Por Oniel Diaz Catellanos, AUGE
En junio de 2026, el gobierno cubano aprobó un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales. No es un plan de desarrollo en tiempos de bonanza. Se implementa en el peor contexto posible.
El documento original, de más de 40 páginas, supone un esfuerzo descomunal. No es realista pensar que todo puede implementarse de una vez. Es previsible que el gobierno priorice las modificaciones que eliminan prohibiciones y abren espacios, por su menor costo político. Lo más complejo y estructural —como la transformación de empresas estatales en sociedades anónimas, la creación de banca privada o la implementación del IVA— demorará más tiempo.
El vice primer ministro Oscar Pérez-Oliva ha avanzado que un grupo de reformas quedará implementado en los próximos treinta días, en temas como actores económicos, administración central del Estado, energética, recuperación agrícola, precios, ámbito laboral y salarial, comercio y servicios, y la dolarización parcial de la economía. Según se comentó en el recién concluido XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, antes de que concluya julio deben publicarse varias regulaciones.
AUGE ha decidido destacar aquellos cambios que consideramos más importantes para la empresa y el sector privados. No se trata de un resumen exhaustivo de las 176 medidas, sino de una selección basada en nuestra experiencia acompañando a emprendedores y empresas en los últimos años. Hemos priorizado aquellos cambios que, por su alcance, su impacto potencial o su capacidad de generar nuevas dinámicas, merecen estar en el centro de la conversación.
Pero las medidas no pueden leerse sin tomar en cuenta el terreno en el que se emiten. Es de esperar que se vean dos distancias importantes: la que existe entre los discursos políticos y las normas que finalmente se publican, y la que existe entre esas normas y la manera en la que se aplican en la práctica. La primera es habitual, pero en Cuba adquiere un peso especial porque el discurso oficial tiende a presentar los cambios como más amplios de lo que luego reflejan los textos legales.
La segunda es aún más decisiva: la letra de la norma no siempre se traduce en una aplicación uniforme, porque los funcionarios locales encargados de ponerla en práctica tienen márgenes de interpretación que pueden acelerar, frenar o desvirtuar lo que dice el papel.
Las transformaciones clave
El primer gran cambio afecta a la inversión extranjera. La medida 119 estimula la participación de inversión extranjera en empresas privadas y cooperativas, mediante la creación de empresas mixtas y contratos de asociación económica internacional. Un fondo español, un inversor de la diáspora o una empresa extranjera puede comprar una participación en tu empresa, pero eso exige un proceso complejo: due diligence, valoración de activos, estructuración del joint venture y aprobación ante MINCEX.
El riesgo es que los extranjeros, con mayor capacidad financiera y tecnológica, desplacen a los locales o se aprovechen de su asimetría de información. El proceso es complejo y costoso, y las empresas locales sin preparación pueden salir perdiendo.
El segundo gran cambio es la reducción de actividades prohibidas. La medida 27 reduce la lista de actividades prohibidas para los actores económicos no estatales. Sectores antes vedados —agro, energía, financiero, turismo— se abren a nuevos actores. Puedes entrar en negocios que antes te estaban vedados, pero esta apertura también permite la entrada de grandes actores internacionales y locales con mucha mayor capacidad de inversión y escala, si cambiase eventualmente la relación entre Cuba y los Estados Unidos.
El pequeño emprendedor que intente competir en energía o banca probablemente será barrido. La apertura beneficia a quienes ya tienen capital, contactos y capacidad de gestión. Para el resto, puede significar competencia y desaparición.
El tercer cambio relevante es la apertura bancaria y financiera. El paquete incluye medidas ambiciosas: ampliación de instituciones bancarias y no bancarias con capital privado (84), apertura de cuentas en divisas sin autorización previa (86), nuevos productos crediticios y recuperación del crédito bancario (89, 92), y creación de un mercado cambiario digital con casas de cambio privadas y sistema de subastas (99).
En teoría, más acceso al crédito y a las divisas. Puedes abrir cuentas en USD sin pedir permiso y acceder a préstamos de nuevos bancos privados. Pero la banca privada seguramente concentrará sus servicios en clientes grandes y rentables.
Las Mipymes pequeñas seguirán teniendo dificultades para acceder a crédito. Además, la devaluación (medida 100) encarecerá los costos en divisas, y el crédito en moneda extranjera puede volverse impagable si tus ingresos están en pesos.
El cuarto cambio es la eliminación del tope de 100 trabajadores. La medida 20 elimina el límite que hasta ahora tenían las Mipymes. Las empresas que superen esa cifra se clasificarán como «empresas privadas». Puedes escalar sin barrera legal, pero crecer implica rediseñar tu estructura organizativa, manuales de funciones, políticas de compensación y clima laboral. El crecimiento implica mayores costos y riesgos que no todas las empresas pueden asumir.
El quinto cambio permite que una persona sea titular o socio de múltiples empresas. Las medidas 21 y 23 establecen que la ley ya no obliga a concentrar todos los negocios en una sola figura. Una misma persona natural puede ser titular de varias empresas privadas y tener participación accionaria en más de una.
Puedes diversificar riesgos y aprovechar distintos nichos sin necesidad de cambiar de socio o crear estructuras complejas, abriendo la puerta a holdings personales. Pero la diversificación mal gestionada puede diluir tu enfoque y tu capital. Tener tres negocios no es mejor que tener uno bien gestionado.
El sexto cambio introduce nuevas formas societarias: llegan las Sociedades Anónimas. La medida 22 amplía las formas bajo las que pueden organizarse las empresas privadas, incluyendo las sociedades anónimas por acciones. Una Mipyme puede convertirse en S.A., emitir acciones y captar capital de inversionistas sin ceder el control total. Pero la S.A. implica mayores requisitos de gobierno corporativo, transparencia y cumplimiento fiscal. No es un paso que deba darse a la ligera, y si la regulación es compleja, podría desincentivar a muchos.
El séptimo y más ominoso cambio es la devaluación anunciada. La medida 100 establece devaluaciones sucesivas de la moneda nacional. Las empresas que no soporten la devaluación serán liquidadas. El peso perderá valor frente al dólar de forma continuada y los precios internos subirán. Si tus costos están en divisas y tus ingresos en pesos, tu margen se comprime hasta desaparecer. Muchas empresas quebrarán.
Cuando hay aperturas y liberalizaciones, suele batir el optimismo. Es natural: la promesa de nuevas oportunidades, de espacios antes vedados, de reglas más flexibles, genera expectativas. Pero es necesario verlo con pragmatismo. Lo que realmente está cambiando es el terreno de las condiciones de operación. Y en todo cambio de terreno, hay quienes saben adaptarse y quienes quedan fuera. No es fatalismo, es realismo: el éxito no estará repartido por igual. La capacidad de adaptación, el acceso a información y la preparación técnica marcarán la diferencia entre quienes logran aprovechar las grietas que se abren y quienes quedan atrapados en las que se cierran.
Entonces, ¿qué hacer?
No se trata de reaccionar, sino de construir un proceso. Te proponemos cuatro pasos prácticos.
Primero, haz un análisis interno. Antes de mirar al mercado, mira tu propia empresa. Calcula tu exposición cambiaria: desglosa tus costos fijos y variables en moneda nacional y en divisas. Si el descalce es grande —ingresos en pesos, costos en dólares—, esa es tu primera alerta roja. Evalúa también tu estructura de capital: ¿dependes de un solo socio? ¿Tienes acceso a crédito? ¿Tu objeto social refleja todas las actividades que realmente realizas? Este diagnóstico interno es la base de cualquier decisión.
Segundo, estudia las normas. Las medidas se publicarán escalonadamente. No especules: lee los textos legales cuando aparezcan en la Gaceta Oficial. No te quedes con los titulares de prensa ni con los comunicados políticos. Identifica qué cambios afectan directamente a tu negocio y cuáles son solo ruido. Si te dedicas al comercio, la medida 117 (eliminación de topes de precios) te importa más que la 104 (IVA), al menos por ahora. Prioriza.
Tercero, evalúa oportunidades y riesgos en dos frentes específicos. Sobre la reducción de actividades prohibidas: elabora una lista de los sectores que se abren y pregúntate si tienes ventaja competitiva real para entrar en ellos. No es lo mismo tener experiencia en logística que querer montar una comercializadora de combustibles. Si no tienes ventaja, no entres solo porque la puerta se abrió. Sobre la inversión extranjera: si tu empresa puede recibir capital externo, prepárate con antelación. Ordena tus finanzas, limpia tu historial fiscal y documenta tus activos. Un inversor serio hará due diligence; si tus papeles no están en regla, perderás la oportunidad antes de empezar a negociar.
Cuarto, establece un plan de acción con hitos y responsables. No es un plan de negocios de 50 páginas, es un documento operativo de una o dos hojas con tres horizontes: qué vas a hacer en los próximos tres meses (supervivencia: ajustar precios, renegociar deudas, actualizar objeto social), en los próximos seis meses (preparación: evaluar conversión a S.A., explorar alianzas, estudiar el IVA), y en los próximos doce meses (estratégico: internacionalización, compra de activos, gobierno corporativo). Asigna a cada acción un responsable y una fecha de revisión.
El proceso de implementación de las 176 transformaciones se irá configurando progresivamente como un nuevo conjunto de elementos a considerar en la conducción de cualquier empresa. No son una varita mágica. El gobierno intentará avanzar rápido en lo que implica abrir espacios, pero lo estructural llevará tiempo, y el devenir de las conversaciones con Estados Unidos también puede influir en el ritmo y alcance de lo que finalmente se concrete. Las oportunidades se concentrarán en quienes tengan capital, contactos y capacidad de gestión; los demás quedarán fuera en un proceso de consolidación.
Estas transformaciones son solo el comienzo. En los próximos meses veremos regulaciones, interpretaciones y aplicaciones que definirán el juego real. En AUGE seguiremos analizando y compartiendo. Si quieres que te acompañemos en tu caso particular, sabemos cómo hacerlo.
