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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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sábado, 14 de enero de 2023

Nota sobre la Ciencia económica en Cuba.

Por Humberto Herrera Carlés

En el artículo que se publicó del Dr Agustin Lage,  con su conferencia en la SEAP,  desde mi punto de vista, tiene postulados  y consideraciones importantes a tener  en cuenta  por nuestro estado, en la implementación práctica de los acuerdos de nuestros Congresos del PCC .

Sin embargo, hay dos párrafos que no me parecieron del todo adecuados y que  una mala interpretación, pueden conducirnos a conclusiones erróneas, retrocesos o inmovilismos,  sobre los cuales también debemos estar alertas. Solo diré breves palabras de mi punto de vista,  de lo que pueden escribirse tomos enteros, y que no pretenden erigirse como verdad absoluta. 

1- " No olvidemos que la economía solo es una ciencia (1) parcialmente. Las ideas de los físicos o los químicos pueden estar equivocadas, pero no logran cambiar las leyes de la naturaleza; pero las ideas de los economistas sí pueden influir en el curso de la realidad económica.

2- Recordaba en este momento la conocida expresión de Yanis Varoufakis, quien fuera ministro de Finanzas de Grecia durante la crisis económica, quien dijo que: “la economía no es una ciencia, es con mucho ideología con ecuaciones”."

La primera afirmación y dentro de esta, las negritas,  puede llegar a contener  en si misma, la negación de nuestro sistema. Es reconocido ampliamente, que la economía es una Ciencia Social "que estudia las leyes que rigen la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, así como los modelos y sistemas económicos en los que se llevan a cabo las diversas actividades económicas humanas.

Para su estudio, la economía generalmente se divide en dos grandes ramas, por un lado, la microeconomía que estudia los comportamientos de los agentes económicos individuales y por otro la macroeconomía que estudia los efectos de todas las interacciones entre agentes individuales como un conjunto global."

Es conocido que la Economía se nutre, se integra y se desarrolla también de la matemática, filosofía, psicología, historia, sociología, derecho,  y administración, entre otras ciencias. Así  mismo, se reconocen diferentes teorías y escuelas que explican o tratan de hacerlo, sobre el movimiento, transformación de la realidad económica y social imperante, y que lógicamente se van validando o no, de y en un organismo complejo como es la sociedad humana, y ese camino, como otras ciencias, se van constituyendo como ciencia aceptada.

La sociedad que estamos tratando de desarrollar y alcanzar, desde 1959, la socialista, con su modo de producción inherente, está fundamentada en la economía marxista , misma que se reconoce  hoy en día como ciencia , y a esa categoría la elevó Carlos Marx  con su método científico de la dialéctica materialista en el análisis de la sociedad  capitalista, y más tarde desarrollado por Lenin, hasta donde le alcanzó su vida, con la revolución de octubre. Y como todas las ciencias, la economía es una ciencia en evolución. Si nuestra economía no está fundamentada en la ciencia, sino que solo lo es " parcialmente", amén de errores cometidos . ¿Estamos entonces en un socialismo utópico?.

No olvidar, además, que nuestro camino, es en parte también,  un trayecto a lo ignoto, que si bien hay que asumir algunos riesgos, tampoco podemos ignorar lo que en las condiciones difíciles nuestras, tenemos que integrarnos a un mundo  que es esencialmente capitalista , sin abandonar nuestro proyecto. Y eso es un reto tremendo.

El Comandante en Jefe Fidel Castro en una situación parecida a la que estamos viviendo, en 1995 expresó: " No vamos a crear una sociedad capitalista ni se va a establecer aquí un gobierno de burgueses y de ricos, para los burgueses y los ricos. Hemos dicho que somos un gobierno de trabajadores, para los trabajadores, aunque haya capitalistas dentro. Los hubo siempre.

Ahora hay más y necesariamente se introducirán más elementos de propiedad privada, de producción privada, de capitalismo, de mercado. Hay que hacerlo, porque el sentido común más elemental dicta que se haga; pero con la fuerza que tiene la Revolución, no debemos temer a eso". ( negritas y subrayado nuestras)

Un  aspecto esencial  para que nuestra sociedad sea sostenible y sustentable, tiene que operar con eficiencia, efectividad y eficacia su economía, y alcanzar una productividad del trabajo superior al capitalismo, como apuntó Lenin, y en ello juega un papel determinante la economía y el desarrollo de una conciencia socialista. 

Por otra parte, las llamadas ciencias "duras" no son ajenas a errores, fraudes (1) que han tenido consecuencias importantes y por ello, no se clasifican de ciencias "parciales". ¿ O acaso todas lo son por su evolución  inevitable de desarrollo en el tiempo?.

Sobre la segunda afirmación, del economista y profesor Yanis Varoufakis, fue bastante criticado por sus colegas por la frase que se cita como  una "verdad". ¿Acaso se refería a la imposición de créditos leoninos a Grecia del sistema financiero capitalista?. En todo caso, este economista es uno entre cientos con prestigio, que piensan diferente y consideran la economía una ciencia viva. No olvidemos que fue la última y más reciente, donde la Academia de Ciencia Sueca  instituyó lo que se denomina el Premio Nobel de Economía.

Igualmente, los países que se han desarrollado en las últimas décadas en el mundo, ha sido aplicando políticas económicas y sociales adecuadas, atemperadas a sus características nacionales, pero implementando, sobre todo, lo que la ciencia económica ha validado como lo adecuado, en las últimas dos centurias.

No olvidemos nunca que la palabra Economía  viene del griego οἶκος oîkos 'casa' y νομός nomós 'regla, ley, prescripción'; "administración de la casa", y sus leyes hay que respetarlas. 

Nuestra CASA, que es Cuba, necesita a cómo de lugar, tener resultados económicos y sociales por nosotros mismos, en la alimentación, electricidad, manufactura, transporte, salud, educación, viviendas y defensa, como principio primario y elemental de vida, y eso se sustenta en la creación de riquezas (3) . Si no es así, estamos construyendo "castillos en el aire", por lo que hay que atender a lo que dicen desde la ciencia,  los economistas revolucionarios.

Citas

(1) " La Osadía de la Ciencia", Por Agustín Lage. Libro que deberíamos estudiar todos. 

(2) https://www.techtimes.com/articles/130935/20160205/drug-company-amgen-launches-online-journal-for-studies-that-attempt-to-replicate-experimental-results.htm

(3) Engels ante la tumba de Carlos Marx: "Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo".

lunes, 21 de marzo de 2022

La economía: ¿ciencia o arte?

Hugo Pons Duarte1  * 

Centro de Estudios en Gestión Organizacional, Universidad de Holguín, Cuba.

RESUMEN

El objetivo de este trabajo es exponer algunos criterios acerca de la clasificación de la economía como ciencia y arte, que han sido aplicados en la conducción de procesos económicos y en la toma de decisiones. A partir del empleo del método dialéctico materialista, en particular, el histórico-lógico y el ascenso de lo abstracto a lo concreto, se profundiza en la definición, métodos, leyes y regularidades de la economía como ciencia y su concreción en el marco de la Tarea Ordenamiento. Se concluye que la mirada hacia la economía, rebasa el cambio formal en la experiencia cubana, para materializarse en un producto propio y singular.


Nos defiende […] la doble e inexpugnable trinchera de piedra y de ideas que hemos erigido.

Fidel Castro Ruz (2000)

INTRODUCCIÓN

Desde hace muchos años existen divergencias al tratar la economía como sistema y proceso, en cuanto a su ámbito teórico y de aplicación. Los criterios epistemológicos y metodológicos en la clasificación de las ciencias han motivado diferentes opiniones y fundamentos acerca de estos aspectos. En general, se ha clasificado a la ciencia en dos esferas: formales y empíricas. Las primeras son entendidas como aquellas que no requieren el contraste con el entorno. Las segundas, por el contrario, toman como punto de partida la realidad y validan las hipótesis, el comportamiento regular y los vínculos necesarios que las definen como leyes, a partir de comprobaciones en la práctica. Asimismo, tienen como finalidad explicar determinados hechos para anticipar el futuro del fenómeno analizado, a través de métodos adecuados (Cuadrado Roura, Mancha y Villena, 1995).

La inclusión de las ciencias sociales entre las empíricas ha sido objeto de contradicciones y debates. En un intento de reducir su importancia, se ha contrastado el concepto de estas con el de ciencias naturales y técnicas. La economía se clasifica como una ciencia social.1Sin embargo, uno de los aspectos de mayor relevancia en la concepción de los estudios vinculados a la economía como ciencia es su grado de complejidad.2 No es posible la delimitación de los factores que interactúan en esta bajo determinada coyuntura y que, por lo general, ofrecen nuevos aspectos en correspondencia con lo específico de cada hecho en particular.3 Esto requiere de un nivel de abstracción determinado que permita la comprensión del objeto que se estudia y la adopción de decisiones adecuadas al respecto. El proceso resulta más complejo debido a la subyacente dificultad para identificar y establecer leyes generales en ese contexto.

Existen dos aspectos de extraordinaria importancia en el escenario donde actúa la economía para su interpretación y gestión. El primero es el conocimiento de las leyes económicas para estar en condiciones de crear y generar los cambios necesarios en la práctica, es decir, la economía como ciencia. El segundo, lo comprende la economía como arte, que se define como la habilidad para utilizar los instrumentos científicos que propicien identificar, diseñar y actuar en concordancia con dichas leyes, y generar, de esta manera, los cambios pertinentes que aseguren el logro los objetivos trazados. Puede afirmarse que es determinante la articulación coherente de la economía como ciencia y arte, en unidad dialéctica, para generar procesos de transformación en contextos específicos.

Desde esa óptica, ya que Cuba emprende un conjunto de acciones y decisiones que se orientan a concretar cambios en el quehacer de la actividad económica, se requiere del análisis del sustento conceptual de la economía como ciencia y como arte. Por ello, el objetivo de este trabajo es exponer algunos criterios acerca de estas clasificaciones, con el fin de aplicarlos en la conducción de procesos económicos y en la toma de decisiones.

LA ECONOMÍA COMO CIENCIA OBJETIVA

Abordar el análisis de la economía como ciencia no puede excluir la mención a John Maynard Keynes (1968) 4 , quien consideró que

el estudio de la economía no parece exigir ningún don especializado de un orden excepcionalmente superior […] ¿no es una disciplina muy fácil comparada con las ramas superiores de la filosofía o la ciencia pura? Una disciplina fácil ¡en la que muy pocos sobresalen! La paradoja tal vez tenga su explicación en que el economista experto debe poseer una rara combinación de dones. Debe ser en cierta medida matemático, estadista, filósofo. Debe comprender los símbolos y hablar en palabras. Debe contemplar lo particular desde la óptica de lo general y considerar en un mismo razonamiento lo abstracto y lo concreto. Debe estudiar el presente a la luz del pasado pensando en el futuro. Ningún aspecto de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedarse al margen de su consideración. Debe ser simultáneamente decidido y desinteresado, tan incorruptible como el artista y, sin embargo, a veces tan cerca del suelo como un político. (p. 33)

En el contexto de la economía entendida como ciencia social se estudian procesos vinculados a la sociedad en una sucesión de estados que, al evolucionar, generan cambios y transformaciones en contextos específicos. Estas investigaciones deben sustentarse en métodos científicos y permitir que la interpretación de esos cambios constituya un nuevo conocimiento. Es esta la característica básica epistemológica de las ciencias sociales. El verdadero conocimiento científico ha de ser objeto de verificación y, por tanto, de comprobación. El método, necesario y adecuado, propicia la estructura lógica del proceso de investigación científica y se manifiesta como un sistema de procedimientos para resolver el problema y lograr los objetivos.

En esa línea, se coincide con Bunge (1992) cuando señala que vale la pena preguntar si algún científico considera correcto asumir una aseveración en el campo de la ciencia, en dependencia de su gusto o de una consideración dogmática, conveniente, o por aparente evidencia.

Es obvio que los criterios presumidos desde esos posicionamientos no garantizan la objetividad de la decisión, por tanto, tampoco aseguran el de la investigación desarrollada. Radica aquí la diferencia entre una opinión o creencia y lo que ha de ser conocimiento científico.

La abstracción como método se considera un importante procedimiento para conocer y comprender el objeto de la investigación. Al respecto, Marx (1975) mencionó que era deber de la investigación adueñarse de su objeto, escudriñar sus variadas formas de desarrollo y perseguir su nexo interno. Ese es el papel de la abstracción: apartar lo superfluo, lo que no determina, propiciar un acercamiento a la esencia del objeto de estudio y descubrir, precisamente, lo que hace que este sea como es, lo que lo condiciona y define. Solamente después de concluir ese paso es posible llegar a exponer el movimiento real del objeto de estudio.

El procedimiento abstracto destaca la propiedad o relación de las cosas y fenómenos, al descubrir lo oculto e inasequible al conocimiento empírico. A través de este el objeto es analizado en el pensamiento y descompuesto en conceptos. La integración de estos es el modo de lograr un nuevo conocimiento concreto. Un ejemplo del papel de la abstracción como recurso lo constituye su uso en la actividad de planificación, en su quehacer concreto y práctico, ante la capacidad de propiciar la proyección más objetiva de la realidad circundante, prever las acciones precisas para su modificación y alcanzar los fines previstos. En otras palabras, debe ser capaz de identificar los objetivos estratégicos más convenientes y organizar las acciones más adecuadas para concretarlos, al seguir el orden de prioridad que determina el grado de efectividad con que se logra el resultado esperado.

Según Cuadrado Roura, Mancha y Villena (1995), David Hume, quien dio origen a la denominada «regla Hume», considera que no se debe inferir directamente del ser al deber ser. Es evidente que el ser social delimita la conciencia social. Esto se ha convertido en referencia para definir hasta dónde podía y debía llegar el economista o cualquier científico social en sus afirmaciones y cuál era el terreno -sujeto a la opinión, a los juicios de valor, a las preferencias- que es propio del arte y de la política.

Desde otra posición, Bentham (citado por Cuadrado Roura, Mancha y Villena, 1995) se refirió a la necesidad de establecer las diferencias entre la economía como ciencia y como arte. En efecto, consideraba a la primera como un medio para la acción y la relación de ambas como un todo. Concebía, además, que en el campo del pensamiento y de la acción, si se encontraba una parte de una de ellas, podía verse también una parte de la otra. Cualquier lugar ocupado por la ciencia o por el arte siempre iba a estar en posesión conjunta.

John Stuart Mills y Nassau William Senior (citados por Cuadrado Roura, Mancha y Villena, 1995), de manera más enfática que los autores anteriores, señalaron la necesidad de separar, en economía, la ciencia y el arte. Consideraban a este último como la aplicación de las predicciones de la ciencia y lo vinculaban a una función regulatoria a través del establecimiento de normas de conducta o de reglas para la economía política. Durante esa época, en los países de habla alemana, prevalecía la denominada Batalla de Métodos entre la Escuela Austríaca de Economía, liderada por Carl Menger, que abogaba por un enfoque deductivo y enfatizaba en la importancia de la teoría pura, y los seguidores del economista alemán Gustav von Schmoller, quien prefería el acercamiento inductivo.

Desde otra mirada, John Neville Keynes (1884) mostró su primer trabajo importante, Studies and Exercises in Formal Logic, que se hizo popular por su claridad de expresión y la evitación de símbolos matemáticos. Posteriormente, su texto, considerado un clásico en metodología, The Scope and Method of Political Economy (Keynes, 1891), ha sido categorizado como un acercamiento a la economía desde lo inductivo y deductivo. Como contraste, Keynes insistió en que ambos, la inducción y la deducción, eran componentes esenciales del análisis económico profundo. En efecto, el razonamiento inductivo proveía las premisas generales sobre las que la deducción debería basarse y, a su vez, esta última se consideraba como un resultado de generalizaciones o leyes que debían ser comprobadas mediante los procedimientos inductivos.

Sin embargo, se planteaba la necesidad de distinguir entre la economía como ciencia positiva, es decir, capaz de explicar los hechos y las cosas, sus causas y naturaleza, y la economía como parte de la filosofía política y social interesada en cuestiones de carácter normativo.

Cuadrado Roura, Mancha y Villena (1995) mencionan que Lionel Robbins en su obra An Essay into the Nature and Significance of Economics, publicada en 1932, refirió que el análisis económico debería prescindir de juicios de valor, al elaborarse como un proceso científico lógico. Aun así, señaló que, en el campo normativo, las definiciones de teoría económica aparecen asociadas a la distinción entre los medios y fines y al problema de la elección, implícito en el concepto de asignación de recursos escasos.

En realidad, a la ciencia económica no le ocupa solo el qué, cuándo y dónde, sino también el porqué de los fenómenos que se estudian en ella, de tal forma que se pueda interpretar su comportamiento, en correspondencia con las leyes que le son inherentes. Esto condiciona la capacidad de respuesta para resolver los problemas que se enfrentan y el orden para la aplicación de las medidas necesarias en vistas de resolverlos.

En el caso de las ciencias empíricas, las leyes que las explican son de diverso orden. Pero todas ellas, como indica Ferrater (1979) tienen varios elementos en común: ser capaces de describir series de fenómenos, ser comprobables por medio de la experimentación y la observación de los hechos y poder predecir tendencias y hechos futuros, ya sea mediante predicción completa o de carácter estadístico. Las leyes, las teorías y los modelos que se conforman a partir de esa experiencia propician las condiciones para crear e innovar. Es decir, aplican de forma particular determinadas acciones o medidas que permiten modificar o transformar el entorno y convertirlo de un estado deseado a realidad alcanzada. Desde esta mirada, el reto está en la identificación precisa y correcta del instrumento a seleccionar para conocer la realidad y transformarla, acorde a las necesidades surgidas de la sociedad.

En ese sentido, la revista de San Petersburgo Viestñik Ievropi (El Mensajero de Europa), en su número de mayo de 1872, publicó un artículo dedicado exclusivamente al método de la obra El capital (citado por Marx, 1975).5 En este se afirmaba:

La vida económica nos ofrece un fenómeno análogo al que la historia de la evolución nos brinda en otros dominios de la biología […] Al equipararla a las de la física y las de la química, los antiguos economistas desconocían la naturaleza de las leyes económicas […] Un análisis más profundo de los fenómenos demuestra que los organismos sociales se diferencian entre sí radicalmente como los organismos vegetales de los animales […] Es más el mismo fenómeno está sometido a leyes por entero diferentes debido a la distinta estructura general de aquellos organismos, a la diferenciación de sus diversos órganos, a la diversidad de las condiciones en que funcionan, etcétera. […] el valor científico de su investigación radica en la elucidación de las leyes particulares que rigen el surgimiento, existencia, desarrollo y muerte de un organismo social determinado y su remplazo por otro, superior al primero. (p. 19)

En esa línea los avances de las ciencias naturales se expresan a través del plano analítico y especulativo, con posterioridad a la ocurrencia de los hechos (ex post facto). En el caso de las sociales, el proceso es analizado con anticipación a su manifestación (ex ante facto). Las ciencias sociales y, como parte de ellas las económicas, se ven obligadas a adelantarse a la teoría. Esto, por lógica, es cada vez más necesario, pues permite elevar la capacidad de proyección de la ciencia económica. Por otra parte, es necesario precisar algunos aspectos de orden desde la óptica marxista. En primer lugar, desde la visión del marxismo la economía política es una ciencia que no existe al margen de la filosofía ni de la aplicación práctica de las medidas o acciones que han de transformar los procesos en función de los objetivos de la sociedad futura. Es decir, según esta corriente de pensamiento, la economía debe ser concebida como un todo. Es necesario recordar que en la concepción marxista coinciden, como fuente fundamental para su desarrollo, la economía política inglesa, la filosofía clásica alemana y el socialismo utópico francés.6

Por tanto, la economía es ciencia toda vez que se concreta en el proceso de ampliación del conocimiento y en función de explicar las particularidades de una evolución en su devenir lógico e histórico. Es un arte, en su papel de instrumento, para distribuir los recursos relativamente escasos y balancearlos con las necesidades de la sociedad. Esto se logra concretar, de forma objetiva, en correspondencia con la capacidad de utilizar los métodos, las técnicas y los medios necesarios para resolver los problemas que se presentan.

Un ejemplo concreto de lo anterior se aprecia en la obra de Albritton (2001), quien realizó un acercamiento al método uno-Sekine7 como una variante de la economía política marxista. En este se distinguen tres niveles de análisis sobre el capitalismo y resalta la importancia de la lógica para la plataforma teórica y el análisis histórico. Así, en un primer nivel de análisis, se sustenta la teoría del capitalismo correspondiente a la metódica interna del sistema que se analiza en relación con la teoría del valor. En un segundo nivel, se asume una configuración institucional, estructural y sincrónica, que se aviene al período histórico de desarrollo del capital y tiene en consideración el mercantilismo, la pequeña producción simple o el capitalismo monopolista. Por tercero y último nivel, desde el punto de vista histórico, todos los factores contingentes y determinantes han de ser contemplados

Los aspectos relacionados con la eficiencia, la eficacia y la efectividad, como resultados del proceso de producción, responden al arte con que se combinan las partes que lo integran (producción, distribución, cambio y consumo). Esto puede ser relacionado con el criterio de que la eficiencia deviene arte, mientras la eficacia se sustenta en ciencia. Ambas se ven contenidas en la efectividad en tanto expresan la calidad del proceso.8 La efectividad expresa la calidad en el quehacer y en el qué hacer; es síntesis del proceso desencadenado para calificar la unión dialéctica entre ciencia y arte en la economía como sistema.

Lo anterior se evidencia en la política económica y su papel en el sistema de políticas públicas, en correspondencia con el carácter y particularidad de las relaciones sociales de producción y, por tanto, de las relaciones de propiedad. Por ejemplo, en los países capitalistas el gobierno no puede regular la política económica directamente si no es a través de la política fiscal y otras complementarias. La razón fundamental radica en las características de la propiedad sobre los medios de producción fundamentales que, al ser privados, limitan la gestión directa en la conducción de los procesos económicos por parte del sistema de administración pública.9

Sin embargo, en un país de proyección socialista como Cuba, la política económica se regula a partir de la acción del Estado, y la política fiscal se convierte en un instrumento de segundo grado para la regulación de la economía como gestión de gobierno. En esto último, la economía como ciencia propicia el dominio y conocimiento de las leyes que actúan, así como el grado de maduración de las relaciones de propiedad que le imprimen una cualidad de arte al proceso de gestión con el fin de propiciar su equilibrio. Ello no obvia el carácter de complejidad entre la ciencia, impulsora de la gestión para el desarrollo y el arte de aprovechar las habilidades en vistas de obtener el resultado deseado. La gestión, desde esta realidad, no elimina el surgimiento de contradicciones entre ambas. No obstante, estas deben manifestarse, en su esencia, de manera no antagónica.

En el proceso de construcción del socialismo se propicia la posibilidad de encontrar, a través de las técnicas y métodos adecuados, los consensos pertinentes para generar las soluciones prácticas desde el arte. Se ejecutan y aplican las habilidades necesarias en función de validar el resultado de la economía como ciencia, expresado en la estrategia de desarrollo previamente definida.

La economía, para ser considerada como ciencia, debe ser capaz de transformar su objeto de estudio. El arte es la habilidad de resolver, con la aplicación de los instrumentos adecuados, las contradicciones y problemas que puedan surgir. Esta dicotomía es más necesaria para la economía política burguesa que para explicar el proceso de construcción del socialismo. En este sentido, Marx (1975) hace referencia a las limitaciones que la condición de clase social impone a los economistas burgueses para poner al descubierto el mecanismo económico que mueve al sistema capitalista.

LA ECONOMÍA COMO ARTE

Existe, según Bunge (1992), un criterio del arte como una feliz conjunción de experiencia, destreza, imaginación, visión y habilidad para realizar deducciones de tipo no analítico. Por esta razón, se consideran artes la medicina, la estrategia militar, la política, la publicidad, entre otras.

Es fundamental recordar que los seres humanos son sujetos de la práctica, por lo que Lebowitz (2008) precisa que se necesita regresar al concepto de la modificación simultánea de las circunstancias y la autotransformación. El proceso de lucha por cambiar la realidad circundante, con el objetivo de buscar beneficios para la sociedad, requiere de las acciones colectivas. La unidad se convierte en un fin más que un medio y esto crea las condiciones lógicas para emprender movimientos de mayor envergadura, en dependencia del desarrollo de los seres humanos y su capacidad de entender la importancia de la lucha colectiva para la satisfacción de las necesidades.

El enmascaramiento de la relación entre el capitalista y el trabajador encubre la verdadera naturaleza de la explotación de este último. Lo anterior se expresa, en particular, cuando el primero compra fuerza de trabajo y el segundo recibe la remuneración por la venta.

Al referirse a la mistificación del vínculo entre el capital y el trabajo, el propio Marx (1975) señaló que vuelve invisible la relación efectiva y muestra lo opuesto de esta. Ahí se fundan las nociones jurídicas, tanto del obrero como del capitalista, todos los artificios del modo capitalista de producción, sus ilusiones de libertad y las pamplinas apologéticas de la economía vulgar.

La economía política marxista, toda vez que analiza los problemas básicos que plantea la administración de los recursos y la satisfacción de las necesidades de la sociedad, se apoya en el descubrimiento de las leyes económicas que rigen esos procesos. Además, proyecta y pone en evidencia las teorías y modelos que explican el movimiento del sistema y de sus componentes, según el grado de abstracción en el análisis. Aporta la caja de herramientas para aplicar las habilidades necesarias y apropiadas en la solución de los problemas puestos en evidencia. Es decir, colabora en la elaboración de las políticas públicas, cuyos instrumentos concretos y formas específicas se conciben para la gestión económica.

En este sentido, es válido retomar a Engels (1963) cuando plantea que «la libertad no reside en la soñada independencia de las leyes naturales, sino en el conocimiento de estas leyes y en la posibilidad que lleva aparejada de hacerlas actuar de un modo planificado para fines determinados […]. El libre arbitrio no es, por tanto, según eso, otra cosa que la capacidad de decidir con conocimiento de causa» (p. 139).

Por otro lado, Katz (2019) refiere que las políticas económicas neoliberales, guiadas por fantasías de ventajas comparativas y libre circulación del capital, acentuaron la erosión del excedente en América Latina. Asimismo, sostuvo que los neodesarrollistas pretendieron capturar parcialmente la renta con modelos de regulación estatal y con ese afán concertaron alianzas, con el agronegocio y las altas finanzas, que frustraron la utilización del ansiado excedente para la reindustrialización.

Este autor señala, además, que un tercer tipo de estrategias más radical ̶ con mayor control estatal y redistribución de los ingresos ̶ fue muy hostilizada por el capital concentrado. Lógicamente, todo parece indicar que con la intención de hacer ciencia se cometieron errores de política económica. Los gobiernos de la región latinoamericana que aplicaron dicha estrategia lograron crear trabajo, aumentar el consumo y reducir la pobreza mediante la aplicación de instrumentos. Sin embargo, desde la ciencia, no pudieron demostrar los fundamentos capaces de hacer sostenibles las bases políticas apropiadas para mantener el modelo deseado.

Las leyes económicas reflejan un amplio círculo de conexiones básicas entre los sistemas y los procesos de la vida social. Existen las propias, comunes a todas las formaciones socioeconómicas, y, además, las específicas, que son características de un determinado modo de producción. Las leyes económicas comunes se manifiestan de acuerdo con la acción de leyes específicas. Por tanto, para el estudio de la construcción de una sociedad socialista y su aplicación práctica, hay que tener en cuenta las particularidades del socialismo. Si bien aún no se está en condiciones de identificar específicamente las leyes que, en su totalidad, le son propias, sí es necesario señalar la singularidad de la sociedad que persigue ese objetivo y que ha sido descrita en una adultez como comunismo. Su primer estadio denominado socialismo es solo para concretar el proceso de consolidación del sistema en una segunda fase: la comunista.

LA ECONOMÍA COMO CIENCIA Y COMO ARTE. SU EXPRESIÓN EN LA PLANIFICACIÓN

La capacidad para reflejar las necesidades futuras de la humanidad está determinada no solo por el conocimiento de los instrumentos y métodos que posean el planificador, los hacedores y decisores de políticas, sino también por la identificación con los diferentes estratos de la sociedad que se pretende proyectar y los objetivos que estos intentan alcanzar en lo social, cultural, económico y otras dimensiones.

La conexión coherente entre los objetivos estratégicos y las políticas públicas es una base fundamental para garantizar el éxito de la gestión orientada al cumplimiento de la estrategia. En este marco se manifiesta la planificación en correspondencia con los procesos que son necesarios. A cada uno de ellos le corresponde un determinado grado de abstracción que permita identificar el alcance de la proyección estratégica, la creación de condiciones, los límites de los procesos y la instrumentación de las medidas para lograr el objetivo previsto.

La planificación como proceso va de lo general a lo particular y tiene su expresión concreta en cada uno de los estadios que la caracterizan. Esto cobra mayor importancia en la construcción de una sociedad que persigue el bienestar común de todos sus miembros, sustentado en la prosperidad, sostenibilidad, soberanía e independencia como base de su desarrollo. Para esto, la estrategia, la política pública y la gestión se entrelazan y combinan con el fin de alcanzar el bien común. La planificación, desde su particular transversalidad, permite coordinar y conectar las partes con el todo (Figura 1)



Figura 1. La planificación como proceso en tres niveles de abstracción. 

El carácter proyectivo de la planificación -que se define actualmente como prospectiva- alcanza el grado más alto de desarrollo como instrumento de la administración en el tejido global. Está sustentado en un alto margen de abstracción, condicionado por el dominio que se posea del entorno, tanto interno como externo.

En un segundo nivel, la abstracción alcanza un grado de profundidad medio, es decir, se proyecta en la recreación del escenario que se pretende conseguir mediante las regulaciones apropiadas. Asume los instrumentos, tanto jurídicos como metodológicos y técnicos, necesarios para establecer los límites en torno a los cuales ha de moverse el proceso de toma de decisiones y la ejecutoria para garantizar las medidas que se conciben como soluciones.

Desde esa óptica, la planificación adopta ahora un nuevo matiz, el de medio de diseño para la política, entendida esta última como el curso de acción que enmarca las medidas a aplicar y que define su rango y alcance, en particular como política pública.

En la dimensión gestión la abstracción que se requiere muestra su nivel más cercano a la realidad en la que tienen lugar los procesos. Se hace imprescindible, por tanto, contar con la información necesaria y veraz. La disponibilidad informativa condicionada por el grado de conocimiento del planificador, del analista y del equipo decisor es sustancial para estar en condiciones de asegurar la acción adecuada en vistas de lograr el resultado deseado. Como parte de este componente es necesaria una sólida disciplina administrativa que responda a las necesidades perentorias y objetivamente concebidas, lo cual está condicionado por el dominio del entorno que se pretende transformar. Es dependiente de la utilidad que brinda la selección adecuada del método y del instrumento para regular y gestionar la actividad económica. Esta última no se considera un proceso independiente, pues solo brota de la experticia, deseo o interés del ejecutor de la proyección y requiere de evaluación mediante la gestión para resultados.

A partir del año 2011 se desarrolló en el país una nueva etapa del proceso de actualización del modelo económico y social para la construcción del socialismo. Este se basó en los denominados Lineamientos de la Política Económica del Partido y la Revolución, aprobados en el VI y VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) y fueron posteriormente analizados y aprobados por la Asamblea Nacional del Poder Popular, como máximo órgano legislativo. Así, la proyección estratégica para la construcción socialista en el país se convirtió en objetivo desde su entorno estatal, refrendado por instrumentos y recursos jurídicos propios.

Se coincide con Fernández Estrada (2019) en lo referido a las alternativas del modelo para el funcionamiento de la economía socialista. Esto se convierte en uno de los más importantes problemas científicos a explicar por la economía política del socialismo. Habría que agregar que esta ha de superar la mirada estrecha de que solo existen dos alternativas excluyentes: el modelo centralizado y el descentralizado. Es factible identificar un conjunto de variables interdependientes con potencialidades para marcar matices y diferencias determinantes que ampliarán, sustancialmente, la variedad de modelos posibles.

El proceso de transformaciones en Cuba presenta una gran cantidad de manifestaciones que, desde lo jurídico, lo social y lo económico, han propiciado introducir los cambios necesarios para avanzar en el perfeccionamiento de la gestión para la construcción del socialismo cubano. En ese proceso, aún en desarrollo, ha tenido lugar la aplicación de una de las acciones más importantes y riesgosas para alcanzar y consolidar el objetivo estratégico de la Revolución y del pueblo cubano: la denominada Tarea Ordenamiento.

Esta lleva implícita el reordenamiento de aquellos componentes que determinan la esencia del sistema socialista. Al mismo tiempo, incorpora procesos que han de ocupar un lugar novedoso en la conducción de la política económica, para garantizar la estrategia que conduzca al desarrollo y afianzamiento de esta primera fase del modo de producción comunista. El colofón que marca el logro del objetivo trazado está condicionado por la gestión conveniente del modelo socioeconómico diseñado ante la realidad concreta.

En este contexto, la innovación y la creatividad se convierten en un dúo inseparable, cuyos efectos se han de materializar al medir el incremento de la satisfacción de las necesidades de la sociedad cubana. A su vez, la interacción de esos elementos ha de conjugarse en el ejercicio práctico y teórico, en pos de lograr el mejor resultado concreto de la economía cubana. Asimismo, deben crearse, con el arte necesario, los niveles de producción y servicios adecuados, sustentados en el conocimiento y respeto. Es necesario tomar como punto de partida la ciencia económica y aquellos principios que resultan inviolables para preservar la singularidad de la construcción de una sociedad socialista en Cuba.

El sustento teórico y científico, en articulación con métodos y herramientas para la actualización del modelo socioeconómico cubano, en particular con la Tarea Ordenamiento, puede considerarse como la expresión simbiótica más reciente de la economía como ciencia y como arte.

CONCLUSIONES

Es posible considerar que, desde una mirada de la economía como ciencia y arte, la experiencia de la transformación cubana va mucho más allá del cambio formal, para enraizarse en un producto propio, singular. Se ha demostrado que la capacidad de identificar, analizar y desarrollar la construcción del socialismo en Cuba responde a la necesidad, en primera instancia, de la mayoría de la población. Este sistema se erige a voluntad, y esa voluntad hay que educarla, desarrollarla y preservarla.

Lo más importante es su impacto cualitativo, caracterizado por las regularidades propias del socialismo cubano. Estas deben responder a la satisfacción de las necesidades sociales, en su expresión más generalizadora, y en lo particular, a las del ser humano, en plena correspondencia con la preservación de la naturaleza.

Por tanto, la aplicación de estas reglas presupone que la sociedad conozca no solo la esencia y el mecanismo de su acción, mediante la ciencia, sino también la realización del conocimiento social en la actividad práctica, como arte. En efecto, la riqueza solo brota del trabajo y su distribución depende de lo que cada cual ha sido capaz de aportar, según las normas de dicha sociedad. Esta es otra manera de identificar el papel de la economía como ciencia y como arte mientras el ser humano participa en ambas dimensiones.

REFRENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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12. Marx, K. (1975). El capital. Tomo I. Vol. 1. Libro Primero. Siglo XXI. [ Links ]

NOTAS ACLARATORIAS

21 No obstante, desde la percepción de una amplia representación de economistas, la referencia a la economía como ciencia social es excluida en buena parte de sus razonamientos y conclusiones. En ocasiones se percibe como algo ajeno al comportamiento humano y material, en general, como si tuviera existencia propia al margen de la realidad circundante.

32 La ciencia de la economía habrá cumplido su misión apenas la economía anárquica del capitalismo haya desaparecido para dar paso a un orden económico planificado y organizado, dirigido sistemáticamente por todas las fuerzas laborales de la humanidad. La victoria de la clase obrera moderna y la realización del socialismo será el fin de la economía como ciencia.

43 Resulta un aspecto a tener en cuenta las diferencias existentes entre lo particular y lo singular, para comprender el espectro en que evolucionan los procesos y evaluar con objetividad la importancia de las decisiones que se adoptan y que responden a condiciones específicas del objeto social que se analiza.

54 Hijo de John Neville Keynes y reconocido economista que desarrolló aportes a la ciencia económica desde una mirada del desarrollo del capital.

65 Esta cita fue tomada del epílogo a la segunda edición de El capital (1975). Aquí Marx reprodujo parte de un artículo publicado en la revista Viéstñik Ievropi (El Mensajero de Europa), en mayo de 1872.

76 Todas reconocidas como fuentes del marxismo y analizadas por Carlos Marx en múltiples estudios que culminan con su obra cumbre: El capital.

87 El método uno-sekine fue introducido por el economista político japonés Kozo Un en el siglo xx.

98 Mientras la eficiencia, tiene como fundamento general el aprovechamiento de los recursos utilizados en la creación de un producto, la eficacia se centra en la adopción de la decisión correcta y la efectividad en la relación entre ambas: alcanzar el resultado previsto, de la manera adecuada y con la calidad requerida.

109 Lógicamente en primera instancia porque lo que confiere un carácter distinto es el grado de participación de la sociedad en el ejercicio y adopción de las decisiones fundamentales para su propio beneficio, y no para el provecho de los poseedores del capital.

* Autor para la correspondencia: ponsduarte.hugo@gmail.com

domingo, 23 de enero de 2022

Noticia de ASSA 2022: la corriente económica mayoritaria y la heterodoxa. Comentarios de lectores en el Blog del autor

 Por Michael Roberts Sin Permiso


El fin de semana pasado se celebró la conferencia anual de la Asociación Americana de Economía (ASSA 2022). Este año fue una conferencia virtual, pero aún así hubo una miríada de presentaciones y sesiones en la mayor conferencia de economía académica del mundo, con muchos de los grandes nombres de la teoría economica dominante en los seminarios en la web.

Suelo dividir las sesiones de la conferencia en dos secciones: en primer lugar, las sesiones basadas en los paradigmas de la economía dominante, es decir, los modelos neoclásicos y marginalistas de equilibrio general; y en segundo lugar, las sesiones basadas en la economía heterodoxa radical (postkeynesianos, institucionalistas e incluso modelos marxistas). Las primeras sesiones son múltiples y muy concurridas; las segundas, normalmente a cargo de la Unión de Economía Política Radical (URPE), son pequeñas y poco concurridas. Pero, por supuesto, estas últimas suelen aportar mayor riqueza a nuestra comprensión de la economía política.

Las sesiones principales de este año estuvieron naturalmente centradas en lo que está ocurriendo y va a ocurrir con la economía estadounidense, la economía mundial y el Sur Global a medida que las economías se recuperan de la pandemia del COVID. Sorprendentemente, en una de las sesiones la ex economista jefe de la OCDE, Catherine Mann, se mostró decididamente pesimista sobre el futuro a largo plazo de la economía estadounidense. En su opinión, EE.UU. es una economía de baja inversión y baja productividad, con una gran desigualdad y con pocas perspectivas de convertirse en una economía más igualitaria y caracterizada por una mayor inversión, unos mercados laborales fuertes y una mejor productividad. «¿Y si el auge derivado de las decisiones políticas no cataliza una actividad sostenida del sector privado, se producirá una espiral de inflación? Si es así, las políticas económicas tendrán que recortarse, lo que llevará a un colapso», advirtió.

Mann se preguntó cómo conseguir que aumente la inversión. Al parecer, en las encuestas, un mayor número de directores generales de las principales empresas esperan que continúe el bajo crecimiento económico anual del 1,5-2,0%, en lugar de las expectativas oficiales más optimistas de más del 4%. Y las previsiones de aumento de la inversión sólo llevarían los niveles de capex a los de 2019. Las empresas estadounidenses están atesorando hasta 3,17 billones de dólares en efectivo y se preparan para recomprar aún más de sus propias acciones, mientras duplican las fusiones, en lugar de invertir productivamente. Un mayor número de fusiones reduciría la propia competencia necesaria para la innovación en las economías capitalistas. Así que Mann calculó que el crecimiento económico de EE.UU. durante el resto de la década de 2020 sería aún más bajo que en la década anterior (que he llamado la Larga Depresión).

En cambio, fue el economista de la izquierda liberal Joseph Stiglitz quien puso una nota de optimismo. Alabando el impulso que la Bideneconomía ha dado a la economía estadounidense, es decir, el gasto fiscal en infraestructuras, Stiglitz consideró que el periodo posterior a la COVID era un posible «punto de inflexión para que la economía estadounidense» saliera de su bache de bajo crecimiento anterior al COVID. Stiglitz considera que había claros indicios de un cambio en la política económica del gobierno hacia una macrogestión keynesiana y también más medidas para reducir el enorme aumento de la desigualdad de la riqueza y la renta en los últimos 40 años. Sus pruebas de este optimista punto de inflexión fueron escasas en comparación con la dura realidad de los datos presentados por Mann.

El neoclásico antikeynesiano John Taylor no tuvo tiempo para la visión optimista de Stiglitz sobre la Bideneconomía, argumentando las limitaciones del gasto fiscal. Sus modelos econométricos, dijo Taylor, mostraban que el aumento del crecimiento económico después de la pandemia dependería más de las «políticas estructurales» -reducción de impuestos, regulación y liberalización de los mercados financieros y el comercio- que de las políticas keynesianas anticíclicas. De hecho, en otra sesión, en una línea similar, los economistas argumentaron que la capacidad de aumentar los déficits fiscales era limitada. La verdadera manera de evitar la espiral de la deuda del sector público a partir de los déficits presupuestarios permanentes era aumentar el crecimiento del PIB real, pero si éste se mantiene bajo, se necesitarán superávits presupuestarios, es decir, austeridad fiscal para estabilizar la deuda desbocada. Los austerianos estaban muy presentes en la ASSA de este año.

Por último, Larry Summers, ex secretario del Tesoro con Clinton y otro gurú keynesiano, resumió la confusión existente entre los principales economistas estadounidenses, al argumentar que si bien la Bideneconomía con el aumento de los impulsos fiscales era «el experimento político más audaz de los últimos 40 años», «podría conducir a un crecimiento rápido, a la estanflación o a la recesión, cada uno con más o menos la misma probabilidad». Y como dijo Jason Furman, ex asesor económico de Barack Obama, en otra sesión, «es imposible calcular cuándo se producen las crisis, ya que podrían ser sólo una casualidad, como lo fue la COVID». Eso fue útil. Lo que nadie mencionó fue que el llamado impulso fiscal de Biden estaba cayendo de todos modos y se revertiría en pocos años. Así que el «audaz experimento» no es realmente tan audaz, mientras que las «medidas estructurales» más profundas no están en la agenda en absoluto.

El tema de actualidad para los principales macroeconomistas en la ASSA fue el aumento de la inflación. Con una tasa de inflación anual en EE.UU. de más del 6%, la más alta de los últimos 40 años, la cuestión que se debatió fue si la Reserva Federal de EE.UU. debería acelerar su política monetaria para apagar las llamas con subidas de los tipos de interés y/o reducciones de las compras de bonos durante 2022. Dependiendo de si estos economistas pensaban que el aumento de la inflación era el resultado de los cuellos de botella de la oferta a corto plazo o el resultado de una demanda excesiva por los bajos tipos de interés y el impulso fiscal, tomaron diferentes bandos sobre si la Fed debería acelerar el «endurecimiento» monetario o no.

El debate se prolongó en varias sesiones, pero lo interesante es que hubo consenso en una cosa: que el aumento de la inflación no estaba causado por las subidas salariales. Los datos mostraban sólo modestas subidas salariales y, de hecho, menos que la inflación de los precios, por lo que los salarios reales estaban cayendo. Así que no es culpa de los trabajadores. Lo que preocupa a la corriente dominante es que los trabajadores reaccionaran a las subidas de precios intentando compensarlas con huelgas, etc., para conseguir salarios más altos. Eso sería desastroso para la rentabilidad del capital y podría devolver a la economía estadounidense a la espiral salarios-precios de los años 70 que condujo a la «estanflación» y, finalmente, a fuertes aumentos del coste de los préstamos y a una profunda recesión. Así que tanto los keynesianos como los neoclásicos estaban de acuerdo en evitar subidas salariales «excesivas».

Pero, ¿funciona la política monetaria para controlar la «demanda agregada» y la inflación? El balance empírico de impulsar el crecimiento en la Gran Depresión de los años 30 fue negativo, e incluso Keynes estuvo de acuerdo en ese momento. Y la evidencia de los últimos 30 años de desaceleración de la inflación por debajo de los objetivos de los bancos centrales sugiere que la flexibilización monetaria tuvo poco efecto. Así que la idea de que una política monetaria más estricta controlará la inflación es muy dudosa. Sin embargo, algunos postkeynesianos parecen pensar que los tipos de interés del banco central pueden controlar los tipos de interés en toda la economía y así controlar la inflación.

Mientras que la corriente principal estaba dividida en cuanto a la probabilidad de que la economía estadounidense se recupere a un ritmo más rápido o simplemente se hunda de nuevo en la depresión de bajo crecimiento anterior al COVID, había bastante acuerdo en cuanto a las débiles perspectivas para el resto del mundo, especialmente en el Sur Global. Los déficits disminuirán, pero la deuda aumentará. La actual economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, recordó a los asistentes en otra sesión que la depresión pandémica había sido realmente global, con el 90% de las naciones del mundo en depresión. Las cosas están mucho peor que en la Gran Recesión de 2008-9, especialmente para las economías emergentes e incluso para China e India, dos economías que evitaron la Gran Recesión entonces. De hecho, el 60% de las economías de bajos ingresos, las más pobres, se encuentran en «dificultades de endeudamiento», es decir, no pueden «servir» sus deudas.

En otra sesión sobre las economías emergentes tras el COVID, el destacado economista internacional Barry Eichengreen señaló que «la relativa escasez de quiebras bancarias y accidentes financieros habla de políticas macro y micro prudenciales más sólidas que también servirán a los mercados emergentes en el futuro». Pero el endeudamiento ha aumentado fuertemente y se ha interrumpido la escolarización y la formación de capital humano. Así que «los cambios en las cadenas de suministro globales y un ritmo más rápido de automatización dificultarán el camino tradicional hacia mayores ingresos para muchos países de renta media». La economista Franziska Ohnsorge realizó un estudio sobre el impacto de las recesiones profundas en el crecimiento potencial. Las recesiones dejan un legado de menor crecimiento potencial cuatro o cinco años después de su inicio. Así que la «cicatrización» de las economías tiene un impacto duradero de las recesiones. Concluyó que la pandemia «agudizará la ya esperada desaceleración del crecimiento potencial durante la próxima década».

Pero, ¿qué pasa a más largo plazo con las economías avanzadas? ¿Pueden las principales economías capitalistas dar la vuelta a su baja tasa de crecimiento de la productividad y abrir una nueva era de vida? De nuevo, en una sesión sobre el futuro de la economía mundial, Catherin Mann lo dudó. Como dijo: «Mucha gente habla de ‘volver a la normalidad’ cuando la pandemia esté finalmente controlada. Tenemos que esperar que la economía mundial no vuelva a la ‘normalidad’ anterior a la pandemia. La productividad ha sido demasiado baja, la desigualdad demasiado alta, la globalización en retroceso y el cambio climático sin control». No esperaba muchos cambios.

De nuevo, en contraste, el izquierdista liberal Joseph Stiglitz se mostró más confiado en que la productividad podría aumentar gracias a la mejora de los acuerdos globales de cooperación (¡!). Y otros ponentes de la corriente principal argumentaron que la caída de la pandemia había «acelerado el desarrollo y la adopción de soluciones tecnológicas digitales en busca de la continuidad y la resistencia empresarial y económica». Así que «hay una posibilidad razonable de que la economía mundial post-pandémica experimente un aumento de la productividad y el crecimiento, incluso mientras se adentra en una transición energética en busca de la sostenibilidad». Mary Amiti calcula que los «efectos indirectos» de la productividad de las empresas multinacionales innovadoras pueden aumentar la productividad de las empresas más pequeñas del mismo sector en aproximadamente un 10% al cabo de cinco años.

Este optimismo no fue compartido por el principal economista que estudia el impacto en la productividad de las tecnologías digitales de IA. Daron Acemoglu consideró que la IA había tenido hasta ahora poco impacto en la mejora de la productividad de las economías. La difusión no se ha extendido de los sectores tecnológicos a otros sectores ni ha habido un aumento de los beneficios. Su respuesta fue que las empresas no deberían limitarse a obtener beneficios, sino que deberían aspirar a mejorar la producción. Parece que la gran historia de la innovación del COVID sigue siendo lo que el veterano economista neoclásico Robert Solow (que ahora tiene 97 años) dijo, y es célebre, en 1987 sobre la era de la informática: «Veo innovación en todas partes, excepto en las estadísticas».

Hubo otros dos grandes temas en la sección principal de ASSA: el cambio climático y las emisiones de carbono; y China. La corriente principal aborda el calentamiento global y el cambio climático exclusivamente desde el aspecto del mercado, es decir, cuál debe ser el precio del carbono para abarcar los «costes sociales» de las emisiones de carbono. Los economistas que participaron en la sesión de la Sociedad de Análisis Beneficio-Coste debatieron las últimas estimaciones sobre los precios del mercado del carbono para mitigar las emisiones de carbono. Todos llegaron a la conclusión de que el precio del carbono seguía siendo demasiado bajo en los mercados de carbono existentes. Los precios debían ser al menos de 100 dólares por tonelada y esa estimación no ha dejado de aumentar desde que se hicieron tales estimaciones.

Las subvenciones a la energía renovable y a otras tecnologías de mitigación del carbono tampoco servirían, porque eran demasiado pequeñas y demasiado específicas. Un factor clave para acertar con el precio es la tasa de descuento utilizada para reflejar los costes actuales para el PIB de la fijación del precio de las emisiones de carbono en el futuro. Gernot Wagner, de la Universidad de Nueva York, demostró que la tasa de descuento era demasiado alta en la mayoría de los estudios (4%), lo que llevaba a una estimación del precio social de las emisiones de carbono demasiado baja. Se requería la mitad de esa tasa y quizá menos.

Y en cuanto a la regulación de la producción de combustibles fósiles, también era inadecuada, si es que no empeoraba las cosas. El economista estadounidense Ashley Langer consideró que «los mercados eléctricos regulados de Estados Unidos han hecho la transición del carbón al gas natural más lentamente que los mercados reestructurados». A largo plazo, «las empresas de servicios públicos deciden qué centrales retiran y en qué nuevas tecnologías invierten». Así que la regulación ralentizó la transición energética del carbón al gas natural».

En cuanto a China, todas las sesiones principales parecían estar diseñadas para describir China como un país que fracasa económicamente y que lleva a cabo políticas económicas nefastas en el extranjero, especialmente en otros países más pobres. Panle Jia Barwick afirmó que si las autoridades chinas desregularan la entrada de las empresas en los mercados, la productividad aumentaría de forma generalizada, es decir, que una mayor libertad para las empresas capitalistas beneficiaría a la economía. Y Jun Pan consideró que las condiciones crediticias favorables a las empresas estatales por parte de los bancos del Estado significaba que las empresas no estatales estaban perdiendo su ventaja de siempre sobre las empresas estatales en cuanto a rentabilidad y eficiencia. Es de suponer que esto es una mala noticia.

Pero otro estudio de Zheng Michael Song demostró que las empresas privadas que colaboraban estrechamente con las empresas estatales habían aumentado la «producción agregada del sector privado entre un 1,5 y un 2% anual entre 2000 y 2019». Así que el sector estatal era un factor positivo esencial para el sector capitalista. En un plano más amplio, Meg Rithmire caracterizó a China como «capitalista de Estado», pero en un sentido especial, a saber, que ha surgido un modelo de «partido-estado» resurgente, «motivado por una lógica de supervivencia política», en lugar de las «conceptualizaciones conocidas del capitalismo de Estado».

En lo que respecta a la política y la actividad exterior, China ha sido objeto de una dura crítica por parte de la corriente económica mayoritaria. Los préstamos y las salidas de IED de China hacia otros países, principalmente hacia el Sur global, han sido objeto de escrutinio en los últimos años. Carmen Reinhart señaló que las salidas no sólo se producen a través de las instituciones financieras estatales, sino que cada vez más el sector capitalista chino constituye el principal canal de salida de la inversión extranjera de cartera. Christoph Trebesch realizó un análisis sistemático de las condiciones legales de los préstamos exteriores de China a través de 100 contratos entre entidades estatales chinas y gobiernos prestatarios de 24 países en desarrollo de África, Asia, Europa del Este, América Latina y Oceanía, y los comparó con los de otros acreedores bilaterales, multilaterales y comerciales. Llegó a la conclusión de que los contratos mostraban a China «como un prestamista potente y comercialmente hábil con el mundo en desarrollo». ¿Puede ser esto malo?

En otra sesión, los ponentes afirmaron que China ocultó la cantidad de deuda contraida por los prestatarios. Al parecer, el 50% de los préstamos de China a los países en desarrollo no se comunican al FMI ni al Banco Mundial. «Estas «deudas ocultas» distorsionan la vigilancia de las políticas, la valoración del riesgo y los análisis de sostenibilidad de la deuda». Pero, ¿ponen a los Estados de las economías emergentes prestatarios en una «trampa de la deuda» peor que la del FMI y el Banco Mundial y otros prestamistas del sector privado del Norte Global? En realidad, las pruebas demuestran que el servicio de los préstamos de China es mucho más manejable que el del FMI. Lo que ocurre es que las economías emergentes son tan pobres y ya están muy endeudadas, que las dificultades de endeudamiento han aumentado considerablemente durante el COVID.

*****

En esta segunda parte sobre la conferencia anual de economía de la ASSA, examino las ponencias y presentaciones realizadas por economistas radicales y heterodoxos. Estas presentaciones están en su mayoría bajo los auspicios de las sesiones de la Unión de Economía Política Radical (URPE), pero la Asociación de Economía Evolutiva también proporcionó un paraguas para algunas sesiones.

La corriente principal se centró en si la economía estadounidense y mundial se recuperaría con fuerza o no tras la COVID; si el aumento de la inflación acabaría por remitir o no y qué hacer al respecto. Las sesiones heterodoxas se centraron más, como era de esperar, en las fallas de las economías capitalistas modernas y en por qué ha aumentado la desigualdad de la riqueza y los ingresos.

Curiosamente, este año la mayoría de las ponencias heterodoxas procedían del marco postkeynesiano y no de la economía política marxista. La ponencia más interesante fue la de Al Campbell, de la Universidad de Utah, y Erdogan Bakir, de la Universidad de Bucknell. Bakir examinó la dinámica de las recesiones estadounidenses desde 1945 a través del prisma del modelo de beneficios kaleckiano (Bakir y Campbell (AFEE 2022).pdf )

Ahora bien, he discutido la diferencia entre los modelos de beneficios de Kalecki y Marx en muchas ocasiones en mi blog. El documento de Bakir y Campbell esboza las macroidentidades del modelo de Kalecki. Pero en pocas palabras, ambos modelos agregados pueden reducirse a esta simple fórmula

Beneficio = Inversión + Consumo capitalista

Pero se trata de una identidad: el beneficio total debe coincidir con el gasto total de los capitalistas (invertir y consumir) por definición. Se supone que los trabajadores gastan y no ahorran sus salarios. Como dijo Kalecki: «los trabajadores gastan todo lo que ganan, mientras que los capitalistas ganan todo lo que gastan».

Esto resume la diferencia con Marx. Kalecki sostiene que la dirección de la causalidad en la identidad es de la inversión al beneficio, mientras que Marx sostiene que la dirección de la causalidad es del beneficio a la inversión. Kalecki parte de la inversión como algo dado y los capitalistas invierten para «realizar» beneficios. Marx comienza con los beneficios como algo dado y los capitalistas invierten o consumen esos beneficios. Kalecki, al más puro estilo keynesiano, considera que las economías capitalistas son impulsadas por la demanda agregada y que la inversión capitalista es parte de esa demanda, por lo que los beneficios son simplemente el «residuo» o el resultado de la inversión. Por el contrario, Marx considera que las economías capitalistas son impulsadas por el beneficio, que proviene de la explotación de la fuerza de trabajo, proporcionando los beneficios para la inversión. Kalecki elimina de su modelo cualquier atisbo de la ley del valor y la explotación de Marx, que para éste es primordial.

En mi opinión, esto supone una diferencia fundamental porque la teoría marxista de las crisis en el capitalismo depende de lo que ocurre con el beneficio, en particular, con la tasa de beneficio. Para Marx, las crisis son causadas por la falta de plusvalía extraída del trabajo; para Kalecki, son causadas por la falta de demanda de bienes de inversión por parte de los capitalistas y de bienes de consumo por parte de los trabajadores.

Pero sigue siendo cierto que la macroidentidad de ambos modelos es la misma. El documento de Bakir-Campbell parte de ahí y «analiza los componentes del beneficio kaleckiano, a diferencia de sus determinantes». Utilizando las cuentas de la renta nacional de EE.UU., Bakir y Campbell delinean cuánto va a los diferentes sectores de la clase capitalista, es decir, cuánto a los banqueros, a los accionistas y a los capitalistas y en intereses, dividendos y consumo capitalista.

El cuadro 2 de su documento muestra que la participación de los ingresos del propietario en los beneficios fue, por término medio, del 47,6% durante la Edad de Oro (I-IV) y se redujo al 34,4% en el período del neoliberalismo (VII-XI). La parte de los beneficios no distribuidos también se redujo bastante, pasando del 17,4% durante la Edad de Oro al 10,3% en el periodo neoliberal. La parte de los ingresos por alquileres también disminuyó del 13,8% al 9% entre estos dos períodos. Sin embargo, la proporción de los pagos de intereses netos y de los pagos de dividendos netos en los beneficios aumentó sustancialmente en el periodo neoliberal en comparación con la Edad de Oro: del 10% al 28,7% para los pagos de intereses netos y del 11,2% al 17,6% para los pagos de dividendos netos. «Los datos confirman que el neoliberalismo ha supuesto una importante redistribución de la renta de las empresas a los rentistas y accionistas. En la medida en que esta redistribución reduce el ahorro de las empresas, desalienta la inversión».

En otras palabras, hay pruebas fehacientes de que los capitalistas desviaron más de sus beneficios de la inversión productiva para obtener más beneficios de la especulación financiera en el periodo neoliberal. Esto explica la disminución del crecimiento de la inversión productiva y la expansión de las finanzas. Desgraciadamente, utilizando el modelo de Kalecki, Bakir-Campbell ocultan la causa marxista de este cambio; a saber, la caída de la tasa de beneficio en los sectores productivos. Pero, como dicen, los determinantes de la rentabilidad no eran el objetivo del trabajo.

En otro documento de Bakir y Campbell, los autores consideran el papel del aumento de la deuda en la promoción y el apoyo de esa mayor tasa de beneficio. En esta ponencia, Al Campbell argumentó que las finanzas no eran un parásito del sector productivo, como sostienen economistas como Michael Hudson; ¡era peor que eso! Eso es porque frena la acumulación productiva. Si sólo fuera parasitaria, ¿por qué los estrategas del capital dejaron que la deuda en todas sus formas se expandiera durante el periodo neoliberal? El neoliberalismo no puede reducirse a la llamada «financiarización»; el neoliberalismo tuvo muchas características diferentes, todas ellas dirigidas a aumentar la rentabilidad en la que el aumento del crédito/deuda juega un papel importante, pero a expensas de la inversión productiva. Por tanto, es una ilusión reformista que el capitalismo pueda volver a la Edad de Oro del rápido crecimiento de la inversión y la producción controlando o frenando la deuda.

Otro tema de varios trabajos sobre la ralentización del ritmo de la inversión y la productividad en las economías capitalistas modernas fue la opinión de Keynes-Kalecki de que se debía a la reducción de la participación del trabajo en la renta nacional, de modo que el crecimiento de la demanda agregada se ralentizó. Thomas Michl, de la Universidad Colgate, consideraba que la cuota salarial regula el cambio técnico que ahorra trabajo y el empleo regula su sesgo de uso de capital. Así que el estancamiento secular bajo el capitalismo neoliberal ha sido impulsado por una combinación de disminución de la inversión y reducción del poder de negociación de los trabajadores más que por la ralentización del cambio técnico y el crecimiento de la población. Esto aumenta la cuota de beneficios y, por tanto, reduce las tasas de cambio técnico, de acumulación de capital y de crecimiento de la población. Nuevamente, esta es una teoría opuesta a la de Marx.

Del mismo modo, Carlos Aguiar de Medeiros y Nicholas Trebat argumentan, «basándose en la economía política clásica y en el enfoque de los recursos de poder», que «el factor clave detrás de la creciente desigualdad salarial y de ingresos de este período fue la disminución del poder de negociación de los trabajadores», más que la globalización o el cambio técnico. Seguramente es correcto que la demolición del poder sindical en el período neoliberal tuvo un efecto importante en la reducción de la participación del trabajo en los ingresos nacionales. Pero no se deduce que la reducción de la participación del trabajo fuera la causa de las crisis de la producción capitalista después de 1980, como sostienen los postkeynesianos cuando se refieren a las «economías basadas en los salarios».

Otra variante de este análisis poskeynesiano de las crisis capitalistas fue presentada por John Komlos, de la Universidad de Munich. Partiendo de la aceptación de la opinión de Keynes de que «creo que el capitalismo, sabiamente gestionado, puede ser probablemente más eficiente para alcanzar los fines económicos que cualquier otro sistema alternativo aún a la vista», Komlos consideró que la crisis pandémica fue tan grave porque la economía capitalista ya era frágil. Por lo tanto, bastó un «cisne negro» como la pandemia para que se derrumbara. La idea de los cisnes negros, o «incógnitas desconocidas» en el extremo del espectro de la probabilidad, fue ofrecida como explicación de la Gran Recesión por algunos en 2008-9 siguiendo la opinión del analista financiero Nassim Taleb de que el azar manda. En aquel momento argumenté que la explicación de los cisnes negros sobre las caídas (es decir, el azar) no podía explicar las crisis regulares y recurrentes (¿cada vez eran por azar?).

Pero qué hacer para evitar o suavizar las depresiones en el capitalismo. En los círculos heterodoxos se ha adoptado una alternativa política muy popular, a saber, más gasto público e incluso déficits presupuestarios permanentes financiados por la creación de dinero según la Teoría Monetaria Moderna (TMM). La TMM encontró cierto apoyo en las sesiones heterodoxas. Devin Rafferty, de la Universidad de San Peters, consideró que el economista heterodoxo Karl Polanyi y la TMM estarían de acuerdo en el proceso de creación del dinero y en los mecanismos que regulan su valor. Polanyi habría adoptado las medidas políticas de la TMM de «garantía de empleo» y «finanzas funcionales» -los dos elementos básicos del enfoque de la TMM- que, en su opinión, fomentarían la paz internacional, la libertad nacional y la libertad individual. Creo que esto nos dice algo sobre la forma de marxismo de Polanyi y la TMM.

Mucho más crítico con la TMM fue Brian Lin, de la Universidad Nacional de Chenghi. Lin argumentó que la inversión pública de las empresas estatales sería mucho más eficaz para evitar las depresiones que la TMM. La inversión estatal «es más una creación oportuna de las instituciones avanzadas para sostener las economías mundiales que un fenómeno político-económico como el MMT». Sería mucho mejor que un país adoptara una política decisiva de nacionalización de empresas privadas con dificultades financieras en lugar de emitir más dinero para los desempleados. La opinión de Lin fue muy criticada por algunos asistentes, que consideraron que las empresas estatales eran burocráticas e ineficientes en comparación con el sector privado y no se podía confiar en ellas. Lin no respondió con el modelo chino como historia de éxito de la inversión pública, sino, de entre todos los países, con las empresas estatales de Suecia.

Sin embargo, cuando se trató de soluciones de inversión para el llamado Sur Global, se apoyó la idea de ampliar los bancos públicos de desarrollo. Gaëlle Despierre Corporon, de la Universidad de Grenoble, consideró que tales instituciones «pueden dar un impulso positivo a las relaciones globales entre el Sur y el Norte y convertirse en instituciones dinámicas capaces de ofrecer nuevas perspectivas de financiación del desarrollo a largo plazo y garantizar la coherencia del sistema global». Así que, aparentemente, el sector público puede trabajar a nivel global pero no a nivel nacional.

Esto nos lleva a la creciente desigualdad mundial de la riqueza y la renta, un tema importante, ignorado en la ASSA de este año por la corriente principal, pero retomado en una ponencia de Víctor Manuel Isidro Luna, de la Universidad del Mar. Señaló que la mayoría de los países del mundo no están alcanzando el nivel de los países ricos. Así que la desigualdad «entre países» ha aumentado. En particular, entre los países latinos más ricos y los más pobres sigue existiendo «un abismo insalvable». Los países más pobres a nivel mundial se vieron perjudicados por la dependencia de la inversión extranjera de cartera a corto plazo y a largo plazo por la IED, que estaban controladas por los países más ricos. Esto dejó a los países más pobres en manos de los más ricos. Por tanto, los mercados abiertos no pueden ser el modelo de desarrollo para los países más pobres.

En algunas sesiones también se habló de la desigualdad «dentro del país». Algunos economistas noruegos consideraron que las rentas del trabajo son el factor más determinante de la riqueza, excepto entre el 1% más rico, donde las rentas del capital y las ganancias de los activos financieros son más importantes, más o menos como cabría esperar en una economía capitalista. Alicia Girón, de la UNAM México, también confirmó que el reciente aumento de la desigualdad está asociado al incremento de la valoración de los activos, en contraposición a la acumulación de capital, tanto a nivel mundial como dentro de los países, y no está impulsado por factores potencialmente espurios como los cambios demográficos y el crecimiento. En otras palabras, el 1% más rico gana sobre todo por el aumento de los precios de los activos inmobiliarios y financieros.

Uno de los principales activos financieros nuevos para los ricos ha sido la aparición de las criptomonedas. Utilizando la conceptualización marxista del dinero, Juan Huato, del St Francis College, argumentó que los compradores de criptomonedas no estaban obteniendo un gran activo monetario descentralizado, sino que seguían dependiendo del Estado «del que imaginan haber escapado». Edemilson Parana, de la Universidad Federal de Ceará, consideró que el Bitcoin no podrá establecerse como alternativa al sistema monetario actual, ya que no cumple los requisitos elementales del dinero. A pesar de su declarada búsqueda de sustitución del dinero mundial, de estabilidad monetaria frente al supuestamente «inflacionista» dinero estatal y de «despolitización», descentralización y desconcentración del poder monetario, lo que se observa empíricamente es precisamente lo contrario: bajo volumen y rango de circulación, gran inestabilidad frente al dinero estatal, ineficiencia transaccional (económica, ecológica, etc.) y mayor concentración relativa del poder político y económico entre sus usuarios. En definitiva, el incumplimiento de las aspiraciones neoliberales radicales del Bitcoin demuestra que el intento de sus creadores y entusiastas de vaciar el dinero de su contenido social, es decir, de «neutralizarlo», en el capitalismo, es inviable.

Michael Roberts habitual colaborador de Sin Permiso, es un economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2022/01/12/assa-2022-part-one-the-mainstream/pal/Traducción:G. Buster

Comentarios Varios en el Blog del autor:

- Gracias Michael por aguantar e informar. Parece que todo fue considerado, analizado y discutido excepto el elefante en la habitación. ¿Puede la FED actuar contra la inflación sin colapsar los mercados? Todo lo demás es bastante irrelevante. Si el mercado de acciones 'demasiado grande para quebrar' de 54 billones de dólares colapsa, se acaba el juego, se apagan las luces, se acaban los días. La economía estará cubierta. La buena noticia es que si esto sucede, usted y yo finalmente estaremos de acuerdo en que ahora estamos en una depresión.

Considere a los brasileños como yo. Algunos de nosotros sabemos que se avecina un shock de grandes proporciones. Proverbialmente, cuando los países ricos se resfrían, entramos en la UCI con neumonía, en lo que respecta a la economía, China es la excepción, pero, de nuevo, es una potencia económica en sí misma.

Pero es muy poco lo que podemos hacer para proteger nuestros ahorros. Las cuentas de ahorro no son seguras: el gobierno congeló todas las cuentas de ahorro durante más de un año en 1990 para reducir la oferta monetaria y frenar la inflación. Los bonos del Tesoro, que en Brasil pueden ser negociados por cualquier persona, no solo por los bancos autorizados como bonos estadounidenses, tampoco son seguros: los países pobres incumplen su deuda denominada en bonos de vez en cuando, la última vez en 1984 en nuestro caso. Otros instrumentos financieros, como fondos o acciones, son aún más riesgosos para los inexpertos. Los fondos de pensiones privados apenas pisan un terreno más sólido.

- Acabo de leer a un comentarista financiero que señala que los mercados mundiales tardaron 60 años en recuperar las pérdidas de 1929, por lo que espera que después de este colapso tarde hasta 2090 en recuperarse. Dudo que el capitalismo exista para entonces.

- Mientras tanto, la inflación de China está bajo control: http://en.people.cn/n3/2022/0113/c90000-9944011.html

Parece que la teoría de la inflación de Marx (una derivación directa de la teoría del valor) es correcta. Esta presión inflacionaria que estamos viendo en este momento no surge de las interrupciones en la oferta y la demanda o cualquier política monetaria, sino de una reestructuración del capitalismo: EE. UU. simplemente no genera suficiente valor para justificar todos los dólares que está imprimiendo, por lo tanto está importando más productos básicos de los que puede consumir (de ahí el exceso de contenedores de la costa oeste).

De hecho, podemos argumentar que, si no fuera por el intenso e inmenso proceso de impresión de dólares desde 2020, la inflación de EE. UU. estaría aún más fuera de control (aunque podría ir en cualquier dirección: deflación o incluso mayor inflación).

Trump y Biden tomaron la decisión correcta todo el tiempo: utilizaron el hecho de que EE. UU. emite la moneda fiduciaria universal para mantener a flote la economía de EE. UU. lo mejor que pueden. La impresión de dólares está salvando la economía de EE. UU. (al menos, comprándola la mayor cantidad de tiempo posible). Las élites estadounidenses también tomaron la decisión correcta de “financiarizar” durante la década de 1980: si no fuera por este proceso masivo de externalización, el capitalismo probablemente se habría derrumbado hace mucho tiempo, debido a una fuerte caída de la tasa de ganancia.

El capitalismo no puede y no será salvado. Pero los historiadores dentro de 300 años llegarán a la conclusión de que las élites capitalistas de la posguerra tomaron todas las decisiones correctas posibles desde el punto de vista de su propia clase.