Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

sábado, 28 de octubre de 2017

El “mal momento” de los ataques acústicos




LA HABANA. En el último mes diversos medios han dado una amplia cobertura a los acontecimientos relacionados con los supuestos ataques acústicos que ha sufrido un número indeterminado (23, oficialmente hablando) de diplomáticos de Estados Unidos destacados en su embajada en La Habana.

Al parecer, los problemas de salud comenzaron en noviembre de 2016 y también involucran a un diplomático canadiense. El gobierno cubano negó su participación en alguna acción de este tipo, mientras que varias agencias de Estados Unidos visitaron La Habana como parte de la investigación, y las autoridades cubanas han iniciado también sus propias pesquisas. Ninguna de las partes ha llegado a pruebas concluyentes sobre los autores y los medios usados en estos “ataques”. Pero esto ha sido suficiente para desatar otra crisis.

Las consecuencias inmediatas de este nuevo percance en las “relaciones” entre Cuba y Estados Unidos ya están a la vista. El gobierno de Estados Unidos decidió retirar al personal no esencial de su embajada en La Habana. De acuerdo a sus propias normas, emitió una advertencia a los ciudadanos norteamericanos para no viajar a Cuba, aduciendo razones de seguridad; y canceló indefinidamente la emisión de visas a ciudadanos cubanos en esa embajada. A esto siguió la exigencia de que Cuba retire una proporción similar de su personal en Washington, lo que ha dejado al consulado cubano con un solo funcionario.

Todo esto ha ocurrido sin que ni siquiera el gobierno estadounidense haya podido vincular a Cuba con los “ataques”, a la vez que se han esgrimido razones de seguridad y protección de la investigación en curso para impedir que los expertos cubanos realicen sus propias pesquisas a los afectados. Si en efecto, funcionarios de ese país y sus familiares han sufrido una afectación a su salud que se puede vincular a una acción deliberada de cualquier parte, sería un hecho profundamente preocupante y lamentable. Pero esto está todavía por demostrar.

Ahora bien, ¿quién se beneficia de esta situación? Un grupo muy pequeño y ultraconservador dentro de la comunidad cubanoamericana, especialmente aquellos que han hecho carrera y dinero para mantener una política que no solo ha fracasado, sino que ha impuesto sufrimiento y privaciones difíciles de ignorar al pueblo cubano, incluyendo a una parte de los que viven en Estados Unidos. Son ellos los que pretenden vender el malabarismo de que se puede ser rudo y castigar al gobierno cubano, mientras que el pueblo y uno de sus grupos predilectos, los dueños de negocios privados, seguirán prosperando. Falso.

¿Qué ha hecho posible que se retroceda tanto y tan fácilmente? Era conocido que la nueva administración norteamericana no seguiría la misma línea de la anterior en relación a Cuba. Ni siquiera hay elementos que sugieren que sigue un enfoque pragmático. Ni en las formas, ni en los hechos. No es cierto que los que se oponen al acercamiento están tomando ventaja de un hecho desafortunado. Esta administración nunca ha mostrado interés por mejorar los vínculos bilaterales, todo lo contrario. Si no hubiese sido esto, algo más hubiese servido como pretexto para dar marcha atrás. No se debe ser tan iluso en asuntos de este tipo.

En su momento se mencionaron diversos factores estructurales que darían cuenta del giro inexorable en las relaciones entre ambos países, como la emergencia de nuevos actores más moderados dentro de la comunidad cubanoamericana, la lejanía de la confrontación de la Guerra Fría, el creciente costo diplomático para Estados Unidos (sobre todo en América Latina), o las propias reformas en Cuba.

Ahora parece claro que lo verdaderamente decisivo fue un inquilino de la Casa Blanca llamado Barack Obama, dispuesto a navegar contracorriente y asumir el costo político de sus decisiones. Su osadía reveló que una mayoría visible en el público y el sector de negocios estadounidense está lista para acercarse a Cuba. Esto no podrá ser ignorado en lo adelante y es una ganancia neta de ese proceso.

Lamentablemente, ha sido muy fácil retroceder porque ese accidente que se llama “17 de diciembre” se construyó sobre un castillo de naipes. El precario marco que se creó para que los vínculos prosperaran introdujo tantos elementos de incertidumbre para unos y de sospecha para otros, que lo realmente logrado en el ámbito de los negocios y otras esferas ha sido insuficiente para impedir el retroceso. Esta es una gran lección. Las fuerzas que se oponen son tan poderosas, que no se puede ir por poco. Las movidas tácticas, incrementales, no van a permitir acabar con el embargo de Estados Unidos. Hoy parece más evidente que solo la comunidad de negocios en Estados Unidos tiene la fuerza necesaria para remover estas restricciones. Por otro lado, Cuba tiene que ser mucho más osada y sofisticada si aspira a remover uno de los obstáculos más formidables a su desarrollo.

Este nuevo escenario debería servir para que los decisores cubanos repiensen las bases sobre las que van a concebir la inserción de Cuba en el mundo actual. El intento de abrir el mercado norteamericano fue una buena jugada y continúa siendo una apuesta imprescindible para el progreso saludable de la nación cubana. Pero la impresión que queda es que no se sabía exactamente lo que se estaba buscando. Y mucho menos que había voluntad política para llevarlo hasta un punto de no retorno. No es cierto que Cuba deba esperar apaciblemente a que los del Norte hagan todas las jugadas. Los que se aferran a esto caen o son ignorantes o profesan un cinismo admirable.

¿Cuáles son los efectos previsibles en Cuba? Indiscutiblemente, la economía va a resentirse en este nuevo escenario. La combinación de los efectos de las medidas anunciadas el 16 de junio (todavía por implementar) y las recientes decisiones va a afectar al turismo internacional, el sector más dinámico en el panorama cubano desde 2014. El impacto en el mercado norteamericano es visible, aunque en la medida en que se disipe el efecto “Irma”, se podrá hacer una evaluación más a fondo del nuevo contexto.

A diferencia de otras actividades, esta vez sí hay una relación directa entre las grandes cifras y la prosperidad de no pocas familias cubanas. Y esto por dos razones. En primer lugar, el turismo siempre ha sido una actividad relativamente intensiva en fuerza de trabajo, con ramificaciones notables hacia las familias y las comunidades. Los nuevos tiempos también permitieron una creciente participación del sector privado, que complementó eficientemente la oferta de las empresas públicas. Además, el nuevo turismo es más urbano, muchas ciudades y pueblos han sido redescubiertos y potenciados, lo que ha permitido un contacto más estrecho entre el visitante y los nuevos negocios, y los flujos que se derivan de ello.

La disminución de los viajes de cubanos a Estados Unidos representa una amenaza al floreciente mercado entre fronteras, que ha permitido el aumento de la variedad y el volumen en el surtido de una amplia lista de productos de consumo individual, al igual que suministros al sector privado. Queda por ver el efecto indirecto en terceros, tanto visitantes como hombres de negocio. Pero la incertidumbre no es un buen ingrediente para las grandes iniciativas.

Todo esto llega en un momento delicado para la sociedad cubana. La economía está atravesando graves problemas en los frentes externo y doméstico. El estrés financiero no ha hecho sino aumentar en 2017. No sería raro que el PIB encadenara dos períodos consecutivos de caídas. Si bien nominalmente los ingresos por ventas de servicios médicos son todavía superiores, lo cierto es que el turismo ha sido la actividad exportadora más dinámica en los últimos tiempos.

Los escasos resultados de la reforma y el traspié con Estados Unidos necesitarían una aceleración de los cambios, y sobre todo un planteamiento más estratégico de los mismos. Pero el momento político lo hace desaconsejable, el riesgo es muy alto. Mucho de lo hecho desde 2010 se fundamentaba en una lógica racional: un contexto de progreso permitiría crear mejores condiciones para la entrada de una nueva generación de líderes cubanos. Lamentablemente, este no es el caso y las expectativas son máximas, especialmente para el pueblo cubano.

Otra vez la influencia de Estados Unidos se vuelve perversa para los acontecimientos en Cuba. El mayor perdedor es el pueblo cubano, incluyendo prominentemente a sus grupos más humildes, cuyas esperanzas de prosperidad se alejan todavía más. Los que tienen oídos, oigan.

Foto de portada: Ramón Espinosa / AP.

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Cuba exporta

Entrevista a Vivian Herrera Cid, directora general de Comercio Exterior del Mincex

Publicado: Sábado 28 octubre 2017 | 10:20:25 PM

Autor:


René Tamayo León
digital@juventudrebelde.cu



Incrementar las exportaciones es vital Autor: Abel Rojas Barallobre Publicado: 28/10/2017 | 10:06 pm

«El país ha venido trabajando en diferentes procesos inversionistas —algunos relacionados con capital extranjero— para crear nuevas capacidades de producción, incluidas las que tributan a la exportación. Se han ido comprando diferentes equipamientos y tecnologías para superar la obsolescencia tecnológica de alguna de las industrias cubanas, incluidas las destinadas a la exportación».

Fue esta la primera respuesta de Vivian Herrera Cid, directora general de Comercio Exterior del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), al inquirirla sobre qué se hace hoy para que los sectores exportadores cubanos incrementen su presencia en el mercado internacional.

Constituyó una enjundiosa conversación que no podemos reproducir completamente por el espacio, pero donde subraya las amplias posibilidades exportadoras de las empresas cubanas y una vocación exportadora que aún no se explaya como debiera.

—¿De los sectores cubanos que exportan productos tradicionales, cuáles podrían recuperarse más rápidamente?

—La agricultura es uno. Constituye un sector priorizado, por la estrategia de lograr la sostenibilidad alimentaria, y tiene un proceso adelantado en las producciones para la exportación.

«Estamos trabajando, por ejemplo, en la exportación de frutas y vegetales, con la creación de polos exportadores y la combinación entre estos, a los que además se les están dando facultades para exportar. Un caso es la empresa Ceballos, de Ciego de Ávila, a la que tributan grandes entidades agropecuarias como La Cuba y los pequeños productores de la región.

«Este complejo ha experimentado un proceso inversionista y se le han incorporado nuevas y modernas líneas de producción. Recientemente se le otorgó capacidad exportadora. Se trata de un proceso de flexibilización donde estamos preparando a estos polos, desde la base —es decir, la producción—, para que puedan entrar en el mercado internacional».

—¿Además de frutas y vegetales, qué otros rubros del área agroalimentaria tienen capacidad exportadora a corto plazo?

—No le hablaré del tabaco, que es una exportación consolidada. Decimos que nuestro tabaco es el mejor del mundo, y lo es, pero, además de su calidad intrínseca y fama ancestral, viene sellado por otros atributos, entre ellos, la buena promoción, una denominación de origen protegida, marcas reconocidas. Eso hace que nos ubiquemos en un lugar muy importante en esa cadena de valor.

«Están, por ejemplo, los rones que produce Azcuba, de primera calidad y con una importante vigilancia marcaria y registro de nuevas marcas. Siempre hablamos de Havana Club, que es un referente de empresa mixta. Pero no son solo esos rones, hay más oportunidades. Están los de Cubaron, que ostentan denominación de origen. Se acometen inversiones importantes en esta industria, lo que va a posibilitar tener mayores volúmenes».

—La industria de medicamentos...

—Tiene un despegue importante y seguirá así con las nuevas inversiones, como en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), donde se hará una industria grande para la producción de medicamentos genéricos y similares, y biotecnológicos.

«También está la Antillana de Acero, que propiciará crecer en la producción de barras (cabillas) tanto para las obras en el país como para exportar. Son inversiones que a medida que avancen no solo crearán mayores capacidades, sino que dispondrán de tecnologías más modernas».

—¿Además de los mencionados, cuáles otros?

—Cualquier producto puede exportarse, siempre que lo direccionemos en ese sentido, que se envase correctamente, que se le haga un buen marketing, que se busque un mercado. Tiene que estar también la pericia de los exportadores, con los estudios de mercados, la utilización de los acuerdos preferenciales firmados con algunos países, sobre todo de América Latina; las investigaciones sobre el consumo del producto allende los mares, y cómo insertarnos en la cadena de valor, que es mundial.

—¿Están capacitados nuestros productores y empresarios para un incremento sostenido y sostenible de las exportaciones?

—La capacitación es vital en este sector. Más aún hoy, cuando hay un proceso de flexibilización, cuando se le está otorgando a entidades capacidad para exportar. No obstante, en la capacitación no hay tarea cumplida ni concluida, la capacitación es una tarea constante. Al Mincex le corresponde la rectoría en esta esfera. Tenemos múltiples esquemas de capacitación, como la Escuela Ramal de Comercio Exterior, donde anualmente se imparten gratis cursos sobre comercio exterior, inversión extranjera y cooperación, los que están a disposición de las empresas que realizan esta labor.

«Procuba también organiza cursos, al igual que la Cámara de Comercio, a través de sus diferentes secciones. Todos trabajamos en coordinación. Están, además, los cursos de idioma. Es fundamental conocer al menos un idioma de uso internacional.

«Insistimos en la preparación de los cuadros y los especialistas; en las exigencias que deben cumplir estas empresas; en si sus especialistas están certificados en comercio exterior, si tienen todos los requisitos y estudios correspondientes para realizar esta actividad, incluido el idioma». 

—¿Hay vocación exportadora entre quienes están a cargo de realizar las exportaciones?

—En comercio exterior no todo es en blanco y negro. Hay que incrementar la vocación exportadora, pero no solo depende de la necesidad que sienta el exportador en capacitarse, sino de la capacidad que tenga la empresa exportadora para tener a su lado, como aliado, al productor, sea de bienes o de servicios.

«De acuerdo con nuestra formación y experiencia en el área de las exportaciones, le reitero que puede exportarse cualquier mercancía o servicio, pero si no tiene al lado al que la produce —la inteligencia profesional de las dos partes—, no se complementa el producto, usted no tiene éxito.

«El mercado internacional es muy competitivo, entonces, se necesita también estar muy bien informado. Fomentar vocación exportadora es responsabilidad nuestra, pero también de la empresa. Cualquier actividad que se haga, si no se hace con amor y con entrega, nunca tendrá la calidad extra que se necesita y que solo la puede aportar el ser humano»

—El tema marcario es fundamental en comercio exterior...

—Insistimos mucho en eso, en la protección marcaria. La marca debe estar debidamente protegida, porque ese es un valor intangible que se le da a la mercancía en un escenario donde se está interactuando con el mundo. Y también insistimos en la generación de marcas por parte de los productores. Un ejemplo es el carbón de marabú, que ya tiene marca registrada, donde se han creado muchas capacidades en empresas ciento por ciento cubanas y donde también hay proyectos de inversión extranjera. Hay que trabajar en incorporarle valor agregado.

—La exportación de servicios es fundamental en la balanza comercial. ¿Qué se hace para perfeccionar este sector?

—Para que un país desarrolle la exportación de servicios, el primer requisito que debe tener es disponer de personas formadas, y las tenemos. Eso, no obstante, cuesta muchísimo. Los cubanos no nos damos cuenta, pero es algo sumamente costoso.

«El 24 de mayo de 2011 se aprobó a nivel de país la estrategia integral para la exportación de servicios, con cuatro ejes (la promoción, la capacitación, la organización y la calidad) y sectores priorizados. La estrategia diseñada se ha seguido, ha ido avanzando en el tiempo y ha ido actualizándose.

«No hay orden jerárquico en los ejes, pero quiero detenerme en la promoción. Lo que no se promociona no puede venderse. Al respecto se han estado haciendo cosas y hacen falta muchas más, entre ellas la implementación de la Marca País. Cuba ya la tiene. Estamos trabajando en un grupo multidisciplinario la norma jurídica, la estrategia o programa de promoción, que regirá el proceso, para que la misma se valore, se prestigie.

«Cuando asistimos a la primera encuesta de Marca país en el Foro Marca país de América Latina, constatamos cómo describen a Cuba, y lo primero por lo que nos distinguen es por nuestros excelentes médicos, por la salud pública cubana.

«Está también, por supuesto, el turismo, la locomotora de la economía cubana. El turista que viene a Cuba necesita todo. Y “todo” eso tiene que generarse aquí o importarse. Y lo mejor para nosotros es generarlo aquí.

«Otro sector priorizado en la exportación de servicios profesionales es la educación, y no solo hablamos de la enseñanza primaria, media o superior, sino también de los estudios de medicina o del idioma español, por señalar dos».

—¿Existen otras esferas en la exportación de servicios en los que Cuba puede incursionar con éxito?

—Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), especialmente la informática. En el sector hay un potencial enorme aún no explotado, y tiene magníficas posibilidades de crecimiento. El deporte es otro. Las potencialidades que tenemos para exportar servicios en esta área son importantes y muy reconocidas a nivel internacional.

—La medicina es el área más exitosa de las exportaciones de servicios cubanos fuera y dentro de frontera. ¿Qué más hacer?

—Este servicio incluye varias clasificaciones. Una de ellas es el modo transfronterizo; o sea, la exportación a distancia a través de las infocomunicaciones. Está, por ejemplo, la telemedicina. Y eso es para empezar. Otro modo es atraer hacia Cuba a clientes que vengan o bien a buscar directamente una atención médica o a hacer estancia de turismo de salud. Esta modalidad tiene múltiples modalidades que se fomentan y para ello se desarrollan alianzas estratégicas entre diferentes sectores de la economía. Se han dispuesto puntos en diferentes polos de turismo, donde hay servicios médicos especializados, como la estomatología. En la Sierra del Rosario, en la parte que corresponde a la provincia de Artemisa, donde hay muchos alojamientos gestionados a través del trabajo por cuenta propia, se establecen alianzas para que los turistas puedan asistir a determinados servicios.

—La 35ta. Feria Internacional de La Habana... ¿Está preparado el empresariado nacional para trabajar con éxito en estos eventos? ¿Qué se hace en una Feria de La Habana?

—Una feria es un lugar donde confluye un grupo importante de empresarios que van a intercambiar intereses. Es una exposición donde se presentan productos ya vistos o nuevos. Es un sitio donde la gente se conoce.

«Las ferias no son solo el espacio para “repartir y recoger tarjetas de presentación”. Es recibir toda esa información y después procesarla. Ahí usted puede nutrirse para después ampliar su cartera de clientes si es un exportador, o su cartera de proveedores si es un importador.

«Una Feria de La Habana es para el empresariado de Cuba la oportunidad, de manera concentrada, de mostrar nuestras potencialidades y de lanzar los mensajes que queremos en el área del comercio exterior y la inversión extranjera, como ocurrirá en el Foro de Negocios que se celebrará y en la presentación de la Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera. Aquí lanzaremos este año la actualización del Directorio Comercial de la República de Cuba.

«La Feria Internacional de La Habana es una bolsa de negocios notoria en América Latina. No venir a ella es perder una gran oportunidad, una de las mejores en la región».


Vivian Herrera insiste en las potencialidades de las empresas cubanas para estar en el mercado internacional. Foto: Abel Rojas Barallobre

Envejecer de manera desigual

28 de octubre de 2017





La seguridad social puede haber disminuido la tasa de pobreza en los Estados Unidos. * Pero ciertamente no ha resuelto el problema de la desigualdad.

Al igual que en los Estados Unidos, del gráfico anterior, de un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico , se desprende que Estados Unidos es más alto que en todos los demás países de la OCDE, excepto Chile y México.

Pero espera, es probable que empeore. Eso se debe a que, dentro de cada generación de trabajadores, la desigualdad ha ido en aumento. Por ejemplo, los investigadores rastrearon la desigualdad de ingresos de los Estados Unidos durante cuatro generaciones diferentes en 1920, 1940, 1960 y 1980. Para cada grupo, la desigualdad fue mayor que la generación anterior.

Las desigualdades entre las personas en edad de trabajar son la razón principal de las desigualdades entre los estadounidenses mayores. Esto se debe a que es altamente efectivo en el pasado y solo puede acumular ahorros de jubilación adecuados. Todos los demás se ven obligados a tener la libertad de depender de los pagos de la Seguridad Social.

Pero esa no es la única razón para el aumento de la desigualdad en la jubilación. La mala salud es otra fuente importante de diferencia. Puede causar problemas en el trabajo y provocar la pérdida de ingresos, y también puede dañar la salud de las personas. Como los autores del informe,

Los estadounidenses son mucho más insanos que sus pares en otros países y con bajos antecedentes socioeconómicos.

Y si no se preocupan por sí mismos, deberán ocupar un puesto de cuidado y apoyo a largo plazo en los Estados Unidos de América.

Una persona con un ingreso medio que recibe atención domiciliaria para personas mayores en los Estados Unidos. Esto se compara con alrededor del 45% en la República Checa y casi el 100% en Suecia, Islandia y los Países Bajos.

Como observan los autores del informe, "el envejecimiento desigual comienza temprano y se acumula desde la niñez hasta la vejez". Este ya no es el caso en los Estados Unidos de América. las ganancias y la riqueza refuerzan la vida de todas y cada una de las personas.

Lo que estamos viendo, entonces, son altos niveles de desigualdad entre los estadounidenses mayores. Y, dadas las tendencias actuales, solo empeorará para las generaciones futuras.


* Pero la tasa de pobreza entre los estadounidenses mayores de 65 años sigue siendo alta, de casi el 20%, y la profundidad de la pobreza: la cantidad en que el ingreso promedio de la pobreza pobre supera el 30%. Y, tan preocupante, el riesgo de pobreza parece estar cambiando de lo viejo a lo joven. Por ejemplo, aunque las tasas de pobreza para los ancianos han disminuido desde mediados de la década de 1980 (en 2.5 puntos porcentuales para los estadounidenses de 66 a 75 años), han aumentado para los trabajadores más jóvenes (en 4 puntos porcentuales para los de 18 a 25 años).

El regalo fiscal de Trump

Ni siquiera el presidente sabe que pretende ahorrar 700.000 millones de dólares a extranjeros ricos


El secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin. BRENDAN SMIALOWSKI AFP


¿Por qué planea Trump regalar 700.000 millones de dólares –ahí es nada– a extranjeros, sin condiciones? Es probable que ustedes no supiesen que eso es lo que pretende. Y de hecho, casi con total seguridad, Trump tampoco tiene ni idea de que eso es lo que está pensando hacer. Pero esa sería una de las consecuencias claramente predecibles de la “reforma” tributaria que él y sus aliados del Congreso intentan aprobar.

Algunas de los aspectos del plan fiscal de Trump siguen en el aire. Por ejemplo, no sabemos exactamente cómo va a castigar a los contribuyentes de clase media-alta, si perderán su deducción en impuestos locales y estatales, parte de las deducciones en los fondos de pensiones u otra cosa. Pero el elemento principal del plan es una enorme reducción del impuesto de sociedades, que el independiente Centro de Política Tributaria (TPC, en sus siglas en inglés) calcula en dos billones de dólares a lo largo de la próxima década.

Pues bien, el Gobierno afirma que todas estas reducciones de impuestos irán a parar a los trabajadores en forma de subidas salariales. De hecho, afirma que las subidas salariales obtenidas gracias a la reducción de impuestos serán varias veces más elevadas que la pérdida de ingresos.

Pocos analistas independientes se lo creen. De hecho, ni siquiera el propio Gobierno lo cree. Recientemente, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, advertía de que, si el Gobierno no aprueba estas rebajas fiscales, las acciones se desplomarán. ¿Pero por qué iban a hundirse las acciones si todas las ventajas van a ser para los salarios y no para los beneficios empresariales?

Por si sirve de algo, el argumento es el siguiente: reducir los impuestos a las grandes empresas atraería capital extranjero a Estados Unidos, lo cual aumentaría la inversión, que a su vez aumentaría la productividad, y esta productividad se reflejaría finalmente en una subida de salarios. Si suena a cuento de la lechera, a que esos beneficios a los trabajadores dependen de una cadena de acontecimientos con eslabones muy débiles, es porque así es.

En realidad, hay múltiples razones para no creer mucho esta explicación, desde el hecho de que buena parte de la renta empresarial que gravamos representa beneficios monopolistas –que no tendrán competencia aunque entrara un aluvión de dinero extranjero– hasta el puro tamaño de la economía estadounidense, que no puede atraer una gran cantidad de capital extranjero sin hacer que suban los tipos de interés en todo el mundo.

Además, en la medida en que esta historia pudiera tener algo de sentido, sería a muy largo plazo. A corto plazo, atraer dinero extranjero mediante una reducción del impuesto de sociedades fortalecería el dólar, lo que ralentizaría el ritmo de inversión extranjera porque haría parecer caros los activos estadounidenses. De modo que hablamos de un proceso que llevaría muchos años, e incluso décadas.

Ah, y el fortalecimiento del dólar supondría también un gran aumento de los déficits comerciales, una consecuencia de las rebajas de impuestos que los republicanos, por extraño que parezca, no han anunciado, a pesar de que ocurrió lo mismo en tiempos de Reagan.

Por tanto, siendo realista, los beneficios proporcionados por la rebaja del impuesto de sociedades irían a parar en su gran mayoría a los beneficios netos y no a los salarios, sobre todo los primeros años, y probablemente durante una década o más. Y esto a su vez significa que los principales beneficiarios serían los accionistas, no los trabajadores.

¿Y quiénes son exactamente estos accionistas? Es fácil adivinar parte de la respuesta: hablamos principalmente de los muy ricos. Incluso si contamos las participaciones indirectas en fondos de pensiones y fondos de inversión colectiva, el 10% más rico de los residentes en Estados Unidos posee el 80% de las acciones que están en manos de estadounidenses, y el 1% más rico posee aproximadamente el 40% de esas acciones. De modo que hablamos, como siempre en lo que a los planes republicanos se refiere, de rebajas de impuestos que favorecen principalmente a los ricos.

Pero aquí no acaba todo; la cosa es peor aún.

Toda la propaganda del plan tributario de Trump se basa en la afirmación de que todo es distinto porque ahora formamos parte de un mercado financiero global. Lo cierto es que esto supone una diferencia menor de lo que muchos imaginan.

Pero una cosa sí es verdad: hoy en día hay mucha inversión transfronteriza. En particular, como señala Steven M. Rosenthal, del TPC –en un artículo que me ha parecido revelador–aproximadamente el 35% de las acciones estadounidenses es ahora propiedad de extranjeros, el triple que en tiempos de Reagan.

Lo que esto significa es que aproximadamente el 35% de las rebajas fiscales propuestas por un Gobierno que usa con orgullo el lema “Estados Unidos primero” (700.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década) ni siquiera iría a manos de estadounidenses. Sería, por el contrario, dinero llovido del cielo para extranjeros ricos, que probablemente se beneficiarían mucho más de las rebajas de impuestos que los trabajadores estadounidenses. Y eso hace que toda esa cháchara de que los aliados no pagan “lo que les corresponde” suene un poco absurda, ¿no es cierto?

Y mientras tanto, el resultado sería un enorme agujero en el presupuesto, que los republicanos intentarían tapar a expensas de los pobres y la clase media. La resolución presupuestaria aprobada la pasada semana por la Cámara de Representantes y el Senado proponía recortes por valor de 1 billón de dólares en atención sanitaria a personas sin recursos y casi medio billón en atención sanitaria a ancianos. La resolución no tiene fuerza de ley, pero es un indicativo muy claro de qué pasará si se aprueban las grandes rebajas de impuestos.

Pues bien, quizá parezca excesivo el afirmar que Trump y sus aliados quieren quitarle la atención sanitaria a millones de personas para poder regalarles 700.000 millones de dólares a extranjeros ricos. Pero suene como suene, esa es la verdad literal.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

© The New York Times Company, 2017.

Traducción de News Clips.

Empresa vinculada a Trump y Zinke obtiene contrato para restaurar la electricidad en Puerto Rico

Publicado en octubre 28, 2017 AMÉRICA LATINA


En Puerto Rico, menos de 10% de las escuelas públicas de la isla pudieron reanudar sus clases el martes, a un mes de que el huracán María devastara la isla. De las escuelas que pudieron reabrir, la mayoría no tenía electricidad ni acceso a internet.

El martes, el Congreso aprobó un plan de gastos de emergencia de 36.500 millones de dólares para financiar la recuperación de los daños causados por los huracanes Harvey, Irma y María. El plan de gastos posibilita a Puerto Rico 4.900 millones de dólares en préstamos. También les da miles de millones a la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, por su sigla en inglés) y al Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones.

Por otra parte, una pequeña empresa de Montana, Whitefish Energy, obtuvo un contrato de 300 millones de dólares con la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico, conocida como PREPA, para restaurar partes de la red eléctrica de Puerto Rico, que se encuentra destruida. La empresa tiene solo dos años y solo tenía dos empleados a tiempo completo cuando el huracán María azotó Puerto Rico. La compañía tiene sus oficinas en Whitefish, Montana, la pequeña ciudad natal del secretario del Interior, Ryan Zinke. Zinke admitió que conoce al director ejecutivo de la compañía, aunque afirma que no tuvo ningún papel en la asignación del contrato. La empresa, Whitefish Energy, cuenta con el respaldo de la firma de capital privado HBC Investments, cuyo fundador donó 27.000 dólares a la campaña electoral primaria de Trump, y otros 20.000 al Trump Victory PAC durante las elecciones generales.

Al menos el 80% de Puerto Rico sigue sin electricidad, y aproximadamente una cuarta parte de la isla aún carece de agua potable. Se sospecha que hay decenas de casos de leptospirosis, una infección bacteriana que puede llegar a ser mortal, causada por el contacto con agua contaminada por orina de animales. Las autoridades están investigando cuatro muertes para determinar si fueron causadas por la enfermedad.

Por otra parte, en Texas, un hombre de 31 años que estaba ayudando a reparar casas dañadas por el huracán Harvey murió después de que le diagnosticaron una extraña enfermedad causada por una bacteria que devora carne. Es al menos la segunda persona en morir en Texas tras contraer esta enfermedad, extremadamente rara, transmitida por las inundaciones causadas por el huracán Harvey.

(Democracy Now)