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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 31 de enero de 2016

Guerra de precios: "Arabia Saudita juega a la ruleta rusa"

Publicado: 31 ene 2016 16:54 GMT | Última actualización: 31 ene 2016 17:43 GMT

Arabia Saudita se ha desprendido de al menos un billón de dólares en valores estadounidenses haciendo estrellar los mercados mundiales.


Un comerciante saudí sostiene un cordón de oración en el Banco de Inversión Saudí, El Riad. / Reuters / Reuters

El analista económico Pepe Escobar sostiene en su artículo para Sputnik en referencia a la crisis del petróleo que "la pieza clave en el rompecabezas" son las acciones de Arabia Saudita.

Ese país se desprendió de al menos un billón de dólares en valores estadounidenses en el mercado haciéndo estrellar los mercados mundiales, "en paralelo a su guerra de precios del petróleo". Con eso, "Arabia Saudita juega a la ruleta rusa", sostiene.

Resulta imposible determinar con certeza la cantidad de valores que posee el país árabe, debido a que en 1973 Riad y Washington concluyeron un acuerdo en virtud del cual Arabia Saudita obtenía la posibilidad de no hacer públicos los datos acerca de su participación en los bonos del Estado americano. 

Sin embargo, empresarios del golfo Pérsico aseguran que Arabia Saudita posee 8 billones de dólares en valores y bonos del Tesoro de EE.UU., y de ser así, "Washington no tendría más problemas con el déficit masivo en su propio país.", señala Escobar.

División en las altas esferas del poder

La actitud de Washington hacia Riad parece ser contradictoria. Mientras que un exfuncionario de la Reserva Federal insinúa que la tenencia saudí de bonos del Tesoro de EE.UU. "ya no debe ser un secreto", el secretario de Estado John Kerry "tranquiliza a Riad afirmando que todo está bien".

"Esto parece explicar un escenario en el que una facción de los 'Amos del Universo' ordenó romper el mercado de valores. Y eso implica divisiones en las altas esferas del poder. El exejecutivo de la Reserva Federal es parte del antiguo aparato […] Los saudíes pensaron que tenían luz verde para vender, pero realmente no es así", escribe Escobar.

¿Qué consecuencias podría tener la revelación de la cantidad de bonos que posee Arabia Saudita?

"[El hecho de que] los saudíes vendan en masa sus tenencias en el mercado, sobre todo en las primeras semanas de enero sembrando el pánico en todo el mundo, parece tener seriamente disgustada a otra facción de los 'Amos del Universo'. Esa facción podría finalmente dar a conocer al mundo la posición secreta de Arabia Saudita en bonos del Tesoro de EE.UU.", destaca el analista.

Teniendo en cuenta que se trata de 8 billones de dólares, eso causaría pánico en Riad. "Imaginen una fuga que indica que se están sentando sobre 8 billones de dólares, mientras que se les pide a los pobres en Arabia Saudita 'sacrificios' económicos para apoyar su guerra de precios del petróleo, más la guerra imposible de ganar en Yemen, con la ayuda de caros mercenarios", apunta Escobar.

"Sería inevitable un alboroto mundial reclamando la congelación de activos saudíes que están siendo utilizados para destruir los mercados mundiales". En estos casos, Washington actúa con el congelamiento de activos y el cambio de régimen. Y mientras Riad está seguro de contar con el apoyo estadounidense por su guerra de precios del petróleo contra Rusia, "Washington emite una advertencia encubierta de que ha tenido suficiente de Arabia Saudita".

Esto implica que Arabia Saudita debe cambiar su actitud para detener la guerra de precios del petróleo, pero el país niega hacerlo. "La decisión está en manos de la Casa de Saud. Deberían organizar sus actividades, o pronto cada 'príncipe' podría estar conduciendo taxis en Londres", concluye Escobar

La economía en la era de la abundancia

Por Bradford DeLong, 

BERKELEY – Hasta hace muy poco, uno de los mayores desafíos que la humanidad enfrentaba era el de contar con suficientes alimentos. Desde los inicios de la agricultura hasta bien entrada la era industrial, la condición humana habitual era lo que los nutricionistas y expertos en salud pública describen como un grave y perjudicial estrés nutricional biomédico.

Hace unos 250 años, la Inglaterra gregoriana era la sociedad más rica que hubiera existido, sin embargo, la escasez de alimentos aún afectaba a grandes segmentos de la población. Los adolescentes enviados al mar por la organización benéfica Marine Society como sirvientes de los oficiales eran medio pie (15 centímetros) más bajos que los hijos de los aristócratas. Un siglo de crecimiento económico más tarde, la clase trabajadora en Estados Unidos aún gastaba 40 centavos de cada dólar adicional que ganaba para aumentar su consumo de calorías.

Actualmente, la escasez de alimentos ya no es un problema, al menos en los países con altos ingresos. En EE. UU., aproximadamente el 1 % de la fuerza de trabajo es capaz de cultivar suficientes alimentos como para cubrir las necesidades de toda la población con suficientes calorías y nutrientes esenciales, que son transportados y distribuidos por otro 1 % de la fuerza de trabajo. Eso, por supuesto, no tiene en cuenta a la totalidad de la industria alimenticia, pero la mayor parte de lo que hace el 14 % de la mano de obra restante dedicada a que los alimentos lleguen a nuestras bocas implica lograr que lo que comemos sea más sabroso o conveniente: son empleos más relacionados con el entretenimiento o el arte que con la necesidad.

Los desafíos que enfrentamos son ahora los de la abundancia. De hecho, cuando se trata de trabajadores dedicados a nuestras dietas, podemos agregar un 4 % de la fuerza de trabajo que, en calidad de enfermeros, farmacéuticos y educadores, nos ayuda a solucionar problemas derivados de haber consumido demasiadas calorías o los tipos de nutrientes equivocados.

Hace más de 20 años, Alan Greenspan, por entonces presidente de la Reserva Federal de EE. UU., comenzó a señalar que el crecimiento del PIB dependía cada vez menos de consumidores que trataban de comprar cosas. Los miembros de la próspera clase media estaban interesándose mucho más por comunicarse, buscar información y tratar de comprar las cosas adecuadas para vivir las vidas que deseaban.

Por supuesto, el resto del mundo aún enfrenta problemas de escasez: aproximadamente un tercio de la población mundial tiene dificultades para conseguir suficientes alimentos y no hay garantía de que esos problemas vayan a solucionarse por sí solos. Vale la pena recordar que hace poco más de 150 años, tanto Karl Marx como John Stuart Mill creían que la India y Gran Bretaña convergirían económicamente en tres generaciones como máximo.

No hay escasez de problemas por los cuales preocuparnos: la capacidad destructiva de nuestras armas nucleares; la naturaleza testaruda de nuestra política; y los potencialmente enormes trastornos sociales que causará el cambio climático. Pero la prioridad número uno para los economistas —de hecho, para la humanidad— es encontrar formas de alentar el crecimiento económico equitativo.

Sin embargo, la tarea número dos —desarrollar teorías económicas para guiar a las sociedades en una era de abundancia— no es menos complicada. Algunos de los problemas que probablemente surgirán ya están tornándose obvios. Actualmente mucha gente deriva su autoestima de su empleo. A medida que el trabajo pierde importancia para la economía (y que las personas —especialmente los hombres en edad laboral— se convierten en una porción más pequeña de la fuerza de trabajo), los problemas relacionados con la inclusión social serán más crónicos y agudos.

Esa tendencia podría tener consecuencias que van mucho más allá de lo personal o lo emocional, y crear una población que caerá —tomando prestada una frase de los economistas ganadores del Premio Nobel George Akerlof y Robert Shiller— fácilmente en las trampas de los manipuladores. En otras palabras, serán víctimas de quienes no consideran su bienestar como meta principal —estafadores como Bernie Maddoff, intereses corporativos como los de McDonalds o las tabacaleras, el gurú del mes o gobiernos necesitados de efectivo que implementan juegos de azar explotadores.

Este tipo de problema requerirá un tipo de economía muy distinta a la defendida por Adam Smith. En vez de trabajar para proteger la libertad natural siempre que sea posible y construir instituciones que acerquen sus efectos a todas partes, el desafío central será ayudar a la gente a protegerse de la manipulación.

Ciertamente, no resulta claro que los economistas cuenten con ventajas comparativas para ocuparse de estos problemas. Pero, al menos por el momento, los economistas conductuales Akerlof, Shiller, Richard Thaler y Matthew Rabin parecen estar liderando este campo. En todo caso, solo es necesario echar una ojeada a los titulares para entender que esta cuestión se ha convertido en una característica definitoria de nuestra época económica.

Traducción al español por Leopoldo Gurman.


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Tierras de Ciego de Ávila son más productivas

Agricultores de Ciego de Ávila
Un mejor aprovechamiento de las tierras de Ciego de Ávila el año anterior, trajo como resultado la producción de 437 mil toneladas de alimentos del agro, cifra entre las de mayor aporte nacionalmente.

No obstante las adversidades climáticas, el territorio logró un seis por ciento por encima del plan anual y unas 25 mil toneladas superiores al real del período precedente, de viandas, hortalizas, granos y frutales.
El volumen cosechado por los agricultores estatales y cooperativistas fue el más alto de los últimos años, aunque hubo reducción de rendimientos por semilla deficiente en algunos renglones, precisó a la ACN el ingeniero Orlando Pérez Pedreira, delegado provincial de la Agricultura.
Los nutrientes que estuvieron por debajo de lo planificado fueron boniato, malanga, plátano, arroz y maíz, en lo cual incidió significativamente la clausura, a mediados de 2015, de unas 950 estaciones de bombeo de agua para proteger el manto freático, añadió el dirigente.
La cantidad recolectada no satisfizo la demanda total de la población, sin embargo, fue mejor el suministro a los agromercados estatales y otros puntos de venta que durante 2014, aunque los precios se mantienen iguales y en ocasiones se acercan o igualan a los de los revendedores.
A pesar de las limitaciones por la escasez de transporte, ascendieron las ventas al turismo, con ingresos totales de 29 millones de pesos, fundamentalmente a los destinos Jardines del Rey y Varadero, expresó Florentino Martínez, especialista en la Agricultura.
En sentido general, las entidades sobresalientes en el sector agropecuario avileño fueron la agroindustrial de Ceballos, la de cultivos varios La Cuba y Frutas Selectas, que también atienden a los cosecheros del sector cooperativo-campesino.
Los labriegos de Ciego de Ávila cerraron el pasado año con promedio salarial mensual por encima de mil 200 pesos, en correspondencia con la alta productividad, que permitió una producción mercantil de más de 500 millones de pesos, el 116 por ciento de cumplimiento en ese sector.

PYMES en Cuba: ¿utopía o realidad necesaria?

Por Dr Omar Everleny Pérez Villanueva 

Introducción 

Cada día aumenta el interés mundial en el papel que desempeñan o deben desempeñar las empresas pequeñas o medianas (PYMES) en los procesos de desarrollo económico. En muchos países, las PYMES dominan la estructura de la industria y los servicios, y tienen características que las distinguen de las grandes empresas. 

El desarrollo de la subcontratación y la cooperación en los sectores ha contribuido a la reactivación y al dinamismo de muchas economías en el mundo, incluyendo las economías desarrolladas. La producción se encadena sobre la base de la fabricación de piezas, partes, componentes, equipos o realización conjunta de proyectos o diseños; en los cuales se encuentran muchas pequeñas empresas asociadas a las grandes compañías. 

Es indiscutible el papel de estas pequeñas o medianas empresas en la creación de empleo, dinamización de mercados, mejor distribución de ingresos y desarrollo de las regiones, en una adaptación más flexible a las crisis económicas. El uso de la mano de obra es por lo general intensivo, allí donde es escaso el capital, tam-bién utilizan más los recursos locales, lo cual las vincula estrechamente a las economías territoriales. 

El objetivo de este artículo es ofrecer una visión de la importancia que tiene para un país como Cuba el establecimiento de las pequeñas y medianas empresas para una verdadera articulación del tejido empresarial del país, lo que además no es algo novedoso en la realidad nacional, teniendo en cuenta que antes de 1959, lo que prevaleció en Cuba fueron las microempresas, las pequeñas y las medianas empresas. 

Para esto abordaremos de forma sucinta, los elementos generales que se manejan de estas pequeñas y medianas empresas (PYMES), posteriormente la evolución histórica de este tipo de empresa para el país, hasta la actualidad, para culminar con unas ideas propositivas sobre la necesidad de su implementación. 

Elementos generales acerca de las PYMES 

Uno de los aspectos del debate alrededor de las PYMES es la definición de un concepto universal. Una dificultad estriba en la fijación de un límite entre pequeñas, medianas y grandes empresas en razón del número de trabajadores. Una empresa con 25 empleados es grande dentro de los servicios domésticos, tales como: peluquería, venta de alimentos, pero muy pequeña si se hablara de la industria química, farmacéutica, etcétera. 

De acuerdo con su tamaño, las empresas pueden clasificarse en: micro, pequeñas, medianas y grandes. En este sentido, cualquier definición que se plantee es realmente difícil, ya que en la actualidad aún en el mundo empresarial no existe consenso, las definiciones tienden a ser arbitrarias. Entre los criterios utilizados se encuentran: el volumen de ventas, el tamaño del capital propio, el número de trabajadores ya mencionado o una combinación de los anteriores. A nivel internacional, especialmente en Europa, y dentro un país como España, por ejemplo, el criterio que más se utiliza es el número de trabajadores, asumiéndose que una microempresa es la que posee hasta 10 trabajadores, una pequeña de 10 hasta 49 trabajadores, una mediana de 50 a 249 trabajadores y una grande más de 250 trabajadores. 

No obstante, esto puede variar de acuerdo con el país, e incluso al interior de uno de ellos. Por ejemplo, en un estudio de la CEPAL del año 1993, titulado “La pequeña y mediana empresa. Algunos aspectos” se hacía otra clasificación, y se definía a las microempresas entre 1 a 4 empleados, las pequeñas empresas entre 5 y 19 emplea-dos, y las medianas empresas entre 20 y 49 empleados. 

El término para definir a las micro, pequeñas y medianas empresas (conocidas internacionalmente por las siglas PYMES),1 es MPYMES, que es una expansión del término original, donde se incluye a la microempresa. 

1 Veáse: Diccionario de la Real Academia Española, Ed. XXII, 2001. 

Los elementos a tomar en cuenta dependen de las regulaciones y objetivos de cada país, dado que no existe un acuerdo generalizado sobre los criterios que deben utilizarse para medir el tamaño de las empresas, ni cuáles dimensiones son las adecuadas.2 

Las PYMES abarcan un gran número de tipos de em-presas desde artesanía tradicional, vendedores ambu-lantes y talleres de reparaciones hasta empresas elabo-radoras de materiales de la construcción, de la industria, entre otras. También son muy comunes en el reciclaje de papel, cartón, trapos, hierro, y otros materiales. Una par-te importante de la producción de las PYMES consiste en bienes de consumo baratos, destinados en muchas ocasiones al mercado interno, lo cual favorece también el empleo de materias primas locales. 

Los economistas Monreal, Carranza y Gutiérrez (1997) abordaron la relación entre la eficiencia productiva y las formas de propiedad, señalando que en las grandes y una parte de las medianas empresas privadas, por la naturaleza de las actividades económicas en que se desenvuelven y la necesidad de grandes capitales para su desarrollo, se ha impuesto la separación de la propiedad y el control. Sin embargo, en las pequeñas y en una gran parte de las medianas empresas, por el carácter de la actividad específica, la complejidad y las escalas de producción, que no requieren la movilización de grandes capitales, esta separación es innecesaria, incluso contraproducente. 

Para que un país prospere, desde el punto de vista económico, debe ser capaz de producir riquezas. Las empresas, independientemente del sistema económico imperante, son los entes responsables de que esto ocurra. Para cumplir su función productiva, la empresa debe utilizar los denominados factores productivos que esencialmente son: el trabajo (los recursos humanos utilizados para producir bienes y servicios) y el capital (el dinero y todo lo que se adquiere mediante este: máquinas, equipos, herramientas, edificios, etcétera). Otro factor, no menos importante, lo constituye la organización (administración o dirección de la empresa). De hecho, es a través de esta última que los factores anteriores son coordinados para alcanzar determinados objetivos o fines, que constituyen la propia razón de ser de la empresa (Arredondo, 2012). 

La empresa, además de ser una unidad económica, es también un ente social, insertado en la sociedad a la cual sirve y a la que no puede permanecer ajena. La sociedad debe proporcionarle el orden garantizado por la ley y el poder público, la fuerza de trabajo y los consumidores, la educación de sus obreros, técnicos y directivos, los medios de comunicación y la infraestructura económica en la cual se desempeña. La empresa recibe mucho de la sociedad y existe entre ambas una interdependencia inevitable. Por ello, no debe permitir-se que los objetivos económicos estén por encima de los objetivos sociales, debe tratar de lograr ambos sin detrimento o aplazamiento del otro. 

2  Puede profundizarse en estas cuestiones en Francisco Llopis: “Análisis de la iniciativa empresarial de la pequeña empresa: incorporación del enfoque estratégico al proceso de creación”, tesis doctoral, Universidad de Alicante, mayo de 2000. 

Las PYMES cubanas pueden ser el laboratorio de prueba para personas con ambiciones gerenciales, dirigir una pequeña empresa de tamaño manejable, le da a su directivo la posibilidad de comprobar sus habilidades de gestión de una forma más sana. 

Para que las PYMES en Cuba tengan un adecuado uso o significación, es necesario que el gobierno contribuya a su articulación con el resto de la gran industria, especialmente la estatal, donde se le brinde el apoyo necesario y se legisle el modo de su funcionamiento. 

PYMES en Cuba 

Sin hacer una larga historia, es necesario remontarse al pasado para hablar de PYMES, reconociendo la experiencia que tuvo el país antes y después de la Revolución. Antes de 1959 existían en el país, alrededor de 2 300 establecimientos industriales, y la mitad clasificaba como microempresas que empleaban a menos de 6 trabajado-res. La industria azucarera estaba formada por un grupo de centrales grandes con significativo peso dentro de la estructura de la producción y otro gran número de centrales pequeños. El resto de las industrias nacionales eran pequeñas plantas con inversiones de poco capital y reducido número de empleados, las cuales destinaban su producción, esencialmente, a la demanda interna. 

No obstante, en la década de 1950 un grupo importante de empresas trasnacionales buscaron oportunidades en Cuba, y comenzaron un proceso inversionista que llegó a representar un tercio de las inversiones totales realizadas. Se destacaron, las empresas para la generación de electricidad, refinerías de petróleo, fábri-cas de neumáticos, pinturas, níquel, molinos de trigo, detergentes, botellas, vidrios. Mientras, los inversionis-tas nacionales, con créditos bancarios invirtieron en plantas de acero, fábricas de cemento y materiales de la construcción. Pero, a pesar de esas grandes empresas, las microempresas eran 45 % del tejido empresarial cubano, y se estima que las pequeñas eran 35,5 %. 

Las leyes y transformaciones del período revolucionario, entre ellas las nacionalizaciones realizadas fundamentalmente en el año 1960, dieron lugar a un descenso en el nivel de inversiones, mientras se agudizaba el enfrentamiento con los Estados Unidos. En este contexto, el peso del sector estatal según el valor de los fondos básicos, fue variando de acuerdo con el avance de las nacionalizaciones, y ya en 1968 la mayor parte de todas las empresas eran estatales, con la excepción de la agricultura. 

Asimismo, debido a circunstancias propias del momento, en 1968 el Estado nacionaliza todo el sector privado del comercio, los servicios y las pequeñas industrias, lo que cambia totalmente la estructura económica del país, la cual a partir de ese momento se caracterizó por el predominio del sector estatal en todas las ramas, manteniéndose un ínfimo sector privado en el transporte y en la agricultura. 

El proceso inversionista que siguió el Estado entre 1970 y 1990, buscando el incremento del empleo industrial y la producción, con nuevos criterios de localización de las plantas, tendió a la creación de grandes empresas, de uniones productivas, que se integraron verticalmente. Esto favoreció la escasa cooperación inter-empresarial y el desaprovechamiento de las capacidades instaladas, anulándose la competencia o la cooperación entre las empresas menores. La preferencia estuvo en el aprovechamiento de las llamadas “economías de escala” de las empresas mayores, una elección compartida por la mayoría de los países de Europa del Este y la URSS. Por ende, la tipología empresarial industrial en Cuba en 1988 daba cuenta de que 88 % de las empresas se podían clasificar como grandes, con un rango entre 251 y 1 000 trabajadores, el resto era mediana o pequeña, pero con una cantidad de trabajadores que sobrepasaba la media internacional. 

Después de 1989, con el agotamiento del modelo extensivo de la economía y junto a ello la desaparición del bloque socialista, la economía atravesó una crisis profunda, con una caída de las importaciones de dos dígitos, lo que provocó que la industria se paralizara parcialmente, y donde en determinados momentos, la capacidad se utilizó a menos de 20 %. 

El país comenzó a implementar un conjunto de medidas de supervivencia, donde las granjas estatales ineficientes se convirtieron en Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), así alrededor de 400 granjas se convirtieron en 4 000 UBPC. 

También, con el objetivo de mejorar el suministro de algunos servicios básicos a la población, los cuales el Estado no podía brindar, y crear nuevas opciones laborales y reconducir hacia la legalidad a un conjunto de trabajadores clandestinos que habían ido surgiendo, fue adoptado el Decreto-Ley No. 141/93 que permitió el ejercicio del Trabajo por Cuenta Propia (TCP) y reguló las actividades autorizadas, quiénes podían ejercerlas, los requisitos y el ordenamiento general de estas. 

El gobierno apeló a las reservas internas que existían en el país, y eso lo llevó a ampliar las posibilidades del TCP en 1993. Esto propició, también, cambios en el peso de algunos sectores dentro del empleo, como los servicios gastronómicos, donde se crearon los restaurantes privados, “paladares”, pero solo con 12 sillas, lo que abrió las puertas al resurgimiento de las microempresas cubanas. 

El resto de las industrias en los años noventa se redimensionaron, otras cerraron, se redujeron los turnos de trabajo, pero por lo general siguieron siendo grandes empresas. Debe destacarse sin embargo, que en algunas ramas de alto valor agregado como la biotecnología, se diseñaron pequeñas fábricas, con poco personal y mucho más flexibles para determinadas producciones, como las vacunas. 

Tras la apertura de la economía cubana en los años noventa, la cifra de trabajadores privados aumentó a 121 000 licencias en 1994 y tuvo un máximo de 165 000 licencias en 2005. Después de esa fecha se produjo una disminución “significativa” (Pérez, 2011). Sin embargo, como parte del proceso de reestructuración de la eco-nomía nacional, atendiendo a las difíciles condiciones en que se hallaba, se decidió relanzar el sector y se dictó la Resolución No. 32, de octubre de 2010. En esta ocasión, aumentó el número de actividades permitidas (de 157 creció a 178), posteriormente estas se siguieron ampliando hasta llegar a 201 actividades, y se flexibilizaron varios aspectos en aras de potenciar la actividad: se les permite a los cuentapropistas contratar fuerza de trabajo, recibir créditos, operar con cuentas corrientes, establecer relaciones con el sector estatal mediante contratos, entre otras. En este nuevo escenario, se considera que las características de los “nuevos” cuentapropistas, los ubican realmente en el campo de las micro y pequeñas empresas privadas. 

Entre 2008 y 2014, bajo la administración del presidente Raúl Castro, se han producido cambios de gran envergadura, entre los que se destaca el auge del sector privado y el sector cooperativo, las nuevas directrices a la empresa cubana para su desregulación, la entrega de tierras en usufructo a todo el que la quiera trabajar, entre otros, lo que ha abierto el camino a la creación de muchas PYMES en Cuba, más semejantes a sus contra-partes en el resto del mundo. 

En el Grafico 1 se puede apreciar el auge sostenido del número de licencias obtenidas para ejercer el trabajo privado, donde se observa el despegue después de 2010. 


A pesar de que son definidos como trabajadores por cuenta propia, en la práctica, a partir de las regulaciones que se han implementado en función de flexibilizar la actividad, estos agentes económicos se ubican ya en el terreno de la micro y pequeña empresa privada. Todavía son necesarias algunas definiciones de conceptos importantes, y de límites precisos en los espacios de actuación, que “ajusten” las “reglas del juego” para todos los actores económicos. Se considera que esto puede encontrar respuesta en la elaboración de la conceptualización teórica del modelo económico cubano, asunto mencionado por el presidente Raúl Castro en la clausura del X Período Ordinario de la Asamblea Nacional en diciembre de 2012. 

Palenzuela y Saccheti (2007) señalaron que las actividades por cuenta propia, inicialmente emprendidas como opción de subsistencia para los grupos domésti-cos cubanos, pronto habían aumentado en complejidad y especialización, alcanzando en ocasiones un elevado grado de estructuración en las relaciones de trabajo y de división de tareas en su seno. Según ellos, estas se han convertido en microempresas, en las cuales se activan estrategias de ahorro, acumulación y peculiares formas de inversión y capitalización en los límites (estrechos) permitidos por el gobierno. En estas microempresas, el titular de la licencia es coadyuvado por un número de trabajadores asalariados, variable según el oficio (de un mínimo de uno a más de diez) de irregular posición frente a la ley, que no reconocía a estas figuras en ese momento, lo cual fue superado por la legislación actual del país. Esta situación, aunque existente,3 se mantenía “oculta” dado el carácter ilegal que adoptaba, pero es indudable, que ya en este momento de forma ilegítima existían en Cuba personas a las cuales se les podía catalogar como micro y pequeños empresarios al frente de negocios bien organizados y con estructura empresarial. 

Es decir, es necesario en la Cuba actual, la reconceptualización del término trabajo por cuenta propia, porque a pesar del tiempo transcurrido en el proceso de “flexibilización” este tipo de empleo aún presenta un desarrollo incipiente y es difícil poder apreciar su verdadero alcance y potencialidad, dada la propia precariedad del entorno económico en el cual se desarrolla, la gradualidad de los cambios en el marco regulatorio que condiciona su actuar, las dificultades con los insumos, entre otros. No cabe duda de que el cuentapropista de hoy ha ido evolucionando, y solo necesita tiempo para demostrar sus potencialidades. 

Puede afirmarse que el término cuentapropista es insuficiente para referirse a una buena parte de las unidades económicas que operan en Cuba, las cuales por su capacidad de movilizar organizadamente factores productivos (capital y recursos humanos) pueden considerarse empresas, ya que cumplen con las definiciones señaladas con anterioridad. 

Teniendo en cuenta los conceptos manejados hasta aquí, las transformaciones que han tenido lugar en el país a partir del proceso de flexibilización del trabajo por cuenta propia, la bibliografía consultada y la realidad en la cual se desenvuelve el sector, es conveniente la adopción de un concepto diferente al de cuentapropista para referirse a este, tal como el de micro y pequeñas empresas (MPYMES), dado que esta clasificación abarca y se ajusta a todo el universo al que se hace referencia;4 y por ende, a quienes ejercen como titulares de las licencias, se les denominará empresarios. 

Existe la convicción de que la mayor parte de la industria cubana, al menos de las ramas ligeras y otras, pudieran pasar a ser PYMES, lo que permitiría redimensionar nuestra maltrecha industria nacional. Es innegable que las PYMES cuentan con ventajas muy importantes en Cuba, como la alta calificación de la fuerza de trabajo, un mercado con mucha demanda insatisfecha. 

3 Es importante señalar que en aquel momento ni ahora, esta es la situación que ha prevalecido en todo el universo de los cuentapropistas cubanos. Una buena parte opera de forma individual y no son pocos los que tienen ingresos de subsistencia. 

4  Se entiende que entonces una persona que ejerza una actividad con un grado de organización muy simple, tal puede ser el caso de un vendedor de maní con su licencia, sea difícil concebirlo como una microempresa o empresario; sin embargo, los conceptos no lo discriminan. Existe una superposición y un solapamiento conceptual, en el cual la figura de la microempresa y el trabajador por cuenta propia se difuminan, en estos casos se considera más acertado y pertinente utilizar el concepto de trabajador por cuenta propia. 

El factor de localización es favorable en la creación de las PYMES. En un archipiélago con cerca de 110 000 km2 con 11 millones de habitantes resulta muy complicado ubicar grandes empresas en pequeños asentamientos urbanos, solo pueden situarse en ciudades con un tamaño más o menos ideal, es decir con 100 000 habitantes o más, y esto por supuesto inhibe el desarrollo de las urbes de menor tamaño. Las fábricas pequeñas ayudan a transformar el perfil productivo y ocupacional de los núcleos menores y disminuyen los flujos migra-torios hacia los polos urbanos de mayor densidad o de mejores expectativas, vinculados a sectores priorizados, como el turismo, minería, entre otros. 

Una PYME tiene que estar vinculada con todo el en-torno empresarial existente, el cual es preciso diseñar e instrumentar de forma tal que el Estado reconozca su rol y cree las condiciones para aprovechar todo su potencial. 

Es conveniente que este sector no estatal que emerge y puede convertirse en el mediano plazo en un denso tejido de MPYMES, pueda abrir cuentas corrientes y manejar los instrumentos de pago que se utilizan en la práctica bancaria. A primera vista, se aprecian los siguientes efectos positivos: disminuirían sus costos operacionales y el riesgo de manejar y acumular excesivos volúmenes de efectivo (por vía bancaria podrían pagar sus obligaciones tributarias, contribuciones a la seguridad social, servicios de electricidad, teléfono, gas, agua, y otros); empezarían a ser viables financieramente sus vínculos con el sector empresarial e institucional estatal y se facilitarían las interrelaciones y la formación de cadenas de valor también dentro del propio sector privado y cooperativo; facilitaría el control de la legalidad, en especial, contribuiría a reducir la evasión fiscal, por la obligatoriedad de contar con cuenta corriente los negocios con ingresos brutos superiores a 50 000 CUP. Las MPYMES tendrían el incentivo de colocar sus ingresos en dicha cuenta dado que constituye una garantía para solicitar créditos, entre otros beneficios (Vidal, 2012). 

Antes de la puesta en vigor del Decreto-Ley No. 289, las MPYMES habían duplicado su número previo a la apertura en 2010, completamente al margen de la banca formal. Ya constituyen alrededor de 490 mil licencias otorgadas hasta 2015, y aún continúan casi al margen del financiamiento formal. Con lo cual se puede suponer, que las inversiones y el capital de trabajo de los nuevos negocios han tenido como procedencia el ahorro de los propios cuentapropistas y microempresarios, las remesas desde el exterior, y recursos que se mueven por vía de las finanzas informales (préstamo de un fa-miliar, amigo u otra persona). Incluso en algunos casos, el capital y el propio negocio pertenecen realmente a extranjeros y en muchos casos a cubano-americanos que para operar utilizan un ciudadano cubano inscripto en el país. 

Este no es un tema nuevo en el debate cubano, en el año 1997, se elaboró un documento por el Centro de Estudios de la Economía Cubana junto al Ministerio de Finanzas y Precios, el Banco Popular de Ahorro, y el Centro de Investigaciónes de la Economía Mundial, titulado “Las PYMES no estatales en el proceso de transfor-mación de la economía cubana”, donde se diseñaba la política para la implementación de las PYMES en el país, y cuyos resultados entre otros, exhortaban a la creación de este tipo de empresa, se establecían los pasos para formarlas y las instituciones que era necesario crear. El estudio hacía un resumen de las diferentes medidas que se habían tomado en el área económica, las cuales viabilizaban a este tipo de empresa, tales como: el redimensionamiento que había sufrido el sector industrial del país, las trasformaciones en el sector agrícola, el desarrollo y la expansión del trabajo por cuenta propia, el desarrollo de la economía local y territorial, y el nuevo papel de los negocios conjuntos con el capital extranjero, entre otros. 

También a mediados de los años 1990, un grupo de funcionarios cubanos dirigidos por Rafael Alhama y Juan José Pérez, desde el Centro de Investigación del Trabajo, del propio Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, habían expuesto, a su entender, las modalidades que debían tener las MPYMES en Cuba, entre ellas: 

1. PYME estatal (como un nuevo sector, con elemen-tos de descentralización, y desconcentración de la gran empresa). 

2. PYME cooperativista (donde se ofrecía una mayor posibilidad a las actividades de servicio, comercio, transporte y agricultura). 

3. Microempresa (creadas a partir de las actividades aprobadas para ejercer por cuenta propia). 

Por formas de propiedad existen también variantes, tales como: estatales, cooperativas, privadas y mixtas en cualquiera de las variantes anteriores. A estas modalidades se les podría añadir la empresa mixta, no solo la que se conoce actualmente en referencia a la asociación de capital extranjero y capital nacional estatal, sino a variantes que permitan la asociación del capital extranjero y el nacional privado. 

Una vía a explorar sería la venta de acciones a los trabajadores o el aporte de algunos medios de producción, esta variante es muy lógica en la industria de confecciones y en la prestación de servicios. 

En sentido general, la PYME cubana puede tener muchas ventajas, pero es preciso que esa empresa tenga la autonomía y la operatividad que la caracteriza, el plan de la economía no debe conspirar contra su funcionamiento. Debe actuar en nuevas concepciones de dirección y gestión, aquellas que abarquen desde el diseño del producto, la adquisición de medios para la producción, la calidad del producto, que este sea competitivo, con niveles crecientes de personalización del consumidor, entre otros. 

Uno de los temas que genera desconfianza con res-pecto a la pequeña propiedad privada, son las desigualdades sociales que han aparecido a partir de las transformaciones que tuvieron lugar en los años noventa. No obstante, debe quedar claro que el aumento del trabajo por cuenta propia no constituyó el único factor que estimuló este fenómeno, aunque en general los ingresos son comparativamente elevados en este segmento. 

El Ministerio de Economía y Planificación en el año 1996, en un documento de trabajo sobre la valoración para estudiar las pequeñas y medianas empresas como una fase superior del incipiente trabajo por cuenta propia alertaba: 

“(...) Existe un factor psicológico y contradictorio que influye aunque no determina en el comportamiento de las variables y es el asociado a la poca aceptación desde el punto de vista político de las personas que realizan este tipo de trabajo, sobre lo cual debe actuarse (…) por eso debe establecerse una regulación indirecta que permita un control más efectivo de esta actividad, por ejemplo: 

1. Establecimiento de un mercado de insumos, con suficiente concurrencia de proveedores que podría estar subordinado metodológicamente al MINCIN, con sistema de factura único y que permita controlar la procedencia de los produc-tos y el nivel de precios minoristas. 

2. Establecer precios competitivos, es decir ma-yoristas, a los insumos que se vendan en ese mercado, los cuales deben en todos los casos

Incluso en la etapa inicial podrían realizar las mismas actividades que las ya aprobadas en el reglamento vigente del Trabajo por Cuenta Propia y de las Cooperativas Urbanas. 

Debe pensarse también, en la utilización del recurso humano altamente escolarizado que tiene el país, es decir, deben priorizarse empresas donde se haga un mayor uso del conocimiento, lo que evitaría la descalificación de estos recursos que están emigrando hacia esferas donde se obtienen mejores ingresos, pero requieren poca calificación, e incluso frenar la emigración hacia el exterior, tanto para países con mayor nivel de desarrollo, como hacia los de menores niveles de desarrollo de América Latina, donde la pirámide social no está tan invertida como en nuestro caso. 

En un país como Cuba se pueden esperar muchos resultados de este tipo de empresa, especialmente en permitir cubrir los costos en los cuales se in-curren en su producción, pero a la vez deben ser adecuadamente bajos para desestimular la desviación hacia otros mercados. 

3. Facilitar procedimientos de pago a través del sistema bancario nacional, lo cual permitiría una transferencia mayor de las actividades de este sector”. 

Lo interesante de estas notas es que a casi veinte años de esas sugerencias, siguen hoy vigentes las mismas preocupaciones alrededor del desarrollo de las PYMES. De acuerdo con las particularidades de Cuba, y basado en la literatura internacional y la propia estructura de las empresas cubanas a mediados del siglo xx, el diseño de las PYMES según el número de trabajadores pudiera tener el siguiente esquema. 

Incluso en la etapa inicial podrían realizar las mismas actividades que las ya aprobadas en el reglamento vigente del Trabajo por Cuenta Propia y de las Cooperativas Urbanas. 

Debe pensarse también, en la utilización del recurso humano altamente escolarizado que tiene el país, es de-cir, deben priorizarse empresas donde se haga un mayor uso del conocimiento, lo que evitaría la descalificación de estos recursos que están emigrando hacia esferas donde se obtienen mejores ingresos, pero requieren poca calificación, e incluso frenar la emigración hacia el exterior, tanto para países con mayor nivel de desarrollo, como hacia los de menores niveles de desarrollo de América Latina, donde la pirámide social no está tan invertida como en nuestro caso. 


En un país como Cuba se pueden esperar muchos resultados de este tipo de empresa, especialmente en el deseo de lograr un desarrollo económico y social más homogéneo en las distintas zonas del territorio nacional.

Elementos finales a considerar 

Las actividades aprobadas para ejercer el trabajo por cuenta propia hasta la fecha son aún insuficientes, y no han tenido presente el potencial profesional que posee el país. Los actuales trabajadores vinculados a estas licencias reconocen su mejoría en el nivel de vida, y dan un servicio útil a la población y al Estado. 

Es necesario la creación de una institución cuya misión fundamental sea el desarrollo de las MYPES, con un sistema de “ventanilla única”, manteniendo las ramificaciones en los territorios y los vínculos con las demás organizaciones relacionadas con el tema; una institución autónoma, pero potenciadora de sus miembros, y muy diferente a las instituciones que se conocen en el decurso de la historia económica reciente. 

De igual manera que otros países, sería provechoso crear un banco de desarrollo u otras instituciones financieras de microcrédito, especializadas únicamente en atender este segmento de mercado. Y puede incluso valorarse la posibilidad de utilizar la colaboración internacional. 

Debe elaborarse una legislación que fomente el establecimiento de conexiones entre la empresa estatal y las MYPES, de forma tal que estas últimas pudieran intervenir en alguna fase del proceso de producción con vistas a la exportación, en la cual los pequeños agentes privados, le pudieran aportar competitividad al producto final exportable. 

Aunque las autoridades cubanas muestran un interés real, avalado en numerosas acciones concretas, que buscan hacer crecer el segmento de las MPYMES en el mercado cubano, estas no son suficientes. Aunque evidentemente responden a este interés y son parte de un programa de fomento, se considera que aún no se han organizado suficientemente y estructurado de manera integral como para lograr que el sector avance a pasos más veloces y con mayores posibilidades de éxito. 

Por último la PYME cubana sería más que viable en nuestro modelo de actualización del modelo econó-mico y aportaría más resultados positivos, siempre y cuando el gobierno comprenda el rol económico de este tipo de empresas y sus potencialidades.


Bibliografía

Arredondo, Leonardo: “El trabajo por cuenta propia, la micro y la pequeña empresa en Cuba: su potencial para el desarrollo económico”, tesis de maestría, Flacso-Cuba, La Habana, 2012.

Cepal: “Experiencias exitosas en innovación, inserción internacional e inclusión social. Una mirada desde las PYMES”, septiembre de 2011, http://www.eleconomista.cubaweb.cu/2011/nro410/estrategias.html, visto el 20 de noviembre de 2012.

_______: “La pequeña y mediana empresa. Algunos aspectos”, Santiago de Chile, 1993.

Marcelo, Luis y Oscar U. Echevarría: “El mayor problema de las PYMES: su propio tamaño”, Cuba: Investigación Económica, año 5, no. 2, INIE, La Habana, 1999.

Ministerio de Economía y Planificación (MEP): “Documentos de trabajo sobre la creación de las PYMES en Cuba, 1995, 1996”, La Habana, 1995 y 1996.

Monreal, Pedro, Julio Carranza y Luis Gutiérrez: “La pequeña y mediana empresa en Cuba. Aportes para un debate actual”, Problemas del Desarrollo, vol. 28, no. 111, México, 1997.

Palenzuela, Pablo y Elena Sacchetti: “El trabajo por cuenta propia en Cuba: un espacio para nuevas culturas del trabajo”, Sociología del Trabajo, nueva época, no. 59, La Habana, primavera de 2007.

Pérez Villanueva, Omar Everleny: “Las PYMES en el contexto internacional”, Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana, 1995.

Pérez Villanueva, Omar Everleny y Viviana Togores: “La pequeña y mediana empresa en Cuba: viabilidad o utopía”, Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana, 1996.

Pérez Villanueva, Omar Everleny y Pavel Vidal: “El trabajo por cuenta propia y sus limitaciones para la producción”, http:// www.ipscuba.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=2158&Itemid=10septiembre, 2011, visto el 10 de noviembre de 2012.

_______: “Entre el ajuste fiscal y los cambios estructurales, se extiende el cuentapropismo”, Boletín cuatrimestral, Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana, agosto de 2010.

sábado, 30 de enero de 2016

Pepe Mujica: “Los únicos derrotados son los que bajan los brazos, los que dejan de luchar” (+ Video y Fotos)

Por: Randy Alonso Falcón

Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
Randy Alonso: Muy buenas tardes estimados televidentes y radioyentes. La Mesa Redonda tiene el placer esta tarde de conversar con uno de los políticos más reconocidos de América Latina; amigo entrañable de Cuba, quien está en estos días en La Habana participando en las actividades del Premio Casa de las Américas y también en el Evento Internacional dedicado a José Martí. Un político uruguayo que ha sentado cátedra no sólo por su acción, sino por su verbo; o indistintamente, por su verbo y también por su acción; guerrillero  tupamaro, después fue diputado, también Senador, y llegó a la Presidencia de su país. De 2010 a 2015 José Pepe Mujica dejó una huella, una impronta, no sólo en el Uruguay sino también en América Latina.
Bienvenido Pepe a nuestra Mesa Redonda y le propongo que compàrta con nuestros televidentes y radioyentes sus experiencias, también sus visiones en los próximos 50 minutos de programa.
José “Pepe” Mujica: Para mí es un placer y un honor volcar algunas reflexiones para este pueblo, al que me unen viejos afectos, viejas tradiciones. Y bueno, si nos tocó ser presidente no tiene mucha importancia. Lo que tiene importancia es el evento que será mañana y pasado.
RA: ¿Qué huellas dejó para Pepe Mujica la trayectoria de cinco años como presidente de Uruguay? ¿Qué aportó a su país y a la política de allí?
JPM: Nuestros pueblos soportan el peso de mucha injusticia a lo largo de muchas décadas de historia y cuando llegamos, sobre todos de las tierras que provenimos, avanzamos con un montón de esperanzas y deseos. Y logramos algunas cosas, pero muchas otras quedaron en el tintero a cuenta de mayor. Creo que nunca se triunfa totalmente, apenas se suben algunos escalones y hay que tener humildad estratégica. Por eso entiendo que los esfuerzos tienen que ser colectivos, intergeneracionales y a largo plazo. Pero, naturalmente, los hombres tenemos una vida que se nos va y quisiéramos poder concretar más.
RA: Acaba de salir un libro llamado Una oveja negra en el poder. ¿Se consideraba usted así?
JPM: Primero, eso del poder es complicado. Ser presidente es en todo caso sentarse en un esquinita del poder. Ningún presidente del mundo actual puede considerarse dueño del poder. El poder es una cosa mucho más vasta, que nos trasciende en sociedades donde la riqueza está muy concentrada, donde hay una globalización creciente que hace que decisiones tomadas a miles de kilómetros repercutan en el país. Entonces, lo primero es ser un poquito más humilde.
Lo segundo: Sí me he sentido un poco la oveja negra y soy la oveja negra. Porque estoy con las transformaciones que se han dado en la República. Creo que las repúblicas vinieron a la historia de la humanidad para suscribir que nadie es más que nadie. Un papel central de la república es que sus gobernantes vivan como vive la mayoría de su pueblo, no como lo hace la minoría privilegiada.
Pero hay una cultura en la que el hombre tiene que estar rodeado de un soporte material gigantesco y discrepo rotundamente con eso; pero sé que mi sociedad y en cualquier sociedad discrepan conmigo. ¿Verdad? Los presidentes tienen que tener cara de estatua, tienen que tener una gestualidad de señores inmaculados, deben de estar rodeados de un beato, deben de ser misteriosos, como en la lejanía, etcétera. No es culpa de los presidentes, es culpa de ese cortesanismo que tiende a rodear cualquier cosa que tenga poder. Hay como una especie de incitación a la adulación en las sociedades, hacia el poder. Y eso es un rezago de las sociedades monárquicas y feudales, que se nos cuelan adentro de la república: alfombras rojas y en fin.
Toda aquella maqueta de los señores feudales que cruzaban el puente, se iban de cacería, con todos sus vasallos alrededor, nos quedan como rezagos culturales metidos dentro de la República y yo estoy peleado con todo eso. Yo odio el protocolo y sé que choco. Tengo un choque cultural con la gente. Pero yo estoy al final de mi tranco, tengo ochenta años y no puedo cambiar, porque estas cosas no son improvisadas. Hay muchos años de soledad en el calabozo, rumiando estas cuestiones. Yo también fui un joven presuntuoso: usé traje, corbata de moñita y zapatos finos. Tuve todo eso y respeto la chifladura de cualquiera. Jamás se me ocurriría reglamentar la ropa que se tiene que poner la gente, si tienen que tener corbata o no, o si es larga, o corta. Me parece que es increíble que esas cosas se estén discutiendo hoy. Pero parece que en este mundo te tienes que poner una etiqueta. Todavía te ponen en este mundo: ceremonia a las que hay que ir vestido formal.
RA: ¿Qué provocó el giro que lo hizo salirse de su formación familiar de centro derecha, para buscar otras maneras de hacer política, de cambiar al país?
JPM: Yo soy de los escalones más pobres de lo que se puede llamar una clase media incipiente. Y me formé en mis barrios rodeado, me crié en un lugar donde morían las chacras y venían los solares de la vieja clase obrera, de sindicatos anarquistas y gorda de cuero. De los que hacían quintitas con una pala y se pasaban 20 años para construir una casa de a poco. Esos recuerdos no existen más: ni existe la gorda de cuero, ni las tradiciones libertarias, ¿verdad? Se fue.
Pero yo fui joven en ese tiempo y acuné valores que en ese momento no noté, pero que después cuando fui desarrollando conciencia y cultura me ayudaron a interpretar el mundo y pertenezco a eso que se llama izquierda ahora, y quizás merecería otro nombre. Porque eso viene de la Revolución francesa para acá, pero eso existió siempre a lo largo de la historia del hombre: la actitud solidaria del hombre, cooperante con el género humano, que no es un invento moderno. Es el gestor del esfuerzo civilizatorio. La civilización es solidaridad intergeneracional.
Todas las cosas que han sido adelantos sociales de nuestra vida, en algún momento fueron banderas insurreccionales de algunos locos sueltos: la ley de ocho horas o las jubilaciones. Después se incorporaron y lo hicieron de tal modo, que cuando regresaron los gobiernos conservadores, ya no las pudieron echar para atrás. Quedaron como escalones del progreso humano. Esa es la eterna lucha del hombre por el progreso.
RA: En esa lucha usted decía que ha quedado atrás una época y comienza otra. Sin embargo, usted siendo de una época que no es la era digital, fue un impulsor en su país del uso de las tecnologías o las comunicaciones. ¿Qué es lo más importante entonces: la cultura acumulada, la experiencia o la manera de gobernar desde el pensamiento de poder, para políticos y gobernantes hoy?
JPM: En esta cuestión existen dos capítulos importantes. El gestionar el día a día, el cómo marchan las cosas; que tiene mucha de tecnología y de compromiso técnico con la sociedad. Pero no alcanza, la política es también otras cosas. El verdadero liderazgo es aquel que hace pensar, o que lo provoca y llena de interrogantes. Naturalmente, desde el punto de vista nuestro, el que cultiva esperanzas. El horizonte no puede ser el egoísmo. El horizonte tiene que ser permanentemente la apuesta a una esperanza creativa, y que tiene que ser en el fondo positiva. Eso no quiere decir que la concretemos a la vuelta de la esquina, pero si vivimos sin esperanza no tiene sentido la vida. Por lo menos desde el ángulo nuestro. Eso supone una cultura del compromiso, y esa cultura es una oveja negra en el marco de las culturas con las que convivimos.
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora

Pudimos y debimos avanzar más en la integración

RA: Vivimos momentos importantes para América Latina. Venimos de quince años de triunfos sostenidos de la izquierda en el continente y sin embargo, cerramos el 2015 con las victorias de la derecha en Argentina y Venezuela. Algunos hablan del fin del ciclo progresista, ¿cómo ve usted estas perspectivas? ¿Cuáles son los desafíos que tiene la izquierda en el poder en esta región?
Es probable que mucha gente discrepará con lo que yo te diga. Pero mi manera de ver la historia humana es un eterno dilema y una lucha continua entre lo que se puede llamar la cara conservadora de la humanidad y la cara solidaria de tendencia igualitaria que lleva la propia humanidad. Eso que llamamos izquierda con el pomposo término moderno, pero que para mí es uno de los derroteros constantes de historia humana, nunca triunfa totalmente. Porque tampoco eso que llamamos derecha puede triunfar totalmente. Es hora de asumir una humildad estratégica. Nunca llegamos a un Arco de Triunfo, y desde el punto de vista de la izquierda, no podemos decir que la obra está terminada. Porque en nuestro propio devenir apuntalamos escalones de lo igualitario, pero de vez en cuando le prendemos vela a lo conservador, porque no podemos escapar de la realidad.
Por ejemplo, lucho por trabajo para la gente de mi pueblo como presidente, y le tengo que dar ventaja a las inversiones que vienen de afuera. Y tengo que hacerlo porque tengo que generar trabajo para mi gente. Pero le estoy dando ventaja a los que ya tienen muchos recursos económicos, con lo cual estoy ayudando a la concentración de la riqueza. De ese círculo infernal no se puede salir así como así, y hay que ser consciente de ello.
Cuando tengo que salir a buscar inversiones afuera. Porque tengo que invertir para movilizar la economía de mi país y para darle trabajo a mi gente, estoy ayudando al enriquecimiento de gente que ya es rica.
Esto es lo que quiero transmitir: no somos tan fuertes como podemos pensar; ni tan independientes. Pero a su vez la gente de la derecha, los más conservadores, como Macri, ¿crees que podrá arrasar con hechos del progreso social que ya están instalados en los trabajadores argentinos? Que se siente a tomar la siesta. Es imposible, inamovible. Ya es de ahí hacia adelante.
Esta es la lucha humana: nunca triunfamos, tampoco los otros. Por eso los únicos derrotados son los que bajan los brazos, los que dejan de luchar. Los que a pesar de perder tienen el coraje de volver a empezar, nunca son derrotados, pero nunca van a ser triunfadores absolutos.
RA: Eso que está ocurriendo ahora cómo puede impactar, en su opinión, el proceso de integración.
JPM: En realidad las políticas de integración han sido mucho más declamatorias que efectivas salvo algunas gestualidades solidarias acá, en el Caribe, pero que tampoco pudieron crear complementariedad de carácter económico. Todavía el estado nacional está muy metido en cada uno de nosotros, en nuestra cultura y los gobiernos tienen que administrar su tiempo y la agenda de integración no la abrazamos con la fuerza que hubiera requerido. En realidad, si no avanzamos más no es por culpa de la derecha, es por la impotencia nuestra. Hay que ser autocrítico. Pudimos y debimos haber avanzado más y no lo hicimos.
Esta discusión la tuve en una mesa importante en San Pablo con empresarios, donde no les reproché –por supuesto- que eran capitalistas. No le voy a pedir a poderosos señores burgueses que sean socialistas, lo que les pedía era que no salieran a colonizar sino que fueran a buscar el diálogo. En todo caso, por ser los más fuertes de América Latina tenían que buscar en el resto de los países, no comérselos, sino buscar aliados para multiplicar la fuerza en un mundo de empresas transnacionales. ¿Verdad? Pero no creo que los empresarios vayan a pelear por la integración porque su preocupación central es llegar a fin de mes, pagar, tener rentabilidad.
Esa es una cuestión de la política y la política tiene cortos plazos y tiene respuestas electorales, entonces cada gobierno está preocupado en cómo le va en las elecciones que vienen. A eso es a lo que me refiero cuando digo que no pudimos trascender el estado nacional, aunque hubo fenómenos como Chávez, que soñaban y empujaban el carro mucho más allá.
Pero, en primer término están compartimentadas las universidades en América Latina. Si no comenzamos por integrar la academia y los cerebros, sino integramos la inteligencia nunca vamos a integrar la realidad. Es espantoso que un ingeniero que se educa acá no pueda trabajar allá. No tenemos una investigación en común y perdemos nuestros hijos más calificados porque nos los llevan para el mundo rico. Dependemos en el campo de la investigación y en el campo del conocimiento, y lo poco que hacemos está como parcelado. En fin, hay mucho por delante.
De todas maneras hay otro fenómeno mucho más peligroso. Me puedo equivocar, pero tengo la impresión de que aquel sueño, que arrancó hace muchos años en punta del Este (que iba a desembocar en la OMC), una liberación progresiva del comercio mundial con reglas comunes: esa época se fue. A cambio de eso asistimos a la aparición de gigantescos bloques como grandes unidades, como la Comunidad Económica Europea, como lo que pretende hacer Estados Unidos con el Acuerdo del Pacífico, que más que acuerdos para la integración da la impresión que son acuerdos para golpes para frenar la competitividad de China. De ser así corremos el riesgo de que creen una tensión a largo plazo que es irrespirable en el mundo.
Hay más de 300 tratados de libre comercio firmados en el mundo y otros tantos discutiéndose, es decir, que lo que menos hay en el mundo es libre comercio. Es una locura. Esto llena a la economía mundial de incertidumbre, de barreras y de topetazos; y nos encontramos como postre esta cuestión del petróleo que amenaza lo poco que estuvimos repuntando para lograr fuentes de energías alternativas que no agredieran al Medio Ambiente. Se puede hacer todo trizas si continúa esta guerra del petróleo barato. Yo no sé si la conciencia de la gente se da cuenta de lo que está en juego. El petróleo barato es una alerta contra el Medio Ambiente porque la política de generar energía eléctrica en base al viento, a la luz, etc queda francamente y económicamente amenazada.
Bueno, con esa incertidumbre la economía es bastante difícil de prever. ¿Verdad? No he encontrado a ningún analista que pronosticase este precio del petróleo, tampoco lo que pasa con el dólar.
RA: Hay un presidente del Banco Central Uruguayo que decía que la economía se ha vuelto tan impredecible que ya la meteorología parece una ciencia exacta.
JPM: Si, si. Algo de eso hay. Se nos presentan factores que lo alteran todo. Entonces uno puede hacer análisis crítico pero con el diario del lunes. Si uno supiera de esto, bueno… ¿por qué desarrollamos tal cosa y tal cosa y tal cosa?… y desarrollábamos porque el petróleo estaba a 80 ó 100 dólares el barril. ¡120! Sencillamente. Eso debe estar pasando en muchas partes del mundo.
RA: Son muchas las dinámicas, por supuesto, que entran en ese proceso de integración, sin embargo ha habido muchos acontecimientos en América Latina que me parece que dan una esperanza y también marcan estos últimos años de la región. Estoy pensando, por ejemplo, en el proceso de paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de ese país, un proceso que está ahora –al parecer- en sus momentos finales. ¿Cómo usted valora ese proceso, el impacto que tiene para Colombia y para la región?
JPM: Yo desde el primer momento me coloqué del lado de los que apoyaban ese proceso con fuerza por lo siguiente: ante la cultura de la guerra a esta altura de la civilización yo considero que el hombre, mientras necesite la guerra sigue viviendo en la prehistoria y que la explosión tecnológica de este tiempo transforma el recurso “guerra” en una condena sin misericordia a los más débiles que directa o indirectamente terminan pagando el costo peor.
Hay que empezar a desterrar de nuestra conciencia el uso de la guerra, que no significa transformarse en corderos o en beatos. Quiero decir que los estados, en las sociedades modernas pueden luchar, y hay que luchar por el progreso. Ojo: no es decirle no a la rebeldía cuando la rebeldía es una zancada histórica, una necesidad del hombre; sino que hay que expresarlo de otra manera, no a través del recurso “guerra”. Porque el recurso guerra se transformó en un recurso manejado por la alta tecnología, por la concentración de capital. En gran medida también depende de la concentración de las riquezas.
Hay que luchar por otros caminos ¡y vaya que existen!… y aparecen. Eso requiere una renovación. Pero además, hay que insistir con esto, con este dato. La humanidad está gastando dos millones de dólares por minuto en presupuesto militar. Semejante despilfarro es el precio que pagamos para no enfrentar problemas lacerantes que el hombre tiene. Tal semejanza masa de recursos nos está diciendo que nunca el hombre tuvo tanto y que nosotros necesitamos una vuelta de tuerca en nuestra conciencia colectiva, pensar un poco más como interés de especie. Estamos atolondrados.
El problema central de nuestro tiempo es la impotencia política de administrar el tamaño de los recursos que el hombre tiene hoy. Es una civilización sin dirección. Yo sé que ha habido imperios en el mundo en pila, pero por lo menos siempre tuvieron una dirección.
Hoy vivimos una civilización que no tiene dirección. Tiene intereses de mercado por delante que la guía, y más nada. Entonces, hay que tomar medidas de carácter planetario con el cambio climático. Por ahí andamos balbuceando y no podemos. Tenemos una concentración de la riqueza de carácter escandaloso pero no les podemos poner impuesto a los ricos, no saben cómo hacer con la plata que tienen.
Y es una vergüenza humana que haya sesenta y pico de tipos que tengan la mitad de lo que tiene la humanidad. ¡Es una vergüenza humana! Pero tenemos paraísos fiscales, tenemos debilidad impositiva fiscal… una impotencia política. Y la globalización –os cuento- está presente, en todo lo negativo está presente.
Les cuento una anécdota… esto es para matarse de la risa. Nosotros nos privamos en Uruguay de hacer una usina al carbón, que era lo más barato en su tiempo. Dijimos “no, porque agredimos al Medio Ambiente”. Pero en Chile inauguran una todos los meses. Entonces da risa. O nos dicen: “Hay que aumentar la competitividad. La competitividad… ¡La competitividad con qué! ¿Con Bangladesh? Donde trabajan12 horas y nadie se preocupa en el mundo si vamos a tener un régimen de horario para trabajar en el mundo entero. ¡Me vas a pedir competitividad con condiciones distintas! O me miden la economía con un metro de goma que es magia: el dólar se achica o se agranda y su poder adquisitivo… pero es cuestión de unos banqueros medio raros, abstractos, que tienen mucha plata que me miden la economía. ¿Qué le pasaría a un ciudadano común si va a comprar un paño y tiene un tendero con un metro de goma que se lo estiró y se lo achica? ¿Verdad? Bueno, esa es la economía mundial. Si políticamente no podemos resolver esos problemas para la humanidad entera, ahí están los verdaderos problemas.
El hombre ha llegado a un nivel de carácter civilizatorio que necesite una gobernancia mundial. Eso no puede surgir de otro lugar que no sean macro acuerdos políticos, pero alguien tiene que hacerlos cumplir. Y ese es el problema que no resolvemos y que no podemos resolver. Este es el peligro.
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora

Un país pequeño tiene que pensar mucho en los equilibrios regionales

RA: Hemos estado hablando un poco de lo humano y también, quizás, de lo divino en esta conversación pasando por su trayectoria como presidente y también su visión sobre América Latina. Llegamos ahora a Cuba. La rebeldía de la que Ud. hablaba ha sido parte intrínseca de esta isla. Se viven momentos interesantes, Pepe, desde el 17 de diciembre del 2014: el inicio de un proceso de normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Como latinoamericano, cómo ve este proceso, la impronta que puede dejar, también, para las relaciones que pueden tener los Estados Unidos con el resto del continente.
JPM: Me parece que todo lo que sea posible de distender las tensiones me parece positivo en cualquier lugar en la Tierra. Pero en este caso concreto es un caso de empecinamiento que suscribe también una de las impotencias del hombre contemporáneo que está lastimando toda la civilización corriente: ese no poder convivir con cosas diferentes, no respetar la diversidad, no entender que cada cual tiene derecho a su ser, a sus definiciones, a su enamoramiento. En el mundo hay que aprender a respetar lo que es distinto porque, en definitiva, esa es la única garantía de sobrevivir en paz posible.
Si no hay respeto a la diversidad, de lo que pueden hacer las naciones, no se puede convivir. Es inútil. Se precisa ese respeto para respetar las propias libertades de decisión. ¡Nos quedamos con la monarquía absoluta! Entonces, el respeto a esa diversidad nos parece una llave de convivencia para la civilización, es avanzar en el sentido civilizatorio.
Ahora, si alguno piensa que la democracia representativa se puede exportar a palos, o que la democracia representativa es el fruto de la maduración de la economía de mercado, se estrella con respecto a la realidad. La realidad te dice otra cosa.
¡Y hay formas de democracia! Y no es un invento moderno. La democracia es un invento más viejo que el agujero del mate. ¡Hay democracia indígena! ¡Ha habido democracia en los pueblos más primitivos! Cuando los cunsam  dicen “nosotros no tenemos jefes, somos jefes de nosotros mismos” -y deben ser de los hombre y la organización más primitiva que hay alrededor de la tierra- ¿qué están diciendo? Cuando en una aldea aimara se reúnen anualmente y eligen al kapanga , es decir, al jefe de la aldea y hacen un balance público, ¿no están ejerciendo democracia? Por favor…Entonces, mayor humildad en ver estas cosas.
La democracia no es solo un régimen institucional, es una filosofía de la vida. Crea instituciones, esas, son hijas de la historia, de las fuerzas históricas. Pero en realidad es una manera de ver la vida y la convivencia entre los seres humanos. Pero se anda arrogante y el capitalismo ha multiplicado la arrogancia. Cree que tienen el derecho de imponerle a palos a países que tienen criterio feudal su criterio de democracia, y con ese aplastamiento lo único que hace es contribuir a desarrollar los peores fanatismos que puede haber.
Porque cuando tu aplastas y aplastas sin misericordia, la resistencia que vas a generar va estar en proporción, en el grado barbarie, con ese propio aplastamiento. Se empuja hacia el fanatismo cuando no existe la tolerancia y cuando la única respuesta es el aplastamiento. Porque el espíritu de resistencia ha existido siempre y va a existir. Decía Napoleón: “cuando tenga una fortaleza sitiada-hablando en términos tácticos-en general lo que más conviene es dejarle una ruta de escape”. No sé si los afganos  tenían un régimen feudal o no feudal, probablemente los señores de la guerra son la expresión del origen de su estado civilizatorio, pero si le quiero pasar a esa realidad por arriba genero un caos peor de lo que había. Hay que apostar a que la cultura y la civilización vayan contagiando y generando sus realidades, pero lo que necesita del garrote para imponerse ya no es tan democracia, eso antiguamente se llamaba imperialismo, siempre las causas siniestras tuvieron nombres santificables, decía Valdivia cuando entró en Chile “nos ganaremos el cielo a lanzadas y cuchilladas”. Me parece que es un recurso que termina haciéndole al hombre en su historia más mal que bien.
RA: Usted hablaba de resistencia, creo que una de las cosas que más emparentan a Uruguay y Cuba es la resistencia. Dos países pequeños con vecinos poderosos. Eso cuánto le puede aportar a la visión latinoamericana ¿Cuánto le pueden aportar Cuba y Uruguay a esa integración, a esa manera de ver diferente la política internacional?
JPM: Un legado de Martí, esa lucha por el equilibrio. A Martí le tocó vivir un tiempo y una vida en un momento histórico donde parecía que el peso norteamericano se volcaba sobre las Antillas. Todavía no terminaba de emerger su independencia, tenían pendiente la independencia con España, pero tenían toda la sensación de que les venía el monstruo arriba. Le tocó vivir ese tiempo ambivalente. Y se dio cuenta de que el respaldo para el intento de naciones que emergían y arrancaban tenían que buscarlo en la colectividad latinoamericana o aún en otros intereses.
Martí pensaba en la relación de Argentina con Gran Bretaña y creía que estaba siendo beneficiosa, pero en realidad cría que le faltaba un equilibrio y lo fue a buscar a México. Tal vez estableció algo que sería el rumbo de México, siempre México estuvo, con limitaciones pero estuvo.
Un país pequeño tiene que pensar mucho en los equilibrios regionales y en el mundo y eso tiene escala. Diría que aquella parte del sur-lo que se llama Mercosur- y otros vecinos más ya no pueden históricamente renunciar al comercio con Chino, es imposible. Fuimos a golpear las puertas de Europa para buscar un platillo alternativo, pero Europa no ha terminado de hacer su propia digestión y está vieja, está envejecida en las cabezas de sus liderazgos y no me estoy refiriendo a los liderazgos de izquierda. Cuando miro en la de derecha no puedo encontrar una cabeza como la de Adenauer o la de Charles de Gaulle, no sé qué le pasa a Europa, pero se siente eso en el mundo. Y Europa no se ha dado cuenta que no por distancia geográfica, pero por tradición, por cultura, teníamos mucha herencia europea. Estados Unidos es concurrente ¿para dónde miramos? porque los de china sí nos piden ir a ahí. Nosotros no creemos que la República Popular China es un santuario, lo que estamos diciendo es que por su peso y necesidades económicas tienen una relación económica de carácter determinante con la única reserva de alimentos importante que le queda la humanidad y se llama Mercosur, que eso es importantísimo para nuestro intercambio, pero es malo en cuanto a la dependencia de un solo centro en el mundo, pero los otros parece que no se dan cuenta.
RA: Leyendo la reseña del libro Una oveja negra al poder, decían los periodistas autores de esa larga entrevista de muchos años que usted había sostenido varios encuentros con el Che. ¿Fue ciertamente así? ¿Qué recuerda de esos encuentros?
JPM: Varios no, pero algunos. El primero fue acá en un acto que se hizo en el teatro Chaplin, donde el Che era el orador principal. Me parece verlo con el pantalón medio arroyado a un lado. Yo era joven todavía, en términos relativos, y el Che irreverente como siempre, decía que estaban pasando ciertas cosas en Venezuela, que se acaba de sacar de arriba de una larga dictadura.
Había una avalancha de jóvenes venezolanos y mexicanos acá. Creo que mexicanos habían venido como 500 o 600 a un Congreso, yo les pregunté que si venían nadando, cómo hacían. Todo era eclosión en la isla. Era una época en que los cubanos te decían: “Oye, chico te venimos a buscar a las tres de la tarde” y venían a las cuatro de la mañana. Era un hermoso caos lleno de juventud y todo naciente. Se vendían libros por todas las veredas y calles. En ese marco el Che dijo “Compañeros venezolanos son víctimas de no haber establecido un buen paredón a tiempo”. No lo mandaba a decir.
Después estuvo en Punta del Este. Hicimos una marcha por allá, unos buenos líos. Nos dejó mucho. Tenía una ironía propia del río de la Plata. Cambió su acento en la manera de hablar, pero conservó esa ironía, mordaz a veces, de la que hacía gala. Recuerdo que nos dijo viendo las playas de Uruguay: “A usted no se le ocurrirá hacer una revolución en verano con esta playa”
RA: Acaba de llegar risueño y con ese buen semblante a los ochenta años. Fidel Castro está llegando a los noventa este 2016 ¿Cómo ve en la historia la figura de Fidel Castro?
JPM: Fidel debe ser la reliquia viva más importante que queda en la historia acontecida hasta acá en el mundo entero. Es una referencia a favor de una parte del mundo, un símbolo para los adversarios también. Es una figura que gratifica con el género humano.
Conocí a Fidel en 1959, yo acompañaba al ministro-de Industria y Trabajo- Enrique Erro y Fidel fue a verlo al Ministerio.
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
Pepe Mujica concede entrevista a Randy Alonso Falcón para la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora

He pasado muchas amarguras, por lo tanto soy un hombre feliz

RA: Fidel estuvo en Uruguay en 1959 en medio de unas inundaciones y visitó a las personas afectadas. Ahora se han repetido estas inundaciones a lo largo del continente. Usted siempre ha planteado su preocupaciones por el tema del cambio climático ¿Tiene que ver esa manera de pensar con el hecho de que usted sigue viviendo en la Chacra cultivando sus plantas y ahora acaba de abrir un escuela de agronomía para jóvenes?
JPM: Nosotros tenemos una vocación natural por la tierra, no por lo que dé. Es que en definitiva la vida es tierra organizada biológicamente. No tenemos tierra, la tierra nos tiene a nosotros, ella va a durar un poco más que nosotros y en algún momento nos daremos silencio mineral. Aunque me estoy acercando a la tumba no tengo creencia religiosa y en todo caso si la tengo es porque adoro la naturaleza.
En Uruguay en tiempo de vacaciones se van a los balnearios y yo me paso regando los arbolitos y jodiendo con el tractor, revolcando tierra. Dirán “¡este viejo loco!”. La libertad humana es eso, es intentar en el tiempo libre hacer las cosas que a uno le motivan o le gustan, que no necesariamente son las más redituales, son las que dan más goce interior en nuestras naturales inclinaciones. Eso es la libertad, esa palabra grandilocuente hay que definirla desde un punto de vista personal ¿Cuándo sos libre? Soy libre cuando, no esclavo de mis necesidades, gasto el tiempo de mi vida en cosas que me gustan. Mientras tengo que trabajar para hacer frente a las necesidades materiales, muy frecuentemente no soy libre, estoy cumpliendo con una obligación y si no cumplo con ella es porque estoy viviendo a costilla de otro que se está jodiendo. Porque vivir significa imposición de materiales y cada ser humano tiene que trabajar y aportar, pero la vida nos es solo trabajar. Ese tiempo en el que hago con mi vida lo que quiero, eso es la libertad.
RA: Para una persona que se plantea ser tan antiprotocolo que vive una vida tan frugal como la suya y que a lo mejor nunca aspiró a ser presidente ¿qué sensación le trae llegar a lugares donde es casi como una estrella musical porque la gente lo aclama como en Turquía de donde acaba de regresar o Colombia donde vi una cola de miles de muchachos esperando una conferencia de Pepe Mujica tres horas antes de que empezara?
JPM: Que por suerte me agarró viejo y por lo tanto no se me sube a la azotea. Si me hubiera agarrado joven hubiera creído que soy un fenómeno. Pero no tengo la culpa de eso. En el fondo eso expresa el estado consciente que tiene una franja importante de nuestra humanidad. Que les llame la atención un presidente sencillo porque vive con sobriedad tendría que ser lo normal. Entonces, no es mérito mío es otra historia lo que hay. Me agarran a mí de chivo emisario para criticar los otros, aunque no se den cuenta.
En Turquía me editaron el libro, pero le cambiaron el título. Porque parece que el presidente se mandó a hacer un palacio de mil piezas. Es heredero del Imperio Otomano ¿qué cree? Entonces le pusieron un título que tiene que ver con eso. Yo no mandé a poner el título, ni tengo nada que ver, ni me meto con el presidente de Turquía ¡Dios me libre!
Pero los editores, que no son bobos, le pusieron un título para señalarle el hecho, el presidente que no precisa mil piezas o algo así decía el título.
Es el estado en el que estamos, desde el punto de vista de afectación del sentimiento republicano que tiene la gente. Porque abajo tenemos un sentimiento de igualdad: si tienes tres hijos más menos de la misma edad y a uno le llevas un juguete y los otros no les llevas ¿no tienes un drama? Porque tienen ese sentido de por qué a este y a mí no, te reclaman instintivamente el ejercicio de la igualdad. Y cualquier mujer sabe que debe demostrar un cariño acompasado y similar a sus hijos, sino crea un conflicto. ¿Creen que a lo largo de la historia y la vida desterramos ese sentimiento de igualdad? Esta es la base de muchísimas frustraciones. La gente siente como una ofensa muchas veces.

RA: La desigualdad es la base de la rebeldía
JPM: …y del dolor.
Con la palabra igualdad no quiero establecer igualitarismo. Esto no es una cuestión de centímetros, ni de hacer ladrillos cuadraditos, porque la naturaleza es genial y hace a cada ser humano solo él. Igualdad significa respeto a esos derechos de partida y a esa conducta de la semejanza para que incluso pueda florecer la diversidad.
Existen las clases sociales, los sectores y la segmentación y existe el sentimiento profundo de necesidad de igualdad, que es una de las características de la especie y existe una cuota de egoísmo en cada individuo, porque nos lo pone la naturaleza para que luchemos por la vida. Cómo dominar ese egoísmo para que no se convierta en cosa monstruosa es el esfuerzo de la civilización.
Porque no hay que considerar que todo lo que es egoísmo es negativo. Es una herramienta para defender la vida como el amor, para luchar contra la muerte. Está como incrustado en el disco duro, nos gobierna. Pero el hombre es el único animal que puede en parte influir sobre su reprogramación por el recurso civilizatorio, que puede heredar la solidaridad intergeneracional. Es maravilloso. Se puede soñar con un hombre mejor a partir de los recursos que tiene. Es el único animal que podría mejorarse a sí mismo. Por lo menos los que nos llamamos de izquierda tenemos confianza en que pueda cumplir ese proceso.
Hay otros que piensan que el hombre no es más que el lobo de sí mismo, la vieja definición de Hobbes. Nosotros creemos que puede ser el lobo, pero a su vez puede ser el salvador de sí mismo. Ese es el riesgo de la historia, no es una cosa que sea inevitable o fatal.
RA: Usted decía que ya está viviendo de gratis, pero que la vida es una maravilla. Para Pepe Mujica ¿qué ha sido su vida? ¿Cómo se autovalora a esta edad?
JPM: He pasado muchas amarguras, por lo tanto soy un hombre feliz porque las amarguras me ayudaron a construirme. El hombre aprende mucho más de la adversidad que de la bonanza. La bonanza lo único que logra es crear gente orgullosa o que se cree la película. Los tropezones si no te destruyen, te enseñan. Por eso he tenido una suerte bárbara. Estoy vivo por suerte y tal vez por genética. No la pasé cómoda y llegué a los ochenta años. Realmente la vida ha sido muy generosa y mi pueblo es fantástico.
Muchas gracias al pueblo cubano por todo lo que nos ha dado a los latinoamericanos.
(Transcrito por Zulema Samuel del Sol, Darío A. Alemán y Ania Terrero)

Video completo de la entrevista a Pepe Mujica

Jose Pepe Mujica y Lucía Topalonsky en La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
Jose Pepe Mujica y Lucía Topalonsky en La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
El Senador uruguayo José "Pepe" Mujica y el periodista Randy Alonso Falcón en La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
El Senador uruguayo José “Pepe” Mujica y el periodista Randy Alonso Falcón en La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
El Senador uruguayo José "Pepe" Mujica y el periodista Randy Alonso Falcón en La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
El Senador uruguayo José “Pepe” Mujica y el periodista Randy Alonso Falcón en La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
José Pepe Mujica, Lucía Topalonsky, el embajador uruguayo Ariel Bergamo, su esposa y el equipo de la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora
José Pepe Mujica, Lucía Topalonsky, el embajador uruguayo Ariel Bergamo, su esposa y el equipo de la Mesa Redonda, La Habana, 25 de enero de 2016. Foto: William Silveira Mora