Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

lunes, 28 de mayo de 2018

Alimentos en Cuba, más allá de Pabexpo






“Habemus Feria de Alimentos”. Podemos decir ¡qué bueno!
Hace nada más que unos miles de años, cuando la mejor forma de conseguir alguna proteína era perseguir una manda de mamuts, el homo sapiens descubrió –quizás por casualidad, quizás por curiosidad– la manera en que las plantas se reproducían. Intentó hacerlo él, lograr de forma “pensada” que las plantas se reprodujeran y obtuvo éxito; tanto, tanto éxito, que comenzó la primera y quizás la más importante de todas las revoluciones tecnológicas que haya ocurrido nunca en la historia de la humanidad y también las más importante de todas las revoluciones de la productividad que el ser humano haya conseguido: la Revolución Agrícola.
Fue el interés / necesidad / dominio sobre la producción de alimentos lo que hizo que el ser humano dejara de ser un animal nómada y pudiera asentarse en algún sitio. Fue esa capacidad nueva lo que hizo que surgieran las aldeas, devenidas después en ciudades, que hoy compiten esa misma tierra y cada vez van constriñendo más y más los espacios del homo sapiens para producir alimentos.
Esa revolución nunca se ha detenido, provocó el desarrollo de instrumentos nuevos y hoy es beneficiaria de otros muchos instrumentos, y de otras muchas ciencias y tecnologías que aparentemente nada tienen que ver con la producción de alimentos, desde el GPS hasta aquellas que permiten la identificación digital. Prácticamente todas las ciencias desarrolladas por la humanidad se emplean hoy en la industria de producción de alimentos.

Foto: firacuba.com
Foto: firacuba.com

Producir alimentos es, además de una necesidad, un gran negocio. Como otras cadenas productivas, se organiza desde el origen de la producción hacia la comercialización o al revés, desde la comercialización hacia los productores, subordinando generalmente a estos últimos a las demandas del “mercado”. En ambos casos, instrumentos como publicidad, marketing, merchandise y sobre todo finanzas, se convierten en decisivos.
Es quizás una curiosidad más, pero no una casualidad, que sean los países industrializados (Estados Unidos, Francia, etcétera) los grandes productores de alimentos y que sean grandes compañías transnacionales las que dominen el “agronegocio” a costa incluso de la propia naturaleza, lo que ha llevado a esa otra gran preocupación y ocupación que es la de la “producción responsable de alimentos”.
Otra de las grandes curiosidades es que, a pesar de que el mundo produce hoy una gran cantidad de alimentos (tanto que una buena cantidad de ellos se bota), una parte de esta gran manada animal que es el homo sapiens sufre de hambre y todos los años parte de sus miembros muere de inanición, mientras paradójicamente, otro gran grupo muere por exceso de ingestión de alimentos, lo que también ha llevado a la preocupación por el “consumo responsable de alimentos”.
La demanda de alimentos ha provocado desde grandes sublevaciones hasta grandes revoluciones.

¿Habemus alimentos en Cuba?

Por ser un archipiélago, por estar en el trópico, por ser una isla alargada de este a oeste o viceversa y por lo tanto no tener una gran diversidad climática entre sus territorios; por heredar una cultura “afroibérica”, Cuba ha tenido siempre que importar alimentos. Apenas algo de la cultura alimentaria de los habitantes precolombinos de estas tierras llegó hasta nuestro días, el casabe por ejemplo. Casi todo el resto ha sido cultura alimentaria importada.
Entre 1930 y 1958, cuando nuestra población era alrededor de la mitad de lo que es hoy y cuando la distribución de alimentos era muy desigual, las importaciones de comestibles estuvieron entre el 25 y el 30 por ciento de la oferta total estos.
Para finales de los 80 con casi un 80 por ciento más de habitantes que en 1959, con más de 11 millones de personas, con un modelo socio-político que tuvo y tiene la igualdad como una de sus columnas principales, la distribución “igualitaria” y “racionada” de alimentos ha sido uno de los pilares en estos casi sesenta años. “Comida para todos, a cualquier costo y a bajos precios” pareció ser la divisa principal de ese período 1959 – 1989.
A pesar del esfuerzo, de la ayuda soviética, de las voluminosas inversiones realizadas en la agricultura, de la incomparable mejora producida en la dotación de conocimientos en el sector, los resultados de la producción de alimentos estuvieron lejos de las necesidades y la dependencia alimentaria de Cuba creció de forma sustancial.
A continuación algunos datos que permiten corroborar lo anterior:
Mientras en la producción agrícola los resultados fueron mucho más modestos:
De los años 90 a esta fecha, a pesar de haberse entregado miles y miles de hectárea para cultivo, la situación no ha tenido cambios esenciales.
Para los últimos años (2011-2016) el crecimiento promedio del PIB del sector agropecuario ha sido de 3,5 por ciento anual, más que el crecimiento del PIB total. Sin embargo, las importaciones de alimentos han oscilado alrededor de los 1,800 millones de pesos y resulta una partida muy difícil de reducir.
Cuba ha gastado en importaciones de alimentos una suma considerable en estos años, cuando algunos de ellos podrían ser producidos en el país. Sin considerar las grandes partidas de importación de alimentos, que están constituidas por el arroz, el maíz, la harina de trigo, la leche en polvo y materias primas para la producción de pienso animal, todavía hay grandes oportunidades de reducir las importaciones y promover esa industria alimentaria que tanto necesitamos.
Es cierto que no se puede producir todo internamente, es cierto que siempre habrá que importar; pero también es cierto que una parte de lo que hoy importamos es el resultado de políticas poco adecuadas, muchas de ellas fallidas, de esquemas segmentados, de cadenas productivas truncadas por feudos organizacionales. Y ello afecta en primer lugar a la familia cubana.
Todavía las familias en Cuba destinan a la compra de alimentos una cifra que oscila entre el 55 y el 70 por ciento de sus ingresos[1]. Es entonces, más que un problema económico, un asunto de orden socio-político.
Hoy hay que sumar a la demanda de los cubanos que vivimos en Cuba la de los turistas que nos visitan, casi 5 millones. Esa demanda compite con la débil oferta nacional de este tipo de productos. Es una tremenda oportunidad que no sabemos y no podemos aprovechar. Deberíamos sumar –¿por qué no?– esa otra demanda existente en los países del Caribe cercano, sin tierras suficientes una buena parte de ellos, donde casi 30 millones de turistas “anidan” todos los años. Es lamentable no poder aprovechar esa oportunidad.
Es cierto que no es necesario producir alimentos agrícolas para tener una industria agroalimentaria poderosa, pero es raro encontrar esas experiencias. Por lo general para transformar industrialmente los alimentos, primero se requiere de la materia prima y es muy probable que importar materia prima (alimentos agropecuarios) para transformarlos en Cuba, no sea hoy la mejor de las combinaciones, si tenemos en cuenta el grado relativamente bajo de desarrollo tecnológico que tiene esta industria en nuestro país y la gran distancia que la separa aún de las tendencias mundiales.

Mercado estatal en La Habana. Foto: Desmond Boylan / AP.
Mercado estatal en La Habana. Foto: Desmond Boylan / AP.

Poder tener una Feria de la Industria Alimentaria cada dos años es muy bueno porque nos acerca a las nuevas tecnologías, porque nuestros empresarios y ejecutivos del sector tienen, en muy poco espacio y en breve tiempo, una nueva oportunidad de ver cuánto se avanza en este asunto tan complejo. Es bueno, es muy bueno.
Es en el día después de la Feria donde está el asunto. Para tener una industria alimentaria poderosa tenemos que tener una producción poderosa de materia prima, de agroalimentos y para ello se requiere de políticas que estimulen efectivamente esa producción.
Se requiere de mejores incentivos al sector agrícola; se requiere de empresas que no sobrecumplan sus utilidades sin producir más productos; se requiere de un salto tecnológico que nos permita competir con la importación; se requiere de un enfoque que elimine la segmentación entre organizaciones; se requiere de empresas nacionales, estatales y no estatales convenientemente incentivadas.
Tuvimos Feria, pero tenemos que lograr decir en algún momento “tenemos la producción de alimentos que necesitamos”.


[1] García A. Y Anaya B. “Gastos básicos de las familias cubanas urbanas dependientes de salarios y pensiones: dinámica reciente”. CEEC. Seminario anual, 2018.

Concluyó la zafra en Ciego de Ávila

Héctor E. Paz Alomar ECONOMÍA 28 Mayo 2018
Economía


Foto: Nohema Díaz
Al fin, no se pudo. Las inclemencias del tiempo, sobre todo un intenso período de lluvia que deterioró, en extremo, la operatividad de las máquinas cosechadoras y los equipos de tiro, motivaron la decisión de paralizar los dos centrales azucareros que quedaban en acción y acometer la liquidación de la actual contienda en Ciego de Ávila.
Por más de cuatro meses y medio se alargó el combate entre los hombres y mujeres de la familia azucarera avileña y las veleidades del clima. Lo cierto es que hubo derroche de esfuerzo, voluntad y deseos de satisfacer la meta del dulce alimento trazada para esta temporada.
Fueron elaboradas unas 107 000 toneladas métricas de crudo: y ninguno de los cuatro ingenios pudo hacerse justicia, pues la cifra total comprometida, luego ajustada, quedó por debajo de las aspiraciones.
El proceso de paralización de las plantas se inició hace varios días, con la detención de los molinos de las fábricas Enrique Varona González y Ciro Redondo.
Ahora se sumaron el par de colectivos que continuaban su respectivo bregar en pos de sumar algunas toneladas más del dulce nutriente a contrapelo de las adversidades.
En estos momentos, las cuatro agrupaciones del territorio laboran en la liquidación de los materiales que quedaban en proceso, fase a la que dará continuidad la aplicación de la Norma Técnica 52 que regula todo el movimiento relacionado con la limpieza, desarme y conservación de los equipos y medios fabriles, para, una vez finalizada la etapa, acometer con rigor el grueso de las reparaciones.
Al dialogar sobre este particular, el ingeniero Eduardo Larroza Vázquez, director general de la Empresa Azucarera Ciego de Ávila, explicó a Invasor que el propósito es agilizar estos trabajos sin descuidar un ápice la calidad de las acciones, con la mirilla puesta en el inicio temprano de la zafra 2018-2019 para poder moler toda la caña que quedó disponible en los campos.
Importante será, en este período, la realización de los activos técnicos programados por la filial provincial de la Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba, reuniones de trabajo que se extenderán desde ahora hasta finales de junio, en las cuales la membresía de esa organización debatirá en cada uno de los 22 órganos de base, los principales problemas y dificultades afrontados por la zafra, tanto agrícolas como industriales y transportistas, y propondrá posibles soluciones en aras de que no se repitan las deficiencias y problemáticas.

Cuba reactiva dos plantas de refinería de Cienfuegos


Cuba reactivó, tras una reparación general, dos de las principales unidades de la refinería de petróleo de la provincia central Cienfuegos, la mayor del país y considerada uno de los pilares fundamentales en el proceso de cambio de la matriz energética por el que apuesta actualmente el país.

La rehabilitación se efectuó en la planta de reformación catalítica, dedicada a la producción de gasolina de alto octanaje, y para su puesta en marcha se realizaron cambios en los catalizadores por equipamiento adquirido en Europa, según explicó el gerente general de esa industria cubana, Hemenegildo Montalvo.

Las unidades, tras varios meses sometidas a reparación, funcionan ahora de manera estable y pueden trabajar mejor al alcanzar mayor rendimiento líquido y más producción de hidrógeno de alto octano con bajo perfil de temperatura, precisó el directivo, citado por la estatal Agencia Cubana de Noticias.

En el caso de la unidad de hidrofinación de petróleo diésel, con cinco años de funcionamiento, especificó que recibió mejoras para lograr un proceso de refinación “más integral” que reducirá el azufre y permitirá obtener un producto de alta calidad y gran demanda en el mercado cubano.

Montalvo señaló que la refinería Camilo Cienfuegos tiene la posibilidad de procesar crudo de diferentes calidades, desde medios hasta muy ligeros, una ventaja que posee en relación con las otras procesadoras de la isla, por lo que durante todo el año dispone de materia prima para procesar.

En este momento, la refinería cuenta con sus cuatro plantas activas –las dos reparadas y las otras dos destinadas a la destilación atmosférica y fraccionamiento de gases.

Esta refinería de petróleo, con capacidad para procesar 65,000 barriles de petróleo crudo diarios, fue construida en la década de los años ochenta del siglo pasado y comenzó a funcionar en 1991.

En 1995 el Gobierno cubano decidió paralizarla tras la desaparición de la Unión Soviética y la consiguiente suspensión total de los suministros de petróleo que la isla recibía de ese país, hasta entonces su mayor aliado económico.

La refinería permaneció inactiva hasta que en 2006 se creó la empresa mixta Cuvenpetrol S.A. con participación de la petrolera estatal venezolana PDVSA, que emprendió un proyecto para refinar crudo para la venta, obtener productos para el mercado interno del país suramericano y modernizar la refinería cubana.

Al concluir el proyecto y tras la retirada de PDVSA en 2017, la refinería de Cienfuegos opera como entidad estatal de capital cien por cien cubano, bajo la dirección de la Unión Cuba -Petróleo (Cupet).

Durante el pasado año esa industria procesó 8 millones de barriles de petróleo, cifra inferior a años precedentes, aunque sus directivos aseguraron que “permanecerá activa”.

La Isla, cuya producción de combustible no cubre toda la demanda interna, trata de reducir su dependencia energética del crudo subsidiado de Venezuela, un suministro que se ha debilitado considerablemente en los dos últimos años por la crisis económica en el país suramericano y la caída de los precios del petróleo.

El Gobierno cubano tiene el objetivo de que para el año 2030 las energías renovables aporten al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) 2,334 megavatios a partir de plantas de biogás industrial, centrales bioeléctricas, paneles solares fotovoltaicos, parques eólicos y pequeñas hidroeléctricas.

Sobre Marx, la racionalidad de un sistema y la experiencia socialista.

Por CHARLES ROMEO, El estado como tal .


Foto: primera tumba de Karl Marx
Consideraciones sobre las conclusiones de Marx al finalizar su explicación del advenimiento, desarrollo y final del sistema  económico capitalista después de un siglo de experiencias socialistas
 La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una interpretación, fue una ciencia.”  Fidel Castro
Un siglo de experiencia en la construcción del socialismo en el mundo está exigiendo examinar críticamente la relación que debe existir entre la teoría y las realizaciones prácticas logradas en este campo. (1)
Carlos Marx sentencia así al finalizar el capítulo XXIV del Primer Tomo de El Capital, obra teórica, lo que a su juicio inevitablemente sucederá con la relación social de producción capitalista: ¨ El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados. ¨ (Ver pag.699 de ¨El Capital¨, Primer Tomo, Editora Nacional de Cuba
Esta es la conclusión a la que llega Marx después de analizar el surgimiento y el desarrollo del sistema económico capitalista, con respecto a la cual nos atrevemos a proponer dos variaciones al examinar la realidad del socialismo en casi todo el siglo XX y en lo que va del siglo XXI, con lo cual su interpretación quedaría de la siguiente manera:
¨ La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecho añicos. Ha sonado la hora final…del dominio…de la propiedad capitalista. Los expropiadores son expropiados…en la medida en que ello sea necesario. ¨
Al introducir el concepto de dominio de la propiedad privada capitalista al considerar la sentencia de Marx que dice…hora final de la propiedad privada capitalista…estamos pensando en la cuestión de la racionalidad del sistema económico y de toda la estructura social.
La racionalidad capitalista se expresa como la objetiva necesidad de que el capital se expanda por acumulación de plusvalía extraída en el proceso de producción y circulación de la riqueza ¨a como sea y en donde sea¨ y la adecuación de toda la estructura social, política y legal a ese objetivo. Nuestra propuesta conlleva la idea de que puede, o más bien podría haber, una racionalidad diferente del sistema económico en su conjunto sin la total desaparición de la propiedad capitalista.
¿Qué entendemos por racionalidad del sistema económico en este contexto analítico?
Toda actividad económica que tiene por objetivo la producción de bienes y de servicios para otros a través del cambio como su finalidad, tiene también un objetivo social. Aunque sea una actividad individual, es al mismo tiempo social independientemente de si es artesanal, cooperativa, privada o estatal. Por consiguiente, de hecho, adquiere una responsabilidad con quienes está destinada su actividad. Este aspecto es reconocido en todas las legislaciones de los países en los cuales existe la producción mercantil. Se produce aquello y en cantidad para lo cual hay demanda y el éxito comercial garantiza la continuidad de las acciones productivas.
Cambiar la racionalidad del sistema será, por tanto, modificar qué, cómo, cuánto y para quien producir en virtud de un criterio social al margen de lo que espontáneamente determinaría el mercado. Esto ha ocurrido en todo país que se ha visto involucrado en una guerra cuando la instancia estatal ha decidido reasignar los recursos de la sociedad priorizando los objetivos de producir para la guerra, desviándolos de inversiones y del consumo hasta entonces determinados por el mercado. Y la condición sine qua non para que ello ocurra es la decisión de las fuerzas políticas que tienen el control del Estado.
La analogía con el caso de una economía en estado de guerra es válida para el caso de una revolución social por la cual la orientación política de quienes han asumido el control del Estado con todo su poder, conlleva la decisión de satisfacer incrementos de demandas no satisfechas por el mercado. Concretamente, necesidades no satisfechas hasta entonces de la mayoría de la población por falta de recursos monetarios para ello. En otras palabras, un cambio del surtido y de sus cantidades de la producción social y su redistribución en favor de las grandes mayorías menos pudientes pero ahora políticamente representadas por quienes tienen el poder político.
La cuestión de la propiedad de las entidades productivas de la sociedad se inscribe en el contexto descrito de la problemática de la reasignación de los recursos sociales. Evidentemente una solución extrema posible es la que literalmente describe Marx en el capítulo XXIV del Primer Tomo de El Capital, ¨Los expropiadores son expropiados¨.
En la práctica la racionalidad del sistema económico capitalista se instrumenta mediante el mercado quien en última instancia permite resolver el problema económico de qué producir, como producirlo y para quien producirlo en una sociedad. Por consiguiente, para cambiar la racionalidad del sistema hará falta al menos otra solución adicional a la del mercado, y es la llamada planificación. Así, mercado y planificación, dos procedimientos diferentes para resolver la cuestión de la asignación de los recursos en una sociedad, actuaran simultáneamente con ese propósito. ¿Por qué simultáneamente y no como sustituto uno del otro? Bueno, porque por mucho que se haya tratado de hacerlo, es inevitable y necesario utilizar la solución valor para formar precios y así posibilitar el intercambio de los productos elaborados para otros bajo el principio de equivalencia. Y el mercado es el procedimiento mediante el cual se intercambian los valores de los productos a través del uso del dinero. (2)
Si el dominio de las relaciones sociales de producción capitalistas implica necesariamente la asignación de los recursos de la sociedad mediante el mercado, la vigencia de otro procedimiento alternativo para ello como es la planificación también implica que ya no existe ese tal dominio toda vez que las decisiones de qué, cómo y para quien producir no responderán ya de manera exclusiva a la racionalidad del capital.
¿A qué responderán? Necesariamente a una instancia con la fuerza suficiente para que ello pueda suceder y ella no puede ser otra que la fuerza del Estado bajo el control de quienes manifiesten por su intermedio las decisiones que se materializaran precisamente mediante el cumplimiento de lo que se ha planificado. Por consiguiente, la condición sine qua non de la planificación en una sociedad como real alternativa a la vigencia exclusiva del mecanicismo del mercado, es el control del poder político que domina al Estado por quienes,  por ese medio, manifiestan sus objetivos sociales a lograr y actúan en consecuencia.
Como el enfoque teórico de Marx es el que proviene de considerar a la problemática económica como necesariamente también política, hemos llegado a un momento en el cual hay que abordar la cuestión de si los intereses no capitalistas, los de quienes no poseen capital, o sea los de la mayoría de la población, pueden no solamente dirigir la acción del poder Estatal, sino que también mantenerse en el poder para que puedan hacerse y cumplirse los planes que representan sus intereses.
Para ello deben de satisfacerse varias condiciones. En primer lugar, que las grandes mayorías, los no capitalistas, hayan logrado el poder político y con ello el control de la fuerza del Estado, lo cual presupone el triunfo político de los más sobre los menos, lo que no es otra cosa que un triunfo revolucionario. En segundo lugar, para que dicho triunfo político haya sido posible, las fuerzas armadas de esa sociedad deberán haber mantenido la neutralidad en la correspondiente disputa política por el poder. En tercer lugar, para que dicho triunfo político se mantenga y que los ganadores sigan controlando al Estado, será indispensable que haya sido el triunfo de una alianza cívico-militar que permita mantener el uso de la fuerza que aplica la violencia revolucionaria a los efectos de acabar con el dominio de las relaciones sociales de producción capitalistas en la sociedad y por consiguiente, la utilización de la planificación económica nacional.
Para evitar malentendidos, es necesario definir qué se entiende aquí por violencia revolucionaria, término   que no implica necesariamente lucha armada, ni guillotina, ni paredón, ni gulag. Es la aplicación de la fuerza para romper o mantener a toda costa una estructura económica-social en la lucha de clases.
Si lo dicho hasta aquí se parece a lo que ha sucedido en Venezuela durante estos últimos dieciocho años, ello no es una simple coincidencia. Y si permite interpretar lo que ya sucedió en la República Popular China y en la República Socialista de Vietnam y está sucediendo actualmente en Cuba, es que el socialismo que actualmente existe presupone un momento transitorio antes de alcanzar el objetivo final de la transformación revolucionaria que Marx establece en el capítulo XXIV del Primer Tomo de El Capital. En otras palabras, es o bien una redefinición de lo que se denomina la transición al socialismo después de un siglo de experiencias de este tipo en el mundo, o bien que los correspondientes partidos comunistas de China, Vietnam y Cuba se están apartando de la teoría económica de Marx.
A mi entender creo que lo que sucede tiene que ver con la diferencia que hay entre teoría pura, por más que esta sea correcta, y la aplicación práctica del conocimiento científico. Nadie niega que entre la ecuación de Einstein que dice que energía es igual a masa por la velocidad de la luz al cuadrado y una central electro- atómica hay nada menos que un montón de tecnologías necesarias a los efectos de llevar a la práctica la ecuación teórica de Einstein, de la misma manera que entre la teoría de los gases y un automóvil hay de por medio un motor metálico a combustión interna que funciona en virtud del comportamiento de los gases. Las sociedades que intentaron llevar a la práctica los descubrimientos científicos de Marx han tenido que pasar por la invención del equivalente a soluciones ¨tecnológicas¨ (3) para lograrlo. Tal es el caso de los intentos de pasar de una estructura social capitalista a una superior como lo establece la teoría marxista, que comenzaron con la Revolución de Octubre en Rusia en 1917, y que dieron lugar a soluciones que abarcan desde la monstruosa de Pol Pot en Camboya en los años setenta del siglo pasado, pasando por el socialismo burocrático soviético y el de las llamadas Democracias Populares de Europa, los intentos de la República Popular China en sus diferentes etapas, el socialismo a ¨la cubana¨ de los años sesenta, el yugoslavo de Tito, y los intentos de los checoslovacos en 1968 durante la ¨Primavera de Praga¨. Una larga marcha buscando soluciones más eficientes que ha concluido en un fracaso total en Europa, quedando vigentes en la actualidad únicamente los continuos intentos de la República Popular China, de la República Socialista de Vietnam, de la República Democrática de Corea y de Cuba.
La historia vivida en Cuba durante 58 años nos ha enseñado que no era verdad aquello de que establecer ¨el modelo de socialismo¨, como nos lo enseñaron los camaradas soviéticos y checoslovacos, era una condición necesaria y suficiente para desarrollarnos económicamente y que era solamente cuestión de tiempo alcanzar a los países socialistas que llamábamos desarrollados. Por el contrario y sobre todo después de la desaparición de la URSS y de lo que llamábamos ¨el campo socialista¨, se descubrió que la tarea principal era mejorar las soluciones ¨tecnológicas¨ mediante las cuales se quiere crear una nueva sociedad, para lo cual hace falta tener permanentemente una actitud crítica ante lo ya realizado, la negación de lo que Che llamó la ¨escolástica marxista¨ en su artículo ¨El hombre y el socialismo en Cuba¨.
 La observación de lo que está pasando en China, en Vietnam y hasta en Cuba, éste último país ejemplo hasta hace muy poco tiempo de la ortodoxia marxista soviética que se divulgó y enseño en el país durante medio siglo, requiere buscar su correspondencia con la rigurosa teoría de Marx sobre el surgimiento, desarrollo y fin del capitalismo.
Miles de páginas se escribieron antes y después de la Segunda Guerra Mundial sobre la imposibilidad del éxito del proyecto de los soviéticos de crear un sistema económico basado en la planificación y no en el sistema de mercado. No obstante, el intento permitió crear la segunda potencia económica mundial, aunque su colapso al cabo de 73 años permitiría finalmente avalar esas críticas. Pero en la actualidad brillan por su ausencia predicciones del mismo tipo sobre la economía de la República Popular China devenida ya la primera si no la segunda potencia económica mundial por el volumen de su producción y que sigue asombrando a todos por la velocidad de su desarrollo.
Ni Marx se equivocó al explicar el capitalismo, ni se puede negar lo que está sucediendo en China, en Vietnam y hasta en Cuba. Por lo menos en este último país, la continuidad en el poder político hasta el presente de los líderes históricos de la Revolución Cubana, garantiza su fidelidad a las ideas centrales con las que iniciaron este proceso (4), al mismo tiempo que en el país existe una total   ausencia de ideas contradictorias válidas, al menos por personeros que ameriten un mínimo de respeto intelectual y político. La única conclusión posible es tratar de compatibilizar la teoría marxista con la realidad de las experiencias socialistas.
No se trata de un intento ¨revisionista¨ para utilizar el término que otrora condenaba a ser catalogado de haber cometido una ¨blasfemia¨. De ninguna manera se pretende revisar la teoría de Marx, que al efecto se acepta tal cual la escribió. Cuando más, de lo que se trata es de reinterpretar a Marx, en particular su conclusión teórica sobre el fin del capitalismo, a la luz de un siglo de experiencias socialistas.
Marx llegó hasta su conclusión final sobre el futuro del capitalismo. Lo que venía después ya no era su problema sino el de los que debían llevar a la práctica sus conclusiones científicas.
Estamos en el siglo XXI después de 100 años del inicio de la Revolución de Octubre en Rusia en 1917, la primera, la soviética, con sus extensiones en la llamada Europa del Este, que ya no existen.  Las que continúan existiendo, la República Popular China, hoy la primera o segunda economía del mundo por su magnitud, la República Socialista de Vietnam y Cuba, han reintroducido las relaciones capitalistas de producción en sus economías mediante empresas nacionales y extranjeras en sus territorios. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha pasado? ¿Qué es lo que sucederá?
Lo que ha sucedido es que en los tres casos señalados se llegó a la conclusión de que se debía introducir en los correspondientes sistemas económicos  capitales externos con tecnologías modernas y capacidad administrativa moderna  de empresas, a la par de que se llegó a la conclusión de que el Estado no está concebido ni es su responsabilidad, para tratar de asegurar  actividades productivas y de servicios necesarios, pero secundarios , si no que para asegurar los derechos humanos básicos de su población que son a nuestro entender :
  • Asegurarle al feto a través de la madre las condiciones necesarias para un buen desarrollo y parto
  • Alimentación asegurada durante su vida
  • Vivienda con los servicios básicos necesarios
  • Servicios de salud durante toda su vida
  • Educación gratuita hasta el nivel que pueda alcanzar
  • Trabajo en el campo para el cual se preparó y un retiro a cierta edad
  • Derecho a la entretención cultural y deportiva y a una vida segura y a su participación en la vida política
  • Asistencia a toda su familia
  • Asegurar gratuitamente su sepelio al finalizar su vida
Lograr en la América Latina estos objetivos, con los cuales todos concuerdan en principio, es una tarea gigantesca que demora tiempo, años, lustros y hasta décadas. Es establecer un nuevo tipo de humanismo en comparación con el existente. Hasta ahora los gobiernos actuales de este continente que forman la CELAC solamente han acordado un objetivo común mucho más modesto como es erradicar la pobreza. Y de todos ellos, el único que ha logrado alcanzarlos en su casi totalidad es la Cuba Revolucionaria a quien le tomó décadas, pese al cerco económico y a las agresiones de los Gobiernos Norteamericanos durante más de los 58 años de su proceso.
Tratando de concretar lo que se entiende por racionalidad de un sistema económico en un país en el cual las fuerzas populares han logrado el poder político, se puede decir que es la conducción de la economía hacia el logro de los nueve objetivos indicados más arriba,  más el décimo que es desarrollar la capacidad de defender el proceso revolucionario en contra de fuerzas internas y externas, toda vez que en la economía continuaran existiendo relaciones capitalistas de producción que inevitablemente encontraran su expresión en el terreno político con el objetivo de tratar de hacer regresar al sistema económico nacional a su racionalidad anterior.(5)
Mantener el rumbo señalado del desarrollo económico de un país durante largo tiempo a pesar de las fuerzas que actúen en su contra, requiere que se cumplan dos condiciones políticas: ante todo, la unidad cívica-militar de la mayoría del pueblo para respaldar a su Gobierno, y simultáneamente la existencia de una entidad política que la represente en la conducción del Estado.
Dos casos extremos de lo dicho han sido el cubano y el venezolano.
Cuba, muy mal provista de recursos naturales y de capacidad transformadora para su exportación , soportando un bloqueo económico, financiero y comercial de los EE.UU. prácticamente desde el momento del triunfo de los revolucionarios cubanos, no tuvo alternativa y procedió a estatizar las empresas más importantes del país y la mayoría de las tierras agrícolas en un período de tiempo de solo dos años, única forma de lograr tener los recursos económicos necesarios para emprender el establecimiento de los derechos humanos en Cuba tal como se explicaba en el llamado Programa del Moncada expuesto por Fidel Castro durante su defensa luego de ser derrotado  en el Moncada en 1953. La Segunda Ley de Reforma Agraria en 1964 y finalmente la estatización de todos los comercios, servicios y actividades productivas aún en manos privados en 1968, culminó la casi total estatización de toda la economía cubana a la par que el Estado asumía la responsabilidad de proveer de todos los productos y servicios necesarios a la población del país, lo que se instrumentó mediante el procedimiento del racionamiento. (6)
Venezuela en 1999 y cuarenta años después del triunfo de la Revolución Cubana, inició también un proceso revolucionario con los mismos objetivos del cubano, satisfacer las necesidades de sus habitantes para así permitirles alcanzar por primera vez los derechos humanos a los cuales eran también acreedores. Pero en este caso lo peculiar del proceso ha sido precisamente el no expropiar a los propietarios del capital en beneficio de la propiedad estatal, salvo el logro del total control de los yacimientos y de la producción de hidrocarburos por el Estado en un país que es el cuarto exportador mundial, con lo cual se ha logrado un enorme proceso de reasignación de los recursos nacionales por intermedio de las acciones del Estado dirigiéndolas a satisfacer las necesidades más urgentes de las capas más pobres de la nación. Durante los últimos dieciocho años la llamada ¨renta petrolera¨ ha sido utilizada en un monto que se estima en los 600.000 millones de dólares, para el logro de los fines del proceso revolucionario venezolano.
He aquí dos casos extremos de política económica revolucionaria en virtud de las condiciones particulares de cada caso. En ambos las fuerzas revolucionarias han creado una nueva racionalidad económica y para ello han debido introducir el método de la planificación para la asignación de los recursos nacionales, expropiando a los capitalistas sí, pero en la medida de lo necesario para ello en cada caso.
En Cuba, ya pagada la ¨deuda social¨ con su población, introducido el método de la planificación económica por el Estado, se han creado en su economía y en la sociedad las condiciones que permiten una aparente ¨marcha atrás¨ al reintroducir en su economía las relaciones capitalistas de producción, toda vez que en lo político el control del Estado está en manos de una alianza cívico-militar. Todos los ¨gatos¨ que actúen en Cuba para ¨cazar ratones¨, del color que sean, como decía Deng Xiaoping, están y estarán bajo el control de su dirigencia política, que en Cuba es el Partido Comunista de Cuba.
En Venezuela, la prosecución y desarrollo de su proceso revolucionario que ya lleva dieciocho años descansa también sobre la alianza cívico-militar lograda por Chávez y en su manifestación mediante el Polo Patriótico en el Gobierno, del cual el Partidos Socialista Unido de Venezuela es el elemento aglutinante. Pero a diferencia del caso cubano que ya pasó por la etapa de estatizar todo lo expropiable, y quizás más aún, queda en el país un 70% de la economía en manos privadas, lo que constituye un enorme baluarte de las fuerzas opuestas al proceso revolucionario cuyo desenlace por ello mismo aún no está definido, sea este el que sea, y que los propios revolucionarios venezolanos deben definir.
La Habana, abril del 2017
Sobre el autor.
Charles Romeo, economista franco-chileno, se incorporó a la Revolución Cubana en marzo de 1959 cuando trabajaba en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).  Tiene una amplia y diversa trayectoria que incluye la docencia en varias universidades y su desempeño como funcionario de organismos estatales de Cuba: INRA, Ministerio de Industria, la Comisión de Colaboración Científica y Económica, y el Ministerio de la Agricultura. Fue colaborador de Ernesto Che Guevara y de Carlos Rafael Rodríguez. Posee una vasta experiencia empresarial, siendo fundador de las corporaciones CIMEX y HAVANATUR, gerente de varias compañías propias, administrador de una sociedad hotelera, gerente de una sociedad mixta en Cuba, y consultor de empresas extranjeras. Es el autor de libros y artículos sobre temas de economía política, comercio exterior, desarrollo, teoría socialista, educación y testimonio.
Notas
1 Durante mi vida he tenido la oportunidad de participar en al menos tres intentos de establecer un régimen económico y social socialista en la América Latina. Primeramente, en Cuba a partir de 1959, y durante ese proceso que todavía continua, en el fallido intento chileno por la llamada vía pacífica entre 1970 y 1973 y posteriormente en la experiencia venezolana iniciada en 1999 por Hugo Chávez, también sin recurrir a la lucha armada y con posterioridad al intento de lograrlo en ese país por medio de la guerra de guerrillas durante los años sesenta y principio de los setenta del pasado siglo, en la cual tuve también la oportunidad de participar. Por consiguiente, más que por comulgar intelectualmente con las ideas de pensadores revolucionarios, ha sido la experiencia práctica la que me ha confirmado la vigencia de las concepciones de Marx y de Engels sobre la historia y particularmente sobre el origen, desarrollo y eventual crisis del sistema económico y social capitalista que da origen a uno más justo para todos. Para mí, lo sucedido me confirma que los intentos de establecer el socialismo están basados en concepciones teóricas sobre la formación y desarrollo de las sociedades humanas por lo cual es una exigencia el someter al análisis crítico lo que ha efectivamente sucedido durante los intentos de establecer el socialismo sobre la base de la interpretación que se dio a esas concepciones teóricas que sirvieron de guía para esos intentos.
2 En los policlínicos y hospitales cubanos hay carteles que dicen “Los servicios para la salud son gratuitos, pero tienen un costo.”
3 Tecnología: Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico.
4 El programa de realizaciones de la Revolución Cubana está contenido en el documento “La Historia me absolverá”, la defensa de Fidel Castro cuando fue enjuiciado después del fracaso del intento de tomar el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julo de 1953.
5 Según he leído, para los japoneses “Business is war”, o sea “Hacer negocios es hacer la guerra”. De aceptarse esta definición, hacer una revolución que altera nada menos que la base de cómo se hacen los negocios, es inevitablemente también la guerra, la guerra revolucionaria.
6 Los nuevos dirigentes cubanos rápidamente descubrieron en la práctica que la principal dificultad para lograr cambiar las “condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización“, la expresión concreta del humanismo vigente era la propiedad privada de los medios de producción y de los recursos naturales concentrada en una reducida minoría de la población, así como la propiedad de las mercancías y servicios producidos. No había solamente que repartir la tierra, sino que también las fábricas, los comercios, los medios de transporte, las comunicaciones, la electricidad, así como todo lo que se producía, y poniendo mucho más énfasis que antes en los servicios a todos necesarios, como son la educación y los de la salud del pueblo en general. Y para que alcanzara para todos, la fórmula de la distribución fue “a todos por igual”.

Examina Díaz-Canel programa de la vivienda






En la reunión de chequeo presidida por Díaz-Canel, participaron varios dirigentes, entre ellos el Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez. Foto: Estudios Revolución
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, examinó el programa de la vivienda, que catalogó como uno de los más prioritarios por el alto impacto que tiene en la población.
En el encuentro se ofreció una detallada información acerca de la producción local de materiales de la construcción, considerada soporte fundamental, pues acerca la solución constructiva a los territorios, permite la participación colectiva y fortalece el papel de los municipios para resolver sus propios problemas habitacionales.
Según se informó, en los últimos cinco años la producción local ha ido creciendo anualmente entre un ocho y 11% y se han instalado capacidades productivas –las llamadas minindustrias– en los 168 municipios.
Actualmente se trabaja en la extensión de este programa con la activación de nuevas bases productivas en poco más de 230 consejos populares.
Tomás Vázquez Enrique, director de producción local de materiales del Ministerio de la Construcción, acotó que el 80 % de lo que se produce por esta vía se destina a la población, en tanto el 20% restante va dirigido a las obras sociales de los municipios.


El Presidente cubano consideró que el incentivo de la producción local es uno de los caminos fundamentales para ir resolviendo poco a poco los problemas de vivienda. Foto: Estudios Revolución















Al cierre del 2017 se habían fabricado en las minindustrias alrededor de 316 000 metros cúbicos de áridos, 13 millones de ladrillos, 40 millones de bloques de hormigón, 1 200 metros cuadrados de mosaicos y baldosas, y 37 000 tanques de hormigón, entre otros.
En lo que va de año los niveles de las producciones locales se mantienen estables, aunque se enfatizó en la necesidad de velar porque se incremente la calidad de estos productos que son de probada resistencia, pero en ocasiones tienen problemas de estética.
Sobre el tema se insistió en que hay que ser más exigentes con el programa y en los lugares donde no se pueda certificar la calidad deben tomarse las medidas pertinentes, porque implica un irrespeto a la población.
En la reunión también se actualizó sobre la fabricación de equipos para las minindustrias, entre ellos, molinos, moldes, bloqueras, extrusoras, prensas y hormigoneras, que se realizan en varias entidades del país, esfuerzo que debe seguir multiplicándose para que crezca aún más la producción local. Se hizo un llamado a aprovechar en este empeño, además, todo tipo de materiales reciclables y equipos que puedan reusarse.
Al respecto, el Presidente cubano consideró que el incentivo de la producción local es uno de los caminos fundamentales para ir resolviendo poco a poco los problemas de vivienda que se han ido acumulando, por lo cual resulta imprescindible chequear el asunto cada vez que se visiten los territorios.
Comentó que aún quedan potencialidades por explotar en el programa de viviendas y es determinante apoyarse en las investigaciones que en materia constructiva se realizan en institutos y universidades del país.
Tenemos que trabajar con varias alternativas, con diferentes tipologías de viviendas, porque lo que puede funcionar en un territorio no necesariamente va bien en otro, dijo. En ello pueden ser factibles, acotó, los polígonos experimentales para la edificación de viviendas a pequeña escala, donde se introduzcan nuevos materiales y formas estéticas.
En días anteriores, Díaz-Canel había sostenido otras reuniones similares para examinar la marcha de varios programas, también fundamentales, como el del transporte, el hidráulico, la digitalización de la televisión, el plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático y la preservación de la memoria histórica, como parte de un sistema de trabajo en el que se chequearán periódicamente este tipo de asuntos.