Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba ANAP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba ANAP. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de mayo de 2025

¡Hagamos de nuestros campos la fuente inagotable de prosperidad y dignidad!

Por: Miguel Díaz-Canel Bermúdez

 



Díaz-Canel durante el discurso de clausura del XII Congreso de la ANAP. Foto: Enrique González Díaz (Enro)/Cubadebate.

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el XIII Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, en el Palacio de Convenciones, el 17 de mayo de 2025, “Año 67 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Queridas compañeras y compañeros que dejan su sudor como semillas del trabajo en los campos de Cuba;

Campesinas y campesinos, representantes dignos de nuestra Revolución;

Queridas amigas y amigos:

Ante todo, nuestras felicitaciones por el Día Nacional del Campesino y por el excelente y aportador debate realizado en este Congreso anapista.

Felicitamos a las compañeras y compañeros elegidos como miembros del Comité Nacional de la ANAP, su Buró Nacional, y al compañero Félix como presidente nacional de la organización.  También a las provincias destacadas y a la provincia ganadora en la emulación.

No vengo a contar una historia de la que todos ustedes han sido parte fundamental y lo siguen siendo; pero no es posible enfrentar el presente sin mirar profundamente el pasado.

Las imágenes que apreciamos al inicio de esta sesión de trabajo nos revelan que hay mucha historia que defender, un legado enorme del pensamiento de Fidel que debemos creativamente interpretar y que mucho nos queda por hacer todavía.

Este Congreso no será histórico por la riqueza de su debate, sino porque a partir del mismo definitivamente logremos producir los alimentos que demanda nuestro heroico pueblo y nos alejemos de esa mentalidad importadora de alimentos que nos ha detenido el desarrollo productivo en estos años.

Antes de la Revolución el campesino cubano vivía encadenado a la explotación y la pobreza.  El 85 % pagaba rentas abusivas,  sometidos la inmensa mayoría a la aparcería y la explotación semifeudal, porque el latifundio extranjero devoraba las tierras, y la miseria era el destino de quienes alimentaban al país.  La tierra, que debía ser fuente de vida, resultaba un bien inaccesible para la mayoría.

Y en eso llegó la Revolución como un huracán de justicia y esperanza.  En las montañas de la Sierra Maestra el campesino no fue un espectador pasivo, sino un protagonista central de los combates.  Tal como sus antepasados hicieron con los mambises, ellos dieron refugio, alimentos, información, y muchos se unieron a las filas del Ejército Rebelde.  Como señaló el Che: “El campesino serrano no solo nos dio comida, sino que nos enseñó a vencer”.

En ese espíritu de lucha y justicia Fidel, con su visión clara y su amor profundo por el pueblo, firmó la Ley de Reforma Agraria en 1959 y entregó la tierra a quienes la trabajaban, devolviendo a más de 100 000 familias campesinas la dignidad ultrajada durante siglos.

En el histórico Congreso Campesino en Armas, celebrado en el Segundo Frente Oriental en septiembre de 1958, el entonces Comandante Raúl Castro Ruz advirtió que sin reforma agraria no habría Revolución, y convocó a la unión en una alianza indestructible entre campesinos y revolucionarios.

Siempre será preciso repasar con orgullo el camino recorrido, porque la Revolución llegó para romper esas cadenas, y lo hizo, en primerísimo lugar, con la Ley de Reforma Agraria firmada por Fidel en la Sierra Maestra, para entregar la tierra a quienes la trabajaban, lo que convirtió a la nación en dueña de su destino por primera vez en su historia.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz ha dicho más de una vez que con aquel acto soberano la Revolución cruzó el Rubicón, es decir, llegó a un punto de no retorno en su afán justiciero.  La trascendencia y radicalidad de ese proceso de justicia social profunda, que saldaba una deuda histórica, cambió para siempre el panorama de los campos cubanos.  Y despertó la ira de los injustos.  La guerra económica contra Cuba, que no ha cesado desde entonces, se debe, entre otras muchas razones, a la declaración de la Reforma Agraria.

La ley también consolidó la alianza entre campesinos y obreros agrícolas, base social fundamental para la Revolución, y al enfrentar directamente los intereses imperialistas que se oponían a la transformación agraria, provocó reacciones como la invasión mercenaria por Playa Girón y el bloqueo económico de los Estados Unidos, recrudecido hoy día.

Pero la Reforma Agraria no se detuvo, sino que se profundizó, dignificó al campesino cubano, transformó las relaciones de propiedad en el campo, impulsó la justicia social y sentó las bases para el desarrollo económico y la soberanía agrícola del país.

La ANAP, fundada el 17 de mayo de 1961 bajo el amparo de la Primera Ley de Reforma Agraria de 1959, nació también como un acto de justicia social y soberanía alimentaria.  Al proclamarse que “la tierra es para quien la trabaja” se sembraron las bases para un modelo cooperativo que dignificó al campesino y redistribuyó el poder económico.  Hoy esa herencia se traduce en más de 404 806  miembros y 3 198 organizaciones de base, cifras que reflejan la fortaleza de un movimiento que ha resistido bloqueos y adversidades de todo tipo.

Como voz del campesinado cubano, la ANAP es más que una organización: es la familia que une, el espacio donde se comparten sueños, luchas y esperanzas.  Y sus miembros son responsables del 70 % de los alimentos que llegan a la mesa de los cubanos. 

Clausura del XIII Congreso de la ANAP. Foto: Enrique González Díaz (Enro)/Cubadebate.

Compañeras y compañeros, no podemos ignorar la extrema complejidad de los tiempos que vivimos.  La economía mundial que nos golpea, el bloqueo imperialista que intenta asfixiarnos y las dificultades internas, nos están demandando ser más creativos, organizados y disciplinados que nunca.

Frente a esos desafíos, el campesinado cubano, que es un luchador nato, un hombre y una mujer que saben que con trabajo, unidad y compromiso todo es posible, nos está dando lecciones de entrega todos los días en los campos de Cuba.

La tarea urgente de hoy es producir más, ser más eficientes, cuidar cada hectárea como un tesoro.

Vivimos tiempos complejos, con dificultades económicas y presiones externas que han escalado a niveles francamente insoportables, pero también con grandes oportunidades para probar la capacidad de resistencia y creatividad que nos distingue como pueblo.

En ese más que difícil contexto, la ANAP tiene la responsabilidad histórica de representar y guiar al campesinado, de ser una luz sobre el camino hacia la eficiencia, la organización y la justicia social.  Debemos redoblar esfuerzos para que cada parcela produzca, para que cada cooperativa sea un ejemplo de trabajo y compromiso.

Durante estos días se han abordado con profundidad y pasión los temas que definen el presente y el futuro de la organización y de su membresía, lo que sin duda significa también el presente y el futuro de nuestra nación.

Por su trascendencia, voy a comentar algunos que me parecen fundamentales y que constituyen prioridades para el trabajo de la ANAP en función de fortalecer los sistemas productivos que demanda la Estrategia de Desarrollo Local y Territorial en cada municipio y provincia del país:

  • El perfeccionamiento del funcionamiento interno de la organización, que comprende: la defensa de la unidad desde la participación del campesinado en el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía; el rol de las estructuras de dirección; el cumplimiento de las funciones; la política de cuadros; el sistema de trabajo; el crecimiento de asociados; la labor político-ideológica, y el trabajo con las mujeres y los jóvenes, entre otros temas.

Es esta la premisa fundamental para avanzar en la estrategia y los objetivos de trabajo aquí aprobados.

  • La eficiencia en el uso de la tierra: la tierra es un recurso sagrado, un legado que solo se cuida realmente cuando se aprovecha al máximo.

Optimizar el usufructo de la tierra y garantizar que cada parcela produzca al máximo sin dilapidar recursos, sin desperdicios ni negligencias, generalizando las mejores experiencias.

La tierra improductiva o mal utilizada va contra los intereses de toda la nación.  La productividad es un acto de amor a la patria y un deber revolucionario.

Hay que reducir la dependencia de importaciones de alimentos e insumos y aumentar la producción nacional con recursos endógenos; fortalecer la agricultura urbana, suburbana y familiar, que ha demostrado ser un pilar para el autoabastecimiento local y la diversificación de cultivos.

  • La producción, la contratación y comercialización de lo producido: es necesario fortalecer la integración de los actores que intervienen, elevar la exigencia y el control, llegar con oportunidad, honestidad y transparencia a todos los asociados, para comprometer y cumplir; desarrollar una gestión de Gobierno local fuerte, con comisiones y actores organizados que gestionen integralmente la producción, la transformación, la comercialización y el consumo de alimentos; reducir pérdidas y desperdicios de alimentos, y promover la educación alimentaria y nutricional para garantizar una alimentación sana y adecuada a toda la población.
  • La defensa y protección de las bases productivas: se ha reafirmado aquí que la seguridad en el campo es la seguridad de la Revolución. Combatir el robo, la corrupción y la indisciplina es tarea de todos, pero los responsables de ese todo tienen nombre y apellidos y es imprescindible controlar.  La vigilancia colectiva y la disciplina revolucionaria son las armas más eficaces para proteger lo que tanto trabajo y sacrificio demanda del campesinado.  No puede y no debe haber impunidad, y en las condiciones de fuerte escasez que enfrenta hoy el país estamos obligados a endurecer la aplicación de las leyes y a aplicarlas con el mayor rigor.  Proteger las bases productivas combatiendo el robo, la corrupción y cualquier acto que debilite la fuerza colectiva es una misión fundamental.
  • Se precisa un fortalecimiento del cooperativismo y la autonomía campesina: respetando siempre la voluntad libre de cada campesino, debemos tener claro que la organización colectiva es fundamental para mejorar la producción, compartir experiencias y enfrentar unidos los enormes desafíos que nos impone la realidad.
  • Sobre la incorporación de la juventud campesina: el relevo generacional es un tema central.

Hemos debatido estrategias para motivar a los jóvenes a permanecer en el campo, formarse, innovar y asumir responsabilidades, porque el futuro de la agricultura cubana depende de ellos.  Y en los últimos años hemos advertido una positiva tendencia al rejuvenecimiento en varios territorios, que debe alimentarse promoviendo iniciativas y creando condiciones que resulten atractivas para los jóvenes interesados en trabajar la tierra.  Promover la participación activa de la juventud campesina, para que hereden no solo la tierra, sino también el compromiso revolucionario.

  • Acerca de la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente: la agroecología, el método De Campesino a Campesino y las prácticas sostenibles han sido reconocidos como herramientas esenciales para producir alimentos sanos y cuidar nuestra tierra, garantizando un desarrollo que preserve los recursos para las futuras generaciones. Es preciso extender y profundizar esas prácticas.

Fortalecer la agroecología retomando el método De Campesino a Campesino, donde el conocimiento se comparte de igual a igual, porque nadie mejor que ustedes sabe lo que necesita el campo cubano; compartir experiencias aprendiendo y avanzando unidos; innovar con tecnologías accesibles, sin depender de insumos costosos y priorizando semillas autóctonas; incorporar tecnologías accesibles y sostenibles que respeten la tierra y permitan producir más con menos insumos costosos, y fortalecer las relaciones y convenios con los centros de investigación y las universidades.

Enfrentamos entre todos desafíos históricos en los que el campesinado resulta determinante.  Hablamos de reducir importaciones, aumentar rendimientos y producciones, y combatir el delito.

Hoy el llamado es a producir más con menos, a romper la mentalidad importadora, a ser eficientes y a mantener viva la ética revolucionaria en cada surco, frente a las medidas coercitivas unilaterales y la escasez de insumos que golpea a todos en todos los ámbitos de la economía.

A estas tareas se suman otras, derivadas de algunas críticas que el Congreso no eludió, como son:

  • La degradación de suelos, agravada por la falta de fertilizantes y combustibles, y consecuencia directa del cambio climático.
  • El aumento de los robos, asaltos y delitos de sacrificio ilegal de ganado, que desalientan la producción agropecuaria.
  • Los impagos crónicos por parte de empresas estatales, que comprometen seriamente los resultados de las cosechas y desmotivan a los productores.
  • La necesidad de modernización, con sistemas de riego eficientes y la adopción de agroecología para sostener la seguridad alimentaria.

Frente a esos problemas que agobian a los productores, se ratificó la importancia de activar los destacamentos de vigilancia campesina y la cooperación comunitaria, así como la exigencia de transparencia en los pagos y el trabajo integrado con los campesinos de todas las instituciones estatales.

Las propuestas realizadas por ustedes en este Congreso enfatizaron en la necesidad de fortalecer las cooperativas, asegurando su autonomía y vinculación con empresas estatales, y la gestión de la ciencia y la innovación en los procesos productivos; impulsar la agroecología con más de 250 iniciativas innovadoras ya sistematizadas en Cuba, y algunas apoyadas por la FAO y la Unión Europea; incrementar el rol de la mujer campesina, no solo en labores productivas, sino en la toma de decisiones, y reconocer su aporte en movimientos como Mujeres Creadoras; el trabajo de las cooperativas orientado a las comunidades campesinas, apoyando al Programa de la Ruralidad, para mejorar las condiciones de vida, el entorno y el hábitat; y expandir la protección social, ampliando el régimen de Seguridad Social para cubrir a más trabajadores agrícolas.

La implementación de estas propuestas debe estar orientada a lo social y ser concebida para mejorar las condiciones de trabajo y de vida del campesinado cubano.  Fidel, en su visión integradora, afirmó que sin el campesino no hay Revolución.  Este Congreso honró esa máxima al reafirmar que la ANAP es pilar de la economía y de la identidad nacional.

¿Qué falta entonces para que todas las cooperativas funcionen bien?  La respuesta yace, como ustedes la han dado, en la unidad, en la  innovación y en el apego a un legado que, como la tierra, nutre las raíces de Cuba.

Corresponderá a la organización asumir con valentía y claridad las tareas orientadas a resolver los problemas señalados.

Por nuestra parte, al cerrar este Congreso, nos llevamos compromisos claros por parte del Partido y del Gobierno: Fortalecer la cooperación entre los productores y las instituciones estatales; implementar con mayor eficiencia las políticas que garanticen el acceso a insumos y tecnología; priorizar la formación y el intercambio de conocimientos para aumentar la productividad; continuar promoviendo la participación activa de los jóvenes y mujeres en el sector agropecuario; fortalecer la producción agrícola con responsabilidad, para optimizar los recursos y asegurar que cada hectárea rinda lo necesario para alimentar a la nación; garantizar la justa distribución de los insumos y que nuestros agricultores tengan lo necesario para trabajar con eficiencia; impulsar la cooperación y el conocimiento, para transmitir las mejores prácticas de generación en generación; movilizar a nuestros jóvenes y mujeres, porque en sus manos está el futuro del campo y de la Revolución; y defender nuestros principios con firmeza y enfrentar cualquier obstáculo sin miedo, con el orgullo de saber que nuestro trabajo es un acto de resistencia y victoria.

Al cerrar este Congreso reafirmamos el juramento hecho en la Sierra Maestra: ¡La tierra es del que la trabaja!  La ANAP no es solo una asociación; es el puño levantado de quienes defienden la Revolución.

Este Congreso no fue solo un balance, sino un juramento colectivo: ¡Seguir cultivando esperanzas en medio de las tormentas!  Como escribió José Martí: “La agricultura es la única fuente constante, cierta y enteramente pura de riqueza”, y en cada surco el campesino cubano también siembra patria.

Para alcanzar la soberanía alimentaria en Cuba es clave implementar un enfoque integral que combine políticas públicas, innovación tecnológica y fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales, para todo lo cual es insustituible el campesinado.  Según la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional aprobada en nuestro país, se establece un marco legal para garantizar la producción sostenible de alimentos, la movilización de recursos locales y la organización de los actores en sistemas alimentarios soberanos y sostenibles.

Además, el Plan Nacional de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional de Cuba articula estas acciones con un enfoque intersectorial, participativo y sostenible, alineado con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.

La soberanía alimentaria en Cuba se logra combinando la ley y políticas públicas con innovación; participando ustedes activamente y en las comunidades, para alcanzar la diversificación productiva y la gestión local integrada de los sistemas alimentarios, todo ello bajo el principio de producir alimentos suficientes, nutritivos y culturalmente adecuados con respeto al medio ambiente y a la soberanía nacional.

Hoy concluimos un congreso que no solo ha sido un espacio de debate, sino también una reafirmación del compromiso y la voluntad de nuestros agricultores pequeños en el desarrollo de nuestra nación.  A lo largo de estos días hemos intercambiado ideas, discutido soluciones y fortalecido el camino hacia una producción agropecuaria más eficiente, sostenible y beneficiosa para el pueblo cubano.

Las intervenciones han puesto de manifiesto el esfuerzo diario de las mujeres y los hombres del campo, su capacidad de resistencia ante los desafíos y, sobre todo, su inquebrantable vocación de aportar al bienestar del país.  Con orgullo podemos decir que la ANAP sigue siendo un pilar fundamental en la construcción de una economía sólida, capaz de abastecer a la población con alimentos sanos y cultivados con esfuerzo y amor por la tierra.

Este Congreso ha demostrado que juntos debemos resultar invencibles.  Que la fuerza del campesinado cubano está en su unidad, en su amor por la tierra y en su compromiso con la Revolución.

¡Hoy más que nunca la Revolución confía y cuenta con todos ustedes!  ¡Ustedes son la esperanza que germina en cada surco, la fuerza que sostiene la soberanía alimentaria, el ejemplo vivo de que otro mundo mejor es posible!

No hay tarea más noble que alimentar a nuestro pueblo.  No hay sacrificio más justo que el del campesino que con sudor y esfuerzo cosecha la esperanza de la patria.  Somos herederos de una historia de lucha, y tenemos la responsabilidad de honrarla cada día.

La tarea que tenemos por delante es inmensa, pero sabemos que el campesinado cubano siempre ha demostrado su capacidad de vencer cualquier adversidad.  Con unidad, trabajo y disciplina podemos avanzar en la senda de la soberanía alimentaria y el desarrollo sostenible que nuestro pueblo merece.

Hoy no termina una jornada de trabajo, sino que comienza una nueva etapa de compromisos y acciones concretas.  ¡Hagamos de nuestros campos la fuente inagotable de prosperidad y dignidad!

Hoy no cerramos un congreso.  Hoy abrimos un camino.

¡Que cada palabra que hemos compartido aquí se traduzca en acción!  ¡Que cada compromiso se cumpla con honor!  ¡Que cada campesino sienta el orgullo de saber que su trabajo es la base de la independencia del pueblo cubano! 

Hermanas y hermanos de la tierra, levantemos las manos y los corazones en un compromiso solemne: defender la Revolución, producir con amor y disciplina, y honrar la memoria de quienes nos dieron la tierra y la libertad.

Que este Congreso sea el punto de partida para redoblar esfuerzos, para sembrar no solo alimentos, sino también sueños, justicia y futuro.

Que cada uno de ustedes regrese a su tierra con la convicción de que son indispensables, que su labor es sagrada y que la patria los necesita más fuertes que nunca.

Que el espíritu de aquellos campesinos que lucharon en la Sierra Maestra, que dieron todo por un país justo y soberano nos inspire a seguir adelante, con la frente en alto y las manos en la tierra que nuestros padres nos ganaron de pie.

¡Vivan los campesinos cubanos! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la ANAP, fuerza y alma del campo! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Vivan Fidel y Raúl! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Viva la Revolución Cubana! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Hasta la Victoria Siempre!  (Exclamaciones de: “¡Siempre!”)

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación.) 

jueves, 15 de mayo de 2025

Congreso de la ANAP: Con la mirada puesta en aumentar la producción alimentaria. Comentario HHC

 Por: Randy Alonso Falcón, Gabriel Mok Rodríguez, Frank Martínez Rivero

 



El rol fundamental de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP, continúa siendo impulsar la producción de alimentos para el pueblo. Foto: Jorge Luis González/Granma/Archivo

Con motivo del desarrollo del próximo Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, que tendrá lugar los días 16 y 17 de mayo, dialogaron en la emisión de este miércoles de la Mesa Redonda, el presidente Nacional de la ANAP, Félix Duarte Ortega, la presidenta del Comité Provincial de la ANAP de Villa Clara, Betsy Arroyo Rafuls y dos campesinos destacados en sus respectivas provincias, quienes abordaron las principales acciones tomadas para fortalecer la organización.

El presidente Nacional de la ANAP, Félix Duarte Ortega, destacó que hoy el sector cooperativo campesino en el tabaco produce más del 95% de este producto en el país. Subrayó que este resultado es posible gracias a la participación activa, la creatividad y la búsqueda de alternativas por parte de quienes trabajan la tierra, con el propósito de garantizar la producción para el pueblo.

“Reconocemos que no en todas las cooperativas ni en todas las fincas se trabaja con la integralidad deseada, por lo cual es importante fortalecer el vínculo con universidades, centros científicos y la agroecología como una técnica clave. El movimiento campesino a campesino ha favorecido la capacitación y el desarrollo dentro de las fincas durante más de 27 años”, dijo.

Enfatizó que, en un contexto de limitaciones de insumos debido a las medidas impuestas por el bloqueo, es fundamental dirigir los esfuerzos hacia el uso de la agroecología para mejorar el rendimiento y la calidad del suelo.

En los primeros meses del año, la ANAP impulsó cuatro talleres nacionales, en los que los asociados compartieron sus experiencias. “Estamos generalizando esas buenas prácticas”, comentó Duarte Ortega, resaltando la relevancia de la difusión del conocimiento en la comunidad campesina.

Reflexionó sobre las diferencias en la implementación de nuevos métodos en distintas cooperativas y fincas. “Esa es una de las jeroglíficas que también nos planteamos en el balance a nivel municipal y provincial, que será un tema clave en el Congreso. Para él, el éxito de estas iniciativas depende en gran medida de la gestión de la junta directiva y la planificación organizativa”.

Este esfuerzo ha contado con el acompañamiento permanente de universidades, el partido y sus filiales provinciales. “Nuestros cuadros y los dirigentes de las cooperativas han recibido esta preparación”, dijo, resaltando el compromiso con la formación de los líderes campesinos.

Además, Duarte Ortega explicó que el proceso ha permitido identificar diversas problemáticas dentro del sector. “Tenemos el deber de explicarle a nuestro pueblo y a nuestros asociados que el Buró Nacional ha sostenido sesiones de trabajo con los organismos pertinentes”, aseguró.

Mencionó que se han abordado asuntos relacionados con el Ministerio de Agricultura, el grupo empresarial azucarero, el Ministerio de la Industria Alimentaria, el Ministerio de Economía y Planificación, el Banco Central de Cuba, el Ministerio de Finanzas y Precios, la ONAC, el Ministerio de Trabajo y el Ministerio del Interior.

En ese sentido, alegó que han surgido temas vinculados al delito y las ilegalidades, que deben analizarse con base en lo identificado en el proceso. Señaló que estas problemáticas han recibido tratamiento y acompañamiento por parte del gobierno y la dirección del partido.

“Llegaremos al Congreso con niveles de respuesta por parte de los organismos y con estrategias claras para implementar. Una vez concluido el Congreso, el Buró Nacional, junto con los Burós Provinciales y Municipales, trabajará de inmediato en la ejecución de los acuerdos alcanzados”, reafirmó Duarte.

En su intervención, la presidenta del Comité Provincial de la ANAP de Villa Clara, resaltó que actualmente en Villa Clara existe un movimiento cooperativo fuerte y productivo.

“Se produce mucho en las mismas áreas que tenemos, pero con más intensidad y voluntad de los campesinos, que trabajan incansablemente. El cultivo del plátano extradenso, que en pequeñas hectáreas ha logrado excelentes cosechas, además del crecimiento en la producción de arroz en la provincia”, explicó la presidenta.

“Actualmente, la ANAP está instrumentando los objetivos de trabajo del Congreso, definidos desde la base en las cooperativas, las asambleas municipales y la provincial. Desde Villa Clara se están potenciando los planteamientos de los campesinos para dar respuesta y atender las prioridades identificadas en la provincia”, agregó.

Señaló como vital abordar el tema del delito, ya que, aunque en la provincia ha disminuido en los últimos meses, algunos hechos que aún no han sido completamente contenidos. Enfatizó también que han realizado un grupo de acciones en conjunto con el partido, el gobierno y la Policía Nacional Revolucionaria, pero deben seguir trabajando en este tema porque los campesinos nos lo están reclamando.

En cuanto a la producción de alimentos, consideró que la contratación y comercialización son prioridades fundamentales. “Hoy el país nos brinda ventajas como créditos de comercialización y empresas agropecuarias especializadas en la distribución de productos”, explicó. Las cooperativas también tienen la posibilidad de desarrollar estrategias propias para mejorar su comercialización.

Otra de las prioridades identificadas en Villa Clara es la vinculación directa con los campesinos. Agregó que los campesinos se sienten satisfechos cuando se les visita, cuando se les pregunta cómo están y cuáles son sus necesidades y subrayó que este enfoque ha sido clave en la provincia y debe mantenerse.

Tras la Asamblea Provincial, Villa Clara ha alcanzado un récord histórico en el número de asociados a la ANAP. “Hoy contamos con más de 40 500 asociados, de los cuales el 20% son mujeres y más de 4 500 son jóvenes. Estos jóvenes representan la continuidad de la organización y muchos de ellos ya ocupan cargos de responsabilidad, desde productores tabacaleros, arroceros y ganaderos hasta miembros de juntas directivas”, confesó Arroyo Rafuls.

“En la provincia, el 67% de la tierra está en manos de campesinos, con más de 23 000 tenentes de tierra. Producimos el 80% de los alimentos de la provincia, lo que demuestra la voluntad y el esfuerzo del campesinado, a pesar de las carencias y limitaciones”, resaltó. Señaló, además, que Villa Clara cuenta con un movimiento agroecológico muy fuerte, con más de 1 200 promotores agroecológicos y más de 200 facilitadores.

“En la Universidad Central de Las Villas se generan conocimientos que estamos trasladando a las fincas de nuestros campesinos, para lograr los resultados productivos que queremos y garantizar la satisfacción del pueblo”, indicó.

Enfatizó a su vez, el papel clave del campesinado en la producción de alimentos y destacó la importancia de movilizar las fuerzas productivas para seguir generando alimentos, enfrentando condiciones difíciles y buscando soluciones para impulsar la producción en el futuro.

Con 42 años de fundada, la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Héroes de Yaguajay, del municipio artemiseño de Alquízar, se mantiene como puntera en la producción de cultivos varios, con áreas dedicadas también al tabaco.

“Tenemos plátano, maíz y más atrás tenemos el aprovechamiento de las áreas sembradas de arroz”, explicó Augusto Quesada Morales, económico y vicepresidente de la entidad campesina.

Se trata de una cooperativa cuyos socios reciben mensualmente ingresos entre 17 000 y 18 000 pesos, gracias a los buenos resultados alcanzados, “a pesar de los momentos difíciles que está pasando el país”.

“Pensamos cerrar el balance en junio con el 50% del costo de producción”, destacó Quesada Morales.

Además de su destacado desempeño productivo, la CPA Héroes de Yaguajay asume un fuerte compromiso social. “Tenemos que atender un circo infantil, el hogar de materno, pero todo eso lo mantenemos con la vianda semanal que se les da”, explicó.

La cooperativa también avanza en nuevos cultivos: “Estamos posicionando la guayaba aquí”, destacó. El esfuerzo del colectivo es incansable. “Compañeros están aquí desde temprano, desde las 6:30, 7 de la mañana, se encuentran en el campo”, agregó.

Abel Rodríguez Blanco, jefe de brigada, resaltó la dedicación de los trabajadores: “Es un colectivo humilde, que trabaja sin descanso, tratando de que las cosas salgan bien, que la guayaba tenga la mayor calidad y que, con estas condiciones, llegue al consumidor”.

De cara al XIII Congreso de la ANAP, esta cooperativa, Vanguardia Nacional, demuestra cómo, a pesar de las limitaciones impuestas por el bloqueo contra Cuba, es posible extraerle a la tierra el mejor provecho con esfuerzo y entrega.

A pesar de las dificultades, la determinación del colectivo de la CPA Héroes de Yaguajay no disminuye. Denis Jesús Linares, fitosanitario de la cooperativa, lo resume: “Lo primero que uno no puede hacer es rendirse. Tienen que seguir sembrando. Aunque el cultivo no te rinda 10 toneladas, pero te rinda cinco, el pueblo te lo va a agradecer. Y nosotros mismos lo vamos a hacer”.

Convencido de la eficacia de los medios biológicos, Linares explica: “Son efectivos, la única diferencia es que hay productores a los que no les gustan porque quieren que el medio biológico se adapte a ellos. Tú tienes que adaptarte al medio biológico, ¿entiendes? No puedes aplicarlo en el día si tienes que hacerlo en la noche”.

Con una sólida estructura colectiva, la CPA agrupa a 286 socios, entre ellos 60 mujeres que desempeñan un rol activo en las labores productivas. Desde su fundación hace 42 años, esta entidad ha mantenido su rentabilidad económica, demostrando la fortaleza del modelo cooperativo cubano.

En su más reciente balance anual, alcanzó un promedio mensual de ingresos de 19 000 pesos por cooperativista, cifra que refleja los buenos resultados productivos a pesar del complejo escenario económico.

Noel Torres Perdomo, un campesino asociado a la CCS Jesús Menéndez de Cabaiguán, en Sancti Spíritus, representa la unión entre tradición agrícola y las nuevas oportunidades que ofrece la actual política usufructuaria de tierras en el país. Con una particularidad que lo distingue —además de ser dueño de tierras, es arrendatario—, su historia refleja el potencial del campo cubano cuando se combinan herencia familiar, esfuerzo personal y políticas estatales acertadas.

“Llego a ser campesino por mis abuelos. Heredé la finca de ellos y ahí me incliné por la agricultura desde que nací”, relata Noel con orgullo. La parcela familiar, que inicialmente era de 11 hectáreas, ha crecido con el tiempo gracias a su trabajo y a las oportunidades del usufructo. Hoy posee cinco caballerías, una expansión que demuestra cómo el acceso a más tierra, en manos de productores eficientes, puede traducirse en mayor producción.

Noel explica que antes el arrendamiento de tierras se orientaba principalmente a nuevos productores, como incentivo para que se incorporaran al trabajo agrícola. Sin embargo, en los últimos años se ha priorizado también entregar tierras en usufructo a quienes ya tienen resultados comprobados.

“Ha sido un impulso clave”, enfatiza. “Cuando demuestras que produces, el Estado confía en ti y te da más tierra. Eso me ha permitido crecer, diversificar cultivos y contribuir más a la alimentación del pueblo”.

Noel destaca que su municipio, Cabaiguán, es reconocido históricamente por su producción agropecuaria, y él es parte de esa tradición. Pero su caso también apunta hacia el futuro: un modelo donde los campesinos con experiencia y eficiencia puedan acceder a más tierra y recursos, generando así mayor autonomía alimentaria para Cuba.

Su testimonio refuerza la idea de que, más allá de la propiedad, lo esencial es trabajar la tierra con dedicación. Con políticas que premien a quienes producen —ya sean dueños, arrendatarios o usufructuarios—, el campo cubano puede seguir siendo un pilar de la economía nacional, incluso en tiempos difíciles.

“El país me dio la oportunidad de acceder a más tierra, y gracias a eso me he desarrollado todo lo que he logrado hasta el momento”, afirma Noel. Para él, el tabaco no es solo un cultivo, sino la base de su progreso económico y productivo.

Actualmente, el tabaco es su principal actividad, y los resultados hablan por sí solos: “Gracias al tabaco he logrado todo lo que tengo. He alcanzado grandes rendimientos, y el tabaco tapado me ha ayudado a mejorar la finca”, destaca. Este cultivo, exigente en cuidados pero altamente rentable, le ha permitido modernizar su producción y elevar la calidad de sus tierras.

Noel reconoce el papel clave de Tabacuba en su éxito: “El grupo Tabacuba me facilita mucho el  abono orgánico, y gracias a eso la finca va en prosperidad siempre”.

Pero, ¿cómo funciona esta relación en la práctica? Noel explica: “Eso te lo dan, te lo facilitan”. Tabacuba no solo provee insumos, sino también asesoría técnica y garantías de comercialización, creando un vínculo donde el productor se enfoca en cultivar con calidad, sabiendo que su cosecha tendrá mercado seguro.

Además de su vínculo con Tabacuba, Noel resalta las ventajas de estar asociado a una Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS): “La cooperativa nos agrupa, nos organiza y nos da acceso a herramientas, créditos y otros beneficios que individualmente serían más difíciles de obtener”.

El destacado productor tabacalero de Cabaiguán, mantiene una relación de beneficio mutuo con Tabacuba que ha transformado su modelo productivo. A diferencia de lo que algunos podrían pensar, el apoyo estatal no se basa en gratuidades: “Eso no me lo regalan, me lo venden”, aclara Noel. El mecanismo funciona a través de los ingresos en MLC (Moneda Libremente Convertible) que obtiene por su tabaco de exportación, los cuales reinvierte directamente en su finca. Este sistema le ha permitido adquirir maquinaria agrícola completa –tractores y equipos especializados– así como insumos de calidad que garantizan altos rendimientos.

Lo más importante del ejemplo de Noel radica en el control integral que ejerce sobre toda la cadena productiva. Desde semilleros tecnificados donde inicia el proceso, pasando por el cultivo especializado, hasta llegar a contar con su propia escogida –algo poco común entre los campesinos cubanos.

“Generalmente las escogidas están en la cooperativa o son estatales”, explica Noel, destacando cómo esta ventaja competitiva le permite cerrar el ciclo completo, seleccionando personalmente la capa de exportación que entrega directamente. Este nivel de integración vertical es inédito en el sector campesino tradicional.

La experiencia de Noel representa un modelo exitoso de colaboración entre el sector estatal y los productores privados. Tabacuba obtiene materia prima de alta calidad para la exportación, mientras el productor recibe divisas que le permiten modernizar su finca y aumentar su capacidad productiva.  “Esto es algo que se ha logrado y lo veo muy positivo”, afirma Noel, cuyo caso podría servir de referencia para replicar este esquema en otros cultivos de exportación.

Sobre la Cooperativa de Producción Agropecuaria “Paquito González” de Baraguá, en Ciego de Ávila, destacaron en el espacio televisivo que las claves que determinan los rendimientos y producciones de la cooperativa son la planificación, el control, el uso racional de recursos y el aprovechamiento óptimo de la superficie, además de las rotaciones de los cultivos.

Según un reportaje presentado en el espacio televisivo, tratan que las áreas estén al 100% cubiertas, e inversiones y estrategias permiten diversificar cultivos. “Tenemos sembrado plátano, el cultivo fundamental desde la fundación de la cooperativa, pero también pimiento, boniato, papa, col, tomate”, destacó José Alberto González Sánchez, presidente de la CPA.

Por su parte, la CPA Dagoberto Rojas, ubicada en Calimete, Matanzas, se consolida también como un referente nacional del cooperativismo. Su vicepresidenta, Hildelaise Castillo Delgado, destacó el exitoso proceso de renovación y ratificación de mandatos durante su reciente Asamblea del 13° Congreso, donde participaron sus 123 asociados.

“Ratificamos a 10 miembros de la junta directiva e incorporamos un nuevo integrante”, explicó Castillo en su intervención en la Mesa Redonda. Estos resultados demuestran la estabilidad del liderazgo, pues el presidente actual fue electo en 2005 y ha sido ratificado consecutivamente en todos estos procesos. Esto evidencia una junta directiva con firmeza revolucionaria y compromiso con los principios de dirección cooperativa.

La dirigente enfatizó que la cooperativa mantiene resultados integrales en los ámbitos económico, político y social. Respecto a su producción principal, aclaró: “Nuestro cultivo fundamental es la caña de azúcar. Si bien hemos diversificado nuestras producciones, la caña sigue siendo nuestra base productiva”.

La cooperativa reafirma sus principios fundamentales con los asociados y con la familia como célula básica de la sociedad. En el ámbito productivo, la entidad alcanza resultados satisfactorios, destacándose especialmente en la producción cañera. “Actualmente mantenemos un rendimiento de 60 toneladas por hectárea, aunque aspiramos a alcanzar las 105 toneladas, que representan nuestros mejores resultados históricos”, explicó.

“Lograr 60 toneladas en las actuales condiciones constituye una verdadera hazaña, considerando la crítica situación del rendimiento cañero a nivel nacional”.

Este desempeño demuestra la estabilidad organizativa y la eficacia del modelo de gestión implementado, donde el liderazgo de la cooperativa integra activamente a los productores. Resulta particularmente meritorio que estos rendimientos se alcancen en un contexto marcado por la escasez de fertilizantes y herbicidas.

La cooperativa consolida así su condición de vanguardia nacional, reconocimiento que mantiene ininterrumpidamente desde hace 23 años. Entre sus innovaciones sociales destaca la incorporación del médico de la familia, cuyo consultorio se ubica dentro del radio de acción de la cooperativa, como miembro activo de su asamblea.

En el ámbito económico, la entidad demuestra solidez y rentabilidad. Durante el último año fiscal, alcanzó ingresos superiores a los 54 millones de pesos. “Estos resultados confirman la fortaleza económica de nuestra cooperativa. Este es un sueño alcanzable al que no podemos renunciar, que requiere del esfuerzo conjunto de nuestros campesinos, el liderazgo de la junta directiva y especialmente del aporte femenino”, enfatizóCastillo Delgado.
En los minutos finales de la Mesa Redonda, el presidente Nacional de la ANAP, Félix Duarte Ortega, destacó que todo está organizado para la recepción de los delegados e invitados que participarán en el Congreso.

“En esta ocasión contaremos con 400 delegados y 100 invitados. Es importante destacar que todas las categorías de asociados a nuestra organización estarán representadas: usufructuarios, propietarios, arrendatarios y familias campesinas. También estarán presentes presidentes de Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), así como cuadros de la organización a todos los niveles, desde el municipal hasta el provincial, además de varios dirigentes de la dirección nacional”, dijo.

Para este jueves está previsto el acto de condecoraciones estatales, que realizarán con el objetivo de reconocer y estimular, en el marco de las actividades por el 17 de mayo, a las cooperativas y a los hombres y mujeres del campo que con mayor ahínco, esfuerzo, consagración y dedicación se han destacado en la actividad productiva del sector.

La sesión inaugural del Congreso está programada para el día 16, agregó Duarte Ortega. Este primer día contempla tres comisiones de trabajo fundamentales: la Comisión Organizativa analizará el fortalecimiento estructural de nuestra organización para enfrentar los desafíos futuros, evaluando todo lo relacionado con nuestro funcionamiento interno; la Comisión Ideológica se centrará en la labor política, con especial énfasis en el trabajo con los jóvenes del sector; y la Comisión Económica abordará los temas productivos y económicos esenciales para el campesinado.

“Hemos solicitado especialmente al Ministro de Economía y Planificación que explique los nuevos esquemas de divisas aprobados recientemente. Estos mecanismos, ya implementados en el grupo Azcuba, permitirán adquirir insumos y tecnologías necesarias para potenciar nuestra capacidad productiva, en la medida que las condiciones del país lo permitan”, agregó.

En la sesión de la tarde del día 16 se someterán a aprobación los nuevos estatutos de la organización, resultado de un amplio proceso de consulta con cuadros directivos y cooperativistas y se eligirá el nuevo Comité Nacional por parte de todos los delegados.

El segundo día del Congreso, 17 de mayo, coincidirá con tres importantes efemérides: el día del Campesino Cubano, el 79° aniversario del asesinato de Niceto Pérez García y el 66 aniversario de la Ley de Reforma Agraria

Ese día, durante la sesión final del Congreso se aprobarán los objetivos de trabajo y las  tareas organizativas pendientes.

Entre los retos principales de la organización, el presidente de la ANAP, señaló: aumentar la producción alimentaria pese a las limitaciones actuales; mejorar los rendimientos agrícolas (actualmente bajos por falta de insumos); responder a la creciente demanda poblacional; y compartir experiencias exitosas entre productores.

“Este Congreso será espacio para analizar dificultades concretas, socializar mejores prácticas y trazar estrategias hacia la soberanía alimentaria. El campesinado cubano, con su sabiduría y entrega, está llamado a ser protagonista fundamental en la solución del desafío alimentario que hoy enfrenta nuestra nación”, concluyó.

Comentario HHC: Recomiendo  que en las tribunas externas y para el exterior se hable del Bloqueo de EEUU, pero a lo interno lo que hay hablar y preguntarse: ¿ en las condiciones existentes con Bloqueo , podemos producir los alimentos que necesita el país o no ? ¿ Qué faltaría? ¿  Con los 2 000 millones de usd que importamos en alimentos podemos producir lo misma CANTIDAD o mas en productos EN CUBA? ¿ Podemos facilitarles las condiciones de trabajo al campesino y a todos los que quieran producir aliemntos, para que produzcan LIBREMENTE E INCENTIVARLO?.¿ Cuál es potencial de nuestras tierras mas fertiles para producir alimentos en un año? ( Por cierto me dicen que en algunas se han " sembrado" paneles solares pertenecientes a las Inversiones que se hacen en este sentido. )

Y no es por no denunciar el Bloqueo Genocida, es que ese no está en nuestras manos quitarlo, producir alimentos que necesita la población SI.  Y estoy firmemente convencido que  el Bloqueo de EEUU se acabará el día que seamos eficientes económicamente y podamos desarrollarnos por nosotros mismos.

En video, la Mesa Redonda

martes, 17 de mayo de 2022

El lugar de los guajiros en Ciego de Ávila

 

Frank Güemes Alonso, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en Ciego de Ávila, una mañana en su oficina, minutos antes de perderse pa’l campo. Foto: Katia

Como si fuera un cultivo de ciclo largo, de 17 a 17 de mayo germinan las felicidades a campesinos en su día. Pero en el medio de la “cosecha” hay muchas jornadas de sudor, incertidumbre, cansancio, frutos… Por eso el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en Ciego de Ávila habla de reconocimientos, pero también de deudas

Hace una década el campo avileño rendía sus mejores frutos, o al menos así lo creyeron en una emulación nacional de esas que suelen equiparar provincias, pese a la disparidad de suelos y recursos, por solo citar dos variables que modificarían cualquier resultado. Pero el antecedente ha puesto a Frank Güemes Alonso en una posición que todavía no le acomoda. Porque si antes estuvieron en la cima de la ANAP, ¿cómo ahora no van a poder retornar?

El ahora los ubica en un sexto lugar que, y si bien no le borra la satisfacción al presidente provincial de la ANAP, tampoco es una escala que hable solo de saldos productivos; un acápite donde aquí casi todo tiende al crecimiento. Y compararse contra uno mismo, debiera ser también un buen medidor.

Incluso la leche —que es el tema que hoy acapara análisis constantes sin que logren hacer fluir toda la leche de la ubre al Lácteo— registra un buen indicador para los ganaderos, dice Frank. Venían de sobrecumplir el primer trimestre (al 109 por ciento). Casi 500 000 litros de leche por encima de lo que acopiaron en esa etapa del pasado año.

No obstante, el contexto no es favorable del todo. A pesar de que casi el 80 por ciento de la leche de Ciego de Ávila está en manos de los campesinos, no se “ordeña” parejo. Baraguá, Venezuela, Majagua y Ciego de Ávila quedaban por debajo de lo pactado y la razón fundamental Frank la esgrime sin tapujos, “debilidad en los contratos”.

Aun cuando Frank Güemes habla de crecimiento en la entrega de litros de leche, aclara que no se nota en los destinos a la población porque “antes había un porciento que se cubría con leche en polvo y ahora toda es fluida. Cero importación implica mayor aporte nuestro y hasta ahí todavía no hemos llegado”.

Es la misma causa que pone en jaque al Cárnico avileño: más que carne y leche, o tanto como carne y leche, falta trabajo integrado, y no depende solo de la ANAP.

Sin embargo, el fuerte de los anapistas avileños no es la ganadería, sino los cultivos varios. El grueso de su membresía se dedica a una actividad que representa el 35 por ciento del total de producciones en la provincia. Ahí están los crecimientos; ligeros, pero están.

Cuatro mil toneladas en hortalizas, más de 400 en frijoles, 170 en maíz, 188 en arroz… no son saltos productivos ni trabajo que no sea meritorio en las condiciones actuales. “Pese a toda la carencia y al alto precio de los insumos, los guajiros han tenido que sembrar más, para intentar similares producciones y no afectar su economía de bolsillo”, se explica el presidente.

Sería esa la misma razón por la que los contratos porcinos se desplomaron. Los guajiros pasaron de 500 relaciones contractuales a solo 12 en la actualidad. Economía de bolsillo, dijimos. O más claro. Nadie trabaja para perder. Ni para pasar tanto trabajo, añadirían algunos en sincero trabalenguas.

El otro punto débil de los campesinos avileños pasa por la crisis generalizada de la zafra. Si bien el 34 por ciento de la caña avileña está en manos de anapistas, de las toneladas previstas para el corte, solo el 46 por ciento se había podido moler. El bajón ha sido estrepitoso y amargo.

Por fortuna, las noticias asociadas a las deudas millonarias que suelen ser más cíclicas que la primavera, dejan a Invasor en la incredulidad: “¿Seguro que no les deben nada?”, y Frank sonríe porque es extraño… y felizmente cierto.

Las pérdidas hoy están asociadas a las ventas. Aun cuando la Gaceta Oficial deja claro que, ante el incumplimiento de un contrato por una Empresa, el campesino podría darle otro destino a su producción, “no todos tienen los medios ni el tiempo para hacerlo. Hay ejemplos donde sí han podido salvarlas, pero hay otros donde el guajiro no dispone de tractores, camiones o tiene el campo muy intrincado y se dificulta una solución de su parte”, aclara.

Esa no es la generalidad de los 15 800 miembros de la ANAP en Ciego de Ávila, un número que podría parecer bajo si no se contextualiza. “Mientras en otras provincias no abundan las empresas estatales fuertes en la Agricultura, aquí sí, y muchos se han afiliado a esas empresas, dejando de pertenecer a nuestra organización”, señala Frank, quien admite que de un año a otros apenas han sumado 83 anapistas.

“No obstante, lo fundamental es que aumentemos la producción y estamos dando pasos”.

Ese es el mejor lugar hacia donde pudieran ir los campesinos avileños, hacia el incremento.