Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 10 de marzo de 2022

El anhelo es que la inteligencia se convierta en bienestar

 Esta semana, desde el Palacio de la Revolución, tuvo lugar la reunión del Consejo Nacional de Innovación, la cual estuvo encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Foto: Estudios Revolución

Con frecuencia, sobre todo en estos tiempos en que la COVID-19 ha puesto a prueba toda la inteligencia con que cuenta la Isla para defender la vida, traemos a colación la certeza fidelista de que el futuro de Cuba tiene que ser necesariamente de hombres de ciencia y pensamiento.

Desde que la Revolución empezó a sembrar ese pensamiento hasta hoy, el país ha acumulado ese tesoro que es el saber pensar y hacer, y desde el cual es posible encontrar respuestas a múltiples problemas.

El futuro del cual habló el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ya está aquí: muchos cubanos poseen conocimientos, y a lo profundo. En eso se piensa cuando se es testigo de algún encuentro en el cual participan nuestros científicos y pensadores.  

Esta semana, por ejemplo, tuvo lugar en el Palacio de la Revolución la reunión del Consejo Nacional de Innovación,  la cual estuvo encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. La jornada, que también contó desde la presidencia con la viceprimera ministra, Inés María Chapman Waugh, versó sobre «Estructuras dinamizadoras de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación: análisis sobre su fomento y desarrollo en Cuba».  

Foto: Estudios Revolución

El título está haciendo alusión a nuevos entes que le han nacido a la Isla para defender algo tan valioso como poner los saberes en función del bienestar. Era lo que decía al principio de la reunión —de frecuencia mensual— la titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), Elba Rosa Pérez Montoya: El modelo de desarrollo económico y social del país exige y necesita cada vez más la conexión entre el sector del conocimiento, de la administración pública, y el sector productivo.

En el desarrollo de esa relación salvadora resultan esenciales las estructuras dinamizadoras de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. «Es muy necesario —apuntó la titular del CITMA— que el sector productivo y de los servicios siga trabajando fuerte para que en él las estructuras dinamizadoras estén presentes». Y añadió en alusión a tales actores: «La interfaz que tenemos ahora, los parques tecnológicos, las empresas y las fundaciones están dando los primeros pasos en esa dirección» que le interesa a Cuba.

Antes de dar paso a tres exposiciones cuyos contenidos tienen que ver con varias estructuras dinamizadoras de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó que después de tantas insatisfacciones que existían y que fueron expresadas en distintos momentos —en reflexiones con la Academia de Ciencias, en diferentes encuentros con las universidades hace cuatro o cinco años—, «hoy contamos con un sistema normativo que se ha trabajado intensamente, se ha desarrollado intensamente en los últimos cuatro años, y que prácticamente permite, da espacio para hacer todas las cosas en las cuales antes teníamos limitaciones».

El Jefe de Estado hizo referencia (entre las estructuras dinamizadoras que antes no encontraban terreno fértil para  su consolidación) a las relaciones empresa-universidad, a centros de investigación, y a empresas de alta tecnología. A todas ellas, dijo, podrá faltarles algo, son perfectibles, «pero hoy existen los instrumentos normativos que las apoyan; y ahora lo que hay es que lograr que se conozcan, que se utilicen»; y puso como ejemplo a estructuras que cuentan con apoyo normativo hace ya algún tiempo y cuyo número aún —como es el caso de las empresas interfaces— todavía es limitado.

Seguidamente fueron escuchadas tres interesantísimas ponencias. La primera; a cargo del M.Sc. Rafael Luis Torralbas Ezpeleta, Presidente del Parque Científico Tecnológico de La Habana en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), quien habló sobre la experiencia de creación de Parques Científico Tecnológicos en el país.

Foto: Estudios Revolución

Entre otras ideas, Torralbas explicó que un Parque Científico Tecnológico (PCT) es una organización gestionada por profesionales especializados, cuyo propósito esencial es incrementar la riqueza de su comunidad mientras promueve la cultura de la innovación y la competitividad de las empresas e instituciones generadoras de saber, instaladas o asociadas a ese Parque.

Dicha estructura, añadió, estimula y gestiona el flujo de conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados; impulsa la creación y el crecimiento de empresas innovadoras mediante mecanismos de incubación; y proporciona otros servicios de valor añadido, así como espacios e instalaciones de gran calidad.

En el encuentro varias voces ratificaron que los Parques (PCT) —de los que Cuba ya cuenta con dos, el otro está en Matanzas— pueden incentivar, desde los proyectos que en ellos nazcan, la formación del potencial científico, pues ellos entrañan verdaderas fortalezas para la creación.

La segunda ponencia estuvo a cargo de la Dra C. Vilma Hidalgo de los Santos, Directora de la Fundación Universitaria para la Innovación y el desarrollo de la Universidad de La Habana (UH). Ella disertó acerca de la experiencia de la Fundación Universitaria de la UH, y sobre otras alternativas para el fomento de emprendimientos de base tecnológica desde las universidades.

Quedaron en firme conceptos como que la actividad de innovación es intrínsecamente riesgosa; como que la Fundación debe ser asumida como una oportunidad para aprovechar los múltiples beneficios del entorno en que ella actúa; o como el desafío, de naturaleza cultural, que apunta a la necesidad de superar el insuficiente espíritu innovador que habita en el sector empresarial cubano.

La tercera ponencia fue compartida en la reunión por el Dr. C. Gilberto Julio Quevedo Sotolongo, Presidente de la Sociedad de Interfaz de Ciencia y Tecnología de la Universidad Central «Marta Abreu». El profesor habló sobre experiencias en la creación de las sociedades de interfaz de Ciencia y Tecnología en las universidades. Y otra vez fue la oportunidad de escuchar ideas sobre cómo lo más importante es lograr que los resultados científicos lleguen a resolver problemas de producción, a punto de partida de una demanda que en el país nadie pondría en duda, pero que debe ser visibilizada para dar solución a múltiples necesidades que van apareciendo.

Foto: Estudios Revolución

El Consejo Nacional de Innovación resultó ser muy rico en reflexiones de rigor, y fue escenario de luces acerca de todo lo que Cuba puede lograr apoyada en sus estructuras dinamizadoras de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, ahora que el contexto normativo es una realidad.

En el encuentro, una hermosa frase de José Martí traída a colación por el ingeniero Torralbas Ezpeleta ilustró de manera muy condensada qué sentido tienen las nuevas estructuras dinamizadoras: La inteligencia —definió el Apóstol— tiene dos fases distintas: la de la creación y la de la aplicación (…), una y otra, mezcladas, son el germen escondido del bienestar de un país. ¿Y acaso —medita esta reportera— en las nuevas estructuras no habita esa suerte de «convertidor» que puede sacar de todo nuestro pensamiento sembrado en años el salto tangible que necesitamos?

La industria del níquel en el desarrollo socioeconómico cubano actual. Reflexiones en torno a una política industrial

Por Eglis Martín Astorga

Instituto Superior Minero metalúrgico de Moa, Holguín, Cuba.


RESUMEN

La industria del níquel, históricamente, ha desempeñado un importante papel en el desarrollo socioeconómico del país. En correspondencia con los lineamientos aprobados por el Sexto Congreso del PCC, se proyecta un amplio programa de desarrollo para contribuir con la actualización del modelo económico cubano. En este, con respecto al níquel, se prevé un aumento de su capacidad productiva, el mejoramiento de su inserción internacional y la diversificación de su producción, a partir del incremento del valor agregado en el producto final. Contradictoriamente, no existe una política industrial para su desarrollo que despliegue, de forma integradora, una estrategia encaminada a fomentar el arrastre de otras actividades socioeconómicas en el territorio y el encadenamiento productivo con otras ramas a nivel nacional. De ahí, que el objetivo de este artículo sea reflexionar en torno a la política industrial del níquel en el contexto actual.

Introducción

La industria del níquel en Cuba se caracteriza por tener ventajas naturales para su explotación.(1) Aunque la etapa inicial de su desarrollo se remonta a principios del siglo XX, el proceso de restructuración que sufrió, durante el decenio de los años noventa, significó un punto de partida para su transformación a partir de los nuevos parámetros competitivos internacionales. El cambio posibilitó el mejoramiento de sus indicadores productivos y organizacionales, así como el de su desempeño en el nuevo proceso de reinserción internacional de la economía cubana. Por esta razón, a partir del año 2000, se convirtió en uno de los renglones de mayor participación porcentual en la estructura de las exportaciones de mercancías del país.

Luego de la reorganización y el reajuste interno, así como de la readecuación y la inserción en un entorno internacional con nuevas características, "la política industrial cubana se caracterizó por implementar una política de sustitución de importaciones con preponderancia en el fomento del sector tradicional (complejo agroindustrial, minero y metalúrgico) y en la expansión de actividades productoras de bienes intermedios y de capital, especialmente, los relacionados con las ramas exportadoras" (Pons, 1998, pp. 57-95). Esta política se sincronizó con las características del proceso de apertura cubano, el cual está signado por las limitaciones para encontrar fuentes de financiamiento y la presión del bloqueo económico estadounidense. Tal situación condicionó el desarrollo de una estrategia sectorial como vía para una producción diferenciada que respondiera a la demanda externa en rápida transformación.

En abril del año 2011, en el Sexto Congreso del PCC, se aprobó un documento donde se exponían numerosas indicaciones que perseguían el objetivo de trazar un camino para transformar, paulatinamente, el modelo económico cubano, con el ánimo de hacerlo más sostenible en el largo plazo. En lo concerniente a la industria del níquel, los lineamientos se referían a que las prioridades para su desarrollo debían girar en torno al fomento de las exportaciones, la reducción de los costos, la sustitución de los insumos importados y la continuación del proceso de redimensionamiento.

La minería ha sido una de las actividades productivas que ha respaldado la economía nacional, ya que el país posee uno de los yacimientos niquelíferos más importantes del mundo, el cual representa, aproximadamente, el 37,3 % de la reserva mundial. Un análisis de la literatura y el debate cubano en torno a la política industrial desarrollada en esta rama (Oramas, 1990; Marquetti, 2002; García y Álvarez, 2002; Blanco, 2003; Torres, 2013) permite aseverar, que uno de los ámbitos donde se debe profundizar es en la transformación productiva de este sector, desde políticas más integrales que tomen en cuenta las necesidades del ámbito territorial hasta la integración con la economía doméstica.

Cuba es un país que transita hacia el socialismo y que, al igual que otras naciones subdesarrolladas, enfrenta el desafío de mejorar su inserción internacional mediante la introducción de modificaciones en su estructura productiva y a través de la asimilación y la adaptación de las políticas sectoriales que tienen aceptación en la actualidad. El objetivo de este artículo es reflexionar en torno a la política industrial que es preciso delinear con respecto a la industria del níquel cubano, en el marco de la actualización del modelo económico del país. 

Los elementos para una política industrial en torno a los recursos naturales

La política industrial ha sido un eje articulador del desarrollo en el pensamiento de la CEPAL. El análisis histórico-lógico en torno al tema, que ha realizado esta institución, permite constatar la vigencia de sus ideas para afrontar los desafíos que impone la globalización al continente.
En el discurso teórico de los sesenta, la industrialización se identificaba como la base del desarrollo, sin embargo, la práctica ha indicado la necesidad de vincular la política industrial con factores sociales y ambientales. Según la ONUDI:

La polémica giraba en torno a los factores materiales del proceso de desarrollo subestimando los factores sociales. Los acontecimientos ocurridos desde principios de los años noventa han generado una situación de cambio constante […] conduciendo al examen más profundo de la industria en el proceso de desarrollo y al cuestionamiento de la idoneidad de las estrategias industriales del pasado para impulsar el crecimiento económico global de los países en desarrollo. (Pons, 1998, p. 57)

Para la CEPAL (2012), la posibilidad de concebir un patrón de desarrollo sostenible y un proceso de industrialización, a partir de la explotación de los recursos naturales, no deja de ser una opción actual. Uno de los problemas que habría que corregir es considerar el perfil exportador de América Latina solo basado en productos primarios.

La minería puede ser un motor de desarrollo si se logra instrumentar un conjunto adecuado de políticas nacionales. Es una actividad de uso intensivo de capital, de conocimiento y desarrollo tecnológico, cuya competitividad a largo plazo depende del fortalecimiento de las capacidades locales de innovación.

Por otro lado, la CEPAL (2012) considera que se deben mejorar las actividades de explotación de recursos naturales a través de la incorporación de otras acciones relacionadas -tanto aguas abajo como aguas arriba y horizontalmente-, lo que propiciaría un perfil productivo más diferenciado, así como la inserción en mercados más dinámicos. Esta propuesta de industrialización es una estrategia alternativa viable de especial relevancia para países dependientes de estas actividades. En el caso de Cuba -que enfrenta, además, el desafío de mejorar su inserción internacional mediante la introducciónde modificaciones en su estructura productiva- esta política le garantizaría una mejor participación en las tendencias dinámicas del comercio mundial y un mayor nivel de desarrollo socioeconómico.

El neoestructuralismo cepalino ha aportado una gama significativa de elementos conceptuales que ayudan a contextualizar las políticas de desarrollo productivo(2) desplegadas en la región con respecto a la dotación de recursos minerales. Según la CEPAL (2008), aun en el ámbito de las exportaciones de recursos naturales hay espacio para captar ventajas dinámicas, incorporar mayor valor y elevar la productividad, mediante las inversiones y la inserción en cadenas globales de valor. Como consecuencia, los países latinoamericanos deberían concentrar sus esfuerzos en lograr el dominio de las tecnologías y su aplicación en el procesamiento de los recursos naturales. Además, percibe la necesidad de una gestión sostenible en las áreas mineras y petroleras, puesto que considera que el conocimiento del patrimonio natural y su utilidad económica es la primera etapa de la transformación productiva y del aprovechamiento de las ventajas naturales. En el caso de la minería metálica se especifica que:

para ingresar a los segmentos de mayor contenido tecnológico es preciso formular estrategias públicas que permitan construir capacidades tecnológicas para la exploración y extracción minera y metalúrgica como, por ejemplo, la teledetección satelital, las tecnologías de perforación geofísicas, el procesamiento de datos e imágenes de los yacimientos, etc… Para asegurar mercados se debe, participar en las actividades aguas abajo que generan mayor valor agregado y adquirir canales de comercialización en los países desarrollados y en algunas economías emergentes (CEPAL, 2008, p. 524).

Otro tema que ha ganado espacio en el pensamiento de la CEPAL (2005, 2012) es el de las oportunidades ofrecidas por las aglomeraciones productivas (clusters) de recursos naturales, "vistas como promotoras de cadenas productivas conectadas al procesamiento y la industrialización de bienes primarios, y por sus vínculos con el empleo y el desarrollo local de las actividades no agrícolas" (Bielschowsky, 2010, p. 55). Según esta organización:

En los países andinos y centroamericanos, predominaron enfoques tendientes a aumentar la competitividad del conjunto de la economía, sin dar un papel privilegiado al sector manufacturero, y se formularon estrategias nacionales de competitividad basadas en la metodología del análisis de agrupaciones (clusters), que recibieron distintos nombres, entre otros, los de aglomeraciones industriales, arreglos productivos y conglomerados productivos (CEPAL, 2012, p. 246).

En ese sentido, la CEPAL ha orientado esquemas hacia la inserción en las cadenas globales de valor, los cuales se identifican con cuatro posibles tipos de escalamiento, en primer lugar, de procesos -en tanto se reorganiza el proceso productivo o se introducen mejores tecnologías-; en segundo, de productos -pues se desarrollan productos de mayor valor unitario-; en tercero, de funciones -ya que se cambian las existentes por otras para las que se requiere mayor capacidad tecnológica y de gestión-, y en cuarto, el intersectorial -puesto que se aprovechan las capacidades adquiridas en una cadena de valor determinada para aplicarlas en otras- (CEPAL, 2008, p. 526). Por otro lado, según Kazt:

crecer en base a recursos naturales domésticos abre nuevas y acuciantes preguntas relacionadas con la base científico-tecnológica sobre la cual operan en la actualidad los países de la región. Sin duda se reclaman nuevos esfuerzos domésticos de I+D que permitan adaptar el know how disponible internacionalmente a las condiciones locales pero también, y de manera urgente, un know how específico no disponible en los anaqueles internacionales que responda con mayor certeza a las preguntas locales (p. 92).

En la actualidad, el aumento de la demanda de bienes y servicios medioambientales genera la necesidad de crear y desarrollar diversas capacidades en distintas áreas, tales como la geociencia y la tecnología metalúrgica, lo que se complementa con la capacitación de los recursos humanos especializados en temas mineros y metalúrgicos, así como con actividades de investigación y desarrollo. El fortalecimiento de los vínculos entre los centros de investigación, las universidades y la industria aumenta, considerablemente, las potencialidades de este sector.

Según Péres et al. (1997), la CEPAL ha definido las políticas industriales como "aquellas que permiten acercar los sectores del país a la frontera tecnológica internacional e incorporan objetivos dirigidos explícita y manifiestamente al incremento de la densidad del tejido industrial, a las modificaciones de la estructura industrial y a la creación de nuevas ramas y actividades productivas" (p. 12). De ahí que las políticas industriales deben pensarse en función de optimizar su interacción con el resto de los subsistemas, ya que con el progresivo avance de la globalización, la competitividad internacional y la inserción de las economías en los flujos más dinámicos del comercio mundial se han convertido en una condición indispensable para lograr el crecimiento sostenido.

Las propuestas clave de esta institución responden a la promoción de políticas sectoriales a través del desarrollo y la selección de cadenas y ramas productivas, de lineamientos para incrementar la competitividad, de la promoción del escalamiento hacia actividades con alto valor agregado, de la aceleración en la reconversión de las industrias tradicionales y de la selección de clúster prioritarios. Es decir, para el cambio estructural, el Estado debe promover sinergias en el conjunto de la economía, con encadenamientos hacia atrás y hacia delante, incluido el apoyo a los sectores de productividad intermedia.

En particular, se impone una estrecha relación entre las diferentes políticas que contribuyen a la realización de una política industrial (Jiménez, 2009). Estas se conjugan en un grupo de acciones que deben ser tomadas en cuenta para diseñar una política industrial; y son: las políticas de desarrollo productivo, las tecnológicas y las que se relacionan con el sector externo. Para conjugarlas se requiere de planes -de inversión, de desarrollo tecnológico, de formación de recursos humanos y de organización del comercio externo- a mediano y largo plazos. 

El proceso de industrialización en Cuba: algunas reflexiones

Varios autores coinciden en que en el proceso de industrialización cubano, en el periodo 1959-1990, se pueden distinguir dos etapas. Una primera que llega hasta el año 1975, en la cual varias estrategias de desarrollo, con cierto protagonismo del sector industrial, llegaron a ser implementadas, y una segunda, en la que se radicalizó la tendencia anterior y la industria se colocó como protagonista definitiva de los esfuerzos para alcanzar el desarrollo del país (CEEC, 2010, p. 8).

Este proceso, en sus inicios, encontró problemas estructurales que lo dificultaron. La industria productora de bienes de capital era inexistente en el país, así como la infraestructura tecnológica, además, los recursos financieros eran escasos y la fuerza de trabajo tenía un nivel muy bajo de calificación, lo que le imposibilitaba manipular las tecnologías de avanzada.

Durante todos esos años, el sector manufacturero creció basado en el fomento de áreas tradicionales como el complejo agroindustrial, el minero, el energético y el sideromecánico, lo que permitió el desarrollo de una importante infraestructura y el surgimiento de industrias que no existían con anterioridad en el país, tales como la metalmecánica, la electrónica, la siderúrgica y la industria de derivados de la caña de azúcar. Sin embargo, según García y Álvarez (2002):

Las insuficiencias principales de este proceso de industrialización consistieron en la débil vocación exportadora de la industria (poca diversificación de productos exportables, de bajo valor agregado y baja dinámica), la falta de integración interna, el sobredimensionamiento de las capacidades (gigantismo), la verticalización de las estructuras empresariales y la insuficiente cooperación interindustrial, el atraso tecnológico de gran parte del plantel industrial (marcado por los elevados índices de consumo energético y material) y la elevada dependencia de insumos y materias primas de importación.

Esto entrañaba una deformación estructural de grandes proporciones. Las tecnologías altamente intensivas en recursos materiales y energéticos para un país con poca base de materias primas generaron un nivel de dependencia elevada de la importación, lo cual en el esquema favorable de relaciones con los países de Europa del Este no se percibía como un problema de alta relevancia (pp. 3-4).

Irrefutablemente, las posibilidades de recuperar la industria cubana han estado sujetas a las restricciones materiales que ha enfrentado la economía durante todos estos años. Las numerosas barreras han impedido que los recursos necesarios hayan podido destinarse a este propósito. En tales condiciones, se ha seguido la lógica de la selectividad. Luego del enorme impacto de principios de los años noventa, la economía cubana fue sometida a un proceso de restructuración que en términos macroeconómicos fue exitoso, en el sentido de recuperar tasas de crecimiento positivas del producto global; no obstante, tuvo efectos asimétricos en términos de la dinámica sectorial (Marquetti, 2002; Sánchez-Egozcue y Triana, 2010). El centro de gravedad de la economía se vio desplazado continuamente hacia los servicios, mientras que el comportamiento del sector productor de bienes fue heterogéneo, con un balance desfavorable.

Una de las limitaciones más importantes que ha acompañado esta dinámica estructural es que, de forma general, no se ha logrado diversificar el anclaje sectorial de la economía, desde el punto de vista de los motores de crecimiento fundamentales. Como norma, lo que ha primado es la sustitución de un polo de crecimiento por otro, en lugar de incorporar sistemáticamente nuevas actividades dinámicas a la escena productiva del país. En veinte años, Cuba ha modificado sustancialmente en dos ocasiones el sector líder de la economía, y esto ha sucedido de manera simultánea al declive de la "locomotora" anterior (agroindustria azucarera por el sector del turismo, sector del turismo por la exportación de servicios). Esto adquiere mayor preminencia si se tiene en cuenta que los sectores difieren en una serie de dimensiones económicas relevantes para el crecimiento a largo plazo. Por ello, lo que predomina en la práctica no es la sustitución, sino la superposición de "dinámicas sectoriales complementarias" (Torres, 2013, p. 9).

El contexto internacional ha determinado que las políticas de corto y mediano plazo reciban una mayor aceptación, en detrimento de los elementos de más largo alcance, lo que ha repercutido en el modelo económico cubano de manera negativa. Consecuencia de esta mentalidad son la falta de integralidad a la hora de fomentar políticas industriales que puedan generar sostenidamente empleos de alta calidad y el predominio de estrategias que respondan más a fallos coyunturales de la economía que a una visión de largo plazo. Con respecto a los recursos naturales, la política se ha caracterizado por una continua dependencia de los proveedores de insumos extranjeros y su ubicación en los procesos más primarios, lo que ha permitido que los eslabones más complejos -orientados hacia la fabricación de los productos finales- se mantengan asentados en los países desarrollados. 

La industria del níquel en el desarrollo socioeconómico cubano actual

El derrumbe del campo socialista provocó que se iniciara un conflicto entre el patrón de industrialización que se había asumido en la industria del níquel y los imperativos socioeconómicos que generaban los nuevos patrones productivos a nivel internacional. Por una parte, se extinguieron las fuentes de adquisición de la base tecnológica en que descansaba el proceso productivo y, por otro lado, se heredaron tecnologías con elevados índices de consumo de materias primas y de portadores energéticos, lo que dificultó los niveles de productividad y competitividad.

En estas circunstancias, durante todo el decenio, el Gobierno llevó a cabo un proceso paulatino de reorganización de esta industria, lo que favoreció la asociación con capital extranjero y su inserción en una cadena global de valor (figura 1). De este modo, aumentaron los niveles de productividad y se reanimó el escenario socioeconómico territorial. Es necesario resaltar, que del capital extranjero solo se benefició una planta, específicamente, la fábrica construida por Estados Unidos que fue nacionalizada con el triunfo revolucionario, la cual poseía una tecnología más avanzada. El resto de la industria no logró recapitalizarse.



El proceso de elaboración y discusión de los lineamientos fue un momento de reflexión en torno a las transformaciones emprendidas en esta industria. Lo cual permitió diagnosticar y analizar los elementos fundamentales que debía proyectar una política que pretendiera conseguir el sostenido aprovechamiento de los recursos niquelíferos del país. En este documento, solo se dedica un lineamiento a la industria del níquel, el número 224, cuyo contenido no refleja la idea de la reconversión en función del arrastre o el encadenamiento productivo hacia otras ramas económicas del país. Por otro lado, tampoco hace referencia a los elementos ambientales que una proyección estratégica de una industria basada en la explotación de recursos minerales debe considerar, por su impacto ambiental y los daños sociales que puede acarrear esta actividad, componentes que son el centro del debate internacional.

El análisis particular de la industria del níquel se reviste de una gran importancia por el valor estratégico que tiene para una economía en desarrollo. Aunque en las últimas décadas, los servicios y el níquel han dominado el dinamismo de las exportaciones, debido a la destrucción de otros sectores exportables tradicionales, como el azúcar, su mérito principal se asocia con la generación de fuertes flujos de rentas externas y no con una proyección en busca de estrechar vínculos con el aparato productivo nacional y territorial; además, como señaló Torres (2009):

En Cuba, el mecanismo económico implementado ha organizado las cadenas de valor sin seguir la lógica de la producción sino bajo un patrón institucional, asentado en la existencia de ministerios que regulan y administran la actividad productiva de las empresas que pertenecen a su ámbito de influencia, por lo que el grado de verticalidad incide en que la cooperación interministerial sea baja y cada uno trate de asegurar un grupo de servicios de apoyo clave insertándola de manera forzosa en su esfera y su cadena de valor (p. 31).

Sin dudas, esta industria constituye la principal actividad económica del territorio donde se encuentra enclavada. De ahí que su aporte sea esencial para el desarrollo del municipio. En el año 2013, el mayor volumen productivo lo aportaron la Empresa Productora Che Guevara (ECG) y la Empresa Mixta Moa Níquel S. A., con el 77,6 % en conjunto. De las ventisiete empresas, unidades presupuestadas y organizaciones económicas estatales del municipio, quince pertenecen al grupo empresarial CUBANIQUEL.(3)

La producción de níquel tiene características comunes con la mayoría de las producciones de recursos naturales. A saber, 1) produce elevadas rentas dependientes del comportamiento de los precios, 2) crea escasos puestos de trabajo, 3) no tiene una integración elevada con la economía nacional y 4) las fases donde se agrega más valor tienen lugar fuera del país. La refinación de una parte del níquel cubano transcurre en Canadá, con lo cual se reducen las posibilidades de establecer encadenamientos entre la actividad extractiva y el crecimiento de otros sectores.

Un análisis de las estadísticas ofrecidas por la Dirección de Finanzas del municipio y la Dirección de Recursos Humanos del Grupo Empresarial CUBANIQUEL permitió diseñar un cuadro diagnóstico (tabla 1) que refleja la distribución de la fuerza de trabajo en la industria del níquel, así como el porciento (28,9) de empleo que representa con respecto a la población económicamente activa (PEA) del territorio. Como se puede apreciar, las inversiones propuestas no generan grandes volúmenes de empleo.

La industria del níquel tiene un futuro prominente,(4) particularmente, en cuanto a sus aplicaciones en las ramas más avanzadas. Es uno de los elementos que mejoran las propiedades del acero, está entre los diez metales que más se consumen y la creciente demanda mundial le asegura el mercadoa los incrementos en la producción previstos para los próximos años; además, los pronósticos de precios favorecen una adecuada rentabilidad para sus productos. Sin embargo, esta industria tiene como peculiaridad que sus productos carecen absolutamente de mercado interno. Existe una dependencia al abastecimiento del exterior con precios bursátiles (combustible, carbón antracita, azufre, amoníaco).

El análisis de la política industrial -el marco teórico referencial y estratégico- para el níquel reafima que ha prevalecido una respuesta coyuntural a las necesidades económicas del país. Se puede afirmar que, si bien luego de la crisis de los noventa, se realizó un amplio proceso de transformaciones productivas, tecnológicas y organizacionales que permitieron dar un salto cualitativo y productivo, y llegar a liderar las exportaciones de bienes del país, no se ha concebido una política industrial integradora que se sustente en las potencialidades que tiene esta industria para dinamizar el desarrollo territorial. Esto se evidencia en la ausencia de efectos de arrastre hacia el resto de los sectores territoriales o ramas de la economía nacional, pues carece de estrategias coherentes con el debate internacional respecto a las aglomeraciones mineras, las cuales no solo abogan por el mejoramiento de las ventajas competitivas de la actividad existente, sino que, además, prevén el fortalecimiento de actividades relacionadas con la minería (eslabones o relaciones laterales u horizontales). Esta no se vincula con la demanda nacional, aun cuando uno de los principales problemas que presenta es la fluctuación de los precios a nivel internacional.

En función de corregir las asimetrías mencionadas, estratégicamente se promueve un amplio programa de desarrollo inversionista con los objetivos fundamentales de:

1. Lograr la introducción de nuevas tecnologías que le permitan disminuir los costos de producción.
2. Obtener productos de alta calidad (categoría I), diversificar las producciones y aumentar el valor agregado de los productos.
3. Incrementar los niveles de producción.
4. Mejorar las condiciones infraestructurales de extracción y movimiento del mineral.
5. Optimizar los procedimientos operacionales.
6. Cerrar el ciclo productivo.
7. Ampliar las capacidades de refinación.
8. Continuar reduciendo los costos.

Las transformaciones en la estructura productiva deben basarse en las ventajas tradicionales y adquiridas del país, y en el reconocimiento de las señales del entorno internacional. De ahí que el valor estratégico de esta industria esté asociado con la posibilidad de inducir el crecimiento de otras ramas, aguas abajo, que utilicen tecnologías avanzadas para el estudio y el procesamiento de esta materia prima, lo que le agregaría valor al producto final. Por ello, la política a instrumentar debe potenciar la incorporación de las nuevas tecnologías, la generación de encadenamientos productivos internos, la preparación de la fuerza de trabajo hacia puestos de alta productividad y la diversificación de la producción como alternativa a la disminución de la importación de insumos. 

Los elementos para una política industrial del níquel cubano

La conformación de una política industrial para la industria del níquel, en las condiciones actuales, precisa de la consideración de escenarios que maticen el entorno económico del país. Para este ejercicio es necesario que se conciban las acciones desde un enfoque multidimensional.

Debido a la significación del recurso producido y su impacto en la economía, debe abarcarse la proyección de esta política desde una dimensión nacional y territorial. Por otro lado, debe analizarse la perspectiva del escenario económico internacional de las industrias basadas en el aprovechamiento de los recursos naturales, para extraer criterios y proponer una política más integral. Una industria sustentable debe ser: altamente competitiva y económicamente exitosa (sustentabilidad económica), al mismo tiempo que hace todo lo posible por impactar el mínimo en el medio ambiente más allá de cualquier legislación ambiental (sustentabilidad ambiental) y contribuir a la igualdad de oportunidades y disminución de la pobreza, ya sea a través de sus mismos productos o servicios, o de acciones específicas (sustentabilidad social) (Carrillo, 2011, p. 5).

La reflexión anterior conduce a reafirmar la posibilidad de la sustitución de importaciones como parte del mecanismo para elevar la productividad y la eficiencia. Asimismo, resulta de crucial importancia el uso de tecnologías de avanzada que determinen no solo el progreso técnico y el crecimiento de la productividad, sino también la interconexión con otros sectores. Se deben introducir ventajas dinámicas y una plataforma para desarrollar la competitividad a lo largo de cadenas, a través de las nuevas tecnologías. En ese sentido, un proceso de atracción de la inversión extranjera directa resulta impostergable para consolidar el posicionamiento en esta esfera frente a oportunidades y amenazas futuras. Es necesario avanzar en un proceso de transformación productiva para garantizar la sustentabilidad económica, energética y ambiental de la industria en el futuro.

El desarrollo de los encadenamientos productivos deberá contrarrestar la pobre influencia que, en el incremento del empleo, ofrece su vocación exportadora. Además debe potenciarse la expansión de los servicios especializados relacionados con la industria, con destino al mercado externo y con posibles derrames hacia otras ramas de la economía nacional, que, además, deberá traer aparejada la consolidación de actividades alternativas para el territorio, una vez que se haya agotado el recurso mineral.

Las limitaciones del sector, en cuanto a exportaciones, deben ser superadas a partir de accionar los mercados internos. Es decir, a través de la combinación de estrategias de orientación hacia afuera y de promoción de las exportaciones, con el apoyo al crecimiento y la competitividad de la producción interna. Debe tenerse en cuenta la reorganización industrial del sector, aspecto que ha erosionado la eficiencia en los suministros de bienes intermedios e insumos de los proveedores hacia las empresas productoras.

Cobra una relevancia particular la dimensión territorial de la política industrial a implementar, ya que esta enriquecerá las visiones de desarrollo surgidas desde abajo, que pueden conducir a un cambio de las fuentes de crecimiento y a la identificación de puntos de ruptura con políticas sectoriales basadas en análisis tradicionales de organización industrial.

Reflexiones finales

Existen sólidas bases teóricas que fundamentan la importancia del aprovechamiento de las ventajas basadas en recursos primarios para el crecimiento y el desarrollo socioeconómico en los países subdesarrollados que deben tenerse en cuenta en las transformaciones del modelo económico cubano. Para un país subdesarrollado como Cuba la explotación de sus recursos naturales es un elemento vital para lograr el crecimiento económico requerido. El desafío se encuentra en alcanzar el crecimiento necesario para potenciar los cambios estructurales inevitables.

La inserción internacional de la industria debe ir acompañada de una articulación entre los distintos sectores productivos, así como de la implementación de diferentes políticas sociales y ambientales que consideren las características y las potencialidades territoriales.

La competitividad de esta actividad a largo plazo depende del fortalecimiento de las capacidades locales de innovación ya que sus ventajas están asociadas al uso intensivo del conocimiento y del desarrollo tecnológico.
Su papel en la actualización del modelo económico cubano está asociado a una visión más sistémica y estratégica que permita la incorporación de nuevas tecnologías, la generación de encadenamientos productivos internos y la creación de puestos de trabajo de alta productividad.

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 


CARRILLO, G. (2011): "Sustentabilidad en las organizaciones: nuevos enfoques y formas de entender del concepto", Administración y Organizaciones, n.o 27, pp. 5-11.

CENTRO DE ESTUDIOS DE LA ECONOMÍA CUBANA (CEEC) (2010): Industria, Colectivo de autores, Economía Cubana I, Producción científica del Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana.

COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL) (2005): Aglomeraciones en torno a recursos naturales en América Latina y el Caribe: Políticas de articulación y articulación de políticas, Libro n.º 88, Santiago de Chile.

COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL) (2008): "La transformación productiva 20 años después. Viejos problemas, nuevas oportunidades", Trigésimo segundo periodo de sesiones de la CEPAL, Santo Domingo, República Dominicana.

COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL) (2012): "Políticas para una visión integrada del desarrollo", Trigésimo cuarto período de sesiones de la CEPAL, Cambio estructural para la igualdad. Una visión integrada del desarrollo, Publicación de las Naciones Unidas Santiago de Chile, pp. 345-363.

BIELSCHOWSKY, R. (2010): "Textos seleccionados del decenio 1998-2008", en R. Bielschowsky (comp.), Sesenta años de la CEPAL y el pensamiento reciente, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, pp. 55- 176.

BLANCO, H. (2003): "Planeamiento del desarrollo local", Recursos naturales e infraestructura, serie 61, CEPAL, Publicación de las Naciones Unidas, Santiago de Chile.

GARCÍA, A. y A. ÁLVAREZ (2002): "Política industrial y reconversión productiva en Cuba", en Cuba: Investigación Económica, año 8, n.o 3, Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), La Habana, pp. 1-10.

JIMÉNEZ, J. (2009): "Asia vs. América Latina. Lecciones de política industrial", tesis de maestría, Facultad de Economía, Universidad de La Habana.

KATZ, J. (2008): "Una nueva visita a la teoría del desarrollo económico", CEPAL, Publicación de las Naciones Unidas, Santiago de Chile.

MARQUETTI, H. (2002): "Cuba: proceso de reestructuración y recuperación de la industria del níquel", Boletín del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), pp. 24-35.

PÉRES, W. et al. (1997): Políticas de competitividad industrial. América Latina y el Caribe en los años noventa, Siglo Veintiuno Editores, S. A. de C. V. / Siglo Veintiuno de España Editores, México D. F.

PONS, H. (1998): "Cuba: industrialización y desarrollo", Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), Cuba: Investigación Económica, pp. 57-95.

SÁNCHEZ-EGOZCUE, J. M. y J. TRIANA (2010): "Panorama de la economía, transformaciones en curso y retos perspectivos", en O. Pérez (edit.), Cincuenta años de la economía cubana, Editorial Ciencias Sociales, La Habana.

TORRES, R. (2009): "Algunas condiciones para una transformación estructural exitosa. Productividad y sus fuentes en Cuba", ponencia, Seminario anual del Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana, 2009.

TORRES, R. (2013): "Las políticas industriales en la transformación del modelo económico cubano", en O. E. Pérez y R. Torres (coords.) Ensayos para una reestructuración necesaria, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, pp. 35-75.

ORAMAS, J. (1990): El níquel. Piedras hirvientes. La minería en Cuba, Editora Política, La Habana.

 

Eglis Martín Astorga. Instituto Superior Minero metalúrgico de Moa, Holguín, Cuba. Correo electrónico: emastorga@ismm.edu.cu

 NOTAS ACLARATORIAS


1. Las minas a cielo abierto disminuyen los costos de operación.

2. Estas deben entenderse como políticas industriales que se dirigen no solo al sector manufacturero, sino al conjunto de los sectores productivos.

3. Las empresas del grupo CUBANIQUEL son: la ECG-productora, la EMNI-servicios, la ECRIN-servicios, la EPM-servicios, la ESUNI-servicios, la CEXNI-servicios, la SERCONI-servicios, la REMIN-servicios, la EMPLENI-servicios, la CEDINIQ-servicios, la CEPRONIQUEL-servicios, la Moa Níquel S. A.-mixta productora, la Ferroníquel Minera-mixta productora, la Moa Diesel-mixta servicios, la General Níquel S. A.-mixta servicios.

4. El níquel es uno de los principales metales no ferrosos y posee un complejo de propiedades que le aseguran un lugar importante en la industria moderna. Por estas cualidades entra a formar parte de más de 3 000 aleaciones que se emplean por su resistencia a la corrosión, su tenacidad y ductilidad, y, para fines especiales, como la catálisis, las comunicaciones y como regulador de la temperatura.


20/10/2014

Guerra en Ucrania, otro tropiezo para la recuperación económica en Cuba

Las sanciones contra Moscú pudieran impactar, entre varios aspectos, en los planes para recibir este año en Cuba al menos 2,5 millones de visitantes foráneos.



Personas caminan por un céntrico bulevar en el municipio de Centro Habana, el 8 de marzo de 2022. Al no exigir visa a los cubanos, Rusia era hasta ahora un destino muy popular para el llamado turismo de compras, mediante el cual ciudadanos cubanos adquieren mercancías para satisfacer necesidades familiares o revenderlas en el mercado informal.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 10 mar.- Las sanciones internacionales contra Rusia por su invasión a Ucrania y la guerra desatada en el país europeo pudieran ralentizar la recuperación económica poscovid de Cuba, con probables impactos en los sectores estatal y privado, además del mercado informal gracias al que subsisten numerosas familias.

La escalada del conflicto mantiene la tendencia alcista de los precios en el mercado petrolero, así como en el de minerales, fertilizantes, trigo y otros alimentos.

Tal escenario agrega tensiones para una economía altamente importadora como la de este país insular caribeño de 11,2 millones de habitantes, que compra en el exterior de 60 % a 70 % de los alimentos que consume.

Con muy bajas producciones en los últimos años de azúcar, cítricos, café y cacao, entre otros, la isla dispone de una escasa cartera de productos de exportación para equilibrar las erogaciones adicionales.

A nivel global, Cuba se ubica entre los 10 principales productores de níquel, que constituye su principal rubro exportable, y tercero en cuanto a los ingresos que aporta, por detrás de los servicios profesionales y el turismo.

Rusia es responsable de 10 % de la producción mundial de níquel, indispensable para la fabricación de acero inoxidable y baterías de autos eléctricos.

Temores por la posible falta de suministros llevaron a que el martes 8 el mineral se valorara hasta en 100 000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, lo cual motivó el cierre de las cotizaciones.

Sin embargo, los niveles productivos del níquel cubano vienen en declive desde el cierre en 2012 de una de las plantas procesadoras –permanecen dos-, daños por huracanes y obsolescencia tecnológica.

De las más de 70 000 toneladas anuales que se promediaron durante la década de 2000-2010, la producción apenas sobrepasó las 30 000 toneladas en 2020.

El 4 de marzo, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el presidente de la empresa canadiense Sherritt International, Leon Binedell, dialogaron en La Habana “sobre las potencialidades (para) profundizar la participación de esta compañía en el desarrollo económico de Cuba, sobre todo en actividades como la minería, la prospección petrolera y la generación de energía”, indicó un comunicado oficial.

La compañía canadiense junto con la cubana Cubaníquel SA gestionan desde hace 27 años la empresa mixta Moa Nickel SA Comandante Pedro Sotto Alba, la principal productora en el país de sínter (mezcla compacta de polvos metálicos) y sulfuros de níquel junto con el cobalto asociado, extraídos de los yacimientos en Moa, en la provincia de Holguín, en el este del país.

Las sanciones contra Moscú pudieran impactar asimismo en los planes para recibir este año al menos 2,5 millones de visitantes foráneos.

En 2021 Rusia se convirtió en el primer emisor de turistas a Cuba, con 41 % de los 573 944 viajeros internacionales recibidos, y desplazó a Canadá que durante años había ocupado esa plaza.

Naciones europeas, Estados Unidos y Canadá cerraron sus espacios aéreos al tránsito de aeronaves rusas, ante lo cual Aeroflot y otras compañías suspendieron los vuelos hacia el continente americano, mientras unos 5500 turistas aguardan en la isla por vuelos de evacuación que los retornen a la nación euroasiática.

Antes de desatarse el conflicto, Cuba estimó para 2022 un crecimiento de 4 % del producto interno bruto (PIB).


Un mecánico repara un viejo camión, en Cerro, un municipio de La Habana. Según expertos, la suspensión de vuelos desde Moscú impactará negativamente en el suministro de equipamiento y materiales para el transporte en Cuba.

Otros impactos

Pero, “las sanciones contra Moscú se van a sentir también en el suministro informal de equipamiento y materiales para el transporte privado”, estimó en diálogo con IPS el consultor en temas de negocios y emprendimiento Ángel Marcelo Rodríguez.

El sociólogo y economista recordó que una parte significativa de los transportistas no estatales mantienen la vitalidad de sus vehículos con partes y piezas provenientes de aquel país.

Además de los vehículos clásicos de fabricación estadounidense de las décadas de los 40 y 50 del siglo pasado, conocidos popularmente como “almendrones”, por las carreteras de la isla circulan gran cantidad de automóviles fabricados durante la extinta Unión Soviética, como antiguos modelos de la marca Lada.

Cifras oficiales indican que aproximadamente 27 % del total de pasajeros en la capital cubana se desplazan gracias a los transportistas autónomos, catalogados por el gobierno como claves para aliviar el déficit crónico de transporte público en esta urbe de 2,2 millones de habitantes.

“Otro aspecto donde habrá algún impacto es en el mercado informal de medicamentos”, agregó Rodríguez.

Rusia no exige visado a los nacionales de Cuba y junto con naciones como Panamá, Haití y Nicaragua, resulta un destino muy popular para el llamado turismo de compras, mediante el cual ciudadanos cubanos adquieren mercancías –incluidas partes y piezas de vehículos- para satisfacer necesidades familiares o revender en la isla.

La crisis estructural de la economía cubana, agravada por el impacto de la pandemia de covid y el fortalecimiento del embargo estadounidense vigente desde 1962, tiene entre varios efectos un desabastecimiento de alimentos, medicinas y otros bienes de consumo, ante dificultades financieras para su producción o importación por parte de la centralizada economía nacional.

El gobierno autorizó en julio de 2021 la importación de alimentos, aseo y medicamentos sin carácter comercial y libre del pago de aranceles, como parte del equipaje acompañante de los pasajeros, medida vigente hasta el 30 de junio.

“La suspensión de los vuelos a Rusia son una mala noticia. Los productos que allí compraba ayudaban a mejorar la calidad de vida de mis dos hijos y mi familia”, dijo Gillian Suárez, residente en la ciudad de Moa, a 815 kilómetros al este de La Habana.

Suárez, exingeniera eléctrica de 35 años, explicó a IPS vía telefónica que en enero trajo de Moscú “algunos electrodomésticos, ropas, zapatos, al igual que medicamentos y jeringuillas para mi padre, que es diabético y debe inyectarse insulina. Sé de personas que traen medicinas, pues como aquí no hay, las pagan bien, aunque yo no las vendo”.


Un grupo de turistas realiza un recorrido por el Parque Central de La Habana, el 8 de marzo de 2022. Aeroflot y otras aerolíneas rusas cancelaron sus viajes a Cuba ante el cierre de los espacios aéreos en naciones occidentales. Ello impactará en la llegada de turistas a la isla desde el país euroasiático, el de mayor procedencia en 2021.

Oportunidades

Analistas consultados por IPS consideran que el actual escenario de crisis resulta una oportunidad para políticas que ayuden a transformaciones más profundas del modelo de desarrollo económico de Cuba, y mayores posibilidades para la inversión extranjera en un nuevo contexto geopolítico.

“Para el sector privado la oportunidad puede estar en encontrar nuevos espacios donde acceder a fuentes de suministros, si bien se trata de algo difícil”, analizó Rodríguez.

En su opinión, un escenario halagüeño podría abrirse con un reinicio del proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

“Integrantes del sector privado cubano podrían viajar a la nación vecina para acceder a determinados bienes y servicios y su posterior importación de manera personal, o a través de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), y eso traerá aparejado un desarrollo del comercio”, complementó.

Durante el deshielo entre diciembre de 2014 y enero de 2017, varios de los acuerdos entre los gobiernos de los expresidentes Raúl Castro (2008-2018) y Barack Obama (2009-2017) contribuyeron al florecimiento del sector privado en la isla gracias a la llegada de cruceros, vuelos comerciales directos y un clima de distención.

El embargo mantiene bloqueado el acceso de bienes y servicios de Cuba a la principal economía del planeta, distante a solo 167 kilómetros de sus costas.

Dicho factor reduce el crecimiento del PIB cubano y perjudica en especial el consumo y las dinámicas de las familias, así como las de las ventas y el empleo del sector privado, subrayó el investigador Pavel Vidal sobre el impacto económico de las sanciones estadounidenses en el periodo 1994-2020.

El análisis de Vidal se publicó el 7 de febrero por el Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, con sede en España.

Washington anunció el 3 de marzo que reiniciará de forma paulatina los servicios consulares y la entrega de visados en La Habana, tras su paralización casi total desde 2017 debido a los incidentes de salud reportados por diplomáticos estadounidenses.

No obstante, los visados de reunificación familiar –únicos por el momento-, se tramitarán “tan pronto como sea posible”, pero sin “un cronograma definitivo”, explicó el lunes 7 durante una conferencia de prensa Emily Mendrala, subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.

ED: EG

Urge sacar, de la carta de la gastronomía y el comercio, las pérdidas económicas y los servicios sin calidad. Comentario HHC

Las experiencias hasta la fecha demuestran que el modelo diseñado alcanza resultados superiores en la calidad de los servicios y en la eficiencia económica, aun cuando todavía persisten carencias

Foto: Ismael Batista Ramírez

La gastronomía estatal ha permanecido demasiado tiempo en una espiral de dificultades que se atenúan un par de meses y luego reaparecen.

El deficiente control interno y administrativo, la insuficiente calificación y la elevada fluctuación del personal, unido a la ausencia de una conciliación efectiva con los proveedores, que ha determinado cuentas por cobrar y pagar vencidas, cadenas de impago y la ocurrencia de hechos delictivos, figuran entre los problemas más recurrentes.

Con vistas a solucionar esta situación, y a colocar la gastronomía estatal en igualdad de condiciones con las mejores experiencias del trabajo por cuenta propia en el sector, en 2021 se llevó a cabo la implementación de un nuevo modelo de gestión estatal que prevé la autonomía económica, financiera y comercial de algunas unidades empresariales de base y la flexibilización de la gestión de las administraciones.

Las experiencias hasta la fecha demuestran que el modelo diseñado alcanza resultados superiores en la calidad de los servicios y en la eficiencia económica, aun cuando todavía persisten carencias y se requiere consolidar la autogestión y la diversificación de las prestaciones, dijo, en reciente balance de trabajo, Betsy Díaz Velázquez, ministra del Comercio Interior.

Si bien se han abierto oportunidades, todavía persiste el  inmovilismo, y brechas en el control de los recursos, tanto así que, a finales del año pasado, más de 50 empresas registraron pérdidas, el 27 % de las que agrupa el sector.

Al respecto, el vice primer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca comentó que, a pesar de las buenas experiencias que demuestran que se pueden transformar los modos de hacer, todavía hay plantillas sobredimensionadas, resistencia al nuevo diseño de gestión, y unidades que, pese a estar en proceso de perfeccionamiento, pierden porque no consiguen cubrir sus gastos y generar ingresos; y eso no puede seguir sucediendo, enfatizó.

Orientó analizar lo que la ciencia y la innovación pueden aportar al comercio, ajustar los sistemas de facturación de acuerdo con las necesidades actuales, e incrementar la preparación de los directivos, a fin de que conozcan al detalle las normativas aprobadas y sepan cómo aplicarlas correctamente.

Tapia Fonseca insistió en incrementar el rigor del control interno, para evitar los desvíos de recursos, e indicó un análisis profundo sobre este tema en cada provincia y grupo empresarial.

Comentario HHC: Que bueno que se aborda este tema. La buena gastronomía es un arte, y que sea rentable  lo es aún más, con los criterios económicos que se deben tener en cuenta. Pero lo principal de todo, es la excelencia en el servicio, que incluye todo lo apuntado.

Las plantillas sobredimensionadas y el personal sobrante deben eliminarse progresivamente, no hay de otra. El estado debe paulatinamente reedireccionar a otros sectores las mismas. La pérdida de tiempo es desmoralizante, y se presta para los " inventos", y es un circulo vicioso de que no se paga mas, porque no eres rentables, y no eres rentables porque tienes unos gastos fijos insostenibles con los niveles de ingresos que alcanzas. 

La gastronomía estatal es el descontrol total, es una fuente de abastecimiento de los negocios privados.  En mi natal San Miguel del Padrón las cafeterias estatales estan literalmente " tomadas" por algunas personas de bajo nivel ético, que manejan las mismas como un negocio privado para benficio personal.  No hay control de nada, desde la dulceria de la Virgen del Camino, panaderias, la casa del perro, lo que era una pescaderia que se venden croquetas con colas inmensas hoy en dia, hasta un establecimiento que vende arroz, jamonada, etc cuando hay.  Van a trabajar como quiera, con una vestimenta de horror, no guardan  normas de higiene mínimas, y por supuesto no hay terminales de punto de venta ( TPV) que se fiscalicen adecuadamente, y en algunos puntos de ventas gastronómicas ni hay. ¿ Alguien duda de donde se abastecen los negocios privados relacionados con la gastronomía?. En la vida real hay hasta "plazas" de abastecimiento a los negocios privados, cual compra-venta ilegal de las entidades estatales. 

La actividad de " tiendas" es algo similar, en los alrededores los ilegales tienen mayor surtido. 

!!!! Pero además, por increible que parezca,  la Actividad de Comercio , excepto el 2020 por la covid que fue la Salud, es la esfera que ocupa el mayor peso específico dentro del PIB en Cuba. !!!!! 


O sea, !! las reservas son enormes !!