Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

lunes, 4 de diciembre de 2017

¿Por qué crece la economía pero no los salarios? El caso de Estados Unidos

Por Jay Shambaugh, Ryan Nunn
trad. Teresa Woods




GLOW IMAGES/GETTY IMAGES
La mayoría de los estadounidenses se benefician del crecimiento económico a través de los salarios que reciben por su trabajo y no de los ingresos por inversiones u otros instrumentos financieros. Desafortunadamente, a muchos de estos trabajadores no les ha ido especialmente bien durante las últimas décadas. Desde principios de la década de 1970, el salario por hora ajustado a la inflación del trabajador medio tan solo ha aumentado un 0,2 % por año. En otras palabras, aunque la economía crece, la principal forma en que la mayoría de las personas se beneficia de ello no.

Comprender cómo y por qué se produce este estancamiento no es solo una cuestión académica. Repensar las políticas públicas estadounidenses para que más personas se beneficien del crecimiento económico es fundamental. En un reciente informe del Proyecto Hamilton dentro del Instituto Brookings, llamamos la atención sobre los que, consideramos, algunos de los cambios más importantes durante las últimas décadas. También destacamos lo que pensamos se necesita para que el trabajador medio logre una mejora salarial.

Para que los salarios crezcan de forma sostenida, la productividad de los trabajadores debe aumentar. Esto significa que los trabajadores siempre deben producir más por hora, lo cual logran muchas veces gracias a nuevas tecnologías y capital. Asimismo, los trabajadores deben recibir una parte coherente de ese aumento de productividad, no ver cómo se reduce su participación en los ingresos. Por último, para que el trabajador promedio experimente un aumento, es importante que las ganancias de los trabajadores se repartan por toda la estructura salarial. Si los salarios suben pero solo para los trabajadores mejor remunerados, el trabajador medio no verá ningún beneficio. Dos de estas condiciones no se han cumplido, lo que explica que la productividad aumente a la vez que el salario medio se estanca.

Trabajadores con menos poder de negociación

Si se compara con las últimas décadas, llama la atención que la participación del factor trabajo en los ingresos no se mantiene: ha pasado de casi un 65 % a mediados de la década de 1970 a menos de un 57 % en 2017. Aunque parte de esta caída se debe a las limitaciones de los propios indicadores, una gran parte se podría explicar por el avance tecnológico y los cambios en el mercado, algo que no siempre ha beneficiado a los trabajadores. Es más, incluso cuando la participación del trabajo en los ingresos se ha reducido, la desigualdad salarial no ha hecho más que aumentar.Desde finales de la década de 1970, los trabajadores que se encuentran en la parte superior de la estructura salarial han acumulado subidas y beneficios; los de la mitad inferior y media, o han perdido salario o se ha estancado.

Atribuir una responsabilidad (relativa) a la política y la economía de la desigualdad y la caída del factor trabajo es todo un desafío. Por un lado, el comercio internacional y el progreso tecnológico han presionado a la baja los salarios del personal menos cualificado. Un ejemplo: a medida que las importaciones de países con menos costes salariales conquistaban la manufactura estadounidense, la pérdida de puestos de trabajo fue notoria en no pocas áreas. En paralelo, la industria estadounidense ha aprendido a producir más con menos trabajadores. Tanto un cambio como el otro se han traducido en nuevos productos y precios más bajos, beneficios para toda la sociedad pero que también han supuesto la deslocalización de empresas y la caída de los salarios de los trabajadores menos cualificados.

También sabemos que a los trabajadores más formados les ha ido mejor. Los salarios de las personas con titulación universitaria aumentaron un 168 % en comparación con el 134 % de los trabajadores con estudios secundarios. Nadie duda que una buena educación ha ayudado a mejorar el salario de muchos trabajadores, pero la realidad es que la mayoría de los estadounidenses no ha completado un título superior.

La política interior también ha influido, sobre todo las decisiones que han afectado al poder de negociación de los trabajadores. Por ejemplo, la reducción del salario mínimo ajustado por inflación, junto con la caída de la afiliación sindical, han supuesto peores sueldos para muchos trabajadores en la parte inferior y media de la estructura salarial del país.

Los salarios siguen sin crecer

El estancamiento salarial de los últimos 40 años también está relacionado con algunos acontecimientos y dinámicas que pueden haber reprimido el crecimiento de la productividad, el cual se ha frenado desde 1973 con la excepción de un incremento entre 1995 y 2004. Algunas de las tendencias más inquietantes se pueden agrupar libremente dentro del epígrafe de "caída del dinamismo". Hoy es mucho menos probable que un trabajador cambie de estado para trabajar (menos del 2 % en comparación con el 3 % de hace 40 años). También es menos probable que cambien de trabajo. La posibilidad de encontrar trabajos y ciudades en las que mejorar se ha reducido.

El dinamismo de las empresas también ha caído. A finales de la década de 1970, el 14 % de las empresas tenían menos de un año de vida. Los datos más recientes muestran que ahora solo es el 8 %. Dado que las empresas emergentes y en expansión siempre han sido un motor de crecimiento salarial, un panorama de compañías cada vez más "ancianas" también puede contribuir a los salarios pobres de los trabajadores.

Desde la crisis financiera mundial, el crecimiento de los salarios (sin ajustar a la inflación) también es lento. Puede ser el resultado de una baja inflación (el crecimiento de los salarios reales en los últimos años ha superado las tasas de las décadas de 1980, 1990 y 2000, pero aún es bajo) y también puede ser la resaca de una recesión severa. La inactividad del mercado de trabajo es una de la causas de la caída salarial al inicio de cualquier recuperación y aún puede tener algún impacto más: a más trabajadores en busca de empleo, menos capacidad de estos para exigir un sueldo alto. La reincorporación de trabajadores desempleados y la llegada de nuevos profesionales también pueden implicar un crecimiento salario más lento: sus salarios suelen ser más bajos que los de las personas que ya están en el mercado. Sin embargo, un crecimiento especialmente lento de la productividad durante la última década junto a las fuerzas a largo plazo mencionadas antes también son clave para explicar el lento crecimiento de los salarios.

Se han necesitado muchos factores -algunos como resultado de decisiones políticas deliberadas, algunos de dinámicas económicas generales- para producir décadas de estancamiento salarial para el trabajador medio. Del mismo modo, se necesitarán muchas reformas graduales y nuevas políticas para restablecer las condiciones que puedan sostener un crecimiento robusto y amplio, que llegue a todo el mundo, de los salarios. No existe ninguna panacea para el aumento salarial, pero muchas políticas ayudarían: aumentar el salario mínimo, aumentar el poder de negociación de los trabajadores (incluso mediante la reducción de contratos con cláusulas que prohíben la competencia entre empresas), asegurar una demanda laboral adecuada a través de una política fiscal o monetaria más flexible, aumentar el dinamismo mediante políticas favorables a la movilidad y el espíritu emprendedor, y mejorar en general las políticas educativas y sobre productividad. Dadas las tendencias de larga data y las limitadas mejoras de los niveles de vida de muchos trabajadores, tomar medidas para aumentar el crecimiento salarial es una de las necesidades más importantes a las que se enfrentan los líderes políticos.

Jay Shambaugh es el director del Proyecto Hamilton y socio de Estudios Económicos del Instituto Brookings. También es profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Escuela de Asuntos Internacionales Elliott de la Universidad George Washington (EE. UU.).

Una larga batalla (III)


Sobre la labor de los auditores en la recuperación dialoga BOHEMIA con Gladys Bejerano Portela, contralora general de la República. También hablamos aquí acerca de los donativos recibidos por Cuba y su destino. Finanzas para enfrentar los desastres


Venezuela fue el primer país en llegar con 7,3 toneladas destinadas a los damnificados. El lote contenía colchones, agua y alimentos enlatados. (Foto: bohemia.cu).

Por DELIA REYES, CARIDAD CARROBELLO y los estudiantes de Periodismo ADIEL GUEVARA, DAYÁN GONZÁLEZ y JOSÉ MANUEL PÉREZ

Fotos: YASSET LLERENA y MARTHA VECINO

Tanto los huracanes Ike, Paloma, Sandy, Matthew, como recientemente Irma, movilizaron a la Contraloría General de la República. En cada zona de defensa se activaron los auditores, preferentemente de la misma localidad, para realizar una labor preventiva, refiere Gladys Bejerano Portela, contralora general

“Si en tiempos normales no podemos darnos el lujo de perder ni un solo centavo, ni un solo recurso, en una situación como esta perderlos es un crimen imperdonable”, valora la también vicepresidenta del Consejo de Estado.

El auditor trabaja apegado a la legislación, acentúa, pero de una manera dialéctica, según las características de cada lugar, y tiene el hábito de contar y medir, ese es su estilo. Él alerta, recomienda y verifica. “El que controla, como ha insistido Raúl, tiene que organizar, educar, y exigir que se cumpla lo establecido”.

Bejerano Portela explica que tienen un programa basado en las normas cubanas de auditoría que incorpora las legislaciones que emite el país ante desastres.

-¿Tras el paso del huracán han detectado violaciones?

-En los primeros momentos hubo ciertas indisciplinas, pero se actuó muy rápido, por la Fiscalía y los tribunales, y las organizaciones políticas y de masas. Porque el enfrentamiento es prevención. Los problemas actuales son más bien de lentitud en los trámites, algunos lugares donde no llega la cantidad de materiales suficientes. Pero cuántos casos y cuántas necesidades hay. Se está haciendo un grandísimo esfuerzo en la producción, se trabaja muy duro en las fábricas, pero las afectaciones fueron en 12 provincias a la vez. Nunca había pasado así.

“La batalla en Cuba es larga, porque estamos hablando de más de 14 000 derrumbes y más de 150 000 viviendas afectadas, y los materiales de la construcción no alcanzan para recuperar inmediatamente esas afectaciones”.

-En Camagüey y otras provincias salieron a relucir problemas organizativos en los trámites y la entrega de recursos.



Gladys Bejerano Portela insiste en prevenir y enfrentar las conductas delictivas y controlar que los recursos del Estado lleguen verdaderamente a quienes los necesitan.

-Recibí la información de Camagüey. Los auditores realizaron cinco visitas de supervisión a los municipios de Esmeralda, Nuevitas, Sierra de Cubitas; fueron a cinco zonas de defensa, e igual cantidad de oficinas de trámites y puntos de ventas; y entrevistaron a damnificados.

“Todas las zonas de defensa están activadas. Los puntos de trámites comenzaron a funcionar en los primeros días de octubre, aunque la entrada de materiales es insuficiente, fundamentalmente los asociados a las facilidades temporales.

“La cantidad de damnificados atendidos en dichas oficinas de trámites hasta mediados de octubre era de 175, cifra poco representativa teniendo en cuenta la cantidad real. En Sierra de Cubitas hubo problemas al elaborar las fichas técnicas, demoras y errores en la clasificación de los daños. No se relacionaron adecuadamente los materiales para los casos de derrumbes parciales, lo cual denotó falta de preparación.

Según los datos recibidos por la vicepresidenta del Consejo de Estado, las oficinas de trámites se constituyeron según lo establecido. En Nuevitas no contaban con las condiciones de trabajo adecuadas, no tenían la lista de damnificados actualizada y era poco representativa la cantidad de ventas en efectivo. No todos los puntos de venta estaban funcionando porque carecían de materiales de construcción.

Toda esta información, explicó la entrevistada, la discuten los auditores con el presidente del Consejo de Defensa Provincial y le dan seguimiento. En todos los territorios actúan de manera similar.

A su juicio, el país se ha ido preparando más y mejor ante la ocurrencia de desastres naturales. “La zona de defensa es lo más maravilloso que se ha hecho. Creo que ha sido enorme el esfuerzo colectivo”.

Las condiciones de Cuba, una Isla expuesta permanentemente a las inclemencias de la naturaleza, argumenta la Contralora, nos obligan a seguir guapeando, quizás por eso somos tan aguerridos. “La Revolución y Fidel nos prepararon para eso. Fíjate, nacimos para vencer, no para ser vencidos. Tenemos ese espíritu, por eso lo que el ciclón destruyó, ahora va a quedar más lindo que antes”.

DONACIONES: Cuba recoge lo que siembra


Un desastre como el que ocasionó el huracán Irma suele generar el apoyo de pueblos, gobiernos y organismos internacionales, entre otros. Esas muestras de solidaridad se producen, además, porque la patria de Fidel siempre ha estado dispuesta a dar su mano a los necesitados, sin medir sacrificios ni pedir beneficios a cambio.

Tras el paso de Irma, los cubanos recibieron las primeras toneladas de ayuda humanitaria procedentes de la República Bolivariana de Venezuela, que después se fueron multiplicando en varias cargas, puntualizó en entrevista exclusiva a BOHEMIA, Magalys Estrada Díaz, directora general de Colaboración Económica del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex).

No transcurrieron muchas horas y disímiles gobiernos de la región y del mundo en general enviaron buques o aviones con materiales de construcción, agua, alimentos y enseres que complementan los recursos que Cuba dedica a resarcir las afectaciones causadas por el evento meteorológico.

Cabe mencionar a China y su donación de más de un millón de dólares en efectivo; a Panamá y sus varios envíos, el gesto de República Dominicana, que a pesar de haber sido afectada por Irma destinó un barco para trasladar hasta la Mayor de las Antillas aproximadamente 90 toneladas de materiales, y de igual forma aportes solidarios de Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Rusia, Uruguay, Suriname y Nicaragua, explicó la funcionaria.

Los donativos para el pueblo cubano, ya sean externos o internos –agregó–, se han entregado a los damnificados sin costo alguno, pues así lo norma la Resolución No. 700, de 2017, del Ministerio de Finanzas y Precios.

A la par, fueron creadas sendas cuentas en CUC y CUP para que los ciudadanos cubanos que deseen ayudar a los damnificados depositen su contribución. Dentro de los donativos figura asimismo dinero depositado por personas u organizaciones extranjeras, en una cuenta creada para ese fin.

La Cruz Roja Internacional y la Media Luna Roja también han contribuido, igual que diferentes instituciones del Sistema de las Naciones Unidas, a pesar de que Cuba, debido a sus índices socioeconómicos, no clasifica entre los países priorizados para ayuda humanitaria. El gobierno cubano distribuye las donaciones en las zonas más afectadas y en los casos en que el donante pide dirigirlas a un lugar determinado así se hace.

LA RUTA DE LOS RECURSOS



El cálculo del daño económico del Ike (2009) fue de siete mil 325 millones de pesos, pero los gastos asociados a las pérdidas y a la recuperación del Irma le sobrepasan, apunta Alejandro Gil, viceministro primero del Ministerio de Economía y Planificación.

Tras el azote del huracán Irma a Cuba, en medio de una destrucción extendida a casi todas las regiones del país y sobre todo al importante polo turístico del norte, la atención y distribución de recursos a la población y a la recuperación de sectores y servicios básicos como la producción de alimentos, el agua, la electricidad y el saneamiento, se convirtió en prioridad.

En esta labor ha sido fundamental el Ministerio de Economía y Planificación, como parte del órgano económico-social, estructura del Consejo de Defensa Nacional para temas de la economía y la sociedad ante desastres. Lo explica, en entrevista exclusiva concedida a BOHEMIA, el viceministro primero del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), Alejandro Gil Fernández.

-¿Cuál es la función del MEP cuando ocurren eventos meteorológicos que afectan al país?

-En el órgano económico-social su papel es conductor y juega un rol principal, en dependencia del tipo de desastre. No es lo mismo el huracán Mathew que el Irma, pues en el primero se pudieron dirigir todos los recursos hacia la zona afectada, ya fueran fuerzas, medios e incluso los dirigentes fundamentales del país; en el caso del último ha sido casi la totalidad del país, o sea, doce provincias.

Con Irma ha sido necesario realizar un balance de las prioridades y establecer un sistema de asignación centralizada, teniendo en cuenta que la recuperación siempre es gradual, pues aunque el país dispone de una reserva de recursos como colchones, tejas de zinc, fibroasfalto, fibrocemento y otros productos de la construcción, queda clara la dificultad de satisfacer de inmediato las demandas de todos los territorios. En estos casos, la función del MEP es la asignación coherente de los recursos a los diferentes territorios.

Ahora bien, en Cuba se establecen sistemas de trabajo donde actúan los Consejos de Defensa Provinciales. Incluso, esta vez se decidió, por parte del presidente del Consejo de Defensa Nacional, Raúl Castro Ruz, activar las tres regiones estratégicas: Occidental, Central y Oriental. Nosotros hemos mantenido permanente comunicación con los consejos de defensa y con las regiones estratégicas para poder evaluar la asignación de la manera más racional posible.

De inmediato se dispuso de los inventarios operacionales, a la vez que se potenció la capacidad productiva del país, y toda la materia prima disponible, en función de la producción de tejas.

Recursos como las cubiertas ligeras se han ido destinando en primer lugar a la recuperación de las viviendas de la población y a las instalaciones turísticas. También, a la satisfacción de otras demandas económicas estatales como la avicultura, cuyas naves fueron muy dañadas y, con ello, la producción de huevos; asimismo, a instalaciones sociales como hospitales y escuelas.

Las producciones de cemento y acero se van a seguir entregando según el plan de la economía.

-¿Cómo se han distribuido las donaciones?

-El proceso de recepción y destino de las donaciones ha sido el siguiente: primero, recibimos un parte del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex) sobre las posibles ofertas. Posteriormente realizamos un seguimiento diario en el MEP de todo lo que está llegando al país, con funcionarios de nuestro ministerio y representantes de Comercio Interior, Salud Pública, Sanidad Animal, Sanidad Vegetal, Ensume (distribuidora del material gastable de salud), Emcomed (distribuidora de medicamentos por BioCubaFarma), entre otras entidades.

En el caso de equipos donados para la construcción, como buldóceres, camiones y otros, los recibe el Ministerio de la Construcción y después quedan a cargo de la Comercializadora Escambray, de ese sector. Si es equipamiento hidráulico no doméstico, como bombas de agua de gran tamaño, es el Instituto de Recursos Hidráulicos quien lo gestiona todo. Igualmente, los recursos industriales eléctricos como generadores, son enviados a la Unión Eléctrica (UNE).

Cabe aclarar que siempre es respetada la voluntad del donante cuando los suministros llegan con un destino específico.

Quedó establecido por una norma del Ministerio de Finanzas y Precios, que estas no se cobran. Son una ayuda, pero no deciden la recuperación. Lo determinante son los recursos estatales, la reserva del país, la capacidad que tengamos de producir y de entregar lo necesario a los afectados.

Un elemento importante es que los donativos, como los colchones, fueron entregados como prioridad a las personas bonificadas con el 100 por ciento del costo. No tiene sentido que a quienes poseyeran solvencia económica para pagar se les entregara gratis esta donación y a las familias que debían ser beneficiadas con la bonificación les vendiéramos este tipo de recurso proveniente de la reserva.

Los módulos de aseo, de cocción y sábanas se han entregado gratis a las familias exentas de pago por su situación económica o por la magnitud de los daños que sufrieron, sobre todo en casos donde la vivienda fue totalmente arrasada.

Eso no es tan fácil de realizar en la práctica, pues la donación no viene en función de los daños, ni está para cubrir las necesidades de los más afectados desde un primer momento, pues no le podemos decir al bonificado en un 100 por ciento que espere para cuando entre el colchón de donación. A ese le fuimos dando los recursos ya existentes en el país.

–El mayor impacto de Irma sobre las viviendas e instalaciones estatales se centra en las cubiertas ligeras. ¿Existe alguna estrategia para sustituirlas paulatinamente por otras más seguras?


Diversos organismos internacionales también han aportado ayuda para los damnificados.

-Hay un programa de construcción de viviendas, pero evidentemente no se dispone de una estrategia totalmente definida para ir cambiando las cubiertas ligeras. Lo que sí vamos a hacer –como ha indicado el presidente del Consejo de Defensa Nacional– es estudiar a profundidad todas las experiencias que emanan del huracán Irma y el órgano económico-social va a evaluar alternativas.

Las cubiertas ligeras son muy cuestionadas no solo en el sector residencial, sino también en el estatal. Se están estudiando las experiencias y las discusiones técnicas sobre cuál debe ser el camino, para luego disponer estrategias. Lo que está claro es que cuando pasa el huracán no se puede esperar por las disposiciones en

cuanto a los sistemas constructivos a implementar; lo inmediato es solucionar el problema, aunque sea temporalmente poniendo tejas, o sea, cubiertas ligeras. Es lo más rápido y barato.

Luego se tomarían las decisiones definitivas, que no son sencillas porque, debido al estado del fondo habitacional en el país, no todas las viviendas tienen la solidez necesaria; en una casita de madera, o de paredes no resistentes, es imposible poner una placa. Ahora, las viviendas que se están haciendo nuevas para quienes han perdido las suyas, así como las células básicas habitacionales en los lugares de derrumbes totales, tienen en cuenta una solución más segura.

Cuanto se vaya a implementar en un futuro hay que razonarlo bien y lograr que sea realizable. Pero reitero que el presidente del Consejo de Defensa Nacional indicó estudiar todas las experiencias y evaluarlas en colectivo, pues de ahí saldrán programas para estar mejor preparados en un futuro.

-¿Ha sido este el evento meteorológico más fuerte que ha enfrentado el país?

-El huracán Ike, que en 2009 entró por la costa norte de Holguín, fue fuerte y con menores valores de riesgo en aquella época; o sea, que en toda la cayería norte había menos infraestructura turística. Aún no está concluido el cálculo del daño económico del huracán Irma, pero el Ike tuvo un monto de 7 325 millones de pesos. Tenemos la percepción de que ahora esos daños económicos son mayores, por los lugares donde pasó el fenómeno y las estructuras dañadas en las cayerías y zonas costeras. Los gastos no solo están asociados a las pérdidas, sino también a la recuperación.

-¿Pudiera tener un impacto de importancia en el Producto Interno Bruto (PIB) de este año?

-No se puede decir mecánicamente que por el impacto del huracán se registre un decrecimiento del PIB. Puede afectar porque disminuyen determinadas producciones o servicios, pero si hay más producción de tejas y de otros materiales de la construcción, y de alimentos en varias industrias locales, etc., el resultado cambia.

Es un tema muy técnico. El PIB es un medidor de la actividad económica en valores monetarios, y en un evento como este tiene ascensos y descensos. Por ejemplo, puede bajar la actividad turística, pero crecen las construcciones. Decrece la agricultura a mediano plazo, pero de momento aumenta porque se recupera. La circulación mercantil se incrementa por las ventas. O sea, que el PIB, puede tener opciones compensatorias.

FINANZAS CONTRA DESASTRES

Cuando todavía los últimos coletazos del huracán Irma despeinaban zonas del norte occidental de Cuba, en el oeste ya comenzaba la recuperación. Pero no solo se encargó el Estado de sustituir postes eléctricos, limpiar calles y reconstruir edificios; un engranaje extraordinario se echó a andar para que las maldades de Irma fueran borradas rápida e integralmente.

Sobre una parte fundamental de las decisiones encaminadas a resarcir daños, responde a BOHEMIA Adalberto Carbonell, director general de política fiscal, del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP).

-¿Cuáles han sido los procedimientos ante la ocurrencia de desastres y qué se debe hacer que hacer para perfeccionarlos?


Adalberto Carbonell, director general de política fiscal del Ministerio de Finanzas y Precios, expresa que ante los desastres naturales los procedimientos financieros, tributarios, contables y de seguro favorecen a personas y empresas.

-Desde hace varias décadas el MFP ha emitido las normas legales que han establecido los procedimientos financieros, tributarios, de seguros, para enfrentar situaciones de desastres como las que causan huracanes, terremotos y otros fenómenos. Se han ido actualizando con experiencias nuevas y siempre buscan un consenso con los organismos implicados, en el que resultan vitales las observaciones y criterios del Estado Mayor de la Defensa Civil.

En el programa televisivo Mesa Redonda, del 3 de octubre de 2017, explicamos la actualización -hasta ese momento más reciente- adoptada por este ministerio el 6 de septiembre. Fue antes de Irma, pues se venía trabajando con las experiencias del huracán Sandy en Santiago de Cuba y el Mathew en Baracoa. Se había reformado para incorporar a la norma no solo los criterios y observaciones de los organismos y la Defensa Civil, sino también las experiencias de los últimos huracanes.

Por ello se emite la Resolución 645 que conllevaba una actualización. Pero luego nos dimos cuenta de que contenía un error en uno de sus artículos, pues aunque en el caso de las donaciones no se le cobraría al damnificado el artículo donado, si debían pagar por la transportación y el margen comercial.

La decisión se sustentaba en que las empresas encargadas de la recepción, traslado y comercialización, tenían gastos y debían ser resarcidas. En la norma se establecía cobrar al damnificado, pero eso no debía ser. Dos días después se rectificó y se estableció que ese gasto lo asumiría el Presupuesto del Estado.

La disposición legal vigente (Resolución No. 700, de 2017, del Ministerio de Finanzas y Precios) incluso pudiera actualizarse con las experiencias de Irma, porque ha existido una estrategia más abarcadora, en casi todo el país. Experiencias como la creación del Punto de Venta y la Oficina de Trámites deben establecerse jurídica y metodológicamente para futuros eventos de este tipo.

-¿Por qué las modificaciones en cuanto a política tributaria? ¿Ocurre de igual modo en otros países? ¿Cómo afecta los aportes al Presupuesto del Estado?

-El Estado establece las modificaciones a la política fiscal porque la situación es atípica. Hace ese sacrificio porque en un momento de desastre como este actividades como la gastronomía o el arrendamiento de habitaciones, por solo mencionar dos, tienden a cesar. No es justo continuar cobrándole al cuentapropista por una actividad que no está realizando a causa de una situación puntual.

De acuerdo con experiencias anteriores, el Estado hace la bonificación o establece plazos en los que el cuentapropista no tiene que aportar, pues no ha podido desarrollar su actividad o esta se ha visto afectada. Son prácticas de flexibilidad y parten de la justicia.

Todas estas bonificaciones afectan al Presupuesto. Por ejemplo, si un bloque vale diez pesos y se bonifica en 50 por ciento, la persona paga cinco a la empresa pero el Estado debe pagar los otros cinco, para que la empresa no se afecte. Eso genera un gasto no previsto en la Ley del Presupuesto, pues cuando se elaboró era imposible saber que Irma iba a pasar.

Sin embargo, esos gastos tienen un efecto compensatorio. ¿Por qué? Porque cuando hay eventos de este tipo la economía se dinamiza, aunque parezca contradictorio. Por ejemplo, ahora se ha incrementado la producción y venta de materiales de construcción. El aumento de la oferta, por el crecimiento de la demanda, hace que el aporte por concepto de impuesto sobre las ventas sea mayor. Ese es el efecto compensatorio, no al ciento por ciento, pero tal vez a un 50 por ciento.

-Se habla de la protección a las personas naturales tras los huracanes, pero ¿cómo se protege financieramente a los personas jurídicas (empresas)?, ¿hay fondos destinados a esto?

-Las personas jurídicas, las empresas, en su flujo financiero tienen que establecer obligatoriamente una provisión de pérdidas de contingencia. Deben destinar, a ese fondo por pérdidas, el cinco por ciento de las utilidades generadas por la actividad económica que realizan. En caso de que no fuese suficiente para reparar daños, tienen entonces que acudir al resto de las utilidades, y si estas no fuesen suficientes, recurrir al crédito bancario.

Desde 2011 se definió que el presupuesto estatal no financia inversiones empresariales. La empresa es autónoma y si necesita dinero ahí tiene al banco. De hecho tienen, del 50 por ciento de las utilidades, una cantidad destinada a amortizar el crédito bancario. De manera excepcional, el Estado podría cubrir las reparaciones, pero, repito, de manera excepcional.

Donde el Estado financia es en las entidades presupuestadas, que son más de 2 000 en Cuba. Para la reparación de estas, como escuelas o centros deportivos, por ejemplo, se recurre en primera instancia a las reservas del municipio; si no es suficiente, a la provincia y, finalmente, a las instancias nacionales. Para ello existe un fondo, llamado Reserva Central del Presupuesto del Estado, que es de 300 millones de pesos.

-¿Considera que las medidas del MFP son suficientes para evitar la especulación en casos de desastre como este?

-La política de precios de Cuba hoy está descentralizada, por lo que los gobiernos territoriales y los organismos tienen la facultad para fijarlos en la mayoría de los casos. Algunos precios son centralizados, como el del combustible.

Lo que sí fija este Ministerio es la tasa de utilidad, la cual no puede ser mayor del 15 por ciento. Casi siempre las entidades establecen ese límite máximo y por eso tenemos que estar monitoreándoles constantemente.

Por otro lado, cuando una empresa compra recursos a otra, tiene derecho a que el precio del producto sea justo y, en caso de que no se pongan de acuerdo, deben recurrir al MFP para que actúe como juez. Pero, a decir verdad, eso sucede muy poco, o casi nunca, porque en la mayoría de los casos las empresas no defienden suficientemente sus intereses.

Campanadas de solidaridad (II)


La atención a los damnificados y el control sobre los recursos que entrega el Estado son tareas permanentes en la recuperación


En el punto de venta Alzadora, de Caibarién, se despachaban tejas de fibrocemento a quienes “supuestamente” las habían pagado con anterioridad.

Por DELIA REYES, CARIDAD CARROBELLO y los estudiantes de Periodismo ADIEL GUEVARA, DAYÁN GONZÁLEZ y JOSÉ MANUEL PÉREZ

Fotos MARTHA VECINO y YASSET LLERENA

A golpe de martillo, Yordenis Machado, Daniel Duarte y Edel Castañeda, obreros de la Unidad Empresarial de Base de Construcciones en Jatibonico, habilitan lo mejor posible una eventual casita para Ada Batista Agramonte, vecina del reparto La Campana, en el Consejo Popular Mayajigua, municipio espirituano de Yaguajay.

“No tengo cómo agradecer la ayuda de estos muchachos. ¡Hacen maravillas! Utilizan hasta el último pedacito de tabla para levantarme el ranchito”, dice Ada, y reparte un humeante café.

A este terruño, el más afectado de la provincia, los materiales para levantar las facilidades temporales de los damnificados por derrumbe total de viviendas no habían podido llegar a tiempo, ni a todos, en los momentos que estos reporteros visitaron el lugar. Los destrozos en el país fueron tales que, según estimaciones preliminares del Consejo de Defensa Nacional, el huracán arrasó con 14 657 hogares y afectó a otros 16 646. Pero los estragos del ciclón no dejaron a las autoridades cruzadas de brazos.

Las manecillas del reloj casi marcan las ocho de la noche. En el amplio salón del gobierno municipal de Yaguajay están los directivos de las principales entidades de la provincia de Sancti Spíritus: Unión Eléctrica, Comunicaciones, Recursos Hidráulicos, Vivienda, Salud, Educación, Cultura, Alimentaria, Industrias, Comercio Interior, Transporte, Construcción, Viales, Agricultura, Flora y Fauna, Comunales, Turismo…

José Ramón Monteagudo Ruiz, presidente del Consejo de Defensa Provincial (CDP), pregunta, a cada uno, sobre el apoyo de sus respectivos organismos a la construcción de facilidades temporales a quienes el huracán Irma les arrasó sus viviendas.



En el municipio camagüeyano de Minas, se constató como aprovechan los locales vacíos para construir nuevas viviendas para los damnificados.

“La estrategia es vincular cada organismo a esas familias afectadas, ayudarles a levantar un lugar transitorio, con los recursos propios, recuperando todo lo que se pueda. Si algo se ha potenciado en estos momentos, es la solidaridad de los espirituanos”, enfatiza Monteagudo.

Cuánto tardará la construcción de las nuevas viviendas para los damnificados, es difícil precisarlo, reconoce Raúl Pérez Carmenate, vicepresidente del CDP en tierra avileña. “Son tantas las afectaciones que no me atrevería a dar un pronóstico. En la provincia hay más de 3 970 derrumbes totales, sobre todo en las zonas costeras de Júcaro, al sur, y Chambas, al norte, en el Consejo Popular Máximo Gómez, que incluye Punta Alegre y Punta San Juan.

“Ya comenzamos a recibir recursos, y están en todas las tiendas, acero, áridos, cemento y bloques, para iniciar la construcción de estas viviendas afectadas por derrumbe total. Una parte, las destinadas a familias donde hay personas discapacitadas, encamadas, casos sociales críticos, la asumirá la empresa constructora del Poder Popular; la otra, en las parcelas definidas por el Instituto de Planificación Física (IPF), se harán con esfuerzo propio y el apoyo de la comunidad”, precisa el vicepresidente.

Duros de pelar

A la “marinera”, descalzo, sin camisa y con los pantalones remangados, Eduardo Zamora recupera cada trozo de madera de las ruinas de su antigua casa. “Me falta poco para cumplir 90 años, pero aún tengo fuerzas para guapear. Ni el ciclón Ike, ni ese demonio de Irma han podido vencerme”, afirma con picardía el vecino de Playa Nazabal.

En este litoral del municipio villaclareño de Encrucijada el mar retoza hoy insistente contra los arrecifes. Aunque las inmensas olas y los fuertes vientos generados por el huracán tragaron de una engullida su morada, igual que otras cinco cercanas, en el momento de la visita de BOHEMIA todavía las familias afectadas no habían recibido los recursos para levantar, al menos, un lugar donde resguardarse.


Las Petropalmas, es decir, casitas de tablas de palma, avanzan aceleradamente en la provincia de Camagüey.

El presidente de la zona de defensa, Ramón Rosas López, asegura: “Tenemos 44 derrumbes totales en el Consejo Popular y solo han entrado ocho módulos de facilidades temporales”. Se estudian las soluciones a estos vecinos del litoral de acuerdo con la estrategia de alejar el asentamiento de la costa.

A unos 50 pasos del nonagenario Eduardo, Odalis Quintana Broche aún pena por lo que Irma le arrebató. “Sigo buscando la puerta trasera, la cafetera nueva y muchas cosas más”, dice. Una parte del techo de su casa cedió ante las marejadas. Por eso ya recibió, a mitad de precio, tejas de fibrocemento y bloques, y tiene otros materiales pendientes.

En Caibarién, también al norte de Villa Clara, donde los vientos alcanzaron 250 kilómetros por hora, sí hay cómo afrontar los derrumbes totales. Reinaldo de Armas Zurriba, presidente de la zona de defensa 06, afirma que tienen los 57 módulos de facilidades temporales, tejas de fibroasfalto, madera rolliza, sacos de cemento y puntillas de dos tipos.


Deibis Perdomo agradece la ayuda prestada por el Estado para adquirir las tejas a mitad de precio, pero al momento de la visita de los reporteros al lugar, todavía no se había actualizado su ficha técnica para el resto de los materiales que necesita.

No obstante, “aunque los recursos están desde el primer momento, las personas no han querido comenzar a levantarlas, algunos permanecen en casa de familiares y otros en el centro de evacuación. Hay quien se queja porque las tejas de fibroasfalto son muy frágiles. Debemos ser muy persuasivos con ellos, aunque antes tenían algo peor”, enfatiza.

El pescador Héctor Oropesa no se sentó a mirar los celajes después que el ciclón le derrumbara totalmente su vivienda en Júcaro, localidad avileña. “Somos seis en el núcleo familiar, con tres menores, y no podíamos seguir albergados en casa de mi hermano. Nos entregaron 50 tejas, listones, puntillas. En pocos días ya teníamos donde dormir”. Para revestir los laterales de la casita aprovechó unas planchas de zinc maltrechas encontradas a la orilla de la playa.

Danay Páez Valdivia, delegada de circunscripción del mencionado territorio avileño, asegura que para los derrumbes totales de vivienda allí ya han entrado algunos recursos.

Sensibles al dolor ajeno

Con los ojos cerrados, Josefa de la Caridad Álvarez conoce el camino hasta la Oficina de Trámites habilitada en Punta Alegre, municipio de Chambas. “Tengo una situación familiar difícil, mi esposo discapacitado y dos hijas jimaguas embarazadas. Antes de que pasara el huracán, el Consejo de Administración Municipal me había aprobado un subsidio para construir una célula básica habitacional, que nunca llegó a concretarse porque entonces pasó Irma y dejó la casa hecha polvo.

Los vecinos me ayudaron a levantar una facilidad temporal. Tengo la propiedad del terreno, los planos de la nueva casa, y no vivimos en la zona costera. Pero aquí me han peloteado de un lugar al otro y nadie me ha dicho qué hacer”, expresa Josefa, quien es además delegada de la circunscripción 25.

En Punta Alegre, tanto Fernando Rey Peñaranda, vicepresidente de la zona de defensa, como Iyoleisy Vega Burgos, jefa de la Oficina de Trámites, manifestaron que “por decisión de la provincia los subsidios anteriores al huracán quedaron paralizados. No se reciben en la oficina, ni se les está entregando ningún recurso”.

Sin embargo, otro es el criterio de Raúl Pérez Carmenate, vicepresidente del CDP. “Esa no es la indicación. Ese caso tiene prioridad doble desde un inicio, porque tenía el subsidio aprobado, y ahora fue afectado con derrumbe total de su vivienda. Por lo tanto, no se puede parar, sino darle los recursos inmediatamente”.

Al comentar con Gladys Bejerano Portela, contralora general de la República, la situación de esa familia avileña y la respuesta de las autoridades del municipio de Chambas, manifiesta su desaprobación: “Creo que es una barbaridad. También pasa en la vida cotidiana, no solo en caso de ciclón, hay personas que se cuadran y toman una decisión y afectan a los otros. Y no le veo ninguna lógica.



Con el apoyo solidario de los organismos se habían terminado en Sancti Spíritus más de 1 332 facilidades temporales con materiales recuperados, y otras 366 utilizando los módulos gratis entregados por el Estado.

“Pero, además, ella tiene un subsidio. Si existe alguien entre los damnificados con un cuadro crítico desde el punto de vista social, entonces, con transparencia, se deben reunir a todos los responsables y darle prioridad”, advierte Bejerano Portela.

El control tiene momento fijo

A la entrada del punto de venta Alzadora, en Caibarién, donde son atendidos los damnificados de las zonas de defensa 04 y 06, Carmen Chávez Anaya, afectada por derrumbe parcial de vivienda, expresa: “Llevo días viniendo a hacer la cola para comprar las 35 tejas de fibrocemento que me entregaron y todavía nada. Hoy entraron, pero el administrador las está vendiendo a personas que, según él, las pagaron por adelantado. Es un abuso”.

En el patio del punto de venta, los reporteros constatan que, efectivamente, había tejas de fibrocemento y quienes las cargan son personas que pagaron por estos, días atrás. Así lo reconoce Lester Pérez Rodríguez, administrador del lugar.

El hecho, además de ser una violación, pues ningún punto de venta está autorizado a vender lo que no tiene, puede enmascarar otras marañas, valora la Contralora General de la República.



Una buena experiencia de los camagüeyanos fue colocar en lugares visibles la información a la población.

Para el correcto funcionamiento de los puntos de venta, los que ya existían, y los nuevos abiertos después del huracán, “las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) de Comercio Interior dieron indicaciones precisas, mediante seminarios, de cómo operarlos, cómo hacer las transferencias, y tienen auditores chequeando en Encrucijada, Isabela, Remedios y Caibarién”, precisa Dolores Pedraza Valle, contralora jefa provincial en Villa Clara.

“Tenemos a nuestros inspectores en los lugares más afectados, para alertar, minimizar el riesgo, tapar las grietas”. Pedraza Valle enfatiza en que la entrega de los recursos a los damnificados se realice de manera ordenada y transparente, porque el esfuerzo de la Revolución es muy grande y nadie puede empañarlo.

De los créditos y pagos

Aunque en la Oficina de Trámites, en el Consejo Popular Lugareño, municipio de Minas, Camagüey, estaba a la vista en la entrada del local la información sobre las formas de pago a las que podían acceder los damnificados, Yusmara Jerez Blanco desconocía que podía alternar un crédito con una bonificación.

“Soy ama de casa, soltera, con tres hijos menores, y no tengo de dónde sacar los 1 673 pesos que me cuestan las tejas y los otros materiales para arreglar el techo”. Finalmente una persona accedió a asumir su deuda completa, aunque una parte podía ser bonificada o subsidiada por el Estado.

En Isabela de Sagua, Villa Clara, también se presentaron damnificados que no tenían cómo pagar y no se les podía entregar un crédito porque no trabajaban. Sobre estos casos, Dolores Pedraza Valle, contralora de Villa Clara, esclarece que las condiciones para otorgarlos se han flexibilizado, los intereses del banco son muy bajos, y se está dando la posibilidad de que una misma persona, con solvencia, asuma dos créditos para damnificados.

“Este trámite con el banco se realiza en 24 horas, como está establecido para que sea ágil. Pero nos dimos cuenta de que hay demoras en los centros de trabajo. Y con esto no puede haber burocracia, hay que soltar lo que se esté haciendo para atender a los damnificados. Hay que ponerse en el lugar del otro”, enfatiza Pedraza Valle.

Llega madera nicaragüense para damnificados por Irma

Son 30 contenedores con 600 toneladas de varios tipos de madera- procesada y tratada- lista para ser usada en las diversas acciones constructivas


ACN FOTO/Odalis ACOSTA GÓNGORA

Por Odalis Acosta Góngora

Mariel, 4 dic (acn) Un cargamento con madera procedente de Nicaragua, destinado a las labores de rehabilitación de inmuebles afectados por el huracán Irma, que azotó a Cuba en septiembre último, entró hoy a la Terminal de Contenedores de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM).

El donativo ha llegado en un momento muy oportuno, dijo Rodrigo Malmierca Díaz, ministro cubano del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), quien acotó que ayudará a paliar los daños del evento hidrometeorológico.

Son 30 contenedores con 600 toneladas de varios tipos de madera- procesada y tratada- lista para ser usada en las diversas acciones constructivas, mencionó Raciel Proenza, subdirector general de Colaboración Económica del MINCEX.

Carecemos de madera suficiente para cubrir todas las necesidades dejadas por Irma, aseguró Proenza, y resaltó los gestos solidarios que históricamente ha tenido el pueblo nicaragüense ante contingencias similares vividas por los cubanos.

Luis Cabrera González, embajador del hermano país en la Mayor de las Antillas, destacó la capacidad de las autoridades y el pueblo cubano para enfrentar eventos de magnitud significativa como lo fue el huracán Irma, y agregó que siempre podrán contar con la hermandad de los nicaragüenses.

En la entrega del donativo estuvieron presentes, además, Rogelio Sierra Díaz, viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Ana Teresa Igarza Martínez, directora general de Oficina de la ZEDM y Alina Gali, directora general de la Empresa Ejecutora de Donativos del MINCEX.

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Clima enturbia al azúcar cubano

La zafra azucarera 2017-2018 comienza en un ambiente ensombrecido: al desastroso huracán Irma le antecedió una intensa sequía y le han seguido lluvias igual de inoportunas.

SUCESOS Redacción IPS Cuba 4 diciembre, 2017


La cosecha de caña de azúcar comenzó en Cuba en medio de condiciones climáticas que atentan contra los rendimientos agrícolas y la eficiencia industrial. Foto: Tomada de Radio Angulo

La producción de azúcar echó a andar en Cuba el 21 de noviembre, como estaba previsto, por la provincia de Mayabeque, ubicada en el occidente, el menos castigado del país por el huracán Irma un par de meses atrás. El violento meteoro dañó grandes plantaciones de caña de azúcar en los territorios centrales y del oriente, afectó instalaciones industriales y agravó las dudas sobre la posibilidad de despegue de ese sector de la economía.

Medios de prensa locales informaron que los productores del central Boris Luis Santa Coloma, en Madruga, Mayabeque, emprendieron los cortes de caña después de realizar el acto oficial de inicio de la cosecha, con expectativas de incrementar en un 16 por ciento la producción de azúcar en la zafra. Pero las perspectivas nacionales comentadas días antes son menos optimistas.

Los 53 centrales azucareros que prevén encender sus máquinas en la cosecha 2017-2018, uno menos que en la zafra anterior, asumen una campaña tensa por la suma de inconvenientes climáticos. A una de las sequías más agudas de los últimos años –duró 18 meses desde inicios de 2016-, le siguió el huracán Irma, del 8 al 11 de septiembre, considerado uno de los más devastadores en la historia meteorológica del Caribe y de Cuba.

El comunicador de Azcuba, Liobel Pérez, informó a la prensa que la producción se realizará en condiciones complejas, debido a los perjuicios causados por el huracán en gran parte de la superficie cañera de Cuba.



El huracán Irma acostó o inundó cerca de la mitad de las plantaciones de caña en Cuba.

Días después del paso del ciclón, el vicepresidente primero de Azcuba, José Carlos Fuentes, informó que más de 338.000 hectáreas de caña quedaron acostadas, el 45 por ciento del total, y 92.000 se inundaron. Ambos efectos entorpecen los cortes de caña y debilitan los rendimientos agrícolas.

Los daños que más afectan son los tallos partidos, las cañas defoliadas y las cepas removidas, lo cual se puede traducir en afectación al aporte industrial, dijo Fuentes.

Irma también derribó techos del 40 por ciento de los centrales y retardó las labores de reparación industrial, que suele intensificarse en los meses previos al inicio de cosecha.

En una continuación de inconvenientes climáticos, la zafra ha comenzado en medio de jornadas de lluvias intensas, incómodas para las labores de la cosecha. Eliminaron las tensiones por la falta de agua, pero han continuado, inoportunamente, en plena temporada de seca. En opinión de expertos, el exceso de precipitaciones en estos momentos, amenaza la velocidad de los cortes y los rendimientos de la caña.

La suma de obstáculos puede retardar la incorporación de centrales a la producción y atenta contra los planes nacionales de la zafra 2017-2018. Las circunstancias climáticas hacen difícil que iguale los niveles de producción de la cosecha previa, que cerró con crecimiento de un 20 por ciento (alrededor de 1,8 millones de toneladas), aunque fue criticada en el Parlamento por quedar un 15 por ciento por debajo lo planificado. (2017).