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lunes, 31 de agosto de 2026

Todo el rigor de la ley para quienes atenten contra el Sistema Eléctrico Nacional

 En este artículo: Apagones, Delito, Electricidad, Fiscalía General de la República, Gobierno, Ministerio de Energía y Minas (MINEM), Sistema Eléctrico Nacional (SEN), Tribunal Supremo Popular de la República de Cuba, Unión Eléctrica (UNE)




Cuando la guerra económica y la política de máxima presión del Gobierno de los Estados Unidos pretenden quebrar la capacidad de resistencia de nuestro pueblo y generarle todo tipo de sufrimiento, con un cerco energético que provoca desabastecimiento de combustibles e incrementa las contingencias en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), los órganos, organismos y demás instituciones del Estado y Gobierno cubanos realizan significativos esfuerzos para garantizar la economía y los servicios vitales a la población, en condiciones muy complejas.

En este contexto, constituye una prioridad el enfrentamiento al delito, con especial atención a los que afectan la generación y distribución eléctrica, junto al abasto de agua, las comunicaciones, el transporte y otros sectores, por su impacto en las condiciones de vida de los ciudadanos, en la economía, la seguridad nacional y el orden interior.

El Código Penal cubano, en sus artículos 125 y 126, establece sanciones entre 7 y 30 años de privación de libertad, privación perpetua de libertad o muerte para el delito de Sabotaje.

En correspondencia con todo lo anterior, desde mayo de 2025 el Tribunal Supremo Popular acordó que constituyen el delito de Sabotaje los hechos vandálicos en virtud de los cuales sus comisores sustraen, dañan, alteren o perjudiquen entidades, componentes, partes y piezas destinados al sistema electroenergético, además de otros actos delictivos de similar naturaleza que menoscaban infraestructuras críticas, vitales para el desarrollo económico y social del país, los que generan un clima de inseguridad y malestar en la población y contravienen los esfuerzos realizados por el Estado y el Gobierno en este sentido.

Como resultado del enfrentamiento a los delitos contra el SEN, se han iniciado más de 460 investigaciones penales en el país entre 2025 y el primer semestre de 2026, principalmente por Sabotaje, Daños, Robo con Fuerza en las Cosas, Hurto y Receptación.

Predomina en estos hechos la sustracción de aceite dieléctrico de diferentes tipos de transformadores, de angulares en torres de alta tensión, el corte y robo de cables, alambres y tornillos de la red de distribución eléctrica y afectaciones en Parques Solares Fotovoltaicos.

Particularmente, la sustracción de aceite dieléctrico de transformadores registró más de 300 denuncias en este periodo en todas las provincias, con mayor incidencia en Matanzas, Ciego de Ávila, Mayabeque, Santiago de Cuba y Artemisa.

Entre las afectaciones provocadas están el impacto a miles de familias por tiempo prolongado, no solo al privarlos de electricidad, sino también de otros servicios vitales; la paralización de centros productivos fundamentales para el abastecimiento de alimentos, agua y las comunicaciones; daños a entidades de producción agropecuaria y la imposibilidad de recuperar una parte de los transformadores dañados.

Lamentablemente, en la comisión de algunos de estos hechos han perdido la vida sus autores mientras intentaban la sustracción, al estar energizadas las líneas.

En las investigaciones realizadas por los órganos especializados del Ministerio del Interior se ha podido establecer que estas actividades ilícitas se cometen principalmente en lugares de escaso tránsito, poca iluminación y falta de protección. Como destino del aceite sustraído se han determinado casos de comercialización en el mercado informal para su uso como combustibles.

La Fiscalía General de la República mantiene el rigor en el control de la investigación a los procesos penales iniciados por estos ilícitos, ha impuesto la medida cautelar de prisión provisional al 87% de los imputados presentados y solicitado sanciones severas, con el empleo de la calificación por delito de Sabotaje, atendiendo a la gravedad de los hechos, la afectación a la población y los daños ocasionados.

Pueden ser objeto de decomiso o confiscación los bienes utilizados o provenientes del delito como vehículos, maquinaria agrícola y otros.

Todas las personas juzgadas en 2026 por hechos ilícitos relacionados con el SEN han sido sancionadas por el delito de Sabotaje, con penas mayoritariamente entre 9 y 20 años de privación de libertad, lo que demuestra también el rigor en la actuación de los Tribunales de Justicia.

Actos nocivos como los expuestos agravan la difícil situación energética del país y afectan el esfuerzo que realizan el Estado y el Gobierno para revertirla. A la vez, nos convocan a continuar incrementando las acciones preventivas y de enfrentamiento, el control riguroso de lo establecido, a elevar la vigilancia por las entidades, las organizaciones y la población en cada comunidad.

Siendo consecuentes con nuestra misión de defender la legalidad socialista, y en cumplimiento estricto de la Constitución y las leyes, reafirmamos que no habrá impunidad para quienes, en estas complejas circunstancias, afecten el bienestar de nuestro pueblo. 

(Con información de La Fiscalía General de la República)

martes, 18 de agosto de 2026

Crisis eléctrica en Cuba logra hundirse a nuevos niveles


Cuba precisa unos 100 000 barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas, de los que solo 40 000 los aporta su producción nacional.




Las luces de un automóvil iluminan a un grupo de personas durante un apagón en La Habana. El déficit en la generación eléctrica de Cuba ha llegado alcanzar hasta 74 % de la demanda.

Foto: Jorge Luis Baños / IPS

La Habana, 18 ago.-  La crisis eléctrica en Cuba consigue acentuarse aún más por la prolongación del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero. En respuesta, el gobierno intenta algunas medidas paliativas mientras la población cubana, al menos la más favorecida económicamente, busca la manera de adaptarse.

“Esto es un sálvese quien pueda. Quien tiene dinero, compra su panel solar, su Ecoflow (marca de batería portátil de litio). El que no tiene, hace como yo”, dijo a IPS la médica jubilada María Alonso, una residente en La Habana de 63 años.

La vida de Alonso gira en torno a las dos o tres horas de electricidad que recibe al día. En ese periodo, corre para bombear el agua a las cisternas de la azotea, lavar la ropa, enchufar sus lámparas y ventiladores recargables, cocinar y prender el aire acondicionado de su habitación para que refresque un poco.

A veces, no le alcanza el tiempo para terminar todo. Otras, termina bastante rápido y la inunda la sensación de que está desperdiciando electricidad, en una ansiedad producto de la crisis, según dijo.

“Últimamente he vivido con el miedo a no estar en casa cuando llegue la luz. Lo único que ha traído cierto orden a mi vida es que la poca luz que llega lo hace más o menos en el mismo horario”, detalló.

“Hace años que nosotros no recibimos piezas de repuesto para nuestras termoeléctricas, nuestros grupos electrógenos… eso trae una situación extremadamente tensa en el país en la generación de electricidad”: Vicente de la O.

En julio, la Empresa Eléctrica de La Habana cambió su sistema de gestión del servicio eléctrico para enfrentar los apagones, al pasar de organizar los periodos de suministro por circuitos y no por bloques.

Antes, seis bloques que agrupaban zonas amplias de la ciudad rotaban sus apagones, pero luego el déficit eléctrico empezó a volverse tan grave que el sistema se desmoronó cuando no podía cumplir ni sus propios pronósticos.

Ahora, con el nuevo sistema de circuitos, se suministra electricidad a un menor número de barrios simultáneamente, pero con mayor orden, en teoría. A menos que el déficit supere las expectativas.

Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), el lunes 17 de agosto Cuba tuvo un déficit de 67 % durante el horario de mayor demanda de electricidad  -2210 megavatios (MW), para una demanda de 3300 MW-, una cifra alarmante, pero nada sorprendente cuando, en agosto, esos indicadores han superado ya la cota de 70 %.

En la noche del 29 de julio, el mismo día en que empezó la más reciente sesión del unicameral parlamento de la isla, hubo una afectación de 74 %, cifra récord desde que la UNE comenzó a publicar regularmente estas estadísticas en 2022.

Días después, Cuba entera quedó apagada tras dos cortes generales en menos de 24 horas que terminaron por resolverse el 4 de agosto, cuando volvió a interconectarse la red eléctrica, con los que suman 12 apagones nacionales en dos años, la mitad en 2026, que soportan sus 9,4 millones de habitantes.

“Hace años que nosotros no recibimos piezas de repuesto para nuestras termoeléctricas, nuestros grupos electrógenos… eso trae una situación extremadamente tensa en el país en la generación de electricidad”, dijo el 30 de julio el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, durante la sesión parlamentaria.

Según De la O, tras la Orden Ejecutiva 14 404, implementada por Estados Unidos en mayo,  que amenaza con sanciones a personas o entidades que tengan negocios con Cuba, se ha dificultado también la importación de las tecnologías para mantener la red eléctrica, un problema que se suma al bloqueo petrolero impuesto desde enero por ese país.

Cuba precisa unos 100 000 barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas, de los que solo 40 000 los aporta su producción nacional.

Los problemas estructurales de las termoeléctricas -que son responsables de 40 % de la generación y usan crudo nacional- se deben principalmente a la obsolescencia, pues tienen décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.

Actualmente, por ejemplo, siete de las dieciséis unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento.

La crisis energética ya representaba desde mediados de 2024 un problema medular para Cuba, en parte por un sistema energético profundamente obsoleto y sin las inversiones necesarias durante décadas, pero en 2026 escaló y los apagones superaron las 20 horas diarias en La Habana y hasta tres días seguidos en las demás provincias.

El titular de Energía y Minas reconoció ante el parlamento que existen comunidades y asentamientos cubanos que incluso han permanecido hasta 105 días sin servicio eléctrico, debido a averías en transformadores eléctricos y demoras para sustituirlos.

Transición energética

En la primera semana de agosto fueron publicadas en la Gaceta Oficial varias normas jurídicas que buscan acelerar la transición de la matriz energética cubana hacia un mayor aprovechamiento de las fuentes renovables de energía.

El Decreto 163 de 2026, publicado el día 4, ofrece un incentivo fiscal a la importación de automóviles eléctricos, por lo cuales se pagará solamente 5 % de aranceles, mientras que por uno de gasolina se pagará 25 %. Los vehículos eléctricos con estación de carga de fuentes renovables reciben, a su vez, la exoneración total de aranceles aduanales.

Por su parte, la Resolución 180 del Ministerio de Finanzas y Precios, fechada el día 5, ofrece beneficios fiscales a personas jurídicas y naturales que realicen inversiones en tecnologías de energía renovable en centros de servicios a la población, instalaciones sociales o de cuidados, edificios multifamiliares, alumbrado público,  sistemas de aseguramiento energético para el suministro de agua y otras entidades públicas.

En paralelo, la Resolución 179 modifica las tarifas de compra de energía eléctrica que compra el Estado a privados para abastecer la red eléctrica. La normativa anterior limitaba el beneficio tarifario a la energía solar fotovoltaica, y ahora se extiende a toda la electricidad generada a partir de fuentes renovables.

El 30 de julio, el primer ministro, Manuel Marrero, dijo en la sesión parlamentaria que en el país se ha instalado una capacidad de generación de 1464 MW a partir de fuentes renovables de energía.

Asimismo, agregó que se registran unos 125 751 hogares con sistemas fotovoltaicos instalados, de los cuales, más de 11 000 se han entregado a través del gobierno a niños con enfermedades crónicas, trabajadores destacados, médicos, maestros, científicos y deportistas.

China entregó a Cuba el 7 de agosto un segundo donativo de 5000 kits de paneles fotovoltaicos, destinado a electrificar viviendas en zonas rurales en los 169 municipios de la isla. En noviembre anterior, había enviado otros 5000 para las viviendas que quedaron aisladas en el extremo oriental de la isla tras el paso del huracán Melissa.

La principal apuesta del Cuba para salir de la crisis energética ha sido la energía solar, la cual, con el apoyo chino, ejecuta un programa para levantar 92 parques solares por toda la isla, que sumarían una potencia instalada total de unos 2000 MW.

El gobierno aspira a que las fuentes renovables representen 24 % de la generación eléctrica para 2030.

Una batería portátil suministra energía a un grupo de equipos electrodomésticos en una vivienda de La Habana. Los cubanos, para paliar la crisis eléctrica, han recurrido a fuentes alternativa de energía, como las baterías portátiles de litio o plantas adaptadas para que utilicen gas natural

Adaptabilidad a la crisis

El sector privado y el residencial ya sobrepasan los 530 MW de generación eléctrica autónoma —reveló De la O en su intervención del 30 de julio—, cifra que en su mayoría se utiliza para autoabastecer el consumo de negocios y viviendas en vez de aportar a la red eléctrica.

La cifra habla también de cómo la sociedad cubana se ha terminado adaptando a la nueva realidad en crisis.

Una escena costumbrista de La Habana basta para comprender el escenario. Desde la calle, se ven los paneles solares en las azoteas, patios y balcones de muchos inmuebles, además de triciclos eléctricos chinos como taxis, en vez de los anteriores carros clásicos estadounidenses de la década de 1950.

Muchos cubanos, los más adinerados o aquellos con familiares en el extranjero que les apoyan, están importando baterías de litio de gran envergadura y carga rápida para mantener en funcionamiento los electrodomésticos de la vida cotidiana.

Otros, para electrificar sus hogares o negocios, adaptan generadores que funcionan generalmente por gasolina o gas licuado de petróleo (GLP), para que lo hagan con el gas natural que utilizan solamente unas 280 000 viviendas en La Habana, para cocinar o calentar el agua.

Como Cuba extrae y procesa por sí sola el gas, y en gran medida la transporta sin necesidad de bombeo, ese gas es muy barato, de apenas 0,007 dólares por metro cúbico —el consumo de un hogar no suele ser mucho mayor que 10 metros cúbicos al mes—, desde que el 16 de julio salió publicada en Gaceta Oficial una resolución que casi duplicó su precio anterior.

Un entrevistado por IPS que prefirió mantenerse en anonimato y se encuentra entre las 120 000 viviendas que pagan una tarifa fija de gas natural sin importar el consumo, dijo que utiliza su generador adaptado a gas natural entre 16 y 20 horas al día, mientras que solo paga al mes los mismos 13 centavos de dólar que pagaba antes de comprar el equipo en abril.

“Es la única manera barata de tener electricidad. Seguro la terminan restringiendo, pero mientras tanto, uno tiene que colarse en las pocas oportunidades que te permite esta crisis”, detalló.

ED: EG

miércoles, 13 de mayo de 2026

¿Por qué se han incrementado las horas de apagón en Cuba? El ministro de Energía responde

 Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Omara García Mederos


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En conferencia de prensa celebrada este miércoles, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, ofreció una actualización sobre la “compleja situación electroenergética nacional”, que en las últimas semanas ha recrudecido las horas de apagones en todo el país. 

Como telón de fondo ineludible, el titular situó el “férreo bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos, una política que, según afirmó, no solo se mantiene, sino que se ha agudizado.

“Una vez más hablaremos de la situación del sistema electroenergético nacional, tan aguda, crítica, en la que estamos viviendo”, sentenció De la O Levy al inicio de su intervención.

El ministro fue enfático al señalar la raíz principal de la crisis: “Está dado fundamentalmente por el férreo bloqueo energético en la cual estamos viviendo. Un bloqueo energético que viene posterior a un bloqueo que teníamos durante muchos años, y lo que hizo fue agudizar y tensar más la situación económica y energética del país”.

La causa madre: cuatro meses sin un barco de combustible 

En su explicación, De la O Levy se remitió a los datos objetivos que evidencian la asfixia energética. Recordó que desde el mes de diciembre, y hasta hace apenas semanas, Cuba no recibió un solo barco con combustible. Esa es, a su juicio, “la principal causa de las largas horas de afectación”.

La única excepción en ese lapso fue la llegada de un donativo de la Federación de Rusia: unas 100 000 toneladas de crudo de excelente calidad. No obstante, el propio ministro detalló la complejidad logística que implicó su aprovechamiento: hubo que trasvasar el combustible, llevarlo a la refinería de Cienfuegos y procesarlo para obtener fuel, diésel y gasolina.

“Eso ocurrió casi 4 meses después de que no entra un barco de combustible a Cuba”, subrayó el titular, dejando claro el período de absoluta desabastecimiento que vivió el país.

Según explicó el ministro, una vez procesado ese crudo ruso, los resultados se vieron de inmediato. “Las horas de afectación bajaron considerablemente”, afirmó. En regiones como La Habana, incluso se alcanzaron “varios días de cero apagón”. Sin embargo, esa mejoría fue un espejismo temporal por dos razones fundamentales.

Primero, porque esas 100 mil toneladas ya se agotaron. El ministro fue claro: los cálculos indicaban que alcanzarían solo para parte de abril, se estiraron unos días más a inicios de mayo, se agotó ese combustible. “Hoy estamos con más temperatura y solamente el sistema electroenergético está trabajando con las termoeléctricas, con Energás y con los parques solares fotovoltaicos”, explicó.

Segundo, porque las condiciones actuales son peores: ha subido la temperatura —estamos a las puertas del verano— y el sistema quedó nuevamente sin reservas de combustible. “Sin ninguna reserva”, remarcó el Ministro.

La salida de Felton

Otro de los frentes críticos que abordó el ministro fue la situación de la termoeléctrica Antonio Guiteras (la mayor del país) ya fue abordada la semana pasada, pero esta vez profundizó en el estado de la unidad de Felton, en Holguín, cuya salida de servicio ha golpeado con fuerza la generación en oriente.

“Felton había que sacarla porque ya tenía salideros en la caldera que desde hacía días lo estábamos controlando para no sacarla junto con Guiteras”, explicó De la O Levy. Es decir, durante varios días se operó en un delicado equilibrio, tratando de postergar lo inevitable para no agravar aún más el déficit.

Pero no era solo una fuga. El diagnóstico fue más profundo: “Además tenía partes y piezas dañadas, un rodamiento grande de uno de los calentadores de aire regenerativo (CAR), una parte de la termoeléctrica muy importante que estaba dañado y estaba trabajando con un solo rodamiento, el otro estaba partido”.

El titular fue claro sobre las consecuencias de no haber actuado a tiempo: “Si eso seguía así trabajando, se iba a dañar completa la unidad”. Ante ese riesgo, no quedó otra opción que paralizar la planta.

“Prácticamente no era mantenimiento”, sentenció. Y detalló los dos defectos concretos que se están resolviendo: el salidero en la caldera y la corrección del rodamiento partido.

Sobre el estado actual de los trabajos, el ministro ofreció un parte de esperanza. “Los trabajos van avanzando, mañana estamos estimando poder hacer ya la prueba hidráulica de la caldera para ver si todos los trabajos de soldadura fueron correctos, para ver si no hay salidero”.

Explicó el procedimiento: si aparece alguna “pitera” (fuga diminuta) o salidero, se corrige; si no, se procede al arranque de la unidad. Pero advirtió que estas pruebas no son automáticas: “Una prueba hidráulica demora horas, después hay que restablecer todo el sistema, quitar todas las bombas, todas las tuberías… y comienza el arranque de una unidad técnica que ya lleva varios días parada, entonces se demoran horas también”.

Además el ministro no ocultó que la coincidencia de todos estos problemas ha convertido esta semana en una de las más duras para el sistema electroenergético nacional.

“Ya estamos en la fase final para comenzar mañana en la mañana la prueba hidráulica”, dijo con cautela. Pero acto seguido pintó el cuadro completo: “Eso trajo que esta semana ha sido también extremadamente tensa, porque ha coincidido Felton con: Mariel sin nada de combustible, La Habana sin nada de combustible, la generación distribuida sin nada de combustible”.

¿Por qué los parques solares fotovoltaicos no generan más?


Uno de los puntos más técnicos —y a la vez más reveladores— de la conferencia del ministro fue el referido a las energías renovables. En medio de la crisis de combustibles, pudiera pensarse que cada megavatio de origen solar es una bendición. Y lo es, pero con un límite que De la O Levy explicó.

“Mientras más débil está el sistema electroenergético nacional, más tenemos que regular los parques solares fotovoltaicos, que ha sido la potencia nueva que nosotros hemos incorporado”, afirmó.

La paradoja es evidente: el país ha instalado más de 1 300 MW de capacidad solar fotovoltaica, una cifra nada despreciable y fruto de un programa inversionista que no se ha detenido pese a las dificultades. Sin embargo, no se puede aprovechar plenamente. ¿La causa? El propio estado de fragilidad del resto del sistema eléctrico.

“El resto del sistema está tan débil que la participación de la energía renovable se va por encima del 50%”, explicó el titular. Y ese desbalance trae problemas: la energía solar fluctúa con la nubosidad, la lluvia, las condiciones climáticas en cada provincia. Si el sistema base fuera más robusto, podría absorber esas fluctuaciones sin mayores contratiempos.

“Si hubiera más fortaleza en el resto del sistema, bueno, se pudiera utilizar mucha más potencia solar fotovoltaica”, sentenció De la O Levy.

La solución en camino: baterías para estabilizar el sistema

El ministro anticipó que la pregunta natural del pueblo sería: si el sistema sigue débil, ¿siempre estará limitada la energía solar? Y respondió con un parte de esperanza, aunque con los plazos que impone la realidad.

“Estamos en la fase final ya —dijo—. Está la asistencia técnica trabajando. Estamos en la fase final de los emplazamientos grandes de batería, de acumulación de batería, que es para resolver este problema”.

El objetivo de esas baterías es precisamente estabilizar el sistema electroenergético nacional y, en palabras del titular, “poder, como decimos vulgarmente, soltar los parques a su máxima potencia para que entreguen todo lo que las condiciones climáticas permitan”.

De la O Levy recordó que ha habido días en que los parques solares han aportado más de 900 MW al sistema. Pero hoy, por la debilidad general, están muy limitados: “Hoy estamos promediando 580 MW”, reconoció.

Y a pesar de todo, subrayó que el país no ha detenido las inversiones: “Hemos seguido instalando parques, inaugurando parques solares fotovoltaicos”.

Añejas termoeléctricas

El ministro también dedicó un apartado al estado de las termoeléctricas, otro eslabón débil de la cadena. Aquí, el bloqueo vuelve a aparecer como protagonista, pero no solo en su faceta de impedir la llegada de combustible, sino en su versión más crónica y silenciosa: la imposibilidad de adquirir piezas de repuesto y financiamiento para tecnologías que ya acumulan décadas de explotación.

“Durante todos los años ha sido muy difícil adquirir las piezas de repuesto, los financiamientos… son tecnologías que tienen muchos años”, explicó De la O Levy. “Hace falta repuesto, muchos recursos financieros que no tenemos, y cada vez se hace mucho más difícil poder adquirir piezas de repuesto y financiamiento para mantener esa tecnología”.

La cuestión de los circuitos apagables y lo no apagables


Uno de los temas que más encendido el debate popular en los últimos días es la percepción —real o no— de que los apagones no se distribuyen equitativamente. Hay quien dice que una provincia "tiene más luz" que otra, o que ciertos circuitos nunca se apagan mientras otros pasan más de 20 horas sin servicio.

El ministro Vicente de la O Levy abordó el tema de frente, sin eludir la controversia. Reconoció que esa insatisfacción existe y que la escuchan.

"Todos tenemos apagón", dijo. "Y existen criterios de desigualdad entre las provincias, mala planificación en la rotación de los circuitos".

Lejos de descalificar esas críticas, el titular afirmó que en el Ministerio y en la Unión Eléctrica leen constantemente las opiniones del pueblo. "Nos escriben directamente nuestros compañeros, siempre haciendo preguntas muy correctas", reconoció.

Explicó las razones técnicas —y a veces hasta arquitectónicas— que explican por qué la distribución no puede ser matemáticamente igualitaria.

El sistema no está diseñado para apagones

El punto de partida: "El sistema electroenergético no está diseñado para apagón". Es decir, ninguna de las grandes inversiones históricas, ninguna de las interconexiones, ninguna de las subestaciones se concibió pensando en que habría que apagar circuitos de forma rotativa y sostenida durante meses.

"Pero ya los tenemos. Ya hace rato que los tenemos", admitió el Ministro.

Entonces, ¿cómo se planifica lo que no estaba planeado? De la O Levy explicó el proceso: se parte de la demanda existente, la capacidad de generación disponible y un pronóstico de cobertura. Ese cálculo —que se actualiza diariamente— arroja cuántos megavatios de déficit habrá en el mediodía y en la noche. Y ese déficit se distribuye entre las provincias.

Pero aquí viene el primer problema: ninguna provincia es igual a otra. "Todas tienen diferentes demandas, diferentes consumos, diferentes cantidades de circuitos", dijo.

Circuitos apagables y no apagables: la clave del asunto

Dentro de cada provincia, los circuitos se dividen en dos categorías: apagables y no apagables. Y aquí está una de las principales fuentes de tensión.

"¿Qué cosa es el circuito no apagable?", se preguntó el ministro. Y respondió: "Aquellos circuitos que están protegidos porque tienen alguna entiades económica o social extremadamente importante, como es un hospital. Algunos son bombeos de agua y objetivos económicos como centros de producción continua".

Los datos que ofreció son elocuentes: en el país se protegen diariamente más de 600 circuitos que consumen más de 800 MW. Esa cifra incluye todos los hospitales del país, instalaciones económicas prioritarias, y los llamados circuitos DAF.

"De lo poco que estamos generando —lamentó De la O Levy— se están protegiendo entre hospitales, lugares económicos de alta prioridad y otra cantidad de circuitos que tienen que protegerse por las fluctuaciones del sistema".

Los circuitos DAF y el caso especial de La Habana

El ministro dedicó un apartado especial a los circuitos DAF, especialmente conocidos por los habaneros. Se trata de circuitos que no se pueden apagar porque, ante fluctuaciones en el sistema, son los que abren y cierran en automático para regular la frecuencia y evitar un colapso generalizado.

"Si ya está apagado ese circuito, no puede hacer esa función de regular y proteger el sistema nacional", explicó.

¿Y por qué estos circuitos están mayoritariamente en La Habana? Por una razón puramente técnica: la capital es la provincia de mayor demanda eléctrica. "Los circuito que más consumo tienen son  los que mejor regulan la frecuencia, porque al abrirse se descarga una cantidad de potencia que permite una mayor regulación", detalló el titular.

Si esos circuitos DAF se pusieran en provincias de menor consumo, el efecto regulador sería insuficiente. "No cumpliría el objetivo que se busca", sentenció.

El Ministro también informó que en los últimos días han habido disparos de DAF, pero "mucho menos que días anteriores". ¿La razón? La regulación de los parques solares, ese tema que explicamos en el bloque anterior.

"Cuando los parques no estaban regulados, había muchos más disparos de DAF", aclaró. Al limitar la aportación variable de la energía solar, se ha logrado estabilizar un poco más la frecuencia, reduciendo así las activaciones automáticas de estos circuitos protectores.

De la O Levy explicó que la planificación de los apagones comienza a las 12 de la noche en el Despacho Nacional de Carga, para que a las 7 de la mañana el pueblo pueda conocer el pronóstico del día.

"Ocurre después cualquier cantidad de eventos", dijo. Y puso un ejemplo reciente, casi absurdo si no fuera dramático: "Santa Cruz, estando disponible para arrancar, tiene una falla de entrada de agua. La caldera está bien, la automática está bien, el generador está bien, todo está bien, pero tiene una falla en la entrada de agua externa a la unidad".

Eso —subrayó— no lo planifica nadie. Como tampoco se planifican los "sargazos" que entran en Energás  ni las roturas imprevistas de calderas.

Cada uno de estos eventos imprevistos —que ocurren todos los días, varias veces al día— atentan contra la planificación y genera los incumplimientos que tanto irritan a la población.

Al igual que en el resto del país, el ministro no ocultó la compleja situación de la capital. "En La Habana los apagones hoy superan el orden de 20, 22 horas", reconoció. "Y cuando viene son 2 horas, hora y media, 2 horas, 3 horas en algunos circuitos, 4 horas, y volvemos otra vez a las 20, 22 horas. Así está la capital".

Allí, dijo, está la mayor cantidad de circuitos protegidos, la mayor concentración de hospitales y la mayoría de los circuitos DAF. "Eso hace más difícil la maniobrabilidad", admitió.

Por qué unas provincias rotan mejor que otras

El ministro también abordó un tema espinoso: la percepción de que algunas provincias logran rotar los apagones cada 6 o 8 horas mientras otras pasan días enteras sin un patrón claro.

"No voy a mencionar provincias, se conocen", dijo con honestidad. Pero explicó que la diferencia no es caprichosa. Cada provincia tiene distinta cantidad de circuitos, distinta demanda, y distinta cantidad de circuitos no apagables.

Puso un ejemplo concreto: hay provincias donde un hospital provincial tiene cuatro entradas de alimentación eléctrica. La empresa eléctrica rota esas cuatro entradas, manteniendo el hospital con energía, pero rotando a toda la población que está en esos cuatro circuitos. "Y lo está haciendo independiente a la rotación de los municipios", explicó. Esa provincia tiene un beneficio por su condición eléctrica.

En otras provincias, los hospitales no tienen esa flexibilidad. Para lograrla habría que hacer inversiones —tres protecciones, tres líneas, etc.—, pero eso requiere recursos que hoy no existen. Y además, como dijo el Ministro, "volveríamos a lo mismo: la energía es una sola. El total del valor de la generación y la demanda es uno solo. Por lo tanto, repartir se hace extremadamente difícil".

Mantenimientos: La parada obligada para no perder la unidad para siempre

El ministro Vicente de la O Levy también abordó uno de los puntos que más controversia genera entre la población: ¿por qué se paran unidades para mantenimiento justo en medio de la crisis energética? La respuesta, explicó, no es un capricho técnico, sino una necesidad para evitar la pérdida total de esos activos.

"Hay una condición —explicó—: si no damos mantenimiento a las horas que podamos estar generando por no dar el mantenimiento, bueno, tendremos esa energía. Pero el no dar mantenimiento en una unidad termoeléctrica o en una unidad de gas, estamos llevando a esa unidad de generación eléctrica al sacrificio total y la perdemos totalmente".

En otras palabras, es la clásica disyuntiva entre el beneficio inmediato (unos días más de generación) y el costo futuro (perder para siempre una unidad que el país no puede reponer). Y el Ministro fue claro: la decisión ya está tomada. "Es casi una condición obligatoria de que en medio de esta situación hay que parar, porque la perdemos totalmente".

Para entender por qué cada mantenimiento, De la O Levy explicó cómo funciona un sistema eléctrico normal —algo que Cuba no tiene hoy.

"Los sistemas eléctricos trabajan con reserva —dijo—. Pueden sacar una unidad, darle mantenimiento, y esa potencia que está en mantenimiento no va contra las reservas de generación". Es decir, en un país normal, cuando una planta entra en mantenimiento, otras unidades de respaldo cubren su ausencia sin que el pueblo lo note.

Pero Cuba no tiene esa reserva. "Nosotros no contamos con esa reserva", afirmó el titular. "Esa reserva se fue perdiendo durante los años a partir de la situación económica y financiera producida en un 99,9% por producto del bloqueo".

La conclusión: cada vez que hay que parar una unidad por mantenimiento o por avería, no hay nadie que la respalde. El déficit que genera esa parada se traduce directamente en más horas de apagón para la población.

Combustible: millones de toneladas vs. litros de isocontenedores

El Ministro también aprovechó para desmontar una comparación que circula en el debate público: la supuesta contradicción entre la falta de combustible para la electricidad y la existencia de combustible para otros fines —incluyendo negocios privados que importan a través de "isocontenedores" (contenedores isotérmicos para transporte de líquidos).

"Para que se entienda —explicó—, los volúmenes de combustible que trae un isocentenedor, que se cuentan en litros, no alcanzan ni para un emplazamiento de grupo electrógeno ni medio día".

La escala, dijo, es completamente diferente. "Los volúmenes que se manejan de consumo de combustible para la generación de electricidad se habla en millones de toneladas", subrayó. Esa suma incluye crudo, fuel y diésel, productos de los que el país no tiene "absolutamente nada".

"Estoy siendo repetitivo —reconoció—: no tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel".

En medio de este páramo de combustibles importados, el ministro señaló dos únicas fuentes que sí han mostrado cierta mejoría, aunque insuficientes para resolver la crisis.

"Lo único que tenemos es gas acompañante de nuestros pozos, que sí ha crecido la producción, y el crudo nacional, que también ha ido creciendo la producción", informó.

Adelantó que en la Mesa Redonda se hablará más de este tema, con la participación de compañeros de Cupet (Cuba Petróleo), para explicar el trabajo que se viene realizando en la recuperación del petróleo y todo lo que se está haciendo con el crudo nacional.

Pero, como dejó claro en otras partes de la conferencia, esa producción nacional no alcanza para cubrir la demanda del sistema electroenergético, especialmente después de meses sin recibir importaciones.

Resistir, buscar soluciones y acelerar la transición energética


"Seguiremos bloqueados, pero seguiremos resistiendo", afirmó. "Seguiremos encontrando soluciones, seguiremos buscando alternativas propias nacionales con nuestros recursos, como se ha ido demostrando por nuestros compañeros de Cupet, como han ido demostrando nuestros compañeros de la Unión Eléctrica".

Y vinculó esta lucha cotidiana por mantener vivo el sistema con el objetivo estratégico del país: "En eso se basa la transición energética". Es decir, la apuesta por las energías renovables, las baterías de almacenamiento, y la eficiencia energética no es solo una meta ambiental o de desarrollo, sino una necesidad de supervivencia ante un bloqueo que impide el acceso normal a los combustibles fósiles.

En medio del panorama más crítico, el ministro Vicente de la O Levy dedicó un espacio importante a explicar qué está haciendo el país, más allá de la gestión diaria de los apagones, para construir una solución sostenible. Esa solución tiene un nombre: transición energética.

"La transición energética es buscar alternativas energéticas —explicó—, ya no solo de electricidad, alternativas energéticas para la cocción de alimentos, para la generación de electricidad, para la transportación, para todo. La energía transversaliza todo. Buscar soluciones propias y alternativas nacionales que podamos sostener".

El titular aseguró que existe una estrategia diseñada, que se ha venido explicando y avanzando, y que en estos momentos cada municipio del país está desarrollando su propia estrategia de soberanía energética, con los recursos que tiene internamente.

El Ministro enumeró las fuentes renovables con que cuenta el país desde adentro, sin depender de importaciones:

  • Biomasa forestal
  • Biodigestores
  • Molinos de viento
  • Pequeños aprovechamientos hidráulicos

"Cada uno de los municipios tiene características diferentes —precisó—, pero que sí cubren una cantidad de necesidades energéticas".

Lejos de ser solo un programa futuro, De la O Levy informó que ya se han instalado sistemas fotovoltaicos en un número importante de instalaciones sociales en todo el país.

"Hoy podemos decir que en todos los policlínicos de Cuba, los servicios básicos de salud pública tienen al menos 2 kW, que le permite la iluminación, la ventilación y los primeros equipos de primeros auxilios para poder atender a un paciente", afirmó.

El listo de instalaciones ya cubiertas incluye:

  • Todas las funerarias del país: al menos 2 kW instalados.
  • Todos los hogares maternos de Cuba: con paneles solares fotovoltaicos.
  • Todas las casas de los abuelos: el 100% tiene una potencia fotovoltaica mínima que permite iluminación, ventilación y televisión.

Otro frente importante es la reconversión de las panaderías, tradicionalmente grandes consumidoras de electricidad o combustibles para sus hornos.

"Hoy ha habido un proceso de reconversión que se está trabajando en todo el país", informó el Ministro. "Ya estamos al 83% de las panaderías del país reconvertidas con biomasa para el horno".

El titular resumió los pilares de la estrategia de largo plazo: "el tema de la producción de combustible, el tema de las energías renovables, el tema de la cultura, la conciencia del ahorro, la eficiencia energética. Y esa es la verdadera solución sostenible que nosotros vamos buscando alternativas".

Y dejó una puerta abierta, sin dogmatismos: "Estamos abiertos a comprar combustible, no nos negamos a que nadie que nos venda combustible podamos comprarlo, siempre se ha dicho. El compañero presidente Díaz-Canel lo ha repetido en reiteradas ocasiones: Cuba no se ha negado a comprar combustible, todo lo contrario, estamos abiertos a comprar".

La prueba, dijo, es lo que ocurrió hace unas semanas cuando llegó el donativo ruso: "Si apareciera algún combustible, en seguida se vería el efecto, como se vio, que se redujeron las horas de apagón".

Cerco energético: el bloqueo se profundiza con nuevas sanciones

En la parte final de su intervención, el Ministro contextualizó la situación actual dentro del endurecimiento reciente de las medidas de Estados Unidos contra Cuba, incluyendo órdenes y decretos presidenciales que buscan asfixiar aún más la llegada de combustible a la Isla.

De la O Levy recordó que Cuba, como país soberano, tiene todo el derecho a gestionar e importar su combustible, y que los mercados internacionales del petróleo también tienen el derecho de vender ese recurso a cualquier nación soberana. Pero la realidad es otra.

"Las negociaciones, la búsqueda, el seguimiento de alternativas para hacer llegar el combustible al país no se ha detenido —afirmó—. En ningún momento se ha detenido la búsqueda de negociaciones de combustible de todos los tipos. No se ha detenido, se siguen las negociaciones, pero en condiciones extremadamente diferentes de todo tipo".

El Ministro enumeró los factores externos que agravan aún más el ya de por sí difícil acceso al combustible:

  • El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán: ha hecho subir los precios vertiginosamente.
  • La problemática en el estrecho de Ormuz: encarece y pone en riesgo el transporte marítimo.
  • El aumento de los fletes: el combustible se ha convertido en "un objeto de riesgo" para transportarlo, por lo que las navieras y armadores elevan sus precios o directamente se niegan.