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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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miércoles, 19 de febrero de 2020

UNA MIRADA A LA ECONOMÍA DE CONOCIMIENTO EN CUBA.

Por: Alfonso Alonso Franquiz.
Profesor Universidad de Matanzas

La Economía del Conocimiento, comprende el sector de la economía que utiliza el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y riqueza por medio de su transformación en información.

Ella abarca la Educación, la Investigación y Desarrollo (I+D) de alta tecnología, la informática, telecomunicaciones, Robótica, Nanotecnología y Nuevos Materiales y la Industria Aeroespacial.

Desde finales del S XX la inversión en el Capital de nominado Intangible ha crecido en mayor medida que el Capital Tangible: materias primas, tecnologías y servicios.

La Sociedad Humana está transitando de la Sociedad de la Información –antes lo hizo de la Industrial a esta última- a la Sociedad del Conocimiento lo que equivale a decir que una nueva era civilizatoria está surgiendo. Ella implica cambios en la cosmovisión, en los modelos de desarrollo de paradigmas científicos y tecnológicos; y hasta en la cultura general y de creencias de la Humanidad.

Se ha producido un desarrollo casi exponencial de la presencia del conocimiento y sus resultados en todas las dimensiones de la vida social. Para lograrlo y mantenerlo se destinan grandes recursos a la educación, la generación de conocimiento y esto provoca avances sin precedentes en los resultados de la ciencia y la tecnología.

El otro componente audaz es la innovación como proceso de perfeccionamiento constante e introducción de nuevos resultados en la producción. Ella está demandando ritmos intensos de gestión del conocimiento. A ello contribuye también el mercado y su apetito voraz de nuevas ganancias. A lo que se añade el fenómeno de la Obsolescencia programada.

Pero no basta esclarecer este proceso y su importancia, es necesario también que la humanidad enfrente los retos que le demanda el futuro. Para ello debe partir del análisis objetivo de los serios problemas que ha traído consigo el Orden Mundial Internacional generado por el Capitalismo y la Globalización Neoliberal actual.

Entre los problemas globales que deben ser resueltos, para que ellos no retrasen o impidan que la Economía del Conocimiento y la Sociedad que le da nombre pueda regir en el futuro más cercano posible, tenemos los siguientes:

 Acceso básico a la alimentación y la salud a cientos de millones de personas.
 Hacer prevalecer la justicia social y los derechos humanos, desterrando el fanatismo, la xenofobia y el terrorismo.
 Convivencia civilizada, diálogo y entendimiento mutuo entre pueblos y gobiernos que lo representan.
 Estabilidad social en cada país, y más gobernabilidad y empoderamiento ciudadano.
 Una relación armónica con la naturaleza, el cuidado del medio ambiente, el realce la bioética y los valores sociales y culturales.

Para que la Economía del Conocimiento muestre credenciales en el siglo XXI es necesario que el mayor valor de las empresas esté concentrado en la calidad del conocimiento que atesoran las personas que la componen. (Drucker Peter, ¿?)

Esto se comprende mejor si evaluamos que en la Era Agrícola el factor estratégico –que le otorgaba la ventaja competitiva al productor directo- era la extensión y el rendimiento de la tierra poseída, en la 1ra Revolución industrial lo fue la Máquina, en la 2da Revolución Industrial la Tecnología y sus encadenamientos productivos, y en la Era Global del conocimiento lo será –cada vez más- la calidad del Capital Intelectual.

Todos esos cambios d Paradigmas trajeron consigo una nueva cultura de aprender y de hacer. Veamos cómo se expresa este cambio de paradigma en la Economía del conocimiento.

Lo cual supone además que la sociedad sufra transformaciones en todas las dimensiones y que los cambios penetren todo el tejido de las relaciones económicas, educativas y organizativas, culturales, jurídicas y de intercambio, y para ello el conocimiento científico sufre un proceso de internalización y la ciencia fortalece su status de fuerza productiva indispensable para el desarrollo.
Y todo ello revela que el nuevo Paradigma Económico esté conformado por: un nuevo modo de trabajar, un nuevo modo de consumir, un nuevo modo de enseñar e investigar y un nuevo modo de vivir.

Nada de esto se puede lograr sin una “Revolución del Conocimiento” que trae consigo un nuevo término: Conocimiento Valioso. Este se distingue por los siguientes atributos específicos:

 En el impacto que genera en la creación de otros conocimientos.
 En su conversión en importantes cambios científico tecnológicos.
 En cómo impacta en el incremento de la productividad.
 La prioridad en el financiamiento brindado a los centros de investigaciones.
 Por el alcance económico y social a escala nacional e internacional.

Como puede apreciarse en la gráfica que sigue todo esto se ve expresado en la dinámica del Comercio Mundial cuya tendencia al recambio tecnológico en el 2016 supera con creces el monto total del intercambio de materias primas.

La Economía del Conocimiento presupone el desarrollo de las siguientes áreas principales: La Ciencia Cognitiva, que comprende la generación de conocimientos de la estructura, funciones, la organización de las operaciones lógicas del cerebro humano. La Tecnología de la Información, en la cual ocurren el procesamiento y la transmisión de la información: computación, telecomunicaciones y la microelectrónica. La Biotecnología, que está soportada por disciplinas científicas como: biología molecular, la genética y la bioquímica, etc. La Nanociencias y Nanotecnología cuyas aplicaciones se adentran, cada vez más, en las investigaciones de nuevos materiales como tecnología del futuro.

Todas ellas son responsables del fenómeno denominado “Paradoja de la Productividad” donde lo más importante de la “nueva economía” no es simplemente el cambio a la Alta Tecnología, sino cómo ésta impacta en la eficiencia de todo el resto de la economía. Todavía las investigaciones realizadas no muestran evidencias constatables de que el crecimiento de la productividad del trabajo –fuera del sector computacional- esté vinculado solo al trabajo de las TIC. (Véanse los escritos del premio Nobel de Economía 1987, Solow Robert).

Al respecto el eminente investigador y organizador de la ciencia en Cuba Dr Agustín Lage nos remite a dos causas de este fenómeno:

“En primer lugar está la integración de la investigación científica como parte de la “cadena de valor” de los procesos productivos lo que obliga a las empresas a internalizar la investigación científica y el desarrollo de tecnologías, como parte de su actividad cotidiana y de sus costos. Esta “conexión directa” de la ciencia con la producción es a su vez consecuencia de la reducción constante del tiempo que media entre las innovaciones y sus aplicaciones.”

“El segundo proceso esencial, derivado del anterior, es la necesidad de una mayor y creciente calificación, motivación y creatividad de los trabajadores, lo cual crea una segunda “conexión directa” en este caso entre la productividad, y los determinantes del capital humano, es decir, la educación, la cultura y la salud.” (Lage Agustín, 2014)

En virtud de lo anterior, corresponde mostrar ahora las potencialidades que han logrado desarrollar Rusia y Cuba, en las dimensiones científico-académicas y culturales, encaminadas al desarrollo de la Economía del Conocimiento.

Rusia posee numerosos centros de investigación en las ramas de la economía que conforman la denominada “locomotora” del desarrollo científico tecnológico de los países en la actualidad: Biotecnología, Telecomunicaciones, computación, ingeniería genética, ciencias de la educación y la pedagogía de avanzada, Nanociencias y ciencia de los nuevos materiales, entre los más descollantes.

En el caso de Cuba -país subdesarrollado, con fuerte limitaciones de recursos naturales estratégicos (sobre todo energéticos) y financieros, cuyo PIB no sobrepasa los 70 mil millones de usd, y con un fuerte Bloqueo Económico-Financiero impuesto por EEUU- ha venido desplegando, una profunda revolución educacional y cultural que a partir de la Campaña de Alfabetización en 1961 (pues había más de 1 millón de personas analfabetas de una población total de solo 5,8 Millones), cuando aun en el mundo no se hablaba de Sociedad del Conocimiento, gestó una nueva intelectualidad y surgieron cientos de escuelas, y de 3 se pasó a 65 universidades y de solo 9 se pasó a cerca de 230 centros de investigación, en los cuales laboran más de 31 mil personas.

Y en los últimos 25 años se ha potenciado una intensa política inversionista en ramas estratégicas de la investigación, el conocimiento y la producción-comercialización de productos de última generación.

La posibilidad de realizar este esfuerzo por el desarrollo basado en las investigaciones en ramas de avanzada de la ciencia y la tecnología –sobre todo en momentos en los años en que las estrechas relaciones de colaboración con la URSS se desarticularon- solo fue posible por el potencial científico y profesional que dicha colaboración le permitió a Cuba formar miles de especialistas de alta calificación, en la extinta Unión Soviética; y por los créditos ventajosos que forjaron la base material y técnica inicial de la construcción del socialismo.

Este proceso de formación del “Capital Intelectual” continuó desarrollándose, ya en el 2014 se estimó que Cuba tenía más de 71 mil trabajadores vinculados al sector de la ciencia y la tecnología. Y hasta el 2007 se habían entregado en el país más de 9 712 títulos de grados científicos. (Díaz-Balart Castro Fidel 2007).
Para ello fue necesario concentrar dichas inversiones –desde los años 90 del s XX hacia acá- en los denominados Polos Científicos. Se daban entonces los primeros pasos para el surgimiento de la economía del conocimiento en Cuba. La cual tiene como contenido esencial: “desarrollar y gestionar los activos intangibles, es decir su capital intelectual (inversión en capacitación, I+D+i, patentes, software, base de datos, etc.), por encima de los activos tangibles (terrenos, máquinas, etc). En otras palabras debemos impulsar y gestionar empresas de conocimientos”. (Zavaleta William, 2013).

Este proceso que comenzó por las potencias económicas occidentales (Japón incluido) se fija –no sin cierta impresición- en los años 80 del siglo pasado. Veamos que ya en el año 1981 Cuba se adelanta al resto de América latina –consecuencia de la visión futurista del Fidel Castro- e inaugura el 1er Centro de Biotecnología.

La Biotecnología es el uso de bacterias, levaduras, células de origen animal o vegetal, cuyo metabolismo y capacidad de fotosíntesis se orientan hacia la fabricación de sustancias específicas, por ello es ante todo un proceso de investigación-producción. (Véase: A. Sasson, 1998).

En la actualidad se estima que existen “algo más de 4 mil empresas biotecnológicas en el mundo, algo menos de la mitad concentradas en los EEUU, y la otra fracción en Europa”. (Lage Agustín 2014). En el resto del mundo el desarrollo de la misma puede ser calificado de incipiente.

Con las inversiones desatadas a lo largo de la década del 80 y primeros años de los 90 surgió el 1er Polo Científico Cubano al oeste de la Habana el cual comprende más de 40 instituciones y que concentra el principal potencial científico e intelectual del país.

Posteriormente este tipo de agrupamiento científico tecnológico para el desarrollo intensivo de conocimientos de avanzada, se multiplicó en otras provincias del país. Ya no fue solo la biotecnología, a ella se añadieron, la producción en ingeniería genética, de equipamiento médico, industrias de software, etc.

Acompañando este proceso tiene lugar la gestación de una nueva concepción pedagógica –iniciada primero en el sector de formación de profesionales de la salud y luego extendida al resto de las Universidades cubanas. Y cuyo sello particular lo constituye el vínculo estrecho de la formación del graduado con la actividad práctica en centros líderes de la producción y la investigación de avanzada.

Estos esfuerzos han permitido a Cuba tener 1,8 profesionales dedicados a Investigación más desarrollo (I+D) por cada mil habitantes “un indicador cercano al europeo y 4 veces superior al promedio de América Latina”. (Lage Agustín, 2012).

El potencial científico principal de Cuba se encuentra en la Biotecnología, la Ingeniería Genética asociada a la producción de nuevos medicamentos. Ella tiene su comienzo en enero de1982 con la creación de un centro para la producción de Interferón, el cual fue inaugurado por Fidel Castro. Luego vinieron otros, y otros, -proceso que acabó en el año 2012 en lo que es el Polo Científico-, un conjunto de instituciones con diez mil trabajadores, 58 instalaciones productivas y después a finales del 2012 la formación de BIOCUBAFARMA. Se funde la industria farmacéutica con el Polo Científico de la biotecnología y nace esta organización, que es una organización poderosa desde el punto de vista de sus recursos, estamos hablando de 38 empresas y 22 000 trabajadores Eso es lo que es BIOCUBAFARMA hoy. 7000 científicos e ingenieros, 284 doctores en ciencias.

Este Polo Científico cubano, erróneamente considerado por algunos autores como un Parque Tecnológico, posee la responsabilidad de garantizar más de 145 productos de última generación al cuadro básico de medicamentes del Sistema de Salud y tiene una línea exportable a más de 50 países por cerca de 1000 millones de usd. Su crecimiento anual ha estado por encima del 30% en los últimos 15 años.

Y sus resultados son fruto del esfuerzo inversionista del Estado cubano. Con esto Cuba ha brindado un ejemplo al mundo subdesarrollado de política estatal al servicio del desarrollo y un elevado compromiso social. La práctica Internacional muestra que en ningún país de los llamados del SUR, ha surgido un sector biotecnológico innovador de elevada capacidad competitiva “a partir de la inversión extranjera proveniente de los países industrializados”. (Lage Agustín 2013).

Así se puso de manifiesto un componente programático de nuestra política de desarrollo: El Lineamiento No 78 (sobre la Actualización del Modelo Económico y Social de Cuba) que expresa: “Diversificar la estructura de las exportaciones de bienes y servicios, con preferencia las de mayor valor agregado y contenido tecnológico”. (VII Congreso del Partido, La Habana 2016).

Derivado de lo anterior el país sacó una enseñanza: Cuba no puede hacer lo que hace China que es desarrollar su economía con el poder de atracción de su demanda doméstica, (China tiene más de 1 300 millones de chinos), y Cuba solo 11 167 millones de cubanos, lo cual refleja que la demanda doméstica cubana no puede actuar como “locomotora” de la economía; y que todo lo que en ella se produzca a gran escala tiene que tener, necesariamente, una salida al mercado exterior.

Y con la escasez de recursos financieros que Cuba tiene resulta imprescindible generar producciones de “Alto Valor Agregado” derivados del valor intangible del conocimiento aportado por el Capital Intelectual investigador-productor con una salida exportadora.

El desarrollo de esta rama de avanzada de la ciencia cubana se extendió a todo el país y dentro de sus resultados investigativos-productivos y comercializador más descollantes (es imposible reseñarlos todos) tenemos los siguientes:

 La incorporación de 24 biofármacos y vacunas al Sistema Nacional de Salud cubano y otros en proceso de pruebas clínicas.
 Cerca de 2000 patentes depositadas por instituciones cubanas en el exterior, cubriendo más de 195 objetos de invención.
 Vacunas de último generación y gran aporte novedoso, tales como la Meningitis B y la Hemofilus.
 Cuba tiene el 1er lugar mundial en intensidad y cobertura de vacunación (15 vacunas).
 Acceso de toda la población a los medicamentos de alta tecnología (interferones, eritropoyetina anticuerpos monoclonales, vacunas contra el cáncer, para el colesterol y tratamiento del infarto del miocardio, para el llamado “pie diabético”, para la diabetes Mellitus, etc.
 Una red nacional de laboratorios de inmunodiagnóstico de alta tecnología, para la pesquisa precoz de múltiples enfermedades y para neurodiagnóstico.
 Un programa de pesquizaje Neonatal de enfermedades, en el marco del sistema nacional de atención a la maternidad. Ello coloca a Cuba entre los primeros países del mundo con más baja mortalidad infantil al nacer (menos de 4,5 niños por cada mil nacidos vivos) y una mortalidad materna solo comparada con países del llamado 1er mundo.

Todo ello ilustra el nivel de internalización de la ciencia en los logros científico productivos de una de las ramas de punta que tributan a la formación de la Sociedad del Conocimiento al producirse una elevada inserción de la ciencia en el contexto social.

No obstante estos logros y otros en ramas de la producción de Software, de equipamiento médico de alta tecnología, y un prometedor desarrollo de las Nanociencias, todavía el índice de inversión de capital –proveniente del PIB- es insuficiente. Cuba no sobrepasa actualmente el 1%de su PIB en el desarrollo de la Tecnociencia, tal como lo demanda la experiencia mundial.

Puede concluirse que para contrarrestar este déficit inversionistas es necesario lo siguiente:

 Buscar nuevas fuentes de financiamientos internos basados en el papel protagónico y estratégico del Estado, como aquellas derivadas de negociaciones con capital foráneo, en proyectos de desarrollo científico técnicos comunes.
 Contrarrestar las debilidades económico-financieras con una mayor efectividad e inmediatez recuperativa de las inversiones y de los procesos de investigación-innovación-producción-comercialización de productos de alto valor agregado y amplia demanda.
 Generar cadenas de integración a escala regional para proyectos de desarrollo que aporten financiamiento, tecnología y capital intelectual; que tributen a contrarrestar la dependencia del monopolio científico-tecnológico y de la propiedad intelectual de las transnacionales.
 Concertar acuerdos que reconstituyan las relaciones de colaboración con las llamadas “Potencias Emergentes” a partir de esfuerzos comunes y el comercio compensado como vía para sortear las diferencias de niveles de desarrollo y de capacidad de inversión.

martes, 11 de junio de 2019

EN VISPERAS DEL VIII CONGRESO DE LA ANEC Y EN RECUERDO DEL CHE.


Por Humberto Perez Gonzalez

11/06/2019

Hace unos pocos días vi el programa de la Mesa Redonda en el que los principales dirigentes actuales de la ANEC expusieron los principales temas a tratar y los principales objetivos a plantear en el próximo VIII Congreso de la Asociación a celebrarse del 13 al 15 de este mes de junio.

Vinieron a mi memoria los momentos de 1978  y 1979 en que trabajamos en la organización y creación de esta institución, proceso que concluyo con el acto fundacional efectuado el 14 de junio de ese último año.

Junto al compañero Raúl García Peláez, miembro del Secretariado del CC del PCC que fue el Presidente de la Comisión Organizadora, trabaje durante varios meses formando parte de la jefatura de dicha Comisión.

Tuve finalmente la responsabilidad y el honor de ser designado por la máxima dirección del Partido y del Gobierno para pronunciar el discurso de clausura de su I Congreso, en acto que contó en su presidencia con la asistencia de los compañeros Carlos Rafael Rodríguez y Osvaldo Dorticos,  ambos miembros del Buro Político del Partido que habían ocupado y aun ocupaban altos cargos en la dirección de nuestra economía. También contamos con la excepcional presencia del compañero Ernesto Guevara Lynch, padre del Che.

Mi designación para dicha clausura estuvo determinada porque en aquellos momentos yo era miembro del CC del PCC y me desempeñaba como Presidente de la JUCEPLAN (actual MEP), Vicepresidente del Consejo de Ministros y Director Ejecutivo de la Comisión de Implantación del nuevo Sistema de Dirección  y Planificación de la Economía (SDPE) aprobado en el I Congreso del Partido.

El texto del discurso que pronuncié fue revisado y aprobado personalmente por el compañero Fidel. Expresaba por tanto las posiciones oficiales de la máxima dirección del país en lo relacionado a las principales tareas y objetivos a lograr en aquellos momentos en la esfera de nuestra economía.

Recorriendo mis memorias y releyendo ahora dicho texto saltaron ante mi la significativa cantidad de tareas y objetivos de entonces que mantienen su vigencia actualmente en vísperas de este VIII Congreso (40 años después), como deudas que no han logrado saldarse y, lo que resulta más preocupante, deudas aun anteriores a 1979 pues en ese año las tareas y objetivos que nos plateamos estaban llamados a saldar a su vez en gran parte  objetivos y tareas planteadas mucho antes y por las cuales lucho el Che en los años 1961 a 1964 en que ocupo determinantes cargos al frente de nuestra economía y desde los cuales desplegó y dejo  “sus más puras esperanzas de constructor”.

Quiere decir que en los momentos actuales, al celebrarse el VIII Congreso de los economistas cubanos, tenemos delante numerosas deudas, muchas de ellas pendientes desde los primeros años de la Revolución hace más de 50 años, renovadas y sumadas en su momento a las nuevas que surgieron de las circunstancias presentes en 1979. Hoy se le añaden adicionalmente nuevas tareas y orientaciones, derivadas de las condiciones objetivas actuales del mundo y del país, planteadas y aprobadas en los últimos 10 años principalmente en los Congresos VI y VII del Partido y plasmadas en las formulaciones de sus principales documentos, especialmente en el de la Conceptualización, y refrendadas recientemente en nuestra Carta Magna proclamada recientemente.

Voy a recorrer y enumerar sucintamente, utilizando en ocasiones  algunas citas textuales, los principales planteamientos de aquel discurso de clausura del año 79 en el que recurrimos en gran medida al apoyo de las recomendaciones y orientaciones que nos había dejado el Che.

1—Fortalecer el papel rector de la planificación teniendo presente, como dijera textualmente el Che, la necesidad de que “la empresa debe recurrir a sus funcionarios y obreros para discutir los planes, para incorporar a la gente a la producción y a los problemas de la producción de tal manera que el resultado final sea algo vivo, producto de discusiones practicas sobre temas determinados y que puedan ofrecerse conclusiones acabadas”.

2—Máxima descentralización posible de las decisiones económicas a nivel de empresas y de las unidades económicas de base.

El sistema de organización y gestión empresarial defendido por el Che implicaba orgánicamente una mayor centralización de las decisiones que la prevista en el Sistema de Dirección Económica que se aplicaba en 1979, derivado de los acuerdos del I Congreso y a partir de las experiencias tenidas en Cuba y en otros países socialistas.

Más descentralización aún se promueve en el modelo actualmente en proceso de implementación (hasta el momento más en las intenciones y en el discurso que en la práctica).

No obstante lo antes mencionado, el Che insistió una y otra vez en que a nivel de las entidades económicas de base los directivos debían actuar con el máximo de independencia y creatividad.

Refiriéndose a las facultades de los administradores de las unidades oriento textualmente que dentro de sus atribuciones “deben de sentirse holgados y moverse con seguridad para tomar decisiones sin necesidad de realizar expedientes, notas, memorándums, pedidos de orientación hacia las empresas de organismos superiores del Ministerio, que empiezan a crear o que ya han creado ese mal retardatario del proceso de desarrollo que es el burocratismo”.

En otro artículo suyo planteo que la dirección centralizada “no debe significar que todas las decisiones estén en el más alto nivel” y añadía: “una gran cantidad y cada vez más en las empresas y otras en las fábricas”.

Y en diciembre de 1964, muy cercana ya su partida definitiva de Cuba, en un Consejo de Dirección del Ministerio que dirigía manifestó con énfasis: “Hay una cosa que nosotros debemos aclarar y es que la centralización nunca debe estar reñida con el máximo de iniciativa que se dé a los individuos a diferentes niveles”.

3—Tener actualizados los inventarios, sus normas y su valorización. Tener el control de la cantidad de materias primas y de productos que están en una unidad. Nos dejó dicho el Che que “la empresa debe tener una contabilidad perfecta y al día de  sus inventarios y que nunca se pierda esa contabilidad… para poder trabajar en una forma científica… tener el inventario de todos los equipos que posee… del tiempo en que se van a desgastar, del momento en que hay que reemplazarlos y ver dónde y en qué lugar hay un equipo que no se esté usando al máximo y pueda ser trasladado a otro lugar”.

4—Aplicar consecuentemente el sistema de contabilidad, el sistema de información estadística y los reglamentos de costos, índice principal a tener en cuenta según el Che para determinar la eficiencia con que trabaja una entidad económica. Nos decía el Che que “tenemos que crear un base estadística suficientemente digna de confianza… No se puede dirigir si no se sabe analizar, y no se puede analizar si no hay datos verídicos, y no hay datos verídicos sino hay todo un sistema de recolección de datos confiables,  y no hay un sistema de recolección de datos confiables sino hay toda una preparación de un sistema estadístico”.

Hoy la contabilidad, la estadística y la veracidad y confiabilidad de sus datos, adicionalmente a la presencia de otros factores negativos, se ven  enturbiadas por el manejo de dichos datos en dos monedas y utilizando diversas tasas de cambio, ninguna de ellas en correspondencia con lo que exige la realidad objetiva de las finanzas.

5—Eliminación de las cuentas por cobrar atrasadas. “La obligación de toda nuestra organización empresarial -planteaba textualmente el Che- no es solamente producir sino producir y entregar y al entregar cobrar”. Y añadía el Che: “la indisciplina financiera se observa en la falta de pagos, en la falta de cobros en los balances”.

6—Necesidad de cumplir los contratos de entrega de los productos convenidos con otras empresas y aplicación de sanciones a los incumplidores, cuestión fuertemente planteada por el Che.

7—Necesidad de un reajuste general de los precios al por mayor. En cierto momento de 1963 el Che manifestó que “La JUCEPLAN debe darle un énfasis especial a todo el complejo problema de los precios, incluido el de los salarios, que está distorsionando cada vez más nuestras relaciones internas”.

8—“Sin una adecuada reestructuración de los salarios no podemos seguir adelante en nuestras tareas”, nos decía el Che, pero nos hablaba de un reajuste integral y no parcial de los salarios y sobre esto advirtió: “porque de lo que tenemos que huir es de una discusión fragmentaria, si nosotros entramos a la discusión como hasta ahora lo hemos hecho en un centro de trabajo que platee una serie de dificultades salariales y de diferencias salariales, de injusticias y se arregla ese centro… al reparar esas injusticias se crean nuevas injusticias por comparación… nosotros tenemos que hacer esas comparaciones de tal manera que no sean con respecto a un lugar, a un centro de trabajo, a una cosa, sino al total de la nación”.

9—Necesidad de que los cuadros de la economía estudien y se preparen. Con este propósito el Che creo las Escuelas para Administradores de Empresas.

10—Necesidad de preparar un plan perspectivo como el que ahora se desarrolla con alcance hasta el 2030. El Che nos dejó dicho que “un plan perspectivo de 4 años no es un plan perspectivo… tenemos que crear un plan perspectivo a 10 años por lo menos y a más tiempo, sobre grandes líneas.”

11—Necesidad de delimitar nítidamente el papel y las funciones del Partido de las funciones administrativas.

Sobre este tema expreso el Che: “Si Ud. le encarga al Secretario del Partido de tal lado que le haga toda una serie de trabajos administrativos , después no le puede pedir a ese mismo compañero que informe, `porque por muy bueno que sea, su informe va a ser parcial por la misma razón que a mí no me pueden llamar para que haga una inspección en el Ministerio de Industrias; es muy difícil, no es lógico, no es correcto, por muy honesto que yo sea. Aquí están toda una serie de errores míos, plasmados por decisiones mías que yo las voy a dar como correctas, que son producto de mis decisiones y no puedo ser yo quien analice esto, tiene que ser otra persona el que lo analice”.

12—Vigentes estaban en 1979 y lo están hoy las críticas y planteamientos del Che sobre la calidad de nuestra producción y servicios, sobre el burocratismo, la indisciplina laboral, las debilidades de los administradores, el acomodamiento, la “blandenguería”, el amiguismo y la coexistencia con lo mal hecho, fenómenos negativos que se siguen manifestando actualmente.

En el discurso de clausura de aquel I Congreso de la ANEC en 1979, y dirigido a todos los economistas y miembros de la institución que nacía, se dijo textualmente:

“A los economistas, a los dirigentes de mayor o menor jerarquía, funcionarios de mayor o menor nivel, especialistas universitarios o medios, en una u otra actividad: planificadores, financistas, estadísticos, contadores, nos atañen todos estos problemas y debemos sentir la responsabilidad de ayudar a resolverlos porque es una obligación social nuestra.

--“A la vez tenemos que trabajar en los planes a mediano y largo plazo porque solo a través de ellos podemos aspirar a resolver de manera permanente los problemas de fondo de nuestro país…de tal manera que siempre tengamos una perspectiva mínima de 20 años hacia el futuro que se vaya desplazando de manera lineal con el decursar del tiempo,

--trabajar en el perfeccionamiento de la planificación territorial y de la distribución territorial de nuestras fuerzas productivas,

--en la óptima utilización de los recursos naturales así como en la protección del medio ambiente,

--en las vías para el desarrollo de nuestros fondos exportables y las formas para su estimulación;

-- en lograr un uso más racional de nuestros recursos,

--en el aumento de la productividad del trabajo y de la eficiencia en general de la actividad económica,

--en la decisión acerca de las inversiones más productivas de nuestros medios y enfatizar en el análisis de su eficiencia económica,

--en la decisión acerca de las formas organizativas más ágiles, menos burocráticas,

--en la solución de todos los problemas y trabas que aún tienen nuestros mecanismos de gestión económica,

--en lograr eliminar las debilidades de nuestra economía y, en actividad de ortopedia económica, modificar su estructura aun deformada.”

Más adelante en el discurso se orientaba “vincular en todas estas tareas a todos los compañeros que trabajamos en el campo económico: universitarios y técnicos económicos de nivel medio que laboran en empresas y unidades presupuestadas o en las distintas dependencias de los organismos del Estado, así como los que ejercen como profesores y también a los estudiantes de economía; hay que vincular e interinsular la docencia con la práctica del trabajo económico concreto y a la inversa y a ambos con la investigación, cosa en la que tenemos importantes deficiencias que superar”.

 Se exhortaba a dirigentes y especialistas económicos a seguir este camino: “el único camino serio, responsable y honesto que nosotros como economistas y dirigentes debemos seguir ante nuestro pueblo, ante el cual no podemos hacer ningún tipo de demagogia, ante el cual debemos hablar con toda sinceridad y ante el cual estamos obligados a explicarle e informarle sobre el porqué de una u otra política, el porqué de una u otra medida. Debemos demostrarle que somos responsables, que somos capaces, que usamos adecuadamente los recursos que el crea con su esfuerzo y con su sudor, que sabemos ahorrarlos, invertirlos correctamente y administrarlos con diligencia, celo, honestidad y eficiencia… El pueblo tiene derecho a pedirnos cuenta por nuestro trabajo económico y nosotros el deber de rendirle cuenta.

“La tarea principal de todos nosotros es hacer que nuestros mecanismos económicos en todos sus engranajes funcionen como una maquinaria perfecta, permanentemente aceitada; que permita que en su funcionamiento que los problemas deban recorrer el camino más corto para su solución, la que debe ser conseguida con la menor cantidad de recursos posible”.

Y concluía esta exhortación ante el plenario de la ANEC planteando que “En nuestro trabajo frente a todas estas tareas no debemos olvidar nunca que debe ser realizado dentro de los principios en que se sustenta nuestro proceso revolucionario y que debe estar encaminado a lograr el desarrollo de la técnica, la eficiencia en el uso de los recursos, la satisfacción de las necesidades del pueblo y la formación del hombre nuevo que planteara el Che”.

Estos eran los objetivos y tareas que se planteaba la máxima dirección del país en la esfera económica en junio de 1979 cuando fue creada la ANEC, y este el discurso oficial de entonces.

Lamentablemente, solo a veces y en ciertos momentos se lograron avances parciales pero han sido más las etapas de inmovilismo y en ocasiones de retrasos. Ni los que dirigimos la economía hasta 1979, ni los que la hemos dirigido después de 1979 hemos sido capaces de dar respuesta debida a todos los problemas, tareas, objetivos y propósitos enumerados anteriormente.

Dificultades objetivas han existido de diverso tipo, la caída del campo socialista europeo y el “desmerengamiento” de la Unión Soviética 11 años después fue un fortísimo golpe que no era previsible en 1979, el bloqueo y las agresiones del imperialismo han estado presentes durante todo el trayecto de nuestro proceso revolucionario a veces con extrema acentuación y agudeza como ocurre en estos momentos.

Pero los factores subjetivos, los que han dependido de nosotros mismos, en la esfera económica no han estado a la altura de lo necesario. Y no hablo del pueblo a quien no se le puede reclamar más espíritu revolucionario, disposición combativa, esfuerzos, capacidad de sacrificio, fidelidad, comprensión y paciencia  que las que ha manifestado en estos 60 años.

Cuando hablo de los factores subjetivos internos tengo en cuenta a los que de una manera u otra, desde unos cargos u otros hemos tenido la responsabilidad de orientar y conducir la esfera económica. Y más responsabilidad tenemos los que más altos cargos y facultades hemos ostentado.

Por ello el discurso oficial actual y los objetivos que se plantean por la actual dirección del país se ve obligado a repetir, a ser similar y en gran parte repetir los mismos que ya estaban planteados desde los años del Che y que se reiteraron en 1979.

En estos momentos hay una nueva oportunidad a pesar de la difícil situación y las amenazas que enfrentamos. Cuando aplicamos la matriz DAFO a nuestras condiciones actuales, vamos a encontrar muchas y serias dificultades y amenazas pero también muchas fortalezas y oportunidades.

El rumbo y el camino a seguir esta trazado en los documentos rectores discutidos con el pueblo y aprobados por los dos últimos Congresos del Partido en particular el de la Conceptualización y jurídicamente ha sido consagrado en la nueva Constitución.

Como nunca antes, teniendo en cuenta los errores cometidos y las experiencias en general de los procesos de construcción del socialismo que se han producido, el camino a seguir está correctamente definido y el modelo económico social a ser aplicado está en lo fundamental bien diseñado.

El liderazgo actual es joven y se manifiesta capaz, bien enrumbado y en estrecho contacto permanente con las masas.

Solo falta en mi criterio imprimirle un dinamismo mayor a las medidas que conduzcan a la implementación de lo acordado y hacerlo con menores incongruencias, errores y faltas de previsión. Sin apresuramientos irresponsables, con prudencia y cautela, pero sin conservadurismo e inmovilismo dogmático e interesado y con las necesarias dosis de audacia que reclama la situación existente y la respuesta que debe darse a la actual política de acoso, aislamiento y ahogo que pretende el actual gobierno de los E.U.

Pero estos propósitos y objetivos no encuentran, en el escenario económico y social actual,  el sistema de mecanismos de planificación, gestión, motivación y estímulos que permitan y coadyuven a su logro. El escenario actual es desfavorable y es el que debe ser cambiado acorde con las formulaciones de la Conceptualización y de la Constitución.

Se trata, como dijera Marx desde una de sus obras jóvenes más tempranas, de “organizar el mundo empírico de tal manera que los intereses individuales coincidan con los intereses sociales.”

En lo externo no nos es posible cambiar el escenario actual y organizar ese mundo empírico adecuado,  pero en lo interno si nos es posible hacerlo y debemos hacerlo, como orientara Fidel,  y siguiendo lo formulado y orientado en los principales documentos rectores de nuestro proyecto socialista, discutidos y aprobados por el pueblo y por las máximas instancias partidistas y estatales del país.

En las condiciones actuales y en mi modesto parecer considero que se hace inaplazable acometer de manera gradual, en sistema y con la debida secuencialidad, entre otras, las siguientes medidas que expongo sintéticamente a continuación:

1--la reforma y unificación monetaria y sobre todo cambiaria, importante y decisiva de manera especial en lo relativo a la tasa de cambio en la relaciones inter empresariales.

2--la consecuente reforma de precios mayoristas.

3--una reforma salarial sobre bases conceptuales diferentes a las hoy existentes estableciendo un salario minino que cubra las necesidades de los trabajadores y sus familias acorde con el actual costo de la canasta básica  y aumentos salariales según escalas y tarifas adecuadas comenzando por los sectores de educación, salud, investigación y otros que motiven los necesarios aumentos de la productividad y frenen la emigración de la fuerza de trabajo calificada desde las empresas estatales hacia otros destinos no deseables o menos convenientes al desarrollo del país.

4--el aumento debidamente estudiado de las pensiones y jubilaciones para que también cubran las necesidades básicas de sus beneficiarios lo que hoy no se alcanza.

5--un mayor destrabe aun a las inversiones extranjeras.
Incluir, aclarar debidamente y facilitar la inversión de los cubanos residentes en el exterior (CER) sin exigirles que se trate de grandes magnitudes de capital ni de inversiones de gran escala como son por lo general las registradas en la Cartera de Inversiones actual.

6--una reestructuración radical del sistema empresarial público en cuanto a tamaños, territorialidad y facultades de decisión y gestión de las empresas de manera diferente a la estructuración actual basada en la centralización y verticalidad de las decisiones principales y sin que los trabajadores y el mercado desempeñen el papel que deben jugar para lograr la mayor eficiencia.

7-- la legalización del sector empresarial privado (mypymes) mediante la correspondiente legislación y su delimitación de los llamados tpcp que incluyen juntos a dueños y empleadores mezclados con los simples empleados y asalariados y con los que desempeñan trabajos individuales solos o con ayuda de los familiares más inmediatos.

8--la promoción y desarrollo del sector cooperativo mediante la legislación que corresponde a este tipo de entidades económicas.

9--la autorización al sector privado y cooperativo a realizar importaciones comerciales directas (como en la práctica las están haciendo “por la izquierda” directamente o mediante las llamadas “mulas”). Autorizarlo a importar incluso equipos como tractores y medios ligeros de transporte así como otros implementos y herramientas para el desarrollo de sus actividades productivas o de servicios.

10-- la organización dentro del país de zonas comerciales especiales similares a la conocida Zona de Colon en Panamá (tal vez pudiera ser en Berroa u otro lugar y lugares convenientes), donde suministradores extranjeros alquilando a Cuba terrenos y almacenes traigan sus suministros a consignación o en depósito y puedan venderlos al sector privado de negocios (sin desembolso alguno de capital comercial en divisas por parte de nuestro gobierno, con controles de aduana y cobro de aranceles a la salida de dichas zonas), favoreciendo que los aproximadamente 2000 mil millones de USD que este sector invierte actualmente en sus viajes y compras en países extranjeros los inviertan en Cuba con los correspondientes beneficios económicos para el país y dando respuesta al reclamado comercio mayorista para el sector privado y cooperativo que nuestro Estado no está en condiciones de satisfacer con sus propios recursos.

11--promover y facilitar que el sector privado  haga inversiones de capital en  función del desarrollo del país como está previsto, a partir de sus ganancias, de las remesas que reciba y de otras fuentes de financiamiento que pueda obtener, de manera individual o también y preferiblemente en asociación con empresas estatales y con el sector cooperativo.

12- Abrir al sector privado la posibilidad de invertir en diversas actividades productivas y de servicios a partir de sus libres y espontaneas iniciativas y no de una lista predeterminada y cerrada, naturalmente mediante las aprobaciones y controles pertinentes de las autoridades correspondientes.

13 --Autorizar a gestionar y realizar exportaciones directamente a las empresas productoras tanto estatales (nacionales, provinciales y municipales) como a las privadas y cooperativas mediante las correspondientes regulaciones y controles.
No podemos esperar por las Calendas griegas para implementar las medidas previstas y aconsejables a riesgo de pretender aplicar el remedio cuando ya sea demasiado tarde.

El compañero Díaz Canel en varias ocasiones ha planteado la disposición a escuchar lo que tengan que decir los que tengamos preparación y experiencia.

Nos agradaría ver y escuchar que en ya casi inmediato VIII Congreso de la ANEC se discuten y ventilan estas cuestiones prioritarias, se anuncian decisiones y un programa de acción en relación con su implementación. Sería defraudante escuchar solo exhortaciones y consignas manidas.


viernes, 14 de septiembre de 2018

EL TERCER ÉXODO HISTÓRICO DE LOS TRABAJADORES CUBANOS –EN REVOLUCIÓN- HACIA OTRAS FUENTES DE EMPLEO.

Por: Alfonso Alonso Fránquiz.
Profesor Titular Universidad Matanzas

La sociedad humana es un organismo vivo y su comportamiento nos remite a disímiles aspectos a tener en cuenta. Uno de ellos es la movilidad social de sus componentes. Esto nos revela la importancia del tema y nos conmina a tratarlo recurrentemente. Les hago llegar un texto que hace más de un año publiqué y ahora actualizo. Espero que sea útil para comprender los grados de complejidad sistémica que contienen las investigaciones sobre la sociedad. Veamos: 

Para nadie en Cuba es un secreto hoy que, dentro de los múltiples y complejos problemas que necesitan de toda nuestra atención, al calor de los acuerdos del VII Congreso del PCC y de los ratificados Objetivos de la Primera Conferencia Nacional del partido, se encuentra el comportamiento de la dinámica del empleo a lo largo y ancho de nuestro país.

En su histórico alegato de autodefensa: La Historia me Absolverá, nuestro Comandante en Jefe se refería a la precaria situación del empleo en la Cuba de entonces. Al triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959 el pueblo avizoró un cauce para nuevas oportunidades de trabajo digno, con garantías absolutas de remuneración estable y decorosa, exenta de explotación y, por el contrario, plena de justicia social y de oportunidades para la superación individual y el desarrollo de todas las capacidades de quienes lo desearan. Fue así que, en la primera década de la revolución cubana, se produjo el primer reacomodo de la fuerza laboral, en cuyo marco tuvo lugar el éxodo de importantes cifras de trabajadores agrícolas y de otros sectores, hacia nuevas fuentes de empleo creadas por los planes de desarrollo de la naciente Revolución Socialista.

La Revolución Cultural iniciada con el paso de los cuarteles a escuelas, la educación general gratuita, el masivo plan de becas y la exitosa Campaña de alfabetización; junto al desarrollo de la Cultura y el Deporte como derechos del pueblo, condicionaron la formación de la primera oleada de intelectuales, fruto de la política de la revolución cubana. Esto acrecentó el flujo de jóvenes del campo hacia la ciudad y el incesante reacomodo de la fuerza laboral que ahora veía surgir planes económicos y ramas enteramente nuevas en la producción y los servicios. A lo cual se añade la premonición temprana del líder de la revolución de que nuestra patria sería un país de hombres de ciencia. 

Al inicio del periodo especial en 1991, ante el impacto de la severa crisis económica provocada por el derrumbe del Campo socialista y la desintegración de la URSS, se produce un caótico proceso de “reacomodo” interno de la fuerza laboral en nuestro país. Ahora este, segundo éxodo interno tenía lugar hacia la economía emergente, derivada de las medidas tomadas para paliar la crisis y preservar las conquistas sociales y económicas fundamentales alcanzadas en años anteriores, al tiempo que trazábamos una nueva estrategia de desarrollo amparada en el aprovechamiento de la riqueza fundamental creada por la revolución: el capital humano.

Los impactos de periodo especial fueron muchos en el orden económico y en la conciencia y el comportamiento de los cubanos. Nuestro pueblo fue capaz de soportar enormes sacrificios y carencias en aras de preservar nuestra revolución; así como las crecientes agresiones y el reforzamiento del bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Aprendimos a compartir lo poco que teníamos y comenzamos el difícil camino de la recuperación y el desarrollo sobre la base de una economía de los servicios y potenciando la integración con los pueblos hermanos de la región y los vínculos comerciales con muchos países amigos. No obstante, el drenaje de profesionales y demás trabajadores hacia las nuevas oportunidades de trabajo que se gestaron en Cuba, desde los años 90 hacia acá, nos ocasionaron no pocos déficits de fuerza calificada en esferas sensibles de la economía. Al mismo tiempo, la búsqueda de alternativas de empleo y de preservar el trabajo como un derecho inalienable de cada cubano, nos condujeron al reforzamiento de plantillas infladas y baja productividad del trabajo; todo ello agravado por la falta de materias primas, financiamiento y mercados para producciones importantes. Se produjo entonces una creciente estratificación laboral cuyos frutos generaron una dinámica social más compleja.
Ahora, el proceso de implementación de los Lineamientos del VII Congreso del PCC nos conduce al perfeccionamiento profundo de nuestro modelo económico, para fortalecer y desarrollar la economía y garantizar la perdurabilidad histórica de nuestro socialismo. En consecuencia, se realiza el reordenamiento de la fuerza laboral, la búsqueda de nuevos y mejores indicadores de eficiencia económica, de aprovechamiento y control de los recursos materiales y laborales y el desarrollo de nuestras exportaciones, entre otros muchos objetivos. El despliegue del trabajo por cuenta propia y las cooperativas no agropecuarias vienen también a enriquecer el mosaico de nuevas oportunidades de desarrollo de las fuerzas productivas en nuestro país. 

Debíamos haberlo potenciado así desde mucho antes. Llegó para perdurar y desarrollarse como forma económica que contribuirá activamente al desarrollo del país. La dirección de nuestra revolución trabaja también en el ordenamiento jurídico y la contemplación en él de todas las actuales y futuras medidas que iremos tomando, para bien de la economía y de nuestro pueblo.

Es cierto que ahora se está produciendo un nuevo éxodo laboral hacia el trabajo por cuenta propia. En un artículo publicado en una sección de Granma, el compañero A de la Barca Portilla nos alertaba sobre su incidencia en los profesionales. No podemos dejar de tener en cuenta este nuevo éxodo y sus consecuencias. El mismo no sólo abarca a los profesionales, y tampoco nos remite sólo a uno o varios sectores de nuestra economía; es un fenómeno sumamente abarcador. 

El Censo Nacional de septiembre del 2012 nos dio un adecuado diagnóstico de toda la estructura socio-clasista y de la economía y el estado real del estándar de vida de nuestro pueblo; al mismo tiempo, nos ayuda a trazar pautas para las medidas que debemos tomar en el marco de este quinquenio y en los años venideros. Es bueno alertar sobre este nuevo éxodo, sobre todo cuando éste nos está afectando en empresas y centros de trabajos de alta prioridad estratégica, tanto productivas como de servicios, de los cuales no escapan ni los de educación y la salud. De no tratarlo a tiempo, a la espera de que tengamos los niveles de recuperación óptima, este mal nos puede ocasionar un costoso daño pues retardará nuestro avance.

Es previsible que la pujante política inversionista que gradualmente irá acometiendo nuestro país, junto a la puesta en práctica de la Ley de Inversión Extranjera, necesiten la formación acelerada de técnicos medios y profesionales para, de este modo, paliar que tenga lugar una nueva espiral incontrolada de éxodo laboral. 

También debemos tener confianza de que para cambiar todo lo que deba ser cambiado, en aras de perfeccionar y fortalecer nuestro socialismo (principio del cual se está entronizando verlo desligado de los demás requisitos de principios que contiene el concepto de Revolución, que nuestro líder Histórico Fidel Castro nos legara. Esto genera confusión y le hace juego a nuestros enemigos ideopolíticos que quieren pegarle ¨cambiar todo lo que debe ser cambiado¨ a cualquier cosa, incluso en aquellas que no contribuyen a fortalecer la construcción de nuestro socialismo, algo que jamás aceptaremos. Recomiendo leer un artículo de Iroel Sánchez en su blog La Pupila Insomne, donde aborda el tema); necesitamos tener conocimientos sobre la profunda y compleja crisis económico-financiera que atraviesa el Mundo y sentido del momento histórico, para comprender que existen prioridades económicas que van primero que la necesaria y demandada reforma salarial y el fin de la doble moneda. 

Llegado el momento de poder hacerlo, la pirámide salarial se potenciará para bien de los que más aportan en nuestra sociedad; en ella los profesionales irán paulatinamente alcanzando el nivel de vida que le es inherente a la elevada cuota de trabajo - con altos conocimientos y responsabilidad-, que brindan a la sociedad. 

No debemos olvidar que este fue un planteamiento justo y recurrente, hecho por la mayoría de nuestro pueblo - quien reconoce la abnegada labor de ingenieros, investigadores, maestros, profesores, médicos y muchos otros-, en las asambleas en que fueron analizados los lineamientos que serían llevados al VI Congreso del PCC y en lo cual no se avanzó lo suficiente (por causas objetivas y subjetivas conocidas y bien explicadas), tal como lo consideró en su informe central el Primer Secretario del PCC y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro Raúl Castro en el VII Congreso. Avanzaremos a paso firme en esa dirección, desterrando la superficialidad, la improvisación y otros factores que generan costosos errores.

Se harán los cambios necesarios –hasta donde nos lo permita la fortaleza económica del país; el cambio de mentalidad que necesitamos; la labor político-ideológica y la atención a los trabajadores en cada centro laboral; al tiempo que podamos restablecer el papel rector del principio de distribución socialista: De cada cual según sus necesidades, a cada cual según su trabajo -, para así lograr que los trabajadores y profesionales del sector estatal de la economía no se sientan estimulados a considerar las diferencias de ingresos personales como la causa fundamental de su éxodo hacia el trabajo por cuenta propia, cooperativas no agropecuarias, empresas mixtas, las nuevas inversiones que asumiremos con capital extranjero, etc. No albergo la menor duda de que lo lograremos.

Ahora el país está inmerso en el debate creador del Anteproyecto de Constitución que nos acogerá al menos por los próximos 25 o 30 años de nuestro futuro inmediato. Esto equivale a decir que transcurrido ese periodo hayamos cumplido las metas y las políticas aprobadas en el VII Congreso de nuestro PCC y que aparecen en documentos rectores como los Lineamientos Económicos y Sociales y el Plan perspectivo de desarrollo socioeconómico hasta el 2030 y más.

Por eso debemos tener una mirada estratégica sobre el manejo de los recursos humanos y en especial los laborales, más aún cuando conocemos que se está produciendo un proceso de envejecimiento paulatino que nos conmina al uso racional y eficiente del potencial laboral a futuro de nuestro país. La construcción del socialismo implica también avances en la aplicación de la ciencia y la tecnología, una gestión del conocimiento superior y donde la superación continua establezca soluciones al reto de sustituir importaciones, eliminar problemas estructurales y de dependencia de nuestra economía –que por demás es demasiada abierta y ello le refuerza un numero de vulnerabilidades respecto a la salud de la economía mundial- asimetrías, baja productividad y necesidad de más inversiones externas, entre otras muchas demandas que actúan como variables a considerar.