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lunes, 9 de febrero de 2026

Estos son los países más endeudados con el FMI a febrero en Latinoamérica y sus retos para 2026

De cara a 2026, la resiliencia económica dependerá menos del nivel de deuda y más de la capacidad de pagar intereses y amortizaciones sin perder acceso al financiamiento ni afectar la estabilidad macroeconómica, según el IIF.

JPMorgan compró pesos argentinos para el Tesoro de EE.UU., confirma Elizabeth Warren.
09 de febrero, 2026 | 06:00 AM Bloomberg

Bloomberg Línea — Los países más endeudados en Latinoamérica con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como Argentina, enfrentan mayor presión por el servicio de la deuda en un contexto de tasas de interés altas que encarecen los costos financieros y bajo crecimiento regional.

“El principal reto que enfrenta América Latina este año en términos de servicio de la deuda no es un problema generalizado de solvencia, sino una combinación cada vez más exigente de costos financieros elevados, crecimiento moderado y una menor tolerancia del mercado a desvíos fiscales”, dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

Fortun explica que, en términos prácticos, el servicio de la deuda está absorbiendo una porción creciente de los ingresos públicos, justo cuando el crecimiento económico no alcanza para aliviar esa carga y el acceso al financiamiento externo sigue siendo selectivo.

El año pasado, la debilidad global del dólar alivió parcialmente la carga de la deuda externa medida en moneda local y ayudó a mejorar el acceso a financiamiento.

No obstante, “ese viento a favor no resuelve la fragilidad de fondo, que es tener que refinanciar vencimientos relevantes con tasas internacionales todavía exigentes y con crecimiento que no alcanza para estabilizar la dinámica de deuda sin generar superávits primarios más altos”, dijo a Bloomberg Línea Emanoelle Santos, analista de mercados de la plataforma XTB Latam.

En la práctica, dice que el riesgo aparece cuando se cierran las ventanas de financiamiento y sube la prima por riesgo.

En este contexto, refinanciar la deuda se vuelve más caro y los gobiernos pasan a depender más de organismos multilaterales o de ajustes fiscales que generalmente son políticamente costosos.

Presiones fiscales

Las presiones fiscales y financieras hoy vienen por tres canales que se retroalimentan, según la analista de XTB Latam.

Por un lado, menciona un mayor gasto por intereses que compite con gasto social e inversión.

En segunda medida, se refiere al crecimiento bajo que limita recaudación y hace más visible la rigidez presupuestaria.

Y en tercera instancia el riesgo de un dólar más fuerte o de episodios de volatilidad global que encarecen el servicio de deuda.

Estas presiones, a su vez, pueden reabrir tensiones inflacionarias y forzar políticas más restrictivas.

En este contexto, “la coordinación del mix de políticas importa mucho, porque si el mercado percibe señales fiscales poco creíbles o prociclicidad, suben spreads, cae la demanda por duración y se acorta el financiamiento, elevando la probabilidad de ajustes desordenados incluso sin un problema inmediato de solvencia”, según Santos.

Deuda de Argentina y Ecuador

Milei’s Austerity Plan Pushes Argentina Into Recession In First Quarter

Argentina se mantiene a comienzos de 2026 como el país más endeudado del mundo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), según datos actualizados del propio organismo revisados por Bloomberg Línea.

Para Fortun, Argentina el caso más desafiante por la magnitud de sus obligaciones y por un calendario que comienza a endurecerse.

En Argentina, “el desafío no es solo el volumen, sino la gestión de flujos en un contexto de acceso limitado al mercado y necesidad de acumular reservas”, dijo el economista del IIF. “El servicio de la deuda se convierte en una prueba de consistencia del programa macroeconómico en su conjunto, más que en un problema contable puntual”.

Argentina saldó intereses con el FMI la semana pasada, en uno de los múltiples vencimientos previstos para 2026.

Para cumplir con sus compromisos, el Gobierno compró Derechos Especiales de Giro (DEG) al Tesoro de EE.UU. Estados Unidos por US$808 millones.

En abril del año pasado, Argentina y el FMI concretaron un acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF, por sus siglas en inglés) por US$20.000 millones.

Según el FMI, “las prioridades políticas se centrarán en mantener un ancla fiscal fuerte, hacer la transición a un régimen monetario y cambiario más robusto, con mayor flexibilidad cambiaria, y avanzar en reformas para fomentar la productividad, la competitividad y el crecimiento”.

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a la Argentina a finales de la semana pasada para llevar a cabo la segunda revisión del programa de 48 meses.

La visita se realizó en medio de la polémica que desató la decisión del gobierno de Javier Milei de suspender la aplicación de una nueva metodología de medición de la inflación.

Después de Argentina, el país con mayores compromisos con el FMI en la región es Ecuador, que también enfrenta retos asociados con el servicio de la deuda.

En octubre del año pasado, Ecuador y el FMI alcanzaron un acuerdo técnico para completar la cuarta revisión del programa por US$5.000 millones, lo que habilita un desembolso de US$620 millones.

Si bien la exposición de Ecuador con el FMI es menor en términos absolutos, esta es elevada en relación con el tamaño de su economía.

Además, opera bajo un régimen de dolarización que elimina amortiguadores monetarios.

Según Fortun, en este caso, el pago de deuda externa compite directamente con prioridades fiscales y sociales, y cualquier deterioro de la confianza se traduce rápidamente en mayores costos financieros.

Economías más y menos expuestas

Quito

Para Emanoelle Santos, analista de mercados de la plataforma XTB Latam, las economías más expuestas son las que combinan alta deuda con acreedores externos, necesidades relevantes de refinanciamiento y menor flexibilidad para absorber shocks.

“Ahí Argentina destaca por lejos por el tamaño de sus compromisos con el FMI y por la sensibilidad de su programa a reservas y confianza, mientras Ecuador y El Salvador enfrentan vulnerabilidades altas por operar dolarizados, lo que reduce el riesgo cambiario, pero concentra todo el ajuste en caja, crecimiento y acceso a financiamiento”, dijo la analista de XTB Latam.

También aparecen más sensibles los países con mayor proporción de deuda externa sobre PIB y dependencia de condiciones externas para financiarse, citando casos como los de Nicaragua.

En esos casos, un cambio de régimen en tasas o en apetito por riesgo suele reflejarse rápido en spreads y disponibilidad de crédito.

En cambio, anotó Emanoelle Santos, economías con menor deuda externa relativa y mercados locales más profundos tienden a resistir mejor, “como Costa Rica, en el grupo de los más ordenados, aunque no queda inmune si se endurecen las condiciones globales”.

El caso de Costa Rica

Colones costarricenses

En el caso de Costa Rica, el monto que se refleja de los compromisos con el FMI corresponde a la Línea de Crédito Flexible (LCF), que es precautoria ante el escenario de incertidumbre que afronta la economía mundial, explica a Bloomberg Línea Luis Vargas Montoya,investigador adjunto del Programa Estado de la Nación (PEN).

En relación con el FMI, “el país no cuenta con una línea activa, por lo que no tiene ningún compromiso de desembolsos con el fondo hasta el momento en que decida utilizar la LCF”, dijo el analista. No obstante, “cuando se analiza el rubro de amortización de la deuda, el país requiere un 5,2% del PIB en el 2026, que es superior al 4,7% estimado al cierre del 2025 e igual al 5,2% del 2024″.

Desde el 2020, Vargas Montoya señala que el FMI ha venido acompañando el proceso de estabilización macroeconómica de Costa Rica.

El primer apoyo del FMI al país consistió en un financiamiento de emergencia para disminuir las presiones en la balanza de pagos.

Posteriormente, el FMI le otorgó a Costa Rica dos financiamientos más, el primero en apoyo a la reforma fiscal y estabilidad monetaria y financiera, y el segundo para apoyar los esfuerzos ante el cambio climático.

En el 2025, el FMI reconoce la evolución favorable de los indicadores macroeconómicos de Costa Rica y le otorga una Línea de Crédito Flexible (LCF) por US$1.500 millones, señaló Luis Vargas Montoya, investigador del PEN.

Canales de impacto

Las presiones fiscales y financieras se concentran en economías con menor espacio fiscal, mayor dependencia de financiamiento externo y marcos políticos que dificultan el ajuste.

De cara a 2026, Fortun cree que la capacidad de gestionar flujos de deuda, más que los niveles heredados, definirá qué países transitan el año con estabilidad y cuáles enfrentan episodios de tensión.

Los principales canales de presión seguirían siendo las tasas globales, el crecimiento económico y la arquitectura financiera global.

Nivel de tasas

Según el economista del IIF, aun sin nuevos aumentos, las tasas globales siguen siendo altas en términos reales y el term premium se mantiene por encima de los promedios de la década pasada. “Esto implica que refinanciar deuda, tanto externa como doméstica, es estructuralmente más caro que en el ciclo previo”.

En varios países de la región, el pago de intereses ya supera el gasto en inversión pública, lo que comprime el espacio fiscal incluso antes de considerar amortizaciones.

Este efecto es particularmente relevante en economías con una mayor proporción de deuda a tasa variable o con vencimientos concentrados en el corto y mediano plazo.

Crecimiento

.

Las proyecciones de crecimiento para América Latina en 2025 y 2026 apuntan a expansiones positivas, pero modestas y heterogéneas.

Ese ritmo es insuficiente para reducir de forma automática el peso del servicio de la deuda, advirtió Fortun.

“En ausencia de un impulso fuerte por actividad, la carga financiera solo puede aliviarse mediante consolidación fiscal o mejoras sostenidas en las condiciones financieras externas, ninguna de las cuales está garantizada”, dijo Fortun.

En este entorno, incluso déficits primarios relativamente acotados pueden volverse problemáticos si el costo de financiamiento permanece elevado.

Arquitectura financiera global

Aunque el escenario base no es de un dólar persistentemente más fuerte, la dependencia de liquidez en esa moneda sigue siendo un factor clave.

Episodios de aversión al riesgo, aun transitorios, tienden a encarecer el financiamiento externo y a cerrar ventanas de emisión.

Para países con una alta proporción de deuda en moneda extranjera o con mercados domésticos poco profundos, esto se traduce rápidamente en mayores presiones sobre el servicio, incluso sin grandes movimientos del tipo de cambio spot.

“Estos factores explican por qué el foco se desplaza desde el stock de deuda hacia el flujo de pagos. De cara a 2026, lo que separa a las economías más expuestas de las más resilientes no es tanto el nivel heredado de deuda, sino la capacidad de absorber pagos de intereses y amortizaciones sin perder acceso a financiamiento ni comprometer la estabilidad macroeconómica”, apuntó Fortun.

martes, 3 de junio de 2025

Neoliberalismo y tratamiento de shock: el FMI no ha ayudado a desarrollar ningún país en 80 años de existencia

 

Ahmed Adel, Global Research

Creado al final de la Segunda Guerra Mundial en Europa en 1944 para promover la estabilidad económica mundial, el Fondo Monetario Internacional inició sus actividades al año siguiente, convirtiéndose en una presencia constante en los países periféricos con inestabilidad económica a lo largo de ocho décadas.

Sin embargo, la institución financiera fracasó en su misión de ayudar a los países con dificultades para financiarse en el mercado mundial y, así, garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional. La imposición de políticas de austeridad y paquetes de ajuste fiscal es el principal obstáculo para el desarrollo social y económico de los países que obtuvieron préstamos del fondo.

En Argentina, Ghana, Kenia y Pakistán, la dependencia financiera de los Estados-nación y los ciclos de endeudamiento no han hecho más que aumentar, al igual que el agravamiento de la desigualdad social. A cambio de abrir una línea de crédito para proporcionar reservas al país, el FMI impone una serie de condiciones, generalmente relacionadas con la política fiscal y los recortes del gasto, centradas principalmente en la reforma de las pensiones, el control salarial, los programas sociales, la desnacionalización y la privatización de empresas estatales para generar liquidez para el Estado, alegando que estas reformas liberales harán al país más atractivo para el capital extranjero.

Después de la conferencia de Bretton Woods en Estados Unidos en 1944, cuando se creó el FMI, el dólar se convirtió en moneda global y la economía mundial comenzó a girar en torno a él. El FMI ignora que los países están expuestos a flujos de capital especulativos que, en muchos casos, no dependen de la administración estatal.

Las condiciones impuestas por el fondo no son muy propicias para el desarrollo. Se trata de una visión muy moralista de la economía, en la que el gobierno cumple con su deber siendo prudente y sin gastar en exceso.

La hegemonía estadounidense dentro del bloque capitalista convirtió al FMI en un protagonista político del neoliberalismo , que se intensificó a partir de la década de 1970. La imposición de condiciones draconianas afectó directamente las políticas de desarrollo social. El FMI presta este dinero y exige su aplicación en áreas específicas, interviniendo así e influyendo directamente en la política local. Esto, en última instancia, perjudica el ámbito social, impactando directamente en la vida de las personas, ya que el gobierno desvía recursos de ciertas áreas para pagar préstamos internacionales.

Este modelo guía actualmente las políticas económicas en la mayoría de los países y se centra en el control de la inflación, como si la economía se reduce a ciertos índices y datos específicos. En este sentido, las privatizaciones son clave para perpetuar la división internacional del trabajo al convertir los activos de muchos países en propiedad extranjera.

El FMI crea una situación en la que es probable que se produzcan salidas de capital en el futuro, ya que los extranjeros poseen predominantemente activos locales. En algún momento, las ganancias que generen se enviarán al exterior, lo que implica que la balanza de pagos se deteriorará aún más.

Un ejemplo es el préstamo a Argentina otorgado durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), quien implementó medidas neoliberales que se ampliaron bajo el actual gobierno de Javier Milei. Argentina se encuentra en esta situación, recibiendo préstamos del FMI desde hace varias décadas. Recientemente, al liberalizarse los flujos de capital, la situación empeoró y Argentina se vio obligada a recurrir a préstamos del FMI.

Durante el primer mandato de Lula como presidente brasileño, el país más grande de América Latina logró liberarse del círculo vicioso del FMI mediante el aumento de los precios de las materias primas, el crecimiento de la agroindustria, la minería y la acumulación de reservas internacionales. Antes de la liberación, Brasil atravesó momentos difíciles, con los préstamos otorgados por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) muy cerca del impago total.

El sistema de gobernanza del FMI genera desigualdades y críticas por parte de los países del Sur Global. Cada país tiene un voto, cuyo peso se determina según el tamaño de su contribución al fondo. Estados Unidos actualmente cuenta con alrededor del 17% de los votos. Para cambiar el estatus del fondo, se requiere el 85% de los votos, lo que otorga a Estados Unidos poder de veto sobre cualquier cambio en las operaciones de la institución y en los países occidentales.

Estados Unidos y sus aliados históricos tienen un peso desproporcionado en el FMI, incluso considerando el tamaño relativo de sus economías. China es el tercer mayor accionista del FMI, con aproximadamente el 6%, pero su influencia en el fondo es limitada porque el organismo internacional sigue siendo un pilar de la hegemonía estadounidense, mientras que los principales países de la Unión Europea son socios minoritarios.

La postura del FMI es una consecuencia del sistema existente y predominante de acumulación de capital, pero se están probando con éxito formas más saludables de invertir en los países periféricos que no implican políticas de austeridad.

La medida de China contrarresta al FMI, que ha estado financiando a países con moneda china para comprar bienes y contratar servicios chinos. Estos capitales chinos se desarrollan mediante capacidades productivas y avances tecnológicos, lo que ayuda a resolver el problema que provocó la crisis —la falta de reservas internacionales— al obtener al país en las cadenas de suministro globales, lo que le permite reservas internacionales de forma independiente.

Otro ejemplo es el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), una institución financiera de los BRICS. Esto permite al país utilizar la moneda local para mantener el comercio local incluso sin dólares, lo que contribuye a que el FMI sea cada vez más irrelevante.

martes, 15 de abril de 2025

FMI con más deuda, inflación y ajuste regresivo

Por Julio C. Gambina

El acuerdo con el FMI llegó con alza de precios, aumento de la deuda pública y compromisos para continuar con el ajuste fiscal y las reaccionarias reformas estructurales, especialmente laborales y previsionales.

Resultado del acuerdo se levantó parcialmente el cepo, las restricciones a las operaciones con divisas. Era una demanda del capital concentrado, que los medios y redes oficialistas instalaron como necesario para la salud de la economía local. Lo curioso es que muchísima gente no tenía ni idea de que era el “cepo” y que aun celebrando su levantamiento no le genera ninguna posibilidad de ahorrar o invertir en divisas.  

En efecto, al nuevo tipo de cambio, de 1.230 pesos por dólar, en las primeras horas de la nueva política cambiaria, para comprar 100 dólares, lo permitido para efectuar por la ventanilla de un banco, el comprador tiene que tener un excedente de 123.000 pesos. Pretendemos señalar que luego de pagar todo lo necesario para la reproducción de la vida cotidiana, personal o familiar, al eventual comprador de divisas tiene que sobrarle esa magnitud para adquirir 100 dólares.

Además, es una operación que podría hacer todos los días hábiles por ventanilla bancaria. Es a todas luces imposible con los ingresos populares actuales, por ende, aun parcial, el levantamiento del cepo solo favorece a sectores concentrados del ingreso y la riqueza.

Por si fuera poco, por vía bancaria, con una cuenta en dólares, no hay límite para adquirir divisas. Algunos dicen “con mi dinero hago lo que quiero” y claro, falta agregar, con mucho dinero sobrante luego de satisfacer inmediatas necesidades, que es lo que no le ocurre a la población empobrecida de la Argentina, sean los 38% de pobres, los 42% de trabajadores/as en situación irregular, y muchos otros/as que apenas satisfacen las mínimas necesidades.

Levantar el cepo es la demanda de los grandes capitales que quieren libertad para ingresar capitales y sacar los excedentes que ellos generen en actividades económicas para remesar utilidades al exterior.

El FMI coloca recursos que, así como ingresan salen por una puerta giratoria para acumular en cualquier territorio del mundo.

La devaluación de la moneda, pasar de un tipo de cambio de 1.074 pesos por dólar a 1.230 o a donde llegue en el futuro cercano, es un mayor deterioro de la capacidad de compra de la mayoría de la sociedad que vive de ingresos fijos.

Además, como se esperaba la devaluación, aun cuando el gobierno juraba que no, los precios escalaron, tal como señala el INDEC en 3,7% en marco. Se esperan índices similares para abril e incluso mayo, lo que lleva al gobierno a imaginar que luego se recuperará una tendencia a la baja e incluso a cero a mediados del 2026. De ilusión también se vive. La realidad es el crecimiento de los precios, de la deuda pública, que convoca a mayor ajuste fiscal y más sufrimiento popular.

¿Es posible transitar otro rumbo?

La respuesta es afirmativa, si la sociedad hace crecer la resistencia a la política oficial y de sus cómplices, al tiempo que se enarbola una política alternativa, que privilegie resolver las necesidades elementales de la población empobrecida.

Se trata de confrontar con la lógica gubernamental y de poder en el país, lo que puede lograrse construyendo otro poder, que desarme lo construido durante esta gestión y especialmente rechace el acuerdo y la subordinación al FMI.

Buenos Aires, 15 de abril de 2025

 


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Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
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lunes, 10 de marzo de 2025

La deuda que se negocia con el FMI

Por Julio C. Gambina

Según dicen los informes oficialistas, los recursos que libere el FMI serán para cancelar LETRAS INSTRANSFERIBLES que el Tesoro Nacional le debe al BCRA.

El BCRA tendría unos 23.084 millones de dólares en Letras intransferibles, que en distintos momentos entregó el Tesoro Nacional a cambio de divisas de las Reservas Internacionales que gestiona el BCRA. Recordar que Néstor Kirchner en 2006 canceló 9.500 millones de dólares al FMI por este mecanismo.

Esas Letras estaban valorizadas en 67.350 millones de dólares y bajo la gestión actual, de Bausili, se revaluaron esos activos en menos de 20.000 millones de dólares. Esgrimieron que aquel valor no era real, “recuperable” y como no existe posibilidad de colocarlas en un mercado secundario se hizo una valoración menor del valor nominal.

La realidad es que esas letras hoy son como dijimos de 23.084 millones de dólares. El Gobierno Milei Caputo pretende cancelar parcial o totalmente esa deuda con el BCRA, por lo que destinaría con ese fin los fondos frescos del FMI, que hoy negocian. Las estimaciones periodísticas oscilan entre 11.000 y 20.000 millones de dólares.

Lo que ocurre es que una deuda manejable con el BCRA, que como se ve, estaba valorizada en 67.350 millones y se re-valuaron a menos de 20.000, ahora sería una deuda dolarizada con el FMI como acreedor, más los condicionantes que imponga esa entidad, sea en materia cambiaria, monetaria o fiscal.

Además, ante el impago a futuro de esta u otras acreencias, podría ocurrir lo que acontece hoy en Ucrania, en que EEUU demanda contratos beneficiosos en la explotación de bienes comunes. No olvidemos el carácter decisorio de EEUU en el FMI.

Sería un canje de deuda entre organismos del Estado argentino por una deuda con un organismo internacional, profundizando la dependencia local respecto del capital transnacional gestionado por ola potencia hegemónica del capitalismo global.

Además, el gobierno pretende aprobación congresal a libro cerrado vía Decreto de Necesidad y Urgencia.

La estafa es la $Libra, la deuda y el conjunto de la política que afecta a millones de empobrecidos en el país.

Con esa operación, mejoran las Reservas Internacionales del BCRA que vienen bajando de manera abrupta. Si el 7 de enero alcanzaban casi 33.000 millones de dólares, el 5 de marzo bajaron a poco menos de 28.000 millones de dólares.

Son unos 5.000 millones dilapidados para el negocio especulativo del “carry trade” y una política antiinflacionaria asentada en la intervención estatal sobre el tipo de cambio, a contramano de un discurso de libre mercado.

Los efectos de la política gubernamental son desastrosos para la mayoría, pero beneficiosa para una minoría enriquecida.

El destino del préstamo en el 2018 fue la fuga de capitales en beneficio de unos pocos, y ahora también.

Buenos Aires, 7 de marzo de 2025

domingo, 19 de enero de 2025

Una obviedad para el crecimiento mundial y el empleo en EE.UU.

Por  Joseph E. Stiglitz y Mark Weisbrot

En un contexto de desaceleración del crecimiento mundial y de crisis de deuda para muchos países en desarrollo, el mundo necesita otra inyección de los activos de reserva del Fondo Monetario Internacional. Pero, si bien los beneficios serían de amplio alcance y no entrañarían riesgos, el Tesoro de Estados Unidos ha estado impidiéndolo.


NUEVA YORK – En agosto de 2021, el Fondo Monetario Internacional
emitió 209.000 millones de dólares a los países en desarrollo en forma de derechos especiales de giro (el activo de reserva del FMI). Los DEG son muy parecidos al efectivo, porque los gobiernos receptores pueden convertirlos en moneda fuerte. Por ello, son una herramienta sumamente eficaz, y el FMI puede y debe hacer un mayor uso de ellos.

Si bien la emisión de 2021 benefició a miles de millones de personas en todo el mundo, cientos de miles de estadounidenses también se beneficiaron , y volverán a hacerlo. Las exportaciones de bienes y servicios estadounidenses a los países en desarrollo suman alrededor de un billón de dólares, y si estos países reciben una inyección de reservas, importarán aún más.

Este efecto puede ser bastante significativo. Se esperaría que una distribución de DEG del tamaño de la emisión de 2021 creara aproximadamente tantos empleos en Estados Unidos en un año como los que creó la Ley de Reducción de la Inflación de 740 mil millones de dólares en su primer año . Hablamos, de manera conservadora, de entre 111.000 y 191.000 nuevos empleos, la mayoría de los cuales se ubicarían en áreas relacionadas con las exportaciones, como la manufactura, el transporte y el almacenamiento.

De hecho, el número total de empleos creados podría ser sustancialmente mayor, ya que también debemos tener en cuenta el papel de los DEG –como reservas– en la estabilización de las economías en desarrollo. Este efecto sería aún más importante si la economía mundial se desacelerara, como parece estar sucediendo ahora (la tasa de crecimiento global ha disminuido marcadamente desde la última distribución de DEG, de un récord del 6,6% en 2021 a la mitad de esa cifra en la actualidad).

Pero esta no es la única razón convincente para favorecer otra emisión de DEG . En vista de que tantos países enfrentan restricciones presupuestarias severas como consecuencia de la pandemia de COVID-19, podría ayudar a los países a realizar las inversiones necesarias para mitigar el cambio climático.

Final del formulario

Incluso si dejamos de lado estas consideraciones, es obvio que el mundo necesita otra emisión de DEG. Muchos países enfrentan crisis de deuda, con el resultado de que unos 3.300 millones de personas viven en países que gastan más en pagos de intereses que en atención médica, mientras que 2.100 millones de personas viven en países que gastan más en intereses que en educación.  

¿Por qué, entonces, no se ha producido ya una nueva emisión ? Resulta que el mayor obstáculo es el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Según las normas del FMI (que se redactaron en 1944), la organización de 190 miembros no sigue el principio de “un país, un voto”. En cambio, Estados Unidos tiene el 16,5% de los votos, y cualquier decisión de autorizar una nueva emisión de DEG requiere la aprobación del 85%. El Departamento del Tesoro, que representa a Estados Unidos en el FMI, ejerce así un poder de veto, y mientras involucre a otros países de altos ingresos, puede impulsar casi cualquier medida que quiera.

Lo que se necesita, entonces, para otra emisión de DEG es el apoyo de Estados Unidos. Aunque el Departamento del Tesoro tendría que dar al Congreso un aviso de 90 días, una emisión del tamaño de la de 2021 en realidad no requeriría una votación del Congreso. La administración saliente de Biden podría iniciar el proceso hoy, y la administración entrante de Donald Trump sólo necesita estar de acuerdo con la decisión.

¿Trump estaría de acuerdo con esto? Es posible, sin duda, considerando que una nueva emisión crearía empleos en Estados Unidos. Si se produce rápidamente, sin ninguna ralentización del Congreso, podría incluso distribuirse ya en abril.

Aunque los sindicatos estadounidenses ya han expresado su apoyo a una nueva emisión, Wall Street también tiene mucho en juego en el asunto. Las empresas financieras estadounidenses tienen decenas de miles de millones de dólares en bonos soberanos de países en desarrollo en dificultades por la deuda, y una nueva inyección de efectivo en esas economías podría salvarlas de pérdidas potencialmente masivas en sus inversiones. Como el crecimiento económico mundial se ha desacelerado, los bonos que tienen en su poder corren más riesgo que hace tres años. Además, al igual que la emisión de 2021, una nueva emisión no tendría ningún costo para el presupuesto estadounidense.

Por supuesto, el mayor impacto se produciría en el mundo en desarrollo. A nivel mundial, 282 millones de personas corren riesgo de morir de hambre, frente a los 135 millones que había antes de la pandemia y los 258 millones que hay en 2022. Las reservas adicionales creadas por los nuevos DEG permitirían mayores importaciones de alimentos y medicamentos, así como inversiones en equipos e infraestructura de salud pública muy necesarios.

En 2021, la emisión de DEG por 209.000 millones de dólares superó toda la ayuda oficial al desarrollo que recibieron los países en desarrollo ese año. La emisión de DEG puede salvar cientos de miles de vidas en todo el mundo y, a diferencia de la mayoría de la ayuda, no conlleva deuda ni condiciones. Por todas estas razones, la Iglesia católica y otras organizaciones religiosas han Apoyó nuevas asignaciones de DEG.

Ningún economista, ni siquiera del Tesoro de Estados Unidos, ha ofrecido un argumento plausible de que una nueva emisión conllevaría riesgos bajistas significativos. La propia evaluación del FMI concluyó que la última emisión “contribuyó a la estabilidad financiera mundial”, sin “ninguna evidencia de que la asignación haya contribuido materialmente a la inflación mundial”.

El gobierno de Biden debería seguir el consejo de prácticamente todos los economistas que han analizado esta cuestión e iniciar una nueva emisión de DEG. De ese modo, el FMI se encaminaría hacia la creación de cientos de miles de puestos de trabajo en Estados Unidos y la salvación de innumerables vidas en todo el mundo.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía y profesor universitario en la Universidad de Columbia, es ex economista jefe del Banco Mundial (1997-2000), ex presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de los Estados Unidos, ex copresidente de la Comisión de Alto Nivel sobre Precios del Carbono y autor principal de la Evaluación climática del IPCC de 1995. Es copresidente de la Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa Internacional y autor, más recientemente, de The Road to Freedom: Economics and the Good Society ( WW Norton & Company , Allen Lane , 2024). 

Marco Weisbrot

Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigación Económica y Política, es el autor de Failed: What the “Experts” Got Wrong about the Global Economy (Oxford University Press, 2015).

 

domingo, 12 de mayo de 2024

El FMI y la "economía inclusiva". Comentario HHC

Michael Roberts 

07/05/2024

Los grandes y mejores acaban de asistir a un Foro Económico Mundial especial en Riad, Arabia Saudí. El tema de la conferencia, a la que asistieron más de 1.000 delegados de empresas, gobiernos y agencias internacionales, fue la cooperación global y el crecimiento inclusivo. En otras palabras, cómo revertir las crecientes guerras comerciales internacionales y la creciente desigualdad de ingresos y riqueza con políticas de cooperación y medidas económicas inclusivas.

Había una cierta ironía en que todos estos asistentes discutieran políticas económicas "inclusivas" en Arabia Saudí, un país infame por su discriminación y exclusión de mujeres, gays y explotación de su población inmigrante, que hace la mayor parte del trabajo en el país. Sin embargo, los dirigentes del FMI y el Banco Mundial estaban allí para promover con toda energía su nuevo objetivo de un "pacto para el crecimiento inclusivo". El objetivo es "revertir" lo que creen una tendencia reciente hacia una mayor desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial.

La líder del FMI, Kristalina Georgieva, estuvo allí para presionar a favor de políticas que impulsen la colaboración global y reduzcan la desigualdad económica, aparentemente un cambio por parte del FMI en relación con su anterior defensa de la competencia, la "flexibilidad" laboral y la "prudencia" fiscal que han sido las consignas de la política económica del FMI durante décadas.

Es como si el FMI hubiera cambiado. Recientemente, incluso promovió un artículo del ganador del premio Nobel, Angus Deaton, que viene denunciando las crecientes desigualdades de ingresos y movilidad social en sus libros y artículos. En un artículo, tirulado "Rethinking my economics" ("Repensando mi orientación económica"), Deaton expresa su mea culpa sobre los cambios de sus propios puntos de vista.

Deaton cree que la teoría económica convencional (y por implicación el FMI, el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial) "están en cierto desorden. No predijemos colectivamente la crisis financiera y, peor aún, es posible que hayamos contribuido a ella a través de una creencia demasiado entusiasta en la eficacia de los mercados, especialmente los mercados financieros cuya estructura e implicaciones entendimos peor de lo que pensábamos". Por lo tanto, los "mercados libres" no son tan eficaces como se afirma y no se pueden evitar las crisis.

Deaton admite que "recientemente me he encontrado cambiando de opinión, un proceso desconcertante para alguien que ha sido un economista en ejercicio durante más de medio siglo". Verá, el "énfasis en las virtudes de los mercados libres y competitivos y el cambio técnico exógeno puede distraernos de la importancia del poder de fijación de precios y salarios, en la elección de la dirección del cambio tecnológico y en la influencia en la política para cambiar las reglas del juego".

Así que Deaton ha tenido una epifanía. Ahora descubre que es el poder del capital y su intento de explotar el trabajo lo que es la fuerza motriz de las economías, no la eficiencia técnica o los mercados "libres y justos". Aparentemente, en algún momento, no definido por él, "la justicia social quedó subordinada a los mercados, y la preocupación por la distribución quedó superada por la atención a la media, a menudo descrita sin sentido como el "interés nacional".

De forma más concreta, Deaton ha criticado en que se concentra la economía convencional en lugar de las cuestiones del poder y la distribución de la riqueza: "los métodos actualmente aprobados, los ensayos controlados aleatorios, las diferencias en las diferencias o los diseños de discontinuidad de regresión, tienen el efecto de centrar la atención en los efectos locales y alejarse de los mecanismos potencialmente importantes pero de acción lenta que operan con retrasos largos y variables". De hecho, Deaton tiene razón. Es algo que muchos fuera de la teoría económica convencional han comentado. Los premios Nobel (Riksbank) en economía se entregan por "nudging", ECA, etc., pero ninguno a análisis de la desigualdad o la teoría de la crisis. Esos temas son persona non grata.

Deaton se concentra más tarde en el equilibrio de poder entre el capital y el trabajo: "Durante mucho tiempo he considerado a los sindicatos como una molestia que interfirieren con la eficiencia económica (y a menudo personal) y acogí con satisfacción su lenta desaparición. Pero hoy en día las grandes corporaciones tienen demasiado poder sobre las condiciones de trabajo, los salarios y las decisiones en Washington, donde los sindicatos actualmente tienen poco que decir en comparación con los grupos de presión corporativos. Los sindicatos necesitan estar en la mesa para tomar decisiones sobre inteligencia artificial". Suena mejor, pero incluso si los sindicatos están "en la mesa", ¿realmente alteraría eso el equilibrio de poder del capital sobre el trabajo?

Deaton rechaza ahora la idea de que la "globalización" ha reducido la pobreza mundial en los últimos 30 años. De hecho, como he demostrado en este blog y una multitud de otras investigaciones, la pobreza global no se ha reducido en absoluto, una vez que se excluye a China. El columnista de FT y economista liberal keynesiano Martin Wolf probablemente no estaría de acuerdo con haber escrito una vez un libro hace exactamente 20 años llamado Why globalisation works. Pero incluso a él le preocupa el fin del comercio global y el crecimiento de la inversión y el paso al proteccionismo.

Wolf afirma que esto nos está alejando del fin de la eliminación de la pobreza extrema en nuestro planeta, que aparentemente había estado al alcance de la mano. Ahora existe el riesgo de una "década perdida" para los pobres del mundo. Según el documento del Banco Mundial presentado en la conferencia en Arabia Saudí, "El choque de la pandemia y las posteriores crisis superpuestas han exacerbado los desafíos a los que se enfrentan estas economías y ha llevado a una reversión en el desarrollo: durante 2020-24, los ingresos per cápita en la mitad de los países de la AIF, la mayor parte desde el comienzo de este siglo, han ido creciendo más lentamente que los de las economías ricas. Uno de cada tres países de la IDA es más pobre de lo que era en vísperas de la pandemia. La pobreza sigue siendo obstinadamente alta, el hambre ha aumentado y, en medio de las restricciones fiscales y las crecientes necesidades de inversión, las perspectivas de desarrollo podrían dar un giro aún más sombrío, especialmente si persisten las débiles perspectivas de crecimiento".

Y lo que Wolf no dijo es que estaba hablando de "pobreza extrema", que actualmente es medida por el Banco Mundial como un ingreso inferior de 2,15 dólares al día de un adulto. Eso representa a unos 770 millones de personas, un número no pequeño, pero que es solo el 10 % de la población mundial.Pero como he discutido muchas veces antes en este blog, este umbral de pobreza es ridículamente bajo. Un umbral de pobreza de, digamos, 7 dólares al día o alrededor de 2.500 dólares al año afectaría a 4.000 millones de personas. Y recuerde que la mayor parte de la caída de la tasa de pobreza oficial del Banco Mundial se limita a China y partes de Asia.

Deaton también defiende que los líderes de los países ricos deben dar prioridad a sus propios ciudadanos sobre las personas más pobres del mundo. El economista convencional "progresista", Joseph Stiglitz, no está de acuerdo: "si se cree que Occidente da prioridad a su propia población, no se fomentará la cooperación global, por ejemplo, contra el cambio climático". Pero, ¿cuánta "cooperación" es posible cuando tanto las administraciones demócrata como las republicanas buscan aislar y debilitar el progreso económico de China a través de políticas proteccionistas y de "guerra fría"?

Deaton no es el único economista convencional que se ha esforzado por entender en que se ha equivocado en los últimos 30 años. Durante la conferencia de ASSA de 2020, la conferencia más grande sobre economía del mundo, justo antes de la pandemia, hubo una gran reunión organizada por un nuevo grupo que se llama sí mismo Economía para la Prosperidad Inclusiva (EfIP), dirigido por algunos grandes nombres de la corriente principal de la teoría económica como Dani Rodrick o Gabriel Zucman. Su objetivo declarado era mostrar que "las herramientas de los economistas convencionales no solo ayudan, sino que son fundamentales para el desarrollo de un marco político de lo que llamamos "prosperidad inclusiva". Si bien la prosperidad es la preocupación tradicional de los economistas, el modificador "inclusivo" exige tanto que consideremos el interés de todas las personas, no simplemente de la persona promedio, como que consideremos la prosperidad en términos generales, incluidas las fuentes no pecuniarias de bienestar, desde la salud hasta el cambio climático y los derechos políticos".

Por lo tanto, la "economía inclusiva" debe basarse en la suposición de que los mercados y el capitalismo siguen siendo el mejor de todos los mundos posibles, pero requieren "gestión y participación de las personas", ¡para que puedan apoyar la maravillosa experiencia de los economistas en la solución de problemas sociales!

Algunos economistas convencionales están tratando de revisar los modelos económicos fallidos de los últimos 30 años. ¡Un nuevo modelo se llama HANK, "Agente heterogéneo nuevo keynesiano"! En lugar de reducir a los consumidores a un "agente representativo" promedio, los modelos de HANK incluyen una distribución más completa de las personas, cuyo gasto podría depender de si están con el agua al cuello en su hipoteca, de lo expuestos que estén a un choque de inflación, el riesgo de que pierdan su trabajo, etc., y la interacción de los tres. Por tanto, algunos problemas reales en el consumo de bienes y servicios en el mercado. Hasta ahora, HANK no parece estar funcionando demasiado bien. Como afirma un columnista keynesiano de FT: "Aunque parece claro que la medición de la desigualdad es importante, aún no está claro que los economistas hayan llegado exactamente a la forma correcta de hacerlo. En última instancia, afinar una parte de los modelos simplificados a la realidad no será muy eficaz si otras partes están equivocadas".

Esto nos lleva de vuelta a la realidad de las políticas del FMI y del Banco Mundial en contra de la retórica de la economía inclusiva. El FMI afirma que ahora se preocupa de las consecuencias negativas de la austeridad fiscal, citando a menudo cómo el gasto social debe protegerse de los recortes en las condiciones que determinan los niveles de gasto. Sin embargo, un análisis de Oxfam de diecisiete programas recientes del FMI encontró que por cada dólar que el FMI alentó a estos países a gastar en protección social, les dijo que recortaran 4 dólares a través de las medidas de austeridad. El análisis concluyó que los niveles de gasto social eran "profundamente inadecuados, inconsistentes, opacos y, en última instancia, fracasaron".

Pero el FMI está preocupado. El cambio climático, el aumento de la desigualdad y el aumento de la "fragmentación" geopolítica amenazan el orden económico mundial y la estabilidad del tejido social del capitalismo. Así que hay que hacer algo. Como he señalado, Georgieva argumenta que "en los próximos años, la cooperación global será esencial para gestionar la fragmentación geoeconómica y revitalizar el comercio, maximizar el potencial de la IA sin ampliar la desigualdad, evitar cuellos de botella en la deuda y responder al cambio climático".

¿Cooperación global? Estamos en un mundo en el que la rivalidad entre las principales potencias económicas se está intensificando, con Estados Unidos imponiendo aranceles comerciales, prohibiciones tecnológicas y medidas militares contra China, mientras que Europa lucha una guerra por delegación con Rusia. Las corporaciones, los bancos y los gobiernos continúan subvencionando la producción de combustibles fósiles al tiempo que evitan recortes significativos en las emisiones de gases de efecto invernadero; y los ricos se enriquecen más y los pobres no pueden salir de pobres. Estamos en una década perdida no solo para los pobres del mundo, sino también para revertir el calentamiento global y evitar conflictos geopolíticos. 

 
habitual colaborador de Sin Permiso, es un economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2024/04/30/inclusive-economics-and-the-imf/

Comentario HHCEn este minuto estaba pensado en nuestro país,  donde la desigualdad , como indicador oficial, lleva más de 25 años sin publicarse. Hablamos del Gini y del Palma al menos, para no hablar de niveles de  pobreza, ya que todos estos indicadores después de la Covid, han tenido un deterioro considerable. 

Pero como mismo, el MINTUR se considera con el derecho de no informar ampliamente, y transparentar sus indicadores económicos y financieros, los indicadores sociales como los apuntados en el anterior párrafo, deberían ser igualmente público. No sé quién impide eso. 

Se puede entender incluso, que algunos negocios, se oculten o no se divulguen por la persecución económica, comercial y financiera que nos tiene sometido EEUU, aunque estoy seguro que están mejor informado que nosotros, el pueblo. Pero si no se informa la realidad social, expresada en múltiples indicadores, no es posible sensibilizar y abordar objetivamente su solución.  

Ahí vemos el ejemplo de China, ha sacado de la pobreza a más de 700 millones de habitantes, al tiempo que ha generado unos cuantos cientos de miles de millonarios ( 6.8 millones de millonarios). En Cuba con las mipymes se han incrementado la lista de millonarios, adicionales a los que ya habían en profesiones de la cultura ( músicos, pintores, escultores, etc), además de los millonarios en el sector agrícola, y en uno que otro sector que ha incrementado la desigualdad social. Lo que sí es un hecho es que la tríada del Bloqueo de EEUU- Covid- Ordenamiento y mal manejo de la economía, ha volcado a una cantidad creciente de ciudadanos a niveles de pobreza, que no son únicamente  los más de 300 000 habitantes que el estado atiende como casos sociales, y esto es lo verdaderamente importante. 

Por lo anterior, creo que lo primero que tenemos que hacer es transparentar los indicadores económicos y sociales, y buscar entre todos, como siempre ha sido práctica de la revolución, la salida colectiva a las difíciles condiciones que estamos. Es evidente que las decisiones centralizadas han sido rebasadas por la realidad, porque los problemas se han multiplicado, porque las condiciones internas y externas han cambiado.  Antes éramos un país poco instruido, ahora cada quien puede tomar sus decisiones con más profundidad de pensamiento, y no se necesita que tomen decisiones por ellos, se necesita facilitar la creatividad, tener la independencia en la solución de problemas de todo tipo, etc. 

Como mismo un Nobel de Economía puede cambiar de opinión, nosotros debemos adecuar nuestro proyecto social a las condiciones existentes, y a lo que sea viable y realista, entre todos.  Como hizo Fidel en la década del 90 al inicio del llamado período especial.

P.D. Hasta ahora he conocido, en persona, a dos premios Nobeles de Economía, ( oír su conferencia y que me firmaran un libro de su autoría , previamente comprado), y uno de ellos es Angus Deaton, que se meciona en el articulo,  que alcanzó el Nobel en el 2015. 

Aquí la foto de ese momento.