Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 15 de septiembre de 2017

Recuperan importantes servicios en el país


La recuperación continúa en todas las provincias en viviendas e instalaciones económicas y sociales cubanas dañadas por el paso del huracán Irma.

El proceso de restablecimiento del servicio eléctrico adquiere mayor ritmo en la medida que solucionan problemas en sitios puntuales. Las fuerzas participantes se concentran en las reparaciones de nuevos núcleos poblacionales y objetos económicos.

Jorge Armando Cepero Hernández, director de distribución de la Unión Eléctrica, declaró a la prensa que desde la semana última se interconectó todo el Sistema Electroenergético Nacional y se incorporaron las principales unidades generadoras, excepto la Guiteras por el grado de afectaciones ocasionados por Irma.

El directivo señaló que se logró enlazar el sistema mediante la red de 110 voltios y hoy queda restablecido la red de 220 voltios e informó que esta semana debe acoplarse la línea Guiteras-Santa Clara con lo cual quedaría restituida complemente la red de transmisión nacional.

Cepero Hernández comentó que a partir del restablecimiento del servicio en gran parte del país fueron trasladando linieros de las provincias que ya tienen el servicio como Pinar del Río, Santiago de Cuba y Granma hacia los lugares con mayores daños.

De igual forma La Habana recupera el servicio eléctrico en sus principales líneas de distribución, ciudad donde quedan algunos casos puntuales que deben quedar resueltos.

Cepero Hernández aclaró que las provincias centrales, sobre todo en su porción norte, resultaron muy dañadas tras el paso del huracán. En el caso de Nuevitas, Esmeralda, Puerto Padre, Bolivia, Chambas, Yaguajay y Caibarién se trabaja intensamente para restaurar el servicio lo antes posible.

El huracán Irma afectó 2 300 circuitos de distribución primaria, cifra que se ha reducido considerablemente con el decidido respaldo de los trabajadores del sector de toda la nación.

Azucareros trabajan duro

Los azucareros cubanos no solo laboran con gran sentido de pertenencia en la reparación de sus instalaciones industriales dañas por el paso del huracán Irma, sino que además se incorporan a las labores de recuperación alineados en contingentes de trabajadores de diversos sectores que se movilizan hacia las provincias más afectadas.

Datos preliminares refieren que los perjuicios al sector azucarero fueron severos a lo largo de casi todo el territorio nacional, sobre todo en áreas de cultivo con más de 300 000 hectáreas de caña afectadas en diferentes grados. Algunos de los sembrados están devastados, y también se perdieron gran cantidad de tierras surcadas para la siembra.

El Grupo Azucarero AzCuba informó que aproximadamente el 40 % de los centrales del país presentan fisuras en sus construcciones, incluidos los cuatro centrales museo y algunas refinerías instaladas en el litoral norte del archipiélago cubano.

Leobel Pérez Hernández, comunicador de asumen, explicó que de inmediato se buscan las soluciones previstas para estos casos, entre estas el traslado de unas 4 000 toneladas de azúcar humedecida, las cuales fueron trasladadas para su recuperación a las refinerías Ignacio Agramonte de Camagüey, y George Washington, de Villa Clara.

De igual forma se trabaja en la reparación de decenas de almacenes y talleres de las empresas nacionales que prestan servicios a Azcuba que sufrieron afectaciones en sus infraestructurales, tales son los casos de Azumit (logística), Zeti (servicios técnicos) y Transmec (transportación).

También los trabajadores del sector enfrentan la recuperación de aquellas unidades asociadas a la producción agropecuaria, cañera y no cañera, tras el paso del meteoro. Para garantizar la recuperación de las diferentes estructuras se facilitaron 500 camiones y decenas de alzadoras.

Dañó en producción de miel

A pesar de las medidas adoptadas desde la fase informativa, la producción de miel de abejas en Ciego de Ávila recibió un fuerte impacto, debido esencialmente a las inundaciones, declaro a la Agencia Cubana de Noticias Robin Pérez, director provincial de la Apicultura.

El dirigente informó que ya se trabaja en todas las localidades avileñas para recuperar los apiarios afectados y lograr de nuevo los niveles productivos que mantenían.

Agregó que se cuantifican los daños, pues el fenómeno atmosférico destruyó colmenares en los 10 municipios y arrasó además con el bejuco leñatero, principal floración que existía en los municipios de Bolivia, Morón y Chambas, los más castigados por el meteoro.

Una de las alternativas para atenuar esta situación será el suministro de azúcar crudo húmedo a las reinas, abejas y zánganos, mientras prosiguen las atenciones a los apiarios en espera de las campanillas blanca y morada que despuntan desde noviembre y diciembre y aportan el mejor polen.

En momentos en que la tormenta Irma cruzaba por la cayería norte avileña, los apicultores acumulaban 190 toneladas de miel, el 153 % de cumplimiento, a pesar de la prolongada sequía, pues de enero a agosto en ningún mes las precipitaciones superaron la media histórica.

Entre el cuarto y el octavo mes se ubicaron 3 500 colmenas en islotes del norte de la provincia, sobre todo en cayo Coco, donde la espesura de mangle y otros árboles era abundante, en tanto ahora el panorama cambió por los destrozos del fenómeno meteorológico.

Transporte vuelve a la normalidad

Los principales servicios de transporte en toda la Isla volvieron a la normalidad tan pronto cesaron las inclemencias del tiempo tras el paso del huracán Irma

La Empresa Prácticos de Cuba emitió una nota informativa sobre el restablecimiento de la transportación marítima de pasajeros entre los puertos Nueva Gerona, Batabanó y Cayo Largo del Sur, a partir del martes 12 de septiembre.

Simultáneamente se fueron realizando los viajes necesarios para asumir las reservaciones de los días ocho, nueve y 10 de septiembre, de acuerdo con el comportamiento real de las variables meteorológicas y de las embarcaciones que actualmente navegan en esta área.

Se informó oportunamente que los pasajeros con boletos de viaje de los días afectados que no desearon viajar, tienen derecho al reintegro del 100 % del valor del pasaje hasta 15 días posteriores, contados a partir del día 12. 

De igual forma y con el mejoramiento de las condiciones meteorológicas y al estado en que se encuentra la infraestructura vial, se restablecieron en sus horarios habituales las salidas de la Empresa Ómnibus Nacionales a partir de la fecha citada a las 05:00 am en todo el territorio nacional.

Oportunamente fueron atendidos de forma priorizada los pasajeros con reservaciones comprendidas en los días de suspensión; y se reintegrará también todo el valor del pasaje hasta 15 días después de la fecha de restablecimiento de los servicios.

También se reanudaron las operaciones aéreas nacionales e internacionales en el Aeropuerto Internacional José Martí, mientras el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero, lo hizo a partir del martes 12 de septiembre

La Corporación de Aviación Civil informó además que los pasajeros que no pudieron viajar en las fechas previstas, producto del evento meteorológico, deben contactar con las oficinas comerciales de las aerolíneas en las que adquirieron sus boletos para reprogramar su viaje o para proceder a su cancelación en caso de que no deseen viajar.

Concentración económica y apologética burguesa


En una nota anterior (aquí) hemos presentado datos sobre la concentración del capital. Concentración que es la base de la creciente desigualdad de riquezas e ingresos. Así, según Oxfam, las ocho personas más ricas del mundo acumulan una riqueza neta que asciende a 426.000 millones de dólares; equivale a la riqueza que posee la mitad más pobre de la humanidad, 3600 millones de personas. De acuerdo al Credit Suisse, el 50% más pobre de la población mundial posee menos del 0,25% de la riqueza neta mundial.

Dice Oxfam: “…muchas personas afectadas por la pobreza en todo el mundo están experimentando la degradación de su principal fuente de riqueza –la tierra, los recursos naturales y sus hogares– a consecuencia de la inseguridad en la tenencia de la tierra, los acaparamientos de tierra, la erosión y fragmentación de la tierra, el cambio climático, los desalojos urbanos y los desplazamientos forzados. (…) La propiedad de la tierra en manos del quintil más pobre de la población se redujo en un 7,3% entre la década de los noventa y la de los 2000. (…) Los ingresos del 10% más pobre de la población se incrementaron en 65 dólares entre 1988 y 2011, lo cual equivale a menos de 3 dólares adicionales al año, mientras que los ingresos del 1% más rico aumentaron 182 veces más, 11.800 dólares. La investigación de Oxfam ha revelado que, en los últimos 25 años, el 1% más rico de la población ha obtenido más ingresos que el 50% más pobre en conjunto, y que casi la mitad (el 46%) del aumento total de los ingresos ha ido a parar al 10% más rico de la población. 80 Se trata de un dato importante, ya que el 10% más pobre de la población mundial sigue viviendo por debajo del umbral de la pobreza establecido en 1,90 dólares al día” (https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp-economy-for-99-percent-160117-es.pdf).

En la nota anterior también señalamos que hay más de 200 millones de desocupados y que 1400 millones de trabajadores tienen empleos precarios y sin acceso a la seguridad social.

Estos datos contradicen entonces el discurso que afirma que el capitalismo es sinónimo de igualdad, fraternidad, libertad y de gobiernos representativos del pueblo. La realidad es que el capitalismo engendra desigualdad, antagonismo social y gobiernos favorables al capital –en primer lugar, al capital más concentrado. La acumulación de riqueza en un polo tiene como contrapartida la falta de libertad, la alienación, la deshumanización, la miseria y pauperización de miles de millones. Lo importante es entender por qué estos males son sistémicos.

La esfera del mercado

El punto de partida del análisis es la compra y venta de la fuerza de trabajo, entendida esta última como el conjunto de las facultades físicas y mentales que el ser humano pone en movimiento cuando trabaja. En el mercado de trabajo por un lado está el poseedor de dinero, por el otro el propietario de la fuerza de trabajo. Son dos personas jurídicamente libres. Es la primera condición para que haya intercambio y el propietario del dinero pueda adquirir la fuerza de trabajo. Y la segunda condición es que el propietario de la fuerza de trabajo no disponga de los medios para producir y esté obligado a vender su fuerza de trabajo, so pena de morirse de hambre. La ideología burguesa, naturalmente, pone el acento en la primera condición, a saber, que el poseedor de la fuerza de trabajo es propietario libre de la misma. Y pasa por alto que el propietario de la fuerza de trabajo no tiene el poder de negarse a venderla, si quiere seguir viviendo.

En cualquier caso, en este acto de compra-venta se intercambian equivalentes: el trabajador vende su mercancía por su valor (determinado por el valor de los medios de consumo necesarios para reproducir la fuerza de trabajo y a su familia) y el capitalista adquiere el derecho a disponer de ella durante el tiempo que dure la producción. Por eso Marx dice que la circulación es “un verdadero Edén de los derechos humanos innatos” (véase cap. 4 t. 1 El Capital). Es el reino de la libertad, la igualdad, la propiedad, y también del utilitarismo. Libertad porque el comprador y el vendedor de la fuerza de trabajo solo actúan por su libre voluntad, como personas libres, jurídicamente iguales. Igualdad porque solo se relacionan entre sí como poseedores de mercancías, e intercambian equivalentes. Propiedad porque cada uno dispone lo suyo. Y utilitarismo (Bentham) porque cada uno se ocupa de sí mismo, y actúa guiado por su interés egoísta. El hecho de que la transacción aparezca como un intercambio de propietarios libres es la base del discurso apologético burgués.

De la circulación a la producción

Como señalamos en el apartado anterior, el valor de la fuerza de trabajo está determinado por el valor de la canasta de subsistencia. Sin embargo, su valor de uso es el acto mismo de trabajar. Y el capitalista solo contrata al obrero con la condición de que trabaje más allá del tiempo que le insume generar el equivalente al valor de la fuerza de trabajo. Ese exceso, o plus es, lógicamente, la plusvalía. Así, mientras que en el acto de compra-venta de la fuerza de trabajo se intercambian equivalentes, en el proceso de producción reina el intercambio de no equivalentes. Por eso, el paso desde la circulación a la producción es el paso desde la esfera de los derechos y la libertad formales, a la esfera de lo desigual, caracterizada por la explotación. Aquí ya no hay equivalencia, sino apropiación de trabajo impago por parte del capitalista. Es el ámbito del poder del capital sobre el trabajo, el lugar donde el obrero está obligado, si quiere conservar su empleo, a entregar más trabajo del que está contenido en el valor de su salario. De aquí la contradicción entre la forma y el contenido, entre la exaltación burguesa de la igualdad y la fraternidad (las formas de aparición), y la realidad de la desigualdad y la explotación (el contenido social profundo).

Se agudiza la contradicción 

Pero la contradicción entre la forma aparencial y el contenido se hace más aguda cuando se tiene en cuenta la reproducción ampliada del capital. Es que la plusvalía producida por el obrero A sirve para contratar al obrero B, quien a su vez genera más plusvalía. Así, constantemente el obrero reproduce su fuerza de trabajo, y al mismo tiempo reproduce el capital en escala ampliada. Esto es, se reproduce en tanto fuerza de trabajo desprovista de medios de producción; y reproduce en escala creciente el capital que compra más fuerza de trabajo y más medios de producción. Por eso, el obrero “pertenece al capital aun antes de venderse al capitalista” (p. 711, t. 1, El Capital). Es una “servidumbre económica” siempre renovada, encubierta por el intercambio de equivalentes (véase ibid.). Con lo cual no queda nada del derecho al fruto del trabajo, supuesto fundamento de la propiedad burguesa. En palabras de Marx:

“La relación de intercambio entre el capitalista y el obrero, pues, se convierte en nada más que una apariencia correspondiente al proceso de circulación, en una mera forma que es extraña al contenido y no hace más que mistificarlo. La compra y venta constantes de la fuerza de trabajo es la forma. El contenido consiste en que el capitalista cambia sin cesar una parte del trabajo ajeno ya objetivado, del que se apropia constantemente sin equivalente, por una cantidad cada vez mayor de trabajo vivo ajeno. Originariamente, el derecho de propiedad aparecía ante nosotros como si estuviera fundado en el trabajo propio. (…) La propiedad aparece ahora, de parte del capitalista, como el derecho a apropiarse del trabajo ajeno impago o se su producto; de parte del obrero, como la imposibilidad de apropiarse de su propio producto” (p. 721, t. 1, El Capital).

En definitiva, en el apartado anterior dijimos que el capital produce plusvalía; ahora, vemos cómo la plusvalía genera capital, y en escala creciente. Un resultado central del análisis marxista es que las fortunas de los capitalistas no se originan en su propio trabajo, sino en el trabajo no pagado a los explotados. Por eso Marx dice que la riqueza actual “se funda en el robo de tiempo de trabajo ajeno” (Grundrisse, p. 228, t. 2).

Apologética burguesa

A pesar de las dimensiones que ha alcanzado, el discurso apologético del capitalismo no puede dar cuenta de la polarización social creciente. No es casual que el fenómeno ni siquiera se menciona en los manuales ad usum de las carreras de Economics. Los modelos de crecimiento económico neoclásicos ni rozan el asunto; tampoco los tratados de Macro o Microeconomía. En los extremos de la abstracción, encontramos los “modelos” del equilibrio general. Como botón de muestra, citemos el de Gerard Debreu (Premio Nobel), que supone una economía en la que todos los ciudadanos son propietarios por igual de todas las empresas (véase Teoría del valor. Un análisis axiomático del equilibrio económico).

El marxismo, en cambio, explica por qué la tendencia a la polarización está inscrita en la lógica del capital, y su razón última: la propiedad privada de los medios de producción. Nunca se enfatizará lo suficiente que la base de la distribución del ingreso es la distribución de la propiedad de los medios de producción. Y a su vez, la distribución desigual del ingreso refuerza la distribución cada vez más desigual de la riqueza.

Poder social y político del capital

La propiedad privada del dinero y de los medios de producción da derechos y poder social y político al capital. Derechos y poder de usar, o no usar, los medios de producción; de contratar o no contratar trabajadores; y de trasladarse a otro país o región si las condiciones de explotación del trabajo no lo satisfacen. No se trata de tal o cual ley, de tal o cual artículo del Código Penal, sino de un poder social (pero que también se expresa en el derecho burgués) que es inherente a las relaciones de propiedad y se sintetiza en el poder del dinero: “… el poder que cada individuo ejerce sobre la actividad de los otros o sobre las riquezas sociales, lo posee en cuanto es propietario de valores de cambio, de dinero. Su poder social, así como su nexo con la sociedad, la lleva consigo en el bolsillo” (Grundrisse, p. 84, t. 1). Un poder social que está muy por encima de cualquier poder que pueda suponer el voto de los ciudadanos cada x número de años para elegir un gobierno, o una cámara legislativa.

Agreguemos que una interacción similar ocurre en el plano político: la propiedad de los medios de producción permite concentrar poder político; que a su vez refuerza la propiedad concentrada de los medios de producción.

Como corolario de lo anterior, se desprende que la proclamada fraternidad de la civilización burguesa es, en su contenido, explotación de una clase por otra. De la misma manera, la igualdad es creciente desigualdad de riquezas y de ingresos. Y la justicia es derecho a apropiarse de trabajo ajeno. La forma proporciona la letra para que la clase dominante justifique el modo de producción y distribución que la beneficia y le permite acumular riqueza. El contenido es este mundo civilizado en el cual ocho individuos poseen tanta riqueza como 3600 millones de personas.

Irma, Cuba, el Club y la Aduana






Cuba ha sido profundamente herida por el huracán Irma, el cual recorrió toda la costa norte de la isla, destruyendo viviendas, arrasando las cosechas y la infraestructura turística, haciendo añicos el sistema energético nacional y matando a 10 cubanos.

Golpeó en una franja en la que Cuba concentra la mayor parte de su infraestructura económica, industrial y minera. Allí se ubican 5 de las 7 termoeléctricas con que cuenta el país, las minas de níquel y las principales zonas de extracción de gas y petróleo.

Los 3 mayores polos turísticos de la isla -La Habana, Varadero y la cayería norte- están también en la zona de desastre. José Luis Fraser, director adjunto del Pullman, afirmó que en su hotel de los cayos los daños son superiores al 50%.

De las dificultades económica de Cuba unos culpan al Bloqueo de EEUU y otros a las fallas del sistema socialista pero lo cierto es que los huracanes y tormentas han ocasionado U$D 24 mil millones de pérdidas en los últimos 16 años, esto sin contabilizar aun a Irma.

En esta ocasión la electricidad se restablecerá muy lentamente, el daño está extendido a lo largo de la isla y se hace imposible el envío masivo de brigadas de la empresa eléctrica desde otras regiones, como es habitual cuando un huracán golpea a 1 o 2 provincias del país.


Debería pensarse en liberar la importación a Cuba de materiales de construcción cuando la mayoría de las muertes ocurrieron por derrumbes.

La economía nacional fue sacudida hasta el tuétano, necesitará tiempo y dinero para restablecerse. La catástrofe ocurre además en medio de una difícil situación financiera y a unas cuantas semanas del inicio la temporada alta del turismo internacional.

Hasta ahora han llegado buenas palabras y amables deseos de casi todo el mundo pero ayuda material muy poca. Además el problema de fondo tampoco se arregla con unas toneladas de leche en polvo o algunos miles de tejas para cubrir techos.

Esos “primero auxilios” son vitales para reducir el sufrimiento de la gente pero a la larga lo que la economía necesita es levantarse, poner en pleno funcionamiento el turismo, el níquel, la agricultura, el sistema energético o la extracción de petróleo y gas.

Cuba no podrá ponerse en pie si no aflojan el dogal de la vieja deuda externa, que ya la asfixiaba antes de la catástrofe con el pago anual de miles de millones de dólares. Lo lógico sería que La Habana y Bruselas pidieran al Club de París un año de gracia.

EEUU, quien también es miembro de dicho Club, ha dado un primer paso pero en sentido negativo. El Departamento de Estado pidió a sus ciudadanos que no viajen a la isla, en especial a la costa norte, donde están los principales centros turísticos de la isla.

Esta sería una buena oportunidad de que Europa demuestre que su preocupación por el bienestar de los “cubanos de a pie” es real. Ser solidarios ante esta catástrofe no les costaría ni un centavo, solo se trata de esperar unos pocos meses más para cobrar.


Veremos si el Club de París es capaz de extender la mano a Cuba para otra cosa que no sea cobrar.

El gobierno cubano podría también aflojar las restricciones de aduana para alimentos y medicinas. ¿Que tal una exención de impuestos para que cualquier damnificado pueda recibir del exterior las cosas que perdió, si un amigo o un familiar se lo envía?

Una casita de 40 m2 puede techarse con 20 tejas de fibra de vidrio y plástico (0.82×2.44), lo cual implicaría un gasto de apenas U$D 200, más el envío. Se trata solo de un ejemplo pero habría cientos de posibilidades más para surtir a los damnificados.

La importación de materiales de construcción para reparar sus hogares debería estar permitida a todos los cubanos, dado que la mitad de las viviendas están en mal estado. El mayor número de muertos en este huracán fue a causa de derrumbes.

En la gente hay miles de ideas que recoger, basados en el hecho de que esta vez se necesita del esfuerzo de todos para salir adelante, según lo expresado por el propio gobierno. Un damnificado capaz de resolver su situación será un problema menos para la nación.

El Presidente Raúl Castro prometió que “la Revolución no dejará a nadie desamparado” y que ninguna familia cubana será “abandonada a su suerte”. Hará falta mucha eficiencia, imaginación y flexibilidad mental para poder hacer realidad esa promesa.


No se trata de ayudar a Cuba bastaría con aflojarle un poco el dogal financiero que la asfixia desde el Club de París hasta el Embargo de EEUU.

El papel de la cultura en los procesos económicos

Por ARMANDO HART DÁVALOS

En los inicios del siglo XXI tiene lugar la más profunda crisis moral en la historia de la llamada civilización occidental, la cual amenaza con desencadenar un proceso irreversible hacia la destrucción de la vida sobre la Tierra. Los cubanos nos sentimos en el deber de contribuir, junto a todos los pueblos del mundo, a salvar para nuestros descendientes la inmensa riqueza que la historia natural y social ha venido forjando durante millones de años y que se ve hoy amenazada de muerte.

Si todos los seres inteligentes del mundo, independientemente de sus ideologías sociales, políticas, filosóficas o religiosas fuéramos capaces de asumir, como deber sagrado de conciencia, emprender acciones tendentes a conservar y enriquecer la inmensa herencia cultural recibida, habríamos cumplido con la más importante obligación que nos impone nuestra condición humana. Con esto lograremos la más elevada suma de felicidad personal que puede concebirse no solo para los más de seis mil millones de personas que habitamos el planeta, sino también para las generaciones venideras.

En la Europa actual se habla de renovar el pensamiento moderno desde sus fundamentos primigenios. Esto fue lo que hizo el Apóstol cubano en el siglo XIX, modernizarlo y proyectarlo en beneficio de todos los desposeídos del mundo. Es la única renovación posible.

Este compromiso lo sostenemos porque hemos recibido las enseñanzas de Martí y la cultura cubana de dos siglos en la cual hizo síntesis lo mejor de la cultura espiritual de la civilización nacida en el Mediterráneo hace más de dos mil años y que a finales del siglo XVIII y principios del XIX llegó a nuestro país a través de las ideas de la Ilustración y la Modernidad.

La idea del equilibrio es muy antigua en la historia del pensamiento filosófico e incluso religioso. Martí la asume, como toda su cosmovisión, con fundamentos que integran todos los órdenes de la realidad en tanto ley matriz esencial que rige tanto para la naturaleza, el espíritu, el arte, la ciencia, la economía, las relaciones sociales y la política. Y como esta síntesis solo es posible alcanzarla a escala social con una cultura volcada hacia la acción, José Martí la llevó al terreno de la educación y la política práctica.

En carta a Manuel Mercado de 18 de mayo de 1895, la cual quedó inconclusa por su muerte el día 19, señala que todo lo que ha hecho y haría sería para “(…) impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

En el Manifiesto de Montecristi que firmara junto al general Máximo Gómez en marzo de 1895 se expresan ideas esenciales al respecto que mantienen una vigencia sorprendente en el mundo de hoy:

“La guerra de independencia de Cuba, nudo del haz de islas donde se ha de cruzar, en plazo de pocos años, el comercio de los continentes, es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aún vacilante del mundo”.

Hay quienes pueden pensar que se trata de una utopía irrealizable en nuestra época puesto que las oligarquías norteamericanas alientan el terrorismo, especialmente el de Estado, y la guerra criminal contra los pueblos de menor capacidad defensiva, pero precisamente por eso es más necesario que nunca estudiar las sabias advertencias de nuestro Apóstol, que llevan implícito, por su realismo, un mensaje al pueblo norteamericano. Así, refiriéndose a la contienda del pueblo cubano por su independencia señalaba que se hacía también para “salvar el honor” de la gran república del norte que “en el desarrollo de su territorio -por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles-hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores”.

Es la visión martiana que deseamos llegue a todos los pueblos del mundo y en especial a la patria de Lincoln y de Emerson -a quienes tanto admiró nuestro Apóstol- una fórmula para Estados Unidos, el hemisferio occidental y el mundo actual.

Hay una expresión del Apóstol a la que es necesario extraer todas las consecuencias que encierra: “Ser culto es el único modo de ser libre”.

Hoy se ha convertido en una apremiante necesidad definir qué es la cultura, porque es tal la fragmentación y dispersión que la larga evolución intelectual de la civilización occidental ha creado sobre la expresión culturaque para descubrir su verdadera naturaleza es indispensable ir a la génesis antropológica y al análisis de su evolución histórica y exaltar el concepto que la define como una segunda naturaleza, la creada por el hombre.

Las más importantes investigaciones de las disciplinas psicológicas, de la antropología y las ciencias del hombre han subrayado que el valor primigenio esencial de la cultura es la justicia. Esta verdad se puede comprobar con el rigor del método científico más elevado que la civilización moderna ha exaltado a primer plano. La historia del mundo viene a confirmar también que allí donde avanzó la cultura, progresó la justicia, y a la inversa, donde retrocedió aquella, se limitó la cultura.

El lenguaje, el trabajo y la justicia son los primeros acontecimientos de carácter cultural; surgen de esta manera las primeras ideas éticas y jurídicas necesarias para la justicia y la convivencia humana.

La tragedia se halla en que el hombre junto a la facultad de asociarse de manera consciente, que lo distingue del conjunto del reino animal, arrastra, a la vez, de sus ancestros prehistóricos a la fiera que según Martí todos llevamos dentro y que se manifiesta en la expropiación del trabajo de otros hombres y en la división entre explotados y explotadores. Pero Martí también señalaba que los hombres somos seres admirables porque podemos ponerle riendas a la fiera.

Las riendas son parte esencial de lo que llamamos cultura, que ha alcanzado los más altos niveles de creación espiritual con las limitaciones propias de cada tiempo histórico y del nivel de las fuerzas productivas.

En los dos últimos siglos, a partir de un impetuoso desarrollo económico, el capitalismo promovió la especialización del conocimiento en determinadas ramas, lo que trajo aparejado el aislamiento y la división del conocimiento en compartimentos estancos y fragmentando los componentes de la cultura.

Los exégetas conservadores de la postmodernidad han acabado por pervertir las coordenadas que enlazan cultura, ética y desarrollo económico-social. El único modo que tiene la humanidad de evitar una catástrofe ecológica y social es saneando esta relación. Hoy se requieren con urgencia la integridad y la justicia, la cual se expresa en la cultura cubana como la más alta aspiración.

En la historia espiritual de occidente se plantearon de forma antagónica dos corrientes esenciales de su mejor tradición: una es la evolución del pensar científico y filosófico que concluye en su más alta escala en el pensamiento racional y dialéctico; y la segunda, la tradición del pensamiento utópico que tiene raíces asentadas en las ingenuas ideas religiosas de las primeras etapas de la historia humana y que en la civilización occidental se nutrió inicialmente, y en su ulterior evolución, de lo que conocemos por cristianismo.

Ambas líneas, necesarias para el desarrollo y estabilidad de las civilizaciones, han venido siendo desvirtuadas y tergiversadas a lo largo de la historia por la confusión, la torpeza y las ambiciones de los hombres. Unas veces cayendo en el materialismo vulgar y otras en el intento de situarse fuera de la naturaleza ignorando sus potencialidades creativas. Martí, en versos de profundo alcance filosófico señaló: Todo es hermoso y constante,/Todo es música y razón,/Y todo, como el diamante,/Antes que luz es carbón.

En nuestros días se habla de una llamada postmodernidad. A estas alturas de la historia existen dos formas de concebir un tiempo posterior a la Edad Moderna.
  • Una sería el caos postmoderno presente en la dramática realidad de hoy que amenaza con destruir la civilización que llamaron occidental e incluso a toda la humanidad. El proceso de fragmentación que el capitalismo y el imperialismo generaron ha llegado ya al extremo de formular en la literatura y en la educación la tesis de que la historia no tiene ya más coherencia que la cronología de los hechos. Están más atrás no solo ya de Hegel sino de Herodoto, síntoma inequívoco de su decadencia intelectual.
  • Otra consiste en coronar la edad de la razón con principios éticos e iniciar la verdadera historia del hombre. Todo lo anteriormente creado quedará como prehistoria. Es la única forma racional de asumir un tiempo posterior a la modernidad.
Para llegar a la victoria definitiva de la razón es imprescindible desarrollar la facultad de asociarse con los demás hombres hacia fines que correspondan a intereses materiales y espirituales comunes. A ello se arriba orgánicamente con eso que llamamos amor y que es, con toda evidencia, fuerza real y objetiva de la vida y de la historia. Si no se alcanza tal comprensión y no se asume como dialéctica la relación entre las voluntades individuales y sociales (no pueden existir una sin la otra) la civilización moderna no podrá superar la grave situación que atraviesa, como ya señalamos.

Para enfrentar el drama hay que hacer un poco de historia. En la génesis de la civilización, la cultura se proyectó en tres planos esenciales: el lenguaje, en tanto trasmisión del mensaje, la ética y el derecho. Es imprescindible que la trasmisión del mensaje se ajuste a la verdad. Saben ustedes cómo se tergiversan por los medios de comunicación la trasmisión de los mensajes. Aquí vale recordar lo expresado por José Martí acerca de las consecuencias de faltar a la verdad. Decía el Apóstol: “(…) el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella”.

De la ética dijo el ilustre maestro cubano José de la Luz y Caballero, que la justicia es el sol del mundo moral. La tradición ética cubana ha sido fuerza decisiva que nos ha permitido llegar aquí. La confirmación de su valor práctico está en la victoria y permanencia de nuestra Revolución, nacida el 10 de octubre de 1868 y que hoy continúa.

Acerca del derecho, José Martí subrayó “(…) la imposibilidad absoluta de un progreso, sin que antes se determinen de un modo fijo la legislación política y civil, en armonía con las cuales el progreso necesario se ha de hacer”. Expresó, además, que con leyes vacilantes e inciertas, incierta y vacilante ha de ser forzosamente la situación del país que rijan. Postuló, asimismo, que “El derecho mismo, ejercitado por gentes incultas, se parece al crimen”.

Es indispensable que el derecho y la ética respondan a los intereses de todos los hombres y mujeres nacidos o por nacer. Dígase hombre y se han dicho todos los derechos. El Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, definió la paz como el respeto al derecho ajeno.

Hoy hablan de globalización y lo que hacen es fragmentar, dividir al mundo. Hay crímenes por doquier, se extiende socialmente la podredumbre, la corrupción, el latrocinio y todo género de atropellos de carácter ético. La dificultad mayor está en la necesidad de combatir el hambre, la miseria y el dolor humano frente a la acción egoísta de grupos privilegiados que están creando hoy el caos como parte del proceso de decadencia de la civilización occidental.

El equilibrio en el seno de nuestras sociedades no puede abordarse sin enfrentar el dolor humano. Las limitaciones actuales, bien evidentes, del sistema social dominante están en que ha olvidado una parte fundamental de la realidad: el dolor humano. No hay realidad más importante y extendida en el orden social que la angustia y la miseria que está viviendo la inmensa mayoría de la población del globo y que mientras no se supere conducirá inexorablemente a desequilibrios sociales. Para hacerlo, es necesario promover la unidad de todos nuestros pueblos en su conjunto y en el seno de cada uno de ellos.

Para enfrentar estos retos se necesita estudiar el papel que se le asigna a la educación, a la política culta y a las relaciones entre cultura y economía. Sobre la educación, el Apóstol nos habló de la necesidad de desarrollar la inteligencia a partir de la instrucción y de la formación de sentimientos de solidaridad humana. La política la concebía como un arte, la definió de esta forma:

La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada.

Esta idea es el aporte más original de Martí a la historia de las ideas políticas y se resume en el principio de superar radicalmente el divide y vencerás de la tradición conservadora y reaccionaria, y establecer el postulado de unir para vencer. La historia de nuestro país permite comprobar que esta concepción acerca de cómo hacer política está en el nervio central de la evolución cubana durante dos siglos. Ella la expresan, en grado superior, José Martí y Fidel Castro. Pienso, en particular, que esta es la enseñanza principal que los cubanos deseamos se extraiga de años transcurridos desde el 26 de julio de 1953 hasta nuestros días. Unir para vencer es la clave de la política martiana que la generación del Centenario, bajo la dirección de Fidel Castro, exaltó al plano más alto durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI.

La unidad de los pueblos tanto en lo interno de las naciones como a escala internacional, nos lleva a un tema esencial: la ética. En los enfrentamientos sociales y económicos están presentes como telón de fondo las exigencias morales. El combate a la corrupción y a la degradación moral es la más inmediata exigencia que debe señalársele a la política práctica. Ética y justicia social relacionadas estrechamente constituyen la clave esencial para alcanzar el equilibrio. Esto sólo -como decíamos- es factible con la cohesión popular.

En primer lugar, es indispensable analizar la importancia determinante de la cultura en la historia económica del hombre en el pasado, en el presente, y sobre todo hacia el porvenir. Ha llegado el momento de asumir, en todo su alcance, que la cultura constituye el factor y el motor más importante en el desarrollo de la economía y de la sociedad. Para ello se impone realizar estudios económicos concretos que ayuden a demostrar el papel dinámico de la cultura en la historia. Es la única forma de encontrar las vías para un nuevo pensamiento filosófico y de acción política a tono con los problemas del mundo actual.

En el tejido de relaciones sociales que se establecen en los procesos económicos está presente la cultura y se enriquece a partir de ella. Tenemos que asumir estas verdades para empezar a entender el laberinto infinito de metodologías, números, estadísticas y los esquemas sobre la determinación del valor de la mercancía que nos ha venido imponiendo el sistema capitalista. Pero para orientarnos en tan compleja madeja resulta obligado, para comenzar, una reflexión teórica, de otra forma no se lograrán las más profundas y consecuentes soluciones prácticas. La práctica a que aspiramos está muy por encima de los esquemas impuestos.

Ha sido bastante común subrayar el papel preponderante de la base respecto a la superestructura y, por tanto, de las fuerzas productivas sobre las relaciones de producción, descuidando el análisis del factor subjetivo en su influencia recíproca con los llamados elementos objetivos y su papel en el desarrollo tanto de las relaciones de producción como de las propias fuerzas productivas. Sin embargo, está demostrado que el soporte subjetivo juega un enorme papel con su influencia sobre el medio que lo rodea y en particular sobre la economía. Solo que ese factor no ha sido suficientemente estudiado, por una u otra razón, y quienes lo han hecho en alguna medida, ha sido desde la perspectiva de cómo extraer más zumo a ese componente de la producción que es la fuerza de trabajo. Esto para explotarla más y distorsionar su inmenso y decisivo valor. Lo original de la situación que hoy se nos presenta es que cada día se hace más necesario el factor subjetivo precisamente por el avance de los conocimientos técnicos y del progreso general del conocimiento. 

El papel de la cultura, entendido por supuesto en su sentido más vasto y enriquecedor, que cubre el campo del conocimiento, es basamento principal en la acción y reacción del hombre en su actividad económica, social y política. Hay que procurar un lenguaje nuevo para describir los problemas que se remiten a los orígenes de la historia de la civilización y encontrar sus caminos de solución.

 Es necesario hallar nuevos caminos a estos desafíos, es necesario hallar nuevas categorías filosóficas que permitan comprender, en las realidades del siglo XXI, cómo se comportan las luchas entre explotadores y explotados. Las que vienen del pasado, que tienen nuestro infinito respeto, deben servirnos como punto de referencia, pero a la largo del siglo XX los fenómenos se expresan de una manera diferente a la del XIX. Las tres categorías filosóficas que proponemos se estudien frente a la realidad de nuestro tiempo son: identidad, civilización y universalidad.

Dejemos atrás los viejos esquemas, aunque valiosos como punto de referencia, y abordemos los problemas de hoy y hacia el mañana sobre el fundamento de estas tres categorías. Es preciso defender la identidad de cada nación, pueblo y colectividad humana y exaltar el derecho de todas ellas a alcanzar una civilización material y espiritual superior y garantizar que el principio de universalidad se comprenda como complejo de identidades, de modo tal que la lesión a cualquiera de ellas afecta el carácter universal del conjunto.

No hay conflicto económico, social o político del mundo actual, ya sea en la paz como en la guerra, que no pase por el derecho de los pueblos a su identidad, a alcanzar una civilización más alta y a las necesidades que nos impone la universalización de la riqueza. Estúdiese, a la luz de lo anterior, el papel de República Dominicana, de Cuba, las Antillas y nuestra América, y se llegará a la conclusión que tenemos la fuente necesaria de ideas y cultura para plantearnos, con el rigor de la ciencia y las exigencias de lo académico, las tareas políticas más importantes.

Fidel Castro expresó que existía el peligro de que las convulsiones económicas y sociales lleguen y no exista un programa para enfrentarlas. La gravísima situación de muchos países lo confirma. Se revela, por ejemplo, en la dramática realidad actual de Argentina. Para elaborar estos programas es necesario estudiar, sin traba ideológica alguna, las mejores ideas expuestas por las grandes personalidades de la historia universal sobre estos temas sin exclusiones.

Los grandes humanistas de la historia han hecho aportes con su inmenso saber a la ciencia, a la educación, la cultura y a la política. Hoy resulta indispensable hacer una selección de todos los pensamientos sin encasillamientos ni dogmatismos. El equilibrio del mundo sólo es posible lograrlo con métodos, formas y propósitos bien diferentes a los de antaño. Veamos:

Si tras Waterloo se alcanzó determinada estabilidad profundamente reaccionaria entre los estados de Europa en lo que se llamó Santa Alianza, y si de manera similar ocurrió en 1917 con la Liga de las Naciones, y después de la Segunda Guerra Mundial con la creación de las Naciones Unidas, hoy no puede alcanzarse con solo un acuerdo entre estados. Hay que buscar el equilibrio ente las naciones, las colectividades humanas, los grupos étnicos y sociales.

Tras el fin de la llamada bipolaridad se abrió una grieta en toda la civilización occidental. De hecho, la bipolaridad facilitaba al sistema imperialista mejor dominio de sus intereses. Hoy ya hemos entrado en el caos, acentuado con las acciones militares realizadas en contra de la voluntad de todos los pueblos del mundo expresada en múltiples maneras y formas. Hay que hablar de esto a profundidad.

Lenin, a principios del pasado siglo, calificaba al imperialismo como fase superior de capitalismo. Hoy es necesario investigar al imperialismo en su etapa senil, como señalan diversos economistas, entre ellos, el argentino Jorge Bernstein, en un artículo cuya lectura recomiendo. En mi opinión, ya Estados Unidos no es un imperialismo en la forma en que describió Lenin, porque ha perdido peso económico para ello. Han vuelto a las viejas formas de dominación imperial precapitalistas, están como en los tiempos de la conquista de América. Obviamente, están desmontando todo el andamiaje creado en el orden institucional por la humanidad, buscan por la fuerza lo que no pueden encontrar por la vía de las formas económicas. Son los modernos Hernán Cortés, Pizarro y tantos otros bien conocidos en América.

¿Se podrá consolidar un nuevo orden colonial como ocurrió en el siglo XV? Pienso que no, pero el asunto merece una profunda reflexión porque creo que esto acabará repercutiendo en el seno de los Estados Unidos, país integrado por emigrantes que discrimina a todos los que no son blancos sajones.

Al pueblo norteamericano hay que dirigirse y hacerlo como apuntaba Martí, subrayándole que en el desarrollo de su territorio podría alcanzar más segura grandeza que en sus aspiraciones de dominación extranjera. Hay que apoyarse en la mejor tradición jurídica y ética de la civilización occidental, lo que implica, en los tiempos actuales, asumir una posición revolucionaria, porque solo puede hacerse orientando la misma en beneficio de los pobres y explotados del mundo.

Los principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas y su sistema de instituciones, han entrado en profunda crisis. Las oligarquías norteamericanas han violentado las bases jurídicas de la civilización moderna, es decir, la más alta creación del derecho internacional. Desde hace años venimos denunciando esta situación. No obstante, nuestras banderas siguen siendo la defensa de la autoridad de las Naciones Unidas, la ampliación del poder de la Asamblea General, el principio de autodeterminación de los estados y de la plenitud de la soberanía nacional, el respeto a la identidad cultural de cada pueblo y la más amplia libertad de intercambio y comercio de modo que ningún país por capricho o por veleidades de su política doméstica pueda imponer legislaciones punitivas a otros. Son cuestiones a concretar en la cultura ética que debe predominar en el concierto de naciones y sociedades.

En el plano de las teorías jurídicas y políticas de la civilización occidental estas posiciones son irrebatibles. En el terreno económico no podemos aceptar que se nos arrebaten los recursos nacionales por potencias o países extranjeros. Cualesquiera sean los criterios que tenemos sobre el socialismo o el capitalismo, hay un principio irrenunciable: la defensa de la soberanía nacional y de los intereses económicos de cada país.

Damos la voz de alerta de que ha llegado la hora de una reflexión política y académica sobre estos temas cardinales. Por ahí hay que empezar para entendernos. Con el pensamiento de José Martí podemos llegar a programas inspirados en estos principios.

Lo original en el Apóstol cubano está en que asumió el inmenso saber universal, lo volcó hacia la acción política, lo expresó en planos más altos y creativos de la literatura y los orientó a favor del equilibrio del mundo sobre el fundamento de la justicia, y en primer lugar de los pobres, que son quienes más sufren. Recordemos: Con los pobres de la tierra/ Quiero yo mi suerte echar: Y como la justicia constituye la categoría principal de la cultura el pensamiento de Martí trasciende su tiempo y se convierte en guía esencial para alcanzar el equilibrio del mundo en el siglo XXI.

Quienes con torpeza y maldad y desde una religiosidad profundamente reaccionaria hablan de un eje del mal, los invitamos a que estudien la historia de Cuba en su lucha contra el colonialismo español primero y contra el imperialismo después, y aprenderán, de manera detallada y profunda, que la maldad de los regímenes despóticos se identificaba con su estupidez. Hay que responderles a estos modernos inquisidores con el refranero popular: Dios ciega a quien quiere perder.

El problema se ha hecho cada vez más agudo precisamente por el dominio que ejercen las minorías poseedoras de los grandes medios de producción, de las nuevas tecnologías y en especial de los instrumentos de difusión y promoción de ideas a escala nunca vista antes.

No rechazamos estos avances, combatimos la forma inmoral con que se emplean. Sabemos, como hemos dicho, los peligros y los obstáculos, pero no hay más alternativa: o los hombres y las mujeres del siglo XXI toman el camino del amor y la inteligencia, o todo estará perdido. La alternativa es bien evidente: si los intereses oligárquicos no tienen la cultura para entender y facilitar soluciones los pueblos las encontraran sin contar con ellos. El cambio es inevitable, puede ser más o menos dramático, pero la historia muestra que cuando los poderosos se aferran torpemente a los intereses creados, acaban perdiéndolo todo. Los pueblos van a decir, en definitiva, la última palabra

Pocas veces en la historia se ha puesto tan a prueba la fuerza de la moral y la verdad para combatir el crimen. Optimista por naturaleza y por revolucionario, tengo la convicción de que acabará siendo derrotada la mentira y que resultarán victoriosos la inteligencia y el amor.

Recordemos un pensamiento de Fidel Castro: El gran caudal hacia el futuro de la mente humana consiste en el enorme potencial de inteligencia genéticamente recibido que no somos capaces de utilizar. Aspiramos a exaltar a los planos más altos la inteligencia y a relacionarla, como señaló Martí, con la bondad para el logro de la felicidad. Lo hacemos sobre el fundamento de estimular el espíritu asociativo en el que el Apóstol veía el secreto de lo humano.

Proclamamos, como él lo hizo en el poemario dedicado a su hijo, nuestra fe el mejoramiento humano, en la vida futura y en la utilidad de la virtud.

En el mundo de estos días, se pueden comprobar de muy diversas maneras las situaciones descritas. Nada lo evidencia tanto como la acción criminal que la más alta oligarquía imperialista lleva a cabo en el Oriente Medio. Nunca, o pocas veces ha quedado tan al descubierto que los intereses económicos más egoístas de los grupos privilegiados tratan de imponerle al mundo la guerra. Ya se puede apreciar en forma descarnada. Se han quitado todos los ropajes porque carecen de la cultura para vestirse, andan desnudos por el mundo, desnudos de cultura.

También se están revelando muchas de estas afirmaciones en la forma inculta y criminal con que operan los reaccionarios contra la República Bolivariana de Venezuela.

Enlazar el pensamiento martiano con los grandes movimientos de masas que se vienen desarrollando en el mundo debe ser propósito de todos aquellos que hayan entendido la esencia del pensamiento del Héroe Nacional cubano.

El reto consiste en cómo promover las ideas martianas sobre tan complejísima cuestión y, desde luego, cómo fundamentarlas.

Defendamos la inmensa creación forjada por la evolución natural que nos elevó a la condición humana y la riqueza cultural que el hombre ha creado durante milenios de historia, como compromiso de honor con nuestros más ilustres antecesores, con la humanidad de hoy y de la que formarán parte nuestros hijos y descendientes, hagámoslo tomando como bandera la fórmula del amor triunfante que postuló el Apóstol de Cuba y América, y así asumiremos el más honroso papel que puede ejercer el hombre sobre la Tierra.

Precios agrícolas en Cuba: cuando el “mal” mercado es el problema

Pedro Monreal , El estado como tal


La forma concreta en que funciona el llamado “mercado de oferta y demanda” (MOD) de alimentos agrícolas en Cuba es una fuente de frustración ciudadana. Cualquier proceso mercantil “normal” que multiplique por diez, o más, el precio de un alimento desde que sale del surco hasta que llega a la mesa es un problema económico, pero sobre todo es un inconveniente político.
Es algo percibido –con razón- como una injusticia, y ese tipo de percepciones no son compatibles ni con la propuesta de sociedad que intenta construirse en Cuba, ni con la estabilidad social y política del país a corto plazo. Difícilmente pueda encontrarse un tema políticamente más sensible que la seguridad alimentaria de una nación.
Existen numerosas evidencias de que la causa principal radica en la existencia de una cadena de distribución excesivamente “larga” en la que operan intermediarios con un “poder de mercado” que les permite apropiarse de una cuota de valor muy superior a la que reciben los productores y que les posibilita deformar una intermediación mercantil que es necesaria, pero que trastocan en un acto de pillaje al consumidor, especialmente nocivo para los de pocos ingresos, o sea, para la mayoría de la población cubana.
Los consumidores lo entienden y lo sufren, la prensa lo denuncia, los economistas lo analizan y los funcionarios tratan de enmendarlo, pero el problema está lejos de haber sido resuelto.
En mi opinión, el “mercado de oferta y demanda” (MOD) de alimentos agrícolas es -en su forma actual- uno de los peores enemigos de las propuestas para reformar el modelo económico y social de Cuba mediante la utilización consciente del mercado y del sector privado.
Concuerdo con la política oficial de Cuba, expuesta en los “lineamientos”, de “avanzar en el funcionamiento ordenado y eficiente de los mercados en función de incentivar la eficiencia, la competitividad y el fortalecimiento del papel de los precios”, pero un mercado deformado como el actual MOD tiende a contaminar con una sospecha de depredación cualquier propuesta que se haga respecto a una mayor utilización de mecanismos de mercado y del sector privado a la economía nacional, en los marcos de un modelo socialista renovado.
En ese sentido, el MOD que hoy funciona es un engendro que obstaculiza las transformaciones necesarias en Cuba. Es un “mal” mercado que se interpone en la implantación de mercados eficaces, que sean capaces de recompensar al productor y de contribuir a un mejor nivel de vida de los consumidores.
He comentado anteriormente que la posibilidad de producir alimentos en Cuba, a precios asequibles para la mayoría de la población, pasa por resolver un serio problema estructural: desarrollar el tipo de agricultura intensiva con el que hoy no cuenta el país, principalmente por falta de recursos para su financiamiento. Ver “Cuba: el “techo” del rendimiento agrícola en ocho gráficos”, El Estado como tal, 4 de septiembre de 2017, https://elestadocomotal.com/2017/09/04/cuba-el-techo-del-rendimiento-agricola-en-ocho-graficos/
Sin embargo, aun en medio de las condiciones limitadas de una agricultura rezagada como la actual, resulta difícil justificar los diferenciales de precios de alimentos agrícolas que existen entre el MOD y el mercado estatal. No es adecuado tratar de explicar tal disparidad principalmente como el resultado de una correlación “lógica” entre la oferta y la demanda. Es cierto que la oferta tiende a ser inferior a la demanda, pero lo que debe ser explicado es cómo determinadas categorías de “actores” han sido capaces de deformar artificialmente lo que en teoría debió haber funcionado como un proceso de oferta y demanda.
Sin pretensiones de precisión, solamente a modo ilustrativo, vale tomar nota de algo que es bien conocido. Aproximadamente el productor agrícola recibe 1,10 pesos por cada libra de tomate (precio de acopio), y cada libra puede costar 5,10 pesos en un mercado estatal, ¿qué extraña pirueta de la distribución pudiera explicar que el precio del “mercado de oferta y demanda” o de un vendedor ambulante (“carretilla”) se eleve a 20 o 25 pesos?
La pregunta clave sería: ¿por qué para poder conectar la oferta y la demanda de alimentos agrícolas se ha organizado una fórmula mercantil que incluye una serie de intermediarios redundantes que tienen poder suficiente para adicionarle márgenes irrazonables que distorsionan lo que pudiera haber sido –en ausencia de esos intermediarios- una relación económicamente fundada entre oferta y demanda?
La respuesta es importante porque ese tipo de mercado no brotó por generación espontánea. Es un mercado que surgió como resultado de una decisión de política pública. En fecha reciente, el gobierno cubano ha tomado medidas para tratar de enderezar el entuerto, pero hasta donde lo permite la información publicada, el “mercado de oferta y demanda” (MOD) de alimentos agrícolas en Cuba se mantiene esencialmente funcionando como un mecanismo deformador de precios y generador de descontento popular.
Para quienes pudieran estar interesados en el tema, recomiendo la lectura de un excelente artículo de los colegas Anicia García Álvarez y Ricardo González Águila, recientemente publicado en la revista Economía y Desarrollo, de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana. Ver, “Mercados agropecuarios en Cuba: evolución, análisis y mejora”, Economía y Desarrollo, vol.156 no.1, La Habana ene.-jun. 2016, http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0252-85842016000100014
El artículo es, a mi juicio, la explicación más lúcida que ha ofrecido la academia cubana en los últimos años respecto a los mercados agropecuarios del país. Se trata de un tema sistemáticamente analizado por especialistas que laboran en Cuba, incluyendo estos dos autores y otros como Armando Nova, Fernando Funes Monzote, Betsy Anaya, Claudio Arias Salazar, Nereyda Mendoza Tamayo, Sinaí Boffill, Rafael Miguel Reyes, Miguel Suárez Castellá, Gilberto Hernández Pérez, Carlos Roche Hernández, Marisol Freire Seijo, Osmel Alonso Amaro, y Maybe Campos Gómez.
No obstante, el artículo de Anicia García Álvarez y de Ricardo González Águila introduce por primera vez, de manera sustantiva, la aplicación de una perspectiva de estructuras de mercado y de “poder de mercado” en el análisis del mercado agropecuario cubano actual. Al hacerlo, coloca el análisis de mercados y de precios de alimentos agrícolas en el plano de la Economía Política, incorporando ángulos de economía, sociología y ciencias políticas, que permiten mejorar –hasta un punto que al menos yo no había observado hasta ahora- el análisis concreto respecto a cómo la reforma (“actualización”) del modelo económico y social cubano ha generado y modificado los mercados de alimentos de base nacional en los últimos años.
Debería leer el artículo de Anicia García y de Ricardo González quien quiera entender mejor por qué el enfoque inicial del primer gran mercado mayorista de Cuba (El Trigal) fracasó estrepitosamente, por qué los precios topados en los mercados estatales son racionales, y por qué se justifican las recientes restricciones adoptadas en relación con el mercadeo ambulante (“carretilleros”).
Más importante aún, el articulo hay que leerlo para poder comprender que construir mercados –especialmente los de alimentos- exige la incorporación de un tipo muy específico de conocimiento al diseño de políticas. Ni los mercados, ni la capacidad del Estado para regularlos, puede fundarse en opiniones ni en idealizaciones voluntaristas de los mercados.
Algunos planteamientos del artículo que considero relevantes para pensar en la necesidad de transitar hacia una reforma esencial de los mercados de alimentos producidos en Cuba son los siguientes:
  • El proceso de “actualización” del agro cubano, si bien no intencionadamente, pero sí por la secuencia en que se han implementado las medidas, ha recortado de manera significativa el papel del Estado en el sistema agropecuario: se ha ampliado la posibilidad de participación del sector no estatal tanto en la producción como en el comercio y los servicios de apoyo, sin regulaciones que le sirvan de contrapeso, como puede ser una ley de competencia, y, con ello, se generan condiciones para la colusión y el abuso de poder en toda la cadena, hasta llegar al consumidor.”
  • En muchos casos se atribuyen las consecuencias al “libre mercado”, cuando en realidad se trata de un insuficiente conocimiento de las distorsiones que pueden ocurrir si no se genera una adecuada institucionalidad para que el mercado funcione con un diseño menos imperfecto”.
  • Se han desmantelado ciertos mecanismos de control de la oferta por parte del Estado, como, por ejemplo, la disminución de los contratos de la entidad mayorista estatal a los productores, en pos de que estos puedan acudir con mayores volúmenes de productos a los mercados y que ello tenga un efecto deflacionario en los precios; sin embargo, los precios se resisten a la baja y las ventas en los mercados no crecen en la misma proporción que la disminución de los referidos contratos”.
  • Existe un amplio campo de acción para el diseño de instituciones mejor alineadas con el objetivo de lograr una mayor disponibilidad y un mejor acceso a los alimentos”.
  • Necesidad de transitar a una forma diferente de regulación del sector agroindustrial cubano, en particular de los mercados de alimentos, insumos, equipos y servicios con este destino. No resulta políticamente aceptable enfrentar a los consumidores, mayoritariamente asalariados, a un mercado imperfecto y, por tanto, depredador de sus ingresos, sin contrapesos adecuados, … que permitan el manejo más equitativo de los espacios de mercado en funcionamiento”.
 Resumiendo, en un país como Cuba donde el salario medio es insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica, la reducción del precio de los alimentos producidos nacionalmente no depende únicamente de la solución –a largo plazo- del problema estructural que representa no disponer hoy de una agricultura intensiva.
Existen soluciones a corto plazo que pudieran pasar por la restructuración radical de los mercados agropecuarios, especialmente del llamado “mercado de oferta y demanda” (MOD).
La reorganización de las cadenas de producción- distribución que hoy operan en ese mercado permitiría sacar del sistema una serie de intermediarios redundantes que actualmente distorsionan la distribución del valor y que inflan artificialmente los precios de consumo para asegurarse márgenes excesivos.
Las acciones estatales que se necesitan son complicadas, pero no impracticables. En cualquier caso, contribuiría mucho poder entender adecuadamente cómo funcionarían las estructuras de mercado y las correlaciones de “poder de mercado” de los diferentes “actores”.
Los elevados precios de los alimentos en el “mercado de oferta y demanda” (MOD) no son una fatalidad que simplemente se origina en un desbalance de oferta y de demanda. El mercado no es un sistema de relaciones donde el poder de sus actores es “neutral” a sus resultados. Si el mal diseño de un mercado le facilita cuotas indebidas de poder a algunos “actores”, ese poder será utilizado, usualmente afectando a otros “actores”, incluyendo a los consumidores.
Para poder implementar con efectividad las deseables transformaciones del modelo económico y social de Cuba, que incluyen un papel más activo del mercado para contribuir a mejorar la prosperidad de la mayoría, se necesita corregir todo el “peso muerto” y el perjuicio político que se deriva de los “malos” mercados que han sido creados.

Raúl: El golpe ha sido muy fuerte…pero una vez más saldremos adelante




Raúl presidió chequeo de las acciones recuperativas de los daños provocados por el huracán Irma. Foto: Estudios Revolución

El Presidente del Consejo de Defensa Nacional, General de Ejército Raúl Castro Ruz, encabezó en la noche de este miércoles una reunión con dirigentes del Partido, el Estado y el Gobierno, en la cual se evaluaron los daños ocasionados por el huracán Irma y se puntualizaron las acciones a desarrollar durante la etapa de recuperación.

Raúl reconoció la ardua labor desplegada en cada uno de los lugares afectados por el devastador evento meteorológico, que golpeó prácticamente toda la Isla. Se ha trabajado muy duro, consideró, y si algún provecho podemos obtener de esta difícil coyuntura es sacar de inmediato toda la experiencia para prepararnos mejor.

Alertó sobre la presente temporada ciclónica que se extiende hasta el 30 de noviembre, la cual se ha calificado de intensa, producto evidente del cambio climático y ante el cual debemos adaptarnos.

El General de Ejército convocó a continuar trabajando sin descanso, a enfrentar los problemas con serenidad y mantener informado al pueblo por todas las vías posibles sobre la situación que enfrenta el país.

En la reunión se planteó que la trayectoria de este huracán por varias provincias obligó a evacuar a un millón 738 mil personas, de ellas el 86% en casas de vecinos y familiares. El Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, General de División (r) Ramón Pardo Guerra, informó que más de 26 mil permanecen aún en los centros de evacuación.

Según precisó, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información trabaja en la evaluación de los daños, cifras que preliminarmente se tendrán en los próximos días.

Alfredo López Valdés, ministro de Energía y Minas, consideró que el impacto más fuerte y difícil de solucionar en el sector lo sufrió la central termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, cuya casa de circulación de agua de mar, clave en el sistema de enfriamiento, quedó destrozada por el oleaje.

Personal altamente especializado trabaja allí para resarcir los daños y que vuelva a entrar en funcionamiento en los próximos días.

Además, 15 líneas de transmisión sufrieron averías y más de 3 mil 600 postes y 2 mil 039 kilómetros de líneas fueron afectados. Se trabaja día y noche para restablecer el servicio, aseguró el ministro, quien comentó que esta era la primera vez que el sistema electroenergético dejaba de funcionar en todo el país.

Alrededor de 90 pozos de petróleo, ubicados en el litoral norte del occidente y centro, también fueron dañados por el fuerte oleaje que provocó el huracán.

López Valdés elogió la labor de las brigadas mixtas que por indicación del General del Ejército se crearon en los territorios afectados para los trabajos de limpieza, poda, apertura de huecos y acarreo de postes.

Finalmente, comentó que los esfuerzos mayores para restituir el servicio eléctrico se concentrarán en las provincias de Villa Clara y Ciego de Ávila, territorios con las afectaciones más complejas.

Por su parte, el ministerio de la Construcción se suma a las labores de recuperación con más de 20 mil 400 constructores y 855 máquinas ingenieras, destinadas a la recogida de escombros, la reparación de viales, puentes y alcantarillas, así como a la reparación de viviendas y obras sociales.

René Mesa Villafaña, titular del ramo, expuso que las mayores afectaciones provocadas por el huracán se concentran en la vivienda, sobre todo en los techos. Aun cuando no se tienen los datos exactos de los daños ya se trabaja en la ayuda a los damnificados, para lo cual las fábricas de cemento y de tejas de asbestocemento se encuentran produciendo a toda capacidad. A este empeño se sumará en los próximos días la fábrica de tejas infinitas de Camagüey.

En tanto, los daños más graves en la agricultura se concentran en el área avícola, pues decenas de naves destinadas a la producción de huevos perdieron sus techos. Julio A. García Pérez, viceministro primero de la Agricultura, explicó que también han sido afectados la elaboración de pienso, los cultivos de plátano y maíz, así como los frutales.

Actualmente se intensifica el trabajo en la reactivación de la campaña de cultivos varios, para lo cual, informó, se dispone de semillas, fertilizantes y plaguicidas.

En este punto, José Ramón Machado Ventura, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, consideró que, a pesar de los perjuicios, la agricultura se encuentra en mejores condiciones que en situaciones anteriores para recuperarse del fuerte golpe.

El ministro de Salud Pública Roberto Morales Ojeda comunicó que el sistema de salud mantuvo su vitalidad durante el paso del huracán y hasta el momento no existen brotes de enfermedades trasmisibles en los centros de evacuación ni en ningún territorio. Sobre los colaboradores que trabajan en los países del Caribe impactados por el ciclón, dijo que se encuentran bien y se han sumado a la recuperación de dichas islas.

Dio a conocer que 516 unidades de salud sufrieron daños y se trabaja para restablecerlas en el menor tiempo posible. Agregó que ahora la prioridad se dirige hacia el saneamiento ambiental y el control de vectores, para lo cual se cuenta con todos los recursos.

Por último, sobre las afectaciones al Turismo, el titular del ramo Manuel Marrero Cruz comentó que cuando el huracán impactó en la Isla había más de 51 mil vacacionistas, de ellos alrededor de 45 mil alojados en el litoral norte. Solo en los cayos de Santa María, Coco y Guillermo tuvieron que ser evacuados unos diez mil clientes.

Aseveró que las infraestructuras dañadas se restablecen, lo cual permite asegurar que estarán listas para la temporada alta que comienza en la primera quincena de noviembre.

Al concluir la reunión, el Presidente del Consejo de Defensa Nacional reiteró la necesidad de enfrentar los problemas con inteligencia, tomando en cuenta las mejores experiencias puestas en práctica ante similares eventos, sobre todo en el ámbito local. En este sentido mencionó el trabajo desplegado en Santiago de Cuba y Guantánamo, azotados por los huracanes Sandy en el año 2012 y Matthew en 2016, respectivamente.

Ahora el golpe ha sido muy fuerte y se extendió por casi todo el país, sentenció, pero con el arduo trabajo que se está haciendo, una vez más saldremos adelante.