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sábado, 28 de septiembre de 2024

“Cuba: la reestructuración de la economía. Una propuesta para el debate”.

En el año 1995, tres entonces jóvenes economistas (Julio Carranza, Luis Gutiérrez y Pedro Monreal) publicamos un libro titulado: “Cuba: la reestructuración de la economía. Una propuesta para el debate”. Éste tuvo varias ediciones, la primera en Cuba por la editorial de Ciencias Sociales y posteriormente una en Venezuela, otra en Chile, otra en España y dos en inglés realizadas por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres.

La preparación del libro fue motivada por el criterio que compartíamos de que con la desaparición de la URSS y el campo socialista, el modelo económico bajo el cual había funcionado la economía cubana hasta aquel momento estaba agotado y necesitaba un reestructuración integral y fundamental, o sea, considerábamos necesario mover la economía cubana de un modelo A a un modelo B, con lo cual surgían dos preguntas esenciales 1: que cosa es B y 2: como ir de A a B, el libro contenía nuestras respuestas a esas dos preguntas como un intento serio de fundamentar técnicamente y con un concepto claro lo que considerábamos debía ser el futuro del país en las nuevas circunstancias históricas e internacionales, muy apegados a los principios del proyecto nacional de justicia social, soberanía nacional y una alternativa viable de desarrollo económico y democrático.

Siendo conscientes de la complejidad del asunto y con la mayor honestidad académica incluimos en su título la expresión “una propuesta para el debate”, porque nuestro objetivo era promover una amplia discusión sobre las alternativas y los objetivos del país. El libro, aunque muy referenciado entonces, tuvo poco impacto en el proceso de toma de decisiones.

Con el paso de los años, algunas de las ideas allí planteadas fueron parte de las decisiones tomadas, por ejemplo y entre otras, la creación de un sector de micros, pequeñas y medianas empresas privadas y la aceptación del mercado, Sin embargo, la esencia de un cambio articulado, integral y con la secuencia adecuada, que es lo más relevante del planteamiento, ha estado prácticamente ausente hasta hoy.

Han pasado muchos años, pero salvo las actualizaciones necesarias consideramos que el libro sigue dando propuestas muy válidas para la transformación profunda y fundamental del modelo económico. Durante los años posteriores los autores hemos escrito y publicado otros textos que de diferentes maneras actualizan aquel.

En los últimos tiempos hemos recibido muchas solicitudes del libro, pero como no disponemos de suficientes copias físicas decidimos, con la solidaria colaboración del colega Humberto Herrera, compartir mediante dos vínculos la descarga del libro, correspondiente a la edición realizada por la Editorial Nueva Sociedad (Caracas, 1997), y hemos añadido un artículo también de la época “La pequeña y mediana empresa en Cuba. Aportes para un debate actual” (IIEC-UNAM, Problemas del desarrollo, México, 1997).

Insistimos en que ambos textos, a pesar de que han pasado casi treinta años desde su publicación, podrían todavía ser útiles como contribución para la transformación de la economía en el complejo contexto actual. A continuación, el prefacio y las conclusiones de “Cuba: la reestructuración de la economía. Una propuesta para el debate”, y al final los vínculos para la descarga del libro completo y del artículo sobre las Pymes ya referidos.

Julio Carranza Valdés y Luis Gutiérrez Urdaneta

 27/09/2024



Cuba: la reestructuración de la economía. Una propuesta para el debate

Julio Carranza Valdés, Luis Gutiérrez Urdaneta y Pedro Monreal González

       Prefacio

El libro que a continuación se somete a la consideración del lector es la segunda edición, actualizada y ampliada, del texto de igual título publicado en1995 por la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro, y presentado en La Habana en septiembre del mismo año.

Al igual que la primera edición, el nuevo material ha estado permanentemente acechado por el peligro de la desactualización, por lo menos, de sus partes descriptivas y de algunas de sus propuestas, aunque considerarnos que su objetivo central -la presentación de un programa integral de reestructuración económica- no ha sido afectado por los acontecimientos en curso.

La preparación del texto ha coincidido con uno de los períodos más intensos de transformación de la política económica cubana de los últimos años, donde se han sucedido, - a veces de manera rápida e impredecible- numerosos cambios que en más de una ocasión han modificado las condiciones de partida del programa económico que hemos tratado de articular. No se han suprimido de la versión revisada las acciones propuestas en el texto del proyecto original de reestructuración en función de trasladar al lector la noción de la arquitectura integral del programa. De hecho, algunos de los cambios más recientes coinciden con medidas contenidas en nuestra propuesta inicial, los cuales han sido incorporados como notas al pie. Bajo esas condiciones, siempre se corre el riesgo de hacer historia, esfuerzo loable pero que no ha sido el propósito de este trabajo. Así, se ha tratado de asumir el reto de la desactualización de algunas de sus partes con la “gracia bajo presión” con que creemos debe vivirse un momento excepcional como el actual.

Este libro es, en lo esencial, el desarrollo de un trabajo menos abarcador, de carácter básicamente propositivo, presentado al gobierno en abril de 1994. Con posterioridad, los autores emprendieron una ampliación y revisión mayor del texto inicial, de la que resultó una nueva versión con un tratamiento conceptual más riguroso que se actualizó con la incorporación de los hechos acaecidos en el período mayo-agosto de 1994. Más adelante, se preparó una versión actualizada hasta enero de 1995 para la primera edición del libro.

La nueva versión del libro que se ha elaborado para esta segunda edición no solamente contiene las imprescindibles actualizaciones que el paso del tiempo impone, sino que también incluye la ampliación y las modificaciones de algunas de las partes originales.

En particular, decidimos incluir en forma de post-scriptum, por la importancia del tema, un artículo escrito por los autores en enero de 1996 con el título de “La desmonetización de la economía cubana: una revisión de las alternativas”.

En la decisión de trabajar en una segunda edición actuaron al menos dos factores importantes. Primero, la presión derivada del interés de muchas personas dentro y fuera de Cuba que no pudieron disponer del texto dada la limitada cantidad de ejemplares de la primera edición. Segundo, la importancia que le concedieron los autores a la preparación de un nuevo material que permitiera adecuar el libro original a las necesidades de un debate que por su propia conexión con la realidad se caracteriza por el cambio.

Al igual que hicimos en ocasión de la primera edición, reiteramos que el libro se ha beneficiado de los valiosos comentarios críticos de un grupo de colegas cuya enumeración sería demasiado extensa y en la que cualquier omisión involuntaria sería imperdonable. Para la preparación de la segunda edición contamos con la oportunidad adicional de recibir los comentarios de un conjunto mayor de lectores, quienes desde las más disímiles profesiones y ocupaciones nos estimularon a continuar trabajando en nuestras ideas. En particular, disfrutamos y pudimos beneficiarnos del intercambio con el público en general, lo que nos aportó numerosas enseñanzas derivadas de esa percepción especial que tiene la gente sencilla, y a la cual a veces le llamamos sabiduría popular o sentid o común, para reflexionar sobre los temas económicos con una brillantez que muchas veces no se encuentra en los especialistas.

Durante el período transcurrido desde la publicación de la primera edición del libro, la difusión de sus contenidos se benefició del interés y apoyo de diversos medios de prensa nacionales, de instituciones académicas, de entidades gubernamentales, y de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.

Los autores estamos conscientes de que en el plazo que transcurrirá entre la redacción de estas notas y la publicación del libro, el tiempo, y más que éste, la velocidad de los cambios, habrán vencido una vez más en el terreno de la actualización. No obstante, pensamos que el propósito fundamental de nuestro esfuerzo habrá sido cumplido en la medida en que se ha aportado un material de discusión para lo que es quizás, en Cuba, uno de los debates imprescindibles de este tiempo.

Los autores

La Habana, marzo de 1996 

       Conclusiones

En estas reflexiones sobre la reestructuración que necesita el sistema económico cubano pueden faltar respuestas a importantes problemas actuales o previsibles, y probablemente se han omitido temas que requieren atención, particularmente el referido al complejo e importante problema de los nuevos niveles de participación popular que exige el paso al nuevo modelo hacia el que se orienta nuestra propuesta de reestructuración económica. Por otra parte, las propuestas adelantadas en este libro son controversiales y no están exentas de error.

El propósito fundamental que alentó este esfuerzo no fue la elaboración de un programa de reestructuración económica totalmente acabado e infalible, que diseñara ex ante todas y cada una de las acciones que sería necesario emprender. En rigor, tal grado de perfección en el terreno de la prescripción económica, aunque deseable, no es alcanzable. Más allá de las limitaciones humanas que seguramente estarían presentes en esa labor, la configuración a mediano y largo plazo de un programa económico dependerá en alto grado de la evolución del contexto sobre el cual intenta actuar, y por ello las medidas definitivas pueden ser variadas en función de la riqueza que la realidad siempre aportará.

Más importante aún, nuestra propuesta no asume que el equilibrio armónico debe ser el “estado natural de las cosas” en el nuevo modelo socialista al que se aspira llegar, y mucho menos considera equilibrado y libre de conflictos el programa de reestructuración económica que considera necesario para lograr tal objetivo.

Creemos haber elaborado un programa de reestructuración económica socialista, que ha tomado en cuenta las realidades nacionales. En términos de la “arquitectura” del programa, el énfasis ha sido colocado en su integralidad y en la coherencia de sus componentes. Al logro de la sistematicidad se ha subordinado cualquier posible consideración acerca de la efectividad y conveniencia de medidas aisladas.

En gran medida nuestras reflexiones han sido dirigidas a tratar de dar respuesta a un problema que no debe ser descuidado: el reto actual para la economía cubana no es sólo ni fundamentalmente la recuperación del crecimiento económico sino, lograr que en la base de ese crecimiento se reproduzca una estructura económica y social que corresponda al paradigma socialista que se aspira construir.

La necesidad de un referente conceptual que sirviera como núcleo organizador del trabajo ha exigido la adopción de una perspectiva no convencional acerca del socialismo, o para ser precisos, de su pasado, presente, y futuro. La construcción de un mercado regulado de medios de producción en el contexto de una economía socialista es el principal elemento del programa que lo define como una reforma económica fundamental. En ello se asentaría la reconstrucción de un sistema viable de economía socialista en Cuba, aun cuando esa viabilidad estaría interferida por factores extraeconómicos como la política de hostilidad del gobierno de Estados Unidos.

El programa aquí propuesto será seguramente polémico; la controversia es bienvenida siempre que sirva para mejorar la obra que la inspira, en este caso, el bienestar del pueblo cubano. La reactivación de la economía cubana es, como se sabe, un tema que interesa a muchos y que despierta pasiones, a veces insospechadas, en no pocas personas, y ello es comprensible porque detrás de las estadísticas frías y del análisis de las variables económicas se oculta el colosal esfuerzo de sobrevivencia desarrollado desde 1990 por el pueblo cubano para resistir una severa crisis económica agudizada por el bloqueo económico. De lo que se haga ahora en materia de economía dependerá en gran medida el futuro de varias generaciones de cubanos.

La propuesta. de reestructuración económica fue preparada bajo esas circunstancias y sin dudas contiene, aun cuando no sea siempre explícita, una dosis de pasión que probablemente también existirá en aquellos que la cuestionen. No obstante, los autores han tratado de presentar el material escrito de forma tal que facilite el debate sobre el tema de la manera más racional posible, sobre todo porque la polémica parece ser la “estación” inmediata más importante a la que se encamina este trabajo.

Link de descarga del libro:   Libro Cuba la restructuracion de la economia. 

Link articulo:  https://drive.google.com/file/d/1CST6rIxvLIjbqZ9fOgH2w3TcvA17Iu1L/view?usp=sharing

Comentario HHC: Este ensayo convertido en libro, y el artículo, que se adjuntan para descargarlos libremente, significó y significan un momento de inflexión para la teoría y praxis económica de nuestro país. Una propuesta genuina y autóctona,  para actuar en las condiciones creadas con la desaparición de la URSS y el campo socialista. Llena de propuestas fundamentadas, en lo económico, para lograr la plena independencia, y más que eso, "apuntalar" y hacerlo sostenible desde la Base, el modelo económico y social a que aspiramos. Por mucho, ambos textos,  fueron y son , un acto de creación, que junto a otros posteriores, conforman mucho de lo que hoy en día debemos considerar.

Me acuerdo que hace casi 30 años fui invitado por el colega, amigo y coautor Luis Gutiérrez , a una presentación del libro en el Pabellón Cuba ,en aquel  entonces, había mucha expectativa e incertidumbre en nuestro país , y  la portada del libro, tenía un Sol amaneciendo, era como el símbolo de la nueva manera de abordar los procesos complejos que la vida nos imponía. La nueva propuesta económica y social,  al mismo tiempo,  era un halo de esperanza, para la nueva etapa.

Lamentablemente no fue asimilado su contenido, y retirado el libro de circulación, a los pocos días de su publicación por la Editorial Ciencias Sociales. De muchas formas se anticipó a su tiempo, y para la burocracia, incomprendido, y el debate que se proponía fue aplazado, coartado por décadas. 

Hoy estamos en una situación parecida, pero agravada por el tiempo, las marchas y contramarchas, y por la falta de resultados.  La realidad es que algo de lo planteado se ha tomado en cuenta con el paso del tiempo, pero solo algunas partes, que evidentemente jamás integraran el todo necesario.  Hoy estamos convocados otra vez, al debate en las nuevas condiciones, y urgidos de soluciones a los problemas esenciales que tenemos en materia económica, y  los textos mencionados son referencias obligadas, porque hay un camino recorrido importante en ellos.

Por alguna rara razón vino a mi mente la frase de Fidel: " Pudimos serlo todo y no somos nada. Siempre hay un canto nuevo de sirenas para los eternos navegantes en que nos hemos convertido". 

Creo que es tiempo de ir a puerto seguro, es lo menos que se puede hacer, por esta generación de cubanos y por el futuro de la Patria.

domingo, 15 de enero de 2023

A que nos referimos, esta vez dicho con brevedad.

Por Julio Carranza
      Luis Gutiérrez

A propósito del debate reciente sobre la economía cubana en el cual hemos participado varios colegas, algunos con una amplia audiencia a su disposición y otros no tanto, nos han preguntado cuáles son nuestras diferencias, criterios o puntos que sugerimos debatir, habida cuenta de que sobre esto hemos escrito y publicado mucho y lo seguiremos haciendo, hemos querido expresar puntual y brevemente lo que se nos pregunta.

Estamos de acuerdo con mucho de lo que se ha dicho y se argumenta sobre el tema del sistema empresarial y el carácter protagónico y dominante, no único, de la empresa estatal. Nuestra preocupación no es fundamentalmente con lo que se dice, es con lo que no se dice, lo que se omite, insistimos, aquí solo van algunos puntos:

1-El sistema empresarial cubano no es eficiente, esencialmente debido a que el tipo de relaciones económicas del modelo vigente ni compulsa a la eficiencia ni la permite, está sometido a estructuras muy centralizadas y a una planificación burocrática, los mercados, en términos adecuados, no existen. Eso obviamente, además del tremendo impacto del bloqueo genocida.

2-Una determinada empresa es parte de la economía nacional, pero no es la economía nacional, esta es mucho más amplia y muchísimo más compleja. Una regla central de la ciencia, en cualquiera de sus campos, es que no se puede explicar el todo con la valoración de una de sus partes.

3-Hay corruptelas extendidas, de esto no solo no se habla e informa suficientemente, tampoco parece que se esté yendo a las causas más profundas de este peligroso flagelo.

4-Los incentivos económicos son insuficientes y poco efectivos, lo cual obstaculiza notablemente la productividad y la intensidad del trabajo. Sin eso no hay recuperación posible de la producción de bienes y servicios.

5-Hay una desconexión total entre salarios y precios, muy agravada por la inflación y no existe un plan antinflacionario integral que la pare, lo cual es motivo de la degradación del valor de trabajo, lo que afecta la moral y por supuesto al socialismo que debe ser una sociedad de trabajadores no de especuladores, el principal atributo de un ser humano en una sociedad socialista es su trabajo, cuando el trabajo no es objetivamente apreciado se afecta el valor central del ser socialista.

6-La administración tributaria está atrasada, con serias insuficiencias en el logro de la equidad vertical y horizontal y sin las premisas necesarias para minimizar la evasión fiscal.

7-El llamado ordenamiento monetario, contrariamente a sus intenciones, ha sido un catalizador de la desestabilización macroeconómica, causa de muchos problemas y contradicciones.

8-La actual estructura de la empresa estatal no permite que su dueño (el pueblo) la pueda controlar en favor de sus intereses (hay un problema no resuelto en la relación principal/agente), sobre eso está al salir muy próximamente un detallado artículo nuestro, su título: "La reforma de la empresa estatal en Cuba, componente principal de la reestructuración de la economía".

9-El principal e histórico sector de la economía cubana (el azúcar y sus derivados) está en estado calamitoso, hay pendiente una discusión profunda al respecto.

10-El subsistema de producción agropecuaria no produce alimentos suficientes, llueve sobre mojado, necesita una profunda reestructuración que no se ha realizado, no se trata de un grupo de medidas, se trata de trasformar el subsistema de producción agropecuaria.

11-Se hacen referencias al desastre social que efectivamente fue la reestructuración capitalista en Rusia, lo cual es absolutamente cierto, pero no se habla de economías exitosas después de haber sido profundamente reformadas y que son muy relevantes para Cuba por su carácter socialista y el poder central del partido en su conducción, no digamos ya China, sobretodo Viet Nam, sobre este apenas ni una palabra. Viet Nam se ha convertido en una de las economías más dinámicas del mundo, a la vista están las estadísticas. Es cierto que no está bloqueada, pero emergió de una guerra horrible, con el país destruido. Aclaramos que no se trata de copiar nada, solo de estudiar seriamente y referir experiencias de interés para Cuba.

12-Lo que es socialista o capitalista no es una empresa, es el sistema donde operan todas, mismo que el estado garantiza con su control y regulaciones, por eso no nos parece correcta la expresión empresa estatal socialista, si así lo dices entonces las demás que son? capitalistas?, eso pone en una condición anti sistémica a un sector que, aunque no es, ni debe ser, el dominante la economía lo necesita (privado y cooperativo). En las economías capitalistas hay empresas estatales y no por eso son socialistas, aquellas son la empresas estatales de un sistema capitalista, como las empresas privadas cubanas son las empresas privadas de una economía socialista, esa confusión, en mi opinión, conduce a muchos errores e inconvenientes. O sea las empresas estatales (reestructuradas y eficientes) deben ser el sector esencial y dominante de la economía socialista cubana, socialistas son todos los agentes que participan de ella y aceptan sus reglas, límites y regulaciones, cada uno en su función y todos sujetos a la misma dinámica económica y social.

13-Hay problemas con la política inversionista, no responde bien a las prioridades de la sociedad (demasiados hoteles y pocos alimentos)

14-Conclusión, la economía cubana necesita una reforma fundamental, profunda e integral, ese es el tema esencial, otras muchas cosas caben y están bien, pero no es el tema esencial y muy urgente de la economía cubana hoy.

15-Por ser un punto fundamental en este momento del debate terminamos volviendo sobre la empresa estatal. Claro que la empresa estatal debe ser (y así lo deben garantizar también las leyes y regulaciones) la columna vertebral y dominante (no única) de la economía, pero ella misma debe ser parte de la reestructuración integral del sistema, no para que deje ser estatal, sino para que deje de ser ineficiente, sin eso no hay nada.

Hasta aquí un punteo rápido e incompleto solamente para poner temas sobre la mesa. Lo ahora sintetizado es solo parte de lo que poco o muy poco se dice en muchos textos e intervenciones que se divulgan y que se precisa debatir.

15 de enero 2023

lunes, 30 de noviembre de 2020

Sobre el debate actual en Cuba

Por Dr. Julio Carranza,

En mi modesta, pero sincera opinión, en el debate actual que se aprecia en estas redes se ven textos que dicen cosas muy acertadamente y sin embargo excluyen otras fundamentales que son parte de la situación actual. 

A veces me molestan textos que solo hablan del bloqueo y la agresión de EEUU y la obvia política subversiva que sufre la nación a la vez que desconocen las notables insuficiencias que tiene el país y la necesidad urgente de cambios y reformas que tantas veces hemos discutido y que no acaban de avanzar con la coherencia y la voluntad política necesaria.

Otras veces, veo textos que por el contrario analizan, en muchas ocasiones con notables aciertos, las insuficiencias y la necesidad de cambios y de aperturas que existen, en un país cuyas condiciones han cambiado en un mundo que no es como el de antes (es probablemente peor) sin embargo lo hacen olvidando que lo de la agresión es un hecho real y amenazante, contrario a los intereses legítimos del país.

Esa agresión tiene un guion claro y probado en mil lugares, te aprietan económicamente, hacen que las cosas empeoren, desabastecimientos de todo tipo, colas mal organizadas, dificultades múltiples agravadas por una burocracia incapaz y a veces corrupta y un liderazgo que promulga cambios que después no puede o no quiere implementar, paralelamente fomento de grupos disidentes, no disidentes legítimos, auténticos como los hay, sino otros que son parte consciente o no del guion que se escribe fuera y al que sirven con frecuencia de manera perruna (Trump 2020, gritan algunos, como si el presidente de EEUU tuviera legitimidad o algo que decir en Cuba sea quien sea, como si Cuba no fuera indiscutiblemente un país soberano) y luego una maquinaria mediática amplificando y manipulando todo eso, el dinero va corriendo y “aceitando” el mecanismo.

El objetivo convertir la crisis económica en una crisis política, que la sociedad estalle en manifestaciones llenas de malestares difusos y que el gobierno caiga o se deslegitime con una respuesta represiva, para inmediatamente establecer otro favorable a intereses espurios y el país probablemente destruido.

En ambas narrativas hay factores ciertos, esenciales, pero cuando aparece la una sin la otra siempre hay un vacío en ver el todo y por lo tanto queda la sensación de que falta algo, por eso uno lee con atención, hay cosas que se comparten que están muy bien dichas, pero que al excluir parte de la realidad (en uno y otro caso) quedan mutiladas y uno al final tiene que detener el aplauso. 

Claro que también hay otros textos brillantes no solo por lo que dicen, también porque lo dicen todo, sin omisiones, es cuando el aplauso llega sin pausa.

Ese es, en mi opinión, el problema con los análisis escorados, yo creo que la mayor parte de los autores que los hacen les sobra talento para integrar el todo y ser totalmente objetivos.

Ahora mi opinión: las dos perspectivas que expresé antes dan cuenta de una parte de la realidad y la primera de ellas es muy peligrosa porque es la subversión articulada con vastos recursos desde un territorio vecino y descomunalmente poderoso.

Lo único que puede evitar que se junte el proyecto destructor con el lógico malestar que la actual situación provoca en el país es con una real capacidad de hacer avanzar las reformas (sobre todo las económicas, pero no sólo las económicas), dialogar con los jóvenes y con el pueblo en general, democratizar las instituciones todas, apreciar las claves del cambio de época en el que se encuentra el mundo (complejo, incierto, hostil y desafiante, pero es el que existe más allá de las costas de Cuba), establecer un nuevo pacto con la juventud, darle mayores espacios de expresión y realización y por supuesto que no sólo a los artistas e intelectuales, no es ese un derecho solo de aquellos que están tocados por el don de la creación, es a todos, desde el que hace una obra de arte o avanza una investigación científica hasta el que vende fritas en una esquina, trabaja en una empresa estatal, es trabajador por cuenta propia, pequeño empresario o barre una calle, o sea todos. Eso lo puede hacer, lo debe hacer un estado socialista, sin parálisis paradigmáticas ni ortodoxias ideológicas y por supuesto sin desconocer, todo lo contrario, las mil cabezas de la agresión a que se le somete desde fuera. 

Si la agresión te paraliza en lo que debes hacer, si la agresión no te permite que encuentres las formas en que la gente estimulada produzca más, participe más, si la agresión te impide cambiar para responder a las demandas económicas y sociales y avanzar, si la agresión te ata a una posición de resistencia a secas, sin iniciativa, entonces la agresión en el mediano plazo estaría ganando espacios a veces muy difíciles de recuperar.

Por todo esto hay algunos textos inteligentes e informados que me parecen bien por lo que dicen, pero me parecen mal (o sea incompletos) por lo que omiten, de un lado y de otro. Y por supuesto hay otros textos que no merecen ni el tiempo necesario para leerlos porque son pura propaganda o simplificaciones fatuas de un lado y de otro.

Continuemos las reflexiones serias y apostemos a entender el todo con lucidez, sin dogmas y sin ingenuidades y con compromiso, la nación lo necesita.

30 de Noviembre 2020

( Tomado del muro de Facebook del autor)