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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 2 de abril de 2020

Coronavirus en el mundo y Cuba 02.04.2020. Comentario HHC




Hasta el cierre del día de ayer, en Cuba se encuentran ingresados 2 mil 320 pacientes, de ellos mil 384 sospechosos y 213 confirmados. Otras 25 mil 920 personas se vigilan en sus hogares, desde la Atención Primaria de Salud.


Para COVID-19 se estudiaron ayer 576 casos, resultando positivas 21 muestras. El país acumula 3 mil 342 muestras realizadas y 233 positivas. Por tanto, al cierre del día de ayer se confirmaron 21 nuevos casos, para un acumulado de 233 en el país.

De los 21 casos confirmados, fueron diagnosticados 20 cubanos y un extranjero (procedente de China). De los 20 cubanos diagnosticados dos tienen fuente de infección en el extranjero: España y Dubai (uno cada uno), 13 fueron contactos de casos confirmados y cinco fueron contactos de viajeros procedentes del exterior.








Comentario HHC: No es para alegrarse como si fuera una meta, pero el mundo ha llegado a 1 millón de habitantes  positivos de coronavirus.

El centro de la pandemia ya es Estados Unidos por el mal manejo que hizo el Presidente Trump desde el principio, cuando en enero decía que todo estaba bajo control y que habían realizado un "buen trabajo" de prevención; la realidad es que es todo lo contrario y ahora este país tiene el 24.0 % de los enfermos del mundo. Y anuncia casi posible 200 000 muertos, como si fuera  tomarse un vaso de agua, por el covid-19.

En estas condiciones esta preocupado ahora por la droga que entra desde hace decenas de años a EEUU, y culpa a Venezuela cuando su aliado Colombia es el mayor productor y hay ademas  8 bases militares de los estados unidos en ese pais ¿ cuidando la droga?; por lo que todo parece una operación para elevar el patrioterismo del ciudadano, apoderarse del petroleo de Venezuela e imponer un gobernante ilegitimo que responda a sus intereses. Esta cortina de humo, demuestra por segunda vez en este año que al Presidente Trump le interesa mas su reelección que el bienestar humano ya no del mundo, ni de ciudadanos. Y eso demuestra toda la hipocresía de como se valora el ser humano en la administración estadounidense.

Curiosamente Venezuela, Cuba y Nicaragua sufren ademas, de un bloqueo económico y financiero de parte de ese país, y los llamados  por cesar el mismo en esta coyuntura no les interesa al gobierno norteamericano. ! Que diferencia el trato del gobierno cubano con la salud de sus compatriotas !!. 
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El sitio del ministerio de salud de cuba ha estado informando puntualmente todos los días de la situación en Cuba del coronavirus, incluso detallando cada paciente enfermo y todos los detalles por cada persona.  Sin embargo, hay  otras informaciones complementarias que los ciudadanos nos interesa saber, que se pueden expresar a través de gráficos y que darían una situación mas objetiva de en donde estamos parados,  como son por ejemplo:

1- Composición de positivos por sexo, y grupo de edades.
2- Composición  de positivos por provincias  y eventualmente por los municipios de mayor incidencia.
3- Comportamiento por provincias de los positivos diarios desde el 10 de marzo del 2020.
4- Comportamiento por provincias con el indice de positivos en relación al número de habitantes.

En los tres gráficos que he confeccionado con la información que se brinda hay algo positivo y es que en los últimos cinco días el número de casos positivos  ha sido menor que el promedio que se traía hasta el 28 de marzo, solo hay que valorar si es circunstancial este comportamiento ya que los ciclos en otros paises es a la alza en los dos primeros meses, pero estaremos atentos si se convierte en tendencia, ya que ese es el camino para ir mitigando la misma.

Esta pandemia mundial pone a Cuba en el foco de atención, no solo por nuestra habitual solidaridad y la prestación histórica de servicios médicos a decenas de paises,  y que ha sido solicitada puntualmente por algunos paises en esta crisis,  misma que se complementa con la solicitud del medicamento  interferon alfa 2-b como uno de los medicamentos para atender los enfermos por casi 60 paises.  Sin embargo, de cómo y en qué tiempo  salgamos  de esta pandemia en el país será decisivo en el futuro de nuestra medicina ante el mundo. Debemos ratificar inexcusablemente nuestro bien ganado prestigio.

La afectación económica va ser importante, pero la recuperación, si creamos las condiciones adecuadas, puede también ser una oportunidad para liberar las fuerzas productivas de todos y cada uno de los cubanos, ya que de ello dependerá el tiempo de recuperación.  ! Esperemos que nuestro gobierno destrabe las trabas vigentes!

La falta de divisas en Cuba

La propagación de la Covid-19 definirá nuevos escenarios y efectos, la mayoría riesgosos y poco halagüeños. Pero una vez más una situación de crisis se puede tornar también una oportunidad.

Por Omar Everleny
marzo 30, 2020
en Opinión


Foto: Otmaro Rodríguez.


La situación financiera que viene atravesando Cuba constituye ya un problema estructural de su economía. Son múltiples los factores que inciden en el problema: desde el incremento de las acciones del bloqueo hasta manquedades internas como el incumplimiento de los planes inversionistas, la caída de ingresos por servicios médicos y el descenso de diferentes producciones nacionales para la exportación –el caso del azúcar, entre otros. En un futuro cercano se sufrirán además intensamente los efectos de la pandemia que está afectando el mundo, dada la caída estrepitosa de una fuente principal de ingresos como el turismo.

Es evidente que la escasez de divisas ha producido un desabastecimiento en las tiendas fuera del circuito normado. En los diferentes mercados, tanto en los de CUC como en los de CUP, faltan los productos necesarios para completar la canasta básica mensual. Para “escapar”, como se dice en Cuba.

En esas tiendas se observan largas colas cuando el Estado las provee de algún producto deficitario –pollo, detergentes, papel higiénico y puré de tomate, entre otros. Se está exhortando a evitar las aglomeraciones por la propagación del Covid-19, pero a la vez la población se desgasta en lo que los cubanos llamamos “molotes” a la hora de adquirir esos escasos bienes que tanto se necesitan.

Aparecen entonces los revendedores y acaparadores. Una parte de la población trabaja y no podría hacer esas colas para adquirirlos. Aunque se critican, con razón, los precios abusivos que imponen, lo cierto es que la misma población los compra después.

No parece que este fenómeno pueda eliminarse con medidas enérgicas o la imposición de multas. Subirían los precios y esos agentes económicos se harían más clandestinos. Lo único que resolvería el problema sería incrementar las importaciones o las producciones nacionales.

Entre algunos científicos sociales hoy resulta recurrente la idea de que es hora de «destrabar» las fuerzas productivas. La realidad les está dando la razón. Lo que se observa o se publica en Cuba es que se hace hincapié en la empresa estatal –y esto no es incorrecto–, pero las reservas existentes en el sector privado no se están incentivando, y no son en modo alguno despreciables.

¿Por qué seguir insistiendo en prohibir que los cuentapropistas vendan artículos importados? Ya se sabe que venderlos no está legalizado en el catálogo de actividades que pueden emprender. Se impone, sin embargo, una pregunta: ¿en qué consiste exactamente el argumento para no legalizarlas? ¿No hay métodos indirectos en la economía, como los impuestos, para que el Estado también se beneficie de esas ventas (de hecho, ya lo hace) al cobrar impuestos aduanales?

En algunos lugares se ha puesto en evidencia el descontento, y las autoridades lo saben. En efecto, es hora de pensar como país.

El momento por el que atraviesa Cuba es muy complejo, y si el Estado no puede reaccionar con la celeridad necesaria para abastecer alimentos o servicios debido a la falta de divisas para importar, tiene entonces que tomar medidas no incluidas entre sus prioridades: por ejemplo, reducir el gasto en nuevas construcciones hoteleras para turistas en un futuro algo lejano. O autorizar la entrada de cadenas de tiendas extranjeras, aunque les hagan la competencia a las alicaídas tiendas cubanas. O permitir la libre importación a personas naturales que paguen en divisas extranjeras.

Hay buenas intenciones cuando se autoriza oficialmente la importación en MLC por parte de nacionales cubanos de determinados productos no comercializados en el país. Como ya se conoce, a partir del 11 de marzo se habilitó la Oficina para Trámites de Importación y Acreditación a Clientes de la corporación CIMEX y el día 16 se incorporaron las cadenas TRD y SASA.

Anunciada el 6 de febrero de 2020 en la Mesa Redonda, la medida “se refiere al proceso de importación a personas naturales como ciclo cerrado, mediante el cual los clientes firman un contrato con CIMEX y el comprador especializado –según el producto que se desee importar– realiza la salida al mercado, cotización, compra, así como la transportación marítima o terrestre hasta donde el cliente desee y se haya pactado en el contrato”.

Respecto a los precios, es grato leer lo que plantean los directivos: “A partir del costo de adquisición de las mercancías, se añaden los gastos asociados a la importación, con la condición que el precio final sea competitivo y favorable para los clientes, de modo que resulte provechoso emplear este mecanismo”. Eso no es válido para los vehículos, que tienen un fin recaudatorio. Pocas personas accederán a ellos, toda vez que están gravados en exceso.

Lo interesante es que existen 62 grupos de productos. Algunos servirían para potenciar el aún llamado “cuentapropista”, pero otros –y creo que es lo más interesante– para mejorar e incrementar la producción agrícola. Es posible pensar que en el grupo 32, cuando se refiere a “equipamiento para sector agrícola”, se permita comprar un tractor.

El grupo 24 permite a las personas naturales comprar infraestructura para la construcción: andamios, medios de izaje, etc. Sin embargo, la primera contradicción es que las cooperativas no agrícolas están congeladas, entre ellas las constructivas. En otros términos, no se aprobarán más cooperativas de ese tipo y las existentes no pueden incrementar el número de socios. ¿Será que se prefieren empresas privadas y no cooperativas en la construcción? No hay claridad sobre este tema.

Con ese proceso en marcha de la importación de determinados bienes se podría inferir que Cuba no estaría muy lejos de poner en vigor el artículo de la Conceptualización del Modelo, según el cual las personas naturales pueden constituir los siguientes tipos de negocios:

1. Pequeños negocios, que se realizan, en lo fundamental, por el trabajador y su familia. Estos no constituyen entidades empresariales ni tienen personalidad jurídica.

2. Empresas privadas de mediana, pequeña y microescalas según el volumen de la actividad, cantidad de trabajadores y objeto social, que son reconocidas como personas jurídicas. Estas empresas realizan actividades autorizadas a mediana o inferior escala que tributan a la estrategia del desarrollo territorial y local, así como a desplegar vínculos productivos entre ellas y con otros actores económicos. Determinados medios de propiedad personal pueden ser utilizados como medios de producción en estas actividades.

Aquí no se trata de hacer loas a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) sino de ser pragmáticos en la economía en un entorno de continuas escaseces de divisas que han llevado a un recorte drástico de las importaciones, sobre todo de bienes de consumo habitual, y en el que no se permite que las personas naturales vendan productos importados por ellas mismas. Quedan pocas opciones y el tiempo apremia.

El Estado no puede desconocer que el descontento existe, y que los intentos de enfrentársele son cada vez más recurrentes.

De vez en cuando hay que volver sobre las estadísticas demográficas. Un 42% de la población ha vivido en una situación de crisis económica, es decir, nacidos después de 1990. Más de cien mil cubanos han emigrado desde el año 2014, generalmente por motivos económicos, y así, podrían mencionarse otros indicadores.

¿Es tan complejo entender que el tiempo constituye un factor a tener en cuenta? La gradualidad es válida si se obtienen resultados, pero si la situación económica es insostenible por la falta de divisas, hay que acelerar el paso.

Se ha planteado que distintas instancias y personas propongan un inventario de aquellas cosas que traban el funcionamiento de la vida económica de la nación. Se ha avanzado en recopilarlas, pero es una recopilación para este tiempo. 

La propagación de la Covid-19 definirá nuevos escenarios y efectos, la mayoría riesgosos y poco halagüeños. Pero una vez más una situación de crisis se puede tornar también una oportunidad para replantear todo lo que sea necesario. 

Ahora debemos enfrentar entre todos este nuevo reto y tratar de preservar la salud y la economía tanto como sea posible. Al final de este tiempo de contingencia habrá que encarar soluciones que no se pueden seguir postergando.

(Tomado de OnCuba)

La economía cubana ante la COVID-19

Por Ricardo Torres En Abr 1, 2020
LA HABANA. La economía cubana ya exhibía un panorama sombrío antes del comienzo de la actual epidemia. La actividad productiva se venía desacelerando notablemente desde 2016.  El crecimiento económico promedio anual en el período 2010-2015 fue del 2,7 por ciento, mientras que se redujo al 1,4 por ciento entre 2016 y 2019.
Esta situación obedeció a factores tales como la crisis económica en Venezuela (principal socio comercial), la cancelación de contratos para prestación de servicios médicos (Brasil), el fin de la bonanza en el turismo, los límites y contradicciones de la reforma económica interna, y la acumulación de nuevas sanciones de Estados Unidos. Estas últimas han impactado negativamente varias áreas claves, desde el comercio y las inversiones extranjeras, hasta las visitas de norteamericanos. En 2019 se adoptaron nuevas medidas punitivas que afectan el envío de remesas, la importación de combustible y la actividad de empresas extranjeras que operan en la Isla.
Continúa siendo un tema de amplio debate la ponderación adecuada de uno u otro factor, y su precedencia. Lamentablemente, se verifica una intensa politización, que debería quedar fuera a la hora de considerar diferentes opciones de mitigación por parte de las autoridades cubanas. Para el ciudadano medio, el síntoma más claro de los problemas económicos es la creciente escasez de productos de todo tipo, incluyendo artículos de primera necesidad como alimentos, medicinas y combustible. Para 2020, el gobierno cubano planificaba un incremento del orden del 1 por ciento del PIB. Tan reciente como parece, ya es cuestión del pasado.
El impacto económico de la COVID-19
Los pronósticos económicos se han vuelto obsoletos en cuestión de dos meses. La modificación del escenario ha sido tan abrupta que los organismos internacionales y entidades especializadas solo ahora comienzan a modificar sus previsiones. Todos los pronósticos deben ser tomados con precaución, porque la incertidumbre es muy alta.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que la caída de la actividad económica en las economías avanzadas está en el orden del 20-25 por ciento, durante el período que duren los cierres generalizados. En un escenario medianamente optimista, los efectos se sentirán fundamentalmente en el primer semestre de este año. El cierre casi total de los movimientos de personas e industrias claves por tres meses, puede representar una caída interanual del PIB de entre 4-6 por ciento, a razón de 2 por ciento cada mes. Esos números suponen una recesión más profunda que la de 2008-2009.  El efecto en la dinámica del PIB en el año dependerá de la magnitud y duración del confinamiento, de la resiliencia de la demanda, y de la implementación de estímulos monetarios y fiscales. Estos últimos comienzan a tomar forma en algunas grandes economías como Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y España. Por ejemplo, en Estados Unidos los recursos fiscales comprometidos equivalen al 10 por ciento del PIB.
A nivel sectorial, el turismo, la aviación y aquellos sectores con las cadenas de valor más extensas, sufrirían las mayores contracciones. La Organización Mundial del Turismo (OMT) calcula que los arribos retrocederán entre un 20-30 por ciento, una proporción similar a la de los ingresos. Las economías más dependientes del sector recibirán un impacto superior, como España y Grecia en Europa, y el Caribe en América Latina.
La CEPAL identifica al menos cinco canales de trasmisión de la crisis económica en América Latina. Un primer canal es el efecto de la contracción económica en los principales socios comerciales. Se calculó que las exportaciones regionales a China podrían caer más de 10 por ciento. Un segundo canal es el turismo. Los emisores más importantes hacia el Caribe están fuertemente afectados por la epidemia, como Estados Unidos, España, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. Si la prohibición de viajes se prolonga por tres meses, la actividad turística se contraería hasta 25 por ciento.
La interrupción de las cadenas globales de valor generaría un impacto negativo, especialmente para aquellas economías con mayor nivel de integración a estas, como México. Un cuarto vehículo estaría asociado a la caída en los precios de los productos básicos. Una consultora destacaba que los metales y la energía son los grupos más vulnerables, por ese orden. Ello a causa de la contracción en la demanda de los principales clientes. Un quinto canal se vincula con el escenario de incertidumbre que afectaría las inversiones extranjeras, y el deterioro de las condiciones financieras. A ello habría que añadir un canal que afectaría especialmente a Centroamérica y el Caribe: las remesas. El desempleo masivo y el retroceso del ingreso en los países ricos, puede reducir el volumen de estos flujos. Diálogo Interamericano estima que los envíos se reducirían un 5 por ciento en el período. Pero ello dependerá de la duración de la crisis, la rapidez de la recuperación y la magnitud de los apoyos para sostener el ingreso de las familias.
El impacto en Cuba y las medidas anunciadas por las autoridades
La CEPAL anticipa una contracción del PIB en la región latinoamericana del 1,8 por ciento. Cuba entra en esta fase recesiva mundial con grandes vulnerabilidades que no pudieron resolverse en esta última década de reformas. Se puede prever que el PIB de la Isla entrará en territorio negativo en el 2020. En todo caso, la agudización de los problemas financieros externos requerirá algún tipo de reestructuración de los adeudos. La buena noticia es que la razón es evidente, la mala es que muchos países intentarán lo mismo.
Un impacto negativo sustancial es inevitable para la economía de la Isla: abierta, bajo fuertes sanciones, dependiente del turismo, y con nulo acceso a algún mecanismo de compensación externa en la forma de préstamos contingentes de organismos financieros internacionales. El retardo de las reformas estructurales, incluyendo el tránsito hacia un esquema monetario y financiero más adecuado, seguramente pesarán aun más en las nuevas condiciones. Esto resalta la necesidad impostergable de aprender la lección de que las decisiones no deben ser pospuestas esperando “mejores condiciones”. La vida enseña que el mejor momento es el presente, del futuro poco se sabe.
La economía cubana se verá afectada tanto por la recesión mundial como por el efecto negativo derivado de sus propias medidas restrictivas, las que deben ser mesuradas y proporcionadas. En el plano externo, esta crisis representa un empeoramiento de las dificultades financieras, a partir de la afectación al turismo y el resto de las exportaciones, las remesas, y la inversión extranjera. Hasta febrero de este año, el arribo de visitantes había disminuido 16,5 por ciento. Por otra parte, es muy pronto para saber cuál sería el efecto positivo derivado de la exportación de servicios médicos; y algunos fármacos como el interferón Alfa 2b Humano Recombinante, que ha probado ser efectivo en el tratamiento de la COVID 19.
Ante esta realidad, el racionamiento de productos esenciales es un paso inevitable para garantizar niveles mínimos de consumo. Es razonable el replanteo en las prioridades para las inversiones y la reducción de su volumen total. Si la enorme inversión hotelera no estaba en correspondencia con niveles de ocupación lineal del orden del 38 por ciento, en las actuales condiciones solo cabe un replanteamiento a fondo de su ritmo y magnitud.
Si bien el aumento de la producción de alimentos es una necesidad, es discutible el éxito que se pueda lograr a corto plazo. El sector no ha dejado de ser una prioridad, por lo menos en el discurso público desde 2008. Lo que ha fallado es el cóctel de medidas, que provienen de un enfoque defectuoso anclado en un paradigma que ha demostrado su incapacidad para superar las limitaciones. Este es el caso, no solo de la agricultura, sino del resto del sistema económico.
Qué se puede hacer
Un elemento clave en la respuesta cubana es su éxito en el enfrentamiento a la epidemia, por lo que representa en vidas humanas, y en las perspectivas de una recuperación rápida. Varios de los sectores que pueden encabezar el despegue dependen críticamente de este objetivo. Si se alcanza este objetivo se confirma la robustez del sistema sanitario de la Isla. Ello influiría positivamente en el turismo internacional, la posibilidad de abrir nuevos mercados para los servicios médicos, consolidar o ampliar los acuerdos existentes, y llamar la atención sobre las capacidades de la industria biomédica. Ya se ha alcanzado un hito: el envío de profesionales a países del Primer Mundo (Italia y Andorra), mientras que no se descartan nuevos destinos. Eso sí, se requieren modificaciones de fondo en las características de esos contratos, para hacerlos sostenibles en el tiempo, cumpliendo con los estándares más exigentes.
En el orden interno, una situación extrema como esta debería servir como catalizador de las transformaciones que requiere el modelo cubano. El caso inmediato es la agricultura. Los llamados a incrementar la producción agropecuaria y la sustitución de importaciones, que tienen décadas, deben ser dotados de contenido. Si el problema esencial del sector es de recursos, como muy a menudo se sugiere, entonces parece claro que ahora no va a aumentar la producción, por más que sea necesario. Si mejores resultados dependen de paralizar el resto de la economía, tenemos un problema aun mayor. Ya es hora de que se reconozca que el esquema de producción y distribución actual es un fracaso rotundo, y requiere ser revisado desde sus fundamentos. En esa revisión, el sector privado y cooperativo debe ser empoderado.
El confinamiento y el aislamiento social tienen efectos socioeconómicos que deben ser tenidos en cuenta. Algunos de los gobiernos que están enfrentando crisis enormes en sus países, como el de Italia, recomiendan “medidas graduales, según los criterios adecuados y de proporcionalidad”. Este es un asunto todavía más relevante para Cuba, desprovista de esquemas de compensación externa y con una ya precaria situación económica. La capacidad de implementar esquemas de estímulo desde el presupuesto es muy limitada. Tanto por la escasez de recursos, como por la situación fiscal. En 2019, el déficit en las cuentas públicas se estimó en 6,3 por ciento.
En el caso de los trabajadores y el sector cuentapropista, se anunciaron varias medidas, que implementan la legislación vigente, para proteger sus ingresos. Sin embargo, hay un grupo que requiere una atención especial: los trabajadores contratados por cuentapropistas. Parece sensato asumir que el alivio de la carga fiscal no es suficiente para proteger sus ingresos, que son también los de sus familias. Ellos son contribuyentes, por tanto, tienen derecho a algún tipo de protección por parte del Estado. Quizá se pueda considerar algún tipo de crédito blando, coparticipado por sus empleadores en determinada proporción.
Finalmente, ciertos equilibrios macroeconómicos como la dinámica de precios ya estaban comprometidos. La inflación reprimida y la escasez, ante todo por déficit de oferta, solo pueden empeorar. Con la virtual eliminación de la importación individual de mercancías, la carencia de bienes de consumo e insumos para el cuentapropismo se agravará. Y ello solo producirá presiones adicionales sobre la inflación.
Las autoridades ya tenían suficientes desafíos en el orden económico. Este año promete agregar algunos más.
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