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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 17 de abril de 2016

¿Por qué no se alcanzó el acuerdo petrolero en Doha?

Publicado: 17 abr 2016 23:01 GMT

El ministro de Energía ruso señaló que Moscú abogó por un convenio para congelar la extracción de crudo, pero durante la reunión varias naciones presentaron exigencias adicionales.

Glenn Duda Reuters

En la cumbre petrolera celebrada este domingo en Doha (Catar) que finalizó sin acuerdo, Rusia abogó por la firma de un convenio para congelar la extracción de petróleo, pero durante la reunión varios países del golfo Pérsico presentaron exigencias adicionales, reveló el ministro de Energía ruso Alexánder Nóvak, citado por la agencia RIA Novosti.

"Este sábado los expertos ya habían preparado un proyecto de acuerdo para congelar la producción de crudo, pero la mañana de este domingo algunos países de la OPEP cambiaron su postura", dijo Novak, al señalar que el documento fue aprobado por todos los representantes de los países presentes en el encuentro.

Sin embargo, en el transcurso de la reunión naciones como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar y otras del golfo Pérsico presentaron nuevas exigencias, dijo el ministro ruso.

¿Pretende Arabia Saudita obstaculizar el crecimiento de Irán? 

La cumbre había empezado casi 7 horas más tarde de lo que estaba programado, y el retraso se debió al hecho de que Riad, exigió el 'sí' de todos los países para congelar la producción, incluyendo a Irán, que no asistió al encuentro. Teherán, por su parte, afirmó estar dispuesto a congelar la producción solo después de que alcance el volumen de extracción de 4 millones de barriles diarios, que tenían antes de que les impusieran las sanciones internacionales.

Poco antes, el príncipe saudita Mohamed bin Salman ya había adelantado que el compromiso de Riad dependeríade la participación de otros países y advirtió que Arabia Saudita podría elevar la producción a 11,5 millones de barriles por día inmediatamente y llegar hasta 12,5 millones dentro de seis o nueve meses.
Falta de seriedad de las monarquías del Golfo

No obstante, el ministro de Energía ruso indicó que exigir a las naciones que no acudieron a la cumbre de Doha que congelen su producción "no es correcto y es inapropiado". "Nosotros confiábamos en que llegaríamos a un acuerdo. Los países que asistieron a la cumbre, llegaron para concretar un acuerdo y no para hablar sobre la participación de otros países", refutó Nóvak.

Asimismo, recordó que "durante varios meses hemos venido discutiendo los puntos del pacto y en la víspera ya se alcanzó un proyecto de acuerdo. Creo que este cambio de idea justo antes del inicio de la cumbre es una práctica bastante rara, más en una cumbre de esta magnitud", lamentó el ministro de Energía ruso, para quien el mercado petrolero, sin un acuerdo para congelar la producción, podría estabilizarse a mediados del 2017.

Actualizar sin alejarse de la esencia de nuestro sistema social

El análisis de los documentos contó con la participación no solo de los delegados, sino también de un am­plio número de invitados. Foto: Juvenal Balán         
Con una información sobre el proceso previo de consulta de los documentos del 7mo. Congreso del Partido inició la sesión de trabajo de la comisión dedicada a analizar la implementación de los Lineamientos y su actualización para el periodo 2016-2021.
El miembro del Buró Político, Jefe de la Comisión Permanente para la Imple­men­ta­ción y Desarrollo y ministro de Economía y Pla­nificación, Marino Murillo Jorge, quien pre­sidió la comisión, expresó que el análisis de los documentos contó con la participación no solo de los delegados, sino también de un am­plio número de invitados representativos de di­ferentes sectores sociales.
Al referirse específicamente a la consulta sobre la im­ple­mentación de los Li­nea­mientos y su actualización, Murillo Jor­ge comentó que fue discutida por 296 delegados y 1 045 invitados, y se generaron 2 218 intervenciones en las comisiones y plenarias.
El funcionamiento de la empresa estatal y cooperativas no agropecuarias; las políticas sociales y calidad de los servicios; el desarrollo local; la agroindustria; transporte; construcción; turismo; capacitación de cuadros y funcionarios; figuran entre los tópicos más tratados en las provincias.
Dichos temas generaron en las provincias 410 propuestas, de las cuales 374 fueron aprobadas por las plenarias provinciales y 316 (84 %) fueron llevadas al documento presentado al VII Con­greso; 58 no se aceptaron.
Al dar la palabra a los delegados, Ruber­da­nis Tamayo, de Hol­guín, comentó en relación con los lineamientos referidos a la política de ciencia, tecnología, innovación y medio am­bien­te, que a pesar de que el informe sobre los resultados de la implementación recoge que se han ejecutado 112 proyectos de investigación científica y servicios científico-tecnológicos para conocer el estado de los recursos na­turales y el medioambiente, ha sido lenta la aplicación de los mismos.
Por solo poner ejemplo, mencionó los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos, camino en el cual todavía hay mucho por hacer a partir de las recomendaciones de los estudios. En ese sentido, agregó que el documento presentado debería reconocer esa debilidad, propuesta que fue aprobada por los delegados.
Por otro lado, el delegado Alberto Falla, de La Ha­bana, se refirió a los Lineamientos dedicados al sector de la Educación, y la re­levancia de que se precise en el informe la importancia del estudio de la Historia de Cuba. “No se trata solamente de una asignatura, se trata de un valor político cada vez más grande”, in­dicó.
Ena Elsa Velázquez, delegada por Santiago de Cuba y ministra de Educación, admitió que es una insuficiencia del sistema en la cual “tenemos que seguir trabajando”, por lo que los delegados aprobaron la propuesta.
Sobre la educación, el informe de los resultados de la implementación recoge además que aun cuando se han ido solucionando las necesidades de maestros en algunos territorios, fundamentalmente en la enseñanza primaria, prescolar y especial, hay provincias como La Habana, Artemisa y Matanzas, así co­mo municipios cabecera como Ciego de Ávila y Camagüey, donde todavía hay mu­chas dificultades con la cobertura docente.
Al respecto Ena Elsa Velázquez reconoció que entre las provincias con problemáticas en este aspecto también se encuentra  Mayabe­que, teniendo en cuenta el insuficiente ingreso a las escuelas pedagógicas y la universidad.
La defensa de la cultura nacional también generó criterios en la jornada inicial de debate. Con relación a este asunto, el delegado Al­berto Falla consideró que si bien en el informe se reconoce el alto consumo de productos au­diovisuales foráneos y la imitación de patrones culturales extranjeros, debemos hablar en términos de hacer frente a culturas hegemónicas, pues es más preciso.
Argumentó que las culturas de nuestros pueblos de América y otros como los africanos, carecen de difusión y tienen numerosos valores, por lo que no es a eso a lo que tenemos que enfrentarnos, sino a los mecanismos de la industria cultural que promueve la banalización y reproduce un modo de vida diferente.
LA COMERCIALIZACIÓN AGROPECUARIA, CUENTA PENDIENTE
Al llegar al análisis de lo recogido en el informe sobre la implementación de los Li­nea­mientos de la Política Agroindustrial, los de­legados hicieron un alto, por la relevancia del tema en la vida cotidiana de la gente.
Durante los últimos cinco años la producción de alimentos ha mantenido un ritmo bajo de crecimiento, lo cual ha provocado que la importación anual de alimentos alcance como promedio los 2 000 millones de dólares, de los que se pudieran producir en Cuba aproximadamente la mitad.
Pero son los altos precios de comercialización y el impacto en ello de las figuras del trabajo por cuenta propia aprobadas (vendedores mayoristas y minoristas de productos agropecuarios), los que movieron las opiniones.
Yunier González, delegado de Artemisa, precisó que la aprobación de dichas figuras en su momento fue necesaria, cuando en ese territorio desapareció la empresa de Aco­pio. Mas actualmente, a partir de que el Es­tado está contratando hasta el 80 % de las producciones y con precios muy ventajosos para los productores, consideró que los vendedores mayoristas no deben continuar, pues se han convertido fundamentalmente en re­vendedores.
Los vendedores minoristas son los carre­ti­lleros, añadió, que sí son necesarios pues están más cerca de la población, pero a los otros no les duele lo que suceda con los precios.
El delegado Tomás Rodríguez, también de Artemisa, apoyó este planteamiento y agregó que en los campos de su provincia ha aparecido gente que roba los productos para venderles a estos comercializadores mayoristas, pues pagan en efectivo; todo lo cual es signo de que esta figura del trabajo por cuenta propia ha dejado de cumplir una función positiva y debe rectificarse.
Marino Murillo explicó que los vendedores mayoristas solo estaban aprobados en La Ha­bana, Artemisa y Mayabeque, a partir del ex­perimento de comercialización en esos territorios, y si bien podían vender únicamente en esas tres provincias, podían comprar en todo el país. Manifestó que de haber obtenido buenos resultados, la idea se habría generalizado, pero por lo sucedido hasta ahora se había decidido no extenderla.
Durante el intercambio se dio a conocer que en el país existen más de 200 comercializadores mayoristas aprobados  pero ilegalmente ejercen otros. De ahí que tanto el Jefe de la Comisión de Imple­men­tación, como la miembro del Buró Político del Partido y primera secretaria en La Habana, Mercedes López Acea, se pronunciaran por enfrentar con fuerza las actividades ilícitas, no solo en esta actividad del trabajo por cuenta propia.
Juan Rodríguez, delegado de Holguín, ratificó la idea de que Acopio se ha ido recuperando y señaló que resta solucionar los problemas del impago en algunos lugares, pero que todo puede funcionar bien. La cooperativa es quien tiene que co­mercializar los productos, enfatizó, el mecanismo de comercialización debe ser entre Acopio y las formas productivas, porque todo lo que se introduce en esa relación resulta en precios altos para el pueblo.
La comisión —luego de reconocer la recuperación que experi­menta Acopio en varias provincias, así como las circunstancias que llevaron a la realización del experimento de co­mer­cia­liza­ción— votó a favor de la propuesta de Luis Daniel Roger, delegado de Santiago de Cuba, quien dijo que tenemos que reconocer en la propia redacción del informe, que ese experimento no salió bien.
UN APARTE PARA LA CONCENTRACIÓN DE LA PROPIEDAD Y LA RIQUEZA
La delegada Lidis María Rodríguez, de La Habana, precisó que el informe sobre los re­sultados de la implementación no recoge valoraciones sobre lo que se ha hecho en función de no permitir la concentración de la propiedad, aspecto referido en el lineamiento 3. Sobre ello dijo que es una cuestión de esencia para mantener nuestro sistema y que en la nueva etapa cobra mayor fuerza, como quedó expresado en las palabras de Raúl en la ma­ñana.
Marino Murillo reconoció que como tal no había sido incluido, pero explicó que se han dado pasos en ese sentido a partir de la limitación en la cantidad de tierras que se entregan en usufructo, a través de los postulados de la Ley de Inversión Extranjera, entre otros aspectos. No obstante, los delegados aprobaron que se redactara e incluyera una valoración sobre el tema.
Pero el tópico continuó generando debates, esta vez en la discusión de los nuevos lineamientos, pues el 3  fue modificado para incluir, junto al principio de no permitir la concentración de la propiedad en las formas de gestión no estatales, la regulación en la concentración de la riqueza en las personas jurídicas o naturales.
Roberto Reyes La O, delegado de Holguín, intervino en este punto y señaló que en ningún lugar están definidos los límites pa­ra dicha concentración. Apuntó que muchas personas na­turales que hoy acumulan bienes, aportan a la economía del país, pues además de producir, también fomentan pequeñas in­dustrias.
Significó que hay una diferencia entre no permitir y regular, pero que en cualquier caso no se puede desestimular el desarrollo de las fuerzas productivas con cualquier medida.
Al intervenir en el debate Marino Murillo dijo que es mejor pagarle bien a un productor en Cuba que importar alimentos y ratificó que el texto dice que se regulará, pero eso hay que definirlo todavía. Sabemos que sin dejar de fomentar el desarrollo de las fuerzas productivas, debemos regularlas, añadió.
Hay que buscar la media entre lo que ganan y lo que aportan a la sociedad, continuó el Jefe de la Comisión de Implementación. Esa es la complejidad de ir a un sistema donde hay múltiples formas de propiedad, comentó. El secreto es encontrar el equilibrio.
Fernando González, Héroe de la República de Cuba e invitado al cónclave, manifestó que el principal mecanismo de regulación es la producción. Hoy un campesino que produce carne de cerdo gana más por los precios que tiene la carne de cerdo; en la medida en que se produzca más, proporcionalmente bajarán los precios y ganar lo mismo será más difícil, argumentó. También recordó que otro mecanismo es el de los impuestos progresivos, como está establecido en la Ley.
Roberto Pupo, delegado de Holguín, consideró que no hay forma de evitar la concentración de riquezas en productores eficientes. Esa es una realidad hoy, donde hay gente que trabaja y gana muchísimo por ello.
Algo semejante refirió Diógenes Al­me­na­res, de Santiago de Cuba, pues para él existe una contradicción, porque el lineamiento dice que no se permitirá, pero en realidad eso ya existe. Lo co­rrecto es decir regular.
Lo que define un sistema son las relaciones de propiedad, explicó Murillo Jorge. No hay manera de repartir justamente las riquezas si usted no es propietario. No obstante, sabemos que hay insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas y por eso tenemos que aprobar otras formas de gestión complementarias, pero hay que ponerles límites, porque si no, no son complementarias.
Señaló que el hecho de que las personas naturales se conviertan en empresarios y los pequeños negocios en empresas, cambia el panorama. Entonces, argumentó, se podrán tratar como tal a partir de la aprobación de una ley de empresas que regule a todos con mecanismos de control, ya sean jurídicos, económicos e indirectos.
Profundizó en estos mecanismos: uno indirecto es que una empresa estatal socialista rija los precios de una actividad.
Con relación a las normas jurídicas, un ejemplo es el establecimiento de los límites de la cantidad de hectáreas que puede tener alguien. El impuesto es otra forma, y es clave en la redistribución de las riquezas. Pero la esencia está en el modelo, insistió, porque el norteamericano es uno de los sistemas tributarios más eficientes del mundo y hay concentración de las riquezas.
Murillo refirió que se pusieron las dos cosas: la concentración de las riquezas y la de la propiedad, porque alguien que tenga varios locales arrendados no tiene concentración de la propiedad, pero sí pudiera tener concentración de la riqueza.
Gladys Bejerano, delegada de La Habana, llamó a estudiar la intervención de Raúl durante la lectura del informe, donde aludió a este tema. Apoyó la redacción del lineamiento, porque es una preocupación actual de la población y no precisamente porque existan campesinos que tengan dinero como fruto de su trabajo, acotó. Hay que ver otros negocios turbios en diferentes sectores de la sociedad, y que incluso se producen entre esos productores individuales y empresas estatales. No atender este asunto es alejarse de la esencia de nuestro sistema social, significó.
Casi al finalizar los delegados apoyaron el criterio de Miriam Marbán González, delegada de La Habana, quien pidió incorporar un lineamiento sobre la contabilidad, a partir de las dificultades reconocidas en este aspecto. Apuntó que la contabilidad en muchos casos no se usa como herramienta de trabajo para la toma de decisiones de la dirección. Dijo que los problemas son multifactoriales, pues pasan por los completamientos de plantilla, la preparación, etc; por lo cual es necesario que se le preste atención a su fortalecimiento.

"Los bancos centrales soportan demasiada carga en la recuperación”


El exresponsable de la Fed pide más estímulos fiscales

AMANDA MARS
Washington 17 ABR 2016 - 00:00 CEST


La charla transcurre casualmente en el despacho de David Wessel, autor de En la Fed confiamos: La guerra de Ben Bernanke contra el Gran Pánico. Es uno de los títulos superventas de la crisis que comenzó en verano de 2007, el libro que relata cómo el entonces presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos hizo historia económica al estirar las costuras de la política monetaria para evitar otra Gran Depresión. En la habitación se encuentran varios ejemplares de esta obra, también de las memorias que Bernanke ha escrito sobre aquella época (El valor de actuar, editado por Península en español). Y, a lo alto, sobre una de las estanterías, un dibujo del exjefe de la Fed (2006-2014) caracterizado de supermán.

Porque Bernanke (Augusta, Georgia, 1953), vecino de despacho de Wessel en la Brookings Institution, un prestigioso think tank de Washington, es visto como un héroe por su gestión de la gran crisis financiera. Helicóptero Ben, le han apodado también, por las compras masivas de activos y los tipos de interés cero que implantó, siguiendo la metáfora de Milton Friedman sobre los estímulos monetarios (un helicóptero desde el que caían billetes sobre los ciudadanos).

Estudioso de la Gran Depresión, aficionado entusiasta del béisbol por la cantidad de datos históricos que acumula este deporte, no todo el mundo le vio como a un héroe. Bernanke fue asediado por las críticas de los republicanos y acabó rompiendo con este partido, para definirse hoy como independiente.

Pregunta. ¿Se podía imaginar que los tipos de interés bajos se prolongarían tantos años?

Respuesta. No lo sabíamos, pero el crecimiento ha sido lento, las ganancias de productividad también y los tipos de interés han sido bastante bajos durante años en todo el mundo. No es algo de corto plazo, los tipos han estado bajando en los últimos 30 años. El problema es que con bajo crecimiento de la productividad y de la población, los retornos de la inversión son, generalmente, muy bajos, así que ya empiezas de una base baja cuando flexibilizas la política monetaria para hacer frente a una recesión.

P. La semana pasada, en Nueva York, usted destacó que los bancos centrales estaban cargando con demasiado peso en la recuperación.

R. Es cierto, uno de los motivos por los que los tipos de interés son tan bajos es que se ha puesto demasiada responsabilidad sobre los bancos centrales para ayudar a la economía a recuperarse. Y los tipos son la principal herramienta que tienen. Tendríamos una recuperación más rápida, y los tipos subirían más, si el enfoque fuera más equilibrado e involucrase más a las políticas fiscales y a otras autoridades, además de los bancos centrales.

P. Siete años después de la caída de Lehman Brothers, y de todos estos estímulos, la economía americana aún despierta algunas dudas. ¿Hacen falta más medidas?

R. Claro, la capacidad de los bancos centrales tiene un límite. Estados Unidos ha tenido bastante éxito en lo que se refiere a devolver la economía a su crecimiento potencial y devolver a la gente a trabajar. La tasa de paro está en el 5%. Lo que ha sido decepcionante es la tasa de crecimiento, porque la productividad lo ha sido, y eso es algo en lo que los bancos centrales no pueden hacer prácticamente nada.

P. ¿Qué le pediría al próximo presidente de Estados Unidos?

R. Un plan económico que haga que la economía estadounidense sea más productiva, y eso conllevaría un sistema tributario mejor, mejor educación, más inversión en I+D, medidas que acelerarían el crecimiento y que están fuera de las competencias de los bancos centrales.

P. Su política de estímulos sufrió muchos ataques por parte de los republicanos. ¿Teme los efectos de discursos radicales como el de Trump?

R. Me preocupa que algunos candidatos y algunos políticos tengan discursos que comprometen seriamente la independencia de la Reserva Federal, eso sería una gran error. Hay muchas recomendaciones de reforma de la Fed, muchas de las cuales no se han pensado bien, y espero que el presidente que venga piense con cuidado cómo lograr sus objetivos sin eliminar la independencia de la política monetaria. Pero eso está en ambos lados. Aunque la política monetaria no puede ser la única alternativa, es muy importante para afrontar una crisis, y restringir esa capacidad no es una buena idea.

P. Pero los ataques que usted recibió vinieron de los republicanos.

R. En 2010 la Reserva Federal recibió la carta de los líderes republicanos reclamando que no se acometiera la expansión cuantitativa (la compra masiva de activos) porque produciría alta inflación, el hundimiento del dólar, burbujas de activos… Eso fue hace cinco años y medio y hasta ahora no hemos visto ninguno de esos problemas. Sus preocupaciones sobre la política monetaria subestimaron los beneficios y sobrevaloraron los costes. Aunque, insisto, estoy de acuerdo en que debería haber menos dependencia en la política monetaria.

P. ¿Ve la situación europea como la muestra de que la expansión cuantitativa no basta por sí sola?

R. Sí. Primero, llevó unos cuantos años que el BCE adoptase medidas similares a las de la Fed o el Banco de Inglaterra y ese retraso ha tenido muchos costes. Además, la política fiscal en Europa ha sido en general bastante austera. Últimamente es más neutral, pero durante muchos años ha sido viento en contra de la recuperación. Y sí, el peso se ha puesto en el BCE, incluso más que en el caso de Estados Unidos. Como en Estados Unidos, creo que un enfoque más equilibrado, con política fiscal, sería mejor.

P. ¿Qué haría si estuviera en la piel de Mario Draghi?

R. Creo que está haciendo lo que su mandato le dice, que es trabajar duro para conseguir un objetivo de inflación, pero, insisto, lo que es importante es un enfoque más equilibrado de las políticas y Mario lo ha estado pidiendo.

P. ¿Diría que ‘los republicanos’ de Draghi son Berlín?

R. En el sentido de que los políticos alemanes y los medios se han resistido a una política monetaria agresiva y, al mismo tiempo, se han opuesto también a acometer acciones en materia fiscal. Creo que es un error basarse solo en las reformas estructurales cuando partes de una situación de alto desempleo y una economía que está lejos de su potencial.

P. Porque las reformas tienen efecto en el medio plazo, y en una situación de urgencia…

R. Las reformas estructurales son importantes, desde luego en Europa hay cosas que hacer para que la economía sea más eficiente y productiva. Pero cuando partes de un paro alto, también necesitas medidas fiscales y monetarias. El superávit de Alemania es un ejemplo del problema porque está llevándose demanda de otras economías. Los alemanes podrían hacer más infraestructuras, subir salarios para que los trabajadores alemanes tuvieran más ingresos para gastar y habría menos ventaja en exportaciones. Se pueden hacer otras reformas para animar inversiones privadas, no únicamente gasto público, pero han sido reticentes a la acción monetaria y fiscal. Y es imposible que todos los países tengan un gran superávit comercial.

P. Pero el problema en Europa es que la situación es diferente en cada país, ese impulso fiscal en un país como España tiene luego unos costes en déficit.

R. El euro une la política monetaria de España con la Alemania de la misma manera que el dólar vincula la política monetaria de Alabama con la de Nueva York. La diferencia es que en EE UU hay un Gobierno central que hace una política fiscal mirando por el interés de todo el país, pero en Europa no hay una autoridad fiscal que busque el interés de toda la eurozona, sino que cada país piensa en sus propias necesidades. Los alemanes dicen "Alemania va bien, así que aunque no vemos necesidad de hacer más política fiscal, aunque tengamos margen para hacerla". Esa es la debilidad del euro, francamente, que tienen una política monetaria única pero no una sola política fiscal. Así que lo que haría falta es más coordinación entre los países de la eurozona, si no, va llevar más tiempo mejorar.

P. Hay gente que siente vértigo por este periodo tan prolongado de estímulos en Estados Unidos. ¿Lo entiende?

R. Tienes que calcular costes y beneficios. En un mundo en el que la política fiscal no hace nada, empiezas con una recesión y un paro del 10%, la política agresiva parece apropiada y creo que, si miras atrás, las políticas agresivas en Estados Unidos y Reino Unido son parte del motivo por el que se han recuperado más rápidamente que Europa. En EEUU el PIB está casi un 10% por encima del pico previo a la crisis, mientras que en Europa está prácticamente plano, lo que es una gran diferencia. Evidentemente ha sido un gran beneficio. Muchos de los problemas de los que la gente ha hablado: inflación, caída del dólar, burbujas, desigualdad… no han pasado. Dado que no había nadie más activo, los bancos centrales hicieron tanto como pudieron y, la mayor parte han tenido beneficios, los problemas no han ocurrido.

P. Cuando repasa aquellos acontecimientos, ¿hay algo que haría diferente?

R. Obviamente, la Fed y otros reguladores tardaron en darse cuenta del problema antes de que la crisis comenzara y, en particular, no advertimos a tiempo que las pérdidas en el mercado hipotecario generarían un pánico financiero en todo el sistema. Una vez se identificó, tratamos de parar ese pánico. También pudimos hacer una mejor comunicación, estuvimos tan centrados en apagar el fuego que no pasamos tanto tiempo como debimos explicando qué hacíamos y por qué lo hacíamos. Lo intenté, fui a 60 minutos (un programa de entrevistas de máxima audiencia en EEUU), fui a universidades… Pero creo que aún hay gente que no entiende lo que pasó y lo que hizo la Fed. Lo intento explicar en el libro.

P. ¿Cree que uno de los legados de esta crisis es la desconfianza en los economistas?

R. Claro, toda esta crisis no ha hecho nada muy bueno por la reputación de los economistas. Creo que los economistas han entendido los mecanismos básicos de lo que ocurrió. Si se cae un puente, no es que los ingenieros no entiendan los motivos por los que cae un puente, pero no detectaron que ese puente en particular tuviera ese problema. Yo sabía lo que era un pánico bancario, yo había estudiado historia sobre los pánicos bancarios en el siglo XIX y principios del XX, pero este tuvo lugar en el contexto de un sistema financiero muy globalizado y sofisticado y parecía muy distinto en los detalles de los pánicos anteriores. Llevó un tiempo descubrir que era básicamente lo que era. Conceptualmente, cuando vimos lo que pasaba lo entendimos, pero no lo predijimos a tiempo.

P. Cuando veía a gente protestando en la calle con carteles que clamaban “¿Dónde está mi rescate?”, dice que sentía empatía. ¿Cree que ha faltado depurar la responsabilidades individuales en esta crisis?

R. Entiendo que la gente percibiera el rescate como algo injusto porque lo era. Era injusto que se protegiera a algunas instituciones financieras y no a mucha gente que perdió sus casas. Intentamos ser tan duros como pudimos con ellas. Por ejemplo, en AIG tomamos el 80% de la propiedad de la entidad y después de la crisis nos demandaron diciendo que la Fed había sido demasiado duros con ellos. Aquellas acciones no buscaban protegerles a ellos, sino al sistema, porque si este se caía, caía toda la economía. Aunque entiendo el enfado. En cuanto a las responsabilidades individuales, yo creo que algunas acciones eran procesables. Quien debía decidir esto era el Departamento de Justicia y su enfoque ha sido el de multar a las entidades con grandes cantidades y usar ese dinero para compensar daños de la crisis. Decidieron que los casos individuales serían muy difíciles de ganar porque la ley y las evidencias no eran lo bastante claras.

P. También hay quien cree que estos estímulos han agravado el problema de la desigualdad en Estados Unidos.

R. No es cierto. La desigualdad es un problema grave que ha ido creciendo en los últimos 40 años, una tendencia de muy largo plazo impulsada por fuerzas como la globalización, cambios estructurales, tecnológicos. Sinceramente, el efecto más importante que tuvo la política monetaria fue el de crear millones de empleos y eso es bueno para la gente de la calle. Subió el precio de la acción, sí, pero también en parte porque la economía se recuperó, en parte porque las tasas de retorno de la inversión han caído.

P. ¿De verdad hace un par de años tuvo problemas para refinanciar su hipoteca con el banco?

R. Quería refinanciar mi hipoteca, así que cogí el teléfono y llamé a un banco diciendo que estaba interesado… lo hice informalmente. El empleado me preguntó si tenía trabajo, y yo acababa de dejar la Fed, así que le dije: ‘Soy autónomo’. Y me preguntó si tenía la devolución de impuestos de dos años con mis ingresos tenía. Y le dije que no, que solo llevaba así seis meses. Entonces me respondió: “No creo que pueda ayudarle…” Yo no le dije ni mi nombre ni mis ingresos…

P. Ah, de acuerdo…

R. Pero lo conté en público para explicar que las regulaciones, aunque en general son muy constructivas, a veces van demasiado lejos. Quería poner este ejemplo porque puede conllevar costes, para un cliente como yo porque las normas prohibían prestar sin una determinada calificación de ingresos. En cuanto lo conté, enseguida tuve 30 ofertas.

P. Que quien nunca ha perdido un vuelo, es porque ha pasado demasiado tiempo en los aeropuertos. Eso lo ha dicho alguna vez, citando a su mentor. ¿Quiere decir que es necesario asumir un cierto de grado de riesgo para no perder innovación?

P. Una crisis financiera graves es destructiva, así que hay que minimizar el riesgo, y que, si ocurre, no tenga un efecto tan catastrófico como tuvo la última. Pero eliminar completamente todo riesgo significaría que probablemente estás evitando innovación, y una asunción de riesgos que forma parte del crecimiento económico. No es posible ni deseable. Pero hay que ser claro, hay que reducir al mínimo el riesgo. Desde la crisis financiera se ha mejorado mucho para conseguir un sistema más seguro y resistente, por ejemplo los requerimientos de capital en EEUU son mayores, se han reforzado las pruebas de resistencia, hay más vigilancia.

P. ¿Vamos a ver tasas de interés negativas en Estados Unidos?

R. No lo veo probable, en Estados Unidos la economía está creciendo. La Fed, de hecho ha subido tipos, hay pleno empleo, si es necesario la Fed puede hacer otras cosas si hay un frenazo. Hay también la duda de si la Fed tiene incluso autoridad legal para imponer tasas negativas. Estamos lejos de eso.

P. ¿Qué otras balas hay?

R. Espero que no lo necesitemos, lo mejor sería un equilibrio mejor entre política monetaria y política fiscal. Pero hay muchas otras opciones, pero si llega hay otras opciones, más expansión cuantitativa, los tipos negativos se podrían discutir, fijarnos en los intereses a largo plazo... Hay varios instrumentos, algunos bastante experimentales. Así que si llegamos a ese punto, que espero que no, es mejor que tengamos un equilibrio entre política fiscal y monetaria.

P. ¿Cree que la subida de tipos de diciembre fue prematura?

R. No voy a juzgar ahora las decisiones de Janet, ya tiene un trabajo lo bastante difícil.

Bríos para la seguridad alimentaria en Cuba

Declaraciones en entrevista exclusiva para OPCIONES del Director de Comercialización y Desarrollo de la Unión de Acopio, del Ministerio de la Agricultura
Contribuir a la satisfacción de la demanda existente basada en un sistema de comercialización eficaz que logre seguridad alimentaria, calidad en la oferta y precios asequibles, constituyen objetivos esenciales de la Unión de Acopio, dependencia del Ministerio de la Agricultura (Minag), declaró a OPCIONES el ingeniero agrónomo Jorge Félix González Barreto, director de Comercialización y Desarrollo de la mencionada entidad.
Por tal motivo, se trabaja en la búsqueda de fórmulas de compras de las cosechas al campesino y en las fichas de costo de los productos agropecuarios, entre otros aspectos.
La entidad tiene entre sus actividades más importantes  ser gestora y programadora de las producciones agrícolas para asegurar los alimentos de la población y, en representación del Estado cubano, labora a junto a los campesinos ratificando y programando las futuras cosechas para alcanzar un rendimiento eficiente.
Actualmente la estructura cuenta con 12 empresas y 108 Unidades Empresariales de Base (UEB) ubicadas en 130 municipios de todo el país, con excepción de los correspondientes a las provincias de Artemisa y Mayabeque que asumieron una nueva forma desde 2008, así como La Habana.
Durante estos años se realizaron diferentes métodos de control de manera experimental tratando de encontrar el más adecuado para garantizar el alimento, pero en estos momentos la agricultura en dichos territorios  se comienza a rectorar nuevamente por la Unión de Acopio.
Jorge Félix González,  también  profesor y economista, resalta que se analizan y preparan las fichas de costo de los productos ( ya 22 la tienen y pronto saldrán oficialmente para regir la actividad en el mercado), lo que deberá traer como resultado un abaratamiento de los precios.
Las UEB se encargan de la comercialización de los productos agropecuarios durante la cadena de distribución, en tanto las compras se realizan en el campo o en los puntos de Acopio, así como también se recepcionan en las naves mayoristas y posteriormente se venden a los diferentes destinos: los mercados agropecuarios estatales, el consumo social (entiéndase por tal hospitales, centros escolares y para niños sin amparo filial, entre otros), la industria y el turismo, con lo cual se logra la sustitución de importaciones, incrementar la exportación y el balance de los envíos.
“La contratación de la producción en el sistema de Acopio, cuya legalización se oficializa mediante  los acuerdos que se establecen entre las partes -el campesino y la entidad- sobre aspectos relacionados, por ejemplo, con la cantidad y calidad de productos a entregar y en qué período, transportación, utilización de tipos de envases y formas de pago, entre otros, se consideran entre los más importantes y eficaces procesos”, significó el Directivo.
Lograr la eficiencia
En el proceso de contratación también resulta vital tener en cuenta el sistema de riego, el tipo de suelo para el cultivo, el nivel tecnológico de las diferentes organizaciones  de producción y el rendimiento de cada campesino,  para lograr eficiencia.
"Nuestra filosofía de trabajo utiliza diferentes contratos: pueden ser de forma directa (sin intervención de la empresa que atiende a los campesinos) o simplemente con la institución que los rige.  Con la producción planificada y contratada se estudia la de los meses venideros y se realizan muestreos a los diferentes cultivos, los cuales confirman las cifras que fueron pactadas con anterioridad y así se puede valorar su cumplimento", explica González Barreto.
Una función muy importante es la realizada por los gestores de Acopio, quienes constituyen un eslabón de la cadena producción-contratación-acopio-distribución. También deben ratificar, estimar y preestimar la producción de las diferentes formas de organización; chequear el cumplimento de los acuerdos y sus destinos;  comprar productos teniendo en cuenta la calidad; así como controlar y evaluar las ventas. Además, durante la primera quincena de cada mes avizoran las futuras producciones, en tanto las empresas provinciales de Acopio  realizan un balance a partir de lo que se recolecta en las diferentes UEB, y elabora el plan de envíos entre los municipios teniendo en cuenta los déficits y los excedentes para satisfacer las necesidades en cada territorio.
"Por otra parte, comenta el directivo, el abastecimiento al destino final se realiza desde los puntos de compra o las naves mayoristas, aunque pudiera efectuarse desde las diferentes formas productivas (granjas, empresas, unidades básicas de producción, cooperativas de producción agropecuaria, de créditos y servicios) sin mediar la UEB de Acopio, siempre que la comercialización esté en el contrato y se cumplan las regulaciones ".
Para este año se han fortalecido las contrataciones con las empresas provinciales que pertenecen al sistema de Acopio, lo que contribuirá a alcanzar la meta de recoger 85 % de lo producido.
La certificación de la calidad de los productos es importante en este proceso y para ello los territorios de Pinar del Río, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba son objetos de estudio por sobresalir en la producción, en lo cual llevan la delantera los avileños.
“Un aspecto a destacar es la logística de la Unión de Acopio, la cual se encuentra obsoleta y necesita ser renovada para alcanzar mejores resultados en su objetivo: asegurar la alimentación del pueblo”, concluye el ingeniero agrónomo Jorge Félix González Barreto.

Matar al húesped: el gran esquema Ponzi de la economía capitalista mundial. Entrevista



CHRIS HEDGES: Vamos a discutir una gran estafa piramidal que no solo define la economía de EEUU, sino tambien la economía mundial; cómo hemos llegado hasta aquí y hacia donde vamos. Y está conmigo para discutir este asunto el economista Michael Hudson, autor de Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy. (“Matar al huésped: o cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía mundial”). Es un profesor de ciencia económica que trabajó muchos años en Wall Street, en donde no triunfas si no captas la máxima de Marx de que el capitalismo va de explotación. También es –no puedo dejar de mencionarlo— una suerte de nieto de Leon Trotsky.
Profesor Hudson, abrirés este diálogo leyendo un pasaje de su libro que me resulta particularmente admirable, y en el que creo se llega al meollo de lo usted discute críticamente. Esto es lo que escribe:
“Hace mucho tiempo que Adam Smith señaló que a menudo los mayores beneficios se registran en las naciones que más rápidamente se encaminan hacia la ruina. Hay muchas formas de generar un suicidio económico a escala nacional. La principal, históricamente, ha pasadao por el endeudamiento de la economía. La deuda siempre se expande, hasta llegar al punto en que un gran sector de la economía no puede seguir honrándola. Llegados a ese punto, se impone la austeridad, y la apropiaciónn de la riqueza se polariza entre el 1% y el 99%. Esta no es la primera vez que sucede eso en la historia. Pero sí es la primera vez que el proceso de endeudamiento se ha diseñado adrede.” Yo interrumpo aquí un instante para aplaudirle aplaudo, antes de proseguir con su cita:  “Como si el grueso de los deudores pudiera hacerse rico endeudándose, en vez de quedar, como es el caso, reducido a una condición de servidumbre por deuda.”
Bueno, pues empecemos con los economistas clásicos que ciertamente entendieron eso. Reaccionaban, evidentemente, al feudalismo. ¿Qué pasó con el estudio de la teoría económica para que, paulatinamente, fuera cayendo en manos de ideólogos? 
HUDSON: La esencia de la teoría económica clásica fue la reforma del capitalismo industrial, su reordenamiento, a fin de liberar a las economías europeas del legado del feudalismo. El legado del feudalismo eran terratenientes extractores de renta de la tierra que vivían como una clase que se apropiaba de ingreso sin producir nada. Ocurría también que los bancos no financiaban a la industria. Los grandes industrialistas, desde James Watt y su máquina de vapor hasta los ferrocarriles…
HEDGES: De su libro se desprende que los bancos casi nunca financiaron a la industria.
HUDSON: Ese es el asunto. Jamás lo hicieron. Cuando llegamos a Marx luego, bien avanzado el siglo XIX, se puede ver una discusión en curso, sobre todo en Alemania, sobre cómo lograr que los bancos hagan algo que no hacían bajo el feudalismo. Y ahora mismo estamos viendo cómo el excedente económico está siendo drenado, no ya por los terratenientes, sino también por los bancos y los tenedores de bonos.
Adam Smith estaba radicalmente en contra del colonialismo porque conducía a guerras, y las guerras levaban a contraer deudas públicas. Dijo que la solución para prevenir que esa clase financiera de tenedores de bonos cargara a la economía imponiéndole más y más impuestos sobre los bienes de consumo cada vez que se iba a la guerra era financiar las guerras sobre la base de pagos al contado. En vez de tomar empréstitos, habría que exigir impuestos a la gente. Entonces, pensaba, si todos sentían la carga de la guerra en forma de pago de impuestos, tomarían posición contra la guerra. Bueno, pues llevó todo el siglo XIX luchar por la democracia y extender el voto de forma tal, que que en vez de que fueran los terratienientes quienes controlaran el Parlamento y su capacidad de legislar e imponer sistemas tributarios a través de la Cámara de los Lores, fueran los trabajadores, las mujeres y todo el mundo quienes lo hicieran. La teoría era que el conjunto de la sociedad votaría en interés propio. Votaría a favor del 99%, no del 1%.
Por la época en la que Marx escribía, hacia 1870, pudo ver lo que estaba ocurriendo en Alemania. Los bancos alemanes buscaban ganar dinero en conjunción con el gobierno haciéndo empréstitos a la industria pesada, en muy buena medida al complejo militar-industrial.
HEDGES: Esa fue la forma bismarckiana de lo social (no sé cómo decirlo de otro modo). Una especie de socialismo capitalista… 
HUDSON: Lo llamaron capitalismo de Estado. Engels abrió una amplia discusión sobre el asunto. Vino a decir: ¡eh, un momentito! Nosotros estamos por el socialismo. El capitalismo de Estado no es lo que nosotros llamamos socialismo. Hay dos tipos de economía orientada estatalmente…
HEDGES: Le interrumpo para observar que hay cierta brillantez detrás de la política bismarckiana, porque creó las pensiones públicas, suministró asistencia sanitaria pública y orientó la banca hacia la industria, hacia la industrialización de Alemania, la cual, como usted mismo indica, fue muy distinta de la de la Gran Bretaña y de la de los EEUU.
HUDSON: La banca alemana llegó a tener tanto éxito, que, en el momento de estallar la I Guerra Mundial, había discusiones en la prensa económica inglesa preocupadas porque Alemania y las potencias del Eje pudieran resultar vencedoras a causa de que sus bancos estaban mejor preparados para financiar la industria. Sin industria no puedes realmente tener aparato militar. Pero los bancos británicos solo ofrecían préstamos para el comercio exterior y para la especulación. Su mercado de valores era un escenario de operaciones relámpago. Querían beneficios al instante, mientras que los bancos alemanes no insistían en que se pagaran a sus clientes tantos dividendos. Los bancos alemanes poseían tanto acciones como bonos, y se trataba más bien de una asociación imbuida de harto mayor reciprocidad. 
Eso es lo que durante la mayor parte del siglo XIX se imaginaba que iba a pasar; se creía que el mundo estaba en vías de socializar la banca. Y en vías de seguir alejando el capitalismo del feudalismo librándose de la clase terrateniente, librándose de la renta, librándose del interés. Habría trabajo y capital, salarios y beneficios, y los beneficios serían reinvertirdos en más capital. Tendríamos una expansión de la tecnología. Los futuristas de comienzos del siglo XX imaginaban que íbamos camino de vivir en una economía del ocio.
HEDGES: Incluido Karl Marx.
HUDSON: Ciertamente. Una semana laboral de 10 horas. Para Marx, el socialismo tenía que resultar de un capitalismo de Estado reformado, lo que parecía plausible en la época, a condición de que el trabajo se organizara conforme a sus propios intereses.
HEDGES: No es lo que terminó ocurriendo. ¿Será, en buena parte, a causa de la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial? ¿Y quizá también porque se ignoró la ciencia económica de Adam Smith y de Keynes? No sé a quién carga usted con la culpa de esto, si a Ricardo o a otros, pero lo cierto es que terminamos creando una teoría económica ficticia apologética de un capitalismo rentista, fundado en la renta y en el interés, un capitalismo que frenaba las fuerzas productivas ínsitas en la economía. Tal vez podría decir usted algo aquí al respecto.
HUDSON: Lo que pasó fue lo siguiente. Marx traumatizó a los economistas clásicos haciendo suyos los conceptos de Adam Smith, John Stuart Mill y otros, y llevándolos hasta sus últimas consecuencias lógicas. Los partidarios de un capitalismo progresista –socialistas ricardianos, como John Stuart Mill— querían gravar fiscalmente las tierras o nacionalizarlas. Marx quería que los Estados tomaran el control de la industria pesada y construyeran infraestructuras capaces de suministrar servicios básicos a bajo coste y, eventualmente, gratuitos. Eso resultaba traumatizante para la clase terrateniente y para el Uno por Ciento. Y respondieron. Respondieron proponiéndose que todo fuera parte “del mercado”, el cual funcionaba través del crédito, el cual, proporcionado por ellos, les daba buenas rentas.
Ninguno de los economistas clásicos pudo imaginar que los intereses feudales –esos grandes intereses creados que disponían de todas las tierras y de todo el dinero— podrían llegar a contraatacar y, finalmente, vencer. Pero a fines del siglo XIX, desde luego en Norteamérica, John Bates Clark apareció con una teoría completamente diferente y de todo punto hostil a la teoría económica clásica de Adam Smith, los fisiócratas y John Stuart Mill. 
HEDGES: Como usted dice, los fisiócratas eran los economistas franceses ilustrados.
HUDSON: El común denominador de todos estos economistas clásicos era la distinción entre el ingreso ganado y el ingreso no ganado. Ingresos no ganados eran la renta y el interés. Los ingresos ganados eran los salarios y los beneficios. Pero apareció John Bates Clark y dijo que no existía tal cosa como el ingreso no ganado. Dijo que el terrateniente, en realidad, se gana su renta mediante el esfuerzo realizado para suministrar habitación y tierra al arrendatario, mientras que los bancos suministran crédito para ganarse sus intereses. Así pues, todo ingreso sería ingreso “ganado” y todo el mundo ganaría sus ingresos. De manera que cualquiera que acumule riqueza, por definición, y de acuerdo con su fórmula, se hace rico por la vía de contribuir a la suma de lo que ahora llamamos Producto Interior Bruto (PIB).
HEDGES: Una de la tesis que usted sostiene en su Killing the Host y que a mí me resulta particularmente atractiva es que, en casi todos los casos, quienes tienen capacidad para hacer dinero parasitariamente a partir del interés y de la renta lo que han hecho –si nos remontamos a los orígenes— es, o bien saquear y apropiarse de tierras por la fuerza, o bien heredarlas. 
HUDSON: Es verdad. En otras palabras, su ingreso es un ingreso no ganado. El resultado de esta revolución anti-clásica que usted puede observar inmediatamente antes de la I Guerra Mundial fue que el crecimiento económico en la última década ha ido a parar al Uno por Cienro. A Wal Street, a los bienes raíces…
HEDGES: Pero usted culpa de eso a lo que llama la teoría económica basura.
HUDSON: La teoría económica basura es la reacción anti-clásica.
HEDGES: Explique un poco cómo, en substancia, es una forma ficticia de medir la economía.
HUDSON: Bien, hace algún tiempo, yo fui a un banco situado a una manzana de aquí –una oficina del Chase Manhattan Bank— y saqué dinero del cajero automático. Al darme la vuelta, había dos rateros. Uno me empujó y el otro me sacó el dinero, y echaron a correr. El guarda de seguridad estaba allí y lo vio todo. Así que pedí que se me devolviera el dinero que me habían robado ante sus propios ojos. Miren, dije, he sido asaltado en su propio banco, enfrente mismo. Y ellos dijeron: “Bueno, no armamos a nuestros guardias de seguridad para que disparen sobre nadie, porque el ladrón podría demandarnos y eso no lo queremos de ninguna de las maneras”. Me dieron la cantidad de dinero robada. Bien, imagine que usted cuenta todo este dinero robado y lo suma al PIB. Porque lo cierto es que el ratero ha prestado el servicio de no  apuñalarme. O suponga que alguien va a un cajero automático y el ladrón le dice: “Tus dineros o tu vida”. Usted dice: “Vale, aquí están mis dineros”. El ratero le ha dado a usted la posibilidad de elegir su vida. En cierto modo, así es como funciona la contabilidad del PIB. No es tan distinto del modo en que Wall Street extrae dinero de la economía. Luego, usted tiene también terraenientes que extraen…
HEDGES: Volvamos atrás. Extraen dinero de la economía por la vía de la servidumbre por deuda. Por la vía de…
HUDSON: De no jugar un papel productivo, básicamente.
HEDGES: Cierto. Así pues, los intereses de las tarjetas de crédito, los intereses hipotecarios, los de los préstamos para adquirir automóviles, losde los  préstamos a los estudiantes... Así es como consiguen sus fondos, ¿no? 
HUDSON: Cierto. El dinero no es un factor de producción. Pero para tener acceso al crédito, para acceder al dinero, para acceder a la educación, tienes que pagar a los bancos. En la New York University (NYU), pongamos por caso, trabajan con el Citibank. Yo creo que la gente del Citibank estaban en el patronato de la NYU. Consigues estudiantes cuando vienen aquí para empezar en la oficina local del banco. Y una vez estás en un banco y sacas cada mes dinero de tu cuenta en él mediante gastos electrónicos con tarjeta o de otro tipo, es muy incómodo cambiar.
De manera que, en substancia, lo que tenemos es lo que los economistas clásicos llamaban una clase rentista. La clase que vive de rentas económicas. Terratenientes, monopolistas que cargan sobreprecios y bancos. Si tienes una empresa farmacéutica que inopinadamente aumenta le precio de un fármaco de 12 dólares a 200, los beneficios se disparan. Este incremento del precio del fármaco se computa en la contabilidad nacional de ingresos como si la economía estuviera produciendo más. De modo que todo este supuesto crecimiento económico ha sido enteramente capturado por el Uno por Ciento en los últimos diez años, y aún tienen el cuajo de hablar de crecimiento económico. Pero la economía no está creciendo…
HEDGES: Porque no hay reinversión.
HUDSON: Correcto. No es producción, no es consumo. La riqueza del Uno por Ciento se obtiene esencialmente por la vía de prestar dinero al 99 Por Ciento y luego cargar intereses sobre ese préstamo y terminar reciclando ese interés a  una tasa de crecimiento exponencial. 
HEDGES: ¿Y por qué es importante, según infiero yo de la lectura de su libro, que la teoría económica dominante contabilice ese ingreso rentista como ingreso productivo? Explique por qué es tan importante.
HUDSON: Si usted es un rentista, querrá que se diga que usted ganó sus ingresos…
HEDGES: Estamos hablando de Goldman Sachs, dicho sea de paso…
HUDSON: Sí, de Goldman Sachs. El jefe de Goldman Sachs salió y dijo que los trabajadores de Goldman Sachs son los más productivos del mundo. Y que por eso cobraban lo que cobraban. El concepto de productividad en Norteamérica es ingreso dividido por trabajo. De manera que si estás en Goldman Sachs y te pagas a tí mismo 20 millones de dolares anuales entre remuneraciones y bonos, se considera que has añadido 20 millones de dólares al PIB, y eso es enormemente productivo. Fíjese que nos movemos en un círculo de razonamiento tautológico.
Bueno, pues la cuestión es si Goldman Sachs, Wall Street y las empresas farmacéuticas predadoras añaden realmente “producto” o si, por el contrario, lo que hacen es explotar a los demás. Precisamente por eso me serví del término “parasitismo” en el título de mi libro. La gente cree que un parásito es quien simplemente se limita a extraer sangre de un huésped o dinero de una economía. Pero en la naturaleza esto es mucho más complicado. El parásito no puede simplemente venir y extraer algo. Para empezar, necesita paralizar o insensibilizar al huésped. Tiene un enzima capaz de evitar que el huésped se percate de su llegada. Y luego los parásitos tienen otro enzima que toma el control del cerebro del huésped. Induce al huésped a imaginar que el parásito es parte de su propio cuerpo, razón por la cual necesitaría ser protegido. Y eso es básicamente lo que ha hecho Wall Street. Se pinta a sí mismo como parte de la economía. No como un envoltorio, no como algo externo, sino como una parte realmente integral que ayuda al cuerpo a crecer, y aun como una parte que, en realidad, es propiamente responsable del grueso del crecimiento. Sin embargo, lo que realmente hace el parásito es inhibir el crecimiento.
El resultado es una inversión de la teoría económica clásica. Pone a Adam Smith cabeza abajo. Dice que lo que los economistas clásicos llamaban improductivo –el parasitismo— es en realidad la economíaa real. Y que los parásitos son el trabajo y la industria que se atraviesan en el camino de lo que quiere el parásito (que no es otra cosa que reproducirse a sí mismo, no ayudar al huésped, es decir, al trabajo y al capital).
HEDGES:  Y el caso es que los economistas clásicos como Adam Smith fueron meridianemente claros al respecto: a menos que el ingreso rentista, esto es, el dinero hecho con cosas como fondos de cobertura, fuera fiscalizado con graves impuestos y devuelto a la economía, la economía terminaría entrando en barrena. Y yo creo que el paradigma de eso –usted lo apunta en su libro— es lo que ocurrió con las grandes empresas con dividendos sobre sus acciones y recompras de sus propias acciones. Tal vez podría usted explicarnos esto aquí un poco.
HUDSON: En los libros de texto más superficiales y en los medios de comunicación puede encontrarse la idea de que si las grandes empresas tienen grandes beneficios, los tienen por ser prductivas. Y con…
HEDGES: Eso se dice todavía en los libros de texto, ¿no?
HUDSON: Sí. Y también que si el precio de una acción sube, no estás sino captalizando los beneficios: el precio de las acciones reflejaría el papel productivo de la empresa. Pero no es eso lo que ha venido ocurriendo en los últimos diez años. Precisamente en estos dos últimos años, el 92% de los beneficios granempresariales en Norteamérica se han gastado, o bien en la recompra de sus propias acciones, o bien en pagos de dividendos a fin de aumentar el precio de las acciones. 
HEDGES: Explíquenos por qué hacen eso.
HUDSON: Hace 15 años, el profesor Jensen dijo en Harvard que la manera de garantizar que las grandes compañías empresariales se gestionan del modo más eficiente es hacer que sus ejecutivos incrementen el precio de las acciones de la compañía. De manera que si das a los ejecutivos opciones sobre acciones y les pagas, no conforme a lo que producen o al incremento del tamaño de la compañía o a la expansión de su escala de producción, sino de acuerdo con el precio de sus acciones, entonces conseguirás que la compañía esté gestionada eficientemente, al estilo financiero. 
Los ejecutivos de las compañías descubrieron entonces que tenían dos formas de incrementar el precio de las acciones. Lo primero es recortar la inversió a largo plazo y usar, en cambio, el dinero para recomprar las propias acciones. Pero cuando compras tus propias acciones, eso significa que no colocas el dinero en la formación de capital. No construyes nuevas factorías. No contratas más trabajo. En realidad, puedes incrementar el precio de las accionesdespidiendo trabajadores.
HEDGES: Esta estrategia funciona temporalmente.
HUDSON: Temporalmente. Porque usas ingresos pasados para recomprar acciones, despedir trabajadores, si puedes, y trabajar más intensivamente. Para pagar dividendos. Este es básicamente el modelo del saqueador de empresas. Usas el dinero para pagar a los tenedores de bonos basura a intereses elevados. Y, obvio es decirlo, terminas poniendo en aprietos a la compañía, porque no hay nueva inversión.
De modo que los mercados se encogen. Entonces vas a los sindicatos y les dices, escuchen, la compañía está al borde de la bancarrota y no queremos despidos. La única forma de conservar el puesto de trabajo es que rebajemos las pensiones que habíamos acordado pagaros. En vez de daros lo que os teníamos prometido, una pensión de jubilación definida, os ofrecemos un plan definido de contribuciones. Sabréis lo que pagaréis cada mes, pero no sabréis qué resultará de ello. O, si no, retirad vuestro fondo acumulado de pensiones, ponedlo en la Corporación Pública de Garantía de Pensiones y usad el dinero que pagaríais mensualmente por la pensión nuestra para invertir en acciones de la compañía y esperar sus dividendos. Pero va y, entonces, el conjunto de la economía se desploma. Se vacía. Se encoje y colapsa. Sólo que en ese momento los ejecutivos ya habrán abandonado la compañía. Habrán cogido sus bonos y sus remuneraciones y se habrán largado.
HEDGES: Me gustaría leer esta cita que he encontrado en su libro. Es de[l geógrafo marxista] David Harvey, de su libro A Brief History of Neoliberalism, y me gustaría que usted la comentara:
“El principal logro substantivo del neoliberalismo no ha sido la generación de riqueza e ingreso, sino la redistribución. Cuando hablo de ‘acumulación por desposesión’… me refiero a la mercantilización y privatización de tierras y a la expulsión forzosa de poblaciones campesinas; a la conversión de varias formas de derechos de propiedad (común, colectiva, estatal, etc.) en derechos de propiedad privada exclusiva; a la supresión de los derechos de acceso a los comunes; … a los procesos coloniales, neocoloniales e imperiales de apropiación de activos (incluidos recursos naturales); … y a la usura, la deuda nacional y, lo más devastador de todo, al uso del sistema crediticio como medio radical de acumulación por desposesión… A esta lista de mecanismos podemos todavía añadir un rimero de técnicas, como la extracción de rentas a través de patentes, y los derechos de propiedad intelectual (que traen consigo la disminución o erosión de varias formas de derechos de propiedad en común, o de las pensiones públicas, o de las vacaciones pagadas, o del acceso a la educación y a la asistencia sanitaria): todo eso se ha desplegado en una generación o más de luchas de clase. La peropuesta de privatizar todos los derechos a las pensiones públicas, de la que fue pionero el Chile de Pinochet, es, por ejemplo, uno de los objetivos más anhelados de los republicanos en los EEUU.”
Esto explica el desenlace. El resultado final del que usted habla en su libro es, en substancia, permitir que lo que usted llama la clase rentista o especulativa canibalice a la sociedad toda hasta el colapso de la misma.
HUDSON: Un derecho de propiedad no es un factor de producción. Mire lo que pasó en Chicago, la ciudad en la que yo crecí. Chicago se negó a aumentar los impuestos a los bienes raíces, especialmente a sus caros bienes raíces comerciales. De manera que su presupuesto incurrió en déficit. Necesitaban dinero para pagar a los tenedores de bonos de deuda municipal, de manera que vendieron los derechos de estacionamiento y se instalaron por doquiera parquímetros en los bordillos de las aceras. Bueno, pues ahora el coste de vivir y hacer negocios en Chicago es más alto, porque hay que pagar el estacionamiento. Si Chicago quiere organizar un desfile o bloquear el tráfico, tiene que pagar a Goldman Sachs por el lucro cesante (los dineros que la empresa habría recaudado, si no se hubiera cerrado el tránsito). Inopinadamente, resulta que es mucho más caro vivir en Chicago a causa de eso.
Pero ese gasto añadido de tener que pagar por los derechos de aparcamiento de Goldman Sachs –de tener que pagar intereses a sus tenedores de bonos— se contabiliza como un incremento en el PIB, porque se ha creado más producto simplemente haciendo más recargos. Si vendes una carretera, una carretera pública local, y pones una cabina de peaje y la conviertes en una carretera de pago, de repente, inopinadamente, crece el PIB.
Si vas a una guerra por ahí y gastas más dinero en el complejo militar-industrial, todo eso se contabiliza como aumento de producción. Nada de eso es realmente parte del sistema productivo del capital y del trabajo en trance de producir más fábricas y producir más cosas que la gente necesita para vivir y para hacer negocios. Todo son recargos. Pero no hay distinción entre riqueza y sobrecargos.
No hacer esa distinción implica que el huésped no se percata de que tiene un parásito alojado en el cuerpo. La economía huésped, la economíaa industrial, no se percata de lo que se percataban los industrialistas del siglo XIX: si quieres una economía eficiente y de bajos precios, y si quieres vender más que tus competidores, tienes que recortar tus precios permitiendo que el sector público suministre carreteras gratuitamente, servicios médicos gratuitamente y educación gratuitamente. 
 Si pones recargos a todas esas cosas, terminarás llegando al punto en que se halla ahora la economía de los EEUU. ¿Qué pasaría, si los obreros fabriles norteamericanos pudieran acceder gratuitamente a todos sus bienes de consumo? ¿Qué, si su alimentación, transporte, vivienda, habituallamiento, todo, fuera gratuito? Pues que ni siquiera así podrían competir con los asiáticos y otros productores, porque tienen que pagar hasta un 43% de sus ingresos en intereses rentistas o hipotecarios y un 10% o más de su ingreso en préstamos académicos y deudas contraídas con tarjeta de crédito. Por lo demás, el 15% de su salario es automáticamente sustraído para pagar la seguridad social, a fin de poder bajar los impuestos de los ricos o de pagar la asistencia médica.
Así que los norteamericanos incorporaron a su economía todos estos recargos. No hay distinción entre crecimiento y recargo. Todo eso hizo que, en Norteamérica, los precios crecieran a tal punto, que terminaron perdiendo tangencia con el mercado independentemente de la política comercial practicada.
HEDGES: Deberíamos añadir que esta forma de teoría económica predatoria permite explotar tramposamente al sistema. Les privatizas los fondos de pensiones, los obligas a entrar en los mercados de valores, unos mercados hiperinflados. Pero, a causa del modo en que las compañías entran en ellos, quienes sacan provecho son los ejecutivos de los fondos de cobertura. Y los perdedores son los ciudadanos, cuyos ahorros para la jubilación quedan apresados en mercados de valores con pérdidas. Tal vez podamos terminar hablando del modo en que se amaña el sistema, no sólo apresando a los ciudadanos en una servidumbre por deudas, sino forzándolos a entrar en el mercado para volverlos a desplumar. 
HUDSON: Bueno, aquí se habló de economía de la innovación como si eso significara hacer dinero. Suponga que tiene usted una innovación y que la compañía en cuestión entra en el mercado de valores. Se dirige a Goldman Sachs y a otros bancos de inversión de Wall Street para que suscriban valores emitibles a 40 dólares la acción. Se considera una botadura exitosa cuando, inmediatamente, Goldman Sachs y los otros se dirigen a sus clientes y les sugieren comprar acciones y conseguir una ganancia rápida. Una botadura “exitosa” dobla el precio en un día, de manera que al final de la jornada la venta de acciones ronda los 80 dólares.
HEDGES: Tienen la opción de comprar antes que nadie, sabiendo que al cierre se habrá hinchado el precio y podrán vender.
HUDSON: Exactamente.
HEDGES: Entonces vienen los fondos de pensiones y compran a precios hinchados, que luego caen otra vez.
HUDSON: Pueden volver a caer, o puede que la compañía haya salido en desventaja desde el comienzo. Lo importante es que la empresa subscriptora de Wall Street y los especuladores circunstantes ganan más en un solo día que lo ganado en todos los años que llevó levantar la empresa. La compañía gana 40 dólares. Y los bancos y los especuladores y sus amiguetes también ganan 40 dólares.
Lo que tenemos básicamente es que el sector financiero termina con la parte del león de las ganancias. Si usted está en Wall Street, el nombre de este juego es beneficios, ganancias de capital. Y eso es algo que no formaba siquiera parte de la teoría económica clásica. Los economistas clásicos no llegaron a imaginar siquiera que el precio de los activos pudiera ir al alza por alguna razón que no fuera la de ganar más dinero y la de la capitalización del ingreso. Pero lo que tenemos en los últimos 50 años –realmente, desde el final de la II Guerra Mundial— es inflación de precios de activos. El grueso de las familias de clase media han conseguido la riqueza que han conseguido desde 1945 no, realmente, ahorrando lo que ganaron con su trabajo, sino gracias a los precios al alza de sus casas. Se beneficiaron del precio de la casa. Y creen que eso les ha hecho ricos y ha hecho rica a la toda economía.
La razón por la que el precio de la vivienda ha subido es que la casa tiene valor sea lo que fuere lo que un banco esté dispuesto a prestar tomándola como garantía. Si los bancos hacen cada vez más fácil el crédito, rebajando progresivamente las cuotas, entonces lo que vendrá será una burbuja financiera. Y lo que tendremos serán unos bienes raices disparados al alza tanto como sea posible. Yo no creo que comprar una casa pueda suponer más del 43% del ingreso de nadie. Pero imaginemos ahora que te acabas de sumar a la fuerza de trabajo. No eres capaz de comprar una casa a los precios actuales adelantando un poco de tu dinero para, luego, de alguna forma, terminar haciéndote rico gracias a la inversión en la casa. Todo este dinero que pagas al banco se restará ahora del monto de dinero disponible para gastar en bienes y servicios.
De modo que le hemos dado la vuelta a la economía de posguerra que hizo rica y próspera a Norteamérica. De alguna manera, la gente creía que podía hacerse rica endeudándose para tomar prestados activos, cuyos precios irían al alza. Pero, al final, no puedes hacerte rico endeudándote. Al final, los acreedores siempre ganan. Por eso todas las sociedades de que tenemos noticia histórica, desde Sumeria y Babilonia, se han visto obligadas o a cancelar las deudas o, como Roma, que no canceló las deudas, a dar paso a una edad obscura: todo se hundió.
Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

es profesor de investigación de la facultad de económicas de la Universidad de Missouri, Kansas City y investigador asociado del Instituto de Economía Levy. Su último libro es Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy. (“Matar al huésped: o cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía mundial”)
Fuente:
http://www.counterpunch.org/2016/03/25/the-great-ponzi-scheme-of-the- global-economy/
Traducción:
Mínima Estrella