Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

domingo, 13 de septiembre de 2020

Cuba: entre administrar la crisis y renovar el socialismo

Por Wilder Perez Varona Sin Permiso


En 1992 apareció, en Cuadernos de Nuestra América, un ensayo titulado “La economía cubana: los desafíos de un ajuste sin desocialización”, donde Aurelio Alonso saldaba cuentas con los esquemas del socialismo histórico, y analizaba los desafíos del reajuste frente a una crisis coyuntural y estructural.[1]

Rescato par de ideas de aquel texto. Según el autor, una alternativa socioeconómica propia e independiente va más allá de una exitosa “administración de la crisis coyuntural”. Las llamadas “medidas de emergencia” suponían ya cambios de envergadura en el conjunto del sistema. A la profunda reforma en busca de un espacio alternativo para Cuba (o sea, de mecanismos eficaces de reproducción socialista), le urgía también, en el plano teórico, una “reconstrucción de la economía política del socialismo”.

Este doble desafío era definido del siguiente modo:

“Existe un problema no elucidado entre las modalidades de la socialización de la propiedad y la naturaleza de la gestión, que se relaciona, a todas luces, con la eficacia global del sistema. La propiedad estatal se vincula a un esquema centralizador en el plano de la gestión, que ha desembocado en una ineficiencia empresarial generalizada. El “socialismo real” o histórico, al convertir al Estado en propietario y administrador, hipertrofia el alcance de los ministerios y otros órganos estatales y produce un relevo del empresariado por el funcionariado. [Y luego] La búsqueda de formas descentralizadoras de dirección se ha confundido frecuentemente con la privatización de la propiedad, perdiéndose de vista las potencialidades de la descentralización dentro de la propiedad socializada…”[2]

Más que abundar en viejas oposiciones (propiedad “socializada” vs. privada), se trataba de modificar la matriz de dirección y producción de la sociedad. Citaba el autor las medidas de descentralización aprobadas por el IV Congreso del Partido Comunista (1991): la inversión extranjera en el sector del turismo, la autonomía financiera del sector productivo capaz de procurarse divisas, la ampliación de facultades a los órganos municipales de Poder Popular para hacerse cargo de las necesidades de la comunidad.[3]

2

Dos décadas más tarde, el proceso de reformas oficialmente conocido como “Actualización del modelo económico-social” (2011) fue presentado como una intervención sobre la organización de la economía, sustraída a cambios directos en el modelo político. Procuraba una puesta al día, no de la “política socialista”, sino de una “práctica” capaz de encarar los problemas propios y del sistema de relaciones en que el país ha debido insertarse. El núcleo de esos problemas “prácticos” ha sido ubicado en la “economía”.

En las condiciones actuales de Cuba, despolitizar el problema de las reformas, presentarlas como una cuestión “económico-técnico-social” solo significa una cosa: eludir la cuestión de su sostenibilidad política, en una perspectiva que continúe siendo anticapitalista. Por el contrario, asumir la centralidad política de las reformas, como condición, medio y resultado, supone aceptar como horizonte la “dependencia entre la libertad política y la capacidad de controlar los medios materiales necesarios para la existencia personal y social”.[4]

En consonancia con los documentos rectores de las reformas (Lineamientos, Conceptualización), la nueva Constitución de 2019 conserva el postulado de “socialista” para definir el sistema que rige en Cuba. Tal declaración es referida a un conjunto de valores ético-políticos, sustentada en la (reafirmada) función rectora del PCC y en el sistema económico vigente. Este último, un modelo mixto (que subordina otras formas de propiedad y de gestión) aparece regido por los principios de la “planificación socialista” y la “propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción”, según una relación en la que el Estado es representante/administrador y el pueblo beneficiario/propietario.

Las connotaciones de un socialismo así fundamentado (a la soviética) han sido largamente debatidas dentro y fuera de Cuba (la estructura de la propiedad, las relaciones entre plan y mercado, los vínculos entre gestión y propiedad y un largo etcétera). Lo que suele darse por sentado, para defensores y detractores, es que ese modelo es equiparable al socialismo; es decir, que el núcleo del socialismo consiste en la sujeción del sistema a una planificación centralizada + predominio de la propiedad estatal (= propiedad social o socialista).

Pese a atavismos e incongruencias en su expresión programática, y aplazamientos y distorsiones en su implementación, lo cierto es que el proceso de reformas iniciado hace casi tres décadas ha implicado a la totalidad de la sociedad cubana. Tal constatación resulta ya, como se verá más adelante, del debate cubano sobre sociedad civil de los años noventa. En su conjunto, las reformas han conllevado a un redimensionamiento del Estado, de su estructura y funciones, de las formas de actividad social que le definen, de sus relaciones con la ciudadanía (término este reciente en nuestro vocabulario político).

Omitido o ignorado este proceso de transformaciones políticas, lo cierto es que el reto más inmediato y definitorio del socialismo cubano continúa localizado en la dimensión económica: en la urgencia de un rediseño desde una noción distinta de desarrollo, que despliegue el potencial creado, garantice la subsistencia de la población y restaure un régimen laboral y de participación efectiva que incentive el trabajo.

Por tanto, el problema que Alonso identificara como esencial para la “eficacia global del sistema” continúa, en lo fundamental, irresuelto. ¿Cómo vincular la propiedad socializada con la gestión descentralizadora? Más allá del sesgo jurídico que ha prevalecido sobre la cuestión, ¿acaso la propiedad efectivamente socializada no supone esta clase de gestión? ¿La propiedad estatal ha sido, en Cuba o en otra parte, garante de tal socialización?

Como advirtiera aquel texto de 1992, para constituir una alternativa real entre los dogmas socialista y liberal, el proceso cubano de reformas debe quedar enmarcado en una economía socializada, o sea, en un gobierno de la sociedad sobre la economía. Dicha economía socializada supone, entonces, un poder socializado.

Estas líneas solo pretenden ilustrar la pertinencia de tales interrogantes. Si algún consenso existe al respecto, es sobre la necesidad de conformarlo, en vista de los efectos desintegradores de la crisis y las reformas. El punto de partida, por tanto, no puede ser la unidad.

3

Los problemas en torno a la socialización han motivado grandes debates en la variopinta tradición adscrita al marxismo, y respecto al modo en que se la ha concebido y practicado en el socialismo histórico.[5]

La tradición praxeológica marxista ha pretendido sustraer la socialización de una teleología naturalista (subordinada al desarrollo de las fuerzas productivas), y situarla en el campo dialéctico de una historia abierta (marcada por la incertidumbre y especificidad de la lucha de clases). Vinculada a la actividad consciente de instituir una sociedad socialista, su énfasis va dirigido a las relaciones sociales de producción y al proceso de conformar una sociedad socializada. En consonancia, se han promovido múltiples vías y mecanismos de control democrático de los medios de producción por los trabajadores, para que decidan colectivamente sobre su uso social. Entendida como el proceso por el cual los individuos son cada vez más capaces de controlar colectivamente sus condiciones de existencia, la socialización ha atendido a la reabsorción por la sociedad de sus poderes alienados, tanto por el Estado como por el mercado.

Sobre estas bases, la teoría sobre la política socialista ha insistido en restituir al cuerpo social los poderes usurpados, procurar las condiciones progresivas para la emancipación económica del trabajo. Ello supone su propia finitud (para la política, entendida como intervención del Estado), toda vez que la meta de la transformación socialista, más allá de la distribución, ha atendido a la superación de las condiciones materiales de la producción misma.

Sin embargo, la expresión canónica de “socialización de los medios de producción” supuso tirar hacia abajo el rasero de tales implicaciones para restringirse al prisma jurídico de las relaciones de propiedad y las políticas de distribución estatales.

Identificada con la expropiación de los propietarios privados de la tierra y el capital por la sociedad, esta ortodoxia marxista ha considerado la socialización de los medios de producción esencial en tanto: a) remueve las fuentes de desigualdad colectivas (basada en la distribución desigual de la propiedad) e individuales, de ingresos personales no vinculados al trabajo; b) elimina la institución del trabajo asalariado y la explotación privados; c) priva a los ex capitalistas de los fundamentos de su poder; y d) es condición para una economía centralmente planificada (de otro modo sometida a los propietarios privados).[6]

Al identificar lo estatal a lo social, y oponerlo a lo privado, la gestión y control efectivos de los medios socializados ha sido una de las ambigüedades conceptuales del término, con efectos prácticos evidentes.

En las experiencias del socialismo histórico del siglo XX, se transitó de la expropiación de las tierras y empresas por parte del Estado, hacia intentos por suprimir parcialmente el mercado e incluso el dinero como medio de intercambio entre productores y empresas. Se trató de medidas impuestas desde el Estado, que aparece no solo como el gran propietario sino como medio de intercambio y de circulación de los productos. El esfuerzo por sustituir la ley del valor y el tiempo de trabajo abstracto (valor de cambio) como medida y medio del acceso a otros productos del trabajo útiles para otras personas (valor de uso), no constituyó, sin embargo, una superación económica del valor de cambio, sino una coacción extraeconómica para intentar anularlo.

La preponderancia del valor de uso sobre el valor de cambio funcionó como una norma general, aplicada según cálculo y criterio discrecional de funcionarios estatales, es decir, según una decisión política centralizada (y a la postre, subjetiva). Se trató entonces de una forma de privatización de la gestión del modo de intercambio de riquezas, a cargo de la administración estatal. Tales procesos no dieron lugar a una nueva relación económica que sustituyera la ley del valor y el mercado, sino a una coacción política que la impedía. En lo fundamental, dejaron inalterada la estructura jerárquica de la dominación sobre el trabajo, heredada del capitalismo.

De modo general, enfrentaron varios inconvenientes, en lo que al tema tratado se refiere:

1. La administración del Estado, premisa y garante del bienestar de la sociedad, condujo, en la práctica, a una reconversión del poder económico de las clases propietarias en poder político de los funcionarios del Estado. La lógica del capitalismo fue tendencialmente reinstalada, como administración monopólica de los medios de producción y poder político concentrado.

2. Al tratarse de una relación política que sustituyó a la relación económica, fue circunscrita al interior del régimen, mientras que sus relaciones internacionales de intercambio actuarían como presión económica extra nacional, cada vez más intensa por la mundialización de la producción, el conocimiento y la tecnología.

3. A la postre, se impuso una coexistencia social entre la lógica del valor de uso en los espacios públicos y legales, regulados y controlados por el Estado, y la lógica del valor de cambio en actividades informales y cotidianas, de intercambios internos y externos.[7]

El fracaso de tales experiencias demostró que, a contrapelo de lo que la izquierda creyó durante todo el siglo XX, la estatización de los grandes medios de producción no instaura un nuevo modo de producción ni instituye una nueva lógica económica. Estatizar no significa socializar la producción, toda vez que no procura las condiciones para una autogestión significativa a escala social, capaz de instituir un proceso socialista del trabajo. La función del “Estado revolucionario” no es entonces crear el socialismo. Ello escapa al objeto fundante de su existencia como Estado, en tanto monopolio o “proceso de regulación jerarquizada de los bienes comunes”.[8]

En las condiciones actuales, la transición socialista requiere tipos de relaciones económicas en la producción y de relaciones sociales en el intercambio, que la sola intervención estatal no procura y menos garantiza: política de alianzas entre las clases populares para la gestión nacional de los asuntos sociales comunes; nuevas formas asociativas voluntarias de los trabajadores en los centros de producción y creciente articulación con otros centros de producción, así como con las comunidades; democratización permanente de las estructuras estatales que apoye esos procesos locales y comunitarios; estabilidad económica que garantice las condiciones básicas de vida, y que procure tiempo para tales aprendizajes colectivos.[9]

A este respecto, Cuba ha debido hacer su propio aprendizaje, a partir de la crisis, el reajuste, y el consiguiente disenso de los años noventa.

4

¿Por qué se discutió acerca de la sociedad civil en los años noventa en Cuba? ¿Qué se discutía al emplear este término? ¿En qué consistía y cómo fue definida la sociedad civil cubana? Los problemas que este debate formulara, ¿pueden arrojar alguna luz sobre los ejes y procesos centrales de las reformas en curso?

Tema problemático si lo hay, su tratamiento ha supuesto para Cuba, generalmente, dos grandes dificultades, una teórica, otra política. El de sociedad civil ha sido uno de los conceptos contemporáneos más ambiguos e imprecisos, por su historia larga y tortuosa, su utilitarismo y la remisión usual a parámetros normativos, más que analíticos. Y claro, el término ha sido empleado en discursos políticos divergentes sobre la realidad cubana.[10]

Anatemizado por el marxismo soviético preponderante, la polémica en torno al mismo tuvo como referente la redefinición de las relaciones entre el Estado y las distintas esferas de acción social de los individuos, del espacio de lo público, asociado a cambios ocurridos a nivel internacional como nacional.

Tras el colapso del sistema soviético, se produjo en Cuba una crisis que erosionó la eficiencia del “monopolio práctico” del Estado como productor de ideología, es decir, la compatibilidad entre esa ideología y los beneficios que había sido capaz de proporcionar (ej. crecimiento económico, movilidad y justicia social). Restringida su capacidad para organizar los proyectos de vida personales en torno al proyecto social, para muchos las estructuras políticas no se adecuaban a la conmoción sufrida por las relaciones sociales, manifiestas en la vida cotidiana de la población, lo que alentó la aparición de nuevas formas asociativas.

La crisis económica, una integración social erosionada a partir de la aparición de nuevos entes económicos, la pérdida de capacidades del Estado para socorrer las necesidades de la población, la ampliación de relaciones de mercado y la creación de espacios no regulados estatalmente, todo alentaba una rearticulación de la sociedad cubana, proceso en el que el propio Estado redefinió su papel, mediante el conjunto de reformas adoptadas. La escasez de recursos obligó a buscar mecanismos de descentralización para su uso más eficiente y a introducir transformaciones en la estructura político-administrativa, a partir de la reforma constitucional de 1992.

Cuba requirió entonces rearticular el consenso en torno a un nuevo modelo de socialismo (respecto a las dimensiones, objetivos y eje de las transformaciones), en las condiciones de una sociedad cada vez más diferenciada, con un nuevo mosaico de actores sociales.

Por tanto, si el tema de la sociedad civil ocupó la atención de los intelectuales cubanos (incluyendo a los políticos) en los años noventa, no se debió solo a su papel en la confrontación ideológica y en los códigos generados en el seno del debate contemporáneo. O a su empleo como instrumento desestabilizador del régimen por el discurso político-ideológico del gobierno norteamericano, ensayado en el Este de Europa. Su uso resultó, ante todo, de la propia activación de la sociedad civil cubana y del espacio de lo público, provocado tanto por los efectos económicos, políticos e ideológicos de la desaparición del campo socialista, como por la propia maduración que las clases y grupos sociales habían alcanzado en tres décadas de ordenamiento socialista. Esta catálisis de la sociedad civil cubana se manifestó en su apropiación (parcial o completa) de espacios y procesos antes sujetados al aparato estatal, y por la importancia que adquirieron los canales y esferas de realización del debate ideológico.

Jorge Luis Acanda distinguió varias posiciones en el empleo del concepto de sociedad civil durante la década en Cuba; esto es, tres tendencias fundamentales en torno a las relaciones de poder y la naturaleza democrática del modelo político, de cara a un proyecto futuro de sociedad.[11]

Una, negaba cualquier logro democrático de la sociedad cubana y se atenía a una intención, implícita o explícita, de cambio de régimen. Impugnaba la continuidad del orden socialista, como incapaz de un estatuto mínimamente democrático, y aspiraba a la sustitución del gobierno y del modelo político cubano vigentes. Entendía la sociedad civil, sobre todo, como espacio asociativo voluntario, contrapuesto al Estado y a la sociedad política y reservorio de los valores de progreso, libertad, democracia, derechos humanos.

La ortodoxia isleña, tras rechazar el término como maniobra ideológica, le acogió luego como “sociedad civil socialista”, vía para organizar la participación de masas. Sobreentendía que la sociedad cubana había logrado unos niveles elevados de democracia económica y política, toda vez que las políticas de acceso a servicios y derechos universales garantizaban per se un alto desempeño democrático. Por tanto, el PCC y las organizaciones políticas y de masas figuran como legítimos representantes de la sociedad. Desde esta visión, la idea era fortalecer o perfeccionar los mecanismos creados, con el papel protagónico del gobierno.

Otras visiones, finalmente, proponían un rediseño de la democracia en Cuba, basado en el cuestionamiento de elementos de su modelo político. Al asumir la sociedad civil como central para una recomposición socialista de la hegemonía, proponían fortalecer las instancias del Poder Popular (con énfasis en los poderes locales), mejorar mecanismos democráticos como la rendición de cuentas y apelar a dispositivos culturales no estatales, delimitar las funciones políticas partidistas y las administrativas del gobierno en los distintos niveles, etc. Dentro de esta posición, hubo quienes, a partir del concepto de sociedad civil, argumentaron la imposibilidad de que el Estado pudiera hacerse cargo de las necesidades, los objetivos y los derechos de una creciente diversidad social. Si, más que una identificación, existe una continua tensión entre las estructuras políticas y la sociedad civil, es dicha tensión el fundamento de la democratización del sistema.[12]

Tales desencuentros sobre la sociedad civil, al anudar un conjunto de problemas del pensamiento social cubano, reveló carencias de las ciencias sociales para dar cuenta del proceso revolucionario y de su ordenamiento socialista. Su impacto rebasó lo académico. El debate cubano amplió y redimensionó la comprensión del proceso de la política, al incorporar el análisis sobre sus “condicionamientos socioeconómicos” y culturales. Enfrentó, de hecho, la hipertrofia política en el análisis de la sociedad. La necesidad de reconstruir la sociedad civil cubana propició una amplia reflexión sobre su cultura política: sobre el peso de las representaciones ideológicas y culturales en la articulación del consenso, desde la organización familiar, pasando por el papel de los intelectuales, de los nuevos sujetos sociales y la concepción del Estado. La recomposición de la hegemonía fue asumida como proceso cultural, en su más amplio sentido.[13]

Pues la sociedad civil, entendida como el conjunto de las relaciones sociales productoras de sentido, es el campo por excelencia de la lucha de clases y, por tanto, de la disputa hegemónica. Promueve una renovación socialista si logra enraizar instituciones y relaciones de producción ideológico-cultural a los fundamentos culturales de la nación y a la pluralidad de sus prácticas cotidianas. Ello concierne al papel del mercado y del Estado en el socialismo: a la búsqueda y desarrollo de nuevas formas de propiedad colectiva (o sujetas a su control) en la economía, capaces de suprimir la lógica del valor de cambio como acceso a la riqueza; así como a la promoción de nuevas formas de participación política que disputen las funciones monopólicas del Estado.

5

La deforme socialización del estatismo soviético y el debate cubano sobre sociedad civil resisten a ser relegados a un pasado inoperante. Su discernimiento condiciona nuestra visión de los problemas del presente. La prioridad de maximizar la producción nacional de bienes y servicios no es solo un problema técnico y económico. Involucra además la educación, relaciones y estructuras políticas.

Acaso en Cuba haya ocurrido un peculiar aprendizaje sobre la sustitución estatista, que se expresa en una nueva sensibilidad frente a los límites y legitimación del poder político, y en demandas a favor de un espacio plural de instituciones, relaciones y grupos sociales, relegadas por el modelo de socialismo que pretende ser reformado. Pero la crítica a la monopolización estatal no puede pasar por alto el poder coercitivo de una sociedad civil a la que queda asignado, de modo prevaleciente, todo el espacio entre el individuo y el Estado. Para las condiciones de Cuba, la implementación de mecanismos efectivos de participación y control ciudadano, laboral, comunitario, continúa siendo el imperativo de una sociedad socializada. Junto a una educación política afín y consensuada, son formas de renovar el Estado que no derivan en, o pueden limitar de veras, una mayor mercantilización.




[1] Aparecido en el vol. IX, no. 9, julio-diciembre de 1992, fue compilado en El laberinto tras la caída del muro, editado en 2006 por Ciencias Sociales y en 2009 por CLACSO y Ruth Casa Editorial [las citas son de esta última edición].

[2] Ídem, pp. 208-209.

[3] Ídem, pp. 209-210.

[4] Julio César Guanche, “A propósito de la relación entre política y economía”, en OSAL, Año XIV, No. 36, diciembre de 2015, p. 15.

[5] Ya en la tercera década del siglo XX fue objeto de enconadas polémicas en el contexto de la fallida revolución alemana. Ver Karl Korsch, ¿Qué es la socialización? Un programa de socialismo práctico, Siglo XXI, Argentina, 1973; Erwin Weissel, “A Internacional Socialista e o debate sobre a socializaçao”, en Eric Hobsbawm et al. (eds.) Historia do marxismo, tomo V, Paz e Terra, Brasil, 1985, pp. 227-250.

[6] Joseph Wilzynski, An Enciclopedic Dictionary of Marxism, Socialism and Communism, Macmillan Reference Books, London, 1981, pp. 541-542; Tom Bottomore (ed.) A Dictionary of Marxist Thought, Blacwell, 2nd ed., 2001, pp. 502-503; Jean Robelin, “Socialisation”, en Gerard Bensussan y Georges Labica, Dictionnaire critique du marxisme, Paris, PUF, 1985, 3ª ed., pp. 1057-1063.

[7] Ver Paul M. Sweezy y Charles Bettelheim, Algunos problemas actuales del socialismo, Siglo XXI, México, 1973; István Meszaros, Más allá del capital. Hacia una teoría de la transición, Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, La Paz, 2001; Álvaro García Linera, ¿Qué es una revolución? De la Revolución rusa de 1917 a la revolución de nuestros tiempos, Vicepresidencia del Estado, La Paz, 2017.

[8] Álvaro García Linera, “Estado, democracia y socialismo: Una lectura a partir de Poulantzas”. Recuperado de http://marxismocritico.com/2015/02/25/estado-democraciay-socialismo, 2015.

[9] Álvaro García Linera, ¿Qué es una revolución? ..., p. 80.

[10] Philip Oxhorn, “Virtudes e infortunios de la sociedad civil”, Nueva Sociedad, 1999, pp. 157-175.

[11] Jorge Luis Acanda, “Cambios en la sociedad civil cubana y su reflejo en el pensamiento cubano desde los noventa al momento actual”. En J. Tulchin y otros (eds.) Cambios en la sociedad cubana desde los noventa. Washington, DC: Woodrow Wilson International Center for Scholars, 2005, pp.141-144. Ver además Milena Recio y otros, “Sociedad civil en los 90: el debate cubano”, en Temas, Nos. 16-17, 1998-1999, 155-176.

[12] Ídem.

[13] Rafael Hernández, “¿Pero acaso hay un debate en Cuba sobre la sociedad civil?”, En Hablar de Gramsci, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2003, pp. 137-147.
Investigador y marxista cubano. Subdirector del Instituto de Filosofía, en La Habana.

Los tres problemas y la paradoja fundamental de TuEnvio


CANAL USB / Hamlet López *September 11, 2020 



Problema uno: La brecha (una vez más) entre la demanda y la oferta. La cantidad de usuarios está subiendo. Las capacidades de operación de cada una de las tiendas para gestionar las compras no. El resultado es un número creciente de personas sin poder comprar y la sensación de frustración y disgusto aumentando entre los usuarios.

Puede ser que la puesta en marcha de un almacén centralizado para el comercio electrónico solucione temporalmente este problema, pero si este almacén no se piensa desde el inicio con el crecimiento en la mira, la brecha se repetirá.

Problema dos: La percepción de las ventajas del comercio electrónico se está desvaneciendo. No hay una correlación entre el tiempo y los megas que se invierten en el acto de buscar ofertas, y los resultados obtenidos.

Un cálculo rápido, inexacto y burdo, pero que espero de una idea general del problema: Si se toma la cantidad de usuarios del canal en Telegram de Tuenvío (enfocada en las tiendas de la capital) como una cifra aproximada de los usuarios de la plataforma de ventas en La Habana, entonces serían alrededor de 24 440 usuarios. Por otro lado, si se asume que la cantidad aproximada de combos por tienda es de 200 y que hay 6 tiendas en línea, entonces se venden alrededor de 1200 combos cada día en la capital. Eso significa que hay un combo por cada 20,36 usuarios. O lo que es lo mismo, para satisfacer la demanda de un combo por cada uno de los usuarios existentes, este solo podría comprar uno cada 21 días, más o menos. Eso sin importar su contenido específico, si es de aseo o de alimentos, si tiene frazadas o pollo. Solo un combo cada 21 días.

Pero como la limitación vigente es de una sola compra cada 24 horas, es perfectamente comprensible que existan usuarios quejándose de que hace un mes no logran realizar una compra, a pesar de conectarse al sitio desde temprano y refrescar la página constantemente. Es decir, a pesar de hacer todo lo que se supone se debe hacer. No es extraño entonces que algunos en el mismo canal de Telegram declaren que renuncian y que regresan a las tiendas físicas.

A medida que siga ascendiendo la demanda y si no aumenta la capacidad de las tiendas, la cantidad de usuarios regulares que no podrán comprar un solo combo ni tan siquiera a lo largo de un mes crecerá. Las probabilidades de compra en línea para el común de los usuarios seguirán disminuyendo. Y por tanto la tentación será mayor para regresar a las colas físicas o usar otros métodos de compras menos convencionales. Eso nos lleva al problema número tres.

Problema tres: La inestabilidad de la plataforma. Probablemente en condiciones normales la plataforma Tuenvio no mostraría problemas de inestabilidad. Pero ella no funciona en condiciones normales. Los usuarios compiten intensamente entre sí para ser los primeros en ver un combo y así tener mayores probabilidades de adquirir el producto. Por eso refrescan sin cesar la página, mandando solicitudes al servidor cada pocos segundos. A este comportamiento se suma el uso de las aplicaciones de alerta, como la muy conocida Comprando en Cuba. Esta y otras aplicaciones similares también hacen solicitudes al servidor a intervalos regulares cortos, para avisar a su usuario lo más rápido posible de la oferta de un nuevo combo.

Por último, están los bots de compra. Algunos usuarios más sofisticados han logrado automatizar el proceso de identificación y colocación del combo en el carrito de compra. Acumulan combos en los carritos y luego seleccionan con los / el que se queda, en dependencia de la cantidad de cuentas de banco que controlan en ese momento. Estos bots, para ser realmente efectivos y vencer a otros usuarios competidores, deben hacer solicitudes a la página a intervalos regulares muy breves, del orden de los 7 – 10 segundos.

Dada esta sobrecarga, entre solicitudes de usuarios ansiosos, aplicaciones de alerta y bots diligentes, no es raro entonces que el funcionamiento de la plataforma Tuenvio se degrade al punto de no responder, especialmente cuando sacan combos muy deseados. Es casi el mismo principio del ataque de denegación de servicios distribuido, pero en este contexto perfectamente legal y no intencionado.

La paradoja fundamental es que el problema en el fondo no es tecnológico. Es, si se quiere, un problema de economía política.

El comercio electrónico facilita el proceso de compra, disminuyendo los costos asociados a moverse físicamente hasta la tienda, recorrer los anaqueles, transportar los productos seleccionados, etc. Pero fue creado originalmente en un contexto donde los vendedores compiten ferozmente entre sí para atraer al comprador. Fue creado para darle una ventaja competitiva al vendedor. Ese no es el contexto cubano. El contexto cubano es uno donde los compradores compiten entre sí para obtener productos escasos. El que pueda invertir más tiempo haciendo cola, o más tiempo recorriendo la ciudad buscando productos, o pagar por encima del precio, entre otras estrategias, es el que logra realizar la compra.

Tenemos entonces una aplicación diseñada para facilitar las compras, en un entorno donde lo más difícil es precisamente comprar. Y adicionalmente donde las últimas medidas de comercio han sido para regular la competencia entre los compradores (contra los coleros, limitar la cantidad de productos, etc.), y así asegurar una mayor redistribución. Las plataformas de comercio electrónico no están hechas para redistribuir en un entorno de escases. Están hechas, desde su mismo núcleo, para vender. Mientras no se resuelva esa paradoja, ya sea del lado de la tecnología o del entorno donde se aplica, la disfuncionalidad va a continuar.


* Investigador en ICIC Juan Marinello

Libro "Economía para no dejarse engañar por los Economistas" (XII)

Por Juan Torres

¿El Estado debe comportarse como una familia, no gastando más de lo que ingresa?

Una de las ideas que más se ha extendido en los últimos años para justificar las políticas de austeridad basadas principalmente en recortes de gasto público es que los gobiernos se deben comportar como las familias, y que, por tanto, no pueden gastar más de lo que ingresan. 

En principio, esta idea es tan elemental y de sentido común que cuesta imaginar que sea rechazada. Sin embargo, es completamente falsa. 

Entre un Estado y una familia hay diferencias fundamentales que permiten afirmar que, a diferencia de lo que ocurre con esta última, cualquier Estado se puede endeudar indefinidamente (al menos, mientras no se produzcan circunstancias excepcionales como las que enseguida comentaremos). 

En primer lugar, cuando una familia gasta menos de lo que ingresa es evidente que ahorra más, pero al sector público le ocurre lo contrario. Como sabemos, cuando el Estado gasta menos, los sujetos económicos reducen la renta que reciben y, por tanto, pagarán menos impuestos, de modo que bajarán los ingresos estatales. Por tanto, si el Estado gasta menos, a diferencia de las familias, podrá ahorrar menos y será más fácil que tenga déficit. 

En segundo lugar, si una familia intensifica la actividad o actividades que le proporciona ingresos (por ejemplo, trabajando más horas), ésta podrá obtener más renta y, por ende, más ahorro. Sin embargo, cuando el sector público incrementa sus ingresos, es decir, los impuestos, lo que ocurre es que disminuye la actividad y que, a la postre, se reducen los ingresos públicos. 

Finalmente, es evidente que una familia tiene un plazo determinado y limitado para pagar sus deudas, mientras que el Estado puede no amortizarlas nunca: puede emitir deuda perpetua (pagando intereses indefinidamente sin tener que devolverla) o puede ir renovando la deuda a base de nuevas emisiones, algo que no está al alcance de las familias. 

Y, por último, los Estados suelen tener a su disposición bancos centrales (salvo en casos excepcionales como el de la Unión Europea, y por las razones que más adelante comentaremos), es decir, bancos que los financian directamente y que, por tanto, les permiten mantener niveles de deuda elevados durante el tiempo que sea preciso. 

Muchos políticos liberales, como Rajoy (quien dijo: «Tenemos que gastar de acuerdo con lo que ingresamos») o Merkel (que afirmó: «Nadie, y menos el Estado, puede gastar más de lo que se ingresa»),65 defienden esta idea como una verdad económica indiscutible, pero en realidad es completamente falsa y no tiene ningún fundamento económico. Los Estados pueden mantener durante largos períodos de tiempo un volumen importante de deuda pública sin demasiado riesgo de caer en situaciones de impago, siempre y cuando se mantenga en los niveles de sostenibilidad a los que ya hicimos referencia en el capítulo 15. Y, en todo caso, esto no quiere decir que sea posible incrementar sin límite la deuda del sector público ni que la deuda pública sea buena per se; sobre todo en circunstancias como las que se dan en Europa y a las que nos referiremos en el capítulo 18. 

Sencillamente, lo que ocurre es que, por su naturaleza, el Estado no tiene la existencia temporal limitada de una familia deudora, y que, además, tiene la responsabilidad de proporcionar inversiones cuyo disfrute se prolongue durante años, lo cual, por tanto, también hace razonable que su financiación sea afrontada por las generaciones que van a disfrutar de ellas. 

Sin embargo, por esa misma razón, no tiene sentido ni se puede justificar que la generación actual cargue a las futuras la factura de gastos por conceptos que no van a disfrutar en su día. Y esto último es algo que ocurriría si la generación actual generara una deuda superior a la que se pudiera ir pagando con el crecimiento potencial de la economía o cuando se generara por gastos que se consumieran o disfrutaran íntegramente en el presente. No es lo mismo generar deuda para financiar un hospital que va a ser utilizado durante decenios, por ejemplo, que para pagar los gastos corrientes que necesita la administración actual y que deberían financiarse, por tanto, a través de impuestos que no paralicen la actividad y procurando siempre que esos gastos sean los que efectivamente convenga hacer, y no otros. 

Continuará

A mayores siembras, más alimentos para Artemisa y La Habana

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Artemisa, 13 sep (ACN) Sembrar más y con ciencia es la alternativa de los productores artemiseños para elevar la producción de alimentos destinados al autoabastecimiento y a La Habana ante el déficit de recursos provocados por la actual coyuntura sanitaria.
Ese fue el llamado de Idael Pérez Brito, Viceministro de la Agricultura, en las conclusiones de la visita de control y ayuda efectuada viernes y sábado por un equipo del Ministerio de la Agricultura (Minagri), el cual profundizó en los resultados del programa ganadero, la campaña de primavera y la preparación de la campaña de frío.
Insistió en que Artemisa debe crecer en áreas nuevas en su zona norte, direccionar las siembras de cultivos de ciclo corto y el intercalamiento, agilizar la entrega de tierras ociosas para su uso óptimo, atender a los productores, capacitar a los cuadros y técnicos en temas informáticos así como lograr que el productor no trabaje para cumplir una meta sino para lograr mayores producciones desde la eficiencia.
Reflexionó sobre el alcance para la agricultura de la Estrategia Económica y Social aprobada por el Gobierno cubano a raíz de la crisis económica mundial generada por la pandemia, un proyecto que al decir de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República de Cuba, partió de la necesidad de transformar el comportamiento de la economía con agresividad, intensidad e innovación.
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Jorge Luis Jiménez Delgado, director general de Ganadería del Minagri, precisó que al cierre de agosto la provincia incumple la siembra de alimento para la ganadería en dos mil 242 hectáreas (ha), una situación que es posible revertir pues se dispone de la semilla y, de no solucionarse puede afectar las producciones de leche y carne de 2021.
Jiménez Delgado destacó el trabajo de conservación de alimentos en la Empresa Pecuaria Genética (EPG) Los Naranjos y las plantaciones sorgo para elaborar pienso, lo cual reduce la dependencia del grano importado para ese fin.
Ante las dificultades detectadas por la visita en el funcionamiento de los puntos de enfriamiento de leche y en el control pecuario, Gladys Martínez Verdecia, presidenta del Consejo de Defensa Provincial, llamó a las direcciones de la agricultura de cada municipio a controlar y fiscalizar el trabajo en estos lugares, diseñados para que los productores no pierdan sus producciones.
Manuel Rodríguez Izquierdo, especialista de la dirección de agricultura del Minagri, refirió que de las 11 mil 285 ha previstas a sembrar en la primavera se lograron 13 mil ha, el territorio cumple lo pactado en las hortalizas y se aprecian resultados significativos en las siembras de malanga y boniato que tributan al autoabastecimiento municipal, no así en el plátano y la yuca.
Durante el encuentro se informó sobre el déficit de recursos para la atención a los cultivos, una dificultad que han de sortear los productores artemiseños con el cumplimiento e incremento de las siembras pactadas y la experiencia de los muchos años y excelentes resultados en el trabajo agrícola.
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UN MERCADO EN CONDICIONES DE OFERTA INSUFICIENTE.


Por Esteban Morales. 

Vivimos un contexto de incertidumbre que marca cualquier solución que podamos tomar. 

Ese contexto de incertidumbre, está integrado por la necesidad de terminar de producir la unificación de las monedas y sus tasas de cambio. 

Del asunto a resolver existe algunos que nos están afectando de manera inmediata y los que debemos darle solución, más allá de que las medidas respecto a la moneda nos puedan modificar un poco las soluciones. 

Hay insuficiencia de oferta y ello trae aparejada inflación reprimida; colas, acaparamiento y corrupción. Esta última, aunque podemos erosionarla un poco, las medidas que requieren para su solución son más largas y complejas. Aunque un sistema de ventas, como el que estamos proponiendo, aliviaría la situación. Dado que parte de la corrupción, proviene de la distribución ilegal. 

Comencemos por lo más inmediato. 

Si hay insuficiencia de oferta, o lo que es lo mismo, la demanda se va por encima de la oferta, con un exceso que no es cubierto por esta, la única solución posible es racionar. Solo el racionamiento nos permite distribuir de manera más equitativa dentro de un régimen de escasez. 

Esa insuficiencia de oferta, comenzó hace mucho tiempo y la hemos ido paleando sobre la base de la utilización de la conocida Libreta de Abastecimientos. Que ha sido el sistema seleccionado en Cuba, por medio del cual se garantiza una cuota de alimentos y productos, a precios subsidiados, para cubrir las necesidades mínimas, principalmente de alimentación, a toda la población. 

Ahora, se nos presentan varias necesidades a solucionar, en medio de la situación de la insuficiencia de oferta, que provoca los problemas siguientes: 

1- Las colas, para adquirir los productos vendidos en cuc, que tampoco tienen una oferta suficiente. De aquí las aglomeraciones en las tiendas de TRD. 

2- Un mercado en dólares, para productos de uso domésticos, que tiende a cubrir su demanda, pero cuya oferta frecuentemente se hace insuficiente. Aunque no son estos el objeto fundamental de las preocupaciones de consumo de la población. 

3- En la bodega de la zona se recibe la cuota mensual a precios subsidiados de un conjunto de productos alimenticios y de aseo, café, etc. Conectada. Puesto de leche también conectado a la bodega Y la bodega una carnicería donde se distribuyes las proteínas. 

4- Para mayor efectividad, se hace necesario revisar el registro de consumidores. Púes en la libreta, frecuentemente, no se da de baja a los fallecidos y a los que ya no viven en Cuba. Vía por la cual habría más productos a distribuir entre los nacionales. 

5- El mercado en dólares, aparece como una necesidad de recaudación por parte del estado. 

De aquí que propongamos cambiar el sistema de distribución actual, sin eliminar la libreta. 

Cambios del Sistema de Distribución y Venta. 

La libreta debe ser el método de distribución de todos los productos alimenticios y de primera necesidad. 

En la bodega, o en la propia TRD, o ayudados por estas que tienen mejores condiciones, deben ser vendidos los productos, que adicionales a la cuota de la libreta, deben ser vendidos en cuc. 

Es decir, que adicional a la cuota que garantiza la libreta, a precios subsidiados, sea posible adquirir productos adicionales en cuc. 

Para ello, la bodega, la carnicería o el punto de leche, deben recibir cantidades por encima de lo normado, que cada ciudadano, los que, con su libreta, podrían adquirir cuotas adicionales, pero en cuc. 

Ventajas de esa forma de distribución. 

1- Se aligeran las colas, como resultado de que el pollo, por ejemplo, que ahora se adquiere haciendo colas en las TRD, se puede adquirir en cuc, presentando la libreta. 

2- El acaparamiento no se hace posible. Nadie puede acaparar si para comprar tiene que presentar la libreta cada vez. Eso solo se produce, si la compra depende de la tasa de llegada, la compra y venta de turnos, etc. 

3- Personas ancianas, que incluso, reciben remesas y que no pueden hacer colas en la TRD, podrían adquirir cuota adicional, pues utilizarían su libreta. 

4- El acaparador no logra vender a sobreprecio, pues no tendría cliente. El objeto de su acaparamiento, que es la insuficiencia de oferta incontrolada, desaparece. 

5- De todos modos, los productos no alcanzan y puede alguien tratar de comprar con su libreta una cuota adicional de pollo, pero ya se acabó. Eso mismo le ocurriría en la tienda en cuc. 

El problema central, es que hay insuficiencia de oferta y eso solo se soluciona produciendo más. 

Es cierto que a veces las bodegas o carnicerías no reúnen las condiciones de conservación de los productos. Pero eso se soluciona utilizando las propias capacidades de las TRD o las cafeterías que existen en todos los barrios. 

Cuando se produzca la unificación de las monedas y las tasas de cambio, se podrá comprar todo en cup. 

En medio de una unificación de las monedas y sobre todo, de las tasas de cambio, todo se facilita. Aunque la circunstancia ideal es que oferta y demanda, en tendencia, funcionen de manera equilibrada. 

LA ECONOMIA NECESITA DE LA DEMOCRACIA

Por Jorge Gómez Barata

Desde que en 2006 asumió la dirección del país, el General de Ejército Raúl Castro, comenzó una cruzada contra prohibiciones no justificadas y por eliminar las ataduras que impiden el desarrollo de las fuerzas productivas. En el primer caso, tuvo éxito al permitir el acceso de los criollos a los hoteles y a la telefonía celular, autorizar la compra-venta de casas y automóviles, facilitar el arriendo de tierras ociosas, suprimir el “permiso de salida al extranjero” y otras.

No ocurrió lo mismo con los obstáculos que frenan la economía porque si bien, en el primer caso se trataba de cuestiones funcionales, en segundo, son malformaciones estructurales vinculadas al diseño del sistema y a un legado de naturaleza ideológica que, parece ser resultado de antiguas confusiones teóricas nunca resueltas y de la instalación de dogmas férreamente defendidos y difíciles de remover.

EL PECADO ORIGINAL

Probablemente los exégetas marxistas, cometieron un error metodológico fundamental al asumir como artículo de fe, que: “…Antes de hacer política, arte, ciencia o religión el hombre necesita comer, vestirse y tener un techo…” Y de ese modo establecer el dogma de la precedencia de la economía sobre cualquier otra actividad humana.

En realidad, se trata de una preciosa analogía entre Darwin y Marx expuesta por Federico Engels quien seguramente no ignoraba que comer, cubrirse del frío, buscar abrigo en cuevas, reproducirse y cuidar de las crías, no es economía, sino un comportamiento estrictamente biológico, común a todas las criaturas vivas.

La economía es un fenómeno de naturaleza social (no biológica) que apareció cuando los humanos se separaron de sus antepasados, dominaron el fuego y desarrollaron el lenguaje, se agruparon en formas elementales de sociedad, momento en que aparecieron la autoridad y las jerarquías, se fomentó la cooperación, fabricaron herramientas y utensilios y los individuos pudieron elegir opciones, entre ellas emigrar hacía territorios más favorecidos. Las bases de la economía son acciones conscientes como el trabajo, la innovación, la satisfacción de necesidades, el intercambio y el lucro.

En la Europa feudal no hubiera sido posible la Revolución industrial ni el establecimiento del capitalismo. Aunque la simultaneidad es visible, esquemáticamente se puede afirmar que la democracia occidental no es un resultado de la prosperidad económica sino al revés.

Para remover de una vez todas las trabas, reconstruir y fomentar su economía, con un ordenamiento jurídico apropiado, sin abandonar la opción socialista ni el predominio de la propiedad social, garantizada por el control del partido y del estado y por la cohesión social, Cuba necesita restablecer las libertades económicas, con el fin de que junto a todos los demás que la Revolución garantiza plenamente, los ciudadanos, los residentes en el extranjero y los inversionistas foráneos, al amparo de la soberanía cubana, disfruten de los derechos económicos.

Según un comentarista, hace falta ponerle ganas porque hasta hoy, la velocidad de los cambios es menor a la rapidez con que se complican los problemas cuya escala y complejidad, también crece. No se trata de retroceder, sino de avanzar. Allá nos vemos.

13/09/2020
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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto! Al
reproducirlo indicar la fuente.

Otra sugerencia, esta vez para el mejoramiento del Factor de Potencia, para el Consejo Energético, para el MINEM y para la ONURE.


Cálculo de Bancos Trifásicos de capacitores con el uso del software CALCAP – Versión 1.0 -Septiembre 2017

Comentarios necesarios:

Donde existan motores eléctricos y transformadores de todo tipo, sus enrollados estarán formados por bobinas, en donde aparecerán junto con las corrientes reales unas corrientes oscilantes (inútiles) que producen pérdidas adicionales con las que hay que trabajar, y lo más que se puede hacer con ellas es tratar de reducirlas o compensarlas.

Las corrientes reales forman parte de la Potencia Real útil del circuito (kW) que son las necesarias.

Las corrientes inútiles reactivas producen lo que se llama la: Potencia Reactiva (kVAR).

Esas corrientes inútiles van a circular prácticamente en menor magnitud por todo el SEN, es decir por sus transformadores y sus líneas de transmisión, y en mayor magnitud por los devanados de los transformadores de todas las Empresas de Producción y de Servicios, sus acometidas, sus PGD y sus ramales hacia todos los arrancadores de todos los motores y otro equipos, produciendo irremisiblemente pérdidas importantes de potencia real (por I² x R) en todos esos conductores, muy gastadoras de energía. El efecto sumatorio de estas corrientes es fasorial, produciendo un resultado de una suma geométrica de los kW (potencia real) y por los kVAR (potencia reactiva), originará la Potencia Aparente.

Esta llamada Potencia Aparente se expresa normalmente en kilovolt-ampere, que abreviadamente se le conoce como: kVA (kilo volt-ampere).

Trigonométricamente podemos decir que P real / (P aparente) = cos Ф, donde Ф es el ángulo que existe entre el fasor kW y el fasor kVA, parámetros propios de todos los sistemas a corriente alterna. Entonces el Factor de Potencia (F.P.), se podemos definir como la relación que existe entre la potencia real (P real) y la potencia aparente (P aparente) (F.P. = P real / (P aparente) = cos Ф.
Este concepto es aplicable por igual a cualquier parte de un circuito eléctrico (una PGD o un motor).

Consecuencias y cómo mejorarlas:

Para evitar esto que pasa en todos los centros de trabajo el SEN energizados con corriente alterna (monofásica o trifásica0 fija un valor mínimo de Factor de Potencia (cos Ø) de 0,9.
Si las industrias tienen un F.P. menor a 0,9, es penalizada, por lo que deben corregirlo con los llamados capacitores estáticos, los cuales compensarán esas corrientes innecesarias. De acuerdo con la tensión de aplicación de los equipos conectados (menores de 690 volt -> baja tensión y mayores de 690 volt -> media tensión) se usarían capacitores para baja tensión y de media tensión.

Definiciones de Factor de Potencia de los Motores de Corriente Alterna.

Para un motor (por ejemplo) cuya chapa dice que si está conectado a 440 volt, tomará 10 ampere, entregando 5 kW nominales de potencia máxima en el eje, tendrá un Factor de Potencia de alrededor de 0,85, por lo que la Potencia Aparente será de

P aparente = 1,732 x VL x IL = 1,732 x 0,44 x 10 = 7,62 (kVA)
                Por eso la Imotor (sin corrección) = 7,62 kVA / (1,732 x 440) = 10,0 A

Por lo que la potencia aparente que toma por los cables de la red será igual a:
P aparente = 1,732 x 0,44 x 10 x 0,85 = 6,48 kVA (Potencia aparente total)
Lo que demuestra lo que planteábamos sobre los datos de chapa:
F.P. (mot) = P1 / P aparente = 6,48 / 7,62 = 0,8503

Corrección del F. P. en el alimentador del arrancador de un motor, desde 0,85 a 0,9 , usando capacitores estáticos.

Cuando se corrige el FP de este motor con capacitores para llevar su F.P. a 0,9, deberá ponérsele según las tablas prácticas comunes, antes del arrancador un juego de capacitores trifásicos de 1,5 kVAR, lo que compensará el reactivo inductivo del motor inyectando alrededor de unos 4 ampere desfasados unos 90 grados fasorialmente con respecto a la corriente de carga (a plena carga de 5 kW), quedando una corriente de entrada aproximada en los cables de unos:

Imotor (con corrección) = 6,48 kVA/(1.732 x 0,44 volt x 0,9) = 9,46 ampere

Donde ya observamos que una parte de la corriente no va circular por la instalación eléctrica, sino que tiene que venir desde los capacitores.
Causas que más influyen en crear un Fact. de Potencia Bajo en el sistema eléctrico de los centros.

Los aparatos de C. A. cuando están ligeramente cargados, como son los motores, los alternadores y los transformadores, van a tener un factor de potencia más bajo que cuando están funcionando a plena carga. Por eso debe evitarse que trabajen con poca carga y que los motores estén bien seleccionados (esto produce baja eficiencia).

Las lámparas fluorescentes deben tener condensadores o capacitores de corrección.

Afecta la economía del país, porque cuando el factor de potencia es bajo circulan más ampere innecesarios por los creando pérdidas que se pueden evitar con la adquisición priorizada de los bancos de capacitores correctivos y estas pérdidas suceden en:
Generadores y Transformadores del SEN y sus líneas de alta tensión,

Transformadores de servicio y acometidas,

Barras de las PGD o CCM, ramales y conductores todos y en el interior de los devanados de los motores sub-cargados.

Cálculo de los Capacitores por el software CALCAP – Versión 1.0 - Septiembre 2017que se propone:

El software que se muestra, pretende dar solución a una herramienta de cálculo que simplifique, agilice y precise el cómputo eléctrico para la:

1.- Confección de Bancos de Capacitores para colocación en Pizarras o en CCM (manuales y automáticos).
2.- Confección de Bancos de Capacitores para colocación en Arrancadores de Motores.

Permitirá conocer el equipamiento necesario (disyuntores, conductores, fusibles, supresores, contactores y bancos de capacitores trifásicos para mejorar el factor de potencia de las instalaciones fabriles y de talleres del MINAG y de los otros organismos.
Además, en ambos casos el software tiene la ventaja de que entregará los costos de las instalaciones siempre en una sola moneda (USD) para los capacitores usados, así como las amortizaciones con respecto a la energía eléctrica que ahorra al país.

Se han tenido en cuenta en el programa los precios y costos de los Incrementos en inversiones de Fuerzas Renovales de Energía hasta el 2044 (30 años) (Decreto Presidencial No. 3 del 11 de diciembre de 2012).

Las inversiones necesarias solamente en el desarrollo de las FRE ascienden a 3 700 millones de dólares los que se buscarán financiar a través de créditos gubernamentales convenidos con otros países y la inversión extranjera directa.

Los créditos gubernamentales convenidos con otros países son con intereses, por ejemplo con el 8 % a pagar en 5 años, lo cual subiría las inversiones iniciales a: 3700 x 1,4693 = 5 435,3 millones de USD.

Se ha tenido en cuenta, que adicionalmente una vez amortizadas las inversiones iniciales de las instalaciones Fósil y FRE, se producen más gastos debido a, que encarecen el precio actualizado del kW.hora usado en estos análisis que mostramos (0.2729 USD/kW.h), que incluyen:

PÉRDIDAS EN GENERACIÓN.
PÉRDIDAS EN TRANSMISIÓN-DISTRIBUCIÓN.
OPERACIÓN Y MANTENIMIENTO.
INVERSIONES PERIÓDICAS POR MODERNIZACIÓN.
PARO Y GASTOS POR ROTURAS Y REPARACIONES.
SALARIOS
COSTOS DE CAPITAL, IMPREVISTOS Y OTROS

Objetivos del Software

Convertir esta investigación en una herramienta de cómputo precisa y manuable, con el objetivo de facilitar, agilizar y precisar el cómputo eléctrico-económico para la sugerencia del banco de capacitores a usar.

Resultados y Conclusiones que se obtienen del programa:
Eficiencia en los cálculos para evitar sobre-dimensionamientos de los dispositivos todos.

Cálculo de ahorro de energía en base a los costos del kW.h, lo que amortiza en corto tiempo a los bancos de capacitores, principalmente con los instalados en PGD y CCM, lo que ayuda a decidir con exactitud la conveniencia o no para el país de usar el banco en base a la ventana de amortización en bancos en PGD.
Determinación de los bancos máximos que podemos usar en arrancadores de motores trifásicos, sus costos y sus posible amortizaciones por ahorro de energía.
Accesibilidad de técnicos e ingenieros eléctricos para utilizar el software.

Lineamientos generales para la eficiencia y el ahorro de energía relacionados con este trabajo:

Lineamientos 116 y 252, los que están muy conectados con los lineamientos: 07, 08, 123, 135, 253, 302 y el 303.

IMPACTO ECONÓMICO

Podemos advertir que la inmensa mayoría de nuestras empresas de producción y de servicios, con alguna o mucha maquinaria eléctrica, les crea grandes gastos económicos por derroches de energía innecesarios al país por el bajo Factor de Potencia (por pérdidas I² x R a lo largo de todo trayecto hasta cada equipo energizado), como podremos ver en los resultados de 2 discretos trabajos realizados por este autor en solamente 2 áreas parciales de 2 Empresas de los servicios y de la producción de mi provincia, con unos 1070 motores instalados y funcionando solamente (en estaciones de bombeo de acueductos y en plantas para el beneficio del arroz):
       
Estudio de Mejoramiento del FP de solamente 11 Estaciones de Bombeo en el INRH (vida útil de los capacitores = 20 años).

Obra Hidráulica y Tensión Principal (V)

Comb. Ahorrado (TM/Año)
Costo de la energía ahorrada (vida útil) (en USD)
Amortización de los capacitores (Años)
EB Caonao (480 V)- Camagüey           7,9 - 150 934-  1,01
EB Caonao (480 V) – Florida               9,41- 179 820- 0,74
EB Presa Cubano-Búlgara (6,3 kV)       8,28- 158 087- 3,74
EB Presa Pontezuela (2,4 kV)               2,13-   40 530 - 14,66
Potab. Camagüey (480 V)                    3,69-   70 502 -  1,9
EB Potab. Camagüey (2,4 kV)              5,86-  111 857 - 4,91
EB Santa Lucía (480 V)                        1,6-      30 373 - 1,78
EB Saramaguacán, Nuevitas (2,4 kV)   5,75-  109 474 - 3,9
Potab. Nuevitas (480 V)                       7,21-  137 158 - 0,97
Potab. San Miguel (480 V)                    1,6-     30 373  -1,78
EB San Miguel (480 V)                          0,72-   13 700  -2,57
Totales:                                     54,15 (TM/Año)     3 102 808 USD   


Estudio de Mejoramiento del FP de sólo 7 Centros
Beneficiadores de la Empresa de Granos “Ruta Invasora”,
Vertientes (vida útil de los capacitores = 20 años).

Obra Hidráulica y Tensión Principal (V)
Comb. Ahorrado (TM/Año)
Costo de la energía ahorrada (vida útil) (en USD)
Amortización de los capacitores (Años)
Cándido González (480 V)        8,99-  209 689 - 0,91
El Alazán (480 V)                      6,18- 143 908  - 1,42
17 de Mayo (480 y 240 V)        2,66-    62 090  - 2,77
La Lima (480 V)                        8,16- 209 284  - 1,2
Libertad (240 y 480 V)            31,76- 604 204  - 0,67
Panchito Mendoza (480 V)      15,85-  301 521  - 0,97
Tato Rodríguez (480 V)             7,03-  163 748  - 1,05               
Totales: 80,63 1 694 444,00 USD

Total de ambas: 134,78 TM/Año 4 797 252,00 USD
Costo de todos los bancos de capacitores: 248 607.47 USD

Pienso que estos organismos y entidades a los que están dirigida esta urgente sugerencia, podrán sacar sus propias conclusiones de los enormes gastos energéticos que están presentes por esta causa, para organismos nacionales tan importantes, con miles y miles de motores eléctricos instalados y funcionando hasta 3 turnos de trabajo al día, en su mayoría sub-cargados, como están en AZCUBA; en todos los centros de producción, búsqueda de minerales y talleres de servicios del MINEM; todas las fábricas y centros de producción y de beneficio de áridos y talleres del MICONS; el extenso MINAL y sus aseguramientos para la gastronomía; los casi 4 000 motores de equipos de bombeo instalados y funcionando en todos las potabilizadoras, nuevas desalinizadoras, rebombeos, en los acueductos de poblados y comunidades y en sus sistemas de albañales en toda Cuba, pertenecientes todas al INRH; en los grandes y medianos hospitales y dependencias del MINSAP; todos los centros importantes beneficiadores del MINAG; y por supuesto otros más. También estoy seguro de que si una inversión en divisas se amortiza como promedio en menos de 3,5 años es factible de hacer priorizadamente, pues pensando como país, solamente se pueden ahorrar divisas de verdad invirtiendo divisas también.


BIBLIOGRAFÍA

1.       AMADOR, (2017): “Software de Cálculo de Bancos de Capacitores”
         (CALCAP). Registrado en la Empresa de Acueductos y Alcantarillados,
          Camagüey. Registro CENDA: 3402-11-2017.Camagüey, Cuba.

2.      AMADOR, (2017): Relevante en Fórum de Base de la Empresa Nacional de Proyectos
Agropecuarios, UEB, Camagüey (2017), con “Software para Cálculos de Bancos
de Capacitores” (CALCAP).


Datos del autor:

MsC., Ing. José Luis Amador Vilariño
(Ingeniero eléctrico, graduado en la especialidad
de Energía en el 1972 en la U. Central de Las Villas)
Teléfono: 32-297339
Dirección: San José # 741, Camagüey
CI - # 48030606149