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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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domingo, 14 de junio de 2020

Che y el desafío de la humanidad

Por: Carlos Tablada

 
Ernesto Che Guevara en la ONU en 1964. Foto: BBC.
La Pandemia que se ha extendido a 185 países ha puesto en evidencia los efectos de las políticas neoliberales y la esencia salvaje del capitalismo. Ese sistema que prioriza la obtención de ganancias a costa de la vida de millones de personas, también provoca el fallecimiento de millones de personas no sólo por el Covid-19, sino también por el hambre, enfermedades curables, accidentes laborales, incluso en los propios EE.UU. y Europa y guerras de rapiña. Muchos han sido atraídos a pensar y a reencontrarse con Ernesto Che Guevara.
En Cuba, también, aunque no sea precisamente por los males que experimenta el mundo por su sistema capitalista, se busca el modo de revolucionar nuestra economía, nuestras instituciones, tal como el pueblo decidió hacer al votar su Constitución en años recientes; momentos en los que se debe realizar cambios profundos en la estructura de la economía y en el modo de gestionarla. Cerrar instituciones y/o eliminar Regulaciones que obstaculizan el desarrollo de la producción nacional y su sostenibilidad y crear otras nuevas más pegadas a la base, administradas y fiscalizadas por la comunidad, el municipio; continuar el desarrollo de descentralización a lo que llamó Raúl.
El pueblo cubano vence la COVID-19 y se prepara para aplicar los cambios estructurales en la economía, que permita que las Fuerzas Productivas se desarrollen y crezcan a pesar del Bloqueo estadounidense, y destruir las trabas burocráticas que frenan su desarrollo y la felicidad plena de nuestro pueblo. Cambiar todo lo que haya que ser cambiado como nos ha instado Raúl Castro, implantar y desarrollar lo acordado por el pueblo en la votación de su Constitución de modo pleno, y los acuerdos de los congresos del Partido Comunista de Cuba consensuado con el pueblo y cuya aplicación se ha demorado demasiado.
El pensamiento del Che hoy día, viene como anillo al dedo en relación con lo acordado por el Partido Comunista de Cuba y principalmente por Raúl Castro, que ha sido el gran impulsor de modernizar y hacer eficiente nuestra economía, nuestras instituciones, labor que ha venido haciendo desde el 2008 y lo que el Presidente Miguel Díaz-Canel ha asumido. Con Raúl Castro, con Ramiro Valdés, con Miguel Díaz-Canel, está el Che.
No se trata de copiar ni aplicar la organización que creó el Che al inicio de la revolución de 1959 para hacerla viable y tampoco seguir en los caminos trillados que llevaron a la desaparición del bloque soviético. Se trata de pensar con cabeza propia e incorporar los principios, que, de modo resumido, expongo más adelante.
Che estaría de acuerdo con lo que Raúl expresó claramente: “Quienes apuestan por demonizar, criminalizar y enjuiciar a los trabajadores por cuenta propia escogieron un camino, que además de mezquino, es risible, por insostenible. Cuba cuenta con ellos como uno de los motores del desarrollo futuro. Y su presencia en el paisaje urbano inequívocamente llegó para quedarse…”
Che no se opuso a la pequeña y a la mediana empresa privada. No solo no se opuso, sino le garantizaba las materias primas, los materiales, piezas de repuesto, para que produjeran y funcionaran. Su cierre y desaparición ocurrieron tres años después que dejara de ser uno de los dirigentes de la economía cubana, unos meses después de su asesinato. Che pensaba que no había que destruir las relaciones monetario- mercantiles por decreto que nos habíamos encontrado, sino crear y desarrollar nuevas relaciones de producción sociales y políticas. 
No se puede usar al Che para demonizar el desarrollo de entidades de producción, servicios privados y de cooperativas, contemplados en nuestra Constitución y la nueva Conceptualización del modelo cubano. Más bien Che nos puede ayudar a romper las trabas burocráticas que imponen los que no son capaces de cambiar de mentalidad y se aferran a viejos modelos que demostraron su ineficiencia con el colapso del modelo soviético. Che nos puede ayudar a desarrollar el socialismo cubano al que tanto aportó él.
Y todo lo anterior, sin descuidar la defensa y la solidaridad con el resto de los pueblos, con la humanidad.
El pensamiento, los sentimientos y la acción de Ernesto Guevara surgieron, se expresaron y se realizaron en el centro del proceso revolucionario más destacado y hereje de la segunda mitad del siglo XX: la Revolución Cubana.
Che pudo asumirla creativamente porque tuvo cuatro componentes en su formación que lo predispusieron a ello:
  • La formación cultural, ética y social progresista dada por su familia y el entorno en que ella se movió, que pusieron a su disposición lo más positivo de la cultura occidental acumulada.
  • La historia de Argentina, país donde nació y creció.
  • La influencia de la República española y sus luchas.
  • Su experiencia en el terreno: vivencias sociales directas en casi todos los países de América Latina, el Caribe y el sur de los Estados Unidos, en sus primeros veintitrés años de vida.
Por otra parte, la Revolución Cubana contaba con todos los ingredientes necesarios para impactar al joven argentino, culto y conocedor de las realidades de nuestra América. La Revolución Cubana se fundó sobre un pensamiento revolucionario autóctono de profundas raíces, que se había nutrido de lo mejor de la cultura y que había puesto la ética como piedra base para toda acción. Este pensamiento siempre había acompañado la palabra, la idea, la ilusión, la esperanza, el sueño, con la acción, puesto de manifiesto en cuatro revoluciones, desatadas en menos de ochenta y cinco años, de donde habían surgido y descollado dos pilares:
  • Una escuela militar insurgente, cuya arma principal es la ética, que hoy día aún se estudia y usamos los cubanos, con efectividad para defendernos del imperialismo estadounidense.
  • La obra de muchos pensadores revolucionarios, la cual alcanza su máximo exponente en José Martí. Sin Martí y sin el espíritu de Antonio Maceo y su familia no se puede comprender por qué Cuba no se desmoronó como el resto del bloque soviético, por qué sobrevivió a la Guerra Fría, sobrevivió al bloqueo más inhumano y criminal aplicado a un pueblo en la historia de la humanidad por la potencia más poderosa en los anales de la Historia.
Estos son los elementos esenciales para no olvidar, y tener presente en este siglo XXI. Porque el pensamiento martiano y una corriente del pensamiento marxista posterior a José Martí cuyos exponentes más brillantes son Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras, permitieron la elaboración de un marxismo de la subversión y no el de la obediencia; un pensamiento de cuestionamiento total a las verdades eternas del capital y del bloque soviético y los partidos comunistas, que se dedicaron más a interpretar que a transformar la realidad.
Mella, en una fecha tan temprana como 1925, al fundar el Partido Comunista en Cuba, en el mismo acto se enfrentó a las primeras manifestaciones de dominación y obediencia y distorsión del ideal libertario de la Revolución Rusa de 1917. Y Antonio Guiteras representó el antimperialismo consecuente e inspiración del camino que siguieron años después los revolucionarios cubanos.
El otro pivote, pilar, a tener en cuenta para comprender a Che, es la figura, el intelecto, la ética, la acción consecuente de su jefe y maestro, Fidel Castro Ruz. La amistad y comunidad intelectual que ambas personalidades establecieron, marcaron, en buena medida, la historia y la suerte de nuestra Revolución Cubana.
La Revolución de 1959 fue contra todo el saber y verdades establecidas en Occidente, en la izquierda y en la academia. Cuba era el único país del mundo donde era impensable que se diera, triunfara y se desarrollara una revolución antimperialista, que conquistara la independencia, la soberanía y se fundaran y crecieran instituciones populares inéditas de verdadera participación popular, tanto en la defensa como en la distribución del plus producto en los años sesenta.
Todavía hay quienes se quejan y no entienden el escándalo teórico-práctico y la herejía, que significó la Revolución Cubana, que no parecía posible al sentido común y a la razón organizada en teoría. La teoría marxista-leninista de los años cincuenta del pasado siglo contenía pocos estudios concernientes a los países del llamado Tercer Mundo (aún en nuestros días son insuficientes). Y es esta misma teoría, estas mismas interpretaciones del marxismo-leninismo, las que no dieron respuesta al problema esencial: la toma del poder y el establecimiento de una sociedad sobre pilares diferentes a los del capitalismo.
 “...Toda la concepción de Marx no es una doctrina, sino un método. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigación y el método para dicha investigación..”[1].
Y fue un principio de la Revolución Cubana, desde sus inicios, que no tenía sentido alguno realizar acción, organización, proceso productivo o político, si no iba encaminado y se obtenía el mejoramiento humano y la desalienación.
Estas son las premisas indispensables, desde mi modo de ver, para comprender los aportes de Ernesto Guevara de la Serna al Socialismo hoy día.
Ernesto, convertido en Che por sus compañeros cubanos, retoma el principio de dudar, la duda como método en la teoría revolucionaria. La teoría y el marxismo como movimiento y no como dogma. La teoría marxista como base útil de herramientas para pensar y actuar y no para meter la realidad en una camisa de fuerza, en un sistema rígido inalterable. La teoría y la práctica para subvertir, crear, y no para establecer un sistema de obediencia y dominación que discursara de la manera “El Partido pensó por ti y tú debes digerir”, en palabras del Che.
En el campo de la teoría marxista dedicada o establecida por la existencia de la Unión Soviética —me refiero a la Economía Política y sus manuales, su Socialismo y Comunismo Científico— Che fue tajante, afirmó que ésta estaba en pañales, es decir aún por hacer.
Che, al igual que Fidel, vaticinó que la Unión Soviética y los países de Europa del Este marchaban irremediablemente hacia el capitalismo y expuso algunas de las causas que originaban este proceso. Che se percató de que el sistema soviético estaba permeado por los principios económicos, ideológicos y la ética del capitalismo. Che no se limitó a la crítica, sino que desarrolló un pensamiento y una práctica alternativos desde los inicios de la Revolución Cubana.
Che se percató de que para crear el socialismo hay que crear una cultura alternativa a la capitalista, y esto lo tomó de los revolucionarios cubanos, que desde el siglo XIX tenían presente que no se podía construir un país independiente y soberano sin unas bases éticas y culturales distintas de la metrópoli española primero, y del imperialismo estadounidense después.
Cuando producimos una bicicleta, por ejemplo, no solo se obtiene un bien material, sino que se produce y reproducen las relaciones económicas, sociales, ideológicas, jurídicas, éticas, imperantes en el instante de producir la bicicleta.
Che no creía que el desarrollo económico fuera un fin en sí mismo: el desarrollo de una sociedad tiene sentido si sirve para transformar a la persona, si le multiplica la capacidad creadora, si lo lanza más allá del egoísmo. Y este viaje del yo al nosotros, al desarrollo de la individualidad y a la libertad, no se puede hacer con los instrumentos, las categorías y la ética capitalista.
No es renunciar a la mercancía ni a las relaciones monetario-mercantiles, es sencillamente producir por el valor de uso y no por el valor de cambio. Producir para satisfacer las necesidades de la comunidad, de la población; no por el afán de riqueza material, olvidando la riqueza espiritual y las necesidades materiales de toda la población y no solo de una minoría.
Las nuevas relaciones socialistas de producción tienen sentido si disminuyen la alienación de los trabajadores y tienden a eliminarla paulatina y definitivamente, ajenas a relaciones económicas y a un aparato empresarial y estatal que declaran que la propiedad es de todo el pueblo pero no permiten la participación en las decisiones que van, desde elegir a sus dirigentes, hasta discutir e incidir en las proporciones en que se distribuye la renta nacional: cuánto al consumo y cuánto a inversión y a acumulación.
Che retoma las tesis centrales del marxismo referidas al desarrollo integral del proceso revolucionario: la transformación de la sociedad no solo es un hecho económico, material, sino simultáneamente ideal, humano, de conciencia, de lo subjetivo; y es ante todo un proceso de desalienación y de creación de una nueva ética cotidiana.
No puede haber socialismo si la economía no se supedita a una ética, desde sus raíces diferente a la ética capitalista.
Valor de uso y conciencia, creación de valores de uso para satisfacer las necesidades, acompañada de la fundación de una nueva ética y de una conciencia ajena a los valores imperantes en las sociedades capitalistas.
La conciencia como elemento activo, como fuerza material y con fuerza propia. Che lo aprendió con el pueblo cubano, con Fidel y la Revolución que el pueblo cubano materializó en los años cincuenta contra la dictadura de Batista y el sistema imperante, y en los primeros años de esa Revolución triunfante. Che llevó este conocimiento práctico, vivido en parte por él mismo junto al pueblo cubano, a la elaboración de fundamentos teóricos y prácticos para crear un sistema económico que respondiera al sueño de una nueva sociedad socialista. Y como base de lo anterior, la certeza de la imposibilidad de desconectar la economía de los ideales que se persiguen.
Che se percata de que si se establecen mecanismos capitalistas o mercantiles seudo capitalistas no es posible aspirar, aunque se haga mucho trabajo político, a que las personas que vivan, trabajen y actúen bajo los efectos de estos mecanismos asuman una moral no capitalista.
Che encontró en Cuba las técnicas de dirección administrativas, sistemas de contabilidad, costos, auditoría, y las primeras computadoras IBM aplicadas a la contabilidad —las más avanzadas del mundo entonces— en algunas transnacionales, no en Washington D.C., ni en Roma, ni en París, ni en Londres, sino en La Habana de 1959.
Che encontró en la Unión Soviética y en los países del Este el ábaco, la contabilidad capitalista pre monopolista de fines del siglo XIX e inicios del XX.
Che toma de las transnacionales todas estas técnicas administrativas, contables, de costos, y se niega a tomar de la Unión Soviética su sistema llamado cálculo económico, que empleaba las técnicas anticuadas referidas anteriormente y funcionaba con el sistema de categorías y la lógica que mueven la economía capitalista.
No importa solo la cantidad y calidad de los bienes materiales elaborados, sino el modo en que se producen y las relaciones sociales que se desprenden de dicha manera de producir y distribuir lo producido. Y Che no idealizaba al hombre. En una reunión en su Consejo de Dirección del Ministerio de Industrias, reflexionaba:
“El problema es que la gente no es perfecta ni mucho menos, y hay que perfeccionar los sistemas de control para detectar la primera infracción que se produzca, porque esta es la que conduce a todas las demás. La gente puede ser muy buena, la primera vez, pero cuando basados en la indisciplina cometen actos de substracciones de tipo personal para reponer a los dos o tres días, después se va enlazando esto y se convierten en ladrones, en traidores y se van sumiendo cada vez más en el delito”.
Che desarrolló un modelo económico que pude poner en práctica por cuatro años, con muy buenos resultados en lo económico y en la creación de aptitudes revolucionarias, que hizo posible que todos en la empresa estatal nos sintiéramos más libres, más plenos, más dignos, más personas.
Che y Fidel aspiraban a poner la economía en función de las personas y no a las personas en función de la economía. El socialismo real del siglo XX no pudo generar, parir, un sistema económico que produjera nuevas relaciones económicas de producción y nuevas relaciones sociales. La construcción socialista tiene que conjugar producción, organización y conciencia como fenómenos simultáneos, que deben tener como elemento central el ser humano y, como su fin, su libertad.
El socialismo de Che es más cercano al comunismo de las comunidades indígenas de los Andes que al socialismo que existió en el pasado siglo.
Che se propuso apostar por los tres desafíos ante los cuales fracasó el “socialismo real” del siglo XX:
  • Un sistema económico sin usar categorías capitalistas para su funcionamiento, y una economía eficiente en función del ser humano.
  • Un sistema ideológico-cultural alternativo al capitalista.
  • Una participación real, consciente de la población en la toma de decisiones, una sociedad participativa.
El socialismo no es un sistema más humano que el capitalismo porque una nueva clase o casta dominante e iluminada distribuya con sentido más justo y paternalista las riquezas producidas, sino porque se trata de un régimen de genuino poder popular.
Che trató de aplicar al marxismo mismo y a su experiencia práctica su concepción de la historicidad de todo pensamiento, de rescatar su esencia, también, de abolir los dogmas marxistas que prevalecieron a lo largo del siglo XX y que prefiguraron los resultados obtenidos.
Creo que estamos en la etapa del despertar, de la búsqueda, de volver a potenciar individual y colectivamente la imaginación creativa para afrontar todos los grandes retos, para preservar el planeta y todas las especies vivientes.
El capitalismo no tiene nada humano que ofrecerles a nuestros pueblos. Tenemos que crear muchas experiencias alternativas fuera de los principios y de la lógica del capital.
El conocimiento de la obra de Ernesto Che Guevara nos puede reforzar el pensar con cabeza propia, cada comunidad, etnia, género, pueblo, nación, e ir creando colectiva e individualmente distintos modelos donde se respete la naturaleza, la tierra, a todas las especies y al ser humano en sus dignidades.
Cuba, a pesar de los errores que hemos cometido, está en pie frente al imperialismo estadounidense, buscando aún cómo apoyar este proceso mundial y regional latinoamericano, y cómo encontrar nuestro propio camino hacia la sociedad como la soñaron para toda la humanidad Marx, Engels y Lenin y, para la nuestra en específico, Céspedes, Agramonte, Maceo, Martí, Mella, Guiteras, Abel Santamaría, Frank País, Che, Fidel, Raúl y tantas decenas de miles de cubanos anónimos que dejaron sus huesos en el camino para lograr el sueño utópico de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre, con libertad, poder popular real participativo.
Y estamos seguros de que lo lograremos, aunque tengamos que realizar nuestra sexta revolución.
A inicios de los noventa del siglo pasado, era posible aún hacer creer al ciudadano de a pie que el neoliberalismo podía aportarle mejoría a él y a su familia. Hoy día, es evidente que el modelo neoliberal hace agua como modelo civilizatorio, pues globaliza la injusticia, la desigualdad y la pobreza a niveles explosivos para todo el sistema occidental. Cada día, nuevos representantes del establishment reconocen que si no introducen urgentemente cambios en las políticas, los daños al medio ambiente serán irreversibles, y que la estabilidad del mismo sistema occidental será muy frágil y dará paso a situaciones incontrolables, porque particularmente los Estados Unidos ha desarrollado políticas económicas que conducen a cientos de millones de personas a condiciones de vida infrahumanas; además —y no menos grave— sus políticas agreden la dignidad individual y colectiva, de naciones, de pueblos enteros, desarrollando en Occidente una intolerancia brutal hacia otras culturas y religiones.
La ideología neoliberal, posmodernista y de la globalidad, esto es, el pensamiento único, tampoco garantizan el bienestar del Norte, ni producen un desarrollo de la espiritualidad, de la ética, de la cultura en función de la individualidad y de las comunidades, sino que lanzan a las personas al individualismo, al egoísmo más brutal y deshumanizado hasta hoy conocido. Y hacerlo sin dejar que sea el mercado que dicte la vida cotidiana y las prioridades, sin dejar de tener a la persona en el centro de la economía. Donde impera el Mercado no hay democracia.
No tiene sentido ninguna acción humana, económica, política, social, si no va dirigida al mejoramiento humano.
Che le es útil al mundo hoy día, porque fue un observador privilegiado del funcionamiento del capitalismo, tanto en los países capitalistas del Primer Mundo como los del Tercer Mundo, las excolonias latinoamericanas y africanas, y la acción del neocolonialismo en la primera mitad del siglo XX.
Che nos es útil hoy día porque también analizó la experiencia soviética y de los países socialistas del Este europeo, y llegó a la conclusión 25 años antes que aconteciera, que la Unión Soviética marchaba hacia el capitalismo:
“Desgraciadamente a los ojos de la mayoría de nuestro pueblo y a los míos propios llega más la apología de un sistema que el análisis científico de él. Esto no nos ayuda en el trabajo de esclarecimiento y todo nuestro esfuerzo está destinado a invitar a pensar, a abordar el marxismo con la seriedad que esta gigantesca doctrina merece”.
La Historia le dio la razón[2] .
Che puso en un cuerpo teórico coherente la cultura revolucionara del pueblo cubano, que resultó ser esa ideología revolucionaria que nos salvó del descalabro del socialismo soviético y de Europa del Este y de los Cantos de Sirena del Neoliberalismo. Teoría, enseñanzas que nos pueden ayudar a pensar con cabeza propia, a analizar, detener el caos, la destrucción que el capitalismo ha hecho y realiza de la Naturaleza y de la humanidad.
Karl Marx no se equivocó tampoco cuando escribió:
“El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”.
Esa ideología martiana, fidelista, marxista, que Che estructuró en un cuerpo teórico, es la que permite hoy al pueblo cubano seguir desarrollando el socialismo cubano y derrotando al imperio, incluso con la ley Helms-Burton, esto es, el bloqueo comercial, económico y financiero que ningún país o región ha sufrido por más tiempo en la historia de la humanidad.
Las relaciones monetario-mercantiles no se pueden quitar por decreto, sino que en la medida en que vayan creciendo las nuevas relaciones económicas, sociales, culturales del socialismo van disminuyendo entonces las relaciones mercantiles.
Che nos es útil porque es un idealista -sin idealismo, sin utopía, sin romanticismo, como han dicho tantos, no existe la humanidad-, pero es un idealista que tenía los pies en la tierra y sabía la calidad de la gente, sabía valorar y por eso daba el ejemplo. Che desarrolló el arma fundamental de los revolucionarios: la ética; el socialismo cubano, los revolucionarios cubanos desde las luchas contra el colonialismo español hasta el día de hoy, sitúan al ser humano en el centro y eso te da la ética que el Che entendió.
El Che está de vuelta porque la gente se da cuenta de que nos están embruteciendo a nivel mundial, que no quieren que pensemos y nos quieren borrar la memoria histórica. Y Che es tan puro, ha sido y es tan consecuente en lo que pensaba, sentía y hacía, que nos sigue inspirando, no sólo a los cubanos, para establecer una sociedad mucho mejor en la cual realmente podamos quitar el capitalismo y crear una sociedad que no destruya el planeta y acabe con la explotación del hombre por el hombre.
Che desarrolla lo que el Marx maduro, al hacer ciencia, descuida, a lo que tampoco Lenin presta mucho tiempo, ya sea por tener otras tareas históricas, teóricas y prácticas más importantes y perentorias o porque tenía una concepción distinta a la desarrollada por Che.
La Revolución Cubana se caracterizó desde sus inicios por situar a la persona en el centro. No se convocó a la Revolución solo para alcanzar un nivel material de vida superior, sino para obtener la dignidad individual y colectiva, la independencia, la soberanía, el acceso de todos los desposeídos —proletarios o no— al poder, a la educación, a la cultura y a la salud y contra cualquier otro tipo de abuso de los derechos de la persona, contra la discriminación racial y de la mujer.
Por ello no es de extrañar que diera origen a un marxismo que privilegiara al ser humano y que rechazara tanto al liberalismo pragmático individualista como a las diversas interpretaciones del marxismo dogmático, mecanicista, enajenante, que impone un colectivismo que aplasta las individualidades, cientificista; y a aquellas, que al hacer mucho énfasis en el papel del proletariado, de la clase obrera, descuidan, subestiman, o se olvidan “...que son hombres los que se mueven en el ambiente histórico”; interpretaciones del marxismo que trasladaban relaciones capitalistas y una enajenación, en ocasiones más profunda, que le negaban al hombre toda posibilidad de “forzar” su medio; que le inculcaban un conformismo, una aceptación de lo establecido, porque venía dictado por “leyes objetivas” que él no podía cambiar y lo más que se podía hacer era que sus dirigentes las interpretaran y el Partido decidiera por él, que lo llamaba a que no era él como individuo el que podía proyectarse para hacer la Revolución, sino la clase obrera, proletaria y su partido de vanguardia, comunista, la que les indicaría, cómo y cuándo eliminar las causas de su enajenación.
La lectura de las cavilaciones de Marx y su correspondencia a raíz de la Comuna de París nos permite disfrutar la frescura de la obra del Marx joven, que el peso científico de su obra licuó, en su madurez.
El período 1959-1961 es muy importante para comprender la evolución del pensamiento de Che. En este tiempo Che empieza a fundar una concepción y un modelo socialista alternativos al soviético, que se había identificado hasta entonces como el único socialista, marxista, posible. Che contaba para ello con la participación consciente de la persona y la auto transformación de su conciencia. A diferencia del marxismo de la época, percibía la conciencia como un elemento activo, con fuerza propia. Che había sido testigo y protagonista de la Revolución Cubana, de la fuerza de la conciencia desarrollada por la población para derrocar la tiranía y para dar inicio a profundos cambios culturales, económicos, políticos y sociales. En esta etapa los revolucionarios siempre estuvieron en minoría material (8000 fusiles del pueblo contra un ejército de 100 000 tropas), pero la conciencia devino fuerza material, tan poderosa como los aparatos de represión que poseía la dictadura. El pueblo logró imponerse y obtuvo su libertad un 1ro. de enero de 1959.
Al triunfo de la Revolución se iniciaron profundas transformaciones económicas (rebaja de los alquileres de la vivienda en un 50%, Reforma Agraria, fin de la discriminación institucional, etc.) que concitaron la oposición de poderosas fuerzas materiales (transnacionales estadounidenses, el gobierno de los Estados Unidos, la alta burguesía cubana, etc.), pero el pueblo cubano pudo derrotarlas porque surgió una nueva fuerza, tan poderosa como los fusiles: la conciencia, el valor de una idea justa.
No es de extrañar que Che, al abordar la configuración del modelo económico, tenga en cuenta esa fuerza formidable que el pueblo cubano materializaba a diario. En los años sesenta, entre el humanismo de Marx y de Engels en sus obras de juventud, el humanismo de Martí, la conducción de Fidel Castro y la actividad revolucionaria cotidiana del pueblo cubano, había muchas coincidencias y quizás ninguna diferencia esencial.
Che aprende a medir los procesos no solo por la cantidad sino por su calidad: el modo en que se producen y las relaciones que brotan entre los hombres por este modo.
A fines de 1960 y principios de 1961, Che y su equipo tenían configurado los principios y algunos de los procedimientos de lo que llamó Sistema Presupuestario de Financiamiento. Este demostró su efectividad en la dirección de la economía nacional y su carácter más humano en la interrelación entre las fuerzas productivas, el nivel de las relaciones sociales de producción, y su vinculación con la superestructura, las clases y el individuo. Ello fue un mérito histórico de Che porque por primera vez estableció un sistema pensado y actuado por un protagonista del y desde el Sur, que propiciaba la tendencia de que la conciencia del productor jugase, cada vez más, un papel ascendente, predominante. “El sistema presupuestario es parte de una concepción general del desarrollo de la construcción del socialismo y debe ser estudiado en su conjunto”.
Che elaboró el Sistema Presupuestario de Financiamiento porque no compartió el modelo soviético.
“Siempre ha sido oscuro el significado de la palabra “cálculo económico”, cuya significación real parece haber sufrido variaciones en el transcurso del tiempo, lo extraño es que se pretenda hacer figurar esta forma de gestión administrativa de la URSS como una categoría económica definitivamente necesaria. Es usar la práctica como rasero, sin la más mínima abstracción teórica, o peor, es hacer un uso indiscriminado de la apologética. El cálculo económico constituye un conjunto de medidas de control, de dirección y de operación de empresas socializadas, en un período, con características peculiares”.
No importa solo la cantidad y calidad de bienes materiales elaborados, sino el modo en que se producen y las relaciones sociales que se desprenden de dicha manera de producir y distribuir lo producido.
Sin embargo, el que Che viera la conciencia como un elemento activo, como una fuerza material, un motor de desarrollo de la base material y técnica, no implica que soñara con quimeras románticas e irrealizables. Conocía al hombre y la naturaleza de este al salir del cieno burgués como ya hemos expuesto en las páginas precedentes.
Por lo general, cuando se presentaron crisis en el funcionamiento de la economía socialista, lo que habitualmente ocurrió fue que la discusión giró en torno a la eficiencia económica, tendió a concentrarse en los aspectos técnicos y administrativos del problema y omitieron la dimensión socio-político-ideológica de las opciones debatidas. Solo se cuestionó la superestructura o parte de ella, mientras la base quedó al margen de toda sospecha.
Las ideas económicas de Che no son un accidente en la historia de la economía política, ni constituyen tampoco un sistema teórico aislado. Sus ideas son un producto lógico del propio devenir histórico de la lucha revolucionaria anticapitalista y de la ciencia económica en un momento específico, decisivo y de cambio de su desarrollo. Che responde a la necesidad creciente de nuestros pueblos —tanto los pueblos del Sur como del Norte—, de unir en un todo único la ética con la economía. Che aspira a poner la economía en función de las personas y no a las personas en función de la economía, como ya había ocurrido en los regímenes del socialismo existentes y acaece bajo todas las variantes de capitalismo. Y es en este terreno donde Che enriquece de modo teórico y práctico el lugar de la condición humana en la teoría marxista.
El socialismo del siglo XX también se perdió porque no fue capaz de crear un modelo de funcionamiento y desarrollo económico eficiente basado en principios distintos a los del capitalismo, con su lógica y dinámica propia; un sistema económico que no se basara para su funcionamiento en las categorías capitalistas y en las concepciones de progreso y de cultura que el capitalismo posee. El socialismo real del siglo XX no pudo parir un sistema económico que generara nuevas relaciones económicas de producción y nuevas relaciones sociales —también éticas, situamos la ética en este nivel— entre las personas, entre los productores, entre los obreros y demás clases y capas sociales presentes en el período de transición socialista, diferenciadas de las capitalistas.
La obra que nos legó Che apunta en la dirección de encontrar esta especificidad de la economía política de un sistema alternativo al capitalismo, y algunos de los principios en los que debe fundarse.
El capital, cada vez más, ha dominado y reina en Occidente, recurriendo pocas veces a la fuerza bruta. La sociología, la psicología, la ciencia de la comunicación, y otras disciplinas de la Educación Superior, han sido puestas como nunca al servicio de sus intereses de clase y han logrado una dominación espectacular de toda la sociedad civil, incluyendo a la clase obrera —llamada por Marx a encabezar y a desarrollar la Revolución comunista—, dominación a la que el marxismo no ha sabido responder.
Es una deficiencia grave. Se ha ignorado y/o subestimado, despreciado, o simplemente se han refugiado en los postulados ineluctables de Marx y Engels, con la inevitabilidad de la Revolución socialista, el papel obligado de la clase obrera a ser la vanguardia de la Revolución, etc. Nos hemos convertido más en especialistas enciclopédicos de la obra de Marx, Engels, Lenin y otros marxistas destacados del pasado lejano y reciente, que en la tarea de ser creativos y producir ideología y análisis que encaren los nuevos desafíos del capitalismo de nuestros días y nos permitan ser audaces, imaginativos, y buscar y encontrar alternativas.
Che, desde 1959, comenzó un proceso de descubrimiento de estas realidades, comenzó a percatarse de ello y fue ganando conciencia de que la interpretación que él hacía de sus lecturas de Marx era diametralmente opuesta a los paradigmas de las diversas interpretaciones marxistas de su época.
Otro de los elementos que diferencian radicalmente el socialismo cubano de las distintas interpretaciones del marxismo es la interpretación de la ley del valor y su supuesta “utilización” en la gestión económica del período de transición socialista.
Che se percata que no basta con establecer jurídicamente la propiedad sobre los medios de producción por parte del pueblo para determinar que el proceso de construcción de una sociedad más humana esté garantizado:
“Frente a la concepción del plan como una decisión económica de las masas, conscientes, se da la de un placebo, donde las palancas económicas deciden su éxito. Es mecanicista, antimarxista. Las masas deben tener la posibilidad de dirigir sus destinos, resolver cuánto va para la acumulación y cuánto al consumo, la técnica económica debe operar con estas cifras y la conciencia de las masas asegurar su cumplimiento. El estado actúa sobre el individuo que no cumple su deber de clase, penalizándolo o premiándole en caso contrario, estos son factores educativos que contribuyen a la transformación del hombre, como parte del gran sistema educacional del socialismo. Es el deber social del individuo el que lo obliga a actuar en la producción, no su barriga. A eso debe tender la educación”.
Che comprendió la urgencia de alertar al pueblo cubano y a la humanidad, del fraude que representaba la orientación que había asumido el socialismo del Campo Socialista, el existente, a nombre de los ideales marxistas y comunistas. De esos esfuerzos nos legó una producción teórica. En mi libro sobre Che[3] vienen algunos de estos últimos escritos inéditos, y las razones, los argumentos, que hicieron a Che, en la década de los sesenta, llegar a la conclusión de que los soviéticos habían extraviado el rumbo y estaban, en realidad, reconstruyendo el capitalismo.
Escritos y discursos que pretendieron también poner a debate público todos estos temas, con la intención que prevaleciera la cultura del debate, la tolerancia y el respeto a la opinión ajena, la búsqueda creativa, y evitarle al pueblo cubano el camino que seguía el resto de los países del Campo Socialista.
Che se propuso que el proceso de destrucción del poder capitalista no generara en Cuba la lógica del funcionamiento de los mecanismos de poder de todos los modelos de transición socialista que se han experimentado en el siglo XX, con sus diversas variantes: procesos que conducen del protagonismo de la clase obrera al del partido, y de este, a sus aparatos de dirección y mando, y de aquí a un poder personal. El resultado es que las masas, y dentro de ellas la propia clase obrera, quedan marginadas del poder real, de la toma de decisiones, del ejercicio cotidiano del poder.
Se trata de aplicar al marxismo su concepción de la historicidad de todo pensamiento, de rescatar su esencia. También se trata de abolir los dogmas marxistas que han prevalecido a lo largo del siglo XX y que han prefigurado los resultados obtenidos.
El capitalismo no tiene nada humano que ofrecer a la inmensa mayoría de la humanidad, ni material ni espiritualmente. Su tendencia hasta hoy es a incrementar la alienación de las personas, no solo de las que habitan en los países capitalistas subdesarrollados, sino de los pueblos que viven en el Norte rico, e incluso de su propia clase dominante.
La salvación ecológica del planeta mismo depende de la capacidad que encuentre la humanidad para frenar las intrínsecas tendencias depredadoras del capitalismo en su perenne afán por maximizar ganancias.
El capital, en los países desarrollados, se lanzó a inicios de la década de los noventa a una nueva ofensiva para quebrar los sindicatos y destruir las conquistas laborales que los trabajadores de los países desarrollados obtuvieron a sangre y fuego a fines del siglo XIX y principios del XX y que alcanzó su máxima expresión con lo que se conoce como Estado de Bienestar. Nuevos conceptos de “flexibilidad”, “competitividad” en el mercado laboral, etc., metamorfosean la realidad: el capital requiere recortar el salario de los trabajadores, aumentar sus horas de trabajo, quitarse de encima gastos indirectos de producción y servicios y transferirlos al trabajador, que el salario de los trabajadores asuma estos gastos, con el fin de mantener e incrementar su tasa de ganancia y hacer competitivos sus industrias y servicios en el mercado mundial, en el que se pugna por un nuevo reparto.
El capitalismo es obsoleto porque no es capaz de: evitar la destrucción del medio ambiente; solucionar el desempleo creciente, que es una necesidad y un mal estructural del sistema, como ya lo declaran los gobernantes occidentales sin cortapisa; frenar el decrecimiento económico del Tercer Mundo, y encontrar la solución de todos los males que flagelan a las poblaciones del Sur; evitar el incremento del racismo, la violencia contra la niñez, la desigualdad de la mujer y la práctica creciente de la violencia contra ella.
Presenciamos en la década de los noventa el inicio del fin del Estado de Bienestar para los habitantes del Norte, la incapacidad de poner las fábricas a su explotación planificada, la agricultura al servicio de las necesidades de la humanidad, el desarrollo de la técnica y de la economía acorde con la dimensión humana. Nada de lo anterior ha resuelto el capitalismo en siglos de existencia, y en adelante, tampoco lo podrá resolver porque, entre otras razones, lo que mueve el sistema es la extracción de plusvalía de la masa trabajadora, el afán de lucro a cualquier precio. El capitalismo nunca ha podido conjugar satisfactoriamente el dinero y la ética, las necesidades espirituales y materiales de las personas; y ha demostrado su incapacidad para satisfacerlas.
Para los países del Sur, la realidad es aún más trágica, así lo corrobora las estadísticas de instituciones de la ONU, como el Banco Mundial y el FMI, de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y de otras instituciones de poder y dominación capitalista.
La tendencia de la Tasa de Ganancia del Capital continúa disminuyendo y el Capital compensa este fenómeno del sistema, explotando aún más al Sur a través de mecanismos como el pago compulsivo de la deuda externa, produciendo en los últimos años una disminución del ingreso per cápita.
América Latina padece todos los males de la globalización y la postmodernidad y ninguna de las ventajas prometidas: el crecimiento económico sin empleo; la concentración del saber en el Norte deja fuera a nuestros pueblos de las tecnologías de punta, de la creación y el desarrollo de centros de investigación científica; la destrucción del medio ambiente —envenenamiento de las fuentes de agua potable, tala de los bosques—, etc.; el desarrollo del modelo de crecimiento basado en las exportaciones a todo trance, la privatización de las empresas estatales y los servicios de correos, salud, educación, seguridad social, lo que origina un crecimiento sustancial de la pobreza; la apertura de las fronteras para el flujo libre de capitales, flujos financieros y de mercancías provenientes del Norte, de modo que se arruinan las economías nacionales, y no así el flujo libre de personas del Sur para el Norte; reducción del salario real, dependencia alimentaria del exterior, incremento de la deuda externa; etcétera.
Uno de los logros inobjetables del capitalismo neoliberal es su éxito en la manipulación de las instituciones estatales, privadas y de la opinión pública. El neoliberalismo invirtió centenares de millones de dólares desde los años ochenta con el objetivo de dominar la formación de la opinión. En los últimos veinte años se ha originado una concentración de los medios de comunicación, sin precedente en la historia. Menos de cuarenta personas dominan más del 80% de los medios masivos de comunicación: TV, internet, prensa diaria, revistas, radio, etcétera.
Sumado a lo anterior, el gran capital continuó comprando casi todas las editoriales del mundo e impuso su discurso ideológico, tanto en lo que se publica, como en lo que se vende y se lee. Se va sometiendo a las poblaciones del mundo utilizando, desde el uso brutal de la fuerza, como hemos presenciado a lo largo de la década de los noventa e inicios del siglo XXI, hasta métodos más finos que nos convierten en ciudadanos consumidores obedientes cada día más pobres espiritualmente. Lanzan a la juventud al consumo desenfrenado de drogas y de cualquier bien material superfluo, y al empobrecimiento total de su espiritualidad y su formación cultural humanista.
Muchos desean ver concretado en un programa de acción, en un movimiento, en una asociación, en un partido o un conjunto de ellos, el camino concreto alternativo al actual estado de cosas. Muchos, que comienzan a despertar de la etapa de desaliento aplastante en la que nos impusieron no pensar y a aceptar el modelo de globalización neoliberal como lo menos malo de lo posible —etapa en la que la ideología neoliberal inmovilizó a grandes mayorías en los años noventa, con su imposición de un pensamiento único—, muchos desean hoy una luz para remontar el túnel en el que nos ha sumido el neoliberalismo.
Creemos que estamos en la etapa de la búsqueda, de volvernos a ilusionar, de volver a potenciar individual y colectivamente la imaginación creativa para afrontar todos los grandes retos para preservar la naturaleza y a todos los seres vivientes.
En los últimos treinta años, y particularmente en los últimos 12 años, hemos venido aceptando la materialización del capitalismo neoliberal y participando en diversa medida en la relegación de los valores humanos elementales, de la espiritualidad, a una escala nunca antes vista, y aceptando pasivamente la imposición de una cultura dominante creada y propagada desde los centros del poder mundial, que niega todo pensamiento, que enajena al ciudadano común del espacio para pensar con cabeza propia, decidir, votar libremente y elegir sin manipulaciones a los dirigentes que representen mínimamente sus intereses personales, locales, laborales y como comunidad cultural.
Votamos —donde existe democracia representativa— y luego los elegidos hacen otra cosa y no tenemos poder sobre ellos hasta la nueva elección dos, cuatro, seis o siete años después. En este período, avanzó cada día más la uniformidad gris del neoliberalismo, que llevó a la gente a la desilusión, al desconcierto, a la evasión y a sumergirse en un individualismo feroz y uniforme a través de los programas globalizados de la TV y de la industria de Hollywood.
Una mirada atrás nos permite observar que en muchas de las crisis que la humanidad ha tenido en su historia más reciente y conocida de los últimos seis mil años, las salidas y las respuestas han surgido de una manera inesperada, impensable con el instrumental organizativo conceptual a mano por los pensadores de cada época. Por lo general las soluciones han brotado de la imaginería popular, por la fantasía, la capacidad de soñar y luchar por una vida mejor, de grandes segmentos de la población —llámese clase social, grupos, etc.—, que han padecido de muy diversa manera por limitaciones extremas al acceso a los bienes más elementales de subsistencia material y desarrollo de sus intereses, y por la represión en la expresión de sus pensamientos, fe, ética e intereses culturales; y en muy pocas ocasiones las respuestas han venido de las instituciones establecidas por los partidos y grupos políticos de oposición al statu quo. Más bien, muchos de esos partidos, grupos y organizaciones religiosas han capitalizado ese caudal de iniciativa y creatividad por cambiar lo establecido y se han sumado al carro acercándolos a sus intereses en diversa medida.
Desapareció el Campo Socialista, y todo lo que justificaba la carrera armamentista, los grandes presupuestos de guerra que limitaban la sociedad de bienestar en el Norte y el desarrollo en el Sur. Y hemos presenciado en las últimas décadas, que los países capitalistas del Norte —que son a su vez los grandes productores de armas (dentro de ellos, los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia producen el 80% del total mundial) y los que desatan las guerras para que se consuman sus armas y volver a producir más y aumentar las ganancias de su macabro negocio—, no solo no han reducido sus producciones, sino que asistimos en el siglo XXI a la reactivación de la idea loca de imponernos una carrera armamentista de proporciones colosales, nunca vista, con una nueva generación de armas atómicas y con el plan del escudo anti misil y la guerra aeroespacial desarrollado e impuesto a la humanidad por los Estados Unidos, cabeza del poder mundial neoliberal. Y contra Cuba, además del bloqueo económico, comercial y financiero, desarrollan una sofisticada guerra mediática e ideológica sin par.
La década de los noventa del siglo pasado se inició sin el comunismo como protagonista, con el capitalismo como único actor, y hoy no hay dudas que el capitalismo es el causante de muchas guerras desatadas por el sistema con el saldo de millones de muertos, heridos, lisiados de por vida. Despertamos nuevamente y volvemos a asumir que cuando existen personas que sufren pobreza, maltratos y falta a su dignidad no podemos quedar ajenos. No podemos declararnos que no podemos cambiar el estado de cosas que lo provoca.
Quizás uniendo individualidades bajo bases nuevas, libres de las que llevaron a los errores del siglo XX, podríamos hallar soluciones sostenibles a cada uno de los problemas que aquejan la existencia misma de nuestro país y del planeta. Y decimos nuevas bases, porque la globalización última del capital está cambiando la naturaleza del poder; hemos presenciado en la última década del siglo XX, una disminución considerable del poder por parte de los estados nacionales.
Hemos presenciado que no existen diferencias sustanciales en las decisiones tomadas y las conductas entre gobiernos capitalistas de izquierda, de centro o de derecha. La nueva relación de poder de la globalización obliga a pensar más en buscar una nueva relación de poder en la sociedad civil, para subvertir la existente.
El capitalismo no tiene nada humano que ofrecerles a nuestros pueblos. El ideario de Che, su vida, sus acciones, sus escritos, ocupará un lugar destacado en la tarea del desarrollo del pensamiento y de la ética en la búsqueda de una sociedad con rostro humano, el que la humanidad, finalmente, merece.
Es cierto que las regulaciones y leyes que desde el inicio de la Revolución fueron conformando el Bloqueo, la Ley Torricelli de 1992 y la Helms-Burton 1996, nos deterioran material y moralmente. Como también decía el Che, con hambre no se puede construir el socialismo. Hay que buscar mecanismos para garantizar que la gente tenga comida, ropa, trabajo, que no tengan que robar para vivir. El Che no era un idealista. Tenía los pies tan en la tierra, igual que Fidel, que ambos dijeron que la Unión Soviética iba a desaparecer y no se equivocaron. Para haber hecho ese pronóstico y haber dicho por qué iba a desaparecer, hay que ser muy realista.
Pienso que, a pesar del deterioro, el imperio ha tenido que tomar nuevas medidas, incluyendo las de la Administración Trump, porque no nos han podido quebrar. Nuestro pueblo no está quebrado. Estamos con la camisa rota por aquí, el pantalón tiene un hueco por acá, tenemos algunas heridas que todavía sangran, pero estamos vivos, estamos llenos de energía, de ética y estamos llenos de presente y de futuro.
Han tratado de denigrar el ideal del Hombre Nuevo. Cuando yo veo a los médicos cubanos trabajando en pueblos indígenas de la Amazonía, trabajando en lugares perdidos en África, como es el caso de los dos compañeros que tenemos que rescatar a los que nos han secuestrado y los otros que están allí y no se han ido; luchando en el pasado contra el Ébola y hoy día contra el COVID-19, ¿qué más hombre nuevo que eso? El que va todos los días al trabajo y que no puede hacer cuatro comidas al día porque el salario no le alcanza, ese es el hombre nuevo también.
Los que están en contra del Che quieren idealizar también el concepto de hombre nuevo del Che. Si en Cuba no hubiera un hombre nuevo, simple y sencillamente, no estuviéramos aquí. Los Cinco Héroes ¿de dónde salieron? Son gente de pueblo, que no se quebraron cuando fueron condenados injustamente y apresados en las cárceles estadounidenses. En el concierto de Silvio Rodríguez, dos días después de su regreso a Cuba, aparecieron ellos con sus madres, con sus esposas y Gerardo contaba: “En el momento peor, cuando estábamos en las celdas de castigo, cuando no hablábamos con nadie, nos poníamos a cantar las canciones de Silvio[4]”.
Una vez más el pueblo cubano está a prueba –como escribió Che en 1966:
“Nuestra fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la Esfinge y no esquivando su interrogación formidable”.

La Habana, 13 de junio 2020.

Notas:
[1] Federico Engels, carta a Werner Sombart, marzo 1895.  Las negritas son del Autor.
[2] Antes de leer al Che, quien me dijo por primera vez que la Unión Soviética iba a desaparecer fue Fidel Castro en 1967.Yo estaba de guardia en el Rectorado de la Universidad de La Habana -era profesor de Filosofía en esos años- y en eso llegó Fidel. Él venía de una reunión con un alto militar soviético con relación a la defensa de Cuba y se le veía un poco molesto. Entonces Fidel dice algo que a mí me conmovió por completo, aunque no lo entendí en aquel momento: “La Unión Soviética marcha hacia el capitalismo”. Y expuso sus razones en la Plaza Cadenas rodeado de estudiantes y profesores. En fin, a mí esto me conmovió.
[3] El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara. Premio Casa de las Américas 1987. De él se han hecho 38 ediciones y más de 600 000 ejemplares distribuidos.
[4] Por eso yo digo que Silvio Rodríguez representa la cultura revolucionaria, la cultura de Raúl Gómez García, como bien dijo el Presidente mexicano López Obrador él es el embajador de la Poesía, pero también de los mejores valores de la Revolución Cubana. Esta Revolución hereje.

miércoles, 3 de julio de 2019

La Luz de la Memoria: “El pensamiento económico del Che está más vigente que nunca” (+ Podcast)

Por: Arleen Rodríguez Derivet

3 julio 2019 

A 32 años de la impactante salida de su libro, que ganó en 1987 el Premio Casa, Carlos Tablada ha presentado en La Habana la edición 38. Entre recuerdos, evaluaciones actuales y música de Silvio Rodríguez, el economista cubano retoma emocionado criterios que nunca han dejado de ser controversiales.
Este junio Che Guevara volvió a La Habana. Para celebrar su cumpleaños 91, el guerrillero que nunca envejeció, se nos apareció, con su letra menuda, pero inteligible, con la revelación, por parte del Centro de Estudios que lleva su nombre, de una carta que él le escribiera a Fidel en marzo de 1965, sobre la pertinencia de enjuiciar constantemente la práctica socialista,  para evitar los costosos errores que sobrevendrían muchos años después de su tránsito a la eternidad.
Al mismo tiempo que el hecho desataba una ola de comentarios en las redes sociales, reaparecía en empaque de libro, el enjundioso ensayo que 32 años antes había sacudido con similar intensidad los ámbitos académicos: El pensamiento económico del Che, de Carlos Tablada.
Un joven y brillante historiador, Elier Ramírez Cañedo, presentó esta edición 38 del libro de Tablada, resaltando su deslumbrante vigencia y me hizo recordar, de golpe, la primera vez de aquel libro, que ganó el premio Casa de las Américas y centró los debates de un evento internacional, organizado en Cuba en 1987.
¿Cómo recordaría el autor, aquellos acontecimientos?, me pregunté y salí a buscarlo. Casi exactamente como 32 años antes, lo encontré en un espacio pequeño y prestado, lleno de revistas y libros como entonces. Y recordamos:
“El libro ganó premio de Casa de las Américas en febrero de 1987 y el 8 de octubre de 1987 en Pinar del Rio, en el acto por el Aniversario 20 de la caída del Che, Fidel habla y hace un llamamiento a nuestro pueblo y al mundo a hacer un estudio del pensamiento del Che. Hace una crítica de todo el proceso de implantación del sistema soviético en Cuba y dice lapidariamente: Si el Che hubiese estado aquí nos hubiera dicho: ¡Yo lo dije! ¡yo lo advertí!
“Es ahí, en ese discurso, cuando él recomienda mi libro y le pide a todo el mundo que lo estudiara. Lo que más me impacta todavía es encontrar a combatientes de Cuito Cuanavale  que me cuentan que en 1988, unos meses después, entre combate y combate en sus círculos de estudio político estudiaban mi libro del Che.
“Fidel había llamado a usar El Pensamiento Económico del Cheno para aplicar de forma a histórica las fórmulas que se utilizaron en la década de los ´60, sino precisamente para tener en cuenta lo que el Che había dicho que si se aplicaba en Cuba el modelo soviético iba a haber resultados negativos, que en definitiva fueron los que provocaron que hubiera que hacer un proceso de rectificación.
AR: Eso es muy interesante, porque para algunas personas, el Proceso de Rectificación fue consecuencia de la Perestroika, en el sobrentendido de que desde el ´85 Gorbachov había comenzado su política de cambios. Pero son muchas las diferencias entre ambos procesos.
CT: Totalmente. El problema fue que la Revolución Cubana, el Asalto al Moncada fue ya una gran herejía histórica. Nadie podía concebir que a 180 km de las costas norteamericanas se pudiera hacer una Revolución socialista. El partido de mi papá, el Partido Socialista Popular, publicó que aquello había sido un golpe puchista. El Siglo, el periódico del órgano del Partido Comunista de Chile publicó que eran unos terroristas quienes habían asaltado el Moncada, no comenzaron a comprender hasta el año ´58 la herejía de la Revolución cubana, de los moncadistas, de los que vinieron en el Granma, de los luchadores del Llano, de la Sierra, de Girón, ni a los cien mil alfabetizadores Conrado Benítez, ni a los que fuimos a las montañas; no entendieron lo que pasó en la Crisis de Octubre. Y ahí está la Revolución.
Debo decir que el Che era incluso un fan de la Unión Soviética. Cuando él conoce a Ñico López en Costa Rica, después en Guatemala y cuando conoce a su gran amigo Raúl Castro, que es quien lo lleva a conocer a Fidel, él  estaba pensando ir a Paris y luego a Moscú.
AR: De hecho, él pide  libros a Leonov,  el amigo de Raúl,  cuando van juntos a visitarlo en la embajada soviética en México.
CT: Exactamente. Hay dos cosas que impactan al Che y empiezan a cambiar su forma de ver: uno cuando todos caen presos por una delación en México. El único que queda preso es el Che, que le dice a Fidel: “váyanse que los van a apresar”. Fidel le dice: “yo no te dejo, tú te vas con nosotros”, el Che insiste “váyanse”  y Fidel le responde “No, yo te sacotú vienes conmigo”.
El segundo acto que impactó al Che fue en el Granma, bajo la tormenta, cuando quedaba combustible para una hora, se cae Roque al agua y empiezan a buscarlo, y el capitán de la embarcación le dice a Fidel “tenemos combustible para una hora, no sabemos dónde estamos”, Fidel responde, “lo buscamos, lo encontramos o nos hundimos todos aquí en el Golfo”.
Luego, en la batalla de La Plata están heridos los soldados de Batista y los nuestros, el Che era el médico, comienza  a curar a sus compañeros y Fidel le dice “haz una selección y olvídate si es de Batista o si es un soldado nuestro, primero los más graves, no importa del bando que sea”. Esa humanidad lo hace estudiar a Martí, a Céspedes, a Guiteras, a Mella, a Roa, y  va descubriendo las esencias del socialismo cubano en las propias ideas de Fidel Castro, descubre que la Revolución Cubana hizo un cambio cualitativo con relación al socialismo real.
“No tiene sentido ninguna acción humana, económica, política, social, si no va dirigida al mejoramiento humano. El Che, que fue el primer dirigente cubano en visitar el campo socialista, comienza a detectar que eso no lo tenía el modelo soviético.
“Así el Che llega, no sólo a pronosticar, sino a demostrar por qué la Unión Soviética y el campo socialista, iban el capitalismo, iban a desaparecer. Esa es una gran “herejía”.  Fidel y el Che “están locos” diciendo eso en el ´65, pero desgraciadamente pasó. Carlos Rafael Rodríguez -como Aurelio Alonso lo recuerda en uno de los prólogos en mi libro, en una entrevista con Luis Báez en 1993- tuvo la honestidad de decir: El Che tenía razón, nosotros nos equivocamos, no nos dimos cuenta de lo que Fidel y el Che percibieron en los años ´60.
ARAhora voy a recordar aquel 1987, desde mi perspectiva. Cuba entera envuelta en las actividades por el 20 aniversario de la pérdida física del Che, un gran evento de pensamiento en el Palacio de Convenciones, que no dudo que haya organizado el propio Fidel y el centro era tu  libro, todo giraba alrededor del libro: El pensamiento económico del Che. ¿Me equivoco o era la primera vez en la historia de la Revolución cubana que nos deteníamos en el pensamiento económico del Che?
CT: Sí, era la primera vez que lo hacíamos de una forma pública. Yo me  sorprendo cuando dicen que Fidel era un dictador, cada vez que recuerdo lo que allí pasó. Tenemos un solo partido, pero no todos pensamos igual, la diversidad era (es) mucha y de ahí la fortaleza de la Revolución. Y había compañeros que no querían que mi libro se presentara en el evento -que fue el primer Congreso Latinoamericano de Economistas-, así que el libro hubo que entrarlo por la puerta por donde entraba el Comandante en Jefe en el Palacio de Convenciones.
“Eso está publicado en el periódico Granma. Resulta que empezaron a venderlo a cuatro dólares, como para que nadie lo leyera. Fidel me llamó y  me dijo  -cuando ya yo había donado los derechos de autor de la edición argentina que había salido en septiembre de 1987-“Tablada vamos a darlo gratis”, le dije claro Comandante por supuesto. Pero llegamos allí y los mercachifles lo vendían a 4 dólares y Fidel comienza la Clausura del evento diciendo: “Sé que han vendido el libroTablada y yo hemos conversado para darlo gratis. Aquellos a los que les han vendido el libro, hagan una fila por aquí para que les devuelvan el dinero y por acá otra, para que todos puedan adquirirlo gratuitamente porque tiramos 4 mil ejemplares”.
“Era una lucha ideológica, ya que el Che puso en un cuerpo teórico coherente la cultura revolucionara del pueblo cubano, desde los mambises hasta la Revolución  que iniciaron Fidel y sus compañeros del Moncada, que resultó ser esa ideología revolucionaria que nos salvó del descalabro del socialismo soviético y de Europa del este.
“Esa ideología martiana, fidelista, marxista, es la que permite hoy al pueblo cubano seguir desarrollando el socialismo cubano y derrotando al imperio, incluso con la ley Helms-Burton. Pero eso es algo que en aquel momento no se veía así. Era la época de Che y los niños, Che guerrillero heroico. Pero el Che era mucho más y lo logró al tener una cultura muy grande.
AR: Pensemos en aquel momento, cuando aún no se ha producido un acercamiento profundo al pensamiento económico del Che y aparece en el primer capítulo de tu libro, en la segunda o en la tercera página esta cita del Che que dice: …“Desgraciadamente a los ojos de la mayoría de nuestro pueblo y a los míos propios llega más la apología de un sistema que el análisis científico de él. Esto no nos ayuda en el trabajo de esclarecimiento y todo nuestro esfuerzo está destinado a invitar a pensar, a abordar el marxismo con la seriedad que esta gigantesca doctrina merece”. ¿Por qué esta es la primera cita del libro?
CT: Porque me impactó, antes de leer al Che, quien me dijo por primera vez que la Unión Soviética iba a desaparecer fue Fidel Castro.
“Yo estaba de guardia en el rectorado, era profesor de Filosofía de la Universidad de la Habana. Era como a la 1 de la madrugada, yo hacía mi guardia con un fusil y en eso llegó Fidel.
“Él venía de una reunión con un alto militar soviético con relación a la defensa de Cuba y se le veía un poco molesto. Entonces él dice algo que a mí me conmovió por completo, aunque no lo entendí en aquel momento. Dijo: “La Unión Soviética marcha hacia el capitalismo. Estos soviéticos, tao, tao, tao…como decimos los cubanos”. Yo quedé muy impactado por mi formación…mi padre era comunista, en mi casa se reunían clandestinamente en los años ´50 los dirigentes máximos del PSP: Aníbal, César, Blas. Mi papá era abogado del Comité Nacional del Partido Socialista Popular…En fin, a mí esto me conmovió.
“Eso ocurre en abril de 1967. Yo tenía 19 años. Luego viene la muerte del Che y yo asisto a una conferencia que un profesor soviético daba en el hemiciclo de la escuela de Ciencias Políticas, que estaba al lado del rectorado. Él  hace dos críticas a la Revolución Cubana: al Che lo critica, lo hace tierra y dice, además, que la Revolución de enero de 1959 triunfó, no por la lucha armada, sino por la huelga general.
“Yo pedí la palabra, le expliqué todo, le demostré que eso no era así. Pero, con relación al Che, me di cuenta de que yo no conocía al Che. Entonces el enfado que yo tenía con el profesor soviético se convirtió en un enfado conmigo mismo.
“De ahí bajé las escaleras de la Colina y entré a la librería Alma Mater a comprar libros del Che y me dicen que no hay libros del Che, fui luego al Habana Libre, a la Moderna Poesía y tampoco, me dijeron no busques porque no hay. Me fui para la Biblioteca Nacional. Entonces ahí encontré que no había libros del Che, que lo que había escrito el Che estaba todo desperdigado.
“Entonces me quedo pensando y pensando. Finalmente pedí un año sabático cuando cumplí 20 años. Yo tenía muchas cosas en la cabeza, quería ser vaquero. El rector (que era Chomi Miyar Barrueco), me autorizó a ir al Cordón Lechero y en 8 meses que estuve allí pensé cómo hacer una investigación sobre el Che. Y el 1 de junio de 1969, naciendo mi hija Johana Ruth Tablada de la Torre, con su madre Carola en trabajo de parto por veinticinco horas, hice el índice de todo lo que había pensado en la vaquería, hice el plan de lo que hoy es el libro del Pensamiento económico del Che y empecé a escribirlo.
“Luis Álvarez Rom, que fue ministro de Hacienda se había enterado -no sé cómo- que había un loco que estaba haciendo investigaciones sobre el pensamiento del Che, me fue a ver y me entregó una serie de inéditos del Che. También me ayudó Orlando Borrego. El Comandante  Alberto Mora, quien pensaba diferente al Che me contó que  cuando a él lo separan de sus responsabilidades como Ministro de Comercio Exterior, un escolta del Che le dice: “el Comandante quiere verte”.
“Él va para la oficina del Che. El Che le dice: “Oye suelta esas cosas, aquí tienes trabajo conmigo”. Mora le pregunta ¿Qué tú quieres que yo haga aquí? y el Che le responde: “que seas mi asesor principal y que me busques y critiques aquí dentro del ministerio para que encuentres mis errores del Sistema Presupuestario de Financiamiento y todos los errores que tiene el Ministerio de Industrias, demuéstrame que estoy equivocado”.
“Eso me lo contó Alberto Mora y demuestra la grandeza del Che, la humanidad del Che, que busca a uno que piensa contrario a él para que le diga sus errores. Su afán era la Revolución, que no cometiéramos los mismos errores que los hermanos del campo socialista. Todo eso me inspiró y me puse a escribir.
“Quince años estuve haciendo esa investigación y la terminé el 2 de julio de 1984. Hice cuatro copias: dejé una en Palacio para Fidel, una en la oficina de Raúl,  otra para Ramiro que era ministro del Interior y una cuarta para  Almeida, que era el jefe de la Comisión de Perpetuación de la Memoria del Che. Luego, tres años después, Fidel recomienda mi libro públicamente y pide que se estudie.
AR: Celia Hart Santamaría en un fascinante prólogo que acompaña la edición más reciente del libro recuerda que tú hablaste con su madre, Haydee Santamaría, sobre este libro. Pero  antes del ´80 el libro no está concluido…cuéntanos un poco la relación de este libro con los contemporáneos del Che, desde Haydee, por ejemplo.
CT: “Muy sencillo cuando cierran el Departamento de Filosofía yo tuve que cambiar de trabajo y estuve un tiempo en la Facultad de Humanidades, luego pasé a los planes especiales de educación y al sistema empresarial como director económico de la EMPROVA, una empresa de la Secretaria del Consejo de Estado. Ya estaba escribiendo el libro, tenía como 200 páginas de investigación y comienzo a participar en los seminarios para la implantación del modelo soviético. Entonces me alarmo un poco y decido no esperar a terminar la investigación para mandarle a Fidel lo que tengo escrito, pero antes, como tenía acceso a Haydee, a Raúl Roa, decidí dárselo a leer a ambos para que me lo criticaran.
“Haydee me manda a buscar a su casa al lado del mar y ahí Celia cuenta en el prólogo cómo me llevó a la terraza y me hizo jurar. Me dijo: “con esta investigación vas a tener muchas dificultades y vas a tener muchas dificultades porque cambiar el pensamiento es muy difícil y hay fuerzas que no entienden que hay que salir del camino trillado. Quizás cuando tú lo termines yo no voy a estar, me tienes que prometer que aunque tengas las dificultades mayores, tú vas a terminar el libro, aunque te hagan papilla. Quiero que me prometas eso hoy. No sólo por mí, sino  por mi generación”. Yo le dije: sí Haydee yo voy a terminar el libro. Eso es lo que cuenta su hija allí. Cumplí con ella y cuando lo terminé y lo dejé en Palacio para el Comandante, se me aguaron los ojos y pensé en Haydee y en Celia Sánchez Manduley.
AR¿Celia Sánchez, también tuvo oportunidad de acercarse a esa investigación?
CT: Celia sí. Cuando los soviéticos me contactaron en 1978  desde el Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética para proponerme hacer el doctorado, yo les digo que acepto si es con mi investigación del Che y ellos estuvieron de acuerdo. Como ya yo trabajaba en la EMPROVA, tuve que pedir permiso a Efrén –director general- y a Celia para que me autorizaran a hacer el doctorado en Ciencias Económicas pero con el libro del Che. Sí, ella estaba al tanto.
“Yo tuve el privilegio de trabajar con tres mujeres excepcionales: con Elena Gil Izquierdo, con Celia Sánchez Manduley y conversar largo con Haydee Santamaría Cuadrado. Y las tres, de cierto modo, me apoyaron totalmente para esta investigación del Che.
ARSiempre se ha marcado una diferencia respetuosa entre Che y Carlos Rafael Rodríguez, que significa la línea económica de la Revolución y la relación más estrecha con la Unión Soviética. Tú recordabas  que en la entrevista con Luis Báez en el año ´93, en plena implosión del socialismo europeo, Carlos Rafael reconoce que el Che tenía razón.
CT: Primero hay que pensar que para muchos Fidel y Che estaban locos por dudar del destino de la Unión Soviética, una nación que tenía 40 años de revolución, que había derrotado al fascismo, al nazismo, que había reconstruido el país y el campo socialista; se estaban convirtiendo en una potencia mundial. No eran visibles sus problemas para nosotros,  los simples mortales. Ahí está la grandeza de Fidel y del Che que sí se dieron cuenta, tuvieron esa visión de corto, mediano y largo plazo. Todo aquel campo socialista desapareció y nosotros estamos aquí. ¿Por qué? Por nuestra dirección revolucionaria, por nuestro pueblo y nuestro socialismo cubano.
“Desde el punto de vista geopolítico, no era posible realizar a cabalidad el proyecto de la Revolución cubana. Nosotros estábamos bloqueados por Estados Unidos, ¿las armas, de dónde venían?, ¿de dónde venía el petróleo?
“Hay que analizar las circunstancias. Carlos Rafael Rodríguez representa ese pensamiento que viene del partido de mi papá. Incluso Carlos Rafael y mi papá se graduaron juntos de abogacía. Carlos Rafael fue el primer expediente y mi papá el segundo de su curso. Era como mi tío. Para ellos era difícil comprender lo que Fidel y el Che estaban diciendo, no cabía en sus mentes.  Como no cabían en muchas mentes el Moncada y la Revolución del 1ro de enero. Hay mucha gente que no quiere reconocer todavía por qué la URSS desapareció. Y ahí está la grandeza y la honestidad de Carlos Rafael, que sí lo reconoció, al decir: “nos equivocamos, Fidel y el Che tenían razón”. Eso es lo que hace falta en el día de hoy y es lo que siempre ha tenido el compañero Raúl.
“Raúl siempre ha tenido ese pie en la tierra que hace falta para, en cada escenario, ir haciendo viable nuestra Revolución. Y es lo que está haciendo nuestro Miguel Díaz-Canel. Yo estoy muy feliz, ya tengo 71 años pero estoy muy feliz por la generación que está hoy día tomando decisiones, arribando a los puestos de poder en las FAR, el MININT, en la  administración pública…
“Yo vi a Díaz Canel en la TV diciéndole a funcionarios que atienden al pueblo, en Camagüey: hay que ser decente y amable. A mí me vino a la mente el  Che, quien dijo que un revolucionario verdadero tiene que ser honrado, honesto y decente. Una persona que no lo sea, no es revolucionaria, por muchos tiros que haya tirado.
“Esa  búsqueda del desarrollo de nuestro socialismo, atendiendo a la gente, de quitar la alienación, de romper el auto-bloqueo, de buscar nuevas fórmulas, esto en lo que tanto Raúl insiste de la economía municipal, local y que Díaz-Canel y su equipo, su Consejo de Ministros están llevando a cabo, eso es fundamental.
“Y no tengo la menor duda de que el Che estaría hoy, como está Ramiro, como está Guillermo, bajo el mando de Raúl y de Díaz-Canel, llevando a cabo esa misma política. Esa es precisamente la vigencia de Che, porque todas las ideas del Che están vigentes.
ARMientras presentabas tu libro, se publicaba en la prensa digital una carta que el Che le envió a Fidel en marzo del ´65 haciendo una crítica de lo que él creía que estaba mal y que él mismo no había podido resolver.  Ahí todo vuelve a girar en torno a la gran pregunta que desata tu libro y que es la gran diferencia entre el socialismo cubano y otros…porque tú eres de los que cree que no existe un solo tipo de socialismo, ¿verdad?
CT: No. Eso me lo enseñó Fidel, cuando lo oí por la televisión en 1972, hablando en Polonia, diciendo  a toda la plana mayor del Partido Comunista polaco, que existen muchos marxismos y muchos socialismos y que el socialismo que se estaba viviendo allí no tenía nada que ver con el nuestro. Esa idea la repite posteriormente en Cuba y tuvo dificultades para desarrollar el socialismo cubano. Raúl Roa García, Guiteras…Fidel rompió completamente, no es hasta el año 1958, a pocos meses de triunfar la Revolución, que los comunistas aceptan que el camino de Fidel era viable. Es que cambiar ideas es muy difícil.
ARLa herejía era plantearse dudas.
CT: Pensar con cabeza propia como Carlos Marx nos pidió. Buscar soluciones propias. Ajustarse a los principios. Se ha dicho, por ejemplo,  que el Che estaría en contra del cuentapropismo. No¡¡¡ El Che respetó y daba los suministros a la pequeña y mediana industria privada cubana, porque no se nacionalizó todo hasta el ´68, un año después de muerto el Che. Hasta entonces existían fábricas y actividades económicas privadas. El Che no se metió con eso para nada. El Che decía:
“No se trata de destruir las relaciones monetario mercantiles por decreto, que nos hemos encontrado, de lo que se trata es de empezar a crear nuevas relaciones de producción sociales, políticas, ideológicas, culturales, socialistas y protegerlas de las relaciones monetario mercantiles para que vayan creciendo”.
“Las relaciones monetario mercantiles no se pueden quitar por decreto, sino que en la medida en que vayan creciendo las nuevas relaciones económicas, sociales, culturales del socialismo van disminuyendo entonces las relaciones mercantiles. Yo no veo ninguna contradicción del desarrollo de las cooperativas, de los cuentapropistas actuales, con lo que plantea la Constitución  por la que yo voté sí. El Che hubiese votado por eso.
ARNo son las armas melladas…
CT: No. El problema fue que el campo socialista usaba sólo las armas melladas y no creaba relaciones socialistas, ahí está el detalle.
“El detalle está en que el Che quiere que se organice la producción nueva, la producción estatal, teniendo en cuenta las nuevas relaciones de producciones socialistas. Y el Che tenía en cuenta el costo. Eso yo lo desarrollo mucho en el libro.
“A diferencia de lo que ocurrió después y de lo que ocurría en la URSS, el Che conoció por las transnacionales norteamericanas que estaban aquí, cómo funcionaban las primeras máquinas IBM de saldo directo y cuidaban muy bien  los centavos.
“La contabilidad que el Che establece cuidaba cada centavo: si este año tu costo de producción es de 52 centavos por peso producido, el próximo debe ser 51. El Che mandó a un comandante, que era viceministro del ministerio de Industrias, a la provincia de Pinar del Río, porque en el balance económico del semestre había 3 centavos de diferencia. A las dos y pico de la mañana lo llaman a su oficina, donde él estaba esperando. No habían  encontrado la diferencia y le propusieron: vamos a seguir mañana porque no aparece. Él dijo no, busquen las diferencias porque hoy son 3 centavos pero mañana son diez pesos y luego millones.
“Luego se comenzaron a contabilizar las pérdidas y faltantes. No es posible que haya pérdidas, si las hay eso es robo. Eso en el sistema del Che no existía, él no permitía la corrupción. Uno puede ser muy bueno el primer día y terminar en ladrones y traidores.
“El pensamiento del Che hoy día, además con la agresividad del imperialismo, viene como anillo al dedo en relación con lo acordado por nuestro Partido y principalmente Raúl, que ha sido el gran impulsor, con las medidas económicas que ha venido haciendo desde el 2008 y lo que Díaz-Canel está haciendo. Con él está el Che aquí. No tengo dudas de eso.
ARCuesta trabajo verlo, porque es muy fácil creer que la diferencia entre capitalismo y socialismo se reduce a los objetos de bienestar aparente. Es difícil competir con la maquinaria publicitaria que todo el tiempo le está diciendo al ser humano que su éxito está en tener más y no en ser más y yo creo que esa es la piedra angular de tu libro y lo novedoso del socialismo cubano: detenerse en el hombre, el ser humano. ¿Hasta dónde han llegado estas 38 ediciones del libro?¿Nadie ha impugnado sus ideas, siendo como es un libro hereje?
CT: Se han editado más  de 600 mil copias y decenas de ediciones piratas, existe ahora mismo una edición pirata en Alemania y en realidad no me importa con tal de que se conozca más el pensamiento de Che.
“Voy a hacer pública, por primera vez, una experiencia que nadie sabe. Como te dije, los soviéticos me propusieron hacer el doctorado allá en la Academia de Ciencias de la Unión Soviética en Moscú y el 28 de octubre de 1986, por Camilo escogí la fecha, yo defendí y obtuve la máxima nota. El 29 regresé y el 30 me habían citado funcionarios aquí, para decirme que no se podía publicar el libro ya que dañaría las relaciones soviético- cubanas.
“Yo les enseñé el diploma dado por los soviéticos, con la firma del director del Instituto de América Latina y una carta de Oleg Darushenko, que era el jefe del departamento Cuba en el Presidium del Comité Central ¿Cómo mi libro va a afectar las relaciones soviético- cubanas? Gracias a esta negativa de ciertas Autoridades, fue lo que decidió que lo mandara al premio Casa de las Américas. Me habían hablado del premio por  el aniversario 20 del asesinato del Che y me decidí a enviar el libro.
“Pero lo que quiero destacar en base a lo anterior, son los hechos posteriores: desaparece la Unión Soviética, desaparece el campo socialista, con el que sosteníamos el 80 y pico por ciento de nuestro comercio, de donde venía el 98% del petróleo, cae el PIB en un 35%. ¿Y qué hace Fidel en esa coyuntura? Fidel prioriza la Cultura. Crea las editoriales provinciales, las Riso, destina recursos a la cultura y a la ideología. Comíamos poco, una o dos comidas al día o malamente, no había café, no había esto, no había lo otro.
AR: Y él hacia como Martí, hacia todas partes iba.
CT: Exactamente, recorriendo el país. Me acuerdo de sus botas rotas, que una vez  me llamó y me fijé que  tenía un hueco en un zapato. Pero Fidel siempre concentrado en la cultura. Y eso es lo que nos está salvando hoy día, a pesar de que el Periodo Especial nos hizo pagar un fuerte deterioro, principalmente de valores éticos.
ARAhí es donde entra quizás la gran pregunta de esta época: los valores perdidos, pospuestos. Tengo mi teoría al respecto: creo sinceramente que así como los valores se perdieron en muchos, en otros casos son la única explicación de nuestra milagrosa sobrevivencia a las carencias más grandes.
CT: Eso lo pude ver yo hace una semana cuando fui invitado a conversar con alumnos de una primaria, y ha sido el encuentro más lindo que yo he tenido en los últimos 20 años y mire que yo he tenido encuentros… Fue una conversación el día 14 de junio, comenzamos a hablar sobre quién era Maceo, quién era el Che. Y salí de allí sin ningún tipo de dudas de que el presidente Trump y toda la camarilla asesina que asesora al imperio, no pueden con nosotros.
“Es cierto, nos hemos deteriorado en muchas cosas. Como también decía el Che, con hambre no se puede construir el socialismo. Hay que buscar mecanismos para garantizar que la gente tenga comida, ropa, trabajo, que no tengan que robar para vivir. El Che no era un idealista. Tenía los pies tan en la tierra,  igual que Fidel, que ambos dijeron que la Unión Soviética iba a desaparecer y no se equivocaron. Para haber hecho ese pronóstico y haber dicho por qué iba a desaparecer, hay que ser muy realista.
“El Che era un idealista porque sin idealismo, sin utopía, sin romanticismo, como han dicho tantos, no existe la humanidad. Pero tenía los pies en la tierra y sabía la calidad de la gente. Lo sabía valorar y por eso daba ejemplo.
“Pienso que, a pesar del deterioro, el imperio ha tenido que tomar nuevas medidas, incluyendo desde Obama, porque no nos han podido quebrar. Nuestro pueblo no está quebrado. Estamos con la camisa rota por aquí, el pantalón tiene un hueco por acá, tenemos algunas heridas que todavía  sangran, pero estamos vivos, estamos llenos de energía y estamos llenos de presente y de futuro.
AREs decir sí se logró el hombre nuevo…
CT: Cuando yo veo a los médicos cubanos trabajando en pueblos indígenas de la Amazonía, trabajando en lugares perdidos en África, como es el caso de los dos compañeros que tenemos que rescatar a los que nos han secuestrado y los otros que están allí y no se han ido, ¿qué más hombre nuevo que eso? El que va todos los días al trabajo y que no puede hacer cuatro comidas al día porque el salario no le alcanza, ese es el hombre nuevo también.
“Los que están en contra del Che quieren idealizar también el concepto de hombre nuevo del Che. Si en Cuba no hubiera un hombre nuevo, simple y sencillamente, no estuviéramos aquí. Los Cinco Héroes ¿de dónde salieron? Son gente de pueblo, que no se quebraron. En el concierto de Silvio, dos días después de su llegada, aparecieron ellos con sus madres, con sus esposas y Gerardo contaba: “En el momento peor, cuando estábamos en las celdas de  castigo, cuando no hablábamos con nadie, nos poníamos a cantar las canciones de  Silvio”.
“Por eso yo digo que  Silvio representa la cultura revolucionaria, la cultura de Raúl Gómez García, como bien dijo López Obrador él es el embajador de la poesía, pero también de los mejores valores de la Revolución Cubana. Esta Revolución hereje.
ARCuando Carlos Tablada piensa en aquel 8 de octubre del 87 y en las 38 ediciones que ha tenido el libro y que todas las generaciones desde Fernando Martínez Heredia hasta Elier Ramírez Cañedo son capaces de evaluar el valor del libro que has escrito como un modo de renacimiento del Che y un  momento crucial de la Revolución cubana ¿qué siente?
CT: Dos cosas, recuerdo que mis compañeros me decían que yo estaba escribiendo para los ratones, que donde se había implantado el modelo soviético no había regreso, que yo estaba loco. Por suerte no tuvieron razón.
“Lo otro: yo estaba en Argentina cuando Fidel habló el 8 de octubre del ´87  y donde recomendó directamente la lectura de mi libro. Me enteré el 17 de octubre en el aeropuerto, cuando regresaba de Buenos Aires para Lima donde iba a presentar el libro. Un compañero de la embajada me da el periódico Granma y me da a leer el discurso de Fidel en el avión. Me dio diarreas,  me eché a llorar, no por mi libro, sino porque comprendí que los compañeros de Fidel, de Raúl, de Ramiro, de Haydee, que habían muerto en el Moncada, en la Sierra o en el Llano, no murieron por gusto, los que murieron en Girón, los que han muerto en la clandestinidad que todavía ni se sabe que son héroes y que lo que ha pasado nuestro pueblo comiendo una comida al día, a  veces sin nada, sin electricidad, no se sacrificaron por gusto.
“Porque nuestra Revolución, el socialismo cubano, desde las ideas de Céspedes y los mambises cubanos hasta el día de hoy, sitúa al ser humano en el centro y eso te da la ética que el Che entendió: que el arma fundamental de los mambises fue la ética. Y el Che entendió cuando Fidel le dijo que curara al más grave, comprendió que  el arma más grande de la Revolución era la ética, ella no engañaba a nadie y eso es lo que nos da la fuerza para seguir combatiendo. Y es bueno que la gente salga a otros países y vea y compare para saber bien qué tenemos y todo por lo que tenemos que seguir luchando contra el imperio y contra la burocracia interna que ha estado minando todas las medidas  de Raúl y le pone trabas a Díaz-Canel.
AR: Última pregunta: si estamos bien en el sentido de haber entendido el alerta del Che y estamos en el camino de no dejar caer a la Revolución, ¿por qué otra edición de El pensamiento económico del Che?
CT: “Yo no la pedí, es que el Che está de vuelta en todo el mundo. No sólo en Cuba. De todas las ediciones creadas hay sólo 8 cubanas, de los 600 mil libros tirados  -sin contar las piratas- 300 mil cubanos, los otros 300 mil son de Estados Unidos, Canadá, Europa, Rusia, Turquía, Irán… Ahora se va a publicar en países del Medio Oriente.
“El Che está de vuelta porque la gente se da cuenta de que nos están embruteciendo a nivel mundial, que no quieren que pensemos y nos quieren borrar la memoria histórica. Y el Che es tan puro, ha sido y es tan consecuente en lo que pensaba, sentía y hacía, que nos sigue inspirando, no sólo a los cubanos, para establecer una sociedad mucho mejor en la cual realmente podamos quitar el capitalismo y crear una sociedad  que no destruya el  planeta y acabe con la explotación del hombre por el hombre.
ARYo tengo otra respuesta, como lectora y como cubana también, creo que esas alertas no pasan nunca, porque la construcción del socialismo y del hombre nuevo necesita un repaso cotidiano, aunque hay personas que lo olvidan.
CT: Eso es lo que hizo Elier Ramírez, muchacho joven, revolucionario, brillante…
ARY nieto del luchador campesino Pepe Ramírez.
CT: “Me enteré hace un mes que era nieto del fabuloso Pepe Ramírez. Hombre honesto, decente, honrado, por eso  es revolucionario, como decía el Che. Que Elier haya hecho la presentación de la 8va edición cubana, que lo haya hecho como lo hizo, con una lectura  con los lentes de su generación y del siglo XXI, demuestra que valió la pena haber hecho lo que hice.
AR: Quiero terminar con lo que escribió nuestra gran amiga Celia Hart Santamaría en uno de los prólogos del libro: “En nombre de aquella generación ideológicamente desesperada, aturdida por el estalinismo, confundida con  la perestroika, es por lo que le agradezco formalmente a Carlos Tablada que haya salvado este libro del mar”.

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La Luz en la Memoria

Durante 13 años (2002-2015), Arleen Rodríguez Derivet mantuvo al aire el programa La luz en lo oscuro, que durante la última hora y media de la noche de cada domingo, entraba con un mensaje de amor y esperanza a las cárceles de los Cinco Héroes cubanos presos injustamente en los Estados Unidos, por las frecuencias de Radio Rebelde.
Tras el regreso de los Cinco a Cuba, el programa realizó con ellos sus últimas emisiones. Pero el director del espacio, Demetrio Villaurrutia y su guionista y conductora, insistieron en mantener la especial conexión que durante ese tiempo se había establecido con su amplia audiencia nacional e internacional.
Después de ensayar otras variantes de realización, surge La luz de la memoria, que mantiene frecuencia dominical y un formato de diálogo con uno o más invitados, que se intercala con música, preferentemente escogida por los entrevistados.