Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 17 de octubre de 2015

Los magnates de Wall Street toman partido

Un presidente demócrata será menos permisivo con los grandes bancos que uno republicano


Hillary Clinton y Bernie Sanders tuvieron una discusión sobre regulación financiera durante el debate del martes, pero no sobre si convenía o no ajustarles las riendas a los bancos. La discusión fue más bien sobre quién proponía un plan más estricto. El contraste con los republicanos como Jeb Bush o Marco Rubio, que han prometido revocar incluso las pequeñas reformas financieras aprobadas en 2010, no podría ser más marcado.

Por si sirve de algo, los argumentos de Clinton fueron mejores. Sanders se ha centrado en la reimplantación de la Ley Glass-Steagall, que separaba los bancos comerciales de los tejemanejes financieros, más arriesgados. Y la revocación de Glass-Steagall fue, de hecho, un error. Pero no fue lo que provocó la crisis financiera, que más bien se debió a “bancos en la sombra” como Lehman Brothers, que no reciben depósitos pero pueden, no obstante, causar estragos si quiebran. Clinton ha presentado un plan para controlar los bancos en la sombra; de momento, Sanders no lo ha hecho.

Pero, ¿resulta creíble la promesa de Clinton de aplicar mano dura al sector financiero? ¿O, cuando esté en la Casa Blanca, volverá a las políticas liberalizadoras y blandas con el sector de la década de 1990?

Bueno, si nos guiamos por la actitud de Wall Street y sus donaciones políticas, los propios financieros creen que cualquier demócrata, incluida por supuesto la propia Clinton, se tomaría en serio el control de los excesos de su sector. Y esa es la razón por la que hacen todo lo posible para que salga elegido un republicano.

Para entender la política de la reforma y la regulación financieras, tenemos que empezar por admitir que hubo una época en la que Wall Street y los demócratas se llevaban bien. Robert Rubin, de Goldman Sachs, se convirtió en la autoridad económica más influyente del equipo de Bill Clinton; los grandes bancos accedían con gran facilidad al mundo político; y el sector, en general, conseguía lo que quería, incluida la revocación de Glass-Steagall.

Esta relación amigable se reflejaba en las contribuciones a las campañas, de tal forma que el sector bursátil repartía sus donaciones más o menos equitativamente entre ambos partidos y los fondos de cobertura se inclinaban, de hecho, por los demócratas.

Pero luego llegó la crisis financiera de 2008, y todo cambió. Muchos liberales tienen la sensación de que el Gobierno de Obama fue demasiado indulgente con el sector financiero después de la crisis. Al fin y al cabo, los bancos sin control hicieron que la economía mordiese el polvo, al dejar a millones de personas sin trabajo, sin casa o ambas cosas. Más aún, los propios bancos fueron rescatados, lo que pudo suponer un coste muy elevado para los contribuyentes (aunque, al final, el precio no fuese tan alto). Sin embargo, nadie fue a la cárcel, y los grandes bancos no se segmentaron.

Sin embargo, los financieros no se sentían agradecidos por haber salido tan bien parados. Al contrario, los consumía y les sigue consumiendo la “rabia contra Obama”.

Esto refleja, en parte, su resquemor. Desde cualquier punto de vista normal, el presidente Obama se ha mostrado de lo más comedido en sus críticas hacia Wall Street. Pero la gran riqueza va acompañada de una gran mezquindad: se trata de hombres acostumbrados a una deferencia servil, y algunos de ellos se toman como un insulto imperdonable hasta los comentarios más suaves sobre su mal comportamiento.

Además, aunque la ley de regulación financiera Dodd-Frank, aprobada en 2010, fue mucho más blanda de lo que muchos reformistas deseaban, distaba mucho de ser ineficaz. La Oficina de Protección Financiera al Consumidor ha resultado ser muy productiva y, aparentemente, las subvenciones a los “demasiado grandes para quebrar” han desaparecido en su mayoría. Es decir, las grandes instituciones financieras que probablemente serían rescatadas en una crisis futura ya no parecen capaces de recaudar fondos de forma más barata que las entidades pequeñas, quizás porque las instituciones “importantes para el sistema” están ahora sujetas a normas adicionales, entre ellas el requisito de aumentar sus reservas de capital.

Aunque esto sea una buena noticia para los contribuyentes y la economía, a los financieros les ofende profundamente cualquier limitación de su capacidad para jugarse el dinero de la gente, y votan a golpe de talonario. Los magnates de las finanzas ocupan un lugar destacado en el reducidísimo grupo de familias adineradas que domina la financiación de las campañas durante este ciclo electoral (un grupo que respalda, en su inmensa mayoría, a los republicanos). Antes, los fondos de cobertura dirigían la mayor parte de sus aportaciones a los demócratas, pero desde 2010, se han pasado casi todos al Partido Republicano.

Como he dicho, esta asimetría de las donaciones es un indicio de que la gente de Wall Street se toma en serio las promesas demócratas de reprimir enérgicamente los excesos de los banqueros. Y también significa que un demócrata victorioso no le debería mucho al sector financiero.

Si gana un demócrata, ¿importa mucho cuál de ellos sea? Seguramente no. Lo más probable es que cualquiera de ellos mantenga las reformas financieras de 2010 y trate de endurecerlas en la medida de lo posible. Pero las nuevas reformas de gran calado quedarán bloqueadas a menos que los demócratas retomen el control de ambas cámaras del Congreso, lo que es improbable que suceda en un futuro próximo.

En otras palabras, aunque haya algunas diferencias en cuanto a política financiera entre Clinton y Sanders, en la práctica son insignificantes, comparadas con la distancia abismal que los separa de los republicanos.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía de 2008.

© The New York Times Company, 2015.

Traducción de News Clips.

EE.UU. es más vulnerable a los males de los mercados emergentes.

Por JUSTIN LAHART

Hay similitudes inquietantes entre las crisis financieras de finales de los años 90 y los problemas que han afectado últimamente a la economía global. La diferencia hoy es que la economía y el mercado bursátil de Estados Unidos pueden ser más vulnerables que hace dos décadas.

La crisis financiera asiática de 1997 y la crisis de la deuda rusa de 1998 tuvieron un efecto durísimo en las finanzas y la economía de los países emergentes. Pero esas tormentas globales apenas rozaron la economía de EE.UU., en gran parte debido a que las caídas en los precios de la gasolina, la inflación y las tasas de interés que aquellas crisis ayudaron a desatar, impulsaron el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses.

En la actualidad, EE.UU. enfrenta una situación similar. La desaceleración de China y el posterior colapso de los precios de las materias primas han puesto a las economías en desarrollo contra las cuerdas. Las exportaciones de EE.UU. y las operaciones en el extranjero de empresas como Caterpillar Inc. y DuPont Co. están sufriendo, mientras que la caída de los precios de la gasolina y los productos importados y las bajas tasas de interés favorecen a los consumidores.

Pero esta combinación de factores puede perjudicar a EE.UU. con más fuerza e infligir daños de más largo plazo en las acciones que lo visto previamente. Esto podría hacerse evidente a medida que las empresas empiezan a reportar sus resultados del tercer trimestre.

¿Hacia dónde va la acuicultura cubana?

La acuicultura cubana pone el énfasis fundamentalmente en los cultivos intensivos y en el mejoramiento genético de las especies

Por Por Roberto Salomón, Opciones

La acuicultura cubana pone el énfasis fundamentalmente en los cultivos intensivos y en el mejoramiento genético de las especies, a fin de incrementar la producción de peces y contribuir a la seguridad alimentaria, según autoridades del sector.

De acuerdo con el director nacional de esta esfera, Nelson Pérez, los proyectos de investigación y desarrollo para el próximo quinquenio son acordes con las principales líneas de trabajo de la actividad productiva, las cuales buscan la generalización del empleo del alimento húmedo (ensilado), la administración del recurso pesquero, la bioseguridad y la sanidad acuícola.

También se orientan a la introducción de tecnologías de cultivo y nuevas especies, tanto marinas como de agua dulce, dijo Pérez a la agencia Prensa Latina.

El directivo subrayó que prestar mayor atención al avance de la acuicultura constituye un Lineamiento del desarrollo económico y social del país.

Agregó que los técnicos y científicos dirigen sus investigaciones hacia un desarrollo tecnológico que haga sostenible la explotación acuícola, mejore los rendimientos y preserve la calidad del producto.

Algunos antecedentes

Aunque se afirma que los orígenes de la acuicultura en Cuba datan de antes de la llegada de los españoles a este continente, comenzó a desarrollarse sistemáticamente con la introducción de las especies de carpas, como la plateada o tenca blanca, la herbívora o amura blanca y la cabezona o manchada.

Esas especies exóticas de peces dulceacuícolas se aclimataron escalonadamente en las décadas de los años 60 y 70 de la anterior centuria, en respuesta a las necesidades del país, y fueron Rusia y China las naciones que aportaron la asesoría en el desarrollo de la tecnología en esos cultivos.

El fomento de la acuicultura se asoció al desarrollo del programa hidráulico en el país, que incluyó la construcción de más de 200 grandes y medianas presas y miles de micropresas.

De acuerdo con el informe sobre el Programa Alimentario analizado por el Parlamento en diciembre de 1990, mediante las investigaciones biológico-pesqueras y otras medidas el país alcanzaba por esa fecha, entre los principales resultados, capturas estables de unas 76 000 toneladas de peces al año en la plataforma, al haber asentado el desarrollo acuícola.

Por entonces en esa última esfera se sobrepasaban las 20 000 toneladas anuales, gracias al cultivo de organismos, tanto marinos como de agua dulce.

A pesar de las adversas condiciones económicas que sobrevinieron a la nación con la desaparición de sus principales socios comerciales del campo socialista de Europa del Este y de la antigua Unión Soviética, la acuicultura en esta Isla no se detuvo y continuó su desarrollo.

Según datos brindados por el Departamento Estadístico del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA), del Ministerio de la Industria Alimentaria, actualmente la producción acuícola nacional se centra en las carpas chinas, la claria y las tilapias.

De acuerdo con la fuente, de una producción total de 23 108 toneladas, unas 14 500 fueron aportadas en el 2012 por las carpas chinas, mientras que 6 400 aproximadamente correspondieron a claria y 1 990 a tilapias.

En estos momentos el país obtiene entre 26 000 y 27 000 toneladas anuales de pescado, el 85 % (cerca de 20 000 toneladas) consistente en carpa plateada (tenca), cultivada por vía extensiva en represas y en otros embalses y fuentes.

La mayor parte de las carpas capturadas se utilizan como materia prima en el proceso tecnológico para la elaboración de diversos productos del pescado, como croquetas, embutidos, picadillo y otros.

Estas representan para la acuicultura cubana un renglón fundamental, que ha permitido la siembra de alevines en los diferentes cuerpos de agua de la Isla.

El volumen restante de la producción acuícola proviene del cultivo intensivo de claria y tilapia.

En el V Simposio Internacional de Acuicultura (AcuaCuba 2015), celebrado en esta capital, se señaló que la Mayor de las Antillas lideró la producción de peces del Caribe en 2008-2010, con el 82 % del volumen alcanzado en el área.

Durante el foro, que sesionó por tres días, especialistas de El Salvador, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, México, Guatemala, Panamá y Uruguay debatieron acerca de 35 conferencias y trabajos científicos y técnicos sobre las tecnologías y aspectos más novedosos de la acuicultura.

Esta última crece a nivel mundial próxima al 6 % anual y asciende hoy a cerca de 60 millones de toneladas de pescado.

Quedó claro para los participantes que el futuro del sector dependerá fundamentalmente de unir esfuerzos de académicos, investigadores, especialistas, productores y proveedores, para desarrollar esta actividad que constituye una contribución importante a la seguridad alimentaria.

En las montañas cubanas necesitan retener a su población

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, 681.600 personas habitan actualmente en las zonas elevadas de Cuba.

SOCIEDAD Ivet González 17 octubre, 2015


Un hombre transita por un camino cuesta arriba en el municipio montañoso de Victorino, en la provincia de Granma, en Cuba, en un día lluvioso
Un hombre transita por un camino cuesta arriba en el municipio montañoso de Victorino, en la provincia de Granma, en Cuba, en un día lluvioso
Foto: Jorge Luis Baños

LA PALMA, Cuba, 16 oct 2015 (IPS) - Los valles adornados con montañas redondeadas, tupidos bosques madereros y riachuelos de este municipio del occidente de Cuba parecen de lejos un paraíso. Pero muchos habitantes los abandonan por los rigores de la vida en las tierras elevadas del país. 
A pesar de planes especiales, las esquivas mejoras de la economía cubana, en crisis por 20 años, tardan más en escalar hasta los mogotes y otras formaciones montañosas, que representan 21 por ciento del territorio y 40 por ciento de las áreas boscosas de este archipiélago dominado por las llanuras.
Hoy habitan 681.600 personas en las zonas elevadas de este país insular caribeño, una reducción significativa con respecto a las 724.124 registrados en 2008, según la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
Estas cifras comprenden asentamientos de difícil acceso atendidos por el estatal Plan Turquino, creado en 1987 para los cuatro macizos principales del país: Guaniguanico (occidente), Guamuhaya (centro), Sierra Maestra y Nipe-Sagua-Baracoa (oriente) y el municipio llano Ciénaga de Zapata, protegido por ser el mayor humedal del Caribe insular.
El programa lleva el nombre del punto más alto de la geografía cubana, el oriental Pico Real del Turquino, con una altitud de 1.974 metros sobre el nivel del mar, y busca asentar un desarrollo sostenible que retenga las poblaciones de montaña, asentadas en 54 municipios de 10 provincias, con una extensión de 22.939 kilómetros cuadrados.
Pese a los logros en educación y salud, especialistas señalan que sigue pendiente la sustentabilidad económica de estas regiones especialmente vulnerables.
Observan que la depresión que se alarga desde 1991, se sufre más en esas comunidades porque se paralizaron grandes obras del entonces incipiente Plan Turquino, mientras se retrasan los programas sociales y hay menos alternativas para afrontar la crisis de fondos.



Paisaje montañoso del occidental municipio La Palma, en la provincia de Pinar del Rio, en Cuba, donde destaca un mogote, la prominente elevación de roca caliza que es característica de algunas islas caribeñas. Foto: Jorge Luis Baños

“A algunos jóvenes les gusta vivir aquí, porque es más saludable, y a otros menos. En todo el municipio hay muy poca recreación: solo funciona un centro nocturno donde ponen música”, dijo a IPS la joven Mailén Pi, de 21 años, vecina de La Palma.
Otros retos de las montañas
Las zonas montañosas cubanas deben lograr el autoabastecimiento alimentario con la diversificación adecuada de su agricultura, manejo conservacionista de los suelos, extensión de los sistemas de riego e industrializar a pequeña escala las producciones locales, indican pobladores y especialistas.
Otros desafíos radican en las bajas tasas de empleo de las mujeres y mejoramiento de calidad de vida doméstica con más acceso a agua potable y uso de cocinas eficientes a leña, que ya tienen algunas familias y cooperativas de Victorino.
El Plan Turquino se une a la Alianza para las Montañas, una asociación mundial voluntaria de diferentes organizaciones abocadas al trabajo con la población de estas localidades vulnerables.
Ubicado en el macizo de Guaniguanico, a 157 kilómetros al oeste de La Habana, este municipio rural con 34.920 habitantes tiene una cabecera homónima con escuelas de todos los niveles de enseñanza, hospitales, centros de investigación y una red de servicios básicos como telefonía fija y móvil, electricidad, agua y saneamiento.
“En este pueblo sucede también pero la emigración se da más en un lugar conocido como La Sierra, adonde comenzaron a llevar hace poco el servicio eléctrico. Eso trajo que muchas familias se fueran a otros lugares para mejorar su calidad de vida”, contó la Pi, que estudia medicina en la localidad.
“El éxodo en La Palma ocurre porque no está insertada en los canales de turismo”, valoró el profesor Miguel Pérez, de 54 años. “Las personas salen buscando conectarse con esas redes de comercio y por tanto de mayores ingresos. Por eso deberíamos desarrollar aquí un proyecto de ecoturismo”, propuso.
Los asentamientos de montaña carecen de niveles de desarrollo similares. Hay pueblos bien provistos de servicios, como La Palma, mientras otros pequeños se pierden en las serranías sin contar con carreteras, energía eléctrica, redes hidráulicas y las señales de telefonía, radio y televisión.
Las dificultades económicas, en especial de transporte sistemático y seguro, pueden limitar hasta el acceso gratuito a la salud y educación. Estos dos servicios públicos son los símbolos positivos del gobierno socialista, que asegura ofrecerlos de calidad a los 11,2 millones de habitantes del país, incluso hasta en los lugares más intrincados.
Al mediodía, un mar de adolescentes uniformados de blanco y amarillo descienden por la carretera del pueblo de Victorino, en la ruta que lleva al pico de Turquino. Muchos se guarecen con paraguas y otros caminan bajo la pertinaz lluvia de la Sierra Maestra, que cubre parte de las provincias orientales de Granma y Santiago de Cuba.
“Todos no cabemos en el camión que pasa cuando se termina la escuela”, dijo a IPS un adolescente delgado y de piel curtida, al igual que sus condiscípulos. Desde edades tempranas caminan largas distancias cuesta arriba y abajo por los trajines de la vida cotidiana.



El matrimonio de agricultores compuesto por Nelson Aguilar, de 45 años, y Yuleynnis Arias, de 34, en la entrada de su casa en el municipio montañoso de Victorino, en la provincia de Granma, en Cuba. Foto: Jorge Luis Baños
“Hemos tenido a veces problemas de que faltan médicos y no siempre está disponible la ambulancia para bajar al llano”, contó el agricultor Nelson Aguilar, de 45 años. Siembra plátanos (bananos), yuca y boniato (batata). Además, mantiene un vivero de posturas de cafeto en una finca estatal asociada a una cooperativa, junto a su esposa Yuleynnis Arias, de 34 años.

No obstante, evaluó que “las cosas han cambiado mucho en la sierra. Hoy se estudia más que años atrás, hay cultura y atención médica”. Enumeró que Victorino, de 1.437 habitantes, cuenta con varias escuelas, una policlínica y un teléfono fijo. “Están haciendo una torre para telefonía celular y mejorar la señal de televisión”, indicó.
Además, los aires de la reforma económica impulsada desde 2008 soplan también en las montañas.
Con el auge del trabajo privado, “un camión hace algunos recorridos desde Guisa (el municipio al que pertenece Victorino), y muchas personas sacaron licencias para vender productos agropecuarios aquí, en Guisa o Bayamo (capital provincial de Granma)”, reveló Aguilar.
Pero el principal problema en la zona son las pocas alternativas de ganar dinero extra y las crecientes brechas de inequidad, valoró.
“La agricultura exige mucho trabajo para cobrar algo”, detalló el agricultor, que percibe el equivalente a 20 dólares mensuales. “Los precios de la ropa y los zapatos están por las nubes, al igual que de los materiales de la construcción”, apuntó sobre porqué predominan las casas precarias, con muros de madera y techos ligeros.
“La juventud no piensa igual que nosotros. Le gusta la vida moderna que ven por la televisión”, opinó su esposa. Ella duda que la hija de ambos, de 13 años, se quede en la serranía.
El investigador Javier Pérez, de la oriental provincia de Guantánamo, alerta que “el área abandonada en los ecosistemas montañosos sigue incrementando su magnitud, y lo peor, sin que aparezca la fórmula para repoblarlas”.
“Es una necesidad imperiosa para la seguridad alimentaria del pueblo cubano”, acota en un artículo titulado “Las solitarias montañas necesitan compañía”.
El científico detalla que “nadie quiere vivir alejado de la civilización”. Conmina a destinar más recursos para modernizar estos asentamientos rurales, encargados de producciones claves como el cacao, madera, miel de abejas y café, las dos últimas exportables.
Como parte de cambios en la agricultura, las empresas estatales, a las que los campesinos deben vender gran parte de sus producciones, triplicaron en junio el precio de compra de todas las variedades de café y pagan ahora la tonelada de miel a 745 dólares.