Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 18 de febrero de 2020

TAC A LA ECONOMÍA


SINE DIE  104
SD2
juan m ferran oliva                                       febrero 18 de 2020

Los que evitan la certidumbre absoluta de las matemáticas, forzosamente viven en confusión y jamás serán capaces de silenciar el clamor incesante de los sofistas.

Leonardo da Vinci.


La tomografía axial computarizada (TAC) permite obtener imágenes internas precisas. Un haz colimado de rayos X incide sobre el objeto estudiado girando a su alrededor. Las observaciones son procesadas por una computadora y arrojan una imagen tridimensional fiable.

En macroeconomía es posible realizar algo similar sin parafernalia importada.  Basta una información suficiente. La Oficina Nacional de Estadísticas e Informacion (ONEI) la ofrece. La tabla mostrada al final muestra el Producto Interno Bruto (PIB)de Cuba[1].  No es un indicador perfecto pero resulta el más viable para análisis macroeconómicos. Ha sido elaborada con los prolijos datos del Anuario Estadístico de 2019 referido al año 2018, último disponible. El pobre crecimiento económico anterior y previsto permite asumirlo como esquema.

Por anticipado pido disculpas a quienes repelen el lenguaje de las cifras. Advierto, además, que rompo mi acostumbrado voto de brevedad. Pero son apenas 4 cuartillas. Quienes no se animen pueden hacer mutis simplemente oprimiendo la tecla eliminar.

El consumo de gobierno y el de los hogares representa el 86% del PIB total. Si a lo que gastan los hogares (55.987 millones) se añade lo que reciben como servicios estatales en educación, salud, etc. (21,894 millones) se tiene un consumo final efectivo de 77.881 millones disfrutado por la población.

Los servicios estatales no se pagan. Es una forma de distribución comunista y representan el 73% del consumo de gobierno. El resto corresponde a gastos de defensa, administración y otros necesarios pero no percibidos personalmente. Respecto al PIB, los servicios a la población[2] constituyen el 22%.

El consumo en los hogares representa el 56% del PIB (65% del 86%).  Es una proporción similar a países muy pobres. Apenas queda para la acumulación.

A precios corrientes, y a nivel de toda la económica, el PIB ha crecido 4.3 veces durante los 21 años transcurridos desde 1997 tomado como base. A precios constantes se incrementa en 2.4 veces que reflejan el aumento neto de la producción material. Los precios ocasionaron el acrecentamiento restante  en 1.8 veces equivalentes a un 2.7% anual promedio. Ello es válido para el conjunto macroeconómico cuyas ¾ partes están controladas por el Estado. El plan establece relaciones de precios entre las empresas. Pero el efecto percibido por el consumidor final es difícil de calcular. Surge de la maraña provocada por la doble moneda, la distribución normada, las subvenciones y el eventual déficit presupuestario. El propio consumo social genera, como efecto colateral, sangrías en medicinas, uniformes escolares, transporte, etc. En ocasiones la atención a derechos ciudadanos implica regalos, propinas, sobornos y, ocasionalmente, precios adulterados en las tiendas. Por añadidura aparecen los intermediarios que significan una suerte de redistribución espuria del ingreso. No son causa sino consecuencia de la endémica asimetría del mercado (oferta<demanda).

En algunos casos la estadística oficial es como una alfombra encubridora del polvo. El bolsillo de la población lo percata cuando disminuyen las posibilidades adquisitivas de su presupuesto de gastos. La medida de aceptar pesos cup en el comercio en CUC equivalió, simplemente, a multiplicar por 25 el precio en esta última moneda. Su monto se obtiene aplicando un margen que por lo general multiplica en algo más de 2 al costo.  En el mercado agropecuario y en el de los trabajadores por cuenta propia funciona crudamente la ley de la oferta y la demanda. En algunos casos se aplican precios topados, pero los mecanismos de mercado se filtran a través de la porosa malla del plan.

Confrontamos precios de país opulento y disponemos de ingresos de país paupérrimo. La prensa pretende dorarnos la píldora.

El Gobierno afronta la enemistad de Washington, las circunstancias generales de la economía, los errores del pasado y, probablemente, la resistencia interna al cambio por parte de algunos dirigentes trasnochados. Esto último ocurre a puertas cerradas, simplemente lo presumo. Se respeta el principio de evitar las medidas de choque abruptas, pero no pueden soslayarse continuas abolladuras y arañazos a la carrocería.

Según CEPAL[3], Cuba registró una inflación de poco más del 2% en años inmediatos. Al parecer se corresponde con la información suministrada por el deflactor de ONEI. Otras fuentes menos amistosas calculan una tasa de inflación a precios al consumidor de alrededor de un 5%[4]. Cualquiera que sea la realidad, los bolsillos de los consumidores de a pie sufren la enojosa depreciación monetaria.

Trabajo, tierra y capital son los llamados factores de producción. Modernamente suele añadírseles la tecnología cuya transferencia desde el exterior está implícita en las inversiones. Su asimilación –la llamada transferencia- depende del nivel técnico del personal que la recibe. En Cuba hay excelentes condiciones en tal sentido.  El 22% de los asalariados cuenta con nivel educacional superior, el 51% con medio, el 22% secundario y el 5% con primario.  En el año 2016 se registró una tasa de desempleo del 2% según ONEI. Este indicador refiere las personas en edad laboral desocupadas que manifestaron haber buscado trabajo. El potencial debe ser superior[5]. La tierra tampoco es un limitante, La superficie agrícola en 2017 era 6.300 mil hectáreas[6] de las cuales se cultivaba el 44%.

El capital es el factor restringido. Sólo el 12% del PIB (12.040 millones pesos) fue dedicado a la inversión. Es insuficiente. Especialistas consideran que un crecimiento del 5% al 7% requiere una tasa bruta de acumulación de un 25% a un 30%. Es más del doble de lo que el país es capaz de ahorrar[7]. El incremento económico no implica progreso, pero es su condición necesaria. Si no crecemos, difícilmente nos desarrollaremos. El consumo absorbe la mayor parte del PIB y apenas queda para la acumulación. La inversión extranjera es la solución.  Se nos escapa y hay que conquistarla.

No puede olvidarse la afectación derivada del bloqueo. Según información oficial[8], durante el año 2017 provocó perjuicios por US$ 4.320 millones, al parecer una cantidad creíble, quizás levemente abultada. No se han emitido cifras posteriormente pero es de suponer un incremento a partir del endurecimiento de las medidas electoreras impulsadas por la administración Trump. El PIB de 2017, expresado en dólares y a precios corrientes, fue US$ 96.851. En el improbable supuesto de que el daño mencionado lo hubiese afectado en su totalidad, ello equivaldría a 4.4%. Pero ha de ser menos. Pudiera asumirse tentativamente que en las nuevas condiciones[9] la afectación del bloqueo disminuya en un 2% a un 2.5% el incremento del PIB[10]. La inmoral medida, además, dificulta los créditos. La única fuente segura de poder adquisitivo externo es el monto de las exportaciones de mercancías y servicios.

La transformación de la balanza de pagos es un éxito poco divulgado. Antes del Periodo Especial, el peso decisivo lo tenían las mercancías. La exportación de servicios ha compensado lo perdido. En 1985 los servicios sólo aportaban el 2% de las exportaciones. Actualmente representan el 78% mientras las mercancías se han reducido a un 22%.

Otro logro es la extracción local de petróleo. Antes de 1993 los niveles eran inferiores a 1 millón TM. Posteriormente se elevaron hasta unos 4 millones TM, aproximadamente la mitad del consumo nacional. .

El Anuario ONEI, por vez primera, incluye los ingresos en divisas provenientes de la salud en el extranjero. Ascienden a la respetable cifra de US$ 6.399 millones que representan el 57% del total de servicios exportados. Otro rubro importante son los servicios de soporte por US$ 1.319 millones cuyo contenido no se aclara. Cercanos a los US$ 1.000 millones aparecen varios. No obstante se omite información sobre la evolución del pago de la deuda externa.  ¡Très important !

Estudios realizados[11] muestran que el 64% de los alimentos actualmente importados pueden ser producidos en Cuba. Ello reduciría sustancialmente las necesidades de su compra en el exterior que ascendieron a US$ 1.929 millones en 2018. Hay aún otras posibilidades[12].  

Las conclusiones son claras. Es imprescindible aumentar la acumulación a un 25% ó 30% del PIB. La vía para lograrlo son las inversiones extranjeras, incluyendo a las de los cubanos residentes en el exterior…y también en el interior. Acciones y bonos pudieran ser un medio, pero para algunos huelen a capitalismo. El crecimiento de las exportaciones y la disminución de las importaciones es el otro camino a seguir.  Se dice fácil.

No pretendo descubrir el Mediterráneo. El Gobierno se afana en todo ello. Su gran problema es romper el llamado bloqueo interno. El propio presidente Díaz Canel solicitó a cada organismo datos para elaborar un Banco de Trabas[13]. Añadió que en el año en curso (2020) se desplegarán todas las formas de gestión de la economía contempladas en la Constitución. ¡Dios lo oiga!


PRODUCTO INTERNO BRUTO  2018
    Confeccionado con datos de ONEI  2019
(millones pesos)
PRODUCTO INTERNO BRUTO 2018 A PRECIOS CORRIENTES
100.023 
100%
CONSUMO FINAL






100%
86.047 
86%

De gobierno
100%
30.060 
35%



     Consumo en servicios (salud, etc.)
21.894 
73%



     Gastos de gobierno (administración)
8.166 
27%



De los hogares
100%
55.987 
65%



     Mercado estatal 
37.992 
68%



     Mercado agropecuario 
3.358 
6%



     Mercado trabajadores x cuenta propia 
9.557 
17%



    Otras fuentes


5.080 
9%




FORMACIÓN BRUTA DE  CAPITAL FIJO
12.040 
12%
 EXPORTACIONES






100%
14.505 
15%

Servicios
100%
11.290 
78%



          De salud y atención social
6.399
57%



          Otros
4.891
43%



Mercancías




3.215 
22%


IMPORTACIONES






100%
-12.569 
-13%

Mercancías
100%
-11.484 
91%



Alimentos
-1.929 
17%



Combustible
-2.516 
22%



Otros
 
-7.038
61%



Servicios





-1.085 
9%


Exportaciones menos importaciones
1.936

Fin




[1] Según el método de la utilización. Consiste en la sumatoria del consumo final de gobierno y de los hogares, más la formación bruta de capital fijo y las exportaciones, menos las importaciones.
[2] Salud, Educación, Cultura, etc.
[3] Estudio Económico de América Latina y el Caribe. 2019. Comisión Económica para América Latina (CEPAL).
[4] The World Factbook, publicación anual de la CIA consigna que desde 2011 dicha tasa se mueve entre un 4.7% y 5.5%. son datos que no parecen tener intención política sino de información objetiva a las entidades de gobierno de EEUU.
[5] El señuelo del consumismo atrae a muchos. Quienes emigran restan presión al mercado interno y pueden multiplicar la demanda si posteriormente envían remesas. La mala noticia es que se pierden talentos. Extraeconómicamente implican desestima a la política interna.
[6] Fernández Domínguez, Lic. Pablo. Algunas Consideraciones sobre la Importancia Estratégica del Sector Agropecuaria, informe elaborado en marzo de 2019.  Se refiere al año 2017.
[7] Cifras ofrecidas por Marino Murillo.  Asamblea Nacional del Poder Popular. 29 de marzo del 2014.
[8] Intervención de Alejandro Gil Fernández, Ministro de Economía, en diciembre 22 de 2019 en la Asamblea Nacional.
[9] que incluyen principalmente el perjuicio al turismo y al combustible, sin ser únicos,
[10] Ferran Oliva, Juan M. SINE DIE no. 28 de enero 13 de 2019: Al Bloqueo lo que es del Bloqueo.
[11] Fernández Domínguez, Lic. Pablo.  Algunas Consideraciones sobre la Importancia Estratégica del Sector Agropecuaria, informe elaborado en marzo de 2019. Se refiere al año 2017,
[12] Permítaseme un ejemplo de escaso peso económico, pero ilustrativo. Antes de 1959 visité con mi padre a un paisano suyo dedicado al negocio de la aceituna. La importaba a granel y unos pocos obreros las deshuesaban, rellenaban y envasaban utilizando una herramienta manual de costo irrisorio. De   este    modo la firma (Sansó, Ribot y Cia) inundó el mercado minorista cubano con un surtido de olivas naturales, deshuesadas y rellenas, en envases de distinto tamaño. Actualmente todas las que se ofertan proceden íntegramente del exterior.  Me pregunto porque alguna empresa estatal o privada no realiza algo similar y deriva hacia el país el valor agregado por beneficio que actualmente se importa..
[13] Ferran Oliva, Juan M. SINE DIE 102. Banco de Trabas. Enero 24 de 2020