Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 4 de noviembre de 2018

¿Culpar a los economistas?

Por  J. BRADFORD DELONG

BERKELEY – Ahora que somos testigos de lo que parece ser la decadencia histórica de Occidente, vale la pena preguntar qué papel podrían haber desempeñado los economistas en los desastres de la década pasada.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta 2007, los líderes políticos occidentales al menos actuaban como si les interesara alcanzar el pleno empleo, una estabilidad de precios, una distribución aceptablemente justa del ingreso y la riqueza y un orden internacional abierto en el que todos los países se beneficiaran del comercio y las finanzas. Es verdad, estos objetivos siempre estuvieron en tensión, a punto tal que a veces ponemos los incentivos para el crecimiento antes que la igualdad de ingresos, y la apertura antes que los intereses de trabajadores o industrias específicos. Sin embargo, el impulso general del diseño de políticas fue hacia los cuatro objetivos.

Luego llegó 2008, cuando todo cambió. El objetivo del pleno empleo quedó fuera del radar de los líderes occidentales, aunque no había ni una amenaza de inflación ni beneficios adicionales que se pudieran obtener gracias a una mayor apertura. De la misma manera, el objetivo de crear un orden internacional que les sirviera a todos fue sumariamente abandonado. Ambos objetivos se sacrificaron con la intención de restablecer las fortunas de los súper ricos, quizá con la esperanza remota de que la riqueza algún día “se derramara hacia abajo”.

A nivel macro, la historia de la década post-2008 casi siempre se entiende como un fracaso de análisis económico y de comunicación. Los economistas supuestamente no supimos decirles a los políticos y a los burócratas qué había que hacer, porque no habíamos analizado plena y correctamente la situación en tiempo real.

Algunos economistas, como Carmen M. Reinhart y Kenneth Rogoff de la Universidad de Harvard, vieron los peligros de la crisis financiera, pero exageraron marcadamente los riesgos del gasto público para fomentar el empleo después. Otros, como yo, entendimos que las políticas monetarias expansionistas no serían suficientes; pero, como habíamos analizado incorrectamente los desequilibrios globales, no percibimos la principal causa de riesgo –la mala regulación financiera de Estados Unidos. 

Y otros, como el entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Ben Bernanke, entendieron la importancia de mantener las tasas de interés bajas, pero sobreestimaron la efectividad de herramientas de política monetaria adicionales como el alivio cuantitativo. La moraleja de la historia es que si tan sólo los economistas hubiéramos hablado antes, hubiéramos sido más convincentes sobre las cuestiones en las que estábamos acertados y hubiéramos reconocido dónde estábamos equivocados, la situación hoy sería considerablemente mejor.

El historiador de la Universidad de Columbia Adam Tooze no es tan partidario de este discurso. En su nueva historia de la era post-2007, Crashed: How a Decade of Financial Crises Changed the World(Quebrados: Cómo una década de crisis financieras cambió el mundo), muestra que la historia económica de los últimos diez años ha estado más impulsada por corrientes históricas profundas que por los errores de análisis y comunicación de los tecnócratas.

Específicamente, en los años anteriores a la crisis, la desregulación financiera y los recortes impositivos para los ricos habían hecho subir la deuda y los déficits gubernamentales, agravando al mismo tiempo la desigualdad. Para colmo de males, la administración de George W. Bush decidió entablar una guerra desacertada contra Irak, desaprovechando eficazmente la credibilidad de Estados Unidos para liderar al Atlántico Norte en los años de crisis.

También fue en esta época en que el Partido Republicano empezó a sufrir un colapso nervioso. Como si la falta de calificaciones de Bush y la política belicista del ex vicepresidente Dick Cheney no fueran ya bastante malas, el partido redobló la apuesta con su cinismo. En 2008, los republicanos se encolumnaron detrás de la compañera de fórmula del difunto senador John McCain, Sarah Palin, una demagoga campechana que era aún menos apropiada para el cargo que Bush o Cheney, y en 2010 el partido fue esencialmente cooptado por el populista Tea Party. 

Después de la crisis de 2008 y de la llamada Gran Recesión, años de crecimiento tibio sentaron las bases para un alzamiento político en 2016. Mientras que los republicanos abrazaron a una estrella de la televisión realidad tosca y racista, muchos demócratas se embelesaron con un senador autoproclamado socialista casi sin logros legislativos en su nombre. “Este desenlace”, escribe Tooze, “puede haber parecido un poco caricaturesco”, como si la vida estuviera imitando el arte de la serie de HBO “Veep”.

Por supuesto, todavía nos falta mencionar a una figura clave. Entre la crisis financiera de 2008 y la crisis política de 2016 estuvo la presidencia de Barack Obama. En 2004, cuando todavía era una estrella en ascenso en el Senado, Obama había advertido que si no se construía un “Estados Unidos púrpura” que respaldase a las clases trabajadora y media, la consecuencia sería un nativismo y una crisis política. 

Sin embargo, después de la crisis, la administración Obama tuvo poco estómago para la medicina que el ex presidente Franklin D. Roosevelt había prescripto para resolver problemas de semejante magnitud. “El país necesita una experimentación persistente y audaz”, dijo Roosevelt en 1932, en el ápice de la Gran Depresión. “Adoptar un método y probarlo es puro sentido común; si falla, hay que admitirlo francamente e intentar con otro. Pero, por sobre todas las cosas, hay que probar algo”.

El hecho de que Obama no adoptara una acción agresiva, a pesar de haber reconocido anteriormente que era algo necesario, es prueba del argumento central de Tooze. Los economistas profesionales no pudieron convencer a quienes estaban en el poder de lo que era necesario hacer, porque quienes estaban en el poder actuaban en un contexto de crisis política y de una credibilidad estadounidense perdida. En un momento en que el diseño de políticas había estado sometido a la influencia maligna de una plutocracia en ascenso, los economistas que reclamaban una “experimentación audaz y persistente” nadaban contra la corriente –aunque teorías económicas bien fundamentadas justificaban precisamente ese curso de acción.

De todas maneras, no encuentro que los argumentos de Tooze sean tan sólidos como él piensa. Los economistas y nuestras teorías efectivamente marcaron una gran diferencia. Con excepción de Grecia, las economías avanzadas no experimentaron nada parecido a la Gran Depresión, lo que fue una posibilidad muy real en el pico de la crisis. Si hubiéramos sido más inteligentes y más articulados, y si hubiéramos estado menos divididos y distraídos por señales falsas, podríamos haber marcado una diferencia mayor. Pero eso no significa que no hayamos marcado ninguna diferencia.


J. BRADFORD DELONG is Professor of Economics at the University of California at Berkeley and a research associate at the National Bureau of Economic Research. He was Deputy Assistant US Treasury Secretary during the Clinton Administration, where he was heavily involved in budget and trade negotiations. His role in designing the bailout of Mexico during the 1994 peso crisis placed him at the forefront of Latin America’s transformation into a region of open economies, and cemented his stature as a leading voice in economic-policy debates.

El socialismo y la Casa Blanca


El equipo de investigación de Trump en la Casa Blanca ha publicado un informe muy extraño. Se llama “Los costes de oportunidad del socialismo”. Pretende demostrar que el 'socialismo' y las políticas 'socialistas' serían perjudicial para los estadounidenses, porque los 'costes de oportunidad' del socialismo en comparación con el capitalismo son mucho más altos.

Lo que es extraño y bastante divertido es que los asesores de la Casa Blanca de Trump consideren necesario explicar a los estadounidenses los fracasos del 'socialismo' en 2018. Pero cuando se ahonda en el informe, se hace evidente que lo que preocupa a los Trumpistas no es " socialismo', sino las políticas del demócrata de izquierdas Bernie Sanders de mayores impuestos a los ricos del 1% y el aumento de la popularidad de un ''servicio nacional de salud" de pago único para todos. La popularidad de estas políticas amenaza a la mayoría republicana en el Congreso y también a los beneficios de las grandes empresas farmacéuticas y a los seguidores multimillonarios de Trump.

Lo que la Casa Blanca entiende por socialismo es aparentemente una economía nacional dominada y controlada por el Estado y no por el mercado. “Si un país o industria es socialista es una cuestión del grado en el que (a) los medios de producción, distribución e intercambio son propiedad o están regulados por el estado; y (b) como el estado usa su control para distribuir la producción económica sin tener en cuenta la disposición de los consumidores finales a pagar o intercambiar (es decir, distribuyendo los recursos ‘gratis’) “.

Así que el informe tiene una definición amplia y genérica de 'socialismo' que incluye a la China maoísta (pero no a la China moderna, al parecer), la Unión Soviética, Cuba y Venezuela y los estados ''sociales demócratas” nórdicos. Todos en el mismo paquete porque Sanders elogia a los últimos y no al resto. Naturalmente, esto plantea la cuestión de todos estos países pueden llamarse ‘socialistas'. Es decir, si Unión Soviética predominantemente campesina de 1920 o la China de 1950; o las economías dominadas por corporaciones de propiedad familiar de Suecia, Dinamarca y Noruega.

La definición de la Casa Blanca no es el socialismo o el comunismo, proclamado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Para ellos, el comunismo es una sociedad súper abundante, sin ningún papel del estado, sino la libre asociación de individuos en la acción común y la propiedad de los productos del trabajo. Por supuesto, este sistema mundo no existe y por lo tanto no puede ser comparado con el capitalismo. En su lugar, lo que la Casa Blanca trata en realidad de comparar es una economía nacional planificada con una economía nacional de mercado dominada por el capitalismo. Pero no hay que ser demasiado duro con los investigadores de la Casa Blanca: no tienen cómo saber lo que es el socialismo; y su definición (la que consiguieron del diccionario, al parecer) es probablemente la opinión de la mayoría de la gente.

Dejando esto de lado, ¿qué funciona mal en todos estos estados 'socialistas'? Bueno, “que proporcionan pocos incentivos materiales para la producción y la innovación y, al distribuir bienes y servicios de forma gratuita, impiden que los precios revelen información de importancia económica sobre los costes y las necesidades y los deseos del consumidor”.   En la China de Mao y la Rusia estalinista “sus gobiernos no democráticos tomaron el control de la agricultura, con la promesa de hacer la comida más abundante. El resultado fue sustancialmente una menor producción de alimentos y decenas de millones de muertes por hambre”.  Por lo tanto el socialismo fue un desastre.

A partir de su definición, el informe de la Casa Blanca llega a la conclusión: “La evidencia histórica sugiere que un programa socialista aplicado a los EE.UU. provocaría la escasez, o de otro modo degradaría la calidad, de cualquier producto o servicio sometido a un monopolio público. El ritmo de innovación sería lento, y el nivel de vida, en general, sería menor. Estos son los costes de oportunidad del socialismo desde una perspectiva moderna estadounidense”.

El informe de la Casa Blanca también afirma que “la sustitución de las políticas de Estados Unidos con políticas altamente socialistas, como las de Venezuela, reducirían el PIB real al menos un 40 por ciento a largo plazo, o alrededor de 24.000 dólares anuales per capita”. Y sustituir el actual régimen fiscal de EE.UU. por el de los países nórdicos aumentaría la carga fiscal de los estadounidenses de $ 2.000 a $ 5.000 más por año en transferencias netas. “Estimamos que si Estados Unidos adoptase estas políticas, su PIB real se reduciría al menos un 19 por ciento a largo plazo, o alrededor de $ 11.000 anuales per capita”.

El primer argumento del informe de la Casa Blanca es que los niveles de vida son más altos en los EE.UU. que en los países nórdicos 'socialistas'. Esta afirmación increíble se basa en un estudio comparativo hilarante: el coste de la compra de una camioneta pick-up en Texas en comparación con su coste en Escandinavia.

Es verdad que una camioneta pick-up puede ser mucho más útil en Texas que en Estocolmo y, dado que los impuestos sobre los vehículos son más bajos en los EE.UU. y los impuestos de combustible son sustancialmente más bajos, el argumento de que una camioneta cuesta mucho menos que en los países nórdicos países ¡es irrefutable! Pero ¿demuestra el mayor precio de una camioneta en Noruega en comparación con Texas que existe un 'coste de oportunidad' más alto en la Noruega 'socialista'? ¿Qué pasa con el transporte público, los servicios públicos, la salud y la educación, el las prestaciones sociales y de desempleo- cosas que la parte más rica de cualquier país capitalista no necesita o usa como un 'salario social'? El informe de la Casa Blanca no compara esas cosas.

El informe señala que el PIB real per capita es mayor en los EE.UU. que en las economías escandinavas y en el sector no petrolero de Noruega. Los datos muestran que esto es cierto. Pero todo esto muestra es que el norte de Europa comenzó en un nivel inferior cuando Marx escribió el Manifiesto Comunista. En realidad, si nos fijamos en el crecimiento real del PIB per capita desde 1960 (cuando a los estadounidenses se les dice que viven en el mejor lugar del mundo), el crecimiento de Estados Unidos ha caído por detrás de las economías nórdicas y, para el caso, de la mayoría de las economías europeas. De hecho, desde principios de 1990, el crecimiento del PIB real per capita ha sido más rápido en Suecia que en los EE.UU..

Y en cuanto a China, la tasa de crecimiento ha superado a la de los EE.UU. muchas veces desde la década de 1990, sacando a 800m de personas de lo que el Banco Mundial define como pobreza. Sin duda, los investigadores de la Casa Blanca podrían argumentar (aunque no lo hacen) que China se volvió 'capitalista' en la década de 1980 y por eso la economía se ha disparado. Pero no sería coherente con su opinión de que un estado 'socialista' es aquel en el que el Estado domina y controla la economía de libre mercado. Porque China debe ser la mayor y mas importante economía dirigida por el Estado del mundo, mucho más que las llamadas economías mixtas de los países nórdicos.
El ingreso total es una cosa, pero la distribución de ese ingreso es otra. Aquí la Casa Blanca tiene que admitir que “a pesar de que las economías nórdicas presentan una menor producción y consumo per capita, también exhiben menores niveles relativos de desigualdad de ingresos según los índices convencionales”. Lo interesante es que si bien los EE.UU. tienen una mucha mayor desigualdad de riqueza e ingreso, la desigualdad nórdica también ha aumentado mucho en los últimos 30 años en la medida en  que los gobiernos han adoptado políticas favorables a las empresas, con reducción de los impuestos de sociedades y personales (es decir, políticas pro-mercado).

De hecho, como el informe de la Casa Blanca dice, en algunos casos, el sistema fiscal nórdica es más complaciente con el 10% superior que el sistema estadounidense - al menos en los impuestos personales: “La baja progresividad del IRPF en los países nórdicos, en combinación con una menor imposición sobre el capital y tasas de impuestos sobre la renta personal sólo modestamente mayores marginalmente de media en el extremo superior de la distribución de ingresos, implica que una característica central del modelo fiscal nórdico son cargas fiscales medias más altas y cerca de la media sobre los ingresos dxi los trabajadores y sus familias. Es decir, al contrario de las percepciones erróneas de los defensores estadounidenses del socialismo democrático a la nórdica, el modelo fiscal nórdico depende en gran medida no en la imposición de tipo fiscales punitivos a los hogares de altos ingresos, sino más bien a los hogares situados en la media de la distribución del ingreso”.

Esto puede ser un ataque a los elogios de Sanders de las economías nórdicas, pero me parece que demuestra lo lejos que están los países nórdicos actualmente de la ‘social democracia', por no hablar del 'socialismo'. Por un lado, el informe de la Casa Blanca afirma que los estados 'socialistas' quieren imponer una mayor carga fiscal a los ricos (como Sanders), pero en realidad esa carga fiscal es menor que ¡en los EE.UU.!

Por supuesto, todo esto es pura charlatanería. Todos los datos sobre la desigualdad de la riqueza y los ingresos en las principales economías avanzadas muestran que los EE.UU. es la economía más desigual, tanto antes como después de impuestos; y que los ingresos reales disponibles para la familia estadounidense media apenas han aumentado en 30 años, mientras que el 1% superior ha tenido aumentos sustanciales.

La parte de la riqueza en poder del 1% superior de los perceptores de ingresos en los EE.UU. se duplicó del 10% al 20% entre 1980 y 2016, mientras que la del 50% inferior se redujo del 20% al 13% en el mismo período.
Pero la parte principal del informe de la Casa Blanca esta dedicada a argumentar que la educación y la atención sanitaria privadas son más rentables que las escuelas estatales financiados con fondos públicos o un servicio nacional de salud. El informe sostiene que pagar por una educación universitaria de Estados Unidos produce un rendimiento mucho mayor de ingresos futuros que en Noruega, donde la universidad es gratuita. Lo que esto implica, sin embargo, es que en EE.UU. las personas sin títulos de educación superior no tienen ninguna oportunidad de ganar unos ingresos dignos, mientras que aquellos sin títulos en Noruega no ganan mucho menos que los que los tienen. Así que, en realidad, el coste de oportunidad de no tener una educación universitaria en Noruega es mucho menor.

Luego está la sanidad. Según la Casa Blanca, los sistemas sanitarios de un ‘solo pagador', tal como existe en casi todas las economías avanzadas, no son tan eficientes y beneficiosos para la salud como los planes de las compañías de seguros del mercado libre de los Estados Unidos, sobre todo si se excluye el programa Obamacare. ¿La prueba? Las personas mayores en los EE.UU. tienen que esperar menos tiempo para ser atendidas por un especialista que en los sistemas de un solo pagador, según el informe.

En realidad, "los mayores estadounidenses en su mayoría están protegidos por Medicare, por lo que están en un sistema de pagador único cuando llegan a ver a un especialista.

Todos los sistemas sanitarios están bajo presión en la medida que las personas viven más tiempo y desarrollan más enfermedades en la edad adulta. Y esa presión es debida a que la asistencia sanitaria no está suficientemente financiada en comparación con la defensa, las ayudas a las empresas y los recortes de impuestos. Lo mismo ocurre en Estados Unidos.

Y si hacemos una comparación general de la eficacia de los sistemas de salud, las puntuaciones de los Estados Unidos son malas. El sistema de salud de Estados Unidos es uno de los menos eficientes del mundo. EE.UU. estaba en el  puesto 34 de 50 países en el año 2017, de acuerdo con un índice de Bloomberg que evalúa la esperanza de vida, el gasto sanitario per capita y el gasto relativo como proporción del producto interno bruto. La Suecia “socialista” esta en octava posición y la “socialista” Noruega en la 11ª.

La esperanza de vida es una forma de medir, en general, el funcionamiento del sistema médico de un país, por lo que se utiliza como índice. En los EE.UU., el gasto sanitario promedio es de $ 9,403 per capita, o sea la friolera del 17,1% del PIB y, sin embargo la esperanza de vida es solamente de 78.9 años. Cuba y la República Checa - con una esperanza media de vida cercana a los EE.UU. con 79,4 y 78,3 años respectivamente- gastan mucho menos en sanidad: $ 817 y $ 1.379 per capita. Suiza y Noruega, los únicos países con mayor gasto per capita que los EE.UU. - $ 9.674 y $ 9,522 - tienen una esperanza de vida mayor, con una media de 82,3 años. ¿Por qué? Pues bien, el sistema de Estados Unidos “tiende a ser más fragmentado, menos organizado y coordinado, y es probable que ello implique ineficiencia”, según Paul Ginsburg, profesor de la Universidad del Sur de California y director del Centro de Políticas de Salud de la Brookings Institution en Washington.

Así que los costes de oportunidad para el estadounidense medio parecen ser más alto, al menos, para los servicios públicos básicos como la salud y la educación que para el promedio de los países nórdicos 'socialistas'.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2018/10/27/socialism-and-the-white-house/
Traducción:
G. Buster

Machado Ventura y Valdés Mesa evalúan preparativos para la zafra azucarera en Las Tunas

En este artículo: Azúcar, Cuba, Economía, Las Tunas, Política, Zafra, Zafra Azucarera
4 noviembre 2018 |
Evalúa Machado Ventura y Valdés Mesa preparativos para la próxima zafra azucarera en Las Tunas. Foto: Rey López/ 26 Digital.
José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), consideró hoy de vital importancia la producción cañera, labor en la que la provincia no experimenta un avance sustancial.
Acompañado de Salvador Valdés Mesa, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el dirigente político significó la necesidad de priorizar la siembra de caña para fabricar el azúcar que el país necesita, lo cual requiere estar al tanto de cada tarea.
Se dan muchos casos en el país –amplió—en que cuando la tierra está preparada no llueve, pero también hay lugares que cuando llegan las precipitaciones los suelos no están listos para las plantaciones.
Durante una visita al central Majibacoa, el más eficiente de la provincia en los últimos años, aunque en la anterior zafra no cumplió por exceso de humedad en los campos, conocieron que este ingenio será el primero de la zafra 2018-2019 en poner en marcha su maquinaria, en los próximos días.
Se les explicó que para esta contienda la mayoría de la materia prima que dispondrá el central será caña quedada (la que no se pudo moler en la última cosecha), lo cual afecta el rendimiento industrial planificado, que es de 10,05, mientras que en la agricultura cañera se estiman 39,5 toneladas por hectárea, una cifra inferior al promedio nacional, que supera las 40 toneladas.
Machado Ventura apeló a la conciencia de los azucareros para que pongan todo su esfuerzo y energía en función del complimiento eficiente de la zafra 2018-2019, próxima a comenzar. Foto: Rey López/ 26 Digital.
Julio García Pedraza, director de la Empresa Azucarera de Las Tunas, informó que según el programa esta industria está planificada para comenzar a moler el 15 del actual mes, pero ya hizo las pruebas correspondientes y está listo para adelantarse al calendario.
Teniendo en cuenta el comportamiento del central en los ejercicios realizados, estamos en condiciones de arrancar el  próximo fin de semana, lo cual nos facilitará cumplir el plan de la llamada zafra chica, que es de procesar 15 mil toneladas de azúcar, dijo a la ACN Víctor Torres, director del Majibacoa, inaugurado hace 32 años por el general de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del PCC.
Durante un recorrido por el ingenio, Machado Ventura y Valdés Mesa conocieron la disposición de trabajadores como los soldadores Reinier Blanco y Ragmir Morales, que estaban enfrascados en la recuperación de sendas mazas de los molinos, destinados a la reserva para repuesto.
Julio García Pérez, presidente del Grupo Azucarero Azcuba, les expresó a ambos dirigentes que cada maza cuesta 92 mil pesos, y destacó que la recuperación significa un importante ahorro a la economía y contribuye al incremento salarial de ambos trabajadores, que también realizan otras tareas dentro de la fábrica de azúcar.
Ariel Santana Santiesteban, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en Las Tunas, y Lilian González, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, acompañaron a Machado Ventura y Valdés Mesa durante el recorrido por el territorio, que comprendió también los centrales Antonio Guiteras y Colombia.
Machado Ventura comentó que tanto en Las Tunas como en el resto del país se hace un gran esfuerzo para realizar la zafra en medio de no pocas limitaciones. Foto: Rey López/ 26 Digital.
(Con información de la ACN)

A Humberto Pérez sobre la actividad comercial de los emprendedores cubanos y “la fuga de divisas”

Por Julio Carranza


Estimado Humberto:

Por complicaciones de trabajo y reuniones no respondí de manera rápida a tu comentario y al reenvío de tus excelentes artículos previos sobre el tema de la creciente actividad comercial de cubanos particulares que van a otros países para hacer importaciones diversas y que, tras mil peripecias, logran entrarlas al país y revenderlas, cuestión que traté en el texto “Los emprendedores cubanos y el Pospanamax”

En primer lugar estoy totalmente de acuerdo contigo en que (a diferencia de lo que pudiera parecer a un ojo no especializado para apreciar las complejidades del movimiento económico) no se trata en rigor de una fuga de divisas del país, pues los valores invertidos fuera regresan a la economía nacional bajo la forma de mercancías y favorecen tanto la actividad económica del sector no estatal como del estatal, también el consumo de bienes de la población, que de otra manera esta no encuentra, o encuentra a precios muchos más caros en los mercados oficiales. 

Sin embargo, dada la irregularidad con la que opera esta actividad, (el monopolio sobre el comercio exterior y los excesivos sobreprecios que a mercancías similares pone el estado cuando las oferta en su red de tiendas) permite que el tramo (D’) del circuito D-M-D’ sea mayor del que corresponde en un contexto económico adecuado, lo cual permite por un lado “rentas inmerecidas” y por otro precios irracionalmente altos que afectan al consumidor dado que operan en un “mercado” insuficiente al que por una parte le sobran limitaciones innecesarias y por otra le faltan las regulaciones adecuadas. Todo esto es causa de numerosas deformaciones que, esas sí, implican pérdidas de recursos, concentración innecesaria de los ingresos, especulación y trabas a la dinámica económica tanto del sector no estatal como del estatal (que debería ser el líder y más dinámico de la economía). El establecimiento de un mercado mayorista de bienes y un mercado de capitales para facilitar adecuadamente estas actividades comerciales estatales y no estales (imprescindibles en cualquier economía desde mucho antes de los fenicios!) serían sin dudas una contribución al crecimiento económico y también un incremento de las divisas al estado, no solo para financiar el desarrollo económico sino también el desarrollo social.

Por ejemplo:

1- De establecerse por el estado algo parecido a la Zona Libre de Colón en un lugar como el Puerto del Mariel o Berroa (con las regulaciones e impuestos del caso, económicamente fundamentados en función de una política de crecimiento), el gasto permanente de estos miles de cubanos en pasajes de avión (de líneas que no son cubanas), en hoteles y otros se reduciría y aumentaría el gasto dedicado a las compras dentro de las fronteras nacionales fomentando la actividad económica de manera notable. Esto no impediría que otros importen directamente pero en condiciones diferentes, con mucho menos espacio para la especulación. 

2- la disminución en el altísimo porcentaje que las redes oficiales de ventas en CUC le imponen a los precios, obligaría a los comerciantes individuales a bajar los suyos, contribuyendo así a un mayor acceso de los consumidores y fomentar más la actividad económica con menos presiones inflacionarias.

Es notable la diferencia de precios entre lo que valen estos productos en la Zona Libre de Colón (por ejemplo). Un dato exacto: un refrigerador que en la Zona Libre vale 1140 usd se vende en Cuba aproximadamente en 2200 CUC, o sea casi el doble, esto no lo justifica los precios de flete, gastos de viaje, etc, esto lo hace posible los precios y las escaseces de las TRD (si es que así se llaman todavía), una moto eléctrica allí vale alrededor de 1000 usd, en Cuba las revenden en unos 2000 CUC, otra, un aire acondicionado split (con envío incluido) 400 usd, en Cuba no lo venden por menos de 700 CUC, otra, una campana extractora de cocina en Colon vale 230 usd en Cuba la revenden en unos 500 CUC y así sucesivamente. 

Esta actividad comercial no solo es inevitable, es imprescindible pero por qué no se legaliza y sobre todo por qué las empresas de comercio del estado no participan también de manera protagónica de esas operaciones con precios económicamente fundamentados y de manera sistemática, sería eso una “fuga de divisas”? o el uso de divisas en “productos superfluos”??, pues NO, en primer lugar porque permitiría ganar más divisas para otros destinos productivos y sociales esenciales y en segundo lugar porque esos productos no son “superfluos” en ninguna sociedad moderna y en tercer lugar porque de todas maneras van a entrar y de la peor manera (sin regulaciones efectivas, con corrupciones y sobornos, con sobreprecios finales etc, etc, etc)

En cuanto a lo que explicas sobre la cifra original a retener, el impacto que en esto tiene la velocidad de rotación, etc estoy totalmente de acuerdo. Además de que en alguna medida considerable el origen del capital está en remesas o ingresos de nacionales en él exterior, o sea no son divisas compradas al estado o desviadas ilegalmente.

Se repite la pregunta una y otra vez, por qué no institucionalizar esto y colocarlo en un marco de regulaciones adecuadas y económicamente fundamentas en cálculos rigurosos y políticas viables?, por qué mantener a sectores de la población que encuentran en esas actividades una alternativa auténtica (sobre todo si es adecuadamente regulada) en situaciones permanentes de zozobra, actuando a veces como parias y marginales, cuando muchos son jóvenes llenos de entusiasmo y deseos de hacer cosas que pueden ser muy favorables para el país?

Las preguntas son muchas, estás solo corresponden a esta dimensión específica de los problemas del comercio exterior, pero que están conectadas con todas las demás, la economía, como tu siempre nos recuerdas, es un sistema que se debe entender en toda su complejidad para no decir y hacer disparates, porque sus consecuencias no son solamente económicas sino también y a veces mucho más importante, políticas.