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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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miércoles, 9 de septiembre de 2020

La covid-19 en Cuba: impacto presupuestal y costo de vida

Análisis del impacto en el presupuesto estatal del enfrentamiento a la pandemia y evaluación de las condiciones de vida de la población.

El ingeniero e innovador Enmanuel Carmona junto a una máquina para realizar cortes por plasma en planchas de acero que ha desarrollado junto integrantes del movimiento maker cubano, en la galería taller La Lavandería, sito en el capitalino municipio Playa.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
A partir de la información pública no es posible realizar una evaluación detallada de lo que está costando el enfrentamiento de la pandemia en Cuba. Sin embargo, a principios de agosto, la ministra de finanzas y precios, Meisi Bolaños, informó que el país gastó hasta el momento más de 1.000 millones de pesos en el enfrentamiento a la covid-19.
El costo podría aumentar, pues mientras la mayoría de las provincias cubanas avanzan hacia la normalidad, La Habana, retrocedió a la fase de transmisión autóctona limitada, con medidas restrictivas para sus más de 2,1 millones de habitantes, incluida la suspensión de los servicios de transporte público estatal y privado a partir del 10 de agosto.
El país enfrenta gastos extraordinarios para enfrentar la pandemia. Esto ocurre en medio de una situación de contracción de los ingresos al presupuesto, tanto por parte del sector estatal (empresarial y presupuestado) como por el sector no estatal.
Impacto en el empleo
Las medidas para propiciar el aislamiento social y detener la transmisión del coronavirus han tenido un impacto en el empleo. En las actuales circunstancias se estimuló el teletrabajo y trabajo a distancia en todas las ocupaciones posibles, con garantía salarial.
En cuanto a los trabajadores en actividades afectadas por las disposiciones, se promueve su reubicación en otras áreas priorizadas, como la producción de alimentos. De no ser posible, tienen la posibilidad de acogerse al régimen de interrupción laboral, en cuyo caso devengan el 100 ciento del salario durante el primer mes y el 60 por ciento en los meses subsiguientes.
También se tomó la decisión de proteger a los trabajadores que, por sus condiciones de salud, se encontraban en situación de vulnerabilidad, así como a adultos mayores y a las madres de escolares sin otro apoyo familiar, que deben permanecer en casa al cuidado de sus hijos. Para ellos se estableció un régimen de protección similar al de los trabajadores interruptos.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia (TCP), algunas actividades se mantienen, pero otras sufrieron un corte abrupto de la demanda, sobre todo aquellas vinculadas a la actividad turística.
Se dispuso la posibilidad de interrupción temporal de las licencias y de postergación del pago de la contribución a la seguridad social. Con todo, algunos de estos trabajadores pueden quedar desprotegidos, muy particularmente los contratados.
Asistencia social
En condiciones normales, en Cuba son favorecidos por el sistema de asistencia social alrededor de 112.000 núcleos familiares. Sin embargo, en la actual situación el concepto de núcleo vulnerable se amplía y no está únicamente asociado a las personas con insuficientes ingresos. Hoy esta cifra sobrepasa los 600.000 hogares.
Entre ellos se incluyen los adultos mayores que viven solos y no tienen a otro apoyo; las personas con discapacidad; todas las que reciben el servicio de atención a la familia (SAF); madres solas con hijos menores; embarazadas y cualquier otra situación que pueda considerarse como una vulnerabilidad en estos momentos.
El SAF, que cuenta con una red de instalaciones que ofrece a sus beneficiarios raciones alimenticias a precios asequibles, también ha modificado sus prestaciones en la actual situación: se llevan los alimentos al domicilio de los beneficiados.
Asimismo, se organiza la entrega de medicamentos controlados a estas personas vulnerables, así como el pago de las pensiones y prestaciones de la seguridad y la asistencia social en sus casas, todo con el objetivo de evitarles salidas que pueden ponerlos en riesgo de contagio.
Estos nuevos servicios han constituido fuentes de empleo para trabajadores que han tenido que reubicarse, interruptos y TCP con actividades suspendidas.
Aun cuando esta ampliación de los servicios y de los núcleos vulnerables no implique la erogación de una pensión por parte del sistema, sí constituye una presión adicional en términos de personal dedicado a las labores de pesquisa y también a las de atención directa a las nuevas incorporaciones, así como a las redes de protección previamente concebidas. Igualmente debe suponer un gasto presupuestal extraordinario.
El costo de alimentarse
Se mantiene la distribución alimenticia racionada. Sin embargo, aun cuando se incorpora la venta adicional de algunos alimentos sin subsidio a través de la libreta, en su conjunto estas entregas no satisfacen las recomendaciones nutricionales establecidas para la población cubana, que necesariamente debe recurrir a los restantes canales de oferta.
Continúa el servicio de comedores obreros en los centros que deben seguir funcionando. Los trabajadores que pasan a la modalidad de teletrabajo o trabajo a distancia, y que reciben un estipendio para cubrir su almuerzo al no disponer de servicio de comedor obrero, mantienen esa asignación.
Sin embargo, una parte de los trabajadores queda en régimen de interrupción laboral (por tratarse de actividades que no son imprescindibles) o se protege por ser personal vulnerable. En estos casos se pierde el apoyo que significa contar con un servicio de comedor a precios módicos.
Aun cuando no se ha detenido totalmente la gastronomía, las medidas de contención y aislamiento social, así como el cese de la trasportación pública, apuntan a la contracción sustancial de este sector.
El cese de las actividades docentes de todo tipo implica que se descontinúan los servicios de comedor escolar. Esos servicios constituyen un apoyo importante a las familias con estudiantes, pues su precio es bien módico y permite ampliar el acceso a alimentos. Su suspensión tiene un impacto desfavorable, sobre todo en las familias con menores ingresos.
Al ampliarse los servicios de salud a partir de las medidas para el control de la pandemia, los alimentos con destino a este sector se incrementan. En particular los centros de aislamiento demandan cantidades que rebasan con mucho las necesidades habituales.
Un trabajador labora en la restauración de un cartel gigante que muestra el rostro del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en áreas de la Empresa Mecánica de transformado del Acero, en La Habana.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
Disminuyen ofertas
Entre los canales mercantiles, los mercados agropecuarios se mantienen funcionando, si bien es notable la caída de algunas ofertas, como la de carne de cerdo y sus derivados, y de otro tipo de productos cárnicos.
Se trata de una tendencia que no tiene que ver con la pandemia, sino con los problemas crónicos del sector agropecuario doméstico, fuente de abastecimiento de estos mercados, y también con la disminución de la importación de insumos para esas producciones.
Las tiendas que expenden en CUC-CUP también se mantienen activas, mas es muy señalada la contracción de algunas ofertas, como las de carnes y productos cárnicos de todo tipo, aceite vegetal y productos lácteos, entre los más demandados.
Estas ventas se abastecen primordialmente de productos importados y el país ya venía enfrentando una fuerte restricción externa: por el incremento de las medidas del bloqueo y también por la contracción de la oferta doméstica de bienes con destino a la exportación.
Ante el déficit de ingresos para sus gastos externos, el gobierno inició, a partir del 20 de julio, la comercialización en moneda libremente convertible de alimentos y productos de aseo.
Esta medida busca la captación de moneda extranjera en manos de la población. Las autoridades aclararon que el dinero recaudado permitirá asegurar las ofertas en moneda nacional y pesos convertibles (CUC), equivalentes al dólar, y también invertir en la industria nacional para producciones que sustituyan importaciones.
En tanto, el transporte público estatal y privado estuvo interrumpido entre abril y junio. En ese período se garantizó el traslado de los trabajadores de los centros priorizados, así como de los pacientes con enfermedades crónicas que precisan tratamiento hospitalario y de las altas médicas.
Hacia la segunda quincena de junio e inicios de julio se aprecia una cautelosa reactivación, gradual y regulada de este sector, en correspondencia con las fases de recuperación de la pandemia.
Con todo, pueden surgir situaciones imprevistas que requieran de este servicio y, al no garantizarse por vías formales, las personas necesitadas quedan a merced de quienes aprovechan esta situación para lucrar desde la informalidad. (2020)

viernes, 25 de mayo de 2018

Hablar de corrupción

La Joven Cuba

Parece que hay nuevos aires en el país. Con la renovación se cambian personas y nuevos asuntos se levantan sobre la mesa. La corrupción pasa a ser uno de los temas que ocupará más nuestra atención en el futuro.

Pero hay que hablar de la corrupción sin tapujos. No se puede enfrentar ese tema con las circunferencias que muchas veces hacemos- a veces por precaución a veces por inercia-, pero las hacemos. Hay que abordar el tema con los pantalones bien puestos, y no taparle la causa.

El Consejo de Ministros del nuevo gobierno ya se reunió y discutió la importancia de eliminar y combatir las ilegalidades (1). También intelectuales y cierta farándula política de academia (en el mejor sentido de la palabra) le ha prestado atención. No me queda claro si se habla de altos casos de corrupción o la corrupción a nivel del ciudadano de a pie. Imagino que se trate más bien de la segunda.

Los primeros mencionados, de seguro apuestan por crear todo un ejército de inquisidores que castiguen la corrupción. Los segundos le buscaron explicaciones desde lo institucional, apelaron a la conciencia, la inercia, el cambio climático, la penetración cultural, la falta de preparación de los dirigentes, y hasta el imperialismo. ¿De verdad se puede pensar que es algo de esto la causa del problema llamado corrupción?

Suponiendo que son ciertas todas esas posibles causas, ¿se ha pensado en la implicación de eso? Si la institucionalidad o la conciencia de los intelectuales mencionados se preocupan por la corrupción, debe ser importante -digo yo-. Está claro -empírica y racionalmente- que es un problema en el funcionamiento de buena parte del país, por tanto sus causas no son fenómenos aislados sino generalizados.

Según tengo entendido cuando se cae algo de pintura se puede volver a pintar, pero cuando se cae casi toda, siendo más lo sin pintura, hay que volver a pintar. Esto me dice, que esto de la corrupción pinta de tratarse de una crisis del modelo social y económico cubano.

De todos modos parece que se olvida que al hablar de un país, se habla de la gente que vive en él. A quienes piensan el problema como mencioné al inicio (cierta intelectualidad y la institucionalidad superior) parecen guillotinados por Hume y se creen verdaderamente hombres de ciencia y de Estado que pueden separarse de una vida cotidiana de necesidades a medio resolver (imagino que siempre habrá alguno que no las tenga). Parece que los que piensan con la barrigas llenas piensan que la escasez no existe o que es un acto de voluntad individual y que esto no tiene nada que ver con la actuación o postura política.

Llevo tiempo evaluando la posibilidad de escribir sobre el salario en Cuba, y esta no es la ocasión pero aquí adelanto algo de eso y recuerdo lo tan elemental olvidado para hablar de corrupción. Piénsese en el salario medio de Cuba, muy cercano a los 650 pesos cubanos. Después compáresele con el monto de la canasta básica de un cubano hoy día, que oscila sobre los 1800 pesos cubanos. Si alguien tiene duda, calcule-por lo bajo- cuánto entre comida, y quizá algo más necesita al mes para vivir (y fui condescendiente). ¿Cómo cubrir lo que falta? ¿Qué hacemos los cubanos en estos casos? No todo puede ser el dinero que viene de afuera de algún familiar.

¿Cuesta mucho pensar en esto al hablar de la corrupción? Puede alguien pensar que ha proliferado la corrupción en el país (o tiende) solo porque en un acto consciente muchos decidieron ser corruptos? ¿O que la estructura jurídico administrativa estimula la corrupción como si esa tuviese vida propia?

¿Cuándo se va a entender que hay personas en Cuba con carencias, y que una buena parte de malversaciones, y delitos económicos encuentran su origen estas condiciones? ¿Para qué sirve la enseñanza del marxismo en la educación superior si cuando hay que explicar las condiciones materiales que gestan un fenómeno social se ignora esto?

Podrán seguir inventando causas, algunos se les ocurrirá crear comisiones, grupos, brigadas, otros apelarán a predicar el evangelio de la moral comunista e incluso podrá aliviarse temporalmente, pero esos ingresos que no alcanzan seguirán estando ahí y la causa de la corrupción volverá a generala.

Hay que dejar la ceguera condicionada: mientras existan los bajos salarios, la permanencia en una subsistencia del cubano, esto determinará fenómenos como la corrupción, que si bien son negativos, no son precisamente obra del diablo o de un espíritu maligno, sino de nuestras propias carencias del día a día.

Quien se considere revolucionario y quiera resolver esto o ayudar a su solución vaya pensando en cómo mejorar los ingresos del cubano de a pie. Buscar otras causas, es enajenarnos de nuestra realidad.

Bibliografía
Granma.Consejo de Ministros analizó temas de la vida económica y social. Granma. 26 de abril de 2018, pág. Portada.

jueves, 29 de marzo de 2018

Aplican encuesta sobre situación económica de los hogares


Jue, 29/03/2018 - 12:18pm | anet.martinez




El Centro de Estudios de Población y Desarrollo, perteneciente a la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, realiza el levantamiento de la encuesta nacional sobre la situación económica de los hogares desde el 18 de febrero último y hasta el venidero 31 de marzo.


Según informó una misiva llegada a nuestra redacción, el instrumento se aplica en casas seleccionadas mediante técnicas de muestreo de forma aleatoria. La información recolectada tiene carácter confidencial y solo se utiliza para elaborar agregados estadísticos que permitan tomar decisiones con respecto a la población en lo adelante.

Con vistas a avanzar en el proceso de recuperación económica del país resulta necesario conocer la situación de los núcleos familiares, sus ingresos y gastos en dependencia de la actividad de sus miembros, ya sean trabajadores, jubilados o pensionados.

martes, 29 de agosto de 2017

La pesada carga familiar y social del envejecimiento en Cuba

Varios son los desafíos que representa atender a personas de edad avanzada, un grupo que crece en Cuba y el mundo.

SOCIEDAD Redacción IPS Cuba 29 Agosto, 2017


El porcentaje de personas de 60 años y más respecto a la población total es también muy similar en todos los territorios, y va de 16 a 23 por ciento. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 29 ago.- El envejecimiento poblacional que se acelera en Cuba ya transforma las dinámicas familiares, de las instituciones y la sociedad en general, en especial a la hora de garantizar cuidados y calidad de vida de quienes arriban a la tercera edad.

Aunque hoy se dedica mayor atención al fenómeno y existen algunos programas de salud y asistencia social dirigidos a dar cobertura a las necesidades de ancianos y ancianas, todavía son considerados insuficientes y la tradición de cuidar a los mayores en casa resulta insostenible para muchas familias.

Aurora Rosabal, de 90 años, estuvo por mucho tiempo en una de las Casas de abuelo (cuidado estatal durante el día) de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. En ese lugar se sentía activa, daba paseos por los museos de la parte colonial, tenía una ayuda alimentaria…

“Pero cuando enfermé, mi hija tuvo que dejar de trabajar para cuidarme. Ahora, por suerte, consiguió un puesto más cómodo, aunque hace guardia durante todo un día, descansa 48 horas y puede estar conmigo”, contó a la Redacción IPS Cuba.


De acuerdo con el Anuario Estadístico de Salud 2016, el Sistema Nacional de Salud dispone de 148 hogares de ancianos, 276 casas de abuelos y 50 servicios de geriatría. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Bárbara Paseiro también dejó su trabajo durante algunos meses para a cuidar a su padre. Solicitó una licencia sin sueldo y recibió apoyo de su centro laboral, que conservó su plaza para ella, relató.

“Al principio intentamos contratar a una persona que lo atendiera, pero cobraba 10 CUC diarios (equivalente al dólar) solo por quedarse en la casa, darle el almuerzo y vigilarlo. No podíamos con eso, tampoco recibimos asistencia social y fue imposible colocarlo en un asilo”, contó.

Todos en la familia trabajan y cada vez es más difícil encontrar lugar en esas instituciones, “las condiciones de muchos no son buenas y en los “mejorcitos no hay capacidad”, añadió.

Xiomara González buscó asesoría en Seguridad Social, donde antes se encargaban de hallar a alguien calificado, pero ahora debe hacerlo la persona interesada.

“Después de que encuentres a quien se hará cargo de cuidar al familiar, deben ir al Ministerio de Trabajo para realizar un contrato por un salario de unos 350 pesos cubanos, además acumula vacaciones y cuenta para su retiro”, explicó.

“Como el sueldo del Estado es muy poco, cada mes le daba además 25 CUC. A veces, venían de la Seguridad Social para verificar que todo estaba bien”, continuó.

“Conozco a otras personas en la misma situación, casi siempre esta responsabilidad recae en las mujeres y una termina agotada con tanta carga”, expresó.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en el término de 31 años el envejecimiento en Cuba se ha incrementado en 8,1 puntos porcentuales.


Las mujeres suele asumir casi toda la carga del cuidado de sus mayores, y en ocasiones dejan su trabajo o profesión para hacerlo. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

El país ha transitado de 11,3 por ciento de personas de 60 años y más en 1985 hasta 19,4 por ciento en 2015, detalla el documento El Envejecimiento de la Población Cubana, elaborado por esa entidad.

Más de 2.170.000 personas conforman el conjunto de los adultos mayores, una cifra mayor a la población adolescente entre 10 y 19 años. Como tendencia, la primera seguirá incrementándose ininterrumpidamente, mientras que la segunda tiende al decrecimiento, agrega el reporte de la Onei.

De acuerdo con el Anuario Estadístico de Salud 2016, el Sistema Nacional de Salud dispone de 148 hogares de ancianos, 276 casas de abuelos y 50 servicios de geriatría.

Desde 2014, se reporta un incremento tanto en el personal médico dedicado como en el especializado en geriatría, señala el informe Envejecimiento. Estadísticas Mundiales. Factográfico salud, de la Biblioteca Médica Nacional.

El número de hogares de ancianos ha oscilado desde 2010, cuando había 155. En 2016, la cantidad fue de 148. En tanto, las Casas de abuelo han aumentado desde 2011 (224) hasta 2016 (276), precisa el reporte.

La Habana, Holguín, Santiago de Cuba y Villa Clara son las provincias que presentan mayor cantidad de población de más de 60 años. Sin embargo, la relación de dependencia se mantiene muy pareja en todas, apunta.

Además, el porcentaje de personas de 60 años y más respecto a la población total es también muy similar en todos los territorios, y va de 16 a 23 por ciento.

El fenómeno del envejecimiento poblacional aumenta progresivamente en Cuba, las causas esenciales se asocian al incremento de la esperanza de vida, unido a la disminución de la mortalidad y al descenso de la fecundidad, entre otros factores.

Pero el problema no es exclusivo de la isla caribeña, la población mundial envejece a pasos acelerados.

En el planeta hubo 901 millones de personas de 60 años o más en 2015, y la cifra crecerá a 1,4 mil millones en 2030 y a 2,1 mil millones para 2050, pronostica el informe World Population Ageing 2015, de la Organización de las Naciones Unidas. (2017)

lunes, 31 de julio de 2017

¿Es viable la supresión de “la libreta” de abastecimiento en Cuba?: el punto de partida

Por Pedro Monreal . El Estado como tal.



La eliminación de la libreta de abastecimiento parece haber sido un tema discutido durante un reciente evento dedicado a la economía cubana. No se trata de un tema nuevo. Vale recordar que la posible supresión de “la libreta” fue el asunto que provocó la mayor cantidad de intervenciones de los participantes en el debate de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en 2010 y 2011. Ver “Raúl Castro: Libreta de abastecimiento no se quitará de golpe”, Juventud Rebelde, 16 de abril de 2011, http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2011-04-16/raul-castro-libreta-de-abastecimiento-no-se-quitara-de-golpe/)
La información detallada sobre lo debatido en la edición 27 de la Reunión Anual de la Asociación de Estudios de la Economía Cubana (Association for the Study of the Cuban Economy, ASCE), efectuada en Miami entre el 27 y el 29 de julio, todavía no está disponible, pero la prensa ha reportado las opiniones expresadas por varios especialistas. Ver “Economistas aseguran que libreta cubana de abastecimiento ‘es un fósil’”, 29 de julio de 2017 http://cuba.eurodermspa.info/latest-news/economistas-aseguran-que-libreta-cubana-de-abastecimiento-es-un-fosil/
Los criterios se resumieron en tres puntos: “la libreta” es un mecanismo “obsoleto”, es un subsidio resultante de la existencia de salarios estatales inadecuados, y no será suprimida en el corto plazo, principalmente porque sería una acción impopular.
La discusión no se limita al plano económico ni se restringe a los foros académicos. Es un problema político relevante. Fue un tema abordado en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (abril de 2011), donde se caracterizó como “una de las principales medidas que se aplicarán con el objetivo de erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la economía y la sociedad en su conjunto”, aclarándose que una medida de ese tipo no puede hacerse de golpe, sin crearse previamente una serie de condiciones. Ver “Raúl Castro: Libreta de abastecimiento no se quitará de golpe”, Juventud Rebelde, 16 de abril de 2011, http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2011-04-16/raul-castro-libreta-de-abastecimiento-no-se-quitara-de-golpe/
Seis años después, “la libreta” sigue vigente, ofreciendo una canasta familiar normada que beneficia a la totalidad de los hogares cubanos mediante el aseguramiento de un conjunto de alimentos básicos a precios altamente subsidiados. A pesar de sus conocidas insuficiencias, “la libreta” continúa siendo un mecanismo crucial para la vida de millones de cubanos y funciona como un factor de estabilidad social y política del país, lo que a su vez le confiere una función positiva en la seguridad nacional.
Sin embargo, dos preguntas son pertinentes:
¿Representa “la libreta” de acceso universal el mecanismo más efectivo para la utilización de los casi 4 mil millones de pesos que el presupuesto nacional destina anualmente al subsidio de los precios de la canasta de alimentos normados?
¿Pudiera mejorarse la alimentación de las familias necesitadas con la misma cantidad de recursos que hoy se destinan a ese subsidio?
Abordar el tema desde una perspectiva económica estrecha pudiera convertir cualquier propuesta de “solución” en una caja de Pandora, con potenciales consecuencias imprevistas y desastrosas. Esto es algo que parece ser ampliamente reconocido. El problema entonces radica en poder avanzar hacia los detalles de propuestas que, abarcando múltiples dimensiones, permitiesen avanzar hacia una posible solución.
No obstante, antes de llegar a esa fase de la discusión es imprescindible tratar de identificar, con la mayor precisión posible, cuál es el punto de partida. A riesgo de omitir involuntariamente algunos aspectos, las principales circunstancias que deberían tomarse en cuenta para comenzar a pensar en una posible transformación pudieran ser las siguientes: los hogares cubanos, la nutrición, y el presupuesto nacional.
Los hogares cubanos
En Cuba existen 3,853,236 hogares que constituyen la unidad alrededor de la cual se estructura el subsidio de precios que reciben los ciudadanos mediante “la libreta”. No existe una coincidencia exacta entre esta cifra de hogares que proviene de un ejercicio censal y la cantidad de “núcleos” que cuentan con una “libreta”, que provienen de un proceso administrativo, pero se asume que la diferencia no es significativa.
Como no se dispone de información precisa acerca de los “núcleos”, se adopta entonces aquí la cifra de hogares. Ver ONEI, “Proyección de Hogares según edad del jefe y tamaño del hogar.  Cuba y provincias, 2015- 2030 (ejercicio  experimental)” http://www.one.cu/publicaciones/cepde/proyeccion_hogares_cubanos_2015_2030/0_PROYECCION_HOGARES_PUBLICACION.pdf
Esos hogares reflejan familias cubanas que han experimentado cambios y que los continuarán teniendo. Entre ellos:
  • El aumento relativo de la llamada “jefatura femenina” en los hogares, con un salto desde el 22,8% registrado en 1981 hasta el 44,9% de 2012.
  • Apenas en uno de cada tres hogares hay un niño/a menor de 15 años.
  • En cuatro de cada diez hogares vive un adulto mayor.
  • El 17,7% de los hogares tiene un jefe mayor de 70 años de edad. Esa proporción crecerá a un 25,5% para 2030, y los hogares a cargo de personas entre 15 y 54 años disminuirán.
  • Los hogares son relativamente poco numerosos. El 88,1% de los hogares cubanos tienen entre uno y cuatro miembros.
  • Para 2030 aumentarán los hogares de uno y de dos miembros, y se reducirán los otros.
Ver “¿Cuánto ha cambiado la familia cubana?”, Juventud Rebelde, 19 de febrero de 2017, http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2017-02-19/cuanto-ha-cambiado-la-familia-cubana/
La nutrición
El objetivo directo de la “libreta” es contribuir a asegurar un nivel adecuado de nutrición a la población. La “libreta” no garantiza completamente ese nivel nutricional, el cual requiere efectuar gastos adicionales por parte de las familias y de otros mecanismos del estado (por ejemplo, subsidios adicionales para la alimentación de determinados grupos sociales), pero “la libreta” impide que exista un problema de desnutrición crónica en el país, tal y como ha sido reconocido reiteradamente por organismos como la FAO y la UNICEF.
Los datos más recientes de la FAO ubican la cifra media calórica de Cuba entre las más elevadas de América Latina, próxima a los niveles de naciones como Brasil, Argentina, y México, y con una tendencia creciente. Ver FAO http://www.fao.org/​fileadmin/​templates/​ess/​documents/​food_security_statistics/​FoodConsumptionNutrients_es.xls
A diferencia del énfasis en el dato calórico de los análisis utilizados hasta los años noventa, los análisis alimentarios contemporáneos tienen más en cuenta el equilibrio nutricional. Como se conoce, el cierre de comedores obreros y la disminución de los alimentos básicos subsidiados de “la libreta” han reducido la participación del Estado en la cobertura de la ingestión calórica de la población y esto ha afectado a los hogares de bajos ingresos que dependen en mayor medida de los subsidios de precios proporcionados por el Estado. Esta situación se refleja en desigualdades nutricionales.
Sin embargo, existen estudios que –sin ser concluyentes pues se basan en un número pequeño de observaciones- presentan resultados interesantes que deberían ser profundizados mediante análisis suplementarios, y que serían cruciales para poder informar adecuadamente la toma de decisiones en un tema como la posible modificación del sistema de “la libreta”. En ese sentido, los resultados más llamativos son:
  • A pesar de que se observaron discrepancias notables entre la cifra promedio de ingestión calórica (3 533 kcal en 2014-2016) y las cifras de familias de bajos ingresos (inferiores a 1500 kcal), sin embargo, en lo relativo a las proporciones de los macronutrientes, la composición alimentaria de las familias estudiadas es variada y está bien equilibrada. Esas proporciones se ubican dentro de los parámetros aceptables de macronutrientes recomendados internacionalmente (entre un 10-30 % de proteínas, un 45-65 % de glúcidos y entre un 20-35 % de lípidos).
  • Se observó que una familia estudiada, con un poder de compra alimentario menor que otra, tenía un consumo energético mayor, y que, a pesar de existir una menor variabilidad de platos cocinados, no se registró un gran desequilibrio en las proporciones de macronutrientes.
  • Se observó “un aporte de glúcidos elevado, un aporte de lípidos más débil y un aporte proteínico en el nivel inferior de lo aceptable. Entre los glúcidos figura el azúcar, producto muy consumido en una isla productora, y los hidratos de carbono, que dan una mayor sensación de saciedad. Aunque estas cifras de equilibrio son importantes, hay que anotar que dejan una parte de incertidumbre en un equilibrio nutricional real como los que presentamos, ya que pueden diferir en una situación de fuerte déficit calórico, como es el caso de las familias estudiadas”.
Un dato interesante, relacionado con el punto anterior (cambios en la familia) es que la necesidad nutricional de hogares crecientemente expuestos al envejecimiento demográfico tiende a ser diferente al tipo de nutrición que necesita el hogar promedio para el cual fue originalmente diseñada “la libreta”.
Ver Margalida Mulet Pascual, “Alimentación y análisis nutricional en La Habana bajo el prisma de la etnocontabilidad : el caso comparativo de las familias Vázquez y López”, Cahiers des Amériques latines, No. 84, 2017 : Cuba : les temporalités et tensions du changement. https://cal.revues.org/4547#entries
 El presupuesto nacional
El plan del presupuesto nacional para 2017 incluye gastos en subsidios por 3 mil 740 millones de pesos para cubrir la diferencia del precio minorista de los productos de la canasta de alimentos normados. Esto equivale a un promedio de 970,6 pesos anuales por hogar. Ver, “Servicios sociales concentran mayor parte del Presupuesto del Estado”, Cubadebate, 17 de febrero de 2017 http://mesaredonda.cubadebate.cu/mesa-redonda/2017/02/17/servicios-sociales-concentran-mayor-parte-del-presupuesto-del-estado/
Está fuera de discusión el hecho de que no todos los hogares cubanos pueden ser catalogados como hogares con familias “necesitadas” (ese es el término formal que se utiliza para caracterizar a las familias que reciben otro tipo de subsidios en Cuba). Es decir, que la posible supresión de “la libreta” para los hogares que no clasificasen como familias “necesitadas” pudiera tener tres efectos posibles:
  • Reducción de los recursos totales del presupuesto que se dedican al subsidio, con posible destino a otros gastos o para reducir el déficit, a la vez que se pudiera mantener el actual nivel promedio de subsidio de 970,6 pesos anuales para los hogares con familias “necesitadas”.
  • Multiplicar el efecto social del gasto del subsidio, manteniendo su nivel total en el gasto presupuestario y aumentando la asignación para el subsidio de cada familia “necesitada”. Por ejemplo, si en vez de subsidiar a los más de los 3 millones 853 mil hogares actuales, se pasara a subsidiar 3 millones de hogares, el subsidio para cada hogar pudiera incrementarse en 28,5%. Si se subsidiasen 2,5 millones de hogares, el subsidio para cada hogar se incrementaría en 54%, y si se subsidiasen 2 millones de hogares, el subsidio para cada hogar aumentaría en un 92,6%. Permitiría colocar los recursos escasos con los que cuenta el país en los puntos donde verdaderamente se necesitan y donde el gasto estatal tendría un efecto social más positivo, incluyendo la atenuación de las desigualdades sociales por la vía de una redistribución presupuestaria más sagaz.
  • Combinación de una reducción del gasto total en subsidios con un incremento del subsidio para cada hogar con familia “necesitada”.
Obviamente, la posibilidad de lo anterior depende de la factibilidad de poder establecer un criterio de elegibilidad bien fundamentado que permita reducir el número de hogares que se beneficiarían de “la libreta”, sin que ello cause un malestar social extendido.
Sobre este punto volveremos en los próximos días.

jueves, 16 de marzo de 2017

El estado actual del bienestar social en Cuba (II)

Carmelo Mesa-Lago, Cuba Posible

Marzo 16, 2017


Foto: Taymaz Valley / Flickr

6. Atención de Salud

A pesar de las dificultades económicas, Cuba mantiene su sistema de salud universal y gratuito y continúa logros que se resumen abajo. Por el contrario, ha mermado el acceso, las instalaciones, el personal y la calidad de los servicios de salud. El envejecimiento incrementa los costos de salud, a medida que la población adulta mayor crece y sufre enfermedades terminales de alto costo. El Cuadro 3 resume los indicadores generales de salud entre 2007 y 2015, y calcula el cambio porcentual entre esos dos años. 

Los aspectos positivos son la merma en 19 por ciento de la mortalidad infantil: 4,3 por cada 1,000 nacidos vivos en 2015, la segunda menor en el hemisferio. La reducción en 35 por ciento del número de habitantes por estomatólogo entre 2007-2015. El incremento de la vacunación en siete de once tipos, sólo disminuyó en cuatro. Entre 20 enfermedades contagiosas reportadas entre 2008 y 2015, 15 continuaban erradicadas o habían disminuido sus tasas, mientras que sólo cinco habían crecido (ONEI, 2009, 2015, 2016a). Continúan los descubrimientos en biotecnología.

Por el contrario, la mortalidad materna aumentó 34 por ciento entre 2007 y 2015; el número de hospitales descendió 32 por ciento y el de policlínicos 8 por ciento; todos los hospitales rurales y los puestos rurales y urbanos fueron cerrados en 2011, los pacientes son referidos a hospitales regionales, pero el tiempo y costo del transporte aumenta y los casos de emergencia son más riesgosos. Las camas reales de hospital se redujeron en 10 por ciento. Ha ocurrido un deterioro de la planta física y el equipo, y una reducción de los diagnósticos y las pruebas costosos. Hay una severa escasez de medicinas (7,7 por ciento del cuadro básico; Rodríguez, 2017), insumos para cirugía, y los internados deben proporcionar sábanas, almohadas y otras necesidades (Fuente, 2017). Se ha intentado compensar algunos de estos vacíos con acupuntura, medicina tradicional y herbolaria.

La disminución del personal de salud entre 2008 y 2015 se ve en el Gráfico 8. El personal total de salud cayó en 22 por ciento, los técnicos en 54 por ciento y las enfermeras en 16 por ciento. Por el contrario, el número de médicos aumentó 19 por ciento y sentó un nuevo record en 2015 con 87,982, pero unos 40,000 trabajan en el extranjero por lo que en vez de tener 127 habitantes por médico, en realidad había 234, un nivel similar al de 1993, el año peor de la crisis (ONEI, 2016a). Esto se agrava en las especialidades en que hay mayor proporción trabajando en el extranjero y largas colas de espera en Cuba. Los médicos de familia, un programa muy exitoso creado en la década del 80, mermaron 59 por ciento en el período y ellos juegan un papel crucial porque atienden al primer nivel donde se resuelve la mayor parte de los problemas de salud, por ejemplo, enfermedades respiratorias agudas que crecieron 36 por ciento entre 2006 y 2015. La exportación de profesionales de la salud aporta al país un ingreso de unos 8,000 millones de dólares anuales (la primera fuente de divisas), pero reduce el acceso a los servicios médicos dentro de Cuba.


Fuente: Elaboración propia basado en ONEI, 2009, 2015, 2016a.

7. Educación

Como en el caso de la salud, se mantiene un sistema de educación universal y gratuito. El envejecimiento poblacional y la consiguiente contracción del segmento joven, redujo la matrícula al nivel primario y después al nivel secundario. Pero las caídas fueron más fuertes en la educación pre-universitaria, en el área rural versus la urbana, y entre obreros y campesinos, como se aprecia en el Cuadro 4.


La matrícula total se contrajo 39 por ciento mientras que el personal docente sólo 13 por ciento; al nivel primario las mermas fueron sólo de 19 por ciento y 7 por ciento respectivamente. Estas cifras indican que se mantuvieron escuelas y personal que no eran necesarios en el nivel elemental, en vista de la contracción del segmento joven y a pesar de la escasez de maestros. En la secundaria básica las menguas fueron más tardías, porque afecta al sector de mayor edad que en la primaria, y también menos marcadas: 15 por ciento y 9 por ciento. El descenso fue mucho mayor en el preuniversitario con 32 por ciento y 29 por ciento, debido al desplome en la matrícula universitaria, como se verá después. Los recortes en el área rural han sido más fuertes que en los totales: 25 por ciento y 19 por ciento en la primaria, 66 por ciento y 15 por ciento en la secundaria, y 82 por ciento y 32 por ciento en el preuniversitario.[1] Similares recortes pueden apreciarse en el personal docente rural. Puede ser racional la rebaja de la matrícula y el personal preuniversitario, pero es extraño que también se redujese en 37 por ciento la matrícula técnica y profesional (así como 78 por ciento del personal asignado), mientras que el entrenamiento de obreros calificados saltó tres veces, una medida apropiada. La educación obrero-campesina en tres programas se recortó entre 28 por ciento y 76 por ciento (entre 67 por ciento y 88 por ciento el personal) y desconozco las razones para ello. Las escuelas de trabajadores sociales, creadas durante la “Batalla de Ideas” y que alcanzaron un cénit de 8,356 estudiantes, fueron cerradas en 2009-2010 (ONEI, 2009). 

Los cambios más notables han ocurrido en la educación superior (Cuadro 5), porque durante la “Batalla de Ideas” se intentó lograr la cobertura universal a ese nivel y para ello se crearon 3,000 sedes universitarias en tres años. Dos problemas eran conseguir el profesorado cualificado para el incremento al triple de la matrícula y obtener empleo para los graduados. Entre los cursos de 1989/90 y 2007/08, cuando se alcanzó la cúspide, la matrícula total creció 208 por ciento, y en humanidades y ciencias sociales saltó 3,943 por ciento; por el contrario, las carreras esenciales para el desarrollo sufrieron el menor crecimiento o una caída: ciencias técnicas 43 por ciento, ciencias agropecuarias 38 por ciento y ciencias naturales y matemáticas -39 por ciento. Las reformas estructurales redujeron la matrícula total en 78 por ciento entre 2007/08 y 2015/16; los recortes principales fueron en humanidades y ciencias sociales, así como en cultura física (91 por ciento), economía (87 por ciento) y pedagogía (84 por ciento), pero también hubo mengua en ciencias agropecuarias (68 por ciento) y en ciencias técnicas (35 por ciento), mientras que se estancó la matrícula en ciencias naturales y matemáticas. Una comparación de la distribución porcentual de la matrícula en los cursos 2007/08 y 2015/16, muestra cambios positivos: la medicina que era la segunda asciende a la primera (la exportación de médicos rinde pingües ganancias), las ciencias técnicas ascienden del sexto al segundo lugar, mientras que las humanidades y ciencias sociales descienden del primero al cuarto lugar. Pero persisten irracionalidades: las ciencias agropecuarias siguen en la posición séptima mientras que las ciencias naturales y matemáticas continúan en octavo lugar, ambas por debajo de cultura física (sexto lugar). El gasto en el desarrollo científico bajó de 1 por ciento del PIB a comienzos de los años 90 a 0,4 por ciento en 2016 (Rodríguez, 2017).

Debido a la disminución de la matrícula universitaria, los graduados mermaron en 59 por ciento entre los cursos 2011/12 y 2014/15, con las mayores caídas en pedagogía (84 por ciento), ciencias económicas (74 por ciento), humanidades y ciencias sociales (70 por ciento) y ciencias agropecuarias (57 por ciento), esta última importante en vista al pobre desempeño de la agricultura. La participación en programas de postgrado mermó 37 por ciento entre 2009 y 2014, las maestrías y especialidades cayeron 68 por ciento pero los doctorados acrecieron 23 por ciento. La proporción femenina en los graduados descendió de 68 por ciento en 2009/10 a 55 por ciento en 2014/15, aunque continúa siendo superior a la masculina, y se mantuvo en 56 por ciento en programas de post-grado. Los becarios (hospedaje y alimentación) en la educación superior menguaron 32 por ciento entre 2009/10 y 2015/16 (ONEI, 2016a). Por causa de los recortes analizados, el gasto de educación en relación al PIB se contrajo de 14,1 por ciento a 10,2 por ciento entre 2008 y 2015.

Los bajos salarios en la educación estimulan el traspaso al sector no estatal y la emigración; aunque está prohibido a los graduados universitarios trabajar como cuentapropistas en su profesión, pueden hacerlo en las 201 ocupaciones aprobadas. La fuga de cerebros provoca un desperdicio de la cuantiosa inversión para entrenar una fuerza laboral que es de las más cualificadas de la región. Los maestros y profesores universitarios se desempeñan como “repasadores” (tutores) de estudiantes preparándolos para sus exámenes, cobrando CUC por sus servicios, lo que introduce una estratificación por ingreso en el entrenamiento. Al principio se criticó esta práctica por voceros del gobierno, pero terminó incluyéndose en la lista de ocupaciones autorizadas.

8. Vivienda

Un avance social indudable fue otorgar el derecho a rentistas de viviendas privadas expropiadas por la Revolución para que, después de 20 años de pago del alquiler al gobierno, se convirtieran en propietarios, lo cual resultó en 85 por ciento de la población dueña de su vivienda. Por otra parte, la vivienda siempre ha estado a la zaga, comparada con los otros servicios sociales, debido a varias causas: el deterioro provocado por falta de mantenimiento y materiales de construcción por muchos años; la ineficiencia crasa de la agencia pública que estaba a cargo de las reparaciones; múltiples huracanes que destruyeron o dañaron decenas de miles de viviendas; la edificación hecha virtualmente sola por el Estado durante decenios, insuficiente para compensar por lo anterior y el aumento de la población; y las trabas enfrentadas por la población para edificar sus viviendas hasta hace pocos años (Mesa-Lago, 2012a). El déficit habitacional oficial es de 600,000 viviendas, pero mis cálculos lo elevan a un millón. El Gráfico 9 muestra que la edificación de viviendas alcanzó una cúspide en 2006 y posteriormente decreció de forma constante hasta 79 por ciento en 2015 y, en términos de unidades por 1,000 habitantes, mermó de 9,9 a 2,0 en el período; en 2016 el plan de construcción se incumplió en 14 por ciento (Rodríguez, 2017). Entre 2011 y 2015, la proporción de viviendas construidas por el Estado bajó de 72 por ciento a 45 por ciento del total, mientras que las edificadas por la población ascendió de 28 por ciento a 55 por ciento (ONEI, 2009, 2015, 2016a).


Fuente: Elaboración propia basado en ONEI, 2009, 2016a.

Una de las reformas estructurales clave ha sido autorizar la compraventa de viviendas que estaba prohibida desde 1960, así como poseer una segunda vivienda en la playa o el campo; esto ha liberado un capital que estaba congelado por medio siglo y generado un mercado inmobiliario. Además, se permite la compra libre de materiales de construcción (aunque escasos), se otorga micro-crédito estatal para la fabricación o reparación de viviendas, así como subsidios de precios a dueños con escasos recursos, cuyas viviendas fueron dañadas por huracanes. Varios sitios web (entre ellos www.revolico.com) y el “Paquete Semanal” anuncian la oferta y demanda de viviendas. Se fija un impuesto de 4 por ciento por la compraventa pero usualmente se sub-declara su valor para pagar menos impuestos; además, no se ha legalizado la hipoteca sobre la vivienda principal, no existe un banco de la vivienda, y el magro salario estatal es insuficiente para comprar una vivienda (Mesa-Lago, Veiga, González, Vera y Pérez-Liñán, 2017).

9. Pobreza y Asistencia Social

Nunca se han publicado cifras oficiales sobre pobreza. Una encuesta en 2000 indicó que 20 por ciento de la población habanera era pobre y, probablemente, esa cifra era mayor en el resto del país. La población más pobre estaba mayormente integrada por ancianos jubilados, jefas de hogar y madres solteras, afrocubanos, migrantes de las provincias orientales, los que solo tienen escuela primaria o viven en viviendas con seis o más personas, habitantes en barrios marginales y los que no reciben remesas (Espina 2008). La pobreza ha crecido en el último decenio por diversas razones: el salario medio estatal real ha caído notablemente y es insuficiente para cubrir las necesidades básicas; la pensión media no satisface las necesidades alimenticias; el racionamiento se está reduciendo por la extracción de la libreta de bienes a precios subsidiados que se venden después a un precio de mercado dos o tres veces superior; el aumento de precio en las TRD que tienen una ganancia en torno al 200 por ciento (recién ha ocurrido una rebaja modesta); el incremento del precio de los servicios públicos (electricidad, agua, gas, transporte); la eliminación de comidas subsidiadas en cafeterías para trabajadores (ellos reciben una suma insuficiente para comprar un almuerzo); y el deterioro en el acceso y la calidad de los servicios de salud (Mesa-Lago, 2014).

En vista a lo anterior, la asistencia social se debió expandir a fin de proteger a la población vulnerable contra los efectos adversos de las reformas estructurales. 

Sin embargo, ocurrió lo opuesto como muestra el Gráfico 10.


Fuente: Elaboración propia basado en ONEI, 2009, 2016a.

Entre 2006 y 2015, el gasto del presupuesto asignado a la asistencia social se contrajo a un sexto, de 2,2 por ciento a 0,4 por ciento, mientras que el número de beneficiarios como proporción de la población decreció a un tercio, de 5,3 por ciento a 1,6 por ciento. Esto, en parte, se explica por un “Lineamiento” aprobado en el VI Congreso del PCC en 2011 que terminó la asistencia social a los beneficiarios con una familia capaz de ayudarles. Detectar y eliminar la asistencia a los que no la necesitan es una política universal pero, en el contexto cubano de expansión de la pobreza y un nivel generalizado de necesidad, dicha política no parece razonable. El Cuadro 6 muestra otros indicadores de recortes en asistencia social. La asistencia a adultos mayores y discapacitados disminuyó en 63 por ciento, a las madres con hijos discapacitados en 50 por ciento, y a los que necesitan atención a domicilio en 68 por ciento.


10. Conclusiones

La evaluación anterior indica un deterioro del bienestar social en Cuba en el último decenio, a lo cual han contribuido: el envejecimiento de la población (la más vieja en la región), las reformas estructurales (que aún no han tenido efectos tangibles) y el deterioro en la economía del país, especialmente en los dos últimos años.

La población económicamente activa (PEA) total y ocupada menguaron en 3 puntos porcentuales en 2011-2015, y la tendencia continuará haciendo más pesada la carga sobre el segmento productivo de la población

El desempleo visible más el oculto equivalen a 28 por ciento de la PEA; subsiste alrededor de un millón de empleados estatales innecesarios porque el sector no-estatal se expandió, pero no lo necesario para darles trabajo.

Aunque el salario medio nominal en el sector estatal ha crecido, ajustado a la inflación en 2015 estaba 62 por ciento por debajo de 1989, y no satisface las necesidades básicas.

La desigualdad en el ingreso se ha ampliado con las reformas estructurales; el ingreso promedio entre cuentapropistas es seis veces el salario medio estatal y la brecha es mucho mayor entre otras ocupaciones.

A pesar de la reforma tributaria de 2012, los impuestos seguían siendo regresivos en 2016.

El alto nivel y costo del gasto social lo hizo insostenible financieramente, por lo cual en 2007-2015 se recortó en 8 puntos porcentuales, tanto respecto al presupuesto estatal como al PIB.

La reforma de pensiones en 2008 logró, a partir de 2013, reducir a corto plazo el costo de las pensiones y el déficit financiado por el Estado, pero dicha tendencia se revertirá en un par de años por el envejecimiento y edades de retiro relativamente bajas.

La pensión media nominal ha crecido pero, ajustada a la inflación, mermó a la mitad en 1989-2015 y no cubre las necesidades básicas alimenticias.

Se mantiene un sistema de salud universal y gratuito, a par que continúan avances en ciertos indicadores de salud, pero ha disminuido el acceso, las instalaciones, el personal y la calidad de los servicios, mientras que el envejecimiento demográfico demanda más servicios costosos para los adultos mayores.

También subsiste un sistema de educación universal y gratuito pero, en parte debido al envejecimiento, la matrícula total se ha reducido en 39 por ciento, mientras que el personal lo ha hecho en 13 por ciento, afectando especialmente a la educación rural y obrero-campesina.

La matrícula en educación superior bajó 78 por ciento en 2007-2015 por la extremada/ineficaz expansión en 1989-2007; las humanidades, ciencias sociales y cultura física exhibieron el salto y la reducción mayores; ha crecido la proporción de matrícula en carreras necesarias al desarrollo pero en términos absolutos en 2015/16 aún estaban por debajo de 2007/08.

Alrededor de 85 por ciento de la población es dueña de su vivienda, las reformas han autorizado la compraventa y el 55 por ciento de la vivienda es fabricada por la población, pero el número de viviendas construidas mermó 79 por ciento en 2006-2015.

Aunque no hay estadísticas, la pobreza ha aumentado en el último decenio, lo cual hace necesaria la expansión de la asistencia social, pero en 2006-2015 esta se contrajo en un sexto respecto al PIB y en un tercio en cuanto al número de beneficiarios.

En conclusión, no es posible reducir más el bienestar y el gasto social, por lo que es imprescindible aumentar la producción y el único camino es acelerar y profundizar las reformas estructurales a fin de obtener los recursos necesarios para implementar políticas sociales apropiadas que enfrenten los retos actuales. De no seguirse ese camino, el deterioro en el bienestar social se agravará.

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Notas:

[1] El gobierno decretó el cierre de las escuelas secundarias y preuniversitarias en el campo.