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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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viernes, 7 de agosto de 2026

ACERCA DE LAS RECIENTES MEDIDAS BANCARIAS

Por  Dr Fidel Vascos González

El pasado 17 de julio el Banco Central de Cuba (BCC) dio a conocer varias medidas tomadas con vistas a aliviar las penurias de los clientes en su relación con los bancos comerciales. Hay ciertas modificaciones favorables pero el anuncio más digno de aplauso es el cobro en efectivo de las jubilaciones en comercios estatales y no estatales ubicados en el entorno donde residen los jubilados, aunque está por ver cómo funcionaría en la práctica. Las medidas continúan dirigidas principalmente a incrementar los pagos digitales y reducir la demanda del efectivo.

En mi opinión, las decisiones adoptadas no resolverán los problemas creados por la Resolución 111/2023 del BBC que implantó la bancarización forzosa de todas las personas naturales y jurídicas del país sin tener en cuenta que no existen las mínimas condiciones técnicas y sociales para pretender llevar a cabo esta tarea. La insistencia en aplicar a destiempo esta medida ha incrementado el desprestigio del sistema bancario nacional afectando gravemente la imprescindible confianza que los clientes deben sentir por la agencia bancaria donde realizan sus operaciones. El funcionamiento eficiente y amable del sistema bancario es vital para el desenvolvimiento de la economía y Cuba se encuentra lejos de alcanzar esta condición.

Las deterioradas condiciones económicas y sociales del país creadas principalmente por el bloqueo recrudecido y el cerco energético implantado por el gobierno de Estados Unidos agobian a las empresas y a la población. Ante ello, las decisiones bancarias deben facilitar las operaciones monetarias, lo que no se obtiene con la bancarización forzosa. El BCC no tiene en cuenta conceptos clave en la relación de los clientes con los bancos comerciales. Éstos no son departamentos estatales que responden directamente al gobierno y que su único objetivo es ejercer el control, a como dé lugar, del movimiento del dinero entre las personas naturales y jurídicas. Los bancos son empresas estatales o no estatales que operan con autonomía en las relaciones con sus clientes en leal competencia para aumentar sus operaciones, obtener utilidades y elevar sus condiciones técnicas y organizativas a partir de sus propios financiamientos, aunque deben cumplir ciertas normas generales que dicte el BCC y los organismos monetarios internacionales, lo que debe aplicarse en el país en cuestión según las condiciones objetivas y subjetivas del momento. La autorización para que bancos privados operen en Cuba debe tender a mejorar esta situación. 

El dinero que posee la población y las empresas es un activo de éstas y no es propiedad de los bancos ni del Estado. Los depósitos son préstamos que los clientes le otorgan al banco que adquiere una deuda por ello y tiene que pagar un interés al respecto. En las difíciles condiciones económicas y sociales actuales de nuestro país el principal objetivo del gobierno es el de aumentar la producción de bienes y servicios y no el control del movimiento monetario de los ciudadanos y las empresas.

En nuestras peculiares circunstancias los dueños del dinero tienen el derecho a utilizarlo en efectivo o mediante recursos electrónicos según sus propios intereses y no pueden ser obligados a depositarlos por ley en los bancos, por demás con pésimas condiciones técnicas de operación, cobertura electrónica y distribución territorial. La evasión fiscal debe combatirse por las organizaciones tributarias utilizando otros medios y no obligando a depositar los ingresos y los gastos en cuentas bancarias para deducir de ellas los pagos al fisco. En nuestro caso el uso de los bancos en las operaciones monetarias debe tener carácter voluntario para las personas naturales y jurídicas, hecho que ocurrirá cuando reconozcan ventajas en ese procedimiento por encima de la manipulación del efectivo.

Antes de lanzar la consigna de alcanzar una bancarización total hay que crear condiciones técnicas y organizativas en el país como base para lograrlo, las cuales hoy están evidentemente ausentes. Entre ellas, emitir suficiente monto de efectivo en circulación con un cono monetario que incluya billetes de 10 mil CUP; numerosa dotación de eficientes cajeros automáticos; más amplia distribución territorial de sucursales bancarias; permanente cobertura de las técnicas comunicacionales; elevada calificación del personal bancario estimulado en su trabajo; facilidades de comunicación para responder con prontitud las quejas, sugerencias y dudas de los clientes.

Mientras estas y otras condiciones para el trabajo del sistema bancario no estén creadas no se puede establecer como objetivo inmediato la bancarización total, por lo que mi propuesta consiste en que el BCC derogue la Resolución 111/2023 y dicte una nueva Resolución que promueva  la bancarización voluntaria.

La Habana, 7 de agosto de 2026

lunes, 11 de mayo de 2026

Comentario de Fidel Vascos a la reunión del Consejo de Misnistros reseñada por Granma.

Por Dr Fidel Vascos

En esta información de GRANMA debió incluirse la rendición de cuentas de la ministra presidenta del Banco Central de Cuba para que la ciudadanía conozca cuál es su opinión sobre el pésimo resultado de la bancarización forzosa que tiende a obstaculizar la circulación monetaria de las empresas con los montos muy reducidos de extracciones de efectivo de los bancos y las angustias de las personas naturales que acuden a los cajeros para extraer el dinero de su propiedad, así como las medidas que propone la ministra presidenta para resolver estos y otros problemas existentes. 

Al respecto, mi opinión es que en la situación actual del país el gobierno debe suspender de inmediato la bancarización forzosa, implantada sin condiciones tecnológicas ni sociales, y establecer la bancarización voluntaria, con incentivos para estimular los depósitos en los bancos y sin topar el monto de las extracciones del efectivo por parte de las empresas y la población. El prestigio del sistema bancario está afectado y es necesario restituir la confianza en él, pues el banco debe jugar un papel muy importante en la conducción de la economía y el pueblo debe reconocerlo como un facilitador y no como una amenaza.

Fidel Vascos González

jueves, 16 de abril de 2026

Bancarización en puntos suspensivos

Por: Oscar Figueredo Reinaldo
15 abril 2026 



Caricatura: Palante.

He vuelto a vivir la misma escena más de una vez, en lugares distintos y con rostros diferentes, pero con el mismo desenlace.

Entro a comprar algo simple —lo cotidiano, lo que uno asume que ya no debería ser un problema pagar— y en el momento de cerrar la operación saco el teléfono con la naturalidad de quien ha interiorizado el discurso de la bancarización, de los pagos electrónicos, de la “modernización” del sistema financiero. Abro la aplicación, intento transferir… y entonces empieza el recorrido conocido: “no hay sistema”, “ahora mismo no pasa”, “solo efectivo”, o la frase más inquietante de todas, dicha casi en voz baja, como si fuera parte normal del procedimiento: “si es transferencia, es con recargo”.

Y ahí es donde la teoría y la práctica dejan de coincidir.

Porque en más de una ocasión me he encontrado con ese patrón repetido: en una cafetería, el dependiente me dice que no hay conexión; en una tienda, que el POS no funciona; en un servicio de transporte, que “mejor en efectivo para evitar problemas”; y en un pequeño negocio, la insinuación directa de que el pago electrónico implica un “10% adicional”. No es un detalle menor ni una excepción aislada. Es una práctica que, aunque no siempre se reconoce abiertamente, se ha ido filtrando en la cotidianidad con una naturalidad preocupante.

Lo más complejo es que este escenario convive con un marco normativo que, en papel, está claramente orientado hacia lo contrario. El Banco Central de Cuba y las disposiciones complementarias han insistido en la bancarización de las operaciones, en el uso obligatorio de medios electrónicos cuando sea posible, y en el rol de la cuenta bancaria fiscal como eje de control de los ingresos de los actores económicos. Se trata, en esencia, de ordenar los flujos financieros, reducir la dependencia del efectivo y dar mayor trazabilidad a las operaciones.

Pero cuando uno baja a la calle, ese diseño se encuentra con una realidad mucho más fragmentada.

He visto negocios donde el pago electrónico es aceptado solo “cuando conviene”, otros donde directamente se evita, y algunos donde se condiciona. He visto también cómo el efectivo sigue siendo el rey indiscutible de la economía diaria: para comprar el pan, pagar el transporte, resolver en la bodega o simplemente moverse en el día a día. Es decir, en la vida real, la digitalización no ha sustituido al efectivo; convive con él en una relación desigual, tensa y, muchas veces, contradictoria.



Caricatura: Palante

El problema no es únicamente técnico, aunque la inestabilidad de las plataformas y la conectividad juegan su papel. El problema es más profundo: es de implementación, de control y de coherencia.

Porque si una política pública establece que la cuenta bancaria fiscal debe ser el canal central de las operaciones, pero en la práctica una parte importante de esas operaciones no se registra o se fragmenta, entonces el sistema pierde sentido. Si se promueve el pago electrónico, pero el usuario se encuentra con trabas constantes o recargos informales, entonces la confianza se erosiona. Y sin confianza, ningún sistema de pagos digitales puede sostenerse de manera estable.

He visto ejemplos concretos que ilustran esta contradicción. Un cliente intenta pagar 500 pesos por transferencia en una cafetería y le dicen que “mejor en efectivo porque así es más rápido”. Otro intenta pagar en una tienda de barrio y le responden que solo aceptan transferencia si excede cierto monto. En un tercer caso, el negocio simplemente apaga el argumento: “no hay sistema”, aunque minutos después otros clientes pagan en efectivo sin inconveniente alguno.

En todos los casos, el resultado es el mismo: el ciudadano termina cargando efectivo “por si acaso”, aunque el discurso oficial le haya dicho durante meses que ya no debería depender de él.

Y ahí aparece la paradoja más visible: mientras las políticas apuntan a reducir el uso del efectivo, la realidad lo refuerza como mecanismo de supervivencia cotidiana.

No es un problema menor ni un detalle técnico. Es un síntoma de que la transición hacia una economía más digital no se está dando de manera integral. Porque la bancarización no es solo una herramienta tecnológica; es un cambio cultural, institucional y operativo. Implica disciplina financiera, control efectivo, incentivos claros y, sobre todo, coherencia entre lo que se regula y lo que se permite en la práctica.

Hoy, esa coherencia todavía no se percibe de manera sólida.

La cuenta bancaria fiscal —pensada como columna vertebral del sistema— pierde efectividad cuando no se utiliza de forma rigurosa. El pago electrónico pierde credibilidad cuando se condiciona o se encarece informalmente. Y la política de bancarización pierde fuerza cuando el ciudadano, al final del día, siente que debe seguir resolviendo en efectivo para evitar complicaciones.

No es una crítica desde la negación del proceso. Es, más bien, una constatación desde la experiencia cotidiana: el sistema está en transición, pero esa transición aún no termina de cuajar en la práctica social.

Y mientras eso ocurra, seguiremos viviendo esta dualidad incómoda. La de un país que impulsa con fuerza la digitalización de los pagos, pero que en la vida diaria todavía depende, en gran medida, del papel moneda. La de una norma que avanza en el papel, pero que se diluye en la calle. Y la de un ciudadano que, como yo, entra a comprar algo simple y termina saliendo con una certeza cada vez más clara: en Cuba hoy, pagar no siempre es tan simple como parece.

miércoles, 23 de abril de 2025

Bancarización en el campo cubano: Entre la urgencia digital y la tradición del efectivo (+ Video) . Transcripción

Por: Oscar Figueredo Reinaldo

 




El sector agropecuario en el país abarca un universo de más de 434 000 productores, casi 5 000 cooperativas agropecuarias y casi 400 empresas. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 13 de abril de 2025

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Hola, muy buenas noches. Es un placer volverle a saludar. Cuadrando la Caja, su espacio para debatir y reflexionar sobre la economía cubana.

En otras ocasiones hemos traído a este espacio el tema de la bancarización, un asunto muy necesario pero siempre polémico. Pero, ¿qué pasa en las zonas del campo? ¿Cómo se relaciona esto con la agricultura? De este y otros temas estaremos conversando hoy en nuestro espacio. Mi nombre es Oscar Figueredo y enseguida regresamos.

Y para comentar sobre este tema tan necesario, como decíamos, tengo a tres invitados que por primera vez están en nuestro programa. Le doy las buenas noches a Nadia Gutiérrez García, subdirectora de Banca Agropecuaria de BANDEC. Muy buenas noches y bienvenida.

Nadia Gutiérrez García: Buenas noches.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: También tengo el placer de que nos acompañe por primera vez Alexis Rodríguez Pérez, quien es el director general de Economía y Desarrollo del MINAGRI. Buenas noches.

Alexis Rodríguez Pérez: Buenas noches. Saludos a los televidentes.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Y también nos acompaña por primera vez en Cuadrando la Caja Osmani Guerra Vega, funcionario de la Dirección Nacional de la ANAP. Buenas noches.

Osmani Guerra Vega: Buenas noches. Un saludo para toda la teleaudiencia.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Una vez presentado nuestro panel y ya conociendo el tema de esta noche, vamos a escuchar este reportaje que nos pone en contexto sobre ese tema, y enseguida comenzamos el debate.

Reportaje

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Agradecer a Manolo Rodríguez por este amplio reportaje, al cual le hizo una versión para nuestro espacio. En este material creo que se han dicho casi todos los problemas que, de una u otra manera, nos han traído hasta aquí para hablar sobre el tema de la bancarización en el campo.

Nadia, muchas veces hemos tratado el problema de la bancarización —rectifico: el tema de la bancarización; no me gusta decirle “problema” porque, al contrario, nos debería facilitar muchas cosas—. Sobre la bancarización, siempre hay especificidades en el caso del campo y la agricultura. Comente un poco a los televidentes: ¿cómo se inició ese proceso? ¿Es diferente bancarizar en el campo que en la ciudad?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Realmente es diferente. Son contextos distintos. La bancarización lleva cambio de mentalidad; hay que tomar en cuenta el entorno en que se realiza.

En el sector agropecuario, se incluyó en este proceso en 2023 con la Resolución 111. Es un sector con el que hemos trabajado paulatinamente, porque debemos reconocer que representa mucho en la economía de nuestro país. No podemos imponernos directamente en un sector que ya tiene trayectoria en su trabajo, pero sí queremos incluir en él la posibilidad de efectuar pagos mediante plataformas como Transfermóvil y Enzona, que brindan beneficios significativos.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: O sea, estamos hablando de un sector históricamente acostumbrado al efectivo. Cuando se habla de bancarización, sabemos que el propósito es digitalizar estos procesos. ¿No es así?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Primero, aclarar que la bancarización no elimina el 100% del efectivo. Introduce pagos digitales a través de las plataformas mencionadas. No significa que el efectivo desaparezca, pero reconocemos que su demanda ha aumentado. Por eso, se requieren medidas que permitan al sector agropecuario acceder a los ingresos de sus actividades.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Y, a partir de esas condiciones que se mencionaban —como la baja conectividad o la lejanía de sucursales bancarias—, ¿se ha trabajado con el sector campesino para incorporarlo? La dirección del país ha establecido que el campo requiere un enfoque diferenciado. ¿Es así?

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Es así, Oscarito, como explicaba la compañera. Pero, debemos entender que la implementación de esta medida en el sector agropecuario lleva gradualidad, porque estamos hablando de un universo de más de 434 000 productores, casi 5 000 cooperativas agropecuarias y casi 400 empresas; o sea, es bastante complejo. Además, es un sector numeroso y disperso.

Debemos aclarar que, aunque no con la magnitud actual, la agricultura ya tenía experiencia previa. Entre 2018 y 2020, experimentamos con pagos por tarjeta en 308 centros comerciales ubicados en zonas montañosas y llanas. O sea, el productor agropecuario ya tiene cierta adaptación a estos procesos.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Es decir, que no comenzamos de cero.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Exactamente. Entonces, el sector agropecuario es un sector bastante noble para la implementación de cualquier medida, pero, como le digo, lleva esa gradualidad. Nosotros hemos visto con muchos productores el proceso de la bancarización; los productores, en su mayoría, aceptan la bancarización. Lo que pasa es que el productor usa dinero en el pago de la fuerza de trabajo, en adquirir insumos, en sus necesidades personales y otros gastos, como son los impuestos. Por lo que tiene que estar creada la infraestructura en los lugares, la posibilidad de que él pueda usar el dinero para adquirir lo que acabo de decir. Y si en todos los lugares no están creados los mecanismos para que él pueda acceder —a través de los pagos en línea, al pago por tarjeta— a esas necesidades que tiene, se nos complejiza un poco más el problema.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y cómo ve la ANAP este fenómeno, este proceso?

Osmani Guerra Vega: Es un proceso que, como bien explicaba el compañero Alexis, tiene que llevar una gradualidad que no en todos los municipios del país ha sido así. Hemos tenido algunos municipios que no han cumplido con la indicación y con la política del país sobre la bancarización. Es gradual donde estén creadas las condiciones, y hoy tenemos muchas zonas campesinas donde este productor desarrolla su actividad tanto laboral como de vida, y no están creadas esas condiciones, por lo que se le complejiza mucho el uso de la bancarización. Tenemos zonas de silencio que hoy ETECSA las está certificando, pero también tenemos que, en esa comunidad, aunque exista la conectividad y exista la cobertura, hoy no está creada la infraestructura para que el campesino pueda adquirir sus necesidades básicas, sus principales insumos tanto para la producción como para su vida diaria, y es necesario entonces un nivel de efectivo, porque en esa comunidad las formas de gestión que ejecutan esa venta no tienen esa posibilidad. Por lo que es un poco compleja la situación, y hay que ir de manera gradual, con un análisis particular de cada comunidad, de cada cooperativa, de cada campesino, y todo el que sí se puede bancarizar lo está efectuando. Hay muchos campesinos que hoy están bancarizados, pero nos falta mucho; tenemos que seguir preparando, informando a los campesinos, explicándoles de conjunto para que ellos cada día puedan adquirir más habilidades y puedan llegar a la implementación de la bancarización en todas las comunidades donde sea posible y donde estén creadas las condiciones.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Hay un elemento que reluce en estas intervenciones que hemos tenido en esta primera parte del programa, que es el tema de la infraestructura. A veces se habla de zonas de silencio, mala conectividad, pero vamos a conocer realmente qué está pasando. Veamos un reportaje sobre el proceso de la infraestructura y las condiciones que se están creando en ETECSA para viabilizar la bancarización, y seguimos en Cuadrando la Caja.

Reportaje

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: En el reportaje escuchábamos un poco sobre el tema de la infraestructura, que es uno de los elementos que siempre sale a relucir: si hay conectividad o no, y eso, creo, hasta modula la velocidad con que podamos hacer el proceso de bancarización en el campo. Pero siempre me gusta, cuando hablamos de bancarización, distinguir entre el tema de la tecnología y el elemento cultural. ¿Hasta qué punto estos dos elementos pueden estar interactuando ahora y que, evidentemente, restan velocidad al proceso de bancarización? ¿Creen ustedes que es realmente un cambio en el elemento cultural para que los campesinos puedan bancarizarse más rápido?

Lic. Osmani Guerra Vega: Nosotros consideramos que es un tema cultural. El sector cooperativo y campesino lleva más de 40 años utilizando el medio de pago en efectivo, y es un sector que, por su idiosincrasia y tradiciones, siempre ha mantenido el dinero en efectivo para poder hacer los diferentes pagos a la fuerza de trabajo, tener siempre reservado para una eventualidad que se presente —un pico de cosecha, alguna afectación climatológica—, siempre tener ese efectivo.

Hoy se nos complejiza más por lo que explicábamos anteriormente del tema de infraestructura; o sea, vienen aparejadas ambas cosas, que es lo que ha venido causando que hoy ese proceso en el campo no haya avanzado con la velocidad que todos quisieran y que el mayor porcentaje de los campesinos pudiera estar hoy bancarizado. Actualmente, la ANAP está trabajando en capacitar, en llegarles más a los campesinos, como explicábamos anteriormente, porque es un cambio que no se logra en un día: este tema cultural, de la tradición campesina, no se logra fácilmente. Por esas razones, hemos estado vinculándonos, llegando a los campesinos, a las cooperativas, explicando para contribuir a que el proceso avance.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nadia, a ti los campesinos te preguntan cuál es la diferencia de un código QR, cómo identificar el pago en línea. ¿También les sucede a ustedes en el banco?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Sí, claro. Primeramente, debemos reconocer que todos los cambios son difíciles, y sabemos que para ellos este cambio realmente les ha costado trabajo porque no tienen las condiciones de conectividad, están lejos del banco, se les hace difícil trasladarse. Sabemos que el campesino prefiere estar en la finca y le cuesta trabajo ir al banco a involucrarse con todos estos temas. Pero, realmente, la bancarización es necesaria.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y ellos lo entienden así?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Les cuesta trabajo, pero lo van a entender así. Nosotros contamos con ese mismo campesino que año tras año ha apoyado a la Revolución en los disímiles procesos por los que hemos pasado, y este no va a ser diferente.

Creo que debemos seguir capacitándolos, seguir acercándonos, porque es importante explicarles los beneficios y no solamente quedarnos en las dificultades y en las limitaciones que trae la bancarización, y de esta manera nos va a ser más fácil a ambas partes poder entender la importancia de este tema.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y cómo se está manejando ese proceso en la producción agrícola cuando se le dice al campesino que tiene que comenzar a implementar la bancarización, porque no es solamente la bancarización para los pagos sino también tiene que ver con el tema de la ONAT, etcétera, etcétera, no es verdad?

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Queda claro que, en el escenario actual que tiene el país, con ciertas limitaciones que todos conocemos, este proceso —aunque se reconoce que es muy necesario— no deja de generar tensión en el sector agropecuario. Digo esto porque, como explicaba Osmani, ellos venían con una costumbre: operar en efectivo, etcétera. Y hoy, ante la falta de muchos recursos, de muchos insumos, se le suma también este tema del efectivo. ¿Por qué? Porque para acceder al efectivo tiene que hacer nuevas cosas que antes no tenía que hacer: calcular una demanda, presentarla al banco. Y sucede que a veces va al banco el día que tiene el turno para recibir el dinero, y puede que ese día no haya corriente.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: El efectivo, ese es uno de los temas que vamos a estar viendo en el segundo bloque del programa: cómo el campesino accede realmente al efectivo, qué pasa. ¿Por qué esa demanda a veces no coincide con lo que el campesino realmente necesita? Vamos a hacer una pequeña pausa, vayamos de nuevo a ETECSA para conocer sobre la importancia que tiene el proceso de bancarización, y seguimos acá en Cuadrando la Caja.

Reportaje

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Alexis se me adelantaba un poco a este segundo bloque del programa, porque es un problema que realmente está afectando hoy al sector campesino a la hora de hablar de bancarización. Y aunque la bancarización no es precisamente tener tanto efectivo, sino comenzar a utilizar estos canales electrónicos, todavía es un problema. ¿Qué pasa hoy con el tema del efectivo? ¿Cuánta es la demanda? En la preparación del programa me explicaban que existía, incluso, un mecanismo para que la CPA —o sea, la forma de gestión— se acercara al banco. Explíqueme un poco eso.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: A partir de las situaciones que se han creado con el efectivo —que debemos reconocer, como decía la compañera—, hoy no existe la posibilidad de satisfacer toda la demanda de efectivo que hay. Se han ido creando mecanismos para hacerle la vida más fácil al productor y a la cooperativa de acceder al efectivo, y se ha establecido que la cooperativa, en representación de su socio, presente una demanda al banco de ese efectivo; el banco la procesa, la acepta y entonces fija determinado día para que esa cooperativa adquiera el efectivo y lo pueda entregar a los productores que están en distintas fases de su cosecha. Porque hay que tener en cuenta que, en el caso de la agricultura, se trabaja con seres vivos —o sea, plantas y animales— que necesitan en determinado momento el recurso, ya sea fuerza de trabajo o insumos, y eso, por lo general, se necesita dinero para adquirirlo —principalmente la fuerza de trabajo, que es eventual y demanda efectivo—. O sea, son mecanismos que se han ido buscando, pero puede suceder también que, aunque esté aceptada la demanda, por distintas situaciones ajenas al banco o al productor, no pueda contarse con el efectivo a tiempo; y eso incide negativamente en la producción agropecuaria, principalmente en picos de cosecha. El productor, al no recibir el dinero por la vía establecida, a veces tiene que acceder a mecanismos no formales para asegurar la producción, lo que impacta tanto en su economía como en el abastecimiento al pueblo.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: O sea, no estamos hablando de que el campesino esté en contra de la bancarización; al contrario, entiende la necesidad del proceso. Pero ante las dificultades en los territorios, no queda más alternativa que acceder al efectivo. ¿Por qué es tan complejo? ¿Cuánto efectivo se demanda en estos momentos de picos de cosecha? Ustedes mencionaban que “la cosecha no espera”: cuando hay que hacerlo, hay que tener el efectivo a mano.

Lic. Osmani Guerra Vega: Así mismo. Como bien explicaba Alexis, está el mecanismo creado con el banco: un análisis objetivo de la cooperativa sobre las necesidades reales de cada campesino —no porcentajes fijos como 50% o 30%—. La cooperativa presenta la solicitud con los argumentos de uso, y el banco, en un esfuerzo extraordinario, prioriza entregas en zonas como el Plan Turquino Manatí, donde 504 cooperativas en áreas montañosas requieren más efectivo para desarrollo productivo y vida diaria. Hoy, en ocho provincias, hay una demanda de 204 millones de pesos, un volumen alto para cubrir diferentes picos de cosecha.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nadia, en el primer reportaje vimos que otras formas de gestión prestan dinero al campesino. ¿Es correcto?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Evidentemente, no. Si una mipyme tiene efectivo para prestar, ¿por qué no lo deposita en el banco? Violan la norma que exige ingresar diariamente los fondos obtenidos de su actividad. La comisión de municipalización debe fiscalizar esto con más rigor, porque la bancarización es una cadena: si un eslabón falla, el proceso se estanca. Las insatisfacciones no siempre son por falta de conectividad, sino por falta de responsabilidad de los involucrados.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y cómo se acerca el banco al campesino? Por ejemplo, si está lejos de una sucursal…

Lic. Nadia Gutiérrez García: Hace mucho tiempo trabajamos con oficinas de trámite móviles. Estas se acercan al campesino, a la CCS o a la UBPC. Allí no se entrega efectivo, pero sí se gestionan aperturas de cuentas, configuración de Transfermóvil, solicitudes de crédito y resolución de dudas con personal bancario.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y en el caso, por ejemplo, de que estos mecanismos no funcionen, y de no tener efectivo, esto ha impactado hasta cierto punto en el tema de la producción, porque si no tienes el efectivo, hace falta cosechar lo que se produjo. ¿Y qué pasa entonces en ese momento? Se dice que incluso, en ocasiones, el campesino prefiere darle la producción a más bajo costo a la persona.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: En el intercambio que hacemos con los campesinos, ellos son muy francos y es lo mismo que usted explicaba. La contratación de productos agropecuarios se ha convertido en una ley y hoy los productores agropecuarios, en nuestra cooperativa, tienen el contrato definido: a quién tienen que entregarle las producciones. ¿Qué es lo que nos sucede a veces? Que ahí se pactan los precios, etcétera. A veces, el productor, como no puede adquirir el efectivo, como se explicaba aquí, por las vías formales, se ve obligado —incluso lo dicen— con parte de la producción que tenía contratada, por ejemplo, con Acopio, a vendérselo a otro comercializador mayorista de productos agropecuarios —que no quiere decir que sea ilegal, porque está reconocido el comercializador mayorista de productos agropecuarios en el Decreto 35 de la propia comercialización de productos agropecuarios—. Entonces, el campesino se ve obligado a vender el producto más barato. ¿Por qué? Porque se lo pagan al momento y en efectivo, y ahí adquieren el efectivo. Como resultado de ese pacto, es que no siempre que ese comercializador mayorista acopia más barato, tiene un reflejo después en el precio minorista de la población. Es algo penoso y está sucediendo: adquiere el producto más barato, pero opera en otro ambiente, en otro sistema, y al final la población no recibe el beneficio del precio. Pero son de las alternativas que ellos buscan para, de alguna forma, asegurar el efectivo para garantizar la fuerza de trabajo y otras cosas que necesitan para poder producir. Eso es una realidad.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Exactamente. Por ejemplo, hace unos años, el Ministerio de la Agricultura le aseguraba a ese campesino la mayoría de los insumos. ¿Y qué sucede hoy? Que, desgraciadamente, como en tantos otros escenarios en la sociedad, se buscan otras alternativas para adquirir las cosas que se necesitan, digamos combustible, etcétera. ¿Eso también puede estar influyendo en que muchas veces las personas prefieran, como el resto de la sociedad, adquirir las cosas en efectivo y no usar los canales electrónicos? ¿Lo han visto así ustedes?

Lic. Osmani Guerra Vega: En estos momentos, el objetivo fundamental del campesino es producir e incrementar los volúmenes productivos, y así se revierte en su economía, y buscan varias alternativas. Algunos campesinos hoy están adquiriendo los combustibles y los fertilizantes. En el caso del combustible, se le ha dado la posibilidad en la venta en divisa —el que ha podido—, y se ha estado reaprovisionando en este mercado. Y en el caso de los insumos agrícolas, los abonos, plaguicidas y demás, lo han podido adquirir en algunas Mipymes. Aunque no siempre puede ser mediante los canales de pago, en muchas ocasiones estas Mipymes no le han aceptado, o le aceptan un 50% de los diferentes canales de pago y otro porciento en efectivo.

Tenemos campesinos que han asistido a los intercambios que hemos tenido y plantean que han ido a una Mipyme a adquirir un producto y han tenido que retornar sin ese producto, porque no han podido llevar el porciento de dinero en efectivo que esta Mipyme le está exigiendo a la hora de la venta de la producción.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y estamos hablando que eso es una violación, porque la bancarización lo que da es la oportunidad de utilizar todos los canales de pago, sea tanto en efectivo como de manera digital. Pero usted tiene el derecho de hacerlo. ¿No es verdad, Nadia?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Efectivamente. La bancarización trata de eso, precisamente: poder darle la posibilidad a la población de acceder a los servicios que se prestan a través de los canales de pago. Esa ley es para todos los actores económicos. Realmente, hoy hay actores económicos que aún violan el derecho que tiene la población, o el sector agropecuario, u otro cliente que se presenta a su negocio, de poder acceder a estos pagos en línea. Y entonces, en ese punto, retornamos al comienzo. Si todos cumpliéramos lo que está establecido en la ley, hoy no tuviésemos ninguna dificultad para poder dar por concluido el proceso de bancarización en nuestro país. Porque si ese campesino llegara a la Mipyme que menciona y pudiera acceder al 100% de sus productos a través de los canales de pago, para nada fuera una inconformidad entonces poder efectuar su pago a través de Transfermóvil, porque lo que él quiere, su necesidad de adquirir el producto, lo va a poder comprar. Entonces, ya no estamos hablando del campesino que quiere efectuar un pago de un servicio en la loma y que no tiene conectividad. Ya ese campesino se trasladó, ya cambió de lugar, ya sí tiene la conectividad necesaria, quiere acceder al servicio, pero es ese negocio, esa persona natural o ese TCP, o esa Mipyme, que le está negando el derecho que tiene a acceder, a efectuar sus pagos a través de las plataformas.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y cuando hablamos de la forma productiva, estamos hablando también de ese campesino, ese jornalero, que muchas veces hay que hacerle el pago día tras día y que él mismo dice que «no quiere». Y se han dado casos, lo hemos leído en la prensa, de personas que dicen: “yo no quiero ir al banco porque estoy dos días, tres días en una cola y pierdo la producción”. Eso también es una cosa que está sucediendo.

Lic. Osmani Guerra Vega: Todos conocemos la situación en la que hoy se desarrollan los municipios. Hoy tenemos campesino y cooperativista —que son dos términos diferentes—; cooperativista que está en una CPA, que tiene que dejar de trabajar dos, tres jornadas para poder ir y sacar el efectivo en el banco. En estos momentos, el tema que nos impacta es el de los medios, los soportes, la tecnología que tienen en mano algunos campesinos y algunos cooperativistas. Tenemos campesinos que tienen la tecnología, tienen el teléfono, pero, como explicábamos anteriormente, por un tema cultural no lo aplican o no están bancarizados, no utilizan los diferentes canales de pago. No obstante, tenemos un número importante de campesinos y cooperativistas que, la tecnología que tienen para utilizar los canales de pago —dígase Transfermóvil o Enzona— no se lo permite, y tienen que ir al banco obligatoriamente y sacar el efectivo.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Exactamente. Es una realidad que se vive, son problemas que todavía persisten, que no dejan avanzar y que no necesariamente tiene que ser la infraestructura el inconveniente, sino que también tienen que ver con ese cambio y con las violaciones que estamos viviendo en el país y que también se vive en esta zona. Vamos a conocer la opinión del cuarto panelista del programa El Gurú de Jatibónico y enseguida regresamos.

El Gurú de Jatibónico

Cuando le resulta esquivo

el efectivo al guajiro,

es como pegarle un tiro

al corazón del cultivo.

El cobrar en efectivo

es casi una tradición

en trabajos de ocasión,

más en quien va a trabajar

sin tener un celular

y sin bancarización.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nos quedamos ahora en un tema bastante caliente y que siempre se reitera cada vez que hablamos de bancarización. Decíamos: el problema es el celular, el problema puede ser la conectividad. Sin embargo, también estamos viendo que aquí hay violaciones latentes y que hacen que ese propio campesino asuma actitudes que no se corresponden con la bancarización. Siempre digo que el proceso de bancarización es lineal, o sea, usted no puede pretender bancarizar la producción si, por ejemplo, la comercialización no está bancarizada. En las ferias agropecuarias, muy pocas veces uno paga por código QR, por transferencia. ¿Cómo se ven estos problemas de violaciones? ¿Cómo se controla? ¿Cómo funcionan realmente esos grupos municipales? ¿Y qué papel tiene la ANAP a la hora de ver estas dificultades?

Lic. Osmani Guerra Vega: Estos grupos municipales, donde se ha logrado que funcionen, como bien explicaba Nadia, es multifactorial. No es solo del banco, no es solo de la ONAT, sino que intervienen todos los factores del municipio. En la vinculación que hemos tenido cuando se han visitado municipios, provincias donde estos grupos funcionan bien, los problemas que se han presentado en la implementación de la bancarización han sido menos. Sin embargo, en los grupos donde no funcionan hemos tenido y hemos podido comprobar que existen las mayores dificultades. Por eso es importante la integración, que todos los factores que tienen que ver y que inciden y tienen vínculo con la bancarización en los municipios interactúen entre sí, y a su vez, como Nadia hacía referencia anteriormente, es muy importante la capacitación, es muy importante el vínculo con la base, con ese campesino, y llegarle con toda la información, con todos los elementos para así evitar malos entendidos, que haya un concepto, alguna información errónea y se le haga quizás un poco de rechazo o se dificulte la implementación de esta bancarización en los municipios. Hemos tenido la posibilidad de visitar provincias y municipios donde se ha dicho que tienen el 100 % del dinero en tarjeta, sin posibilidad de un nivel de efectivo. Por ejemplo, en la provincia de Camagüey, el 100 % del dinero de las ventas de los campesinos es mediante transferencia, mediante tarjeta, y como Alexis decía al inicio, hoy tenemos más de 400 000 campesinos vinculados a las diferentes formas productivas, y cuando a este campesino se le pone ese volumen de dinero en tarjeta, la cooperativa no puede actuar ni puede hacerle ninguna gestión porque es la cuenta bancaria fiscal del campesino. Imagínese un municipio con 5 000, 3 000, 2 000 campesinos, que se le ponga el dinero en la tarjeta y que necesite ese efectivo para las labores mínimas en la finca y en su vida diaria. Serían 2 000 campesinos repartidos entre los 24 días del mes solicitando dinero en efectivo o haciendo una cola en el banco para poder crear un efectivo o en un cajero automático.

Nosotros hemos tratado de transmitir el concepto de bancarización porque en muchos lugares la primera respuesta que nos dan los campesinos es que no hay cajeros y es muy difícil. El primer concepto de la bancarización es que se utilicen los canales de pago electrónico. Si este campesino no tiene la posibilidad de ese canal electrónico, si no tiene la tecnología, si no tiene la conectividad, va a tener que ir al banco a sacar ese efectivo. Entonces, es un nivel alto de campesinos haciendo una cola, más el resto de la población que tiene también necesidad de sacar su efectivo para poder cubrir sus necesidades básicas.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Alexis, su opinión sobre este tema.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: El grupo nacional de bancarización está apostando al trabajo de los grupos municipales de bancarización. Es ahí donde se decide. Existen muchos problemas objetivos que inciden en la bancarización, y aquí ya se explicaron: conectividad, la infraestructura eléctrica, que también afecta. Pero hay mucha indisciplina, nosotros lo hemos visto en las visitas que hemos hecho. En el proceso asambleario que se ha hecho con los productores, uno de los tres problemas fundamentales que están identificando es la bancarización, pero no es su inconformidad con el proceso de bancarización, es con las indisciplinas que están asociadas al proceso de bancarización. O sea, los mismos que ofertan los productos y servicios no aceptan los pagos, se ponen a improvisar a veces y decir “no, 50 es 70”, y eso no está escrito en ningún manual ni en ninguna norma.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Incluso pedirle una cantidad de dinero o un porciento extra por hacer la transferencia.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Efectivamente. Cada operación, cuando aceptan efectivo, lleva una penalización. Yo digo: lleva una comisión, y esos elementos no existen. Entonces, el campesino, por las propias tensiones que tiene, a veces se ve obligado a ser parte de esa indisciplina, pero no es porque quiera, no es porque rechace la bancarización. La bancarización se ve como algo positivo, pero el problema está, Oscarito, en el escenario en que está funcionando la bancarización hoy, que tiene problemas objetivos, pero tiene muchos que son subjetivos. Y pienso que, más que buscar efectivo, lo que tenemos es que salir a crear las condiciones para que el proceso funcione en su totalidad donde sea posible, claro. Ya están identificadas las zonas de silencio y no hay ningún tipo de dificultad. Si usted puede acceder por la vía digital y adquirir los bienes, los recursos que necesita y su satisfacción personal, no hay ningún tipo de problema. Lo han identificado así incluso campesinos en lugares que son complejos, pero que existe la posibilidad de conectividad, lo implementan. En la actualidad, para los productores, los campesinos, es un riesgo tener dinero en efectivo en las cantidades que ellos lo tienen en una vivienda, en un almacén. Además, la bancarización, una de las cosas que contribuye también es a eliminar el impago a productores, que tanto daño hace. Ellos lo reconocen porque el pago es en el momento. Cuando se paga por forma bancarizada es porque la cuenta que paga tiene respaldo. No tiene que esperar a llegar con un cheque al banco para que le digan que no hay fondo. Cuando usted paga de forma bancarizada, usted tiene su dinero seguro. Lo que pasa es que el proceso tiene que seguir hasta el final. O sea, que una vez que el productor tiene su dinero en su tarjeta, pueda acceder tanto a la fuerza de trabajo como a los bienes y los servicios que necesita para darle sostenibilidad a su proceso productivo. Esa es la realidad. Por lo tanto, pienso que esas son las cosas en las que nosotros también debemos insistir y exigir mucha disciplina en ese sentido.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Alguno de ustedes tiene estadística sobre lo que está sucediendo? Ahora, en este proceso de la ANAP, es uno de los temas que más ha salido, pero ¿hay alguna estadística real de la cantidad de personas que han presentado alguna queja realmente sobre este problema, o realmente no tienen ese número sobre la mesa, no lo conocen?

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Nosotros hemos tenido la posibilidad de intercambiar con los productores y campesinos, y han sido escenarios muy nobles, muy sinceros. A veces, esa demanda que tenemos por provincia, o sea, que los productores prácticamente en masa dicen que hay dificultades, pero repito: no con implementar la bancarización en sí, sino con que se cumpla todo el proceso. O sea, que ellos puedan utilizar la vía, pero existen muchas indisciplinas y hay muchas improvisaciones en las personas que tienen que cumplir con algo que está establecido, y es tener la vía electrónica, más de una vía electrónica para vender sus producciones y servicios.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nadia, 30 segundos para ti. ¿Eres optimista sobre este proceso? ¿Crees que es posible en medio de las complejidades que estamos enfrentando en este escenario sobre el tema de la bancarización en el campo?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Sí, por supuesto. Nosotros apostamos por el sector agropecuario, siempre lo hemos hecho. Y decirles que, como siempre, los vamos a acompañar, vamos a estar con ellos en este camino. Vamos a lograr la meta de bancarizar al sector agropecuario; no va a ser diferente con ellos. Realmente hay que crear muchas condiciones, nos queda mucho por aprender. Nunca hemos dicho que va a ser fácil, pero sí que lo vamos a lograr.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Osmani.

Lic. Osmani Guerra Vega: Solo transmitir que se va a trabajar para lograr bancarizar a todo el que se pueda bancarizar, y seguir trabajando para, donde hoy no estén las condiciones creadas, como bien se explicaba en los diferentes reportajes, crear las condiciones para que el campesino tenga estos mecanismos de pago electrónico como una opción más para poder acceder a los diferentes insumos y necesidades básicas que tenga, para así facilitar e incrementar los volúmenes productivos con destino a la población.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Muchísimas gracias a mis tres invitados en la noche de hoy, a usted por acompañarnos a hablar un poco sobre el tema de la bancarización. Como siempre, es un tema polémico, complejo, y más aún en las condiciones en que se está desarrollando en el campo. Pero, como han reconocido —y seguramente usted notó—, es un proceso necesario, aunque con sus complejidades, por supuesto, atendiendo a los lugares en los que estamos trabajando. Hay que buscar las alternativas, no nos podemos cansar y hay que seguir avanzando en un proceso que el país ha definido que debe ser por etapas, pero que también es necesario para avanzar en el tema económico.

Como siempre les digo, acompáñenos cada domingo a las 7 de la noche por el Canal Caribe para hacer juntos un cuadre diferente.

En video, el programa

viernes, 28 de marzo de 2025

Bancarización y cabos sueltos. Comentario HHC

 Mucho camino queda por andar todavía para lograr que, finalmente, el proceso de bancarización tenga resultados óptimos

En no pocos lugares, el código QR debería enmarcarse, porque parece más un ornamento que algo útil. Foto: Ricardo López Hevia

«Es abusivo lo que hacen ustedes con nosotros, los viejitos», le dice la abuelita, bien entrada en años, a la persona que vende diversos productos en una de las mipymes ubicada en la llamada doble vía, de Santa Clara.

«Constituye una burla que usted me diga que sí puedo pagar mediante el código qr, y en la práctica eso no funcione», le expresa enojada la octogenaria mujer, que había ido a comprar allí un kilogramo de leche en polvo para su desayuno y el del esposo.

Sin el menor sonrojo ni consideración, el señor que expendía la mercancía se limitó a señalar: «Mire abuela, si quiere llevar la leche, tendrá que pagar en efectivo; yo no tengo la culpa de que ese engendro no sirva. Vaya a ver a los que lo inventaron». Y así, en medio de su impotencia, la ancianita tuvo que marcharse sin el producto que necesitaba.

Al indagar en el asunto con autoridades del Gobierno, se reconoció que esa y otras conductas evasivas se han hecho cotidianas en muchísimos lugares, como una manera de burlar la política de estimular la realización de todos los pagos de servicios, productos y demás operaciones comerciales y financieras mediante el uso de instrumentos de pago y canales electrónicos.

Tal disposición también se corresponde con la necesidad de suplir el déficit de efectivo en los bancos, imposibilitados por ahora de poder garantizar la existencia de todo el dinero que demandan los cajeros automáticos y el de los clientes que precisan de altos montos por caja, entre otras razones.

Lo cierto es que lo que está bien descrito en varios decretos, y se completó en agosto de 2023, con la Resolución 111 del Banco Central de Cuba, y luego, con la Resolución 93 del Ministerio de Comercio Interior, que estipula el uso obligatorio del comercio electrónico por entidades estatales y no estatales, ha implicado, por diversas razones, en la práctica, demasiadas agonías y molestias a la población.

Irail Trujillo Álvarez, coordinador de programas y objetivos del Gobierno provincial, explicó que la creación de códigos qr falsos; cobrar solo mediante la plataforma EnZona, un poco más compleja para los usuarios que Transfermóvil; establecer horarios en los que solo reciben efectivo; o decir que únicamente aceptan dinero contante y sonante, a fin de poder garantizar el salario de los trabajadores, entre otras, son algunas de las transgresiones que a diario se cometen por parte del sector privado.

Menciona también el cobro solo mediante transferencias a determinadas tarjetas personales, con lo cual se priva al pueblo de recibir las bonificaciones contempladas por la ley; además de la exigencia del pago en dólares, entre otras contravenciones, sin contar las violaciones de los precios topados a determinados productos.

Para tener una idea de la magnitud de las violaciones, y se sabe que son muchas más, en lo que va de año en Villa Clara se han aplicado, por ese concepto, un total de 454 multas por violar lo establecido en el Decreto Ley 91 de 2024, que establece el pago de multas que pueden oscilar entre los 16 000 y los 60 000 pesos, explica el funcionario.

Algo interesante, según Trujillo Álvarez, es que, entre los violadores de la bancarización, también se cuenta el sector estatal de la economía, incluyendo los Proyectos de Desarrollo Local, para los cuales no existe ningún instrumento legal que contemple sus contravenciones.

«Se ha dado el caso de mercados que solo venden determinados productos en efectivo, o representantes de cooperativas de créditos y servicios que acuden a las ferias agropecuarias y solo quieren cobrar sin el empleo de las pasarelas de pago establecidas, lo cual es una burla al pueblo, porque esos espacios se han creado para dar el ejemplo y ser abanderados de esta política, que en la práctica solo pretende beneficiar a la población», reflexiona el coordinador de programas y objetivos del Gobierno en el territorio.


 

La falta de efectivo en los bancos genera grandes preocupaciones para varios sectores claves de la economía, y para la población. Foto: Freddy Pérez Cabrera

OTRAS ARISTAS DEL ASUNTO

Entre los elementos que conspiran contra el buen desarrollo de la bancarización, no solo figuran los muchos incumplimientos de lo establecido, porque también hay otras anomalías que igualmente influyen, entre ellas la existencia de largas colas para adquirir el dinero en los cajeros; la aparición allí de los coleros que lucran con la necesidad de las personas; además de los fenómenos asociados a la situación del país, como la falta de electricidad o desconexiones frecuentes del sistema informático que sustenta ese proceso.

Iliana Alemán, una señora que salió bien irritada de una de las sucursales bancarias de Santa Clara, en la que solo pudieron entregarle una exigua suma de dinero de su cuenta bancaria, expresó el sentir de muchos: «el colapso por la falta de efectivo se ha convertido en la tortura nuestra de cada día. Tengo la tarjeta cargada de dinero, algo que es una práctica válida para viabilizar las gestiones y la vida, pero no me sirve de nada», dijo, visiblemente irritada.

De igual manera, aunque muchos administrativos del Comercio y la Gastronomía reconocen las ventajas de la bancarización, para ellos muchas veces ha constituido una limitación, debido a que deben adquirir casi todas las mercancías en el mercado de oferta y demanda, y hacerlo mediante facturas; sin embargo, cuando ese productor va al banco, no puede sacar el dinero que necesita para seguir produciendo, porque no hay, y ahí mismo les piden el pago en efectivo, un volumen de dinero que ellos no tienen.

Para tener una idea de la aceptación o no que va teniendo la bancarización en la red de comercio, baste decir que el pasado año, en Villa Clara, las ventas minoristas por medios electrónicos alcanzaron solo el 15,2 % del plan de circulación mercantil del año, una cifra insuficiente para el potencial que poseen.

Asimismo, en la mayoría de los lugares sigue siendo escasa la ejecución de los pagos en línea utilizando el código qr, al predominar las operaciones que realizan los clientes mediante las transferencias entre cuentas.

Al indagar con varios trabajadores por cuenta propia acerca de la negativa a recibir pagos por vía electrónica, la mayoría refiere que tratan de no cobrar por esa vía, aunque quisieran, porque después el banco no los deja sacar todo el dinero que necesitan para continuar invirtiendo, y sus proveedores les exigen efectivo en mano.

Igual sucede a los campesinos que tanto se esfuerzan para producir alimentos en medio de las fuertes limitaciones de insumos que hoy padece la nación. Venden sus cosechas al Estado y, a la hora de recibir el dinero, no siempre pueden hacerlo, porque al tratarse de altas cifras de efectivo, el banco no dispone de este, lo cual en la práctica es un impedimento.

En ese caso, se trata de un sector que es de los que más sufren por la lejanía, y no todo el mundo tiene las condiciones ni la edad ni la conectividad para utilizar ese servicio, lo que ha motivado que varias cooperativas se pasen dos y tres meses sin poder sacar el efectivo que necesitan para poder pagar el salario derivado de las ventas de los campesinos, como sucede en el municipio de Ranchuelo, según Arney Martínez Chongo, al frente de la esfera agroalimentaria de la anap en Villa Clara.

Otra arista del asunto, y que provoca el lógico rechazo que existe en la campiña a las operaciones electrónicas, es que ante la carencia de fuerza de trabajo, cuando necesitan contratar nuevos brazos, estos exigen que se les pague en efectivo, lo que ha motivado la carencia de hombres que quieran trabajar la tierra.

Un recio ganadero santaclareño, como Alexis Alfonso, reflexionó ante Granma: «La mayoría de los insumos que compramos no los vende el Estado, sino las mipymes o quienes los traen de afuera, y esos casi nunca aceptan transferencia ni billetes chiquitos; y si lo aceptan, el de diez lo valoran en ocho y el de a 20, a 18. Vaya, nos tienen cogidos por el narigón», dijo con enfado.

Como puede verse, todos resultan problemas muy complejos de resolver, debido a la situación en la que se desenvuelven la economía y la sociedad cubanas, aunque, también es justo decirlo, en materia de bancarización han faltado control y exigencia en la mayoría de los lugares.


Comentario HHC: Aqui palabras del Presidente y el Primer Ministro sobre el tema.

https://www.facebook.com/reel/512738421679453?locale=es_LA

Es lo mejor que podemos hacer, pero antes, hay que estimular la producción de bienes y servicios. Seguimos siendo " amantes" de la esfera de la circulación y no de la producción. Son la dos cosas.