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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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jueves, 12 de mayo de 2022

PANDEMIA, ESCASEZ, INFLACIÓN: TOCA REINVENTAR LA ECONOMÍA

Los ‘tapones’ en la cadena producción, el aumento de la demanda y las medidas para descarbonizar el planeta han forzado la apertura de nuevos cauces económicos que, de no ajustarse y reconducirse de forma organizada, podrían terminar desbordando al sistema.




Esther Duflo, premio Nobel de Economía en 2019, se refirió a los economistas en 2017 como fontaneros del sistema. Sabemos que una tubería mantiene su funcionamiento siempre que el flujo de entrada (que podemos llamar la oferta) sea igual al flujo de salida (es decir, la demanda), y que la tubería no tenga averías que dañen el equilibrio. La inflación, fenómeno que vuelve a preocupar a los economistas, se puede entender como un exceso de demanda y un defecto de oferta. Para quienes no hemos vivido el rigor de una guerra es imposible imaginar un problema de fontanería mayor que el impuesto por la pandemia en estos últimos dos años.

Unos ganan y otros pierden

Cuando una salida de la tubería se tapona (por un choque de demanda), la presión del agua tiende a buscar otros puntos de desagüe. Estas desviaciones en el cauce de los recursos económicos revelan un panorama de ganadores y perdedores. En los peores meses de la pandemia las pérdidas del comercio tradicional fueron las ganancias del comercio electrónico y las pérdidas de los restaurantes fueron las ganancias de la comida a domicilio. Algunos se reinventaron de manera efectiva. Mientras unos restaurantes cerraron, otros desarrollaron sus servicios en línea, incluyendo la externalización de su actividad hacia el modelo de dark kitchen.

La cadena se rompe

Ahora, aunque sus trabajadores no están confinados, lo mismo da a un restaurante suspender sus actividades que intentar reinventarlas cuando no se consiguen las materias primas para preparar sus platos. Un ejemplo entre muchos es el de Reino Unido, que ha sufrido la escasez de algunos productos desde principios de 2020. Uno de ellos fue la pasta: la cadena de suministro comienza principalmente con trigo canadiense que se exporta a Italia, donde se produce la pasta. El campo, la fábrica, el transporte marítimo y terrestre: todos estos codos y conexiones en la tubería económica han estado sufriendo alguna clase de interrupción. La reducción en la producción generó pánico en los compradores británicos, que acumularon pasta como en su momento acumularon papel higiénico los consumidores estadounidenses.

Suben los costes del transporte

Tal vez la mayor parte del choque de oferta está en el aumento en los costes del transporte, ocasionado, en parte, por la falta de conductores de camiones en Europa y Reino Unido pero, sobre todo, por los precios del petróleo, que cayeron durante la primera etapa de la pandemia y se han recuperado mucho con el auge de la actividad económica durante los meses recientes. Sobre este punto vale la pena mencionar un choque que no está relacionado con la covid-19: la reducción en la inversión en la exploración y explotación de pozos petroleros. Los bancos y fondos de inversión se han adelantado a los compromisos gubernamentales de reducción de emisiones con un descenso de sus inversiones en la explotación de combustibles fósiles. Esto conlleva a una limitación en la oferta de estos recursos y se presenta como un factor de alza en precios.

Cada solución tiene su coste

Pese al riesgo inflacionario es necesario reinventarse hacia una sociedad de carbono cero. Pero también es importante tener en cuenta que cada decisión conlleva una tensión interna. Las baterías de los coches eléctricos usan litio y España planea obtener más de 70.000 millones de euros del Fondo de Recuperación Europea para reactivar la economía y orientarla hacia una mayor sostenibilidad.

Uno de los proyectos propuestos ha sido la apertura de una mina de litio en Extremadura, con una inversión de más de 1.000 millones de euros, incluidas una fábrica de cátodos y una de celdas. Pues bien, el proyecto ha sido recibido con un fuerte rechazo por parte de la población local por estar localizado muy cerca de la ciudad de Cáceres. Este ejemplo ilustra cómo cada solución tiene su coste y requiere de voluntad política llegar a un acuerdo para alcanzar los objetivos marcados.

Oferta, demanda, inflación

La pandemia ha tenido un fuerte impacto en la oferta y la demanda, reviviendo el fenómeno de la inflación. Además, los altos precios alcanzados por la energía en 2021 hacen recordar el episodio inflacionario originado por la crisis del petróleo de principios de los años 70. La crisis de la covid-19 también ha obligado a reinventar los sistemas de producción, con un enfoque especial en la cadena de suministros.

La analogía presentada por Duflo del economista como fontanero nos invita a quitarnos la corbata y agarrar la llave de tuercas. Toca atender una emergencia porque la tubería hace aguas por varias partes pero, ante todo, nos llama a la precaución. Como muchos han aprendido por experiencia propia, entender el funcionamiento de la tubería antes de intentar arreglarla evita terminar sentado ante una buena inundación.

David Echeverry es assistant professor of Finance, Universidad de Navarra. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Extraña fascinación por la escasez



En Cuba hay personas que sienten una extraña, impresionante fascinación por la escasez. La presienten, la huelen a distancia, la llaman con el pensamiento. No exagero. Algunos se dejan halar por ella sin ofrecer resistencia, sin buscar salida. Más bien parecen contagiados por esa suerte de “vértigo lúcido del suicida frente al abismo”, del que hablara el poeta mexicano Octavio Paz.

En momentos en que dibujan el presente de la Isla el desabastecimiento de productos de primera necesidad, el consiguiente racionamiento en las ventas y el temor latente en no pocos de una nueva temporada de “período especial”, afloran con profusión tales conductas. Como consecuencia, vemos a personas presas de ansiedad desandar las arterias comerciales de la ciudad y ante cualquier aglomeración en las inmediaciones de una tienda esgrimir el consabido “¿qué sacaron?” (palabras que muy bien podrían alcanzar la categoría de “Frase Nacional”) y sumarse a la cola.

¿Qué sacaron? ¿Dónde compraste eso? ¿Dónde están vendiendo aquello? son preguntas recurrentes, pero no brotan tan solo de la innegable escasez; nacen también del temor atávico del cubano a un anuncio mayor, a veces bien fundado y otras, construido: “esto se va a perder”. Y frente a esa noción no queda más que aprovisionarse, llenar la despensa hasta de aquello que nunca imaginaron consumir y prepararse para toda contingencia.

Sobre esa cuerda hacen piruetas los adictos a comprar sin discriminar, los aferrados al sentido de la oportunidad. Por esa costumbre, cierta mujer llegó a su casa un día con la mostaza que nunca saboreará porque “yo no como esto, pero la sacaron en rebaja y aproveché”, mientras otra cienfueguera hace poco comentaba al esposo que había llegado al punto de soñar con el pollo, el detergente y muy pronto lo haría con el papel sanitario, “pues ya se me está acabando el que compre para el tsunami”.

Aunque no es el caso ahora, cualquier presagio de una crisis como la de los años 90 desata desazón e incertidumbre y hasta un comportamiento irracional. Desencadena, asimismo, la actividad de los conocidos coleros y revendedores, pescadores que abultan sus morrales en el río revuelto de la precariedad. Los mismos que se encargan de agudizar el desabastecimiento al acaparar la mercancía, y de plantar en sus conciudadanos la necesidad de recurrir a sus reventas. Fueron personas dedicadas a esta práctica quienes en los 90 acuñaron aquella frase triste: “lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo”.

Al parecer, los especuladores han reactivado esa máxima. Y sin quererlo, la aplauden también quienes exageran ante las circunstancias del momento. Porque, sin dudas, desabastecimiento hay, pero ello no justifica que lleguemos al extremo de volvernos rastreadores de colas a toda costa, o de contagiarnos con el vértigo que produce sentirnos atraídos por aquello mismo que nos aterra.

jueves, 22 de agosto de 2019

Verdadero o falso, ¿cuál de las siguientes afirmaciones sobre la escasez es correcta?

El Captor | 22 agosto, 2019 | Conceptos Económicos |




Hace unos días publicábamos en el blog un interesante artículo sobre la escasez que ahondaba en la esencia de dicho concepto, y aludía a una más que probable mistificación de dicho término en los libros de texto sobre economía generalista.

Mostraba diferentes revisiones sobre el significado y origen de la escasez, aportando distintas versiones o certezas, lo que a algunos neófitos causó repentinos accesos de violencia y crispación.

Alimentar debates de estas características y ofrecer la contrapartida de las definiciones universalmente aceptadas forma parte esencial de la demanda de nuestros suscriptores, así que aquí van cinco afirmaciones sobre la escasez que podéis rechazar, suscribir, abominar o adorar. Sois libres. ¿Verdadero o falso?:

Primera afirmación: En un mundo de escasez es obvio que cada hombre representa una amenaza o un peligro para el otro. Y esta situación lleva al conflicto más que a la auténtica unidad, aun cuando un hombre consiga obligar a otro a servirle de instrumento para el logro de su propio fin.

Segunda afirmación: En la naturaleza en sí no hay escasez. La escasez está presente en la naturaleza solo a través de la mediación del hombre, o sea, en relación a las necesidades humanas. Tan pronto como se presenta en el entorno material, haciendo que la naturaleza aparezca como una amenaza para la vida del hombre, la escasez rebota, por decirlo así, contra el hombre mismo, haciendo que a cada uno le parezca su semejante un peligro amenazador.

Tercera afirmación: La escasez fundamenta la posibilidad de la división social entre poseedores y no poseedores, o al menos entre consumidores y subconsumidores, y con ella la diferencia de clases. Tal diferencia puede ser el resultado de una guerra, cuando a un pueblo se le obliga a trabajar para otro. Pero lo que es inevitable es que en un mundo de escasez haya diferencia de clases.

Cuarta afirmación: La invención de las máquinas y el desarrollo industrial tenían por fin la superación de la escasez, pero de hecho, produjeron una ulterior negación del hombre, al convertir a los seres humanos en esclavos de las máquinas.

Quinta afirmación: La escasez es la razón de la creación del Estado por grupos cuya pretensión radica en condicionar al resto de los grupos en la ilusión de que forman parte de una auténtica totalidad. Para tal fin combinan la coerción con los procedimientos conducentes al mantenimiento de dicha ilusión.