Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

viernes, 12 de junio de 2020

Un mal mes para los reaccionarios

No quieren ley y orden; quieren una excusa para aplastar las manifestaciones a favor de la justicia social



Estatua de Jefferson Davis, segundo desde la izquierda, presidente de los Estados Confederados entre 1861 y 1865, exhibida en Whashington.SUSAN WALSH / AP

¿Qué es Braxton Bragg para Donald Trump, o Trump para Braxton Bragg? Siempre ha sido extraño (e indignante) que las bases militares estadounidenses tengan nombres de traidores, de generales confederados que se rebelaron contra la Unión para defender la esclavitud. Y los altos mandos del Ejército parecen dispuestos a cambiárselos. Pero Trump dice que no.

¿Cómo se le ocurre asumir esa posición en un momento en el que por fin los estadounidenses parecen estar reconociendo la injusticia que por sistema sufren los afroestadounidenses, lo cual ha llevado a un aumento del respaldo público al movimiento Black Lives Matter [Las vidas de los negros importan]? Sin duda, lo inteligente sería emular a buena parte del Estados Unidos empresarial: hacer unos cuantos gestos baratos en nombre de la justicia social, aunque sin cambiar nada fundamental. Por ejemplo, hasta la Nascar [la asociación más importante de carreras de coches] ha anunciado que prohibirá la bandera confederada en sus competiciones. Y cambiar el nombre de las bases militares resultaría muy barato.

Pero Trump no puede dignarse a dar cualquier muestra de conmiseración, aunque solo sea simbólica. E intentar entender su incapacidad ayuda a explicar de qué va el trumpismo, y de hecho, el actual conservadurismo en su conjunto.

Trump afirma que se trata de conmemorar “una historia de triunfo, victoria y libertad”. ¿En serio? Estas bases conmemoran a hombres que defendían la esclavitud, lo opuesto a la libertad; y se da la casualidad de que dos de las mayores bases llevan el nombre de generales que son famosos no por sus victorias, sino por sus derrotas. Bragg, cuyo ejército sufrió un descalabro épico en Chattanooga, era uno de los generales peor considerados de la Guerra Civil. John Bell Hood malgastó la vida de sus hombres en ataques fútiles en Atlanta y Franklin, y por último condujo a lo que quedaba de su ejército a la aniquilación en Nashville.

Está claro que Trump desconoce todo eso. ¿Pero por qué iba a interesarle la tradición confederada a un tipo que se crio en Queens?

La respuesta es que Trump y la mayoría de su partido son reaccionarios. Como explica el teórico político Corey Robin, están motivados sobre todo por “un deseo de resistirse a la liberación de ciudadanos marginales o indefensos”. Y la iconografía confederada se ha convertido en símbolo de la reacción en Estados Unidos. Por eso algunos republicanos de Maine se opusieron a convertir una canción sobre el 20º de Maine —el regimiento de voluntarios cuya heroica defensa de Little Round Top fue crucial en la batalla de Gettysburg— en balada del Estado. Era ofensivo, afirmaban, “decir que somos mejores que el Sur”. El Sur defendía la esclavitud.

El impulso reaccionario explica también, creo yo, por qué algunos hombres blancos privilegiados, desde el director de la influyente Journal of Political Economy hasta el (ahora ex) consejero delegado de CrossFit, han sido incapaces de controlar sus autodestructivos arrebatos contra las protestas de Black Lives Matter.

Después de todo, desde un punto de vista reaccionario, las últimas tres semanas han sido una pesadilla. No solo los ciudadanos marginales, que supuestamente deberían saber el lugar que les corresponde, están exigiendo justicia, sino que encima están ganando abrumadoramente la batalla de la opinión pública. ¡Así no es como deben funcionar las cosas!

Una respuesta a esta pesadilla de los reaccionarios ha sido la negación. Trump sigue tuiteando “¡Ley y orden!”, como si el repetir esa frase mágica suficientes veces pudiera hacer que el reloj retrocediera hasta 1968. La respuesta de su campaña electoral al sondeo desfavorable de CNN no ha sido replantearse el mensaje, sino exigir que la cadena retire el sondeo y pida disculpas.

Otra respuesta han sido las teorías conspiranoicas descabelladas. Para la derecha, está claro que las manifestaciones populares masivas han sido orquestadas por los radicales antifascistas, aunque no haya la más mínima prueba de ello. Y como todo el mundo sabe, Trump insinuó que el anciano de 75 años al que la policía hizo caer —todos lo hemos visto en vídeo desangrándose en la acera— era un provocador antifascista que de algún modo había maquinado el ataque que sufrió. Sin embargo, lo más temible ha sido el palpable deseo de poderosas figuras de la derecha de encontrar la manera de emplear la violencia estatal para enfrentarse a las protestas de Black Lives Matter.

Según cualquier valoración racional, nunca ha tenido ningún sentido exigir una respuesta militar a las marchas abrumadoramente pacíficas, estropeadas solo por un número reducido de saqueos oportunistas. ¿Se creen los derechistas sus propias afirmaciones de que estamos sitiados por “turbas de cretinos violentos”? Lo dudo.

Sin embargo, lo que horroriza a los reaccionarios no es la posibilidad de que las manifestaciones puedan volverse violentas, sino el hecho mismo de que ocurran.

Y por eso, gente como Trump y Tom Cotton se han mostrado tan ansiosos por mandar al Ejército. No les preocupa mantener la paz; si eso les importara, habrían reaccionado con dureza ante el espectáculo de derechistas armados amenazando a la cámara legislativa del estado de Michigan. En lugar de eso, Trump publicó un tuit en su apoyo.

No, los reaccionarios estadounidenses no quieren ley y orden; quieren una excusa para aplastar con mano dura las manifestaciones a favor de la justicia social.

Por el momento, al menos, los reaccionarios estadounidenses no se están saliendo con la suya. Gobernadores, alcaldes y también el Ejército, han dejado claro que no quieren participar en una represión brutal. Pero no menospreciemos a los reaccionarios. Siguen siendo extremadamente peligrosos, y lo serán más si, como parece cada vez más probable, Trump se ve ante la perspectiva de una derrota electoral.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. @ The New York Times, 2020. Traducción News Clips

La geometría de la crisis económica




Eduardo Gudynas, Rebelion;

Al abordar la crisis desencadenada por la pandemia de covid 19 enseguida aparecen las evaluaciones económicas. Se escuchan o leen análisis sobre la severa caída de las economías nacionales y predicciones de sus posibles evoluciones apelando a gráficas. Entre las más citadas están las que describen una crisis en L, con una caída pronunciada del producto bruto que se mantiene por largo tiempo. Otros vaticinan una recuperación más rápida, llamada en U. Algunos creen que habrá caídas y subidas alternadas por lo cual el dibujo es de una W. 

Desde los medios globales especializados en economía se advertía sobre la “sopa de letras del alfabeto” para describir la crisis (1). Con entusiasmo redoblado, la lista de posibles curvas se amplió aún más, y hasta se amplió a seis tipos distintos (crisis en L, V, U, S, Z y W) (2). 

Todo eso está revestido de un barniz propio de la sabiduría de los expertos, con complejos cálculos económicos para obtener indicadores, pero que de todos modos se resumen en unas simples curvas. Trazos entre dos ejes. Hay allí al menos dos presupuestos que casi nadie discute pero que merecen ser analizados. Por un lado, la simplificación extrema de la estructura y dinámica económica de un país, y por el otro, que todo eso ello se puede expresar en un número, casi siempre el Producto Bruto Interno (PBI), dando por válido que resume la esencia de toda una economía nacional. Desde esos dos presupuestos se dibuja la geometría de la crisis actual y de sus posibles futuros. 

Descartes detrás de las gráficas 

Ese formidable esfuerzo de simplificación comienza por concebir a los países como sistemas simples, asumiendo que se pueden conocer todos sus componentes y las relaciones entre ellos. Es como si Brasil fuese una máquina y cada una de sus piezas estuviese identificada y se saben cuáles son sus funciones. Se pretende conocer cómo funcionan componentes tan distintos como las fábricas en una ciudad en un extremo del país o los agricultores en el otro extremo, y los modos por los cuales interaccionan para constituir la economía nacional. De ese modo, los economistas convencionales proponen ajustes o recambios para “acelerar” o “frenar” la economía. 

Esa perspectiva puede representarse en una gráfica simple, como si el PBI fuese la “velocidad” con la que crece (o no) la economía nacional.Por ejemplo, el 28 de mayo de 2020 la CEPAL en su informe sobre los impactos de la pandemia predecía contracciones en todos los países. Sus estimaciones iban de – 4%para Chile y Uruguay, pasando por el – 5,2% para Brasil y llegando al – 6,5% de Argentina (3). A medida que avanzaron las semanas, los reportes dentro de cada país fueran cada vez peores. 

Cuando se utilizan analogías como máquinas o gráficas en base a un número es inevitable recordar a René Descartes. En el siglo XVII Descartes insistía en que la realidad podía ser encarada como si fuera un reloj y si se conocían cada una de las piezas de esa maquinaria se podría entender su funcionamiento y predecir cambios al futuro. Al mismo tiempo Descartes utilizaba todo tipo de esquemas e imágenes en sus libros, por ejemplo para describir fenómenos ópticos. En eso se originan múltiples tensiones que siguen presentes hasta el día de hoy y llegan a esas gráficas de la crisis por el coronavirus. 

Es que Descartes era un extremista del escepticismo, dudando incluso de los datos empíricos ya que la verdad sólo se lograría por la experimentación. Como las imágenes están más allá de ese método, serían apenas una ilusión. Traducido al día de hoy, las curvas de caídas y recuperaciones económicas también serían una ilusión, o al menos una representación deformada de la realidad ante la cual habría que estar alerta. Pero al mismo tiempo, al repasar los libros de Descartes es evidente que usaba los esquemas con mucha intensidad y originalidad al explicar sus ideas. Justamente eso es lo que hoy en día practican los economistas y consultores con sus dibujos. 

En efecto, las gráficas y modelos de la economía contemporánea de algún modo repiten esa tensión. Deben lidiar con dos propósitos irreconciliables: representar directa y acertadamente la realidad que abordan, aunque como esa representación es una deformación deberían evitarlas. El economista dirá que es “obvio” que las gráficas del PBI no representan a todos los componentes de una economía nacional pero eso no impide reconocer que muchos de ellos, junto a empresarios, políticos o periodistas, usan esas imágenes como si así fuera. Esa concepción cartesiana del “motor” económico es muy clara en el equipo de Paulo Guedes, el ministro de economía de Jair Bolsonaro, al pretender saber cómo funciona esa maquinaria y así predecir que cada semana de aislamiento o cuarentenas representa pérdidas por 20.000 millones de reales (4). 

Indicadores y metáforas 

En Brasil como en todos los demás países las gráficas de la crisis utilizan las subas y bajas en el PBI, el Producto Bruto Interno. Este es un número calculado a partir del valor económico de los bienes y servicios producidos dentro de un país en un cierto período de tiempo. Sus orígenes están en la II Guerra Mundial, a partir del trabajo del economista Simón Kuznets en Estados Unidos, con el propósito de tener un número que resumiera el estado de la economía del país, de las capacidades de compra de las familias y de la salud de las empresas. 

Pero con el paso de los años, el PBI se convirtió en mucho más que eso, a medida que el desarrollo pasó a ser entendido como crecimiento en el producto. Todos celebraban sus aumentos y se alarmaban con sus caídas, haciendo que el PBI fuese un objeto de deseo en sí mismo. Se transformó en un número que parecía develar las esencias de una economía. Fue adoptado por legiones de economistas, y desde allí se extendió a empresas, bancos y gobiernos. En uno de los libros de texto más usados en economía, Paul Samuelson y William Nordhaus, premios Nobel en esa categoría, afirman que el PBI fue una de las más grandes invenciones del siglo XX (5). 

Ese ascenso fue de la mano con el creciente tránsito de muchos economistas hacia la consultoría y la política. Ellos se sumaron a los políticos en ofrecer planes de crecimiento, eliminación de los obstáculos al crecimiento, aceleramiento del crecimiento, y muchas otras variedades de ese tipo. 

Pero al mismo tiempo se acumula la evidencia en sus limitaciones. No sólo es iluso que ese número represente a toda una economía, sino que hay componentes que son explícitamente excluidos, como el trabajo no remunerado de miles de mujeres o la producción de agua que brinda la Naturaleza, y aún si fueran incorporados es muy discutible cómo valorarlos económicamente. Tampoco es menor que las curvas del PBI imponen una homogeneidad irreal al cobijar situaciones tan distintas como un empresario que exporta carne o el que maneja el bar del barrio. El PBI hace desaparecer las desigualdades. Es por eso que, una vez más, Descartes tenía razón y el PBI es también una imagen distorsionada. 

El uso del PBI y los dibujos de gráficas terminan siendo representaciones unas dentro de otras, y sirven para sostener metáforas. La economía contemporánea está repleta de ellas, fortalecidas de tal manera que dejaron de ser un recurso estilístico para convertirse ellas mismas en una nueva realidad. Se habla de una economía “fuerte” o “débil”, de “acelerar” o “frenar” el PBI, e incluso se otorga una condición casi metafísica al mercado como si fuera un ser en sí mismo. 

Apelar a metáforas para describir la crisis, por ejemplo describiéndola como una U, tiene sus ventajas pero también muchas de las desventajas que aquí apenas se comentan. Se las disimula bajo el halo del saber experto, de las ecuaciones y modelos matemáticos, aunque por más variables que se sumen, como siempre se parte de supuestos en ello retornan las tensiones cartesianas. Seguimos sin poder romper las ataduras con Descartes. 

Al ser representaciones metafóricas, al final de cuentas la estimación de la crisis que hace cualquier vecino en el barrio, en su esencia puede ser tan válida como la de los analistas económicos o los catedráticos universitarios. En la geometría de la crisis se desvanece la pretendida superioridad del saber del experto y es necesario escuchar todas las voces. 
__________________ 
Notas: 
(1) Alphabet soup: Understanding the shape of a COVID-19 recession, por D. Rodeck, Forbes, 19 Abril. 
(2) Just one in 10 fund managers expect V-shaped recovery for US economy, C. Smith, Financial Times, 25 Mayo. 
(3) Informe sobre el impacto económico en América Latina y el Caribe de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), CEPAL, Santiago de Chile. 
(4) Governo estima que cada semana de isolamentogeraperda de R$ 20 bilhões no PIB, D. CaramFolha São Paulo, 13 mayo, https://www1.folha.uol.com.br/mercado/2020/05/governo-estima-perda-de-r-20-bilhoes-no-pib-para-cada-semana-de-isolamento.shtml 
(5) Macroeconomics, P.A. Samuelson y W.D. Nordhaus, McGraw Hill, 2010.

Facebook nos quiere domar jejejej

Por Humberto Herrera Carles


Facebook mientras se muestra permisivo con las posturas de Trump,  en donde el Sr. miente, incita a la violencia y a la ilegalidad, entre otras, por otra parte censura, se muestra puritano y parcializado.

Ya llevo cuatro días bloqueado , de los 7  que es esta sanción, por responderle a un anticubano, y me reportan que violo las reglas de la comunidad. Ahí si se muestran solícitos, en menos de 15 minutos te bloquean de toda participación en Facebook, en mi caso es la tercera ocasión , y con la amenaza que la próxima son 30 días. 

Por supuesto los provocadores siguen impunemente como el Trump. buscando " comunistas" y no les pasa nada. Cuando reclamas, te responden despreciativamente que no tienen tiempo para atenderte porque están muy ocupados con el Coronavirus. 

Por mi parte ya tomé precaución  e hice una salva de todas las fotos de la familia que es lo único que me importa.

La hipocresía y el doble rasero de esta gente de Facebook  es gigantesca, y no soy un caso particular, conozco ya de muchos que les ha pasado lo mismo. Forma parte  de la linea de silenciar y manipular una postura que ellos no aceptan, como no aceptan la libertad de expresión que tanto cacarean para Cuba agunos de la otra orilla.

Hace años vi y leí del facebook cubano y del buscador cubano 123. Pero ya no existen. ¿No tenemos alternativas ? Quizás no, pero lo que es seguro es que no van a domarnos. 

Corresponde a los gobiernos locales un papel esencial en la recuperación del país tras la epidemia

Por: Yaima Puig Meneses

 
El Jefe de Estado reconoció el intenso trabajo que se ha venido realizando durante estos meses de manera conjunta en el país.
El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, encabezaron este jueves a través de videoconferencia un encuentro con las principales autoridades de las 15 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, para examinar, entre otros asuntos vitales para el desarrollo del país, las nuevas medidas que se han diseñado para la etapa de recuperación post COVID-19 en el territorio nacional, que con anterioridad habían sido analizadas y aprobadas por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el Consejo de Ministros.
El éxito de todas ellas, se coincidió en la cita, dependerá en gran medida de cómo se organicen en la base, donde corresponde justamente a las estructuras de Gobierno desempeñar un papel esencial.
En estos momentos solo estamos anunciando en qué consisten las medidas –acotó el mandatario- lo cual tiene como propósito prever todo lo que sea posible antes del proceso de implementación y dedicar tiempo a ajustar los detalles para así estar mejor preparados cuando llegue el momento de iniciar la desescalada.
El Jefe de Estado reconoció el intenso trabajo que se ha venido realizando durante estos meses de manera conjunta en el país, lo cual ha permitido obtener resultados importantes, ejemplares, sólidos y robustos en el enfrentamiento a la epidemia, evitando el colapso del sistema de Salud Pública, a diferencia de lo que ha ocurrido en el resto del mundo.
De muy alentadores calificó los números de los últimos días, que se van consolidando y, lejos de los eventos ocurridos que provocaron determinadas oscilaciones en el comportamiento de la enfermedad y que han sido informados a la población, en estos momentos vamos teniendo casos mínimos.
Asimismo, significó una vez más los resultados de la aplicación de protocolos terapéuticos y de importantes investigaciones científicas.
Asociado a ello comentó su apreciación a la tendencia que se manifiesta en el país hacia el control de la epidemia, aun cuando tendremos que aprender a convivir con la enfermedad.
Por lo tanto –enfatizó- se trata de que vayamos a una etapa de mayor control, de seguimiento más puntual de cada caso detectado, y con procesos cada vez más efectivos de pesquisaje, de atención a enfermos, de aislamiento de sospechosos y de contactos de los contactos.
Unido a todo ello, insistió que se debe prestar especial prioridad al riguroso proceso de desescalamiento, para el cual las medidas están bien pensadas, y su cumplimiento está sujeto a indicadores que permiten evaluar el comportamiento de la enfermedad con las tasas de incidencia.
Esta etapa de recuperación –aseguró- no la vamos a aplicar de igual manera, ni a la vez, en todos los municipios y provincias, depende de las condiciones epidemiológicas en que esté cada uno. Y para eso, acotó, tenemos que aplicar las experiencias que nos han dado las más de 500 medidas que se han puesto en práctica en la etapa de enfrentamiento a la COVID-19.
En las actuales condiciones económicas, subrayó, la premisa fundamente tiene que ser el ahorro, a lo cual necesariamente se suman otras tantas experiencias que en el trabajo de estos meses se han obtenido y que han ratificado su efectividad, incluido el mantenimiento de diversas medidas de carácter sanitario que llegaron para quedarse.
Como parte del primer punto de la agenda de la reunión, el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, explicó detalladamente el grupo de medidas -agrupadas en trece ámbitos- que se han diseñado para el retorno gradual a la vida económica y social del país en la etapa de recuperación de la COVID-19. El “cambio que no será brusco”, aseguró, y en todo momento se ha trabajado sin apresuramiento y para continuar reduciendo los riesgos y vulnerabilidades que implica la enfermedad.

Otros temas de la agenda

El viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, explicó los principales elementos a tener en cuenta para respaldar en la actualidad las prioridades en el balance de alimentos en los territorios.
Y porque en medio del actual escenario la producción de alimentos no ha dejado de estar en la agenda de trabajo del Gobierno cubano, durante la videoconferencia el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, explicó los principales elementos a tener en cuenta para respaldar en la actualidad las prioridades en el balance de alimentos en los territorios, en un contexto marcado por tensiones internacionales y que exige un mayor control en cada producto que comercializamos.
El reto fundamental está –insistió- en no hacer depender de las importaciones las producciones locales de alimentos y emplear todas las reservas y potencialidades de que disponen los diferentes territorios para ampliar y diversificar las ofertas a la población.
Al respecto, el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, ratificó que es imprescindible producir más a nivel local, como también lo es el incrementar las áreas de siembra en los territorios. “El eslabón fundamental está en el municipio, ahí es donde se decide este problema”, sentenció.
En tanto, el Presidente Díaz-Canel enfatizó en la prioridad con que se debe atender el programa de autoabastecimiento municipal, pues aún estamos lejos de producir las cantidades de viandas y hortalizas per cápita que se requiere.
Si hacemos bien todo lo que nos hemos propuesto –valoró- vamos a impulsar más la producción de alimentos y su industria, lo cual se traduce en una mayor cantidad de productos para  nuestra población. El desafío está en aplicar un pensamiento diferente a todos estos temas para que se desarrollen con más eficiencia.
Estrechamente relacionado con estos asuntos, el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, comentó sobre el ejercicio de análisis que se realizará en los territorios para profundizar en las causas y condiciones que originan acaparamiento y comercialización ilícita de insumos y productos  agropecuarios.
Es un proceso que debemos realizar con toda la profundidad necesaria, enfatizó. Tenemos que lograr que la población se sienta estimulada a denunciar a quienes incurren en ilegalidades y que nuestro accionar les ofrezca confianza para hacerlo, refirió.
Otro de los puntos analizados en la reunión correspondió a la  actualización del Plan de Estado para la implementación de la Nueva Agenda Urbana. Sobre su importancia y alcance comentó la viceprimera ministra, Inés María Chapman Waugh, quien aseguró que en él se integran muchos elementos para contribuir al ordenamiento territorial y urbanístico.
Más adelante, la jefa del Departamento de Riesgos, del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, la teniente coronel Gloria Gely Martínez, explicó sobre cómo se ha preparado el país para enfrentar la actual temporada ciclónica, que según vaticinan los pronósticos de los expertos será activa. Detalló que Cuba dispone de 15 centros de vigilancia que contribuyen a garantizar la alerta temprana ante la posible ocurrencia de fenómenos meteorológicos.
Del tema, la viceprimera ministra destacó la importancia de que los territorios mantengan un estrecho seguimiento a los pronósticos hidrometeorológicos locales, una manera de actuar que permitirá poder anticiparse ante el impacto de fuertes precipitaciones que conllevan a inundaciones.

La ONEI publica la información anual 2019: Inversiones, Construcción , Sector Agropecuario y Electricidad

Por Humberto Herrera Carles

La Oficina Nacional de Estadística e Información  ( ONEI), en el día de ayer  publicó  los indicadores seleccionados  del 2019 de los sectores: Inversiones, Construcción , Sector Agropecuario y Electricidad, anteriormente habían publicado el del Turismo.  

Inversiones año 2019 http://www.onei.gob.cu/node/14246

Construcciones año 2019 http://www.onei.gob.cu/node/14204

Sector Agropecuario año 2019 http://www.onei.gob.cu/node/14215

Electricidad año 2019 http://www.onei.gob.cu/node/2365



Con ello  se retoma, en el nuevo portal  el ritmo de información  que exhibieron el año pasado. ! En hora buena! 


The Economist se despide de la globalización

Posted By: Alfredo on: junio 11, 2020


The Economist, portavoz globalista de la dupla Rothschild/Soros, se despide de “la mayor Era de la globalización (https://econ.st/2WFBNDT)” y se preocupa sobre lo que tomará su lugar, lo cual no es difícil de discernir: el retorno de los soberanistas/nacionalistas vilipendiados en forma despectiva como populistas cuando ocultan en forma deliberada que en EU existió un People’s Party y que el mismo Obama defendió en forma vehemente (https://bit.ly/2LvWdZD) frente a las alocadas críticas de Peña Nieto que nunca entendió su semiótica.

The Economist admite que antes de la pandemia la globalización se encontraba en serios problemas y que recibió tres severos golpes de los que difícilmente se repondrá: la crisis financiera de 2008, la guerra comercial de EU contra China y el Covid-19 que hirieron el sistema abierto del comercio.

The Economist contempla que el comercio mundial de bienes se retraerá entre 10 y 30 por ciento, lo cual se agrega a la guerra comercial/digitálica de Trump contra China.

A su juicio, queda expuesta la subyacente anarquía de la gobernanza (sic) global. Los terminajos gobernanza global estuvieron de moda en los circuitos atlantistas que nunca consiguieron algo concreto con su teoría etérea y que, en su encapsulamiento onanista, siempre negaron el ascenso multipolar de Rusia/China/India/Irán/Turquía/Pakistán/etc.

La revista globalista expectora una perogrullada: en todo el mundo, la opinión pública se aleja de la globalización cuando la gente está perturbada de hallar que su salud depende de las querellas para importar equipamiento protector y en los trabajadores migrantes (sic) quienes laboran en asilos y en las cosechas.

Una grave crítica a la caníbal globalización es que no sólo desmanteló el equipamiento de los hospitales, mientras financiarizaba los cerebros mercantiles de los médicos que sucumbieron a los cantos pecuniarios de las sirenas bursátiles y de seguros, sino también se consagró a lucrar hiperbólicamente con su Big Pharma (https://bit.ly/3cz1bk5):uno de susprincipales negocios de casi un millón de millones de dólares. Emerge un axioma imutable: ¡La salud debe ser perentoriamente pública!

La revista de marras se centra en analizar el impacto del fin de la globalización en la triada gente/bienes/capitales.

En referencia a la gente, la migración será todavía más reducida, mientras que, en el ámbito comercial, las firmas nacionales dependerán más de la voluntad de los gobiernos y los bancos centrales, con el firme propósito de regresar las cadenas de abasto a casa en nombre de la autosuficiencia económica, como ha anunciado el premier indio, Narendra Modi, cuando Japón subsidia a las firmas que repatrian sus industrias.

Mas aún: en la Unión Europea se sopesa la autonomía estratégica que pretende crear un fondo para comprar participaciones en las empresas insolventes.

Llama la atención que The Economist no se embelese demasiado con el comercio digital cuya escala es todavía modesta cuando las ventas foráneas de Amazon/Apple/Facebook/Microsoft equivalen a un magro 1.3 por ciento de las exportaciones globales.

Respecto a los capitales, confiesa su sufrimiento cuando las inversiones de largo plazo se han hundido y, en forma ominosa, EU acaba de instruir a su principal fondo de pensiones federal de cesar la compra de acciones chinas, mientras que los países que constitu-yen 59 por ciento del PIB global han apretado sus reglamentos para las inversiones foráneas y sus gobiernos intentan pagar sus nuevas deudas mediante impuestos a las firmas y a los inversionistas.

Concluye que en el mundo rico (sic) la vida será más cara y menos libre, al unísono de un mundo fracturado que dificultará la resolución de los problemas globales, que incluyen la búsqueda de una vacuna y el aseguramiento de una recuperación económica.

Recuerdo que fui de los primeros a escala global y regional en advertir desde hace 14 (sic) años las tendencias ineluctables hacia la desglobalización cuando la globalización demostró ser antidemocrática y caníbal(https://bit.ly/2X1sihh)”.

Facebook: AlfredoJalife


Grupo Gran Caribe define los primeros hoteles que reabrirá en La Habana en etapa pospandemia

Por: Lissett Izquierdo Ferrer, Abel Padrón Padilla

 
Arbona Hardy, delegada del Grupo Gran Caribe en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Gran Caribe define actualmente los hoteles que reabrirá en la primera fase de recuperación prevista en el país, en la cual las ofertas estarán dirigidas solo al mercado interno, según comentó a Cubadebate Isabel Arbona Hardy, delegada del grupo en La Habana.
La directiva explicó que se reactivarán las instalaciones más demandadas por los nacionales, amantes de la modalidad de sol y playa, aunque esto no significa que se descarten hoteles ubicados en la ciudad.
Gran Caribe cuenta en La Habana con 12 hoteles, de ellos está en zona de playa (en Santa María del Mar) el complejo hotelero Atlántico-Villa Los Pinos-Villa Mirador del Valle. También perteneciente a este grupo se encuentra en Mayabeque, en playa Jibacoa, el complejo Villa Trópico-Villa Loma.
Arbona Hardy precisó que esas instalaciones son muy solicitadas por el turismo nacional, que creció el pasado año en más de 600 000 clientes con respecto al 2018, de acuerdo con cifras oficiales.
La delegada de Gran Caribe en La Habana dijo que en estos momentos perfeccionan la estrategia que establece el protocolo a seguir para la estancia en los hoteles, “muy diferente en lo adelante”.
El Gobierno cubano dio a conocer que el turismo internacional iniciará en la segunda etapa, “de forma gradual y en función de la demanda, únicamente en la cayería norte y sur del archipiélago”. A cada visitante se le aplicará un PCR y se tomará la temperatura. En tanto, en los hoteles se establecerá una vigilancia clínico-epidemiológica, por un equipo de especialistas”.
De cara a la reapertura, todas las instalaciones de Gran Caribe, como las del resto del sector turístico, han convertido en oportunidad la ausencia de turistas debido a la COVID-19 para ejecutar labores de renovación y mejora de los productos.

Hoteles Plaza y Sevilla: El objetivo es estar listo para la reapertura

Hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El Hotel Plaza, enclavado en La Habana Vieja, emplea esta pausa obligatoria para recuperar la mayor cantidad de habitaciones fuera de orden y alistar las áreas de servicio ante la necesidad de acondicionarlas para el turismo pospandemia, una vez arranque en la capital.
“Habrá una serie de protocolos que deberemos cumplir”, asegura su director general, Adamis Rodríguez. En los restaurantes —detalló— los servicios estarán dispuestos de forma tal que se garantice el distanciamiento físico, así como el bufet deberá ser asistido.
Geles desinfectantes y señaléticas con información al cliente estarán disponibles en este hotel, donde prevén agilizar el check-in —que se realiza en algunos casos de manera digital—para evitar las aglomeraciones.
Igualmente, se mantendrá el médico y enfermera que normalmente laboran en la instalación, añadió Rodríguez y destacó las acciones para profundizar en la higienización de las habitaciones y las áreas de gastronomía.
Adamis Rodríguez, director general del hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
El joven directivo pronostica que el Plaza, de 188 cuartos, deberá reabrir con el 50 por ciento de su capacidad, teniendo en cuenta además que en la actualidad hay unas 40 habitaciones fuera de orden.
Durante 21 días este hotel alojó a 200 clientes que llegaron de casas de renta. “Esa experiencia nos permitió poner en práctica el cambio de las rutinas de trabajo”, acotó.
Cercano al Plaza está el hotel Sevilla, cerrado desde el 4 de marzo. “Este periodo se ha aprovechado para desarrollar acciones de mantenimiento, a partir de la disponibilidad de recursos”, dijo su director general, Juan Carlos Colina Ordaz.
Las tareas se concentran en las áreas comunes: restaurantes, bares, lobby, carpeta, incorporación de equipos nuevos en la cocina, limpieza de las redes de evacuación del hotel y mantenimiento de los equipos de clima.
Asimismo las 178 habitaciones serán objeto de mejoras y adaptación a los nuevos requerimientos, añadió Colina Ordaz y precisó que también tienen previsto la separación entre las mesas, entre otras medidas higiénico-sanitarias. Por ejemplo, “hemos pensado proteger la carpeta con acrílicos”.
“Nuestra tarea es estar listos para cuando suceda la reapertura”, resumió el directivo.
La parálisis del turismo en Cuba ha implicado una reducción sensible de los ingresos. “Una economía con cero turismo y arreciamiento del bloqueo, no puede seguir trabajando normalmente y que nada pase”, advertía a inicios de mayo el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil.
Juan Carlos Colina Ordaz, director general del hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

En fotos, las labores de mantenimiento

Mejoras en la habitación donde se hospedó "Babe" Ruth, en el Hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Mantenimientos en el Hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Lobby del hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Áreas pintadas en el hotel Plaza. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Las tareas de mantenimiento en el hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Montaje de nuevos equipos en la cocina del hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Hotel Sevilla. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Cuba: siete gráficos para descifrar la capacidad de un plan de recuperación

Por Pedro Monreal, El Estado como tal

El inminente anuncio de un plan de recuperación económica post COVID-19 en Cuba probablemente contiene objetivos, medidas y plazos. No queda claro si también incluirá indicadores precisos para evaluar el cumplimiento del plan en la medida en que transcurran sus diversas fases y etapas. Medir es importante. Un plan cuyos resultados no se miden, no es un plan “operacional”.
Me limito a comentar aquí algunos posibles objetivos de un plan de recuperación, específicamente dos objetivos que considero que son cruciales: mejorar la disponibilidad de alimentos y alcanzar tasas de crecimiento adecuadas del Producto Interno Bruto (PIB).
Por mejorar la disponibilidad de alimentos debe entenderse alcanzar la seguridad alimentaria del país, lo cual exige satisfacer tres condiciones simultáneas: a) alimentos suficientes (cantidad y calidad que garanticen una nutrición adecuada), b) alimentos accesibles (debe existir disponibilidad estable de la oferta), y c) alimentos asequibles (todos los ciudadanos, especialmente los de menores ingresos, deben ser capaces de alimentarse de manera sana).
Por tasas de crecimiento adecuadas del PIB debe entenderse un rango de incremento anual de aproximadamente 5% (o superior) de manera estable. Existe un consenso relativamente amplio en Cuba acerca de que, si no se logra ese nivel, no sería posible avanzar hacia el desarrollo. Obviamente, crecimiento y desarrollo son dos procesos relacionados, pero diferentes. Sin embargo, en medio de una recesión no es en ese plano en el que debería enfocarse la discusión sobre el crecimiento. Lo urgente ahora es hacer crecer la economía de la manera más vigorosa posible.  
Entender en qué pudiera consistir el eventual éxito o fracaso de un plan de recuperación económica en Cuba pudiera visualizarse gráficamente mediante algunas curvas que deberían ser “levantadas” por el plan de recuperación.
Durante la crisis de la COVID-19 se popularizó el uso de curvas epidemiológicas. Ojalá se comience a prestar mayor atención a las curvas económicas.
Seguridad alimentaria
Las dificultades con la seguridad alimentaria existen en Cuba desde antes del COVID-19. Con los datos oficiales disponibles hasta 2018 y con los estimados para 2019 realizados por especialistas, es posible identificar que, en 2019, la producción nacional de un surtido de importantes alimentos nacionales cayó en “diving”.
En el caso de los alimentos de origen animal seleccionados en la muestra del Gráfico 1, no todas las dinámicas habían sido similares desde 2013, pero la caída experimentada en 2019 transformó todas las trayectorias en curvas descendentes.
Gráfico 1. Alimentos de origen animal: ¿en caída libre?
Gráfico elaborado por el autor. Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba 2018, tablas 9.18, 9.19, 9.21 y 9.23. Los estimados de 2019 tienen como fuente: Armando Nova “Agricultura: Urgen medidas descentralizadoras”, Progreso Semanal, 13 de mayo de 2020 https://progresosemanal.us/20200430/agricultura-urgen-medidas-descentralizadoras/
En el caso de tres alimentos agrícolas fundamentales, la situación ha sido más complicada, pues mientras que las hortalizas habían permanecido relativamente estancadas entre 2013 y 2018, el arroz y el maíz habían registrado un sostenido deterioro. En el año 2019, las curvas se desplomaron.
Gráfico 2. Productos agrícolas: una larga agonía
Gráfico elaborado por el autor. Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba 2018, tabla 9.10. Los estimados de 2019 tienen como fuente: Armando Nova “Agricultura: Urgen medidas descentralizadoras”, Progreso Semanal, 13 de mayo de 2020 https://progresosemanal.us/20200430/agricultura-urgen-medidas-descentralizadoras/
En el caso de los productos cárnicos, existe uno de ellos -la carne de pollo- que es fundamentalmente importado. La evolución de la oferta de cárnicos entre 2013 y 2018 indica un predominio de la carne de cerdo (nacional), seguida por el pollo (importado), y finalmente la carne bovina (nacional).
Aunque todavía no se dispone de datos oficiales para 2019 (solamente los estimados de Armando Nova), los datos indicarían que en 2019 pudiera haber ocurrido un evento anómalo: la carne de pollo importada habría desplazado a la carne de cerdo nacional del primer lugar de la oferta de cárnicos. Es algo que habría que confirmar cuando se disponga de datos completos, pero la información parcial parece indicar que la caída de la producción de carne de cerdo iniciada en 2019 se ha agravado en 2020. Colegas como Juan Triana han analizado recientemente el tema (1).
Gráfico 3. Algo inusual en la oferta de carne

Gráfico elaborado por el autor. Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba 2018, tablas 9.19 y 9.21. Los estimados de 2019 tienen como fuente: Armando Nova “Agricultura: Urgen medidas descentralizadoras”, Progreso Semanal, 13 de mayo de 2020 https://progresosemanal.us/20200430/agricultura-urgen-medidas-descentralizadoras/ En el caso de las importaciones de carne de pollo la fuentes es el Anuario Estadístico de Cuba, ediciones de 2015 y 2018, tabla 8.12. La fuente de los datos de importación de 2019 es la base de datos “Trade Map” del International Trade Centre (ITC) https://www.trademap.org/
 
Los datos no oficiales más recientes de importación trimestral de carne de ave (principalmente carne de pollo) indican una notable caída en el último trimestre de 2019, que luego incrementó ligeramente en el primer trimestre de 2020, pero que se mantiene en niveles muy inferiores al registro trimestral normal desde 2018.

No solamente se trata de otra curva que cayó en “diving”. Pudiera tener un impacto significativo en la seguridad alimentaria, pues si los niveles de importación de carne de pollo no logran recuperarse debido a las restricciones de divisas, no podrá compensar la reducción actual de la producción nacional de carne de cerdo.

En una perspectiva de mediano y largo plazo, la curva de importaciones de carne de pollo debería ser “aplanada” como parte de un proceso de sustitución de importaciones, pero en plazos inmediatos no es razonable asumir que se produzca un “salto” en la producción nacional de cerdo o de pollo en los próximos dos meses que permitiera prescindir de las importaciones de carne de pollo, de la que EEUU es el primer suministrador.

Es decir, la curva de importaciones de pollo debería ser “levantada” en el corto plazo y si ello no pudiera lograrse, al menos habría que mantenerla a su nivel actual, asumiendo que existiría una escasez de oferta de carnes en el país.

De nuevo, el objetivo a mediano plazo debe ser sustituir las importaciones de pollo con producciones nacionales de cárnicos, pero en plazos inmediatos tal sustitución no va a producirse y por tanto una reducción de las importaciones de carne de pollo agudizaría el déficit actual, de por sí muy notable, en la oferta de carnes.

Gráfico 4. La curva que debe ser “levantada” antes de “bajarla”
Gráfico elaborado por el autor. Fuente: “Trade Map” del International Trade Centre (ITC) https://www.trademap.org/
Recuperación del crecimiento económico: ¿En forma de “V” o como el logo de Nike?
Uno de los debates económicos que se produce en muchos países es el relativo a la forma gráfica que tendría el proceso completo de entrada y de salida de la crisis económica asociada al COVID-19. En general se mencionan cuatro formas que se identifican con cuatro letras: “V”, “U”, “W” y “L”.
Explicado de manera sucinta, una recuperación en forma de “V” se corresponde con una entrada fulminante en la crisis y con una recuperación relativamente rápida y dinámica, mientras que una recuperación en forma de “U” indicaría casos en los que la afectación económica sería amplia y por tanto el “largo de la pista” en el fondo de la crisis -antes de entrar en recuperación- debería ser mayor.
En una recuperación de tipo “W”, pudiera darse el caso de que un primer momento de recuperación se vería interrumpido, por ejemplo, debido a la necesidad de regresar a una cuarentena, y luego de entrarse de nuevo en recesión, se produciría una segunda recuperación. También la interrupción de la recuperación inicial pudiera derivarse de otros factores, como, por ejemplo, la ruptura de cadenas de abastecimiento.
Finalmente, una recuperación en “L” sería aquella en la que una caída brusca de la economía pudiera implicar un nivel considerable de destrucción del tejido productivo con eventuales impactos negativos en la productividad, una situación en la que el nivel de actividad económica crecería de manera moderada durante la recuperación y la economía se mantendría en una fase de bajo crecimiento del PIB durante un tiempo prolongado. Hay economistas que identifican la recuperación tipo “L” con una recuperación con la forma del “logo de Nike”. 
Una recuperación de tipo “L” pudiera incluir lo que algunos economistas denominan una “zombificación” de la economía, es decir, un incremento de las entidades que funcionan de manera ineficiente y que por tanto bajan la tasa general de crecimiento y retardan la recuperación.
Usualmente se trata de empresas “viejas”, con irrentabilidad y con pocas probabilidades de ser rentables en el futuro.
El incremento del peso relativo de entidades “zombies” afecta negativamente la productividad, la eficiencia en la asignación de recursos para invertir y crea barreras de entrada a nuevas entidades que pudieran operar de manera más eficiente, con un efecto positivo en la renovación del tejido económico nacional.
En el caso de Cuba, el calificativo de “zombies” no se aplicaría únicamente al área de las empresas estatales, sino también a la esfera de los emprendimientos privados y cooperativos. En estos momentos, existe una gran incertidumbre acerca de la futura viabilidad de “modelos de negocios” privados que funcionaron hasta antes del COVID-19. Por otra parte, la ausencia de una reforma sustantiva de la empresa estatal, unida a la distorsión en la tasa de cambio, han creado un grupo de empresas que ya funcionan como “zombies” y otras que pudieran pasar a esa condición, por ejemplo, cuando se produzca la devaluación del peso cubano (CUP) frente a las divisas.
¿Qué forma tendría la recuperación post COVID-19 en Cuba?
Es muy difícil evaluar el tema a partir de la información oficial pues sencillamente no se ha proporcionado un estimado oficial actualizado sobre el crecimiento del PIB cubano.
En ocasiones, se menciona el estimado de contracción de PIB de 3,7% en 2020 informado por CEPAL en el mes de abril, pero esa es una proyección desactualizada. Desde entonces hasta hoy, todas las entidades que hacen pronósticos han revisado “hacia la baja” los pronósticos hechos al inicio de la crisis.
En el caso de Cuba, se dispone de las estimaciones realizadas por la entidad The Economic Intelligence Unit (IEU), que actualiza periódicamente sus pronósticos. El estimado más reciente de EIU de finales de mayo revisó sustancialmente “hacia la baja” su pronóstico de decrecimiento del PIB de Cuba en 2020, proyectando una caída de 8,3%, en vez de la reducción de 4,7% que había sido estimada en el mes de abril.
Una característica interesante de los informes periódicos sobre Cuba realizados por EIU es que extiende el pronóstico anual hasta el año 2024, lo que facilita la exploración de la probable “forma” que pudiera tener la recuperación de la economía cubana, a partir de 2020.
Es importante aclarar que simplemente se trata de cifras estimadas, las cuales obviamente pudieran modificarse, pero asumiendo esa incertidumbre como parte del proceso de análisis, el economista debe trabajar con los datos disponibles y esos son los que hay por el momento. Ojalá que se divulgaran informes oficiales en Cuba sobre el tema, pero eso no se hace, ni parece que ocurrirá ahora.
Según las proyecciones de EIU, pudiera decirse que la recuperación económica en Cuba sería del tipo “logo de Nike”.
Al finalizar 2021, el primer año de la esperada recuperación, el nivel del PIB sería no solamente inferior al valor previo inmediato antes de la recesión, sino incluso menor al que existía en 2016.
Según los estimados de crecimiento de EIU, no sería hasta bien avanzada la recuperación, después de 2023, cuando se recuperarían los niveles del PIB anteriores a la crisis.
Gráfico 5. Como el “logo de Nike”
Nota: Los niveles de PIB a precios constantes (base 1997) para el período 2020-2024 fueron calculados por el autor a partir de las tasas de crecimiento anual pronosticadas por el informe de EIU Cuba Country Report, May 2020. Los datos del PIB de 2013 a 2018 fueron tomados de ONEI. Anuario Estadístico de Cuba 2018.
Cuando se adopta un periodo de análisis extendido, puede apreciarse claramente que -según los estimados de EIU- la crisis actual tendría el efecto de haber “sacado” la futura dinámica del PIB (2020- 2024) de la trayectoria “lineal” del PIB (identificada en el siguiente gráfico con una línea discontinua roja) y la habría colocado en una trayectoria más baja, como se si hubiese bajado un escalón en la trayectoria del crecimiento a largo plazo.
Gráfico 6. Bajando un escalón
Nota: Los niveles de PIB a precios constantes (base 1997) para el periodo 2020-2024 fueron calculados por el autor a partir de las tasas de crecimiento anual pronosticadas por el informe de EIU Cuba Country Report, May 2020. ONIEI. Los datos del PIB de 1996 a 2018 fueron tomados de ONEI. Series Estadísticas Cuentas Nacionales 1985- 2018.
El aspecto más complicado de la recuperación es probablemente el efecto que habría tenido la reciente crisis de acabar de darle un aplastante “empujón” hacia abajo a la trayectoria del PIB de Cuba, la cual había entrado en un sendero declinante a partir de 2011, algo que es verificable mediante la identificación de las tasas promedio anuales de crecimiento del PIB en diferentes periodos.
Gráfico 7. La curva “terrible”
Nota: Tasas de crecimiento para cada periodo -hasta 2018- calculadas por el autor a partir de los datos de PIB tomados de ONEI. Series Estadísticas Cuentas Nacionales 1985- 2018. La tasa promedio 2019- 2014 tomó como fuente el informe de EIU Cuba Country Report, May 2020.
El gráfico revela que la actual crisis económica asociada al COVID-19, y la propia salida de esta, lo que hacen es agravar una pérdida de dinamismo económico que venía produciéndose durante la última década y cuyas causas poco tienen que ver con eventos de corto plazo. Incluso pudiera ayudar a adoptar una perspectiva más centrada en factores internos, especialmente los de tipo institucional (“reglas del juego”), pues el declive del decrecimiento habría tenido lugar a pesar de haberse producido variaciones notables en el entorno internacional en que se desenvuelve la economía cubana, como pudieran ser los casos de las relaciones con Venezuela, con EE.UU y el endeudamiento externo.
Resumiendo,
  • La recuperación debería transitar desde el enfoque inicial de aseguramiento físico de un nivel básico de alimentos mediante esquemas administrativos centralizados –algo “forzado” por la emergencia- hacia un enfoque de seguridad alimentaria basado en mecanismos descentralizados y de mercados regulados, pero no asfixiados (oficialmente se les denomina en Cuba mecanismos “económicos”), complementado con medidas de equidad social.
  • La reforma del sistema agropecuario cubano debe priorizar una transformación sustantiva en el plano institucional, tanto en la producción como en la comercialización. Precios, créditos, inversiones, e insumos debe ir acompañados de autonomía en materia de decisiones en el sector privado y cooperativo, que es donde se garantiza la oferta de alimentos en Cuba. Se necesita la modificación del sistema de contratos, la reducción de barreras de entrada a las actividades productivas y de comercialización, y la adopción de un marco competitivo con un papel limitado de Acopio.
  • Laposible “zombificación” de una parte de las entidades económicas funcionaría como un lastre de la recuperación. Se necesita no solamente un “rescate” del tejido económico sino su renovación y eso exige colocar el acento en el plano institucional. Reforma sustantiva del funcionamiento del sector privado: flexibilización del trabajo por cuenta propia y establecimiento de pequeñas y medianas empresas (PYMES), antes de proceder a una reforma de la empresa estatal en gran escala, para poder disponer de capacidad de absorción de los trabajadores excedentes. Inicio de la reforma de la empresa estatal desde ahora, aunque sea en forma de un programa “piloto” para un grupo de entidades. No es razonable esperar hasta que se apruebe la ley de empresas prevista para 2022.
  •  La narrativa fragmentada sobre las medidas actuales no ofrece una base de evidencia aceptable para el análisis. La recuperación es un programa de escala nacional y se necesita de datos agregados, de calidad y que sean comparables en el tiempo. El análisis debe nutrir un debate abierto. Lo que está en juego es el futuro del bienestar de los ciudadanos.
  • La alternativa a no poder “levantar” las curvas de alimentos y de crecimiento del PIB equivale a la probabilidad de que la economía general funcione en modalidad “zombie”. Disponer de algunas “estrellas” empresariales no resolvería el problema, como tampoco lo ha resuelto hasta ahora.
Nota
1 Juan Triana Cordoví, “Buscando al mamífero nacional. ¿Qué pasa con la producción porcina en Cuba?”, On Cuba, 4 de mayo de 2020, https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/buscando-al-mamifero-nacional-que-pasa-con-la-produccion-porcina-en-cuba/