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viernes, 4 de septiembre de 2026

De granja a gasolinera (II): el mes de julio confirma el giro del comercio de EEUU con Cuba. Comentario HHC

En los siete meses que van de 2026, el acumulado es de 674 millones de USD. Eso equivale a más del 83 % de todo lo que Cuba compró en 2025.

Por Daniel Torralbas
septiembre 4, 2026
en Dato y relato, On Cuba


El mes pasado, al analizar la explosión de las exportaciones estadounidenses a Cuba durante el primer semestre de 2026, una interrogante quedó pendiente: ¿hasta dónde llegaría el frenesí de compras de combustible por parte del sector privado cubano? La respuesta acaba de llegar con los datos que el US Census Bureau publicó esta semana.

En julio de 2026, Cuba le compró a Estados Unidos 149 millones de dólares en mercancías. Se convirtió en el mes de mayores exportaciones estadounidenses desde que la oficina de estadísticas de ese país lleva registros, en 1992. Además, se trata de un crecimiento del 26.8 %, respecto al mes anterior.

De granja a gasolinera: los combustibles impulsan un cambio acelerado en el comercio de EEUU con Cuba

En los siete meses que van de 2026, el acumulado es de 674 millones de USD. Eso equivale a más del 83 % de todo lo que Cuba compró en 2025, que a su vez fue el año récord de la serie con 809.6 millones. Si el ritmo se sostiene, 2026 se convertiría en el primer año donde el comercio bilateral de Cuba y Estados Unidos supere los mil millones de dólares desde que hay registros.

El titular es impresionante, pero también tiene matices.

¿Qué está moviendo la aguja?

El panorama general es el reflejado en la tabla: las importaciones agroalimentarias siguen siendo el tipo de compra principal de Cuba en Estados Unidos, pero los combustibles han tomado el segundo lugar de la lista y ningún otro renglón crece a su mismo ritmo.

Exportaciones de Estados Unidos a Cuba por bloques de productos.

Enero–julio de 2026 y enero–julio de 2025, en millones de dólares.

Bienes importadosEne–jul 2026Ene–jul 2025Variación 2026/2025
Agroalimentario254,1285,7−11,1 %
Combustibles y minerales157,30,6+24.253,4 %
Clasificaciones especiales145,066,7+117,3 %
Vehículos y material de transporte91,552,1+75,5 %
Maquinaria y equipos eléctricos13,74,3+217,8 %
Química, farmacia y plásticos8,13,6+125,5 %
Textiles, cuero y calzado2,42,2+8,5 %
Instrumentos y manuf. diversas1,30,2+679,6 %
Metales, vidrio y manufacturas0,71,0−29,4 %
Otros0.40.0–
TOTAL674,0416,5+61,8 %

Fuente: Elaborado por el autor a partir de US Census Bureau, USA Trade Online (consulta del 4 de septiembre de 2026).

Lo anterior explica que el récord en el comercio bilateral cubano y estadounidense tiene un motor principal. De cada diez dólares gastados en julio de 2026, cuatro fueron en combustibles. Los 95.7 millones de dólares importados en el primer semestre acapararon titulares el mes pasado. Ahora, el acumulado de los siete meses, ascendente a 156.9 millones, confirma la tendencia y la acelera.

Sin embargo, las importaciones privadas de combustible venían duplicándose mes tras mes desde abril de 2026. Por ejemplo, ese mes los envíos fueron de 12 millones, en mayo de 24, en junio de 48. En julio fueron 61.1 millones, lo que rompió esa tendencia. Sigue siendo un crecimiento impresionante, pero este mercado emergente pudiera estar encontrando su límite. No es posible, hasta ahora, ser concluyente al respecto.

Al mismo tiempo, los registros de exportación de combustible crecieron más rápido que el dinero: de 863 en junio a unos 1,351 en julio, un 57 % más. El resultado aritmético es que el valor promedio por operación cayó de unos 55 mil a unos 45 mil dólares. Esto indica que la cantidad de operaciones se ha multiplicado, pero cada una por separado se está haciendo más pequeña. El mes pasado señalé el problema de la escala como una hipótesis, y en julio ha empezado a tomar forma. El modelo de importación basado en isotanques, que implica decenas de miles de litros por lote, en portacontenedores en vez de tanqueros, tiene un límite físico y financiero.

Mientras tanto, ¿qué pasa con otros renglones? En menor medida que los combustibles, pero casi todos crecen. Los bienes agroalimentarios acumulan 254 millones hasta julio, con una caída cercana al 11 % frente al mismo tramo de 2025. Dentro de ellos, el renglón que sostuvo dos décadas de comercio bilateral (carne, esencialmente pollo) suma 140 millones. En todo 2025 fueron 340. A este ritmo, el año cerraría en torno a 240, cien millones menos de proteína animal.

Conviene precisar que el valor no es la cantidad. Los precios del pollo estadounidense vienen bajando desde mediados de 2025, así que la caída en toneladas es menor que la caída en dólares. Pero la mutación no está en discusión, en tanto hace seis años, nueve de cada diez dólares que Cuba le compraba a Estados Unidos eran alimentos. En 2025 fueron seis, y en lo que va de 2026, menos de cuatro.

La tercera partida de la tabla merece mención aparte. Las “clasificaciones especiales” del Census son, en el caso cubano, donaciones humanitarias. Los 17.7 millones de abril y los 23.2 de junio coinciden con lo que el Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba publica bajo ese epígrafe. Suman 145 millones hasta julio, un 117 % más que en el mismo tramo de 2025, repartidos en 3,770 operaciones de unos 38 mil dólares de media. En realidad, no son compras y no miden la capacidad de pago de nadie. El aumento va de la mano con el empeoramiento de la situación humanitaria en la isla este año.

En el caso de los vehículos, el cuarto renglón del comercio bilateral, no hay señales de agotamiento. Tras crecer de 9.8 millones en 2023 a 66.9 en 2024 y 149.5 en 2025, hasta julio de 2026 acumulan 91.5 millones: un 76 % más que los 50.5 del mismo tramo del año pasado.

¿Quiere decir que el mercado sigue abierto de par en par? El detalle mensual matiza el entusiasmo. En marzo las compras más que quintuplicaban las de un año antes; en junio quedaron por debajo y en julio apenas las superaron en un 12 %. La ventaja se estrecha, y desde agosto la comparación se endurece. Ese mes de 2025 fue el mayor de toda la serie con 29.7 millones.

¿Qué dicen realmente estos números?

Los datos indican tres patrones fundamentales:

  1. El comercio bilateral está creciendo sostenidamente, pero descansa casi totalmente en ventas de Estados Unidos a Cuba y no viceversa. Las exportaciones cubanas al vecino del norte no llegan ni al 1 % del intercambio entre ambos países, y tampoco experimentan un crecimiento proporcional al de las importaciones.
  2. La estructura del comercio está mutando en dos sentidos. Primero, hay una diversificación de bienes importados desde Estados Unidos, donde los alimentos ya no son el gasto indiscutible de la factura. De hecho, los renglones históricos decrecieron o parecen tocar su techo. La partida Combustibles es la que está sosteniendo, en 2026, el crecimiento del comercio bilateral.
  3. El importador cubano ya no es el Estado y sus empresas, sino mipymes privadas. Esto implica, además, que no se trata de compras grandes de un mismo tipo de producto, sino compras pequeñas y numerosas de varios tipos de mercancía. También significa un cambio en las prioridades de la importación.

Es cierto que los casi 157 millones de dólares acumulados en estos siete meses son todavía una pequeña porción (8.7 %) comparada con la factura anual de combustibles de 1800 millones de dólares que requeriría el país en condiciones normales. El alivio sigue siendo muy focalizado, pero no lo consideraría marginal. El precio de la gasolina hace unos meses era de 10 USD por litro en el mercado negro de Cuba, y actualmente puede encontrarse por menos de 3. Este nuevo mercado se ha convertido en el salvavidas definitivo del ecosistema empresarial cubano.

Sin embargo, su fragilidad no está tanto en la disponibilidad de divisas de las mipymes o en la infraestructura para traer, almacenar y distribuir el combustible en el país. Eso, incluso con sus límites, se ha ido resolviendo. La fragilidad real está en que el canal de entrada de la gasolina y el diésel ocurre solo porque la Administración Trump lo ha permitido, cuando en febrero de 2026 eximió al sector privado del bloqueo petrolero.

¿Qué pasa si mañana Washington decide cerrar esta puerta también? Es una pregunta para la que confieso no tener respuesta. Pero es una posibilidad real.

Mientras eso no ocurre, se da otro fenómeno que es menos grave, pero no necesariamente positivo: el comercio exterior de Cuba se concentra lenta pero consistentemente en el mercado de Estados Unidos, a la vez que la Administración de ese país empuja una crisis humanitaria en la isla. Y, a juzgar por la inclinación de la curva, la dependencia en el caso del combustible no hará más que profundizarse en los meses venideros.

Comentario HHC:  En años anteriores, he hablado de este tema, ese pragmatismo nuestro, por no decir " Síndrome de Estocolmo" no lo entiendo del todo. ¿ Los pocos dólares que tenemos hay que gastarlos en EEUU? ¿México no es una opción ? ¿No hay posibilidad de negociación con EEUU en estos rubros? ¿El sector privado cubano al parecer tiene ya más poder que el Estado Cubano ?. 

 

jueves, 6 de agosto de 2026

De granja a gasolinera: los combustibles impulsan un cambio acelerado en el comercio de EEUU con Cuba


La estructuración de compras, la tendencia al crecimiento sostenido en el año y la diversificación han empezado a armar un mercado de combustibles fósiles para Cuba en Estados Unidos.







En el primer semestre de 2026, Estados Unidos le vendió más combustible a Cuba que en los 24 años anteriores juntos. Setenta y cinco veces más.

Según el US Census Bureau, la oficina federal para datos estadísticos, las compras cubanas de combustible estadounidense entre enero y junio fueron de 95.7 millones de dólares. En perspectiva, la suma total previa entre 2002 y 2025 no alcanza los 1.3 millones.

El crecimiento se ha disparado este año, coincidiendo con la autorización del Gobierno cubano para que el sector privado importe y venda combustible. Desde marzo, cada mes ha superado ampliamente al anterior, y desde abril se ha duplicado el ritmo: a los 12 millones importados en abril siguieron casi 24 millones en mayo y 47 millones en junio. Solo junio vale tanto como los cinco meses previos sumados. El gráfico de abajo refleja los valores mensuales exactos.

Qué se está importando

La composición detrás de la cifra de 95.7 millones revela las urgencias energéticas de la isla. Casi el 70 % del dinero (66.8 millones) está en solo dos renglones.

El mayor, correspondiente a diésel, es de 41.3 millones. Este es el combustible que hace funcionar plantas eléctricas, maquinaria o camiones de carga. Se usa para alumbrar una casa, echar a andar una panadería o transportar mercancía. El segundo renglón, con 25.4 millones, viaja bajo la etiqueta genérica de “otros aceites de petróleo”.

El tercer renglón es el que más ha cambiado: las gasolinas, con 19.9 millones en el semestre. En los primeros cuatro meses apenas representaban el 15 % de las compras; en junio ya son más de la quinta parte del mes, con 10.5 millones.

Las estadísticas sí registran cantidades, pero cada exportador las declara a su manera y los valores unitarios que resultan son inservibles: la misma partida de diésel arroja precios por barril que varían hasta trece veces de un mes a otro. Pero la conclusión de fondo no está en duda: entre enero y mayo el precio de referencia del diésel en Estados Unidos subió alrededor de un 60 %, mientras el valor importado pasaba de 87 mil dólares a decenas de millones. Lo que explica la explosión son las cantidades, no los precios.

Otro hallazgo importante: no solo han crecido las cantidades, sino que en seis meses se ha diversificado el surtido de productos. Por ejemplo, en enero se importó un solo tipo de producto por 87 mil dólares. En junio, el surtido creció a veinte por casi 100 millones: diésel, gasolina, queroseno, lubricantes, aceites, propano licuado y mezclas de combustibles renovables.

La estructuración de compras, la tendencia al crecimiento sostenido en el año y la diversificación han empezado a armar un mercado de combustibles fósiles para Cuba en Estados Unidos.


Elaborado por el autor a partir del US Census Bureau, 2026.

Operaciones en expansión

Los datos no permiten contar empresas, pero sí la cantidad de operaciones, lo que revela una tendencia importante.

En todo 2024 se generaron 30 registros de exportación de combustible hacia Cuba, y trece en 2025. En seis meses de 2026, los registros son nada menos que 1883; de ellos, 863 solo en junio. No es la multiplicación de flujos existentes, sino la aparición de nuevos flujos de mercancía.

Hay que hacer una precisión importante: un registro no equivale exactamente a un envío. Un mismo contenedor puede incluir varios productos y, por tanto, generar varios registros. Pero aun con esa salvedad, el salto es demasiado grande como para ignorarlo. Por otra parte, el valor promedio por registro se mantiene bastante estable, alrededor de 50 mil dólares entre febrero y junio.

La razón detrás es logística. Este combustible no está llegando en grandes buques tanqueros, sino en los famosos isotanques de decenas de miles de litros transportados en barcos portacontenedores, que descargan en puertos como el Mariel. Como cada isotanque tiene un tamaño parecido y cuesta alrededor de 30 a 40 mil dólares, el valor promedio por operación cambia poco. En vez de unos pocos importadores moviendo volúmenes grandes, hay muchos lotes pequeños bastante parecidos entre sí.

Este fenómeno devela tanto oportunidades como limitaciones en el sector privado cubano. Como oportunidad, las mipymes y emprendimientos están cubriendo rápidamente un mercado nuevo, introduciendo y comercializando combustible al país. Como limitación, se evidencia el problema de la escala: ni el capital ni la infraestructura del sector privado cubano, por sí solos, alcanzan para cubrir una parte más significativa de la demanda.

Esto explica por qué el combustible importado es tan costoso para las mipymes cubanas. Ese costo, unido luego a la escasez crítica dentro del mercado cubano, son los que han disparado el precio final de la gasolina en el mercado negro.

La paradoja del bloqueo petrolero

¿Cómo es posible que el combustible importado de Estados Unidos haya crecido al mismo tiempo que ese país impone a Cuba un bloqueo petrolero?

Parece una paradoja, pero la explicación legal está en la autorización que la Administración Trump emitió en febrero para que los privados cubanos puedan comprar combustible. Esta brecha, abierta por el propio gobierno estadounidense, desde sus puertos, solo abastece a una parte diminuta de la demanda. Pongamos en perspectiva que, según el Gobierno cubano, la factura anual por la importación de combustible en condiciones “normales” podía ascender a 1800 millones de dólares. Los 95.7 millones importados desde el vecino norteño en estos seis meses representan apenas el 5.3 %.

Por lo tanto, mientras esa abertura está, Estados Unidos cerró el flujo proveniente del resto del mundo. El bloqueo petrolero sigue ahí.

Qué significan realmente las cifras para la economía cubana

Primero, la proporción. Como ya vimos, los 95.7 millones no son representativos de la demanda total de combustibles de la economía cubana, aunque alivien situaciones puntuales.

Segundo, el precio. El sobreprecio asociado a comprar volúmenes relativamente pequeños se traslada al precio minorista del pan de la panadería particular, al flete del camionero privado y a la factura del bodegón. No obstante, sin esta fuente de combustibles habría mucha menos oferta, más negocios cerrados, más personas desempleadas y más problemas en general, cosa que siempre es posible.

Tercero, el tipo de producto. Incluso si las importaciones privadas continuaran creciendo aceleradamente, el tipo de producto importado se destina fundamentalmente para el consumo de las propias mipymes (producir, vender, transportar) y los hogares (iluminar la vivienda con una planta eléctrica, viajar en automóvil). No es atinado esperar que el sector privado importe el crudo pesado que necesitan las termoeléctricas para generar electricidad para todos.

El efecto general de este fenómeno no es un alivio energético generalizado, sino muy focalizado. Por ahora, los flujos están decidiendo quién puede seguir operando en una economía al límite. Una ampliación de las operaciones que termine en volúmenes de importación mayores podría beneficiar cada vez a más clientes dentro de Cuba. Sin embargo, acceder a este mercado es altamente restrictivo, en tanto requiere acceso a divisas y, preferiblemente, contactos formales e informales externos.

El cuadro general del comercio Cuba-EEUU

Junio de 2026 acaba de convertirse en el mes con más exportaciones de Estados Unidos a Cuba (117.5 millones de dólares) desde 1992, cuando el US Census Bureau comenzó a registrar esta serie.

En total, el primer semestre de 2026 suma 525.1 millones de dólares en exportaciones estadounidenses a la isla, siendo también el volumen más alto alcanzado en la primera mitad de un año. De mantenerse la tendencia, 2026 romperá el récord de 809 millones alcanzado por el año precedente.

La tendencia al alza esconde cambios en la composición de los bienes enviados a Cuba. Hasta el año pasado, comprarle a Estados Unidos significaba comprar alimentos, especialmente pollo. Sin embargo, aunque los envíos de productos agroalimentarios ascendieron a 218 millones hasta junio, reportan un decrecimiento del 10.2 % respecto al mismo periodo de 2025. A los bienes agroalimentarios hay que sumarles los vehículos, cuyo valor acumulado desde 2022 supera los 240 millones de dólares.

Aquí es donde entran los combustibles, que con los 95.7 millones importados hasta ahora, pasaron de ser una casilla vacía a representar una porción significativa de todo lo que Cuba le compra a su vecino.

Es el mayor giro en la estructura del comercio Cuba-Estados Unidos desde 1992, y está ocurriendo en el peor momento político de la relación en décadas. Aunque no puede hablarse técnicamente de dependencia ni de concentración del comercio exterior de Cuba en Estados Unidos, sí hay un crecimiento sostenido de la participación relativa de ese país en las importaciones cubanas. Esta tendencia contradictoria marcará con fuerza el desempeño de la economía cubana en lo que queda de año.