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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 9 de mayo de 2019

Crisis aleja el fin del racionamiento de alimentos en Cuba

Acosado por el recrudecimiento del embargo estadounidense, el gobierno cubano intenta remontar las tensiones económicas que se concentran en las finanzas externas, debido al incumplimiento de los ingresos planificados por exportaciones, el turismo y la producción azucarera.

Un cliente recibe arroz en una bodega estatal, que suministra los alimentos a precios subsidiados incluidos en la libreta de racionamiento, cuya eliminación se aleja ante el recrudecimiento de la crisis económica en Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
LA HABANA, 9 may 2019 (IPS) – Si bien el objetivo se mantiene dentro del programa de reformas, la eliminación del antiguo sistema de distribución racionada de productos en Cuba parece alejarse de las posibilidades del país, obligado a reducir sus importaciones de alimentos por iliquidez financiera.
En su versión para el período 2016-2021, el plan de transformaciones de esta nación insular caribeña establece “dar continuidad a la eliminación ordenada y gradual de los productos de la libreta de abastecimiento, como forma de distribución normada, igualitaria y a precios subsidiados”.
Este año comenzó para los 11, 2 millones de cubanos con escasez de productos de alta demanda como huevos, carnes de ave, aceite o leche en polvo. Aunque la recaída económica se inició en 2016, con la reducción del aporte petrolero de Venezuela, la situación empeoró al materializarse el recrudecimiento del embargo estadounidense.
Interrogadas por IPS sobre el tema, varias personas coincidieron en que la situación actual no aconseja eliminar la libreta de abastecimiento que asegura a toda familia cubana algunos alimentos a precios subsidiados. “Son muchas las familias que solo disponen de esa canasta básica para comer”, alertó la emprendedora Maricel Ponvert.
En tanto, otros testimonios pusieron acento en que bajo el principio de igualdad se esconde el “igualitarismo” pues la canasta básica subsidiada beneficia lo mismo a quien la necesita o no. “Es bueno que este tema, del que no se habla, salga a la luz pública, se analice”, dijo la filósofa y profesora universitaria Teresa Díaz Canals.
Las libretas de abastecimiento se mantienen en Cuba desde 1962 para la venta racionada de alimentos a precios subsidiados por el Estado, a fin de asegurar parte del consumo de la población. Su gradual eliminación estaba incluida en el programa de reformas, pero la crisis financiera aleja la meta del gobierno socialista.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
A su vez, la socióloga Reina Fleitas cree que la libreta debe eliminarse y solo mantenerse para aquel grupo más vulnerable que debido a sus bajos ingresos carecen de otras opciones. “Pero eso solo puede ser posible cuando mejore la situación crítica que hay con la distribución de los alimentos”, consideró.
Para Eugenio Martínez, jubilado del transporte residente en la occidental ciudad de Pinar del Río, sería “un desastre” carecer de un día para otro de sus “mandados”, como llama a sus cuotas de arroz, huevo, pollo, picadillo de carne mezclado con soja, fiambre de jamón cocido, aceite, azúcar y café que adquiere cada mes.
En su casa, dijo, son cinco personas y lo que “nos toca por la libreta” nos alcanza para una semana o un poquito más. Aseguró que en esas compras no gasta más de 80 pesos (algo más de tres dólares), aunque esa cantidad equivale a un tercio de su pensión. “Mi hija y mi nieta trabajan y algo podemos comprar en los agromercados, donde todo es más caro”, comentó.
Economistas han alertado que actualmente hace falta un salario medio de 2.800 pesos (equivalentes a unos 112 dólares) mensuales solo para atender las necesidades alimenticias, pues las familias deben recurrir a las tiendas que venden en divisas y al mercado paralelo debido a que la canasta básica subsidiada solo cubre un tercio del mes.
Este sistema de distribución nació mediante la Ley 1.015 del 12 marzo de 1962 para sortear la escasez generada, entre otros factores, por la postura de Estados Unidos, principal abastecedor del país entonces, que descontento con el rumbo de la Revolución Cubana interrumpió sus relaciones de todo tipo con este país.
También se adujeron como razones, el crecimiento del poder adquisitivo de la población a un ritmo mayor que la producción de bienes de consumo y la capacidad estatal para importarlos. Mediante la libreta se podían garantizar cuotas mínimas para todo el pueblo a precios subsidiados, a veces inferiores al costo de producción.
“Es cierto que este sistema se ha prolongado más allá de lo inicialmente concebido” y existe consenso en cuanto a su eliminación, pero de forma “gradual”, con una garantía o respaldo sobre todo de la producción nacional y reducción de las importaciones, comentó el economista Armando Nova.
El especialista añadió que ese objetivo se mantiene, pero no se puede ignorar “las complejas condiciones actuales por las que transita la economía cubana, la insuficiente producción de alimentos, dependencia de las importaciones y restricciones externas recrudecidas por la creciente hostilidad del actual gobierno de Estados Unidos”.
“Sinceramente pienso que en estos momentos de crisis económica la solución de la canasta racionada es vital para obtener un respiro en la garantía de un grupo de productos básicos necesarios para la familia, que, si bien no alcanza para todo el mes, al menos da un alivio, a precios bajos”, confió Lourdes de los Santos.
En un local para el expendio de alimentos, un trabajador por cuenta propia, como se llaman en Cuba a quienes tienen emprendimientos autónomos o privados, aguarda la llegada de clientes en un mercado agropecuario de La Habana.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
Mauricio de Miranda, economista cubano residente en Colombia, consideró en cambio una necesidad, la eliminación de este sistema, cuya “sola existencia significa una distorsión en los precios de alimentos de primera necesidad, lo cual a su vez, no permite calcular adecuadamente el valor de bienes necesarios para la subsistencia de los cubanos”.
“Para la economía cubana y para la vida de los cubanos es urgente una reforma profunda que incluya un incremento de los ingresos que tome en cuenta una mayor productividad”, recalcó De Miranda, profesor titular del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.
En su opinión, “la asistencia social debería subsidiar a los que tienen menos, a las personas que se encuentren en la pobreza (partiendo del necesario reconocimiento de su existencia en la realidad cubana actual) y no a productos”.
Sobre este punto, la socióloga Fleitas acotó que se requiere un estudio sobre a quienes proteger con este mecanismo distributivo.
Según la especialista, más de 70 por ciento de lo que la familia gasta corresponde a alimentos y todos acceden a la libreta de abastecimiento, la cual, si bien ha reducido la cantidad de productos que distribuye en comparación con décadas anteriores, aún mantiene algunos que son esenciales para la seguridad alimentaria de cubanos y cubanas.
Acosado por el recrudecimiento del embargo estadounidense, el gobierno cubano intenta remontar las tensiones económicas que se concentran en las finanzas externas, debido al incumplimiento de los ingresos planificados por exportaciones, el turismo y la producción azucarera.
A ese panorama se sumó el impacto de una prolongada sequía, seguida por el huracán Irma que en 2017 causó daños evaluados en 13.000 millones de dólares, lo cual condicionó aun en 2018 reducciones en los arribos de materias primas, equipos e insumos.
El déficit financiero obligó a reducir las compras externas, incluidas las de alimentos. No obstante, las autoridades aseguraron que se protegerá la canasta básica. Ante la escasez de huevos, en abril se elevó la distribución de ese producto de 10 a 15 unidades por persona.
Sobre el tema, el abogado y sociólogo Fernando Romeu definió el racionamiento alimenticio como un instrumento adecuado para épocas de crisis y “eventos de fuerza mayor”, lo cual asegura que en casos de catástrofes a cada familia le llegue puntualmente el avituallamiento necesario.

LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA: DESENTRAÑANDO EL MITO ( I )


Analizando las informaciones que he podido rastrear en estos días, además de los acontecimientos que están surgiendo con una rapidez centellante, algunas veces me he sentido incómodo por la forma realmente obsesiva en que estoy dedicándome a indagar, con ímpetu, sobre la actuación y el comportamiento de los gobiernos de los Estados Unidos, y sus dirigentes y funcionarios desde casi que son independientes: y, como es lógico, sus enfermizas conductas relacionadas con nuestro país.

Esa obstinación me ayudó a redactar, entre otros, un extenso documento que titulé:  “ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA O EL MITO DE LA GRAN DEMOCRACIA”,  que tuve que dividir en 4 partes, que contienen una considerable  y extensa información de la historia de los Estados Unidos y el comportamiento agresivo y prepotente de sus gobernantes, asesores y funcionarios.

Sin embargo, me sentí satisfecho al analizar, de entre los testimonios que han llegado a mis manos, el excelente artículo del compañero Abel Prieto, publicado en el Granma, el 3 de mayo, titulado “Buscadores de huesos, indios y cowboys: la batalla por la memoria”, que entre otros enfoques, considero muy interesante transcribir lo siguiente:

·         Hay dos posiciones del NEOFASCISMO frente a la memoria: apostar por “el olvido” y promover la amnesia colectiva, de modo que la gente viva atontada, sin raíces, sin mirar atrás, o manipular el pasado”.

Pienso que el compañero Abel Prieto, además de ilustrarme sobre ese importante tema, ha reflexionado sobre un aspecto ciertamente trascendental para poder meditar y convencernos de la necesidad de no menguar ni baja la guardia en difundir, lo mejor posible, y en cada lugar donde estemos, con las condiciones que podamos tener, todo lo que descubramos de las debilidades y las atrocidades de estos personajes y sus gobiernos.

Es por eso que, por mi parte, he decidido continuar con mis pretensiones y persistir con vehemencia este quehacer.

Es necesario perseverar en aras de tomar conciencia del momento actual en que vivimos los cubanos, nuestros amigos, y por qué no, el mundo; atiborrado por los siempre lunáticos,  y xenófobos desvaríos de los nuevos fascistas de turno en la gran nación del norte, acompañados sumisamente por sus vasallos de turno en todos los espacios.

Teniendo en cuenta estas evidencias, a continuación relaciono otra parte de las vivencias de esta gente y de su opulenta nación:

·         Cuando después de semanas de ocupación militar en Iraq, resultó imposible encontrar tales armas de destrucción masiva, la Casa Blanca declaró que las mismas no eran después de todo la razón real para la invasión; lo que estaban haciendo era golpeando el terrorismo, asegurando al mundo. “NO ESTÁBAMOS MINTIENDO, dijo un funcionario; “es solo una cuestión de énfasis. (Washington Post, 27 diciembre 2001).

·         “No llego al extremo de pensar que los indios buenos son los indios muertos; pero sí creo que esto es cierto en nueve casos de cada diez; y en cuanto al décimo, mejor sería no investigar demasiado a fondo”. “El cowboy más depravado posee mejores cualidades morales que el indio medio”. (Theodore Roosevelt, en 1886 futuro presidente de los E.U.A.).

·         Los Estados pequeños pertenecen al pasado y no tienen porvenir. Las grandes naciones están absorbiendo rápidamente, para su defensa actual y su futura EXPANSIÓN, todos los espacios libres de la Tierra. Es un movimiento en bien de la civilización y del progreso de la raza. (Cabot Lodge, Revista Foro, Mayo 1895) ¿No se parece esto al “lebensraum” de Hitler?.

·         La población de Cuba está formada por blancos, negros, asiáticos y mestizos. Sus habitantes son, en general, indolentes y apáticos. Es obvio que la anexión inmediata de esos elementos a nuestra Federación sería una locura, y antes de hacerlo debemos limpiar el país, aunque para eso tengamos que usar los mismos métodos utilizados por la Divina Providencia, con Sodoma y Gomorra. Debemos destruir todo lo que esté al alcance de nuestros cañones, concentrando el bloqueo de tal forma que el hambre y su eterna compañera, la peste, puedan minar la población civil y destruir el ejército cubano. (General Nelson Miller, Subsecretario de Guerra y Jefe de las tropas destinadas a la invasión a Cuba.

·         El 25 de junio de 1935, Franklin D. Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos, tenía una opinión bastante favorable a Mussolini, expresando: “Estoy muy interesado y profundamente impresionado por lo que ha realizado y por su objetivo evidentemente honesto de restablecer a Italia e impedir trastornos generales en Europa”.

·         Winston Churchill, Primer Ministro del Reino Unido, cuando visitó a Mussolini abruptamente le confesó: “Duce, si yo fuera italiano, seria FASCISTA”.

·         Para aplacar la sed de Hitler, se decidió entregarle Checoslovaquia, además de 50 millones de dólares en oro checo que se hallaba en el Banco de Inglaterra. Franklin D. Roosevelt y Cordel Hull callaron sinfónicamente.

·         En 1988 había una serie de PRONAZIS genuinos, tipos antisemitas de Europa Central y Oriental, en el Consejo de Grupos de la HERENCIA REPUBLICANA de los Estados Unidos. (Los Angeles Time 13 de septiembre 1988)

·         Elliot Adams, Secretario de Estado adjunto bajo el gobierno de Ronald Reagan; fue indispensable para poner el mejor rostro posible sobre las atrocidades que estaban cometiéndose diariamente por los CONTRA en Nicaragua y otros países aliados de Washington en América Central, promoviendo un continuo apoyo para ellos; una EMINENCIA GRIS de los tiempos , que convertía hechos en sumisión ideológica. Una vez declaró: “CUANDO SE ESCRIBA LA HISTORIA LOS CONTRAS SERÁN HÉROES POPULARES”. (Los Angeles Weekly 9-15 de marzo 1990).

·         Existe un record inalcanzable de los gobiernos de los Estados Unidos, en relación con las veces que han votado en contra de proyectos humanitarios, anti-guerreristas, éticos, etc. en la ONU. Por ejemplo: el 13 de diciembre de 1985, al presentarse el Proyecto “Medidas a tomar contra actividades nazis, fascistas y neofascistas, Resolución No. 40-148, VOTARON EN CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS E ISRAEL. Como este ejemplo, se pueden publicar cientos de veces que los E.U. han votado en contra en resoluciones de este carácter.

·         Tras varios meses de investigación sobre el TERRORISMO en Italia, se reveló que, de nuevo, el hilo de la violencia NEOFASCISTA conducía  hasta los servicios de inteligencia y llegaba a la puerta de la Logia Propaganda 2, fundada por Licio Gelli, un EX FASCISTA supervisor de servicios secretos y HOMBRE DE LA CIA EN ITALIA,  de lo cual no habría sido ajena tampoco la RED GLADIO creada por la CIA en junio de 1956.

·         La CIA, dirigida por William Casey puso en marcha una gigantesca operación clandestina que envió 120 000 toneladas de armas y municiones, tres mil millones de dólares y miles de voluntarios hacia los mujahidines de Afganistán. La conexión con los talibanes permitió al gobierno de los Estados Unidos reunir a musulmanes disidentes de todo el mundo islámico y convertir un pequeño movimiento de emigrados en una organización militante de alcance mundial, que tras la marcha de los soviéticos de Afganistán volvió sus ataques contra el otro enemigo fundamental del Islam: los Estados Unidos.

·         Mediante posiciones de EXTREMA DERECHA como las del TEA PARTY en los Estados Unidos, estremecen el panorama ideológico de ese país, reavivando el RACISMO, la XENOFOB IA, el TEMOR y el ODIO.

·         El auge de corrientes de pensamiento  CONSERVADORAS  y del NEOCONSERVADURISMO, en los Estados Unidos, como fenómeno específico, estimulan doctrinas que resurgen con novedad como la de la SEGURIDAD NACIONAL y reactiva el pensamiento geopolítico e incluso el reavivamiento de enfoques con componentes FASCISTAS, junto a una práctica que invocando el enfrentamiento al terrorismo, abre el camino a concepciones y prácticas del TERRORISMO DE ESTADO.

·         La imposición dentro del espectro ideológico norteamericano de CONSERVADURISMO, ¿no recuerda acaso, la emergencia de un tipo de FUERZA FUNDAMENTALISTA, como la del FASCISMO ALEMÁN, que se imponía mediante una agenda despiadada, sin matices, de ideas simplistas repetidas hasta el infinito, que exige sumisión antes de coherencia, que no admite tonos diferentes a los propios?

·         La piedra angula del pensamiento NEOCONSERVADOR  en los Estados Unidos, radica en la creencia de que los Estados Unidos deben dominar el mundo, en lo político y en lo militar tras el fin de la Guerra Fría. (James Zogby. “Como operan los Neoconservadores”)

·         La mejor política es el franco EXPANSIONISMO a costa del resto del mundo. Cada EXPANSIÓN de un Estado civilizado significa una victoria para la ley, el orden y el derecho. (Theodore Roosevelt: “Expansion and Peace 1899).

·         El 2 de noviembre de 2000, cuando se pidió a un grupo de disidentes cubanos reunidos en la Oficina de Intereses en La Habana, simular una votación para elegir entre Bush hijo y Kerry como futuro presidente de los Estados Unidos, cuando se dijo que Bush había ganado, la concurrencia estalló en aplausos, y se dice que una señora (…) tras conocer los resultados de la “elección”, se orinó en medio del salón.

·         Tras los enunciados radicales de derecha, casi FASCISTAS, del PROGRAMA SANTA FE I Y II, estrategia de contraofensiva y reconquista mundial del imperialismo norteamericano a inicios de los 80, estaba la mano de los NEOCONSERVADORES, entre ellos ELLIOT ABRAMS, quien fuera Subsecretario de Estado durante el gobierno de Ronald Reagan.

·         Por una parte tenemos una expresión permanente, la política constante de conquista, el uso del terrorismo como chantaje, la fuerza como una política de  imposición, la idea de excluir, actuar con la fuerza unilateral, toda esa doctrina directamente derivada del III REICH. Es posible establecer un paralelo con el FASCISMO ALEMAN. (James Petras).

·         Tenemos una fusión del imperialismo, el FASCISMO y el FUNDAMENTALISMO; y esa es una mezcla muy peligrosa y potente. (James Petras).

·         “El papel que desempeñará en realidad las fuerzas armadas estadounidenses será el de mantener el mundo seguro para nuestra economía y abierto a nuestro asalto cultural, a tal fin,  DAREMOS MUERTE A UN GRAN NUMERO DE PERSONAS”. (Comandante Ralph Resters, responsable de guerra del futuro, Oficina del Jefe Adjunto del Estado Mayor para la Inteligencia del Ejército de EU. Publicado en Revista Trimestral de la US Army  War  College entre 1995 y 1997).

Pasando rápidamente al tema del día, o sea, la Administración del Presidente Donald Trump, primeramente quisiera exponer brevemente una deducción que me vino a la mente, teniendo en cuenta siempre los vericuetos de la historia de esa nación, al VATICINAR en un documento que redacté en JULIO DE 2013, lo que sobrevendría posteriormente al termino del mandato del Presidente Barack Obama en noviembre 2016, Y QUE PARECE ADIVINÉ:

·         Emergerán victoriosas las figuras más ultra-derechistas y neoconservadoras (y fascistas), que pacientemente han aguardado para la toma del poder”.

Pienso que en el objetivo de este escrito no está concebido hacer un análisis de los hechos que han tenido lugar en el espacio de tiempo de los 2 años y medio, en que Donald Trump se encuentra ejerciendo  como Presidente.

Sin embargo, considero que SÍ puedo hacer algunos comentarios, dentro de mis posibilidades, que nos puedan esclarecer CIERTOS DETALLES, a veces absurdos, que sobresalen en las actuaciones y decisiones de esta Administración hasta la fecha.

En primer lugar, es muy importante destacar, que en ese lapso de tiempo, Donald Trump HA IDO ELIMINANDO, O MEJOR DICHO, LE HAN IDO LIMPIANDO LA PISTA, según mi criterio, de una serie de personajes que parecían adecuados en los cargos para los que fueron nombrados, en un gobierno ultraderechista y neofascistas como el de Trump.

Sin embargo, la limpieza produjo una acción que significó la REVELACIÓN incuestionable de hacia adonde va, y de qué forma proseguirá, su Gobierno al nombrar a TRES JINETES DEL APOCALÍPSIS:  MIKE POMPEO, JOHN BOLTON Y ELLIOT ABRAMS. Veamos a continuación parte de sus “brillantes” carreras:

·         MIKE POMPEO. Ultra conservador, hostil al cierre de la Base de Guantánamo, partidario de dar marcha atrás en el tratado nuclear con Irán, que dice es un Estado promotor del terrorismo. Por 20 años fue militar estrechamente vinculado a las actividades de las tropas especiales de la Marina. Pertenece al ultra derechista Tea Party.

·         JOHN BOLTON. Ha servido en diferentes cargos durante los mandatos de Reagan, Bush padre, y Bush hijo. Vinculado con la ultra derecha extremista; cuando fue Embajador  ante la ONU en 1994, declaró que “no existe tal cosa como la ONU, solo existe la Comunidad Internacional que solamente puede ser encabezada por los Estados Unidos”. Como Subsecretario de Estado del 2002 al 2005, acusó a Cuba de compartir tecnología sobre armas biológicas con países terroristas. Es cooperante del Tanque Pensante ultra conservador, American Enterprise Institute.

·         ELLIOT ADAMS. Asesor de Seguridad de Estado durante la administración de Bush padre. Asesor Principal de Seguridad Nacional de Condolleezza Rice. Asistente Especial del presidente del National Security Council (Consejo de Seguridad Nacional). Fue imputado por su participación en el escándalo Irán Gate en el gobierno de Reagan. Estuvo también involucrado en violaciones múltiples de los derechos humanos en El Salvador, Honduras y Nicaragua, colaborando con grupos violentos. Ayudó a planificar el golpe de Estado de abril 2002 contra el presidente Hugo Chávez. Es miembro de varios Tanques Pensantes.

Y es así como hemos observado lo más insólito de esa caterva de neo-nazi-fascistas, incluyendo a su mandatario, pues se han convertido en unos mentirosos psicópatas. Son embustes tan absurdos y desfachatados que ni se inmutan al expresarlos. Podrían ser motejados como los PINOCHISTAS (POR PINOCHO Y POR PINOCHET).

El famoso periódico The Washington Post, que ha estado siguiendo las mentiras que emite Trump, plantearon que ya lleva un record de más de 10 mil mentiras.
No sé si el pueblo estadounidense se volverá a equivocar de nuevo, al reelegirlo en el 2020, pero si estoy consciente que si esto sucediese, el mundo se verá abocado a conflictos interminables y holocausticos.  

Para terminar, hago la siguiente pregunta: ¿La situación en los Estados Unidos, Europa y en el mundo en estos momentos será tal como para que se decida que el famoso  GRUPO BILDERBERG o el GOBIERNO MUNDIAL, intervenga?


 Habana, Cuba. 8 de mayo de 2019. “Año 61 de la Revolución”

Julio Sergio Alcorta Fernández

Desafío formidable

Por Ricardo Torres Actualizado May 9, 2019

LA HABANA. Las declaraciones recientes de las autoridades cubanas no dejan dudas sobre la creciente preocupación por el empeoramiento de la situación económica del país. El denominador común atribuye este proceso a factores esencialmente externos, y principalmente a las sanciones de Estados Unidos. La historia en el terreno es un poco más compleja.

Desde 2007, hace casi 12 años, el gobierno cubano emprendió una nueva etapa de transformaciones en el modelo económico cubano. En 2008 se iniciaron cambios prometedores en la agricultura. En septiembre de 2010, se flexibilizó el ejercicio del trabajo privado. En 2011, se adoptó un documento central para orientar los cambios, los Lineamientos.

No menos importantes fueron un conjunto de medidas que ampliaron los derechos individuales de los ciudadanos cubanos, como la posibilidad de comprar líneas móviles, la venta de computadoras y otros equipos de reproducción de audio y sonido, la libre compra-venta de viviendas y autos, la eliminación del permiso de salida, y la posibilidad de hospedarse en instalaciones turísticas previamente reservadas para los visitantes internacionales. Este repaso es pertinente, porque puede dar cuenta del mayoritario apoyo que tuvo este proceso, aun cuando no estuvo exento de problemas y no todos pudieron sacar igual provecho del mismo.

Entre 2009 y 2017, el sector no estatal pasó de 800 mil a 1,4 millones de trabajadores, solo un 11,5 por ciento inferior al total de empleados en las empresas estatales, a pesar de todas las restricciones que operan en contra de este sector. La historia del cuentapropismo es aún más extraordinaria. El número de cuentapropistas creció en cuatro veces (desde 147 mil a 595 mil). Los ingresos al presupuesto de este sector eran el 4 por ciento del total en 2010, en 2019 se prevé llegarán hasta el 13 por ciento, como mínimo.

Esto permitió, por ejemplo, que el empleo en el sector público disminuyera en más de una cuarta parte entre 2010 y 2018, lo que equivale a poco más de 1 100 mil puestos de trabajo. En medio de un crecimiento económico muy modesto, esto debe haber sido un factor clave en el aumento del salario medio en el período, que fue del 78 por ciento. Sin embargo, una tendencia preocupante es la informalidad. En ese mismo lapso, la proporción de personas en edad laboral con un empleo formal pasó de 73 a 64 por ciento, una trayectoria insostenible para el presupuesto y la viabilidad de las políticas sociales, además de exacerbar la desigualdad.

Los principales agregados macroeconómicos tampoco mostraron una evolución favorable. El PIB real (a precios de 1997) creció un 2,2 por ciento anual. Aunque experimentaron un incremento hasta 2013, tanto las exportaciones como las importaciones se ubican hacia 2018 en los niveles de 2010. No obstante, la situación ahora es más precaria.

Primeramente, la restructuración de la deuda externa supone nuevos compromisos de pago que no existían en aquel momento. En segundo lugar, los visitantes internacionales pasaron de 2,5 a 4,7 millones en 2018, lo que implica una demanda adicional notable. El volumen de inversiones aumentó desde 4200 a 9300 millones de pesos en 2018, con un significativo componente de equipos e insumos importados. Si bien el acceso a créditos externos ha mejorado en alguna medida, las remesas han crecido y la inversión extranjera se ha dinamizado tímidamente, estas fuentes han sido insuficientes para evitar un descalce en moneda extranjera para las obligaciones de la nación. La creciente demanda de artículos importados que no se ofertan en los mercados del país junto a la pérdida de convertibilidad del CUC vienen creando un circuito paralelo de circulación de dólares.

Algunos acontecimientos externos han agravado esta situación. El primer factor es el pronunciado declive económico venezolano. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la economía venezolana se ha contraído más de un 50 por ciento desde 2014. La producción de petróleo pasó de 2,7 millones de barriles diarios en ese año a un promedio de solo 966 mil en el primer trimestre de 2019, una contracción del 65 por ciento, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC).

En esas condiciones, es esperable una caída en similar proporción de los envíos a Cuba, que se estimaron en algún momento entre 90 y 100 mil barriles al día. Desde agosto de 2017 dejó de existir la empresa mixta que operaba la refinería de petróleo de Cienfuegos, cuya comercialización de refinos representó una fuente significativa de ingresos externos. La elección de Jair Bolsonaro en Brasil, conllevó a la decisión cubana de terminar su participación en el programa Mais Médicos, que representaba una entrada de entre 250 y 300 millones de dólares.

A partir de septiembre de 2017, una serie de acontecimientos ha golpeado a la industria turística, el único gran sector exportador que había mostrado una trayectoria favorable en el período analizado, particularmente después de 2014. El huracán Irma, las alertas de viaje emitidas por el departamento de Estado y las nuevas regulaciones para los viajes de estadounidenses a Cuba, publicadas en noviembre de ese año, desencadenaron la tormenta perfecta que ha congelado los incrementos de visitantes, mientras los ingresos se redujeron en 2018. La activación del Título III de la Ley Helms-Burton y las recientes restricciones adicionales para viajes y remesas, aumentarán los costos de financiación, y menguarán un poco más los ya insuficientes ingresos en divisas.

Los resultados son conocidos. Una abultada lista de impagos a proveedores e inversores extranjeros que socava la posibilidad de mantener los suministros adecuados y la estrategia de atracción de capital foráneo. Estos se estiman por varias fuentes en cifras cercanas a 1500 millones de dólares. Las escaseces de productos de diverso tipo no son nuevas en el contexto cubano, pero se han agravado apreciablemente en el último cuatrimestre. No se debe esperar una mejoría a corto plazo.

A pesar de todo esto, Cuba podía haber llegado en mejor situación a este contexto. La apertura al sector privado y cooperativo fue incompleta y contradictoria, e incluso se intentó una reversión parcial. Peor aún, se hizo en el marco de una reforma lenta que no transformó los aspectos más retardatarios del modelo cubano, como el modelo de planificación.

Los cambios en la empresa estatal fueron esquemáticos, reproduciendo fórmulas del pasado, y creando nuevas estructuras que continúan drenando los escasos recursos del sector público. Los llamados a incrementar las exportaciones han sido precisamente eso, llamados. La inversión extranjera quizá ha sido la apuesta más consistente, pero enmarañada en el burocratismo y el desconocimiento de los estándares más elementales del mundo de los negocios contemporáneo. Las políticas sociales no se transformaron lo suficiente para atender los nuevos desafíos de una sociedad más desigual.

Para todo lo anterior, siempre han aparecido mil excusas: que si estamos en los inicios, sin prisa pero sin pausa, todavía es pronto para hacer una evaluación completa, vamos a usar experimentos, ahora no están creadas las condiciones, tenemos que retroceder porque los resultados no son los esperados, nos equivocamos y hay que rectificar… y un largo etcétera. Resulta doloroso decirlo, pero en vastos sectores del sector público cubano existe una ignorancia desconcertante de los principios básicos que rigen el funcionamiento de una economía.

El gobierno cubano tiene ante sí un desafío formidable. La maraña que atenaza cualquier esfuerzo de cambio es resultado de los intereses creados a lo largo de tantos años. De tratar de sustituir las relaciones monetario-mercantiles por órdenes administrativas, siempre voluntaristas, de espaldas a la realidad. De una mentalidad arcaica que asume que Cuba tiene que ser compensada por atreverse a plantar cara a Estados Unidos, que busca acuerdos ventajosos una y otra vez para esquivar los problemas del modelo en casa, cuyas soluciones se posponen indefinidamente. Que propone una interpretación del mundo desconectada peligrosamente de la realidad, con muy poca sofisticación para sobreponerse a la compleja geopolítica de esta Isla caribeña. Todavía se aspira a regresar a la burbuja social y económica en que vivía Cuba en la década del ochenta.

Las crecientes dificultades económicas afectarán desproporcionadamente a los más vulnerables. Sea esta una oportunidad única para que las autoridades encuentren el impulso definitivo que permita deshacer los nudos que atan el desarrollo de este país. Pero ahora será mucho más difícil. La Cuba que se asoma a este abismo es muy diferente a la de los años noventa. Los ciudadanos no llegan en las mismas condiciones. Su gobierno no tiene la legitimidad del liderazgo anterior. El sector público enfrenta dificultades crecientes para retener a sus mejores talentos, ahora que son más necesarios que nunca.

¿Qué se puede hacer?

Continuará…

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Cuba: soluciones económicas en casa

Por Ricardo Torres Actualizado May 8, 2019

LA HABANA. No es un secreto que el deterioro del entorno externo incidirá de forma inexorable y negativa en las perspectivas de la economía cubana a corto plazo. Sin embargo, hay varias alternativas que vale la pena explorar. Una buena premisa podría ser la adopción de medidas consistentes con la reforma planteada (aunque queda claro que esta puede interpretarse de diversas formas, habida cuenta de la ambigüedad y dispersión de las propuestas).

El obstáculo más importante para el gobierno, específicamente para aquellos que apuestan por un cambio profundo pero ordenado, es forjar el consenso mínimo y las alianzas para hacerlo posible. El país requiere apostar a sus recursos internos y hacer un esfuerzo consistente para buscar oportunidades en las relaciones internacionales. Un mundo multicéntrico ofrece nichos que se pueden aprovechar.

A corto plazo, el ajuste será inevitable. En los noventa se hablaba de repartir “equitativamente” los costos de la crisis. La contracción del salario real y la libreta de abastecimiento fueron dos herramientas clave. Ahora la situación es otra; los cubanos de la Isla no llegan en igualdad de condiciones a este período de austeridad, por lo que conviene repensar los enfoques para amortiguar el impacto sobre los grupos más vulnerables. Parece recomendable concebir mecanismos de redistribución que tengan en cuenta estas diferencias. Asimismo, dinamizar ciertos sectores requerirá la adopción de nuevos esquemas de incentivos, lo que puede provocar cierta diferenciación adicional, que en este caso sería recomendable.

Sin embargo, las transformaciones fundamentales están en el enfoque general, que sigue anclado en el pasado. Primeramente, aunque la inversión total ha venido aumentando sostenidamente desde 2010 a un ritmo de 8,3 por ciento anual, los montos totales están por debajo de lo requerido. Sin embargo, más preocupante resulta que no ha cambiado suficientemente el marco en el que esta tiene lugar, específicamente la información disponible para estas decisiones. En estas condiciones, es difícil asumir que la viabilidad de esos proyectos está asegurada. El sistema monetario y cambiario, pero también el mecanismo de planificación central en su conjunto necesitan una mudanza radical, de forma tal que la economía en su conjunto disponga de mejores señales. Resulta clave que el gobierno pueda comprometerse a adoptar reglas claras, que fomenten la inversión doméstica.

Tres áreas vienen ocupando la atención del discurso público en meses recientes: exportaciones, sustitución de importaciones y encadenamientos productivos. Desafortunadamente, las señales iniciales no son halagüeñas. Sigue primando una visión administrativa sobre estos temas. A corto plazo, las mayores oportunidades de exportación permanecen concentradas en servicios médicos, turismo, y productos farmacéuticos. Lo verdaderamente importante sería crecer con criterio estratégico, de forma tal que la conquista de nuevos mercados sea menos vulnerable a vaivenes políticos.

Exportar los “excedentes” denota un desconocimiento grave de los mercados internacionales. Es bien conocido que a la mayoría de las empresas extranjeras que se han instalado para atender el mercado doméstico no les resulta muy atractivo exportar desde Cuba. Ello tiene que ver con los costos laborales y la infraestructura física. Una buena idea sería otorgar un tratamiento preferente a los exportadores, tal y como se hizo en los noventa a través del CUC (mientras conservó su convertibilidad). Encima de todo, será poco probable que Cuba mejore su competitividad externa exportando un poco más de lo mismo. Es necesario incorporar nuevos productos, políticas específicas, y un ambiente propicio para la creación de nuevas empresas, pues la diversificación deseada no llegará de unidades ya establecidas.

Es la exportación, no la sustitución de importaciones, el núcleo de una estrategia exitosa. De hecho, el desarrollo del país requiere mayores niveles de importaciones, incluyendo bienes de consumo y productos intermedios. Pero hay áreas con un potencial enorme, como la agricultura. Lo que parecía un cambio prometedor en 2008 se diluyó en medio de una batalla ideológica sin sentido. La producción desde 2005 se comportó como sigue: viandas (+7,6 por ciento; 0,59 por ciento anual); hortalizas (-23,4 por ciento; -2,2 por ciento anual); frutas (+5,2 por ciento; 0.42 por ciento anual). Aumentos apreciables se produjeron solo en el frijol y el arroz. En la ganadería el aumento más notable ocurrió en la carne de cerdo, aunque con estimaciones negativas para 2019. No se puede seguir repitiendo que los problemas en el sector se deben esencialmente a la falta de recursos. Si no se transforma el marco en el que operan los agentes, no habrá resultados duraderos y los recursos invertidos se desperdiciarán. Aunque resulte doloroso para algunos, esto incluye una mejor definición de los derechos de propiedad y la creación de verdaderos mercados de insumos y bienes de capital, incluyendo la eliminación de intermediarios estatales ineficientes (en el sentido de que incrementan costos sin proveer un servicio necesario, casi siempre sin competencia).

Los encadenamientos productivos no se desarrollan por decreto. Existe un conjunto amplio de restricciones que limitan las relaciones horizontales entre empresas de diverso tipo. Además, sin un sistema de precios funcional y amplias prerrogativas para la gerencia, difícilmente estos avanzarán. Muchos ejemplos alentadores se observan en el sector no estatal, en medio de un marco regulatorio precario.

En el escenario internacional, Cuba debe abandonar definitivamente la premisa de que amortiguar el impacto de las sanciones de Estados Unidos a través de acuerdos “ventajosos” es la mejor forma de lidiar con su compleja geopolítica. Estos “buenos” acuerdos proveen un poderoso incentivo para posponer soluciones duraderas a los problemas en casa. También permiten rehuir estrategias para cambiar la tormentosa relación con el vecino del Norte. El gobierno cubano puede hacer mucho más respecto a los cubanos residentes en el exterior, si aspira a que estos participen positivamente en el desarrollo. Resistir y condenar las agresiones no es suficiente.

Cuba debe hacer más para acercarse a instituciones financieras multilaterales, particularmente aquellas que no están sujetas a la influencia de Estados Unidos. Aunque las Américas constituyen el espacio natural de inserción externa, el mundo se vuelve cada vez más pequeño. Luego de la lamentable decisión de activar el Título III de la Ley Helms-Burton, el gobierno cubano debe coordinar estrechamente la respuesta con la Unión Europea, Canadá y otros países.

Sin embargo, el trabajo más importante está en casa. Por más duras que sean las condiciones externas, el ambiente de negocios en Cuba está lejos de los mejores estándares internacionales. Su mejoría no tiene que ver con entregar el país a las empresas extranjeras. Las negociaciones y el tratamiento a los inversionistas debe ser profesionalizado. Lamentablemente, ahora afloran las carencias de las propias empresas cubanas y de los reguladores. Casi treinta años de “apertura” a la inversión extranjera se aprovecharon muy poco para crear capacidades internas.

Todo lo anterior, ya de por sí complejo, se tiene que enfrentar con un sector público hipertrofiado que resulta poco atractivo para las nuevas generaciones. Si se logra dinamizar la empresa estatal, la privada y las cooperativas, y se limita la acción administrativa, se podría continuar racionalizando el empleo en ese sector. Con recursos escasos es necesario ofrecer nuevas oportunidades a empleados talentosos.

Todo es posible, pero hay que actuar consecuentemente. Las reuniones diarias y los chequeos de objetivos no sustituyen a las buenas políticas. Más control y disciplina no harán crecer a la economía cubana. Cuba no necesita más sino mejores normas.

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¿Cuba regresará al Periodo Especial? (+ Podcast)

Por: Dianet Doimeadios Guerrero, Lissett Izquierdo Ferrer, Deny Extremera San Martín, Edilberto Carmona Tamayo
En este artículo: Cuba, Economía, Período Especial
9 mayo 2019
El podcast de Cubadebate se graba en el estudio de radio de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.
El podcast de Cubadebate aborda hoy la situación de la economía cubana, que transita por una compleja coyuntura, según ratificó el presidente Miguel Díaz-Canel, en la última reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Hemos invitado a dos expertos cubanos:
  • José Luis Rodríguez, Doctor en Ciencias Económicas y asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.
  • Ariel Terrero: especialista en asuntos económicos y vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba.
—Profesor, ¿regresa el Periodo Especial en Cuba?
José Luis: Que estamos enfrentando una coyuntura compleja está claro, y que la situación —por lo menos en dos años— no va a propiciar crecimientos mayores de 1 a 2%, se dijo también en la Asamblea Nacional.
Recordemos que el Periodo Especial se desató a partir del derrumbe del campo socialista. Cuba prácticamente perdió todos sus vínculos económicos externos, el PIB cayó casi en un 35% de 1989 a 1993 y se creó una situación de emergencia nacional. Esta no es la situación que tenemos hoy ni parece que vayamos a entrar en una situación de tal naturaleza, a no ser que ocurra un fenómeno imprevisible.
Eso no quiere decir que pueda existir un empeoramiento de las condiciones de reproducción de la economía cubana, sobre todo, a partir de que se recuperó gradualmente una serie de elementos que fueron afectados durante los años más agudos del Periodo Especial de 1990 hasta 2004, cuando se volvió a recuperar el PIB.
Las condiciones fueron mejorando gradualmente hasta 2008, cuando se desató una crisis en la economía mundial de la cual Cuba no escapó, tuvimos un desequilibrio financiero muy fuerte en ese año. Entonces, a partir del 2009 fue necesario ajustar el crecimiento de la economía a la disponibilidad de los recursos que esa situación empezó a crear. Así, los ritmos de crecimiento bajaron.
En 2009 se planteó la necesidad de crear las condiciones —que se concreta en los Lineamientos en 2011— para evitar que se repitiera la crisis desde el punto de vista financiero externo que el país había tenido que enfrentar en 2008. Esto suponía a corto plazo tres cuestiones que había que atender con la mayor urgencia:
  1. Lograr un reequilibrio de la balanza de pagos del país; es decir, la relación entre ingresos y gastos en moneda libremente convertible (MLC), que no podría continuar siendo deficitaria sin freno en el tiempo.
  2. Había que producir una serie de cambios que estimularan la productividad del trabajo, eliminando los obstáculos que impedían su crecimiento.
  3. Crear condiciones de infraestructura productiva, en la energía eléctrica, el agua, el transporte, etc., para que lo que se lograra en esos años no quedara desconectado del entorno.
¿Qué ha pasado en estos años? Se obtuvieron ritmos de crecimiento gradualmente más altos. En 2009 fue solo 1.4%; después fue creciendo hasta 2012, en 3%, y luego, por una serie de afectaciones en nuestros ingresos externos, volvió a decrecer el ritmo de crecimiento hasta 1% en 2014.
En ese momento, en la ANPP, se hizo un reconocimiento que sigue siendo válido: para crecer, el país tenía que importar, no podía cambiar la relación entre crecimiento e importaciones, y ese año se tomó la decisión de incrementar las importaciones.
¿Por qué no se hizo antes? El problema está en que a finales de 2014 se presentó un elemento nuevo que permitió adoptar una serie de decisiones en ese sentido. En primer lugar, se firmó con Venezuela una serie de convenios, que posibilitaron ampliar la colaboración con ese país, que ya venía implementándose desde 2004 y, por otro lado, se inició el proceso de normalización de relaciones con los Estados Unidos (17 de diciembre de 2014), y eso creó expectativas muy favorables, lo que se llama en economía el “efecto demostración”.
Tuvimos a lo largo de dos años una serie de visitas de jefes de Estado, desde François Hollande, de Francia, hasta Shinzō Abe, de Japón, todos interesados en que, si se daba ese proceso de normalización, querían invertir en Cuba. Eso amplió nuestra capacidad de importación y, lógicamente, crecimos 4.4% en 2015, un crecimiento muy notable respecto al 1% de 2014. Esa situación duró hasta 2016, cuando se presentaron una serie de dificultades con el suministro de petróleo de Venezuela y se generó un desequilibrio fuerte en la economía nacional, que redujo su ritmo de crecimiento hasta 0.5%.
A partir de ese momento hemos tenido que enfrentar esas dificultades con la energía y, por el otro lado, entró en el escenario el señor Donald Trump, que desde que accedió a la presidencia en enero de 2017 inició un cambio en las relaciones de EE.UU. con Cuba. En junio de 2017 comenzaron a desmontar las pocas medidas que se habían logrado con la administración de Barack Obama, cuestión que se ha acrecentado en los últimos tiempos.
Esa situación no solo impacta en nuestras relaciones directas con EE.UU. sino que revierte el “efecto demostración” que sucedió positivamente con Obama, pues ahora todo el mundo tiene la preocupación de que todo aquello haya ido atrás y que Cuba no pueda avanzar como se prefiguró entre 2014 y 2016. Y eso ha repercutido en los ritmos de crecimiento de la economía, se ha hecho más difícil obtener créditos, estamos pagando deudas que se renegociaron a lo largo de estos años, partiendo de que iba a haber un crecimiento, el cual no se ha dado en la medida esperada, lo que ha creado muchísimas más tensiones desde el punto de vista financiero.
En resumen, estamos creciendo del 2016 para acá en 1.1% solamente, frente a 4.4 % en 2015 y 2.3 % de 2011 al 2016.
—Cada cierto tiempo se repiten periodos de crisis, en los que hay recortes de combustibles, de electricidad y escasez de productos básicos en las tiendas, con la consiguiente subida de precios. ¿Por qué la economía cubana es tan vulnerable?
Ariel Terrero: El primer problema de vulnerabilidad es la alta dependencia de la economía externa, no solo de un país sino en general. Cuando la economía externa tiene una situación de crisis siempre tiene un impacto o reflejo en la cubana.
El profesor José Luis se refería a lo que ocurrió en 2009. Aunque ahora no nos acordamos mucho y la comparación la remontamos a los años noventa, en 2009 también se hablaba sobre si íbamos a volver al Periodo Especial. Y en aquel año 2009 no estábamos en una situación similar. Tampoco en 2019.
En 1990 se adoptó el Periodo Especial en tiempo de paz como un programa para hacer frente a una crisis, a una recesión económica, en la que esencialmente se renuncia a los programas de desarrollo para resistir y proteger las conquistas sociales que se habían logrado. En el presente estamos en una situación también de medidas que se están estudiando con mucha cautela, con mucho cuidado, pero todavía se mantienen programas de inversiones, de desarrollo. La situación es esencialmente diferente, se aproxima un poco más a lo que ocurrió en 2009.
Incluso, a pesar de esa enorme dependencia, hoy hay una característica de la economía cubana que la diferencia de los años noventa: la diversificación, al menos inicial, que se ha logrado dentro de esa dependencia.
Si en 1990 se dependía en más de 80% del comercio con la Unión Soviética, hoy están presentes de forma importante Venezuela y China, además de otros países de la Unión Europea que tienen presencia en el comercio exterior cubano. Todavía Cuba no está satisfecha con el nivel de diversificación que ha logrado, pero realmente la situación es diferente, que fue lo que sucedió en 2009, con la repercusión de la crisis mundial de 2008 y una contingencia de huracanes al cierre de ese año, que fue desastroso para Cuba.
Hoy están sumándose una serie de factores como la crisis que está viviendo la economía mundial, las afectaciones en el suministro de energía y otros recursos de Venezuela, y el recrudecimiento de las medidas del bloqueo estadounidense por parte del gobierno de Donald Trump.
Estos son elementos permanentes en la economía cubana, junto a debilidades internas que tienen que ver con que no se ha logrado ordenar un modelo económico realmente eficiente. Ese es el objetivo de la actualización del modelo económico cubano: acabar de encontrar un funcionamiento de la economía interna, que resuelva los problemas con los que se tropieza constantemente, como la falta de conexión entre sectores y territorios; la falta de encadenamientos productivos eficientes entre los productores internos e, incluso, con los suministradores del exterior. Los tropiezos y los obstáculos por burocracia suelen ser también grandes.
Y hay otro elemento que se viene arrastrando, la dualidad monetaria y cambiaria. Si en sus inicios fue un alivio, hoy todo el mundo reconoce que genera muchas dificultades a la hora de ordenar un proceso económico, comercial, de inversiones, de funcionamiento del salario, etc. Genera fragmentación y falta de coherencia en el funcionamiento de la economía. Está reconocida como una necesidad la unificación monetaria y cambiaria, pero se convierte en una situación tan difícil que todavía no se ha logrado, por lo menos, primero, un consenso acerca de la manera de proceder, y segundo, sobre el momento oportuno para hacerlo.
Ariel Terrero en El podcast de Cubadebate. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.
—¿Qué otros problemas frenan el desarrollo de la economía?
Ariel Terrero: Un reflejo del freno se percibe en la dependencia tan alta de la importación de alimentos. La agricultura cubana es una deuda, en las producciones pecuarias, de leche, granos. Se han ido buscando múltiples formas pero no han funcionado. Se dieron pasos para levantar la capacidad de las cooperativas, igualar un poco más la UBPC a la CCS, pero todavía no se ha hecho el nivel de inversión alto que necesita la agricultura. Lograr una mayor capacidad de producción de alimentos sería algo importantísimo para una economía que hoy depende mucho de la importación de combustibles y alimentos.
Necesitamos importar más tecnologías, porque el alimento es para comer no para desarrollarnos, aunque todos queramos que las tiendas se llenen de alimentos. Hay que buscar otras alternativas que sean de producción de alimentos propios e importar lo inevitable. Ese asunto lastra mucho a la economía cubana hoy.
Otro elemento en el cual queda mucho por hacer son las inversiones extranjeras. Cuba mantiene un programa de desarrollo de inversiones con el cual ha ido logrando un incremento de las inversiones nacionales y extranjeras, pero todavía estamos muy distantes de la meta que nos propusimos, acordada en la Asamblea Nacional, de lograr entre 2 000 y 2 500 millones de dólares de inversión por año. Estamos todavía por debajo de 1 000. Nos queda mucho por andar, porque necesitamos de esta alternativa que nos facilitará financiamiento, mercados externos y desarrollo tecnológico.
José Luis: Hace años, la Oficina Nacional de Estadística e Información desarrolla una encuesta de la situación económica de los hogares, donde las personas reflejan cuáles son sus principales preocupaciones. Desde los años ochenta no ha cambiado el perfil de las preocupaciones de los cubanos.
La encuesta 2010-2011 arrojó como principal preocupación de los cubanos que no alcanza el dinero, según el 27% de los encuestados. Está claro, incluso Raúl lo reconoce en uno de sus primeros discursos como presidente en 2007. Luego, el 23% identificó el problema de la insuficiencia de la alimentación; el 16%, la vivienda, y aproximadamente el 13%, el transporte. Ahí se concentran hace años las cuatro principales demandas de la población.
Haciendo referencia a los alimentos, es justo plantearse el problema de la sustitución de importaciones. El país importa alrededor de 2 000 millones de dólares en alimentos todos los años, entre el alimento animal y el de consumo directo de la población. De esa cifra, lo que se puede sustituir está entre 600 y 800 millones aproximadamente, porque se ha demostrado que hay alimentos que en Cuba no se pueden producir, al menos rentablemente: el trigo, la soya, el ganado de carne.
¿Qué tenemos para poder hacer eso? Hay que ser justos en este sentido porque las condiciones agroecológicas de Cuba no son favorables. Hace años que se sabe que aquí los terrenos que tienen rendimientos buenos o muy buenos son solo el 33% de la tierra agrícola, alrededor de 6 millones de hectáreas; por lo tanto, en el 67% tienes que complementar la base que tiene el suelo con agua, fertilizantes o pesticidas para que la producción sea favorable. Por ejemplo, la papa en Cuba no puede sembrarse más allá de Ciego de Ávila, lo mismo pasa con el plátano en las provincias orientales, no hay agua ni potasio suficiente.
¿Qué se ha hecho en ese sentido? Se han realizado inversiones complejas, estamos en el proceso de construcción del Trasvase Este-Oeste para suplir la carencia de agua en las provincias orientales, para llevar el agua de las montañas a los sembrados y poderla utilizar en la agricultura. El Valle de Caujerí tiene agua hoy a partir de esta inversión y es el terreno más fértil para producir alimentos en Guantánamo. Ya en el trasvase se han invertido 800 millones de dólares y es una inversión estratégica para el país, pues tenemos que regar el 31% de la tierra agrícola porque no hay lluvia suficiente.
No hemos podido hacer todas las inversiones que requiere la agricultura, porque necesariamente hay que invertir en aquello que se recupera más rápido, para poder resolver problemas. Quiero ilustrar esto porque hay dificultades objetivas en este sentido que es necesario tener en consideración.
¿Dónde se ha avanzado? Por ejemplo, estamos en el punto donde podemos garantizar la demanda del país en frijoles y tenemos condiciones para producirlos. No se avanza igual en el arroz, porque requiere agua y variedades de mayor rendimiento, estamos en 3.5 toneladas por hectárea cuando, con el aseguramiento necesario, el rendimiento se podría duplicar.
Está identificada claramente la situación que tenemos en la producción de alimentos y donde existe el recurso que compense las debilidades del suelo o que introduzca técnica se resuelve el problema. ¿Por qué el tabaco se ha mantenido incólume en todos estos años de dificultades? Porque tiene un financiamiento fijo que le permite obtener todo lo que le hace falta. La necesidad de recursos adicionales en la agricultura y las decisiones que hay que tomar para compensar las debilidades que tiene el suelo agrícola de Cuba forman parte de la realidad que hay que evaluar.
—¿Cuánto afecta al funcionamiento de la economía la falta de los encadenamientos productivos?  
Ariel Terrero: Los problemas en los encadenamientos productivos son una derivación de que no ha existido una adecuada planificación de los programas de desarrollo. Ha sido reconocida como una debilidad en la planificación la necesidad de planes de largo plazo que prevean adecuadamente qué sectores voy a desarrollar y hacia dónde los voy a desarrollar; dentro de esa estrategia es que se va a poder establecer un mejor encadenamiento productivo entre sectores diferentes, porque, por ejemplo, voy a invertir en hoteles, en necesidades del turismo, y voy a invertir en industrias que abastecen el turismo, como en el sector de las energías renovables. Las inversiones que se desarrollan en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel van respondiendo a esa estrategia.
La industria del turismo ha sido pensada como una locomotora de la economía y ciertamente lo es, porque para su desarrollo requiere del abastecimiento de otros sectores. Creo que se ha avanzado bastante en esa dirección, pero todavía no lo suficiente como para que ese sueño sea realidad. Considero que el actual impulso al sector del turismo es una de las estrategias más inteligentes que hemos tomado, una posibilidad para el desarrollo probada en otros países de la región del Caribe.
Hay mucho por hacer, cada sector de la economía tiene el desafío de elaborar su propio plan a largo plazo. Y en la medida en que se logre este progreso de manera simultánea, la economía tendrá más garantías de autosostenibilidad, aunque siempre, por sus propias características, deberá depender de importar determinadas materias primas.
El Doctor José Luis Rodríguez en El podcast de Cubadebate. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.
— ¿El plan impacta en los problemas que tiene la economía?
José Luis: El tema de la planificación no está totalmente resuelto, empezando por un asunto bastante debatido y sobre el cual creo que se puede accionar más directamente: la participación de los trabajadores en el proceso de planificación. Hoy el plan todavía se hace “arriba” y “baja” a los centros laborales, y ahí se somete a la discusión de los trabajadores de una manera formal, porque ya cuando un plan viene hecho es muy difícil que se hagan cambios. Sería muy diferente si la gente pudiera proponer un plan que se ajustara después a las posibilidades del país. Pero eso significa un cambio en la concepción de la planificación, significa gestión descentralizada, que es otro elemento clave de la gestión económica que todavía no hemos logrado y está en los documentos rectores. Esto cambiaría lógicamente la calidad del proceso de planificación.
Todo eso hay  verlo como un sistema, porque no necesariamente se resuelve con que la gente proponga el plan; tiene que haber otros elementos relacionados con el sistema de estimulación y con la capacidad de generar alternativas en una empresa que opere de forma descentralizada con los recursos.
Hay alternativas que empleamos en años anteriores y, sin embargo, no se han vuelto a tomar. El país tuvo entidades que operaron descentralizadamente financiamientos en el sector del turismo. Por ejemplo, Finatur era una entidad que contaba con fondos propios a partir de la gestión de las ganancias del turismo y contrataba una serie de producciones como la cerveza. A inicios de los años 2000, del total de cerveza que consumía el sector de la divisa, 90 centavos de cada dólar eran de producción nacional. Eso se logró porque Finatur podía financiar la compra de las latas y las cebadas, además de que se hizo una reparación capital de las 100 cervecerías que existían en aquel momento. También el nivel de insumo de jabones, perfumes y champú se logró con la firma Suchel Camacho. Pero eso parte de un mecanismo descentralizado que pueda rápidamente operar, anticipar dinero, recuperarlo, financiar producciones, etc. Y eso no es lo que tenemos hoy, con una centralización de los recursos.
Se puede pensar que cuando los recursos son escasos se impone una centralización mayor, y es relativamente cierto. Porque en el Periodo Especial, cuando había menos recursos que nunca, se operó con esa fórmula descentralizada y dio resultado. Tenemos que hacer cosas que hicimos ya y que dieron resultados; además, porque hay estudios que lo sustentan.
Hay un gran desafío que tendremos que enfrentar muy pronto: en la actual Constitución la base de gestión pública fundamental va a estar en el municipio, ya no es en la provincia. Entonces, el municipio deberá tener capacidad para planificar y gestionar los bienes y servicios que concurren en el ámbito territorial. Por lo tanto, habrá que avanzar a pasos forzados hacia una planificación local de la economía. Hay experiencias pero no podemos ir en el mismo camino con un nivel de centralización y pretender que los municipios se desarrollen. Estamos mandatados por la Constitución: es en el municipio donde está la célula económica fundamental del país. Siempre habrá decisiones centrales, pero hay un margen muy amplio.
Otro tema es el de los incentivos. Lamentablemente, hoy hay muchas empresas que se involucran en procesos y no cumplen el plan por decisiones ajenas a ellas (por ejemplo, no disponen de un insumo que debió importarse) y, por lo tanto, los trabajadores son penalizados. Es por eso que la descentralización es indispensable. No todo se puede descentralizar, pero hay que empezar por algo y hay experiencias positivas que se pueden revisar.
Desde el estudio de radio de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, el podcast de Cubadebate. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

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Conversamos con

José Luis Rodríguez: Académico cubano. Doctor en Ciencias Económicas. Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. Ministro de Economía y Planificación de Cuba (1994-2008). Fue vicepresidente del Consejo de Ministros.
Ariel Terrero: Periodista cubano, especialista en asuntos económicos. Director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez. Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba.