratégicos, se identificaron once sectores estratégicos[18] sobre la base de diez criterios metodológicos. Todo indica que son demasiados para el tamaño de la economía cubana.
Conclusiones
Aunque hay poco margen de maniobra para eludir el impacto de la crisis en el corto plazo, solo mediante las reformas anunciadas desde hace ya más de cinco años se podrán mitigar las repercusiones de las crisis en el mediano y largo plazo.  
Habrá que poner énfasis en restructurar los fundamentos del modelo económico cubano a través de concederle más autonomía a la empresa estatal, un mayor protagonismo al sector no-estatal y de la Inversión Extranjera Directa, así como un proceso de planificación más concentrado en los factores estratégicos, y una redefinición de las industrias estratégicas del país. Con las mismas armas que se venció a la epidemia (diálogo científico, liderazgo y cooperación) debemos vencer la crisis económica que nos lega.   
Bibliografía
1.         AUGE (2020) “El emprendimiento privado en Cuba. Un paciente positivo a la Covid-19” Informe analítico. Disponible en https://cubayeconomia.blogspot.com/2020/05/auge-informe-analitico-el.html?m=1. Consultado el 20 de mayo 2020.
2.         ONEI – Oficina Nacional de Estadísticas e Información (2020) “Anuario Estadístico de Cuba” Disponible en http://www.onei.gob.cu. Consultado en 5 de mayo de 2020. 
3.         Rodríguez José L. (2020) “Cuba y su economía en 2019: un año de avances en medio de dificultades” Cubadebate. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/opinion/2020/02/18/cuba-y-su-economia-en-2019-un-ano-de-avances-en-medio-de-dificultades. Consultado el 10 de mayo de 2020
4.         Statista (2020) “Occupancy rate of the hotel industry worldwide from 2008 to 2019, by region” Disponible en https://www.statista.com/statistics/266741/occupancy-rate-of-hotels-worldwide-byregion/?fbclid=IwAR3gnWIFRxbN6rvdBSRMGJO3xZA3Lpe01qwCnvUMf9sFRyhIbl_-jLug9YE. Consultado el 3 mayo 2020.
5.        UNWTO – World Tourism Organization (2011) “Tourism Towards 2030 Global Overview”  
6.         UNWTO – World Tourism Organization (2020) “Impact assessment of the COVID-19 outbreak on international tourism”

Citas


[1] Informe en base a información disponible hasta 1 junio de 2020
[2] email: juantrianacu@yahoo.es
[3] email: ricardo@fec.uh.cu
[4] 16% en valores acumulados hasta el mes de febrero que es como lo presenta la ONEI.
[5] Empleamos para el cálculo los ingresos medios por turista del año 2018, último año disponible en los Anuarios Estadísticos de Cuba.
[6] Se refiere a Los Lineamientos del 6to Congreso del PCC; Lineamientos del 7mo Congreso del PCC; Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista; Bases del Plan Nacional de Desarrollo a 2030 y ejes estratégicos; Constitución de la República.
 [7] No existen datos fiables del incremento de los precios en el mercado informal, pero es posible apreciar un crecimiento significativo en algunos de los mismos, en especial, productos para la alimentación. En menos de dos años, por ejemplo, el precio de la carne de cerdo se ha elevado desde los 25 CUP por libra hasta los 60 CUP.
[8] Los desocupados son las personas en edad laboral (los hombres de 17 a 64 años y mujeres de 17 a 59 años) que no trabajaron en el período de referencia de la Encuesta Nacional de Ocupación (ENO), por no tener vínculo laboral estable, porque lo habían perdido y han realizado gestiones en busca de otro empleo o porque lo buscaban por primera vez.
[9] Cubadebate, 18 de enero 2020.
[10] Corresponde a la población masculina de 17 a 64 años y a la femenina de 17 a 59 años.
[11] El mercado soviético llegó a representar el destino de mas del 75% de todas las exportaciones cubanas y estas a la vez se concentraban en alrededor del 80% en azucar de caña.
[12] Cabe significar la relativa pérdida de peso de Venezuela en el destino de las exportaciones de bienes de Cuba que en el 2015 llegó a concentrar el 39,5% de esas exportaciones y el 72% de las exportaciones hacia América. Para el año 2018, esa participación fue de 19,4% y 41%, respectivamente.
[13] Mesa Redonda 4.05.2020
[14] Información a partir de intercambio con varios productores y expertos del sector.
[15] Cubadebate, 4-5-2020
[16] Cubadebate, 4-5-2020
[17] Hay más de 300 hoteles que son propiedad del pueblo 100%. Si se decidiera capitalizar el 20% de la propiedad de cada uno de ellos el país podría ingresar una cantidad no despreciable de divisas. Es cierto que en estos momentos son activos con un precio de mercado a la baja, pero aun así no es imposible. Claro que implica cambiar determinadas reglas de juego.
[18] Plan nacional de desarrollo económico y social hasta 2030: propuesta de visión de la nación, ejes y sectores económicos estratégicos, numerales del 223 al 247.