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sábado, 22 de abril de 2017

Cómo el capital financiero gobierna el mundo

Nick Beams, wsws.org, Jaque al Neoliberalismo

Un artículo publicado la semana pasada en la página web de noticias australiana The Conversation ha puesto en dominio público algunos hallazgos importantes sobre el alcance de la dominación global del capital financiero.

Basado en una investigación llevada a cabo en el 2009, el artículo de David Peetz y Georgina Murray, académicos de la Universidad Griffith en Queensland, Australia, sintetiza su análisis del control ejercido por el capital financiero sobre las 299 mayores corporaciones del mundo (o CMGs).

A pesar de que la investigación ya tiene más de siete años, los autores señalan que, “desde entonces hemos descubierto que la tendencia es de creciente concentración en varios países en las últimas tres décadas”.

Su artículo comienza disipando el mito de que las grandes corporaciones públicas son propiedad de una gran cantidad de accionistas —una ilusión promovida continuamente en los medios de comunicación para potenciar el argumento de que los trabajadores tienen un “interés” en la bolsa de valores.

“Cuando una sola organización [el fondo de inversión estadounidense Black Rock] controla más del 6 por ciento de las acciones en las corporaciones más grandes del mundo y 30 controlan más de la mitad de todas las acciones en estas corporaciones, eso representa una concentración muy alta".

“Nuestro estudio del 2009 descubrió que varias formas de capital financiero controlaban la gran mayoría (68,4 por ciento) de las acciones en las grandes corporaciones del mundo. Los individuos o familias poseían sólo una proporción mínima (3,3 por ciento), y las compañías industriales poseían relativamente poco”.

La investigación está basada en una base de datos compilada por Bureau van Dijk, que combina información de alrededor de 100 fuentes, cubriendo casi 63.000 compañías en todo el mundo.

En un trabajo de investigación publicado en el 2009, titulado “Quién gobierna el mundo —propiedad y el capital financiero”, ambos autores informaron que unas 30 organizaciones, bancos e instituciones financieras poseían o controlaban entre ellas el 51,4 por ciento de las 299 CMGs en su base de datos.

Es decir, sólo el 1,5 por ciento de los accionistas controlaban más de la mitad de las acciones.

Este informe señalaba cuál es el mecanismo principal mediante el cual el capital financiero ejerce su control sobre las compañías en las que posee acciones.

Las instituciones financieras ejercen su poder “no a través de la voz”, es decir, teniendo directivos en las empresas, sino “a través del retiro” —la amenaza continua de retirar fondos de las acciones de las CMGs “si no llegan las ganancias adecuadas”. Mediante el uso de su poder en los mercados financieros y la presión que ejercen sobre los gerentes para mejorar “el valor para los accionistas”, el capital financiero es capaz de dictar los términos.

En efecto, le hace entender a la gerencia a través de los mercados financieros: “Si no haces todo lo posible para maximizar las ganancias —ya sea a través de una mayor productividad, una expansión a gran escala o la reducción de costos—, venderemos nuestra participación financiera o, de lo contrario, los desplazaremos como gerentes”.

Este modo operativo lleva a una conclusión importante que los autores logran sacar. Desde el punto de vista de la lógica esencial del sistema, la distinción entre capital industrial y capital financiero es engañosa. “Esto es porque, al final, el capital industrial es el capital financiero. Si alguna vez hubo un tiempo en el que el mundo era dominado por grandes corporaciones poseídas por unas pocas familias e individuos cuyos valores personales, caprichos y preferencias definieron el comportamiento de las corporaciones, ese tiempo ha pasado. El mundo es dominado por corporaciones que siguen la lógica del capital financiero—la lógica del dinero—porque eso es lo que son. Su lógica no es la lógica de los individuos, sino la lógica de una clase”.

Los datos sobre el país de origen de las grandes corporaciones y de las instituciones financieras que las controlan permiten una lectura interesante y políticamente significativa.

El mayor número de las CMGs, 86 en total, o el 29 por ciento, es originario de Estados Unidos. Los siguientes cuatro países en la lista son: Japón con 48; Gran Bretaña con 23; Francia con 23; Alemania con 20. Luego vienen en orden Corea, China, Italia y Australia.

La concentración de propiedad en las mayores potencias capitalistas es aún más pronunciada cuando se trata de corporaciones financieras. De las 10 principales corporaciones financieras que dominan a las CMGs, 6 tienen su origen en EEUU, 3 en Francia y 1 en Gran Bretaña. EEUU es el país de origen de 10 de las principales 21 entidades financieras. Fuera de este grupo, 18 tienen acciones en por lo menos 100 de las 299 corporaciones más grandes.

Dos instituciones financieras de EEUU se destacan: Black Rock y Capital Group. Ambas tienen el mayor número de acciones en una importante cantidad de compañías. En el caso de Black Rock, es el principal accionista de 42 o el 13 por ciento de sus participaciones. En el 55 por ciento su participación accionaria, Black Rock está entre los 5 accionistas principales, al igual que Capital Group con el 45 por ciento de sus participaciones.

El significado político de estos hallazgos es que refutan las afirmaciones hechas por virtualmente todos los grupos de pseudoizquierda de que Rusia y China son potencias imperialistas. No basan estas definiciones en ningún análisis económico, ya que ni las instituciones chinas ni las rusas figuran entre las principales entidades financieras que controlan las grandes corporaciones.

Como Lenin dejó claro en su obra El imperialismo, la época imperialista se caracteriza por la dominación global del capital financiero, controlado por un puñado de grandes potencias.

Este punto también fue subrayado por Trotsky cuando se opuso a varias tendencias que argumentaban que la Unión Soviética era “capitalista de Estado” y que la expansión territorial que la burocracia estalinista buscaba en relación con Europa del Este era “imperialista”. Un gran número de grupos de pseudoizquierda surgieron de esta corriente.

“En la literatura contemporánea, por lo menos la literatura marxista, el imperialismo se entiende como la política expansionista del capital financiero, que tiene un contenido económico muy bien definido”.

Decir otra cosa es sembrar la confusión, continuó Trotsky. Este es exactamente el objetivo de la pseudoizquierda. Dejando de lado cualquier análisis económico científico, ellos usan la palabra “imperialista” como un epíteto. Esto surge de sus motivaciones políticas, ya que se alinean detrás de sus “propias” potencias imperialistas, sobre todo EEUU, en la cada vez más intensa campaña de guerra contra Rusia y China.

Además, la investigación de Peetz y Murray es una confirmación sorprendente del análisis entero de Lenin en El imperialismo.

Él insistió en que el imperialismo no era una política preferida que podía ser reemplazada por alguna otra orientación, sino que éste surgió de una fase definida del desarrollo capitalista, su fase superior y final, reemplazando al capitalismo de libre competencia del siglo XIX.

Lenin enfatizó que el capital financiero buscaba la dominación económica no sólo de los países coloniales y sus recursos, sino de todo el mundo, tanto de países avanzados como oprimidos. Su política fluía de su economía —dando fin a la democracia liberal y la libertad e imponiendo reacción “en toda la línea”.

Él estaba escribiendo al comienzo de la época imperialista, que anunció su llegada con la erupción de la Primera Guerra Mundial, el 4 de agosto de 1914.

Muchas cosas han cambiado desde el siglo pasado, pero lo sorprendente es que las tendencias básicas de desarrollo económico han seguido el curso esbozado por Lenin. Por ejemplo, él enumeró cinco países —EEUU, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Japón— como el núcleo del sistema imperialista. Como deja claro el análisis de Peetz y Murray de los datos sobre las CMGs y las instituciones financieras más prominentes, esas potencias permanecen en lo más alto de la lista.

Lenin identificó al conflicto entre las grandes potencias como la fuerza motriz objetiva de la guerra, en la medida en que cada una lucha por el dominio del mundo y entra en conflicto violento con las demás.

El desarrollo de corporaciones e instituciones financieras globales llevó a un punto crítico la contradicción fundamental del modo capitalista de producción: entre el desarrollo de la economía a nivel mundial y el modelo de Estado nación en el que está arraigado el sistema de lucro privado.

Como explicó León Trotsky, en el análisis final, la guerra fue una “revuelta de las fuerzas productivas contra la forma política de Estado y nación”. El imperialismo buscó resolver este problema de forma militar para decidir “cuál país debe transformarse de una gran potencia a ser la potencia mundial”.

En oposición al imperialismo, la clase trabajadora tenía que avanzar su propia resolución e impedir el paso de la civilización al barbarismo a través de la revolución socialista mundial —el derrocamiento del sistema de lucro privado capitalista y del Estado nación— con el fin de sentar las bases para establecer una organización socioeconómica superior a nivel global

Lenin hizo hincapié en el mismo tema en El imperialismo. La transformación del capitalismo competitivo del siglo XIX en imperialismo, o capitalismo monopólico, no sólo creó las condiciones para la guerra. También sentó las bases objetivas para una economía socialista mundial planificada. La dominación del capital financiero, el crecimiento de las corporaciones que organizan la producción a escala mundial, la interrelación de las participaciones de los bancos y las corporaciones implicaron una transformación en las relaciones sociales de la producción—la enorme socialización de la producción y la mano de obra.

Durante el boom económico de la posguerra, muchos observadores miopes—economistas burgueses y también algunos que afirmaban ser marxistas—sostuvieron que el análisis de Lenin y Trotsky se había vuelto obsoleto.

Ha sido reemplazado, dijeron, por desarrollos políticos y económicos. Las colonias de las potencias imperialistas habían logrado la independencia —no sin una lucha considerable— y estaban buscando un desarrollo económico nacional.

En el frente económico, el capital financiero, sobre el que el movimiento marxista puso un gran énfasis, había pasado a un segundo plano ya que actuó como siervo de las grandes corporaciones industriales que llegaron a dominar el panorama económico.

Pero dentro del marco del desarrollo económico e histórico más amplio, este fue un episodio corto. El auge económico de la posguerra duró sólo un cuarto de siglo, terminado a inicios de la década de 1970. La profundización de la crisis de la rentabilidad que puso fin al boom fue la fuerza motriz detrás de una vasta reestructuración del capitalismo mundial, basada en la globalización de la producción para aprovechar fuentes de mano de obra barata, alcanzando un grado de explotación más allá de lo logrado en la era del colonialismo directo y de la expansión del capital financiero.

El resultado es que la tendencia de desarrollo ha retornado, a un nivel superior, al camino trazado por Lenin. Y el avance cada vez más profundo hacia la guerra ha sido su resultado inevitable.

Al mismo tiempo, la integración de la producción ha sentado las bases objetivas para el desarrollo de una economía socialista mundial planificada. Esto se refleja no sólo en los hallazgos del estudio de Peetz y Murray, sino también en la investigación llevada a cabo en 2011.

Un artículo publicado en la revista internacional científica New Scientist en septiembre de ese año, titulado “La red de control corporativo global”, detalló tanto la enorme socialización de la producción como la dominación del capital financiero.

Mostró que en el corazón de la red de 43.000 corporaciones transnacionales había una “súper-entidad” de 147 empresas unidas más estrechamente, que controla una gran porción de la riqueza de toda la red. Según James Glattfelder, uno de los tres coautores del informe, “En efecto, menos del 1 por ciento de las compañías fue capaz de controlar el 40 por ciento de la riqueza total de la red”.

Las 20 principales compañías de este grupo estaban controladas por el capital financiero, como Barclays Bank, JPMorgan Chase y Goldman Sachs.

En la conclusión de su informe del 2009, escrito inmediatamente después de la crisis financiera global, Peetz y Murray apuntan que los Estados necesitan ejercer “cierto control sobre el capitalismo”, argumentando que “permitirle libertad sin restricciones es invitar nuevas crisis”.

Pero la posibilidad de algún tipo de reforma del capitalismo y de sus mandos en el capital financiero es una ilusión.

De hecho, el análisis de los dos autores es por sí mismo una refutación de su perspectiva política. Como señalan significativamente, la lógica del sistema es la lógica del dinero mismo.

La lógica del dinero, como la expresión material del capital, es decir, el valor que se expande sobre sí mismo, es derribar todas las barreras para su crecimiento.

El capital financiero no sólo domina y rige sobre las corporaciones. Como aclaró Lenin, también determina las políticas de Estados nominalmente independientes, incluso los más poderosos. Hoy, dicta todas las políticas gubernamentales, atacando servicios sociales vitales como la educación y la salud, exigiendo la reestructuración del mercado laboral de acuerdo a la necesidad de mayores ganancias.

Las experiencias de los últimos 30 años demuestran este hecho económico. A principios de la década de 1980, cuando el presidente francés, François Mitterrand, trató de poner algunos controles sobre los bancos, sus políticas fueron dinamitadas a través de las operaciones de los mercados financieros.

Otra experiencia importante ocurrió en 1992, cuando el capital financiero, en forma del fondo de inversión perteneciente a George Soros, forzó la devaluación de la libra esterlina al vender en corto la moneda británica y embolsarse alrededor de 2.000 millones de dólares en el proceso, a expensas del Banco de Inglaterra.

Cada gobierno vive ahora con miedo a una retirada masiva de su moneda y al veredicto de las agencias de calificación crediticia sobre sus políticas.

A fines de 1993, cuando el rendimiento de los bonos se elevó debido a la preocupación sobre el nivel de déficit del gobierno de EEUU, el gobierno de Clinton implementó una serie de medidas para imponer recortes significativos en asistencia social a fin de satisfacer las exigencias del capital financiero. En su momento, James Carville, asesor político de Clinton, comentó: “Solía pensar que si existía la reencarnación, quería regresar como el presidente de EEUU o el Papa o como un gran bateador de béisbol. Pero ahora me gustaría regresar como el mercado de bonos. Puedes intimidar a todos”.

Hay dos cuestiones básicas a tener en cuenta aquí.

En primer lugar, el capital financiero no es una figura extraña de la economía capitalista, alguna serpiente diabólica que se las ha arreglado para deslizarse en el auténtico Jardín del Edén de la ganancia y la propiedad privada, sino que surge de los cimientos de este sistema.

Al inicio de su trabajo preparatorio para El Capital, Karl Marx se enfrentó a los conceptos adelantados por el socialista pequeñoburgués Pierre-Joseph Proudhon, quien sostenía que era posible frenar los estragos financieros conservando la propiedad privada y el mercado capitalista de dónde surgió.

Como Marx señaló, esto era como tratar de acabar con el Papa conservando la Iglesia Católica.

En segundo lugar, lo esencial para el análisis de Lenin, confirmado por la investigación de Peetz, Murray y otros, es que el aumento y la dominación del capital financiero, que traen consigo la privación social y el peligro siempre creciente de una guerra mundial, no es una política u opción preferida, sino el resultado de una fase o etapa definida en el desarrollo del sistema capitalista en sí.

Esto significa que la única perspectiva viable y realista para finalizar la marcha hacia la guerra, para asegurar la paz e igualdad genuinas —el tema de la celebración de este año del Día Internacional del Trabajador de parte del Comité Internacional de la Cuarta Internacional— es la lucha por el programa de la revolución socialista mundial de la clase trabajadora internacional, cuya situación objetiva la coloca en oposición al capital.
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viernes, 25 de noviembre de 2016

La crítica de Romer a la Macroeconomía mainstream

Por Rolando Astarita [Blog]

Recientemente Paul Romer publicó un texto, “The Trouble with Macroeconomics” (https://paulromer.net/wp-content/uploads/2016/09/WP-Trouble.pdf; Stern School of Business, New York University, 14/09/16) en el que afirma que por más de tres décadas la Macroeconomía ha experimentado un retroceso intelectual. Para quienes no lo conocen, digamos que Romer es un estadounidense, profesor de Economía, de orientación neoclásica. Es conocido principalmente porque fue iniciador de los modelos de crecimiento endógeno, que actualmente se enseñan en los cursos de Crecimiento Económico.
La crítica de Romer entronca con críticas anteriores a los contenidos de la Macroeconomía “oficial”, realizadas también por personajes del establishment de la corriente principal. Por ejemplo, en “Macroeconomía del mainstream y crisis”, comentamos un trabajo de Claudio Borio, en el que repasa críticamente la teoría anterior a la crisis de 2007, y propone cambios en algunas de las perspectivas fundamentales que se manejaron hasta ahora. Borio es un importante economista del Banco de Pagos Internacionales, BIS. También Krugman, Stiglitz, la revista The Economist, pidieron cambios. En esa nota señalábamos: “…son varios los economistas de la corriente principal que hoy admiten que la situación teórica es muy preocupante. Tal vez, el más notable haya sido el premio Nobel Paul Krugman, de la facultad de Princeton, y colaborador del New York Times, quien afirmó que la macroeconomía de los últimos 30 años fue ‘espectacularmente inútil en el mejor de los casos, y en el peor, positivamente perjudicial’. Stiglitz, premio Nobel, y también neoclásico, es otro crítico. Significativamente, algunas publicaciones del establishment, como The Economist, unen su voz al pedido de indagar qué anduvo mal”.
Pues bien, Romer focaliza su crítica en la tesis del “ciclo real de negocios”. Afirma que los macroeconomistas se sintieron cómodos con la idea de que las fluctuaciones de los agregados macroeconómicos son provocadas por shocks imaginarios, y no por las acciones de las personas. Ese confort fue suministrado por el modelo del llamado ciclo real de negocios. El ciclo real de negocios (tesis elaborada por Kydland y Prescott, en los 1980) sostiene que existen shocks de productividad, o tecnológicos, generados por algo que los neoclásicos llaman “productividad total de los factores”, o “residuo de Solow”, pero que en realidad, dice Romer, no saben bien cómo definir. O, como dijo Moses Abromovitz (otro destacado economista estadounidense), y cita Romer, el residuo “es una medida de nuestra ignorancia”. Romer lo llama el flogisto y agrega: “El modelo del ciclo real de negocios explica las recesiones como bajas exógenas del flogisto”.
En particular Romer critica que en estos modelos la política monetaria, y el dinero, no tienen importancia. Y observa que nadie sabe explicar en qué consisten esos shocks negativos. O, en todo caso, son reducidos al absurdo de una congestión de tránsito (respuesta de Prescott a un docente que le preguntó en qué consistía el shock tecnológico; la anécdota es citada por Romer). El modelo luego se enriquece por otros supuestos –todos en esencia formas de flogistos- sobre los que ironiza Romer, que dan lugar a los modelos de equilibrios múltiples. Más tarde, agrega Romer, se incluyeron precios rígidos para abrir la posibilidad de que la política monetaria pudiera importar y afectar al producto; pero importa poco, ya que el dogma del ciclo real de negocios permanece.
Pero por otra parte, está el problema de los tests econométricos. Es que cuando el número de variables crece, dice Romer, el problema de identificación se hace cada vez peor. Recordemos en qué consiste el problema de la identificación. Supongamos que tenemos series temporales de datos sobre cantidades y precios, y no disponemos de ninguna otra información adicional. El problema de la identificación reside en cómo sabemos –dadas únicamente las cantidades y los precios-, si estamos estimando la función de demanda o la de oferta. O, alternativamente, si pensamos que estamos estimando la función de demanda, cómo garantizamos que esa sea la función de demanda. Para responder estas cuestiones, es necesario estimar antes los parámetros de nuestra función de demanda. Pero si solo se tienen las series de precios y cantidades, y ninguna otra información, no hay manera de responder, ya que los mismos datos pueden ser compatibles con varias funciones hipotéticas de oferta y demanda (Basic Econometrics, D. Gujarati, cap. 19).
Por lo tanto, y a fin de obtener resultados, el cálculo econométrico tiene que introducir algunos otros datos en las variables del sistema. Romer los llama “hechos con un valor de verdad desconocido” (FWUTV, por sus siglas en inglés). Con esto subraya que, a pesar de que el proceso de estimación trata al FWUTV como si fueran hechos conocidos por ser ciertos, los procesos de estimación del modelo no revelan nada acerca de su valor real de verdad. Y los resultados de los cálculos econométricos varían según el FWUTV introducido. Por ejemplo, dice Romer, si dada una serie de datos sobre precios y cantidades, se quieren establecer las curvas de oferta y demanda, y se introduce un FWUTV que dice que la curva de oferta es vertical, se obtiene un determinado resultado. Pero si se introduce otro FWUTV, imponiendo, por ejemplo, que la curva de oferta pase por el origen, se obtiene otro resultado. Las elasticidades de demanda obtenida son distintas, y no hay manera de saber cuál es verdadera, si es que hay alguna verdadera.
El problema, sin embargo, se hace más grave con los modelos de múltiples equilibrios, o con la introducción de las expectativas racionales. Romer sostiene que la matemática no resuelve el problema; lo único que logra es colocar el FWUTV cada vez más lejos de la discusión de la identificación. “Apoyándose en una fundamentación micro, un autor puede decir, ‘supongamos A, supongamos B… bla, bla, bla, … y así hemos probado que P es verdadero. Entonces el modelo está identificado”. Agrega: “Con suficiente matemática un autor puede estar confiado en que la mayoría de los lectores nunca se imaginarán donde está enterrado el FWUTV”. Y los macro modelos descansan así en supuestos que no son creíbles, y son opacos. Precisemos, sin embargo, que el avance de Romer con respecto a los modelos neo-neo clásicos, al estilo ciclo real, se reduce a introducir algunas rigideces de precios y salarios, de manera de admitir efectos reales de las políticas monetarias.
En cualquier caso, Romer hace entonces una comparación con los físicos que defienden la teoría de las cuerdas, y encuentra que en los economistas “post ciclo real” se registra: 1) tremenda autoconfianza; 2) una comunidad inusualmente monolítica; 3) un fuerte sentimiento de identificación con el grupo, afín con una fe religiosa o una plataforma política; 4) un fuerte sentido de vinculación entre el grupo y otros expertos; 5) un desinterés por otras ideas, opiniones o expertos que no son parte del grupo; 6) una tendencia a interpretar la evidencia de manera optimista, y una no consideración de la posibilidad de que la teoría esté equivocada; 7) una falta de apreciación de la medida en que el programa de investigación debe incluir riesgo.
La convicción de que la matemática soluciona los problemas, y el desprecio por los hechos, se combinan para potenciar esta situación. Tomando la expresión de Bunge, Romer habla de pseudo ciencia.
Sin embargo, lo que Romer no dice es que las siete características que atribuye a los economistas macro del ciclo real de negocios (o post-ciclo real) se aplican también al mundo académico y al establishment neoclásico, del cual el propio Romer forma parte. En esos círculos, los enfoques que son críticos de conjunto de la teoría neoclásica son sistemáticamente excluidos, o (en el mejor de los casos) relegados al estatus de “curiosidades”, de importancia menor. Su mismo modelo de crecimiento endógeno se basa en la función de producción neoclásica, y en supuestos “heroicos” –como que el capital y el trabajo reciben respectivamente sus productos marginales- que no tienen el menor sustento teórico ni empírico. O contienen fatales inconsistencias internas, como lo demostró, hace ya décadas, la crítica de Cambridge. En el mismo sentido, ¿cómo es posible que Romer pase por alto la crítica que se hizo, también desde el enfoque de Cambridge, al residuo de Solow? (una presentación sencilla de esa crítica, aquí).
En definitiva, la “tremenda autoconfianza”,  el “desprecio por las teorías alternativas”, “el desinterés por las críticas que se les han dirigido”, “la no consideración siquiera de la posibilidad de que la teoría que usan esté equivocada” (empezando por la misma función de producción, base del modelo de crecimiento endógeno), han sido la constante en toda la economía oficialmente establecida. Esta gente parece intuir que si comienza a tirar de estas “fisuras”, se viene abajo el trabajoso edificio que han levantado. En particular, son conscientes de la necesidad de excluir de toda consideración a los enfoques que ponen al desnudo la naturaleza y el origen de las plusvalías que llueven sobre las clases dominantes.
El escrito de Romer es entonces síntoma de un malestar intelectual con una teoría autista, que no conecta con el mundo real de los millones de seres humanos que padecen la explotación, la desocupación o las crisis del sistema capitalista. En este sentido es digna de atención. Pero no va mucho más allá. Es apenas un insustancial cambio de formas, para que permanezca lo sustancial: la apologética del sistema económico y social establecido.
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La crítica de Romer a la Macroeconomía mainstream

viernes, 7 de octubre de 2016

El capitalismo a la uruguaya, ¿“triunfo” de la macroeconomía?


Le ganamos al CIADI, en la dura lucha contra una tabacalera, la ONU nos premia, con una silla en el Consejo de Seguridad, nos felicitan por la labor de nuestras FFAA en las “misiones de paz” mientras que diversos informes no señalan como los que mejor distribuimos la riqueza en América Latina, nos sugieren firmar tratados de libre comercio con el mundo entero, tenemos apreciados índices de desarrollo que nada debemos de envidiar al Primer Mundo.

Tenemos calidad de vida entre los primeros lugares del planeta según el New York Times, somos quintos a nivel mundial en fibra óptica, plan Ceibal, leyes de vanguardia; matrimonios gay, liberalización de la marihuana, convenios laborales, dialogo social, civismo, una Central Sindical ejemplo de unidad donde algunos sectores pasaron del marxismo -leninismo ha abanderarse con Kausky, “como tiene que ser”, mientras que otros se subieron al carro de la “democracia” y se han transformados en diputados, senadores o ministros.

En fin, quienes se quejan es porque nunca están contentos con nada, que lo que está mal la violencia callejera, cárceles deplorables, salarios sumergidos , violencia de género, carencias en la salud, y en la educación de la gente más humilde etc. son factores coyunturales que se están resolviendo, en la dinámica actual.

El progreso económico fomentado por el “primer ministro” Danilo Astori se hizo carne y el orden nacido del mismo, nos dio como resultado más tangible, la evidencia del “éxito”. Pero aun así cuando dudamos del mejor de los mundos posibles, algunos intelectuales, comunicadores y académicos nos enseñan con su dialéctica de la autoayuda, de que hay países que están peor, lo que sin lugar a dudas es cierto.

Los vaivenes ocasionados por las diferentes corrientes de pensamiento en el seno del gobierno uruguayo originados por sus actuales orientaciones económicas o mejor dicho por el equipo económico que lleva tres gobiernos de “izquierdas” bajo la batuta del Contador Danilo Astori, no es más que un ejercicio dialéctico cuyo final está escrito de avance. Eso sí, bueno es recordarlo, bajo el beneplácito de los organismos internacionales, FMI, BM, BID etc.

Profundizando un poco más en el tema, diremos que este avance conservador no puede explicarse por conspiraciones particulares, pues emana de la dinámica propia de la reproducción capitalista, como necesidad sistémica y no como políticas coyunturales que puedan cambiar sin modificar la naturaleza del capitalismo en su fase histórica actual.

Los retrocesos actuales en algunos rubros de la economía (inflación, crecimiento inocuo) vienen a reforzar las confusiones teóricas que se fueron gestando durante estos años de bonanza globalizadora. Es decir, la nueva fase del desarrollo de la economía mundial imperialista llamada globalización que define un perfil nuevo de la acumulación mundial en general y la acumulación capitalista subordinada en particular.

Escribía Lenin en 1916: “El capitalismo se ha transformado en un sistema universal de opresión colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países “avanzados”. Este “botín” se reparte entre dos o tres potencias rapaces de poderío mundial, armadas hasta los dientes (Estados Unidos, Inglaterra, Japón) que, por el reparto de su botín arrastran a su guerra a todo el mundo” (El imperialismo…Prólogo a las ediciones francesa y alemana de julio de 1920, párrafo II).

Se nos dirá una vez más que nuestras referencias son arcaicas, propias de nostálgicos trasnochados … pero, ¿quien puede negar que lo que este texto esboza, tiene una vigencia extraordinaria?.

La facilidad de acceso de los capitales extranjeros como la apertura comercial no representa ninguna innovación, sino más bien una resurrección de las tesis más liberales. Para ello, estos organismos se centran en el progresivo desmantelamiento de los monopolios estatales, la eliminación de aranceles y otras medidas proteccionista, la persecución de las ayudas a la exportación, el fenómeno de las privatizaciones el adelgazamiento del sector público entre otros objetivos.

Hasta ahora la OMC dicta las normas sobre los intercambios de bienes y servicios en el mundo, incluso puede declarar contrarias a la libertad comercial las leyes que un Estado promulgue sobre Derecho laboral, ambiental, cultural o de asistencia sanitaria pública. Recordamos además que todos estos mecanismos se potencializan en las negociaciones secretas de los Tratados de Libre Comercio (TLC) .

Las derivas de la izquierda posmoderna, la que si entiende el mundo, la que se ha aggiornado, la que descalifica a sus oponentes cuando no se piensa igual, aquellos que ven en el pensamiento crítico a los nostálgicos de antaño, le advertimos con mucho respeto que su camino nos lleva a un callejón sin salida. En tanto no consiga cuestionar los fundamentos del sistema, “la izquierda” post modernista del progresismo seguirá desorientada, y si se aprovecha del carro de la administración estatista de la crisis para proponer sus reformas sociales, descarrilará con él.

El filósofo alemán Robert Kurz, autor de varias obras sobre Marx no hace concesiones al respeto, al comparar el pensamiento posmoderno con la ideología neoliberal. Ahora, dice él,” la izquierda posmoderna se encuentra con los destrozos de sus ilusiones y es confrontada con la dura realidad de una crisis monumental, la que desde el comienzo no quiso admitir y para la que ella, por eso mismo, no está preparada. Incapaz de captar la dialéctica sujeto-objeto del fetichismo moderno, la izquierda cayó en un objetivismo tosco con un subjetivismo igualmente tosco.

En todas las formaciones históricas fetichistas, la ética no pasó de una tentativa de convivir socialmente con las condiciones de reproducción dada, presupuestas a ciegas, sin superarlas. Incluso la ética burguesa moderna pretende resolver contradicciones y crisis sin tocar las causas constitutivas. En ella, el lugar de la crítica radical debe ser asumido por un canon de normas de conducta moral para los individuos, a fin de que, dentro de las formas existentes, una persona pueda ser agradable para las otras. Lo que puede fallar no es el sistema, sino sólo la moral de los individuos. La crisis actual, por cierto, también ha sido atribuida a los déficits éticos de banqueros y ejecutivos. No es casualidad que el paquete de rescate de mayor volumen está en la ética, que, para variar, va en aumento. Lamentablemente, ese paquete es totalmente hueco.”

Todos los países latinoamericanos han aplicado tarde o temprano las reformas económicas propuestas por el Consenso de Washington y han tenido avances diversos y consecuencias más o menos parecidas. Los avances tienen que ver con la apertura comercial y financiera, la desregulación de los mercados en general, las privatizaciones etc. Ahora bien la pregunta que planteamos ¿Cómo es posible establecer el libre comercio entre un país altamente desarrollado y países de economías débiles y dependientes como las nuestras?

(*) Periodista uruguayo, fue director del semanario Siete sobre Siete y colaboró en otras publicaciones uruguayas y de America Latina. Corresponsal en Naciones Unidas y miembro de la Asociacion de Coresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Miembro de la Plataforma Descam de Uruguay para los Derechos Economicos sociales y medio ambientales. Docente en periodismo especializado sobre Organismos Internacionales

domingo, 25 de septiembre de 2016

La Macroeconomía nos dice que se puede reducir la pobreza y la desigualdad y crecer.


Aurora Martínez – ATTAC Madrid / Plataforma por una Banca Pública

Hay una historia muy bien contada por el profesor David Anisi en “La Economía, la pretensión de una ciencia”. En ella explica el abandono del objetivo del pleno empleo por los gobiernos y su sustitución por la lucha contra la inflación. Poner en primer lugar la lucha contra la pobreza y la desigualdad no puede esperar.

Tras la segunda guerra mundial, el objetivo de todos los políticos fue la consecución del pleno empleo, y al aplicarse la política monetaria y fiscal adecuadas, la tasa de desempleo pasó a ser casi despreciable. Había miedo de que la revolución de la URSS se extendiera. En el periodo 1973 – 83 los políticos dejaron de considerar prioritario la consecución del pleno empleo y decidieron acabar con la inflación. Y la inflación se redujo tanto en Europa como en EEUU (pero el paro subió, claro). Anisi, en el documento citado, lanza una hipótesis sobre la causa de este cambio: la crisis profunda que tuvo la Unión Soviética, que hacía de contrapoder, y su posterior desaparición. Y en la actualidad, ¿por qué no se lucha contra el aumento de la desigualdad y la eliminación de la pobreza? Nuestra hipótesis es que los poderosos tienen otra prioridad (aumentar su tasa de beneficios) y no hay suficientes ciudadanos que se lo exijan. Pero soluciones si las hay.

Una solución sería repartir el pastel. En Europa y en España hay una renta per cápita muy superior a la media mundial, que se puede repartir mejor. Otra sería cambiar el pastel. Para explicarlo vamos a echar mano de dos principios básicos de la Macroeconomía.

El primero dice que en un país hay coincidencia entre tres variables: la producción, las rentas derivadas de esa producción y el gasto o demanda de bienes y servicios originadas por esas rentas . El segundo explica que la demanda , es decir el gasto en bienes y servicios (incluyendo los bienes de inversión) que hacen las familias, las empresas y el sector público va a ser la variable que va a determinar si una economía se pone a crecer o entra en recesión. Porque si aumenta la demanda (el gasto en bienes y servicios) de las familias, de las empresas y del sector público, aumenta la producción de ese país: las empresas y el sector público empezarán a producir bienes y servicios. Y si disminuye la demanda de ese país, su producción disminuirá y su renta nacional caerá.

Es mentira que si se reparte mejor el pastel disminuirá la renta de un país. Al contrario. La renta aumentará porque aumentará el gasto de las personas con pocos recursos, sin bajar apenas el gasto de los muy ricos (que son pocos) y eso hará subir la producción de ese país, lo que llamamos el PIB.

Y es mentira, también, que los gobiernos no puedan gastar más de lo que ingresan con los impuestos, porque eso supondría volver a la crisis y a una terrible inflación. Al contrario. Si en un país hay paro y recursos sin utilizar, el gobierno debe aumentar su presupuesto de gasto. El gasto en pagar a los parados un sueldo por hacer un trabajo necesario para la comunidad; el gasto para hacer nuevas inversiones y el gasto para mejorar los servicios públicos harán crecer la producción y la renta del país. Lo necesario, para ello, es tener un banco central que cree ese dinero para dárselo al gobierno. Un banco central puede y debe hacerlo siempre que el país esté lejos del pleno empleo. ¡Porque ya no tenemos un patrón oro! Nuestro dinero es fiduciario. Y esto es importante: ¡los bancos centrales como creadores del dinero legal deben financiar a los Estados! Pero el Banco Central Europeo financia a los bancos y no financia a los ciudadanos. Se calcula que las ayudas del Banco Central Europeo a los bancos y a las corporaciones, las ayudas llamadas de expansión cuantitativa, van a suponer el 17% del producto interior bruto (PIB) de la Zona Euro.

Por todo ello exijamos a Europa, saliendo a las calles, el fin de los recortes y que deje de ayudar a los bancos y ayude a los ciudadanos; y a nuestro gobierno de turno, que haga políticas de reparto y que exija a los Organismos Europeos que cambien las normas del Banco Central Europeo que le impiden financiar directamente a los Estados. Si no quieren que nos salgamos del Euro.

¡Las personas y el Planeta por encima de las multinacionales!

Paul Romer, la economía ‘ortodoxa’ y la realidad

Michael Roberts 

 

[‘Marca España’: mientras nuestro último debate patrio sobre el Banco Mundial giraba en torno a la cuestión de la conveniencia o no de la designación a dedo por un gobierno en funciones de un exministro de industria defraudador fiscal, pillado in fraganti en los Papeles de Panamá, como representante del Reino de España en el consejo de dicho Banco Mundial, su nuevo economista en jefe, Paul Romer (en la foto), desataba una tormenta sobre los fundamentos científicos de los modelos económicos utilizados para explicar la Gran Recesión. Sin duda, el representante posteriormente designado, también a dedo, el ex secretario de estado de economía Fernando Jiménez Latorre, podrá hacer alguna aportación a las críticas de Romer: no en vano fue uno de los máximos responsables de los ‘shocks externos’ que acabaron desencadenando el rescate de la banca española: los reales decretos Guindos I y II, cuyo objetivo declarado era ‘mantener la confianza de los inversores’ en la deuda soberana por el método de aumentarla en 40.000 millones de euros. SP]
Paul Romer es uno de los principales economistas ‘ortodoxos’. Romer acaba de ser nombrado economista jefe del Banco Mundial. El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim describió el nombramiento de Romer con entusiasmo: "Estamos encantados de tener un economista de la talla de Paul Romer con nosotros (…) Estamos más que entusiasmados con su profundo compromiso con la lucha contra la pobreza y la desigualdad y la búsqueda soluciones innovadoras que podamos aplicar a escala". Para una revisión crítica de las ideas de Romer y su posible influencia en el Banco Mundial, ver esta nota del blog de la  New School Economic Review.
Por lo tanto, es una gran noticia entre los economistas convencionales que Romer haya publicado este mismo mes un documento de trabajo en el que destroza toda la base de la macroeconomía (es decir, el análisis de una economía en su conjunto), tanto la versión neoclásica como la keynesiana, en lo que parece ser una despedida de sus compañeros académicos (leo16_romer ). Esto es lo que dice en su introducción al papel, El problema de la macroeconomía , "Desde hace más de tres décadas, la macroeconomía ha ido hacia atrás. ... Los teóricos de la macroeconomía descartan meros hechos al fingir una ignorancia obtuso ... Sus modelos atribuyen las fluctuaciones en las variables agregadas a fuerzas causales imaginarias que no están influenciadas por la acción individual ... un fallo general al hacer ciencia que se desencadena cuando el respeto por líderes de gran prestigio se transforma en una deferencia a la autoridad que desplaza a los  hecho objetivos de su posición como el principal factor determinante de la verdad científica".
La crítica de Romer refleja las críticas expresadas por los economistas heterodoxos y marxistas durante décadas. Por ejemplo, ver el excelente libro de Steve Keen, Desmontando la economía, que denuncia los supuestos falaces y el enfoque de la economía dominante ; o, más recientemente, la crítica de Ben Fine de la micro y la macroeconomía.  Ahora, además, tenemos a un economista ‘ortodoxo’ tan importante como Paul Romer rechazando el enfoque y los métodos que él y otros han enseñado en todos los departamentos de economía de las universidades de todo el mundo.
Romer comienza por un ataque a la explicación de las crisis en el capitalismo como el resultado de "choques exógenos” de un proceso intrínsecamente armónico de crecimiento económico. "Los macroeconomistas se acostumbraron a la idea de que las fluctuaciones de los agregados macroeconómicos son causadas por choques imaginarios, en vez de por acciones que la gente lleva a cabo".  El gran economista de modelos basados en esos choques fue el ganador del premio Nobel Edward Prescott.   En 1986, calculó que el 84% de la variabilidad de la producción (las crisis) se deben a 'shocks' de tecnología, a pesar de que otros encontraron estimaciones de que "toda la serie de las estimaciones de Prescott, que se suponían con una capacidad de acierto del 80%, en realidad deben reducirse a un ¡0 : 003% , 0 : 002% y 0%"! (Romer).
Por "imaginario" se entiende que la economía dominante simplemente inventa posibles causas exógenas de las crisis, ya que no quiere admitir que las crisis podrían ser endógenas. Estos choques exógenos imaginarios se vuelven cada vez menos realistas. Como dice Romer, la "defensa habitual invoca la afirmación metodológica de Milton Friedman (1953) de una autoridad sin nombre de que" cuanto más significativa sea la teoría, menos realistas son sus supuestos” (p.14)".  Romer añade, "Últimamente se suele decir que ‘todos los modelos son falsos’, lo que parece haberse convertido en la moda universal para descartar cualquier hecho que no se ajuste al modelo que sea en ese momento el favorito."
A lo que este enfoque conduce es a que no podemos identificar adecuadamente lo que causa un cambio económico. Si se continua añadiendo posibles "shocks imaginarios” para explicar los cambios bruscos de una economía, "cuanto más variables más difícil es identificar el problema".  Como Romer señala, "resolver el problema de la identificación significa analizar hechos con valores de verdad que se puedan evaluar; sin embargo, las matemáticas no pueden establecer el valor de verdad de un hecho. Nunca lo han hecho. Nunca podrán hacerlo".
El análisis de los hechos ha dado paso a la pureza de los modelos matemáticos y la búsqueda de la verdad ha dado paso a la deferencia a la autoridad.  “Ya que la orientación de la autoridad puede alinear los esfuerzos de muchos investigadores, la conformidad con los hechos no es necesaria a partir de ese momento como un dispositivo de coordinación . Como resultado, si los hechos refutan la visión teórica aprobada oficialmente, se les subordina. El progreso en la disciplina es juzgada por la pureza de sus teorías matemáticas, según lo determinado por las autoridades".
Romer llega a la conclusión de que "el desconocimiento de los hechos tiene que ser entendida como una opción". En otras palabras, la economía dominante se ha quedado atascada en una defensa ideológica del status quo y de la "sabiduría convencional", para usar el término de Keynes y JK Galbraith . La defensa del capitalismo y el orden dominante es más importante que la búsqueda de la verdad.
Romer está de acuerdo en que el economista neoclásico Robert Lucas tenía un punto de razón cuando defendía que los modelos económicos keynesianos "se basan en la identificación de supuestos que no son creíbles".  Y que las "predicciones de los modelos keynesianos, la predicción de que un aumento en la tasa de inflación causaría una reducción en la tasa de desempleo, han demostrado ser equivocadas".  Pero Romer también cuestiona al propio Lucas con su ahora (infame) cita de 2003 de que “la macroeconomía en este sentido original ha tenido éxito: su problema central de cómo prevenir las depresiones ha sido resuelto, a todos los efectos prácticos, y de hecho se ha resuelto desde hace muchas décadas”. Como Romer escribe, "si utilizamos la pérdida mundial de producción como medida, la crisis financiera de 2008-9 muestra que la predicción de Lucas es un fracaso mucho más grave que su predicción de que los modelos keynesianos estaban equivocados".
El problema con la crítica de Romer es que en realidad acepta la idea de "shocks" externos al crecimiento endógeno de la acumulación de capital como la causa de las ‘fluctuaciones’ o crisis en el capitalismo.  Los suyos sólo son distintos. La principal queja de Romer es que los modelos macro convencionales, al estar vinculados a los modelos neoclásicos de expectativas racionales y suposiciones poco realistas como la "competencia perfecta", no puede dar cuenta de 'choques' causados por las políticas monetarias. Y son esos cambios los que causan 'fluctuaciones'. Cita como ejemplo que si un banco central eleva su tasa de interés de manera espectacular, por ejemplo 5% en puntos, como el presidente de la Fed Paul Volcker hizo en la década de 1980, causará una depresión. Así que las políticas monetarias sí importan. Esta es su prueba de fuego para el papel del dinero y los bancos centrales.
Ningún economista heterodoxo o marxista negaría el papel del dinero y del crédito en el circuito de la acumulación de capital, pero eso no significa que las medidas de política monetaria sean la principal causa de las crisis. ¿Paul Volcker provocó la recesión "doble” de 1980-2 por su intento de reducir la elevada inflación a finales de 1970? ¿O hubo causas "endógenas" que provocaron el muy bajo nivel de rentabilidad de las empresas a finales de la década de 1970, lo que dió lugar a un colapso de la inversión?
Brad Setser, economista de derechas, señala Romer, parece aceptar que la opinión dominante de que hay algún tipo de equilibrio natural de la tasa de interés que determina cuando una economía está creciendo 'bien', con pleno empleo y sin inflación. Pero esa tasa de interés 'wickselliana' es tan 'imaginaria' como los 'choques' neoclásicos que Romer critica.  "Romer… afirma que la tasa de interés real es una medida útil de la orientación de la política monetaria, y no lo es, ni siquiera se acerca. Todos los indicadores tradicionales  son imprecisos. Después de todo, la tasa de equilibrio de Wicksell no puede ser observada directamente. Hay que mirar a los resultados".
Como Setser señala, al criticar la posición ridícula de Robert Shiller, el economista conductista ‘ortodoxo’, "Shiller parece no darse cuenta de que es normal que la economía sea débil durante los períodos de bajas tasas de interés, y fuerte durante los períodos de altas tasas de interés. Él parece suponer lo contrario. De hecho, las tasas de interés son generalmente bajas precisamente durante esos períodos en que la curva de inversión se ha desplazado hacia la izquierda (es decir, hacia abajo). El error de Shiller  es como si alguien se asombrara de que el consumo de petróleo fue bajo durante el año 2009 ‘a pesar de’ los bajos precios del petróleo". La causa de la crisis radica en la caída de la inversión, que induce a menores tasas de interés, y no viceversa.
Sin embargo, Romer ha alarmado a los principales economistas keynesianos tradicionales como Simon Wren-Lewis. Después de haber pasado la mayor parte del último mes escribiendo notas en su blog defendiendo que el nuevo líder de izquierda del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, era un perdedor y que no tenía ninguna esperanza de ganar una elección (abandonando el consejo asesor de Corbyn en consecuencia), ahora trata de defender los modelos económicos convencionales criticados por Romer.
Wren-Lewis argumenta que Romer estaba anticuado en su crítica y que los últimos modelos (DSGE) tratan de incorporar el dinero y los defectos de una economía: "La macroeconomía tiene que utilizar toda la información fáctica que pueda obtener para parametrizar sus modelos. Macroeconomistas respetados argumentarán que debido a estos microfundamentos problemáticas lo mejor es hacer caso omiso de algo así como la rigidez de precios (salarios) (un argumento keynesiano clave para una economía atrapada en una recesión - MR) al hacer política económica: un argumento que sería risible fuera de los tribunales de tesis en cualquier otra ciencia. En ninguna otra disciplina podría haber un  debate sobre si es mejor modelar lo que se puede micro basar en vez de hacer modelos de lo que se puede ver. Otros economistas entienden esto, pero muchos macroeconomistas todavía piensan que todo esto es bastante normal".  En otras palabras, hay macroeconomistas y macroeconomía buenas y malas y no hay que tirar al bebé con el agua sucia del baño. 
Romer no ha tardado en contestar en una actualización de su ensayo que "Si sabemos que el modelo RBC (Lucas) no tiene sentido, ¿por qué se deja como el núcleo del modelo DSGE (keynesiano)? Esos shocks flogistos (imaginarios) todavía están allí. Ahora se mezclan junto con un montón de otros choques inventados. Por otra parte, no veo ninguna razón para tener confianza en lo que vamos a aprender si algún económetra añade 'precios rígidos’ y luego hace unas pruebas en el modelo para ver si los choques son más o menos importantes que los precios rígidos. La esencia del problema de identificación es que los datos no dicen cúal es la causa. El económetra decide por su cuenta cual será".  En otras palabras, los modelos DSGE tipo keynesiano están tan lleno de trucos econométricos y suposiciones poco realistas como los modelos neoclásicos, no monetarios.
El periodista de izquierda Paul Mason escribió un artículo sobre la crítica de Romer , destacando que "el enorme mea culpa de Romer en nombre de la economía dominante es una señal de que, después de décadas de caza de trolls y duendes como la causa de las crisis, el mundo académico tiene ahora que comenzar a buscar la causa de la inestabilidad en el interior del sistema, no fuera de él".  Tal vez, aunque no soy tan optimista como él de que la teoría económica convencional analice el mundo económico de forma más realista que ideológica  a partir de ahora. Marx pensaba que después de los economistas clásicos, la economía política se convirtió en economía 'vulgar', a saber, una apología del capitalismo y la dominación del capital. No espero que esto cambie porque sigue siendo la tarea de la economía convencional.
Mason señala que Marx también intentó desarrollar modelos matemáticos que ayudasen a explicar la economía, pero no tuvo éxito. Eso no significa que no sea posible utilizar modelos matemáticos, siempre y cuando se basen en supuestos realistas y sean probados empíricamente. Pero no estoy seguro de que Mason tiene razón al afirmar que tales modelos se basarán en "grandes simulaciones, basadas en agentes, en las que millones de personas virtuales tomen decisiones al azar conducidos por impulsos irracionales - como el sexo y el altruismo - no sólo la búsqueda de la riqueza", signifique lo signifique todo eso.
En mi libro, La Larga Depresión , se argumenta que la economía marxista se basa en el método científico. Se empieza con una hipótesis que tiene unas asunciones realistas que han sido 'abstraídas' de la realidad y luego construye un modelo o establece un  conjunto de leyes que puedan ser probadas con evidencias. El modelo puede usar las matemáticas para afinar su precisión, pero al final son las evidencias las que deciden.   Por otra parte, la macroeconomía es el mundo de los agregados, no de la conducta individual. Lo que proporciona datos cuantificables para probar una teoría.
Romer termina con un llamamiento para volver al método científico.  "Los científicos se comprometen en la búsqueda de la verdad a pesar de que se den cuenta de que la verdad absoluta nunca se revela. Todo lo que pueden esperar es un consenso que establezca la verdad de una aserción en el mismo sentido amplio que el mercado de valores establece el valor de una empresa. Se puede ir por mal camino, tal vez durante largos períodos de tiempo. Pero con el tiempo, se tiene que volver a la realidad empujado por los críticos que tienen libertad para desafiar el consenso y por los partidarios del consenso que todavía creen que los hechos importan. A pesar de sus defectos evidentes, la ciencia ha sido muy eficaz a la hora de producir conocimiento útil. También es una forma especialmente benigna para coordinar las creencias de un gran número de personas, la único que ha establecido un consenso que se extiende a millones o miles de millones de personas sin el uso de la coacción".
Es cierto, pero no espero que la economía dominante pueda ser "empujada de nuevo a la realidad".
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2016/09/22/paul-romer-the-mainstream-and-reality/
Traducción:
G. Buster

lunes, 5 de octubre de 2015

Un video de 20 segundos muestra cómo evolucionó la economía mundial en los últimos 35 años

Publicado: 5 oct 2015 15:22 GMT



La estructura del poder económico mundial ha sufrido cambios significativos en los últimos 35 años. Conozca las naciones que se han beneficiado y los países cuyas economías perdieron fortaleza durante este período.

Utilizando datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) expertos del portal especializado en economía howmuch crearon un diagrama dinámico llamado 'Voronoi', que muestra las tendencias y cambios del Producto Interno Bruto (PIB) de los países más grandes del mundo entre 1980 y 2015.

El PIB es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía nacional en un período determinado y es la medición más utilizada para tener una idea aproximada del tamaño de una economía. En el diagrama creado por los especialistas de howmuch, el tamaño de los países y regiones refleja la dimensión relativa de sus economías en términos del PIB nominal (el Producto Interno Bruto medido en precios corrientes).

Mirando el diagrama dinámico durante tan solo 20 segundos se puede observar cómo las economías de diferentes países han crecido o disminuido entre 1980 y 2015. Centrándose en una región o un país en particular, se puede notar que casi todas las naciones viven períodos de expansión seguidos de períodos de contracción de la economía, o viceversa, lo que demuestra que la misma se mueve en ondas o ciclos.

Por ejemplo, la economía de Estados Unidos creció en términos relativos hasta 1985, y luego fue disminuyendo hasta 1995, cuando empezó a crecer de nuevo para llegar a su nivel máximo histórico en 2002 y volver a caer. Sin embargo, en rasgos generales, el esquema muestra que durante los últimos 30 años el país norteamericano comprende casi un cuarto de la economía mundial (aproximadamente el 22 por ciento).



El cambio más grande en los últimos 35 años probablemente haya sido la transferencia de dominio económico de Europa a Asia. En 1980, Europa representaba aproximadamente el 32 por ciento de la actividad económica mundial, mientras que Asia alrededor del 20 por ciento. Pero para el año 2012, sus posiciones se habían invertido completamente. En Asia el cambio más drástico lo representa China, que pasó del 2,8 por ciento del PIB mundial en 1980 al 13,4 por ciento en 2014.

lunes, 24 de agosto de 2015

¿Cuáles son los grandes mitos económicos que nos causan miedo?




Varios académicos y expertos sostienen que la economía, igual que cualquier otra ciencia, no está exenta de mitos, cuyo nacimiento y desarrollo depende de las coyunturas políticas que atraviesa cada país.


De acuerdo con el informe publicado por la BBC los principales mitos de la economía dependen de las coyunturas políticas que atraviesa cada país y la mayoría de estos está vinculada con ámbitos como el empleo, el comercio y las finanzas.

1. Los inmigrantes están robando los empleos. Según sostiene el fundador del blog 'Planet Money' en NPR, Adam Davidson, los inmigrantes no tienen nada que ver con la tasas de desempleo en cada país, sino al revés, aumentan la demanda de la mano de obra porque invierten sus salarios en el mercado comprando alimentos, celulares y alquilando viviendas.

2. El cliente siempre tiene razón. Cualquiera que haya trabajado alguna vez en el campo del comercio conoce dicha máxima y lo que esta sugiere es completamente falso. Así, el experto en materia monetaria Cullen Roche asegura que cliente y productor son relevantes en el negocio, "son como ambas caras de la misma moneda y para multiplicarla necesitamos tanto a uno como a otro".

3. El precio siempre refleja el valor de los bienes. Dicha creencia es falsa porque es mundialmente reconocido que los precios de los bienes corresponden a la suma que los consumidores están dispuestos a pagar por el producto y están formándose en conformidad con la ley de la oferta y demanda.

4. La hiperinflación surge a causa de una masiva impresión de dinero. Conforme al reporte, la falsedad de este mito consiste en el hecho de que la hiperinflación en diferentes países es causada por problemas más complejos, entre ellos: el colapso de la producción, la corrupción rampante, la guerra, el cambio de régimen o la pérdida de la soberanía de la moneda nacional.

jueves, 13 de agosto de 2015

12 señales que anuncian un inminente colapso financiero global

12 señales de que el colapso financiero global es inminente

Todo el mundo ha sido testigo de la devaluación del yuan y de cómo eso ha dado lugar a la depreciación de otras monedas frente al dólar. Asimismo se ha visto cómo esto provocó la baja del precio de petróleo y de los índices bursátiles mundiales. En ese contexto, economistas mencionan una serie de signos que indican que la crisis financiera mundial es un hecho más que probable.
Economistas y analistas sostienen que los meses especialmente críticos para la economía mundial y el sistema financiero serán septiembre y octubre. Cuanto más se acercan, más obvio es el estallido de una nueva crisis global. El portal The Economic Collapse publica 12 signos que indican que la crisis financiera mundial podría presentarse pronto.
1. La devaluación del yuan tomó a casi todo el planeta de sorpresa. Al mismo tiempo, el dólar subió aún más alto frente a otras monedas, y los mercados de valores como así también de otros activos cayeron, ya que eso ha aumentado los temores de una nueva guerra de divisas y del ralentizamiento del crecimiento económico en China.
2. Una de las principales razones de la devaluación del yuan es el esfuerzo de China por aumentar las exportaciones. En julio las exportaciones de ese país cayeron en un 8,3%, mientras que el comercio mundial en general está cayendo a un ritmo que no se ha registrado desde la última recesión.
3. Ahora, cuando Pekín han devaluado su moneda, otros países que también dependen de las exportaciones pueden hacer lo mismo. El término 'guerra de divisas' está ganando cada vez más popularidad, lo cual puede ser también una señal de cambios globales.
4. Por primera vez en los últimos cuatro años el promedio móvil de 50 días para el Dow estuvo por debajo del promedio móvil de 200 días. Esto se conoce como la 'cruz de la muerte' y preocupa a muchos participantes del mercado.
5. Los precios del petróleo alcanzaron un nuevo mínimo en los últimos seis años. Cuando comenzaron a bajar a finales de 2014, muchos expertos aseguraban que era un gran factor para la economía estadounidense. Ahora se hace evidente que se equivocaban.
Por el momento, el precio del petróleo puede ser una pesadilla para la economía mundial. EE.UU. pierde gran número de puestos de trabajo, se pueden reducir los ingresos fiscales y los gastos de los consumidores. Además, en un futuro próximo puede caer la producción de petróleo, lo que vuelve al país más vulnerable al aumento de precios.

6. Esta semana todo el mundo supo que la OPEP produce más petróleo de lo que se creía y esto puede llevar a una caída en los precios del crudo hasta los 30 dólares por barril. La tendencia de la disminución de la demanda en China puede influir en los precios.
7. El colapso de los precios de las materias primas que existe actualmente es muy similar a la situación que el mundo había visto antes del colapso del mercado de valores en 2008. El martes, las cosas se pusieron aún peor para productos básicos como el precio de cobre, que cerró en un nuevo mínimo en los últimos seis años.
8. Los bonos del gobierno de Brasil han sido degradados a un solo nivel por encima de la categoría 'basura'.
9. Antes de la crisis de 2008, el dólar, que estaba en aumento, subía creando una enorme carga para los mercados en desarrollo. Algo parecido está sucediendo ahora. Recientemente los mercados de valores de los países en desarrollo alcanzaron un mínimo de cuatro años en el contexto de las acciones de China.
10. La mayor economía del mundo también experimenta turbulencias. La relación de los inventarios al por mayor de las ventas en los Estados Unidos acaba de golpear el nivel más alto desde la última recesión. Esto significa que un gran número de productos están en los almacenes y que simplemente nadie los compra debido a la desaceleración de la actividad económica y del consumidor.
11. Hablando de la moderación, debe tenerse en cuenta que el crecimiento del gasto de los consumidores en EE.UU. cayó a mínimos de varios años.
12. Según una encuesta de Gallup, casi el 50% de los estadounidenses cree que la economía está empeorando.