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sábado, 29 de octubre de 2022

La vivienda en Cuba, una deuda eterna que acentúa desigualdades


 Expertos locales vienen alertando desde hace tiempo que por impacto del cambio climático los huracanes son cada vez más intensos y destructivos, lo cual profundiza el déficit habitacional en la isla caribeña.





Ruinas de una vivienda destruida tras el paso en septiembre del huracán Ian, en el poblado pesquero La Coloma, en la provincia de Pinar del Rio, en el este de Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 27 oct.- El último huracán que azotó Cuba por su región occidental desnudó la vulnerabilidad de miles de personas que perdieron sus hogares, abatidos por vientos sostenidos de 185 kilómetros por hora. El drama se repite cada vez que un ciclón tropical de gran intensidad atraviesa este país.

Con una población de 578 609 habitantes,  unas 100 000 viviendas, 60 % del fondo habitacional de la provincia de Pinar del Río,  sufrieron algún tipo de daño, desde derrumbes totales o parciales hasta la pérdida de sus frágiles techos que volaron por los aires.

A su paso, el 27 de septiembre, Ian provocó tres muertes y cuantiosos daños materiales.

Pasado casi un mes del desastre a esa provincia productora de tabaco de gran calidad, muchas personas seguían acudiendo, organizadas o no, con donaciones de alimentos, enseres hogareños y ropa para entregar a familias damnificadas de las zonas con mayor impacto, visitadas además, en varias ocasiones, por autoridades gubernamentales.

El huracán Irma, que en 2017 impactó 12 de las 15 provincias cubanas, causó daños a 158 554 viviendas, 14 657 con derrumbes totales y 16 646 parciales. Un total de  23  560  perdieron sus techos. Además, dejó 10 víctimas fatales y pérdidas por 13 000 millones de dólares.

Para las personas de origen africano un problema decisivo es la dificultad de acceder a viviendas con condiciones mínimas”.

 

Gisela Arandia

Expertos locales vienen alertando desde hace tiempo que por impacto del cambio climático los huracanes son cada vez más intensos y destructivos, lo cual profundiza el déficit habitacional. En ese sentido concluyen que es necesaria la fabricación de  techos  más pesados y mayores inversiones.

Fernando Martirena, director del Centro de Investigaciones de Estructuras y Materiales (Cidem) de la Universidad Central de las Villas, confirmó a IPS desde Santa Clara, a más de 260 kilómetros al este de La Habana, que está en marcha el desarrollo de elementos de techos más resistentes para la reconstrucción de casas dañadas en Pinar del Río.

“Un equipo conjunto del Cidem y el grupo de Gestión Integrada de las Aguas Terrestres (Giat),  mediante la adaptación de fibras para refuerzo estructural en hormigones utilizadas con éxito en labores hidráulicas en la oriental provincia de Holguín, hemos comenzado a producir losas de techo en las que se sustituye el 100 % del acero no estructural”, explicó.



Bárbara Oliva, promotora cultural del proyecto comunitario La California, en su vivienda ubicada en el barrio de Cayo Hueso, en la capital de Cuba.

Detalló que “estamos hablando de 50 % del acero que llevaría un techo por un producto de producción nacional con una fábrica produciendo en Ciego de Ávila”, (distante más de 400 kilómetros) al este de la capital cubana”.

Se construye, pero…

Preocupado por el lento avance de sus planes para resolver un problema de gran connotación social, el gobierno cubano concede prioridad al programa nacional de vivienda,  un sector que según datos estadísticos arrastra un déficit  de casi 863 000 unidades en una población de 11,1 millones.

Conspiran en contra el crítico contexto económico del país, factores climáticos como los huracanes Ian e Irma, por mencionar los más recientes y  el tornado que impactó sobre  varios de los 15 municipios de La Habana en enero de 2019, que causó daños a  7800 inmuebles, de ellos 730 con derrumbes totales y casi 1000 parciales.

A la suma hay que añadir la explosión que el 6 de mayo destrozó parte del emblemático Hotel Saratoga, en la urbe capitalina, con el saldo de 99 personas lesionadas, de ellas 45 fallecidas, y daños graves en dos edificios de viviendas, cuyos moradores debieron ser evacuados.

El programa de construcción de viviendas, vigente desde 2018,  aspira a equilibrar el déficit actual en un período de 10 años y sobre la base de la producción municipal de materiales de la construcción  deficitarios como cemento, bloques y cabillas (barras de hierro forjado).

En los dos primeros años (2019 y 2020) de vigencia de ese programa se terminaron 91 863 nuevos hogares, aunque se cumplió solo con 86 % de las metas oficiales. Al término de 2020, el fondo habitacional nacional era de 3 946 747 viviendas. De ellas,  63 % se encontraba en buen estado técnico (2 493 894) y el resto estaba calificado de regular y malo (1 452 852).



Los recursos marcan la diferencia en materia de vivienda en Cuba. En la imagen, una casa residencial en el barrio de Nuevo Vedado, en el municipio Plaza de la Revolución, en La Habana.

Con los datos más recientes,  Vivian Rodríguez, directora general de la Vivienda, informó  que al cierre de agosto, se habían terminado 15 790 viviendas. De ellas, alrededor de 50 % responde al esfuerzo propio, y 1985 son células básicas habitacionales, mediante subsidio estatal.

Esta última forma de construcción incluye  una habitación, baño y cocina-comedor de mampostería y cubierta ligera, y esas estancias pueden ser ampliadas por sus propietarios por sus propios medios.

Según la planificación oficial de 2022, este año se espera construir 37 991 viviendas, de ellas 15 721 por el sector estatal, 11 786 células básicas habitacionales, y otras 10 484 por la propia población.

Recursos que marcan diferencias

Tanto en la construcción de nuevas unidades habitacionales como en el mantenimiento de los inmuebles, los recursos marcan una diferencia social importante, dado el encarecimiento de los materiales de construcción y los insumos necesarios para acondicionar, por ejemplo, baños y cocinas de los hogares.

“Construir es un calvario. Confluyen muchos factores en contra, desde el precio de los materiales y piezas, hasta el desabastecimiento de los insumos”,  declaró a IPS un trabajador de comunicaciones que pidió ser nombrado solo por su nombre, Manuel. Compró su apartamento  en 2016 en un edificio de más de 80 años de construido.

Bárbara Oliva, de 76 años, promotora del proyecto comunitario La California, situado en el barrio Cayo Hueso, de Centro Habana, uno de los 15 municipios de capital, contó a IPS que hace más de 10 años fueron remozados los 36 apartamentos que integran el conjunto habitacional donde ella ha vivido toda su vida.

“Pero nunca se le ha dado mantenimiento. Yo solicité materiales para reparar  mi baño, pero siempre me dicen que no hay”,  dijo, tras admitir que a las mujeres afrodescendientes les resulta siempre más difícil, por falta de recursos, acceder a una casa propia.


Varios hombres recuperan materiales de construcción de las ruinas de una antigua edificación de viviendas en el barrio de Cayo Hueso, en La Habana.

Al respecto, la investigadora y escritora Gisela Arandia comentó a IPS que “para las personas de origen africano un problema decisivo es la dificultad de acceder a viviendas con condiciones mínimas. Es frecuente la ausencia de un techo seguro como herencia familiar, o resultado de procesos migratorios, donde pueden quedar atrapados en contextos sociales difíciles”.

“Generalmente no cuentan con ingresos seguros, lo que los hace dependientes del trabajo informal, también por una baja calificación profesional, derivados de hogares desarticulados en los que la educación no ha sido prioridad”,  remató sobre ese sector poblacional, en un país donde 35 % de sus habitantes se define como persona negra o mestiza.

Una investigación sobre vulnerabilidades en la vivienda y el hábitat de mujeres negras de Cuba admite que estas, junto con las mestizas, están sobrerrepresentadas en los tipos de viviendas y barrios de mayor precariedad constructiva, además de ser el grupo social que menos remesas reciben para asumir la edificación o reparación de sus inmuebles.

En ese sentido, las autoras proponen políticas afirmativas intencionadas hacia mujeres negras en sectores sociales estratégicos como educación, salud, ciencia, o aquellas migrantes con condiciones de hábitat de mayor riesgo epidemiológico y menor oportunidad de movilizar recursos propios para la vivienda.

Publicada en agosto de 2021, la pesquisa de cinco investigadoras cubanas fue coordinada por la alemana Fundación Friedrich Ebert Stiftung, junto con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y la Universidad de La Habana.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Cuando no alcanzan las viviendas. Comentario HHC



Foto. / Yasset Llerena.

“La vivienda es uno de los problemas esenciales más graves que tenemos y el país tiene que hacerle frente”, dijo Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), en la Comisión de Industria, Construcciones y Energía durante la reciente sesión extraordinaria.

Respecto al seguimiento del programa de la vivienda, Lazo puso contra las cuerdas al Ministerio de la Construcción (Micons) durante la rendición de cuentas del organismo ante los diputados presentes.

Resultado: se divulgó que durante este año, hasta abril, se han erigido menos de 8 000 viviendas de las 47 740 del plan trazado (21 por ciento) y apenas se han rehabilitado 3 897 con relación a las 37 827 previstas (10 por ciento). Cifras malísimas, teniendo en cuenta que 2022 lleva más de un tercio de vida y que esos planes, de cumplirse, aún no suplirían la demanda real de núcleos habitacionales en Cuba.

Por su parte, el ministro del Micons, René Mesa, centró el problema en -por citar ejemplos- las trabas de ciertos procesos burocráticos por parte de los gobiernos y empresas locales; los planes complacientes de estos, dispares con la necesidad y la premura de la población; o el afán de construir nuevas viviendas, en detrimento de la rehabilitación de las ya existentes.

Sin embargo, entre las varias aristas temáticas abordadas en este debate de casi tres horas, un apéndice sobre las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) se escabulló.

“La ventaja que tiene nuestro sistema social sobre todos los sistemas sociales del mundo es que podemos dirigirlo todo. Desde abajo, controlarlo todo, porque estamos unidos todos en la misma línea de trabajo, en los mismos principios, en la economía”.

Dicho argumento de Mesa resumió una polémica que sobrevoló por la Comisión sin llegar a imponerse, a pesar de su roce con un punto neurálgico del tema empresa privada: ¿Qué función, responsabilidad y nivel de autonomía debería tener una mipyme?

Sin salir del marco de la vivienda, Lazo confirmó que en Cuba existen actualmente casi 3 400 mipymes, de las que la inmensa mayoría son privadas y, poco menos de 300, se dedican a la producción de materiales de la construcción.

Si estos bienes se destinaran a los mismos territorios donde se elaboran, se reducirían importantes costos de transportación, un beneficio que se multiplicaría si, de paso, las materias primas necesarias se obtuvieran en las propias localidades. Además, bajo esa lógica comercial, las mipymes podrían alcanzar un impacto significativo en el desarrollo económico -y social- de una localidad.

Pero las mipymes no producen, mayormente, áridos ni arcilla -se quejó el ministro-, sino algunos elementos de piso y pared, aditivos y otras fabricaciones más “decorativas”, razón por la que el ministro insistió en “orientar” tales negocios privados a que suplan, con su producción, las necesidades locales y del municipio.

“Hay que intencionar a las mipymes para que trabajen en función de los intereses del municipio y no solo de los suyos propios”, dijo Mesa. “Fundamentalmente, vemos las mipymes para el desarrollo territorial, pero lo que desarrolla el país, la economía y la Revolución está en brazos de la empresa estatal socialista”.

“Son (las empresas estatales) las únicas que pueden bajar los precios”, secundó Lazo, y luego añadió que las mipymes representan un complemento de la economía, y no un pilar. Pero urge que “se unan a los esfuerzos del país”.

“Debemos lograr la autonomía municipal y empresarial, pero sobre la base de un sistema cuyas políticas tienen que surgir de los burós nacionales. La autonomía no es solo la potestad para mandar, sino también la capacidad de resolver, con esfuerzos propios, los problemas de la comunidad. Además de potestad, hay responsabilidad”, sentenció el presidente del parlamento cubano.

Como este subtema apenas sobrevolaba la sala, el debate fue muriendo y quedaron cuestiones inconclusas como los métodos para “orientar” los tipos y volúmenes de producción de materiales de las mipymes privadas, según propuso Mesa. ¿Se concretaría mediante beneficios fiscales, precios preferenciales o estímulos de otro tipo? ¿O a partir de medidas administrativas que incluirían, por mencionar un extremo, la intromisión en la autonomía o la gestión interna de un negocio?

Probablemente, si esas mipymes prefieren fabricar baldosas, más que metros cúbicos de áridos, debe ser, entre otros factores, porque requieren menor equipamiento o saberes, los precios en el mercado las favorecen y el balance entre gastos e ingresos para su confección muestra números más atractivos. Al final, todo se reduce a un asunto matemático, a esa rentabilidad que se repite indispensable para los actuales tiempos de crisis.

Y, realmente, si un gobierno o empresa local quiere que el sector privado contribuya al desarrollo territorial, pues lo idóneo sería facilitar, en primera instancia, condiciones más lucrativas.

¿Acaso no soplan así los vientos de hoy, en el paisaje del ordenamiento económico de Cuba? ¿O no es la función de una empresa, sea estatal o privada, la de generar utilidades?

De cualquier manera, el diputado Santiago Lajes Choy, presidente de la Comisión, convidó a profundizar más adelante el tema de las mipymes y pasó a otro cerrando con un comentario que auguró una interesante y quizás peliaguda segunda parte en la próxima sesión asamblearia de 2022:

“Si dejamos esto al libre albedrío, dijo, ni vamos a tener vivienda, ni vamos a construir nada”.  HHC: Subrayados y negritas, nuestras.

Comentario HHC: Para ser sincero, con el impulso que le dió el presidente Diaz Canel a la construcción de viviendas, pense que a estas alturas, existian otros problemas mas allá de los elementales que estarían resueltos.  

Les recomiendo atentamente, que le pregunten al Presidente Nicolas Maduro ¿cómo le hacen?

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, celebró este jueves 7 de baril del 2022 el cumplimiento del hito de 4 millones de viviendas entregadas al pueblo, como parte del programa social Gran Misión Vivienda, al otorgar nuevas casas a familias del estado Anzoátegui (noreste).


“Somos el Gobierno que más viviendas ha construido, eso jamás lo verán en los grandes medios occidentales, que le han hecho una guerra mediática a Venezuela y a quienes hemos derrotado”, precisó el jefe de Estado.De acuerdo con el mandatario, el proyecto nació en aras de fomentar una vivienda digna para el pueblo, garantizando la protección y mayor felicidad a los ciudadanos. Programa social que se ha mantenido pese al bloqueo impuesto por Estados Unidos (EE.UU.), y en medio de la pandemia por la Covid-19". (1)

Explicar los siguientes datos de la ONEI, sería un buen ejercicio, que el MINISTRO , pudiera ayudar con las causas.