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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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miércoles, 1 de mayo de 2024

El regreso del miedo*

Por Jorge Gómez Barata

Estados Unidos y la Unión Soviética sobrevivieron a la Guerra Fría, no porque se entendieran sino porque se temían. La destrucción mutua asegurada mediante bombas atómicas y misiles intercontinentales los contuvo. Además, moderó la proliferación. En casi 80 años sólo nueve países poseen armas nucleares y lo más importante, después de Hiroshima y Nagasaki, ninguno las ha utilizado.

Excepto Gran Bretaña y Francia, ningún país de Europa Occidental desarrolló armas nucleares porque Estados Unidos, mediante la OTAN, aportó un paraguas nuclear para el “Viejo continente” y otros aliados como Japón, Corea del Sur y Australia. La Unión Soviética hizo lo mismo respecto a Europa Oriental.

Según la narrativa vigente, a partir de las cuales se condiciona la opinión pública, las armas nucleares de occidente, excepto a Rusia no amenazan a ningún otro país, mientras según la misma versión, las de Rusia atemorizan a Europa, Japón, Australia y otros países. China, India y Pakistán, no son nuclearmente temidos no porque sus armas no sean eficaces, sino porque en el ecosistema internacional, no son depredadores naturales.

No ocurre así con Corea del Norte, que se esfuerza por mostrar sus músculos atómicos y prueba un misil tras otro con el riesgo de que, en cualquier momento ocurra como sucedió en la metáfora del cántaro y la fuente.

La guerra en Ucrania que todavía no es miembro de la OTAN, cosa que presumiblemente ocurrirá en algún momento, ha hecho que, desde altos niveles, con cierta frecuencia, se aluda al probable empleo de las armas nucleares. De ocurrir será en Europa que, exceptuando a Rusia es un continente pequeño y compacto (10.503.751 km² y 50 países) en el cual el uso de armas atómicas puede acarrear efectos devastadores contra países que no constituían blancos nucleares.

De los 9 países nucleares: (Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China, India, Pakistán e Israel (sin confirmar), tres (Estados Unidos, Rusia y China) cuentan con la “triada nuclear”, es decir misiles emplazados en tierra, a bordo de submarinos nucleares y la aviación estratégica. Además del Club de los Nueve, al menos cincuenta estados cuentan con suficiente desarrollo industrial y recursos económicos para fabricar armas atómicas, aunque ninguno parece estar interesado en hacerlo.

Existe una peculiaridad asociada a las armas nucleares empleadas por la aviación, las cuales bajo el eufemismo de “almacenadas” se encuentran en bases de la OTAN en países europeos y/o asiáticos, dispuestas para ser utilizadas por aviones que pueden ser activados en minutos.

A ello se añaden las embarcadas en submarinos nucleares que suman unos 143. Tales buques son armas extremadamente letales. El Nevada, por ejemplo, uno de los 14 de Estados Unidos, es portador de 20 misiles intercontinentales Trident capaces de realizar la reentrada en la atmósfera y lanzar decenas de ojivas.

Rusia que posee al menos seis, cuenta con el Bélgorod (K329), el primero de quinta generación, capaz de actuar como “submarino nodriza” para 9 submarinos enanos. Es portador del Poseidón, un torpedo nuclear de 20 metros de largo y carga de 100 megatones, capaz de recorrer 10.000 kilómetros. Puede ser usado, no contra buques, sino contra ciudades costeras y puertos.

Inglaterra, Francia y China también poseen submarinos nucleares con capacidad para lanzar misiles atomicos. Según trascendidos la nueva alianza formada por Australia-Reino Unido-Estados Unidos (AUKUS) ha encargado seis de estos mortíferos equipos.

Los peligros de la proliferación son enormes. A los nueve países que fabrican armas nucleares, se suman al menos 20 capaces de construir misiles de diversos alcances y unos 10 (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China, Corea del Norte, India, Irán, y probablemente Israel y Pakistán) con alcance intercontinental. Estados Unidos, Rusia, China e Irán los producen “hipersónicos”. Rusia los ha utilizado contra Ucrania e Irán contra Israel.

Aunque existen 11 países capaces de fabricar submarinos nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Suecia, España, Corea del Sur, Japón, Taiwán y Brasil (en asociación con Francia) no todos los operan. En cuanto a los misiles, debido a los rangos de alcance, altura y velocidad, es más difícil determinar qué países poseen capacidades industriales para fabricarlos. No obstante, con alcance intercontinental son menos los habilitados para manufacturarlos.

Dado las enormes distancias en que operan, los misiles intercontinentales necesitan elevarse a kilómetros de altura para trazar una trayectoria hacia los blancos situados a miles de kilómetros. Por esa razón inevitablemente, rebasan la atmósfera terrestre y regresan. Esa maniobra supone que, tantos los misiles como sus cargas nucleares, estén preparadas para soportar las enormes sobrecargas de tales maniobras. El reingreso de cargas explosivas plantea enormes complejidades tecnológicas.

Ucrania, Bielorrusia, Kazajstán y Sudáfrica (sin confirmar) forman el selecto club de países que después de poseerlas, han renunciado a las armas nucleares.
La proliferación nuclear como las guerras entre las potencias eran peligros que la humanidad había conjurado y ahora regresan al amparo de la incompetencia de la ONU y las aspiraciones hegemónicas de la OTAN, Rusia y los Estados Unidos. De ellos depende la paz. A ellos hay que demandar. Allá nos vemos.
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*Debido al secretismo que rodea a las cuestiones nucleares, la fabricación y modernización de nuevas armas y equipos, especialmente ojivas, bombas, misiles aviones y buques, los datos deben tomarse con reserva y excusarse las inexactitudes.
Mayo 1/ 2024
Publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente

martes, 12 de noviembre de 2019

Macron advierte a la revista Economist sobre la guerra mundial, el colapso de la alianza de la OTAN

Por Alex Lantier
11 noviembre 2019

Las divisiones intratables entre las potencias imperialistas que dos veces en el siglo XX estallaron en guerras mundiales están minando nuevamente las alianzas internacionales clave para los asuntos del capitalismo mundial. Este fue el contenido de una larga y profundamente pesimista entrevista que el presidente francés Emmanuel Macron concedió al Economist de Gran Bretaña, declarando que la alianza de la OTAN entre Estados Unidos y Europa está muerta. La entrevista contenía declaraciones prácticamente sin precedentes para un presidente francés de que se tenga memoria.

Macron expresó por primera vez su desconcierto por la situación mundial y su frustración por la política estadounidense. “Estoy tratando de ser lúcido, pero mire lo que está sucediendo en todo el mundo”, dijo. “Hubiera sido impensable hace cinco años. Agotándonos con el Brexit de esta manera, Europa tiene tantas dificultades para avanzar, un aliado estadounidense que nos da la espalda tan rápidamente en cuestiones estratégicas, nadie lo hubiera pensado posible”.

Al enfatizar el peligro de una guerra mundial, Macron indicó que ve la política de los Estados Unidos en una amplia gama de temas desde Medio Oriente, Rusia, China y las finanzas globales como amenazas a los intereses vitales franceses. Atacó la retirada de Trump de las tropas estadounidenses de Siria, dando luz verde a un ataque turco contra las milicias kurdas que servían como representantes de la guerra de la OTAN en Siria.

“Creo que lo que estamos viendo es que la OTAN tiene muerte cerebral”, dijo Macron. Indicó su preocupación de que el Artículo 5 sobre la autodefensa colectiva de la OTAN podría arrastrar a Francia a una guerra lanzada por su aliado nominal de la OTAN, Turquía, contra Siria y el principal aliado de Siria, Rusia: “¿Qué significa el Artículo 5 mañana? Si el régimen (del presidente sirio) Bashar al-Ásad decide contraatacar contra Turquía, ¿nos comprometeremos militarmente? ... Desde un punto de vista estratégico y político, lo que ha sucedido es un problema enorme para la OTAN”.

Macron también atacó la política estadounidense hacia Rusia, una potencia importante con armas nucleares: “Cuando Estados Unidos es muy duro con Rusia, es una forma de histeria gubernamental, política e histórica”.

Macron enfatizó que la política de Estados Unidos podría provocar una guerra total con Rusia, y pidió en cambio desarrollar una alianza con Moscú: “Si queremos construir la paz en Europa y reconstruir la autonomía estratégica europea, debemos reconsiderar nuestra posición hacia Rusia”. Agregó que Francia puede “hablar con todos y así construir relaciones para evitar que el mundo suba en una conflagración”.

Macron también advirtió sobre “la aparición, en los últimos 15 años, de una potencia china que plantea un peligro de bipolarización y claramente margina a Europa. El peligro de un ‘G2’ estadounidense-chino se suma al del retorno de los poderes autoritarios cerca de Europa”, como Rusia y Turquía. Acabando de regresar de un viaje a China, donde firmó contratos por $15 mil millones y denunció los aranceles de la guerra comercial de Estados Unidos contra China y Europa, Macron dijo que era “neutral” respecto a Huawei, una compañía que Washington ha tratado de evitar que instale arquitectura de internet europeo y global.

Macron destacó las amargas luchas por los mercados entre los principales Estados capitalistas. Señalando los temores de un colapso financiero de los Estados Unidos que arrastraría a Europa con él, atacó las políticas de guerra comercial de los Estados Unidos y declaró: “Europa es un continente con muchos ahorros. Gran parte de estos ahorros se destina a comprar deuda estadounidense. Por lo tanto, nuestros ahorros financian el futuro de los Estados Unidos y estamos expuestos a su fragilidad. Esto es absurdo”.

Subrayando que considera que las políticas de guerra comercial de Estados Unidos son inaceptables, Macron agregó: “Trump ... plantea la cuestión de la OTAN como un problema comercial. Para él, es un plan en el que Estados Unidos proporciona una especie de cobertura geopolítica, pero a cambio, existe una relación comercial exclusiva. Es una razón para comprar lo estadounidense. Pero Francia no se apuntó para tal alianza”.

Macron enfatizó repetidamente que él y otros jefes de Estado europeos están sacando conclusiones de gran alcance sobre la viabilidad no solo de los lazos con Trump, sino también de la alianza de la OTAN de 70 años con Estados Unidos.

Citando las desestimaciones de Trump de sus preocupaciones sobre el Medio Oriente con comentarios privados de que “Este es su vecindario, no el mío”, agregó Macron: “Cuando el presidente de los Estados Unidos dice eso, para actuar de manera responsable no podemos dejar de sacar conclusiones de ello o, en cualquier caso, comenzar a reflexionar, aunque no queramos hacerlo. … Algunas alianzas o la confiabilidad de ciertos lazos están en duda. Creo que muchos de nuestros socios han visto esto y que las cosas están comenzando a moverse en este tema”.

Aunque el Economist ocultó su traducción al inglés de la entrevista de Macron detrás de un muro de pago, causó consternación entre los funcionarios de la OTAN. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en Europa por el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín, respondió a Macron: “Creo que la OTAN sigue siendo una asociación importante, crítica, quizás históricamente una de las más estratégicas y críticas en toda la historia registrada”.

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó los comentarios de Macron como “palabras drásticas” y agregó: “No creo que sean necesarios juicios tan radicales, aunque tengamos problemas y necesitemos aunar esfuerzos”.

De hecho, sin embargo, amplios sectores de la burguesía europea están de acuerdo con Macron. En una columna titulada “Macron tiene razón”, la revista alemana Der Spiegel escribió: “El presidente francés ha declarado a la OTAN con muerte cerebral, y hay mucha indignación. Pero esencialmente, el análisis de Macron es correcto”.

Continuó: “El cuerpo de una persona con muerte cerebral parece vivir, pero de hecho está muerto y cualquier forma de terapia no tiene sentido. Esto es lo que el presidente de Francia piensa de la OTAN”. Descartando las críticas de Merkel al “juicio radical” de Macron sobre la OTAN, Der Spiegel declaró: “En realidad, esta es una defensa bastante tibia de la OTAN. Merkel también tiene claro que el paciente realmente se encuentra en tal situación”.

La discusión en los círculos gobernantes sobre el colapso de una alianza de 70 años entre potencias imperialistas que dos veces en el siglo XX llevaron a la guerra mundial apunta a una crisis muy peligrosa. El sistema capitalista vuelve a amenazar a la humanidad con una conflagración global, esta vez librada con armas nucleares. Significativamente, el propio Macron enfatizó que lo que está surgiendo no es una disputa pasajera dentro de la OTAN, sino un colapso profundo de las relaciones internacionales preparado durante décadas de guerras imperialistas desde la disolución estalinista de la Unión Soviética en 1991.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) explicó que la liquidación de la Unión Soviética no fue producto de la bancarrota del marxismo, sino del programa económico nacionalista, autárquico y antitrotskista del estalinismo. Los regímenes estalinistas fueron superados por Estados capitalistas capaces de comprometerse directamente con los recursos del mercado mundial, gracias a la globalización capitalista. Ante la creciente militancia de la clase trabajadora en la década de 1980, la burocracia estalinista restauró la propiedad capitalista y estableció estrechos vínculos con el imperialismo.

Después de la disolución de la Unión Soviética en 1991, el CICI se opuso a los propagandistas burgueses como Francis Fukuyama, quienes afirmaron que eso significaba el “Fin de la Historia”, la muerte del marxismo y el triunfo final de la democracia capitalista. De hecho, la disolución de la Unión Soviética fue un reflejo de una crisis cada vez más intensa del sistema del Estado-nación en el que está arraigado el capitalismo. Sin embargo, esta crisis también estaba minando a los Estados capitalistas, particularmente en medio de la ola de guerras imperialistas de la OTAN en Medio Oriente y África.

Macron, el presidente-banquero, es sin duda un feroz oponente del socialismo, pero este análisis se discute claramente dentro de su gobierno. Le dijo al Economist: “Hubo una concepción generalizada que se desarrolló en los años '90 y 2000 en torno a la idea del Fin de la Historia, una expansión interminable de la democracia, que el campo occidental había ganado y se universalizaría. Era la historia en la que vivíamos hasta la década de 2000, cuando una serie de crisis demostró que no era cierto”.

Macron admitió: “A veces cometimos errores al tratar de imponer nuestros valores y cambiar los regímenes sin obtener el apoyo popular. Es lo que vimos en Irak o Libia ... y tal vez lo que se planeó para Siria, pero eso falló. Es un elemento del enfoque occidental, diría yo en términos genéricos, que ha sido un error desde el comienzo de este siglo, quizás un error, debido a la convergencia de dos tendencias: el derecho de intervención extranjera y el neoconservadurismo. Los dos se enredaron, con resultados dramáticos”.

Macron admite que las políticas de los principales gobiernos de la OTAN en los últimos 30 años fueron políticamente criminales. Macron no lo recordó, pero Trump declaró en un tuit que solo Estados Unidos gastó “8 billones de dólares” en guerras en las que “millones de personas han muerto” y “basado en una premisa falsa y refutada”. En cuanto a Macron, él mismo está profundamente implicado, como exministro en el gobierno francés que presionó para bombardear Siria en 2013.

Las declaraciones de Macron son una indicación de la urgente necesidad de construir un movimiento contra la guerra en la clase trabajadora internacional basado en una perspectiva revolucionaria y socialista. El sistema capitalista no solo está en bancarrota y es criminal. Sus conflictos crecientes sobre los mercados y su ventaja estratégica son, como admiten los principales funcionarios capitalistas, colocar al mundo al borde de una conflagración total.

La perspectiva reaccionaria que Macron describió para abordar esta situación, es decir, una mayor colaboración internacional entre las agencias de espionaje contra el terrorismo islamista no resolverá los conflictos interimperialistas subyacentes sobre los mercados y la ventaja estratégica. De hecho, es bastante obvio que la solución que Macron propone sobre una base capitalista solo intensificará los conflictos.

“Debemos repensar claramente la relación estratégica ... cómo reconstruir lo que he llamado una arquitectura de confianza y seguridad”, dijo Macron, y agregó: “Haremos que nuestras agencias de inteligencia trabajen juntas, compartamos una visión de la amenaza, intervengamos tal vez de manera más coordinada contra el terrorismo islamista en todo nuestro vecindario”.

Al contrastar el islamismo con “nuestro modelo construido en el siglo XVIII con la Ilustración europea”, Macron calificó al islamismo como “el peor enemigo de los valores humanistas europeos que se basan en individuos libres y razonadores, la igualdad entre mujeres y hombres y la emancipación”.

Esto es absurdo. Macron no es un defensor de la Ilustración, sino un banquero de derechas y un político que, como parte de su represión policial contra la creciente oposición a sus políticas de austeridad y desigualdad social, ha lamentado la revolución francesa y ha declarado que Francia necesita un rey. En cuanto a su invocación repetida de los “valores humanistas”, son desmentidos por sus constantes llamamientos al odio neofascista hacia el islam, que abunda y crece en las fuerzas de seguridad francesas.

Lo que propone Macron es una política no para detener el impulso hacia la guerra, sino para fortalecer aún más las agencias de represión estatal que se movilizarían contra un movimiento contra la guerra.

(Publicado originalmente en inglés el 9 noviembre 2019)

domingo, 21 de octubre de 2018

"Si EE.UU. sigue saliendo unilateralmente de los tratados, Rusia tomará medidas, incluso militares"


Publicado: 21 oct 2018 07:00 GMT | Última actualización: 21 oct 2018 18:58 GMT

Washington quiere salir del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto porque "obstaculiza su dominación total", afirma el vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov.



La intención de Washington de retirarse del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF, por sus siglas en inglés), firmado en 1987 entre EE.UU. y la URSS, se debe a que este acuerdo "obstaculiza su dominación total", según ha declarado el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov. 

Rusia "cumple estrictamente" el tratado y condena los intentos de EE.UU. de "lograr concesiones mediante el chantaje", especialmente en el tema de la seguridad internacional, aseguró el vicecanciller, sugiriendo que las acusaciones de Washington contra Moscú podrían tener como objetivo ocultar "su propio incumplimiento del acuerdo".

Respuesta de Rusia


"Si EE.UU. sigue saliendo unilateralmente de los tratados, Rusia tomará medidas de represalia, incluidas de carácter militar", aseveró el diplomático.

No obstante, enfatizó que la reacción de Moscú a la intención de Washington de retirarse del tratado INF requiere tiempo y un examen de los planes concretos de EE.UU., ya que este tipo de decisiones no deben tomarse "con prisas", basándose en "un impulso emocional".

En particular, Rusia espera que el asesor de Seguridad de Trump, John Bolton, que llega a Moscú este domingo, explique los planes de Washington relativos al tratado "de manera más sustancial y clara", expresó Riabkov.


"Una mina enorme bajo el proceso de desarme en el planeta"

La declaración del presidente de EE.UU. sobre la retirada del tratado "coloca una mina enorme bajo todo el proceso de desarme en el planeta", alertó, por su parte, el jefe del Comité de Relaciones Internaciones de la Duma (Parlamento), Leonid Slutski.

Según el político, las repetidas acusaciones de violación del acuerdo lanzadas por Washington contra Rusia son una mera "cortina de humo para justificar sus propias acciones dirigidas a destruir este tratado".

Además, Slutski subrayó que no se ha presentado ninguna prueba del supuesto incumplimiento por Rusia de sus obligaciones, porque "sencillamente no existen".
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que va a retirar a su país del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto firmado en 1987 con Moscú, tras acusar a Rusia de incumplirlo. 

En la rueda de prensa posterior a un mitin en Nevada, Trump dijo a los periodistas que "vamos a terminar el acuerdo y luego desarrollaremos las armas", a menos que Rusia y China acuerden un nuevo tratado.