Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 23 de octubre de 2018

Financiamiento de las exportaciones


Modesta  contribución  al decisivo  esfuerzo  que tiene que  realizar el  País  por exportar  todo  lo que pueda  ser  exportado.

Por Joaquín Benavides *

Las empresas estatales, las PYMES,  las cooperativas no agropecuarias y los pequeños productores agropecuarios, sean privados o cooperativistas,  necesitaran financiamiento en divisas para generar nuevas exportaciones.

El mecanismo del Plan, que hasta ahora ha aprobado el Ministerio de Economía, resuelve, con muchas deficiencias, el financiamiento en divisas de las exportaciones tradicionales, pero es incapaz de resolver el financiamiento de las nuevas exportaciones.

Para exportar, cítricos, por ejemplo, a un mercado exigente como el de Canadá, hay que preparar la fruta con la calidad competitiva en ese mercado y ponerla en el puerto que solicite el cliente, debidamente envasada, en la fecha prevista. Ni las empresas estatales del Ministerio de la Agricultura, ni las cooperativas agropecuarias productoras de cítricos, ni los pequeños agricultores privados que cultivan y producen cítricos, ni las empresas exportadoras especializadas del Ministerio de Comercio exterior o de la Agricultura, están en condiciones de vender cítricos a un mercado como el de Canadá, para no decir Estados Unidos, con los requerimientos de calidad y de puntualidad que exigen esos y todos los mercados que compran frutas en el mundo.

Sin tener un mecanismo especifico de financiamiento en divisas, que no dependa de la llamada “caja central” les será prácticamente imposible a los agricultores cubanos, sean estatales, cooperativistas o privados, producir con calidad exportable y poner su mercancía a tiempo y debidamente envasada en el puerto cubano o extranjero, para su entrega al comprador.

No obstante, lo primero que tendría que ocurrir para que un agricultor cubano o cualquier otro productor estén interesados económicamente en exportar es que exista una tasa de  cambio que haga comparable el precio y los costos del producto cubano con el de sus iguales en el mercado exterior.

Para crear un mecanismo especifico de financiamiento en divisas, una opción podría ser, que el Banco Central creara un pequeño banco, o entidad financiera no bancaria, con capital preferiblemente en Euros, para financiar las exportaciones de las pequeñas empresas desde la producción hasta su entrega al comprador extranjero.

Otra variante seria,  gestionar que una entidad financiera internacional, se estableciera en la Zona Franca del Mariel, con el objetivo específico de financiar producciones exportables cubanas. Ello requerirá seguramente que un Banco cubano le dé garantías al financista extranjero frente a los incumplimientos del productor cubano. Ello obligaría al Banco cubano a establecer las medidas de control sobre los productores para que cumplan lo contratado con calidad y tiempo de entrega.

El financista nacional o extranjero en divisas revisaría el contrato con la empresa compradora extranjera, establecería contacto con el banco de esa empresa para verificar su capacidad de pago, así como acordar eventuales garantías de seguro, además de los mecanismos puramente bancarios para las transferencias del dinero.

Las empresas productoras cubanas, estatales, privadas o cooperativas, que logren un contrato con una entidad extranjera para exportar alguna de sus producciones, deben tener autorización para importar directamente los insumos que le garanticen la calidad contratada con el comprador extranjero. Los pagos al suministrador extranjero de esos insumos debe realizarlos la entidad financista en divisas relacionada con la exportadora cubana. Para ello la empresa exportadora debe entregarle como garantía el cobro de la mercancía exportada. El banco o entidad financiera que financia en divisas las exportaciones, recupera el principal y los intereses del crédito concedido para adquirir los insumos y transfiere el resto de lo cobrado por la exportación, a la cuenta en divisas de la exportadora cubana en un banco del sistema del Banco Central.

La exportadora cubana le da instrucciones a su banco cubano a que le transfiera a su cuenta en CUP, en el propio banco, a la tasa oficial vigente, parte o todo el importe recibido por su exportación. Con ese dinero paga los salarios y demás gastos que le ocasiono la producción del producto que exporto, incluyendo combustible y demás insumos. Con ello también paga impuestos y retiene la ganancia correspondiente.

La exportadora cubana, debería dejar un fondo en su cuenta en divisas en el banco cubano, que le serviría de garantía frente al financista nacional o extranjero para sus próximas importaciones de insumos o de inversiones productivas con fines de incremento de las exportaciones.

Para el financiamiento de las empresas estatales el banco cubano, basándose en el Plan aprobado a la empresa por el OSDE correspondiente, le daría las garantías bancarias al financista en divisas. Las empresas privadas y cooperativas, le darían las garantías al financista en divisas con su cuenta en divisas en el banco cubano con el que opera. A solicitud del financista, el banco cubano le certificaría el monto en divisas que su cliente tiene en su cuenta y retendría la parte correspondiente al crédito concedido por el financista hasta que se produzca el cobro de la exportación.

RESUMEN

Para producir un salto en las exportaciones no tradicionales, en el mediano plazo, aunque las exhortaciones son  importantes, no son suficientes. Para ello será necesario:

1. Devaluar la tasa oficial empresarial hasta el punto en que se obtenga una tasa de cambio que permita fundamentarla económicamente de tal forma que estimule las exportaciones y la producción nacional y con ello contribuya en el mediano plazo a mejorar la situación de la balanza de pagos del País.

2. Promulgar una Ley de empresas estatales, PYMES y cooperativas no agropecuarias. 

3. Fortalecer significativamente el Sistema Bancario Nacional. Se sugiere separar las funciones de Banca Empresarial, con servicios similares a los que se prestan en el resto del mundo; de las funciones de pagos de seguridad social, cobros de impuestos, préstamos personales, etc. 

4. Crear un banco o entidad financiera no bancaria en divisas dependiente del Banco Central y/o negociar la instalación en la Zona de Desarrollo de Mariel, de una o varias Instituciones financieras para el financiamiento en divisas a las importaciones.

 Economista cubano, ex Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986) y como Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991).

“Actualizando” el modelo económico: ¿un nuevo régimen cambiario en Cuba?


Por Pedro Monreal
23 de octubre de 2018


Nota: Esta es la segunda nota analítica sobre la tasa de cambio en Cuba. El texto anterior se tituló “El reordenamiento monetario y la devaluación del peso cubano: ¿escogiendo el veneno?” (4 de octubre de 2018) https://elestadocomotal.com/2018/10/04/el-reordenamiento-monetario-y-la-devaluacion-del-peso-cubano-escogiendo-el-veneno /  En una próxima nota se abordará el tema de la secuencia del proceso: ¿maxi-devaluación o minidevaluaciones?

En un texto anterior sobre la posible devaluación del peso cubano (CUP) se abordó la cuestión relativa a la determinación del valor que pudiera asignarse a la tasa de cambio oficial del CUP respecto a las divisas extranjeras, es decir, la cuantificación de una eventual devaluación del peso.

No es un asunto menor pues mientras mayor sea la devaluación, más difícil pudiera resultar su asimilación por parte del sistema económico, especialmente en lo relativo a la inflación y la consecuente reducción del salario real.

En ese sentido, se habían mencionado sucintamente en aquella primera nota otras dos importantes dimensiones del “reordenamiento”: la secuencia y modalidades de la devaluación, y el régimen cambiario que se adoptaría después que tuviese lugar la devaluación del CUP. En este segundo texto se abordará la cuestión del régimen cambiario.

Se trata una dimensión muy importante para cualquier tránsito hacia un modelo económico reformado pues el régimen cambiario debería funcionar como uno de los pilares del nuevo modelo. La eventual adopción de un régimen cambiario desacertado crearía una fuente de “turbulencias” que pudieran conducir a un modelo económico inestable y vulnerable.

En ese sentido, he llamado anteriormente la atención acerca de si sería correcta la secuencia con la que está discutiéndose el tema del “reordenamiento” en Cuba, pues parece predominar el enfoque de que pudiera comenzarse la unificación monetaria y cambiaria (con devaluación de la tasa oficial) sin necesidad de definir simultáneamente cuál pudiera ser el régimen cambiario. (1)
¿Debería ser distinta la secuencia? Por ejemplo, identificar primero el régimen cambiario y a partir de esa definición diseñar entonces “hacia detrás” el proceso inicial de unificación y de devaluación.

Tomando nota sobre la “zona de silencio” del “reordenamiento”

De todas las dimensiones posibles del “reordenamiento” monetario, la que es más importante para el funcionamiento adecuado del modelo económico en el largo plazo es el régimen cambiario que se establezca, entendido este como el sistema que utiliza un país para administrar el valor de su moneda y definir el tipo de cambio respecto a las divisas extranjeras.

Para una economía subdesarrollada, pequeña y “abierta” como la cubana, el régimen cambiario debe ser un componente central del modelo económico. Esto es importante repetirlo. El régimen cambiario debe asegurar el mecanismo que permitiría gestionar la manera en que la diferencia de los niveles de productividad de Cuba respecto a otras economías impactaría el funcionamiento del modelo económico nacional.

Paradójicamente, el tema del régimen cambiario representa probablemente la más inexplicable “zona de silencio” de los tres principales documentos oficiales que deben guiar la reforma: la “Conceptualización” y los “Lineamientos”, cuyos textos definitivos fueron divulgados en julio de 2017, así como la última versión publicada del “Plan Estratégico”, que se supone que deba aprobarse a fines de 2018. (2)

Como he apuntado anteriormente, se trata de tres documentos políticos muy importantes que abordan de manera adecuada cruciales aspectos de la reforma. 

Sin embargo, llama la atención la omisión del régimen cambiario en esos textos.
De hecho, el término “régimen cambiario” no es mencionado en ninguno de esos documentos. Solamente se hace una alusion aislada en el documento de la “Conceptualización” al término sustituto “subsistema cambiario”.

Más enigmática aún es la ausencia total del término “tasa de cambio” en dos de esos documentos: los “Lineamientos” y el “Plan Estratégico”. Solamente se menciona la tasa de cambio en el texto de la “Actualización”, pero sin explicar cómo se gestionaría en el marco del modelo económico reformado.

Los otros documentos oficiales importantes que han sido divulgados acerca de la tasa de cambio, las resoluciones No.19, 20 y 21 del Ministerio de Fianzas y Precios, de enero de 2014, tampoco abordan la cuestión del régimen cambiario.
Es muy probable que existan estudios oficiales no publicados sobre el tema, eventualmente vinculados al trabajo del grupo de expertos a quienes el gobierno ha encomendado trabajar en el “reordenamiento”, pero al no disponerse de información sobre esos posibles textos no es posible saber de qué manera esos especialistas pudieran haber abordado el régimen cambiario.

La pregunta apuntada más arriba acerca de si debería ser distinta la secuencia, es decir, definir primero la variante de régimen cambiario y después diseñar “hacia detrás” el resto del proceso, es el tipo de pregunta cuya repuesta depende del conocimiento detallado del contexto en el que se produce el reordenamiento, pero la carencia de datos públicos sobre ese tema en Cuba no permite ofrecer una respuesta precisa.

Existe, sin embargo, la posibilidad de plantear una hipótesis que quizás habría sido considerada por quienes conocen los datos: la inevitable naturaleza adaptativa y flexible del régimen cambiario que habría que adoptar en Cuba, en el largo plazo, determinaría la necesidad de un enfoque adaptativo y flexible de los pasos iniciales del “reordenamiento”.

El razonamiento que justificaría la formulación de tal hipótesis parte de la premisa de que la baja disponibilidad de reservas internacionales de divisas que plausiblemente puede asumirse que existe hoy en Cuba y que pudiera perdurar al menos en los próximos años, es el factor común más importante que “atraviesa” los tres componentes centrales del proceso de reordenamiento: nivel de devaluación, secuencia de esta, y régimen cambiario.

En esas condiciones, las opciones para dotar al modelo económico de un mecanismo de gestión de la tasa de cambio se inclinarían forzosamente hacia el lado de las variantes flexibles de los regímenes cambiarios, por ejemplo, “paridad móvil” o -alternativamente- algún mecanismo de “flotación”.

Esa propensión a la flexibilidad que tiende a imponerse en el largo plazo -a nivel del régimen cambiario- pudiera tener una conexión esencial con las medidas que deben adoptarse en el corto plazo. La razón no es difícil de comprender: no se dispondría tampoco para la gestión inicial de la devaluación el nivel de reservas de divisas que le permitiría el margen de acción suficiente a los funcionarios económicos para intervenir vigorosamente en defensa de la tasa de cambio que pudiesen adoptar.

La flexibilidad que pudiera ofrecer un enfoque que consistiese en actuar, medir y evaluar, para poder adaptar el proceso de “reordenamiento” a cambios relativamente menores, graduales y difíciles de anticipar, parece ser superior a un enfoque de actuar “en grande” y asumir que todo lo demás saldrá bien.
Una devaluación inicial muy pronunciada o el diseño de una secuencia corta de devaluaciones grandes es una apuesta arriesgada que difícilmente pudieran permitirse las autoridades de Cuba.

En ese sentido, parece ser que lo que acabaría por establecerse en un plazo más largo (un régimen cambiario flexible) pudiera aconsejar la necesidad de adoptar procesos flexibles desde el principio del proceso (la devaluación y su secuencia).
Es simplemente una hipótesis que asume la flexibilidad como un mecanismo de adaptación crucial para el diseño e implementación de una política económica que inevitablemente deberá ser conducida en un marco restrictivo de reservas de divisas.

Las propuestas académicas sobre el régimen cambiario en Cuba.

Como contraste a la ausencia de referencias oficiales acerca del régimen cambiario, han circulado diversas ideas sobre el tema en el mundo académico. Son nociones que, en algunos casos, incluyen propuestas que han estado haciéndose desde hace aproximadamente una década.

Las sugerencias realizadas por autores como Vilma Hidalgo, Pavel Vidal y Yahima Doimeadiós, en aquellos momentos todos profesores de la Universidad de La Habana, concedieron importancia temprana a la posibilidad de adoptar regímenes cambiarios con un grado de flexibilidad muy superior al vigente.

Pavel Vidal sugería, desde entonces, que “tal vez sea mejor para la economía un régimen de flotación manejada de la tasa de cambio”, agregando la conveniencia de establecer mecanismos de control de cambio como factor de regulación. Por otra parte, Vilma Hidalgo y Yahima Doimeadiós habían propuesto la adopción de “un régimen de bandas cambiarias (relativamente estrechas)”. Son textos cuya lectura recomiendo a la luz del debate actual. (3)

Para ser preciso, aunque ciertamente se dispone de varios análisis académicos sobre el asunto, vale puntualizar que la cuestión del futuro régimen cambiario de Cuba parece ser el tema que ha sido relativamente menos abordado en detalle en el marco de los estudios académicos que se han publicado sobre el “reordenamiento” monetario.

Mucha mayor atención ha recibido la unificación monetaria, el paso hacia una tasa de cambio unificada, la posible devaluación, las fases del proceso de “reordenamiento”, sus eventuales consecuencias y las acciones para reordenar precios, salarios y pensiones.

En los estudios más significativos que se han publicado con diversas propuestas de régimen cambiario para Cuba, existe una conexión entre esas propuestas y la manera en que sus autores conciben el contexto más amplio de modelo económico en el que deberían insertarse los regímenes cambiarios.

En términos de la tasa de cambio oficial del CUP, el reto consiste en abandonar un régimen de tipo de cambio fijo y adoptar un régimen diferente, eventualmente mas flexible. La razón principal es que desde hace tiempo no se cumple la primera premisa que debe existir para el funcionamiento exitoso de un régimen de tipo de cambio fijo: la existencia de una paridad que pueda ser mantenida al nivel de la tasa de cambio de “equilibrio”.

Como se mencionó en la nota anterior, la falta de datos no permite calcular de manera “abierta” el nivel de la tasa de “equilibrio”. Sin embargo, se sabe que no es el nivel de 1 USD = 1 CUP que refleja la tasa oficial actual.

Existen diversas maneras de clasificar los regímenes cambiarios y usualmente se mencionan dos grandes grupos en los que se colocan las diferentes modalidades: los regímenes cambiarios fijos y los flexibles. (4)

Para simplificar la exposición, se identifican aquí cinco variantes de regímenes cambiarios que en teoría pudieran ser aplicables a Cuba. Se han organizado en orden descendente de menor a mayor grado de flexibilidad.

Una sucinta descripción sería la siguiente:

Junta monetaria (currency board). También llamada “caja de cambio”, establece la convertibilidad total de una moneda en una divisa, con un tipo de cambio fijo y cobertura del 100% de la oferta monetaria respaldada con reservas de divisa extranjera.

Tipo de cambio fijo (fixed exchage rate). La moneda de un país se fija con respecto a la de otro país, a una cesta de divisas o a otra unidad de valor como el oro. La autoridad monetaria del país determina el tipo de cambio y se compromete a comprar o vender la moneda interna a ese tipo de cambio. Para poder mantener la tasa, las autoridades monetarias deben intervenir en el mercado de divisas, lo cual supone que deben disponer de reservas de divisas.

Paridad móvil (crawling peg). Funciona a partir de dos componentes centrales: un valor nominal fijo de la tasa de cambio que es frecuentemente revisado y ajustado debido a factores de mercado, y una “banda” de valores en la cual puede fluctuar. Los reacomodos en la tasa se hacen para responder a los cambios en una serie de indicadores cuantitativos predeterminados. Los ajustes periódicos suelen ser pequeños, algo que en caso de presiones hacia la devaluación permite un proceso progresivo de devaluación. Es un régimen de cambio muy utilizado en países con monedas débiles.

Flotación sucia (managed float). El mercado influye en alto grado en el valor de la tasa de cambio, pero las autoridades monetarias pueden intervenir ocasionalmente para conducir el valor de la moneda hacia una dirección u otra. Se hace usualmente para actuar contra shocks en la economía y compensar sus efectos.

Flotación pura (free float). Es un régimen cambiario flexible, en principio determinado únicamente por las fuerzas del mercado, de la demanda y oferta de la moneda nacional y de las divisas extranjeras, y donde las autoridades monetarias no hacen intervención alguna. La tasa de cambio pudiera estar influenciada por la política monetaria, por ejemplo, por el efecto de la tasa de interés, pero la política monetaria no tendría como un objetivo alcanzar un nivel determinado de la tasa de cambio. En la práctica, no es muy común encontrar este tipo de régimen cambiario.

Este último punto pone de relieve el tema de las diferencias entre las clasificaciones de facto y las clasificaciones de jure en relación con los regímenes cambiarios, en el sentido de que, en no pocas ocasiones, lo que funciona en la práctica es un régimen intermedio de facto en el que se observan intervenciones oficiales en los mercados cambiarios, con independencia de que la descripción formal del régimen de cambio asigne un peso grande al mercado. (5)

Como no existe uniformidad en los términos que se utilizan por parte de diferentes autores, para evitar el riesgo de ambigüedad he preferido identificar las propuestas de régimen cambiario citando textualmente el contenido que describen sus propios autores en vez de tratar de adjudicar un término específico.

Considero que las seis propuestas publicadas en los últimos años donde se ha abordado de manera más explícita la cuestión del futuro régimen cambiario en Cuba son las siguientes:

Autor(es)
Texto(s) de referencia (6)
Propuesta de régimen cambiario
Humberto Pérez
2018. “Reforma monetaria con aumento de salarios y pensiones. Reflexiones y sugerencias” (A)
Tasa de cambio “variable periódicamente para las relaciones interempresariales (pudiera ser cada dos o tres meses) teniendo en cuenta principalmente las variaciones de los precios internacionales de importación y exportación. En las relaciones con la población serian variables diaria o semanalmente como ocurre hoy entre las divisas y el CUC”.
Rogelio Torras Rodríguez y Juan M. Ferrán Oliva.
2018. “No es oro todo lo que brilla” (B)

2018. “Contrapunteo del CUC y el cup” (C)
Coexistencia de dos regímenes cambiarios (fijo y fluctuante) con segmentación entre empresas y población: “Tasa fija para las empresas” y “para la población ha de regir una fluctuante”.

Juan Triana
2016. “10 preguntas urgentes sobre la dualidad monetaria en Cuba” (D)
Debería retomarse un régimen cambiario flotante en franjas, con un tope máximo y un tope mínimo, y darle a la empresa CADECA la potestad de mover la tasa en función del movimiento y de la relación entre las monedas… A partir de que podamos tener claras señales, entonces podríamos poner una tasa adecuada en el mercado de CADECA. Luego con esa tasa del mercado y la tasa oficial establecida antes en el sector empresarial, podríamos dar pasos para intentar unificar ambas tasas
Pavel Vidal Alejandro y Omar Everleny Pérez Villanueva
2013. “La reforma monetaria en Cuba hasta el 2016: entre gradualidad y big bang” (E)
Secuencia de dos regímenes cambiarios: primero de cambio fijo y después de flotación.
en un inicio éste debería priorizar la convertibilidad y la credibilidad, lo cual podría garantizarse con un sistema de tipo de cambio fijo o con alguna regla monetaria. En un segundo momento, el régimen cambiario debería incluir la flexibilidad como la prioridad principal y transitar progresivamente a esquemas que viabilicen mayor flotación en el valor de la moneda e independencia a la política monetaria”.
Nota: en el texto de 2008, citado en otra parte de este trabajo, Vidal se refirió a “un régimen de flotación manejada de la tasa de cambio”.
Augusto de la Torre Y Alain Ize
2013. “La Unificación del Tipo de Cambio: El Caso Cubano” (F)
Secuencia de tres regímenes cambiarios.  “El proceso de reforma monetaria pos-unificación podría por lo tanto seguir las siguientes fases: Fase inicial:  tipo de cambio fijo y control por parte del Banco Central de la expansión crediticia y la liquidez del mercado interbancario. Fase intermedia: tipo de cambio flexible (pero controlado) con metas de política monetaria vinculadas a los agregados monetarios. Fase final: un sistema de política monetaria basado en metas de inflación y flexibilidad cambiaria”.
Vilma Hidalgo y Yahima Doimeadiós
2011. “Hacia la unificación monetaria en Cuba Reflexiones sobre la Secuencia del Programa de Unificación Monetaria” (Capitulo 3 del libro: Políticas macroeconómicas en economías parcialmente dolarizadas. La experiencia internacional y de Cuba) (G)
Régimen de paridad cambiaria.
“Bandas cambiarias (relativamente estrechas)”

Obviamente, pudiera existir algún error de apreciación de mi parte, en cuyo caso sería muy positivo que otros colegas pudiesen aportar criterios que mejorasen el entendimiento de esta cuestión.

Resumiendo, ¿qué pudieran haber recomendado los especialistas que han estado trabajando en el tema por encargo gubernamental?

No existe información al respecto, pero lo que sí es posible verificar es que los académicos que han publicado sobre el tema –con la excepción de la propuesta de Torras y Ferrán- favorecen el funcionamiento de regímenes cambiarios, al final del proceso de “reordenamiento”, que se corresponderían aproximadamente con alguna de las siguientes tres variantes: paridad móvil, flotación sucia y flotación pura.

Notas

1 Ver, “El reordenamiento monetario en Cuba: un intermedio, ocho preguntas y las tormentas perfectas”, blog El Estado como tal, 9 de octubre de 2018, https://elestadocomotal.com/2018/10/09/el-reordenamiento-monetario-en-cuba-un-intermedio-ocho-preguntas-y-las-tormentas-perfectas/
2  Ver, “Lea los textos definitivos de la Conceptualización del Modelo cubano y la actualización de los Lineamientos”, Cubadebate, 13 de julio de 2017  http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/07/13/lea-los-textos-definitivos-de-la-conceptualizacion-del-modelo-cubano-y-la-actualizacion-de-los-lineamientos/#.W7x-PxB9haQ, y Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos”,  http://www.granma.cu/file/pdf/gaceta/%C3%BAltimo%20PDF%2032.pdf
3 Pavel Vidal, “La Dualidad Monetaria y la Política Cambiaria de Cuba”, Cuba – Economía: Estudios Económicos Cubanos, 2008, http://www.cuba-economia.org/articulos/la-dualidad-monetaria-y-la-politica-cambiaria-de-cuba; Vilma Hidalgo de los Santos, “De la dolarización a la unificación monetaria en Cuba”, revista Economía y Desarrollo, vol. 143, núm. 1, enero-junio, 2008, pp. 133-164, Universidad de La Habana, http://www.redalyc.org/pdf/4255/425541312006.pdf; y Vilma Hidalgo de los Santos y Yaima Doimeadiós, “Una agenda de secuencia para un programa de unificación monetaria en Cuba”, revista Economía y Desarrollo, vol. 145, núm. 1-2, enero-diciembre, 2010, pp. 166-196 http://www.redalyc.org/pdf/4255/425541314006.pdf
4 Existe una amplia variedad de términos para identificar las distintas modalidades de regímenes cambiarios. De hecho, coexisten diversas clasificaciones, entre ellas las del Fondo Monetario Internacional (FMI), la tipología “Levy-Yeyati y Sturzenegger”, y las clasificaciones propuestas por Reinhart y Rogoff, y por Shambaugh Ver, Amina Haoudi yAyoub Rabhi, “Developing Economies Optimal Exchange Rate Regime: to Float or to Peg for Morocco?”, IOSR Journal of Economics and Finance (IOSR-JEF), Volume 8, Issue 2 Ver. IV (Mar. – Apr. 2017), PP 36-48, http://www.iosrjournals.org/iosr-jef/papers/Vol8-Issue2/Version-4/E0802043648.pdf , y Emilija Beker, “Exchange Rate Regime Choice”, PANOECONOMICUS, 2006, 3, pp. 313-334, http://www.doiserbia.nb.rs/img/doi/1452-595X/2006/1452-595X0603313B.pdf
5 Cecilia Bermúdez, “De facto exchange rate regimes and inflation targeting in Latin America: Some empirical evidence from the past decade”, EconoQuantum vol.11 no.1 ene./jun. 2014, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-66222014000100002
6 Acceso en la red a los textos citados en la tabla:



El Ministerio de Turismo capacita a arrendadores privados de viviendas en Cuba


22 octubre 2018 


El arrendamiento privado de habitaciones es un mercado establecido en Cuba desde hace décadas. Foto: TripAdvisor

El Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR), en calidad de organismo rector designado, promueve actualmente la capacitación a nivel municipal de los trabajadores del sector privado vinculados al arrendamiento de viviendas, habitaciones y espacios para el alojamiento turístico.

Como parte del primer paso del adiestramiento, que comenzó el 15 de octubre, representantes del organismo informan a los trabajadores no estatales sobre la implementación de las nuevas políticas diseñadas para ese sector, las cuales entrarán en vigor antes de fin de año.

El objetivo de esos encuentros, de acuerdo con un documento al que tuvo acceso Excelencias News Cuba, es explicar los elementos esenciales del Decreto Ley 356 y el Decreto Ley 357, sobre el ejercicio del trabajo por cuenta propia, y las contravenciones personales en el ejercicio de esa actividad, respectivamente, publicados en la Gaceta Oficial en julio último.

Las reuniones, que organiza la Oficina Nacional de Administración Tributaria y a las que asisten representantes de Salud Pública, del Banco Metropolitano y de Planificación Física, pretenden que los trabajadores privados comprendan y respalden la implementación de las citadas normas jurídicas, y que antes de su entrada en vigor, fijada para el 7 de diciembre, tomen las decisiones para adecuar el ejercicio de la actividad a lo establecido.

De igual forma son informados de las acciones que implementará el MINTUR para la atención y control de la actividad, como reuniones de trabajo en las que se abordarán aspectos relacionados con la contratación con las agencias de viajes, el cumplimiento de los contratos y el comportamiento de los pagos.

Esas reuniones, en las cuales participará personal de los centros de capacitación del MINTUR, se efectuarán en adelante con frecuencia trimestral, para que los arrendadores reciban entrenamiento sobre servicios de alojamiento y de gastronomía.

También están concebidas como vehículo de información sobre la situación del turismo en el territorio y sus perspectivas, las legislaciones que en relación con su actividad se emitan por las autoridades facultadas, y la identificación de las dificultades que afecten el desarrollo de estas actividades en el territorio.
¿Qué dice la ley?

El MINTUR, como organismo rector desde el punto de vista del alojamiento turístico, de la actividad arrendador de viviendas, habitaciones y espacios, tiene en los niveles provincial y municipal la función de participar en la capacitación y asesoramiento a los inspectores en el cumplimiento, aplicación y control de las disposiciones establecidas.

El Centro de Capacitación de ese ministerio tendrá a su cargo el adiestramiento de los arrendatarios de habitaciones o espacios, en lo que respecta al alojamiento turístico. Las delegaciones territoriales del MINTUR comprobarán la existencia de la autorización para arrendar vivienda o habitaciones y el cumplimiento de la misma, controlarán el registro de los datos de arrendatarios y sus acompañantes, si los hubiera; y el informe a la Dirección de Inmigración y Extranjería de los datos de identificación de los arrendatarios y sus acompañantes.

De igual forma verificarán la existencia del contrato de arrendamiento por escrito en los casos en que sea por un período superior a los treinta (30) días; del contrato de trabajo o documento equivalente cuando se emplean trabajadores contratados, que deben tener la autorización correspondiente; y la licencia sanitaria en los casos en que el alojamiento incluya el servicio de alimentación.

Velarán por la actualización de la certificación del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y el cumplimiento de la Norma Cubana “Requisitos higiénico-sanitarios y de seguridad en piscinas”, en los casos en que el arredramiento de viviendas y habitaciones incluya la utilización de una piscina.

En las viviendas o habitaciones arrendadas no podrán producirse alteraciones que perturben la tranquilidad de los vecinos, violen las normas de convivencia social, o afecten la moral y las buenas costumbres.

La ejecución de controles funcionales por las delegaciones territoriales del Ministerio de Turismo estará en correspondencia con el Plan de Inspecciones a los trabajadores por cuenta propia de la actividad “arrendador de viviendas, habitaciones y espacios” aprobado en el territorio, y serán coordinadas con los órganos de inspección y control.

(Tomado de Excelencias)

Llegará más agua potable a Cayo Guillermo

Pastor Batista Valdés ECONOMÍA 23 Octubre 2018, El Invasor


Aumentar el torrente de agua hasta Guillermo es importante; no derrocharlo resulta vital. Foto: Pastor Batista Valdés

La intención de concluir, este año, 18 kilómetros de conductora, mediante el montaje de tubos de polietileno de alta densidad (PEAD), sienta bases para suministrarle a cayo Guillermo más niveles de agua, en correspondencia con lo que sus hoteles e instalaciones demandan.

La obra forma parte de un proyecto concebido para beneficiar el sistema que se extiende a lo largo de unos 27 kilómetros, desde el tanque apoyado en Los Flamencos, cayo Coco, hasta el puente de acceso a Guillermo, según explica Sergio Barrios García, delegado saliente de los Recursos Hidráulicos en la provincia de Ciego de Ávila.

A cargo de fuerzas pertenecientes al contingente Héroes de Cuito Cuanavale y a la Empresa Constructora Militar, los trabajos pretenden llevar a 400 milímetros de PEAD ocho kilómetros de tubería de asbesto cemento con diámetro actual de 250 mm, y dotar la distancia restante con tubos de 315 mm, para lograr presiones nominales de ocho atmósferas.

Hasta ahora, la fuente de abasto Patria 3, ubicada en el sector hidrológico número 5, ha estado bombeando 140 litros de agua por segundo hacia el destino turístico Jardines del Rey, pero ese volumen debe incrementarse a 360 litros por segundo cuando entre en funcionamiento la fuente complementaria conocida como Los Satos, en el mismo sector.

Disponer de un torrente superior del preciado líquido no significa consumirlo sin medida. En varias oportunidades, la prensa territorial, especialistas y debates en espacios para el intercambio acerca de ese asunto, han alertado acerca de formas de derroche en hoteles y la necesidad de hacer el uso racional y eficiente que ese recurso demanda en las circunstancias actuales.

Transporte en Santa Clara: ¿Caminos fuera de nivel?

Por: Yunier Javier Sifonte Díaz
Publicado en: Con Punto y Aparte
En este artículo: Actualización del modelo económico, Cuba, Economía, Fotografía, Ministerio del Transporte (MITRANS), Sector no estatal, Trabajo por cuenta propia, Transporte, Villa Clara
23 octubre 2018 
Cómo llegar a su destino es una de las preocupaciones de muchos cada jornada. Caricatura: Martirena.
Hace poco más de un mes Cubadebate publicó un reportaje sobre el alza de los precios en el transporte privado en Santa Clara. Entonces, los comentarios reflejaron buena parte de la opinión existente en las calles de la ciudad y centraron su mirada en las motonetas, coches de caballos, bicitaxis y boteros. La necesidad de tomar acciones efectivas para evitar tanto el descontrol como las imposiciones de unos sobre otros estuvieron a la orden del día.
Apenas pocas jornadas después de aquel debate, varios choferes de motonetas colocaron unos carteles en sus vehículos con el anuncio de una nueva tarifa. Allí —junto a su honestidad— proclamaban el fin del cobro del doble del pasaje y con ello la eliminación de los abusos e inconformidades de la población. Mientras unos respiraron con alivio, otros enseguida leyeron entre líneas e intuyeron el desenlace de una decisión que desde entonces trae los mismos problemas y más preocupaciones.

Donde dije digo… pongo Diego

Las motonetas particulares siguen dando de qué hablar en Santa Clara. Caricatura: Martirena
De acuerdo a los anuncios colocados en los triciclos privados que cubren el trayecto hasta la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas —de los más importantes, tanto por su extensión como por el número de instituciones docentes o laborales que abarca— la nueva tarifa coloca en ocho pesos la cuota a pagar por cada cliente.
Aunque la cifra resulta superior a lo exigido desde hace años, los choferes la justificaron porque ese dinero sí les garantizaba rentabilidad. Según su lógica, ya no estarían obligados a doblar el precio del pasaje para obtener ganancias.
“Luego que nos rebajaran la cantidad de pasajeros de ocho a seis personas no podíamos cobrar el recorrido como antes a cinco pesos. Nos reunimos y decidimos aumentar el pasaje para recuperar lo perdido por los dos clientes menos en cada vuelta. Así las personas no nos verían como unos estafadores por cobrar en exceso sin una excusa”, explica Ricardo Báez, uno de los choferes con más años manejando en ese itinerario.
Sin embargo, para Abelardo Martínez, un profesor que a diario se mueve entre el centro de la urbe y la Ciudad Escolar Ernesto Guevara, la franqueza de ese argumento no debe enturbiar la realidad. “Aunque uno puede comprender la necesidad de generar ganancias en cualquier negocio, no hay razón para permitir que se mantenga la política de doblar el precio cuando aparentemente ya no es necesaria”, agrega.
Ese criterio se repite en las decenas de pasajeros que desde hace semanas ven cómo en los horarios picos nada cambió para ellos… salvo el precio del pasaje. Como en una subasta, otra vez la tarifa inicial apenas resulta el punto de partida para comenzar un rejuego de ascenso hacia cuotas mayores, y mientras muchos esperan en la fila también se preguntan si los famosos carteles terminarán como la justificación ideal para apretar con mayor fuerza el cinturón.
“En las horas más complicadas uno debe pagar como mínimo 16 pesos. Como mismo sucedía cuando lo establecido eran cinco pesos, los choferes prefieren no recoger a nadie y esperan que las personas ofrezcan más dinero. Mucha gente estuvo de acuerdo con la nueva tarifa, porque los motoneteros dijeron que ya no alterarían los precios. Ahora resulta que pagamos más y ellos siguen igual que antes”, dice con indignación Ivette Rodríguez, estudiante de cuarto año en la Universidad Central.
Los coches tirados por caballos mantienen su política de elevar los precios de acuerdo a la hora del día. Caricatura: Martirena.
Igual a una enfermedad contagiosa, los cocheros de esa ruta también incrementaron nuevamente sus precios, aun cuando la cantidad de pasajeros permitidos o las obligaciones tributarias no sufrieron variaciones para ellos. En este caso el aumento en la tarifa tiene más de autocomplacencia que de una verdadera lógica del mercado. No se trata de negocios, de economía o de la búsqueda de nuevos ingresos para mejorar el servicio, sino de aprovechar cualquier oportunidad para ganar más.
Aun así, para Yasmany Martí Triana, uno de los 258 choferes inscritos en Santa Clara para la transportación de pasajeros en triciclos particulares, la ley de oferta y demanda les permite mover los precios de acuerdo a sus consideraciones.
Según dice, las motonetas privadas son una alternativa y las inconformidades de la población no deberían ir contra ellas, sino hacia el sistema de transporte urbano. “No se puede ver nuestro servicio como público, porque no recibimos nada de nadie, pagamos los impuestos y todas nuestras reparaciones”, agrega.
Sin embargo, pretender colocarse por encima del sentido común o rozar en conductas abusivas y deshonestas está por encima de cualquier normativa técnica o burocrática. En una ruta donde a diario se mueven más de 37 mil personas, actitudes de este tipo se tornan inadmisibles y ganan en magnitud, aun más cuando para tomarlas se erigen justificaciones sin un sustento real.

Motonetas particulares y arrendadas: ¿Iguales tarifas… mismas obligaciones?

Si se cumplen los contratos, ningún viaje en una motoneta estatal debería costar más de tres pesos por persona. Foto: Vanguardia.
Junto a la reducción de la cantidad de pasajeros, la otra justificación de los motoneteros privados para los nuevos precios consiste en igualar la tarifa establecida por la Empresa Taxis-Cuba para los triciclos chinos que desde hace un año transitan en la ciudad y cobran un peso por cada kilómetro.
A similitud de otros existentes en las capitales provinciales del país, estos equipos son arrendados a choferes particulares, circulan solo dentro del perímetro urbano, transportan un máximo de seis personas y deben cumplir un itinerario de rutas y piqueras en tres horarios picos del día.
Según Pedro José Torres Rojas, Director de la Agencia de Taxis en Villa Clara, el razonamiento de igualar ambos servicios no puede aplicar para los choferes de las motonetas privadas, porque ellos no están obligados a entregar cada día los casi 350 pesos que los arrendados aportan al Estado cubano. A su vez, tampoco tienen tanta rigidez en sus recorridos y no contratan a otro conductor para manejar el equipo, pero también para distribuir las ganancias.
Como otras razones para negar la comparación, el directivo expone que los choferes de las conocidas motonetas amarillas pagan un mantenimiento cada 2 mil kilómetros y compran mediante tarjeta magnética y a precio minorista 95 litros de combustible para iniciar cada mes. Junto a ello, tienen la obligación de abrir cuentas bancarias en ambas monedas y depositar un adelanto de 180 CUC y 150 pesos en moneda nacional para proteger a la empresa en caso de incumplimiento en los convenios.
“Además, nuestros vehículos deben mantener el correcto funcionamiento del odómetro, porque el contrato estipula un índice de consumo mensual de combustible y nosotros fiscalizamos eso. Ante cualquier irregularidad sin justificación le aplicamos una medida disciplinaria. Ellos no pueden ni desviar ni dejar de usar el combustible asignado”, apunta Torres Rojas.
Mientras tanto, el Ms.C. Pedro Pablo González, profesor adjunto de Derecho Económico y asesor legal de la Empresa Taxis-Cuba en Villa Clara, explica que la tarifa establecida para este modelo de transportación responde a la necesidad de hacerlo rentable para los choferes, no al objetivo de que la mayor ganancia vaya al Estado. “Los motoneteros cobran ese precio, lo declaran todo, pagan sus impuestos y sus otras obligaciones y a partir de allí forman su salario”, apunta.
Evitar el aumento de precios es una de las principales tareas de las motonetas chinas arrendadas en la ciudad. Caricatura: Martirena.
No obstante, a pesar del evidente control sobre el consumo de combustible y la rigurosidad en cuanto a la presencia en piqueras, todavía este es un servicio que deja inconformidades en la población. Aunque el contrato estipula el cierre del convenio al segundo llamado de alerta, muchos choferes intentan imponer tarifas y decidir arbitrariamente cómo prestar el servicio.
Entonces, junto a la necesaria fiscalización, se impone también velar por el cumplimiento del propósito esencial y defender a toda costa la economía de los usuarios.
Así lo piensa Adela Menéndez Rodríguez, una santaclareña de 42 años que prefiere los triciclos amarillos, “no tanto por su comodidad sino porque cuando cumplen lo establecido ayudan mucho a la población”. Sin embargo, ella alerta sobre la peligrosa tendencia de asumir el mismo comportamiento de los choferes privados y esperar en las piqueras por un alquiler que reporte más ganancias.
“A veces los encuentras en las paradas sin recoger a nadie. Llegas y te dicen que no viajan si no les pagas por encima de la tarifa. En ocasiones piden diez pesos por persona, pero en los horarios más complicados puede llegar hasta los 50. Eso lo hacen tanto en los momentos donde por contrato no pueden salir de las rutas establecidas como en otras horas del día”, agrega.
Aunque la Resolución No. 401 de la Empresa Taxis-Cuba, firmada en agosto de 2017, reconoce que los choferes de las motonetas estatales pueden utilizar los vehículos para prestar servicios de alquiler, también regula que esa opción deberá existir fuera de los horarios picos y las piqueras establecidas.Además, en ese caso el precio responde a los idénticos criterios de cobrar un peso por cada kilómetro, porque la tarifa es la misma las 24 horas del día.
Según explica un chofer que optó por llamarse Rolando, ellos conocen esas decisiones, pero intentan sortearlas para mejorar sus ingresos. “En ocasiones en las piqueras no hay pasaje y uno tiene que moverse de lugar. Otras veces el día está malo y un alquiler te ayuda a recuperar dinero, porque al final siempre hay que sacar los 350 pesos de la jornada. Además, a veces el recorrido es un tramo menor con pocas personas y eso ayuda a no desgastar tanto la moto”, argumenta.
Para Ediley Martínez, trabajador de la zona hospitalaria, esa explicación no responde a otra pregunta esencial: ¿Por qué en los horarios picos existen tan pocas motonetas prestando servicios? Para él, la respuesta podría hallarse en una cuestión puramente estratégica.
Según dice, en esos momentos el contrato obliga a los choferes a prestar servicios colectivos y por tanto muchos prefieren evitar su presencia en las piqueras. “Así no se exponen a una sanción por violar lo establecido si cobran de más, pero tampoco sobreexplotan unos equipos con alto índice de rotura por precios menores”, afirma.
Frente a la anunciada incorporación de diez nuevos choferes a los 34 que ya poseen motonetas arrendadas en Santa Clara, analizar estas situaciones, y buscar variantes capaces de combinar las necesidades de los contratistas con las de los choferes parece un buen fin para no torcer el rumbo.
Junto a ello, flexibilizar los trayectos sin afectar los ingresos de choferes y los gastos de los clientes, estudiar nuevas rutas o ampliar las ya existentes,podrían convertirse en el bálsamo para mantener un servicio que aun con desaciertos y temores, gana nuevos adeptos.

¿Se mueve el transporte público?

Aunque teóricamente los ómnibus Diana tiene capacidad para 24 personas sentadas y 15 de pie, la necesidad obliga a otra realidad. Caricatura: Martirena.
Cuando Cubadebate publicó el primer reportaje sobre el tema, el gran problema del transporte público en Santa Clara no radicaba en la disponibilidad de ómnibus para asumir buena parte de las necesidades de la ciudad, sino en la ausencia de entre un diez y un 20 por ciento del combustible para ponerlos a funcionar.Con esa cantidad, solo podían salir a las calles un promedio de 56 equipos cada jornada, apenas para cubrir el 53 por ciento de la demanda.
Sin embargo, un mes después el panorama luce más alentador y ya Villa Clara recibe una cifra superior al 95 por ciento de sus requerimientos de combustible. Los números los confirma la Directora de la Empresa de Ómnibus Urbanos de Santa Clara, Harys Hernández, mientras asegura que esa cuantía permite montar un esquema de alrededor de 80 ómnibus diarios. “Tenemos 103 en la ciudad, pero no pueden circular por una cuestión de disponibilidad técnica”, agrega.
Asimismo, otra acción importante radica en el cercano arribo a la provincia de cinco nuevas guaguas para el transporte público, una cantidad en apariencia insignificante pero llamada a reducir un tanto la compleja situación en la urbe. Junto a ello, también están próximos a comenzar sus servicios dos ómnibus panorámicos con capacidad para cien personas cada uno y destinados a reforzar en los horarios picos la ruta de la zona hospitalaria, mientras los fines de semanas apoyarán el acceso al populoso reparto José Martí.
Mientras tanto, según dijo a Telecubanacán Héctor Amador González, Director de la Empresa Provincial de Transporte, el aumento en la entrega de combustible permite fortalecer los lunes y los viernes la ruta hasta la Universidad Central, justamente el trayecto donde los motoneteros privados decidieron aumentar sus tarifas.
“Este mes contratamos cuatro ómnibus pertenecientes a la Empresa de Apoyo al Transporte y por el precio de un peso los pusimos a funcionar allí para ayudar en los días más difíciles”, apuntó.
Ese criterio lo comparte Enrique Abreu, trabajador de la Casa de Altos Estudios y cliente habitual del transporte público. No obstante, el joven profesor alerta sobre otras cuestiones a tener en cuenta para aliviar la situación. Según dice, todavía es demasiado alto pagar un peso para tomar las guaguas Diana del transporte público.
Según explica la propia Directora de la Empresa de Ómnibus Urbanos de Santa Clara, la Resolución 387 del 2013, dictada por el Ministerio de Finanzas y Precios, fija en un peso la tarifa mínima de ese servicio dentro de los municipios. Sin embargo, aquí surge otra incongruencia que no escapa a la voz popular: ¿Cómo explicar que en otras provincias el precio oscile entre 20 y 40 centavos?
Mientras tanto, el anuncio más significativo de cara a solucionar el tema del alza de los precios en el transporte privado radica en el propósito de solicitar al Ministerio de Transporte (Mitrans) la incorporación de Villa Clara al primer grupo de provincias en recibir el experimento que desde el 8 de octubre funciona en La Habana y establece regulaciones especiales para los transportistas particulares.
Para muchos, las condiciones estructurales de las guaguas destinadas al transporte público no son las mejores para este servicio. Caricatura: Martirena.
Según el cronograma divulgado por el Mitrans, en febrero esa iniciativa debería llegar hasta Artemisa y Mayabeque como primer paso de cara a su generalización en Cuba, aunque si fructifica el pedido de la Dirección Provincial de Transporte en Villa Clara, podría verse a inicios de 2019 también en el centro del país.
Esas decisiones, junto al necesario aprovechamiento de las facultades que a partir del próximo 10 de diciembre confieren el Decreto-Ley No. 356 del Consejo de Estado a los Consejos de la Administración de cada provincia, encaminadas a permitir la regulación de precios en los servicios del sector privado, crean condiciones para proteger a la población y evitar los abusos. Solo falta mantener las nuevas y utilizar las venideras con inteligencia y sentido común.
Mientras el panorama cambia, es esencial asumir posturas críticas frente a actitudes como las de los motoneteros privados de la ruta hasta la Universidad Central, los cocheros en varios puntos de la ciudad o el incumplimiento de contratos como los de algunos choferes de los triciclos estatales. Además, resulta imprescindible el análisis puntual para separar la gestión deshonesta de unos del trabajo honrado de otros.
La comunicación entre las partes, el control sistemático y eficiente, el estudio de las altas tarifas que también exige el transporte público, así como al arreglo de cada nueva gestión a los intereses de la sociedad, son otros elementos esenciales para defender el justo e innegable valor del sector privado como elemento activo de la economía nacional.
Por su parte, ante las denuncias y los análisis de la prensa, el criterio generalizado de la población y el propio desacato de quienes pretenden lucrar a costa del bolsillo del ciudadano común, los gobiernos locales no pueden quedar indiferentes. Para ellos, la pasividad y el silencio no deberían ser ni la primera ni la mejor opción.