Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 6 de septiembre de 2016

Evasión fiscal, un delito de ricos a costa de los pobres

En los países en vías de desarrollo, al menos 250.000 millones de euros de ingresos fiscales desaparecen cada año en los paraísos fiscales, es decir, seis veces el importe anual necesario para luchar y vencer el hambre hasta 2025


Cerca de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, principalmente en los países llamados “en desarrollo”. No obstante, en estos países, al menos 250.000 millones de euros de ingresos fiscales desaparecen cada año en los paraísos fiscales, o sea, seis veces el importe anual necesario para luchar y vencer el hambre hasta 2025. “Se ha calculado que entre el 85% y el 90% de esa riqueza pertenece a menos de 10 millones de personas —apenas el 0,014% de la población mundial—, y una tercera parte como mínimo pertenece a las 100.000 familias más ricas del mundo, cada una de las cuales posee un patrimonio neto de 30 millones de dólares como mínimo”, según elEstudio final sobre los flujos financieros ilícitos de la ONU.

Son entonces los más adinerados los que se aprovechan de la reducción de ingresos fiscales por fraude, lo que perpetúa y empeora las desigualdades. Parece lógico que los más ricos, que se aprovechan de los beneficios de sus empresas, tendrían que contribuir con una redistribución a favor de los más pobres a través del impuesto sobre los beneficios de estas empresas. Sin embargo, la plusvalía generada por la explotación de la fuerza laboral se evapora en territorios paradisíacos para la oligarquía que gobierna y legisla.

Se trata de un robo organizado a gran escala –ilegítimo y no conforme a cualquier idea de desarrollo humano– de una riqueza que pertenece a aquellos y aquellas que la han creado con su trabajo, y que debería financiar los servicios públicos. De hecho, el impuesto sobre los beneficios, así no redistribuido para el bien común porque escapa al fisco, permite al capitalista optimizar la plusvalía obtenida del trabajo intentando, ilegalmente o no, privatizar su totalidad.

El fraude obstaculiza el desarrollo

El fraude y la evasión fiscal, que son practicados por las multinacionales ayudadas por grandes sociedades de auditoría, sobre todo (los famosos big four: Deloitte Touche Tohmatsu, Ernst & Young, KPMG y Price Waterhouse Coopers), son una verdadera calamidad que entorpece el avance de un desarrollo real para las poblaciones empobrecidas por estas políticas.

Esta hemorragia de capitales impide la construcción de hospitales y el empleo de médicos con salarios dignos; el equipamiento de escuelas a la altura del reto acompañado de una contratación de profesores para reducir el número de alumnos por clase; la implantación de redes de suministro de agua potable, etc. Para el periodo 2008-2012, Global Financial Integrity estima que en 31 países en desarrollo las salidas de fondos ilícitos fueron superiores a los gastos públicos de salud, y que en 35 países en desarrollo fueron superiores a los gastos públicos de enseñanza.

En su informe Illicit Financial Flows from Developing Countries: 2004-2013, la misma organización constata que los países calificados de “en desarrollo” y las economías emergentes perdieron 7,8 billones de dólares en los flujos financieros ilícitos desde 2004 hasta 2013, con salidas ilícitas cada vez más importantes, aumentando una media de un 6,5% al año, casi dos veces más rápido que el PIB mundial.

Crecimiento de las desigualdades

Tantas necesidades evidentes y, sin embargo, indispensables para el avance de un verdadero desarrollo se abandonan en favor de una clase oligárquica que no para de enriquecerse. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha indicado que el 8% de la población mundial más rica recibe la mitad de la totalidad de los ingresos, mientras que la otra mitad se reparte entre el 92% restante. La riqueza concentrada en manos del 1% más rico ha ascendido al 48% de la riqueza mundial en 2014 frente al 44% en 2010. Durante los últimos 20 años, las desigualdades de los ingresos han aumentado en los países en desarrollo. El fraude fiscal merece un poco de seriedad, y sobre todo una justicia que sancione a los culpables. En ello va el desarrollo de países empobrecidos por el “sistema deuda”. En su informe, el experto independiente sobre la deuda de la ONU, Juan Pablo Bohoslavsky, insiste en la necesidad de combatir los flujos financieros considerados ilícitos, que “contribuyen a la acumulación de una deuda insostenible, porque la falta de ingresos públicos puede forzar a los gobiernos a acudir a los préstamos exteriores”.

En vez de endeudarse para hacer frente a esta hemorragia de capitales que constituye el fraude fiscal, dichos flujos ilícitos privan a los Estados de recursos que podrían financiar actividades indispensables para la eliminación de la pobreza y para la consecución de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.

Al término de este informe, una resolución sobre la evasión fiscal y la necesidad de devolver los activos malversados a los países calificados de “en desarrollo” fue adoptada a nivel del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. El 24 de marzo de 2016,ningún Estado europeo votó a favor. Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos, Suiza, Reino Unido, Portugal, Albania, Eslovenia, Letonia, Georgia, la República de Corea, la Ex-República yugoslava de Macedonia, México y Panamá se abstuvieron.

Ratifican envejecimiento como principal reto de demografía cubana

La Habana, 6 sep (PL) El proceso de envejecimiento poblacional que atraviesa Cuba es la principal característica y reto de su dinámica demográfica, asegura un reciente análisis de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

Esa entidad hizo públicas sus proyecciones de población en la isla hasta el año 2030, las que están vinculadas a tres aristas fundamentales: población económicamente activa (PEA), hogares y sitios de residencia (rural y urbana), según reseña en su edición de este martes el diario Granma, el de mayor circulación aquí.

En declaraciones a ese medio, el director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI, Juan Carlos Alfonso, explicó que las proyecciones se basan en un cálculo perspectivo, cuyos resultados permiten aportar pronósticos por sexo y edades de la población cubana para un período de tiempo determinado.

De forma general, el estudio confirma la preeminencia del envejecimiento poblacional en la definición de la dinámica demográfica cubana, añadió.

En ese sentido, Alfonso señaló que el Centro elaboró la proyección de la PEA, integrada por las personas con edades superiores a los 15 años y dispuestas a aportar su trabajo para la producción de bienes y servicios a la economía.

Dicho estimado dicta que ese segmento poblacional crecerá entre 2015 y 2021 en casi 68 mil personas, pero que a partir de ese momento comenzará a decrecer y para el 2030 se verá reducido en casi 133 mil.

Irá de cinco millones 97 mil 439 en 2021 a cuatro millones 964 mil 537 en 2030, precisó el estadístico.

Como parte del análisis, también se pudo pronosticar el comportamiento de la cantidad de hogares, los que pasarán de cerca de 3,9 millones en 2015 a 4,2 millones en 2030.

Ello significa un crecimiento neto de más de 302 mil hogares en 15 años, lo que señala un incremento medio de poco más de 20 mil por año, subrayó Alfonso.

Por último, la proyección abordó la segmentación poblacional por zonas urbanas y rurales.

Al respecto, Alfonso comentó que se manifiesta una tendencia a la concentración de la población en asentamientos humanos clasificados como urbanos.

El comportamiento es coherente con las tendencias mundiales y, en particular, con las de América Latina, agregó, al tiempo que definió a esta segmentación como un elemento importante a considerar en los programas y planes que se implementen, por sus implicaciones demográficas, económicas y sociales.

Impuestos a trabajadores estatales generan inquietudes en Cuba

El tributo que entrará en vigor en octubre venidero fue establecido por la Ley del Sistema Tributario (2012).

De acuerdo con datos ofrecidos por las autoridades, este nuevo tributo abarcaría 94 por ciento de las empresas estatales del país, que se encargarán de descontar las cifras correspondientes a cada trabajador, sin que estos tengan que ocuparse de los trámites.
De acuerdo con datos ofrecidos por las autoridades, este nuevo tributo abarcaría 94 por ciento de las empresas estatales del país, que se encargarán de descontar las cifras correspondientes a cada trabajador, sin que estos tengan que ocuparse de los trámites.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La Habana, 6 sep.- Inquietudes e incomprensiones genera en Cuba el anuncio de que, en octubre próximo, empleados de empresas estatales que ganen más del equivalente a 100 dólares mensuales deberán pagar por primera vez impuestos sobre ingresos personales.
Aunque el tema ha sido explicado en medios de comunicación, buena parte de cubanas y cubanos aseguran no saber con exactitud los pormenores de la medida, que implica también una contribución especial a la seguridad social en dependencia del monto percibido por el trabajador o la trabajadora.
“Ahora que empezamos a ganar un poco más, viene esto de los impuestos que uno ni entiende. Lo único que queda claro es que nos quitarán dinero del salario”, señala molesto Eduardo Ortega, de un centro de la poligrafía.
“Hace falta que expliquen un poco más y que cada cual sepa lo que le toca. Por lo que me han dicho, el tres por ciento no parece mucho”, dice Nieves, recepcionista de una entidad productiva donde se aplica el pago por resultados.
El jubilado Jesús Martín ve las cosas desde una óptica diferente.
“La gente se queja porque no sabe nada de impuestos y por muchos años no han tenido que pagar nada, si acaso el impuesto sobre la circulación de algún carro. Si vivieran en otro lado sabrían que con el fisco no se juega, porque a la corta o a la larga, te atrapan”, opina.
La viceministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, explicó que las nuevas regulaciones establecen:
-el personal de empresas estatales que realizan pagos adicionales al salario básico por los resultados obtenidos y por la distribución de utilidades deberá pagar tributos.
-el impuesto sobre los ingresos personales se fijará cuando existan retribuciones mensuales a partir de los 2.500 pesos cubanos (CUP), cifra equivalente a 100 dólares.
-se aplicará un gravamen de tres por ciento para quienes perciban hasta 5.000 pesos y de cinco por ciento por encima de ese ingreso.
-los cálculos se harán según los resultados empresariales y remuneraciones generadas al cierre del mes de septiembre.
-la contribución especial a la seguridad social la realizarán aquellas personas que reciban remuneraciones superiores a los 500 pesos, con un importe de cinco por ciento.
De acuerdo con datos ofrecidos por las autoridades, este nuevo tributo abarcaría 94 por ciento de las empresas estatales del país, que se encargarán de descontar las cifras correspondientes a cada trabajador, sin que estos tengan que ocuparse de los trámites.
Aunque las autoridades de Finanzas y Precios señalan que estos impuestos, establecidos por la nueva Ley del Sistema Tributario, están dirigidos a “respaldar el desarrollo económico del país y los gastos públicos”, algunos cuestionamientos de la población están relacionados con el destino del dinero.
En foros de sitios web donde se anunció la medida, internautas manifestaron interés por “saber si el próximo presupuesto y rendición de cuentas ante la ANPP (Asamblea Nacional del Poder Popular, parlamento unicameral), será más detallado en la explicación del destino de los impuestos”.
Además de un deber cívico, indican autoridades, el pago de los tributos constituye una de las fuentes para las partidas de sectores como educación, salud, cultura y deportes, así como los subsidios para personas de bajos ingresos que necesiten reparar sus viviendas.
En Cuba pagan impuestos los trabajadores privados, de cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, artistas, creadores, personal de apoyo del sector cultural, diseñadores, empleados de empresas extranjeras, propietarios de transporte terrestre y embarcaciones, y las empresas y sociedades mercantiles obligadas al pago del impuesto sobre utilidades.
La Ley 113 del Sistema Tributario, aprobada en 2012 y que entró en vigor en 2013, estableció la aplicación gradual y flexible de los tributos.
A inicios de 2016, quedaron exonerados del pago de impuestos sobre ingresos personales y de uso de fuerza de trabajo los usufructuarios de tierras, como un estímulo a la deprimida producción de alimentos.
Entonces, funcionarios informaron que el mayor por ciento de los impuestos los pagan las empresas y entidades estatales, mientras quienes trabajan de forma independiente, artistas y creadores del sector de la cultural, su personal de apoyo y comunicadores sociales representan seis por ciento del total de las contribuciones al fisco. (2016)

Miami entre las ciudades más desiguales de EEUU

La ciudad de Miami ocupa el séptimo lugar entre los sitios donde las diferencias económicas y sociales entre sus habitantes son más extremas

Redacción CE, Madrid | 06/09/2016 9:58 am


Estados Unidos, la nación que siempre se ha autodefinido como la tierra de las oportunidades, es  cada vez más desigual. Y entre las ciudades donde esa desigualdad aumenta a diario se encuentra Miami.
La desigualdad está afectando de manera particular a distintas ciudades estadounidenses. Mientras en algunas se mantiene todavía hasta cierto punto el ideal de una sociedad sin tantos extremos, con una clase media sólida y abundante, en otras urbes estadounidenses se siente cada vez más la polarización entre pobres y mega-ricos, informa BBC Mundo.
Un problema que antes era más asociado con las naciones del llamado Tercer Mundo, pero que hoy es un mal crecientemente universal.
Según datos calculados por la Encuesta de Comunidades del Buró del Censo de Estados Unidos y citados por la agencia Bloomberg, la ciudad más desigual en Estados Unidos es Nueva Orleans.
Para medir la desigualdad, el estudio del censo utiliza el llamado Coeficiente de Gini, en donde una comunidad con desigualdad absoluta, (es decir, donde una sola persona es dueña de toda la riqueza) tendría un puntaje de 1,0, mientras que la sociedad más igualitaria tendría un puntaje cercano a cero.
Nueva Orleans, conocida por su carnaval, tiene niveles de desigualdad similares a los de algunas naciones africanas.
De acuerdo al Censo, Nueva Orleans obtiene un coeficiente de Gini de casi 0,58, ligeramente mejor que el de Haití y similar al nivel de desigualdad de Zambia, según datos del sitio web de la CIA.
Honduras, la nación más desigual de América hispanoparlante, con 0,57 tiene un puntaje mejor que el de Nueva Orleans.
Prósperas pero desiguales
El segundo lugar en la lista de desigualdad corresponde a Atlanta, otra ciudad del sur de Estados Unidos con una compleja historia de conflicto racial.
Tras Cincinnati, el cuarto lugar es para Boston, la capital universitaria de la nación y cuna de pujantes industrias de alta tecnología.
Nueva York es también un gran foco de desigualdad.
Dallas, pujante capital petrolera, precede a la sexta ciudad, Nueva York, el epicentro económico del país.
Y el séptimo lugar es para Miami, una ciudad que busca proyectar al exterior una imagen de playas y diversión.
En muchas de estas ciudades, la desigualdad está asociada con un crecimiento explosivo de los ultra ricos.
Urbes como Nueva York y Miami se han convertido en destino preferido de megamillonarios internacionales.
Son fenómenos que atraen enormes cantidades de dinero hacia estas ciudades, pero han creado problemas inesperados por la desigualdad que generan.
Se han vuelto urbes cada vez más distantes para la clase media, por el encarecimiento de la vivienda y otros servicios esenciales.
Algunos ven en estas ciudades un futuro poco atractivo, compuesto por edificios de ricos protegidos por extremas medidas de seguridad, rodeados por barrios de pobres viviendo en condiciones cada vez más precarias.
Precisamente el escenario que deseaban evitar muchos de los grandes potentados que llegaron a estas ciudades huyendo de las tensiones sociales en sus países de origen.
Se habla de un país cada vez más dividido, en donde distintos grupos económicos tienen experiencias sociales y culturales cada vez más apartadas las unas de las otras.
El abismo entre ricos y pobres salta a la vista en las calles de Miami donde duermen centenares de personas sin techo. Debido a los precios exorbitantes de las viviendas, muchas familias humildes no pueden permitirse ni el hogar más simple.
El nivel de pobreza de Miami-Dade en 2014 igualó el que había en el 2010, en un momento cuando la tasa local de desempleo llegó a un 10 por ciento y los valores de los bienes raíces aún se hundían después de una histórica caída financiera de la vivienda. Eso a pesar de los niveles récord de contrataciones y el menor desempleo en ocho años, según el diario El Nuevo Herald.
El informe del Metropolitan Center de la Florida International University (FIU) ofrece el más reciente análisis detallado del área de Miami como una en que las circunstancias favorecen a los muy ricos y hacen muy difícil que los pobres escapen de su grupo económico.
Miami-Dade tiene el tercer mercado más golpeado por el costo de la vivienda en el país. En Miami, se considera que el 51 % de las viviendas afectan el presupuesto familiar. El problema es mucho mayor entre los que alquilan (62 % afectados por los costos) que entre los dueños (43 %).
La pobreza se mantiene tan alta como era a finales de la recesión nacional 2007-2009. En 2010, el índice de pobreza de Miami-Dade llegó a un 20,4 %. Esa era la parte de los residentes que vivían en la pobreza, que para una familia de cuatro se define como el tener ingresos menores a $25.000 anuales. En 2014, el índice de pobreza de Miami-Dade se mantuvo en un 20,4 %.
Después del ajuste por la inflación, el residente típico en Miami-Dade gana menos que a comienzos de siglo. En 2014, el ingreso del residente medio del condado era de $42.026. Eso es un 12 % menos que en 2000, cuando se mide en los dólares de hoy en día. Y aunque ha sido una tendencia nacional que la inflación sobrepase los aumentos del ingreso, el informe de FIU menciona que la situación es peor en Miami-Dade.
Por cada dólar que gana el 20 % de menor ingreso en Miami-Dade, un 5 % de los de mayor ingreso gana $40. Esa brecha de 40 a 1 está muy por encima del promedio nacional de 29 a 1. cubaencuentro.com